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1.729 conflictos ambientales son parte del coste militar

Imagen de www.fuhem.es

Fuente:  Diagonal.

Nuestro mundo es injusto en muchos aspectos, uno de ellos es nuestra relación con la naturaleza, que nos da sus bienes y de la cuál abusamos y, en efecto bumerang, nos devuelve los daños que le causamos.

Los conflictos ambientales son provocados y causan violencia estructural, directa y cultural.  Por ello es importante, desde el punto de vista de las guerras, tenerlos en cuenta, pues generan guerras, las empeoran, las prolongan, …

Nos hacemos eco del Atlas de Justicia Ambiental realizado por la Universidad Autónoma de Barcelona, Ecologistas en Acción y otros.  Hasta ahora han contabilizado 1.729 conflictos.

Cuando hablamos en nuestro estudio “Gasto militar 2016” de las implicaciones que tiene la ecología con respecto a los conflictos armados lo relacionamos, también, con el concepto de gasto militar, en el cual incluimos, como parte inherente, el concepto de coste militar (a partir de la página 29)

El concepto de coste militar implica un esfuerzo por cuantificar el peso global que parala sociedad tiene la estructura de defensa organizada por los estados, más allá del purogasto presupuestario que comporta año tras año. 
Nuestra insistencia en referir el coste militar, más allá del gasto, es dar a conocer a la sociedad la enorme repercusión de la organización militar de la defensa en nuestras vidas y en la pérdida de oportunidades de desarrollo de un mundo diferente
El coste militar, por tanto, incluiría diversas magnitudes:
1) El coste económico que supone el gasto militar, 
2) El coste de vidas humanas de las actividades militares,
3) El coste sanitario, de asistencia y protección a los heridos colaterales y militares en los conflictos,
4) El coste de atención a refugiados y desplazados y de los campos de concentración,
5) La deuda ecológica que comporta la guerra y la actividad militar, incluido el efecto contaminante de los ejércitos, uno de los principales agentes de emisión de materias y gases nocivos,
6) El coste de los conflictos bélicos en el tejido productivo de los territorios
victimados por ellos,
7) El empobrecimiento de las poblaciones que sufren las intervenciones militares
8) El coste de la desestructuración social que incorporan los conflictos bélicos y prebélicos
9) El coste educativo y cultural que suponen las guerras, lo que incluye también la destrucción del patrimonio humano y natural
10) La violencia estructural de las relaciones internacionales y económicas (entre primer y Tercer Mundo), el apoyo militar continuado a regímenes dictatoriales y que norespetan los derechos humanos, la continua exportación de armas a estos países, etc..,
11) La violencia estructural que se genera en los países del primer mundo (por ejemplo España) como consecuencia del mantenimiento de un sistema de defensa enfocado a la preparación de la guerra,
12) El enorme coste de pérdida de oportunidades. Cuando nuestros limitados recursos son dedicados a lo militar imposibilitan usarlos en lo que realmente interesa a los ciudadanos: sanidad, educación, vivienda, cooperación internacional, etc. El ocultamiento del gasto militar en otros ministerios está forzando una situación continuada de violencia estructural porque significa la militarización de la I+D+i enEspaña, porque aumenta desorbitadamente la deuda,
13) El déficit de los presupuestos con el malgasto que supone en inversiones armamentísticas, etc.
14) El coste de la violencia cultural que provoca este modelo de resolver los conflictos de manera violenta mediante invasiones, guerras, generación de gigantescos ejércitos y producción de armas,
14) El coste de la venta de armas en la generación de conflictos,
15) El coste del añadido despilfarro militar,
16) El coste de desarrollo humano y el alejamiento de la consecución de los Objetivos del Milenio (ahora Objetivos de Desarrollo Sostenible) que supone invertir (o malgastar, sería más exacto decir) recursos limitados que no se pueden utilizar en asuntos de impacto social positivo

La relación entre militarización, guerra y conflictos ecológicos nos parece, por consiguiente, razonable.

 El mapa se puede consultar en la siguiente dirección:  https://ejatlas.org/

El atlas permite, por el momento, búsquedas de conflictos por países, por la mercancía o tema objeto del conflicto –el derecho al territorio es el tema con más conflictos relacionados por todo el mundo, con 495 casos mostrados en este mapa, seguido por el agua, con 300 casos–, o por empresas –Shell, Nigerian Petroleum Corporation y Chevron son las que aparecen con más conflictos relacionados–.

En los tiempos que corren parece que no hay salida, pero este mapa muestra el empoderamiento de la sociedad y el papel que la sociedad civil toma”, ha señalado Samuel Martín-Sosa, responsable del área internacional de Ecologistas en Acción

Cuando usas el mapa y haces zoom en España la situación se agrava.  Si comparas con la vecina Francia, nuestro país está plagado de conflictos ambientales, si miras a Marruecos, igual, si miras a Italia los conflictos son menos, etc.

Conclusión:  en España aún no tenemos conciencia de lo necesario que es el respeto al medio ambiente.

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El coste militar del petróleo canario

Fuente:  El Confidencia Digital.

La protección del archipiélago canario siempre había sido importante para los jerarcas militares, ahora lo es más desde que se piensa que va a ser posible extraer petróleo.  La excusa, como tantas veces, es el posible peligro terrorista del Sahel.

De hecho, Canarias no sufrirá recorte alguno de efectivos militares según los planes del Ministerio de Defensa para reorganizar el Ejército de Tierra siguiendo el modelo de las brigadas polivalentes.

La nueva reorganización no sólo no contempla una reducción de efectivos en el archipiélago, sino todo lo contrario: Canarias sale reforzada militarmente, dotándola de mayor seguridad ante cualquier eventual conflicto o amenaza exterior. Especialmente a Fuerteventura.

La isla acoge actualmente al Regimiento de Infantería ‘Soria 9’. En el futuro se le unirá –según los planes filtrados- Regimiento Ligero Acorazado de Caballería Lusitania Número 8, actualmente con sede en Valencia.

Esto supondrá el traslado a Fuerteventura de los blindados que dispone la unidad, como los VCR Centauro, obuses autopropulsados, y vehículos de transporte y exploración como los VEC o los BMR.

Pero el blindaje no es sólo terrestre, sino también marítimo y aéreo.

La Armada dispone en Canarias de los cuatro Buques de Acción Marítima (BAM). El ‘Meteoro’, ‘Rayo’, ‘Relámpago’ y ‘Tornado’ han sido puestos a las órdenes del Mando Naval de Canarias. Eso no significa que se encuentren allí permanentemente, ya que son buques que España suele poner a disposición de los diversos compromisos internacionales, como la Operación Atalanta en Somalia.

Cuando la Armada decidió confirmar Canarias como base fija de los BAM, otros buques desplegados en el archipiélago fueron destinados a Ferrol y Cartagena, como los patrulleros P-72 Centinela y P-63 Arnomendi.

Para este traslado de unidades navales, el Arsenal de Las Palmas ha tenido que pasar por un proceso de modernización y ampliación de sus instalaciones. “Canarias gana mucha fuerza naval con los BAM” aseguran las fuentes consultadas.

Estos buques están diseñados para ser utilizados en operaciones de recogida y análisis de datos de inteligencia. Un asunto fundamental de cara a cualquier operación militar contra una agresión en la zona. Pueden llevar un helicóptero embarcado para aumentar sus capacidades de vigilancia.

La Armada también tiene a su disposición efectivos de infantería de Marina, e incluso una unidad especial, denominada USCAN –Unidad de Seguridad de Canarias- formada por 200 militares.

Esta unidad, además de estar diseñada para dar protección a las instalaciones de la Armada en Canarias, está preparada para  Operaciones de Interdicción Marítima (OIM). Es decir, realizar incursiones marítimas y abordajes a buques sospechosos o hostiles.

F-18 a menos de 200 kilómetros

El tercer componente de defensa del archipiélago canario, y de la zona donde Repsol pretende iniciar la extracción de crudo, es la fuerza aérea. El Ala 46 del Ejército del Aire tiene su cuartel general en la base aérea de Gando (Las Palmas de Gran Canaria).

El Ala 46 tiene a su disposición cazabombarderos F-18 C.15, helicópteros AS532 Cougar, AS332Super Puma y aviones de transporte Casa CN-235.

La base de Gando está a unos 170-180 kilómetros de la zona de prospecciones petrolíferas. Eso sitúa a los cazas F-18, capaces de volar a velocidades aproximadas al match 1.8 (1.915 km/h). Es decir, serían capaces de llegar hasta esa zona en menos de 10 minutos.

Otra fuente que da datos en la misma dirección es El Diario Militar que comenta que

podría suponer una producción de 100.000 barriles diarios.  La petrolera ha anunciado inversiones de 7.500 millones de € en la zona, con la intención de comenzar a perforar en 2014.  (…)  “En caso de que se confirme la existencia de petróleo en la costa canaria, la zona y las instalaciones petrolíferas que allí se ubiquen para extraerlo se convertirán en un objetivo prioritario de la Defensa Nacional” aseguran a el Confidencial Digital fuentes del Gobierno.  Máxime cuando el crudo se encuentra a 60 kilómetros de la costa, en una zona limítrofe cuya territorialidad ha sido históricamente discutida por Marruecos.

Nos encanta el cinismo con el que nos presentan las nuevas necesidades militares de Canarias y, sobre todo, de Fuerteventura:

Fuerteventura, “un foco de inestabilidad”

“Hay que ser conscientes de que vivimos en las islas a 100 kilómetros del continente africano, y por aquí pasan todos los barcos;  y cerca está Al Qaeda del Magreb islámico, el grupo más violento de los terroristas” aseguró el teniente general Muro, que añadió explícitamente:  “El tema del petróleo va a saltar, va a ser un foco de inestabilidad y aumentará la tensión”

Estamos en una época en el que el precio de la energía es un debate popular.  Queremos contribuir a este debate con el siguiente razonamiento:  es necesario computar en el precio del petróleo canario el coste de la militarización de las islas.  Es un coste elevado, que de no tenerse en cuenta sería algo así como una subvención encubierta al petróleo canario.  Es decir, es necesario que se internalice el coste de la defensa militar del petróleo canario y que cuando se compare con las energía renovables, que no necesitan ejércitos que las defiendan, ni molestan a los vecinos o sus fronteras, se añada a los costes de extracción.

Lo contrario sería hacer trampa a favor de las energías fósiles y en contra de las energía renovables.

Además de que son más baratas, más ecológicas y más participativas, las energía renovables no necesitan ejércitos, armas y violencia que las defiendan, no violan los derechos humanos ni generan conflictos internacionales.  Tampoco generan problemas sociales como los que van a tener que asumir los canarios y, principalmente, los majoreros por la militarización de la zona.

Ellos no eran un foco de tensión antes y no lo son ahora.  La tensión, el negocio petrolero, se les ha impuesto y lo van a sufrir ellos.  Nadie del ejército, la marina o las fuerzas aéreas van a Fuerteventura a defenderles, van a defender el negocio del petróleo siempre aliado con el negocio de las armas.

La alternativa está a unos kilómetros de distancia:  “Hierro se convierte en la primera isla energéticamente autosuficiente del mundo“, fomentando las energía renovables.

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Más allá del gasto militar, el coste militar

Este concepto no se suele cuantificar normalmente, por la dificultad técnica y por la escasa sensibilidad existente ante las repercusiones generales que provoca el gasto militar, pero es muy importante conocer y ser consciente de que el militarismo nos cuesta mucho más de lo que pagamos por él.  El coste militar incluiría, además de los presupuestos del Ministerio de Defensa y de todo lo que considera el criterio OTAN:

  • el coste de las vidas propias y ajenas de las actividades militares. Hay que tener en cuenta que una estimación conservadora cifra en más de 100 millones los muertos por guerras desde 1914.  Otro dato más preciso, pero no menos aterrador, es el que nos dice que la guerra de 30 meses ha supuesto la muerte de 11.000 niños en Siria.
  • el coste en atenciones sanitarias y protección social a los heridos en los diversos conflictos,
  • el coste de atender a refugiados y desplazados (es importante analizar el ejemplo del caso sirio, donde se calcula que ya hay más de 2 millones de refugiados y más de 1 millón son niños.  ACNUR solicita una ayuda internacional de 2 € para invertirlos en 1 colchón y 1 manta para cada refugiado.  ¿Cuánto costará la comida, atención sanitaria, agua potable, …?
  • la deuda ecológica que contraen las diversas actividades militares (guerras, entrenamientos, desfiles) con el medio ambiente mediante el uso de recursos o su directa destrucción con contaminantes o munición, la sobreexplotación de recursos, la producción de residuos, etc.
  • el coste que suponen las guerras en el tejido productivo de los países afectados, en su inflación, en su deuda exterior, en sus medios de comunicación, etc., lo que acaba produciendo una pobreza crónica para el país,
  • el coste que suponen las guerras en generaciones de personas que se van a encontrar empobrecidos durante toda su vida, no van a disfrutar de vivienda en condiciones, ni de sanidad o educación.  Si pensamos en los casos de Afganistán, Irak, Siria, Libia, …, nos daremos cuenta de que si se hiciese un estudio riguroso del coste de la guerra para estos países, habría que cuantificarlo no en millones de millones de € porque esta magnitud se quedaría muy pequeña, sino en el número de generaciones que van a sufrir sus consecuencias de manera catastrófica a lo largo de toda su vida, un ejemplo de ello nos lo dan las declaraciones de la adjunta para los derechos humanos de la Secretaría General de la ONU que recuerda que un tercio de la población siria necesita ayuda humanitaria urgente y que si la paz llegara mañana a Siria, nos llevaría diez años reconstruirla.
  • la violencia estructural de las relaciones internacionales y económicas (entre primer y Tercer Mundo), el apoyo militar continuado a regímenes dictatoriales y que no respetan los derechos humanos, la continua exportación de armas a estos países, etc.,
  • la violencia estructural que se genera en España cuando nuestro limitados recursos son dedicados a lo militar e imposibilitan usarlos en lo que realmente interesa a los españoles:  sanidad, educación, vivienda, cooperación internacional, etc.  El ocultamiento del gasto militar en otros ministerios está forzando una situación continuada de violencia estructural porque significa la militarización de la I+D+i en España, porque aumenta desorbitadamente la deuda y el déficit de los presupuestos con el malgasto que supone en inversiones armamentísticas, etc.
  • el coste de la violencia cultural que provoca este modelo de resolver los conflictos de manera violenta mediante invasiones, guerras, generación de gigantescos ejércitos y producción de armas,
  • el coste de desarrollo humano y el alejamiento de la consecución de los Objetivos del Milenio que supone invertir (o malgastar, sería más exacto decir) recursos limitados que no se pueden utilizar en asuntos de impacto social positivo.
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El coste de lo militar: en Turquía el golpe de Estado les cuesta 90.000 millones de €, por lo menos

Imagen de ippnw Deustchland

Fuente: Público.

Lo militar no suele ser criticado en nuestra sociedad. Se tiene como algo inherente, incuestionable, y por lo tanto, nadie repara en sus gastos.

Nos cuenta Público que el golpe de Estado les está costando a los turcos, por ahora, 90.000 millones de €.

La cifra es abrumadora pero, seguramente nos venga bien compararla con otras similares para poder hacernos una idea de cuál es su verdadero volumen:

  •  En su día (2011) se barajó que el rescate de Portugal costaría entre 60.000 y 80.000 millones de €, y que podría llegar a costar 90.000 millones de €.
  • También se barajó la cifra de 90.000 millones de € para el rescate de Irlanda.
  • El FMI estimaba que Grecia necesitaría 90.000 millones de € para su tercer rescate.
  • 90.000 millones de € es el dinero que Europa destina a ayuda al desarrollo.
  • El sector de la alimentación y bebidas fue el primer sector económico en España en 2014 al facturar 90.000 millones de €.
  • El sector tic y de contenidos audiovisuales alcanzó en España los 90.000 millones de € en 2015.

El destrozo bancario y político que sumió en la crisis a Portugal, Irlanda y Grecia tuvo miles de páginas en los periódicos, miles de horas en los noticiarios de las televisiones.  Sin embargo, un desastre similar en cuantía económica como el golpe de Estado de Turquía no va a sufrir las mismas valoraciones, ni casi nadie va a ponderar su impacto económico para los turcos, menos ahora que el contragolpe de Erdogán parece que lo ocupa todo (y no sabemos tampoco el coste que va a tener para los turcos).

Vamos por partes:

En aspecto militar es donde se han producido ese gran agujero económico:

“Si consideramos todos esos aviones de guerra, helicópteros, armas, bombas y edificios dañados, el coste es de 300.000 millones de liras (unos 100.000 millones de dólares) como mínimo, según nuestros cálculos iniciales”

Es decir, los 90.000 millones de €.

Pero, además, está claro que va a haber que asumir otros costes derivados del golpe y que afectarán a otros sectores de la economía:

se sumarán “varios costes a medio plazo” derivados, por ejemplo, de cancelaciones de encargos desde el exterior o de viajes de turistas, explicó el ministro, según el cual los golpistas “han creado una imagen de Turquía como si fuera del Tercer Mundo”.

Reconoció asimismo que en el sector turístico se producirán cancelaciones por parte de los más de tres millones de funcionarios turcos a quienes el gobierno ha suspendido sus vacaciones anuales. Según el ministro, ya se ha registrado un millón de cancelaciones de reservas. La asonada y sus consecuencias es un golpe más para el turismo turco, debilitado ya por varios ataques terroristas y un boicot durante meses de Rusia a raíz del derribo de un caza ruso por parte de Turquía en noviembre pasado, levantado hace pocos días.

También en el mundo financiero los costes de lo militar son graves:

Por otro lado, Tüfenkci se congratuló de que a pesar de la tensa situación creada tras el golpe se pudo evitar cerrar bancos y bolsas, y aseguró que no hubo grandes fugas de capital extranjero. La agencia de calificación crediticia Standard and Poor’s (S&P) degradó no obstante, el pasado día 20, la solvencia de Turquía y la deuda a largo plazo del país, tanto en moneda local como extranjera, en un escalón, hasta dejarla en el bono basura o grado especulativo. La agencia ve riesgos para la futura capacidad de pago del país porque considera que a raíz del golpe se está polarizando el escenario político y deteriorando los equilibrios institucionales.

El golpismo es carísimo a los intereses de las sociedades, y no sólo en lo político, también en lo económico. Pero el golpismo es solo una cara del militarismo, una verdadera ruina social.

Una razón de más para prevenirnos de todo militarismo.

 

 

 

 

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Coste de la educación militar

Imagen de Ministerio da Defesa

Fuente:  Por Tierra, Mar y Aire.

Con motivo del día de las Fuerzas Armadas, Esteban Villarejo nos contaba algunas cifras para describir a las FAS españolas.

La que nos llamó la atención por no tener ninguna otra referencia de ella es la del número de alumnos en Centros de Formación de las Fuerzas Armadas:  1.459 personas.

En nuestro Informe sobre el Gasto Militar español en 2015 decíamos que en total se están gastando en 2015 en los Centros Universitarios de Defensa 14’43 millones de € (en 2014 fueron 13’04 millones de €).  Esto da un gasto medio de 9.890’3 €.

Hemos consultado información de Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en la que el gasto medio por alumnos es (en 2014):

  • en Educación Infantil:  4.744 €
  • en Educación Primaria:  5.141 €
  • en Educación Secundaria:  6.783 €
  • en Educación Universitaria:  9.829 €

Es decir, la educación de los militares españoles estarían en la media, muy ligeramente por encima (+ 0’62 %).

Sin embargo, no toda la enseñanza militar se puede considerar como enseñanza superior.

Debería ser fácil comprobar cuántos oficiales se están formando consultado la página web de, por ejemplo, la Academia General Militar.  Pero en ella no figura este dato, tan sólo otro más genérico de que han formado a

desde su fundación en el año 1882 y a través de sus tres épocas de actividad, ha formado a más de 23.000 oficiales del Ejército de Tierra, Guardia Civil y Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas.

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La Secretaría de Estado de Ciencia, del Ministerio de Economía, asume costes militares

Fuente:  Diario Militar y Cadena Ser.

Aunque la noticia es vieja relativamente, septiembre de 2012, nos habla de un tema que nos parece muy importante porque incorpora un ministerio más a la lista de aquellos que se dedican a esconder el gasto militar, en concreto el Ministerio de Economía y Competitividad dirigido por Luis de Guindos.         .

El Ejército de Tierra dejará asumir los gastos de su destacamento en la Base Antártica Gabriel de Castilla, en la Isla Decepción (en Archipiélago de las islas Shetland del Sur). Una base que sólo está operativa durante los meses del verano austral y desde la que una decena de militares prestan una cobertura imprescindible a los trabajos de cerca de cuarenta científicos españoles. El coste de este destacamento militar, que ascendió a casi 600.000 euros el pasado año y que venía siendo sostenido con fondos del Ministerio de Defensa, será asumido a partir de ahora por la Secretaría de Estado de Ciencia, dependiente del Ministerio de Economía.

El Ejército de Tierra amenazó con cerrar la operación y el Ministerio de Economía aceptó hacerse cargo del monto de la misión militar:

Este acuerdo entre el Ejército y el departamento de Luis de Guindos garantiza la continuidad de la campaña Antártica, y por tanto, de la expedición científica. Una continuidad que se vio seriamente amenazada cuando el Ejército valoró hace tres meses el cese de su participación tras los recortes presupuestarios en Defensa que han afectado muy especialmente al Ejército de Tierra.

Para disminuir un tanto los gastos, la campaña, que solía comenzar en noviembre, en este 2012-13 lo hará en diciembre.  También se reducirán los medios navales y este año no operará el buque militar Las Palmas.

Los gastos son cuantiosos para el Ministerio de Economía:

  • en 2011-12 se gastaron 6’5 millones de € en financiar al buque de la Armada Hespérides, perteneciente a la Armada.  En este curso 2012-13 parece que van a gastar un 30 % menos (aún no lo hemos confirmado).  Entonces, el gasto sería de 4’65 millones de euros, como poco.
  • en 2012-13 se van a gastar 0’5 millones de euros en concepto de mantenimiento del buque militar Las Palmas para que pueda mantenerse operativo en caso de que vuelva a reincorporarse a la misión.
  • 600.000 euros para el destacamento de la base antártica Gabriel de Castilla del Ejército de Tierra.

En total, por tanto, 5’75 millones de € del Ministerio de Economía para el Gasto Militar de 2013.

En nuestro informe sobre el Gasto Militar para 2013 no incluíamos este ministerio ni este gasto, por lo que a los 28.897’54 millones que pensábamos que iban a gastar hay que incluir este nuevo pellizco.

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Protestas en Burgos contra la especulación militar de suelo

Imagen de Daniel Lobo

 

Fuente:  Burgos Conecta y Noticias de Burgos.

Ocurre que el Ministerio de Defensa es el segundo terrateniente español.  Ello conlleva que muchos de sus pisos, solares, garajes, edificios y terrenos rústicos y urbanos estén en desuso o abandonados, muchas veces desde hace muchos años.

Por tanto, en muchas ocasiones se producen conflictos entre los municipios y los intereses del Ministerio de Defensa, que siempre son los mismos, lucrarse con la especulación para luego invertir en armas.

La postura del PCAS (Partido Castellano) en Burgos es muy clara:

El Partido Castellano (PCAS), a través del Grupo Parlamentario Compromís, ha trasladado a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, varias preguntas relativas a los terrenos que ocupa el abandonado Parque de Artillería de Santa Bárbara en Burgos. El PCAS, con estas preguntas, intenta que el Ministerio de Defensa rectifique y paralice la actual subasta de los terrenos prevista para mediados de septiembre.

Además, los castellanistas defienden que estos casi 50.000 metros cuadrados de suelo deberían de volver a manos municipales “sin coste alguno”. Luis Marcos, secretario de Organización del partido, considera que “todavía se está a tiempo de parar esta operación”. Y es que, en su opinión, “no solo se trata de hacer justicia, sino de compensar el injusto tratamiento del Ministerio de Defensa con Burgos en los últimos años, con el cierre de diferentes dotaciones militares”.

Esa es la opción 1, la opción del PCAS.

La opción 2 es la del Ministerio de Defensa:  vender los terrenos (y aplicar lo obtenido por la venta a comprar armas y equipamientos militares), actualmente tasados en 14 millones de €, para edificar 337 viviendas por parte de empresas privadas.

Esta opción no le parece correcta al PCAS porque trata mal a Burgos, que siempre se ha portado bien con Defensa:

ha recordado el trato exquisito que la ciudad brindó durante más de 100 años a Defensa mediante concesiones gratuitas de terrenos destinados a cuarteles y el establecimiento de unidades militares acarreando la pérdida de multitud de importantes edificaciones, solares, acuartelamientos y unidades militares. Con estas enajenaciones el Ministerio ha obtenido 80 millones de euros, según Marcos, lo que considera un lucro aprovechando las facilidades del Ayuntamiento.

La opción 3, la del ayuntamiento, es permutar la parcela por otras de titularidad municipal.  Esta solución también es rechazada por el PCAS porque

las otras parcelas que posee el Ayuntamiento “deben de servir para hacer políticas sociales de vivienda y el Ministerio de Defensa no está por la labor porque lo que quiere es hacer caja rápido”

Nuevamente más pruebas de la insolidaridad del Ministerio de Defensa con la población civil.

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Los números rojos de Navantia y el rescate de la industria militar hunden la SEPI y hundirán las regiones dependientes del monocultivo militar

Exponaval+2012

Por Jesús Fernández García

Fuente: EconomíaDigital

Del desastre sin paliativos ni excusas que es Navantia, la empresa mimada de la industria militar española, nos hemos ocupado por extenso a lo largo de años.

Desastre que tiene que ver con sus pérdidas de vértigo y su mala gestión, con su mala calidad, con su inmoral negocio en sí y con el trasiego de favores y puertas giratorias que soportan, contra viento y marea, la empresa pública con el dinero de todos y en beneficio de unos poquitos.

El Estado, amén de mandar de viaje a ministros, monarcas y otras autoridades menores y disponibles para que vendan los productos de Navantia, ha cooptado alcaldes y autoridades incompetentes (en la materia, se supone) para que, cerrando los ojos o tapándose la nariz, hablen parabienes de este negocio y ha comprado titulares periodísticos para que nos expliquen la gran mentira, un nuevo ejemplo de agnotología militar, de lo requetebueno que es vender armas de Navantia, aunque sea a Arabia Saudí, para nuestra seguridad y para bajar las cifras del paro.

Las terribles y engañosas cuentas de Navantia

Y de buenas a primeras nos enteramos por las cuentas anuales de 2016 presentadas por la SEPI que en 2016 Navantia acumuló (a pesar de las inmejorables ayudas públicas) unas pérdidas de 303 millones de euros, la mayor deuda de todas las empresas publicas españolas.

Navantia se convierte así en un agujero negro (y bastante opaco) que arrastra las cuentas públicas al desastre. ¿Hay que agradecérselo a alguien en concreto?

Según otro medio, las cuentas de Navantia implican que ésta está en una situación que obligaría a su disolución aunque han empleado un truco contable para evitarla.

Así informó a su vez a finales de junio Economía Digital.

Para más aclaraciones de la desastrosa situación de Navantia, la Oficina Nacional de Auditoría (órgano adscrito a la IGAE) dice  en su informe de auditoría de las cuentas de SEPI, páginas 4 y 5, que

En el informe de auditoría del Grupo Navantia, el auditor llama la atención sobre las notas 3 y 22 de la memoria, que describen la situación patrimonial del Grupo. El patrimonio neto a efectos mercantiles de la Sociedad Dominante del Grupo Navantia se sitúa en 23.393 miles de euros a 31 de diciembre de 2016 y, por tanto, en situación patrimonial de disolución, en aplicación del artículo 363.1.e) de la Ley de Sociedades de Capital. El Consejo de Administración de la Sociedad Dominante, celebrado el 15 de marzo de 2017 aprobó la solicitud a SEPI, su accionista único, de un préstamo participativo por importe de 90.000 miles de euros. Con fecha 28 de marzo de 2017 ambas sociedades firmaron el contrato del referido préstamo, que ha sido desembolsado en la misma fecha. Considerando este préstamo participativo y teniendo en cuenta el patrimonio neto a efectos mercantiles, a 31 de diciembre de 2016, la Sociedad Dominante no se encuentra en causa de disolución, sí se encuentra en situación patrimonial de reducción de capital obligatoria, en aplicación del artículo 327 de la Ley de Sociedades de Capital, por lo que durante el ejercicio 2017 la sociedad tendrá que tomar medidas tendentes a conseguir el equilibrio patrimonial.

Es decir, traducido al idioma autóctono de quienes ni sabemos de finanzas ni usamos corbatas y camisas de seda, Navantia debería disolverse, pero como el dinero es de todos y a sus administradores les cuesta muy poco, unos cuantos (casualmente los causantes y cómplices del desastre) han decidido auto-otorgarle a Navantia (osea a ellos mismos y a los intereses que representan) un préstamo para camuflar las cuentas y permitir un nuevo salto en el vacío, algo así como un rescate como los que salvaron el negocio de los accionistas de los bancos pero ahora aplicado a la industria militar (que también es casualidad que sea una de las que financia la banca armada).

Más deuda a nuestras costillas y más gasto militar

¿Significa eso que nos va a salir gratis la broma de este “reflote” (véase la metáfora marítima que elegimos para más rechifla) de la industria de muerte?

Pues no. Significa monda y lirondamente más gasto militar, porque ¿adivinan de dónde saldrá el pastuco del préstamo de camuflaje?

¿Han pensado que de los presupuestos? Pues acertaron. Lo dice así el diario La Información y nos pone sobre la pista para anotar en 2017 dinero camuflado de gasto militar en la SEPI y para vigilar el presupuesto de 2018, donde es previsible que vuelvan a repetir la jugada

En los Presupuestos Generales de 2017 se concede a la SEPI una aportación de 1.210 millones para avalar a sus diferentes empresas, una cifra idéntica a la de 2016. El Gobierno, además, prevé que la Sociedad estatal acabe el año en pérdidas, con un resultado negativo de 149 millones.

El desastre productivo de Navantia

Pero este aspecto económico no lo es todo en el caos de Navantia.

Su eficacia productiva es inigualable.

Navantia nos ha empobrecido vendiendo al Estado unos submarinos que no flotan y han debido ser revisados innumerables veces.

Revisiones que han implicado aumento de la factura de producción de los mismos y aumento de la factura de reparación de los actualmente en uso para alargar su vida útil hasta que los nuevos ingenios de Navantia tengan a bien emerger del fondo marino donde los sitúa la incompetencia del personal “altamente cualificado” del que alardea el escalafón militarista, desde la ministra hacia abajo.

En efecto, el inicial proyecto de submarinos de Navantia supondría un coste de 1.796 millones de euros, pero ya vamos, sumados los sobrecostes del propio submarino y los gastos que ha implicado para reparar los antiguos y mantenerlos en uso, 3.013 millones de euros, según informamos en febrero de 2017. Y según el Secretario de Estado en su intervención en el Congreso para informar sobre los Programas Especiales de Armamento del pasado 2016, estas cantidades sólo permitirán poner en el agua el primero de los cuatro submarinos previstos, sin que se sepa el coste de los otros tres restantes.

Pero los errores de diseño de Navantia no son exclusivos de su empeño en submarinos con sobrepeso y alcanzan a otros productos de la naval, como los barcos de la clase Camberra que quiere vender a Australia, o el BPE Juan Carlos I como ya explicamos en otra entrada de mayo de este año.

¿Qué suerte habrían corrido las comarcas de Cádiz, Ferrol y Cartagena si el dinero invertido en mantener Navantia se hubiera invertido en reconversión y desarrollo?

Las cifras no engañan. Navantia ha recibido varios miles de millones del erario público en concepto de ayudas, subvenciones y aportaciones para mantenerla en pié.

La sola suma de las pérdidas de Navantia en los últimos diez años (pérdidas que cubre el Estado al margen de las ayudas y encargos que realiza a esta empresa) es escalofriante, con una media anual de más de 250 millones de euros y sin un plan viable de salida.

La explicación que nos han dado es que con ello contribuían a la cuestión social de Murcia, Cartagena y Ferrol, ampliamente dependientes de la industria naval militar.

Muchos de los contratos de Navantia no han tenido una finalidad, dijo un anterior Secretario de Estado de Defensa, desde el punto de vista militar, pues lo “encargado” o no se necesitaba o se podía conseguir mejor fuera, sino industrial, para fortalecer el sector naval militar.

Si contabilizamos todas estas ayudas, subvenciones, dinero invertido en encargos, sobrecostes de sus productos y dotaciones de pérdidas ¿no podría haberse cortado la sangría antes e invertido todo este dineral tirado a la basura para desarrollar de forma alternativa estas regiones?

Lo militar ha supuesto para Cartagena, Murcia o Cádiz dependencia, no progreso ni desarrollo y mantener incólume esta dinámica no puede sino condenar a estas regiones a más dependencia y peor futuro.

¿Por qué nadie reclama ese cambio de rumbo?

Si de lo que se trata es de sostener la viabilidad de las regiones referidas, ¿por qué no se invierten los más de 300 millones de perdidas de Navantia no en mantenerla viva, sino en el desarrollo de estas regiones?

¿Por qué no se incentiva una reconversión radical de Navantia y sus tecnologías hacia fines socialmente útiles y sectores sostenibles?

La respuesta es más que sencilla. Porque lo que se busca no es el desarrollo de estas regiones, sino el negocio lucrativo de unos pocos.

Paro y Navantia

Las cuentas anuales de Navantia de 2016, bastante edulcoradas, por cierto, nos aportan un dato más:

  • La plantilla de Naviantia a 31-12-2016 era de 5.296 personas únicamente.
  • La cifra de negocio de Navantia en 2016 ha sido de 710´08 millones de euros.
  • El resultado de Navantia en 2016 ha sido de 229,74 millones de euros.
  • Las inversiones en inmovilizado durante 2016 han sido de 170 millones de euros.
  • El patrimonio de Navantia se ha contabilizado por valor de 341,29 millones de euros.
  • Ha obtenido donaciones y subvenciones (principalmente de la Comunidad de Murcia, el Ministerio de Industria y la UE) por importe de 3,9 millones de euros.
  • el pago total de personal ha sido de 311´36  millones de euros, lo que equivale a un sueldo medio de 58.791 euros, cifra que, a la vista de las tablas salariales de su propio convenio, no cobra ni siquiera el 10% de su plantilla y que sobre la cifra de negocio anual supone un 43% de aquella.

Estas cifras despejan, a su vez, la idea de que Navantia ofrece mucho trabajo, únicamente 5.296 personas en unas regiones que cuentan con una población parada de cerca de 200.000 personas en la región de Cádiz (un paro de más del 33% de su población activa), más de 130.000 personas en la región de Murcia (cerca del 20% de parados) y con un paro en la comarca de Ferrol de 6.100 personas, un 24% de su población activa.

Navantia no es, vistas las cifras, ni una solución parcial al paro desmesurado y producto de una ínfima inversión en desarrollo de estas regiones.

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Agnotología militar

Imagen de Mikel Ortega

No conocíamos el término agnotología.  Según wikipedia:

La agnotología (del griego ἄγνωσιςagnōsis, “desconocer” (griego ἄγνωτος “desconocido”​), y -λογία-logía. Es el estudio de la ignorancia o duda culturalmente inducida, especialmente a la publicación de datos científicos erróneos o tendenciosos.

El término fue acuñado por  Robert Proctor, profesor estadounidense de Historia de la ciencia y de la tecnología en la Universidad de Stanford.​ De forma más general, el término también hace referencia a los casos cada vez más comunes en que un mayor conocimiento de un tema resulta en que se tengan más dudas que al comienzo.

Robert Proctor investiga cómo la ignorancia se genera activamente en la sociedad a través de fuentes como el secretismo militar o judicial y por medio de políticas deliberadas. La manufactura de la ignorancia es muy común, como en el caso del calentamiento global o la teoría de la evolución, que siguen poniéndose en duda en algunos colectivos, como si no se tratara de verdades científicas. El autor afirma que este tipo de tecnología de la desinformación surge de la industria tabacalera.

¿Se puede cultivar la ignorancia en lo militar por medio de técnicas previstas y que tengan como función que sepamos más, pero sin llegarnos a enterar de nada, realmente?  ¿Tiene algo que ver con esta sociedad de vértigo digital en la que cada vez tenemos más información pero en la que somos incapaces de discernir algo con claridad?

Es mucho lo que se puede pensar sobre este tema.  Y posiblemente sea necesario hacerlo y pararnos a diferenciar qué es lo que vale la pena y lo que no.

Sólo vamos a hacer un pequeña contribución al tema:  son varias las formas que se nos ocurren para fomentar la agnotología militar:

1.-  La más clásica, la más sólida y contundente:  no dar información.  Durante muchísimo tiempo en nuestra democracia era lo habitual, había muy pocas fuentes públicas de información sobre lo militar:  la Revista Española de Defensa, las revistas de los Ejércitos y muy poco más.  Todo ello era, además, muy poco accesible:  pocos kioskos sabían darte noticias sobre cuándo estarían las revistas disponibles, por ejemplo.  Como nadie sabía, nadie opinaba (eso pensaban).  Pero en aquella época había una gran fuente de información oral:  el Servicio Militar Obligatorio.  En él ocurrían cosas continuamente y muchas de ellas no hablaban bien de lo militar y del militarismo.  ¿Qué ocurría en las salas de mando?  Poco se sabía, mucho se especulaba.

2.-  Abrumar con información.  Era conocido y temido por este hecho el ministro Narcís Serra.  Se volvieron míticas las jornadas en las que informaba a la Comisión de Defensa con muchísimas transparencias, un ritmo rápido y una duración desaforada.  Al final los diputados no sabían qué preguntar porque estaban saturados.  Nosotros, desde hace unos pocos años, hemos seguido las sesiones donde se informaba de los Presupuestos del Ministerio de Defensa:  lluvia de epígrafes, partidas, cifras y análisis.  Resultado, no hay quien se entere, sobre todo si el ponente, y suele coincidir, no es muy ordenado.

3.-  Dar informaciones con poco tiempo de antelación para su estudio.  El ejemplo es el mismo:  los diputados de la Comisión de Defensa siempre se quejan de que el Ministerio de Defensa les ha dado la información en el mismo momento, la misma mañana, el día anterior como mucho.  Así, reclaman, es imposible un estudio sosegado y, añadimos nosotros, sobre todo crítico.  El PP se lo recriminó al PSOE y luego el PSOE al PP.  Pero nadie lo evita, nadie es capaz de proponer una norma parlamentaria en la que las informaciones se deban dar con un par de semanas de antelación.

4.-  Dar exclusivamente información técnica y con lenguaje críptico.  Los militares son muy dados a los acrónimos y siglas.  Y ya cuando hablan de armamento no digamos:  unen números y terminología en inglés.  Entrar en el análisis de un documento militar puede ser muy duro:  una primera lectura nos indicará, más o menos, de qué se está hablando.  Luego será necesario hacer un breve (o no tanto) estudio y memorización de las siglas utilizadas que suelen poner en un anexo.  Tras ello habrá que hacer algunas lecturas más, poco a poco, para acabar concluyendo alguna que otra cosilla, no más.  Si tenemos la suerte (es un decir) de que sea el Tribunal de Cuentas el que analiza un asunto militar con la información económica y las opiniones que le han pasado desde el Ministerio de Defensa, tendremos que tomarnos varios fármacos contra el dolor de cabeza porque aquí se junta el críptico lenguaje militar con el críptico lenguaje económica y el rizo se riza del todo.

5.-  Dar información poco relevante.  Y es que debe haber algún método oculto por el que los altos mandos tanto políticos como militares, llegan a esas altas cotas de concisión y oscuridad en la que la información que dan no significa nada.  Podemos hablar de las misiones militares en el exterior, por ejemplo, en las cuales no se dirá nunca su número, su coste y, mucho menos, las razones que tenemos para estar “proyectados” (eufemismo para no decir “invadiendo”) en medio mundo.  El uso de frases hechas que buscan la plácida aquiescencia de la población es la norma imperante.  Se puede hablar una hora entera, pero el escuchante no saldrá más informado y, sobre todo, nunca saldrá mejor informado.

6.-  Poner ejemplos que banalizan lo importante.  ¿Nunca han oído el ejemplo de que la defensa militar es como en nuestra casa o comunidad de propietarios, donde elegimos si poner una verja, o un circuito de vigilancia, o dejamos la puerta abierta, o le dejamos las llaves a los vecinos para que vigilen;  que entre todos decidimos cuánto gastamos y en qué en la seguridad de nuestra vivienda?  Nosotros sí.  Así presentado parece que la defensa militar es algo limpio, aséptico, neutro, aproblemático.  Sin embargo, la defensa militar, para existir, necesita provocar guerras, fabricar armas, venderlas, que haya tensiones internacionales o intranacionales que se resuelvan por la vía violenta;  la defensa militar necesita muertos, muchos muertos, y enemigos, que todos sean nuestros enemigos, incluso las personas pobres que huyen desde su país al nuestro en busca de un futuro.  La defensa militar necesita cultivar con esmero la violencia, tanto directa como cultura y estructural.  Necesita y protege las desigualdades sociales.  No banalicemos con los ejemplos, y no lo hagamos, como mínimo, por respeto a todos los miles y miles de personas que son asesinados militarmente cada año.

7.-  Dar saltos de un tema a otro.  ¿Que ocurre que en un debate te han pillado con una argumentación, una cifra, o un hecho?  Lo habitual en temas de Defensa es pasar, con mayor o menor gracia y habilidad, a otro tema.  La gente en sus discursos, cuando ve peligro en el tema que se toca, rápidamente pasa a otra cosa donde carga las tintas.  Todo ello es una actividad para escurrir el bulto, para no quedar comprometido.  Y es curioso porque en cada uno de los temas de Defensa se podrían usar horas y horas, días y días, hablando, argumentando, razonando, aportando datos, analizándolos, buscando alternativas, debatiéndolas.

8.-  Dar opiniones por información.  Esto se basa en el principio de autoridad.  Si eres una persona del pueblo, te exigirán datos, razonamientos, esquemas, gráficos, alternativas y, sobre todo, la seguridad total de que lo que dices es cierto.  Si eres alguien de la elite militar nadie osará dudar.  Podrás decir cualquier opinión con la fuerza y la contundencia de una información.  Tus opiniones serán informaciones, la realidad es lo que tú hablas, fuera de tus opiniones de experto, en lo militar, la realidad no existe.  Claro, todo esto es consecuencia de la cultura que en temas de Defensa hemos vivido:  obediencia, elitismo, imposición, delegación, …

9.-  No argumentar lo que se dice.  Fíjense en las declaraciones de nuestros ministros militaristas o de los militaristas políticos:  frases cortas, categóricas, rotundas.  Ustedes las escuchan y están esperando que, acto seguido, siga la argumentación.  Falsa esperanza.  Jamás llega.  No la espere.  ¿Por qué han de argumentar?  Basta con aleccionar.  Y es que, como dicen los militares y militarista, la política de Defensa es una política de Estado.  ¿Qué significa esto, se preguntarán?  Pues está claro:  la debes asumir sin rechistar, sin críticas, sin oposición.  Porque al ser una política de Estado todos debemos estar de acuerdo.  Aunque coincide que el acuerdo siempre esté en el área de la derechona rancia de toda la vida.

10.-  Todo junto.  Como se ve el repertorio es amplio.  Unos meses puedes centrarte más en unos puntos y otros en los demás.  Así nadie notará nada, tu discurso se renovará, parecerá fresco y actualizado.  Y todo el que te haya escuchado saldrá con una sonrisa y la convicción de haber aprendido.

Tras este breve decálogo de agnotología militar nos damos cuenta de que realmente sí existe la agnotología militar y, además, de que es, casi, lo único que existe.

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El gasto militar español: mucho más que el 2% del PIB

Por Edicions La Veu del País

Aunque nos venden como novedad el acuerdo adoptado por nuestros gobernantes para que los países europeos de la OTAN alcancen el 2% de su PIB en gasto militar, es un acuerdo que ya habían tomado en la Cumbre de Cardiff (Gales) de la OTAN, en  septiembre de 2014 (mucho antes de que Trump llegara a la presidencia de EEUU).

Que EE.UU tiene interés en este incremento del gasto militar en apoyo de sus políticas es evidente. Ellos no quieren pagarse por sí mismos su propia “defensa” y necesitan repartir sus costes. No hay más que oír a su tremulante presidente para darse cuenta de ello.

En la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN de mayo de 2017, y tras la machacona insistencia de Donald, los demás expresaron su compromiso de superar dicho porcentaje en 2024, algo que ya habían decidido antes, pero ahora con la novedad de asociar a este esfuerzo la “necesidad” de luchar contra el Estado Islámico, el nuevo enemigo ad hoc que se ha fabricado el militarismo agresivo occidental para autojustificarse ante las cada vez más desinformadas y atemorizadas sociedades.

La portavoz de la Alianza, Oana Lungescu, pudo anunciar a su término ufana en Twitter que “los líderes de la OTAN han adoptado planes para combatir el terrorismo y mejorar el reparto de cargas

1.- El caso de España

El caso de España no creemos que sea una excepción, pero nos sirve muy bien para ejemplificar el paso al frente de la creciente militarización occidental, que necesita justificarse ante sus desorientadas sociedades con el anuncio de que hay que aceptar un mayor gasto militar como en el refrán de las lentejas, y resignarse a perder libertades para gozar de más seguridad, como dice chuscamente nuestra Ministra del ramo.

España, a la hora de consignar su gasto militar, es un despropósito, de forma que los datos oficiales discrepan entre sí en cuantificar el verdadero gasto militar existente.

  • Por una parte, contamos con el gasto presupuestado, es decir, el que reconocen los presupuestos generales del estado en las partidas del Ministerio de Defensa. Según este parámetro, para 2017 nuestro gasto militar será de 7.638´54 millones de euros, el 31,97 % de aumento respecto del de 2016, gracias a que otro organismo oficial, en Tribunal Constitucional, obligó el año pasado en una sentencia a considerar gasto militar los pagos extrapresupuestarios (y descontrolados) que Defensa hacía en verano por las compras de programas de armamento.

Con esta nueva cifra, que es la que España ofrece a la OTAN, sale ya un 1´1% del PIB, una cifra superior al 0,9% que la OTAN reconoce, haciendo uso de los datos proporcionados por España. Nos asignaba como tercer menor contribuyente de la alianza, según la oficial Agencia Europa Press, al lado de Luxemburgo y Bélgica, a los que, parece ser, no deseamos parecernos en nada.

  • Tenemos, además, el gasto militar que reconoce el propio Estado en los documentos que elabora de control del gasto público. Concretamente, contamos con las “liquidaciones del gasto” que publica la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), conforme a las cuales podemos observar cómo, año tras año, Defensa es el ministerio que gasta ¡mucho más! de lo que presupuesta. Según el Informe que elaboramos en febrero de 2017, referido al último informe de la IGAE (el de 2014), podemos observar cómo en el período 2003 a 2014 se ha gastado de más la cifra de 8.344,8 millones de euros, lo que representa una media de sobregasto del 14,14% sobre lo presupuestado para ese período. De modo que sobre lo que España proyecta en sus cuentas, al menos hemos de adicionar un resultado final de un 14.1% de aumento, si bien en los presupuestos elaborados por Rajoy en su tiempo de gobierno, esta nunca ha bajado del 30%.
  • Si acudimos a los datos que ofrece el SIPRI, el prestigioso Instituto para la Paz de Estocolmo, que tiene en cuenta los datos ofrecidos por los gobiernos con algunos ajustes, la cifra del gasto militar español se eleva otro peldaño. En 2016 España, según el SIRPI,  llegó a un gasto militar de 12.852 millones de euros, es decir, el 1,3% PIB, cifra próxima a la que nos ofrece el Banco Mundial, que también baraja datos oficiales y la consigna en 12.715,76 M€ para 2016.
  • Nosotros, siguiendo el criterio OTAN, hemos elaborado diversos informes que intentan desvelar el gasto militar oculto en otros ministerios y que no suele ser reconocido como tal, así como el impacto del pago de la deuda que este gasto genera y la propia proyección de los sobregastos que anualmente y de forma deliberada realiza defensa sobre lo presupuestado.

Ello nos ha permitido calcular, para este 2017, un gasto militar oculto de 3 de cada cuatro euros de gasto real, con una escandalosa cifra final de  33.762,40 millones de euros, un 3% del PIB, conforme al siguiente cuadro

Concepto Millones de euros
Gasto en el Ministerio de Defensa 7.638´54
Gasto oculto en otros ministerios y organismos 8.852´40
Gasto militar antes de deuda 16.490´83
Deuda 17.271´54
Total 33.762´40

Por tanto, el manido mantra de la flamante ministra de defensa y la prensa del régimen, de que tenemos que llegar al 2% del PIB en gasto militar para satisfacer a nuestros macabros socios, resulta que falsifica la realidad y no busca sino despistarnos, pues el 2% del PIB de dicho gasto ya lo superamos con creces.

Este hecho lo reconoce también el Ex JEMAD Julio Rodríguez en un reciente artículo publicado en Infolibre, donde aprovecha para exigir que haya transparencia en el gasto militar y la política de defensa y que la propia política de defensa forme parte del debate abierto y público.

2.- El PIB no lo es todo

Pero, al igual que en otros países, el PIB no es todo el coste que soporta la sociedad (de momento resignadamente) en el mantenimiento del entramado militarista.

Por ofrecer algunos ejemplos más del abrumador coste social de la defensa militar, consideremos los siguientes:

– El Coste de la violencia para España, según el Índice Global de Paz, referido a 2016, es de 39.051´95 millones de dólares (algo más de 26.000 millones de euros), con varios valores destacados en lo negativo por dicho índice, como son la exportación de armas (aprovechemos para decir que somos la sexta potencia exportadora del mundo, un verdadero peligro), la militarización, la conflictividad social, el personal destinado a seguridad y los conflictos exteriores en que se participa.

– El elevado número de operaciones en el exterior en que participamos. Actualmente 17 conflictos, y un total de 82 desde Felipe González a la fecha, 79 hasta 2016 y otros 3 nuevos en 2017, con más de 12.208,91 M€ gastados según datos propios sacados de comparecencias de la Ministra de Defensa Cospedal, declaraciones del SEDAF y respuestas del Portal de Transparencia del Gobierno a El Confidencial.

La participación española en las industrias militares: España es accionista único de varias industrias militares gravemente deficitarias, como es el caso de NAVANTIA, y de otras en las que participa merced al control que ejerce en su accionariado por las participaciones en estas del ejército a través del INTA y de la SEPI

– La pertenencia al entramado OTAN impone a España no sólo el pago de cuotas (que de forma poco comprensible se abonan desde el Ministerio de Asuntos Exteriores), compromisos de adquisición de material militar y participación en operaciones militares de injerencia militar, sino que condiciona el propio uso del territorio, como es el caso de la negativa de defensa a desmilitarizar Bardenas Reales y atender la reclamación social, por el valor estratégico del campo de tiro allí enclavado para el entrenamiento de los pilotos de la OTAN. Igualmente condiciona la seguridad de España al pasar a ser, merced a la política agresiva de esta organización, un verdadero enemigo para otros pueblos.

– Los platos rotos causados por la ineficacia y chapucería de nuestra industria militar puntera, con tan señalados desastres como el submarino S-80 y los aviones A400; chapuza que acaba redundando en sobrecostes y pagos desmesurados que el Estado asume sin rechistar porque nadie va a protestar.

– La existencia de varias Bases militares al servicio de la defensa occidental: es el caso de Morón, Rota, Bardenas Reales, Torrejón de Ardoz, Bétera, el entramado del “Escudo Antimisiles” … que nos pone en la punta del huracán y son un coste social inasumible.

La militarización del territorio,  condicionado en sus usos por leyes militares que imponen el prioritario interés de la defensa y que pueden afectar, sin más, al uso y disfrute del territorio que para los militares sea de interés, al tipo de cultivos o prácticas posibles en los mismos, o condicionar su venta, o incluso imponer la prohibición de su disfrute paisajístico o recreativo. Se da el caso de que los militares pueden hacer a su antojo maniobras, sin comunicarlo, en lugares tan emblemáticos como el Parque Nacional de Doñana.

La deuda militar generada por la adquisición de programas especiales de armamentos y que alcanza actualmente más de 30.000 millones de euros sin resolver, que lastran además nuestras cuentas públicas, y a la que ahora se quiere incrementar más aún con el nuevo ciclo inversor de armamentos con la adquisición de nuevos programas de defensa de los que los PGE de 2017 ya nos hablan y que ha detallado el SEDAF, Agustín Conde en comparecencia ante el Congreso de los Diputados (blindados 8×8, nuevas fragatas F-100, satélites militares, sistemas de mando y control, misiles y hasta los carísimos F35 que quiere la Armada).

La huella ecológica de la actividad militar, huella que pesa sobre todos nosotros, que provoca costes abrumadores que no se contabilizan como gasto.  De este coste ecológico hemos hablado más extenso en el informe sobre Gasto Militar 2016, páginas 40 a 47. Debemos destacar que nuestro ejército, en su actividad ordinaria, según fuentes oficiales, emite más de 150 tipos de residuos contaminantes, 120 de ellos muy peligrosos.

La pérdida e oportunidades vitales:  El viejo dilema “cañones o mantequilla” ejemplifica muy bien la correlación que existe entre las prioridades políticas ante las que se enfrenta el poder político. La relación entre gasto militar y necesidades humanas no es de complementariedad, como afirma la Ministra de Defensa, sino de exclusión mutua. Mayor gasto militar implica menor atención a las necesidades sociales.

Frente al aumento del presupuesto de defensa en los PGE en más de un 31%, encontramos las reducciones presupuestarias en algunas de las necesidades más básicas, como protección del desempleo, que baja un 6´6% respecto del año anterior, o acceso a la vivienda, que baja un 20,6%, o cultura, que baja un 0.7 % respecto al pasado ejercicio, o políticas de comercio y PYMEs, que baja un 11%, o infraestructuras, que también bajan cerca del 11%, sin contar, como explica Infolibre, con que los “ligeros” aumentos en pensiones (0´25%) harán perder poder adquisitivo a los ancianos en un 3,75%, o que la ínfima recuperación del presupuesto de dependencia no supone sino recuperar el 10% de lo recortado anteriormente, por poner algunos ejemplos esclarecedores.

Podríamos ahondar mucho más en los ejemplos, como para indicar que el coste del despilfarro militar español es abrumador, o que las políticas que permiten la exención de impuestos y tasas municipales a las instalaciones de defensa, (incluidas las que no son acuartelamientos, ni tienen un uso para la defensa, como son los campos de golf, espacios recreativos, cantinas, etc.) implican que somos los ciudadanos quienes pagamos su uso del espacio urbano, o la insostenible situación en que mantienen vedados al disfrute común espacios naturales “de su propiedad”, o el tremendo coste social de la militarización social, sin olvidar las subvenciones que las administraciones realizan a la industria militar.

Por otra parte, la comprobación del escaso apoyo que ofrece en la actualidad España a la Ayuda al desarrollo y a la lucha contra la pobreza, por debajo del 0´12 del PIB, ofrece otro elemento de juicio más del papel del militarismo en nuestra política.

Es, una vez más, la comprobación del tremendo impacto social y económico de mantener el sistema de defensa pactado por los gobiernos, mucho más allá del 2% del PIB. Un escándalo.

¿Y el gasto militar europeo?

La zona Euro de Europa tiene un PIB de 10.740.911 M€ en 2016, lo que pér cápita supone 31.600€. Según estos datos, la inversión del 2% de su PIB en defensa implicaría destinar a la misma 214.818,22 millones de euros. El PIB de toda la UE, según Eurostat, llegaría a 12,967.811 M€. y per cápita 25.500 €, es decir, su 2% equivale a 259.356 M€.

No existen coincidencias entre los países de la eurozona y la UE, ni entre estos y los de la OTAN (faltarían Irlanda, Chipre Austria y Malta que no forman parte de la Eurozona ni de la OTAN) pero los datos son significativos para sostener que el 2% del PIB de los países europeos de la OTAN no puede superar los 259.356 M€ que implica el conjunto de todos los países de la UEm donde se incluyen otros que no son de la OTAN.

Pues bien, de la lectura de los datos del SIPRI, ofrecidos por el Banco Mundial como fiables para 2015 (que a su vez no dispone de cifras de gasto militar de Eslovaquia e Islandia) podemos comprobar, conforme al cuadro siguiente, que el gasto militar conjunto de estos países (sin contar más que con lo que calcula el SIPRI, como vemos, en el caso de España, muy por debajo de lo que supone su gasto militar real) sería de 360.690 M$, equivalentes a 322.913 M€, por encima de ese 2% del PIB de la UE. Si a esta cantidad le sumamos el gasto militar de Turquía, la cifra que moviliza, sin contar con EEUU y Canadá, el militarismo occidental es abrumadora y escandalosa.

País Presupuesto de defensa según el SIPRI (millones de dólares)
Albania 16.671
Alemania 35.517
Bélgica 3.758
Bulgaria 1.116
Croacia 5.179
Dinamarca 23.296
Eslovaquia
Eslovenia 367
España 12.716
Estonia 412
Francia 45.855
Grecia 4.582
Hungría 286
Islandia
Italia 21.494
Letonia 412
Lituania 425
Luxemburgo 273
Montenegro 58
Noruega 47.550
Países Bajos 8.000
Polonia 39.428
Portugal 3.322
Reino Unido 36.296
República Checa 43.738
Rumanía 9.939
Total 360.690
Turquía 41.546
Total + Turquía 402.236

Podemos arrojar otras cifras igualmente escandalosas respecto al militarismo europeo, como, por ejemplo:

  •           Que la suma del coste de la violencia de los países de Europa que forman parte de la OTAN es de 996.189 M$, correspondientes a 892.402 M€, una cifra astronómica
País Coste de la Violencia según el Indice Global de Paz (millones de dólares)
Albania 1.113
Alemania 171.144
Bélgica 23.078
Bulgaria 4.411
Croacia 3.556
Dinamarca 7.638
Eslovaquia 4.480
Eslovenia 1.868
España 39.051
Estonia 1.608
Francia 112.959
Grecia 13.232
Hungría 5.547
Islandia 242
Italia 67.268
Letonia 1.815
Lituania 2.735
Luxemburgo
Montenegro 691
Noruega 9.517
Países Bajos 28.045
Polonia 32.204
Portugal 11.428
Reino Unido 139.883
República Checa 10.272
Rumanía 12.404
Total 996.189
Turquía 94.007
Total + Turquía 1.090.196

 

  • Con arreglo a las cifras que ofrecimos en nuestro estudio “¿Ejército europeo?” , Europa cuenta con más de 6.300.000 personas movilizables y entrenadas en caso de conflicto, así como con un amplio dispositivo militar común en la UE.
  • Europa desarrolla por su cuenta múltiples misiones militares propias y en colaboración con al OTAN
  • El Complejo Militar industrial europeo, con la suma de sus empresas, factura al año más de 140.000 millones de euros y es de los más potentes del planeta.
  • Cuenta con una Agencia europea de Defensa plenamente operativa y que moviliza miles de millones de euros.
  • Recientemente se ha constituido, por acuerdo de sus presidentes de gobierno, un gran fondo europeo para gasto militar que movilizará 5.000 millones de euros en 2017, 25 millones anuales entre 2018 a 2019 y unos 500 anuales a partir de 2020.

Podríamos hacer comparaciones de esta abrumadora realidad con la más exigua del dinero destinado a la cohesión, a la persecución de los objetivos del milenio o a ayuda internacional al desarrollo (AOD). Durante el sexenio 2014 a 2020 el Parlamento Europeo aprobó que el presupuesto comunitario destinada a AOD la cantidad de 51.419 millones de €, una pizca comparado con lo que destinan los países europeos a gasto militar año tras año.

Hablar de defensa con estos datos nos parece un error. Asistimos a la consolidación del militarismo que agrede a las sociedades, detrae sus recursos, las empobrece, erosiona sus derechos e impone, en el mundo global, la lógica de la violencia y la dominación y una geopolítica inadmisible. Para eso es para lo que EE.UU quiere un gasto militar abrumador. Para eso, para garantizar, con sus socios, su hegemonía, para hacer negocio de la guerra, de la paz, de la venta de armas.

Por eso nos impone pagar sus guerras y pide a nuestras élites extractivas el suficiente apoyo para que lo hagamos sin rechistar y bajo el chantaje de un miedo a la reacción vengativa de los que aspiran a convertirse en tribunos de los vapuleados por estas políticas.

Son las malas políticas de occidente las que originan la actual situación de crisis, pero esta no revertirá mientras ahondemos en la torpeza y no en la lucha contra la inseguridad humana y la violencia estructural.

¿Seguiremos pagando a tan alto precio la seguridad de los intereses de los de arriba como si fueran los nuestros?

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