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La apuesta antimilitarista como prioridad en la lucha ecologista

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Por Manuel Calavera

Fuente: La Tarcoteca

Por medio de este blog hemos tenido acceso a un artículo (en inglés) titulado “Environmentalists Are Ignoring the Elephant In the Room: U.S. Military Is the Worlds Largest Polluter” y publicado en WashingtonsBlog, que explica por qué es esencial a la apuesta ecologista el enfoque antimilitarista y la lucha contra los ejércitos como uno de los primeros agentes contaminantes y promotores del desastre ecológico en que vivimos.

Con cita de diversos medios más o menos oficiales, el artículo explica que los ejércitos y la industria bélica son las industrias más contaminantes del planeta y que pugnan cada vez más por un control “sucio” de los recursos y materias primas.

Por poner un ejemplo, cita fuentes de Newsweek en un reportaje de Alexander Nazaryan de 17 de julio de 2014 titulado “The US Department of Defense Is One of the World’s Biggest Polluters”, publicado en Newsweek, que se refieren a EEUU y que nos puede ofrecer una idea del devastador efecto del militarismo sobre el medio ambiente:

El Departamento de Defensa de EE.UU. es uno de los peores contaminadores del mundo. Su huella empequeñece a la de cualquier corporación: 4.127 instalaciones repartidas en 19 millones de acres de suelo americano [unos 76.900 Km2]. Maureen Sullivan, que dirige los programas ambientales del Pentágono, dice que su oficina se encarga de 39.000 zonas contaminadas.

Camp Lejeune es una de los 141 zonas contaminados financiado por el Superfondo del Departamento de Medioambiente, que han sido clasificadas para recibir subsidios especiales de limpieza del gobierno federal. Esos sitios son aproximadamente el 10% de todos los sitios Superfund (sitios especialmente contaminados) de Estados Unidos, lo que indica que fácilmente contamina más que cualquier otro. Si ampliamos la definición más allá de las instalaciones del Pentágono, cerca de 900 de los 1.200 o más sitios Superfund en América son instalaciones militares abandonadas o sitios que de otro modo apoyan necesidades militares.

Otro articulo de Emerson Urry, de 15 de febrero de 2016, publicado con el nombre de “The Department of Defense Is the Third Largest Polluter of US Waterways” en Truth-Out, afirma que

el ejército de EEUU es el tercer mayor contaminador de las vías navegables de EEUU

Y en The Washington Post, publicado el 20 de mayo pasado por Cralg Whitlock y Bob Woodward con el nombre de “At the Pentagon, overpriced fuel sparks allegations — and denials — of a slush fund“, se nos explica el tremendo consumo de combustible del ejército estadounidense,el primer consumidor del mundo y aporta una terrorífica gráfica al respecto

 

Según este artículo

El Departamento de Defensa es el mayor consumidor individual de combustible en el mundo. Cada año compra cerca de 100 millones de barriles de petróleo refinado para sus aviones, buques de guerra, tanques y otras máquinas. El pentágono ha acumulado un superávit de $ 6 billon desde 2010 por sobrecompra de las fuerzas armadas de combustible

En Diciembre de 2009, Sara Flounders, en “Winner of Project Consored top 25 articles for 2009 – 2010 news stories: Pentagon’s role in global catastrophe“, del International Action Center, reflexiona

El hecho de que el ejército estadounidense sea una de las mayores fuentes mundiales de C02 es un secreto abierto del que nadie se está ocupando. Si el C02 provoca el calentamiento y el ejército es uno de los mayores productores de C02, entonces cualquier conversación sobre el cambio climático que no incluya a los militares no es más que aire caliente

También Ban Ki Moon, en 2014 (por aquel entonces era Secretario General de la ONU)  afirma en  el texto “Wats´s the environmental impact of modern war?” publicado en The Guardian que

El medio ambiente ha sido durante mucho tiempo una silenciosa víctima de la guerra y el conflicto armado. Desde la contaminación de la tierra y la destrucción de los bosques hasta el saqueo de los recursos naturales y el colapso de los sistemas de gestión, las consecuencias ambientales de la guerra suelen ser generalizadas y devastadoras.

Podríamos extender las citas, los estudios y los aspectos relacionados con la seguridad ecológica que los ejércitos, su actividad, sus objetivos de dominación, destruyen constantemente. Sería redundar en una idea que, a pesar de ser obvia, no es operativa. No sirve para mover ni un milímetro las agendas políticas y las propuestas a favor de un planeta más sano y sostenible.

Es curioso. El primer contaminante mundial, el primer causante del desastre ecológico, el pilar a su vez que garantiza con el uso de la guerra o la amenaza de hacerla, el escenario de dominación-depredación que padecemos, no aparece en los tratados sobre el clima.

La actividad militar, tan depredadora, no sólo no está prohibida, sino que, por si faltara algo, está exenta de cualquier compromiso climático y de cualquier mirada crítica.

Y es más curioso aún comprobar como el discurso oficial de los centros de estudio, de los centros bienpensantes e incluso de los principales lobbys pro-ecológicos del planeta no introduzcan en su agenda de prioridades acabar con el militarismo, frenar la actividad militar, impedir su efecto contaminador, evitar la guerra y su preparación.

Es muy curiosa la desconexión de un sector muy importante del ecologismo con la lucha antimilitarista.

Contamos con un claro mapa que señala uno de los principales focos del mal está en los ejércitos y la actividad bélica, pero miramos para otro lado procurando evitar roces con el potente lobby militar y de las industrias de la guerra.

Muy,  pero que muy sospechoso.

El ejército y el militarismo odian la ecología y abominan de un planeta sostenible, pero se valen de una propagandística difusión de una ecología ad hoc que sirve a sus intereses y presionan para que cualquier compromiso climático los deje fuera de limitaciones y reglas de juego.

Con razón el presidente promilitarista de EE.UU. sirve a esta coherencia y mientras aumenta el presupuesto militar y redefine la política exterior imperial para vencer en cualquier guerra y ante cualquiera que se les cruce, reduce a la nada cualquier compromiso climático. Es de suyo.

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Uranio empobrecido de uso militar

Imagen de Bruno Aziz

Fuente:  Es Global.

El uranio empobrecido es aquel que contiene una fracción de isótopo U-235 inferior a la natural (0,71%). La mayor parte tiene su origen en el proceso de enriquecimiento siendo un subproducto del mismo.  Tiene algunas aplicaciones militares más o menos reconocidas:

El principio de la munición antiblindaje consiste en impulsar un núcleo metálico denso a alta velocidad para así concentrar un máximo de energía cinética en el punto de impacto. Los dos metales utilizados en esta aplicación son el tungsteno y una aleación de uranio empobrecido y titanio llamada Staballoy. Aunque el tungsteno es ligeramente más denso, el uranio empobrecido tiene dos ventajas. En primer lugar, su fractura en el impacto genera fragmentos afilados, que penetran mejor el blindaje. En segundo lugar, es pirofórico, es decir, se inflama espontáneamente al contacto con el aire por encima de cierta temperatura (típicamente 600 °C). Así, cuando un proyectil de uranio empobrecido alcanza un blanco no sólo penetra el blindaje sino que además se inflama al llegar al interior del vehículo, incinerando a la tripulación o desatando la explosión del combustible o las municiones.

Se cree que entre 17 y 20 países incluyen o fabrican munición cuyos núcleos poseen como principal componente ojivas de uranio empobrecido en su arsenal aunque sólo los EE. UU. y el Reino Unido han admitido haberlas usado, en particular en los conflictos de Bosnia (1995), Kosovo (1998) e Irak (1991 y 2003).

La alta densidad del uranio empobrecido también lo hace adecuado para incorporarlo a blindajes de carros de combate. Se cree que el M1 Abrams estadounidense es un ejemplo de este uso.

Existe una controversia sobre si las armas a base de uranio empobrecido deberían ser prohibidas por las convenciones internacionales. El argumento de sus detractores es que el uranio se pulveriza en la explosión, formando nubes de partículas ligeramente radiactivas que contaminan amplios territorios. En 2001 la ONU averiguó que, contrariamente a lo asumido anteriormente, la munición de uranio empobrecido estadounidense contiene plutonio y proviene por tanto de plantas de reprocesamiento, no de enriquecimiento, por lo cual su radiactividad es más alta de lo que se creía. El ejército estadounidense lo admitió y lanzó medidas para corregirlo.

Parece que como en el caso del cerdo, del uranio se aprovecha todo.  Y a diferencia del cerdo, para todo lo malo.  Porque la controversia, como se ve es más de dónde sale este uranio empobrecido, no de las consecuencias funestas para la salud que tiene.

En los últimos treinta años —desde que se tiene conocimiento de que ha sido usado con fines bélicos—, la controvertida historia del uranio empobrecido como arma de guerra continúa siendo un asunto enrevesado sobre el que, en los circuitos de la política internacional, se han acumulado polémicas y silencios, desmentidos y contradicciones . Esto a pesar de los efectos colaterales provocados por las municiones de uranio empobrecido que han resultado ser, según importantes instituciones especializadas en la materia, de riesgo para la salud.

En concreto, la Agencia de Protección Medioambiental de EE .UU. lo ha considerado “un riesgo radioactivo para la salud”. El Laboratoire de Radiotoxicologie Experimentale de Marsella (Francia) incluso ha llegado a sugerir que la exposición a esta sustancia puede alterar el ADN. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció —ya en el lejano 2001— que “el uranio empobrecido es un elemento potencialmente tóxico desde el punto de vista químico y radiológico, y sus órganos diana son fundamentalmente los riñones y los pulmones”. Incluso, la OMS ha reconocido que “las partículas insolubles de uranio inhalado (…) tienden a quedar retenidas en el pulmón y pueden provocar radiolesiones en ese tejido, e incluso cáncer de pulmón”. La forma más habitual y que conlleva más riesgo de absorber el polvo tóxico que desprenden las municiones de uranio empobrecido (cuando impactan) es la inhalación.

Algunas pruebas de su utilización hablan de que se usa de manera masiva:

Así y todo, se sigue utilizando. La última vez (de la que se tiene constancia) ocurrió en 2015 en Siria, donde lo usó el Gobierno de EE UU. Lo admitió la propia Administración estadounidense, en concreto el mayor Josh Jacques, portavoz del Mando Central del país (CENTCOM), en una conversación con la revista Foreign Policy y Airwars, una web que informa sobre las repercusiones de las actividades bélicas en Siria, Irak y Libia. En particular, según precisó Jacques, Estados Unidos disparó 5.265 balas de 30 milímetros fabricadas de uranio empobrecido los días 16 y 22 de noviembre de 2015. Los ataques, que provinieron de una nave de combate A-10 ‘antitanque’ de su fuerza aérea, destruyeron 350 vehículos, presuntamente de Daesh.

Antes decíamos que USA y Reino Unido han reconocido su uso.  Ahora se puede unir Italia:

El caso italiano ha elevado a cotas kafkianas el debate sobre el uranio empobrecido. El motivo es la reiterada negación por parte del Estado del riesgo que implica para la salud el uso de esta sustancia (con todo lo que conlleva para las víctimas, como la ausencia de protocolos específicos para quienes enferman) y que, incluso, ha suscitado campañas públicas de exsoldados y ONG, que le han dado visibilidad al fenómeno.

Hasta la fecha, han fallecido 340 soldados italianos y hay 4.000 enfermos, de acuerdo con el Osservatorio Militare (OI), la ONG italiana de abogados y exmilitares que lleva este macabro conteo. En su mayoría, se trata de militares que participaron en misiones en los Balcanes, pero también hay casos de Somalia, Irak y Afganistán.

Soldados que, según OI, han denunciado no haber sido informados previamente de los riesgos que corrían (como sí hace, por ejemplo, el Ejército de EE UU) y haber operado en el terreno sin los equipos técnicos necesarios para resguardarse del mortífero polvo que desprenden las municiones de uranio empobrecido. Y que, una vez enfermos, han tenido que batallar para ver reconocidas una asistencia e indemnización específicas para estos casos justas.

La lucha de los soldados italianos afectados por el uso militar del uranio empobrecido ha logrado algunas victorias:

Todo ello a pesar de que, desde que se revelara que EE UU lo usó con fines militares en la primera guerra del Golfo y luego la OTAN volviera a hacerlo a finales de los 90 en los Balcanes (Serbia, Kosovo y Montenegro), los abogados italianos han sentado unas 70 veces en el banquillo de los imputados al Estado, obteniendo cuantiosos resarcimientos (aquí una de las sentencias, en italiano) para los militares italianos que participaron en aquellas misiones, enfermaron y denunciaron.

Parece que no es sólo el Ministerio de Defensa español el que no es solidario con sus propios militares, como ya hemos publicado en otras ocasiones.

Además, también hay que resaltar que nadie habla de los afganos, sirios, etc., naturales de los países donde se ha usado este armamento y que estarán padeciendo enfermedades de las que ignorarán su causa.  De ellos nadie se ocupa y, en nuestra opinión, también deberían ocuparse los países que llevaron y utilizaron el armamento de uranio empobrecido.

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Otro incendio militar

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Julio César Cerletti García

Fuente: EP Andalucía

Hay titulares de noticias que dejan en muy mal lugar a su redactor, como es el caso del que refiere EP Andalucía, que de aséptico y equidistante, acaba siendo cómico y deja la simpleza acrítica de quien lo publica a la altura del barro.

Controlado el incendio forestal en Sierra Alhamilla, que solo ha afectado a suelo militar“. Pásmense.

¿Podría haberse titulado “Nuevo incendio de un campo militar“, por ejemplo, o “otra vez los militares achicharran el campo”?

Sí, pero sería cargar las tintas sobre los militares, poner el foco de atención sobre la actividad militar, decir que de nuevo otro incendio de las instalaciones militares, otra muestra del peligro de la actividad militar, etcétera.

Y eso es lo que pretende, parece ser, ocultar el informante en su sesgada información.

Al parecer, el incendio “forestal” se produjo el martes en los terrenos militares de la sierra Alhamilla, anexa a la base “Álvarez de Sotomayor”, en Almería, uno de los principales campos militares de Andalucía y al servicio, en este caso, de la Legión.

Inicialmente, ante el incendio en el campo de maniobras anexo a la base (zona donde hay que recordar que está vetado el paso de civiles, lo cual es muy indiciario de cómo se produce el incendio) acudieron 47 bomberos forestales, probablemente del pueblo de Viator o de cualquier otro de los circundantes, no lo dice la noticia, que se limita a decir que eran miembros del INFOCA (el Plan de Actuación en incendios forestales de la Junta de Andalucía).

La UME, que inicialmente no acudió al desaguisado (porque la UME, como hemos denunciado alguna que otra vez, solo acude a los sitios cuando hay que hacerse una foto o cuando las cosas ya están solventadas o casi) fue la encargada de certificar la “extinción” del incendio, dice la noticia.

Resta decir que el campo de tiro, donde el incendio al parecer ha ocurrido, es utilizado para lanzar bombas, lo cual incrementa el peligro del incendio.

Una vez más, asistimos a un ejemplo (uno entre muchos) del peligro de lo militar para nuestras vidas. Eso sí, nos informan de ello de forma tal que parece que les debemos agradecimiento por ponernos en tan severo riesgo.

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Transarmemos estos presupuestos contra natura

Imagen de José Antonio Moreno Cabezudo

 

Fuente:  El Diario.

En muchas charlas preguntamos al público qué es lo que ell@s, realmente, quieren defender. Al principio suele reinar el silencia.  Claro, nunca se les ha dado la oportunidad de contestar la pregunta básica que organiza la defensa:  ¿qué se quiere defender?  Y no se les da la oportunidad para que no tengan ideas, para que no haya debate, para que no existan opiniones.  Porque la Defensa es una cuestión de Estado y esto significa que es una política inamovible y de derechas militaristas y violentas.

Dejamos pasar algún minuto y les preguntamos de nuevo.  ¿Les vale con las fronteras, las instituciones, la patria, la nación, el status quo?  La respuesta es que no.

¿Entonces?

Siempre hay alguien que de manera tímida abre el fuego y declara que lo que quiere defender es la sanidad.  Nosotros lo apuntamos.  Luego la gente se anima.  Se suman la educación, la vivienda, …. y el medio ambiente.

Nosotros les decimos que su opción puede ser tan válida como cualquier otra y que tienen tanto derecho a plantearla como los demás; que quizá, si no les preguntan es porque no quieren que salgan estas respuestas.

Informa El Diario que los presupuestos que ha presentado el PP lo son contra natura.

Se refieren a que, por ejemplo:

El recorte del 23% en el presupuesto del Organismo Autónomo Parques Nacionales condena las principales reservas de nuestra naturaleza al deterioro.

La conservación de la naturaleza sigue siendo una cuestión menor para este Gobierno, como lo demuestra el nuevo recorte a las políticas medioambientales en los Presupuestos Generales del Estado. Siempre me he preguntado por qué los políticos conservadores son tan poco conservacionistas. Por qué muestran tanta afición por determinadas actividades extractivas vinculadas al medio natural y tan poco interés por las destinadas a su conservación y custodia, como por ejemplo el mantenimiento de los Parques Nacionales.

Si disfrutásemos de un mejor medio ambiente nuestra salud lo agradecería, también nuestro ocio y, por supuesto, muchas actividades económicas que sacan sus materias primas de la naturaleza de forma contaminada o en menor cantidad.

Sin embargo, la Seguridad Ecológica, un tipo de Seguridad Humana, no es importante para el PP.  Prefieren enclavar un polígono de tiro en medio de un Parque Natural y Reserva de la Biosfera y bombardear Bardenas una y otra vez con miles de kilos de munición.

Transarme es quitar poder (también económico) a lo militar para, a la vez, dotar de poder (también económico) a una forma alternativa de ejercer la defensa de manera noviolenta.

¿De dónde se pueden sacar recursos para mejorar y proteger nuestros Parques Nacionales?  Pues, en nuestra opinión, del comercio de armas, de la deuda militar, del despilfarro militar, de las intervenciones militares en otros países, …

En efecto, presupuestos contra natura y contra el gasto social, y contra los derechos y libertades.

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El otro modelo de defensa de los sioux

Imagen de Fibonacci Blue

Imagen de Fibonacci Blue

Fuente:  El Mundo.

En este blog llevamos tiempo argumentando y dando ejemplos históricos y actuales de la dicotomía defensa nacional versus defensa social o, lo que es lo mismo, seguridad humana.

Los sioux, ellos se llaman lakota, antiguos pobladores de Norteamérica, viven ahora bajo la tutela de los EE.UU. en una reserva entre Dakota del Norte y Dakota del Sur.  La reserva es del tamaño de Asturias pero sólo viven 8.000 personas.

Cuando en los años 50 los sioux y los cheyenne trataron de contratar a un abogado que los protegiera de los planes del Gobierno de EEUU, la Oficina de Asuntos Indios se lo prohibió. ¿Para qué iban a tener abogado cuando legalmente no podían ni siquiera votar en parte del país ya que legalmente estaban “bajo el tutelaje” del Estado?

Las condiciones de vida son penosas para los más antiguos habitantes:

Todo Standing Rock tiene un aire de pobreza desolador: los alcohólicos tumbados en medio de las calles de casas prefabricadas a las 11 de la mañana; el triste casino de Grand River, a apenas 10 minutos en coche de las tumbas de Toro Sentado y Sacagawea; las personas de apenas 50 años que parecen de 80 por los estragos de la metanfetamina, la droga de los pobres de las zonas rurales de EEUU.

La reserva, como las demás de las dos Dakotas, es tan pobre que los únicos actos electorales que se celebran allí son las “alimentaciones” (feeders) y que consisten, literalmente, en que el Partido Demócrata ofrece comida a la gente junto a los colegios electorales, a ver si así se animan a votar. El Partido Republicano, como no tiene votos entre los indios, trata de prohibir las “alimentaciones”, alegando que es compra de votos.

Ahora se han reactivado para luchar:

La única cosa que no les quitaron a los lakota fue la dignidad. Porque, en pleno 2016, la tribu ha organizado una rebelión para defender su estepa. Desde julio, cientos de activistas de 200 tribus están bloqueando la construcción de un oleoducto de 1.825 kilómetros cuya obra va a costar 3.800 millones de dólares (3.500 millones de euros) a través de un territorio que roza su reserva, y llevará el petróleo pesado extraído por medio del controvertido método del fracking desde Dakota del Norte hasta el estado de Illinois. Es la mayor concentración de tribus desde la época de las guerras indias del siglo XIX.

Por ahora, no ha habido muertes. Pero sí violencia. Las autoridades de Dakota del Norte y del Sur y los guardias de seguridad de la empresa que construye el oleoducto, Dakota Access, han empleado perros y material antidisturbios para tratar de mantener fuera de las obras a los indígenas, que ahora cuentan con el apoyo de grupos ecologistas y de izquierda.

Las autoridades están en contra y, ni siquiera, el Obama de sus últimos días de presidencia ha hecho acto de presencia o ha intentado defender a esta minoría:

Sólo el sábado de la semana pasada fueron arrestadas 127 personas por tratar de interrumpir los trabajos de Dakota Access. El 3 de septiembre, seis personas tuvieron que recibir atención médica por mordeduras de perros, y otras dos docenas fueron rociadas con spray que produce picor e irritación en la garganta y en los ojos. La periodista Amy Goodman -la misma que entrevistó a Pablo Iglesias cuando éste viajó a Nueva York en febrero de 2015 – fue arrestada por retransmitir la protesta para su programa de radio y televisión Democracy Now, que se emite a través de internet. Las autoridades de Dakota del Norte la acusaron de incitación a la violencia y a la desobediencia civil, lo que implica cárcel, a pesar de que no había ninguna constancia de que hubiera hecho otra cosa que informar. Además, este jueves la policía detuvo a 141 personas, y en el tumulto se oyeron disparos balas de verdad en dos ocasiones, aunque no hubo heridos. Los arrestados fueron puestos en libertad, salvo uno.

(Enlace para ver el vídeo)

La agresividad de las autoridades locales ha sido tan grande que los líderes de Standing Rock han pedido al Estado Federal -es decir, a Washington- que abra una investigación de lo que ellos consideran una actuación desproporcionada de las autoridades locales. Por ahora, sin embargo, el Gobierno de Barack Obama, tan dado a intervenir cuando se agrede a otras minorías -en especial la afroamericana-, no se ha pronunciado ante lo que el presidente de Standing Rock, Dave Archambult, califica de “militarización de las fuerzas policiales locales”. Lo más que ha hecho el presidente ha sido pedir que se suspendan las obras, lo que en la práctica apenas paralizó los trabajos durante 48 horas en septiembre.

Para colmo, el presidente entrante, Trump, tiene una inversión de 920 millones de € en la empresa que realiza las obras.

Así que para los indígenas está claro: lo que es necesario para las personas de origen europeo no lo es para ellos. Por eso, los descendientes de Toro Sentado se han lanzado a ocupar la pradera.

Primero lo intentaron en los tribunales, dado que la ruta del oleoducto es unaflagrante violación del Tratado del Fuerte Laramie de 1851. Perdieron. Lo cual no es una sorpresa, porque los tribunales tienden a entender los tratados de forma asimétrica: cuando benefician a los indígenas, no valen; cuando ayudan a los descendientes de los colonos, sí. De hecho, el golpe de gracia al proceso legal de los indios lo dio un tribunal de Washington el 8 de octubre, la víspera del Día Mundial de los Pueblos Indígenas.

Entretanto, Dakota Access compró el terreno en el que se estaba realizando la protesta, y el campamento tuvo que moverse a otro sitio a varios kilómetros. Así que la controversia parecía camino de ser ignorada por los medios de comunicación de Estados Unidos, para los que los indígenas son un tema de mínimo interés. A fin de cuentas, ¿qué cabe esperar cuando el equipo de fútbol americano de Washington tiene un nombre tan inconfundiblemente racista como Pieles Rojas (Redskins)?

Pero los lakotas y sus aliados tienen en el siglo XXI una ventaja de la que carecían Toro Sentado y Nube Roja: internet. El vídeo de siete minutos sobre las protestas de septiembre colgado por Goodman ya cuenta con más de 14 millones de visitas.Y la semana pasada un juez de Dakota del Norte rechazó los cargos en contra de la periodista. Al mismo tiempo, la estrella de rock Neil Young y los sospechosos habituales de este tipo de causas en Hollywood -Susan Sarandon, Leonardo DiCaprio, Ben Affleck- se han pronunciado a favor de los indios. Los disturbios del sábado fueron difundidos a través de Periscope, el servicio de vídeos de Twitter, y de Facebook Live, y esas retransmisiones han tenido decenas de miles de visitas cada una. Los indígenas también han creado la organización ReZpect Our Water, cuya grafía es claramente alternativa (sería el equivalente de emplear la letra k en lugar de la c en español), a través de la cual se han coordinado con una amplia gama de grupos de izquierda dentro y fuera de Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Los ecologistas no son el enemigo

Imagen de Lur Rusines

Imagen de Lur Rusines  Titulada:  Desobediencia.

Fuente:  La Marea.

Os recomendamos la lectura del artículo de Olivia Carballar en La Marea.

Cualquier lucha ecologista, feminista, pacifista, pro tercer mundo, animalista, … corre el peligro de ser interpretada como una lucha contra los intereses económicos de uno u otro pueblo, ciudad o país.  ¿Quién nos dará empleo si la gente no viene a visitarnos para ver cómo se mata a un toro, de qué viviremos si no es de empleados de una base militar, no os dais cuenta de que si filtráis que nuestro agua tiene mercurio será peor para todos, para nuestras ventas de hortalizas, para el turismo, …?

Cualquiera que lucha por la mejora de cualquier aspecto de la sociedad se ha quedado estupefacto cuando alguien bienintencionado (de los malintencionados ni hablamos) le acusa de ser el enemigo de los intereses del común.

Los pacifistas lo que queréis es que nos invadan, el ecologismo impide el desarrollo de los pueblos, el feminismo amordaza al hombre y sus sentimientos, los animalistas no pensáis en los humanos, antes nosotros que el Tercer Mundo, …

Olivia Carballar nos lo deja muy claro en su artículo:  los ecologistas no eran el enemigo.  El enemigo era una industria minera irrespetuosa con el medio ambiente y los habitantes de la zona, el enemigo eran unas administraciones que miraban para otro lado.

En este blog siempre hemos apostado por los movimientos sociales.  Ellos son los que verdaderamente defienden lo que queremos defender y son los verdaderos actores de la lucha social por una defensa de la Seguridad Humana y la Seguridad Ecológica:  medio ambiente, educación, salud, empleo, etc.  Y lo hacen con metodologías de acción noviolentas y promoviendo la participación desde la base.  En muchos movimientos de base la gente colabora con su tiempo libre, con su propio dinero, con sus vacaciones, con lomejor de sí …

Sus desobediencias son las semillas de un futuro más justo, más ecológico, más humano, más pacífico.  No son chiquilladas o cabezonerías.  No son bravuconadas.  Son muestras de un alto compromiso personal y político que se expresa en grupos en los que no se quiere conquistar el poder, sino ejercerlo en común y desde la base; en los que no se busca llegar a la cumbre de la pirámide sino compartir responsabilidades y trabajos.

Conviene recordarlo.  Recordarlo y apoyarles, animarles, sonreírles.

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La huella ecológica de un portaaviones militar

Imagen de Esteban Villarejo

Fuente:  ABC.

El portaaviones Príncipe de Asturias contiene 8’5 millones de kilos de metal, que ahora se quieren subastar por, al menos, 2’4 millones de €.

Según redcicla.com

Un coche de tamaño medio requiere aproximadamente. 800 kg. de acero y 130 kg. de metales no ferrosos.  Por lo tanto, grosso modo, un coche medio necesita 930 kg de metales.  Si el Príncipe de Asturias tiene 8’5 millones de kilos de meta, con él se podrían haber hecho 9.139 coches.

Es decir, la huella ecológica de la fabricación del portaaviones equivale a la de 9.139 coches. Una barbaridad.

Otro dato comparativo es que la torre Eiffel cuanta con 7’3 millones de kilos de hierro, es decir, es sólo el 85’8 % del portaaviones.

¿Cuál sería la huella ecológica de un portaaviones, cuántos kilómetros cuadrados de selva son necesarios para producirlo?

La huella ecológica es

un indicador del impacto ambiental generado por la demanda humana que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas del planeta, relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.

Representa el área de tierra o agua ecológicamente productivos (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) e idealmente también el volumen de aire, necesarios para generar recursos y además para asimilar los residuos producidos por cada población determinada de acuerdo a su modo de vida, de forma indefinida.

El objetivo fundamental de calcular las huellas ecológicas consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, compararlo con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la sostenibilidad.

Seguramente es muy alta y, además, muy poco ética.  Por ello los 8’5 millones de kilos de metales del portaaviones Príncipe de Asturias son un ejemplo paradigmático de despilfarro militar.

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1.729 conflictos ambientales son parte del coste militar

Imagen de www.fuhem.es

Fuente:  Diagonal.

Nuestro mundo es injusto en muchos aspectos, uno de ellos es nuestra relación con la naturaleza, que nos da sus bienes y de la cuál abusamos y, en efecto bumerang, nos devuelve los daños que le causamos.

Los conflictos ambientales son provocados y causan violencia estructural, directa y cultural.  Por ello es importante, desde el punto de vista de las guerras, tenerlos en cuenta, pues generan guerras, las empeoran, las prolongan, …

Nos hacemos eco del Atlas de Justicia Ambiental realizado por la Universidad Autónoma de Barcelona, Ecologistas en Acción y otros.  Hasta ahora han contabilizado 1.729 conflictos.

Cuando hablamos en nuestro estudio “Gasto militar 2016” de las implicaciones que tiene la ecología con respecto a los conflictos armados lo relacionamos, también, con el concepto de gasto militar, en el cual incluimos, como parte inherente, el concepto de coste militar (a partir de la página 29)

El concepto de coste militar implica un esfuerzo por cuantificar el peso global que parala sociedad tiene la estructura de defensa organizada por los estados, más allá del purogasto presupuestario que comporta año tras año. 
Nuestra insistencia en referir el coste militar, más allá del gasto, es dar a conocer a la sociedad la enorme repercusión de la organización militar de la defensa en nuestras vidas y en la pérdida de oportunidades de desarrollo de un mundo diferente
El coste militar, por tanto, incluiría diversas magnitudes:
1) El coste económico que supone el gasto militar, 
2) El coste de vidas humanas de las actividades militares,
3) El coste sanitario, de asistencia y protección a los heridos colaterales y militares en los conflictos,
4) El coste de atención a refugiados y desplazados y de los campos de concentración,
5) La deuda ecológica que comporta la guerra y la actividad militar, incluido el efecto contaminante de los ejércitos, uno de los principales agentes de emisión de materias y gases nocivos,
6) El coste de los conflictos bélicos en el tejido productivo de los territorios
victimados por ellos,
7) El empobrecimiento de las poblaciones que sufren las intervenciones militares
8) El coste de la desestructuración social que incorporan los conflictos bélicos y prebélicos
9) El coste educativo y cultural que suponen las guerras, lo que incluye también la destrucción del patrimonio humano y natural
10) La violencia estructural de las relaciones internacionales y económicas (entre primer y Tercer Mundo), el apoyo militar continuado a regímenes dictatoriales y que norespetan los derechos humanos, la continua exportación de armas a estos países, etc..,
11) La violencia estructural que se genera en los países del primer mundo (por ejemplo España) como consecuencia del mantenimiento de un sistema de defensa enfocado a la preparación de la guerra,
12) El enorme coste de pérdida de oportunidades. Cuando nuestros limitados recursos son dedicados a lo militar imposibilitan usarlos en lo que realmente interesa a los ciudadanos: sanidad, educación, vivienda, cooperación internacional, etc. El ocultamiento del gasto militar en otros ministerios está forzando una situación continuada de violencia estructural porque significa la militarización de la I+D+i enEspaña, porque aumenta desorbitadamente la deuda,
13) El déficit de los presupuestos con el malgasto que supone en inversiones armamentísticas, etc.
14) El coste de la violencia cultural que provoca este modelo de resolver los conflictos de manera violenta mediante invasiones, guerras, generación de gigantescos ejércitos y producción de armas,
14) El coste de la venta de armas en la generación de conflictos,
15) El coste del añadido despilfarro militar,
16) El coste de desarrollo humano y el alejamiento de la consecución de los Objetivos del Milenio (ahora Objetivos de Desarrollo Sostenible) que supone invertir (o malgastar, sería más exacto decir) recursos limitados que no se pueden utilizar en asuntos de impacto social positivo

La relación entre militarización, guerra y conflictos ecológicos nos parece, por consiguiente, razonable.

 El mapa se puede consultar en la siguiente dirección:  https://ejatlas.org/

El atlas permite, por el momento, búsquedas de conflictos por países, por la mercancía o tema objeto del conflicto –el derecho al territorio es el tema con más conflictos relacionados por todo el mundo, con 495 casos mostrados en este mapa, seguido por el agua, con 300 casos–, o por empresas –Shell, Nigerian Petroleum Corporation y Chevron son las que aparecen con más conflictos relacionados–.

En los tiempos que corren parece que no hay salida, pero este mapa muestra el empoderamiento de la sociedad y el papel que la sociedad civil toma”, ha señalado Samuel Martín-Sosa, responsable del área internacional de Ecologistas en Acción

Cuando usas el mapa y haces zoom en España la situación se agrava.  Si comparas con la vecina Francia, nuestro país está plagado de conflictos ambientales, si miras a Marruecos, igual, si miras a Italia los conflictos son menos, etc.

Conclusión:  en España aún no tenemos conciencia de lo necesario que es el respeto al medio ambiente.

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Guerras y cambio climático, dos caras de la misma moneda

Imagen de Víctor Hugo García Ulloa

Fuente:  Cambio Climático y Pobreza.

Está archicomprobado que tanto el cambio climático como las guerras generan problemas sociales, económicos y políticos que producen migraciones gigantescas.  Pero, ¿se interrelacionan ambos procesos?

Por nuestra parte, en el estudio sobre Gasto Militar 2016, a partir de la página 40, hemos desarrollado, un poco, los impactos que producen las guerras sobre el Medio Ambiente.

En la noticia que comentamos se preguntan si el cambio climático exacerba las guerras:

Otro aspecto que genera bastante controversia y que también se ha tratado durante la UNEA es el papel que juega el cambio climático en la exacerbación de conflictos armados, un tema muy debatido en el caso de Siria.

“El conflicto sirio -comenta- no tuvo su origen en el cambio climático, pero Siria sufrió una sequía de cuatro o cinco años que provocó migraciones masivas del campo a las ciudades” y eso generó desigualdades y aumentó el malestar entre una población que ya daba signos de rebelión.

No es fácil determinar hasta qué punto estas sequías -o las inundaciones, el deterioro de las tierras, etc.- son causa de los ciclos naturales del clima de determinadas regiones o del proceso de cambio climático que experimenta el planeta. Y mucho menos establecer un vínculo directo entre estos fenómenos y los conflictos armados, aunque sí hay ejemplos que se dan en todo el mundo, como los enfrentamientos entre tribus ganaderas seminómadas y agricultores por la creciente escasez de agua.

Por ello, Traoré considera que hacen falta “más pruebas, datos concretos, estadísticas y también más análisis cualitativos” para que los gobiernos “tomen más en serio” el problema y tengan las herramientas adecuadas para orientar sus políticas de protección.

Parece que esta postura tan poco tajante se podría complementar con otras:

1.-  El cambio climático podría promover guerras por el acceso a los recursos naturales.

2.-  Un estudio relaciona la sequía y el cambio climático con la guerra de Siria.  En él se advierte que el calentamiento global triplica el riesgo de conflictos como el de Siria en la región.

3.-  Cambio climático y guerras.  Donde se dice que un estudio de la Universidad de California pronostica que un aumento de la temperatura de la Tierra en 1ºC haría que la probabilidad de guerras en el África subsahariana aumentase en un 50% en 2030.

El argumento principal de los investigadores que firman el estudio es que cualquier cambio de temperatura afectará a las cosechas lo que repercutirá, de manera muy especial, en los países de África subsahariana que dependen, principalmente, de la agricultura y la ganadería. Cuando las temperaturas se eleven, la supervivencia de muchos africanos estará en peligro y, consecuentemente, los más empobrecidos no dudarán en tomar las armas.

4.-  El artículo “Guerras, el efecto oculto del cambio climático” publicado por MIT Technology Review, nos da muchas más ejemplos de que el cambio climático ha producido guerras (Siria, Sudán, Irak, por ejemplo).

Para cerrar el listado incorporamos la opinión de Ecologistas en Acción que proclama que hay que luchar contra el cambio climático para luchar contra las guerras.

Como ven, un círculo de lo más vicioso.

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La guerra duplica el cáncer en Gaza

Imagen de Zeroincondott★

Fuente:  Nueva Tribuna.

Los tumores cerebrales se multiplican en Gaza por los gases y el uranio lanzados por Israel.

En estos momentos el cáncer es la segunda causa de muerte en la Franja de Gaza. Los expertos opinan que en los próximos años las cifras se pueden duplicar

La guerra es un desastre ecológico que contamina el agua, los suelos, el aire:

Jean François Fechino, consultor en temas de Medio Ambiente de Naciones Unidas, ha llegado a la conclusión, tras numerosos estudios, que decenas de toneladas de uranio empobrecido se encuentran en el subsuelo y en las aguas de Gaza. Las muestras de tierra que analizaron tras su última visita a Gaza demuestran la presencia no sólo de uranio sino también de cesio, amianto polvo, tungsteno u oxido de aluminio.

La asistencia sanitaria de cierta calidad en Gaza es inexistente y los afectados dependen de que Israel les conceda (contados) permisos para tratarse en un centro médico luterano de Jerusalen.

“Nuestro principal hospital en la Franja  sólo funciona al 50% por falta de personal y material” explica a El Confidencial Usama Said Aklouk, director del Hospital de Al Shifa, formado en España, con impotencia ante las dificultades con las que trabajan.

En un recorrido por el Centro podemos ver como de seis quirófanos, sólo funcionan  tres. Los restantes no tienen camas de operaciones y en cuanto a las habitaciones tan sólo están ocupadas la mitad, mientras en el despacho de Usama S. Aklouk no paran de entrar ciudadanos quejándose de las listas de espera que pueden llegar en algunos casos a los dos años. El resumen es que la sanidad gazatí está al borde del colapso.

Como en toda la Franja de Gaza, el Hospital vive condicionado por los cortes de luz que pueden suponer seis horas de duración o más. El suministro  la controla Israel que da una cantidad diaria para la Franja y debe ser el Gobierno de Hamas  quien la suministre. Como es escasa debe ir cortándola para dar servicio al millón ochocientas mil personas que viven en la Franja.

Parece que Israel está innovando continuamente en su forma de masacrar a los palestinos y:

El profesor de la Universidad de Oslo, Erik Fosse, que lleva años trabajando en Gaza, mantiene que Israel estaría empleando armas que provocan cáncer. En concreto los médicos apuntan que podría tratarse de los denominados explosivos de metal inerte denso (DIME, por sus siglas en inglés), un arma de tipo experimental cuyo radio de acción es relativamente pequeño, pero cuya explosión resulta extremadamente potente. Segín Fosse y su compañero Mads Gilbert dichas armas ya se utilizaron en los ataques de 2009.

Pero los ecosistemas muchas veces devuelven a los humanos los impactos que estos les causan.  Se conoce como “efecto bumerang” y acabará perjudicando, a través del agua, de los suelos y sus cultivos, del aire, a … los israelíes.

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