Tag Archive for Violencia directa

Los militares hieren a un civil cerca del polígono de tiro de Bardenas

Imagen: Luis Sanz

Fuente:  Noticias de Navarra.

Los entrenamientos de tiro con armamento ligero desde helicópteros que se realizan en el Polígono de Tiro de las Bardenas Reales de forma rutinaria quedaron suspendidos el jueves después de que un civil sufriera heridas de carácter leve al ser alcanzado por un proyectil cuando circulaba con un vehículo por el camino perimetral de las instalaciones militares, en una zona supuestamente segura. El Ejército del Aire, a través de la Comisión de Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM), y la Policía Foral investigan el incidente originado por un proyectil disparado desde uno de los helicópteros que realizaban prácticas en el complejo militar y que acabó haciendo blanco contra el hombro del afectado.

El Ministerio de Defensa, cosa rara en él, reconoce los hechos y señala, parcialmente la autoría:

Según la información facilitada desde la Oficina de Comunicación del Ministerio de Defensa, el proyectil era de pequeño calibre y procedía de una de las ametralladoras laterales de los helicópteros que en ese momento participaban en unos entrenamientos en el polígono de tiro. Se trataba en concreto de helicópteros pertenecientes al Servicio de Rescate y Salvamento del Ala 48 de la Base Aérea de Cuatro Vientos (Madrid), que se encontraban efectuando disparos contra dianas situadas en tierra.

¿Ustedes piensan que pudo ser un accidente fortuito, fruto de la mala suerte y no de la impericia, ineptitud o …, de nuestros militares?

Por causas que están siendo investigadas, y después de recorrer varios kilómetros, uno de los proyectiles terminó impactando en el interior de un vehículo en el que viajaban las dos personas

Fuentes del Ministerio de Defensa, que mostraron su extrañeza por lo sucedido y apuntaron la posibilidad de que “probablemente el proyectil saliera del polígono de tiro tras haber rebotado”. En este sentido, destacaron que “solo un proyectil alcanzó el vehículo, cuando las ametralladoras disparan ráfagas”, hecho que reforzaría dicha hipótesis.

Por cierto, eso sí, que a caballerosos no les gana nadie.  El Jefe del Acuartelamiento de Bardenas invitó a comer a los turistas.

¿Qué es lo extraño?  El que juega con fuego, se quema.  Antes o después tenía que pasar algún accidente de este tipo porque lo que está mal en Bardenas es la mera existencia de un polígono de tiro.

Así lo señalan los antimilitaristas de la zona:

La Iniciativa Asamblearia de Antimilitaristas Bardenas Ya! ha manifestado, tras el suceso en el que un turista resultó herido de bala junto al polígono de tiro de Bardenas, que “ha llegado la hora de que sea el pueblo quien tome la decisión sobre la presencia de este polígono militar” en Navarra y ha manifestado que van a trabajar por “un gran referéndum” que “ponga fin a este enquistado problema”.

Bardenas Ya! ha exigido “una vez más” el desmantelamiento del polígono de tiro de Bardenas y ha rechazado, en un comunicado, “las maniobras militares que se realizan desde el más absoluto oscurantismo, aquí en el polígono de tiro de Bardenas”.

También ha censurado “las que viene preparando la OTAN para el próximo otoño, la llamada Trident Junture, en las que se planea el mayor despliegue militar en el sur de Europa desde finales de la guerra fría, y en las que participará también el Ejército español y se usarán algunas de sus bases, como la de Zaragoza”.

Este movimiento ha criticado que “la presencia de estas instalaciones militares son necesarias para la OTAN, para sostener su estrategia de guerra en otros lugares, donde se expolia a esos países y se asesina a su población”.

Y ha manifestado que estas instalaciones “son un peligro para la población local, como demuestran estos hechos y los ocurridos recientemente en mayo de este año, cuando también cayeron fuera del perímetro de seguridad dos bombas de humo cerca de otros dos  paseantes”.

La Iniciativa Bardenas Ya! ha señalado que la Junta de Bardenas es “responsable directa” de estos hechos, “al ser el ente que participa directamente del arrendamiento de los comunales de Bardenas al  Ejército español”.

Este indicente, que tampoco es el primero, ha motivado que Garoa Bai solicite al Ministerio de Defensa ne el Parlamento de Madrid el desmantelamiento del campo de tiro de Bárdenas Reales, opción a la que esperamos que se unan otros grupos politicos y sociales.

Por último.  A nosotros nos extraña mucho que la noticia no haya tenido más amplio eco.  Supongamos que un civil hubiese pegado un tiro y que la bala, tras recorrer varios kilómetros hubiese herido a un general en un acuartelamiento militar.  ¿Cuáles hubiesen sido los titulares del día siguiente en cantidad y calidad?  Otra prueba más de que los militares son tratados con un rasero informativo muy diferente.

Marcador

Industria farmacéutica, generadora de violencia

Imagen de Pontificia Universidad Católica de Chile

Recomendamos ver el siguiente vídeo sobre la industria farmacéutica y cómo genera violencia directa, cultural y estructural.

Violencia directa.

En en vídeo se dice que la industria farmacéutica, con tal de no perder beneficios, es capaz de dejar morir a la gente si ello le va a suponer fabricar medicamentos para personas que no pueden pagarlos.  La enfermedad de Chagas y muchas otras son un ejemplo.

También lo es la avaricia de la industria farmacéutica cuando se niegan a proporcionar tratamientos eficaces por algo menos de precio, como en la hepatitis C (releed, por favor:  ¿Qué queremos defender, la lucha contra la hepatitis C? y también:  303 ametralladoras pesadas equivalen a 104 personas libres de hepatitis C).

Violencia estructural.

También se nos explica que la industria farmacéutica es capaz de dejar de investigar en medicamentos que curan enfermedades, por ejemplo los antibióticos, porque prefiere invertir en otros que tratan (pero no curan) otras enfermedades.  La razón es muy clara, un enfermo curado ya no es un cliente, mientras que un enfermo tratado es un cliente de por vida (obesidad, hipertensión, …).

Da mucho que pensar la afirmación de los científicos sobre que la mayor parte de la investigación básica, la que de verdad acaba formulando nuevas moléculas y tratamientos, no se hace por la industria farmacéutica, sino por las universidades.  Más todavía cuando informan de que dichas universidades no se benefician de las patentes y de que los investigadores que trabajan para las universidades están, en muchos casos, pagados con contratos muy escasos.

Denuncian que la sociedad, de esta manera paga dos veces por su medicamento.  Una, cuando con los impuestos pagamos las universidades y sus centros de investigación, otra cuando pagamos precios desorbitados por los medicamentos a las farmacéuticas.

Violencia cultural.

La lógica de la que se aprovechan nos lleva, de lleno, a lo que hemos llamado paradigma de dominación-violencia:  las farmacéuticas tienen derecho a las patentes y a sus precios descomunales porque ellas hacen un esfuerzo económico para producir medicamentos y arriesgan su dinero.

La lógica del paradigma de cooperación-noviolencia nos diría que quien está arriesgando, de verdad, es la sociedad y sus enfermos, que arriesgan la vida.

La cooperación-noviolencia nos llevaría a un modelo en el que primase el compartir información e investigación, no al secretismo de las actuales farmacéuticas.

Nos gusta especialmente el vídeo porque los científicos no se quedan en la crítica y nos señalan algunas alternativas posible, muy posibles.

Que os guste:

 

 

EE.UU. se autofabrica sus enemigos

Imagen de kairoinfo4u

Fuente:  ABC.

Parece ser que hay fuertes sospechas de que Estado Islámico nació en la cárcel irakí de Basora llamada Camp Bucca.  La regentaban primero los británicos y luego los estadounidenses.

Así lo confirman varios analistas y los comandantes a cargo de la instalación, así como los soldados que trabajaron en ella.

Ya está claro que EE.UU. estuvo en el origen de Al Qaeda, ahora parece que también tienen que ver con Estado Islámico.  Pleno al quince.

La prisión, situada a las afueras de la ciudad de Basora, fue considerada la cárcel modelo de EE.UU., con habitaciones de cemento y techo de madera, actividades gestionadas por los propios reclusos, y derecho a visita familiar y atención médica.

Llegó a tener 27.000 detenidos repartidos en 24 campos.

Por sus instalaciones pasaron, entre otros, nueve miembros de la cúpula de EI.

Coincidieron el número 1 de E.I.:  Abu Bakr al-Baghdadi, el número 2:  Abu Muslim al-Turkmani.

Los analistas señalan que es probable que estos hombres fueran extremistas cuando entraron en la prisión, pero seguro que lo eran cuando salieron de ella. «Antes de su detención, Al Baghdadi y otros eran radicales violentos (…), pero su tiempo en prisión hizo más profundo su extremismo y les dio la oportunidad de aumentar el número de seguidores», escribió el antiguo militar Andrew Thompson en en diario «The New York Times» en noviembre de 2014. «Estos extremistas estaban básicamente gestionando una universidad para entrenar terroristas en nuestras propias instalaciones»

Parece que la política militarista y violenta de EE.UU. se empeña con denuedo no sólo en buscar enemigos, sino en crearlos.

Luego, se desentienden de sus actos e, incluso, reniegan de ellos, como si no tuviesen responsabilidades por sus acciones.

Tener unos enemigos tan duros y despiadados le viene bien a EE.UU.  Así se autojustifican.  Y autojustificarse es muy importante porque si no nadie entendería el despilfarro del militarismo y de las guerras.

Por otro lado, autofabricarse los enemigos les permite tener el culpable perfecto en la zona del mundo en que lo necesitan.

Luego la propaganda estadounidense se encargará de que los demás países y personas acaben horrorizados por las actuaciones de sus enemigos, y a la vez piensen que las fuerzas armadas yankis son indispensables para vivir seguros.

Entretanto, los yankis irán distribuyendo bases militares y flotas por todo el mundo para apoderarse de las políticas regionales y locales, de los bienes, de los recursos energéticos, de la reconstrucción de las zonas asoladas por la guerra, etc.

Y, así, el imperio crecerá fabricándose sus propios enemigos.

Rearme, otra vez, en Europa del Este y aquí.

Imagen de theyedropper

Fuente:  El País.

La crisis en Ucrania, las tensiones con Rusia, son los argumentos que sirven para la remilitarización de Europa del Este.  Del otro lado dirían que las razones son la crisis de Ucrania y las tensiones con Estados Unidos, Europa Occidental y la OTAN. El resultado igual: meter miedo a las poblaciones, rearme mutuo y grandes negocios para unos pocos.

Otro resultado esperado, esta vez para los ucranios y de los otros pueblos que viven en aquel territorio:  miles de muertes, una nación dividida, militarizada, enfrentada, con miles de muertos y una economía que quedará en manos del que antes desenfunde, pero nunca en manos de l@s ucrani@s.  Para ell@s nada bueno se cierne en el futuro.

Pase lo que pase, las empresas de armamento europeas y yankis se beneficiarán muy mucho. Además, cual pedrea, se anuncia que

Polonia aumentó su gasto militar en un 13% en 2014 y para este año se prevé un nuevo incremento del 20%. Los países bálticos, que aprobaron importantes recortes durante la crisis económica, han invertido la tendencia en los últimos tres años.

Lituania es el caso más extremo: tras una subida del 6% el año pasado, planea para 2015 un aumento del 50%

Moscú incrementó el año pasado su gasto militar en un 8,1% y sus partidas destinadas a defensa para este año han aumentado un 15%, aunque la mayoría de las subidas habían sido decididas antes del conflicto en Ucrania.

Según las previsiones del instituto, el gasto militar de Varsovia —que ha esquivado los efectos de la crisis económica que ha embestido el continente desde 2008— superará el 2% del PIB, el objetivo acordado por la OTAN.

En 2014, el gasto militar sueco fue un 5,9% mayor que el del año anterior. Se prevé un incremento del 5,3% para este año.

 

Parece que en Europa del Este se va a seguir esa vieja consigna de que cuando hay graves problemas económicos y sociales lo mejor es inventarse un enemigo externo que nos haga desviar la atención y “unirnos” (es un decir) contra él, olvidando los verdaderos problemas.

Los países de Europa del Este gastarán más en defensa.  Por ello se volverán más dependientes de los países que les venden armas.  Por ello podrán dedicar menos recursos a los gastos sociales.  Por ello sus poblaciones se verán obligadas a protestas y rebeliones.  Por ello crecerá el nivel de inseguridad y … habrá que gastar más en defensa y represión.  Por ello los países vecinos se sentirán amenazados y tenderán a protegerse gastando más en defensa.

Países, gobiernos, sociedades, millones de personas, cayendo, nuevamente, en el círculo vicioso de la violencia.

En Europa Occidental, en la U.E., nos preocuparemos mucho de la deriva (inesperada, dirán muchos) que toman los acontecimientos en nuestros vecinos del Este y del Sur.  Nuestros partidos pedirán más gastos militares.  Nos veremos obligados a ser más intervencionistas (no por nuestro bien sino por el bien ajeno).  Nuestras fronteras avanzadas lo serán todavía más.  Nos sorprenderemos de que se nos considere enemigos en muchas partes del mundo.  Nos parecerá injusto y nos sentiremos inseguros e incomprendidos.  Dedicaremos más dinero a la industria militar, a subvencionarla para tener un nivel de desarrollo industrial suficiente para nuestras necesidades militares.  Desatenderemos nuestras necesidades sociales.  Crecerá la contestación callejera.  Necesitaremos reprimirla y contrataremos nuevos gastos en pelotas de goma, protecciones para la policía, seguridad para las instituciones.  Cambiará la legislación para proteger el orden público y se cercenarán libertades y derechos.

¿A alguien os suena esta historia?  Es el nudo gordiano.  El nudo imposible de desatar. Además tiene quienes lo alimentan constantemente. Sólo es posible cortarlo, vivir de manera alternativa.

Seguimos sin aprender.

Seguirá ganando la industria militar.  Una industria que seguiremos subvencionando con préstamos al cero por ciento de interés y con otras prebendas.  Una industria chapucera donde las haya, como venimos denunciando en este blog.  Una industria con continuas pérdidas que, una y otra vez, han de ser asumidas por todos vía impuestos.  Una industria que casi no crea empleo comparada con casi cualquier otra.  Una industria sin ética, con ministros puertasgiratorias.  Una industria de muerte.  Una industria que cada vez se come un mayor porcentaje del total de la I+D+i española. Una industria que vende armas a otros y alimenta conflictos donde mueren miles de personas…

Ellos, unos pocos, se forran.  Los demás …

Defensa y consumo: el ciclo de vida de las armas

Imagen de Juan Felipe Rubio

A muchos os llamará la atención que Utopía se posiciones en el amplio mercado de los carros de combate sobre cuál es el que más conviene a la defensa española.

¿Cuál elegir, de entre el top 10 de 2011?:

  • el modernísimo y top Leopard, de fabricación hispano-alemana y de 4’2 millones de € por unidad;
  • el contrastado e israelí, M1A2 Abrams que cuesta 4’35 millones de dólares por unidad;
  • el británico Challenger 2, que cuesta 7’9 millones de dólares;
  • el francés AMX-56 Leclerc, que se nos pone en sólo 4’42 millones de €,
  • el ruso T-90 MS, de 2’23 millones de €
  • el también israelí, Merkava Mark IV, en la horquilla de 4’5 a 5 millones de dólares,
  • el surcoreano, K2 Black Panther, por 6’4 millones de dólares
  • el japonés Tipo10, de 8 millones de dólares
  • el chino Tipo99, de 2’5 millones de dólares
  • el italiano C1 Ariete, de 6 millones de euros

Difícil, ¿verdad?

Pues nosotros lo tenemos claro, por una vez en la vida.

Nuestra opción se puede encontrar en las alternativas críticas del blog carrodecombate.com  O, también en el libro:  Carro de combate, consumir es un acto político.  Editorial Clave intelectual.

En él se nos hace ver con el estudio pormenorizado de los ciclos de vida de 20 productos de los más habituales y de las condiciones de producción, condiciones laborales, externalidades que los fabricantes no internalizan, salarios bajos, legislaciones laborales laxas, etc, que el consumo es un arma política de verdadero calado, comparable, al menos con los antedichos carros de combate militares.

En este mundo capitalista, dicen,

Tampoco es ninguna novedad que la sociedad capitalista moderna necesita para su supervivencia esa ideología consumista que todo lo impregna, esa lógica del tanto tienes, tanto vales, pues, ajo el capitalismo, la propiedad privada nos sitúa dentro o fuera y tener es ser, y quien no tiene, no es.  Los griegos lo llamaban pleonexia, y Platón lo consideraba una enfermedad: el apetito insaciable de cosas materiales.

Leyendo a las dos autoras, Laura Villadiego y Nazaret Castro, nos damos cuenta de la relación existente entre su propuesta de consumo crítico e informado y nuestras ideas de violencia estructural y cultural.  Dado que todo comienza con el sometimiento del Tercer Mundo al cultivo de materias primas que ellos no consumen y a los que tampoco ponen precio, es inherente a este sistema de violencia estructural un orden violento y militarista que lo sostenga y que consiga que los países se sometan, sus líderes se enriquezcan con las migajas que les damos desde el primer mundo y haya pequeños grupos de beneficiados que necesiten ejércitos potentes para su protección.

Las autoras nos conciencian de que consumir es un arma de acción política, de ahí la oportuna metáfora del carro de combate.

Cada acto de consumo puede ser una forma de activismo que nos lleve hacia un mundo más justo, más humano, y también que, en lugar de alienarnos, nos ayude a desarrollar nuestras capacidades.

Pero, ¿qué ocurre con aquellos productos que no consumimos directamente, sino de manera interpuesta a través del Estado, qué ocurre con las armas?

La cuestión, el conocimiento, la responsabilidad, se diluyen mucho más tras papá Estado.  Sin embargo, nosotr@s lo mantenemos con nuestros impuestos y nuestras elecciones políticas.

El consumidor crítico elige lo que compra “no considerando apenas su precio y calidad, sino también su historia y el comportamiento de la empresa que lo ofrece”, apunta Mance

Es por ello que la batalla por la información es clave.

Debemos exigir a nuestros gobernantes que obliguen a las empresas a ser transparentes, y mientras esa transparencia no llega, las y los periodistas debemos esforzarnos por elaborar y difundir la información a la que sí podemos llegar.  Porque, si el consumo es un acto político, la primera batalla es la de la información.

¿También en ese negocio tan lucrativo que son las armas?  ¿También en ellas merece la pena seguir todo su ciclo vital para analizar cuáles son sus materias primas y los problemas ecológicos y sociales que generan, cuáles son sus canales de distribución y las relaciones internacionales que producen, cuáles son sus desechos y el despilfarro que suponen?

Pensamos que sí.  Habría que trazar, también, el ciclo de vida de un caza, de un tanque, de un submarino o de una mísera pistola o bala.

Reconvertir los Programas Especiales de Armamento (PEAS) en ayudas a los desahuciados

Carlos Huerga nos cuenta en Asaltar los suelos que:

Desde enero de 2008 hasta septiembre de 2014, se han ejecutado 360.125 desahucios.

Además, nos informa de que el Vivero de Iniciativas Ciudadanas junto con PAH Madrid ha creado un mapa en el que se recoge toda la actividad que esta última ha venido desarrollando desde su creación en el año 2011.  Magnifica aportación.

Y nos advierte de que el gráfico es incompleto porque no se tienen en cuenta los desahucios ejecuados entre 2008 y 2011 (los peores años).  En definitiva, nos advierte, todo lo representado no representa más que el 2 0 3 % de la realidad.

Nos gustaría saber cuál es la cuantía total de lo que adeudaban los desahuciados.  Sería una millonada, o quizá no tanto.  Muchos nos dirían que recatar a las personas sería inasumible para ningún poder público.  Los políticos agacharían la cabeza y con caras tristes nos confesarían que aunque ellos quisieran ayudar no sería posible porque no hay dinero, que esta crisis cruel ha dejado las arcas vacías.

Seguramente todos moveríamos las cabezas indignados pero resignados porque no adivinamos de dónde sacar el dinero para rescatar a las personas.

Queremos, otra vez, proponer una idea:  elegimos mantequilla en lugar de cañones.  Usar los 10.000 millones de € que se han comprometido a finales de 2014 para un nuevo ciclo de compra de armas.  Es decir, cerca del 1 % del PIB español.  Con ello se pretende conseguir

  • 5 fragatas F-110, de los que cada unidad sale a más de 800 millones de €
  • al  menos 350-400 blindados 8X8, por un coste de entre 1.000 y 1.500 millones de €
  • 3 aviones cisterna de reabastecimiento en vuelo A 330-MRTT, por 200 millones de € cada uno.
  • 4 drones que saldrán por entre 200 y 300 millones de €
  • 1 nuevo submarino S-80 que nadie sabe por cuánto saldrá pero que seguro que subirá de los 2.100 millones de €

Ahora bien, si dividimos estos 10.000 millones de € dedicados, en plena crisis económica, al armamentismo patrio, entre los 360.125 familias desahuciadas, obtendremos la nada despreciable suma de 27.778’13 €.

 27.778’13 € para cada familia desahuciada sería una ayuda magnífica y se podrían reconocer, como los créditos a la industria militar, a interés cero.  Para no discriminar.

A muchas personas y familias les cambiaría la vida.  Totalmente.  Cuántas vidas se cambiarían, cuánto dolor se evitaría, cuánto bien común se fomentaría.  Además de no verse en la miseria, podrían consumir, invertir, emprender, crear riqueza para los demás.  Los deudores cobrarían sus deudas, el índice de bienestar humano aumentaría exponencialmente.   Se podrían hacer políticas sociales positivas en lugar de tener a los ciudadanos en la miseria.

Se evitaría la violencia directa y estructural que suponen los desahucios.  Se comenzaría a emprender el camino que nos llevaría a la alternativa de la actual violencia cultural que nos impide ver alternativas al sufrimiento de nuestros iguales, se comenzaría a defender lo que realmente es importante para la gente y dejaríamos, en parte, de ser un país agresivo, violento y militarista.

Nos parece sorprendente, increíble.

Ganas nos dan de no escribir ninguna noticia más y sólo replicar esta hasta el infinito.  Hasta que todo el mundo se entere y lo asimile.  Hasta que se cambien las cosas por fin.

Es una cuestión de elección, de voluntad política.

Pero también de conocimiento ciudadano, de concienciación política de lo que realmente está suponiendo el militarismo y el armamentismo.

Elije entre cañones y mantequilla.  Haz objeción fiscal al gasto militar.  Denuncia el ocultamiento del gasto militar y su sobredimensionamiento.

Cambio de gafas para mirar el mundo real

ECHO+y+ACNUR+por+la+educaci%C3%B3n%3A+Talleres+de+fotograf%C3%ADa+con+ni%C3%B1as+y+ni%C3%B1os

Por UNHCR/ACNUR Américas

Fuente: ACNUR

Hemos notado una curiosidad digna de observación y comentario.

Las palabras a menudo nos juegan malas pasadas y, en otras muchas, nos hacen cómplices de mentiras que parecen verdades.

Ocurre con la palabra hombre o con la palabra niño, o con otras muchas.

Si la pronunciamos en España y desde España, !España, hostia! resultan ser algo muy distinto a lo que ocurre con ellas cuando se pronuncian en Siria, un lugar apestado por la guerra.

Salvando los reparos que puedan darse, los del ACNUR nos han intentado demostrar esta crítica con un vídeo en el que, por ejemplo, teclean la palabra “coche España” en google y aparece en internet (y en nuestras mentes colonizadas por unas ciertas aspiraciones vitales también) todo un rosario de prédicas del lujo, la ostentación, el dominio que supone un coche, cochazo, etcétera.  Pero esa misma palabra acompañada de la apestada “Siria” nos ofrece una especie de reverso de la moneda, y nos aparecerán las imágenes de la destrucción, la barbarie, el caos, el despropósito. Igual ocurre con la palabra “hombre” que asociado a la idea “España”, esa unidad de destino en lo universal que no acaba de arrancarse a girones de nuestras almitas de pobres diablos, nos refleja la idea del triunfo, la percha de la dignidad humana por encima de todo, el ideal de realización de los guapos, musculosos, triunfadores hombres de bien que aspiramos a ser, incluido el modelo de algún deportista, cantante o cualquier otra calamidad andante que se nos ocurra. Pero asociado a la noción de “Siria” refleja el fracaso, la cárcel, los nadie que nada valen, los desechables, los hombres que no somos nosotros y que alejamos de nosotros. Y la palabra niño, otra de esas que apasionan a una cultura individualista como la nuestra, muestra un rosario de tiernas criaturas haciendo las estridentes gracietas que todos hemos tenido que soportar y soporte a su vez de nuestro futuro, juventud divino tesoro…, algo absolutamente antagónico al niño sirio, un frágil junco quebrado por el viento, descalabrado, sucio, desolado, sin futuro.

Y nosotros, desde nuestra posición, pensamos en realidades de papel cuché que nos realizan y que aspiramos a mantener a toda costa, mientras a cientos de kilómetros, otros tipos, buena gente como nosotros, tal vez del mismo pueblo, provocan un rosario de desgracias que ni siquiera nos autorizamos a pensar, incentivan las malas pasiones, venden armas, maquinan politiqueos y provocan esa especie de submundo de sombras que ignoramos y que no queremos ver, donde hombre, niño, vida no tienen que ver nada con nosotros y no significan nada que nos concierna.

¿Vivimos en una abstracción que nos blinda de la realidad, la mala realidad en la que estamos comprometidos?  ¿Tal vez la violencia cultural que nos educa nos convirtió en ciegos insensibles e inconscientes? ¿Tan sumisos estamos a la violencia estructural que nos promete parabienes que no pensamos si son a costa de desgracias ajenas?

Tal vez por eso deberíamos pasar por el oculista o tirar a la basura nuestra circunspección.

Violencia estructural y crímenes económicos contra la Humanidad

Imagen de Daniel Lobo

Fuente:  El País.

Nos ha gustado mucho y recomendamos la lectura del artículo de marzo de 2011 de Lourdes Benaría y Carmen Sarasúa titulado “Crímenes económicos contra la Humanidad”.

Nos invitan a reflexionar hondamente sobre las responsabilidades de muchas de las políticas que estamos viviendo y sufriendo.

El concepto de Crimen contra la Humanidad es el siguiente:

Según la Corte Penal Internacional, crimen contra la humanidad es “cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil”.

Parece que el adjetivo de económicos tampoco es tan nuevo:

Ya en los años 1950 el economista neoclásico y premio Nobel Gary Becker introdujo su “teoría del crimen” a nivel microeconómico. La probabilidad de que un individuo cometa un crimen depende, para Becker, del riesgo que asume, del posible botín y del posible castigo. A nivel macroeconómico, el concepto se usó en los debates sobre las políticas de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial durante los ochenta y noventa, que acarrearon gravísimos costes sociales a la población de África, América Latina, Asia (durante la crisis asiática de 1997-98) y la Europa del Este. Muchos analistas señalaron a estos organismos, a las políticas que patrocinaron y a los economistas que las diseñaron como responsables

¿Podrían considerarse la producción y el comercio de armas como crímenes económicos contra la Humanidad?  ¿Y la deuda militar?  ¿Y el gasto militar?

Recientemente hay autores que empiezan a querer ahondar en las responsabilidades concretas y a los que no les valen vaguedades como que los responsables son los mercados:

En un artículo publicado en Businessweek el 20 de marzo de 2009 con el título “Wall Street’s economic crimes against humanity”, Shoshana Zuboff, antigua profesora de la Harvard Business School, sostenía que el que los responsables de la crisis nieguen las consecuencias de sus acciones (…) Es una muestra de la falta de responsabilidad y de la “distancia emocional” con que han acumulado sumas millonarias quienes ahora niegan cualquier relación con el daño provocado. Culpar solo al sistema no es aceptable, argumentaba Zuboff, como no lo habría sido culpar de los crímenes nazis solo a las ideas, y no a quienes los cometieron.

Culpar a los mercados es efectivamente quedarse en la superficie del problema. Hay responsables, y son personas e instituciones concretas: son quienes defendieron la liberalización sin control de los mercados financieros; los ejecutivos y empresas que se beneficiaron de los excesos del mercado durante el boom financiero; quienes permitieron sus prácticas y quienes les permiten ahora salir indemnes y robustecidos, con más dinero público, a cambio de nada.

La dura realidad económica que se vive desde hace años nos está enseñando que:

De la misma forma que se crearon instituciones y procedimientos para perseguir los crímenes políticos contra la humanidad, es hora de hacer lo mismo con los económicos. Este es un buen momento, dada su existencia difícil de refutar. Es urgente que la noción de “crimen económico” se incorpore al discurso ciudadano y se entienda su importancia para construir la democracia económica y política. Como mínimo nos hará ver la necesidad de regular los mercados para que, como dice Polanyi, estén al servicio de la sociedad, y no viceversa.

Ello nos llevaría a una vida política, económica y social más justa y a unos países que no buscasen el crecimiento a toda costa, sino que prefiriesen perseguir la justicia social.

La crisis económica nos ha enseñado que cuando todo iba bien se beneficiaban, sobre todo, los ricos y que ahora que todo va mal se benefician, sobre todo, los ricos.  No en vano, desde que gobierna Rajoy los dueños del IBEXson un 67 % más ricos, o dicho de otro modo, los ricos españoles son un 3’5 % más ricos que en 2014.

Por nuestra parte queremos relacionar este concepto de crímenes económicos contra la Humanidad con estos tres conceptos de violencia que venimos explicando y ejemplificando en este blog a lo largo de los años:  violencia directa, estructural y cultural.

Todas estas situaciones de crímenes económicos contra la Hunidad crean un tipo de violencia que hemos denominado en otros artículos violencia estructural y que provoca situaciones de violencia directa cuando la población, harta de la miseria, se subleva.

Se puede decir, también que la falta de cultura sobre la necesidad de luchar contra los crímenes económicos es una manifestación de la violencia cultura que nos hace aceptar calladamente como inevitable y normal situaciones que son, desde todo punto de vista, injustas e intolerables.

¿Qué queremos defender?: la lucha contra la hepatitis C

En la imagen que encabeza este artículo se pueden ver los datos generales sobre la hepatitis C.  Hemos recogido la información de la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C.

Es de destacar que en este tema hay múltiples aristas:

  • Una es la propia responsabilidad del Estado:  Gran parte de estos cientos de miles de enfermos de hepatitis C en España de los que ahora  el Estado no se hace cargo fueron infectados en los hospitales públicos. Este virus no se transmite con facilidad. Se contagia por vía sanguínea: intercambio de jeringuillas, uso de material médico no esterilizado y, por supuesto, las transfusiones de sangre. Y durante décadas en España, hasta 1992, no fue obligatorio analizar las bolsas de sangre para detectar si el donante estaba infectado. Hay enfermas, como Aurelia G., que fueron contagiadas en hospitales públicos por medio de transfusiones de sangre contaminada cuando daban a luz.

Hemos escuchado decir a alguno de los afectados que este comportamiento del Estado se puede calificar de terrorismo de Estado.  Y pensamos que estamos de acuerdo.

  • Dos, el negocio.  Una píldora, fabricada por la empresa estadounidense Gilead vale 1.000 dólares.  Un tratamiento completo de 12 semanas oscila entre 84.000 y 168.000 dólares, en España entre 50.000 y 100.000 €.

 

Imagen tomada de smp.newshq.businesswire.com

 

Las ventas de su pastilla milagro contra la hepatitis C supondrán solo este año 1.277 millones de euros para Gilead. Tratar a todos los enfermos del planeta al precio actual de Sovaldi costaría más de 8 billones de euros, una cifra equivalente a la suma del PIB anual de Alemania, Francia, España, Reino Unido e Italia. ¿El coste real de producción del medicamento? Entre 50 y 100 euros por paciente: mil veces menos de lo que cobran por él. Aún incluyendo la inversión en la patente –un dato que Gilead no quiere dar– el sobreprecio sigue siendo disparatado.

Evidentemente, las empresas tienen derecho a recuperar lo invertido en sus investigaciones, pero ¿es ético y socialmente justo que el beneficio sea tan alto?  Gilead se convierte, en nuestra opinión, como una empresa que genera muchísima violencia directa y estructural.  Pensamos que el Estado debe legislar en estas situaciones para que prevalezca el derecho humano a la salud, a la vida.

Otros países, como India, ya han anunciado que fabricarán genéricos sin respetar la patente –a diferencia de España– porque lo primero es la salud de su población.

Denuncian que el Ministerio de Sanidad, con Ana Mato al frente,

Ha presentado una partida de gasto para la compra del fármaco de 125 millones de euros. Con esta cifra de gasto aprobada – dado que cada tratamiento que usted ha negociado con el laboratorio Gilead ha sido fijado en 25.500 €, – sólo van a poder ser tratados 4.902 enfermos. Es decir, el 1,63% de los afectados diagnosticados.
Es decir, si los 125 millones sólo alcanzan para el 1’63 % de los afectados, el total que se requiere es de 7.669 millones de €.  Como se ve una cifra muy importante, pero que supondría la defensa sanitaria de las 300.736 personas que sufren la enfermedad y no sólo del 1’63 % del que se va a ocupar el PP.  El PP lo considera inasumible.
Pero los afectados denuncian, con mucha razón, que otros gastos no les han parecido inasumibles:
Ustedes están empleando el dinero público para rescatar a la Banca con 60.000 millones de euros, las autopistas de peaje con 2.400 millones de euros, a la empresa ACS con 1.350 millones de euros por el almacén de Gas Castor y así una lista de rescates cuyo coste supera con creces los 80.000 millones de euros. Mientras estos rescates se llevan a cabo, el Ministerio que usted preside, deja al 98,37% de los afectados por Hepatitis C sin el tratamiento que científicamente ha demostrado que cura al 95% de los afectados por Hepatitis C.

Por nuestra parte, les comentamos a la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C que hay otros gastos superfluos e, incluso, socialmente perjudiciales, como los gastos militares, que se podrían reconvertir a la lucha contra la hepatitis C:

  1. Sólo los intereses que debemos abonar los españoles por la deuda contraída por nuestro militarismo en 2015 será de 171 millones de €.
  2. Para los Programas Especiales de Armamento, el Ministerio de Defensa, fuera de los Presupuestos Generales del Estado, para esconder este gasto tan antisocial, gastará en 2015, 950 millones de €.
  3. Dedicaremos a misiones militares en el exterior la friolera de 800 millones de € durante 2015.  Sin que ninguna de ellas mejore un ápice el nivel de vida, político o social de los países intervenidos.
  4. Una buena parte de los 17.606 millones de € ocultos del Gasto Militar para 2015 se podrían utilizar para la lucha contra la hepatitis C.  Aún así, sobrarían más de 10.000 millones de € para el militarismo escondido.
  5. A nadie le han consultado si queremos gastar en militarismo 502’5 € al año por persona.  Posiblemente si nos preguntasen si estamos dispuestos a gastar los 170’4 millones de € cada español en 2015 para luchar contra la hepatitis C, la respuesta sería muy solidaria.

Para terminar otra reflexión que nos lleva a plantearnos el caso en dos de sus aspectos más generales:

Sovaldi es solo el principio. En los próximos años es muy probable que lleguen nuevos medicamentos milagro contra el alzhéimer o el cáncer. Si nada cambia, su precio dependerá del máximo beneficio, no del coste de desarrollo ni menos aún de la competencia porque una patente médica es un monopolio en un mercado donde el consumo no es una opción. Es la bolsa o la vida: ¿cuánto estarías dispuesto a pagar por no morir?

Por otro lado, deberíamos preguntarnos, con carácter de urgencia, qué queremos defender.  ¿La patria, las fronteras, el status quo? o ¿la salud, la vivienda, el medio ambiente y los cambios hacia un mundo mejor?  ¿Cañones o mantequilla?  ¿Gastos militares o gastos sociales?

¿Rearmaremos a Jordania?

Imagen Marian Sánchez

Fuente:  El Universal.

A principios de Diciembre, Morenés visitó Jordania por primera vez.  Allí fue recibido por el primer ministro y titular de Defensa jordano.  Como no podía ser menos:

Con los representantes jordanos abordó el fortalecimiento de la cooperación bilateral, principalmente en el ámbito de defensa, y la actual guerra contra el EI en el marco de la coalición internacional, en la que ambos países participan.

Parece ser que Morenés está interesadísimo en venderles armas a los jordanos.  Lo deducimos de sus palabras:

Jordania es uno de los beneficiarios del Programa español de Cooperación Internacional de Enseñanza Militar, que ofrece cursos en desminado y en operaciones especiales y de paz, así como formación de cadetes jordanos en la Academia General Militar.

La cooperación con este país árabe es “una prioridad importantísima de España porque aquí (en la región) es donde tenemos un foco de inestabilidad”, subrayó Morenés, que analizó con los responsables jordanos la situación en Siria e Irak, donde el EI proclamó un califato en junio pasado.

Además, fíjense que España ofrece ayuda a Jordania para el problema de los refugiados de la guerra de Siria a través del Ministerio de Defensa, no del de Exteriores o del de Cooperación (otro aspectos que se militariza):

Durante las reuniones en Ammán, España también se ha ofrecido a cooperar con Jordania sobre los refugiados sirios que, según ACNUR, superan las 600.000 personas, aunque el Gobierno jordano eleva esta cifra a cerca de un millón y medio de personas.

Ensur, el primer ministro y ministro de Defensa jordano

dijo que “la ausencia de justicia conduce a la frustración y a más extremismo”, aludiendo al auge del EI y otros grupos radicales.

Efectivamente.

Y la compra de armamento colabora en la creación de injusticias porque el dinero que se dedica a ello no se gasta en sufragar necesidades sociales.  La violencia de las guerras no es la única que existe;  antes, durante y después de las guerras existe una violencia estructural y cultura que acaba fomentando las injusticias, el extremismo de unos y otros y los conflictos armados.

A %d blogueros les gusta esto: