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Plan de paz para Madrid

Fuente:  Plan de Paz para el Ayuntamiento de Madrid.

¿Sería útil que los ayuntamiento españoles tuviesen un plan de paz entre sus políticas habituales?

Desde Utopía Contagiosa hemos hecho una primera propuesta con la que buscamos abrir el debate y que este sea concreto y creativo.  La propuesta la podéis encontrar en el enlace anterior o podéis verla aquí abajo:

No nos cabe duda que dada la simbiosis entre los Estados actuales y el militarismo, es necesario que no sólo desde la sociedad y las ongs se trabaje de manera alternativa por la paz, sino que también es imprescindible que lo hagan otras instituciones con criterios distintos a los estatales y más próximos a las ideas de Seguridad Humana, que realmente defiende lo que interesa a las personas.

Como se ve en la propuesta, no abogamos por una opción de trabajo cualquiera, sino por algo comprometido y que promueva la participación social.  Nuestra opción es por promover las labores de paz tanto en Madrid municipio como en el extranjero y para ello presentamos 18 objetivos con 104 propuesta políticas en total.

Esperamos que sea de interés general y que nos lleguen comentarios con cambios, proposiciones, mejoras, etc.  Todas ellas serán bien recibidas para iniciar este camino de paz en el municipalismo.

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España apoya descaradamente al militarismo israelí comprando sus misiles contracarro SPIKE

Imagen de Pan American Defense

España desarrolla unos Programas Especiales de Armamento (PEAS) que están provocando una deuda gigantesca para el Ministerio de Defensa y para el Estado Español.

Hay muchas críticas a estos PEAS y a la forma que tiene el Ministerio de Defensa de proveerse de armas para sus impulsos intervencionistas en el extranjero.

Unas de ellas son la ética y las implicaciones internacionales de nuestras políticas.

Analizamos hoy la compra de 260 puestos de tiro y 2.600 Misiles contracarro de alcance medio SPIKE por un precio total de 364’69 millones de €, según Wikipedia el coste total será de 394 millones de €.  Se calcula que el coste de cada unidad ronda los 100.000 dólares USA.

En la hoja de servicio de este misil se declara que ha sido usado contra la Intifada.

Dicho programa adolece de uno de los defectos generales de los PEAS, el prolongadísimo periodo desde la toma de decisión, inicio del diseño, inicio de la producción, avatares varios que retrasan la fecha de entrega, etc.  Así, todo el proceso se dilata, en este caso desde 2005 a 2024.  Ello provoca, habitualmente, unos sobrecostes enormes.

Otro de los defectos habituales en los programas de Defensa, sobre todo en los PEAS, es el de que los pagos se suelen realizar por medio de partidas plurianuales, lo que supone un escondite perfecto para su seguimiento.

Una breve historia de los recorridos de esta colaboración militar hispano-israelí se pueden resumir así:

  • En 2002 General Dynamics – Santa Bárbara firma un acuerdo con Rafael por la que la contratista española se convertiría en el contratista principal de las ventas del Spike si era finalmente elegido.
  • En el Consejo de Ministros del 24 de noviembre de 2006, presidido por Zapatero, del PSOE, se decide invertir en el programa:  260 lanzadores y 2.600 misiles MR (Medium Range).  Se informaba que la industria nacional asumiría el 60 % del trabajo y que el pago se repartiría en 15 anualidades desde 2008 a 2022.
  • El 30 de noviembre de 2007 el Consejo de Ministros decidió comprar más Spike, versión ER (Extended Range), destinados a los helicópteros de ataque Tigre:  44 lanzadores y 200 misiles por 44’027 millones de € prorrateados entre 2007 y 2012.
  • El 29 de mayo de 2009 se entregaron al Ministerio de Defensa los primeros misiles.

Las empresas que participan en este programa de armamento son:

  • Global Dynamics/Santa Bárbara sistemas,
  • Rafael,
  • Tecnobit

Imagen de Dvircom

 

La empresa Rafael,  o Raphael, es una empresa que fabrica armas del Ministerio de Defensa israelí.  Tiene más de 7.000 empleados y se fundó en 1948.

Durante el principio de los años 1990 Rafael operó con pérdidas (con un pico en 1995, con pérdidas de $120 millones sobre una facturación de $460 millones); entonces se decidió reestructurar la organización para empezar a operar Rafael como una compañía. Inicialmente se crearon tres divisiones diferenciadas; cada una operando como un centro de beneficios, con una hoja de balance separada, a presentar al nuevo consejo de dirección.

La restructuración fue completada en 2002 cuando Rafael fue formalmente incorporada como sociedad limitada (a pesar de ser una empresa estatal), manteniendo sus capacidades tecnológicas a través de extensos programas de inversión en I+D (en torno al 10% de la facturación). En su primer año como sociedad limitada, Rafael obtuvo 37$ millones de beneficio sobre $830 millones de ventas.

Rafael tiene multitud de empresas subsidiarias en el mundo.  En Europa, a través del Holding ERCAS, de la que posee el 100 %, domina dos secciones militares:  Dinamit Nobel Defense (con el 100% de las acciones) y PAP Tecnos (con el 100 % de las acciones).

Una compra tan grande de misiles SPIKE supone un apoyo decidido al militarismo israelí y hace rentable a una de sus principales empresas armamentísticas, con lo que da alas a la política represiva de Israel sobre Palestina.

Nuevamente una decisión militar que influye en nuestra política exterior, que en principio se define como de apoyo a una solución negociada y no violenta en el conflictos israelo-palestino.

Damos con una mano lo que quitamos con la otra.

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Promover y apoyar la noviolencia que ya existe en Siria

Imagen de El Baúl del Abuelo Siloista

Fuente:  MOC-Valencia.

Nos hacemos eco del interesantísimo documento titulado:  “El movimiento noviolento sirio:  perspectivas desde la base”.

Tanto en la sombra como a plena luz del día existen activistas y movimientos noviolentos que trabajan día a día por otra manera de enfrentar los conflictos, desde la noviolencia.

Es necesario difundir esta parte de la realidad que nos ocultan normalmente los que escriben la historia y los que redactan los noticiarios:  la noviolencia en el conflicto Siria (y en los demás conflictos del globo) existe.

Emociona que entre tanta barbarie haya personas que eligen vías noviolentas, sin dejarse amedrentar, o superando el miedo, sin optar por la inactividad e imaginando actuaciones de lucha noviolenta.

Dawlaty conversó durante un período de seis meses con estas personas, animándolas a buscar nuevas herramientas, a cuestionar anteriores elecciones, y a analizar los éxitos y los fracasos del movimiento noviolento en Siria. Este informe es fruto de ese diálogo.

Dawlaty es una organización sin ánimo de lucro que se centra en el desarrollo y potenciación de la sociedad civil en Siria, a fin de facilitar una transición democrática. Este informe busca documentar las experiencias y reflexiones de los y las activistas para que sea un recurso al servicio del movimiento noviolento en Siria. Fue hecho por y para los activistas noviolentos.

No es de extrañar que los primeros pasos del activismo noviolento en Siria hayan sido difíciles:

Un hallazgo importante es que, con la excepción de algunos pequeños pasos dados durante la transición de Assad padre a Assad hijo, el activismo noviolento en Siria no existía antes de la revolución. Décadas de gobierno autoritario habían logrado mantenerlo fuera de la esfera pública. Sin embargo, a pesar de la falta de historia y experiencia para orientar sus esfuerzos iniciales, los y las activistas transmitieron orgullo al expresar lo que han logrado durante los primeros días de la revolución y más allá. Aprendieron por ensayo y error en un entorno de “todo o nada”, y se beneficiaron de sus contactos con las organizaciones internacionales y medios de comunicación. Están orgullosos y orgullosas porque han vencido el monopolio del régimen en el ámbito público y se presentaron, por primera vez, como participantes activos, después de décadas de marginación a manos de una autoridad totalitaria.

(…) aunque el movimiento surgió y creció sorprendentemente sin sociedad civil que lo apoyara, ahora es demasiado débil y desorganizado para abrir el camino a la fracturada y desorientada sociedad civil que ha contribuido a formar en los últimos años.

Aunque recomendamos la lectura atenta de todo el documento, aquí, por falta de espacio, sólo vamos a detallar las conclusiones del estudio:

CONCLUSIONES:

El movimiento noviolento en Siria es débil, fragmentado y disperso por una geografía desconectada que representa a veces objetivos y valores sociales en conflicto. Pero el movimiento puede ser reactivado.

Reactivar el activismo noviolento es un asunto urgente. Los y las activistas son conscientes de que el final de su movimiento significa el final de la revolución misma.

La falta de pensamiento estratégico es un problema agobiante y recurrente para los y las activistas. Los y las activistas entienden la urgencia de abordar esta cuestión, pero carecen de las herramientas y la capacitación para el desarrollo de una estrategia a nivel macro por sí mismos. Una de las recomendaciones del Dawlaty es organizar talleres de capacitación sobre la elaboración de estrategias.

La militarización de la revolución ha marginado y agotado el activismo noviolento. Los y las activistas se dan cuenta de la imperiosa necesidad de revivir su movimiento pacífico.

El movimiento necesita críticamente una visión unificada de cómo hacer frente a las fuerzas armadas. La militarización es una realidad, estén o no los y las activistas están de acuerdo con ello. Esperar que el régimen caiga o que acabe la militarización antes de empezar a actuar significa no tomar ninguna acción, y el movimiento morirá.

La militarización del conflicto y una cultura patriarcal (incluyendo la propia internalización de esta cultura por las mujeres) en Siria han alejado eficazmente a las mujeres de posiciones de liderazgo e influencia en la revolución. Los y las activistas están de acuerdo por unanimidad en que se debe volver a potenciar el papel de las mujeres. Son conscientes de los obstáculos sociales a los que se enfrentarán, pero están luchando para potenciar la presencia de las mujeres en posiciones de liderazgo, especialmente en tareas donde sus capacidades y percepciones únicas como mujeres les dan ventaja sobre los hombres.

Entretanto, también es necesario que desde Europa se piense en cuál debe ser nuestro papel de cara al movimiento noviolento sirio.  ¿No es un deber apoyarlo para así sustentar la vía pacífica de resolución de los conflictos sirios?  ¿Deberían colaborar en ello todas las instituciones:  Estado, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, etc.?

¿Se deberían coordinar acciones entre las ongs para apoyar al movimiento noviolento sirio?

¿Deberíamos forzar a los gobiernos para que dejen de intervenir militarmente y de promover el mantenimiento de la guerra mediante la venta de armas y el apoyo a los contendientes?  ¿Deberíamos forzar el desarme del conflicto como primer paso para la negociación noviolenta de salidas pactadas?

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Lo nuclear desvela, otra vez más, nuestra falta de soberanía

Imagen de Jóvenes Verdes

Fuente:  El País.

Si la política de defensa militar está, según nos cuentan sus entusiastas, para defender nuestra independencia, ¿por qué no somos independientes en las cuestiones militares?

El caso es que a partir del 20 de septiembre de 2017 tendremos 122 países, casi dos tercios de los que componen la ONU, que van a empezar a firmar el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares.

España, oficialmente, ha renunciado a tener armas nucleares, sin embargo se niega a firmar el Tratado.  ¿Por qué?  Pues porque la OTAN se opone a que sus miembros lo hagan. ¿Acaso la OTAN tiene una estrategia de guerra nuclear?

Tampoco firmarán el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares los países que, oficialmente, las tienen:  9 en total,  Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

No solo los países poseedores de armas nucleares han rehusado firmarlo. Holanda, único socio de la OTAN que participó en la conferencia de la ONU en la que se negoció el texto, votó al final en contra. Fue el único voto negativo, 122 países votaron a favor y Singapur se abstuvo.

Si están preparados para aguantar una nueva lluvia de argumentaciones cínicas, he aquí las razones por las que las autoridades españolas del PP se niegan a la firma:

Fuentes gubernamentales confirman que España no firmará el tratado que prohibe desarrollar, probar, producir, manufacturar, adquirir, poseer o almacenar armas nucleares . Alegan que este nuevo texto “socava” el Tratado de No Proliferación (TNP) suscrito por España. El TNP, de 1968, pretendía frenar el acceso a la bomba atómica de nuevos países y comprometía a los poseedores de la misma a reducir sus arsenales. Es el fracaso del TNP en ambos objetivos —cuatro países se han sumado en las últimas décadas al club de los cinco y las superpotencias están modernizando sus arsenales— lo que ha llevado a Brasil, Sudáfrica o Nueva Zelanda a promover su prohibición total.

Además de considerar que el nuevo tratado debilita el régimen de no proliferación, hay otra razón de fondo por la que España rehúsa firmarlo: su pertenencia a la OTAN. La Aliaza Atántica no se ha pronunciado formalmente sobre el tratado, pero fuentes aliadas reconocen que ha sido objeto de debate entre los socios. La conclusión no puede ser más categórica: la prohibición de las armas atómicas es incompatible con la doctrina de la disuasión nuclear en la que se basa la seguridad atlántica. Sobre todo frente a Rusia.

Hasta tal punto se considera incompatible el tratado con la seguridad de la OTAN que se ha planteado la posibilidad de que los países que lo suscriban no puedan participar en el partenariado aliado, un régimen que permite recibir asesoramiento o apoyo militar y participar en ejercicios o misiones y engloba a más de 40 asociados tan heterogéneos como Jordania, Colombia o Afgangistán. El tratado prohíbe no solo tener armas nucleares, sino también “buscar o recibir asistencia de cualquier país implicado en actividades prohibidas” por el mismo.

Aunque la OTAN no se ha pronunciado, sí lo han hecho sus tres socios nucleares (Washington, Londres y París) que advirtieron, en un comunicado conjunto, que “un tratado que no resuelva los problemas que hacen necesaria la disuasión nuclear no mejorará la paz y seguridad internacionales”.

¿Estamos de acuerdo en lo perniciosas que son estas armas para el conjunto del planeta?  ¿Somos conscientes de que pueden acabar con la vida en la Tierra?

Si en la mayoría de los países hay movimientos importantes para acabar con el uso energético de lo nuclear, ¿qué podríamos esperar del uso militar?

Todos estamos de acuerdo en que el arma nuclear es inhumana y está totalmente deslegitimada (muchos añadiríamos que las demás armas también).

Las implicaciones son penosas:

  • En lo que atañe a España, queda reconocida nuestra obediencia al imperio.  No somos autónomos, no tenemos decisión, aunque sea para las cuestiones que sólo quedan en papeleo, que no afectan a nada esencial.
  • En España manda la OTAN.  Y en la OTAN manda USA.  Todo lo demás son cuentos, distracciones política para mantenernos en la inopia.
  • Y decimos que la firma de este tratado es sólo papaleo porque no lo van a firmar ninguno de los poseedores de armamento atómico.  Ellos se niegan a dejar de ser los matones del barrio, les importa avanzar hacia la paz un bledo.
  • Los países que poseen armas nucleares elevan sus gritos al cielo cuando llega un nuevo miembro al club.  Entonces quieren controlar sus arsenales, reducir el alcance de sus misiles y difundir por todo el mundo el horror que es que alguien pueda acabar con la vida del planeta apretando un único botón.
  • Estamos en manos de militares y militaristas que se lucran con el negocio de la guerra.  Para ello solucionar los problemas que, según USA, Gran Bretaña y Francia, hacen necesarias las armas nucleares no es una opción:  su lucro y su insolidaria forma de vida se vería perjudicada.

Muchos nos tememos que si algún día se logran solucionar muchos de los problemas que según USA, Gran Bretaña y Francia hacen necesarias las armas nucleares nos explicarían, con su media sonrisa de matones planetarios, que todo ello fue gracias a la presencia de las armas nucleares en el escenario político.  Para ellos los esfuerzos por la paz de individuos, ongs y, en ocasiones, de algunas instituciones, no son relevantes.

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Las grandes diferencias entre la paz negativa y la paz positiva

Imagen de Onasill Bill Bazdo

Fuente:  Amnistía Internacional.

Nos cuenta Jelena Sesar, investigadora sobre los Balcanes, los recuerdos de varias mujeres sobre la guerra que marchitó sus vidas.  Son escenas nítidas, potentes, que delatan la inhumanidad de quienes las ejecutaron:

Los vi llevarse a mi padre y a mi hermano pequeño. Los mataron brutalmente y dejaron los cuerpos en el campo, al lado de la casa. Mi padre era anciano y frágil

¿Qué sentido tiene llevarse para matarlos a un joven y a un anciano?  ¿Qué peligro suponían?  ¿Qué elemento táctico o estratégico de la guerra se cumplía con ello?  Posiblemente ninguno, salvo el terror.  Quizá acciones más personales encubiertas por el gran amparo de las necesidades de la guerra y la ubicua disculpa de los daños colaterales.

Ese fue sólo el principio del terror. A Elma la llevaron a lo que se conocía como “campo de violación”, donde los grupos paramilitares que volvían de sus misiones en primera línea la violaron colectivamente cada día. “Me pegaban y me violaban, a mí y a otras jóvenes, a menudo en grupo”, añade. “Llevaban pasamontañas y me preguntaban si podía adivinar cuál de ellos estaba encima de mí”.

Como consecuencia de la violencia, perdió a su bebé y sufrió lesiones en la columna de las que nunca se ha recuperado.

Y, luego, mucho más tarde, la paz.  Una paz que no es reparadora sino mera ausencia de guerra.  Todos pensamos que la ausencia de guerra, esa paz llamada negativa, es un gran paso, algo necesario e imprescindible.  Pero, ¿imprescindible para qué?  Quizá con las declaraciones que nos ofrece Jelena se nos aclaren los conceptos y entendamos que la mera ausencia de guerra no significa paz para muchas personas:

Un cuarto de siglo después, se siente olvidada y abandonada por el gobierno e incluso por su propia comunidad. No tiene empleo y necesita urgentemente asistencia médica y psicológica para tratar de reconstruir su vida.

25 años después no se han reparado las heridas psicológicas y sociales que provocó una guerra que nosotros ya, casi, hemos olvidado.  Para mucha gente aquella guerra sigue siendo una parte importante de su presente, de sus costumbres, de su personalidad, de sus miedos:

Mujeres como Sanja, que estuvo cautiva y fue violada en reiteradas ocasiones por un soldado y sus camaradas, contra los cuales las autoridades no han adoptado ninguna medida. “Ya no confío en nadie, especialmente en el Estado”, dijo. “Todos me han fallado.”

Una mujer que fue violada múltiples veces por paramilitares en su casa dice que la mayoría “de las supervivientes no vivirá lo suficiente para ver que se hace justicia. En unos años no quedarán supervivientes, perpetradores ni testigos con vida”.

Las disculpas son importantes para nosotras”, me dice Elma. “Nos demuestran que la sociedad reconoce que no fuimos responsables de lo que nos pasó y que la culpa está en otra parte. Cuando vi a uno de los criminales de guerra condenados reconocer su culpa y venirse abajo en el juicio, diciendo que sentía realmente todo lo que había hecho, me sentí profundamente conmovida. Lo perdono un poco”.

El trauma psicológico y los problemas físicos sin tratar causados por la violencia sexual podrían impedir que muchas mujeres encuentren trabajo y mantengan su empleo. Por lo general, las víctimas de violación en tiempo de guerra experimentan tasas elevadas de desempleo y pobreza, y constituyen uno de los grupos económicos más vulnerables de Bosnia y Herzegovina.

El concepto de paz positiva no se fija tanto en la ausencia de guerras como hace el modelo de defensa militar, sino en aspectos que tienen que ver con la Seguridad Humana, como todo aquello que tiene que ver con defender las posibilidades de desarrollar una vida más plena en el plano personal, social y ecológicamente:  la posibilidad de sentirse acogido en el seno de la comunidad, la posibilidad de confiar en las personas para poder relacionarte, la posibilidad de estar sano psicológicamente, la posibilidad de tener empleo, casa, sanidad, etc., la posibilidad de vivir plenamente una vida digna.  Sin embargo, las mujeres violadas en la guerra de los Balcanes no se sienten así porque en 25 años nadie les ha ayudado, ni reconocido.

Según el derecho internacional, las autoridades de Bosnia y Herzegovina son responsables de ofrecer justicia, verdad y reparación a las víctimas de crímenes de guerra, pero los sucesivos gobiernos les han fallado por reiteradas razones legales y políticas. Desde que en 2004 comenzaron los juicios por crímenes de guerra en Bosnia y Herzegovina, menos del 1% del número estimado de casos de víctimas ha llegado a los tribunales. Con una ingente cantidad de casos de crímenes de guerra pendientes, los tribunales de todo el país sólo han juzgado 123 casos de violencia sexual.

Aunque en los últimos años ha habido considerables avances en los programas de protección de testigos y una mejora general de la calidad de los enjuiciamientos de estos casos, siguen existiendo otros problemas que dificultan que se haga justicia y crean una sensación generalizada de impunidad. Los tribunales de algunas partes del país tienen un índice elevado de absoluciones y otrosimponen condenas reducidas, permitiendo que los perpetradores de crímenes de guerra se libren con sólo pagar una multa. Teniendo en cuenta la enorme acumulación de casos y la penosa lentitud de las actuaciones judiciales, es probable que la mayoría de los perpetradores nunca comparezca ante la justicia.

Aunque las víctimas del crimen de guerra de violencia sexual son algunas de las más vulnerables del país, sólo alrededor de 800 han podido acceder al estatuto especial y a un subsidio básico. La existencia de estas ayudas no está garantizada universalmente en todo el país. A algunas supervivientes se las discrimina por su lugar de residencia, y que otras cambian su domicilio oficial para tener derecho a recibir una pequeña ayuda económica en las zonas donde ésta existe. Estos malabarismos administrativos dejan a menudo a estas mujeres sin atención médica o psicológica básica en los lugares donde viven realmente.

Pero la inexistencia de un programa formal de resarcimiento obliga a las víctimas a sortear los complejos sistemas de la seguridad social y judicial sin ayuda, a menudo con resultados inciertos.

Todos estamos de acuerdo en que el momento más difícil para ayudar a una zona en guerra es el periodo bélico, pero ¿qué ocurre con el antes y el después?  En ambos periodos es mucho más factible realizar acciones desde nuestro rico primer mundo, o al menos financiarlas para que las ejecuten ONG de la zona.  El apoyo previo y decidido a aquellas apuestas locales por la paz, el diálogo y el compromiso podría evitar guerras. El apoyo posterior a todos las víctimas de la guerra podría borrar muchas de las huellas del conflicto y podría conducir a que se hablasen seriamente y se llevasen a cabo iniciativas en las que las partes enfrentadas realmente analizasen el fondo del conflicto y pudiesen tener compromisos constructivos y pacíficos de entendimiento.

Aquí nuestra responsabilidad es grande desde nuestro remanso de ficticia paz.  Responsabilidad porque somos corresponsables de las guerras que ocurren lejos de nuestras fronteras con nuestras políticas económicas imperialistas y generadoras de desigualdad, con nuestra exportación de armas para el lucro de nuestras elites.  Y responsabilidad porque no hacemos nada positivo con nuestra políticas internacionales a nivel estatal, ni con las políticas a nivel de comunidad autónoma o ayuntamiento.

Sin embargo, pasamos de una guerra a otra a golpe de noticiario.  Todas nos espantan pero nada aprendemos, nunca cambiamos de paradigma.  Y es necesario hacerlo, debemos formarnos e investigar los dos conceptos:  paz negativa y paz positiva.  De ellos depende nuestra solidaridad y la vida y su calidad de muchas personas del mundo.

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La inestimable contribución de la casta española en la guerra de Yemen

Por World Humanitarian Summit

Fuente: Público

La participación de España en las guerras y preparaciones de guerras que desencadena Arabia Saudí está empezando a pasar de lo sonrojante a lo cretino a pasos agigantados.

No es solo que pistolas de fabricación vasca, lanzagranadas de Instalaza o granadas Alhambra, también de Instalaza, se hayan utilizado por los socios de Arabia Saudí en la guerra de Yemen, o que blindados BMR-600 Pegaso y URO VAMTAC S273 se hayan encontrado en manos de la coalición Saudí y los rebeldes Houties, como informa Público gracias a la información proporcionada por Yago Rodríguez, sino que además, según parece, hemos formado a los pilotos militares saudíes en el uso de los aviones Eurofighter en la base de Morón de la Frontera.

Este pequeño grupo de la élite militar de Arabia permaneció en España varios meses -desde la primavera de 2010, y durante la presidencia del socialista José Luis Rodríguez Zapatero- gracias a un acuerdo de colaboración entre ambos países (2008) que sentó también las bases de posteriores ventas de armamento, en una época en que buena parte de los esfuerzos diplomáticos llevados a cabo por el Gobierno y la Casa Real -a través del rey emérito, Juan Carlos I- se hallaban orientados a la fabricación y venta a los saudíes de doscientos carros de combate Leopardo -la versión peninsular del Leopard germano- y de otros materiales bélicos fabricados por empresas españolas, participadas o financiadas por varios de los grandes bancos del país

Fíjense qué asombrosa concatenación de datos: entrenábamos a los pilotos de Arabia Saudí en tiempos de Zapatero, ese gran pacifista, con la intención de ayudarles en su poderío militar, y la intención, gracias al entonces rey a pleno pulmón, de venderles carros de combate Leopard y “otros materiales bélicos” españoles.

Se encuentra completamente demostrado que la Real Fuerza Aérea Saudí ha recurrido a los Eurofighters para golpear las posiciones de los hutíes en el Yemen. Así, por ejemplo, a principios de la primavera de 2015, durante el inicio de la llamada operación Tormenta decisiva, lanzada conjuntamente con una decena más de países árabes, los saudíes se sirvieron, según Al Arabiya, de sus F15 estadounidenses, sus Tornado británicos y al menos parte de los Eurofighters. Alrededor de cuarenta de ellos han intervenido también en los bombardeos de las posiciones del Estado Islámico en Siria

Y más coincidencias, los aviones Eurofighter que Arabia Saudí tenía (72) son idénticos a los que sirvieron para su entrenamiento en Morón de la Frontera. Los compró a los británicos por medio de un acuerdo “país a país” (sin intermediarios) y son los famosos Eurofighter realizados por un consorcio armamentista del que España forma parte.

¿Quién iba a reparar en la pequeña minucia de que esas armas que vendíamos para no se sabe qué podían acabar desencadenando la guerra en otro país?, la guerra con nuestras armas, la guerra por nosotros…

¿Más despropósitos?

Pues sí. La idea era entrenar también a los Omaníes, dado lo requetebién que había salido el entrenamiento de los Saudíes, pero la prensa internacional informó a su tiempo y se jorobó el entrenamiento (¿a lo mejor también algún suculento contrato asociado a éste?).

Una vez más, nuestros complacientes políticos militaristas ayudando en nombre del negocio a los señores de la guerra a vender su armamento y propagando, indirectamente, la guerra que libran en nuestro beneficio los clientes de la industria militar.

Y luego hablarán de paz y otras pomposas palabras que en sus bocas suenan tan nefastas y falsas como el resto de sus promesas y mentiras.

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No hay transparencia en las relaciones militares de España con Arabia Saudí

Imagen de Mangesh Kalelkar

Fuente:  Google Play Kiosko.

Nos informa Eva Belmonte en Público de una verdad oculta pero que se intuía por todos: España firmó hace un año (Septiembre de 2016) un acuerdo con Arabia Saudí para ocultar información sobre defensa.   El acuerdo tiene un plazo de vigor de 5 años.  Durante 2016 España vendió armas a Arabia Saudí por un monto de 116 millones de €.

Según parece, este tipo de acuerdos son habituales como, por ejemplo, el firmado con Singapur.  En otras ocasiones lo que se hace es ocultar estos acuerdos militares promocionando el secretismo en acuerdos de comercio más generales.

Se trata con este acuerdo de ocultar

cualesquiera negociaciones precontractuales, contratos, subcontratos o cualquier otro acuerdo entre dos o más contratistas por los que se creen o definan derechos y obligaciones mutuamente exigibles y que contengan o afecten a Información Clasificada

de naturaleza militar.

Además, en el BOE se especifica que, por parte española, la Autoridad de Seguridad responsable de ejecutar este acuerdo será el Secretario de Estado director general del CNI.  Recordamos que actualmente el CNI está bajo el poder del Ministerio de Presidencia, con lo cual este ministerio aparentemente neutro adquiere una nueva función en la industria y comercio militar.

El acuerdo es farragoso y engorroso, en muchas partes incluso podemos disfrutar de él al estilo de los Hermanos Marx:

Una Parte que desee adjudicar un contrato clasificado a un contratista o
subcontratista de la otra Parte, o que desee autorizar a uno de sus contratistas o subcontratistas a adjudicar un contrato clasificado en el territorio de la otra Parte en el marco de un proyecto clasificado, deberá obtener, a través de su Autoridad de Seguridad, una confirmación previa por escrito de su homóloga de la otra Parte de que el contratista o subcontratista propuesto dispone de una Habilitación de Seguridad de Establecimiento del grado correspondiente.

Pero seamos serios, lo malo de estas cinco páginas publicadas en el BOE es que dan claridad a lo que realmente es el comercio de armas:  la falta de transparencia, la ocultación, la oscuridad.  Porque se trata de ocultar la muerte, las masacres, el dolor de miles y miles de personas que sufrirán lejos sin que la sociedad española pueda enterarse dado que hay un acuerdo internacional que lo prohíbe.

Otra vez más estamos en manos de los señores de la guerra.

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Agnotología militar: el ejemplo de las misiones militares en el exterior

Aquellos que quieran informarse sobre las operaciones militares españolas en el exterior lo tendrán difícil.  Encontrarán cifras distintas, incluso en la misma página web sobre, por ejemplo, el total de las misiones que están en curso.  Esto quizá sea una de las prácticas habituales de la agnotología militar:  dar informaciones contradictorias, equívocas, para fomentar la desinformación.

Fíjense en las imágenes que siguen:  informan de las misiones militares españolas en el exterior.  No coinciden en su número:  17, 18, 20.  Ni en eso coinciden.  ¿Cómo puede haber tal disparidad?  ¿Mal trabajo periodístico, mala actualización de datos?  Sin embargo, la primera infografía, la de El Mundo, cita fuentes de las Fuerzas Armadas.

En la infografía de El Mundo son 17 las misiones militares en el exterior:

Sin embargo, la fuente oficial, la página web del Ministerio de Defensa nos informa de 18 misiones militares:

Pero según el Ministerio de Defensa, unas líneas más abajo, en su propia web, en la misma página, las misiones en curso son 20:

¿Qué provoca esto?  Confusión.  Desconfianza.  Sospechas de ocultismo.

O, quizá, lo que existe en el Ministerio de Defensa es una descoordinación y desorganización gigante.  O falta de interés por la calidad de la información.  O es que quieren confundir a posta.  O es que buscan darnos bonitos gráficos, es decir, cuidar la forma, pero con contenidos nada trabajados.

Pero si vamos al fondo, poca información, faltan datos vitales:

  • ¿Cuánto han costado estos despliegues?  Ninguna información en la página del Ministerio de Defensa.  ¿Por qué?
  • ¿Cuántos muertos ha habido?
  • ¿Cuántos problemas internacionales se han solucionado?  Porque viendo los lugares donde nos desplegamos para invadir e intervenir en problemas de otras naciones, no vemos países donde el PIB o el Índice de Desarrollo Humano, o cualquier otro parámetro macroeconómico haya subido o mejorado.
  • ¿Ha habido alguna evaluación imparcial de estas misiones militares en el exterior?
  • ¿Están contentas las poblaciones locales con nuestra actividad?  ¿Aprobaron estas poblaciones nuestra presencia o ha sido impuesta?
  • ¿Tiene alguna consecuencia negativa nuestra intervención militar?
  • ¿Problematizan estas intervenciones militares nuestra política exterior?
  • ¿Existen alternativas noviolentas llevadas a cabo por la sociedad civil que sean más ventajosas que la intervención militar?

Nos parece que hasta que el tratamiento informativo de las misiones militares en el exterior no sea más completo y neutral, no dejará de ser propaganda militar.

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¿Qué tendrá Yibuti?

Caballos

mirguzman

Fuente: mundo BBC

Yibuti es un pequeño país del cuerno de África con algo más de 800.000 habitantes y menos de 24.000 kilómetros cuadrados. Más o menos como dos veces Asturias de extensión y alrededor de 200.000 personas menos que dicha comunidad.

Es el país 168 en el índice de desarrollo humano (datos de 2014) sobre un total de 186 países y con un coeficiente de 0,47, a la altura de Afganistán y Senegal, por ejemplo, y por encima de Costa de Marfil, Gambia o Etiopía.

La mayoría de su población (Yibuti) se concentra en su capital, con más de 550.000 habitantes según la ficha país que publica el Ministerio de Asuntos Exteriores español.

Sus tasas de analfabetismo (32,1%) según el referido informe país del Ministerio de exteriores español, de paro (60% en las ciudades y 83% en el mundo rural), su pobre esperanza de vida (62 años), su baja renta per cápita (2.700 $ anuales) y su elevada deuda externa (1.222 millones de dólares de USA) sitúan a Yibuti como un país pobre y tremendamente vulnerable.

Cuenta con un ejército de 10.400 efectivos,  un militar por cada 76,9 yibutienses, lo cual no es poca cosa si tenemos en cuanta el enorme paro del país y su empobrecedora dependencia. Un ejército que además está muy entrenado, pues ha participado desde su nacimiento en 1977 (con su independencia)  en apoyo de Somalía durante la guerra del Ogadén desatada ese año, y más tarde en enfrentamientos fronterizos con Eritrea en 1996, 1999 y 2008.

Yibuti tiene la feliz coincidencia de encontrarse en uno de los puntos más transitados por el tráfico marítimo y el comercio internacional mundial, como punto de acceso al Mar Rojo desde el Océano Índico vía Canal de Suez y, por ello, punta en entrada de los países mediterráneos al Índico y a Asia y viceversa.

YIbuti es un punto comercial de primer orden. Cuenta con una costa privilegiada para el tráfico marítimo mundial y es uno de los lugares de repostaje más importante del planeta, a la vez que puerta de importaciones y exportaciones de su vecina Etiopía y desde allí al resto de África.

Si nos referimos a sus principales inversores, tenemos a Arabia Saudí, inconfundible árbitro regional de la zona, con un 18´1% del total de inversiones, seguido de China, uno de los actores más potentes y activos en el índico, con un 16´6% del total, India, con un 14% y a EEUU, sexto inversor tras Indonesia y Malasia, con un 4.3% del total.

Los proveedores de Yibuti son similares pero con los puestos cambiados. China el primero de todos, con el 24% de las importaciones de Yibuti, Arabia Saudí, con el 16’4%, India con el 10´6, e Indonesia con el 7’3 %.

Pero Yibuti tiene otra característica más que sospechosa. Es uno de los lugares del globo con mayor concentración de bases militares.

Según el Informe País del MInisterio español de Exteriores

Yibuti se ha convertido en un importante aliado de Occidente gracias a su estabilidad interna y a su estratégica situación en el Estrecho de Bab el Mandeb, entre el Mar Rojo y el Golfo de Adén. Francia, EEUU y Japón disponen de bases militares permanentes en territorio yibutí. Alemania y España tienen contingentes desplegados –España de forma permanente y Alemania temporal-. Las facilidades otorgadas para el establecimiento de bases militares en su territorio, están convirtiendo a Yibuti en uno de los puntos básicos en la lucha contra la piratería en el océano Índico, Golfo de Arabia y Mar Rojo, así como en la lucha contra los movimientos terroristas que actúan en suelo de Somalia y de Yemen.

Vayan echando cuentas: bases militares permanentes de EEUU, Francia, Japón; bases donde España tiene un destacamento permanente y Alemania otro temporal. A ello podemos unir que es el principal centro en que se ubican los barcos de las operaciones Atalanta de la OTAN, como reconoce el MInisterio de Defensa español.

También cuenta ahora con una base militar china. Una de las mayores bases navales de la región y una fuente de preocupación en los países occidentales que tienen bases en dicho territorio, que ven que no tienen la exclusiva militar en la zona precisamente en un momento en que la tensión con China va creciendo.

China contará con hasta 10.000 soldados que se desplegarán hasta 2026 en la base de Yibuti, algo muy natural si tenemos en cuenta la gran dependencia económica de YIbuti de la inversión china, inversión, por lo demás creciente en toda África, donde ya ronda los 40.000 millones de euros “para desarrollo” del continente africano.

Se trata del primer despliegue de tropas chinas en África, aunque el país actualmente tiene efectivos militares en algunas Misiones de Paz de la ONU en el continente y ha desempeñado un importante rol en el control de la piratería en las aguas que bordean Somalia.

Como no puede ser menos, la finalidad de la base militar china en Yibuti es pacífica y consiste, según declaraciones del medio de noticias Xinhua en

reabastecer buques de la Armada que participen en misiones de mantenimiento de la paz y humanitarias en las costas de Yemen y Somalia

Dicen además los chinos en un editorial publicado ayer en el diario estatal chino Global Times que

el propósito esencial del desarrollo de la fuerza militar China es proteger la seguridad de China y no trata de controlar el mundo

Nada importa que la base se encuentre cercana a uno de los principales nucleos de explotación petrolera por parte de los chinos, donde

China recientemente desplegó una fuerza de 700 hombres para proteger sus intereses petroleros en Sudán del Sur, lo que muestra que está dispuesta a proteger sus negocios de US$200.000 millones anuales con África.

La razón humanitaria, por tanto, podría parecer falsa, pero no más que las razones, también razonables y humanitarias, de las bases militares en la zona de los otros países afincados, España entre ellos.

Llama la atención el cúmulo de características que hacen de Yibuti una presa fácil del militarismo y un aviso para navegantes: pobreza, dependencia económica, paro y subdesarrollo, dependencia de lo militar, intereses económicos y lucrativos para unos pocos, bases militares.

El militarismo, las bases militares, una condena al fracaso para las zonas agraciadas por su proliferación.

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Unas preguntas simples sobre las 87 intervenciones militares españolas en el exterior

Fuente: Revista Española de Defensa

Recientemente España se ha desplegado militarmente hablando en Letonia, país con el que, a tenor del “informe país” de la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, España cuenta con una ridícula inversión directa de 1´64 millones de euros en 2015 y acumulada desde 2012 de 17,9 millones de euros, una verdadera nadería, principalmente relacionada con negocios de FCC, Iberdrola, Inditex y Mango. A Letonia le exporta España productos por la también ridícula cifra de 133 millones de euros, sobre todo cereales (56 millones), madera (8 millones) y equipos eléctricos (29 millones), e importamos de Letonia por valor de 161 millones de euros, principalmente por frutas (28 millones), verduras (17 millones) y bebidas alcohólicas (16 millones).

Con Letonia no nos une más de lo que, por ejemplo, con países como Mueva Zelanda, por poner uno que esté a nuestras antípodas, con el que mantenemos relaciones internacionales desde mucho tiempo antes, inversiones más cuantiosas, exportaciones por más de 229 millones de euros e importaciones de 137 millones, según el propio informe país correspondiente o con Madagascar, con quien España mantiene relaciones desde mucho más tiempo que con Letonia, mantiene inversiones sólidas y de mayor calado, sobre todo en la generación de energía, y exportamos en 2015 más de 30 millones de euros, con importaciones de Madagascar por valor de 71 millones en dicho año, y una cooperación internacional de más de 30 millones de euros (cero euros en el caso letón).

Con Letonia, la relación española es, por decir algo, “por los pelos” y tangencialmente por el hecho de ser ambos miembros de la UE y de la OTAN y de plegarse ambos al mando de EE.UU.

¿Qué tenemos que ver con Letonia como para mandar a nuestro ejército, en formación de combate, allí? Aparentemente nada. Pero nuestros políticos afirman, con Rajoy a la cabeza, que mucho, muchísimo y que sin nuestra presencia militar en Letonia prácticamente la vamos a cagar como sociedad, hasta el punto de que aprovechó su visita a la base militar de Adazi, donde está acampada la tropa española en dicho país, para anunciar que España aumentará su presencia militar en aquel país para atajar la creciente agresividad rusa.

La respuesta obvia es que bien poco. Que las razones que esgrime nuestro rancio militarismo para involucrarse (por cierto, incumpliendo el mandato de llevar estos temas al Parlamento para su aprobación) en una operación militar allí no tiene que ver ni con los intereses de España en aquel lugar (como vemos casi ninguno), ni con la defensa de España, ni con los intereses mundanos de los españoles, tales como aguantar las políticas antisociales que padecemos, conseguir empleo, una sanidad de calidad y tantas otras. Y si se nos apura, tampoco tiene nada que ver con los intereses de los letones, probablemente poco ufanos del papelón que la OTAN está jugando en su frontera con Rusia.

Cuentan más bien razones de otra índole, como por ejemplo:

  • Que la única manera de pintar algo en la política internacional de nuestro gobierno, y a falta de verdadera política, es vindicarse como mamporreros en cuanto conflicto bélico aparece y dejar claro así nuestro papel subalterno y de guardián de las esencias de occidente.
  • Que se quieren congraciar con EEUU y demostrar que su contribución al esfuerzo militar exigido por éste es puntual y fiel.
  • Que, dado que el presupuesto explícito del Ministerio de Defensa únicamente da para pagar los PEAS, pagar los sueldos de nuestro desproporcionado ejército y poco más, la única manera de disfrazar el gasto de mantenimiento y la operatividad de los sistemas de armas es mandarlas fuera a rodar y pasar luego a los gastos opacos de las operaciones en el exterior la factura de las reparaciones, de la puesta a punto, etc.
  • Que al exhibir nuestras armas en el extranjero es más fácil vender nuestro catálogo de armamento a terceros, lo que le viene muy bien a la industria militar y a sus aliados políticos y económicos.
  • Que de paso sirve de entrenamiento para los soldados españoles que se despliegan en estas misiones.
  • Que dada la impopularidad del militarismo en España, y principalmente del gasto militar, sacar triunfalistamente la tropa al exterior, inventar un relato entre humanitario y heroico lleno de tópicos y trufado de boberías y llenar las portadas de sensibleras fotografías de nuestra flamante ministra, del propio Rajoy y otras instituciones, sirve muy bien a la campaña de autobombo del ejército y para intentar justificar el desmesurado gasto militar que mantenemos.
  • Que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ofrecen a nuestros militares un cuantioso sobresueldo que les deja bien contentos con esta situación.

De modo que, hecha la pregunta, hecha la respuesta: la misión sirve para mantener el estado de despropósito de la defensa española y para beneficiar a los de siempre. Para nada más y, sobre todo, para nada relacionado con la defensa y con los intereses humanitarios y buenistas que se invocan por nuestra casta extractiva.

Pero nos vamos a preguntar otras cuantas cuestiones igualmente incómodas. Por ejemplo:

  • ¿Cuánto cuesta este envío de tropas y tanques a Letonia en realidad?
  • ¿Para que sirven las otras cinco misiones bajo mando OTAN que realiza España en la actualidad (Apoyo a Irak  adiestrando a sus soldados, Apoyo a Turquía con misiles Patriot, Grupos navales permanentes de la OTAN, Policía aérea en el Báltico , Resolute Support en Afganistán y Sea Guardian ) y cuánto nos cuestan al año?
  • ¿Para qué sirven las seis misiones que realizamos actualmente bajo mandato de la Unión Europea (EUNAVFORMED Sofía http://www.defensa.gob.es/misiones/en_exterior/actuales/listado/eunavformed.html en las costas libias, EUTM RCA en República Centroafricana entrenando militares, EUTM Somalia  también entrenando militares, EUTM Mali en apoyo del expansionismo francés, Destacamento Marfil en Senegal, Operación Atalanta  en el índico), y cuánto cuestan al año o desde que llevamos con ellas?
  • ¿Para qué sirven las tres operaciones militares que mantenemos bajo mandato ONU (FINUL en Líbano, Acuerdo de paz  en Colombia, y apoyo a RCA en Gabón) y cuánto cuestan al año o desde que llevamos con ellas?
  • ¿Para qué sirven las cuatro operaciones militares que mantenemos por propia iniciativa y sin mandato alguno (Golfo de Guinea , Seguridad cooperativa  en Mauritania, Seguridad cooperativa en Senegal y Seguridad cooperativa en Túnez) y cuánto cuestan?
  • ¿En qué han mejorado los índices de desarrollo humano, o el índice de paz de estos lugares gracias a la presencia y la inversión militar española en estos años?
  • Para qué han servido las en total 87 operaciones militares que llevamos desde Felipe González hasta la fecha, 21 con Felipe González, 23 con Aznar, 22 con Zapatero y otras 21 con Rajoy, con miles de millones malgastados en estas?
  • ¿Para vender armas, para ocultar y encubrir el gasto de operatividad de las fuerzas armadas, para entrenar a la tropa, para servir a la estrategia de dominación de occidente, … o para ayudar a conseguir un mundo más justo y pacífico?
  • ¿Se ha evaluado qué impacto habría tenido efectuar un esfuerzo en recursos personales y económicos similar en cooperación al desarrollo?

Resulta evidente que nuestro exagerado intervencionismo militar no es una buena señal y nada tiene que ver con una política de paz.

¿Por qué nadie le pregunta en serio estas cosas al gobierno?

¿Por qué no se muestra nuestra rebeldía e indignación ante este macabro papel de nuestra política exterior?

Muchos poqués y pocas ganas de encararlos. Se nota que estamos de vacaciones.

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