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Los números rojos de Navantia y el rescate de la industria militar hunden la SEPI y hundirán las regiones dependientes del monocultivo militar

Exponaval+2012

Por Jesús Fernández García

Fuente: EconomíaDigital

Del desastre sin paliativos ni excusas que es Navantia, la empresa mimada de la industria militar española, nos hemos ocupado por extenso a lo largo de años.

Desastre que tiene que ver con sus pérdidas de vértigo y su mala gestión, con su mala calidad, con su inmoral negocio en sí y con el trasiego de favores y puertas giratorias que soportan, contra viento y marea, la empresa pública con el dinero de todos y en beneficio de unos poquitos.

El Estado, amén de mandar de viaje a ministros, monarcas y otras autoridades menores y disponibles para que vendan los productos de Navantia, ha cooptado alcaldes y autoridades incompetentes (en la materia, se supone) para que, cerrando los ojos o tapándose la nariz, hablen parabienes de este negocio y ha comprado titulares periodísticos para que nos expliquen la gran mentira, un nuevo ejemplo de agnotología militar, de lo requetebueno que es vender armas de Navantia, aunque sea a Arabia Saudí, para nuestra seguridad y para bajar las cifras del paro.

Las terribles y engañosas cuentas de Navantia

Y de buenas a primeras nos enteramos por las cuentas anuales de 2016 presentadas por la SEPI que en 2016 Navantia acumuló (a pesar de las inmejorables ayudas públicas) unas pérdidas de 303 millones de euros, la mayor deuda de todas las empresas publicas españolas.

Navantia se convierte así en un agujero negro (y bastante opaco) que arrastra las cuentas públicas al desastre. ¿Hay que agradecérselo a alguien en concreto?

Según otro medio, las cuentas de Navantia implican que ésta está en una situación que obligaría a su disolución aunque han empleado un truco contable para evitarla.

Así informó a su vez a finales de junio Economía Digital.

Para más aclaraciones de la desastrosa situación de Navantia, la Oficina Nacional de Auditoría (órgano adscrito a la IGAE) dice  en su informe de auditoría de las cuentas de SEPI, páginas 4 y 5, que

En el informe de auditoría del Grupo Navantia, el auditor llama la atención sobre las notas 3 y 22 de la memoria, que describen la situación patrimonial del Grupo. El patrimonio neto a efectos mercantiles de la Sociedad Dominante del Grupo Navantia se sitúa en 23.393 miles de euros a 31 de diciembre de 2016 y, por tanto, en situación patrimonial de disolución, en aplicación del artículo 363.1.e) de la Ley de Sociedades de Capital. El Consejo de Administración de la Sociedad Dominante, celebrado el 15 de marzo de 2017 aprobó la solicitud a SEPI, su accionista único, de un préstamo participativo por importe de 90.000 miles de euros. Con fecha 28 de marzo de 2017 ambas sociedades firmaron el contrato del referido préstamo, que ha sido desembolsado en la misma fecha. Considerando este préstamo participativo y teniendo en cuenta el patrimonio neto a efectos mercantiles, a 31 de diciembre de 2016, la Sociedad Dominante no se encuentra en causa de disolución, sí se encuentra en situación patrimonial de reducción de capital obligatoria, en aplicación del artículo 327 de la Ley de Sociedades de Capital, por lo que durante el ejercicio 2017 la sociedad tendrá que tomar medidas tendentes a conseguir el equilibrio patrimonial.

Es decir, traducido al idioma autóctono de quienes ni sabemos de finanzas ni usamos corbatas y camisas de seda, Navantia debería disolverse, pero como el dinero es de todos y a sus administradores les cuesta muy poco, unos cuantos (casualmente los causantes y cómplices del desastre) han decidido auto-otorgarle a Navantia (osea a ellos mismos y a los intereses que representan) un préstamo para camuflar las cuentas y permitir un nuevo salto en el vacío, algo así como un rescate como los que salvaron el negocio de los accionistas de los bancos pero ahora aplicado a la industria militar (que también es casualidad que sea una de las que financia la banca armada).

Más deuda a nuestras costillas y más gasto militar

¿Significa eso que nos va a salir gratis la broma de este “reflote” (véase la metáfora marítima que elegimos para más rechifla) de la industria de muerte?

Pues no. Significa monda y lirondamente más gasto militar, porque ¿adivinan de dónde saldrá el pastuco del préstamo de camuflaje?

¿Han pensado que de los presupuestos? Pues acertaron. Lo dice así el diario La Información y nos pone sobre la pista para anotar en 2017 dinero camuflado de gasto militar en la SEPI y para vigilar el presupuesto de 2018, donde es previsible que vuelvan a repetir la jugada

En los Presupuestos Generales de 2017 se concede a la SEPI una aportación de 1.210 millones para avalar a sus diferentes empresas, una cifra idéntica a la de 2016. El Gobierno, además, prevé que la Sociedad estatal acabe el año en pérdidas, con un resultado negativo de 149 millones.

El desastre productivo de Navantia

Pero este aspecto económico no lo es todo en el caos de Navantia.

Su eficacia productiva es inigualable.

Navantia nos ha empobrecido vendiendo al Estado unos submarinos que no flotan y han debido ser revisados innumerables veces.

Revisiones que han implicado aumento de la factura de producción de los mismos y aumento de la factura de reparación de los actualmente en uso para alargar su vida útil hasta que los nuevos ingenios de Navantia tengan a bien emerger del fondo marino donde los sitúa la incompetencia del personal “altamente cualificado” del que alardea el escalafón militarista, desde la ministra hacia abajo.

En efecto, el inicial proyecto de submarinos de Navantia supondría un coste de 1.796 millones de euros, pero ya vamos, sumados los sobrecostes del propio submarino y los gastos que ha implicado para reparar los antiguos y mantenerlos en uso, 3.013 millones de euros, según informamos en febrero de 2017. Y según el Secretario de Estado en su intervención en el Congreso para informar sobre los Programas Especiales de Armamento del pasado 2016, estas cantidades sólo permitirán poner en el agua el primero de los cuatro submarinos previstos, sin que se sepa el coste de los otros tres restantes.

Pero los errores de diseño de Navantia no son exclusivos de su empeño en submarinos con sobrepeso y alcanzan a otros productos de la naval, como los barcos de la clase Camberra que quiere vender a Australia, o el BPE Juan Carlos I como ya explicamos en otra entrada de mayo de este año.

¿Qué suerte habrían corrido las comarcas de Cádiz, Ferrol y Cartagena si el dinero invertido en mantener Navantia se hubiera invertido en reconversión y desarrollo?

Las cifras no engañan. Navantia ha recibido varios miles de millones del erario público en concepto de ayudas, subvenciones y aportaciones para mantenerla en pié.

La sola suma de las pérdidas de Navantia en los últimos diez años (pérdidas que cubre el Estado al margen de las ayudas y encargos que realiza a esta empresa) es escalofriante, con una media anual de más de 250 millones de euros y sin un plan viable de salida.

La explicación que nos han dado es que con ello contribuían a la cuestión social de Murcia, Cartagena y Ferrol, ampliamente dependientes de la industria naval militar.

Muchos de los contratos de Navantia no han tenido una finalidad, dijo un anterior Secretario de Estado de Defensa, desde el punto de vista militar, pues lo “encargado” o no se necesitaba o se podía conseguir mejor fuera, sino industrial, para fortalecer el sector naval militar.

Si contabilizamos todas estas ayudas, subvenciones, dinero invertido en encargos, sobrecostes de sus productos y dotaciones de pérdidas ¿no podría haberse cortado la sangría antes e invertido todo este dineral tirado a la basura para desarrollar de forma alternativa estas regiones?

Lo militar ha supuesto para Cartagena, Murcia o Cádiz dependencia, no progreso ni desarrollo y mantener incólume esta dinámica no puede sino condenar a estas regiones a más dependencia y peor futuro.

¿Por qué nadie reclama ese cambio de rumbo?

Si de lo que se trata es de sostener la viabilidad de las regiones referidas, ¿por qué no se invierten los más de 300 millones de perdidas de Navantia no en mantenerla viva, sino en el desarrollo de estas regiones?

¿Por qué no se incentiva una reconversión radical de Navantia y sus tecnologías hacia fines socialmente útiles y sectores sostenibles?

La respuesta es más que sencilla. Porque lo que se busca no es el desarrollo de estas regiones, sino el negocio lucrativo de unos pocos.

Paro y Navantia

Las cuentas anuales de Navantia de 2016, bastante edulcoradas, por cierto, nos aportan un dato más:

  • La plantilla de Naviantia a 31-12-2016 era de 5.296 personas únicamente.
  • La cifra de negocio de Navantia en 2016 ha sido de 710´08 millones de euros.
  • El resultado de Navantia en 2016 ha sido de 229,74 millones de euros.
  • Las inversiones en inmovilizado durante 2016 han sido de 170 millones de euros.
  • El patrimonio de Navantia se ha contabilizado por valor de 341,29 millones de euros.
  • Ha obtenido donaciones y subvenciones (principalmente de la Comunidad de Murcia, el Ministerio de Industria y la UE) por importe de 3,9 millones de euros.
  • el pago total de personal ha sido de 311´36  millones de euros, lo que equivale a un sueldo medio de 58.791 euros, cifra que, a la vista de las tablas salariales de su propio convenio, no cobra ni siquiera el 10% de su plantilla y que sobre la cifra de negocio anual supone un 43% de aquella.

Estas cifras despejan, a su vez, la idea de que Navantia ofrece mucho trabajo, únicamente 5.296 personas en unas regiones que cuentan con una población parada de cerca de 200.000 personas en la región de Cádiz (un paro de más del 33% de su población activa), más de 130.000 personas en la región de Murcia (cerca del 20% de parados) y con un paro en la comarca de Ferrol de 6.100 personas, un 24% de su población activa.

Navantia no es, vistas las cifras, ni una solución parcial al paro desmesurado y producto de una ínfima inversión en desarrollo de estas regiones.

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17.163´86 millones de euros, ¿para qué?

Por Lanpernas 3.0

Fuente: Cuarto Poder

Les vamos a intentar contar “a lo fácil” (a ver si somos capaces) una historia entre truculenta y descabellada, a partes iguales, que pone en entredicho las entendederas de los que están al mando de la política española y también las nuestras, pues se nos queda cara de tontos.

Como ya es de dominio público, la industria militar es una verdadera bicoca para los que apuestan por ella, lo que incluye a los bancos y fondos de inversión que hacen sus apuestas de riesgo en ella, los accionistas que participan de las empresas del sector, los políticos que elaboran las leyes, y en el caso español, el propio Estado y su casta política adherida, que cuenta con un sector industrial propio en la materia y que colabora con la geopolítica impuesta por esa especie de organización de intereses para imponer la dominación y la violencia de la que somos socios.

Del terrorífico auge y de las expectativas tan halagüeñas de futuro de la industria militar, a escala planetaria, nos habla Diego Herranz en un artículo publicado en Público el día 23 de junio pasado que merece ser leído, en el que acaba informándonos de que la industria militar mundial espera nuevos pedidos equivalentes a 600.000 millones de dólares, la mitad del PIB español y el total que gasta EEUU en defensa en un año.

Pero ahora vamos a fijarnos en la pequeña escala local que nos corresponde, para hablar de tres de los programas de armas en los que España se enfrascó para dotar a nuestro ejército de potencia de combate de primera división.

Características comunes.

Empecemos por nombrar una de las características común a todos ellos. Los programas de armas españoles no se compran, como quien dice, como si un particular comprase una lavadora o una bicicleta, donde el comprador “encarga” el producto y lo paga a tocateja o a plazos, una vez se lo entregan y según lo pactado.

En el caso de los programas de armas, el Estado “anticipa” unas cantidades impresionantes como “créditos” a las industrias que van a fabricar (en plazos larguísimos) el “producto”. Después espera a que se lo entreguen para hacer el pago final descontado lo que “prestó”.

Es un modelo un tanto peculiar de funcionar, pero lo es más aún porque el Estado en realidad y como hemos denunciado desde 2012 , ofrece estos créditos a interés cero, lo que tiene como segunda consecuencia que somos los ciudadanos los que pagamos el interés o la depreciación del dinero prestado.

Otro pequeño detalle: para eludir que estos créditos contabilizaran como “gasto militar”, los mismos los otorgó (sigue otorgándolos en los otros programas de armas) Industria y no Defensa, con lo cual aparecen como un apoyo a la industria y no como una inversión y un gasto en armas.

La idea y el compromiso de estos créditos a interés cero, según dice el artículo que comentamos, fue de Serra Rexac (ministro de Defensa indistintamente con el PSOE y luego con Aznar y un hombre muy vinculado a la industria militar) y luego mejorado por Pedro Morenés, secretario de estado y luego ministro sucesivamente con Aznar y Rajoy (con un período intermedio presidiendo industrias militares y un destino actual en EE.UU, como veremos algo muy estratégico para conseguir contratos militares para España).
Podríamos decir que estos tres, Serra Rexac, Aznar (el de las Azores) y Morenés, componen un trío (a Aznar parece que le va lo ternario), en este caso, el trío calaveras de la Defensa.

Sigamos por una segunda característica común. Los programas de armas a los que nos referimos sufren retrasos innumerables y exagerados en la “entrega” del “producto”, pero estos retrasos no implican “penalizaciones” para el fabricante, no porque no las contengan los contratos firmados, sino porque el Gobierno se las perdona a estas industrias, algo de lo que se ha quejado el propio Tribunal de Cuentas .

Podríamos explicar una tercera característica, común a los programas que comentamos y a otros muchos programas militares. Su diseño y fabricación es chapucera a no poder más, y los “productos” tienen múltiples errores y fallos que, por cierto, acaban costándonos más, ya que las ingentes inversiones realizadas en estos sistemas irían a la basura (en teoría con el descrédito de los políticos que los encargaron, aunque solo en teoría porque nunca pasa nada) si se cancelaran o se rescindieran los contratos.

Aunque… ¿No sería una solución más económica y justa?.

EF2000

Pues bien, vayamos al primero de los grandes contratos para la aviación española, el avión de combate europeo EF2000.

España ingresó en el consorcio Eurofighter GmbH en 1983 con otros tres países más (Italia, Alemania y Reino Unido) para diseñar y fabricar el futuro avión europeo de combate : en principio, el avión tendría la doble misión de dotar a las fuerzas armadas de cada uno de estos países de aviones de combate (Reino Unido 232 aparatos, Alemania 180, Italia 121 y España 87) y de vender a “terceros” el avión así diseñado.

La inversión comprometida (y al parecer desembolsada) de España ha sido de 10.795 millones de euros (según Wikipedia ) o de 10.629´86 (según Cuarto Poder), aunque después, y dados diversos problemas de fabricación, retrasos, mejoras y sobrecostes de los aviones, España ha acordado con el consorcio recibir sólo 70 aparatos (ya tiene 61 en su poder y los 9 restantes irán saliendo antes de finalizar 2018) por el mismo precio comprometido, los casi 11.000 millones de euros.

Es una suerte que no somos capaces de valorar, porque nunca hemos sido capaces de apreciar el enorme logro de conseguir comprar algo por un precio y que nos den algo más caro pero en menor cantidad de unidades de las comprometidas. Pongamos por ejemplo, que te compras una bici por mil euros, y te la dan por 1.200 pero sin una rueda.

Veremos si somos capaces de hacernos unos ligeros cálculos. Acaso seamos capaces de entender mejor este apartado de la negociación.

Con los 84 aviones comprometidos, al precio de 10.629´86 millones de euros (pongámonos en el escenario más modesto), cada avión de combate de estos nos costaría 126´54 millones de euros, una cantidad desmesurada que acaso diera para construir varios colegios o para zanjar grandes problemas sociales.

Pero si finalmente recibiremos 70 en vez de 84, el precio por aparato será de al menos 151´85 millones de euros, algo que resulta escandaloso.

Doblemente escandaloso porque, opinamos, para poder “recuperar” este enorme dispendio económico, a los estados consorciados no les quedará otro remedio que emplearse a fondo en buscar compradores de otros aparatos de estos para que financien nuestra defensa con los beneficios de la venta de estas armas. Es decir, fomentar la inestabilidad, el armamentismo, el militarismo, la venta de armas… como lo quieran llamar.

Un problema añadido: el avión tiene toda la pinta de ser una castaña pilonga, y la mayoría de los ejércitos, incluidos los consorciados, empiezan a valorar el hacerse con aviones americanos F35 en detrimento de estos aviones. España, entre otros, está mirando precios de estos aviones americanos (y aquí sale por segunda vez Pedro Morenés, flamante embajador español ante EEUU, ¿curioso?).

A-400

Vayamos al segundo gran negocio, los A400M, un avión de transporte también europeo, fabricado por el consorcio Airbus (con capital de España, Alemania, Francia y Reino Unido).

Igualmente planearon hacer un “avión europeo de transporte” con la doble finalidad de dotarse de estos aparatos y de venderlos al resto del orbe.

La planeación y el diseño del avión ha sido catastrófica, con fallos en los motores y la aviónica, hasta el punto de haberse causado muertos. Los retrasos acumulados en la entrega son de más de cuatro años, con sus consabidos sobrecostes. Ahora resulta que el diseño que se hizo del avión no tuvo en cuenta uno de sus principales cometidos: cargar y descargar personas y cosas. Las puertas diseñadas para ello son pequeñas y mal diseñadas, los soldados no pueden saltar en condiciones… Osea.

El coste inicial para España era de 4.332´54 millones de euros para obtener 27 de estos aviones. Al final los aviones se han encarecido un poco y España recibirá (de momento sólo tiene uno) 14 aviones, eso sí, al precio de 5.019 millones de euros, unos 700 millones más caro por 12 aviones menos, todo un negocio por el que no sabemos a quién hay que felicitar en concreto.

Eso sí, tendremos la suerte de que estos aviones se entregarán con menos capacidades de las inicialmente previstas, aunque la empresa se compromete a realizar en el futuro el “retrofit” (suponemos que una adaptación) de los aparatos para que alcancen la configuración final sin ningún coste adicional. ¡menos mal!.

De modo que, suma y sigue: si antes el precio por avión era de 160´5 millones de euros, ahora, que tendremos además menos aviones y sin “retrofrit-ar”, ha subido a 185´88 millones. De nuevo cantidades impensables con las que podríamos abordar múltiples problemas sociales secularmente desatendidos o infradotados.

Los helicópteros Tigre

Se fabrican a partir de un inicial consorcio constituido por MBB (alemana) y Aéroespatiale (francesa), por AIRBUS , donde participa también España y Reino Unido.
Como no podía ser menos, España pidió 18 de estos helicópteros por los que iba a pagar 1.353,5 millones de euros, que después de diversos retrasos y complicaciones, han acabado pasando a ser 1.515 millones de euros, o, lo que es lo mismo, de los 74´19 millones de euros por helicóptero a los 84´16 millones de pago final (eso sí, después de renunciar, para no encarecer todavía más, a la adaptación de los 6 comprometidos en el contrato inicial por el motor).

17.163,86 millones de euros ¿para qué?

Si nos tomamos el pequeño esfuerzo de pedir la cuenta, como en el bar, nos sale que estos tres desastrosos programas que han comprometido en nuestro nombre el trío calaveras y sus adláteres, han costado nada menos que la friolera de 17.183,86 millones de euros, una cantidad abrumadora que equivale a lo que se gastó Europa en control migratorio en 2016 , un año caliente en desplazamientos humanos y en la política represiva de Europa en la materia, o el equivalente a más de 100 veces el gasto presupuestario del Plan Nacional de Drogas previsto para 2017 o en igualdad de oportunidades entre hombre y mujeres, más de 200 veces lo gastado para el mismo período para atención a la infancia y a las familias, más de 50 veces lo gastado en promoción y servicios a la juventud o en prevención de violencia de género, más de 30 veces lo que se destina a la Dirección y Servicios Generales de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad… y así, suma y sigue.

Pero siendo la cifra tan escandalosa, lo más grave no es la cifra.

Lo grave, lo principalmente grave, es que estos aviones, en realidad, para lo que valen no es para defender a España de amenazas a su integridad. Son armas de “proyección”, de largo alcance, es decir, de ataque a muchos kilómetros de nuestras fronteras, donde, por cierto se usan y van a seguir usándose.

Son los aviones que nos convierten en una potencia intervencionista, en un aliado de la nefasta política militarista occidental.

Gastamos mucho. Gastamos mal. Derrochamos. Pero sobre todo, gastamos en imponer un orden militarizado e injusto que nos envilece, que nos devuelve nuestra peor imagen, que causa un sufrimiento inconmensurable allá donde participa nuestro militarismo y que, como rebote, vuelve a nosotros en forma de mayor inseguridad e inestabilidad mundial.
Eso sí, para que se enriquezcan unos cuantos en nuestro nombre y con el silencio cómplice o desinformado de la inmensa mayoría.

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¿Disolver DEFEX o renunciar definitivamente a una empresa estatal de exportación y venta de armas?

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Por Hernán Piñera

Fuente: El País

Informa El País que el Consejo de Ministros tiene encima de la mesa la petición de autorización que hace la SEPI para poder disolver DEFEX, la empresa de venta de armas en el exterior del Estado (51 % del accionariado de la empresa, junto con un 10’8% por cada socio en manos de Explosivos Alaveses, Maxam e Instalaza y otro 8’1% en manos de Placencia de las Armas y Alfalan respectivamente).

Defex ha sido una empresa muy lucrativa para la exportación de armas españolas. Desde 1990 a la fecha realizó una facturación de más de 1.600 millones de euros, aunque los casos de corrupción y la investigación judicial que se ha entablado contra la empresa la ha convertido, parece ser, en una mala marca comercial, por lo que sus inversores, en este caso Defensa y sus empresas militares socias, han decidido cerrarla.

¿Cerrarla para empezar de nuevo con una marca nueva, no señalada por la corrupción de la anterior?

Mala solución, porque indicaría que no se renuncia al negocio de las armas, un negocio corruptor y corrupto donde los haya.

Porque el problema no es de la empresa, sino del producto en sí y del mercado del armamentismo, donde no es posible ninguna regla ética, e impera la obscuridad más sucia.

De modo que mucho nos tememos que el giro de limpieza que ahora se pregona no sea otra cosa que asear la cloaca, pero no acabar con ella. No estamos, por tanto, ante una decisión ni ética ni de política adecuada, sino ante un mero enroque de los señores de la guerra amparado por un estado que hace de la venta de armas uno de sus argumentos vitales y de sus intereses lucrativos.

¿Y no sería mejor para la salud del planeta y la seguridad humana dejar de exportar armas y poner las inversiones del Estado en actividades enfocadas a promover el desarrollo, o la ciencia, o bienes socialmente útiles?

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El Tribunal de Cuentas dictamina: sobrefinanciación, sobrecostes y otros fallos en los PEAS de Morenés

Fuente: Voxpopuli

A juzgar por la opinión del Tribunal de Cuentas, a Pedro Morenés, ex-ministro de defensa y Grande de España, le han castigado mandándolo de embajador a EEUU, un sitio cutre donde los haya, por manta y por manirroto.

No se explica, de otro modo, el castigo ejemplar que ha recibido.

Dice el Tribunal de Cuentas, que ha revisado las que presentó el Ministerio de Defensa relativas a los años 2012 a 2014, que estas son todo lo peor que se pueda imaginar (se supone que todo lo peor menos austeras, porque para el Estado el que el gasto militar sea desmesurado no es un mal).

Las cuentas de Morenés son un cuento, de la categoría de cuento de Carracuca, feos y apolillados.

El informe, que puede verse pinchando aquí, dice entre otras lindezas, que todo el negocio del pago de los créditos extraordinarios para financiar programas de armamento ha sido una ruina y un verdadero despropósito contable y político.

Describe muy bien el mamoneo que hay con la financiación de los programas espaciales de armamento (PEAS), que implica a tres “actores”

el Ministerio de Defensa, adjudicador y cliente del contrato de adquisición; el Ministerio de Industria, financiador parcial del contrato mediante anticipos reintegrables a la empresa adjudicataria (a tipo cero); y el Contratista Principal, adjudicatario del contrato. Los dos Ministerios, el de Defensa y el de Industria, suscriben, con carácter previo al arranque del programa, un acuerdo general por el que se formaliza su voluntad conjunta de desarrollar un programa de adquisición al que se le dotará de prefinanciación en el marco general de un apoyo a la consolidación del sector industrial de la Defensa y el apoyo a procesos innovadores en materia tecnológica

Por ejemplo en sus conclusiones se señala que

la financiación de los créditos extraordinarios se hace con cargo a Deuda Pública, cuando se trata de operaciones no financieras, cuya financiación debería haberse hecho con baja en otros créditos no financieros o del Fondo de Contingencia

Los sistemas de armas contratados se entregan al Ministerio de Defensa, según un calendario previamente definido que casi siempre, y por muy diversas circunstancias, es objeto de modificación. El Ministerio a medida que recibe las unidades contratadas, y por tanto de forma diferida, paga las adquisiciones al contratista principal con cargo a su Capítulo VI (inversiones reales).

El contrato de obra mediante el abono total del precio, unido a la posibilidad de pagos aplazados contenida en la Ley General Presupuestaria, es lo que permite al Ministerio diferir el pago y distribuir la carga financiera en el tiempo.

Finalmente, las empresas adjudicatarias devuelven al Tesoro Público los anticipos recibidos del MINETUR según unos calendarios pactados y a medida que reciben los pagos comprometidos del Ministerio de Defensa.

La financiación del MINETUR cubre en algunos casos hasta la totalidad del precio del contrato. En este caso los pagos que realiza MINISDEF serán destinados por el contratista a la devolución de los anticipos recibidos, si bien, en ocasiones la financiación de Industria no cubre la totalidad del precio, de modo que parte de los desembolsos del MINISDEF sirven también para terminar de financiar el coste del programa.

o que

mientras el crédito extraordinario concedido en 2012 se destinó a satisfacer obligaciones de ejercicios anteriores, los aprobados en 2013 y 2014 estaban dirigidos a la cobertura de obligaciones del propio ejercicio, que en ocasiones no habían nacido con anterioridad a la concesión del crédito extraordinario, lo que cuestiona la existencia de una extraordinaria y urgente necesidad que justificara la tramitación de un Real Decreto-ley.

y

Respecto a la tramitación de los expedientes de modificación presupuestaria, las memorias justificativas se limitan a señalar que no hay crédito suficiente y a reproducir el listado de cuantías por programa cuya financiación extraordinaria se solicita. Las memorias económicas son, a su vez, breves y apenas incorporan una somera referencia a las necesidades que han de atenderse con las cuantías solicitadas para cada programa. La memoria económica correspondiente al crédito extraordinario y suplementario del año 2014 no contiene dato alguno relativo a las necesidades concretas que justifican la solicitud

El informe acusa a Morenés de permitir alegremente sobrecostes, de admitir sin pestañear retrasos y aplazamientos en la entrega de las armas convenidas, de no exigir responsabilidades ni indemnizaciones y de sobrefinanciar por la puerta de atrás a la industria militar.

Defensa abusa de figuras de verdadera ingeniería contable que disfrazan sus cuentas

El uso excesivo de la figura de la modificación presupuestaria ha sido ampliamente criticado por el Tribunal de Cuentas desde la perspectiva de los problemas que la falta de dotación inicial en los créditos genera al gestor de fondos públicos (la insuficiencia del crédito inicial implica que durante diferentes periodos de tiempo de cada ejercicio presupuestario, no se disponga de los recursos necesarios para atender las necesidades existentes y se tienda a utilizar transitoriamente otros créditos realizándose posteriormente las oportunas rectificaciones lo que da lugar a una gestión presupuestaria laboriosa y confusa, además de formalmente irregular), como desde una dimensión competencial. Y ya desde tiempo más reciente, el control sobre las modificaciones debe intensificarse desde la perspectiva de la estabilidad presupuestaria y la sostenibilidad financiera.

Afirma que los “créditos extraordinarios” son un fraude para pagar los PEAS y que

debe ponerse de manifiesto que la situación jurídico financiera de los PEAs no era, ni es, en absoluto desconocida ni imprevisible, sino todo lo contrario

La financiación a través de créditos extraordinarios y suplementarios de la rúbrica 14.030122B.65 de los Prepuestos Generales del Estado desde 2012 se ha convertido en una situación presupuestaria estructural contraria a los principios de la planificación y la estabilidad presupuestaria, en defecto de una presupuestación realista ajustada a los compromisos de sobra conocidos, como es obvio a la luz de los sucesivos Acuerdos de Consejo de Ministros de reprogramación financiera de los PEAs y de las propuestas de anteproyecto de presupuesto remitidas al Ministerio de Hacienda por el Ministerio de Defensa.

Pero además, supone una violación inadmisible de leyes

Puede concluirse por tanto que la justificación de la vía de financiación de estas modificaciones presupuestarias para atender obligaciones no financieras no es consistente, pues en ocasiones se apela a la falta de impacto en la capacidad de financiación del Estado, en otras a la insuficiencia del Fondo de Contingencia y en otras a la discrecionalidad y previsibilidad de las obligaciones a satisfacer como causa de la excepción a la financiación a través del citado Fondo, todo lo cual plantea dudas sobre la corrección del empleo de Deuda pública para financiar créditos extraordinarios y suplementos de crédito destinados a atender obligaciones no financieras del presupuesto, ya sea para satisfacer obligaciones del propio ejercicio o de ejercicios anteriores atendiendo al mandato contenido en los artículos 55 y concordantes de la LGP. Este tipo de actuación podría implicar una derogación singular de la regulación general contenida en la Ley General Presupuestaria, que si bien tiene el mismo rango normativo, trata de vertebrar con vocación de generalidad la materia regulada, de modo que, como ya señalara también el Consejo de Estado (dictamen nº2096/2003 de 10 de julio, sobre el anteproyecto de Ley General Presupuestaria), no resulta apropiado introducir excepciones singulares a las leyes generales por la vía del Decreto-Ley, sin perjuicio de su admisibilidad según los casos (STC 6/1991, de 15 de enero).

Acude a los distintos programas financiados y encuentra defectos importantes en cada uno de ellos, tanto en los sobregastos, como en la financiación irregular y caprichosa a la industria militar, retrasos de la industria militar en sus entregas y falta de garantías y de reparaciones al estado por incumplimientos de la industria militar.

Los PEAS, concluye, son un desastre y un agujero insostenible en el bolsillo de los ciudadanos.

Morenés, por tanto, se ha destacado como un desastre para el control de los dineros públicos y para el interés general, pero a lo mejor desde la perspectiva de la industria militar ha sido una bendición del cielo.

Y precisamente, con este nefasto pasado, Rajoy le ha castigado desterrándole a EEUU, donde a buen seguro, y en una administración que ya ha dado síntomas de su interés por la cosa pública y por la paz, será un apestado por su nefasta gestión de lo público. A lo mejor le vemos de vuelta, haciendo de las suyas, antes de lo previsto.

Es el justo merecido a su metedura de pata permanente.

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Morenés pasa a representar a España en EE.UU.

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Ejército de Tierra

Fuente: ep nacional.es

Pues si, señores y señoras, Morenés, de la nobleza de abolengo, pasa en su meteórica carrera por las poltronas más codiciadas de su anterior cargo de Ministro de Defensa de España al de embajador en la hidra, la cabeza del mal, el sitio ese cuyos líderes huelen a azufre, el jefe del imperio.

Las malas lenguas opinan que dicho cambio posiciona no tanto al personaje como a las industrias militares a las que, dicen también las malas lenguas, ha servido con esmero, tanto cuando las ha dirigido como empresario como cuando las ha contratado como ministro.

De hecho las malas lenguas dicen que para un señor del que se sospecha un vínculo férreo con las empresas militares, ir al país del “polo militar industrial” por excelencia (ese que Eisenhawer criticó duramente por su nefasto papel condicionando la política mundial y derivando a los EE.UU. al armamentismo y a la guerra) es algo así como mandar a un tonto a una fábrica de mocos, pongamos por ejemplo. El culmen de sus aspiraciones.

Puede que sea así, pero en tal caso no acabamos de entender la encomienda, porque Morenés, que se sepa, ha representado en sus tiempos de empresario a la industria militar europea, que compite con la americana, y no vemos como un presidente americano machista y militarista, y no queremos mirar a nadie, que se jacta de enseñorear un nuevo proteccionismo iba a meter de embajador en su propio gallinero al representante de otro corral, para que le robe las gallinas.

¿Pudiera ser que en el nuevo ciclo de rearme español hayan optado definitivamente por estrechar vínculos con los americanos en detrimento de las empresas de la competencia europea?  ¿Por ejemplo, que le hayan puesto para negociar ese escandaloso contrato de aviones de combate que quieren comprar a tramos los militares españoles, primero los “aparatos” (4.032 millones de euros), luego los cascos (más de 21 milloncetes más) y luego los motores de los aviones, que no vienen en el lote inicial y de los que desconocemos el importe?  ¿A lo mejor el precio por que los americanos transfieran tecnología para poner a flote el asombroso submarino español de juguete (S-80)? ¿Quizás compensaciones a nuestras orondas élites por servir de patio trasero, eso sí en detrimento de nuestra propia seguridad, al escudo antimisiles americano?.

¿O simplemente lacayismo del de toda la vida, ahora que, dice otra noticia no menos penosa, Rajoy se postula, con el placet de Donald, a valedor del abanto americano ante los “socios” europeos que se han atrevido, según una tercera noticia, a decirle que sus órdenes de aumento del gasto militar y del militarismo no las van a cumplir a rajatabla?

Sea como fuere, que el ceremonioso y adulador Morenés se haya agarrado ahora al cargo de embajador “español” en EE.UU. habla muy poco y muy poco bien de la política exterior que España quiere llevar a cabo ante la belicosa potencia y no puede sino intranquilizar a las personas preocupadas por el aumento del gasto militar y del despilfarro a favor del clan de los señores de la guerra.

Ojito.

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Mantener piscinas, jardines y campos de golf, uno de los cometidos de la defensa militar

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Por Neville Wootton

Fuente: El Diario

Ahora que lo dice El diario, parece que algunos se tomarán en serio lo que los antimilitaristas venimos denunciando desde hace años sin que nadie nos haga caso. ¿Será que la verdad verdadera sólo lo es desde que un medio y sus intereses la predican, por incompleta y mal que la prediquen a veces?

Pero al margen de esta velada crítica al periodismo circunstancial y anecdótico, lo cierto es que, en realidad, la pesada realidad militar, el gasto militar español se compone de un sinfín de partidas absurdas, de privilegios abrumadores, de nepotismo chulesco que dicen a las claras lo que defienden los ejércitos en términos de vida buena para pocos y de privilegios para los de arriba.

Dice El Diario que Defensa pagará 21 millones de euros del presupuesto público a mantener instalaciones deportivas y de ocio de los militares; instalaciones que tienen como razón de ser, dice el Ministerio de Defensa,  “la necesidad de prestar apoyo a la preparación física de los militares” y que funcionan como “núcleo de acción social y cultural, porque organizan eventos para sus socios, proporcionando a los militares y a sus familias una vía de “integración” en su destino”.

Se puede decir más burdo, pero no con más morro.

De este modo vemos, con el ejemplo que amplifica El Diario, que lo militar y la seguridad son dos categorías que no tienen que ver entre sí, cuando no se contradicen.

En todo caso, los 21 millones en ocio de esta casta no son sino una partida más bien pequeña de todo el despilfarro incomprensible y consentido de lo militar.

Nosotros hemos elaborado tres tipos de estudios que, a nuestra manera demuestran el despropósito:

  • Un primer tipo de documentos, ceñidos en el estudio del gasto militar, que vienen a enseñarnos la falta de transparencia y la desmesura del gasto militar. Por concretar en el ejercicio 2016, como afirmamos en nuestro estudio sobre el gasto militar, se presupuestaron menos de 6.000 millones de euros y, criterio OTAN en mano, se escondieron otros 25.000 por lo menos.
  • en un segundo documento, esta vez sobre el despilfarro, demostramos la inmensa cantidad de dinero que se despilfarra al año (entre otros en mantener campos de golf, jardines, pistas de tenis, etc de los que ahora el Diario se hace eco a su modo) y la absoluta falta de control y de responsabilidades en el gasto militar español.
  • Un tercer elemento de la trilogía del gasto militar, destinado a la deuda militar, nos informa de la falta de escrúpulos de los señores de la guerra y la generación de una deuda ilegítima que pesa sobre la sociedad como una losa para lucrar a los pocos privilegiados de siempre.

Tres patas del mismo banco: desmesura, mamoneo y descontrol. Si a ello unimos el cinismo que denuncia, cada vez que se verifica el gasto militar español, tanto el Tribunal de Cuentas, como el Tribunal Supremo o la IGAE, demostrando que la política de ocultación, gasto disparatado y puertagiratorismo son crónicos en el gasto militar, tenemos cuatro patas para entender el militarismo patrio y sus apoyos en partidos políticos rémora que lo han consentido como un cortijo al servicio del capricho y de la prepotencia.

Y mientras nadie se toma en serio meter el dedo en la llaga, así nos va.

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Cospedal ofrece las primeras pistas del nuevo presupuesto de Defensa: aumentará al menos un 30% respecto del de 2016

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Gobierno de Castilla-La Mancha

Fuente: .Público

Hay que ver el empuje de Dolores (de Cospedal) en su nueva tarea de ministra de los ejércitos.

En la reunión con los portavoces de la Comisión de Defensa ya se ha despachado con la primera perla de su mandato:  el próximo presupuesto aumentará la dotación del Ministerio de Defensa (aclaremos que no equivale al gasto militar, sino a la punta del iceberg del mismo) en al menos un 30%, como consecuencia de que por fin (y a regañadientes, porque hasta el Tribunal Constitucional tenía censurado el truco de los créditos extrapresupuestarios para pagar deudas de los inútiles e ilegítimos Programas Espaciales de Armamento) van a incluir el pago “reprogramado” a la industria militar del ejercicio 2016 y 2017 en los propios presupuestos generales, por un importe de 2.100 millones de euros extras nada menos.

En una reciente entrada dimos por descontado un pago de PEAS en 2017 de un poco más de 1.800 millones de euros, pero como se ve, pecamos de precavidos.

Miren por donde, la ministra Cospedal amaga con mucho acto religioso a favor de las vírgenes patronas de lo militar y mucha foto que parecen pura inocencia prediluviana, con mucha pompa y compungimiento marcial, como está mandado, pero a la que te descuidas  te casca unos presupuestos militares de vértigo, que ni que estuviera pasando el cepillo el capellán mayor para hacerse otra catedral.

El anuncio de Dolores no ha sentado, al parecer, demasiado bien entre los portavoces de la Comisión de Defensa, que ya es noticia por sí mismo si ha logrado que se despertaran de su letargo, pero, dice Público, se han reservado las críticas para el 20 de diciembre, fecha previa al sorteo de la lotería, en la que la ministra comparecerá a la Comisión de Defensa para explicar su voracidad presupuestaria.

Mucho nos tememos que la crítica se quede en agua de borrajas y flor de un día, pues el PSOE, co-responsable de generar la enorme deuda militar de los PEAS, no se opone a su pago a las industrias militares (donde por otra parte han mantenido puertas giratorias indistintamente con el PP), ni cuestiona esta deuda como ilegítima e insolidaria, sino únicamente critica que estos pagos se hicieran por medio de créditos extrapresupuestarios.

Por otra parte Ciudadanos tampoco muestra rechazo alguno al pago de estas armas invasivas y ha solicitado en más de una ocasión el aumento del rearme español por considerar que se gasta poco en Defensa.

De modo que aún en el caso, tan poco previsible a tenor del titubeo actual en la materia, de que el resto de la oposición muestre críticas al aumento del gasto militar y a los PEAS, tendrá mayores problemas la mayoría militarista, con los votos del PPSOE y Ciudadanos para decirnos que en esto el consenso de los españoles sobrerepresentados por aquellos es apabullante.

En todo caso, este aumento del presupuesto de Defensa en un 30% de su valor del año anterior (con incluso 400 millones más de los que se preveían para pagos de los PEAS para 2017) nos hace suponer un importante incremento del gasto militar real y oculto en otros ministerios y partidas de los PGE y nos hace estar alerta para cuando publiciten el proyecto de presupuestos.

El gasto militar, como se ve, sigue siendo un gran privilegiado de la casta política. Así nos luce el pelo.

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Las industrias militares de EEUU y la UE acaparan el 82,4 % de las ventas de armas mundiales

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Martin Broek

Fuente: El Diario

El negocio de la venta de armas sigue, al parecer, viento en popa.

Lo dice el informe del SIPRI, referido al año 2015, que señala una facturación mundial de más de 349.000 millones de euros, cifra similar a la de 2014 y que, según las estimaciones del SIPRI tiene una tendencia al aumento.

Tan curioso como la cifra es el conocer los principales causantes de tal venta de armas:

El “top 100”, que no incluye empresas chinas por falta de datos fiables, refleja el dominio abrumador de las firmas estadounidenses y de Europa Occidental, que controlan el 82,4 % de las transacciones y acaparan la lista de las diez primeras.

El desaguisado es abrumador, EE.UU. mantiene la mayor cuota del mercado, pero con ligeras bajadas respecto de años anteriores

Las compañías estadounidenses -39 de las 100 primeras- tuvieron unas ventas totales de 209.700 millones de dólares (198.000 millones de euros), casi el 57 % del total, consecuencia de que el departamento de Defensa de ese país es el principal comprador mundial y de que la mayoría de sus adquisiciones son a firmas nacionales.

Por contra, las empresas de armas europeas aumentan su exportación y

Las empresas europeas occidentales aumentaron su facturación un 6,6 %, hasta 95.700 millones de dólares (90.203 millones de euros), revirtiendo la tendencia negativa del año anterior, gracias en especial a una subida del 13 % de las firmas francesas por sus grandes contratos con Egipto y Qatar.

Con este panorama es obscena la justificación que suelen ofrecer para este aumento de lo militar los partidarios del militarismo. No se fabrican armas porque hay inseguridad mundial, sino que las armas que vendemos crean los conflictos y generan la inseguridad mundial que luego nuestra propaganda intenta usar para justificar su inmoral negocio de muerte.

¿Cómo pueden mantener en serio los dirigentes políticos, tan embadurnados en el expresionismo militarista que padecemos, que debemos fabricar armas  e incrementar los presupuestos militares porque nos amenazan de fuera, cuando somos los que proporcionamos el 85% de las armas del mercado mundial?

Se nos ocurre una explicación bien evidente que tiene que ver con las complicidades de la élite en este negocio que nos amenaza y empobrece a la mayoría de gente decente: la venta de armas es su negocio, la guerra es su negocio, la destrucción es su negocio y dominar con todo ello a los demás es su negocio y su objetivo.

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INDRA cabrea a Cospedal

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Por Baldiri

Fuente: Hispanidad.com

En el interminable sainete de nuestros políticos de pro y su idea de crear un “polo militar industrial” de relumbrón, ya tenemos, y no ha hecho más que empezar, a otra ministra de defensa cabreada.

Y es que una de las patas del proyecto, que no acaba de fraguar, de construir este engendro lo constituye INDRA, una empresa participada por la SEPI y que Defensa considera imprenscindible en su estrategia de promocionar la industria militar española y la venta de armas. ¿Será porque, a diferencia de las otras de las que cuenta ese “polo” INDRA parece saneada? ¿Será porque, después del fiasco de los submarinos que no flotan, los “productos” de INDRA van a pasar a ser los más demandados de nuestra industria militar?

El caso es que INDRA es un gallinero, como la propia SEPI y la idea de poner la industria pública al servicio de la venta de armas.

Aprovechando que la SEPI, socia mayoritaria de INDRA, no cuenta actualmente con presidente y camina como pollo sin cabeza, el actual presidente de INDRA (recordemos que el anterior Ministro de Defensa ya maniobró, aunque fracasó en su empeño, para que nombraran presidente de INDRA a alguien más afín a sus intereses de volcar a esta empresa al militarismo de forma total) ha hecho oídos sordos a los cantos de sirenas militares y se ha dedicado a formalizar compromisos para diversificar su actividad hacia campos ajenos a lo militar, adquiriendo acciones de Telecom y cabreando con ello a Cospedal, que ve disolverse cual azucarillo la megalomanía del polo militar industrial español.

Y en estas nos encontramos ahora con que ya son tres los ministros, cual trío calaveras, cabreados por el asunto de la SEPI y su orientación futura: el de Hacienda, con Montoro al frente, que se las ingenió la pasada legislatura para hacer depender la SEPI de su ministerio y no del de Industria donde antes estaba; el de Economía, con De Guindos que a su vez es ministro de Industria y que reclama que le devuelvan a Industria (y en este caso le entreguen a él) el dominio de la SEPI, y el de Defensa, con Cospedal furibunda, porque al anterior ministro de Defensa le prometieron que la orientación hacia la Defensa de las principales y más estratégicas sociedades dependientes de SEPI la ostentaría Defensa, y ve ahora cómo va a ser que no.

Parece, con todo, que todos tienen demasiados intereses en mangonear la SEPI. ¿Por qué será?

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Moción contra el gasto militar en la Comisión de Defensa

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PROFotero

Fuente: Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados

En las acartonadas sesiones de la Comisión de Defensa se ha producido un hecho insólito, o casi, aunque debería formar parte de la normalidad más absoluta: un grupo parlamentario se ha atrevido a denunciar el gasto militar español y a preguntar y exigir su reducción drástica.

1) La intervención de ERC

La intervención de la Diputada Surra Spadea, en la Comisión de Defensa explicaba, entre otras cosas, que

El gasto militar español es el triple de lo que se presupuesta en el Ministerio de Defensa, porque el Ministerio de Defensa no contempla todo el gasto militar que está repartido en otros ministerios, como los de Educación, Interior, Sanidad e Industria. Según los cálculos del Centro Delàs de Estudios por la Paz, asciende a más de 17.465 millones de euros, lo que significa un gasto de casi 50 millones de euros al día. Según el colectivo Utopía Contagiosa, que hace unas proyecciones ante la opacidad en el gasto militar, el gasto militar total asciende a unos 24.500 millones o, en otras palabras, el gasto militar le cuesta a cada contribuyente más de 60 euros al día. Pero, al parecer, estos 50 millones de euros al día no son suficientes para pagar las ambiciones armamentísticas del Ejército español, ya que arrastramos una deuda de más de 30.000 millones de euros o, dicho en otras palabras, cada contribuyente debe 15.000 euros en gasto militar. En definitiva, el Ejército español ha vivido por encima de sus posibilidades, en concreto, 30.000 millones por encima, que son los que nos hemos gastado gracias a las puertas giratorias del ministro Morenés. Y luego, esta vergüenza de Gobierno pretende hacernos creer que somos nosotros, los ciudadanos, quienes hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que, en consecuencia, estábamos obligados a recortar nuestro nivel de vida y nuestros salarios.

para afirmar que

Más allá de la inmoralidad de este gasto militar, especialmente en una época de crisis y de recortes sociales, existe la gran inmoralidad de financiar la ambición militarista con cargo a deuda pública

y que

los recortes que se están exigiendo a la ciudadanía y a la inversión social que hacen las comunidades autónomas y las entidades locales para reducir la deuda está sirviendo para que ustedes generen nueva deuda con gasto militar. Para defensa, sí; para dependencia, no, pese a que con estos 800 millones de euros las personas dependientes tendrían garantizado su derecho, insisto, derecho. Mientras recortan en derechos, sueldos, educación, sanidad e inversión social, aprueban aumentar el gasto militar. Estamos cerrando hospitales para comprar tanques, aviones, helicópteros y buque militares o misiles. Nos causa indignación su escala de valores morales… la realidad es diáfana: están robando derechos para mantener el gasto militar

Y acabar presentando una moción no de ley para instar al gobierno a que reduzca un 40% el gasto militar para destinarlo a fines sociales.

2) La unánime negativa: el gasto militar ni se toca. 

A esta intervención le contestó la furibundia, primero del diputado Luis Rodríguez, del PP, para, sin querer valorar el meollo del asunto, decir que acusar a Morenés de ladrón es delito.

La opinión negativa de UPN, el aliado natural del PP

y luego el señor Arméndariz, de UPN, aliado del PP, que, entrando en materia,  explicó

Yo haría una reflexión. Si queremos que el ejército no cumpla su misión, aprobémosla. Si queremos estar indefensos ante las múltiples amenazas crecientes, aprobémosla. Señoría, el presupuesto de defensa lleva siendo recortado desde hace muchísimos años. Más allá de todas estas acusaciones dejadas en el viento con una cierta insidia -no sé como decirlo finamente-, hubiera deseado una propuesta un poco más técnica….  ¿Se ha hablado con los profesionales? ¿Quien la propone ha hablado con ellos? ¿Los profesionales dicen -si ha hablado con ellos cuando ha preparado esta intervención- que les sobra el presupuesto? ¿O es precisamente todo lo contrario y lo que nos están diciendo es que no pueden cumplir con su función constitucional?

Podríamos hacer también una proposición no de ley pidiendo eso, que nos vayamos todos y todo el dinero que nosotros costamos a los ciudadanos vaya a pensiones o a sanidad. Yo no comparto esa argumentación tan poco técnica, pero podrían haberla fundado en si existe o no una incertidumbre global en relación con el terrorismo, con las guerras o las amenazas asimétricas, con las guerras híbridas, con las guerras convencionales. Eso hubiera sido más oportuno para saber qué es lo que tenemos que hacer.

Ya ven la gran profundidad argumental de esta otra cara del PP: para pedir más técnica en la propuesta, resulta un argumentario que se derrumba por el cinismo y la falta de técnica argumental y soporte, cosa por otra parte más que evidente cuando no se tiene nada mejor que decir.

Ciudadanos, la muleta nacionalista y patriótica del PP

Ciudadanos no estuvo a la zaga en eso de mostrar su cerrazón militarista. Su diputado Díaz Gómez argumentó, en primer lugar, su mantra más patético y obcecado: los de ER lo que quieren es romper España por su espina dorsal, el ejército. Lo dice así

destaco la poca sutileza de la proposición no de ley que presentan para reducir un 40% el presupuesto de defensa y el poco disimulo que ponen en intentar desmantelar un ejército de un Estado que quieren romper. No son ustedes herederos de la habilidad política ni del disimulo de Wifredo el Velloso, sino que más bien se parecen ustedes a Rufus T. Firefly, el presidente de Freedonia en Sopa de Ganso

Muy gracioso, pero no ha dado ningún argumento para oponerse al fondo de la propuesta de ER.

Luego invoca la geopolítica para alegar a favor del gasto militar e, incluso, de su aumento próximo.

Las circunstancias geopolíticas que vive ahora mismo el mundo en general con el vuelco que se produce en Estados Unidos, que posiblemente retire el paraguas de la OTAN, nos van a obligar a conformar un ejército no ya español -que a lo mejor es lo que a usted no le gusta-, sino europeo. Ese ejército va a necesitar un presupuesto. Además, venimos sufriendo una serie de atentados y una ofensiva global del Estado Islámico en la que estamos participando en su defensa y vamos a tener que seguir haciéndolo.

Resulta patético que cada vez que los militaristas quieren fortalecer el militarismo invocan este tipo de razones vaporosas. Trump amenaza (pero olvida que los acuerdos de aumentar el gasto militar europeo se adoptaron antes de que conociéramos ni siquiera la existencia de Trump), y hay amenazas graves.  Cuando no hay amenazas, como es el caso, hay que estar preparado por si acaso, cuando hay amenazas (entre otras cosas por la ineficacia del medio militar para evitarlas) hay que estar preparados por si acaso. Si hay paz hay que gastar en defensa por si acaso, si hay guerra (porque el por si acaso ha fracasado, como ocurre con toda la parafernalia militar desde hace siglos) hay que incrementar el gasto militar para responder a la amenaza. Que el argumento sea cierto o mentira importa poco, se trata de meter miedo.

El resto del argumentario de ciudadanos se dedicó a reprochar la falta de patriotismo catalán respecto a los valores con los que el ardoroso diputado se identifica, eso si, sin abordar para nada los grandes retos de la propuesta catalana: la impagable deuda militar que nos empobrece, el presupuesto militar escandaloso y oculto que se ha decidido por intereses que no son compartidos ni decididos por todos, el agravio de una prioridad en gasto militar mientras recortan derechos, servicios públicos y libertades y la existencia de un ejército desmedido y desmesurado que no tiene lógica.

Podemos, sí pero no.

El Diputado Guijarro de Podemos comenzó por expresar que compartían gran parte de la crítica al gasto militar y al impulso de la industria militar y los megaplanes de armas de Defensa, para criticar que el impulso a la industria militar de los últimos gobiernos no haya contribuido a fortalecer nuestro tejido industrial de forma prioritaria. Lo dice así

Por nuestra parte, hacemos hincapié no tanto en el objetivo de esas empresas por cuanto entendemos que queremos y deseamos una industria militar española de carácter público que no solo atienda las necesidades estratégicas de nuestras Fuerzas Armadas sino que refuerce un tejido productivo, tecnológico y laboral francamente debilitado en estos últimos años. Ahora bien, nosotros sí ponemos en duda la eficacia con la que estos megaplanes han contribuido a este fin. Después de las reconversiones industriales de los años ochenta, aquellos altos hornos que cayeron como piezas de dominó sobre las armerías del norte y otras muchas industrias derivadas; después de haber visto el desmantelamiento de empresas públicas como Santa Bárbara y la severa mutilación de los astilleros militares, es justo concluir que ninguno de los últimos Gobiernos ha sido capaz de aprovechar el gasto militar español para el fortalecimiento de nuestras capacidades nacionales y se ha malgastado, señorías.

Acaba con una larga cambiada en la que dice que no puede apoyar la propuesta porque la falta de seriedad de nuestros presupuestos militares y la ausencia de datos fiables y de transparencia, impide saber qué gasto militar hay y, por tanto, qué gasto militar hay que reducir. Osea, una postura, para entendernos, como mear y no echar gota. Lo afirman así

En todo caso, no podemos apoyar esta iniciativa, compañeras y compañeros de Esquerra, porque sencillamente desconocemos en primer lugar el gasto público real que este país hace en defensa. Básicamente, porque el hiato, el abismo más bien, que hay entre lo presupuestado y lo realmente gastado hace del todo imponderable el gasto militar a priori. En concreto en 2015, los créditos asignados se ampliaron en 2.300 millones, por lo que el presupuesto pasó de los 5.700 iniciales a 8.100. Esto significa que aunque los presupuestos aprobados para defensa -que coparon titulares- fueron muy similares en 2015 a los de 2014 y menores que en 2013, en realidad el coste total del ministerio en 2015 fue superior al de los dos años anteriores. Qué nueva sorpresa nos tendrán preparada este año en lo que al manejo de créditos para la defensa se refiere. Esta opacidad nos lleva a no poder pronunciarnos sobre la idoneidad de recortar un 40% de los presupuestos. Antes de establecer cifras de si debemos recortar o aumentar gastos, nos gustaría poder tener un mayor acceso y control de lo que pasa en las Fuerzas Armadas a nivel presupuestario. No solo para saber qué gastos son realmente necesarios para mantener un nivel de operatividad y eficacia de las Fuerzas Armadas suficiente sino para garantizar que se gasta con sentido de Estado, con voluntad de servicio público y no con la voluntad de beneficiar a unos cuantos amigotes.

El PSOE, al rebufo del consenso militarista del PPSOE

Por el Partido abstencionista obrero español intervino una tal Botella (no confundirla con la otra Botella, esta del PP) , y a tono con su nueva doctrina (en realidad no tan nueva) de complicidad con los sacrosantos valores del régimen, aseveró que aceptar la propuesta era algo así como reducir la seguridad de los españoles un 40%, una barbaridad digna de la estulticia cada vez más labrada que se trabaja el PSOE. Lo dijo así

significaría recortar el presupuesto para garantizar la seguridad nacional, la seguridad de todos los españoles en un 40% o, lo que es lo mismo, aumentar el porcentaje de riesgos y amenazas que sufrimos hoy en día.

Y desarrollando su argumento, tal vez el más demagógico y desinformado de los explicados en esta moción, llegó a decir, contra toda evidencia, siguiendo a pies juntillas el argumentario mediático del Ministerio de Defensa, que nadie toma en serio, que

el presupuesto de defensa de nuestro país se ha reducido ya desde 2008 en un 30% y que España está a la cola de los países de la OTAN en gasto de defensa en relación con su PIB. Ignoran también en su propuesta que España es un país objetivo del terrorismo yihadista -como señala la estrategia de seguridad nacional española-, soslayan también nuestra posición geoestratégica y nuestra condición marítima, que exigen una específica estrategia de seguridad y defensa, y olvidan el derecho a la paz y a la seguridad de los españoles en todo el territorio del Estado, es decir, la Península, los archipiélagos balear y canario y las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla; el mismo derecho que a disfrutar de un Estado de bienestar, porque no hay bienestar ni libertad posibles sin seguridad, y se ha dicho ya aquí en esta Comisión.

La señora Botella ha sido en este caso una de las mejores portavoces del oficialismo militarista al uso.

En esta ocasión el PSOE anunció que votaría en contra de la proposición. No se abstendrían como suelen últimamente en los temas esenciales, sino que saldrían, a pecho descubierto, a decir “no es no”. .

El PP en su papel.

Y para remate, el diputado señor Tarno, del PP, volvió a defender la honorabilidad de Morenés, por si no había quedado clara la idea, para afirmar acto seguido que los programas que han desorbitado el gasto militar español son culpa del PSOE, y que el presupusto militar es el que más sufre en España, porque se ha recortado desde 2008 un montón, por lo que no toman en serio la propuesta de ERC, esos malos patriotas que quieren que España se deshaga;

Lo dijo así

Desde el año 2008 hasta ahora el presupuesto de la defensa nacional se ha reducido un 35%. No hay ninguna otra partida presupuestaria que haya sufrido un recorte más importante en los últimos años en España. Ahora, si lo que ustedes quieren es que desaparezca el Ejército español, dígalo con claridad,

3) El resultado final: cerrazón y consenso militarista al canto.

Al final, la votación retrata a cada cual y el hecho cierto es que el debate lo hanb apagado con agua fría entre todos los partidos, con mejores o peores artes, para no abordar la enjundia del mismo y para, sobre todo, no tocar la desmesura del gasto militar español.

Todos, en este caso, menos ERC, en contra de reducir y meter mano al gasto militar español.

De nuevo, un triunfo (esta vez con algo de crítica) del partido transversal militarista español, que ese sí que parece que no conoce la crisis, sino para sangrarnos más.

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