Tag Archive for polçítica exterior

Intervenciones españolas en el exterior (Final)

quale+allegria+%231

Fuente: Publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanal Es Hora

En las anteriores entregas hemos intentado demostrar que las intervenciones militares españolas en el extranjero son una de las partes más importantes de la política exterior ejecutada por el PP y por el PSOE.

Dichas intervenciones han provocado una serie de consecuencias muy graves:

  • Hemos militarizado nuestra política internacional.
    Hemos militarizado la cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria.
    El objetivo que defienden las intervenciones militares no es la ayuda sino la proyección internacional de la marca España y de nuestros negocios.
    Ahora somos considerados como enemigos por muchos países.

¿Hay alternativas?

Lo primero que tenemos que asumir es que con este tipo de política internacional somos culpables de violencia directa, estructural y cultural. Hemos exportado armas a países que luego han tenido guerras y han usado nuestro armamento. Nosotros hemos sacado beneficios económicos. Hemos actuado y matado en diversas actuaciones de guerra en las llamadas “misiones humanitarias”. Estamos imponiendo un modelo cultural de relaciones internacionales basado en la violencia y en la injerencia. No respetamos los derechos humanos como demuestra el vídeo de los malos tratos en Diwaniya.

Lo segundo que tenemos que pensar, debatir y decidir democráticamente en la sociedad española es qué queremos defender y a quién queremos defender. Otra vez es necesario apuntar, desde estas páginas, que la sociedad española nunca ha decidido qué es lo que quiere defender. ¿Optamos por la defensa militar y agresiva u optamos por una defensa alternativa, defendiendo el concepto de seguridad humana que busca defender los objetivos del milenio y las conquistas de derechos políticos, sociales y económicos? Es imprescindible que luchemos por lograr la soberanía ciudadana para decidir las cuestiones de defensa.

En tercer lugar, hemos de decidir cómo queremos intervenir en los conflictos: ¿violencia o noviolencia? Para aquellos que nunca se han acercado a los postulados de la acción noviolenta diremos que son muchos los ejemplos de actuaciones que se pueden desarrollar desde este enfoque: desde promover el alto el fuego en las guerras por diversos medios, hasta promover el desarme de los contendientes, o detener nuestra producción y comercio de armas, o potenciar la reconversión a bienes sociales de la industria armamentística, o reducir los gastos militares e irlos convirtiendo, poco a poco, en gasto social, o salir de las organizaciones militares internacionales y abogar por otro tipo de instituciones internacionales, o promover una verdadera política de codesarrollo, o promover un verdadero control parlamentario de la política exterior y de defensa, o exigir concreción en los programas electorales de los partidos políticos en exteriores y defensa, o promover un debate social sobre qué queremos defender, o potenciar al movimiento pacifista en España y en los países en conflicto, o ayudar a los refugiados, desplazados, heridos, etc, que sufren las guerras, etc.

Como se ve, la alternativa noviolenta no es una entelequia ni está exenta de líneas políticas interesantes y posibles.

La cuarta cuestión que debemos aclarar es dónde queremos intervenir para modificar nuestra política exterior agresiva y violenta. La respuesta es doble. Por un lado, no renunciamos a colaborar de manera violenta y cooperativa con los países en guerra o que sufren situaciones catastróficas, antes bien, pensamos que es una obligación ética de primer rango. Sin embargo, sí que pensamos que la sociedad española debe renunciar a la actuación violenta y militarista. Además, opinamos que un lugar y objetivo prioritario de intervención es nuestra propia sociedad y nuestra propia política. Es aquí donde se generan las políticas internacionales, culturales, económicas y sociales que luego vamos a exportar al Tercer Mundo como guerras o violencia estructural en forma de comercio exterior injusto o relaciones internacionales imperialistas y violentas. Por lo tanto, pensamos que nuestro propio país es el escenario principal donde se ha de intervenir para lograr las condiciones propicias para la paz mundial con justicia.

La quinta pregunta que nos ayudaría a dar una alternativa a las intervenciones militares españolas en el exterior es quién debe intervenir. Aquí pensamos que hemos de acabar, decididamente, con el monopolio del Estado, de las élites y de sus cuerpos represivos y que debemos fomentar la intervención solidaria y noviolenta de la sociedad, de las ongs, es decir, de todos en conjunto para construir una verdadera alternativa noviolenta.

Muchas veces se ha coreado “no nos representan”. Y hemos de decir que en política de defensa, de cooperación e internacional este lema tiene muchísimo sentido.

Por último, como sexta aportación para construir una alternativa noviolenta , opinamos que hemos de intervenir en tres momentos:

  1. Antes de que los conflictos estallen en guerras porque es el momento en el que tienen más sentido las actuaciones, cuando se están generando las causas estructurales y culturales de los conflictos. Además, es el momento en el que hay más posibilidades de éxito noviolento. Antes hay que prohibir el comercio y la venta de armas desde nuestros “pacíficos” países del primer mundo. Antes hay que abolir los mecanismos políticos y económicos que generan desde nuestras sociedades la injusticia estructural del Tercer Mundo.
  2. Durante los conflictos con objetivos bien claros: por un lado lograr un alto el fuego y lograr que los contendientes dejen de recibir y usar armas. Por otro lado, para defender a aquellos que sufren las guerras. Hace siglos, los muertos corrían, sobre todo, de parte de los militares, ahora, con las guerras modernas, los muertos los ponen los civiles. Hoy por hoy, los civiles son los que más sufren las guerras: son la mayoría de los muertos, de los desplazados, de los heridos, de los empobrecidos. Ellos son quienes merecen nuestros esfuerzos. Sobre todo aquellos que no ven en las guerras las formas políticas de abordar conflictos.
  3. Después. Porque tras las guerras no se suelen resolver las verdaderas causas estructurales y culturales que generan el conflicto. Con el fin de la violencia directa que suponen las guerras no se acaban las múltiples injusticias que las han generado. Una vez acabada la guerra es necesario redoblar los esfuerzos para que la política se haga por otros medios mucho más democráticos, participativos, buscadores de consensos. Sin ellos el conflicto, simplemente, permanecerá larvado y se irá agravando poco a poco.

 

Share
A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed