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Coste de la guerra: 15 millones de enfermos mentales en Congo

Imagen de Patrick Meinhardt

La guerra es horrible.  En principio lo sabemos.  Nadie lo niega.

Pero nos alejamos de las imágenes que lo demuestran, de las imágenes que nos hacen sentir mal por ser el séptimo exportador de armas del mundo, por ser un país del primer mundo que constantemente está creando violencia estructural en los países del Tercer Mundo.

El dato es aterrador:  en Congo hay 15 millones de enfermos mentales como consecuencia de la guerra que sufren desde hace años.  Muchos de ellos con amputaciones, con seres queridos ejecutados o que han sufrido violaciones.  El contexto son los 65’8 millones de congoleños que había en 2007 en la República Democrática del Congo.  El 22’8 % de la población, 1 de cada 4’5 congoleños.

Un país destruido por la guerra.

La guerra es una locura.  Una locura que, en parte, fomentamos desde el primer mundo.  Ni siquiera hacemos algo para apoyar a los que sufren esta locura.

Os recomendamos ver el reportaje fotográfico de Patrick Meinhardt para Desalambre.

Marcador

Si nos escandalizan las imágenes de la militarización de la policía yanki en Ferguson, ¿qué diremos de la Guardia Civil?

Imagen de Light Brigading

Fuente:  Rebelión.

El análisis que hay que hacer es bastante sencillo y directo, cuando se militariza la policía de cualquier país los que pierden son sus ciudadanos y sus libertades y derechos:

“Que no quepa duda, la policía en EE.UU. se está militarizando. Y en muchas comunidades, particularmente las de color, el mensaje es recibido con absoluta claridad: ‘Sois el enemigo’”, escribe Tom Nolan , quien trabajó durante 27 años en el Departamento de Policía de Boston. “Muchas comunidades ahora ven a la policía como un ejército de ocupación, sus calles recuerdan más a Bagdad o Kabul que a una ciudad de EE.UU.”

Todo ello está planeado desde antiguo:

Detrás de esta militarización está el “programa 1033” del Pentágono, creado en la Ley de Autorización de la Defensa Nacional para 1997, que posibilita que el Departamento de Defensa suministre excedentes de equipamiento militar a un coste fuertemente reducido a departamentos locales de policía. El programa fue expandido después del 11-S , y ha llevado a la distribución de 4.200 millones de dólares en equipamiento. Departamentos de policía en todo el país utilizan ahora unos 500 aviones militares, 93.763 armas de asalto y 432 vehículos militares “Protegidos contra Emboscadas, Resistentes a las Minas” – que nuevos cuestan cerca de 700.000 dólares, y que son vendidos a los departamentos por solo 2.800 .

¿Cuándo llegarán estas mejoras en bloque y a lo grande a España?

Nos imaginamos que dentro de poco, si es que no han ido llegando ya, como suele hacer el gobierno de Rajoy, a la chita callando.

No en vano, Interior gasta este verano más de medio millón de euros en material antidisturbios, o, como firmaba en 2012 Marcelino Ollé, el gobierno pretende controlar las protestas de los empleados públicos, incluso hasta el límite (muy interesado, por parte de Rajoy, de intentar mediante circulares obstaculizar las protestas de los funcionarios ante la Moncloa).  Así las cosas no nos extraña que la Voz de Galicia titule que la Policía Nacional tiene el triple de antidisturbios que de investigadores.

 586.608 euros en dotar a las Unidades de Intervención Policial (UIP)con nuevo material antidisturbios.

Durante los tres meses de estío, el Gobierno ha adquirido 400 cascos por valor de 156.816€ y448 chalecos de protección antigolpes por 154.492,80€ a la empresa FEDUR, S.A; 1.395 protectores de piernas a Total Control Handcuffs, SLU por 162.043,20€ y 1.248 escudos a ECOYMA por 113.256€.

Para Rajoy el enemigo está claro: somos nosotros, los ciudadanos contrarios a su estrategia de poder.

Y, además, hay que recordar que una buena parte de la policía, es decir, la Guardia Civil, ya está militarizada en sus estatutos, como indica su propia página web.  Y el gobierno del PP no ha parado en sus intentos de remilitarizar a la Guardia Civil y a los ciudadanos, como ya indicábamos en un post previo.  Pero estamos tan acostumbrados que de estos detalles ni nos damos cuenta y no los analizamos con la atención que merecen para incluirlos en nuestras agendas políticas.

Es de destacar la alternativa que presentan en la noticia sobre Ferguson:

Un paso en la dirección correcta después de la violencia policial en Ferguson sería desmilitarizar las fuerzas policiales de EE.UU. Como recientemente un residente anónimo de Ferguson dijo a la BBC sobre los agentes de la policía de su ciudad: “Es poder. Tienen el poder, sienten que nosotros no lo tenemos. Por eso hacen las cosas que hacen. Lo que hicieron al joven Michael Brown, fue innecesario. Es violencia innecesaria.”

Y esto también es válido y necesario para España, civilizar a los militares.

Niños y niñas guerrer@s en la guerra de Siria

Imagen de -DjLu- Juegasiempre

Fuente:  Human Rights Watch.

No sólo en Gaza la realidad es terrible, en Siria también lo sigue siendo y es importante no olvidar:

Grupos armados no estatales en Siria han utilizado a niños de hasta 15 años para luchar en el campo de batalla, a veces reclutándolos con el pretexto de brindarles educación, señaló Human Rights Watch.  Estos grupos incluso utilizaron a niños de 14 años en funciones de apoyo. Grupos islamistas extremistas como el Estado Islámico de Irak y Sham (ISIS) han reclutado específicamente a niños mediante campañas de educación gratuita que incorporan el entrenamiento con armas, y les han encargado tareas peligrosas, incluso misiones suicidas con bombas.

Parece que esta realidad es continuada y ya está teniendo aún más trágicas consecuencias entre los niños reclutados como soldados:

No se conoce el número de niños que luchan con los grupos armados en Siria. Hasta junio de 2014, el Centro de Documentación de Violaciones, un grupo activista de Siria, había documentado 194 muertes de niños varones “no civiles” en Siria desde septiembre de 2011.

Las labores que se les encomiendan incluyen casi todo lo posible:

Los niños que Human Rights Watch entrevistó habían combatido en batallas, actuado como francotiradores, atendido puestos de control, espiado a las fuerzas hostiles, tratado a los heridos en los campos de batalla y transportado municiones y otros suministros al frente, mientras a su alrededor estallaba el combate. Los niños señalaron que se unieron a los grupos armados no estatales por diversas razones. Muchos lo hicieron siguiendo el ejemplo de familiares o amigos, mientras que otros vivían en zonas de combate sin opción de ir a la escuela u otras alternativas. Algunos habían participado en protestas públicas que los motivaron a involucrarse más o habían sufrido personalmente a manos del gobierno.

Y para que los horrores de la guerra nos alcancen a tod@s por igual:

Si bien todos los entrevistados eran varones, el brazo armado y policial del Partido de la Unión Democrática Kurda (PYD), las Unidades de Protección del Pueblo, alistaron a niñas para escoltar puestos de control y patrullar armadas las zonas controladas por los kurdos.

Las violaciones y la guerra

Fuente:  El País.

Es difícil comentar este vídeo de Ouka Leele.  Parece mentira.  Debería ser mentira.

La estupefacción que nos provoca nos lleva a pensar que han exagerado.

 

 

Y, sin embargo, un sabor muy agrio en las entrañas nos hace pensar que es verdad.  Que así es la guerra.  Bestial.  Inhumana.

Y confirmamos nuestra postura vital de luchar contra la guerra, contra la irracionalidad que supone contra el dolor que produce cada día de historia de la humanidad.

Y, nuevamente, hacemos un llamamiento a que la gente os impliquéis en esta lucha contra la guerra porque juntos será más fácil acabar con esta locura.

He sufrido mucho

Se dice que una imagen vale más que mil palabras.  Nos parece que este es el caso.  Impresionante documento gráfico sobre la emigración.

En el minuto 7’37 el joven que llama a su madre le dice que ha sufrido mucho.


Y es que la política, los políticos y las decisiones políticas deberían ser más conscientes del sufrimiento humano, y más solidarios.

Y no tanta verja y no tanta policía, y no tanto ejército para todo.  Ellos no son el enemigo.  Y nosotros no deberíamos ser su enemigo.

¿Está podrido el ejército?

Imagen de Jko Sánchez

Fuente:  Huffington Post.

Lo dice un militar, un teniente.  Y la prensa se hace eco de sus denuncias aunque las presente de manera novelesca.

Nosotros, los civiles, llevamos haciendo las mismas y más denuncias pero sin novelar, mediante la cruda realidad, y ni la prensa, ni la sociedad, ni los políticos nos hacen ni caso.  Para muestra algunos botones:

Aún así, el teniente Luis Gonzalo tiene razón.  Y se la damos.  Según él el ejército está plagado de malas prácticas, es un sistema de castas en el que los oficiales se benefician de derechos que no les corresponden, hay abusos, corrupción, desvío de dineros públicos, acosos sexuales y laborales.  Por no hablar de las puertas giratorias, de las decenas de intervenciones violentas fuera de nuestras fronteras, de la falta de democracia interna y de la falta de democracia en todo el tema de la defensa, de la ingente deuda militar, …

Además, nos solidarizamos con él por las represalias que dice que está sufriendo por sus denuncias.

Por último le quisiéramos hacer notar, mi teniente, que todas estas malas prácticas en el ejército no son puntuales sino intrínsecas a esta institución anclada en los valores de la obediencia ciega, la violencia, el machismo y la represión.  El ejército es una institución que genera violencia directa contra los civiles y contra los propios militares.  Pero, también y además, genera violencia estructural porque detrae recursos que se necesitan urgentemente para las necesidades sociales tan apremiantes en esta época de crisis que vivimos.  Y, también y además, genera violencia cultural por los valores que transmite como la insolidaridad de seguir pidiendo más presupuesto de los casi 7.000 millones de € que tiene asignados en Ministerio de Defensa cuando realmente tienen un gasto militar de 27000 millones de € en 2014 y cuando han recibido créditos a interés cero para construir armamento ultrasofisticado.

En conclusión, mi teniente, al ejército no le vale con unas reformas más o menos profundas sino que es imprescindible eliminarlo, para dar paso en paralelo a otra forma de entender la seguridad diferente y realmente alternativa, que defienda  lo que la ciudadanía realmente quiere defender:  la Seguridad Humana.

Medio millón de muertos en 2012 víctimas de la violencia

Imagen de Álvaro Ba

Fuente:  Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

En este informe no se habla de los muertos en guerras, sino los muertos que ocurrieron además de las guerras, por actividades criminales y actividades ilícitas de mafias o bandas.

Se calcula que 473.000 personas perdieron la vida en 2012 por homicidios dolosos (con intencionalidad).  En 2010 se produjeron 468.000 muertos.  Parece que la situación empeora.

Más de una tercera parte de éstos (36%) tuvieron lugar en el continente americano, 31% en África, 28% en Asia, mientras que Europa (5%) y Oceanía (0.3%) presentaron las tasas más bajas de homicidio a nivel regional.  Si bien la tasa promedio global de homicidios es de 6.2 por cada 100 000 habitantes, África del Sur y América Central muestran promedios cuatro veces mayores (por arriba de 24 víctimas por cada 100 000 habitantes), lo que las vuelve las subregiones con las tasas de homicidio más altas que se hayan registrado, seguidas por América del Sur, África Central y el Caribe (entre 16 y 23 homicidios por cada 100 000 habitantes). Por su parte, con tasas cinco veces más bajas que el promedio global, Asia Oriental, Europa del Sur y Europa Occidental son las subregiones con los menores índices de homicidio.

Por arma de fuego se cometieron el 40 % y por arma blanca el 25 %.

Como se ve, la violencia no es un fenómenos estrictamente ceñido al mundo militar y de las guerras, casi medio millón de personas mueren al año por su causa.  Posiblemente cada una de estas muertes genere una microespiral de violencia y venganza que haga que esta lacra de la humanidad se perpetúe años tras año.

La violencia acompaña al ser humano. Extinguirla nos parece misión imposible. Transformarla tal vez no. Se puede avanzar en muchos frentes:  educación en la noviolencia y sus formas de resolución de conflictos, mejoras sociales que fomenten la consecución de los Objetivos del Milenio, vías de reinserción , desarme, …

Tres años de guerra en Siria (según nosotros), o tres años de gasto social (según Morenés)

Fuente:  El País.

El titular es continuación del cinismo de Morenés, los militaristas y los militares.  Ellos estarían por convencernos de que la guerra en Siria en para defendernos y que el que Occidente gane millones de euros vendiendo armas a los sirios para que se maten es otro más de los gastos sociales (e inevitables).

Los datos objetivos son:

  • 3 años en guerra.
  • 140.000 personas muertas, de ellos 10.000 niños.
  • 9.000 millones de desplazados, una cuarta parte de ellos en el extranjero.
  • 40 % de la población en “crisis humanitaria”.
  • El conflicto a arrasado sistemáticamente la economía Siria.
  • Unos 10.000 edificios estatales han sido dañados.
  • Al menos 15.000 millones de dólares en pérdidas en el sector público.
  • La economía se ha contraído en más de un 35 %, en comparación con el aumento anual del 6 % anterior a la guerra.
  • Pérdida del 40 % de su PIB.
  • La inflación ha aumentado un 200 %.
  • un 80 % de la población siria está en pobreza.
  • un 60 % de desempleo.
  • un 75 % de las instalaciones de producción de las grandes ciudades ya no están operativas.
  • ambos bandos han realizado violaciones de derechos humanos.
  • se han utilizados armas químicas.

No queremos discutir con Morenés, no merece la pena.  Seguramente para Morenés todo esto sea gasto social.  Sólo queremos pedir su dimisión por nulo compromiso social y mucha desfachatez.  (Quizá alguna paella conmemorativa no le haya sentado bien).

Cinismo es sinónimo de desfachatez, desverguenza, falsedad, hipocresía, doblez.

La guerra es un acto antisocial en el que sólo unos pocos (vendedores de armas, militares y políticos militaristas) ganan, normalmente en el primer mundo y sus lacayos.  Como demuestran las cifras anteriores, el coste de la guerra es altísimo en vidas, en desarrollo, en política, económicamente, socialmente, culturalmente, ecológicamente, éticamente, en sentido común…

La inmigración: el principal movimiento de desobediencia al sistema en la actualidad

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Fuente: El País

Muy rica la reflexión del periodista y escritos Gabriele de Grande sobre la inmigración, entendida como el mayor movimiento de desobediencia al sistema global en la actualidad.

Se nos ocurre que la vana intención de los gobiernos del mundo por “regular” y “controlar” la inmigración se encuentran siempre desbordadas por las constantes oleadas de disidencia que implica la inmigración que, con su práctica al margen, desertora, desobediente, rompe las barreras impuestas.

Esto ya se dijo de forma más sistemática en el libro “derecho de fuga” de Sandro Mezzadra, editado por Traficantes de Sueños, del cual circulan copias libres en internet, y de muy recomendable lectura.

De Grande hizo la experiencia de caminar por los mismos caminos de las rutas migratorias de Africa a Europa y nos dice de su experiencia

 Creía que encontraría mucho dolor y sangre, y lo encontré. Pero lo más fuerte que hallé no fue desánimo sino esperanza o, más bien, el espíritu de rebelión y el poder de los sueños, que a veces se convierten en más reales que la propia realidad y te llevan a hacer cualquier cosa con tal de alcanzarlos. Fue una gran lección para mi, me ayudó mucho a cambiar mi perspectiva. Dejé Italia esperando encontrarme víctimas de una injusticia y acabé conociendo a mis héroes, a gente que estaba desobedeciendo una ley injusta para cambiar su destino.

Respecto a la frontera “sur” española y la política española de inmigración tiene también un recuerdo que debería sonrojar a nuestra élite extractiva y sus ministros del opus

Recuerdo la desilusión de los deportados desde las islas Canarias que conocí en Saint Louise, en Senegal. Recuerdo el enfado de los que detuvieron ilegalmente en Nouadhibou, Mauritania, en una especie de prisión fundada por el gobierno español. Recuerdo las historias de violencia y de torturas que me contaron en Oujda, en la frontera entre Marruecos y Argelia. Recuerdo la imagen de esa valla de seis metros en Melilla y Ceuta, la perfecta metáfora de la paranoia de la Unión Europea.

Este gran movimiento es un movimiento en cierto modo político, dice el autor

 Hoy, miro el fenómeno de la inmigración a través del Mediterráneo como el mayor movimiento de desobediencia civil a las leyes europeas.

Tiene razón: una gran desobediencia civil, y no sólo a las malas políticas de Europa, sino también a las de los países de “origen migratorio” y al orden global de injusticia, que necesita también ser mirado desde esa óptica por quienes militamos desde aquí por una alternativa global al orden mundial que hace de la inmigración un drama.

Nosotros también debemos politizar nuestra desobediencia en acompañamiento de este movimiento de migrantes aún no contaminado y en reivindicación de un orden de inclusión que destruya las barreras y las causas de dominación y violencia en que se sustentan.

 

 

Otra inmunidad para los militares: la obediciencia debida en el golpe del 23 F

En el podcast que sigue se puede escuchar la visión de Jacinto Antón sobre cómo vivieron el golpe de estado del 23 F en directo, en el mismísimo Congreso de los Diputados, cuando eran policías militares.

Ellos mismo se extrañaban de que después de algo tan grave salieran todos sin ningún impedimento hacia sus cuarteles, de vuelta a la vida diaria, sin ningún cargo, ni detención, ni juicio ni reproche de ningún tipo.

Les sorprenden la inmunidad de los militares de baja graduación ante hechos tan graves. ¿Será que la “obediencia debida” debe excusar cualquier desmán?

Fuente:  Cadena Ser.

A muchos otros nos han apaleado por protestar en las puertas del Congreso, o en sus cercanías.  Tal vez esto era una agresión al Congreso (eso dicen los políticos al menos, pero lo de los militares no tanto). A muchos les han detenido, a otros les han multado.  Las cargas ante las protestas populares, la mayoría noviolentas, han sido constantes, las acusaciones a los manifestantes han sido muy gruesas:  poner en peligro a la democracia, violentar a las instituciones y a sus respetabilísimos representantes populares, etc.

Sin embargo, la inmensa mayoría de los que dieron el golpe de estado salieron impunes, el razonamiento fue, y sigue siendo, la obediencia debida a los altos mandos, un excusa penal inmoral. Otra demostración más de que los militares son impunes, este es otra más de sus privilegios, de que ellos pueden hacer lo que quieran y no les pasa nunca nada. ¿Qué necesitan los altos mandos militares?  Que haya carne de cañón, es decir, soldados, cabos, sargentos, tenientes, capitanes que estén dispuestos a obedecerles sin dudar y pidan lo que pidan.  Como contraprestación se les ofrece la inmunidad, la ausencia de responsabilidad ante lo que hagan.

¿Es esto justo?

Del relato nos resulta asombrosa la imagen que dan del ejército español, en una de sus autodenominadas fuerzas de élite.  Nos hablan de gente que tuvo como principal actividad dormir por los rincones, otros buscaron alcohol y pasarlo lo mejor posible, o saquear el bar, o hacer “turismo” por el Congreso, o saquear los despachos, todo actividades nobles, como se ve.  ¿Esa es la ética de los que nos defienden?, ¿Dónde estaban los mandos para evitar estas tropelías?  ¿Cuál era la ética de los mandos, tanto en estos “pequeños” detalles como en el detalle inmenso del propio golpe de estado?

Es llamativo, como cuenta uno de los entrevistados, que no les penalicen por dar un golpe de estado y, sin embargo, dos semanas después le arresten por no llevar los calcetines reglamentarios.  Es decir, lo que vale es el estrictísimo y cateto reglamento militar y, por supuesto, la obediencia debida.  La lógica, los valores humanos, el librepensamiento, hay que dejarlos en la puerta al entrar a lo militar, a pesar de haberse comprobado científicamente que pensar no produce secuela alguna.

También es llamativo que sólo una persona de ciento y pico diese un paso atrás cuando les comunican que van a tener que disparar contra otros. Sólo una persona se negó. ¿Las demás tenían tan interiorizada la violencia que imponía el servicio militar obligatoria, como para no ser críticos ante la orden de tener que disparar contra sus compatriotas? , ¿O es que el miedo a que tomasen represalias los golpistas contra ellos les obligó a ser egoístas y preferir disparar a otros antes que el calabozo?

Ambas situaciones son muy penosas y nos hablan de la baja catadura moral del ejército como institución y escuela de formación.  O te inhumanizan por medio de la violencia o lo hacen por el temor.  En ambos casos los soldados dejan de ser personas libres, de tener un criterio propio y se convierten en meras armas mortíferas contra quienes les ordenen.

Otro aspecto a analizar es el de la comunicación.  Les prohibieron llevar transistores.  Para el éxito del golpe de estado era necesario que no supieran lo que iban a hacer, que no tuvieran noticias reales, sino mentiras y órdenes militares.  Todo para que no puedan pensar, valorar, ser críticos.  Pura tecnología militar básica.

Muchas veces hemos abogado y explicado que los militares son, en realidad, nuestro enemigo.  Sus mecanismos, su ética, y sus privilegios, demostrados en el podcast anterior y en nuestros razonamientos siguientes, nos llevan a concluir que es la institución que más amenaza nuestra paz en todos los niveles (directo, cultural y estructural).

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