Actualmente es difícil avanzar en la desnuclearización militar

Imagen de Friekoop

Fuente:  El Orden Mundial.

El militarismo se basa, en parte, en el ocultamiento de los temas que le son propios.  ¿Quién se preocupa por las armas nucleares en estos momentos?  ¿Existen muchas, pocas, algunas?  ¿Son necesarias?  ¿Son útiles?  ¿Son un peligro?

En el blog El Orden Mundial nos hacen un muy buen repaso por el camino de la desnuclearización armamentística internacional desde 1987 y el tratado INF.  Como se verá, a lo largo de su lectura, se ha avanzado mucho en el camino de la desnuclearización armamentística, en algunos aspectos, pero en otros hemos empeorado considerablemente.

Los avances:

  • Cada vez hay menos ojivas nucleares
  • Cada vez hay menos medios para lanzar los misiles nucleares.
  • Cada vez los mecanismos de control mutuo son mayores:  «inspecciones in situ por ambas partes, sino también chequeos de instalaciones en desuso, supervisiones en la destrucción de los sistemas de armamento e inspecciones con escaso margen de aviso previo. También se estableció un sistema de monitoreo permanente sobre fábricas de misiles en cada país para comprobar el cese definitivo de la producción de sistemas y de misiles ya prohibidos»

Los retrocesos:

  • Cada vez hay más países en posesión de armamento nuclear.
  • Ha aumentado el descontrol del material militar nuclear.
  • Cada vez hay más peligro de tráfico ilegal de material nuclear militar.

Si hacemos un balance del tema ¿es para ser optimista?,¿es para echarse a temblar?

Uno de los problemas con los que se lidió fue que el Tratado START pasó de ser un acuerdo entre las dos superpotencias a tener que incluir a Kazajistán, Ucrania y Bielorrusia, tras la desmembración de la Unión Soviética.  Esto se solucionó con el Protocolo de Lisboa, concluido en mayo de 1992 y que acordaba la devolución de todo el armamento nuclear kazajo, ucraniano y bielorruso a Rusia. Más de 3,000 cabezas nucleares estratégicas y 3,000 tácticas fueron transferidas a lo largo de cuatro años, finalizando en noviembre de 1996.

El tratado START fijó en 6.000 el número máximo de misiles de cada potencia y en 1.600 los sistemas de lanzamiento, tanto terrestres como submarinos.  Su fecha tope era 2009, pero ya en 2001 ambas partes lo habían superado.

El siguiente tratado, el START-2, fracasó.  Buscaban acabar «por completo los MIRV (sistemas de reentrada múltiple independiente) en la categoría de los ICBM. Los MIRV, debido a su capacidad para portar múltiples cabezas nucleares en un solo misil, representaban la piedra angular del poderío nuclear de ambas superpotencias tanto en los años 80 como en los 90, reforzando de esta forma el concepto de la destrucción mutua asegurada (MAD, en sus siglas en inglés).  Este tratado, que entró en vigor en el año 2000, tuvo sin embargo una vida corta; dos años después, en junio de 2002, Rusia se retiraba del Tratado como respuesta a la retirada unilateral por parte de Estados Unidos del Tratado ABM (Anti-Ballistic Missile Treaty) con el objetivo de desarrollar un escudo antimisiles. De esta forma, y hasta el día de hoy, ambos países siguen manteniendo o bien sistemas MIRV plenamente operativos, caso de los ya en fase de retirada SS-18 y SS-19, basados en silos o de los recién introducidos RS-24 móviles rusos, o bien sistemas con capacidad potencial MIRV como los Minuteman III estadounidenses.».

Este fracaso, por tanto, ha supuesto el mantenimiento y refuerzo de las políticas de defensa basadas en la potencia nuclear.  Y, por lo tanto, la delirante política de Destrucción Mutua Asegurad, sigue en vigor.

Actualmente nos hallamos bajo la vigencia del acuerdo START-3, que abarca desde 2011 a 2018 y que limita a 1.550 los misiles nucleares y a 700 los sistemas de lanzamiento efectivos, más 100 en la reserva.

Imagen de El Nuevo Orden Mundial

 

Actualmente son varios los problemas, y cada vez más graves, que están imposibilitando el avance en la desnuclearización militar:

  • las diversas expansiones de la OTAN hacia el este,
  • los planes para el establecimiento de un escudo antimisiles en Europa por parte de Estados Unidos
  • y de la modernización del armamento nuclear estratégico ruso – consecuencia en parte, de lo anterior –
  • la desconfianza mutua surgida por las crisis de Georgia y, luego, de Ucrania.
  • Acusaciones mutuas de violar el tratado INF (que prohíbe misiles de crucero con alcance superior a 500 km de alcance), los yankis con sus sistemas de lanzamiento vertical VLS, y los rusos con sus misiles Iskander-K.
  • China actualmente desarrolla y despliega misiles balísticos de alcance intermedio como por ejemplo el DF-21 y misiles de crucero estratégicos y tácticos que suponen un potencial peligro tanto para Rusia en sus fronteras orientales, como para los norteamericanos – y sus respectivos aliados regionales – en el Pacífico Occidental.
  • Otros países emergentes como Pakistán o la India también han desarrollado y puesto en servicio sistemas similares

Mal panorama se nos presenta, nuclearmente hablando.

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