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Reconversión militar de la OTAN y la UE: algunos ejemplos

Imagen de: Allied Joint Force Command Brunssum

Fuente:  OTAN.

Resulta que cuando la OTAN quiere nos puede sorprender y conmover el corazón:

Los niños de la calle rumanos adictos a las drogas pueden ser de los primeros en beneficiarse de un innovador programa patrocinado por la OTAN, que pretende dotar de nuevos usos a las antiguas bases del ejército en Europa Suroriental.

Los niños sin hogar se beneficiarán de este programa, pionero en su género, si, como se pensó, una antigua base de la fuerza aérea, en las afueras de la ciudad de Fundulea, – a unos 35 kilómetros al este de Bucarest – se convierte en hospital y centro de la rehabilitación. El revolucionario proyecto de Fundulea forma parte de una serie de iniciativas de colaboración, en las que interviene la OTAN junto a otras instituciones, en el marco del Pacto de Estabilidad para Europa Suroriental, patrocinado por la UE, para reconvertir antiguas bases militares a la vez que se colabora en la recuperación de las economías locales.

Reconvierten una base en desuso en un hospital y un centro de rehabilitación.  Justo lo que llevamos años defendiendo los pacifistas, cambiar los cañones por mantequilla.

Cuando nosotros lo proponemos nos tachan de perroflautas, de utópicos en el peor sentido, de ajenos a la realidad, de vivir en el país de los sueños.  Cuando argumentamos que un hospital y un centro de rehabilitación son más útiles a la sociedad y que defienden mejor los intereses de cualquier sociedad que una base militar, nos insultan, nos dan la espalda.

Pero cuando lo hace la OTAN, vete tú a saber con qué intereses, nos hablan de los niños y las drogas.  Ellos no son demagogos ni sensibleros.

Pero, en el fondo, nos dan la razón.

Cerrar bases militares no es un antojo, sino una necesidad.  Cerrarlas a cascoporro y reconvertirlas a uso civil es necesario para revitalizar la economía y las prestaciones sociales de muchas zonas que han sido empobrecidas por el militarismo:

Los recortes en los presupuestos de defensa, las reducciones de tropas y la reforma de las fuerzas armadas de la OTAN en los años noventa llevó al cierre de más de 8.000 bases militares en Europa Occidental y América del Norte, que ocupaban más de 500.000 kilómetros cuadrados. Como consecuencia de esta reestructuración, las naciones OTAN han obtenido una notable experiencia en la reconversión de las antiguas bases militares para usos civiles, que ahora pueden compartir con los países Socios, cuyos militares están sufriendo reducciones similares.

¿Dónde estará publicada esa inmensa experiencia, ese cúmulo de reconversiones de los años 90?  ¿En los cajones secretos militares?  Seguramente.

«No existe una ‘panacea universal’ o receta patentada para la reconversión que funcione en todas partes y las diferencias de unos sitios a otros y de un país a otro pueden ser enormes,» dice Frederique Jacquemin de la Dirección Económica de la División de Asuntos Políticos de la OTAN. «No obstante, es mucho lo que puede aprenderse a través del intercambio de ideas para aprender de las experiencias positivas y evitar la repetición de errores

Parece que ahora la OTAN está colaborando en reconvertir dos bases en Rumanía, una en las cercanías de Bucarest y otra cerca del Mar Negro:

La Sra. Jacquemin reunió un equipo de expertos de los estados miembros de la OTAN para visitar Rumanía, después de que los representantes rumanos pidieran ayuda a la Alianza para realizar una reconversión durante una reunión de la Mesa de Seguridad del Pacto de Estabilidad, celebrada en Zagreb (Croacia) este mes de junio. La representación de la OTAN – que incluía a miembros de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Polonia – viajó en noviembre a Rumanía para analizar las posibilidades de reconversión de los dos emplazamientos designados por el Ministerio de Defensa rumano, siendo un de ellos el de Fundulea.

La petición de ayuda de Bucarest se debió al éxito de otro innovador programa patrocinado por la OTAN, destinado a facilitar la reincorporación a la vida civil del personal militar recién licenciado o próximo a serlo e implementado en Rumanía, Bulgaria y Croacia. Ambos programas se encuadraron dentro del marco del Pacto de Estabilidad, que facilita la colaboración con instituciones financieras internacionales, entidades de crédito y posibles donantes.

Además, cuando la OTAN propicia un plan, no faltan los financiadores, incluso Bancos para el Desarrollo del Consejo de Europa:

En el caso de Fundulea, el Banco para el Desarrollo del Consejo de Europa manifestó su interés en financiar la reconversión y un representante del banco acompañó al personal de la OTAN en su visita de noviembre. El Pacto de Estabilidad está buscando un patrocinador para financiar el estudio de su viabilidad. En cuanto al otro proyecto piloto analizado por el equipo de OTAN, que incluía instalaciones deportivas y para oficinas, atracciones turísticas y la reconversión de los alojamientos en Mangalia, en la costa del Mar Negro, las entidades de crédito, los donantes y el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo han manifestado ya su interés. El Banco de Inversión Europeo, por su parte, está interesado en un proceso de mayor magnitud y alcance que los proyectos piloto.

Posiblemente nuestros amigos de Bardenas Ya y de otras organizaciones que quieren las desmilitarización y reconversión civil de sus tierras estén tentadas a pedir ayuda a la OTAN, antes de que se les adelante Bulgaria, cuando lean que:

Jacquemin asegura que «nuestro objetivo es ayudar a crear en Europa Suroriental el potencial para que los países de la región puedan solucionar los problemas de reconversión y posterior transformación de las antiguas instalaciones militares». «Los proyectos piloto pretenden ayudar a iniciar el proceso de desarrollo de estrategias para el cierre y reconversión de las bases miliares mediante la demostración práctica de los principios y posibilidades.»

Cuando empezaron a materializarse los primeros resultados positivos del programa de reconversión de las bases rumanas, Bulgaria pidió una ayuda similar a la OTAN, por lo que está prevista la visita de un equipo de expertos de la OTAN a finales de primavera para elaborar una evaluación preliminar. Entretanto, Croacia y la República Federal de Yugoslavia también han expresado su interés por participar en el programa.

Tanto el programa de reconversión de bases como el de reciclaje profesional del personal militar forman parte de la Iniciativa para Europa Suroriental de la OTAN, lanzada en 1999, en plena campaña aérea de Kosovo, para contribuir al fomento de la estabilidad en dicha región.

Bienvenida sea la reconversión aunque la patrocina la OTAN.  Y sigamos investigando con más fuerza porque parece que hay un filón de información que se nos escapa sobre iniciativas de reconversión militar al campo civil.

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¿DE QUÉ NOS DEFIENDEN LOS EJÉRCITOS? 12 RAZONES, AL MENOS, PARA DESCONFIAR DE LO MILITAR.

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Fuente: Publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanal Es Hora.

En una reciente intervención del exministro de Defensa Eduardo Serra (Serra II, porque hubo un Ministro de Defensa Serra I, antes) con el conductor del programa Salvados, Don Eduardo argumentó, con la ranciedad de siempre, lo necesario que es el ejército para evitar agresiones a nuestra seguridad. Gracias a los ejércitos y sus incomprendidos sacrificios, sobrevivimos a desastres muy variados. Ello justificaba para el Ministro el hacer del gasto militar no solo un gasto importante, sino el más importante de los gastos.

Esta misma idea la ha defendido en el Congreso de los Diputados nuestro actual Ministro de Defensa, Pedro Morenés (lo cual no es de extrañar porque fue el Secretario de Estado de la Defensa en tiempos Serra II) y ante la Comisión de Defensa el actual Secretario de Estado de la Defensa, Pedro Argüelles el pasado 8 de octubre cuando explicaba la oportunidad de los actuales (y exíguos, según Argüelles) presupuestos de defensa y la necesidad de que sus aburridas señorías pensaran en aumentarlos en el futuro por el papel esencial de los ejércitos en defensa de nuestros derechos y existencia.

La insistencia militar en lo necesario de sí mismos nos ha hecho volver la vista atrás para comprobar si, efectivamente, han sido los ejércitos los que nos han sacado de los diversos atolladeros históricos y tanto los tenemos que agradecer o si, como nuestra malintencionada inclinación antimilitarista dice, va a ser todo lo contrario y no ha sido gracias a ellos, sino a pesar suyo, que hemos llegado con más o menos aspiraciones de mejora social hasta hoy.

Los militaristas nos suelen regalar los oídos con frases cortas, tipo consigna.  Tras ellas no va ningún razonamiento o dato que se pueda contrastar.  Simplemente nos dicen lo que, en resumen, quieren que recordemos, pero sin pensar.  Por ello, vamos a invitaros en las siguientes páginas a repasar algunos de los hechos donde se esperaba que el gasto militar hubiese valido para defendernos, pero que no sirvió para nada o que, incluso, empeoró la situación.

1.-  Los atentados del terrorismo internacional.

Nos hemos preguntado en primer lugar por el 11M, el atentado tan traumático del terrorismo yihadista en Madrid. Lo hemos hecho principalmente porque los interlocutores militares antedichos lo han traído machaconamente a colación para señalar que tenemos encima una amenaza y que ésta sólo puede ser atajada incrementando el gasto militar para que estos abnegados defensores nuestros nos defiendan de los malvados terroristas mientras nosotros nos tocamos la barriga.

Pues bien, ¿nos defendió de alguna manera el ejército, los ejércitos, de aquel acto tan brutal y generador de inseguridad para la población? A la vista está que no. Que no en absoluto. ¿Dónde estaba el CNI y el conjunto de espías militares, dónde estaba la inteligencia militar?  Es curioso que no fueron criticados por nadie, pero nos parece evidente que no hicieron bien su trabajo y que el dinero gastado en ello se dilapidó.

¿Dónde estaban los militares?  Ellos ni estaban ni se les esperaba porque por aquel entonces nuestros gloriosos ejércitos se encontraban en la obstinada idea aznariana de apoyar la invasión de Irak contra la mayoritaria opinión pública española que se manifestó reiteradamente contra la insensatez e inhumanidad de dicha guerra. Luego se demostró que no había armas de destrucción masiva y que lo que interesaba, sobre todo, era destruir Irak para controlarlo por las empresas estadounidenses y europeas, y para luego reconstruirlo y conseguir importantes beneficios. Tal vez fue precisamente la colaboración militar en aquella nefasta invasión lo que convirtió a nuestra sociedad en blanco de las iras de los terroristas, de modo que podría decirse que, muy probablemente el militarismo de nuestros gobernantes de antaño y la implicación del ejército en aquel conflicto provocó el que fuéramos considerados enemigos difusos y concretos en una guerra en la que nadie protegió a la indefensa (y de paso opuesta a la guerra) población madrileña.

Es más, ¿nos defiende de algún modo el ejército de futuras y similares amenazas?  ¿No es precisamente el mantenimiento de un caldo de cultivo en los países del Norte de África y del Oriente Medio por la imposición de políticas nefastas en las que, entre otros, nuestro ejército tiene un gran protagonismo, que condena a la desigualdad y a la frustración a sus poblaciones, la que nos convierte en un punto de mira para este tipo de amenazas? ¿No es la participación, pongamos por ejemplo, en el escudo antimisiles yankis la que hace que quienes se sienten amenazado por tal sistema de armas nos consideren blanco de sus iras?

2.-  Los 40 años de paz militar del Caudillo.

Tampoco puede decirse que nos defendieran los ejércitos, antes bien, parece que todo lo contrario, cuando el General Franco se alzó contra la democracia y la República legalmente constituida, condenándonos a una guerra civil con millones de muertos y un país que mandaron al garete. Ni menos aún después de la guerra, cuando el ejército sirvió de soporte al régimen militar que negó la libertad y la justicia al pueblo.

Nos han dicho a veces que aquellos militares sufrieron con abnegada resignación el nefasto tiempo de la dictadura y que se limitaron a cumplir órdenes, pero ¿se puede sostener sin rubor tal afirmación? ¿El ejército fue simplemente uno más de los afectados por el franquismo?¿No lo desmiente el exagerado número de militares que formaron parte de los gobiernos del régimen dictatorial, o el de cargos públicos militares, o el propio despliegue de las unidades operativas de los ejércitos a la salida de las grandes ciudades y en previsión de una revuelta del “enemigo interno”?

¿Que los militares actuales no son los de la era de Franco?  Bueno, en parte. Algunos ahí siguen, en activo o en la reserva con soflamas demasiado rancias para los tiempos democráticos que corren.  Muchos políticos y muchos ciudadanos hemos sido educados en el franquismo, en la dictadura, en el férreo control social. Y estas malas prácticas democráticas no se borran de un plumazo con la aprobación de la Constitución.  Aún hoy se pueden reconocer retazos e influencias del régimen dictatorial militar en la actual Constitución.

3.-  El ejército y el control social del enemigo interno.

Durante mucho tiempo el ejército tuvo un enemigo externo (el comunismo y los países del Pacto de Varsovia) y otro interno. Se nos consideró enemigos y se militarizó la sociedad española, se dispersaron las unidades militares no con el fin de defender las fronteras sino con el objetivo de suprimir las rebeliones democráticas en el interior de la nación.

Se militarizó la Guardia Civil con el fin de realizar labores policiales y de control social y político bajo una cobertura de policía aunque en realidad es un cuerpo militarizado hasta el tuétano.

La educación se concibió, también, durante muchísimos años, como una loa constante al militarismo y a sus valores asociados:  nacionalismo, violencia, obediencia ciega, autoritarismo, etc.

4.-  El terrorismo etarra y la cuestión del independentismo.

No se ha visto tampoco que la “solución militar” haya sido la que ha ayudado a resolver el problema del terrorismo de ETA y más bien puede decirse que el proceso entró en cierto grado de cambio en el momento en que se apartó al ejército del abordaje del problema y se movilizó la sociedad civil para promover cambios.  ¿Se puede argumentar con hechos que el ejército nos defendió del terrorismo etarra más que nos condenó a sufrirlo por el reiterado uso de la violencia de ambas partes? También es de resaltar que de poco les ha valido a los etarras el uso continuado de la violencia. Ningún ejército defiende en realidad nada más que entelequias. Parece que el uso de la violencia lo que hace es enquistar y polarizar los conflictos, impedir que entren en vías de diálogo, negociación y solución.

Las sociedades civiles vasca y española han sido las principales víctimas de un conflicto que sólo ha comenzado a entrar en una vía de creatividad democrática cuando se ha desmilitarizado.  ¿Deberíamos aprender de ello?

5.-  La actitud del ejército respecto a los derechos civiles.

Tampoco creemos que sea un ejemplo de defensa de nuestros derechos e intereses la participación del ejército como mano de obra para reventar protestas sociales y huelgas, como fue el supuesto de la militarización del conflicto de los controladores aéreos o, con anterioridad, la de los conflictos del transporte por trenes y metros, así como la legislación que permite que los ejércitos sean usados como esquiroles de conflictos sociales y laborales.

Por otro lado, ¿por qué permite una sociedad democrática que existan lagunas de democracia en los derechos humanos, políticos y sociales, y limita los mismos a los militares?  Claramente, por miedo. Por miedo a lo militar, a la institución que tantas pruebas ha dado de actuaciones antidemocráticas. Y estamos seguros de que muchas de las personas que son militares no son autoritarios o promueven la dictadura, pero nuestra democracia imperfecta les hace ser culpables, a las personas, de los errores de la institución y les castiga sin derechos fundamentales. Otro error que lo único que logra es agigantar la separación entre lo civil y lo militar. Con ello se logra la mutua animadversión y, a la postre, hemos obtenido que el mundo de la defensa sea meramente militar y que las asociaciones civiles y los ciudadanos de a pie les demos la espalda o miremos para otro lado.

6.-  Las intentonas golpistas.

Junto con ello, podemos decir muy poco bueno del ejército en el período de la transición y, en concreto, de algunos de sus sectores más obstinados que promovieron diversas intentonas golpistas, mientras que el resto dudó o, sencillamente, se sometió a la legalidad sin demasiado entusiasmo y mostrando siempre sus reticencias a los cambios que promovían la libertad democrática. No parece que pueda decirse al respecto que el ejército fuera uno de los actores impulsores de la democracia y de la conquista de los derechos por más que ahora se intente un lavado de cara apresurado de las instituciones castrenses.

La historia de golpismo de nuestros ejércitos a lo largo de los siglos XIX y XX no parece avalar la idea del esencial papel de los ejércitos, que nunca estuvieron a la altura requerida y si, casi siempre, a la altura del betún:  siempre se sucedieron, a un ritmo vertiginoso, las asonadas militares, los levantamientos, las rebeliones, los pronunciamientos, …

7.-  El Ejército, las colonias y el enemigo exterior.

Si ponemos nuestra vista mucho más allá, podemos preguntarnos en qué guerra o contienda de las varias en que se ha visto involucrada España desde que existe como tal, nos ha defendido el ejército o ha sido garante de nuestra libertad o soberanía. Según se lee en todos los libros de texto al uso, ya sean los de exaltación del nacionalismo español o los de justificación de otros nacionalismos, el ejército español no ha ganado ninguna guerra desde el nacimiento de ese ente abstracto al que llaman nación española, lo cual ofrece muy elocuente prueba de la eficacia de la solución militar para resolver conflictos tanto de índole militar como civil.  Este solo hecho de la ineficacia militar ante lo que es su función principal, supuestamente, la defensa ante el enemigo externo, nos debería obligar a hacer un análisis pormenorizado y crítico con una institución que se ha mostrado siempre inoperante e ineficaz.

Tras las múltiples derrotas se han echado balones fuera y se han repartido culpas a los políticos, a la desafección social, al poco apoyo económico, a un sinfín de factores. Sin embargo, no se ha puesto en tela de juicio a la institución militar cuando parece claro que los fallos no han sido de aspectos concretos, sino del sistema militar y violento en sí.

Por otro lado, las intervenciones coloniales de los ejércitos españoles durante el siglo XIX y XX fueron poco ejemplares, y ello sin contar las carnicerías promovida por los oficiales africanistas en Marruecos y el lanzamiento despiadado de gas mostaza sobre la población rifeña, o el brutal trato dado a los rebeldes por generales como el sanguinario Franco y otros.

Tampoco defendió el ejército español de manera satisfactoria la apuesta por la autodeterminación de la antigua colonia del “Sahara Español” ni los derechos de los saharauis, hasta entonces oficialmente españoles, cuando un grupo de personas unidos en una marcha noviolenta de orientación nacionalista marroquí (Marcha Verde) derrotó al ejército colonial, que demostró la ineficacia militar frente a la noviolencia y, de paso, dejó tirada a la gente que habitaba aquella zona, desentendiéndose de su futuro y de sus compromisos.

¿Qué ocurre con el conflicto de Gibraltar, tan importante para el nacionalismo españolista?  ¿Se ha avanzado algo con tantos años de militarismo?  Nada.  Nadie duda hoy en día que el uso de la violencia en este tema, si es que la solución que requiere tiene que ver con la soberanía,  sería una locura y contraproducente. ¿Qué aporta el militarismo de positivo en este conflicto internacional tan importante para las elites del Partido Popular?  Nada.

8.-  El militarismo y el diezmo institucionalizado.

Del mismo modo debemos recordar y censurar el papel del ejército como institución de adoctrinamiento de la juventud y del mantenimiento de un servicio militar obligatorio que se impuso durante toda la dictadura y gran parte del periodo postfranquista posterior, hasta 2001 en el que por la lucha antimilitarista de los objetores, insumisos y luchadores de la paz se consiguió la abolición de la conscripción, esa lacra que lejos de defendernos servía para maniatarnos.

En este caso, el servicio militar no fue sino una injusticia que causó el secuestro absurdo de generaciones de jóvenes y el dolor desmesurado de toda una sociedad hasta que, por fin, logramos quitarnos de encima este enemigo público.  En este tema, el ejército no sólo no nos defendía, sino que para miles de familias españolas era el enemigo.

No podemos dejar de recordar los muchos casos denunciados de malos tratos en el ámbito militar, entre los que podemos recordar las innumerables noticias publicadas en los medios de comunicación referidas a discriminaciones por la orientación sexual, religiosa o ideológica, las novatadas, agresiones, uso privado de soldados por parte de los mandos, abusos, y un largo etcétera que no nos permite ver al ejército como un defensor denodado de nuestros derechos y libertades, sino como un ente que ataca a los derechos y libertades de los ciudadanos.

9.-   El ejército y el medio ambiente.

Tampoco parece ejemplar la defensa por parte del ejército de la sociedad a la que se supone que sirve si tenemos en cuenta las opiniones de algunos oficiales al respecto de las orientaciones soberanistas de algunos de los territorios del Estado.

Por otra parte, también son frecuentes las noticias relativas a ejercicios militares en sufridas poblaciones donde las “maniobras” han llevado a perturbar la paz ciudadana, cuando no a escandalosas detenciones de ciudadanos y ediles en el pasado de la tardotransición, o las maniobras militares llevadas a cabo en Elgueta (Guipuzkoa) para celebrar el 75 aniversario de la toma del pueblo por el ejército de Franco, o la más reciente llevada a cabo por aviones de combate F18 sobrevolando a menos de cien metros de altura la comarca de Berguedá y el espacio natural de la Sierra de PIancel.

No podemos entender como parte de nuestra defensa los desastres producidos por la actividad militar y sus continuos entrenamientos en zonas de alta importancia ecológica, como los incendios que tuvieron lugar en el monte Teleno en 1978, el de 1988 con motivo de la conmemoración de la pascua militar, y otro similar producido en el campo de tiro del mismo monte en 2005, o el producido en Cerro Muriano en 2007, o los de Chinchilla y San Gregorio del 2009.

Tampoco podemos considerar parte de esa defensa de nuestros intereses la acumulación para usos privados y prohibidos al resto de los ciudadanos de una red de espacios naturales en poder de los ejércitos, donde, entre otras cosas, se realizan ejercicios y prácticas militares que contaminan, deterioran y malogran nuestro patrimonio natural.

Especial preocupación nos produce la noticia de la militarización de facto de los Parques Nacionales # porque no se puede valorar que los intereses militares están por encima del respeto y buen uso de la naturaleza, como alega el Tribunal Supremo, todo en aras de la defensa nacional  ¿Qué defensa, podríamos preguntar, qué es lo que quiere defender el Tribunal Supremo, la ecología o los privilegios militares?

10.-  El ejército y la desviación de recursos desde lo socialmente útil a lo militar.

Pasando al capítulo económico, el ejército ha consumido en la última década y supuestamente para nuestra defensa un mínimo (el reconocido por los propios presupuestos del Ministerio de Defensa) de 85.949 millones de euros (más de 14 billones de pesetas) y nos ha dejado una deuda acumulada e impagable por la adquisición de equipos de armas innecesarios de más de 31.000 millones de euros. El gasto militar total en esta década, según diversos expertos en el seguimiento del gasto militar, puede multiplicar por tres, en realidad, los gastos imputados al Ministerio de Defensa. Podemos preguntarnos si se justifica este gasto militar tan abultado y que, necesariamente, ha privado de apuestas de desarrollo de derechos que, paradójicamente, han sido constantemente recortados y agredidos por las políticas neoliberales sin que nadie nos defienda de este despropósito.

El ejército es poseedor de uno de los patrimonios inmobiliarios más extensos de la península y el principal terrateniente, generando a menudo litigios y problemas con los pueblos donde tienen asentados sus reales, lo cual no parece que pueda ponerse como ejemplo de defensa de nuestros derechos, ni del pueblo al que debe servir, y mostrando, en una tremenda e interminable campaña de venta de patrimonio y especulación, su inmensa voracidad e insolidaridad, pues los ingresos de sus enajenaciones no van a sufragar necesidades sociales evidentes, sino que se van a destinar a más gasto militar.

No queremos obviar la casualidad de que gran  parte de las cúpulas políticas de los ministerios de defensa recalen al fin de su mandato o procedan entes de este de las industrias militares, porque el ejército, como se ve, no es un perjuicio para todos y tiene sus beneficiarios.  ¿Es que en realidad existe una especie de consorcio de intereses merecedor del nombre de complejo (más bien cortijillo) militar industrial español?

Ante la naturaleza de las inseguridades y riesgos para la sociedad española, que más bien tienen que ver con el desigual reparto de riqueza y oportunidades (no en vano según diversos informes internacionales publicados recientemente España es el país más desigual de Europa), con el paro y la desprotección social de amplias capas de nuestra sociedad que amenazan la propia cohesión, con el crecimiento desmesurado de la pobreza y los riesgos de índole ecológico, y que poco tienen que ver con el enfoque militar de los problemas nos parece legítimo preguntarnos si la opción por cañones es compatible, como dicen los militares, con la de mantequilla o si, como pensamos tantos, lo militar parasita a la sociedad y el desmesurado gasto militar implica un derroche y la pérdida de verdaderas oportunidades de defender lo que verdaderamente le interesa defender a la gente y es ético defender.

También nos parece necesario el trato privilegiado que se le da a la industria militar.  Ella recibe créditos a interés cero mientras que las industrias civiles han de pagar onerosos intereses.  Además, la industria militar se privilegia de otros tratos injustos que hacen que sea una de las pocas industrias que actualmente, en este contexto de crisis económica, tiene una cierta seguridad de pervivencia porque el Estado (ya sea por un gobierno del PP u otro del PSOE) se ocupa de hacerle de agente de ventas internacionales.

11.-  El militarismo y la geopolítica internacional.

Por otra parte, consideramos que existen personas y naciones que se sienten legítimamente perjudicados por nuestro sistema de defensa y que ven en nuestras fuerzas armadas no un amigo, como nos dice la publicidad engañosa del día de la hispanidad, sino un enemigo que atenta contra su seguridad e integridad.

Nos podemos referir así a los “beneficiarios” de una geopolítica que tienen en la OTAN (y con ello en nuestros ejércitos también) el brazo armado del mantenimiento de un status quo injusto y que condena a la muerte a millones de seres humanos para que los de aquí vivamos mejor. Los países agraciados con nuestra intervención militar han visto devastadas sus infraestructuras, han sufrido enormes pérdidas de vidas humanas, han perdido gran parte de sus recursos naturales y de sus oportunidades de futuro, lo cual no puede ser calificado, precisamente, de ayuda humanitaria ni de construcción de paz alguna.

Nos podemos referir así también a los pueblos que sufren a tiranos que compran armas a nuestras industrias militares.

Nos podemos referir así a los usuarios de nuestra seguridad militar allende la fronteras españolas que han tenido que padecer a nuestras tropas de injerencia militar y sufrir el enfoque militar y la militarización de conflictos irresolubles desde la óptica militar (Afganistán, Líbano, etc.).

12.-  El militarismo y la apuesta decidida por la falta de democracia y de transparencia política.

Como venimos denunciando reiteradamente en estas páginas, el ejército, los militares, y los políticos militaristas y violentos han apostado desde siempre porque los temas militares carezcan de transparencia política y democrática:  el máximo ejemplo de ello es la aprobación continuada de las Directivas de Defensa Nacional sin información y debate previo al Congreso.  Otro ejemplo igualmente preocupante es la, cada vez mayor, ocultación de diversas partidas militares en otros ministerios (Industria, Exteriores, Interior, Agricultura, Casa Real, etc.)

Conclusiones.

  • El modelo militar ha fracasado y su balance es nefasto: no sirve para defender derecho alguno, sino para acabar con todos y consagrar una lógica mundial de injusticia y violencia.
  • El modelo militar es generador de violencia directa, estructural y cultural y, hoy por hoy, uno de los primeros, si no el primer, garante de un mundo injusto.
  • Nuestros políticos, en general, son corresponsables de este estado de cosas.

No vivimos en un mundo de ángeles y no aspiramos a una paz engañosa donde todos seamos buenos. De hecho la existencia de hombres malvados se corrobora todos los días y la perpetuación de un sistema de dominación y violencia en el que el ejército tiene un papel protagonista es un claro ejemplo. Por eso pensamos que abordar la conflictividad humana de una forma realista y no engañosa implica abordar el problema de las violencias estructurales y culturales y apostar por su transformación. Hay que acabar con la maldad y ello implica, realistamente, desmilitarizar la defensa y desarrollar estrategias de cooperación y noviolencia, desarmar la lógica de las armas, desaprender las guerras.

Y ello, principalmente, porque la pretendida opción de paz basada en ejércitos ha traído a la humanidad más de 90 millones de muertos en guerras en el Siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI, y sin contar con los “daños colaterales” en heridos, lisiados, violados, daños medioambientales, daños a infraestructuras, hambres, etcétera, así como los muchos más millones de daños en la fase de preparación de la guerra.

Precisamente por eso podemos decir que los ejércitos no son ni pueden ser instrumentos de paz, lo que no quiere decir que no sirvan para nada porque, como hemos visto, sirven para los intereses de unos pocos y son parte de nuestro verdadero enemigo.

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Defendernos contra la especulación financiera

Fuente:  lainformación.com

«El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha advertido hoy sobre las tensiones provocadas por los «ataques especulativos» a los sistemas financieros de países soberanos y ha apostado por una respuesta coordinada con los aliados y socios».

Pero no sólo eso:  «Tras señalar que la crisis económica puede poner en riesgo la seguridad y estabilidad a nivel mundial, Morenés ha indicado que es necesaria una respuesta coordinada con los aliados y socios».

Son varias las reflexiones que nos surgen:

  • Parece que cada vez más desde el Ministerio de Defensa se abandona la idea tradicional de defensa militar, territorial y estatal y se opta por un defensa que tiene que ver más con la realidad de lo que interesa defender:  la seguridad humana.
  • Cómo se plantea Morenés defendernos contra las especulación financiera.  ¿Sirve para algo el ejército en esta cuestión?  No, ¿verdad?

Nos parece necesario defendernos contra la especulación de los mercados financieros, sobre todo contra aquellos mercados que no aportan nada a la economía real y que lo único que hacen es jugar con el dinero (propio y ajeno) sin el menor de los escrúpulos.

Si hemos de aportar algo sobre cómo se puede la sociedad defender ante este ataque que provoca violencia estructural en todo el mundo, sería mediante las acciones noviolentas que se hacen en muchos grupos de base:

  • aportando tu dinero a la banca ética que no especula en los mercados financieros de derivados, que no especula en el mercado de armas, …
  • realizando actuaciones para apoyar los microcréditos
  • apoyando las formas de empleo comunitario
  • divulgando lo pernicioso de los mercados especulativos
  • promoviendo acciones contra la corrupción financiera y política
  • promoviendo y utilizando el comercio justo
  • en la promoción de la consecución de los Objetivos del Milenio
  • etc.

Como veis, todas ellas son acciones que realmente defienden lo que queremos defender y que nada tienen que ver con lo militar y sí con el concepto de seguridad humana y con el concepto de defensa social.  No tienen nada que ver con los soldados sino que están encuadradas en la colaboración, los grupos de base, las ongs, …

También desde este enfoque lo que vemos es que es el sistema el que no funciona.  El sistema económico con su economía especulativa y no productiva, pero también el sistema de defensa militar que defiende al económico y que lo potencia con una ingente deuda militar de 37.000 millones de euros, con el comercio de armas, con la exportación de guerras al tercer mundo, con la rapiña de las materias primas, …

El reto que tenemos planteado no es de reformas o de cambios parciales, es mucho más profundo, es necesario un nuevo paradigma en todos los órdenes políticos, económicos, culturales y de defensa.  Es necesario crear y fomentar un paradigma noviolento que realmente sea alternativo a la violencia que nos acecha en todos los ámbitos:  violencia directa, estructural y cultural.

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Colectivos sociales gaditanos plantean organizar actos alternativos al bicentenario de La Pepa

%231+Combate+del+Portazgo.Fuente: DiarioBahiadeCadiz

Los fastos del bicentenario de la Pepa tienen toda la pinta de servir de excusa  a una interpretación burocrática y a favor de las corrientes neoliberales y monárquicas del momento de los hechos.

Tal vez por eso los colectivos sociales, que tienen otro punto de vista tanto de aquello como de lo que hoy puede actualizarse de aquello, se plantean participar a su modo, es decir, mostrando su alternativa y haciéndolo de forma alternativa.

Sabemos que nuestro sistema neutraliza cuanto toca y lo estruja hasta que le saca las monedas y la oportunidad comercial que lleva dentro. Así, hoy venden camisetas del Ché, de Gandhi o de vaya usted a saber quién, como si estos hubieran luchado por las grandes empresas que los patrocinan a mayor gloria del mercado.

Reivindican cosas que antes tenían un valor, como el respeto de los derechos, la independencia (aunque luego nos dieron un rey para desmentirla) y la vida digna para todos y todas. Como no se fían de los actos oficiales que van a realizarse para predicar justo todo lo contrario quieren celebrar los acto a su manera, una manera  «que haga posible que se oigan otras voces diferentes a las que representan y defienden al capitalismo más descarnado”.

Nada mejor que negar vigencia a los actos oficiales y que negarse a que se queden como propio con el cartel de celebración del bicentenario, presentando la alternativa y dando un horizonte diferente para que la gente, aún no suficientemente aborregada, tenga donde elegir.

Nosotros les deseamos los mejores éxitos y que la idea de trabajo coordinado y colaborativo de los colectivos gaditanos sirva para fraguar alianzas nuevas y para recuperar las esperanzas de que otro mundo es posible y que, por casualidad, coincide que hace doscientos años unos cuantos empezaron a soñarlo, aunque luego otros cafres aguaron la fiesta, trajeron la dominación de una oligarquía cerril y, como vemos, incombustible y el ideario de la monarquía despótica, a la que gritaban «vivan las cadenas».

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«La guerra es un fraude»: lo dice un coronel del Ejército de Tierra, diplomado de Estado Mayor, experto en geopolítica

Fuente:  La Vanguardia.

Acaba de sacar un libro y le interesa venderlo, y venderse como tertuliano, suponemos.  Por ello, ahora, decide publicar las verdades del militarismo de manera descarnada.  Hasta ahora ha vivido muy bien de los múltiples privilegios de ser militar.

Hablamos del coronel Pedro Baños, que acaba de sacar el libro:  «Así se domina el mundo:  desvelando las claves del poder mundial», en Ariel.

La entrevista es interesante:

¿La guerra es un fraude?

Sí, un fraude absoluto. A los militares se les convence de que vayan a la guerra por cuestiones de patriotismo, pero en realidad las guerras ocultan otros intereses mucho más espurios, casi siempre relacionados con intereses económicos.

Eso no nos lo cuentan.

Para que la población dé la anuencia para atacar a otro país transmiten que se va a liberar a alguien de algo. La ambición de dominio y sometimiento del prójimo es inmutable.

¿Geopoder es sinónimo de geopolítica?

Sí, países y grupos económicos poderosos que hoy ejercen un poder global. Debemos ser conscientes de la enorme influencia externa que, mediante la guerra psicológica y la desinformación, pesa sobre nuestras vidas.

¿El poder nos miente?

Lo que nos llega es una gran falsedad disfrazada de verdad. Y en su afán por perseguir la última noticia, los medios de comunicación olvidan profundizar en los porqués y los para qué. Si no entendemos cómo funciona el mundo, no podremos impulsar un mundo mejor, ni desenmascarar atrocidades como las de Siria.

Llama la atención el planteamiento egocéntrico del coronel:  la guerra es un fraude porque se engaña con patriotismo a los militares.  ¿Al resto de la población no?,  ¿No son culpables los propios militares, acaso su propaganda no es 100 % patriotismo?  Y no digamos a nivel de coronel, ahí pocas dudas tienen que el negocio es el negocio y que el futuro de muchos coroneles y generales está en la empresa privada, empresa armamentística, por supuesto.  Los militares de alto rango son unos de los principales valedores de la industria de muerte, del comercio de armas.

Luego reconoce que el principal objetivo de la cultura de defensa es fomentar la pasividad de la población en cuestiones de defensa para poder seguir haciendo lo que quieren en el actual statu quo:

¿La hipocresía rige la geopolítica?

Sí, las alianzas son siempre circunstanciales. Lo vemos dentro de la propia UE.

Los estados que defienden la paz son los más armados.

Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU son los que poseen y venden más armas del mundo, cierto. El problema del armamento es que se termina usando, lo vemos continuamente. Todo ese armamento que Arabia Saudí compró compulsivamente lo está usando de forma tremenda en Yemen.

No lo entiendo, da mucha pena.

Si no entendemos cómo estos poderosos nos están sugestionando para que seamos pasivos ante el poder que ejercen sobre nosotros, estamos perdidos.

Cierto.

No es aceptable cómo retuercen el derecho internacional para su beneficio. Lo aplican de manera estricta a los demás, pero ellos no cumplen, como es el caso de Israel y EE.UU.

Al final, acaba advirtiendo sobre las empresas privadas en el mundo de la defensa:

El futuro militar ¿estará en manos de empresas privadas?

Esas compañías también están controladas por los que controlan los paraísos fiscales, y han impedido a la ONU una normativa universal.

Queda muy bonito hablar de los demás, hablar en general de política, pero si nos preguntamos qué es lo que ha promovido el coronel Baños en España, no sabremos qué decir.  Por ejemplo, ¿qué ha promovido en la cuestión de las puertas giratorias de los altos mandos de Defensa?, ¿qué ha promovido para que se corrijan los privilegios militares en España?, ¿qué críticas ha hecho a las múltiples injerencias españolas en el extranjero?, ¿qué críticas ha promovido al modelo actual de gasto en Defensa en el que un elevado porcentaje está escondido en otros ministerios?, ¿qué iniciativas ha firmado para promover una auditoría seria e independiente en los gastos de Defensa?, ¿ha ido a manifestaciones contra las bases militares yankis en España?, ¿a abogado por el transarme de dinero desde lo militar al gasto social?

Entonces, ¿qué lecciones de geoestrategia crítica puede dar un coronel que está plenamente integrado en el paradigma de dominación-violencia?

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Más militarización cultural gaditana

Por Terry Hassan

Fuente:  La Voz de Cádiz.

Prometía mucho la afirmación del Ex-JEMAD, Almirante General Fernando García Sánchez en las jornadas impulsadas por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, con el colaboracionismo acrítico de la Universidad de Cádiz, cuando afirmó rotundo ante los desinformados estudiantes de derecho y criminología del campus de Jerez:

En el mundo de la desinformación y las narrativas precocinadas es fundamental que fomentemos el espíritu crítico…

Pero luego desmereció, cuando, rompiendo con las más mínimas reglas de la lógica, afirmó de forma acrítica y con una narrativa pasmosamente precocinada y propia del mundo de la desinformación que

si consideramos que la seguridad es necesaria, las Fuerzas Armadas también.

Que, para no aburrir a nuestros lectores con disquisiciones que muestren la falsedad del silogismo, es tanto como decir que si la alimentación humana es necesaria, por ejemplo, queda demostrada la necesidad del canibalismo, o de los bollos bien preñados de grasas saturadas, pongamos por caso. Porque, que tengamos una enfermedad no requiere empeorarla con el remedio.

Teniendo en cuenta el carácter de la región, ¿se tomarían los estudiantes a chirigota las afirmaciones del Almirante?, ¿o tomarían apuntes, como en cualquier otra excentricidad más de las que se dicen en las aburridas clases de derecho?

Que seguridad y ejércitos no son equivalentes es algo que las propias Naciones Unidas vienen diciendo desde hace muchos años. Una cosa es la idea de seguridad militar, basada en ejércitos, armas, guerras, etc., y que cada vez «aseguran» menos y «dificultan» más, y otra la Seguridad Humana, que tiene que ver con la garantía de derechos humanos para todos, con estructuras justas, con protección contra el hambre, de la salud, de la educación, del medioambiente, …, como ha señalado en innumerables ocasiones el PNUD y aquí hemos explicado en tantas ocasiones.

Paradójicamente, los ejércitos, que se proclaman como la defensa de la seguridad por excelencia (eso sí, sin ninguna evidencia que confirme su amañada «justificación», mera petición de principio) han pasado a ser uno de los factores desencadenantes de la mayor inseguridad a escala planetaria.

También lo dice Naciones Unidas, que por si fuera poco, cuenta con una resolución  del año 2011 de su Consejo de Derechos Humanos (Resolución 18/6, el Consejo de Derechos Humanos), por la cual estableció un procedimiento para proponer a la Asamblea General de Naciones Unidas reglas y acuerdos para un orden internacional justo y equitativo; resolución que ha dado lugar a que se proponga por el encargado de esta encomienda, el experto independiente Sr. De Zayas, quitar gasto militar y aplicar las reducciones de éste a políticas de paz y de desarrollo, como medio para conseguir ese orden equitativo y justo, y el aumento de la seguridad humana.

En el informe presentado en 2012 por dicho experto a la Asamblea General de Naciones Unidas, entre otras cosas, se dice

¿Cómo puede evolucionar el orden internacional existente para que sea más democrático y equitativo? Al parecer se necesitan ciertas condiciones, la más importante de las cuales es la paz (Pax optima rerum) en el sentido holístico, una paz que suponga no solo la ausencia de guerra sino también una armonía positiva; la ausencia de violencia estructural, hegemonía cultural, neocolonialismo y discriminación; y la erradicación de la pobreza extrema, como se prevé en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

y

El gasto militar, la influencia de la industria militar, el comercio abierto y encubierto de armas y la delincuencia organizada internacional, en concreto el tráfico de estupefacientes, el blanqueo de dinero y la corrupción de los funcionarios gubernamentales y los actores no estatales, siguen teniendo consecuencias nocivas para el funcionamiento adecuado de la democracia en muchos países.

o bien

El Experto Independiente cree que es poco probable que se avance en el establecimiento de un orden internacional democrático y equitativo si los gobiernos no representan fielmente a sus electores, si persisten la explotación económica, el colonialismo y el neocolonialismo, y si se siguen ocupando territorios por motivos estratégicos, militares o económicos

para proponer

También podría barajarse la posibilidad de gravar un impuesto especial sobre todas las ventas de aeronaves y navíos militares, misiles de crucero y otras armas. Los avances en las negociaciones sobre desarme siempre son bien acogidos. Las palabras no bastan; el objetivo es encontrar la manera de redirigir los recursos utilizados por los ejércitos y reducir el peligro de que estalle una guerra, al tiempo que se liberan fondos para financiar el desarrollo y el crecimiento inclusivo»

Ya lo ven, la vinculación entre seguridad y ejércitos, tan clara para un señor Almirante General, no es tan evidente para el derecho internacional, para Naciones Unidas, o para el PNUD, por no irnos a buscar más allá de la pura y reconocida oficialidad mundial.

Pero volvamos al caso de la Universidad de Cádiz.

Porque resulta llamativo el servilismo de tantas instituciones gaditanas al militarismo y sus ínfulas. Se le prestan medios, se le hacen parabienes, se recibe a sus próceres con pompa y boato, se apoya a su industria militar, no se exige el pago de impuestos por la ocupación del territorio, ni se promociona una cultura de paz sino la exaltación de lo militar.

Y hablamos de tantas instituciones (instituciones en un sentido lato) que asombra: diputación, ayuntamientos, universidades, sindicatos, medios de comunicación, partidos políticos, instituciones educativas y culturales…

¡Como si en Cádiz la huella del militarismo no supusiera una cadena que ata a la provincia a la dependencia y a la penuria, que lastra su desarrollo y lo vincula a los intereses que defienden los ejércitos!

Deben creer todos ellos el dogma del ejército como algo bueno y sin réplica, esa «verdad» que propaga el militarismo. Lo han debido espiritualizar como cualquier otro preconcepto de nuestra cruel cultura heredada, sin pararse a analizarlo con el espíritu crítico que predicaba, retóricamente, el Almirante General García Sánchez.

De este modo, las instituciones de Cádiz, al servicio del militarismo, contribuyen a lastrar la cultura singular de Cádiz y a someterla a los intereses de los que sueñan en un mundo cuartelario, en botas y trompetas militares y bien de banderitas para gritar a pleno pulmón: ¡A por ellos, oé!

¿Tanta es la presión ambiental que los pacifistas de Cádiz no consiguen hacerse oír?

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Protestas en Burgos contra la especulación militar de suelo

Imagen de Daniel Lobo

 

Fuente:  Burgos Conecta y Noticias de Burgos.

Ocurre que el Ministerio de Defensa es el segundo terrateniente español.  Ello conlleva que muchos de sus pisos, solares, garajes, edificios y terrenos rústicos y urbanos estén en desuso o abandonados, muchas veces desde hace muchos años.

Por tanto, en muchas ocasiones se producen conflictos entre los municipios y los intereses del Ministerio de Defensa, que siempre son los mismos, lucrarse con la especulación para luego invertir en armas.

La postura del PCAS (Partido Castellano) en Burgos es muy clara:

El Partido Castellano (PCAS), a través del Grupo Parlamentario Compromís, ha trasladado a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, varias preguntas relativas a los terrenos que ocupa el abandonado Parque de Artillería de Santa Bárbara en Burgos. El PCAS, con estas preguntas, intenta que el Ministerio de Defensa rectifique y paralice la actual subasta de los terrenos prevista para mediados de septiembre.

Además, los castellanistas defienden que estos casi 50.000 metros cuadrados de suelo deberían de volver a manos municipales “sin coste alguno”. Luis Marcos, secretario de Organización del partido, considera que “todavía se está a tiempo de parar esta operación”. Y es que, en su opinión, “no solo se trata de hacer justicia, sino de compensar el injusto tratamiento del Ministerio de Defensa con Burgos en los últimos años, con el cierre de diferentes dotaciones militares”.

Esa es la opción 1, la opción del PCAS.

La opción 2 es la del Ministerio de Defensa:  vender los terrenos (y aplicar lo obtenido por la venta a comprar armas y equipamientos militares), actualmente tasados en 14 millones de €, para edificar 337 viviendas por parte de empresas privadas.

Esta opción no le parece correcta al PCAS porque trata mal a Burgos, que siempre se ha portado bien con Defensa:

ha recordado el trato exquisito que la ciudad brindó durante más de 100 años a Defensa mediante concesiones gratuitas de terrenos destinados a cuarteles y el establecimiento de unidades militares acarreando la pérdida de multitud de importantes edificaciones, solares, acuartelamientos y unidades militares. Con estas enajenaciones el Ministerio ha obtenido 80 millones de euros, según Marcos, lo que considera un lucro aprovechando las facilidades del Ayuntamiento.

La opción 3, la del ayuntamiento, es permutar la parcela por otras de titularidad municipal.  Esta solución también es rechazada por el PCAS porque

las otras parcelas que posee el Ayuntamiento “deben de servir para hacer políticas sociales de vivienda y el Ministerio de Defensa no está por la labor porque lo que quiere es hacer caja rápido”

Nuevamente más pruebas de la insolidaridad del Ministerio de Defensa con la población civil.

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La resistencia de un barrio okupa en Gasteiz, ejemplo de defensa social noviolenta

Por Errekaleor Bizirik

Fuete: Público

El mayor barrio okupa y autogestionado del Estado se encuentra en Gasteiz y se llama Errekaleor. Agrupa al menos a 150 vecinos y vecinas.

Actualmente está cercado por la Ertzaintza, las fuerzas policiales vascas al servicio del orden propio de esta sociedad postcapitalista y sus poderes más localistas.

 El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, ha prometido que derribará Errekaleor quieran o no quieran sus actuales vecinos, a quienes el político del PNV definió como “antisistema”

¿Una niña de dos meses antisistema?, ¿un anciano de más de 70 años?, ¿un centro cultural?. A veces los alcaldes pasan de la temeridad a la comicidad y dan entre risa y lástima. Es el caso.

Errekaleor es el esqueleto que el anterior alcalde del PP, Alfonso Alonso, pretendía convertir en un nuevo diseño residencial al uso de los tiempos aquellos en que las políticas liberalizadoras del suelo acabaron por construir el desastre inmobiliario con el que nuestros ricos y sus representantes políticos nos atizaron y empobrecieron. Luego vino la gran crisis, la gran estafa, y el faraónico proyecto del alcalde Alonso se fue al traste.

Pero los vecinos del barrio fueron, no obstante, expulsados del barrio y obligados sin piedad a realojarse en otros lugares. Necesitaban en suelo libre para el negocio.

En septiembre de 2013, varios jóvenes se instalaron en uno de los portales vacíos. Fue la mecha que encendió la llama: en apenas unos meses, la vida volvió a esta desolada zona del extrarradio de Vitoria. El barrio renació y ahora es el mayor barrio autogestionado del Estado y con su funcionamiento abre una brecha que el decrépito poder de este decadentoso régimen no puede cerrar.

Hace pocos días Iberdrola cortó la luz a todo el barrio. El Alcalde tiene como objetivo desalojarlo y tirar, casa a casa, hasta la última piedra. Es intolerable, debe pensar, que a la gente la de por vivir a su manera y, de paso, nos jorobe las brillantes ideas urbanísticas con las que encandilamos a los votantes. Hay que dar ejemplo de seriedad y eficacia administrativa.

La gente prefiere decidir su propio destino a su manera y defiende lo que considera que ha de defender. En este caso la vida del barrio donde viven, frente a los intereses políticos de quienes tan desastrosamente nos conducen por el filo de un precipicio y aspiran a que les consideremos nuestros defensores.

Esta historia ya la hemos vivido en otros lugares y en otras épocas. Vecinos que tejen la convivencia en un sitio dejado a su suerte e intereses económicos y políticos que en un momento dado deciden que hay que echarlos a todos.

La historia, corta historia de menos de cinco años, de la lucha del barrio de Errekaleor, es en parte un ejemplo más de la lucha social de la gente por lo que le interesa defender frente a lo que los de arriba quieren defender en nuestro nombre y llaman seguridad. Seguridad humana frente a un enfoque de seguridad de los intereses de los de arriba.

El conflicto es inevitable.

Mientras se incorporaban nuevos vecinos y se ponían en marcha distintas iniciativas para rehabilitar la zona, los grupos municipales de PNV, PSE y PP se unían para advertir que no lo tolerarían. A finales del año pasado, la sociedad pública Ensanche 21 (que se reivindica como titular de este gigantesco espacio) decidió presentar una demanda de desahucio contra todo el barrio. La medida fue promovida por los representantes del PP y apoyada por PNV y PSE.

En ese contexto, el pasado jueves 18 llegaron varias dotaciones de los Antidisturbios de la Ertzaintza, quienes hacían de escoltas de un número más reducido de técnicos de Iberdrola. La misión de estos últimos era cortar la luz, mientras que los primeros se encargarían de apartar a quienes se pusieran en el medio. Así pudieron constatarlo los numerosos jóvenes que rodearon el transformador de la zona y que fueron sacados a rastras por los policías. Así, entre forcejeos, Iberdrola cumplió su cometido. Según explicó la Policía Autonómica, detrás del operativo se encontraba el departamento de Industria del Gobierno Vasco, que había solicitado el corte de energía por cuestiones de “seguridad”.

Pero los vecinos defienden lo que quieren defender y no se dejan amilanar. Es una lucha social y ahora han tenido una nueva idea que demuestra la eficacia de la defensa de la seguridad humana con metodologías de acción directa noviolenta, con estrategias de lucha social y con fórmulas de organización autogestionada y de base.

Los vecinos han iniciado un trabajo para autoabastecerse de electricidad y luz con energías limpias. Una vez que la coacción del ayuntamiento e Iberdrola les ha liberado de la atadura de las energías promovidas por el lobby energético, los vecinos han decidido generar energía limpia y solidaria y demostrar que hay vida más allá de Iberdrola y el muro de la Ertzaintza. Otro ejemplo que apunta al futuro que esta lucha social quiere construir y al pasado que denuncian y rechazan.

Donde los malos esperaban una coacción intolerable, han abierto sin quererlo una oportunidad a la creatividad y liberación de la gente.

Una semana después de ser apaleados por la Ertzaintza, los 150 vecinos de Errekaleor, el barrio autogestionado más grande del Estado, buscarán convertirse en la “mayor isla autosuficiente del sur de Europa”. El plan ya está diseñado: en los próximos días, la asamblea barrial pondrá en marcha una campaña de apoyo, dirigida a hacerse con 550 placas solares que permitirían dar luz a todas las casas de esta antigua zona obrera de Vitoria, contra la que hoy cargan (además de la Policía Autonómica) los responsables del PNV, PSE y PP.

La lucha empieza a ser conocida en otros lugares. El barrio aspira a ser el más grande barrio autogestionado y autosostenible del Sur de Europa y desata la simpatía y la solidaridad.

Así lo confirmaba el colectivo Errekaleor Bizirik (Errekaleor Vivo) desde su cuenta en Twitter, donde daba pistas sobre el futuro que intentarán construir. “¡Primer tweet sostenible! Hemos colocado la primera placa solar. Con tu ayuda serán muchas más”, anunciaban. Según señalaron a Público sus portavoces, la campaña será presentada formalmente el próximo sábado 3, en el marco de una manifestación a favor de este proyecto autogestionario que se realizará en la capital alavesa.

´Nos alegra este ejemplo que apunta directamente a la seguridad humana y a la defensa de lo que la gente quiere defender. Un ejemplo de defensa noviolenta que nos enseña además que podemos aspirar a otra defensa y a derribar la defensa militar.

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Otra prueba de que lo militar no es serio

Imagen del Ejército del Aire

Fuente:  Defensa.com

¿Despilfarro, principios de locura, descaro total, estar totalmente fuera de la realidad?  Ustedes juzgarán.

Resulta que una tripulación del 333 Escuadrón de la patrulla Marítima de la Fuerza Aérea noruega ha realizado una visita al Grupo 22 del Ala 11 de la Base Aérea de Morón.

¿Qué hacen ahí?  ¿Cuál es la utilidad del viaje?  ¿Tiene algo que ver con la defensa nacional de Noruega, o de España?

Nuestro Grupo 22 aprovechó que pasaban por ahí los noruegos para explicarles algunos planes de modernización de sus aviones P-3B y, también, en qué operaciones en el exterior están enfrascados.

¿Qué les puede interesar a los noruegos de estas explicaciones para hacer un viaje tan largo?  Nada.  Nada, por supuesto.  Nada militar.  Nada lógico.

Resulta que en un viaje que hicieron los españoles a Noruega en 1998 como parte de los intercambios de patrulla marítima realizados a raíz de la adquisición de los aviones P-3B a la Fuerza Aérea Noruega se extravió una roca Elmer «The Rock».

Lo del extravío no queda claro si fue un error al cargar el avión de vuelta o si la patrulla española lo afanó en un descuido.  Todo indica que es un juego entre diversas fuerzas aéreas mundiales, que además les ayuda a hacer turismo.

Elmer es una roca islandesa de varios miles de años dice la noticia (en realidad que una roca tenga miles de años de antigüedad es como si una persona tuviese unas horas de antigüedad, es decir, muy poco, por lo tanto, suponemos que querrán decir unos cientos, al menos, de millones de años).

Resulta que Elmer fue adoptada por un escuadrón B-24 americano en la Segunda Guerra Mundial.  Desde entonces, Elmer se ha extraviado sucesivamente por varios lugares del mundo, incluso en Corea y Vietnam.

La roca provoca problemas en el centro de gravedad de las aeronaves que la transportan, pero nuestro Grupo 22 la ha llevado a diversos vuelos de operaciones nacionales e internacionales.

¿Se imaginan lo seria que es nuestra defensa militar, lo concentrados que están nuestros militares, lo que se juegan la vida por nosotros, lo que nos defienden de todos los males del universo, y lo concentrados que están nuestros aviadores en defendernos, jugando con la piedrecita?

Una verguenza.

Suponemos que en esta estúpida historia habrá intervenido el espionaje noruego para ubicar a Elmer, y suponemos que nuestro contraespionaje, nuestro CNI habrá hecho todo lo posible para que no pudiesen localizarla.

Mientras esto pasa, se multa a lo manifestantes pacifistas por criticar a la industria del armamento.

El mundo está loco.  Que paren el mundo, que nos queremos bajar.

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Objeción fiscal al Gasto Militar, una acción directa que crea nuevos horizontes de paz

Imagen tomada de cordopolis.es

Fuente:  Rebelión.

La realidad nos ofrece dos versiones que hay que comparar.

La primera es la militarista:

la objeción al gasto militar es una campaña de desobediencia civil que busca cada año abrir un debate social sobre el gasto militar, las prioridades económicas de la sociedad y un modelo de defensa no basado en las estructuras y la ideología militares. Los grupos antimilitaristas como antimilitaristas-moc proponen a las personas contribuyentes que quieran expresar su rechazo al militarismo, la guerra y sus preparativos, que hagan un gesto simbólico pero desobediente en su declaración de la renta, y se nieguen a pagar un porcentaje de sus impuestos, desviando la cantidad a proyectos sociales, solidarios y ecológicos que defienden la naturaleza y la sociedad frente a sus verdaderas amenazas.

La objeción al gasto militar cuestiona el actual modelo de defensa, militarista, que prioriza la preparación para la guerra, como se refleja en los Presupuestos del Estado, que para 2017 destinan 33.762’4 millones de euros para finalidades estrictamente militares (92,5 millones diarios o 725€ per cápita). El presupuesto del Ministerio de Defensa sólo representa el 23% de esta cifra, y el resto, más de tres cuartas partes, se encuentra escondida en 12 de los 13 ministerios restantes. Esto supone casi el 3% del PIB y el 9,8% de los PGE y generará una deuda de 17.271 millones de euros.

El gasto realmente ejecutado es siempre superior a la presupuestada (un 19% de media en los últimos años). Teniendo en cuenta los datos de años anteriores, el gasto militar ejecutado podría llegar a los 36.000 millones de euros.

Estas cifras podrían ser todavía más abultadas si se hace realidad lo que anunció hace unas semanas la actual ministra de Defensa, Mª Dolores de Cospedal: que el gasto del Ministerio de Defensa se multiplicaría por dos en los próximos años para hacer frente a los pagos de los Programas Especiales de Armamento (PEAs). Estos programas llevan acumulada una deuda de cerca de 21.000 millones de euros que se tendrán que satisfacer en los próximos años por la compra de tanques Leopard, aviones de combate Eurofighter, helicópteros Tigre, y aviones de transporte A400M, entre otros.

La segunda es la de los recortes en los gastos sociales:

En comparación con todo el anterior, por ejemplo, los recortes en gasto público (sanidad, educación, pensiones, paro, etc.) previstas para 2013 fueron de 39.000 millones, el tratamiento de los enfermos de hepatitis C supone 727 millones, el gasto anual en las prestaciones del desempleo supone unos 26.000 millones, la sanidad pública ha sufrido recortes de casi 10.000 millones, y la educación de 7.000 millones, y el rescate bancario se llevó cerca de 100.000 millones de las arcas del Estado.

Algunas personas de hondas convicciones han optado por revertir, en la medida de sus posibilidades, esta situación y han elegido hacer objeción fiscal al gasto militar.  Con ello, una pequeña parte de sus impuestos han ido a parar a fines sociales en lugar de contribuir al gasto militar:

La cantidad total desviada por estas cinco persones en los últimos años ha sido de 1704€, y los destinos que han ido eligiendo han sido Mujeres de Negro contra la guerra, Organización Femenina Popular-Mujeres por Paz (Colombia), Radio Klara, antimilitaristas-moc y Valencia Acoge.

No lo han escondido, lo han declarado pública y abiertamente en sus declaraciones de la renta.

Ahora

Pepa Pretel (profesora jubilada de 73 años), María Pagán (trabajadora de Correos de 46 años), Maribel Muñoz (técnica de laboratorio de 53 años), Josetxu Marcos (fotógrafo de 46 años), y Santi Almiñana (auxiliar de laboratorio de 51 años), que ahora se enfrentan a un expediente abierto por la Agencia Tributaria llevan años con esta práctica: cada temporada calculan qué parte de sus impuestos es destinada por el gobierno español a comprar material de guerra y financiar la industria militar, y dejan de pagar una pequeña parte para destinarla a finalidades que, según ellas, defienden mejor los intereses de la mayoría de la población. Es lo que se conoce como Objeción Fiscal al Gasto Militar, campaña colectiva de desobediencia civil promovida desde varios colectivos a la que anualmente se suman centenares de personas en todo el Estado Español.

La Agencia Tributaria ha reclamado a cinco persones dinero del presupuesto militar que éstas han sido desviando a finalidades sociales.

Unos son ciudadanas de bien y otros, en este caso, la Agencia Tributaria, son parte colaboradora del sistema militarista español y, por lo tanto, sus actuaciones deberían ser consideradas como parte del Gasto Militar español.  Nuestra solidaridad con las primeras y nuestra denuncia contra la Agencia Tributaria.

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