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Lobby para que el Parlamento Europeo no colabore con el gasto militar en el presupuesto de la Unión Europea

No inviertas en armas

Por ENAAT

Fuente: Campaña en WeMove.EU

Desde la Red Europea contra el Comercio de Armas (ENAAT por sus siglas en inglés) se ha iniciado una campaña dirigida a los eurodiputados para que no apoyen con su voto la promoción de la venta de armas con presupuestos europeos.

La petición, en concreto dice así:

No incluyan una partida para la industria armamentística en el nuevo presupuesto de la UE. El dinero de los europeos no debería financiar tecnología militar. Este dinero debería destinarse a proyectos que desarrollen estrategias no violentas para evitar y resolver conflictos y que hagan frente a sus verdaderas causas.

Nos parece todo un acierto de la campaña vincular el rechazo de la tecnología militar con la idea de revertir ese dinero para luchar contra las causas de las guerras y de los conflictos, lo que apunta a una visión de alternativa a la defensa militar, algo normalmente eludido en los discursos oficiales y que necesitamos construir, difundir y popularizar para que la sociedad se empodere de tal propuesta transformadora.

No faltan razones para exigir a los eurodiputados que no colaboren con esta vuelta de tuerca del militarismo agresivo al que nos aboca la política europea y la dichosa aspiración de competir en el plano de las superpotencias.

Como dice la justificación de la campaña, contamos ya y por primera vez con un presupuesto “europeo” para los tres próximos años destinado a la industria militar, con 90 millones de euros para partidas de investigación de I+D militar. Fue aprobado el pasado año y los eurodiputados colaboraron en esta aprobación. De manera que no son, que digamos, almas cándidas y mucho nos tememos que ya han sido tocados por el lobby militar para futuras colaboraciones.

La Comisión Europea, órgano político de la Unión Europea y un inestimable aliado del militarismo, ha estado presionando además para dar prioridad al “sector de la defensa” dentro del presupuesto europeo, introduciendo partidas destinadas a estos fines en los  Fondos Estructurales y Regionales, en la Ayuda al Desarrollo y hasta en el famoso programa Erasmus. Otro signo de la preocupante extensión de la mancha de aceite de los señores de la guerra en las instituciones europeas.

Junto con estos apabullantes datos, nos cuenta la Red promotora de la iniciativa que

El 7 de junio, la Comisión lanzó el Fondo Europeo de Defensa [4], mediante el cual pretende destinar 500 millones de euros adicionales del presupuesto de la UE a la investigación y desarrollo de la industria armamentística durante el período 2019-2020 [5]. Es más, a partir del 2021 dicha contribución llegará a los 1.500 millones de euros al año, lo que significa un aumento mucho mayor del propuesto en noviembre de 2016.

Este fondo también incluirá contribuciones nacionales hasta llegar a los 4.000 millones de euros al año, con el fin de financiar la última fase del proceso: el desarrollo y compra conjunta de equipamiento militar por parte de todos los Estados miembros. La Comisión propone que las contribuciones nacionales a este fondo queden excluidas del umbral de déficit del 3% que cada Estado miembro debe respetar. Un privilegio del que no gozan las inversiones en educación, salud o medio ambiente.

Es este contexto el que justifica la movilización de ENAAT, en la idea de ejercer presión a los eurodiputados para que no apoyen con su voto los cambios que pretende la Comisión, pues en los próximos meses se llevarán a votación los euro-presupuestos.

Nos pide una de las personas que sigue nuestro blog que opinemos en público sobre dicha campaña.

Por supuesto que cualquier lucha encaminada a enfrentar el militarismo y a buscar alternativas al mismo merece nuestro respeto y animamos, no faltaría más, a hacer lo posible para evitar un presupuesto europeo encaminado a potenciar el desarrollo y la venta de armas.

Y si ocurre que, al menos que nosotros sepamos, ésta es la única campaña abierta a que la sociedad presione a estos diputados, bienvenida sea y que tenga toda la eficacia posible.

Pero vayamos un poco más allá de la mera declaración de principios, a analizar algunos aspectos de la propuesta que nos parece, puede añadir puntos no tanto para enmendar la campaña (no somos nadie para ello y sentimos respeto por este trabajo) como para reclamar nuestro propio compromiso en la lucha por la paz.

1.- La Red Europea contra el Comercio de Armas. ENAAT.

La promotora de la iniciativa, la Red ENAAT, es según su propia explicación  “una red informal de grupos e individuos que ven el comercio de armas como una amenaza para la paz, la seguridad y el desarrollo” y que luchan como grupo de presión contra el lobby de la industria militar.

Su trabajo pretende limitar o terminar con el comercio de armas, mediante la investigación, la publicación, la presión y las campañas públicas.

Naturalmente, este trabajo de lobby no agota las luchas pacifistas y del sentido común, y tal vez no sea tampoco el trabajo que más y mejor puede aglutinar a la sociedad para problematizar la idea de paz de los poderosos; pero es un aspecto que, también, forma parte de estas luchas y es de agradecer (dado lo anodino y ambiguo que puede llegar a ser) que alguien se dedique a ello.

Es decir, su lucha, según este esquema, se focaliza en realizar investigación-divulgación y lobby contra la industria militar. Se enfoca a convencer (más improbable) o a incomodar a las instituciones para que cambien (por gusto o a regañadientes) sus actividades.

Los componentes de esta red, según aparece en su propio listado son:

De esta composición destacan varios aspectos: su carácter multinacional, su diversidad de organizaciones y enfoques (redes de paz, grupos de promoción de derechos humanos, institutos de investigación, y las dos organizaciones internacionales más amplias, una de carácter antimilitarista y otra religiosa) y su común apuesta por un trabajo de diálogo institucional y de lobby institucional.

Se trata, desde nuestro punto de vista, de lo que hemos llamado en nuestro libro “Política Noviolenta y lucha Social” (págs. 38 a 56) de una de las perspectivas del pacifismo, la que hemos denominado pacifismo no oficial (no comparte ni la idea ni la agenda de paz “oficial” e institucionalizada que entiende la paz como preparación de la guerra y, cuando más, como ausencia de guerra) y no alternativo o reformista (pretende promover cambios críticos pero no rupturistas con la idea de paz oficial y no apuestan por una alternativa global de paz y defensa).

No queremos decir que algunos o muchos de estos miembros no compartan, de fondo, una idea de paz diferente (ni menos aún que no promuevan otras luchas más centradas en la idea de una alternativa global de paz), sino que sus acciones y su trabajo en el campo concreto que analizamos no va encaminada a esto, sino a conseguir, en el dialogo con las instituciones, la asunción de reformas posibilistas en la idea oficial de paz.

Nos parece de una enorme valía esta unión de fuerzas para luchar por un tema de esta envergadura y es de apreciar el esfuerzo tanto de investigación y divulgación, como de campañas de presión institucional, los aspectos fundamentales que abordan en la campaña. De hecho el trabajo de denuncia y de sacar información al respecto es de valía también para la lucha de un pacifismo horizontal, desde abajo y enfocado a una alternativa global y debemos saber aprovecharlo y saber crear sinergias con este enfoque pacifista.

2.- La militarización soterrada e imparable de la política europea.

Pero como hemos señalado en diversas ocasiones, el problema de la paz en Europa no es el problema de una reglamentación jurídica de la guerra y de los períodos de entreguerra, ni es sin más una especie de construcción jurídica de la paz, mediante tratados de limitación del armamentismo, o políticas de desarme entre los Estados.

El problema de la paz es más transversal y radical, y su enfoque debe pretender no limitar la guerra, sino construir la paz con contenidos y de forma dinámica, estructural y global, mediante políticas de transarme (no mero desarme) y propuestas de defensa alternativas tanto en el qué hay que defender, como en las metodologías de defensa y los sujetos de la misma.

En el contexto europeo, todo esto va estrechamente asociado no sólo a la limitación de industria militar y sus intereses (más bien deberíamos hablar de su reconversión a fines socialmente útiles y su eliminación como industria militar), sino principalmente:

  •  a la lucha contra la creciente militarización de la política europea,
  • a la resistencia contra la creación de múltiples estructuras y sinergias encaminadas a cimentar una potencia militar europea,
  • y a la apuesta contra la perversión de confundir políticas de paz con políticas militares y con un enfoque global de la seguridad desde la óptica militar.

La idea oficial de paz en Europa es la idea militarista que legitima el intervencionismo militar y la dominación y violencia como metodologías propias en materia de seguridad y razón última de sus políticas internacionales. Se construye desde un silencioso consenso de las élites, acompañado de una inconsciente ignorancia de la ciudadanía, que se supone que por omisión acepta este estado de cosas.

Merece la pena recordar que el militarismo europeo está incrementándose de forma silenciosa pero a pasos agigantados, y que entre sus componentes cuenta con:

  • una Agencia Europea de Defesa,
  • otra Agencia Europea de Inteligencia,
  • un espionaje militar propio,
  • un Cuartel General y un Estado Mayor propio,
  • un Comité Político y de Seguridad (COPS) que diseña la doctrina de defensa europea, incluyendo la política de fronteras y contra la inmigración,
  • un Comité Militar (CMUE) que diseña el despliegue de tropas en misiones militares europeas,
  • una Academia Militar Conjunta,
  • unos Eurogrupos de Combate,
  • Fuerzas Navales y Guardamarinas Conjuntas,
  • y con un importante despliegue de tropas en varios conflictos internacionales,
  • más un presupuesto militar creciente, como venimos diciendo, y diversas subvenciones y ayudas que se le ofrecen a la industria militar y al militarismo disfrazadas en partidas destinadas a fines más nobles.

Todo un arsenal militarista al que, al parecer, falta por poner la guinda con la creación de un futuro “ejército europeo”, tal como explicamos en un trabajo de 2015 editado con el nombre de “ejército europeo” y que en sus líneas básicas sigue aportando información y análisis vigentes a día de hoy.

Merece la pena decir que la otra pata de todo este entramado consiste en el colaboracionismo social y global con el desarrollo de esta política. Colaboracionismo que se manifiesta en el aplauso de los diputados europeos al gasto militar (a los que hay que presionar, como muy bien hace esta campaña, y señalar con el dedo de la indignidad), pero también con el colaboracionismo del poder financiero y de la banca (convertida en uno de los principales agentes de esta locura y a la que también hay que poner freno) y del mundo productivo, de los enfoques tecnológicos y de desarrollo científico, del mundos mediático y cultural que promueven la legitimación de esta violencia cultural, de los principales partidos y agentes sociales europeos en sus programas de acción, de los ayuntamientos  e instituciones que facilitan subvenciones y otros medios a estas industrias y a estas infraestructuras militares, …; pero no menos de los trabajadores y trabajadoras que operan en empresas militares, de los ahorradores que depositan sus ahorros en bancos armados, de los consumidores y usuarios que aceptan una oferta y un bienestar propio basado en la explotación y dominación sobre otros territorios y sociedades, de los intelectuales que callan, de los ciudadanos que colaboran sirviendo en estos ejércitos o sometiéndose a su lógica, y del conjunto de la sociedad que de forma acrítica participa del caldo de cultivo estructural, cultural y global de este modelo.

En suma, la pata principal del militarismo europeo es nuestra voluntaria servidumbre y colaboracionismo con su lógica y con su actividad y es aquí donde, en nuestra opinión, debe realizarse todo el trabajo posible para desencadenar la desobediencia a esta política, pues, de lo contrario, no podremos avanzar sino en la ingenua idea de “convencer” por la altura de nuestros principios a una élite que se caracteriza por la bajeza de los suyos y mide todo en política en términos de oportunismo, clientelismo e intereses egoístas.

Por supuesto que una campaña encaminada a presionar a las instituciones europeas (Parlamento, Consejo o cualquier otra) para que no avancen en sus peores intenciones es meritoria y debe ser bienvenida, pero es necesario añadir que no agotan la agenda de la lucha por la paz necesaria y que tal vez por sí solas no permitan avanzar en este propósito o al menos al ritmo requerido.

Para que no le pase como al cuento del cacique que señala Galeano en su libro de los abrazos (que su propuesta rasque mucho y rasque bien pero donde no pica) deberá (y esa es la principal tarea que debe hacer el que llamamos pacifismo alternativo) venir acompañado de una lucha en la base social y encaminada desde postulados abiertamente antimilitaristas y alternativos de desobediencia y creación de otras prácticas de lucha social contra el militarismo europeo.

3. La pasividad social

Por eso, y aún aplaudiendo la iniciativa, mucho nos tememos que las razones de peso de la red para llamar a la conciencia de los eurodiputados, o para alertar a una ciudadanía en el mejor de los casos bastante alejada de esta problemática, cederán ante la presión y el prestigio del militarismo y de su lobby político, el cual hace muchos halagos y promesas a la clase política europea.

Jugamos con fuerzas desiguales y por desgracia en la balanza de la campaña se encuentra el peso de la razón (un peso ligero) y de la ética, más las firmas que se consigan (actualmente más de cien mil), frente al abrumador peso de los intereses y del potente lobby militar industrial y del militarismo militante de los gobiernos europeos.

¿Quiere esto desacreditar a la campaña? En absoluto. La animamos y animamos a la firma de la petición que plasma la campaña por cuanta más gente mejor, por más que llamemos a nuestro propio compromiso para hacer avanzar la lucha por la paz más allá de presionar con firmas a los diputados europeos, cuyo voto, en cierto modo, ya es un voto cautivo y anunciado.

Lo importante es llegar a problematizar una política deliberada de remilitarización tal como la emprendida por la élite europea, y eso necesita un peso decisivo de la sociedad, de esa sociedad despreocupada y desmovilizada (¿tendrá que ver en ello de alguna manera la falta de agendas políticas del pacifismo y del antimilitarismo o la falta de permeabilidad de los sectores políticos tradicionalmente de izquierda hacia la agenda de la paz?).

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Nueva Directiva de Defensa Nacional. Sin luz, sin taquígrafos y sin control de nadie.


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Por European People’s Party

Al inicio de cada legislatura se publica por el Presidente de Gobierno, como responsable de la política de defensa a tenor del artículo 6.1 de la L.O 5/2005, de la Defensa Nacional, la llamada Directiva de Defensa Nacional, documento que orienta el planeamiento de la defensa, define los riesgos y amenazas que marcan el contexto de ésta y plantea las directrices de la política de defensa para una legislatura.

Se trata, y así se define en la Orden Ministerial 37/2005 de 30 de marzo publicada en el Boletín Oficial de la Defensa número 68, de 8 de abril de dicho año, del principal documento de la defensa y del planeamiento militar.

La vigente Directiva de Defensa Nacional, titulada “Por una defensa necesaria, por una defensa responsable” es de julio de 2012 y tras su aprobación por el Presidente de Gobierno fue informada al Parlamento (remarquemos que únicamente informada, no debatida, ni votada, ni siquiera consultada previamente a su aprobación).

Muy resumidamente, dicha directiva partía de un doble contexto: el de inseguridad internacional, eso sí explicado desde la versión simplista de la derecha, y el de crisis económica. Uno y otro servían para decir, tan a gusto del gobierno y en línea en cierto modo muy continuista con las directivas anteriores, que España no podía hacer dispendios en gasto militar (dispendios que, sin embargo ha seguido haciendo pero ocultándolos) y que por eso los presupuestos de la legislatura serían austeros y sin alegría. También afirmaba que el contexto exigía profundizar en las líneas de defensa que han sido el mantra de ese férreo consenso de estado de PP y PSOE en estos temas: 1) modernizar nuestra defensa y sus instrumentos, 2) profesionalizar la defensa, 3) seguir en el  papel intervencionista de nuestra tropa más allá de las fronteras y al servicio del entramado de intereses de la OTAN, UE, EEUU, 4) privilegiar la industria militar y 5) buscar el reconocimiento de lo militar en nuestra sociedad a través de una política de adoctrinamiento y propaganda que denominan “cultura de la defensa” en la que todo lo que sea criticar este sistema es considerado incultura.

Las Directivas de Defensa, a pesar de su importancia, pasan por ser un documento desconocido y opaco, incluso para el propio Parlamento. De hecho, hasta 1992 (12 años después de la primera de ellas) fue un documento secreto.

Es cierto que Carme Chacón, en comparecencia que efectuó ante la Comisión de Defensa del Parlamento, el 25 de noviembre de 2008 prometió que a partir de la fecha se escucharía y consultaría previamente al Parlamento, pero del dicho al hecho… no se ha cumplido tal promesa y el Parlamento es un convidado de piedra más a sumar a la ciudadanía desinformada, a la clase política despreocupada de estos temas (por cierto previamente pactados y cerrados entre los partidos que se han alternado en el gobierno bajo la excusa poco rigurosa de que son “políticas de estado”) y a los medios de comunicación demasiado desinteresados por explicar de verdad aspectos tan peliagudos como lo que se define como enemigos, riesgos y amenazas, si se va gastar mucho o no en armas y ejércitos, si seguimos con un enfoque de ejército intervencionista, el vínculo con la OTAN y sus políticas o el impulso a una industria militar que se ha convertido en la sexta exportadora de armas del mundo y que, cada vez más, promueve no solo el negocio, sino también el conflicto y la guerra.

Con este contexto, surge una primera pregunta: ¿por qué el gobierno de Rajoy, en el poder desde 2011, y después de permanecer gobernando “en funciones” un buen pellizco de 2015 y del 2016, más el tiempo que lleva como presidente nominado desde octubre pasado, aún no ha aprobado la nueva “Directiva de Defensa Nacional”?

Y de esta pregunta tres nuevas cuestiones:  ¿sera que asistimos a un repliegue de las directivas al secreto?, ¿Será que con una oposición más compleja que las del tiempo de plena vigencia del bipartito prevén que la directiva abra una rendija, mínima rendija a nuestro parecer, a la crítica y al cuestionamiento de esta “política de Estado”?, ¿Será, sencillamente, que esperan a publicar los PGE que consolidan una apuesta por aflorar una mayor porción del gasto militar (precisamente la destinada a comprar armas de “proyección/ataque” que no se necesitan y que nos arruinan, y a consolidar mediáticamente el mensaje de vuelta de tuerca del militarismo que está efectuando la ministra del ramo?

¿O será, como en tantas otras cosas, otro ejemplo de desidia de nuestro abúlico presidente?

Sea como sea, y antes de que sea tarde, queremos alertar del hecho de que el gobierno, antes o después, va a firmar la directiva que definirá la política de defensa para la legislatura, sin contar para ello con nadie más que con la propia cúpula del ejército y de espaldas al Parlamento, a la sociedad y al debate ciudadano.

Y una vez firmado ese marco referencial, el debate sobre qué defensa queremos estará, definitivamente, cerrado por otra legislatura. Gastarán más, invadirán más, serán más estrechamente cómplices de la política de la OTAN, venderemos más armas, generaremos más deuda militar… Serviremos mejor al status quo.

Para promover el debate, empecemos por señalar lo que probablemente dirá la nueva directiva. Para ello tenemos algunas pistas, como, por ejemplo, las declaraciones repetidas y tópicas de la Ministra y de sus corifeos de que hay que aumentar el gasto militar español al 2% del PIB (por cierto, que según nuestros cálculos, sumado el presupuesto del Ministerio de Defensa a punto de aprobación definitiva con las partidas escondidas en otros departamentos y partidas que conforme al criterio de la OTAN son gasto militar, ya superamos ese 2% del PIB), o acerca del reiniciado “segundo ciclo de rearme”, con la apuesta por comprar nuevos sistemas de armas innecesarias y de invasión (Aviones A400 y F35, nuevos barcos de guerra, vehículos 8×8, drones, nuevos sistemas de misiles, etc.), o los nuevos compromisos anunciados de participar en más operaciones de guerra en el exterior (Afganistán, frontera con Rusia, mayor implicación en Centroáfrica…), o los acelerados pasos para “securitizar” y  militarizar otras políticas, como la de movilidad humana, la de seguridad pública y libertades bajo el nuevo trampantojo del terrorismo internacional como excusa.

Probablemente el contexto que defina esta nueva directiva venga a explicarnos, como siempre, que vivimos en un mundo lleno de riesgos y amenazas que, como dice la ministra, obligan a fortalecer la defensa porque nuestra seguridad y bienestar se defiende lejos de nuestras fronteras y por medio del ejército. A este mundo de constante liquidez y movilidad, se une que el rajoinato predica el fin de las vacas flacas, lo que de rondón valdrá para que la nueva directiva, de nuevo, sea más de lo mismo de las anteriores con directrices que propondrán mayor gasto militar para alcanzar el 2% del PIB en defensa, mayor esfuerzo militar en el exterior, principalmente de la mano de la OTAN y de las operaciones de la UE, mayor esfuerzo en promover la industria militar y la exportación de armas y algunos cantos de sirenas más para incorporar a la noción de defensa previa esta especie de invasión de la securitización de la vida social, con toda la retahíla de propuestas sobre la ciberseguridad, la necesidad de recortar derechos para evitar el terrorismo y las demás lindezas con las que se justifica la expansión del militarismo.

Con este panorama nos cabe otro par de preguntas más.

De todo esto, ¿qué opinan los partidos políticos del arco parlamentario?, ¿están de acuerdo?, ¿no merece la pena protestar antes de que sea tarde?

Si observamos los diversos programas políticos las divergencias, si es que las hubiere, podrían ir referidas principalmente a la necesidad de una mayor transparencia de la política de defensa y del gasto militar.  A partir de ahí, sin embargo, los partidos de la derecha, Ciudadanos y PSOE muestran más similitudes que diferencias y apuestan por apoyar el consolidado sistema de defensa vigente. Tal vez las fuerzas más a la izquierda discutirían el contexto de riesgos planteados por el establishment, para poner el énfasis en la violencia estructural y en los intereses poco santos de occidente, y para criticsar la apuesta de vincularnos a operaciones de paz bajo el paraguas de la OTAN. Tal vez discutan la prioridad del gasto militar cuando existen tantas necesidades sociales, y la existencia de algunos capítulos del gasto militar poco presentables, pero no vemos mayores disensos.

No obstante, a los partidos les tocará, si es que lo estiman oportuno, hacer sus propias consideraciones al respecto, claro está, si es que son consultados, lo cual, de nuevo, está fuera del escenario actual.

No parece, sin embargo, que vayan a exigir que la directiva de defensa sea discutida en el Parlamento, ni someterla a crítica y debate público, aunque en cierto modo, una discusión pública de esta política, como ocurre en otras, sea un ejercicio de salud democrática que nos permitiría al menos contrastar argumentos, posibilidades y alternativas.

¿Por qué, entonces, no se exige que se debata y apruebe por el Parlamento, no como hasta ahora?

¿Cabria proponer, e incluso construir socialmente, desde ya, propuestas diferentes a la previsible directiva?, ¿cabría formular propuestas para por ejemplo, parar esta deriva?, ¿para iniciar un ciclo al menos diferente?, ¿o incluso para impulsar un cambio de modelo que abandone el enfoque militarista y adopte un enfoque de la seguridad alternativo?

Desde luego, las múltiples demandas y propuestas de los movimientos sociales altermundistas y antiglobalizadores, anticapitalistas, de la solidaridad internacional, antimilitarista, ecologista, feminista, pongamos por caso, en sus diferentes y complementarios enfoques, permitirían rellenar una agenda de caminos a emprender para desenmadejar el tema de la defensa y construir una alternativa de seguridad humana. ¿Merece la pena una puesta en común que nos permita ofrecer un referente con el que contrastar el modelo de defensa militarista que defenderá la próxima Directiva de Defensa?

Para cuando llegue ese momento, nosotros creemos que hay algunas preguntas básicas que, como hemos venido promoviendo desde el inicio de nuestro recorrido, podrían ayudar a definir una política acorde con la seguridad humana:

 

Pregunta básica Alternativa 1 Alternativa 2
¿Qué es lo que hay que defender?

 

La seguridad militar

Las fronteras

El status quo

La lucha contra el terrorismo internacional

Contra las invasiones y amenazas militares

Los derechos sociales

Los derechos humanos

La seguridad humana

La lucha contra la violencia estructural y cultural

La lucha contra los problemas globales de índole ecológica, pobreza, etc.

¿Quién tiene que ser el sujeto de esta defensa? Las élites

Los ejércitos

La industria militar

Expertos

La sociedad en su conjunto

Los movimientos sociales y otros cauces de auto-organización

Sin delegación

¿Cómo hay que ejercitar esta defensa? Militar

Violenta. Guerras.

Bajo el paradigma dominación-viole

Social

Noviolenta. Transformación de conflictos

Bajo el paradigma cooperación-noviolencia

 

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Cospedal confunde Defensa con Seguridad

Imagen de Gobierno de Castilla La Mancha

Imagen de Gobierno de Castilla La Mancha

Fuente:  Infodefensa.

Inventir en defensa es invertir en seguridad” dijo Cospedal.  Y de ello concluyó que hay que invertir más en defensa.

Así, sin ningún razonamiento previo o posterior, sin justificaciones.  Simplemente por que ella lo vale, porque sí.

Lo podría haber dicho Morenés.  O cualquiera de los ministros de Defensa previos, tanto del PP, como del PSOE, como de UCD.

Tras un mes de estudiar los temas más importantes de su nuevo cargo, Cospedal no ha innovado ni un milímetro.

Pero se equivocan.  Defensa se refiere a militar, a violencia, a relaciones internacionales de dominación.  Defensa se refiere a estados naciones, a exportación de armas, a guerras en todo el mundo. Defensa se refiere a militarizar la investigación y el desarrollo, a que exista un Estado militar dentro del Estado civil.  Defensa se refiere a gastar en cañones en detrimento al gasto en mantequilla.

Seguridad es poder tener acceso a cubrir tus necesidades básicas:  alimentación, vivienda, sanidad, escolarización, …  Seguridad es promover y ejercitar el desarrollo de los derechos económicos, humanos, civiles de cada persona.  La seguridad tiene que ver con los intereses de las personas, no de las naciones, la seguridad es inclusiva porque no depende de los intereses nacionales, sino de los intereses humanos que nos son comunes a todos.

Confundir la cultura de defensa con la cultura de paz es un grave error.  También lo es confundir Seguridad Nacional con Seguridad Humana.  O una opción política violenta e intervencionista elegida a conciencia.

¿Invertir en defensa es invertir en seguridad?

Es justo lo contrario, invertir en militares, en armas y guerras es ir contra los derechos humanos, civiles y ecológicos.  Invertir en defensa es invertir en violencia directa, estructural y cultural.  Miles de guerras nos lo confirman, pasadas, presentes y futuras.  Millones de muertos, de refugiados, de mutilados, de violadas, de niños que no han podido estudiar ni tener un futuro digno.

Cada euro invertido en Defensa es un euro invertido en un mundo peor.  Por ello aboga, no nos engañemos, Cospedal.

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Lucha noviolenta en Raqqa. Lo que obvia la propaganda militarista

Graffiti on the streets of Raqqa. (Twitter/@Raqqa_SL)

Graffiti on the streets of Raqqa. (Twitter/@Raqqa_SL)

Fuente: Wagingnoviolence.org

A través de la traducción del Moc de Valencia hemos tenido acceso a la entrevista concedida por el activista sirio Alhamza, y publicada por Waging nonviolence, donde nos da cuenta de la lucha noviolenta que en Raqqa, la publicitada capital del DAESH, desarrollan activistas noviolentos contra el islamismo y contra el militarismo del otro lado.

En este blog hemos dicho en diversas ocasiones que la visión del conflicto de Siria que nos ofrecen nuestros amarillos e interesados medios de comunicación es unilateral y falaz. Nos cuentan sólo el lado que les interesa, el lado de la lógica militarista y su ideología, y lo hacen ensalzando a los que para nuestra maniquea opinión son los buenos y enfatizando la maldad de los malos.

Es la lógica amigo/enemigo que le interesa a esa visión manipulada de los conflictos. Una lógica que nos inculca dos verdades del sistema para que las hagamos nuestras: que el conflicto solo cabe resolverlo ganando al otro y que la única respuesta es la violenta y militar.

Con ello se refuerza un mensaje y una ideología que es la que comparte el DAESH y sus aliados, la coalición anti-Daesh y los suyos, y el gobierno Sirio y los suyos: Todos ellos participan de la misma idea del mundo y todos ellos aspiran a vencer con ella: dominación-violencia como medio y como fin.

Es por eso que la prensa occidental, como suponemos que también la del régimen sirio y la de el Daesh y sus aliados, obvian la existencia de respuestas diferentes, alternativas, y de una oposición a la guerra de corte radical, creativo, noviolento.

Pero junto a la bárbara realidad de la guerra, ocurre en Siria, como ocurre en todos los conflictos, que la población encuentra modos de resistir a la guerra y a la violencia desde otros planteamientos. Desde la deserción a la guerra hasta la solidaridad con las v´citimas, pasando por la construcción de instituciones e iniciativas alternativas, de autoayuda, de resistencia, de autoorganización, de lucha noviolenta, …

Por eso es importante transcribir la entrevista de Alhamza, uno de los fundadores grupo de resistencia Raqqa Is Being Slaughtered Silently que nos cuenta la cara de la realidad que desafía a los militaristas.

Raqqa is being Slaughtered Silently (RBSS) se fundó en 2014 por 17 activistas con el objetivo de contar la otra historia de la ciudad

 “la verdadera dimensión del sufrimiento en Raqqa, y de los terribles crímenes del Daesh en la ciudad“.

Desde entonces RBSS ha documentado y organizado múltiples protestas noviolentas contra el DAESHy ha servido como red para conectar activistas en esta lucha. Una visita a su página da cuenta de la dimensión de la iniciativa

Vimos que estaban produciéndose muchas pequeñas manifestaciones. Nos dijimos, ‘¿por qué no le decimos a todo el mundo que venga a un sitio y hacemos una preparación realmente buena?‘ “

el grupo ha hecho videos y usado la ironía y el humor para desacatar a DAESH, publicado revistas, usando redes sociales y medios creativos para alentar a la población y combatir el adoctrinamiento militarista,  realizando murales, pintadas, acciones de protesta y una amplio arsenal de metodologías creativas de lucha.

Nos informa además del papel crucial que juegan en el movimiento las mujeres, otro elemento evidente de la ruptura con el orden de dominación que impone el militarismo.

En Raqqa hay una resistencia importante a DAESH y así reflexiona Alhamza que, a pesar de ser la capital de DAESH son pocos los ciudadanos que se han unido a su causa.

Como era de esperar, la lucha de RBSS ha traído represión y víctimas entre los activistas y sus familias, y también el exilio de algunos de ellos, pero eso no ha desalentado su lucha, que sigue siendo un ejemplo de lucha noviolenta y de rechazo del orden basado en la dominación y la violencia, sea el de los ocupantes de DAESH o el de sus presuntos liberadores.

 

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Neo colonialismo militarista al descubierto

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Responsible Sourcing Network

Fuente: OMAL

Andado ya un trecho del Siglo XXI, parece que el colonialismo y la política de guerra y militarismo que lo aseguró no han acabado:  al menos eso dice el director ejecutivo de la ONG británica War on Want,al presentar su informe “The New Colonialism: Britain’s scramble for Africa’s energy and mineral resources“.

Al parecer la estrategia diplomático-militar reinounidesca consiste en aprovechar la coyuntura para fortalecer, manu militari si llega el caso, su posición en la dominación global y el acceso a los recursos naturales de África en un contexto que se supone de escasez internacional de recursos.

El estudio ha sido realizado con la intención de demostrar cómo las grandes empresas británicas, ayudadas y respaldadas por el gobierno de Londres, están a la cabeza de una nueva carrera por el reparto de África con el objetivo de asegurar el control de las materias primas.

El informe habla de muchísimos recursos;  entre ellos oro, platino, diamantes, cobre, petróleo, gas y carbón.

Identifica 101 compañías que cotizan en la Bolsa de valores de Londres y que operan en 37 países de África subsahariana, de la que controlan los principales recursos con una valoración superior al billón de dólares.

Este dominio incluye: 6.6 millones de barriles de petróleo, 3.6 millones de toneladas de carbón y alrededor de 2.254 toneladas de oro. La investigación ha encontrado que 36 de esas 101 empresas, ejercen el control sobre recursos minerales en África Subsahariana en una superficie más grande que Alemania. Entre ellas están Rio Tinto, BP, BHP Billiton y Glencore, la mayor empresa de comercio de materias primas del mundo, con sede en la Jersey, en las Islas del Canal.

Es abrumador el continuo y renovado interés de Occidente por África y sus recursos después de la nefasta colonización a la que sometió el continente y de la que, aparentemente, se habían desembarazado los africanos tras la Segunda Guerra Mundial.

El escándalo tiene dimensiones que se pueden ejemplificar. Con ayuda de la diplomacia británica, por ejemplo

El control estricto y la influencia sobre los sistemas políticos y económicos de los países africanos, ha permitido a una empresa como Glencore alcanzar ingresos 10 veces mayores que el Producto Interior Bruto de Zambia…

Esta dominación no solo tiene una vertiente militar, sino que forman parte de esta especie de estrategia de guerra, por todos los medios, tanto los estrictamente militares como los no militares (la política en este caso es la extensión de la guerra por otros medios), de modo que también la cooperación se ha usado con este enfoque generador de violencia estructural desde el gobierno

Cada año, Reino Unido ha otorgado unos 134 millones de dólares bajo la apariencia de ayuda al desarrollo a los países africanos, en las modalidades de préstamos, inversiones directas y ayuda. Sin embargo, el gobierno británico ha ayudado e instigado a la extracción de 192 millones de dólares anuales de materias primas de África, principalmente a través de beneficios de las empresas, evasión fiscal y el llamado coste de adaptación al cambio climático. Es decir, sale más riqueza del continente que la ayuda que este recibe.

Al hilo de este demoledor informe se nos ocurre añadir que Reino Unido no es una excepción, sino un ejemplo de la pauta general:  otros países, entre los que se encuentra España, están embarcados en la misma senda.  La penetración de las empresas españolas en el África subsahariana existe.  La participación de la inteligencia militar en este escenario también, como también las operaciones “militares” de España, de la mano de Francia o de la UE.  Incluso el nuevo despliegue de la “fuerza militar”, enfocado ahora prioritariamente hacia Canarias como puente de lanza, parecen ir en la misma linea.

Parece que la batalla colonial resurge con fuerza y vuelve a ensombrecer de presagios nefastos al continente africano y, en su reverso, a la Europa que, abjurando de sus fantasmas militaristas y fantoches fascistas, un día se soñó solidaria y justa.

Que mal.

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La derechona quiere remilitarizar la cultura como colofón en su apuesta por el militarismo

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Por txindoki

Fuente: El periódico

Parece que la derecha capilar y profunda, que impregna todas las polvorientas capas de los pueblos de esta piel de toro, quiere consolidar su visión polvorienta y acerada de la cultura dando un nuevo giro de tuerca en su apuesta cruel y manipuladora por el militarismo.

El Ministro Morenés, ese enlace privilegiado entre los intereses brutales de los vendedores de armas y los políticos laxos y predispuestos a la reverencia a todo lo que suene a ejércitos, piensa (si se puede llamar a eso pensamiento) poner colofón a su gestión al frente del Ministerio de Defensa poniendo en marcha uno de los anhelos del ideario educativo autoritario: adoctrinar a los niños desde su tierna infancia para que amen a los ejércitos y asuman como algo natural su actividad.

Me parece bien que los niños entiendan desde el principio que la democracia, la justicia y la paz tienen un precio, que hay que defender y pagar este precio, y que ese precio pasa por aquellas vocaciones, que también tienen los niños, de dar su vida por la defensa de esos ideales”

y

tienen que saber la verdad, tienen que saber que la libertad tiene un precio, que la democracia tiene un precio y que hay que defenderlas, y a veces incluso con la propia vida, y esos que la defienden con la propia vida son aquellos que llevan uniforme y han jurado hacerlo

Menudo intento: espitirualizar como una verdad la gran mentira del militarismo para que sean las tragaderas sociales las que hagan de la reverencia a su lógica perversa uno de los principales motivos del orden social.

Pero, queridos niños, el precio de la democracia, de la justicia o de la paz no tiene que ver con la pérdida en vidas humanas o con la preparación de la guerra. No tiene que ver con el peligro de golpes de estado (y la historia de España está plagada de ejemplos de esto) ni con el recorte de las libertades. No se consigue libertad recortando la libertad, ni la justicia cometiendo injusticias, ni la democracia cercenando sus aspiraciones. Ni la paz haciendo la guerra. Al contrario: son antagónicas de ésta, porque la paz, la libertad, la democracia implican aumento de derechos y de seguridad humana, no seguridad militar y violencia.

De modo que debemos seguir alerta. Si pueden nos meterán sus ideas como si fueran las nuestras y nos exigirán defender sus intereses como si fueran nuestros derechos, aunque no lo son, y eso, por mucho que diga Morenés, por mucho que la derecha nos quiera imponer esa cultura, es algo que una y otra vez salta como rechazo, como resistencia, como antimilitarismo, como lucha social.

Su cultura no es la cultura.  Es la cultura de sus intereses y eso, por mucho que la mona se vista de seda…

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Bancos españoles que financian armas nucleares

Enola+Gay

Franco Folini

Que la banca española es parte de la banca armada y, por tanto, uno de los actores del complejo militar industrial necesita poca demostración. La voraz banca española tiene una idea de la ética algo peculiar y basada en la especulación y el beneficio para unos pocos.

Ahora un informe de la organización Pax, llamado Don’t Bank on the Bomb  señaña con el dedo la participación de Acciona, Banco Santrander, Banco Sabadell y BBVA como financieros de la asquerosa fabricación de armamento nuclear.

Los bancos españoles aportaron a 26 empresas la friolera de 4.651 millones de euros para este tipo de armamento.

Ya lo ven. La banca española no solo es nociva por su trato a la sociedad y la generación de la crisis. También es tóxica porque sus negocios no pasan la frontera de un mínimo ético. Debería darles vergüenza.

Y mientras tanto, a la gente, debería darle el arrojo ético de retirarles todo tipo de colaboración, incluidos los ahorros.

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¿Ejercito europeo? Nuevo documento de reflexión y propuestas

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Por VoxEurop

Fuente: ¿Ejército europeo?  Colectivo Utopía Contagiosa.

Acabamos de publicar, con el apoyo de diversos colectivos de lucha antimilitarista y eco-pacifista (Ecologistas en Acción, Revista El Topo Tabernario, Red Antimilitarista Noviolenta de Andalucía, Bardenas Ya, Espazo Aberto Antimilitar), un documento sobre la idea que se maneja en Europa de un ejército europeo.

Aunque es algo oculto, la realidad es que la construcción de la superestructura europea también consolida un refuerzo del militarismo y la idea intervencionista como uno de sus grandes ejes.

La opinión publicada nos afirma la debilidad militar europea, lo cierto es que los países europeos, en su conjunto, cuentan con más de 6.300.000 efectivos adiestrados para la guerra o en activo militar, con un gasto militar conjunto que supera los 230.000 millones de euros anuales, con una industria de armas que exporta armas (y conflictos) por más de 140.000 millones de euros cada año y con un historial intervencionista de más de 40 operaciones militares en el exterior bajo bandera de la U.E.

Pero eso no es todo. La “pacífica” Europa cuenta con un verdadero cuerpo militar, que ya opera en acciones en el exterior, así como con un Estado Mayor propio, un sistema de espionaje al uso, un “comité político y de seguridad” que en teoría dirige las operaciones militares en las que se involucra Europa, un Comité MIlitar que conduce dichas operaciones, y una Agencia Europea de Defensa que consolida un polo militar-industrial al servicio de la remilitarización industrial y la venta de armas al exterior.

A ello se unen una serie de disposiciones políticas y económicas que en la práctica están suponiendo la creación de nuevos cuerpos militares especializados, la coordinación de inversiones militares, el aumento del gasto militar europeo y una política exterior cada vez más implicada militarmente.

A todo ello no es extraña la aparición de nuevos objetivos militares difusos y poco habituales, basados en justificaciones más que discutibles, como los riesgos planetarios, la inseguridad global,  el terrorismo yihadista o incluso los inmigrantes y refugiados que huyen de otros conflictos (en gran parte potenciados por las políticas de dominación de las que Europa es artífice).

La operación militar EURONAVFOR MED, contra la “piratería” y la inmigración, y las apelaciones actuales a la idea de seguridad en la crisis de los refugiados que huyen de las guerras de Siria, Libia, del desastre dejado por las operaciones militares occidentales en Afganistán y otras tantas,aparecen como puntas de lanza de este ideal que aboga por el uso de la fuerza militar para abordar estas situaciones.

La idea de un “ejército europeo” que hace unos meses lanzó el Presidente de la Comisión Europea J.C. Juncker y corifeó entre otros la iInistra de Defensa alemana Ursula von der Leyen y el ex-secretario de la OTAN Javier Solana, entra de lleno en esta idea de refuerzo militarista de Europa.

Desde una postura crítica nos preguntamos si esta idea es asumible para quienes aspiran a hacer de la paz basada en el desarrollo humano y en la idea de seguridad humana.

Desde el pacifismo entendemos que no. Ningún ejército defiende la seguridad humana y un ejército europeo no cambiaría este panorama, ni en lo que se refiere al desmesurado gasto militar, ni en lo que se refiere al enfoque de su industria militar, ni en lo que se refiere a sus objetivos intervencionistas militares. Por otra parte, dicho ejército nos arrastraría a una mayor deuda y se haría, en todo caso, en detrimento de necesidades sociales básicas para los europeos y para la humanidad.

El documento que presentamos aboga por iniciar a escala europea un proceso de transarme, encaminado a realizar cambios profundos y graduales para abandonar la defensa militar, basada en la idea de seguridad militar, y sustituirla por una defensa noviolenta basada en la idea de seguridad humana y promoción de los bienes sociales.

Como botón de muestra de algunas de las propuestas a corto plazo que deberían llevarse a cabo en Europa, se encuentran

  • El reconocimiento de la Convención Universal de Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus familias, y de sus implicaciones en cuanto a la protección internacional de los migrantes. Dicha convención, a pesar de su vigencia internacional al ser reconocida por la ONU y por el número suficiente de países para su plena aplicación, no h sido aprobada y acogida por ninguno de los países de la UE
  • El reconocimiento sin restricciones del cuerpo de derecho internacional de refugiados y de las normas internacionales del derecho del mar, actualmente restringidos en Europa.
  • La eliminación del enfoque militar de los actuales instrumentos de FRONTEX y de las operaciones EURONAVFOR
  • La apuesta por una lucha integral contra la violencia estructural que impone a millones de personas la inmigración como una, o la única, salida personal, porque tan esencial como el derecho a emigrar debe ser el derecho a no tener que hacerlo.
  • La renuncia de la UE a las operaciones militares en activo para el área mediterránea, África y Oriente Medio.
  • La prohibición de venta de armas a países del área.
  • La inversión de Europa en el área en desarrollo humano y consecución de los Objetivos del Milenio en relación con la región
  • Apostar por apoyar un movimiento social de inmigración que luche contra las políticas tanto de los estados expulsores como de Occidente y que luche por un mundo sin fronteras e inclusivo, donde no haya “extranjeros” sino personas, podría servir de aldabonazo a un cambio más radical.

Esperamos que el documento propicie un debate necesario y ayude a un cambio en las agendas políticas y en las propuestas que se llevan a esa cosa que llaman Europa.

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el agua en el centro de la estrategia militar Israelí en Palestina

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Fuente: Público

Desde que Israel ocupó en el 1967 los territorio palestinos, el ejército sionista dictó normas que prescribían la absoluta autoridad militar sobre el agua en los territorios ocupados, de forma que los palestinos necesitaban autorización del ejército tanto para abrir un pozo como para reparar una cañería o una cisterna. De 1967 a 1996 únicamente concedió 13 licencias a palestinos relacionadas con el uso del agua, lo que explica claramente la situación de opresión sufrida por los palestinos de manos del ejército de Israel.

Los acuerdos de Oslo de 1995 intentó reparar esta situación, autorizando a un uso más aceptable del agua del principal acuífero regional, el acuífero “de la Montaña” (que discurre por los territorios palestinos en su casi totalidad), pero los acuerdos, en este punto, se quedaron en papel mojado y la autorización del uso del agua por parte de Israel a los palestinos ha seguido siendo cruel y despiadadamente injusto.

Por poner un ejemplo, según denuncia una comisión de parlamentarios del Parlamento europeo

si en 1999 los palestinos recibieron 138,2 millones de metros cúbicos, en 2007 el volumen se redujo a 113,5 millones, y al año siguiente a 84 millones. Israel alega que esto se debe a que hay menos cantidad de agua disponible, mientras que los palestinos argumentan que Israel practica una sobreexplotación.

Un reciente informe del Banco Mundial abunda en este sentido.

Mientras los palestinos de Cisjordania reciben este trato respecto del agua, los colonos israelíes que ocupan esta tierra reciben un descarado trato de favor también con el tema del agua.

Coincide además, según Amnistía Internacional, que el muro realizado por Israel ha dejado casualmente del lado israelí las zonas más ricas en agua en el lado israelí, dejando las menos húmedas del lado palestino.,

Según uno de los partícipes en esta comisión in situ, Florent Marcellesi, portavoz de Equo en esta comisión toda esta situación del uso del agua

Se trata de una injusticia clara: existe una gran diferencia entre el volumen de agua que se pone al servicio de los israelíes y el que se pone al servicio de los palestinos. Incluso entre los mismos palestinos hay una gran diferencia entre quienes están conectados al servicio de agua que está en manos de la empresa israelí Mekorot y quienes no están conectados

En la zona de Gaza la situación es peor, porque mientra se derivan 450 millonmes de metros cúbicos para los israelíes, los palestinos sólo reciben 80 millones de metros cúbicos. Ni que decir tiene que la población palestina es muy superior a la israelí. Pero, además, según parece, entre el 85 y el 90% de las aguas recibidas por los palestinos son aguas residuales, fruto de la previa sobreexplotación del acuífero por parte de Israel.

Nos parece una estrategia militar cruel esta de privar de agua a los palestinos. Es más, es un ejercicio brutal y constante de la violencia estructural y un cierto modo de terrorismo de estado contra toda una sociedad.

Nos vendan como nos vendan el cuento del conflicto israelo-Palestino, lo que parece claro es que no se trata tanto de una guerra religiosa o cultural, como nos quieren hacer creer, como de una guerra de ricos contra pobres, como siempre.

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Fronteras férreas frente a los pobres

O+dia+a+dia+dos+refugiados+em+regi%C3%A3o+remota+do+Sud%C3%A3o+do+Sul

sotojose2004

Fuente: Público

Ahora le toca el turno a Francia y, como han hecho otros países a los que se les va la fuerza por la boca en eso de la defensa de los derechos humanos, cierra las fronteras a los pobres.

Cientos de inmigrantes, la mayoría procedentes de Eritrea y Senegal, permanecen bloqueados en la localidad italiana de Ventimiglia después de que Francia decidiera cerrarles el paso.

De dónde salen esos cientos de personas que intentan ingresar en Francia, después de habérsela jugado para cruzar el mar y llegar a Europa?  Salen de la guerra, de la represión, del desastre y la miseria impuesta por siglos de políticas de dominación y violencia a las que Francia, Europa y todo Occidente no son ajenos.

Políticas fraguadas en interés y beneficio de esta Europa fortaleza que convirtieron en teatro de las peores mezquindades las regiones africanas que ahora colapsan en el peor de los fracasos.

Son personas en tránsito. Es una nueva definición. Según la ley son invisibles, pero desde el punto de vista humanitario no lo son

dice un portavoz de Cruz Roja en Italia.

Los hombres y las mujeres huyen del desastre, de una muerte segura, de la desgracia como fatalidad y buscan realizar alguna de las promesas que nuestra cultura vomita como la mejor de las realizaciones humanas. Quieren ser como nosotros, o al menos vivir con dignidad.

Pero la dignidad está reñida con Europa. Palabras como patria, nación, enemigo, amenaza, invasión y otras plagan el lenguaje y las mentalidades europeas. Políticas como intervencionismo humanitario, lucha contra el terrorismo, venta de armas, gasto militar, control del territorio, geopolítica y capitalismo salvaje plagan las políticas.

La legalidad farisaica por encima de la dignidad humana. “Francia ha asegurado que no ha cerrado el espacio europeo de Schengen, pero sí intensificado los controles para no dejar paso a los inmigrantes indocumentados”.  Una manera obscena de ver la realidad y de imponer más sufrimiento en nombre de los grandes valores.

Como en otros países de Europa, no queremos señalar con el dedo para que uno de ellos no nos vaya a acusar de cualquier delito de sentido común.

Europa convierte en un infierno África para hacer negocio y cierra la puerta a sus víctimas para hacer negocio. Y los pueblos europeos lo consienten preocupados por su “seguridad” y su “bienestar”, poniendo su supuesta seguridad, paradógicamente, en manos de estas élites incapaces, carniceras y despiadadas que tan a las claras muestran su falta de escrúpulos.

Si en algo estimamos nuestra seguridad, deberíamos luchar contra esta violencia estructural que provocamos, pues nuestros enemigos son en realidad quienes aparecen como nuestros defensores.

Con una mano atizando el fuego y con la otra apagando las brasas a fuerza de represión y crueldad.  De vergüenza.

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