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presupuestos de defensa engañosos y gasto militar insolidario

Publicamos el texto que hemos aportado como documento anexo específico sobre el gasto militar, al documento de la coordinadora 25S.

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770 millones de euros para injerencia humanitaria disfrazados fuera de los Presupuestos Generales

Mosque+Mqams

Fuente: Infodefensa

Según desvela Infodefensa, el Secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, ha afirmado en la revista propagandística del Ministerio de Defensa «Revista Española de Defensa» que este año tienen previsto gastarse 770 millones de euros en acciones militares en el exterior, pero que esta cifra se sacará de créditos extraordinarios y no del presupuesto.

La importancia de la afirmación es doble:

  • por una parte reconocen que saben de antemano que el gasto militar superará lo que están diciendo (y por tanto en vez de decrecer respecto del del año anterior, probablemente crezca)
  • y, en segundo lugar, que lo sacarán de créditos que se darán con posterioridad, es decir, que no saldrá del fondo de contingencia, donde ya está presupuestada una cantidad para imprevistos, sino de un crédito extraordinario (lo que implica que se están disfrazando los presupuestos y ocultando gastos a esos mercados financieros que tanto preocupan a Rajoy).

Dice el Secretario de Estado que esta necesidad de aumentar el gasto militar para operaciones en el exterior ocurre porque «España no puede renunciar a jugar un papel en el mundo y a cumplir con las obligaciones derivadas de nuestra pertenencia a organizaciones internacionales como la O.N.U., la U.E. y la O.T.A.N.». Es decir, que el compromiso de estar en la O.T.A.N. es, nada menos, que tener un fuerte gasto militar y una política exterior intervencionista y supeditada a los intereses de mantener el status quo mundial sobre bases injustas.

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El Jefe del Estado Mayor de la Defensa de España teme que el ejército se quede hueco

-PUNTO+DE+VISTA-2-

Fuente: Público

Como es tradicional en épocas de aprobación parlamentaria de los presupuestos, los militares comienzan su peculiar campaña de meter miedo en el cuerpo de los diputados para que les aprueben unos buenos presupuestos y les aumenten la pasta sin preguntar mucho.

En otras ocasaiones nos dijeron que la falta de presupuestos abultados dejaba los aviones de guerra en régimen de planeamiento, porque los pobres no tenían para gasolina, o que estaba en riesgo la seguridad estatal y otras zarandajas.

Ahora han rebasado su propio limite de la exageración. El JEMAD ha dicho en el Parlamento que las reducciones del presupuesto militar van a dejar hueco al ejército y van a convertirlo en una organización frágil.

Suponemos que el efecto buscado es que no haya críticas al gasto militar y que les aprueben tanto el presupuesto previsto del Ministerio de Defensa como las demás partidas disfrazadas en otros ministerios.

El razonamiento del Almirante García (que así se llama el JEMAD) no tiene desperdicio. Si no se les dota de mejores presupuestos se pueden perder capacidades esenciales y se incrementarán los riesgos asumidos. ¿Se intenta decir que para eso es preferible no tener ejército?

Podría alguien decirle a don García que tal vez, si se restan riesgos de los asumidos por el ejército (que por cierto, al leer la Directiva de Defensa Nacional aprobada recientemente por Rajoy descubrimos que no son de naturaleza militar y que por ello mismo tal vez tienen un mejor tratamiento con algo distinto a los ejércitos y sus metodologías) tal vez esas capacidades que se van a perder dejen de hacer falta y se puedan trasferir partidas hasta ahora en manos militares a otros lugares civiles. A lo mejor incluso, si el ejército juega con la hipótesis de que no existen amenazas ni enemigos militares para España actualmente, perder capacidades militares no sea del todo un drama, salvo para la mentalidad militar, porque, para quienes tienen la hipertrofia de nuestras actuales fuerzas armadas, la sensación de quedarse huecos aumenta sin que necesariamente aumente nuestra inseguridad.

Por otra parte, y ya que hablamos de recortes del presupuesto, llama la atención comprobar que los supuestos recortes son mínimos tanto si los comparamos con los de otros ministerios con mayor cometencia ante verdaderas necesidades sociales, como si tenemos en cuenta la tediosa costumbre de nuestro militarismo de ofrecerse créditos «extrapresupuestariamente» año tras año. Créditos que aumentan sus fondos disponibles en hasta un 20 y un 30%.

Nos dice el Almirante que con estos presupuestos no pueden garantizar el alistamieto de tropas, dando a entender que nos quedamos sin soldados y eso es el peor de los males. Tal vez podría fijarse en el ejemplo de los ejércitos de EEUU, o de Alemania, o de Francia, o de Reino Unido, o de Italia, todos ellos inmersos en un proceso de reducción significativa de sus tropas militares, y explicr más bien que lo que hay es un exceso de tropa, por no hablar de la hipertrofia de mandos que convierte el ejército español en uno de los más oficializados, con un mando por cada 1´5 soldados.

Seguro que algún diputado le hace caer en esta cuestión al Almirante, aunque la inmensa mayoría de los desinformados diputados es probable que empiecen a temblar viendo cómo nuestro ejército se queda hueco a manos llenas mientras enemigos ansiosos de conquistarnos saltan el Estrecho o pasan los Pirineos al son de sus timbales militares.

El Almirante, como vemos, no cuenta toda la verdad, ni siquiera la verdad a medias, y no aclara cómo es posible que el gasto militar español, incluso el computado con los criterios contables de la OTAN, sea tres veces el del Ministerio de Defensa y se encuentre oculto en partidas de otros ministerios y organismos ajenos a la defensa.

Si, como anuncia el almirante, nuestro presupuesto del Ministerio de Defensa va a suponer 6.809,3 millones de euros, no entendemos cómo puede decir el tipo que el mismo implica una disminución del 6% respecto del año pasado que eran de algo más de 6.300 millones.

No entendemos como hasta ahora nadie le ha preguntado (y él no se molesta en aclararlo) por qué en esta cantidad destinada a presupuestos del Ministerio de Defensa no se computen ni los créditos a la industria militar y las subvenciones a empresas para fabricar armas (que están en el presupuesto del Ministerio de Industria), ni los organismos autónomos militares, ni la guardia civil (que se encuentra consignada en el Ministerio del Interior), ni las partidas para la política de fronteras y de inmigración, ni las clases pasivas militares, ni tantos otros rubros dispersos en otros ministerios y que consiguen disfrazar dos de cada tres euros destinados al gasto militar.

El Almirante mete miedo aprovechando la ignorancia supina de sus señorías en materia militar y su predisposicion al entusiasmo ante los galones y los pasos marciales.

Nos dice también el almirante que los presupuestos han presupuestado menos dinero (en realidad bastante menos) para operaciones en el exterior, pero que a pesar de eso, no se van a alterar estas operaciones ni a reducir significativamente. ¿Quiere decir esto que las van a hacer gratis?,¿Nos las va a pagar algún país apiadado de nuestra falta de medios para la defensa? ¿O, como es costumbre, van a consignar una cifra pequeña en el presupuesto a sabiendas de que gastarán mucho más y de que nos lo están ocultando?

Lamentablemente no creemos que nadie incomode al JEMAD con preguntas desagradables al respecto, como tampoco creemos que nadie levante el tono cuando el JEMAD les dice a los diputados que las operaciones de injerencia militar disfrazadas de ayuda humanitaria son esenciales como «elemento de credibilidad internacional y de garantía de la posición de España en el ámbito internacional» y que  por eso se «mantiene el apoyo económico».

¿Que somos creíbles porque somos mamporreros internacionales? Menudo honor. ¿Que es el ejército el que garaniza nuestra posición en el ámbito internacional? Menudo fiasco y menuda trola.

En definitiva, el Almirante ha ido a meter miedo en el cuerpo a unos diputados que no están enterados o que no se quieren enterar para conseguir el aplauso y el aumento del gasto militar y del militarismo.

Esperemos a ver las enmiendas de los grupos de la oposición para comprobar hasta qué punto hay una propuesta alternativa y ética en materia de seguridad.

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PP y PSOE se culpan mutuamente del monstruoso gasto militar (los demás partidos callan)

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Fuente: Público

En una de las habituales representaciones bufo-cómicas de las que acostumbran los profesionales de la política del PP y del PSOE en el Parlamento, el Ministro de Defensa, Pedro Morenés, y el diputado López Garrido se han reprochado mutuamente el monstruoso gasto militar existente.

Para López Garrido, a quien no le falta razón en su explicación, es una ofensa el gasto de casi 1.800 millones de euros «extra»  que ha comprometido el PP para pago de armamento inútil e innecesario, dinero que se quita de prestaciones sociales básicas y que es un agravio comparativo en tiempos de 1,9 millones de jóvenes sin empleo.

Los demás partidos, al fondo de esta representación carnavalesca, callan y miran para otro lado.

Morenés le contesta (tampoco le falta razón en su explicación) que gran parte del gasto comprometido lo provocó ZP, ese señor que iba de pacifista y se calzó en gasto militar lo que no estaba escrito.

Los demás, partidos, atentos a nadie sabe qué, callan y miran para otro lado.

López Garrido, en réplica, contesta (y no le falta razón tampoco en su réplica) que el compromiso lo hizo Morenés cuando era secretario de estado de defensa (en tiempos de ese presidente de gobierno bajito de mala leche que ponía las piernas en la mesa de George Bush), y que la idea megalómana del gasto militar desmesurado es por tanto atribuible al PP.

Los demás partidos, pensando que así están más guapos, callan y miran para otro lado.

Morenés se las tiene firmes y contesta (y por cierto, tampoco le falta razón en su contestación) que en realidad la orientación megalómana del gasto militar ya venía encarrilada por aquel otro Presidente simpaticón y dicharachero  que prometió sacarnos de la OTAN y hacer de España un país en favor de la paz y nos hizo luego el truco del abejaruco.

Los demás partidos, asustados de que alguien les critique, callan y miran para otro lado.

Entonces Don Garrido argumenta (con toda razón por cierto) que lo que peor le sienta es que habían acordado  ir ambos a pies juntillas en política de defensa y que ahora, con este aumento del gasto militar «por sorpresa», se comprueba que el PP quiere todo el protagonismo para él.

Los demás partido, conscientes de que hay muchos otros lados a los que mirar y no sabiendo qué decir en los temas de Defensa, porque, en el fondo nunca les han interesado, callan y miran para otro lado.

Y siguen así, sin ponerse de acuerdo ni en desacuerdo, hasta que acaba la sesión.  Los demás partidos, entonces, libres de estar atentos de tan cínico tira y afloja en el que todo cambia para que todo permanezca igual, piensan entonces si deberían haber dicho algo, si querrían haber dicho algo, si es necesario que piensen en algo alternativo en temas de Defensa para que la sociedad no acabe pensando que ellos también son culpables de este teatro y del dispendio militar.

Eso sí, el gasto militar «extra» (que por cierto ya estaba anunciado que se haría  en una comisión de defensa en la que López Garrido estuvo y no protestó) no va  ser impugnado, se queda. Ninguna iniciativa va a bloquearlo. Todo ha sido un juego floral entre dos partidos que dicen las verdades a medias, sin reconocer la gran verdad: que el aumento desmesurado del gasto militar ha contado siempre con la iniciativa de los gobiernos del PP y del PSOE. Que ellos, o por ser más precisos, su sector militarista más duro, acordaron y consensuaron este estado de cosas. Que ambos son co-culpables de su enorme cifra y de su insostenibilidad. Que ambos partidos acordaron y mantuvieron un sistema de ocultación y opacidad de este gasto militar hasta que han reventado las costuras del traje que le crearon y ahora resulta imposible disimularlo. Que ambos lo han hecho contra lso intereses generales y a favor de intereses muy particulares, los que unen a políticos militaristas, empresarios del sector militar, bancos y financiadores de estas cifras astronómicas…

Y mientras tanto seguimos sin una verdadera política de control del militarismo y sin una propuesta clara de alternativas al mismo. ¡Menuda panda!

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El gobierno español aprueba un nuevo incremento del presupuesto de defensa

Mariano+Rajoy+en+Vigo

Fuente: El País

El gobierno español, a las puertas del rescate económico y de un mayor desmontaje del estado de bienestar, ha aprobado un crédito al ministero de defensa de 1.782 millones de euros para pagar parte de la deuda en armamento (36.000 millones de euros que el ejército debe a las industrias militares).

Este nuevo crédito implica un aumento del presupuesto del ministerio de defensa de cerca del 30%. A este gasto enorme habría que nultiplicarlo por al menos tres para conocer la verdadera magnitud de nuestro gasto militar, del cual dos de cada tres euros están ocultos y no se contabilizan en los prespuestos de la defensa.

Recordemos que durante la elaboración de los presupuestos generales, defensa nos vendió la moto de la rebaja del presupuesto de defensa que, decían, era un agravio respecto de otros ministerios y ponía la defensa a las puertas de la inanición. Pues bien, con este nuevo incremento (que ni es el primero ni será el último) el presupuesto de defensa, en vez de «reducirse» respecto del de 2011, se ha aumentado en más de un 17%, lo que, esta vez sí, es un agravio comparativo respecto de los ministerios «sociales», que estos sí, han disminuído y se encuentran en una especie de política de derribo por parte de estos ministros de ideología neoliberal y ultra.

Pero esto no es todo:  como se sabe, el militarismo español ya ha pactado nuevos aumentos del gasto militar este año y así, por ejemplo, el Ministerio de Industria «va a conceder un crédito» al de Defensa de otros 198 millones de euros para compra de armas y se esperan otras argucias para que Defensa «pague» este año hasta 2.370 millones de euros.

Si el aumento del presupuesto de defensa es escandaloso cuando otros ministerios tienen «rebajas constantes», más escandaloso aún es el para qué del aumento: pagar programas de armamentos sofisticados y agresivos (portaviones, cazas, tanques, etc.) destinados a un enfoque del ejército agresivo y de intervención en el exterior.

¿Cómo es posible, por otra parte, que este «aumento» tan desmesurado del déficit público no suponga ninguna crítica en los organismos internacionales que nos han impuesto politicas restrictivas en gastos sociales? ¿No es sospechoso?

Con estas cifras resultan patéticas las protestas militaristas por el pobre gasto militar y yerran los sindicatos militares cuando piden su aumento en vez de denunciar su distribución, falta de transparencia e insostenibilidad. No es que haya poco gasto militar. Al contrario, lo hay en exceso. Lo que ocurre es que las partidas que se lucran de esta locura son las de armamentismo, las de injerencia en operaciones en el exterior, etcétera y las que se quedan atrás son las que tienen que ver con los derechos de los militares como trabajadores.

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El PP rechaza todas las enmiendas de la oposición a los presupuestos del ministerio de defensa,

PP

Fuente: Europa Press

El PP ha dado una muestra más de su particular forma de entender el consenso y el debate democrático rechazando todas las enmiendas de los restantes grupos parlamentarios al proyecto de presupuestos para la defensa elaborados por el gobierno neocon de España.

Entre las propuestas de la oposición había una genérica petición de reducción de tropas (el PSOE pedía la reducción de tropas de forma genérica, mientras que ERC pedía que se redujeran a 50.000 efectivos, con un recorte de 31.000 de los actuales 81.000 efectivos aprobados por el Partido Popular, CIU pedía igualmente «redimensionar los ejércitos y la armada e IU también pedía una rebaja total de presupuestos y de tropa) y de reducción de la presencia de tropas españolas en misiones internacionales (el PSOE pedía una reducción de un 25%, e izquierda unida pedía logros mayores).

Llama la atención la adhesión que poco a poco van teniendo las propuestas pacifistas de reducción de gastos militares, de tropas y efectivos militares y de no injrencia en conflictos internacionales, entre las diversas fuerzas políticas parlamentarias. Aunque podemos dudar de la buena voluntad de partidos que se han caracterizado por promover políticas militaristas cuando eran gobierno, lo cierto es que la preocupación por el inmoral y  abundante gasto militar y por no alinear nuestras políticas de seguridad con el intervencionismo militar van logrando entrar poco a poco en la agenda política de los partidos parlamentarios, hasta ahora demasiado acríticos en estos aspectos.  Esperemos que no sea flor de un día.

Del total de enmiendas presentadas por los partidos a los presupuestos de defensa únicamente se ha aprobado una, del propio PP, para refinanciar la deuda milita impagable de 37.000 millones de euros, retrasando los plazos  finales de pago cinco años más, hasta 2030, lo que, de paso, implicará el aumento de la deuda tanto por los intereses de demora como por las cláusulas penales por retraso que mantienen los contratos con las industrias militaares fabricantes de armas, lo que nos empobrecerá más a todos y enriquecerá más a las industrias militares.

Sorprende, sin embargo, que no se haga mención a las partidas ocultas en otros ministerios para financiar gasto militar.

Es de suponer que, a su paso por el Senado, las partidas de gasto militar se queden como están o, incluso, crezcan más, dada la propaganda con la que se intenta estimular un apoyo del sector duro del PP a favor de un mayor gasto militar.

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Defensa mantendrá sus privilegios en los presupuestos generales

Malta + - + Euros +% 29% 28Coins

Fuente: Infodefensa.

El Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD)  lo ha dejado claro. Aunque los militres asumen que debe haber recortes, en defensa no hay margen y no los va a haber. Ha dicho al periódico ultraconservador ABC que dado que la inversión en defensa es de las menores de Europa (lo cual no es cierto cuando arrastramos deudas por inversiones en armas superiores a los 36000 millones de euros) «el margen de reducción en Defensa es pequeño«.

También ha dicho que no se contempla la posibilidad de reducir el tamaño de los ejércitos (en este caso el JEMAD se olvida de que en el resto de los países de Europa si están reduciéndolos).

Señala además que van a mantener un nuevo ciclo de armamentos sofisticados (que nos sobreendeudará todavía más) porque  «Tenemos que sostener los sistemas actualmente operativos y tenemos que evolucionar y conseguir aquellas capacidades emergentes necesarias para desarrollar nuestros planes de contingencia en el siglo XXI, como nuevas capacidades de mando, control, comunicaciones y gestión de la información, medios conjuntos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, y capacidades de ciberdefensa»  y, por si faltaba algo, apoyar con denuedo el escudo antimisiles yanky, «un ejemplo de colaboración y compromiso».

Traducido todo esto a cifras, lo que el JEMAD nos dice es que no van a bajar los presupuestos de defensa o, en otras palabras, que su solidaridad empieza por ellos mismos, que van a seguir manteniendo su nivel abusivo de privilegios en beneficio de algo que tiene muy poco que ver con nuestra defensa.

Es de suponer que a ello se siga uniendo la curiosa manipulación de disfrazar el gasto militar real en partidas de otros ministerios, como hasta ahora, para aparentar reducciones que no existen, así como la práctica consolidada de gastar por encima de lo presupuestadado mediante el abusivo uso de los fondos de contingencia.

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