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Armas españolas para Irak

COnferencia Tratado Comercio Armas

Por Adital

Fuente: EL País

Ya lo ven, nuestro gobierno está, por eso de formar parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, haciendo esfuerzos para la paz. Y ¿qué mejor manera que entregando armas a países en conflicto y susceptibles de participar en otro peor?

Por eso el Gobierno de Mariano Rajoy ha aprobado 8 licencias para autorizar la venta de armas españolas por valor de 95,8 millones de euros con destino IRAK.

Así aparece en la última comunicación que el Gobierno español ha hecho de las licencias autorizadas en 2014 y, aclara la fuente de donde tomamos la noticia

El informe no detalla si se trata de una donación oficial o una transacción comercial que, en todo caso, requeriría apoyo político y, probablemente, también financiero. En los últimos años, España no ha exportado armas a Irak, aunque en 2014 ya le vendió un equipo detector de explosivos para un campo petrolífero por 99.000 euros.

Pero el caso irakí no es el único en el que España vende armas de uso previsiblemente nefasto; tenemos el caso de Libia, a quienes hemos vendido en 2014 entre material antidisturbios y policial cerca de un millón de euros, a los que sumar los 6,3 millones más que se han autorizado en licencias de exportación de armas; o el caso ucraniano, que a pesar del embargo se ha visto agraciado con entregas de armas por valor de 14,4 millones de €, sin dejar de lado las nuevas entregas de munición a Arabia Saudí, Baharein y Marruecos (nuestros tres primeros clientes en munición) o los 107 millones de armas entregados a Egipto, a los que sumar los 187,4 millones en nuevas licencias negociadas en 2014.

Como se ve, a España le preocupan mucho las guerras y los conflictos. Al parecer son un buen yacimiento de negocio y no importa demasiado lo que ocurra luego.

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¿Controla el gobierno las armas que vende a Arabia Saudí?

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Tribes of the World

Fuente: Infolibre

Ya en 2012 el actual Ministro de Defensa justificó el gran pelotazo de la industria militar española con algunas dictaduras militaristas y agresivas, más en concreto con Arabia Saudí, diciendo que para él España estaba legitimada para vender armas a cualquier país que estuviera admitido en la ONU y tendiera a la mejoría, y acuñó la máxima pragmática, y a nuestro entender algo cínica, de que  «nada es perfecto en política y en el mundo, pero si al menos se tiende a que las cosas mejoren, pues es bastante admisible».

De este modo, que ahora reincida diciendo que España tiene garantías de que Arabia Saudí no hará un mal uso de las armas que les vendemos (y las que le pretendemos seguir vendiendo) no supone una novedad, sino una persistencia en las malas políticas.

Dice el Ministerio en la respuesta facilitada a la pregunta del diputado Tardá que

los usuarios finales fueron organismos o empresas de naturaleza pública y las licencias estuvieron acompañadas de garantías de uso final y de estrictas cláusulas de no reexportación

Y, sin más, se queda tan fresco, como si eso fuera garantía de algo cuando la prensa a diario describe un panorama alarmante y diferente. ¿No merecería esta sospecha la verificación, el control efectivo, por parte del Gobierno español del uso de estas armas? Parece que no. Confían en la palabra dada.

Morenés ha tenido que recurrir de nuevo a la retórica porque la ley prohíbe formalmente que el gobierno autorice la venta de armas a otros países cuando no existan garantías de que estas no vayan a usarse para atizar conflictos latentes, o para la represión interna o la violación de los derechos humanos y que, por si fuera poco, para considerar qué países no cumplen con estos niveles deberán tenerse en cuenta las opiniones de las organizaciones sociales que velan por los derechos humanos de dichos destinos.

Ocurre que Arabia Saudí ha comprado armas a España desde 2003 a 2014 al menos por valor de 725 millones de euros, según informa Público y que prestigiosas ONG han venido considerando a dicho país de forma permanente como un peligro y un lugar sospechoso y poco recomendable en cuanto a la venta de armas.

Ocurre además que Arabia Saudí no goza de prestigio en cuanto a la puesta en práctica de los derechos humanos, sino, todo lo contrario, como uno de los candidatos número uno en su incumplimiento.

Ocurre además que en Arabia Saudí sí existe represión interna a la población, tanto la autóctona como los miles de inmigrantes existentes, como podemos ver en los informes de dicho país de Amnistía Internacional, o los de Human Right Watch

Ocurre también que se denuncia cada dos por tres el apoyo de Arabia Saudí a grupos terroristas.

Ocurre que Arabia Saudí está luchando en el Golfo por todos los medios por mantener la hegemonía regional, enfrentándose  Irán, como denuncia el Real Instituto Elcano en uno de sus últimos análisis y que en la actualidad mantiene diversas guerras en pié, como la emprendida recientemente en Yemen.

Y ocurre que tanto Arabia Saudí como Irán se preparan militarmente para una hipotética guerra hegemónica y por el control del petróleo de un área que abastece más de 1/3 de la demanda de crudo mundial, y para esa guerra Arabia Saudí acumula armamento y compra a las industrias internacionales (principalmente de EEUU y Europa) cuanta arma sale al mercado.

Son todo esto razones más que alarmantes para quedarnos perplejos ante las explicaciones del Gobierno español a la venta de armas a Arabia Saudí «con garantías», pues así las cosas, de lo que casi podemos dar garantía es de que estamos contribuyendo a polarizar un conflicto latente que ha entrado ya en fase peligrosa y a desencadenar una futura guerra que, tal vez, será muy rentable para las industrias militares y para los intereses occidentales de debilitar una región donde está la tercera parte del crudo en venta.

Es por eso que, como señala Infolibre, ningún experto se cree las garantías de uso final del armamento que el gobierno español vende a Arabia Saudí y a otros por el estilo.

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¿Pero es cierto que Aznar entró en el lobby de venta de armas?

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Fuente: El Plural

Dicen las malas lenguas que JM Aznar, ex-presidente del gobierno de la cosa ya archivado en el baúl de los malos ratos, usó sus influencias durante su tiempo de jarrón chino post-salida del gobierno haciendo de abrepuertas y conseguidor de contratos para la venta de armas a Libia, Venezuela,Argelia, Estados Unidos y otros países del eje del mal.

¿Es creíble tal noticia o un infundio, como dice el aludido? ¿Viendo su trayectoria personal, no exenta de bondades sin fin y muy bien loadas por él mismo en un libro de reciente publicación y prosa aburrida y funcionarial (no en vano este señor antes de político fue funcionario de la muy burocrática inspección de algo), alguien puede ver a este señor tan apuesto vendiendo armas como si fuera un carnicero (metafóricamente hablando) para hacerse un capitalito? ¿Alguien puede pensar que Don Josemaría estaba tan necesitado o aburrido, o que no tenía otra cosa mejor que hacer, que comprometer su brillante hoja de servicios histórica (acuérdense de lo mucho que le queríamos todos) para perder su bien cacareado (por sus panegiristas del PP) puesto de «presidente de gobierno mejor de la democracia»? ¿Alguien piensa que un individuo tan comedido puede arriesgar su vanidad y su fama por unas armas vendidas en secreto a quien ha estado denostando en público años? ¿No ven en las explicaciones del mundo que ofrece el tal Don Aznar , un hombre tan recto, que no puede ir por ahí vendiendo armas como un matarife, y menos a los malos malotes, cuando lo que está en juego, según él mismo dice, es la conspiración mundial contra occidente y la lucha sin cuartel del bien contra el mal?, ¿No les parece que un señor de ética intachable no puede dedicarse a un negocio de ética tan tachada?, ¿No ven que defraudaría a las viejecitas esas a las que iba dando la mano en campaña?, ¿No se dan cuenta de que un tipo como este no puede vender nada más que humo y cuentos de miedo?

De modo que, amén de para evitarnos una denuncia del Aznarato, ponemos en duda su papel (o papelón) en la venta de armas. Que un señor, en su etapa presidencial, se dedique a visitar países a troche y moche para venderles armas en nombre del Estado, es una especie de secreto a voces que forma parte de nuestra tradición más cutre y en el que la prensa no se cansa de loar viajes de nuestros gobernantes desde FG (por no nombrarlo con su nombre entero) hasta MR (al que no nombramos por su acerada fama de gafe), pero que ese señor «ex» use su agenda para hacer lo mismo para un particular… Nos parece el colmo del morro.

Dicen que los contratos de venta de armas que le atribuyen, los conseguía JM para la empresa EINSA, una empresa de armas española (no olvidemos que somos la séptima potencia exportadora de armas en el mundo con más de 500 empresas dedicadas a este mal negocio), de la cual fue en su día alto cargo Blesa, un amiguito del alma de Aznar, el cual llegó a dirigir Caja Madrid (por cierto, uno de los bancos que más ayudaron con créditos a las empresas militares) en tiempos de Aznar en la presidencia de Gobierno, y que todo el tema está documentado en unos correos electrónicos que descubrió un juez al que acaban de descrestar por investigar a Blesa.

Nuevamente permitan que pongamos en duda preventiva (sobre todo por si nos querellan por afirmaciones de este tipo) todo esto. ¿Sería pensable de un país que aspira a la justicia y al derecho descrestar jueces por investigar malas prácticas del poder? ¿No es eso pasarse le derecho por salva sea la parte? ¿Lo llaman democracia y no lo es?

En fin, que ya sin rechufla, parece que la práctica de vender armas ocupa a nuestras élites como una de sus ocupaciones lucrativas más elocuentes y permanentes. El puertagiratorismo entre el poder y la venta de armas es apabullante, escandaloso e inmoral, pero parece que a ellos no les importa un pimiento y a los medios de comunicación dóciles menos aún. Y esto tanto con los del PP como con los del PSOE. Total, se atreven a decir, si no las vendemos nosotros las venderán otros.

Una investigación sobre quiénes (personas, bancos, etc.) tienen el accionariado o dirigen empresas de armas, quiénes las financian, quiénes invierten fondos en ellas, quiénes hacen de intermediarios en sus contratos, quiénes aportan sus contactos, etc. nos daría una muy pobre imagen de esa oligarquía corrupta que se arroga el derecho a «liderarnos» y «dirigirnos», como si fuéramos borregos.

En realidad a gente de esta calaña no nos la merecemos y no la deberíamos dejar campar a sus anchas.

 

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Argentina comprará a España 16 cazabombarderos de segunda mano para su «necesario rearme»

Buenos+Aires+Metropolitan+Cathedral+o+Catedral+de+Buenos+Aires

Fuente: InfoBAE.com

Los políticos de Argentina tienen previsto provocar un fuerte aumento de su gasto militar para 2014 y aspiran a gastarse en los próximos 5 años unos 10.000 millones de pesos argentinos (más de 3.000 millones de dólares).

Con el rearme que Argentina tiene previsto desarrollar pretenden adquirir un submarino de propulsión nuclear, aviones no tripulados, nuevos tanques, aviones de transporte militar, otros aviones para el combate naval y cazabombarderos, todo un lujo de armamentos que seguramente serán vistos con cierta desconfianza por los vecinos circundantes.

Curiosamente, el rearme argentino coincide con la política expansiva de venta de material militar que España está llevando a cabo para quitarse de encima sus artefactos más viejos y adquirir otros más modernos

Y también por casualidad, durante 2014 España va a hacer caja con Argentina vendiéndole 16 Mirage F1 que ya no usa (ahora usa cazabombarderos más potentes y modernos), por los que el Ministerio de Defensa español obtendrá unos 217 millones de dólares (más la exclusiva para repararlos, repotenciarlos si hace falta, dotarlos de armamento, simuladores, entrenamiento, etcétera). Un negocio redondo.

Es llamativo: mientras el Ministro Morenés y su séquito de plañideras se dedican día y noche a pregonar que el presupuesto de defensa español está a punto de la crisis por falta de recursos, y meten con ello miedo a los diputados para que les aprueben mejoras en los presupuestos generales del estado, nos enteramos por otra parte que:

  1. se están forrando vendiendo material militar en desuso a otros países (caso argentino)
  2. y vendiendo instalaciones e inmuebles militares con los que están comprando armas
  3. a la vez que consiguen dinero extra porque disfrazan el gasto militar en partidas de los demás ministerios,
  4. les dotan de créditos del ministerio de industria para compra de armas,
  5. consigue créditos «extrapresupuestarios» del Consejo de Ministros por importes anuales superiores a los 1.500 millones de euros para compra de armas y operaciones militares en el exterior.

De este modo el presupuesto militar español siempre aumenta y siempre lo hace de forma oculta y opaca, como desvelaremos dentro de unos días al desentrañar el nuevo e insolidario proyecto de presupuestos generales presentado por el gobierno en el Parlamento español.

También es llamativo comprobar que el rearme argentino ocurre:

  1. cuando el ciclo político de Cristina parece que se agota,
  2. como una especie de reenganche al lado más torpe y populista de las malas políticas: el militarismo y la exacerbación de sus valores,
  3. en seguidismo a las políticas similares y con similares propósitos planteadas en su día por el anterior gran inversor en armas de Argentina, Menem (desde entonces Argentina no había vuelto a priorizar el militarismo en su política),
  4.  mediante un gasto inusitado y desproporcionado,
  5. sin parangón en ninguna otra política argentina que tenga que ver con las necesidades sociales (seguridad alimentaria, educación, lucha contra la pobreza, etc).
  6. constituyendo en realidad una amenaza para los vecinos, que se pueden ver compelidos a incrementar a su vez sus gastos militares.
  7. y en detrimento de las necesidades sociales y de los derechos de las personas.

En este asunto, al parecer, los políticos de España y Argentina caminan de la mano, parecen cortados por el mismo patrón.

Tal vez las sociedades de ambos lugares también seamos similares en la reivindicación de gastos sociales y no gastos militares. ¿Será por eso que todos estos manejos se hacen de espaldas a la sociedad y de forma opaca?

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¿Armas españolas para la represión en Egipto?

Cairo+Obrero

Fuente: Hispan TV

Sorprende el grado de enfrentamiento que se está produciendo en Egipto desde hace unos meses, especialmente con más contundencia desde que el golpe militar acabó con el gobierno elegido de aquel país y emprendió el camino de la represión a los hermanos musulmanes.

Algunos analistas hablan ya abiertamente de una incipiente guerra civil.

En este contexto, ¿ha ayudado la política exterior española en algo al agravamiento del conflicto?

Si juzgamos que desde la caída de Mubarak España ha vendido armas al ejército egipcio por valor de más de 120 millones de euros, y entre ellos «armas con cañón de ánima lisa de calibre inferior a 20mm» y vehículos militares, según declara la Secretaría de Estado de Comercio española, parece más que probable el uso del armamento español para las tareas de represión que está ejerciendo el ejército y la policía egipcios.

Probablemente España no es ni el principal promotor del enorme militarismo que acampa en Egipto y en toda la región, pero 120 millones de euros en armamento militar es mucho y, desde luego, supone una inestimable contribución española a la desastrosa situación y a la represión que se está ejerciendo en aquel país.

No puede decirse que la autorización a vender armas a Egipto sea neutra. En cierto modo, condiciona los acontecimientos. Forma parte del núcleo principal de nuestra política de asuntos exteriores. Esta podría ser solidaria o militarista, humanitaria o egoísta. Ha elegido las segundas opciones porque de ello sacan tajada los que nos mandan. Es curioso que nuestra carta de presentación en el mundo sea el despliegue militar en países en conflicto, actuando como comparsa de EEUU y la OTAN, o la venta de armas. Nos concen por estas innegables (y pésimas) contribuciones al statu quo más que por la cooperación al desarrollo, la contribución a la ciencia o a las artes, la apuesta por la paz y la justicia, etc.

Por todo ello, las armas españolas, que son nuestra carta de presentación y nuestro relacionamiento con Egipto, son nuestra contribución con el caos actual en Egipto. Somos concausantes de ésta situación, por más que no seamos ni los únicos ni los que sacan más tajada.

¿Pueden los vendedores de armas españolas asegurar que éstas no están siendo usadas en la terrible matanza que se está dando en las principales ciudades egipcias?, ¿No consolidan estas armas la deriva dictatorial emprendida?, ¿alguien puso algún tipo de filtro, de control, de condición, etc. a la venta de estas armas?, ¿tienen por tanto responsabilidades las autoridades españolas que aprobaron alegremente esta venta?, ¿la tienen los vendedores?, ¿la tienen los fabricantes, incluidos los trabajadores que destinan su esfuerzo a crear estos instrumentos?, ¿la tiene la sociedad, adormecida, inconsciente, permisiva a esta venta de armas a troche y moche?, ¿repararán de algún modo sus responsabilidades los distintos responsables?¿Se las exigiremos?

Desde nuestro punto de vista, luchar contra la crisis en Egipto ahora, como antes en Siria o Libia o cualquier otro escenario, pasa por luchar aquí contra los que apoyan y refuerzan este conflicto: contra el gobierno que aprueba políticas miserables, contra los vendedores de armas que se lucran atizando estos fuegos, contra la banca que financia la fabricación de éstas armas, contra el miserable consenso desde arriba del PP y el PSOE principalmente (también del resto que mira para otro lado) en la política de defensa que ejerce España, contra la política exterior que lleva a cabo España, y exigiendo responsabilidades personales y grupales a políticos, vendedores y fabricantes de armas, boicoteando aquí sus intereses, etc.

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Urdangarín ¿también negocia con empresas de armamentos?

Imagen+en+la+almudena

Fuente: El Plural

Según hemos leído, la empresa Aizoon, que comparte una de las hijas del rey español y su marido, el ex-balonmanista Urdangarín, pudo estar en tratos con la empresa de misiles Lagardère, francesa, la cual pagó en concepto no se sabe muy bien de qué, unos 200.000 euros a la citada Aizoon.

¿Quiere decir esto que esta gente de sangre azul se dedica a mediar en ventas de armas?, ¿quiere decir que existen los reyes magos?. No lo sabemos, pero es altamente alarmante saber que a estos singulares personajes les abonen cantidades astronómicas empresas dedicadas a la venta de armas. Por cierto, que a Don Iñaki le tratan estas empresas de «Se Alteza Real», lo cual es más inquietante aún.

Si antes había soospechas de negocios turbios de la realeza con ventas de armas, ahora los datos que empieza a descubrir Hacienda no hacen sino echar más leña al fuego. Tal vez estos tipos atizan guerras para llevarse su comisión, una indecencia.

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500 empresas españolas se reparten el negocio de la industria de la defensa

No+hay+descanso

Fuente Infodefensa

Ya tenenos una aproximación «oficial» al llamado sector autóctono de la defensa. Lo ha ofrecido el Director General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa en una entrevista que ha concedido a Infodefensa, la revista de propaganda del sector de la defensa.

Veamos las cifras:

Más de 500 empresas, con un volumen de negocio superior a los 6.000 millones de euros anuales, el 67 % destinado a la exportación, y cerca de 20.000 empleos directos. ¡Casi nada!

Nos dice además el DGAM que este sector, que cuenta con un amplio apoyo estatal, está entre los cinco primeros de Europa y entre los diez a nivel mundial y que la principal estrategia de futuro es volcarse a la exportación de armas.

A primera vista, y sin remilgos, podemos decir que el sector de la defensa es tremendamente lucrativo. No parece que la crisis haga mella en el mismo y, a juzgar por el estímulo que le da el saberse avalado por el Ministerio de Defensa y el compromiso de PSOE y PP en mimar este sector, no parece que vaya a empeorar sus resultados.

Ahora bien, dado que los dos grandes argumentos con los que la élite política muestra sus preferencias sobre esta industria sobre cualquier otra son por una parte su contribución al PIB y por otra su contribución al empleo, queremos ofrecer algunas pistas de la mentira que se esconde en este argumento interesado:

1) Por ejemplo, si comparamos la «contribución»  a la riqueza nacional del sector militar (por otra parte tremendamente destructivo y poco ético) con el sector de las energías renovables (que aparecería como tremendamente beneficioso y además bastante más ético), nos aparece, según el informe «Estudio de impacto macroeconómico de las energías renovables en España 2011″ (y ojo, que tal vez no sea todo lo ecológico que se precisa, pues es de la Asociación de Empresas de Energías Renovables, donde aparecen algunas empresas poco verdes) que el sector, en su conjunto, contribuyó a la riqueza nacional con un valor superior a los 10.244 millones de euros (más de 4.244 millones de euros que la industria militar). Si a ello sumáramos el beneficio social que provocó, al perjudicar mucho menos el medio ambiente, la comparación de la industria militar con esta industria renovable no resiste el comentario.

2) Si comparamos también la contribución al empleo del sector militar (20.000 empleos directos y 50.000 indirectos según Defensa, con el mismo sector renovable, (54.193 empleos directos y 64.464 indirectos) la comparación tampoco resiste el comentario. La industria militar no genera amplio empleo, sino un bajo empleo que, por sus características, es además altamente peligroso:

  1. Porque es empleo internacionalizado y sofisticado (técnicos) que pueden irse a otra industria militar de otro lugar sin dejar sostenibilidad y muy voluble, mientras que la mano de obra menos cualificada es sobre todo intensiva y de difícil recolocación.
  2. Porque donde se promueve un sector industrial militar tiende a producirse una especie de «monocultivo» que genera una dependencia de la región o zona de estas industrias, impidiendo un desarrollo de rostro humano y diversificado.
  3. Porque la producción de armas destinadas (el 67%) a la exportación es generadora de conflictos en otros escenarios y nos convierte en impulsores de conflictos y, a  ojos de otros pueblos, en causantes de sus males.
  4. Porque, además, el mito del empleo se desmiente al comprobar que el sector militar, con sus 500 empresas, produce mucho menos empleo que otros sectores socialmente más útiles.

3) La misma comparación podría estudiarse en otos sectores socialmente útiles, como son el de la educación pública, el de la sanidad pública, etc. donde tanto por la calidad ética del trabajo, como por el grado de contribución a largo y corto plazo a la riqueza nacional, como por el número de empleos que produce, no resiste comparación.

Si nos fijamos, por ejemplo, en la educación, y siguiendo un infome de la OCDE para 2012 relativo a España, la inversión en educación produce retornos espectaculares a la economía de cualquier país y «En términos medios, en 17 países con al menos cinco observaciones disponibles, más de la mitad del crecimiento del PIB está relacionado con el crecimiento de las rentas del trabajo de los titulados en Educación Terciaria» y «La educación genera riqueza a nivel micro y macroeconómico del país, es el motor de su desarrollo y evolución, además contribuye enormemente a la estabilidad y el bienestar social.», para concluir que, en orden a la rentabilidad del sector para el desarrollo de cualquier país «Las inversiones públicas y privadas en educación son altamente rentables. Además, a medida que se incrementa el nivel educativo, mayores son los beneficios absolutos que genera la inversión en educación.»

«En España, el valor absoluto de beneficios públicos generados por un hombre con segunda etapa de Educación Secundaria o post‐secundaria no Terciaria supera los 12.500$. A su vez, un titulado en Educación Terciaria duplica su contribución a la sociedad, generando beneficios públicos superiores a 25.500$. Las ganancias privadas de un hombre con estudios superiores alcanzan 103.000$, 26.000$ más que si hubiera completado la segunda etapa de Educación Secundaria o post‐secundaria no Terciaria»

4) La industria militar, eso sí, ofrece pingües beneficios a unos pocos y grandes perjuicios a la mayoría. Por eso probablemente sus más entusiastas defensores se encuentran entre nuestras apolilladas elites económicas, políticas e intelectuales y sus detractores entre la gente que ve, día  día, pisoteados sus derechos y desatendidos sus intereses y necesidades.

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¿Hay que pedir más encargos de armas para salvar los puestos de trabajo en la fábrica de armas de Trubia?

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Fuente: 20 Minutos

Nos informa la prensa que el Secretario General de la federación de Industria de Comisiones Obreras, suponemos que de Oviedo, ha solicitado al Consejero de Industria (en realidad de economía y empleo en la nomenclatura oficial) de Asturias (del PSOE)  que medie con los ministerios de Industria y Defensa para impedir el cierre de la fábrica de armas de Trubia, de la empresa Santa Bárbara Systems, lo que supondrá echar a la calle a unos 300 trabajadores.

El consejero ha mostrado su predisposición a hablar con los ministerios con un doble argumento que viene a ser un único argumento: que el Ministerio de Defensa tiene compromisos de fabricación de material bélico que no puede eludir y que el Ministerio de Industria debe apoyar la fábrica por el importante valor en i+d que incorpora la tecnología que fabrican. Conclusión: reforzar el militarismo y no pensar en alternativas civiles ni en reconvertir a los trabajadores y a los sectores a fines socialmente útiles y sostenibles.

El Secretario de Comisiones Obreras aludido señala a su vez la especialización de la fábrica de Trubia para instar al gobierno a su mantenimiento y dice que «hay capacidad y potencial de los trabajadores de seguir desarrollando proyectos de muy alta tecnología» y remata señalando que «se puede ganar un nicho de mercado y hay carga de trabajo para el futuro».

La pérdida de 300 puestos de trabajo es un drama y lógicamente justifica la preocupación de cualquier persona. Ahora bien, no acabamos de entender por qué el enfoque al problema siempre es militar, es decir, mantener la fabricación de armas, sin alternativa; sin atender a la otra cara de la moneda, la que se pregunta por la ética, por el destino de esas armas, por la posibilidad de que sean usadas contra el interés general, o de otros pueblos, por la sostenibilidad y las potencialidades reales y justas de desarrollo sostenible de la zona donde viven esos 300 trabajadores.  ¿Por qué los representantes sindicales no piden la reconversión de la industria militar en industria socialmente útil para mantener los puestos de trabajo?

De este aspecto no solemos oír hablar a los representantes sindicales en los conflictos de la industria militar y eso crea la suspicacia entre quienes aspiramos a una sociedad diferente. ¿Defienden el trabajo, cualquier trabajo, aunque sea perjudicial para quienes sufren las guerras, aunque no sea decente, aunque implique fabricar instrumentos de dominación? ¿Defienden el militarismo? ¿Piensan que la defensa del mundo del trabajo y la solidaridad es compatible con el refuerzo del militarismo, o que tal vez aspirar a otro mundo con maximalismo en los discursos oficiales es compatible con despreocuparse de si la defensa y la fabricación de sus armas es para defender el cambio o es statu quo? ¿Da igual lo que se produzca con tal de que dé trabajo?

Nuestros delegados sindicales parecen que viven de espaladas a los intentos de los movimientos pacifistas:  ¿Apuestan por la paz en lo concreto? ¿Cuál es la paz que aspiran a construir?. Y si apuestan por la perpetuación de la fabricación de armas como un mal menor, ¿le ponen límites a esto?, ¿promueven la objeción laboral de los trabajadores?, ¿Proponen la objeción fiscal como una herramienta para ir cambiando los consensos en torno al gasto militar y la fabricación de armas? ¿Proponen retornos solidarios a los vendedores de armas?, ¿Tienen en cuenta que la viabilidad de una industria militar consiste en vender mucho más armamento, en abrir nuevos mercados, etc. y que esto supone la posibilidad de exportar conflictos a otros pueblos? ¿Tienen en cuenta que el monocultivo militar depreda las regiones, las hace dependientes del militarismo, las priva de oportunidades de desarrollo alternativo y justo a los pueblos?¿Proponen planes de conversión de esta industria a fines socialmente útiles de cara al futuro?.

Tal vez lo hacen y somos unos ignorantes. O tal vez ni se lo plantean y merece la pena que al menos abran una pequeña brecha en el horizonte monolítico en el que se mueven.

De ahí este artículo, principalmente dirigido a esos líderes sindicales con la intención de entablar el debate que, hasta ahora, resulta opacado por la reverencia al modelo militar de defensa.

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Renovables y educación contra la industria militar

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Fuente: Publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanal Es Hora

Los responsables políticos de la defensa nacional y los propios militares se pasan el día haciendo dos cosas:

  • metiéndonos miedo porque sin ellos todo se iría a pique: nos invadirían países enemigos que reconocen, en un grado máximo de cinismo que no existen; porque sin ellos perderíamos presencia internacional y no estaríamos en ningún foro donde se toman las decisiones importantes, sin darse cuenta de que en esos foros sólo somos comparsas y en las misiones internacionales no pintamos nada, salvo ser carne de cañón.
  • llorando porque, incomprensiblemente para ellos la sociedad española no apoya lo suficiente darles mucho más dinero para invertir en armas, sin tener en cuenta que nos han generado una burbuja armamentística con una deuda de 32.000 millones que cuando nos estalle será otro obstáculo más para que salgamos de la crisis.

Ya tenenos una aproximación «oficial» de la aportación del sector de la Defensa a la economía española. Lo ha ofrecido el Director General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa. Veamos las cifras:

  • Más de 500 empresas,
  • un volumen de negocio superior a los 6.000 millones de euros anuales, el 67 % destinado a la exportación,
  • cerca de 20.000 empleos directos y 50.000 indirectos, aproximadamente.

Nos dice además el DGAM que la industria militar, que cuenta con un amplio apoyo estatal, está entre las cinco primeras de Europa y entre las diez primeras a nivel mundial en la industria de la muerte, y que la principal estrategia de futuro es volcarse a la exportación de armas.

En un primer análisis nos dicen que el sector de la defensa es tremendamente lucrativo. No parece que la crisis haga mella en el mismo y, a juzgar por el estímulo que al mismo le da el saberse avalado por el Ministerio de Defensa y el compromiso de PSOE y PP en mimar este sector, no tienen miedo de que vayan a empeorar sus resultados.

Ahora bien, dado que los dos grandes argumentos con los que la élite política muestra sus preferencias por la industria sobre cualquier otra son por una parte su contribución al PIB y por otra su contribución al empleo, queremos ofrecer algunas pistas de la mentira que se esconde en este argumento interesado:

Comparación renovables vs. Industria militar.

Por ejemplo, si comparamos la «contribución»  a la riqueza nacional del sector militar (por otra parte tremendamente destructivo y poco ético) con el sector de las energías renovables (que aparecería como tremendamente beneficioso y además bastante más ético), nos aparece, según el informe «Estudio de impacto macroeconómico de las energías renovables en España 2011″ (y ojo, que tal vez no sea todo lo ecológico que se precisa, pues es de la Asociación de Empresas de Energías Renovables, donde hay algunas empresas poco verdes) que el sector, en su conjunto, contribuyó a la riqueza nacional con un valor superior a los 10.244 millones de euros (más de 4.244 millones de euros que la industria militar). Si a ello sumáramos el beneficio social que provocó, al perjudicar mucho menos el medio ambiente, la comparación de la industria militar con esta industria renovable no resiste el comentario.

Si comparamos también la contribución al empleo del sector militar (20.000 empleos directos y 50.000 indirectos según Defensa), con el mismo sector renovable, (54.193 empleos directos y 64.464 indirectos) la comparación tampoco resiste el comentario. La industria militar no genera más empleo, sino un bajo empleo que, por sus características, es además altamente peligroso:

  1. Porque es empleo internacionalizado y sofisticado (técnicos) que pueden irse a otra industria militar de otro lugar sin dejar sostenibilidad, y muy voluble, mientras que la mano de obra menos cualificada es sobre todo intensiva y de difícil recolocación.
  2. Porque donde se promueve un sector industrial militar tiende a producirse una especie de «monocultivo» que genera una dependencia de la región o zona de estas industrias, impidiendo un desarrollo de rostro humano y diversificado.
  3. Porque la producción de armas destinadas (el 67%) a la exportación es generadora de conflictos en otros escenarios y nos convierte en impulsores de conflictos y, a  ojos de otros pueblos, en causantes de sus males.
  4. Porque, además, el mito del empleo se desmiente al comprobar que el sector militar, con sus 500 empresas, produce mucho menos empleo que otros sectores socialmente más útiles.

Comparación educación vs. industria militar

La misma comparación podría estudiarse en otros sectores socialmente útiles, como son el de la educación pública, el de la sanidad pública, etc., donde tanto por la calidad ética del trabajo, como por el grado de contribución a largo y corto plazo a la riqueza nacional, como por el número de empleos que produce, no se resiste la comparación.

Si nos fijamos, por ejemplo, en la educación, y siguiendo un informe de la OCDE para 2012 relativo a España, la inversión en educación produce retornos espectaculares a la economía de cualquier país y «En términos medios, en 17 países con al menos cinco observaciones disponibles, más de la mitad del crecimiento del PIB está relacionado con el crecimiento de las rentas del trabajo de los titulados en Educación Terciaria» y «la educación genera riqueza a nivel micro y macroeconómico del país, es el motor de su desarrollo y evolución, además contribuye enormemente a la estabilidad y el bienestar social», para concluir que, en orden a la rentabilidad del sector para el desarrollo de cualquier país «las inversiones públicas y privadas en educación son altamente rentables. Además, a medida que se incrementa el nivel educativo, mayores son los beneficios absolutos que genera la inversión en educación.»

«En España, el valor absoluto de beneficios públicos generados por un hombre con segunda etapa de Educación Secundaria o postsecundaria no Terciaria supera los 12.500 $. A su vez, un titulado en Educación Terciaria duplica su contribución a la sociedad, generando beneficios públicos superiores a 25.500 $. Las ganancias privadas de un hombre con estudios superiores alcanzan 103.000 $, 26.000 $ más que si hubiera completado la segunda etapa de Educación Secundaria o postsecundaria no Terciaria»

La industria militar, eso sí, ofrece pingües beneficios a unos pocos y grandes perjuicios a la mayoría. Por ello sus más entusiastas defensores se encuentran entre nuestras apolilladas elites económicas, políticas e intelectuales y sus detractores entre la gente que ve, día a día, pisoteados sus derechos y desatendidos sus intereses y necesidades

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Nuestro socio «democrático» Arabia Saudí.

Fuente: Infodefensa.

¿Han oído hablar de la colaboración «público-privado» que propugna el nuevo modelo neoliberal en boga? ¿Y de la colaboración «civil-militar» que propone nuestra política de defensa cuando se refiere a la venta de armas? ¿Y de la ayuda y solidaridad entre estados amigos, aunque uno de ellos no sea, precisamente, un pais respetuoso de los derechos humanos?

Pues les vamos a contar un ejemplo típico de esta triple alianza de intereses, donde el Estado español promueve el negocio para una empresa privada de venta de armas ayudando de paso a un Estado amigo no precisamente muy respetuoso con los Derechos Humanos.

La empresa española se llama Uro y su negocio es, según sus propios papeles «es una empresa del sector de automoción dinámica, moderna y con una trayectoria siempre ascendente, cuyas actividades son el diseño y la fabricación de vehículos especiales todo terreno, con una extensa gama de aplicaciones en muy diferentes sectores de actividad tanto industriales como militares.»

URO factura anualmente cerca de 30 millones de euros en venta de estos vehículos, y cuenta con menos de 150 trabajadores y ha colocado sus camiones blindados militares (principalmente la versión VAMTAC), además de al ejército español, en países tan curiosos como Marruecos, Malasia, Angola o Ghana, así como en escenarios de guerra abierta como Afganistán, Kosovo, Irak, República Democrática del Congo o Líbano.

Vayamos ahora al país agraciado con la getión del mInistro de Defensa para promover la expansión de los nuevos negocios de Uro: Arabia Saudí es un país islámico, con régimen de monarquía absolutista y que se caracteriza, hasta ahora, por su escaso interés por los derechos humanos, si hacemos caso de organizaciones como Amnistía Internacional, el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas o Human Rigths Watch. Sus tribunales, en aplicación de la ley islámica, imponen penas corporales por la comisión de diversos delitos, como puede ser el caso de la amputación de miembros, cremación con ácido, azotamiento, ahorcamiento y otros igualmente impresentables.

El régimen saudí, a su vez, ha impuesto la segregación sexual, la represión de las ideologías o creencias diferentes, un trato degradante a los trabajadores no cualificados de origen extranjero y un régimen de represión política y económica significativa.

Sin embargo, y eso tal vez explica muchas cosas, es un aliado importante de las potencias prooccidentales en la región y es la segunda reserva mundial de petróleo en el mundo.

Es a este régimen y a sus fuerzas militares y policiales a quien el Ministro de Defensa está ayudando a comprar vehículos blindados de Uro.

Nosotros nos preguntamos ¿Para qué querrán las autoridades saudies estos vehículos probados en diversos conflictos bélicos? ¿Sera posible que se usen contra las aspiraciones de derechos humanos de su población reprimida? ¿Los usarán contra los pueblos vecinos, en un contexto regional de extrema peligrosidad militar? ¿No le importa esta posibilidad a la empresa URO, ni al gobierno español? ¿Da igual a quién se vende y para qué va a hacer uso de lo vendido, con tal de hacer negocio?

¿Y no colleva graves responsabilidades políticas para la política exterior española el potenciar a una dictadura como la Saudí?¿No debería responder por ello el Ministerio de Defensa, que se ha manchado las manos en promover este negocio?

¿En que gana nuestra sociedad con este negocio?

El ministro y las autoridades saudíes se han reunido, “en una extensa y cordial reunión, exploraron las diferentes alternativas que están siendo evaluadas desde Riad para el suministro de carros de combate para su Ejército”.

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