Archive for seguridad ecológica

El otro modelo de defensa de los sioux

Imagen de Fibonacci Blue

Imagen de Fibonacci Blue

Fuente:  El Mundo.

En este blog llevamos tiempo argumentando y dando ejemplos históricos y actuales de la dicotomía defensa nacional versus defensa social o, lo que es lo mismo, seguridad humana.

Los sioux, ellos se llaman lakota, antiguos pobladores de Norteamérica, viven ahora bajo la tutela de los EE.UU. en una reserva entre Dakota del Norte y Dakota del Sur.  La reserva es del tamaño de Asturias pero sólo viven 8.000 personas.

Cuando en los años 50 los sioux y los cheyenne trataron de contratar a un abogado que los protegiera de los planes del Gobierno de EEUU, la Oficina de Asuntos Indios se lo prohibió. ¿Para qué iban a tener abogado cuando legalmente no podían ni siquiera votar en parte del país ya que legalmente estaban “bajo el tutelaje” del Estado?

Las condiciones de vida son penosas para los más antiguos habitantes:

Todo Standing Rock tiene un aire de pobreza desolador: los alcohólicos tumbados en medio de las calles de casas prefabricadas a las 11 de la mañana; el triste casino de Grand River, a apenas 10 minutos en coche de las tumbas de Toro Sentado y Sacagawea; las personas de apenas 50 años que parecen de 80 por los estragos de la metanfetamina, la droga de los pobres de las zonas rurales de EEUU.

La reserva, como las demás de las dos Dakotas, es tan pobre que los únicos actos electorales que se celebran allí son las “alimentaciones” (feeders) y que consisten, literalmente, en que el Partido Demócrata ofrece comida a la gente junto a los colegios electorales, a ver si así se animan a votar. El Partido Republicano, como no tiene votos entre los indios, trata de prohibir las “alimentaciones”, alegando que es compra de votos.

Ahora se han reactivado para luchar:

La única cosa que no les quitaron a los lakota fue la dignidad. Porque, en pleno 2016, la tribu ha organizado una rebelión para defender su estepa. Desde julio, cientos de activistas de 200 tribus están bloqueando la construcción de un oleoducto de 1.825 kilómetros cuya obra va a costar 3.800 millones de dólares (3.500 millones de euros) a través de un territorio que roza su reserva, y llevará el petróleo pesado extraído por medio del controvertido método del fracking desde Dakota del Norte hasta el estado de Illinois. Es la mayor concentración de tribus desde la época de las guerras indias del siglo XIX.

Por ahora, no ha habido muertes. Pero sí violencia. Las autoridades de Dakota del Norte y del Sur y los guardias de seguridad de la empresa que construye el oleoducto, Dakota Access, han empleado perros y material antidisturbios para tratar de mantener fuera de las obras a los indígenas, que ahora cuentan con el apoyo de grupos ecologistas y de izquierda.

Las autoridades están en contra y, ni siquiera, el Obama de sus últimos días de presidencia ha hecho acto de presencia o ha intentado defender a esta minoría:

Sólo el sábado de la semana pasada fueron arrestadas 127 personas por tratar de interrumpir los trabajos de Dakota Access. El 3 de septiembre, seis personas tuvieron que recibir atención médica por mordeduras de perros, y otras dos docenas fueron rociadas con spray que produce picor e irritación en la garganta y en los ojos. La periodista Amy Goodman -la misma que entrevistó a Pablo Iglesias cuando éste viajó a Nueva York en febrero de 2015 – fue arrestada por retransmitir la protesta para su programa de radio y televisión Democracy Now, que se emite a través de internet. Las autoridades de Dakota del Norte la acusaron de incitación a la violencia y a la desobediencia civil, lo que implica cárcel, a pesar de que no había ninguna constancia de que hubiera hecho otra cosa que informar. Además, este jueves la policía detuvo a 141 personas, y en el tumulto se oyeron disparos balas de verdad en dos ocasiones, aunque no hubo heridos. Los arrestados fueron puestos en libertad, salvo uno.

(Enlace para ver el vídeo)

La agresividad de las autoridades locales ha sido tan grande que los líderes de Standing Rock han pedido al Estado Federal -es decir, a Washington- que abra una investigación de lo que ellos consideran una actuación desproporcionada de las autoridades locales. Por ahora, sin embargo, el Gobierno de Barack Obama, tan dado a intervenir cuando se agrede a otras minorías -en especial la afroamericana-, no se ha pronunciado ante lo que el presidente de Standing Rock, Dave Archambult, califica de “militarización de las fuerzas policiales locales”. Lo más que ha hecho el presidente ha sido pedir que se suspendan las obras, lo que en la práctica apenas paralizó los trabajos durante 48 horas en septiembre.

Para colmo, el presidente entrante, Trump, tiene una inversión de 920 millones de € en la empresa que realiza las obras.

Así que para los indígenas está claro: lo que es necesario para las personas de origen europeo no lo es para ellos. Por eso, los descendientes de Toro Sentado se han lanzado a ocupar la pradera.

Primero lo intentaron en los tribunales, dado que la ruta del oleoducto es unaflagrante violación del Tratado del Fuerte Laramie de 1851. Perdieron. Lo cual no es una sorpresa, porque los tribunales tienden a entender los tratados de forma asimétrica: cuando benefician a los indígenas, no valen; cuando ayudan a los descendientes de los colonos, sí. De hecho, el golpe de gracia al proceso legal de los indios lo dio un tribunal de Washington el 8 de octubre, la víspera del Día Mundial de los Pueblos Indígenas.

Entretanto, Dakota Access compró el terreno en el que se estaba realizando la protesta, y el campamento tuvo que moverse a otro sitio a varios kilómetros. Así que la controversia parecía camino de ser ignorada por los medios de comunicación de Estados Unidos, para los que los indígenas son un tema de mínimo interés. A fin de cuentas, ¿qué cabe esperar cuando el equipo de fútbol americano de Washington tiene un nombre tan inconfundiblemente racista como Pieles Rojas (Redskins)?

Pero los lakotas y sus aliados tienen en el siglo XXI una ventaja de la que carecían Toro Sentado y Nube Roja: internet. El vídeo de siete minutos sobre las protestas de septiembre colgado por Goodman ya cuenta con más de 14 millones de visitas.Y la semana pasada un juez de Dakota del Norte rechazó los cargos en contra de la periodista. Al mismo tiempo, la estrella de rock Neil Young y los sospechosos habituales de este tipo de causas en Hollywood -Susan Sarandon, Leonardo DiCaprio, Ben Affleck- se han pronunciado a favor de los indios. Los disturbios del sábado fueron difundidos a través de Periscope, el servicio de vídeos de Twitter, y de Facebook Live, y esas retransmisiones han tenido decenas de miles de visitas cada una. Los indígenas también han creado la organización ReZpect Our Water, cuya grafía es claramente alternativa (sería el equivalente de emplear la letra k en lugar de la c en español), a través de la cual se han coordinado con una amplia gama de grupos de izquierda dentro y fuera de Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los ecologistas no son el enemigo

Imagen de Lur Rusines

Imagen de Lur Rusines  Titulada:  Desobediencia.

Fuente:  La Marea.

Os recomendamos la lectura del artículo de Olivia Carballar en La Marea.

Cualquier lucha ecologista, feminista, pacifista, pro tercer mundo, animalista, … corre el peligro de ser interpretada como una lucha contra los intereses económicos de uno u otro pueblo, ciudad o país.  ¿Quién nos dará empleo si la gente no viene a visitarnos para ver cómo se mata a un toro, de qué viviremos si no es de empleados de una base militar, no os dais cuenta de que si filtráis que nuestro agua tiene mercurio será peor para todos, para nuestras ventas de hortalizas, para el turismo, …?

Cualquiera que lucha por la mejora de cualquier aspecto de la sociedad se ha quedado estupefacto cuando alguien bienintencionado (de los malintencionados ni hablamos) le acusa de ser el enemigo de los intereses del común.

Los pacifistas lo que queréis es que nos invadan, el ecologismo impide el desarrollo de los pueblos, el feminismo amordaza al hombre y sus sentimientos, los animalistas no pensáis en los humanos, antes nosotros que el Tercer Mundo, …

Olivia Carballar nos lo deja muy claro en su artículo:  los ecologistas no eran el enemigo.  El enemigo era una industria minera irrespetuosa con el medio ambiente y los habitantes de la zona, el enemigo eran unas administraciones que miraban para otro lado.

En este blog siempre hemos apostado por los movimientos sociales.  Ellos son los que verdaderamente defienden lo que queremos defender y son los verdaderos actores de la lucha social por una defensa de la Seguridad Humana y la Seguridad Ecológica:  medio ambiente, educación, salud, empleo, etc.  Y lo hacen con metodologías de acción noviolentas y promoviendo la participación desde la base.  En muchos movimientos de base la gente colabora con su tiempo libre, con su propio dinero, con sus vacaciones, con lomejor de sí …

Sus desobediencias son las semillas de un futuro más justo, más ecológico, más humano, más pacífico.  No son chiquilladas o cabezonerías.  No son bravuconadas.  Son muestras de un alto compromiso personal y político que se expresa en grupos en los que no se quiere conquistar el poder, sino ejercerlo en común y desde la base; en los que no se busca llegar a la cumbre de la pirámide sino compartir responsabilidades y trabajos.

Conviene recordarlo.  Recordarlo y apoyarles, animarles, sonreírles.

La huella ecológica de un portaaviones militar

Imagen de Esteban Villarejo

Fuente:  ABC.

El portaaviones Príncipe de Asturias contiene 8’5 millones de kilos de metal, que ahora se quieren subastar por, al menos, 2’4 millones de €.

Según redcicla.com

Un coche de tamaño medio requiere aproximadamente. 800 kg. de acero y 130 kg. de metales no ferrosos.  Por lo tanto, grosso modo, un coche medio necesita 930 kg de metales.  Si el Príncipe de Asturias tiene 8’5 millones de kilos de meta, con él se podrían haber hecho 9.139 coches.

Es decir, la huella ecológica de la fabricación del portaaviones equivale a la de 9.139 coches. Una barbaridad.

Otro dato comparativo es que la torre Eiffel cuanta con 7’3 millones de kilos de hierro, es decir, es sólo el 85’8 % del portaaviones.

¿Cuál sería la huella ecológica de un portaaviones, cuántos kilómetros cuadrados de selva son necesarios para producirlo?

La huella ecológica es

un indicador del impacto ambiental generado por la demanda humana que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas del planeta, relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.

Representa el área de tierra o agua ecológicamente productivos (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) e idealmente también el volumen de aire, necesarios para generar recursos y además para asimilar los residuos producidos por cada población determinada de acuerdo a su modo de vida, de forma indefinida.

El objetivo fundamental de calcular las huellas ecológicas consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, compararlo con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la sostenibilidad.

Seguramente es muy alta y, además, muy poco ética.  Por ello los 8’5 millones de kilos de metales del portaaviones Príncipe de Asturias son un ejemplo paradigmático de despilfarro militar.

1.729 conflictos ambientales son parte del coste militar

Imagen de www.fuhem.es

Fuente:  Diagonal.

Nuestro mundo es injusto en muchos aspectos, uno de ellos es nuestra relación con la naturaleza, que nos da sus bienes y de la cuál abusamos y, en efecto bumerang, nos devuelve los daños que le causamos.

Los conflictos ambientales son provocados y causan violencia estructural, directa y cultural.  Por ello es importante, desde el punto de vista de las guerras, tenerlos en cuenta, pues generan guerras, las empeoran, las prolongan, …

Nos hacemos eco del Atlas de Justicia Ambiental realizado por la Universidad Autónoma de Barcelona, Ecologistas en Acción y otros.  Hasta ahora han contabilizado 1.729 conflictos.

Cuando hablamos en nuestro estudio “Gasto militar 2016” de las implicaciones que tiene la ecología con respecto a los conflictos armados lo relacionamos, también, con el concepto de gasto militar, en el cual incluimos, como parte inherente, el concepto de coste militar (a partir de la página 29)

El concepto de coste militar implica un esfuerzo por cuantificar el peso global que parala sociedad tiene la estructura de defensa organizada por los estados, más allá del purogasto presupuestario que comporta año tras año. 
Nuestra insistencia en referir el coste militar, más allá del gasto, es dar a conocer a la sociedad la enorme repercusión de la organización militar de la defensa en nuestras vidas y en la pérdida de oportunidades de desarrollo de un mundo diferente
El coste militar, por tanto, incluiría diversas magnitudes:
1) El coste económico que supone el gasto militar, 
2) El coste de vidas humanas de las actividades militares,
3) El coste sanitario, de asistencia y protección a los heridos colaterales y militares en los conflictos,
4) El coste de atención a refugiados y desplazados y de los campos de concentración,
5) La deuda ecológica que comporta la guerra y la actividad militar, incluido el efecto contaminante de los ejércitos, uno de los principales agentes de emisión de materias y gases nocivos,
6) El coste de los conflictos bélicos en el tejido productivo de los territorios
victimados por ellos,
7) El empobrecimiento de las poblaciones que sufren las intervenciones militares
8) El coste de la desestructuración social que incorporan los conflictos bélicos y prebélicos
9) El coste educativo y cultural que suponen las guerras, lo que incluye también la destrucción del patrimonio humano y natural
10) La violencia estructural de las relaciones internacionales y económicas (entre primer y Tercer Mundo), el apoyo militar continuado a regímenes dictatoriales y que norespetan los derechos humanos, la continua exportación de armas a estos países, etc..,
11) La violencia estructural que se genera en los países del primer mundo (por ejemplo España) como consecuencia del mantenimiento de un sistema de defensa enfocado a la preparación de la guerra,
12) El enorme coste de pérdida de oportunidades. Cuando nuestros limitados recursos son dedicados a lo militar imposibilitan usarlos en lo que realmente interesa a los ciudadanos: sanidad, educación, vivienda, cooperación internacional, etc. El ocultamiento del gasto militar en otros ministerios está forzando una situación continuada de violencia estructural porque significa la militarización de la I+D+i enEspaña, porque aumenta desorbitadamente la deuda,
13) El déficit de los presupuestos con el malgasto que supone en inversiones armamentísticas, etc.
14) El coste de la violencia cultural que provoca este modelo de resolver los conflictos de manera violenta mediante invasiones, guerras, generación de gigantescos ejércitos y producción de armas,
14) El coste de la venta de armas en la generación de conflictos,
15) El coste del añadido despilfarro militar,
16) El coste de desarrollo humano y el alejamiento de la consecución de los Objetivos del Milenio (ahora Objetivos de Desarrollo Sostenible) que supone invertir (o malgastar, sería más exacto decir) recursos limitados que no se pueden utilizar en asuntos de impacto social positivo

La relación entre militarización, guerra y conflictos ecológicos nos parece, por consiguiente, razonable.

 El mapa se puede consultar en la siguiente dirección:  https://ejatlas.org/

El atlas permite, por el momento, búsquedas de conflictos por países, por la mercancía o tema objeto del conflicto –el derecho al territorio es el tema con más conflictos relacionados por todo el mundo, con 495 casos mostrados en este mapa, seguido por el agua, con 300 casos–, o por empresas –Shell, Nigerian Petroleum Corporation y Chevron son las que aparecen con más conflictos relacionados–.

En los tiempos que corren parece que no hay salida, pero este mapa muestra el empoderamiento de la sociedad y el papel que la sociedad civil toma”, ha señalado Samuel Martín-Sosa, responsable del área internacional de Ecologistas en Acción

Cuando usas el mapa y haces zoom en España la situación se agrava.  Si comparas con la vecina Francia, nuestro país está plagado de conflictos ambientales, si miras a Marruecos, igual, si miras a Italia los conflictos son menos, etc.

Conclusión:  en España aún no tenemos conciencia de lo necesario que es el respeto al medio ambiente.

Guerras y cambio climático, dos caras de la misma moneda

Imagen de Víctor Hugo García Ulloa

Fuente:  Cambio Climático y Pobreza.

Está archicomprobado que tanto el cambio climático como las guerras generan problemas sociales, económicos y políticos que producen migraciones gigantescas.  Pero, ¿se interrelacionan ambos procesos?

Por nuestra parte, en el estudio sobre Gasto Militar 2016, a partir de la página 40, hemos desarrollado, un poco, los impactos que producen las guerras sobre el Medio Ambiente.

En la noticia que comentamos se preguntan si el cambio climático exacerba las guerras:

Otro aspecto que genera bastante controversia y que también se ha tratado durante la UNEA es el papel que juega el cambio climático en la exacerbación de conflictos armados, un tema muy debatido en el caso de Siria.

“El conflicto sirio -comenta- no tuvo su origen en el cambio climático, pero Siria sufrió una sequía de cuatro o cinco años que provocó migraciones masivas del campo a las ciudades” y eso generó desigualdades y aumentó el malestar entre una población que ya daba signos de rebelión.

No es fácil determinar hasta qué punto estas sequías -o las inundaciones, el deterioro de las tierras, etc.- son causa de los ciclos naturales del clima de determinadas regiones o del proceso de cambio climático que experimenta el planeta. Y mucho menos establecer un vínculo directo entre estos fenómenos y los conflictos armados, aunque sí hay ejemplos que se dan en todo el mundo, como los enfrentamientos entre tribus ganaderas seminómadas y agricultores por la creciente escasez de agua.

Por ello, Traoré considera que hacen falta “más pruebas, datos concretos, estadísticas y también más análisis cualitativos” para que los gobiernos “tomen más en serio” el problema y tengan las herramientas adecuadas para orientar sus políticas de protección.

Parece que esta postura tan poco tajante se podría complementar con otras:

1.-  El cambio climático podría promover guerras por el acceso a los recursos naturales.

2.-  Un estudio relaciona la sequía y el cambio climático con la guerra de Siria.  En él se advierte que el calentamiento global triplica el riesgo de conflictos como el de Siria en la región.

3.-  Cambio climático y guerras.  Donde se dice que un estudio de la Universidad de California pronostica que un aumento de la temperatura de la Tierra en 1ºC haría que la probabilidad de guerras en el África subsahariana aumentase en un 50% en 2030.

El argumento principal de los investigadores que firman el estudio es que cualquier cambio de temperatura afectará a las cosechas lo que repercutirá, de manera muy especial, en los países de África subsahariana que dependen, principalmente, de la agricultura y la ganadería. Cuando las temperaturas se eleven, la supervivencia de muchos africanos estará en peligro y, consecuentemente, los más empobrecidos no dudarán en tomar las armas.

4.-  El artículo “Guerras, el efecto oculto del cambio climático” publicado por MIT Technology Review, nos da muchas más ejemplos de que el cambio climático ha producido guerras (Siria, Sudán, Irak, por ejemplo).

Para cerrar el listado incorporamos la opinión de Ecologistas en Acción que proclama que hay que luchar contra el cambio climático para luchar contra las guerras.

Como ven, un círculo de lo más vicioso.

La guerra duplica el cáncer en Gaza

Imagen de Zeroincondott★

Fuente:  Nueva Tribuna.

Los tumores cerebrales se multiplican en Gaza por los gases y el uranio lanzados por Israel.

En estos momentos el cáncer es la segunda causa de muerte en la Franja de Gaza. Los expertos opinan que en los próximos años las cifras se pueden duplicar

La guerra es un desastre ecológico que contamina el agua, los suelos, el aire:

Jean François Fechino, consultor en temas de Medio Ambiente de Naciones Unidas, ha llegado a la conclusión, tras numerosos estudios, que decenas de toneladas de uranio empobrecido se encuentran en el subsuelo y en las aguas de Gaza. Las muestras de tierra que analizaron tras su última visita a Gaza demuestran la presencia no sólo de uranio sino también de cesio, amianto polvo, tungsteno u oxido de aluminio.

La asistencia sanitaria de cierta calidad en Gaza es inexistente y los afectados dependen de que Israel les conceda (contados) permisos para tratarse en un centro médico luterano de Jerusalen.

“Nuestro principal hospital en la Franja  sólo funciona al 50% por falta de personal y material” explica a El Confidencial Usama Said Aklouk, director del Hospital de Al Shifa, formado en España, con impotencia ante las dificultades con las que trabajan.

En un recorrido por el Centro podemos ver como de seis quirófanos, sólo funcionan  tres. Los restantes no tienen camas de operaciones y en cuanto a las habitaciones tan sólo están ocupadas la mitad, mientras en el despacho de Usama S. Aklouk no paran de entrar ciudadanos quejándose de las listas de espera que pueden llegar en algunos casos a los dos años. El resumen es que la sanidad gazatí está al borde del colapso.

Como en toda la Franja de Gaza, el Hospital vive condicionado por los cortes de luz que pueden suponer seis horas de duración o más. El suministro  la controla Israel que da una cantidad diaria para la Franja y debe ser el Gobierno de Hamas  quien la suministre. Como es escasa debe ir cortándola para dar servicio al millón ochocientas mil personas que viven en la Franja.

Parece que Israel está innovando continuamente en su forma de masacrar a los palestinos y:

El profesor de la Universidad de Oslo, Erik Fosse, que lleva años trabajando en Gaza, mantiene que Israel estaría empleando armas que provocan cáncer. En concreto los médicos apuntan que podría tratarse de los denominados explosivos de metal inerte denso (DIME, por sus siglas en inglés), un arma de tipo experimental cuyo radio de acción es relativamente pequeño, pero cuya explosión resulta extremadamente potente. Segín Fosse y su compañero Mads Gilbert dichas armas ya se utilizaron en los ataques de 2009.

Pero los ecosistemas muchas veces devuelven a los humanos los impactos que estos les causan.  Se conoce como “efecto bumerang” y acabará perjudicando, a través del agua, de los suelos y sus cultivos, del aire, a … los israelíes.

En el siglo XX se arrojaron 2.500 bombas nucleares

Imagen de Ainhoa I.

Fuente:  eldiario.es

Posiblemente si nos preguntasen y tuviésemos que contestar rápidamente sólo citaríamos dos bombazos nucleares:  Hiroshima y Nagasaki.

Sin embargo, han sido 2.500 bombas las que se han lanzado a lo largo de menos de 100 años.  Lugares como:

  • las islas Bikini
  • o las islas Marshall en el Pacífico,
  • Semipalatinsk en Kazajistán,
  • en las islas de Trimouille, al noroeste de Australia (el estallido tuvo lugar sobre un buque de guerra para comprobar qué consecuencias tendría la detonación de un arma enemiga escondida en un navío amigo),
  • el atolón Jonhston, cerca de Hawaii sufrió pruebas subterráneas,
  • Reggane en mitad de Argelia sirvió para probar la primera bomba nuclear francesa,
  • Xinjiang en China, Rajastán en India,
  • Chagai en el noroeste de Pakistán,
  • Kiritimati, cerca de Hawaii,
  • el atolón de Fangatoufa en la Polinesia francesa,

Curiosamente, qué casualidad, casi todas las explosiones ocurren en el Tercer Mundo.

Actualmente, la importancia de lo nuclear, concretamente del uranio, se manifiesta en África, porque

Un hecho de suma importancia que no se nombra en los informativos occidentales es que en las zonas tuareg de Malí, Níger y Libia existen importantes reservas de uranio.

En el norte de Níger, país vecino de Malí, transnacionales francesas operan en dos grandes minas de uranio (Arlit y Akouta) situadas a los alrededores de la ciudad industrial de Arlit, situada en la región de Agadez.

Los yacimientos estratégicos de uranio en Malí son un elemento importante en el conflicto y explican en parte el interés de las fuerzas occidentales en la región.

Estados Unidos está preocupado por la posibilidad de que los tuareg accedan a este metal radiactivo.

Si los rebeldes establecen su control sobre los yacimientos, empezarán a buscar maneras de vender uranio, en primer lugar a Irán. Esa evolución de la situación no le gustaría a EEUU ni a sus socios de la OTAN.

Por ello, los próximos pasos que dará occidente será el despliegue, a través de Naciones Unidas, de tropas de la OTAN para un supuesto mantenimiento de la paz.

Seguridad Ecológica: 17.000 armas nucleares en el mundo

Imagen de Pierre J.

Fuente:  Público.

Kuniko Kimura y Mashasi Leshima recorren Europa recordando el horror de Hiroshima y Nagasaki, protestando por la presencia, aún, 70 años después, de 17.000 bombas nucleares en el mundo.

Es como si en plena locura (después de 120.000 muertos en el acto y 120.000 muertos en los días posteriores) cada año tras las tragedias no hubiésemos aprendido nada y hubiésemos fabricado 243 bombas atómicas.

la visita de la delegación japonesa ha servido para volver a traer a colación los riesgos que trae consigo la presencia de bases militares en territorio español de países que utilizan la tecnología atómica con fines bélicos: EEUU y Reino Unido.

Además,

el Convenio de cooperación de Defensa con EEUU no prevé ningún mecanismo para garantizar que los buques y los aviones que pasan por las bases no portan armamento nuclear y además también existe la práctica administrativa de no preguntar qué tipo de armamento llevan los buques y aviones que pasan por las bases

Actualmente se tiene seguro que hay armas nucleares en 9 países:

  1. Estados Unidos.  Durante la Guerra Fría, llegó a poseer unas 35.000 armas atómicas. En la actualidad (2012) los Estados Unidos disponen de unas 2.150 ojivas nucleares activas (1.950 estratégicas y 200 tácticas) más otras 2.800 en reserva y unas 3.000 almacenadas para desmantelamiento, para un total de aproximadamente 8.000
  2. Rusia.   Actualmente (2012) dispone de unas 4.430 ojivas nucleares activas (2.430 estratégicas y 2.000 tácticas) más unas 5.500 almacenadas para desmantelamiento, lo que totaliza unas 16.000
  3. Gran Bretaña.  Mantiene la flota Trident de submarinos nucleares equipada con algo menos de 160 ojivas nucleares activas, sobre un total de 225.
  4. Francia.   El Charles de Gaule es actualmente el último portaaviones con armas nucleares desplegado en un país. En 2008, el presidenteNicolás Sarkozy anunció que Francia disponía de 300 armas nucleares en total, de las que 240 serían estratégicas y 60 tácticas.
  5. China.   Se estima que en 2011 disponían de unas 240 ojivas nucleares, de las que aproximadamente 178 se encontrarían activas.
  6. India.  En 2010 se estimaba que India disponía de entre 60 y 80 armas nucleares.
  7. Pakistán.  En 2011 se estimó que Pakistán posee entre 90 y 110 armas nucleares.
  8. Corea del Norte.  se le estimaron un máximo de 10 ojivas atómicas disponibles.
  9. Israel.  Posee alrededor de 200 a 500 armas nucleares

En cuanto al listado de ensayos nucleares, las cifras también son colosales:

1054 realizados por USA hasta 1992 en Nevada, Alaska, Colorado, Missisipi y Nuevo Méjico.  Desde 1963 todos los ensayos han sido subterráneos.

La Unión Soviética ha realizado 715 pruebas nucleares entre 1949 y 1990.

Francia ha realizado 210 pruebas nucleares entre 1960 y 1996.

China 45 ensayos nucleares.  De Gran Bretaña y los demás países no hay datos.

Es decir, al menos, 2024 ensayos nucleares han liberado radiactividad a atmósfera, hidrosfera y geosfera.

En cuanto a los daños que causó, causa o causará una bomba atómica podemos destacar:

  • Muerte inmediata en la zona cero.
  • Pulso de radiación ionizante.  Una bomba de 1 megatón alcanzaría hasta los 15 km alrededor
  • Pulso electromagnético.  Parece que no afecta a los seres vivos, pero sí a las infraestructuras, aparatos y vehículos que utilicen componentes electrónicos.
  • Destello luminoso.  Cegará temporalmente a toda persona que se encuentre mirando hacia la dirección de la explosión en un radio de 500 km.
  • Pulso térmico.  Para una bomba de 20 megatones cualquier persona en 45 km a la redonda sufrirá quemaduras de 2º grado.
  • Onda de choque.  Corre a 1.224 km / h.
  • Lluvia radiactiva local que se propaga por el viento
  • Oscurecimiento radioeléctrico.

Efectos retardados:

  • Incendios
  • Contaminación radiactiva
  • Invierno nuclear
  • Destrucción de la sociedad

Y aún así seguimos cuidando que estén a pleno estado de producir una catástrofe nada más y nada menos que 17.000 bombas nucleares.

Nuestra cultura es militarista y violenta, propia de seres dementes. Nuestros gobiernos que apoyan y fomentan las armas nucleares son culpables de todos y cada uno de los accidentes y muertos.  El gobierno español debería emprender una política internacional activa contra las armas nucleares.

¿Cuántos millones de € habrá malgastado la humanidad en esta locura?

De los Objetivos de Desarrollo del Milenio a los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Imagen de un.org

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio fueron un gran despliegue mediático que consiguió (a medias) varios logros reseñables, pero que se quedaron a medio camino.

Los ODM se aprobaron en el año 2000 y debían ser alcanzados en 2015.  Abordaban algunos de los grandes retos de la Humanidad:  la lucha contra la pobreza, lograr la educación primaria universal, lograr la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil, mejorar la mortalidad materna, combatir enfermedades como el VIH y la malaria, preservar el medio ambiente y establecer alianzas globales para que todo esto fuera posible.

Desde nuestra óptica siempre hemos criticado que, al menos, faltaba un objetivo imprescindible para lograr los otros:  reducir el gasto militar real de los países (incluyendo acabar con la producción y el tráfico de armas).  Muchas veces hemos alertado de que las grandes injusticias e inequidades mundiales se basan y sostienen por un sistema militarista y violento que impide que los cambios lleguen a ser profundos y los dejan en meras reformas o lavados de cara.

Ahora y con el horizonte de 2030 se están lanzando los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, con 17 objetivos y 169 metas (y que literalmente los podemos leer aquí):

1.-  Pobreza:  Erradicar la pobreza en todas sus formas y en todas partes.

2.-  Hambre:  Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, y promover la agricultura sostenible.

3.-  Salud:  Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos y todas las edades.

4.-  Educación:  Garantizar la educación inclusiva, equitativa y de calidad.  Y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida y para todos.

5.-  Igualdad de género:  Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas.

6.-  Agua:  Garantizar la disponibilidad de agua y su ordenación sostenible, así como el saneamiento para todos.

7.-  Energía:  Garantizar a todos el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna.

8.-  Economía:  Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos.

9.-  Infraestructuras:  Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación.

10.-  Desigualdad:  Reducir la desigualdad dentro y entre los países.

11.-  Ciudades:  Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

12.-  Consumo:  Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.

13.-  Cambio bioclimático:  Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

14.-  Océanos:  Conservar y utilizar de manera sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.

15.-  Medio Ambiente:  Proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, el manejo sostenible de los bosques, combatir la desertificación, y detener y revertir la degradación de la Tierra y detener la pérdida de la biodiversidad.

16.-  Paz y justicia:  Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.

17.-  Alianzas:  Fortalecer los medios de ejecución (de los Objetivos) y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 16, el dedicado a la Paz y justicia tiene las siguientes 10 metas:

1. Reducir considerablemente todas las formas de violencia y las tasas de mortalidad conexas en todo el mundo.

2. Poner fin al maltrato, la explotación, la trata, la tortura y todas las formas de violencia contra los niños.

3. Promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos.

4. Para 2030, reducir de manera significativa las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de bienes robados y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada.

5. Reducir sustancialmente la corrupción y el soborno en todas sus formas.

6. Crear instituciones eficaces, responsables y transparentes a todos los niveles.

7. Garantizar la adopción de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades a todos los niveles.

8. Ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en las instituciones de gobernanza mundial.

9. Para 2030, proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, incluido el registro de nacimiento.

10. Garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales.

¿Cómo?

  1. Fortalecer las instituciones nacionales pertinentes, incluso mediante la cooperación internacional, con miras a crear capacidad a todos los niveles, en particular en los países en desarrollo, para prevenir la violencia y combatir el terrorismo y la delincuencia.
  2. Promover y aplicar leyes y políticas no discriminatorias en favor del desarrollo sostenible.

¿Qué os parece?

A nosotros se nos queda muy corto, muy inconcreto.  Y, por lo tanto, sospechamos que este paso dado para incluir los temas pacifistas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible va a ser un pasito muy corto.

Nuevamente nos encontramos con que los temas pacifistas primero no se tienen en cuenta, luego se incluyen pero junto con otros y, por tanto, quedan diluidos y ninguneados.

Imagen de http://primetime.unprme.org/

 

Si miramos la imagen anterior, vemos que las propias Naciones Unidas tienen claro que la Paz  está en la base de todo el desarrollo sostenible humano.  ¿Por qué, entonces, no lo promueven más con sus ODS y con agendas específicas y radicales? ¿O es que la paz no deja de ser una palabra retórica que nada tiene que ver con las intenciones de fondo de Naciones Unidas?

La inutilidad de la guerra para conseguir recursos energéticos

Imagen del Colectivo Desazkundea (Decrecimiento)

Fuente: The oil crash.

Muy interesante el artículo que analiza la rentabilidad energética de la guerra.  Es un enfoque necesario y que aúna a dos sectores,  pacifistas y ecologistas, que siempre han tenido muchísimas razones para caminar juntos.

Lo hace desde el punto de vista de la Tasa de Retorno Energético (TRE)

entendida en este contexto como la ganancia de energía que consigue un país que va a la guerra comparada con la energía que consume en esa misma guerra.

El autor tiene muy claras las implicaciones éticas de la guerra:

Desde un punto de vista ético hablar del rendimiento o beneficio de la guerra parece de un cinismo insoportable, pues por encima de todo la guerra es muerte, heridos, destrucción, epidemias, hambre, familias deshechas, ilusiones perdidas, caos, pérdida de civilización… No hay nada heroico en la guerra por más que la propaganda la glorifique, y pensar en la guerra en términos del propio beneficio es deplorable. Y sin embargo, las guerras se hacen siempre para ganar algo, y la mayoría de las veces (si no son todas) el beneficio pretendido es bastante tangible y material, incluso prosaico.

Además, reflexiona sobre los beneficios de las guerras y sobre la desinformación, interesada, que se produce sobre ellas:

Por otro lado, discutir sobre el beneficio material de la guerra puede ser útil si se puede mostrar que tal beneficio material no se realizará, porque no es alcanzable o porque simplemente no existe. De hecho, a medida que nuestra civilización vaya consumando su previsible tránsito de descenso energético, las sucesivas guerras serán cada vez menos interesantes desde el punto de vista del beneficio. Incluso, pasado un cierto punto (el de los rendimientos decrecientes) ir a la guerra acelerará nuestro camino hacia el colapso, en vez de retardarlo.

Y concluye sus razonamientos con este párrafo:

Como ven, ningún tipo de guerra sale a cuenta en el largo plazo, y en realidad la más rentable es la más banal, el saqueo. Si nuestra sociedad tienen que confiar en la guerra como manera de mantener su supervivencia (aunque cínicamente nos negaremos a aceptar que es por eso que se libran estas, nuestras, guerras), entonces seguramente no merece la pena que nuestro modelo social sobreviva. Piense en esto, querido lector, cuando los tambores de la guerra empiecen a sonar, alegres, cerca de su casa.

En su relato distingue tres tipos de guerras:

1.-  Guerras de saqueo.

Es el tipo más sencillo y básico de acción bélica, y también el que tiene la TRE más elevada. El atacante asalta un determinado territorio con la intención más o menos declarada de pillar todo lo que pueda. No se trata de mantener una posición, sino de coger el botín y salir corriendo. Este tipo de conflictos suelen tener tamaños limitados, no siendo propio de estados-nación sino de bandas mercenarias, piratas y similares. Ejemplos históricos de este tipo de guerras serían, a pequeña escala, las que emprendieron los vikingos sobre toda la costa norte de Europa o la de los piratas en los siete mares, pero naciones mayores lo han mantenido como modo de financiación; por ejemplo, la España de los siglos XVI y XVII financiaba sus tercios, prácticamente mercenarios, con el pillaje y saqueo de las poblaciones conquistadas (en ciertas partes de Europa son muy recordados algunos “sacos” históricos).  (…)

Podemos hacer una estimación de la rentabilidad del saqueo en función del tiempo de recurrencia: cuanto más tiempo pase entre saco y saco, mayor fue el rendimiento del saco anterior. La TRE es seguramente alta, aunque la cantidad total de energía conseguida relativamente pequeña (y por tanto satisface a una población pequeña de saqueadores). Las poblaciones de saqueadores no pueden crecer de manera ilimitada, ya que hay varios factores que limitan su expansión: la disponibilidad de objetivos lo suficientemente ricos como para garantizar la supervivencia del grupo como tal hasta el siguiente saco, la necesidad de dejar pasar cierto tiempo antes de volver a saquear un mismo lugar para que se puedan reparar los daños y vuelva a generar suficiente riqueza digna de ser saqueada, la dificultad creciente de saquear si la presencia de los saqueadores es muy notoria ya que las ciudades refuerzan sus defensas, etc.

2.-  Guerras de conquista.

Este tipo de guerra es el preferido por los estados-nación. El objetivo de la guerra de conquista es mantener permanentemente el control de un territorio y por ende de sus recursos. No basta, pues, con entrar en un territorio: hay que ocuparlo. Implica, por tanto, desplazar un contingente militar bien entrenado y mantenerlo indefinidamente en un territorio para garantizar el flujo de recursos. Antiguamente, los Estados ocupantes se mantenían físicamente al mando de los países ocupados; hoy en día, aprovechándose de que todo el mundo está organizado en Estados-nación, los Estados ocupantes colocan una administración local favorable a sus intereses y recurren al propio ejército local como garante de la paz y el orden en favor de sus intereses; lo único que desplaza el ocupante sobre el terreno, en el largo plazo, son las empresas dedicadas a la explotación de los recursos de la nación subyugada.  (…)

El actual sistema de externalización redujo los costes para el país ocupante a los de la primera campaña destinada a aniquilar la resistencia local e instalar el Gobierno amigo, lo cual es mucho más barato que incurrir en unos costes constantes a lo largo de años, incluyendo el de una opinión pública que generalmente acaba siendo contraria, sobre todo cuando se organiza una resistencia en el país ocupado que conlleva bajas humanas en el ocupante que se van acumulando (y eso sin contar con quintas y levas forzosas).

La externalización ha funcionado muy bien durante todo el siglo XX, permitiendo disimular la razón de nuestra riqueza; cuando decimos que la TRE del petróleo es de 20 no solemos tener en cuenta de que este alto valor energético para nosotros es fruto de que en origen seguramente es incluso mayor (30 o más) pero que allí no se explota sino que se nos exporta por un precio monetario que no se corresponde con la ganancia energética que nos reporta.

(…) para mantener el alto rendimiento energético de sus fuentes para Occidente tienen que reducir el beneficio neto a la población local. Surgen así atropellos ambientales y de derechos como los del delta del Níger o de las arenas bituminosas del Canadá, llegando incluso a guerras con algunos productores importantes con tal de garantizar que el flujo de petróleo barato siga llegando. El problema es que la guerra es un mal método para lidiar con la geología. Un ejemplo paradigmático lo tenemos en Libia; fíjense en cómo ha evolucionado la producción de petróleo en ese país durante los últimos años:

Imagen deImagen de Peak Oil Barrel: http://peakoilbarrel.com/opec-tight-oil-and-russia/ Tomada de The Oil Crash

3.-  Guerras de hegemonía.

Este tipo de guerra es el propio de un imperio o, en terminología más moderna, una superpotencia. El objetivo de la guerra de hegemonía es mantener el status quo de la metrópoli. Estas guerras no tienen por objetivo generalmente ganar el control de un recurso, sino mantener un control que ya se tiene, y a veces ni siquiera es sobre el país que posee el recurso sino sobre uno de los países satélite, también controlados, que dan soporte logístico a las operaciones. Este tipo de guerra, siempre, es un sumidero de recursos. Ejemplos éste es el tipo de guerra que ha vivido Afganistán, tanto con la Unión Soviética primero como con los EE.UU. después. También aquí la tendencia es a la externalización: son las guerras de prestado o proxy wars, guerras ejecutadas por peones apoyados por las superpotencias que se disputan la hegemonía del territorio. Ejemplo de este tipo sería, por ejemplo, la guerra civil que se está disputando en Ucrania, con el trasfondo del control del flujo del gas natural ruso a Europa.

Las guerras por la hegemonía, como decimos, tienen por definición TRE por debajo de 1 (es decir, que se gana menos que lo que se consume), cuando no directamente igual a 0 (no se gana nada), porque el objetivo muchas veces no es tanto no ganar como no perder. A medida que una superpotencia es más global y controla más territorios tiene que disputar, directa e indirectamente, cada vez más guerras para mantener lo que ya tiene. Esencialmente son guerras completamente territoriales, típicas de macho alfa, que sólo tienen sentido cuando otros territorios están aportando los recursos necesarios para mantenerlas. También, por su baja a nula TRE, son el principal sumidero de recursos de muchos imperios; como también suelen ser recurrentes en las fases decadentes de los imperios, suelen ser la causa de su perdición.

 

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