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Lobby para que el Parlamento Europeo no colabore con el gasto militar en el presupuesto de la Unión Europea

No inviertas en armas

Por ENAAT

Fuente: Campaña en WeMove.EU

Desde la Red Europea contra el Comercio de Armas (ENAAT por sus siglas en inglés) se ha iniciado una campaña dirigida a los eurodiputados para que no apoyen con su voto la promoción de la venta de armas con presupuestos europeos.

La petición, en concreto dice así:

No incluyan una partida para la industria armamentística en el nuevo presupuesto de la UE. El dinero de los europeos no debería financiar tecnología militar. Este dinero debería destinarse a proyectos que desarrollen estrategias no violentas para evitar y resolver conflictos y que hagan frente a sus verdaderas causas.

Nos parece todo un acierto de la campaña vincular el rechazo de la tecnología militar con la idea de revertir ese dinero para luchar contra las causas de las guerras y de los conflictos, lo que apunta a una visión de alternativa a la defensa militar, algo normalmente eludido en los discursos oficiales y que necesitamos construir, difundir y popularizar para que la sociedad se empodere de tal propuesta transformadora.

No faltan razones para exigir a los eurodiputados que no colaboren con esta vuelta de tuerca del militarismo agresivo al que nos aboca la política europea y la dichosa aspiración de competir en el plano de las superpotencias.

Como dice la justificación de la campaña, contamos ya y por primera vez con un presupuesto “europeo” para los tres próximos años destinado a la industria militar, con 90 millones de euros para partidas de investigación de I+D militar. Fue aprobado el pasado año y los eurodiputados colaboraron en esta aprobación. De manera que no son, que digamos, almas cándidas y mucho nos tememos que ya han sido tocados por el lobby militar para futuras colaboraciones.

La Comisión Europea, órgano político de la Unión Europea y un inestimable aliado del militarismo, ha estado presionando además para dar prioridad al “sector de la defensa” dentro del presupuesto europeo, introduciendo partidas destinadas a estos fines en los  Fondos Estructurales y Regionales, en la Ayuda al Desarrollo y hasta en el famoso programa Erasmus. Otro signo de la preocupante extensión de la mancha de aceite de los señores de la guerra en las instituciones europeas.

Junto con estos apabullantes datos, nos cuenta la Red promotora de la iniciativa que

El 7 de junio, la Comisión lanzó el Fondo Europeo de Defensa [4], mediante el cual pretende destinar 500 millones de euros adicionales del presupuesto de la UE a la investigación y desarrollo de la industria armamentística durante el período 2019-2020 [5]. Es más, a partir del 2021 dicha contribución llegará a los 1.500 millones de euros al año, lo que significa un aumento mucho mayor del propuesto en noviembre de 2016.

Este fondo también incluirá contribuciones nacionales hasta llegar a los 4.000 millones de euros al año, con el fin de financiar la última fase del proceso: el desarrollo y compra conjunta de equipamiento militar por parte de todos los Estados miembros. La Comisión propone que las contribuciones nacionales a este fondo queden excluidas del umbral de déficit del 3% que cada Estado miembro debe respetar. Un privilegio del que no gozan las inversiones en educación, salud o medio ambiente.

Es este contexto el que justifica la movilización de ENAAT, en la idea de ejercer presión a los eurodiputados para que no apoyen con su voto los cambios que pretende la Comisión, pues en los próximos meses se llevarán a votación los euro-presupuestos.

Nos pide una de las personas que sigue nuestro blog que opinemos en público sobre dicha campaña.

Por supuesto que cualquier lucha encaminada a enfrentar el militarismo y a buscar alternativas al mismo merece nuestro respeto y animamos, no faltaría más, a hacer lo posible para evitar un presupuesto europeo encaminado a potenciar el desarrollo y la venta de armas.

Y si ocurre que, al menos que nosotros sepamos, ésta es la única campaña abierta a que la sociedad presione a estos diputados, bienvenida sea y que tenga toda la eficacia posible.

Pero vayamos un poco más allá de la mera declaración de principios, a analizar algunos aspectos de la propuesta que nos parece, puede añadir puntos no tanto para enmendar la campaña (no somos nadie para ello y sentimos respeto por este trabajo) como para reclamar nuestro propio compromiso en la lucha por la paz.

1.- La Red Europea contra el Comercio de Armas. ENAAT.

La promotora de la iniciativa, la Red ENAAT, es según su propia explicación  “una red informal de grupos e individuos que ven el comercio de armas como una amenaza para la paz, la seguridad y el desarrollo” y que luchan como grupo de presión contra el lobby de la industria militar.

Su trabajo pretende limitar o terminar con el comercio de armas, mediante la investigación, la publicación, la presión y las campañas públicas.

Naturalmente, este trabajo de lobby no agota las luchas pacifistas y del sentido común, y tal vez no sea tampoco el trabajo que más y mejor puede aglutinar a la sociedad para problematizar la idea de paz de los poderosos; pero es un aspecto que, también, forma parte de estas luchas y es de agradecer (dado lo anodino y ambiguo que puede llegar a ser) que alguien se dedique a ello.

Es decir, su lucha, según este esquema, se focaliza en realizar investigación-divulgación y lobby contra la industria militar. Se enfoca a convencer (más improbable) o a incomodar a las instituciones para que cambien (por gusto o a regañadientes) sus actividades.

Los componentes de esta red, según aparece en su propio listado son:

De esta composición destacan varios aspectos: su carácter multinacional, su diversidad de organizaciones y enfoques (redes de paz, grupos de promoción de derechos humanos, institutos de investigación, y las dos organizaciones internacionales más amplias, una de carácter antimilitarista y otra religiosa) y su común apuesta por un trabajo de diálogo institucional y de lobby institucional.

Se trata, desde nuestro punto de vista, de lo que hemos llamado en nuestro libro “Política Noviolenta y lucha Social” (págs. 38 a 56) de una de las perspectivas del pacifismo, la que hemos denominado pacifismo no oficial (no comparte ni la idea ni la agenda de paz “oficial” e institucionalizada que entiende la paz como preparación de la guerra y, cuando más, como ausencia de guerra) y no alternativo o reformista (pretende promover cambios críticos pero no rupturistas con la idea de paz oficial y no apuestan por una alternativa global de paz y defensa).

No queremos decir que algunos o muchos de estos miembros no compartan, de fondo, una idea de paz diferente (ni menos aún que no promuevan otras luchas más centradas en la idea de una alternativa global de paz), sino que sus acciones y su trabajo en el campo concreto que analizamos no va encaminada a esto, sino a conseguir, en el dialogo con las instituciones, la asunción de reformas posibilistas en la idea oficial de paz.

Nos parece de una enorme valía esta unión de fuerzas para luchar por un tema de esta envergadura y es de apreciar el esfuerzo tanto de investigación y divulgación, como de campañas de presión institucional, los aspectos fundamentales que abordan en la campaña. De hecho el trabajo de denuncia y de sacar información al respecto es de valía también para la lucha de un pacifismo horizontal, desde abajo y enfocado a una alternativa global y debemos saber aprovecharlo y saber crear sinergias con este enfoque pacifista.

2.- La militarización soterrada e imparable de la política europea.

Pero como hemos señalado en diversas ocasiones, el problema de la paz en Europa no es el problema de una reglamentación jurídica de la guerra y de los períodos de entreguerra, ni es sin más una especie de construcción jurídica de la paz, mediante tratados de limitación del armamentismo, o políticas de desarme entre los Estados.

El problema de la paz es más transversal y radical, y su enfoque debe pretender no limitar la guerra, sino construir la paz con contenidos y de forma dinámica, estructural y global, mediante políticas de transarme (no mero desarme) y propuestas de defensa alternativas tanto en el qué hay que defender, como en las metodologías de defensa y los sujetos de la misma.

En el contexto europeo, todo esto va estrechamente asociado no sólo a la limitación de industria militar y sus intereses (más bien deberíamos hablar de su reconversión a fines socialmente útiles y su eliminación como industria militar), sino principalmente:

  •  a la lucha contra la creciente militarización de la política europea,
  • a la resistencia contra la creación de múltiples estructuras y sinergias encaminadas a cimentar una potencia militar europea,
  • y a la apuesta contra la perversión de confundir políticas de paz con políticas militares y con un enfoque global de la seguridad desde la óptica militar.

La idea oficial de paz en Europa es la idea militarista que legitima el intervencionismo militar y la dominación y violencia como metodologías propias en materia de seguridad y razón última de sus políticas internacionales. Se construye desde un silencioso consenso de las élites, acompañado de una inconsciente ignorancia de la ciudadanía, que se supone que por omisión acepta este estado de cosas.

Merece la pena recordar que el militarismo europeo está incrementándose de forma silenciosa pero a pasos agigantados, y que entre sus componentes cuenta con:

  • una Agencia Europea de Defesa,
  • otra Agencia Europea de Inteligencia,
  • un espionaje militar propio,
  • un Cuartel General y un Estado Mayor propio,
  • un Comité Político y de Seguridad (COPS) que diseña la doctrina de defensa europea, incluyendo la política de fronteras y contra la inmigración,
  • un Comité Militar (CMUE) que diseña el despliegue de tropas en misiones militares europeas,
  • una Academia Militar Conjunta,
  • unos Eurogrupos de Combate,
  • Fuerzas Navales y Guardamarinas Conjuntas,
  • y con un importante despliegue de tropas en varios conflictos internacionales,
  • más un presupuesto militar creciente, como venimos diciendo, y diversas subvenciones y ayudas que se le ofrecen a la industria militar y al militarismo disfrazadas en partidas destinadas a fines más nobles.

Todo un arsenal militarista al que, al parecer, falta por poner la guinda con la creación de un futuro “ejército europeo”, tal como explicamos en un trabajo de 2015 editado con el nombre de “ejército europeo” y que en sus líneas básicas sigue aportando información y análisis vigentes a día de hoy.

Merece la pena decir que la otra pata de todo este entramado consiste en el colaboracionismo social y global con el desarrollo de esta política. Colaboracionismo que se manifiesta en el aplauso de los diputados europeos al gasto militar (a los que hay que presionar, como muy bien hace esta campaña, y señalar con el dedo de la indignidad), pero también con el colaboracionismo del poder financiero y de la banca (convertida en uno de los principales agentes de esta locura y a la que también hay que poner freno) y del mundo productivo, de los enfoques tecnológicos y de desarrollo científico, del mundos mediático y cultural que promueven la legitimación de esta violencia cultural, de los principales partidos y agentes sociales europeos en sus programas de acción, de los ayuntamientos  e instituciones que facilitan subvenciones y otros medios a estas industrias y a estas infraestructuras militares, …; pero no menos de los trabajadores y trabajadoras que operan en empresas militares, de los ahorradores que depositan sus ahorros en bancos armados, de los consumidores y usuarios que aceptan una oferta y un bienestar propio basado en la explotación y dominación sobre otros territorios y sociedades, de los intelectuales que callan, de los ciudadanos que colaboran sirviendo en estos ejércitos o sometiéndose a su lógica, y del conjunto de la sociedad que de forma acrítica participa del caldo de cultivo estructural, cultural y global de este modelo.

En suma, la pata principal del militarismo europeo es nuestra voluntaria servidumbre y colaboracionismo con su lógica y con su actividad y es aquí donde, en nuestra opinión, debe realizarse todo el trabajo posible para desencadenar la desobediencia a esta política, pues, de lo contrario, no podremos avanzar sino en la ingenua idea de “convencer” por la altura de nuestros principios a una élite que se caracteriza por la bajeza de los suyos y mide todo en política en términos de oportunismo, clientelismo e intereses egoístas.

Por supuesto que una campaña encaminada a presionar a las instituciones europeas (Parlamento, Consejo o cualquier otra) para que no avancen en sus peores intenciones es meritoria y debe ser bienvenida, pero es necesario añadir que no agotan la agenda de la lucha por la paz necesaria y que tal vez por sí solas no permitan avanzar en este propósito o al menos al ritmo requerido.

Para que no le pase como al cuento del cacique que señala Galeano en su libro de los abrazos (que su propuesta rasque mucho y rasque bien pero donde no pica) deberá (y esa es la principal tarea que debe hacer el que llamamos pacifismo alternativo) venir acompañado de una lucha en la base social y encaminada desde postulados abiertamente antimilitaristas y alternativos de desobediencia y creación de otras prácticas de lucha social contra el militarismo europeo.

3. La pasividad social

Por eso, y aún aplaudiendo la iniciativa, mucho nos tememos que las razones de peso de la red para llamar a la conciencia de los eurodiputados, o para alertar a una ciudadanía en el mejor de los casos bastante alejada de esta problemática, cederán ante la presión y el prestigio del militarismo y de su lobby político, el cual hace muchos halagos y promesas a la clase política europea.

Jugamos con fuerzas desiguales y por desgracia en la balanza de la campaña se encuentra el peso de la razón (un peso ligero) y de la ética, más las firmas que se consigan (actualmente más de cien mil), frente al abrumador peso de los intereses y del potente lobby militar industrial y del militarismo militante de los gobiernos europeos.

¿Quiere esto desacreditar a la campaña? En absoluto. La animamos y animamos a la firma de la petición que plasma la campaña por cuanta más gente mejor, por más que llamemos a nuestro propio compromiso para hacer avanzar la lucha por la paz más allá de presionar con firmas a los diputados europeos, cuyo voto, en cierto modo, ya es un voto cautivo y anunciado.

Lo importante es llegar a problematizar una política deliberada de remilitarización tal como la emprendida por la élite europea, y eso necesita un peso decisivo de la sociedad, de esa sociedad despreocupada y desmovilizada (¿tendrá que ver en ello de alguna manera la falta de agendas políticas del pacifismo y del antimilitarismo o la falta de permeabilidad de los sectores políticos tradicionalmente de izquierda hacia la agenda de la paz?).

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Lo nuclear desvela, otra vez más, nuestra falta de soberanía

Imagen de Jóvenes Verdes

Fuente:  El País.

Si la política de defensa militar está, según nos cuentan sus entusiastas, para defender nuestra independencia, ¿por qué no somos independientes en las cuestiones militares?

El caso es que a partir del 20 de septiembre de 2017 tendremos 122 países, casi dos tercios de los que componen la ONU, que van a empezar a firmar el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares.

España, oficialmente, ha renunciado a tener armas nucleares, sin embargo se niega a firmar el Tratado.  ¿Por qué?  Pues porque la OTAN se opone a que sus miembros lo hagan. ¿Acaso la OTAN tiene una estrategia de guerra nuclear?

Tampoco firmarán el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares los países que, oficialmente, las tienen:  9 en total,  Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

No solo los países poseedores de armas nucleares han rehusado firmarlo. Holanda, único socio de la OTAN que participó en la conferencia de la ONU en la que se negoció el texto, votó al final en contra. Fue el único voto negativo, 122 países votaron a favor y Singapur se abstuvo.

Si están preparados para aguantar una nueva lluvia de argumentaciones cínicas, he aquí las razones por las que las autoridades españolas del PP se niegan a la firma:

Fuentes gubernamentales confirman que España no firmará el tratado que prohibe desarrollar, probar, producir, manufacturar, adquirir, poseer o almacenar armas nucleares . Alegan que este nuevo texto “socava” el Tratado de No Proliferación (TNP) suscrito por España. El TNP, de 1968, pretendía frenar el acceso a la bomba atómica de nuevos países y comprometía a los poseedores de la misma a reducir sus arsenales. Es el fracaso del TNP en ambos objetivos —cuatro países se han sumado en las últimas décadas al club de los cinco y las superpotencias están modernizando sus arsenales— lo que ha llevado a Brasil, Sudáfrica o Nueva Zelanda a promover su prohibición total.

Además de considerar que el nuevo tratado debilita el régimen de no proliferación, hay otra razón de fondo por la que España rehúsa firmarlo: su pertenencia a la OTAN. La Aliaza Atántica no se ha pronunciado formalmente sobre el tratado, pero fuentes aliadas reconocen que ha sido objeto de debate entre los socios. La conclusión no puede ser más categórica: la prohibición de las armas atómicas es incompatible con la doctrina de la disuasión nuclear en la que se basa la seguridad atlántica. Sobre todo frente a Rusia.

Hasta tal punto se considera incompatible el tratado con la seguridad de la OTAN que se ha planteado la posibilidad de que los países que lo suscriban no puedan participar en el partenariado aliado, un régimen que permite recibir asesoramiento o apoyo militar y participar en ejercicios o misiones y engloba a más de 40 asociados tan heterogéneos como Jordania, Colombia o Afgangistán. El tratado prohíbe no solo tener armas nucleares, sino también “buscar o recibir asistencia de cualquier país implicado en actividades prohibidas” por el mismo.

Aunque la OTAN no se ha pronunciado, sí lo han hecho sus tres socios nucleares (Washington, Londres y París) que advirtieron, en un comunicado conjunto, que “un tratado que no resuelva los problemas que hacen necesaria la disuasión nuclear no mejorará la paz y seguridad internacionales”.

¿Estamos de acuerdo en lo perniciosas que son estas armas para el conjunto del planeta?  ¿Somos conscientes de que pueden acabar con la vida en la Tierra?

Si en la mayoría de los países hay movimientos importantes para acabar con el uso energético de lo nuclear, ¿qué podríamos esperar del uso militar?

Todos estamos de acuerdo en que el arma nuclear es inhumana y está totalmente deslegitimada (muchos añadiríamos que las demás armas también).

Las implicaciones son penosas:

  • En lo que atañe a España, queda reconocida nuestra obediencia al imperio.  No somos autónomos, no tenemos decisión, aunque sea para las cuestiones que sólo quedan en papeleo, que no afectan a nada esencial.
  • En España manda la OTAN.  Y en la OTAN manda USA.  Todo lo demás son cuentos, distracciones política para mantenernos en la inopia.
  • Y decimos que la firma de este tratado es sólo papaleo porque no lo van a firmar ninguno de los poseedores de armamento atómico.  Ellos se niegan a dejar de ser los matones del barrio, les importa avanzar hacia la paz un bledo.
  • Los países que poseen armas nucleares elevan sus gritos al cielo cuando llega un nuevo miembro al club.  Entonces quieren controlar sus arsenales, reducir el alcance de sus misiles y difundir por todo el mundo el horror que es que alguien pueda acabar con la vida del planeta apretando un único botón.
  • Estamos en manos de militares y militaristas que se lucran con el negocio de la guerra.  Para ello solucionar los problemas que, según USA, Gran Bretaña y Francia, hacen necesarias las armas nucleares no es una opción:  su lucro y su insolidaria forma de vida se vería perjudicada.

Muchos nos tememos que si algún día se logran solucionar muchos de los problemas que según USA, Gran Bretaña y Francia hacen necesarias las armas nucleares nos explicarían, con su media sonrisa de matones planetarios, que todo ello fue gracias a la presencia de las armas nucleares en el escenario político.  Para ellos los esfuerzos por la paz de individuos, ongs y, en ocasiones, de algunas instituciones, no son relevantes.

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El inhumano coste de la guerra en Colombia

Impresionante infografía la que les presentamos:  las cifras de la guerra en Colombia.

¿Qué destacar de este informe gráfico?  Todo.

¿Cuál es el futuro de un país en el que se gasta 120.000 veces más en Defensa que en Empleo Público , o 80.000 veces más en Cultura?

¿Por qué se empeñan nuestras élites en que lleguemos a gastar el 2 % del PIB en Defensa cuando se ve claramente que a mayores cifras, en Colombia el 17’9 % del gasto en Defensa sobre el total de los Presupuestos, más posibilidades, o mejor, más seguridad, de guerra?

Destacamos un dato que viene en pequeñito y que quizá se os pase.  El número de funcionarios:

  • Ministerio de Defensa:  23.993
  • Policía Nacional:  179.172
  • Ejército Nacional:  233.765
  • Armada Nacional:  35.526
  • Fuerza Aérea:  10.562
  • TOTAL: 483.018

Casi medio millón de funcionarios dedicados a la guerra y la violencia.

El presupuesto de Defensa ha ido creciendo a razón de 1 billón de pesos por año, comenzando a contar desde los 12’6 billones de pesos del 2000 hasta los 27’7 billones de pesos de 2014.

Quizá sea una forma rápida o coloquial de decirlo, pero puede que en ella se encierre mucho contenido político.

Nos referimos al concepto de “el coste de la paz”, en ello incluyen los 14.600 millones de pesos que costaron las conversaciones de paz, los 20 millones de pesos que cuesta cada reinsertado, los 4’13 billones de pesos que se gastó entre 2000 y 2014 para resarcir económicamente a las víctimas, y los 139.268 pesos que le ha costado al Estado la protección de los más de 2 millones de menores de edad desplazados.

Nos parece totalmente mentira e interesado el título.  No es el coste de la paz, es el coste de las secuelas de la guerra que ha afligido a Colombia.

Y falta el coste de los muertos y heridos en la guerra, el coste ecológico, el coste en infraestructuras destruidas, el coste relacional entre l@s colombian@s, el coste de todas aquellas políticas de vivienda, educación, sanidad, etc., que se pudieron hacer pero que no se hicieron por gastar en lo militar, … el coste de ser uno de los países más desiguales del globo.

Nos debería hacer reflexionar este ejemplo de violencia directa, estructural y cultural, nos debería hacer tomar posiciones claras a favor de la paz.

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Oportunidades de paz y escenarios de riesgo para 2016

Imagen de aipaz.org

Con el final de año y el comienzo del nuevo suele ser habitual que los distintos observatorios de conflictos nos hagan partícipes de sus predicciones.  En este caso nos hacemos eco de los análisis del a catalana Escola de Cultura de Pau para 2016.

En 42 interesantes páginas desarrollan sus análisis sobre:

  • Oportunidades de paz:  Chipre, Burkina Faso, Tailandia, Nyanmar, y la perspectiva de género en los procesos de paz.
  • Escenarios de riesgo:  Burundi, Malí, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Venezuela, Afganistán, Filipinas, el conflicto Turkía-Kurdos, Yemen, y la amenaza yihadista.
  • En un anexo nos listan las oportunidades de paz y los escenarios de riesgo de años anteriores.

Como se ve, la Escola de Cultura de Pau ha tenido que desarrollar más trabajo en los riesgos de guerra que en las oportunidades de paz.  Todo un indicador sobre la realidad internacional.  Y, nuevamente, África y Asia son los escenarios más tormentosos.

Algunos titulares de sus planteamientos son.

  • Sobre Burkina Faso:  El nuevo escenario político en Burkina Faso caracterizado por una mayor pluralidad, representa el fin del sistema de dominio de partido único de Estado, abriendo un nuevo marco político para la consolidación de la democracia.  La reforma del sector de seguridad en Burkina Faso se presenta crucial para relegar de manera definitiva al Ejército del control del aparato político nacional
  • Tailandia:  En 2015 se cumplieron parcial o totalmente las tres condiciones que acordaron los Gobiernos de Tailandia y Malasia para el inicio de un proceso de paz: una reducción sustancial de la violencia antes del inicio de las negociaciones; la inclusión de todos los grupos armados que operan en el sur de Tailandia; y la presentación de demandas comunes o unificadas por parte de las organizaciones insurgentes
  • Nyanmar:  En 2015 Aung San Suu Kyi obtuvo la victoria en las urnas en Myanmar y se logró la firma de acuerdo de alto el fuego con ocho grupos insurgentes
  • La perspectiva de género en los procesos de paz: inclusividad y sostenibilidad.  Los acuerdos alcanzados en procesos de paz más inclusivos son más sostenibles
  • Sobre Malí:  Tanto los programas de entrenamiento de las fuerzas nacionales de seguridad implementados por EEUU y por la misión europea EUTM, como las operaciones de combate francesas se han mostrado ineficaces a la hora de contener la amenaza yihadista en Malí
  • Sobre Venezuela:  Tras más de 15 años de control absoluto de las instituciones por el chavismo, el régimen ha recibido un duro golpe que abre un escenario incierto, caracterizado por el temor al incremento de las tensiones políticas, a la mayor polarización social y a posibles estallidos de violencia
  • Sobre Turkía y los kurdos:  El colapso del diálogo entre Ankara y el PKK, la urbanización de la guerra y la “sirianización” de la cuestión kurda en Turquía apuntan a riesgos de una mayor deriva del conflicto.  Está por ver si en el proyecto de hegemonía política del régimen de Erdogan hay voluntad real para una solución pacífica y dialogada al conflicto kurdo
  • Violencia armada en Yemen: ¿una nueva Siria invisibilizada?  La Cruz Roja advirtió en septiembre que después de cinco meses de conflicto Yemen ofrecía un panorama similar al de Siria después de cinco años de guerra
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Actualmente es difícil avanzar en la desnuclearización militar

Imagen de Friekoop

Fuente:  El Orden Mundial.

El militarismo se basa, en parte, en el ocultamiento de los temas que le son propios.  ¿Quién se preocupa por las armas nucleares en estos momentos?  ¿Existen muchas, pocas, algunas?  ¿Son necesarias?  ¿Son útiles?  ¿Son un peligro?

En el blog El Orden Mundial nos hacen un muy buen repaso por el camino de la desnuclearización armamentística internacional desde 1987 y el tratado INF.  Como se verá, a lo largo de su lectura, se ha avanzado mucho en el camino de la desnuclearización armamentística, en algunos aspectos, pero en otros hemos empeorado considerablemente.

Los avances:

  • Cada vez hay menos ojivas nucleares
  • Cada vez hay menos medios para lanzar los misiles nucleares.
  • Cada vez los mecanismos de control mutuo son mayores:  “inspecciones in situ por ambas partes, sino también chequeos de instalaciones en desuso, supervisiones en la destrucción de los sistemas de armamento e inspecciones con escaso margen de aviso previo. También se estableció un sistema de monitoreo permanente sobre fábricas de misiles en cada país para comprobar el cese definitivo de la producción de sistemas y de misiles ya prohibidos”

Los retrocesos:

  • Cada vez hay más países en posesión de armamento nuclear.
  • Ha aumentado el descontrol del material militar nuclear.
  • Cada vez hay más peligro de tráfico ilegal de material nuclear militar.

Si hacemos un balance del tema ¿es para ser optimista?,¿es para echarse a temblar?

Uno de los problemas con los que se lidió fue que el Tratado START pasó de ser un acuerdo entre las dos superpotencias a tener que incluir a Kazajistán, Ucrania y Bielorrusia, tras la desmembración de la Unión Soviética.  Esto se solucionó con el Protocolo de Lisboa, concluido en mayo de 1992 y que acordaba la devolución de todo el armamento nuclear kazajo, ucraniano y bielorruso a Rusia. Más de 3,000 cabezas nucleares estratégicas y 3,000 tácticas fueron transferidas a lo largo de cuatro años, finalizando en noviembre de 1996.

El tratado START fijó en 6.000 el número máximo de misiles de cada potencia y en 1.600 los sistemas de lanzamiento, tanto terrestres como submarinos.  Su fecha tope era 2009, pero ya en 2001 ambas partes lo habían superado.

El siguiente tratado, el START-2, fracasó.  Buscaban acabar “por completo los MIRV (sistemas de reentrada múltiple independiente) en la categoría de los ICBM. Los MIRV, debido a su capacidad para portar múltiples cabezas nucleares en un solo misil, representaban la piedra angular del poderío nuclear de ambas superpotencias tanto en los años 80 como en los 90, reforzando de esta forma el concepto de la destrucción mutua asegurada (MAD, en sus siglas en inglés).  Este tratado, que entró en vigor en el año 2000, tuvo sin embargo una vida corta; dos años después, en junio de 2002, Rusia se retiraba del Tratado como respuesta a la retirada unilateral por parte de Estados Unidos del Tratado ABM (Anti-Ballistic Missile Treaty) con el objetivo de desarrollar un escudo antimisiles. De esta forma, y hasta el día de hoy, ambos países siguen manteniendo o bien sistemas MIRV plenamente operativos, caso de los ya en fase de retirada SS-18 y SS-19, basados en silos o de los recién introducidos RS-24 móviles rusos, o bien sistemas con capacidad potencial MIRV como los Minuteman III estadounidenses.”.

Este fracaso, por tanto, ha supuesto el mantenimiento y refuerzo de las políticas de defensa basadas en la potencia nuclear.  Y, por lo tanto, la delirante política de Destrucción Mutua Asegurad, sigue en vigor.

Actualmente nos hallamos bajo la vigencia del acuerdo START-3, que abarca desde 2011 a 2018 y que limita a 1.550 los misiles nucleares y a 700 los sistemas de lanzamiento efectivos, más 100 en la reserva.

Imagen de El Nuevo Orden Mundial

 

Actualmente son varios los problemas, y cada vez más graves, que están imposibilitando el avance en la desnuclearización militar:

  • las diversas expansiones de la OTAN hacia el este,
  • los planes para el establecimiento de un escudo antimisiles en Europa por parte de Estados Unidos
  • y de la modernización del armamento nuclear estratégico ruso – consecuencia en parte, de lo anterior –
  • la desconfianza mutua surgida por las crisis de Georgia y, luego, de Ucrania.
  • Acusaciones mutuas de violar el tratado INF (que prohíbe misiles de crucero con alcance superior a 500 km de alcance), los yankis con sus sistemas de lanzamiento vertical VLS, y los rusos con sus misiles Iskander-K.
  • China actualmente desarrolla y despliega misiles balísticos de alcance intermedio como por ejemplo el DF-21 y misiles de crucero estratégicos y tácticos que suponen un potencial peligro tanto para Rusia en sus fronteras orientales, como para los norteamericanos – y sus respectivos aliados regionales – en el Pacífico Occidental.
  • Otros países emergentes como Pakistán o la India también han desarrollado y puesto en servicio sistemas similares

Mal panorama se nos presenta, nuclearmente hablando.

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No al robot asesino, pero … ¿sí a los humanos asesinos?

Imagen de spinster cardigan

Nos congratulamos mucho de que, como titula ABC, el ejército español no vaya a disponer de robots asesinos (Arma Autónoma Letal, en terminología militar) que seleccionan y matan a sus enemigos sin ninguna intervención humana.

Por una vez estamos de acuerdo con la posición oficial del gobierno del PP:

«Las Fuerzas Armadas españolas no disponen, ni tienen previsto desarrollar,ningún sistema de arma letal totalmente autónomo o que esté basado en la llamada Inteligencia Artificial». Y no, tampoco se «está financiado ningún proyecto de investigación» en este campo.

A estos nuevos autómatas se les considera la tercera revolución en el arte de la guerra, después de la pólvora y de las armas nucleares.  (Nótese cómo es el lenguaje:  se llama revolución a una evidente involución para nuestra especie, y arte a un evidente desastre inhumano en esencia.  Dicen que el lenguaje nos crea culturalmente, y parece que el descuido con el que lo usamos en asuntos militares nos hace ser como somos:  descuidados y crueles en los temas de violencia estructural).

Hay gente que defiende estos artefactos:

destacan que aportarían una mayor protección; multiplicarían la fuerza empleada; evitarían muertes innecesarias y minimizarían el tiempo de reacción respecto al de los seres humanos. Además, un robot nunca actuará por pánico, venganza u odio racial, dicen. Pero como explicaban Cesáreo Gutiérrez y María José Cervell en la Revista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, esto no implica que las máquinas vayan a ser más objetivas en sus acciones. El ejemplo, decían los expertos, está en el vuelo 655 de Iran Air que fue derribado por un buque de guerra estadounidense en 1988: el sistema AEGIS con el que estaba dotado identificó un avión como un F-14 iraní. Pese a las dudas de la tripulación, finalmente se confió en la máquina y murieron 290 civiles.  Gutiérrez y Cervell creen que son las «ventajas militares y el menor costo económico y político, los factores que explican por qué son cuantiosos los recursos que algunos Estados dedican a la investigación de las Armas Autónomas».

Pero parémonos en algunos de los argumentos:

  • ¿mayor protección?  ¿No resulta más evidente pensar que lo que provocarían sería mayor inseguridad?
  • ¿evitarían muertes innecesarias?  Largo sería discutir cuáles son las muertes necesarias en un conflicto.  Además, se identifica a las máquinas con la perfección y ello está muy lejos de la realidad, entre otras cosas porque son creadas por seres imperfectos, humanos y en este caso para matar.
  • ¿nunca actuarían por pánico, venganza u odio racial?  Salvo que estén programados para ello, ¿no?

Esta es la I+D+i militar:  como matar más, en menos tiempo y con menos problemas directos de conciencia.

De locura.  Lo que no se cuenta es que serían un negocio nuevo.  Y, por lo tanto, representarían pingues beneficios a quienes llegasen primero a este mercado.

Pero entrar en este debate nos puede hacer olvidar el más importante:  ¿puede haber seres humanos asesinos con el beneplácito del Estado?

Porque si se justifica lo anterior, se justifica todo.  Y si se justifica todo, todo es mierda.

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Las armas químicas y su destrucción

Imagen de Cedward Brice

El de las armas químicas es un asunto muy poco tratado en los medios de comunicación de masas, salvo cuando ocurren hechos puntuales de uso o amenaza.  Glosamos aquí dos entradas de sendos blogs porque hacen un tratamiento del tema muy interesante a la par que general, lo cual nos ayuda a comprender mejor este apartado del armamentismo mundial.

Fuente:  Posos de Anarquía.

Existe una Convención de armas químicas (1993) y una Organización Para la Prohibición de las Armas Químicas (1997).  Parece que su trabajo es constante en la destrucción de arsenales de armas químicas:

“la organización ha supervisado ya la destrucción de las tres cuartas partes de todas las armas químicas declaradas e inspecciona a diario la industria química”. De las casi 72.000 toneladas de agentes químicos declarados, ya han sido destruidos más de 53.600 toneladas (75,37%).

Además,

La Convención establece, no sólo la obligación de destruir todas las armas químicas, sino también las instalaciones en las que se producen esas armas, por lo que casi todas las instalaciones han sido destruidas o reconvertidas para propósitos pacíficos”.  Nieves García, actual secretaria de ANPAQ, explica que cuando arrancó la OPAQ hubo que abordar tanto a los países poseedores de armas químicas (EEUU, Albania, Corea del Sur, India, Iraq, Libia y Rusia), como a los productores (Bosnia Herzegovina, China, Corea del Sur, EEUU, Francia, India, Irán, Irak, Japón, Libia, Reino Unido, Rusia y Serbia), sin olvidar a aquellos países en los que otros había dejado abandonado armamento de este tipo, como es el caso de China con armas de Japón, Panamá con las de EEUU o Libia con armas químicas italianas.

Hasta la fecha, la OPAQ ya ha realizado un total de 4.779 inspecciones en más de 80 Estados Partes, con más de 2.500 inspecciones en 211 polígonos con armas químicas, de un total de 227 declarados. El balance es muy positivo y, como asegura Alejandre, “a diferencia de otros tratados de desarme y no proliferación, aquí a todos los países se les trata por igual, no se mide con diferente rasero a Occidente y Oriente, entre otras cosas, porque tanto el cuadro directivo como el cuerpo de inspectores de la OPAQ es multinacional”.

Aunque siempre hay estados que se demoran en el cumplimiento de las convenciones internacionales, aunque sean ellos mismos quienes más reclaman a los demás la destrucción de sus arsenales, como por ejemplo …

Según el tratado, en abril de este año todas las armas químicas debían estar destruidas. Sin embargo, no todos los países han llegado a tiempo. Es el caso de EEUU y su último arsenal de armas químicas, el Blue Grass Army Depot, perdido en los bosques de Kentucky. Se trata de un complejo militar de 3.000 millones de dólares que alberga en su interior 523 toneladas de VX y sarin –agentes nerviosos letales utilizados durante la Guerra Fría- y gas mostaza, empleado durante la I Guerra Mundial.

44 bunkers de hormigón, rodeados de dobles vallas metálicas, alambre de espino, un potente despliegue de videocámaras y la advertencia que reza “Uso de fuerza mortal autorizado”, guardan en su interior más de 100.000 municiones llenas de veneno que, según denunciaba Los Ángeles Times hace tres años, algunas de ellas están tan deterioradas que se han detectado trazas de escapes de gas mostaza y sarin en alguno de estos búnkeres.

España también se ve sometida a las inspecciones de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas:

Aunque Nieves García asegura que, cuando se ratificó la Convención, España no era poseedor de armas químicas, las inspecciones sí le afectan en su actividad comercial e industrial, puesto que muchos de los 3.400 compuestos químicos contemplados por la OPAQ se utilizan en procesos productivos con destino a uso civil. Se trata de las denominadas “sustancias de doble uso”, que siendo empleados por la industria y los centros de investigación para actividades lícitas también pueden desviarse de estos usos para la fabricación ilegal de armas químicas. Es el caso de las sustancias ignífugas con que impregnan los rellenos de tapizados de sillas y butacas o el aislante de los tubos de aire acondicionado. Jaime Alejandre, experto en armas químicas, explica que “simplificándolo mucho, el fosgeno que se usa para el relleno de las butacas, basta mezclarlo con cloro para obtener gas mostaza”.  

 En el caso español, García indica que nuestro país ya ha pasado más de medio centenar de inspecciones sin ninguna incidencia destacable. Sólo en España, el número de instalaciones bajo control alcanza potencialmente las 8.000.

Las inspecciones, llevadas a cabo por entre 3 y 5 inspectores de diferentes nacionalidades, son anunciadas por la OPAQ con 48 horas de antelación y, tal y como explica García, son extraordinariamente intrusivas para así descartar que no se hayan producido desvíos de sustancias químicas para otros fines que los declarados por esa instalación: “se meten hasta la cocina revisando facturas de compra y venta, partes de producción, visitando plantas piloto, almacenes”, explica, llegando incluso a plantear ciertas tensiones por cuestiones de propiedad industrial en las que ANPAQ ha de arbitrar.

Los 3.400 compuestos vinculados a las armas químicas que conforman la base de datos de la OPAQ han sido divididos en tres grupos que van desde los agresivos químicos totalmente prohibidos -salvo en los casos de sustancias necesarias para la protección de la propia sociedad, investigación médica o farmacéutica-, los de uso legítimo que afecta a pocos sectores como el farmacéutico, tinturas y textil (materiales ignífugos) y un tercero, mucho más amplio que va desde los detergentes, a productos de belleza e higiene, cementos o pilas.

En el caso del primer grupo (sustancias prohibidas) y siempre y cuando sea para fines de investigación, médicos o farmacéuticos, la Convención permite su producción en cantidades superiores a 100 gramos y hasta 10 kilogramos al año en laboratorios previamente aprobados por la Autoridad Nacional. Si las cantidades son inferiores a 100 gramos al año, no es necesaria la autorización previa ni hay obligación dedeclaración.

La destrucción de las armas químicas sirias:

Fuente:  Kaostica.

El pasado domingo expiró el plazo que tenía Siria para entregar su arsenal de armas químicas, del que se calcula que aún resta un 8%. Las estimaciones realizadas por parte de la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) se mueven en torno a las 1.300 toneladas de agentes químicos que, tras el ataque que se produjo el año pasado, deben ser destruidas antes del próximo 30 de junio.

En el blog de kaostica se cuenta todo el proceso de neutralización de los agentes químicos de estas armas.

Y además, nos aleccionan sobre la doble moral de EE.UU.:

El Gobierno de Obama es uno de los que mas ha presionado a Siria con la destrucción de su arsenal de armas químicas y, sin embargo, EEUU es probablemente el mayor incumplidor con la Convención de Armas Químicas. Se calcula que sólo desde la I Guerra Mundial hasta 1960, EEUU almacenó unas 31.500 toneladas de armas químicas en nueve instalaciones diferentes (comparativamente, el arsenal de Siria sería un 4% de eso).

En 1985 el propio Gobierno de EEUU dió la orden a su ejército de destruir todos los arsenales químicos, fijando 1994 como la fecha tope para cumplir con su destrucción. Incumplió, como años después también incumpliría la fecha de 2007 tras suscribir la Convención de Armas Químicas, así como sus sucesivas prórrogas.¿Por qué incumple con los plazos si la propia tecnología con la que se están destruyendo las armas sirias es norteamericana?

Mientras, alrededor del 10% del arsenal químico de EEUU (8% e Pueblo (Colorado) y un 2% en Blue Grass (Kentucky), están almacenados y, según algunas fuentes,no en las mejores condiciones precisamente. En cuanto a los plazos manejados por Washington, digamos que pueden ser calificados de generosos: el 8% de Pueblo será destruido mediante procesos biotecnológicos para 2019 y el restante 2% de Blue Grass mediante un proceso denominado ‘oxidación con agua super-crítica’ para 2023.

 

 

 

 

 

 

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El engaño del desarme nuclear

Fuentes:  Atenea Digital y Público.

El armamento nuclear mundial se redujo un 9 % el último año debido a la retirada de armas obsoletas, según el informe anual presentado hoy por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).  Las ocho potencias nucleares -EE.UU., Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán e Israel- poseían a principios de este año 17.265 armas nucleares, frente a las 19.000 de 2012, en gran parte también por los acuerdos entre los dos primeros países dentro del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III). Del total de cabezas nucleares, estaban operativas 4.400, de las que 2.150 pertenecen a Estados Unidos y 1.800 a Rusia.

Por lo tanto, todos los anuncios sobre desarme nuclear acaban siendo un engaño, sobre todo si tenemos en cuenta que los principales protagonistas de este armamento actualizan sus planes nucleares sin presentar ningún síntoma de querer cancelarlos:

Los cinco estados reconocidos legalmente como potencias nucleares -China, Francia, Rusia, Reino Unido y EEUU- “están o desplegando nuevos sistemas nucleares o han anunciado programas para hacerlo, y parecen decididos a mantener sus arsenales nucleares de forma indefinida”, destacó el informe. Y tanto India como Pakistán están también expandiendo sus reservas de armas nucleares.

Parece que para estos estados que juegan con la seguridad de todo el planeta

los programas de modernización a largo plazo de estos estados “sugieren que las armas nucleares son aún un marcador de estatus internacional y de poder”.

Seguimos con las noticias aterradoras:

2.000 de estas armas nucleares están activas y preparadas para usarse en cuestión de minutos.

Y para sufrir las consecuencias nefastas de la radiactividad no es necesario que se declare una guerra nuclear,

desde el año 1945 se ha hecho hasta 2.000 pruebas con armamento nuclear en todo el mundo, lo que conlleva radiaciones con graves consecuencias sobre la población a largo plazo. Consecuencias a nivel de salud – la lluvia de partículas radiactivas contamina el ambiente y provoca enfermedades como el cáncer – pero también a nivel social y cultural. Según explica Jacobs, ‘en muchas zonas donde se han hecho experimentos nucleares, la población ha tenido que ser evacuada, y esto quiere decir desconectarla de su estilo de vida, de sus tradiciones, perder la independencia social y la dignidad, puesto que pasan a ser personas identificadas como contaminadas’.

Por supuesto, los que han sufrido estos ensayos nucleares han sido los más desprotegidos:  A lo largo de la historia nuclear, quien más ha sufrido las consecuencias de las radiaciones son las poblaciones más marginadas socialmente, lo que Jacobs denomina colonialismo nuclear: ‘Francia no ha hecho las pruebas cerca de París, sino en Argelia e Indonesia; Rusia las ha hecho al Kazakhstán, donde aún la gente vive en pueblos contaminados y come carne de caballo contaminada’.

El coste de estas armas también es inmenso, el investigador del Centre Delàs de Estudios para la Paz, Xavier Bohigas, calcula que es de 105 millones de dólares en el año 2011.

El mejor remedio contra ellas es prohibirlas totalmente y para ello serían necesarias campañas diplomáticas agresivas contra los países que las promueven.

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