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Noticias del Congo

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MONUSCO Photos

Fuente: ABC.

Llevamos un tiempo sin noticias de la República Democrática del Congo (RDC).

Mientras el drama de la guerra siria nos bombardea la sensibilidad y es ampliamente difundido por todo tipo de medios, el silencio del drama de RDC es asombroso.

Son cuatro millones de desplazados, según el Consejo Noruego para los Refugiados, que ha publicado el informe 2017 Africa Report on Internal Displacement donde así lo afirma. Un promedio de 5.500 personas al día, en un conflicto que cuenta con más de 70 grupos armados enfrentados y en una escandalosa guerra por los grandes recursos y materias primas codiciadas por todos.

La Directora del Consejo Noruego para los refugiados, señala

Es una megacrisis. La escala de personas que huyen de la violencia está fuera de lo común, superando a Siria, Yemen e Irak

Las cifras africanas son espeluznantes, con 12´6 millones de desplazados en 2017. El país que encabeza el ranquing es la RDC.

Los datos son, sencillamente, inadmisibles y los casos que se exponen descorazonadores

«Lo que hemos visto de primera mano en la provincia de Tanganyika es más que horrible. La semana pasada encontramos una iglesia que albergaba a más de 80 personas que habían huido de los ataques en septiembre, familias amontonadas en absoluta miseria. Niños durmiendo en suelo mojado, cubiertos por sacos de azúcar vacíos

o bien

La violencia ha impedido que muchas familias accedan a su tierra para mantener el sustento, lo que ha derivado en hasta 7,7 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria grave, un 30 por ciento más que el año anterior.

Además, la falta de acceso al agua potable ha provocado un brote de cólera que ha acabado con la vida de unas 600 personas.

A una situación tan dramática, además, le ocurre que RDC es el «segundo» país con menor financiación de los que auspicia la ONU ante la grave crisis y hambruna de África. Lo vuelve a denunciar la Directora del Consejo Noruego de Refugiados

La fatiga de los donantes, el desinterés geopolítico y las crisis en competencia han llevado al Congo a una posición muy remota en la lista de prioridades para la comunidad internacional. Sino logramos avanzar ahora, el hambre se extenderá y la gente morirá

Congo no interesa. Lo que allí se juega en una interminable guerra de más de 20 años cuenta con el beneplácito de las grandes potencias, que sacan tajada del desbarajuste y precisan nuestra desinformación y nuestro silencio como parte de su estrategia de dominación.

Congo no es Siria, ni ninguno de los países donde los medios de comunicación necesitan vendernos una versión del conflicto que nos alarme y nos induzca a presionar a nuestros gobernantes a actuar (luego ellos verán cómo «actúan», casualmente haciendo coincidir su intervención presurosa con sus intereses de siempre; unos intereses que no suelen coincidir con los de las poblaciones de esos países).

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Ponga un general en su vida

Imagen de José Pestana

Imagen de José Pestana

Fuente:  webinfomil.com

Cuando a un mandatario le van mal las cosas y no se le ocurre nada, recurre a lo militar.

«He ordenado (…) asignar un general, con un equipo cívico-militar, por cada rubro alimenticio;  es decir, un general o almirante va a ser jefe del rubro arroz y va a mostrar en un mapa todo, desde la producción o importación (…) hasta la comercialización»

Por que, claro, los militares saben de todo, arreglan todo y sirven para todo. Y sirven bien, obedientes como son al mando.

Pero la idea también se ha aplicado en España en muchas ocasiones:  que la República no iba bien, pues se encargó un militar, generalísimo;  que en verano hay incendios, pues la UME, que hace falta un hospital de referencia para las enfermedades infecciosas, pues el Hospital Militar Gómez Ulla;  que viene un jefe de gobierno extranjero y señora, pues una banda militar con su pompa y boato;  que es el día nacional, pues desfile militar;  que en invierno nieva y se bloquean las carreteras, pues la UME otra vez;  que no somos nadie en la escena internacional, pues se militariza la política exterior;  que queremos reflotar la I+D+i española, pues se opta por lo militar;  que queremos satélites para investigar la Tierra desde el espacio, pues ha de ser con participación militar;  que queremos un submarino que se hunda pero no pueda flotar, pues Navantia; que investigar en la antártida, pues una base militar  y un largo etcétera.

Cuando se busca a un militar, o a lo militar, para solucionar un problema se busca el ordeno y mando, la obediencia ciega, el escalafón, la autoridad, la amenaza de la violencia.  Y se olvida la lógica, la autocrítica, la creatividad.

Los militares parece que son Dios.  Pero tal Dios no existe y los superpoderes militares tampoco.

Sin embargo, lograr la Seguridad Alimentaria es algo muy distinto y muy civil. Y para ello no hace falta unmilitar del arroz, o de las papas… Además, ¿qué ocurrirá con el dilema cañones o mantequilla, si se militariza también el segundo componente?.

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Emergencia alimentaria a causa de la guerra

Conferencia+de+Prensa+SOFI+2014

Conferencia de Prensa SOFI 2014

Fuente: El País

Advierte la ONU en un informe de sus agencias FAO y Programa Mundial de Alimentos, publicado a finales de julio y presentado en Roma, que los conflictos militares prolongados que afectan a 17 Estados dejan sin comida, en situación de verdadera emergencia alimentaria, nada menos que a 57 millones de personas.

En Yemen son 14 millones (la mitad de su población) los que no tienen garantizado el acceso a comida.

Siria, el segundo por importancia, cuenta con 8,9 millones en la misma situación.

Sudán del Sur cuenta con 5 millones más.

En aquellos países que se encuentran en un periodo de recuperación, como Colombia y República Centroafricana, millones de personas están en peligro de sufrir inseguridad alimentaria aguda. El 89% de los refugiados sirios en Líbano necesitan alimentos urgentemente, según el informe conjunto, que muestra que en Burundi y Haití un 23% de la población ha excedido, respectivamente, los niveles 3 y 4 (crisis y emergencia, respectivamente) del IPC, mientas que en República Centroafricana el 50% de la población se encuentra en similar situación.

La causa de todo ello, la propia guerra, los conflictos. Dicen los directores ejecutivos del informe, que relatan el devastador enlazamiento de situaciones desastrosas

Se produce la destrucción de cosechas y de infraestructuras agrarias, así como la caída de los mercados. Además, los conflictos provocan el desplazamiento de la población, el aumento de la incertidumbre a la hora de cubrir las necesidades básicas y la restricción del acceso a las organizaciones humanitarias

Proponen luchar contra el hambre para conseguir la paz. Más bien creemos que hay que luchar contra la guerra y por la desmilitarización para conseguir paliar el hambre, tal vez un matiz meramente, pero que permite poner la atención en el foco principal y buscar, junto con las soluciones paliativas del hambre, tan urgentes, las soluciones de largo plazo de acabar con el hambre acabando con sus desencadenadores, el comercio de armas, los ejércitos, la nefasta geopolítica de dominación propiciada por las superpotencias,  la violencia estructural y las guerras, lo que quiere decir que luchas contra el militarismo y la desmilitarización pasan a ser, a nuestro entender, una prioridad de la agenda de la paz y el desarrollo, lo cual debe tener consecuencias también en los programas de las grandes agencias.

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De los Objetivos de Desarrollo del Milenio a los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Imagen de un.org

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio fueron un gran despliegue mediático que consiguió (a medias) varios logros reseñables, pero que se quedaron a medio camino.

Los ODM se aprobaron en el año 2000 y debían ser alcanzados en 2015.  Abordaban algunos de los grandes retos de la Humanidad:  la lucha contra la pobreza, lograr la educación primaria universal, lograr la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil, mejorar la mortalidad materna, combatir enfermedades como el VIH y la malaria, preservar el medio ambiente y establecer alianzas globales para que todo esto fuera posible.

Desde nuestra óptica siempre hemos criticado que, al menos, faltaba un objetivo imprescindible para lograr los otros:  reducir el gasto militar real de los países (incluyendo acabar con la producción y el tráfico de armas).  Muchas veces hemos alertado de que las grandes injusticias e inequidades mundiales se basan y sostienen por un sistema militarista y violento que impide que los cambios lleguen a ser profundos y los dejan en meras reformas o lavados de cara.

Ahora y con el horizonte de 2030 se están lanzando los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, con 17 objetivos y 169 metas (y que literalmente los podemos leer aquí):

1.-  Pobreza:  Erradicar la pobreza en todas sus formas y en todas partes.

2.-  Hambre:  Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, y promover la agricultura sostenible.

3.-  Salud:  Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos y todas las edades.

4.-  Educación:  Garantizar la educación inclusiva, equitativa y de calidad.  Y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida y para todos.

5.-  Igualdad de género:  Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas.

6.-  Agua:  Garantizar la disponibilidad de agua y su ordenación sostenible, así como el saneamiento para todos.

7.-  Energía:  Garantizar a todos el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna.

8.-  Economía:  Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos.

9.-  Infraestructuras:  Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación.

10.-  Desigualdad:  Reducir la desigualdad dentro y entre los países.

11.-  Ciudades:  Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

12.-  Consumo:  Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.

13.-  Cambio bioclimático:  Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

14.-  Océanos:  Conservar y utilizar de manera sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.

15.-  Medio Ambiente:  Proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, el manejo sostenible de los bosques, combatir la desertificación, y detener y revertir la degradación de la Tierra y detener la pérdida de la biodiversidad.

16.-  Paz y justicia:  Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.

17.-  Alianzas:  Fortalecer los medios de ejecución (de los Objetivos) y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 16, el dedicado a la Paz y justicia tiene las siguientes 10 metas:

1. Reducir considerablemente todas las formas de violencia y las tasas de mortalidad conexas en todo el mundo.

2. Poner fin al maltrato, la explotación, la trata, la tortura y todas las formas de violencia contra los niños.

3. Promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos.

4. Para 2030, reducir de manera significativa las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de bienes robados y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada.

5. Reducir sustancialmente la corrupción y el soborno en todas sus formas.

6. Crear instituciones eficaces, responsables y transparentes a todos los niveles.

7. Garantizar la adopción de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades a todos los niveles.

8. Ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en las instituciones de gobernanza mundial.

9. Para 2030, proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, incluido el registro de nacimiento.

10. Garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales.

¿Cómo?

  1. Fortalecer las instituciones nacionales pertinentes, incluso mediante la cooperación internacional, con miras a crear capacidad a todos los niveles, en particular en los países en desarrollo, para prevenir la violencia y combatir el terrorismo y la delincuencia.
  2. Promover y aplicar leyes y políticas no discriminatorias en favor del desarrollo sostenible.

¿Qué os parece?

A nosotros se nos queda muy corto, muy inconcreto.  Y, por lo tanto, sospechamos que este paso dado para incluir los temas pacifistas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible va a ser un pasito muy corto.

Nuevamente nos encontramos con que los temas pacifistas primero no se tienen en cuenta, luego se incluyen pero junto con otros y, por tanto, quedan diluidos y ninguneados.

Imagen de http://primetime.unprme.org/

 

Si miramos la imagen anterior, vemos que las propias Naciones Unidas tienen claro que la Paz  está en la base de todo el desarrollo sostenible humano.  ¿Por qué, entonces, no lo promueven más con sus ODS y con agendas específicas y radicales? ¿O es que la paz no deja de ser una palabra retórica que nada tiene que ver con las intenciones de fondo de Naciones Unidas?

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El hambre es el enemigo del que nos tenemos que defender

Fuente:  ifpri.

Nos parece muy interesante el trabajo que realiza el IFPRI (International Food Policy Research Institute).

En su recomendable página web hay un gran trabajo sobre el hambre en el mundo en 2013 y nos explican su Índice Global de Hambre.  Éste se compone de tres parámetros:

  • La desnutrición:  proporción de personas desnutridas como porcentaje de la población.
  • Niños con bajo peso:  en niños menores de 5 años.
  • La mortalidad infantil, también en niños menores de 5 años.

Las tendencias que marca este informe son las siguientes:

  • El número de los hambrientos en el mundo ha seguido siendo inaceptablemente alto: En 2010-2012, unos 870 millones de personas estaban crónicamente desnutridos.
  • La situación es extremadamente alarmante en 16 países (14 de ellos africanos) Níger, Chad, Sudán, Sudán del Sur, República Centroafricana, Rwanda, Burundi, Angola, Djibouti, Malawi, Mozambique, Yemen, India, Laos, Vietnam y Haití.
  • En el siguiente nivel, el de alarmante, se encuentra otra gran parte de África, además de países asiáticos como Indonesia, Filipinas, Thailandia, Mongolia, Pakistán y Nepal.

Además, tienen una versión resumida en un mapa interactivo

Imagen de ifpri.org

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El agua y la guerra

Imagen de Agustín Ruiz

Fuente:  Es global.

Ya en varios momentos hemos incidido en la importancia geoestratégica del agua, por ejemplo en un post de mayo que titulábamos la geopolítica del agua.

Ahora ES GLOBAL analiza los casos de Gaza, Siria, Irak, Botsuana y Turquía.

Tres litros por persona al día. Es la disponibilidad de agua potable con la que han contado en la Franja de Gaza 1,2 millones de personas, dos tercios de la población, durante el conflicto del pasado agosto, según los datos de Intermón Oxfam. Los bombardeos mermaron de manera significativa el acceso al vital líquido, dejando una cantidad dista del umbral mínimo establecido por la ONU (20 litros al día) y se queda más lejos aún de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (entre 50 y 100 litros).

Los israelíes enfocaron el tema del agua como uno de los pilares de su última ofensiva, así:

Los desagües, pozos, redes e instalaciones eléctricas que son usadas para el suministro “han sido un objetivo directo” (…)  Amnistía Internacional también reporta ataques a los trabajadores que reparan las infraestructuras, y la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, en sus siglas en inglés) ha pedido protección para los técnicos que realizan esos arreglos.

Pero el agua también es foco de atención en los ataques previos a la ofensiva y que han desembocado en que la franja de Gaza sea uno de los lugares del mundo con más violencia estructural:

“Antes de la crisis ya tenían poca agua potable. Gaza se nutre de un acuífero que está casi destrozado por la sobreexplotación y que además no es potable en un 90%, por las filtraciones de aguas residuales de fertilizantes y porque Israel ha construido pozos para evitar su recarga”

Es decir, no hace falta que comience una guerra para que uno de los bandos ya sufra bajas, o vea mermadas sus condiciones mínimas de vida digna, por contaminación del agua, por sed o por falta de riego para los cultivos.  Esto es violencia estructural.

También nos llama la atención la siguiente frase:

El Derecho Internacional de los Conflictos Armados prohíbe los ataques sobre los sistemas de aguas o las centrales eléctricas

¿Hay algo más ineficaz que el Derecho Internacional de Guerra?  Si no, que se lo digan a los sirios de Alepo:

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos alertó el pasado mes de julio de una probable “catástrofe humanitaria” si persistía el corte del agua en algunos barrios de Alepo, una de la ciudades más castigadas por la guerra de Siria y que ha llegado a estar más de 80 días sin suministro. La red de agua potable ha estado en el punto de mira tanto del régimen de Damasco como de los grupos opositores.

Las declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas no dejan lugar a dudas:

Poner a la población civil como blanco y negarle suministros esenciales es una clara violación de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional

El agua parece estar también en las raíces del conflicto de Siria como cuenta Peter H. Gleick:

Según indica en su último estudio Agua, sequía, cambio climático y conflicto en Siria, “la drástica disminución de la disponibilidad de agua, la mala gestión, los fracasos agrícolas y el deterioro económico relacionado contribuyó a las dislocaciones de la población y a la migración de las comunidades rurales a las ciudades cercanas. Estos factores contribuyeron aún más al desempleo urbano, las dislocaciones económicas, la inseguridad alimentaria de más de un millón de personas, y al subsiguiente malestar social”.

El investigador Marlow razona que también el mal uso, o el uso interesado del agua, contribuyó al conflicto en Egipto:

el desvío de agua en Egipto hacia lugares donde vive la población más enriquecida fue un factor importante para la aparición de la Primavera Árabe

o también en Botsuana:

en Botsuana se han destruido suministros de agua para expulsar a población bosquimanas de zonas con diamantes, algo que también apunta la ONG Survival. “El Gobierno espera que, negándonos el agua, nos va a obligar a irnos de la reserva una vez más. Pero ya deben de saber que estamos decididos a vivir con nuestros antepasados en la tierra que hemos conocido desde el principio de los tiempos”, afirma un bosquimano a través de la organización internacional.

O en Irak:

Desde los 80, Saddam Hussein drenó y secó terrenos para debilitar a sus rivales, y en la guerra de 2003 se atacó el sistema de abastecimiento de aguas iraquí. Recientes informaciones apuntan a que el actual Estado Islámico está adueñándose de presas y reservas de agua en su avance por Irak.

O en Turquía:

En 1989 el entonces primer ministro de Turquía, Turgut Ozal, amenazó con utilizar el agua como arma contra los militantes kurdos, cortando el suministro a Siria si no expulsaba al PKK, refugiado en este país

Con estos ejemplos de cómo el militarismo y el paradigma de dominación-violencia trata el tema del agua es evidente que el Concepto de Seguridad Humana tiene mucha más miga de la que nos quieren hacer creer y que defender el agua y otros derechos humanos básicos es lo que más interesa a las poblaciones porque es lo que les permite llevar una vida digna.

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El negocio del hambre, el hambre como arma de guerra

 

Imagen de Daniel Lobo

Fuente:  Periódico Diagonal.

Canta el tango Cambalache de Enrique Santos Discépolo:  «que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé …

El Parlamento Europeo aprobaba la  segunda directiva sobre Mercados de Instrumentos Financieros (MiFid II),

con la que se limitarán distintas prácticas realizadas por los operadores financieros que han contribuido decisivamente al encarecimiento de las materias primas alimentarias, como el maíz, el trigo, la soja, el arroz, el café o el azúcar.

Las crisis generadas por las burbujas de las materias primas en 2008 y 2011 llevaron a distintos países europeos a plantear la necesidad de “impulsar las medidas necesarias para evitar los movimientos de carácter exclusivamente especulativo” en el mercado de las materias primas alimentarias. Con esa frase se presentó una proposición no de ley aprobada por el Parlamento español en 2012 –ya con el PP en el Go­bierno–, a la que siguió una moción aprobada por el Parlament de Catalunya que pedía directamente la prohibición de la especulación con alimentos de primera necesidad. La alarma está justificada: según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD)los precios de los alimentos crecieron entre 2011 y mediados de 2013 casi un 80% respecto al periodo 2003-2008. Un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo, en pala­bras de Mi­chael Masters, del hedge fund Mas­ters Capital Mana­ge­ment, y el Banco Mundial estima que sólo un 0,5% de los contratos de futuro se acaban ejecutando. Com­binada con otros factores, como la crisis energética –sujeta a especulación en el mismo mercado que los alimentos, el de derivados de materias primas o commodities–, la destrucción de suelo fértil por sobreexplotación, el cambio climático –y los fenómenos asociados a éste, como las gotas frías y la desertificación– o la expansión de monocultivos, la especulación ha dado lugar a lo que se ha llamado una guerra silenciosa, por la que se estima que 1.300 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos.

Es decir, que todos estamos abrumados por la certeza de que una parte, al menos, del encarecimiento de los alimentos responde a las ansias especuladoras de los ricos.  Y, lampedusianamente, parece que lo que se busca en los círculos del poder es sólo regular, no prohibir o hacer mediante tasas inviable la especulación, sino regular:

A nivel europeo, las negociaciones de la directiva MiFID II se han encaminado a limitar distintas herramientas que juegan a favor de la especulación, como las transacciones finan­cieras automáticas, y aplan­tear mayores exigencias de transparencia en la compraventa de acciones, bonos y fondos que influyen sobre el precio de los alimentos. También se ha promovido la creación de nuevas categorías de mercado, destinadas, en teoría, a reducir el peso de las operaciones extrabursátiles, que juegan un papel protagonista en la especulación con materias primas alimentarias.

Lo cual nos parece poco, pero

Javier Guzmán, de Veterinarios Sin Fronteras, explica que la directiva MiFID II ha sido muy peleada por las organizaciones movilizadas contra la especulación alimentaria, pero queel peso de los lobbies financieros ha sido importante en la redacción final. “Esta directiva reconoce algunos de nuestros planteamientos, sobre todo lo que tiene que ver con la transparencia de los mercados y cierta limitación de las posiciones, pero aunque el propio Parlamento Euro­peo quería hacer una regulación estricta, algunos estados, con Reino Unido a la cabeza, lograron que cada país tuviera en su transposición una enorme capacidad regulatoria para fijar los límites”

Pero, además, hay más motivos de alarma:

Kucharz advierte asimismo de que los avances establecidos por medio de la directiva corren el riesgo de una nueva desregulación si sale adelante el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, la Aso­cia­ción Transat­lántica para el Co­mercio y la Inversión, el llamado TTIP. Con este acuerdo, cuya quinta ronda de negociación transcurre desde el 19 de mayo, se “pretende eludir los Parlamentos y frustrar la regulación financiera; es un ataque a cualquier entidad reguladora”, resume Kucharz.

En España la situación también es mala:

El 6 de mayo, una proposición no de ley presentada por el grupo parlamentario de la Izquierda Plural que reclamaba la prohibición de la especulación sobre los alimentos básicos era rechazada en la Comisión de Coo­peración Internacional del Congreso con los votos en contra del PP y la abstención de CiU y PNV.

Aunque las lucha de las organizaciones sociales hace avanzar con pequeños pasos importantes:

De momento, la presión ejercida desde la campaña Banca Bajo Con­trol, impulsada por Veterinarios Sin Fronteras (VSF) y por otras 40 organizaciones, consiguió que Catalunya Caixa retirara su depósito 100% Natural, que se dedicaba a especular con materias primas alimentarias como el maíz, el café y el azúcar. Tras una acción lanzada tanto por VSF como por COAG y Mundubat en abril de 2011, y suscrita por más de 2.000 personas, la caja de ahorros se comprometió no sólo a retirar el producto financiero, sino también a no volver a comercializar depósitos de ese tipo en el futuro.

Y es que la especualación y el hambre además de ser un negocio para una minoría es, también, un arma de guerra y otra forma de violencia y de declarar la guerra por medios económicos, tan letal o más que las bombas.  Los bancos y otras entidades financieras están, por lo tanto, armadas con estas prácticas de libre mercado y totalmente faltas de ética que provocan una gran violencia estructural que habría de ser considerada como uno de los enemigos de nuestra sociedad, y habrían de tener un apartado en los planes de una alternativa noviolenta de defensa.

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He sufrido mucho

Se dice que una imagen vale más que mil palabras.  Nos parece que este es el caso.  Impresionante documento gráfico sobre la emigración.

En el minuto 7’37 el joven que llama a su madre le dice que ha sufrido mucho.


Y es que la política, los políticos y las decisiones políticas deberían ser más conscientes del sufrimiento humano, y más solidarios.

Y no tanta verja y no tanta policía, y no tanto ejército para todo.  Ellos no son el enemigo.  Y nosotros no deberíamos ser su enemigo.

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La geopolítica del agua

Imagen de I. Valdés y A. Galocha en El País

Fuente:  Informe sobre el Desarrollo Humano del PNUD 2006:  Más allá de la escasez:  poder, pobreza y la crisis mundial del agua.

¿Qué queremos defender?  La defensa militar pretende defender las fronteras, la patria, las instituciones.  Sin embargo, acaba defendiendo las élites económicas y políticas.  El concepto alternativo, la seguridad humana pretende defender todo aquello que realmente es importante para el desarrollo vital, entre otras cosas, el agua, y tiene poco o nada que ver con la defensa militar.

Recomendamos encarecidamente la lectura atenta del informe del PNUD sobre el agua.  Es muy impresionante y aleccionador.  Nos recuerdan, por ejemplo, cómo la inseguridad en el agua provocó la separación del crecimiento económico del desarrollo humano.  ¿Por qué la industrialización no aumentó la esperanza de vida ni la supervivencia infantil?  En parte porque las ciudades se convirtieron en verdaderos estercoleros en los que el agua era un foco permanente de infección.

Las estadísticas son tremendas:

A comienzos del siglo XXI uno de cada cinco habitantes de los países en desarrollo, 1.100 millones de personas, no disponen de acceso a agua limpia. Por otro lado, el uso promedio de agua por persona y día entre 1998 y 2002 fue de 575 litros de agua en Estados Unidos (líder mundial en este aspecto), 495 en Australia, 320 litros en España.  En el lado opuesto de la estadística y por debajo del umbral de la pobreza del agua:  Mozambique:  5 litros, Haití, Ruanda y Uganda:  15 litros.

Por lo tanto, hay muchos países que son vulnerables en el tema del agua.  La inexistencia del agua limpia es un verdadero enemigo contra el que luchar.

El acceso a agua limpia tiene mucho que ver con:

  • reducir la pobreza de ingresos,
  • reducir la mortalidad infantil (la diarrea es la segunda causa de muerte infantil)
  • poner fin a las desventajas en el ciclo de vida,
  • mantener bajos los amplios costes en salud,
  • mejorar la educación de las niñas,
  • liberar a las mujeres y niñas del tiempo que pasan buscando agua,
  • garantizar el sentido de la dignidad humana.

También es importante que el agua sea de titularidad pública, es decir, de todos y que su precio sea social, pagando las posibles diferencias con los precios del mercado con la inversión vía presupuestos del Estado.  El negocio se debe alejar de algo tan básico.

Excelente el seguimiento que hace EsGlobal de la geopolítica del agua:  en primer lugar nos queremos referir a La lista:  aguas turbulentas, donde se exponen sucintamente los casos de Brasil, Turquía, Birmania, Etiopía, Cachemira, donde el agua es el principal foco de tensión en un país o entre varios países vecinos.  Por otro lado, nos muestra una recopilación de fotografías Ciudades con sed.  Es una recopilación que nos enseña los problemas que provoca el agua y su escasez.  Casos como el de Nueva Dehli, Nairobi, Manila, Islamabad, Puerto Príncipe, Yakarta, ciudad de Guatemala, Yaundé y Dacca.  Además, con carácter general, nos parece muy ilustrativa y esclarecedora la infografía publicada en EL PAÍS:  Radiografía del Agua en el mundo, que ilustra el inicio de este artículo-recopilación.

En el artículo El acceso al agua, una cuestión de poder, la relatora especial de las Naciones Unidas para el derecho humano al agua cuenta lo que ha costado que este derecho humano sea considerado como tal y que

¿Puede una empresa privada garantizar el derecho humano al agua?

Desde el punto de vista de la empresa, la tentación es obtener ganancias. Pero quien tiene la obligación de la implementación del derecho es el Estado, que debe ser el garante y adoptar un marco regulador que determine cuáles son las reglas que se imponen a las empresas privadas: tarifas, mecanismos para garantizar que sea asequible para los más pobres, etcétera. Hay precondiciones que tienen que existir antes de abrir la puerta al sector privado, entre ellas, el derecho de participación y de información en todo el proceso de privatización.

El marco es una entrevista que realiza Esglobal y que plantea otras cuestiones muy interesantes como:

Es global.  En sus informes critica la cooperación para el desarrollo Norte- Sur por su cortoplacismo. ¿Cómo es el modelo de gestión de agua que se exporta desde el Norte?

C.A. Muchas veces sirve para abrir mercados a productos de un determinado país en otro. Me parece legítimo que un organismo del Estado abra mercados para sus empresas, pero que no le llamen cooperación internacional, como hacen los estadounidenses de la USAID con los jabones de Procter & Gamble en África o en India. Eso no es promover derechos humanos. Estuve en las islas Kiribati y vi una desalinizadora que no funcionaba desde hacía años porque necesitaba demasiada energía y no tenían recursos humanos capaces de repararla; hablé con el Gobierno sobre los problemas de acceso al agua y su estrategia para el futuro pasaba por ¡plantas desalinizadoras! “Son nuestros amigos quienes nos las dan, los australianos y los japoneses”, me dijeron. Es decir, la comunidad donante les da algo sabiendo que no tienen capacidad. La gente no había participado en la toma de decisiones y tengo mis dudas sobre si el Gobierno nacional había participado y de qué forma. Los procesos no son transparentes ni abiertos. Cuando comprendes la corrupción que existe detrás entiendes el tipo de selección que se hace.

Algunos casos concretos sobre la importancia de defender el agua, dentro del concepto de Seguridad Humana, serían los siguientes:

  • Gigante sin agua.Donde nos cuentan que «El apabullante ascenso de China está construyéndose a costa de la degradación ecológica, sobre todo de sus ríos y lagos. Mientras las industrias contaminan con total impunidad, cientos de millones de chinos beben agua insalubre. La polución empieza a pasar factura a Pekín.  (…) La demografía juega en contra del país asiático, que aunque posee las sextas reservas hídricas del mundo, tiene que repartirlas entre más de 1.300 millones de habitantes. Esto significa que cada persona recibe 2.000 metros cúbicos al año, es decir, una cuarta parte del consumo medio per cápita mundial. En otras palabras, China, con el 20% de la población del planeta, posee sólo el 7% de sus recursos hídricos. «.   Y nos ofrecen un argumento de gran calado:  «El agua, y no el petróleo, es el recurso más estratégico en la República Popular. A fin de cuentas, el oro negro es sustituible, mientras que el agua no«.  Además, la buena gestión es clave en lo que concierne al agua y  a sus productos derivados, como los alimentos:  «El norte del país, el granero chino, genera más de la mitad de la producción nacional de trigo y una gran parte del maíz, a pesar de que es allí donde el agua escasea más. Desde el punto de vista económico, el cultivo de cereales en esa zona es un despilfarro y, además, resulta insostenible, incluso mejorando las técnicas de riego. Las autoridades, no obstante, temen poner en peligro el medio de vida de millones de agricultores. Tampoco se fían de los mercados mundiales donde se negocian los cereales básicos de la dieta china. Pero si se agotan los acuíferos de los que dependen 200 millones de personas, será imposible cultivar el campo ni suministrar a las fábricas ni dar de beber a la población. Por tanto, la cuestión no es si China reducirá el área de cultivo de cereales, sino a qué ritmo. Si decidiera hacerlo de forma brusca, se vería obligada a importar –como ya hace en el caso de la soja, que compra sobre todo a Brasil y a EE UU–, lo que provocaría un alza en los precios globales de los cereales en beneficio de los grandes productores, pero quizás en perjuicio de los países más pobres.»   Además, por otro lado:  «La contaminación industrial añade una dimensión ecológica alarmante al problema de escasez, cuyo impacto socioeconómico es uno de los principales quebraderos de cabeza para los dirigentes comunistas. Un 90% del agua subterránea no cumple la normativa sanitaria, según el viceministro de la Agencia China de Medio Ambiente, Pan Yue. Unos 700 millones de chinos la beben contaminada por desechos animales y humanos. Desde 2006, la calidad del agua potable ha descendido cinco puntos en las ciudades más importantes del país, y sólo 66 urbes cumplen la legislación nacional. En el campo, la situación es aún peor. En realidad, el 30% de los recursos hídricos es demasiado tóxico incluso para la agricultura, lo que pone en peligro la sostenibilidad de la cadena alimentaria y el modo de vida de millones de campesinos
  • Guerras del agua en el Sur de Asia.  En esta región geopolítica también el agua está presente en muchos conflictos, no en vano, no hay que olvidar que «El Sur de Asia ha sufrido 17 episodios de disputas relacionadas con el agua desde 1947″.  Por ejemplo, habría que destacar de manera positiva la gestión de las aguas del Indus: «uno de los éxitos diplomáticos en las relaciones indio-paquistaníes –más bien escasos– se encuentra el Tratado del río Indus. A pesar de las tensiones políticas, relacionadas con proyectos concretos y por la angustia pakistaní a que Nueva Delhi utilice el agua del Indus  –que nace en territorio indio– como arma política, el acuerdo ha sobrevivido durante más de 50 años, con guerras por Cachemira y una enfermiza desconfianza entre ambos países de por medio. ¿Podrían cambiar las cosas en el futuro, cuando la falta de agua ahogue a unas poblaciones tan dependientes de la agricultura? Las tensiones parecen casi aseguradas, la incógnita está en si podrán ser resueltas en el marco legal actual y de manera pacífica. Los riesgos son innegables, sobre todo en la inestable Cachemira, que alberga el nacimiento de los afluentes occidentales del Indus. Aunque no parece probable que el agua sea la única causa que desencadene por sí sola una guerra, podría unirse a otros factores –que no faltan–, añadiendo estrés al volátil territorio. »  Muy polémico y paradigmático es el caso de Afganistán.  Este país ha estado sometido a décadas de guerra y de ocupación por ejércitos extranjeros que no han contribuido en nada para mitigar la sed en el país:  «Afganistán tiene el dudoso honor de ser el país con peor capacidad de almacenaje de agua de la región y de estar entre los peores del mundo. Pero no todos salen perdiendo de este desastre: Pakistán, Irán y Turkmenistán, principalmente, se benefician de que su vecino pierda dos de las terceras partes del agua de sus ríos. Mientras Kabul no ha construido presas ni infraestructuras debido a décadas de guerra, Pakistán e Irán no han perdido el tiempo, llevando a cabo proyectos que dependen en su totalidad del flujo de agua que atraviesa el territorio afgano. Algunos expertosapuntan que una futura política del agua en Afganistán, basada en el desarrollo de presas y proyectos hidroeléctricos, podría activar las tensiones con Islamabad y Teherán. La escasez de este recurso supone para el Estado afgano un gran desafío en términos de seguridad alimentaria, enfermedades y desplazados. Una adecuada política en este campo sería esencial para el porvenir y la estabilidad a largo plazo del país. Eso sí, una gran inversión económica y negociaciones a escala regional serían dos requisitos indispensables.»  Aquí, la apuesta de abordaje positivo del conflicto es la siguiente:  «La cooperación regional se presenta como la mejor medicina, pero no está exenta de numerosos obstáculos a día de hoy: una gran desconfianza, miedo al uso de este recurso como arma política y discursos oficiales centrados en intereses nacionales más que en preocupaciones regionales comunes, entre otros
  • El poder del agua en Oriente Medio y Paradojas de la gestión del agua en Oriente Medio«La celebración de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Rio+20 ha constituido el marco perfecto para apreciar las paradojas de la gestión del agua en Oriente Medio. Por un lado, la delegación israelí ha presentado todo tipo de tecnologías de última generación para la optimización en el uso de este bien tan altamente preciado en la región; y por otro, la palestina, que ha intentado utilizarla como plataforma para seguir reivindicando sus hasta ahora denegados derechos, no sólo al agua, sino también al otro elemento que le es intrínseco: el territorio.  Al igual que todos los países de Oriente Medio, Israel padece una crisis crónica de falta de recursos hídricos, que sin embargo ha paliado invirtiendo en el desarrollo de tecnologías que le permiten maximizar su conservación, utilización, reciclaje y reutilización, hasta el punto de convertirse en un referente global en este ámbito. »   Esta primacía mundial israelí en la investigación y el buen uso del agua contrastan con otras facetas de su política: « Al igual que para los israelíes el agua es una cuestión de seguridad, para los palestinos es una cuestión de supervivencia. Según el derecho internacional público –que prohíbe la discriminación en el uso del agua entre el poder ocupante y el territorio ocupado– Israel no sólo debería proporcionar agua a sus ciudadanos, sino también a los palestinos, de los cuales controla más del 80% de sus recursos hídricos, especialmente los acuíferos de Cisjordania y el río Jordán. Esto es así porque la división territorial diseñada en Oslo coadyuvó a que la ANP se hiciera cargo únicamente de las áreas metropolitanas (zonas A) y pueblos adyacentes (zonas B), mientras que las áreas rurales o zonas C, donde se concentran las fuentes de agua, hayan permanecido bajo control efectivo israelí.»  Pero parece que también hay iniciativas positivas:  «En febrero de 2011, tras una reunión en Mumbai (India) en la que participaron un centenar de dirigentes y expertos de Israel, Palestina, Jordania, Líbano, Irak y Turquía, el Strategic Foresight Group presentó un exhaustivo informe de 180 páginas en el que demuestra cómo los cauces de los ríos de la zona van disminuyendo progresivamente, y cómo otras reservas como el Lago Tiberiades o el Mar Muerto van reduciéndose (el primero hasta niveles críticos, el segundo hasta comenzar incluso a desaparecer al ritmo de evaporación actual y falta de reposición). Por ello, han propuesto la creación de un “Consejo de Cooperación para la Gestión Sostenible del Agua”, que incluiría a Turquía, Siria, Líbano, Jordania e Irak, permitiendo canalizar los excedentes de unos a aquellos que presenten déficits. Y también un paquete de medidas de confianza entre Israel y Palestina, que permitiera la reactivación de la Comisión Conjunta del Agua bajo la supervisión y arbitrio del Cuarteto (formado por EE UU, la UE, Rusia y la ONU) o bien de algún donante internacional como el Banco Mundial.  De esta forma el informe “Paz Azul” propone transformar la crisis del agua en Oriente Medio en una oportunidad para promover una nueva paz regional basada en el axioma de que dos países fronterizos con acceso a suficientes, limpios y adecuados recursos hídricos ya no se sentirán motivados para entrar en conflicto bélico, pues éste resultaría altamente perjudicial para ambos. Quizás el mejor ejemplo de “paz azul” en la  zona lo presenten Jordania e Israel tras su Acuerdo de Paz de 1994, que establece la cogestión de los ríos Yarmouk y Jordán, así como la puesta en común de nuevas tecnologías. Acuerdos similares con Palestina, Líbano y Siria posibilitarían un cambio de paradigma en la gestión del agua en esta región tan seca y convulsa del planeta.
  •  El imperio turco del agua.  «En una zona donde el agua es un bien cada vez más escaso, Turquía ha puesto en marcha su pequeño gran juego geoestratégico con vastos planes de irrigación y una amplia red de embalses en el sureste de Anatolia, lo que ha despertado los recelos de sus sedientos vecinos, Irak y Siria. Con este ambicioso plan, Ankara pretende, al mismo tiempo, desarrollar la región, obtener una ventaja frente a sus tradicionales enemigos y servir de barrera al independentismo kurdo.  Agua. Ésa fue la insólita petición el pasado 12 de mayo del Parlamento iraquí al Gobierno de Bagdad para que éste exigiera a la vecina Turquía mayor cantidad de oro líquido. Los parlamentarios sostenían que, a consecuencia de las infraestructuras construidas en las cuencas de los ríos Éufrates y Tigris, el caudal de agua de deshielo que llega a Irak se había reducido a 11.000 millones de metros cúbicos, frente a los 40.000 millones disponibles hace apenas tres años. Los expertos iraquíes afirman que las precipitaciones no han descendido por debajo de los niveles normales, y que la escasez ha sido provocada por Turquía, que interrumpe el flujo del líquido elemento hacía Irak para así llenar sus embalses en el Éufrates. El descenso de caudal no sólo supone un desastre medioambiental (por la desecación y salinización de los humedales del sur del país, entre otras cosas), sino que hace que la población rural iraquí se vea forzada a desplazarse. Los parlamentarios aprobaron una resolución que bloquea cualquier acuerdo con el país vecino mientras Irak no reciba una cantidad más justa. Karim al Yaqubi, miembro del comité parlamentario sobre el agua, declaró: “Hoy el Parlamento iraquí ha aprobado que el Gobierno esté obligado a incluir en cualquier acuerdo que se firme con un país limítrofe un artículo que garantice que Irak recibe la proporción de agua que le corresponde. Si no es así, no se ratificará”. La decisión de la Cámara baja iraquí es el último episodio de un largo enfrentamiento. Irak acusa a Turquía de estrangular el Tigris y el Éufrates mediante la construcción de presas y de cientos de kilómetros de canales de irrigación, englobados en un gigantesco plan hidrológico conocido como GAP (Güneydogu Anadolu Projesi o Proyecto para el Sureste de Anatolia)»  
  • Comprar tierras para tener agua.  Este artículo nos habla de América Latina y de los esfuerzos de las multinacionales por comparar tierra para acaparar su agua.  En 2008 explotó la tendencia internacional para apropiarse de tierras extranjeras con el objetivo de controlar sus aguas.  «En un primer momento fueron fundamentalmente países de Oriente Medio los que se hicieron con vastas extensiones de terreno fuera de sus fronteras para producir alimentos, provocando de forma paralela una creciente especulación financiera con los cultivos. Desde entonces, nuevos Estados y nuevos actores han profundizado la moda, que justifica en muchos casos la necesidad de inversiones para lograr un aumento de la productividad.  (…)  Estados Unidos, Emiratos Árabes, India, Reino Unido, Egipto, China e Israel están detrás de aproximadamente el 60% del agua incautada a través de la tierra. »  En este sentido, nos parece interesantísima la Guía Básica:  El acaparamiento global de tierras de FUHEM ECOSOCIAL.    En la misma referencia de FUHEM se dice que:  «La Unión Europea está muy involucrada en el acaparamiento de tierras, tanto de forma directa, a través de la inversión de capital y de corporaciones de la UE en la apropiación de tierras, como indirecta, a través del conjunto de políticas de la UE que está transformando la tierra en una mercancía global.  Un rasgo destacable ha sido la entrada de nuevos actores financieros e inversores institucionales, como los fondos europeos de pensiones, en la adquisición de tierras de cultivo. (…) En 2001 la UE aprobó el acuerdo Everything But Arms (EBA) [Todo Menos Armas], por el cual las importaciones a la UE desde los países menos desarrollados estarían libre de cualquier obligación o restricción, excepto para armas y municiones. Aunque que un acuerdo de ese tipo puede parecer benigno, sin embargo, ha alimentado el acaparamiento global de tierras en Cambodia y en otros lugares.  Europa misma es también objeto del acaparamiento de tierras. En los últimos años empresas de Europa occidental procedentes del Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Suiza y Francia han estado acumulando tierras en Europa del este, concentrándose especialmente en la región de Chernozem (o Tierra Negra) de Rusia y en Ucrania.  Hay estudios en marcha sobre el acaparamiento de tierras en Rumanía, Bulgaria, Serbia y Hungría, al igual que en España, Francia e Italia«.

Quizá la política europea en Ucrania y Rusia no sea tan angelical y desprovista de intereses como nos quieren hacer creer.

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La especulación financiera sobre los alimentos causa violencia estructural

Imagen de Alexis Martín

Fuente:  Público.

Todo en aras del libre mercado. Todo en aras de la economía vaporosa que no produce nada y que sólo especula (apuesta) para que los que ya tienen mucho dinero tengan muchísimo más. Todo con la argumentación de que si ellos no se forran, a los demás no nos llegarán ni las migajas.

Hay que darles facilidades aunque éstas supongan crear nuevas situaciones de violencia estructural en cuestiones tan básicas como los alimentos.

pocos saben que uno de los principales motivos de ese sufrimiento mundial –y de que cinco millones de niños mueran por malnutrición cada año en el Tercer Mundo– es la ingeniería financiera con la que los tiburones de Wall Street transformaron los mercados de futuros de las materias primas en una ruleta bursátil, con la que seguir enriqueciéndose, tras el pinchazo de la burbuja de las puntocom en 2000-2001.

En realidad, a los primeros que se les ocurrió tan estupenda idea fue a los banqueros neoyorquinos de Goldman Sachs, quienes ya en 1991 crearon un nuevo instrumento especulativo, un índice de 18 productos básicos –del trigo, el cacao, el cerdo, el arroz o el café, al cobre y al petróleo– para que los brokers pudieran también jugar en lo que hasta entonces era un mercado especializado. A ese Goldman Sachs Commodity Index se sumaron después muchas otras grandes entidades financieras deseosas de aprovecharse de la llamada “apuesta de China”: la lógica creencia de que a medida que crezcan los ingresos de chinos, indios y otros integrantes de las nuevas clases medias de las potencias emergentes, consumirán alimentos de mejor calidad y en más cantidad. Una jugada segura.

Una jugada segura para los especuladores y segura para los pobres.  Cuando los primeros la disfrutaban, los segundos la padecían:

Es lo que la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (Unctad) denomina “financialización” de los mercados de productos de primera necesidad. Un fenómeno que se desbocó cuando los lobbies financieros norteamericanos consiguieron que el Congreso de EEUU aprobase por la vía de urgencia –para compensar a los mercados del colapso de la burbuja digital– una legislación que permitió a los grandes fondos de pensiones y hedge funds que empezasen a especular con derivados de esos índices de materias primas. Acababa de empezar el siglo XXI y tanto republicanos como demócratas abrazaban el credo de la desregulación financiera.

El resultado fue tan espectacular como ignorado por políticos y ciudadanos: en sólo cinco años, las posiciones de los fondos en el mercado de materias primas pasó de 13.000 a 317.000 millones de dólares. Esa tremenda multiplicación especulativa buscaba, por supuesto, que los precios de esos productos básicos se disparasen, para obtener pingües beneficios con los astronómicos márgenes entre lo que se paga a los agricultores (fijado de antemano e invariable) y lo que se acaba cobrando a los consumidores.

Y así fue. Según los cálculos de la Unctad, en la primera década del siglo los precios medios del trigo, el maíz y el arroz prácticamente se triplicaron… produciendo decenas de miles de millones de beneficios a los especuladores bursátiles, con los que compensaron sus pérdidas en las temerarias operaciones de las hipotecassubprime, los activos basura y los CDS. Entretanto, en 2008 estallaban revueltas del hambre en una treintena de países del Tercer Mundo, donde la mayoría de la población tiene que gastar en alimentos el 70% de sus ingresos y no puede costear ni la menor subida de precios; simplemente ha de pasar hambre.

Ni siquiera la actual crisis económica global ha frenado ese encarecimiento de los productos de primera necesidad, pues el año pasado los precios de los cereales aumentaron en más del 60%.

“El mercado de los alimentos se ha convertido en un casino”, declaró Joerg Mayer, de la Unctad, a The Guardian. “Y por una única razón: hacer que Wall Street gane todavía más dinero”.

El círculo vicioso de la especulación financiera, el hambre, la violencia.

Y es que el hambre es un arma moderna, sibilina, pero muy potente y administrada sólo por unos pocos, los más poderosos.

Estas prácticas deberían ser consideradas como un tipo de terrorismo. Terrorismo económico. Lo razonamos.  La subida de precios de los alimentos básicos va a provocar hambrunas en muchos lugares del planeta, normalmente ya depauperados de por sí.  Esto va a provocar tensiones, levantamientos, revueltas, violencia en definitiva.  Dicha violencia va a ser contestada por medio de la violencia de los gobiernos.  Todo ello producirá más violencia (y esto no es especulación, ¿cuántas veces ha ocurrido en la historia?).  Ante esta situación de violencia los países implicados, normalmente el Tercer Mundo, se verán obligados a recurrir a la financiación de los países ricos. Y no para comprar alimentos o para mejorar sus regadíos, etc. Sino para comprar armas con que garantizarse . Y con ello el primer mundo, que es quien vende las armas, vuelve a lucrarse de la situación que ha provocado.

Y, entre tanto, nuestros estados y sus gobiernos del primer mundo mirando para otro lado. La diferencia, fundamental, es que los gobiernos son elegidos por nosotros y los brokers y millonarios no. A los gobiernos y a nuestros políticos les podemos y les debemos exigir normas reguladoras de estos mercados especulativos, o quizá mejor, les debemos exigir que ilegalicen estas prácticas especulativas que no producen ningún rédito en la economía social y que impongan a los culpables que se lucraron de ellas reparaciones.

Lo público, debe garantizar los derechos básicos del común.  La alimentación es uno de ellos.  Además, los debe garantizar en España y a cualquier persona de cualquier país, si no es así, no son derechos humanos.

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