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Defensa y consumo: el ciclo de vida de las armas

Imagen de Juan Felipe Rubio

A muchos os llamará la atención que Utopía se posiciones en el amplio mercado de los carros de combate sobre cuál es el que más conviene a la defensa española.

¿Cuál elegir, de entre el top 10 de 2011?:

  • el modernísimo y top Leopard, de fabricación hispano-alemana y de 4’2 millones de € por unidad;
  • el contrastado e israelí, M1A2 Abrams que cuesta 4’35 millones de dólares por unidad;
  • el británico Challenger 2, que cuesta 7’9 millones de dólares;
  • el francés AMX-56 Leclerc, que se nos pone en sólo 4’42 millones de €,
  • el ruso T-90 MS, de 2’23 millones de €
  • el también israelí, Merkava Mark IV, en la horquilla de 4’5 a 5 millones de dólares,
  • el surcoreano, K2 Black Panther, por 6’4 millones de dólares
  • el japonés Tipo10, de 8 millones de dólares
  • el chino Tipo99, de 2’5 millones de dólares
  • el italiano C1 Ariete, de 6 millones de euros

Difícil, ¿verdad?

Pues nosotros lo tenemos claro, por una vez en la vida.

Nuestra opción se puede encontrar en las alternativas críticas del blog carrodecombate.com  O, también en el libro:  Carro de combate, consumir es un acto político.  Editorial Clave intelectual.

En él se nos hace ver con el estudio pormenorizado de los ciclos de vida de 20 productos de los más habituales y de las condiciones de producción, condiciones laborales, externalidades que los fabricantes no internalizan, salarios bajos, legislaciones laborales laxas, etc, que el consumo es un arma política de verdadero calado, comparable, al menos con los antedichos carros de combate militares.

En este mundo capitalista, dicen,

Tampoco es ninguna novedad que la sociedad capitalista moderna necesita para su supervivencia esa ideología consumista que todo lo impregna, esa lógica del tanto tienes, tanto vales, pues, ajo el capitalismo, la propiedad privada nos sitúa dentro o fuera y tener es ser, y quien no tiene, no es.  Los griegos lo llamaban pleonexia, y Platón lo consideraba una enfermedad: el apetito insaciable de cosas materiales.

Leyendo a las dos autoras, Laura Villadiego y Nazaret Castro, nos damos cuenta de la relación existente entre su propuesta de consumo crítico e informado y nuestras ideas de violencia estructural y cultural.  Dado que todo comienza con el sometimiento del Tercer Mundo al cultivo de materias primas que ellos no consumen y a los que tampoco ponen precio, es inherente a este sistema de violencia estructural un orden violento y militarista que lo sostenga y que consiga que los países se sometan, sus líderes se enriquezcan con las migajas que les damos desde el primer mundo y haya pequeños grupos de beneficiados que necesiten ejércitos potentes para su protección.

Las autoras nos conciencian de que consumir es un arma de acción política, de ahí la oportuna metáfora del carro de combate.

Cada acto de consumo puede ser una forma de activismo que nos lleve hacia un mundo más justo, más humano, y también que, en lugar de alienarnos, nos ayude a desarrollar nuestras capacidades.

Pero, ¿qué ocurre con aquellos productos que no consumimos directamente, sino de manera interpuesta a través del Estado, qué ocurre con las armas?

La cuestión, el conocimiento, la responsabilidad, se diluyen mucho más tras papá Estado.  Sin embargo, nosotr@s lo mantenemos con nuestros impuestos y nuestras elecciones políticas.

El consumidor crítico elige lo que compra “no considerando apenas su precio y calidad, sino también su historia y el comportamiento de la empresa que lo ofrece”, apunta Mance

Es por ello que la batalla por la información es clave.

Debemos exigir a nuestros gobernantes que obliguen a las empresas a ser transparentes, y mientras esa transparencia no llega, las y los periodistas debemos esforzarnos por elaborar y difundir la información a la que sí podemos llegar.  Porque, si el consumo es un acto político, la primera batalla es la de la información.

¿También en ese negocio tan lucrativo que son las armas?  ¿También en ellas merece la pena seguir todo su ciclo vital para analizar cuáles son sus materias primas y los problemas ecológicos y sociales que generan, cuáles son sus canales de distribución y las relaciones internacionales que producen, cuáles son sus desechos y el despilfarro que suponen?

Pensamos que sí.  Habría que trazar, también, el ciclo de vida de un caza, de un tanque, de un submarino o de una mísera pistola o bala.

Marcador

Reconvertir los Programas Especiales de Armamento (PEAS) en ayudas a los desahuciados

Carlos Huerga nos cuenta en Asaltar los suelos que:

Desde enero de 2008 hasta septiembre de 2014, se han ejecutado 360.125 desahucios.

Además, nos informa de que el Vivero de Iniciativas Ciudadanas junto con PAH Madrid ha creado un mapa en el que se recoge toda la actividad que esta última ha venido desarrollando desde su creación en el año 2011.  Magnifica aportación.

Y nos advierte de que el gráfico es incompleto porque no se tienen en cuenta los desahucios ejecuados entre 2008 y 2011 (los peores años).  En definitiva, nos advierte, todo lo representado no representa más que el 2 0 3 % de la realidad.

Nos gustaría saber cuál es la cuantía total de lo que adeudaban los desahuciados.  Sería una millonada, o quizá no tanto.  Muchos nos dirían que recatar a las personas sería inasumible para ningún poder público.  Los políticos agacharían la cabeza y con caras tristes nos confesarían que aunque ellos quisieran ayudar no sería posible porque no hay dinero, que esta crisis cruel ha dejado las arcas vacías.

Seguramente todos moveríamos las cabezas indignados pero resignados porque no adivinamos de dónde sacar el dinero para rescatar a las personas.

Queremos, otra vez, proponer una idea:  elegimos mantequilla en lugar de cañones.  Usar los 10.000 millones de € que se han comprometido a finales de 2014 para un nuevo ciclo de compra de armas.  Es decir, cerca del 1 % del PIB español.  Con ello se pretende conseguir

  • 5 fragatas F-110, de los que cada unidad sale a más de 800 millones de €
  • al  menos 350-400 blindados 8X8, por un coste de entre 1.000 y 1.500 millones de €
  • 3 aviones cisterna de reabastecimiento en vuelo A 330-MRTT, por 200 millones de € cada uno.
  • 4 drones que saldrán por entre 200 y 300 millones de €
  • 1 nuevo submarino S-80 que nadie sabe por cuánto saldrá pero que seguro que subirá de los 2.100 millones de €

Ahora bien, si dividimos estos 10.000 millones de € dedicados, en plena crisis económica, al armamentismo patrio, entre los 360.125 familias desahuciadas, obtendremos la nada despreciable suma de 27.778’13 €.

 27.778’13 € para cada familia desahuciada sería una ayuda magnífica y se podrían reconocer, como los créditos a la industria militar, a interés cero.  Para no discriminar.

A muchas personas y familias les cambiaría la vida.  Totalmente.  Cuántas vidas se cambiarían, cuánto dolor se evitaría, cuánto bien común se fomentaría.  Además de no verse en la miseria, podrían consumir, invertir, emprender, crear riqueza para los demás.  Los deudores cobrarían sus deudas, el índice de bienestar humano aumentaría exponencialmente.   Se podrían hacer políticas sociales positivas en lugar de tener a los ciudadanos en la miseria.

Se evitaría la violencia directa y estructural que suponen los desahucios.  Se comenzaría a emprender el camino que nos llevaría a la alternativa de la actual violencia cultural que nos impide ver alternativas al sufrimiento de nuestros iguales, se comenzaría a defender lo que realmente es importante para la gente y dejaríamos, en parte, de ser un país agresivo, violento y militarista.

Nos parece sorprendente, increíble.

Ganas nos dan de no escribir ninguna noticia más y sólo replicar esta hasta el infinito.  Hasta que todo el mundo se entere y lo asimile.  Hasta que se cambien las cosas por fin.

Es una cuestión de elección, de voluntad política.

Pero también de conocimiento ciudadano, de concienciación política de lo que realmente está suponiendo el militarismo y el armamentismo.

Elije entre cañones y mantequilla.  Haz objeción fiscal al gasto militar.  Denuncia el ocultamiento del gasto militar y su sobredimensionamiento.

Cambio de gafas para mirar el mundo real

ECHO+y+ACNUR+por+la+educaci%C3%B3n%3A+Talleres+de+fotograf%C3%ADa+con+ni%C3%B1as+y+ni%C3%B1os

Por UNHCR/ACNUR Américas

Fuente: ACNUR

Hemos notado una curiosidad digna de observación y comentario.

Las palabras a menudo nos juegan malas pasadas y, en otras muchas, nos hacen cómplices de mentiras que parecen verdades.

Ocurre con la palabra hombre o con la palabra niño, o con otras muchas.

Si la pronunciamos en España y desde España, !España, hostia! resultan ser algo muy distinto a lo que ocurre con ellas cuando se pronuncian en Siria, un lugar apestado por la guerra.

Salvando los reparos que puedan darse, los del ACNUR nos han intentado demostrar esta crítica con un vídeo en el que, por ejemplo, teclean la palabra “coche España” en google y aparece en internet (y en nuestras mentes colonizadas por unas ciertas aspiraciones vitales también) todo un rosario de prédicas del lujo, la ostentación, el dominio que supone un coche, cochazo, etcétera.  Pero esa misma palabra acompañada de la apestada “Siria” nos ofrece una especie de reverso de la moneda, y nos aparecerán las imágenes de la destrucción, la barbarie, el caos, el despropósito. Igual ocurre con la palabra “hombre” que asociado a la idea “España”, esa unidad de destino en lo universal que no acaba de arrancarse a girones de nuestras almitas de pobres diablos, nos refleja la idea del triunfo, la percha de la dignidad humana por encima de todo, el ideal de realización de los guapos, musculosos, triunfadores hombres de bien que aspiramos a ser, incluido el modelo de algún deportista, cantante o cualquier otra calamidad andante que se nos ocurra. Pero asociado a la noción de “Siria” refleja el fracaso, la cárcel, los nadie que nada valen, los desechables, los hombres que no somos nosotros y que alejamos de nosotros. Y la palabra niño, otra de esas que apasionan a una cultura individualista como la nuestra, muestra un rosario de tiernas criaturas haciendo las estridentes gracietas que todos hemos tenido que soportar y soporte a su vez de nuestro futuro, juventud divino tesoro…, algo absolutamente antagónico al niño sirio, un frágil junco quebrado por el viento, descalabrado, sucio, desolado, sin futuro.

Y nosotros, desde nuestra posición, pensamos en realidades de papel cuché que nos realizan y que aspiramos a mantener a toda costa, mientras a cientos de kilómetros, otros tipos, buena gente como nosotros, tal vez del mismo pueblo, provocan un rosario de desgracias que ni siquiera nos autorizamos a pensar, incentivan las malas pasiones, venden armas, maquinan politiqueos y provocan esa especie de submundo de sombras que ignoramos y que no queremos ver, donde hombre, niño, vida no tienen que ver nada con nosotros y no significan nada que nos concierna.

¿Vivimos en una abstracción que nos blinda de la realidad, la mala realidad en la que estamos comprometidos?  ¿Tal vez la violencia cultural que nos educa nos convirtió en ciegos insensibles e inconscientes? ¿Tan sumisos estamos a la violencia estructural que nos promete parabienes que no pensamos si son a costa de desgracias ajenas?

Tal vez por eso deberíamos pasar por el oculista o tirar a la basura nuestra circunspección.

Violencia estructural y crímenes económicos contra la Humanidad

Imagen de Daniel Lobo

Fuente:  El País.

Nos ha gustado mucho y recomendamos la lectura del artículo de marzo de 2011 de Lourdes Benaría y Carmen Sarasúa titulado “Crímenes económicos contra la Humanidad”.

Nos invitan a reflexionar hondamente sobre las responsabilidades de muchas de las políticas que estamos viviendo y sufriendo.

El concepto de Crimen contra la Humanidad es el siguiente:

Según la Corte Penal Internacional, crimen contra la humanidad es “cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil”.

Parece que el adjetivo de económicos tampoco es tan nuevo:

Ya en los años 1950 el economista neoclásico y premio Nobel Gary Becker introdujo su “teoría del crimen” a nivel microeconómico. La probabilidad de que un individuo cometa un crimen depende, para Becker, del riesgo que asume, del posible botín y del posible castigo. A nivel macroeconómico, el concepto se usó en los debates sobre las políticas de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial durante los ochenta y noventa, que acarrearon gravísimos costes sociales a la población de África, América Latina, Asia (durante la crisis asiática de 1997-98) y la Europa del Este. Muchos analistas señalaron a estos organismos, a las políticas que patrocinaron y a los economistas que las diseñaron como responsables

¿Podrían considerarse la producción y el comercio de armas como crímenes económicos contra la Humanidad?  ¿Y la deuda militar?  ¿Y el gasto militar?

Recientemente hay autores que empiezan a querer ahondar en las responsabilidades concretas y a los que no les valen vaguedades como que los responsables son los mercados:

En un artículo publicado en Businessweek el 20 de marzo de 2009 con el título “Wall Street’s economic crimes against humanity”, Shoshana Zuboff, antigua profesora de la Harvard Business School, sostenía que el que los responsables de la crisis nieguen las consecuencias de sus acciones (…) Es una muestra de la falta de responsabilidad y de la “distancia emocional” con que han acumulado sumas millonarias quienes ahora niegan cualquier relación con el daño provocado. Culpar solo al sistema no es aceptable, argumentaba Zuboff, como no lo habría sido culpar de los crímenes nazis solo a las ideas, y no a quienes los cometieron.

Culpar a los mercados es efectivamente quedarse en la superficie del problema. Hay responsables, y son personas e instituciones concretas: son quienes defendieron la liberalización sin control de los mercados financieros; los ejecutivos y empresas que se beneficiaron de los excesos del mercado durante el boom financiero; quienes permitieron sus prácticas y quienes les permiten ahora salir indemnes y robustecidos, con más dinero público, a cambio de nada.

La dura realidad económica que se vive desde hace años nos está enseñando que:

De la misma forma que se crearon instituciones y procedimientos para perseguir los crímenes políticos contra la humanidad, es hora de hacer lo mismo con los económicos. Este es un buen momento, dada su existencia difícil de refutar. Es urgente que la noción de “crimen económico” se incorpore al discurso ciudadano y se entienda su importancia para construir la democracia económica y política. Como mínimo nos hará ver la necesidad de regular los mercados para que, como dice Polanyi, estén al servicio de la sociedad, y no viceversa.

Ello nos llevaría a una vida política, económica y social más justa y a unos países que no buscasen el crecimiento a toda costa, sino que prefiriesen perseguir la justicia social.

La crisis económica nos ha enseñado que cuando todo iba bien se beneficiaban, sobre todo, los ricos y que ahora que todo va mal se benefician, sobre todo, los ricos.  No en vano, desde que gobierna Rajoy los dueños del IBEXson un 67 % más ricos, o dicho de otro modo, los ricos españoles son un 3’5 % más ricos que en 2014.

Por nuestra parte queremos relacionar este concepto de crímenes económicos contra la Humanidad con estos tres conceptos de violencia que venimos explicando y ejemplificando en este blog a lo largo de los años:  violencia directa, estructural y cultural.

Todas estas situaciones de crímenes económicos contra la Hunidad crean un tipo de violencia que hemos denominado en otros artículos violencia estructural y que provoca situaciones de violencia directa cuando la población, harta de la miseria, se subleva.

Se puede decir, también que la falta de cultura sobre la necesidad de luchar contra los crímenes económicos es una manifestación de la violencia cultura que nos hace aceptar calladamente como inevitable y normal situaciones que son, desde todo punto de vista, injustas e intolerables.

¿Qué queremos defender?: la lucha contra la hepatitis C

En la imagen que encabeza este artículo se pueden ver los datos generales sobre la hepatitis C.  Hemos recogido la información de la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C.

Es de destacar que en este tema hay múltiples aristas:

  • Una es la propia responsabilidad del Estado:  Gran parte de estos cientos de miles de enfermos de hepatitis C en España de los que ahora  el Estado no se hace cargo fueron infectados en los hospitales públicos. Este virus no se transmite con facilidad. Se contagia por vía sanguínea: intercambio de jeringuillas, uso de material médico no esterilizado y, por supuesto, las transfusiones de sangre. Y durante décadas en España, hasta 1992, no fue obligatorio analizar las bolsas de sangre para detectar si el donante estaba infectado. Hay enfermas, como Aurelia G., que fueron contagiadas en hospitales públicos por medio de transfusiones de sangre contaminada cuando daban a luz.

Hemos escuchado decir a alguno de los afectados que este comportamiento del Estado se puede calificar de terrorismo de Estado.  Y pensamos que estamos de acuerdo.

  • Dos, el negocio.  Una píldora, fabricada por la empresa estadounidense Gilead vale 1.000 dólares.  Un tratamiento completo de 12 semanas oscila entre 84.000 y 168.000 dólares, en España entre 50.000 y 100.000 €.

 

Imagen tomada de smp.newshq.businesswire.com

 

Las ventas de su pastilla milagro contra la hepatitis C supondrán solo este año 1.277 millones de euros para Gilead. Tratar a todos los enfermos del planeta al precio actual de Sovaldi costaría más de 8 billones de euros, una cifra equivalente a la suma del PIB anual de Alemania, Francia, España, Reino Unido e Italia. ¿El coste real de producción del medicamento? Entre 50 y 100 euros por paciente: mil veces menos de lo que cobran por él. Aún incluyendo la inversión en la patente –un dato que Gilead no quiere dar– el sobreprecio sigue siendo disparatado.

Evidentemente, las empresas tienen derecho a recuperar lo invertido en sus investigaciones, pero ¿es ético y socialmente justo que el beneficio sea tan alto?  Gilead se convierte, en nuestra opinión, como una empresa que genera muchísima violencia directa y estructural.  Pensamos que el Estado debe legislar en estas situaciones para que prevalezca el derecho humano a la salud, a la vida.

Otros países, como India, ya han anunciado que fabricarán genéricos sin respetar la patente –a diferencia de España– porque lo primero es la salud de su población.

Denuncian que el Ministerio de Sanidad, con Ana Mato al frente,

Ha presentado una partida de gasto para la compra del fármaco de 125 millones de euros. Con esta cifra de gasto aprobada – dado que cada tratamiento que usted ha negociado con el laboratorio Gilead ha sido fijado en 25.500 €, – sólo van a poder ser tratados 4.902 enfermos. Es decir, el 1,63% de los afectados diagnosticados.
Es decir, si los 125 millones sólo alcanzan para el 1’63 % de los afectados, el total que se requiere es de 7.669 millones de €.  Como se ve una cifra muy importante, pero que supondría la defensa sanitaria de las 300.736 personas que sufren la enfermedad y no sólo del 1’63 % del que se va a ocupar el PP.  El PP lo considera inasumible.
Pero los afectados denuncian, con mucha razón, que otros gastos no les han parecido inasumibles:
Ustedes están empleando el dinero público para rescatar a la Banca con 60.000 millones de euros, las autopistas de peaje con 2.400 millones de euros, a la empresa ACS con 1.350 millones de euros por el almacén de Gas Castor y así una lista de rescates cuyo coste supera con creces los 80.000 millones de euros. Mientras estos rescates se llevan a cabo, el Ministerio que usted preside, deja al 98,37% de los afectados por Hepatitis C sin el tratamiento que científicamente ha demostrado que cura al 95% de los afectados por Hepatitis C.

Por nuestra parte, les comentamos a la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C que hay otros gastos superfluos e, incluso, socialmente perjudiciales, como los gastos militares, que se podrían reconvertir a la lucha contra la hepatitis C:

  1. Sólo los intereses que debemos abonar los españoles por la deuda contraída por nuestro militarismo en 2015 será de 171 millones de €.
  2. Para los Programas Especiales de Armamento, el Ministerio de Defensa, fuera de los Presupuestos Generales del Estado, para esconder este gasto tan antisocial, gastará en 2015, 950 millones de €.
  3. Dedicaremos a misiones militares en el exterior la friolera de 800 millones de € durante 2015.  Sin que ninguna de ellas mejore un ápice el nivel de vida, político o social de los países intervenidos.
  4. Una buena parte de los 17.606 millones de € ocultos del Gasto Militar para 2015 se podrían utilizar para la lucha contra la hepatitis C.  Aún así, sobrarían más de 10.000 millones de € para el militarismo escondido.
  5. A nadie le han consultado si queremos gastar en militarismo 502’5 € al año por persona.  Posiblemente si nos preguntasen si estamos dispuestos a gastar los 170’4 millones de € cada español en 2015 para luchar contra la hepatitis C, la respuesta sería muy solidaria.

Para terminar otra reflexión que nos lleva a plantearnos el caso en dos de sus aspectos más generales:

Sovaldi es solo el principio. En los próximos años es muy probable que lleguen nuevos medicamentos milagro contra el alzhéimer o el cáncer. Si nada cambia, su precio dependerá del máximo beneficio, no del coste de desarrollo ni menos aún de la competencia porque una patente médica es un monopolio en un mercado donde el consumo no es una opción. Es la bolsa o la vida: ¿cuánto estarías dispuesto a pagar por no morir?

Por otro lado, deberíamos preguntarnos, con carácter de urgencia, qué queremos defender.  ¿La patria, las fronteras, el status quo? o ¿la salud, la vivienda, el medio ambiente y los cambios hacia un mundo mejor?  ¿Cañones o mantequilla?  ¿Gastos militares o gastos sociales?

¿Rearmaremos a Jordania?

Imagen Marian Sánchez

Fuente:  El Universal.

A principios de Diciembre, Morenés visitó Jordania por primera vez.  Allí fue recibido por el primer ministro y titular de Defensa jordano.  Como no podía ser menos:

Con los representantes jordanos abordó el fortalecimiento de la cooperación bilateral, principalmente en el ámbito de defensa, y la actual guerra contra el EI en el marco de la coalición internacional, en la que ambos países participan.

Parece ser que Morenés está interesadísimo en venderles armas a los jordanos.  Lo deducimos de sus palabras:

Jordania es uno de los beneficiarios del Programa español de Cooperación Internacional de Enseñanza Militar, que ofrece cursos en desminado y en operaciones especiales y de paz, así como formación de cadetes jordanos en la Academia General Militar.

La cooperación con este país árabe es “una prioridad importantísima de España porque aquí (en la región) es donde tenemos un foco de inestabilidad”, subrayó Morenés, que analizó con los responsables jordanos la situación en Siria e Irak, donde el EI proclamó un califato en junio pasado.

Además, fíjense que España ofrece ayuda a Jordania para el problema de los refugiados de la guerra de Siria a través del Ministerio de Defensa, no del de Exteriores o del de Cooperación (otro aspectos que se militariza):

Durante las reuniones en Ammán, España también se ha ofrecido a cooperar con Jordania sobre los refugiados sirios que, según ACNUR, superan las 600.000 personas, aunque el Gobierno jordano eleva esta cifra a cerca de un millón y medio de personas.

Ensur, el primer ministro y ministro de Defensa jordano

dijo que “la ausencia de justicia conduce a la frustración y a más extremismo”, aludiendo al auge del EI y otros grupos radicales.

Efectivamente.

Y la compra de armamento colabora en la creación de injusticias porque el dinero que se dedica a ello no se gasta en sufragar necesidades sociales.  La violencia de las guerras no es la única que existe;  antes, durante y después de las guerras existe una violencia estructural y cultura que acaba fomentando las injusticias, el extremismo de unos y otros y los conflictos armados.

La guerra en Gaza ha generado falta de presente y de futuro

Imagen de Toban B.

Fuente:  El Diario.

La guerra nos suele asquear y solemos mostrarnos indignados ante ella.

En el caso de Gaza es todavía peor porque a las diferentes agresiones bélicas que ha sufrido por parte de Israel hay que sumarles la continua agresión que significa la violencia estructural que ejerce Israel con su constante boicot político, económico, laboral y social a la población gazatí.

Pero, ¿qué ocurre cuando acaba una guerra?

Nosotros nos olvidamos del conflicto, pasamos a pensar en otras cosas más de actualidad.  Sin embargo, los que han sufrido una guerra siguen sufriendola muchos años después, quizá toda la vida.  No sólo por los daños psicológicos y/o personales que hayan padecido en la guerra, sino porque desaparece su futuro.  Es más, nos atrevemos a decir que desaparece su presente, también.

Son muchos los costes de la guerra y este es otro:  la pérdida del presente y del futuro.

Recomendamos la lectura de la fuente que ponemos arriba y que nos relata con entrevistas la visión de los jóvenes gazatíes sobre su sociedad y sus posibilidades de futuro.  Demoledor.

Los jóvenes en la Franja de Gaza viven rodeados de una total ausencia de visión de futuro y de escasez de oportunidades. La frustración es tan alta que les lleva a tomar decisiones en las que podrían incluso perder la vida.  Como la que tomó hace unos meses Mohamed, un palestino de 23 años que un día vendió su ordenador, su dormitorio y su móvil para pagar 1.300 dólares a un grupo organizado que facilita la inmigración irregular en Gaza que organiza salidas a Egipto por túneles y, desde Alejandría, embarcaciones clandestinas a Italia.

(…)Toda la sociedad de la Franja de Gaza está siendo víctima de las polarizaciones políticas, de las continuas crisis y la presión del bloqueo israelí. Las familias sufren una situación económica degradante. Los hijos se quejan porque las oportunidades no son provistas por los padres. La frustración ha llegado a niveles muy altos

(…)  Él simplemente no tiene tiempo para soñar sobre el futuro, solo trabaja, de cualquier cosa. Tengo otros hijos pero él es el único que trabaja y mi marido está enfermo de cáncer —explica la madre—. Incluso durante la guerra estaba trabajando recogiendo placas metálicas para luego venderlas

(…)Amjad, una palestina gazatí de 23 años, acaba de dejar un trabajo de secretaria en el que no le pagaban. Habla inglés y francés, una joven intelectualmente activa que ha visitado Italia y España, pero con un futuro tan ambiguo como el de cualquier palestino de la Franja.

“Planear mi futuro y alcanzar mis planes no es fácil. Hay demasiados factores externos que controlan mi vida —cuenta Amjad—

Amjad ha visto a muchas de sus amistades partir de la Franja y nunca volver

(…)  El paso de Rafah, única vía de salida no controlada por Israel, es la única forma con la que los palestinos cuentan para poder inmigrar de forma legal de la comúnmente llamada “mayor cárcel al aire libre del mundo”, la Franja de Gaza. El paso ha estado cerrado un mes completo. El 26 y 27 de noviembre, los egipcios lo abrieron solo para dejar entrar a Gaza a palestinos varados en Egipto, pero nadie pudo salir de la Franja, donde 6.000 casos humanitarios y 30.000 viajeros siguen esperando su turno de salida.

(…)  El doctor Heles señala que en Gaza existe una generación que cada vez se vuelve más introvertida. “Algunos pasan horas largas en el Facebook, otros incluso se autocastigan. Esto es señal de derrota y debilidad. Por las noches, se agrupan y juegan a las cartas o caen en las drogas. Aquí hay un estado psicológico que se construye con nudos. El nudo del futuro, el nudo de la crisis de electricidad, la crisis de agua, los problemas de relaciones interpersonales que ya no son fuertes ni auténticas. Hay personas que, a pesar de tenerlo todo, una gran casa, coche y trabajo, quieren criar a los hijos en otro lugar, quieren inmigrar

La política exterior de España debería tener en cuenta esta problemática y se debería centrar en ayudar.  Nada de vender armas, nada de intervenciones militares.  Nuestra política exterior debería cooperar para dar presente y futuro a millones de personas afectadas por las guerras.  En ello consisten las alternativas de defensa noviolentas.

El coste de la guerra: mapa de los niños y niñas soldados

Foto de Europa Press

Fuente:  Europa Press.

Esta lacra es especialmente importante en Asia, Oriente Medio y África.  Es decir, en los lugares donde las guerras son más abundantes y antiguas.  Se une, en el otro hemisferio, Colombia.

Los niños soldados obedecen sin rebelarse ni organizarse, son fácilmente reemplazables y además se convierten pronto en fanáticos en su adhesión a los grupos militares. Desempeñan funciones de señuelo, vigía, guardaespaldas de comandantes y porteador de munición, agua y alimentos. Las niñas cumplen, en la totalidad de los casos, una función de objeto sexual para los adultos.

Son palabras del informe firmado por Entreculturas, Amnistía Internacional y Save the Children con datos de 2012.

Europa Press nos ofrece, en el primer enlace de esta noticia, un mapa interactivo en el que se pueden visitar datos de 19 países, una breve información que nos hará sentir la realidad de miles de niños que actualmente están siendo soldados y ven su vida truncada a todos los niveles.

Ojo a los tambores de guerra: ¿intervención hispano-francesa en Libia?

Fuente:  El Confidencial.

La noticia es de Septiembre de 2014.  Pero nos parece de actualidad porque, en Libia la situación, poco a poco, va empeorando, y los enviados especiales para Libia piden un alto el fuego para que pueda llegar la ayuda internacional.  La situación es caótica:

Libia está sumida en su enésima crisis desde la caída de Muamar Gadafi, el 20 de octubre de 2011. Las milicias de Misrata se han hecho con el control de Trípoli y han creado allí un Gobierno y un Parlamento paralelos a los oficiales, que tuvieron que ser trasladados a Tobruk.

Muy preocupante nos parece la noticia que daba El Confidencial en Septiembre.  Nos preocupa por varios motivos:

  1. Consideran que Libia es el patio trasero de España.  Como durante muchos años hizo EE.UU. con respecto a Centroamérica y Sudamérica y fue criticado por todos, ahora España considera que Estados más o menos vecinos no lo son, sino que son nuestro patio trasero.
  2. Las informaciones vienen de análisis que realizan el CNI y el CIFAS (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas).  Estos informes tienen unas características que les hacen muy poco transparentes e imparciales:
    1. Los realizan organismos secretos que no tienen ningún tipo de control político, económico ni administrativo.
    2. Los realizan entidades militaristas que analizan los conflictos internacionales desde un punto de vista militarista y violento.
  3. Se habla de ” las conclusiones de los informes resultantes apuntan a un grave problema para los intereses españoles y la seguridad –no sólo en la zona, sino también para todo el territorio español”.  Y ello se argumenta con “el cuento de la lechera”:
    1. Consideran a Libia, en estos momentos, como un Estado fallido.
    2. Consideran muy probable un empeoramiento de la situación del país.
    3. “En caso de que alguna de las milicias islamistas que luchan actualmente por el control del país se haga con el poder, el territorio se convertirá en un nuevo santuario para el integrismo”
    4. Dicho santuario sería como el Estado Islámico.
    5. “En caso de que la situación en Libia se descontrole, se podría crear un nuevo Estado Islámico en el ‘patio trasero’ de España. De todos los escenarios en los que España ha estado presente en la última década, Libia es sin duda el más determinante para nuestros intereses”, asegura una fuente de inteligencia a la que ha tenido acceso ECD”.  (Por supuesto, no explica razonablemente por qué).

Un subtitular de la noticia dice que todo esto explica las reticencias del gobierno español para implicarse en Irak y en Ucrania.  Nada puede haber más falso porque:

  • Ya en septiembre informábamos de la implicación militar de España en el conflicto Ucranio:  Desplegará cuatro aviones de combate Eurofighter durante el primer trimestre del próximo año en Estonia, dentro de la misión de vigilancia del espacio aéreo del Báltico de la OTAN.  Se ha movilizado la fragata Juan de Borbón para integrarse en la fuerza naval de la OTAN en el Mediterráneo, que vigilará principalmente el Mar Negro.  Además, España había propuesto a la OTAN:  desplegar un batallón, una fragata (la ya mencionada Juan de Borbón) y otros medios marítimos.
  • Recientemente ha sido aprobada una nueva intervención de nuestras tropas en el exterior, en concreto en Irak.  300 soldados que nos costarán la friolera de 648 € al día.

Lo cual quiere decir que las ansias de intervencionismo español están es su apogeo.

Todo ello, por supuesto, sin hacer ninguna reflexión crítica con las actuaciones previas de los países occidentales, incluida España, en los anteriores hechos ocurridos en Libia:

  • Hay que recordar que los países occidentales mantuvieron en el poder a Gadafi durante mucho tiempo (negocios de Aznar incluidos),
  • que luego dejaron desangrarse al país en una guerra civil porque les convenía,
  • que más tarde forzaron la victoria de los insurgentes contra Gadafi porque les convenía.
  •  Y, también, desde entonces han dejado a Libia pudrirse en una guerra fraticida porque nos conviene para intentar dominar cómodamente sus reservas enérgéticas.

¿Pudo alguna de estas políticas intervencionistas y violentas desde los países de Occidente agravar la situación política libia?  Posiblemente sí.  Entonces, no seremos nosotros tan o más culpables que los integristas libios.  Es más, ¿no seremos otra forma de integrismo altamente perjudicial para los intereses de las gentes pacíficas de Libia?

Parece que ahora a nuestros gobernantes les conviene más una intervención armada.  Podemos imaginar las ganas que tienen nuestras industrias militares de testar sus aparatos y de gastar munición para que haya que encargarles más.  Podemos imaginar las ansias del vendedor de armas y Ministro de Defensa, Morenés, por hacer más giras turísticas para vender armas made in Spain con el argumento de lo bien que mataban en Libia.

¿Significará la intervención en Libia la definitiva reactivación de la economía nacional por el tirón de las empresas de la muerte?  Sería una gran ayuda de cara a las elecciones próximas para Rajoy.  Olvidaríamos los problemas internos porque sólo veríamos al enemigo integrista externo.

Pero no todo han de ser crítica en este artículo:

Este miércoles (se refiere a septiembre) se celebró en Madrid una cumbre internacional, organizada por el Ministerio de Exteriores, para analizar la situación y tratar de elaborar una ‘hoja de ruta’ para la pacificación de la zona y lograr un alto el fuego entremilicias.

Las conclusiones de esa reunión de alto nivel, en la que estuvieron presentes una veintena de representantes internacionales, apuntaron al “diálogo nacional incluyente” como solución al conflicto y única medida para evitar una guerra civil.

Entre los asistentes se encontraba Bernardino León, enviado especial de la ONU para Libia desde el pasado mes de agosto, un nombramiento nada inocente, atendiendo a estos informes de inteligencia. Se ha reforzado el papel diplomático de España en este frente.

En su intervención de ayer, Bernardino León advirtió de que “habrá consecuencias muy graves para la paz y la seguridad mundiales” en caso de que no se encuentre una fórmula rápida de pacificación para el país.

Las características que tendrían una operación militar hispano-francesa serían:

De momento, la opción militar no es la prioritaria para España ni para sus socios europeos. Pero tampoco es “descartable”. Entre quienes apuestan por frenar a las milicias radicales libias por medio de la fuerza se encuentran algunas monarquías del Golfo, que según las fuentes citadas, están “presionando a países europeos, sobre todo Francia y España, para que se involucren en este escenario”.

De hecho, países como Emiratos Árabes Unidos ya han llevado a cabo recientemente operaciones militares en la zona. Hace un mes, aviones emiratís bombardearon campamentos de milicias rebeldes radicales con la ayuda de Egipto.

En caso de que España decidiese optar por la vía militar, explican fuentes militares, el responsable de la operación sería Francia. La intervención militar, de acuerdo a estas voces, es una de las opciones incluida dentro de los informes de inteligencia que ha estado recibiendo Defensa y Moncloa.

Ante esta situación militarista y violenta promovida por las altas esferas, es necesario que la ciudadanía tome consciencia y cartas en el asunto para evitar que luego nos tengamos que quejar de que ya no se puede hacer nada.

Ahora es el momento.

Para potenciar la reflexión e insinuar líneas de actuación os recomendamos la lectura de un documento que hicimos en marzo de 2011 (cuando la intervención en Libia).  Aunque contextualizado en aquella época, pensamos que aún puede ser útil, sobre todo para dar alternativas noviolentas de actuación preventiva en los conflictos.

 

PROPUESTA DE LÍNEAS DE ACTUACIÓN NOVIOLENTA ANTE EL CONFLICTO LIBIO by utopiacontagiosa

 

 

 

 

Violencia estructural y defensa de unos pocos: 1 rico de España tiene lo mismo que todos los habitantes de Zaragoza o Sevilla

Recordaci%C3%B3n+de+la+Batalla+del+Pichincha

MunicipioPinas

Fuente: Ecodiario

Vamos a hacer una asociación de noticias “perversa y demagógica”, como nos gusta a nosotros:

Por una parte, acudimos a una noticia que señala que OXFAM, en su informe “Iguales: Acabemos con la desigualdad extrema” sitúa a España como el segundo país más desigual de Europa y que aquí hay 20 personas, las 20 más ricas, que tienen tanta riqueza como el tercio más pobre de la población española (14 millones de españoles).

Por hacer algunas comparaciones:

  • 20 personas frente a 14 millones de personas.
  • cada multimillonario gana lo que 700.000 personas pobres
  • Cada ricachón de estos lo mismo que toda la población de Valencia, o que Zaragoza o que Sevilla, o que Bilbao y Las Palmas juntas, o que Murcia y Valladolid juntas …
  • ¿Cuánto poder tienen estos tipos para decidir cuántos de nosotros no tendremos derecho a trabajar, o a la salud, o a la educación?
  • Podríamos seguir.

En segundo lugar, El Ministerio de Defensa decide que, a pesar de la enorme deuda militar de 30.000 millones de euros, que pesa como una losa sobre nuestras cabezas, ahora hace falta invertir otros 10.000 millones de euros más en armas, para defender a España y para ser respetados en el mundo.

Dice el Ministro  que esto es bueno para dotarnos de capacidades militares necesarias y para activar a las industrias militares españolas y que sean más competitivas (podemos traducirlo por vender más armas a los demás)

Para hacernos una idea, 10.000 millones de euros es

  • Algo mas que el presupuesto para 2015 de los ministerios de Educación, Cultura y Deporte; Sanidad, Servicios Sociales e igualdad y Fomento juntos.
  • 1.500 millones más de lo que gasta en sanidad al año la Junta de Andalucía
  • 7.000 millones de euros menos del presupuesto de la Comunidad de Madrid para 2015.
  • la cantidad que Rajoy recortó en Sanidad y Educación en 2012.

La tercera: en la entrevista que el líder de Podemos ofreció en La Sexta a Jordi Évole, dijo, entre otras lindezas de un cierto tufo felipegonzalesco del 1982, que “el Ejército es fundamental, que una sociedad democrática necesita el Ejército y necesita Policía”. y que si fuera necesario aumentar el presupuesto de Defensa en España para “asegurar los derechos sociales”, lo haría.

En nuestra opinión la primera de las noticias desmiente de forma más que radical la “defensa social” que existe en nuestra sociedad. Que 20 tipos puedan pesar tanto económicamente como 14 millones de personas y no pase nada, habla de violencia estructural y de insostenibilidad del sistema montado. La prioridad no debería ser cambiar los collares de los perros para que todo siga igual, sino imponer un nuevo pacto político y constituyente que acabe radicalmente con el sistema de privilegios que permite el actual estado de cosas.

La segunda noticia nos explica a quién defiende el ejército. Para quién son los diez mil millones de euros que ya se han comprometido por “los de la casta” para el futuro, venga quien venga.

La tercera nos indica quién no se ha enterado de nada.

Sin mucho comentario añadido, que la primera afirmación de quien se predica alternativa, lo sea para afirmar el constructo militarista vigente y lo arraigada que está la “creencia” acrítica en los ejércitos incluso donde menos se puede esperar, ofrece una muy mala perspectiva de cambio. Que no haya ni la más mínima crítica ni a la burbuja militar de una deuda impagable, a la política que ha generado 70 intervenciones militares en el exterior, a la sumisión a la OTAN, a un ejército megacefálico y desmesurado, con un mando por cada 2 efectivos, con más de 3.300.000 personas comiendo del presupuesto militar, con un gasto militar que encubre y oculta casi cuatro de cada cinco euros del mismo, con una misión constitucional de hacer cumplir el estatus quo impuesto por la casta y con una industria militar mimada por la clase política y que es la séptima exportadora de armas del mundo y un factor esencial de la exportación de conflictos, no hace sino reforzar la mala imagen que Podemos tiene entre las personas que luchan por la paz. SI se pide ardor guerrero no será en nuestro nombre.

Lo mejor es que en PODEMOS hay mucha gente que sí que opina que el militarismo es una lacra.

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