Tag Archive for Palestina

Premio a la mejor maestra por trabajar con la noviolencia

Imagen de Edgardo W. Olivera

Fuente:  El Mundo.

La maestra palestina Hanan Al Hroub acaba de ser galardonada con el ‘Global Teacher Prize‘. O como ya la definen, acaba de ser reconocidad como «la mejor maestra del mundo de 2016″.

El premio -organizado por la Fundación Varkey y patrocinado por el emir de Dubai, Mohammed bin Rashid Al Maktoum- es algo más que una dotación económica cifrada en un millón de dólares. Se trata de un importante espaldarazo al mensaje de diálogo y paz de esta palestina. Al Hroub, que nació y creció en el campo de refugiados de Deheishe, en la zona de Belén, imparte clases en la escuela primaria Samiha Jalil en la localidad de Al Bireh, cerca de Ramala.

Nos encanta este reconocimiento a la educación en la noviolencia.  Sin esta educación alternativa es imposible soñar, trabajar y construir un mundo alternativo.  Precisamente en Palestina la necesidad de la noviolencia es crucial para poder desarrollar vidas que luchen contra las marcas indelebles que deja la violencia directa, estructural y cultural que sufren los palestinos.  En palabras de Hanan Al Hroub:

Uno de sus dos grandes eslóganes es «No a la violencia». «Trabajar duro para liberar las mentes de los niños de la violencia y convertirlo en diálogos de belleza«, señaló al recibir el premio y recordar el trauma que vivieron sus hijos mientras iban al colegio debido un tiroteo en la zona.

«Sentí que ningún profesor me ayudaba en devolver a mis hijos al camino correcto», comentó. «Cada día vemos el sufrimiento en los ojos de nuestros estudiantes y profesores causados por los puestos de control de la ocupación militar israelí. Queremos que nuestros hijos vivan en libertad y paz como el resto de niños en todo el mundo», afirmó Al Hroub, que propone que el 2016 «sea declarado el año del profesor palestino para dar esperanzas a nuestros hijos».

El segundo lema de la maestra palestina -clave para su victoria- es «Jugamos y aprendemos«, como reza el título de su libro.

Ojalá este ejemplo cunda entre los educadores de los lugares en conflicto, pero, sobre todo, ojalá cunda entre los educadores de los países del primer mundo que somos los que fabricamos, y nos lucramos, con las armas que se usan en el Tercer Mundo y los que mantenemos las estructuras económicas, políticas y sociales que transmiten la violencia estructural desde nuestras cómodas vidas a las del Tercer Mundo.

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Judíos contra la ocupación israelí de Palestina

Imagen de Auntie P

Fuente:  Los otros judíos.

Ni los medios de comunicación ni los libros de historia suelen hacerse eco de otras maneras de enfrentar los conflictos, ajenas a la violencia y a la opresión.

Sin embargo existen.  Con motivo de los recientes enfrentamientos, denuncian la violencia directa, estructural y cultural del enquistado conflicto:

Como miembros de comunidades judías del mundo, estamos horrorizados con la violencia que arrasa las calles de Palestina/Israel y que ha costado las vidas de más de 30 personas, tanto palestinos como israelíes, solo en las dos últimas semanas.

El miedo se ha apoderado completamente de las calles de Jerusalén, el epicentro de esta violencia. Israelíes que disparan a manifestantes palestinos dentro y en los alrededores de Jerusalén Oriental. Palestinos que apuñalan y disparan a civiles israelíes y policías en el medio de la calle. Palestinos que tiran piedras a los automóviles que pasan. Multitudes de israelíes que les pegan a los palestinos o llaman a la policía para que les disparen. Cacheos humillantes a los palestinos en las calles. Todo esto se ha transformado en hechos cotidianos en la ciudad en la que nos enseñan a rezar por la paz y también en otros lugares de Israel, Gaza y Cisjordania.

Mientras la violencia es visible en las calles, también ocupa la mente y corazón de la gente. El miedo saca lo peor de las personas y la demanda de que sea derramada más sangre, como si eso reparara la sangre derramada. La retórica racista y el miedo hacen la situación más intensa. Una vez más el gobierno israelí responde a nivel militar: ha habido centenas de arrestos; el acceso de los palestinos al complejo de la mezquita de Al Aqsa ha sido limitado; han sido cerradas partes del Barrio Musulmán de la Ciudad Vieja de Jerusalén a la entrada de palestinos; han sido cambiadas las reglas para abrir fuego para permitir que francotiradores disparen a niños y niñas; ha sido introducida una sentencia mínima para aquel que arroje piedras, lo que incluye a más de 150 niños arrestados en Jerusalén Oriental solo durante las últimas semanas; y ahora se habla de imponer un toque de queda o incluso el cierre de Jerusalén Oriental.

Además, señalan la lógica del militarismo y la violencia, generar más violencia y más sinsentido en el conflicto:

Todo esto constituye un castigo colectivo a toda la población de Jerusalén Oriental  de más de 300.000 personas. En el pasado, estas medidas probaron ser inefectivas para terminar con la violencia. Décadas de expoliación, ocupación y discriminación son las principales razones para la resistencia palestina. Más represión militar israelí y la actual ocupación y bloqueo nunca acabarán con el anhelo palestino por paz ni enfrentarán las causas de la violencia. En realidad, es probable que las acciones emprendidas por el gobierno israelí generen más violencia, destrucción y consoliden la división. Solo la justicia y la igualdad para todos traerá la paz y tranquilidad para los residentes de Israel y Palestina.

Y afrontan el conflicto de una manera novedosa, mirándose a sí mismos, buscando qué es lo que pueden hacer para acabar con la violencia, dejando de echar la culpa a los demás:

Como un grupo de judíos del mundo creemos que debe haber un cambio inmediato por parte del gobierno israelí y los israelíes. Corresponde a todos los judíos del mundo presionar al gobierno israelí —y a todos lo que siguen sus acciones y discurso— para que cambien el enfoque. La represión militar debe cesar inmediatamente; los palestinos deben tener acceso a la total libertad de movimiento. También es responsabilidad de l@s judí@s del mundo forzar a que los países donde vivimos cesen inmediatamente el apoyo militar y económico a la ocupación israelí de Palestina y el bloqueo a Gaza.

Llamamos a todas nuestras comunidades, judías o no, a insistir públicamente para que se le ponga fin a la violencia, la ocupación y la respuesta militar y en su lugar exigir igualdad y libertad para el pueblo palestino y justicia para todos y todas.

Lo firman judíos de todo el mundo.

Nosotros, ateos convencidos y practicante, también lo firmamos porque como dicen en el subtítulo de su blog porque los derechos humanos están por encima de los lazos sanguíneos, étnicos, religiosos, etc.

Ánimo, amigos, en vuestra valiente lucha contra la violencia.

Salam, shalom, paz.

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Israel destruye metódicamente la cooperación europea en Palestina

Imagen de José M. Ruibérriz

Fuente:  Rebelión.

Excelente artículo, y muy aclarador, de Antoine Besson.

La situación del territorio palestino en Cisjordania es harto complicada:

La división de Cisjordania en tres zonas se debe a los Acuerdos de Oslo de 1993. La zona A comprende las principales ciudades palestinas y depende de la Autoridad Palestina, la zona B cubre una gran mayoría de los 450 pueblos palestinos y la soberanía se comparte entre la Autoridad Palestina para las cuestiones civiles y administrativas, y el gobierno israelí, responsable de la seguridad. La zona C, que abarca más del 60% de Cisjordania, permanece bajo exclusivo control de Israel hasta ser transferida a la Autoridad Palestina, transferencia que se debería haber hecho antes 1998, pero que a día de hoy sigue sin tener lugar.

Por consiguiente, actualmente el Estado hebreo conserva todo el poder sobre el desarrollo de la zona C, rica en recursos naturales y en tierra agrícola. En teoría, la menor instalación, desde las viviendas a las infraestructuras, debe ser aprobada por el Coordinator of Government Activities in the Territories Unit (COGAT), la institución israelí que coordina las actividades en estos territorios. Pero cuando los palestinos solicitan permisos de construcción, un 98,5% de los casos se deniega.

Por lo tanto, construir sin autorización es la única opción de tener acceso a los servicios básicos y a nuevas viviendas o de desarrollar una actividad económica que tienen los 300.000 palestinos que residen en la zona C o poseen tierras en ella. Resultado: Israel se precipita a destruir las instalaciones ilegales. Según el último informe de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés), aproximadamente 13.000 estructuras están actualmente amenazadas de demolición y otros cientos de ellas se destruyen o confiscan cada año [1]: viviendas, depósitos de agua, refugios para animales, etc. En 2014 la administración israelí llegó incluso a embargar el columpio de una escuela del campo beduino de Khan Al-Ahmar por considerar que se trataba de una instalación que requería una autorización del COGAT.

Parece ser que en los periodos en los que no han sido noticias los asesinos ataques del ejército israelí sobre Gaza, ha seguido la guerra por otros medios, tan violentos como los anteriores:  impedir que los palestinos puedan tener acceso al agua, a la vivienda, a la educación, etc.

Según la Comisión Europea, de 2001 a 2011 destruyeron los proyectos de desarrollo por valor de 49 millones de euros, 29 de los cuales provenían de la Unión Europa y de sus Estados miembros. Cuando los buldóceres destruyen estructuras en la zona C financiadas por los financiadores internacionales lo que se esfuma es el dinero público de la ayuda humanitaria. Según fuentes diplomáticas, actualmente estarían amenazados más de dos millones de euros de fondos europeos.

Todo ello está forzando a que la situación sea inaguantable:

los indicadores socioeconómicos ahí son los más bajos desde 1967. Para esta agencia de la ONU se trata de una situación de «des-desarrollo», «un proceso por el que no solo se ponen trabas al progreso, sino que se invierte». Según calcula el Banco Mundial, los obstáculos al desarrollo de la zona C representan unas pérdidas de más de 3.000 millones de dólares para la economía palestina.

Ante esta situación caben tres opciones por parte de los gobiernos y de la Unión Europea:

  • Mirar para otro lado y seguir con la política actual de invertir en ayuda que será destruida sin hacer nada para evitarlo.
  • Dejar de colaborar con Palestina, lo que supondría dar la razón a Israel y aceptar la derrota diplomática contra el militarismo israelí.
  • Plantar cara a Israel.  Por supuesto, noviolentamente.  ¿Cómo?

Existen muchas posibilidades:

  1. Exigir reparaciones a Israel por cada construcción europea que destruyan.
  2. Retirar embajadores.
  3. Protestas oficiales sistemáticas ante las destrucciones israelíes.
  4. Protestas públicas en los medios de comunicación.
  5. Exigir el avance en la transferencia de la zona C Cisjordana a la Autoridad Palestina.
  6. Boicotear las industrias armamentísticas israelíes, que mantienen contratos con muchos países europeos, entre ellos España.  Es destacable que sin la exportación de armas a Europa, sería muy difícil la supervivencia de la industria militar isarelí.

 

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Israel también hace la guerra en la prensa

Imagen de Nicola Baruzzi

Fuente:  El Diario

Cada vez es más clara la presión continua que ejercita Israel sobre los medios extranjeros y, sobre todo, contra los periodistas independientes.

Xabier Abu Eid nos lo cuenta muy bien en su artículo:

  • Cada corresponsal que quiera cubrir la situación palestina sobre el terreno ha de tener, primero, una credencial de prensa israelí.  Dado que las fronteras de Palestina están controladas por Israel, esta credencial es la que le permite obtener el visado.
  • Israel limita la presencia de cámaras extranjeros o con políticas tributarias o con otros medios que buscan que las cadenas extranjeras contraten cámaras israelíes.
  • La inmensa mayoría de los corresponsales extranjeros vive en Isarel.  O por comodidad o por miedo o por imposibilidad de acceso a Palestina.  Por ello, muchas noticias no están basadas en la constatación directa de la realidad, sino que lo están en fuentes indirectas.

Un simple ejemplo: ¿cuál es la presencia en Belén de los medios españoles vinculados a la Iglesia católica? Nula ¿Otro? En los reportajes desde Israel los palestinos con ciudadanía israelí son prácticamente inexistentes, dando así cabida a la idea de un “Estado judío” y olvidando que más del 20% de sus ciudadanos son palestinos. ¿Quién conoce la existencia de cincuenta leyes aprobadas por la Knesset (el parlamento israelí) que discriminan a este segmento de la población? Generalmente esos corresponsales no son víctimas de las campañas de deslegitimación lideradas por la Hasbara(propaganda) israelí.

  • Israel gasta mucho dinero en acompañar a periodistas extranjeros:

Cuando Israel invita a periodistas en visitas pagadas, ¿no es deber del medio asegurar que el corresponsal vea además la otra parte? Así, hemos visto reportajes, por ejemplo, sobre la tecnología utilizada por el ejército israelí, pero no sobre los resultados que ésta provoca en la población palestina.

  • Incluso, influye el uso torticero, interesado y partidista del lenguaje:

Ello, junto a un particular uso de la terminología (por ejemplo, Jerusalén Este no se describe como ocupado o el internacionalmente reconocido Estado de Palestina es calificado como “los territorios palestinos”), contribuye a una visión que no refleja todos los elementos de la realidad.

Es decir, en estas épocas de guerra global, no sólo cuenta lo militar y la violencia.  Ésta se puede ejercer también sin armas y la prensa es un objetivo muy importante para los intereses de los contendientes.

Como se ve, en lo militar, la transparencia brilla por su ausencia.

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Insumisos israelíes a la barbarie

 

Este + es + clasificado

Fuente: Aleteia

Se llama Udi Segal. Tiene 19 años. Israelí. Forzado al servicio militar en el ejército y se niega a combatir en Gaza. Ha dicho en público

Israel puede continuar esta ocupación, no en mi nombre”

Ahora espera ser apresado por las autoridades militaristas del estado terrorista de Israel, que lo enjuiciarán como desobediente y le aplicarán el rigor de la ley militar. Eso sí, sin que nadie proteste y/o se solidarice con él.

Pero Udi Segal, asumiendo las consecuencias de su deliberada y pública desobediencia, marca el camino.

De forma personal ha encontrado una de las más coherentes maneras de acabar con la locura de esta guerra. Desacatando el mandato de alistarse, de servir a las órdenes militares.

Por cierto, Udi no es el único digno. Otros cincuenta jóvenes (de esto no informa la prensa oficial, qué curioso) han hecho lo mismo y han difundido un manifiesto de su lucha

Nos oponemos – escriben – al ejército israelita y a la ley sobre la convocatoria obligatoria porque repudiamos esta operación militar

Udi dice lo mismo:

El apoyo del país a la política del Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, es aún fuerte. Son muchas personas, sin embargo, que están cansadas de esta guerra. Sólo entre mis coetáneos, conozco al menos 120 o 130 jóvenes que han tomado mi misma decisión.

Y sigue

Cuando me acerqué a la edad de la convocatoria obligatoria – cuenta el joven – comencé a leer, a estudiar y a documentarme sobre el conflicto entre Israel y Palestina. Hace más de un año que me informo en los periódicos y estudio historia, y he decidido que no puedo tomar parte de esta ocupación

El apoyo al militarismo en Israel es extremo. La prensa que no habla de desobedientes (ni pide el apoyo para ellos, qué raro, con lo demócratas y humanitarios que son nuestros medios oficiales de propaganda e información cuando habla de los disidentes de otros lugares) se encarga de enfatizar que los Israelíes apoyan en más del 90% a Netanyahu, como nos informa El Pais, el  ABC o cualquier otro medio que elijamos. Tal vez les interese propagar la idea de que en Israel y en este conflicto no hay otra vía que la barbarie militar o la resignación.

Pero ocurre que incluso en este horror hay resistentes a la guerra. Resistentes capaces de jugar fuerte por la paz y de hacer de la apuesta noviolenta la razón política de su lucha.

Seguramente (nunca lo sabremos porque los amos de los medios nunca lo dirán ni se interesarán por ello) en Israel también existen organizaciones sociales trabajando por la paz, apoyando una construcción de las relaciones diferente, promoviendo el antimilitarismo, como pueden ser Bat Shalom, No en mi nombre, Yesh Gvul, u otros conectados en la Internacional de Resistentes a las Guerras.

Los medios oficiales las ningunean y resulta curioso que nunca aparece el trabajo soterrado, constante, de siempre que vienen desarrollando en pro de un modelo de convivencia diferente.

Incluso en la actual locura y enardecimiento de la venganza militarista, hay diputados que protestan. La diputada israelo-palestina Hanin Zoabi, del partido Balad, ha sido sancionada en el Parlamento israelí —durante seis meses podrá votar pero no intervenir ni presentar iniciativas— por unas declaraciones en las que se preguntaba si era extraño que actuara con violencia quien “sufre la ocupación, con vidas imposibles, en una situación en la que Israel secuestra presos todos los días”. Y se respondía: “Incluso si no estoy de acuerdo con ellos, son personas que no tienen ningún camino abierto para cambiar su vida. Se ven obligados a utilizar medios como estos para que Israel despierte y vea el sufrimiento de otros”.

Una crítica que ha sido entendida como una justificación del terrorismo, a pesar de haber manifestado que no está de acuerdo con el terrorismo.

Seguramente poner énfasis en la disidencia al militarismo que también existe en Israel y en otro tipo de prácticas más constructivas implicaría la remota posibilidad de que las poblaciones sensibleras de Europa pasaran de la sensación de impotencia a la exigencia de que nuestros descarados líderes, que dan a Israel con una mano lo que con la otra fingen no darle, tuvieran que apoyar las vías alternativas, apoyar a estos desobedientes, apoyar el boicot al militarismo israelí, la desobediencia a su lógica y… ¿cambiaría algo?

Seguramente una parte del silencio mediático respecto de estos israelíes desobedientes tiene que ver algo con el empedernido interés en que nada cambie en la práctica.

Sin embargo, el artículo Gaza, judíos por la paz nos enseña que hay otra realidad en este conflicto, la pacifista:

Hay voces valientes, como la de esta ONG Jewish Voice for Peace, autora del vídeo que encabeza este texto, que trabaja por la reconciliación y condena la violencia: los atentados suicidas y los bombardeos sobre Gaza. Otra es la de la periodista israelí Amira Haas, cuyo currículo vital y profesional es admirable

además, nos da algunas referencias de organizaciones, vídeos, libros, etc, para entender el conflicto actual.

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La cruda realidad del militarismo israelí

Yasmeneh+for+ever

Fuente: Lamarea

Cuenta una antimilitarista israelí la sutil y persistente formación militarista que se recibe en aquel lugar desde la escuela hasta la tumba:

«En Israel nos inculcan el miedo desde pequeños, el otro día vi en una escuela una señal que decía ¿quién intenta matarnos? Y a continuación había fotos de Hitler, de los árabes, de los históricos faraones de Egipto y así crecemos con el concepto de persecución, el miedo y la idea de que tienes que defender a tu país»

¿Sorprende? En parte sí, por la intensidad, pero ese mismo modelo de enseñanza podría analizarse en otros lugares, Estado español incluido, y veríamos que las mentiras propagadas desde los poderes son siempre muy parecidas: héroes, identidades siempre prefabricadas, enemigos, miedo, guerras y más guerras como grandes hitos históricos…

Pero Israel ejerce una despiadada guerra racista contra sus «enemigos» y se dedica a la detención arbitraria hasta de los niños. Cuenta la activista

“Recibíamos muchas llamadas de compañeros de clase palestinos que en época de exámenes eran retenidos dos o tres horas en los check points, algo que puede no parecer dramático, pero que era una normalidad de lo que significaba la ocupación para esa población, algo que no se llega a entender ni aquí en España ni en mi parte del muro

La activista nos habla de la constante de deserción y disidencia a la política militarista israelí, con más de 2000 casos  (no todos catalogados como objeciones ideológicas) de jóvenes que se niegan al año a servir en una guerra y en un modelo de defensa tan militarista como el israelí, y ello a pesar de la presión social y legal que se ejerce sobre aquella población.

Tal vez estos insumisos son la punta de lanza para una solución alternativa y creativa del conflicto israelo-palestino, basada en la desmilitarización del mismo conflicto, el diálogo, la reparación de la justicia y el trabajo intenso en las sociedades polarizadas en construir una idea de paz con verdaderos contenidos.

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