Eurobonos de Defensa para Europa. Otro paso más en el creciente militarismo de la UE

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Por La Mala Testa

Fuente: Reuters

La pasada cumbre de jefes de Estado de la UE, celebrada en  Bratislava, fue todo un ejemplo de qué entiende la élite europea por unión política: refuerzo del militarismo «para ser una potencia con voz propia en la geopolítica mundial»,  y preocupación por una idea de seguridad basada en la agresión militar, la obsesión identitaria y contra «los otros» y el aumento del potencial bélico y de la amenaza.

No parece nada novedoso. La idea de hacer de Europa una fortaleza blindada y agresiva alimenta los programas de la derecha más reaccionaria desde hace décadas, pero penetra también en los idearios de la derecha hasta ahora considerada decente, que asume desvergonzadamente el discurso duro de la ultraderecha, de las diversas corrientes liberales y de la socialdemocracia vigentes, cada vez más incoherentes y patéticos.

También es una idea barajada en los despachos buocráticos de esa Europa cada hecha desde arriba y, por qué no decirlo, sutilmente preparada y dotada desde hace años de contenidos patentes, como la creación de diversas estructuras militares europeas, de la Agencia Europea de Defensa, del centro de espionaje europeo o de los cuarteles generales de defensa, por no hablar de las operaciones de injerencia militar que mantiene miles de soldados en diversos conflictos internacionales, tal como ya explicamos en nuestro dossier «Ejército europeo«.

En el incansable empeño por financiar este nuevo y avasallador polo militar, ahora se les ha ocurrido a los gobernantes europeos acudir a un mecanismo de especulación económica que, se pretende, permita obtener recursos para impulsar la industria militar, la exportación de armas y el militarismo más rancio.

En palabras de la comisaria de Industria de la Unión Europea, Elzbieta Bienkowska,

Estamos estudiando compartir los presupuestos nacionales para financiar proyectos comunes de defensa y emitir bonos conjuntos de la UE

y

el fondo de defensa podría obtener inicialmente financiación con la reserva de una determinada cantidad del existente Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE), específicamente para la investigación de defensa y proyectos de producción

El propio Juncker a la entrada en la cumbre de Bratislava ratificó la idea y añadió que el Fondo de defensa estará listo antes de finales de año, lo que nos hace ver que tiene todo preparado y bien atado.

La gran idea, según parece, consiste en mantener los actuales (y crecientes) presupuestos de defensa de los países de la UE e incrementar el gasto militar conjunto creando un fondo económico, que se pretende «nutrir» con aportaciones  privadas en términos de «bonos» especulativos. Unos bonos que emitiría la UE y que servirán para impulsar (es decir, para impulsar más aún) la industria de defensa europea.

La idea de la emisión de bonos para financiar ese «impulso» a la industria militar es múltiplemente perversa:

primero, por el  propio fin de esa financiación: la creación de armas y el incremento de los arsenales militares europeos (lo que genera un abrumador aumento de los arsenales militares europeos).

segundo, porque el medio de hacer «viable» la creación de capacidades militares por parte de la industria militar consiste en vender todos los excedentes posibles e inundar de armas al resto de los países (lo que incrementa el peligro de un potencial conflicto bélico)

Y tercero, porque el emisor de los bonos (en este caso la UE) responde y respalda éstos y su rentabilidad con el propio presupuesto y si, como suele suceder, la industria militar que se apoya no acaba generando la rentabilidad que prometen los bonos, es la sociedad europea la que se empobrecerá y pagará los platos rotos de la especulación en armas, como ocurre, por ejemplo, con el caso español de Navantia o con el consorcio EADS, cuya ineficacia y agujero económico se paga por el Estado español (en el caso de Navantia) o por los estados alemán, francés y español, partícipes de EADS (al margen de las subvenciones que le dan a dichas industrias por su carácter de industrias «estratégicas» y que también salen de los impuestos de todos) .

Llama la atención que ante los problemas estructurales de una Europa cada vez más injusta y que reduce sus políticas sociales y ahonda en la austeridad de los derechos, al son que tocan las nuevas doctrinas neocapitalistas, la respuesta sea, una vez más, impulsar la industria militar y el militarismo como solución y como enriquecimiento de unos pocos a costa de los intereses de todos lo demás.

Y llama la atención que este empeño militarista ocurra casi en paralelo con la última cumbre de la ONU, donde el Secretario General saliente del organismo (tal vez porque ya está de retirada y tiene poco que perder) se ha dado el gusto de decir claramente que las guerras actuales están alimentadas, en gran parte, por los Estados occidentales y sus políticas, manchados de sangre inocente, y por los intereses especulativos de los vendedores de armas.

Asistimos a negros nubarrones de refuerzo militarista en Europa, un refuerzo de la mano del lucrativo interés de enriquecerse cada vez más de unas élites voraces e insensibles, pero hasta ahora no se observa que las corrientes políticas alternativas y que se proclaman de izquierdas introduzcan en su agenda la lucha antimilitarista o la crítica a la creciente militarización europea. Tal vez porque participan de la misma idea militarista y veneradora de la guerra que sus antagonistas.

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One comment

  1. […] noviembre, como ya hemos explicado aquí en otras ocasiones, ya sea cuando hablamos de los “eurobonos de defensa” pensados por la UE en la cumbre de Bratislava, .. o cuando en Octubre el Parlamento Europeo […]

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