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Navantia, entre las empresas públicas con mayor pérdida de empleo

Antiga+porta+do+estaleiro+-+Ferrol

Por Pedro Lozano

Fuente: CSIF.

Nos ha llamado la atención la noticia difundida por el sindicato de funcionarios CSIF sobre las empresas públicas y su comportamiento durante la crisis.

Según el sindicato, que usa datos del Ministerio de Hacienda, perdieron entre 2012 hasta la fecha 31.751 empleos (de los más de 90.000 que había a la llegada de Rajoy al poder), principalmente en tres grandes empresas en las que se ha llegado a perder hasta el 30% del empleo: Navantia, Correos y Tragsa.

Lo recoge también la prensa, como ocurre con El Confidencial Digital, donde añaden

Incluso ha habido casos de externalización de servicios para poder evitar la contratación de personal en las empresas públicas, algo que ha ocurrido en Navantia, Tragsa o Correos, entre otras.

Es llamativo que se nos alerte de esta sangría del empleo, que contrasta con el discurso oficial, apoyado por los sindicatos mayoritarios, de la importancia de la industria militar para generar empleo. Y es llamativo porque el supuesto valor añadido de esta industria como generadora de empleo se desmiente con el retrato que nos ofrece un sindicato tal vez menos pegado al discurso oficial, o tal vez más desprevenido en su afán por pedir empleo a toda costa y sin importar las cuestiones éticas, que señala que en la práctica Navantia es un agujero negro también para el empleo, ya sea porque sencillamente lo elimina (uno de cada tres) o porque el que no elimina lo externaliza y precariza.

Una cruda realidad que nos devuelve una imagen de Navantia menos idílica de la que refleja el discurso oficial. Navantia, allá donde está, no sólo construye (gracias a una política empresarial y estatal militarizada) ingenios indeseables, sino que maltrata el empleo y lo precariza, por lo que, lejos de ser una solución al grave problema del paro que ha contribuido a crear, es parte del mismo problema y tal vez uno de sus agentes más preocupantes allá donde se genera el monocultivo militar.

Tal vez la solución pase por la reconversión de las industrias militares y por planes de desarrollo alternativo en las zonas donde hoy, con el consenso de casi todos los grupos políticos, se aplaude la industria militar y se pide carga de trabajo para ella, como ha ocurrido, para celebrar estas fechas navideñas de unidad y amor, en la Diputación de Cádiz (con la oposición de Ganemos Jerez y la abstención timorata de Izquierda Unida, todo hay que decirlo).

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El dinero del CDTI para I+D acaba en gran parte en manos de la industria militar

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Defence Images

Fuente: El Confidencial.

La principal partida de I+D para financiar empresas privadas procede de Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), una empresa pública estatal que depende del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (CDTI-E.P.E.) y que, según aparece en su propia web,

Es la entidad que canaliza las solicitudes de financiación y apoyo a los proyectos de I+D+i de empresas españolas en los ámbitos estatal e internacional.

Desde El Confidencial han tenido la idea de analizar las 528 últimas subvenciones concedidas por CDTI para innovación, con el fin de saber qué perfiles tiene esta línea de apoyo. Para ello han acudido al Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones, de la Base de Datos de la IGAE, de donde han sacado asombrosas conclusiones.

A pesar que la mayor proporción de subvenciones se destinan a PYMES con preferencia sobre las grandes empresas, si  nos fijamos en los “grandes proyectos” (subvenciones más altas) resulta que la mayoría de estas subvenciones acaban en manos de las grandes empresas.

Llama mucho la atención que las principales adjudicatarias son empresas vinculadas al sector militar:

En primer lugar, Airbus Defence and Space, con 6´77 millones de euros, seguida de Ghenova Ingenieria (una subcontrata de Navantia que ha conseguido ingentes negocios militares) con 4´19 millones de euros, o INDRA, con 3´6 millones, o TTI Norte, también vinculada al espacio y la defensa, con 2´89 millones.

Por supuesto, la noticia que comentamos no hace esta vinculación de las ayudas con el sector de la defensa, pero llama la atención que precisamente sean éstas las principales beneficiadas de las ayudas de I+D.

Una vinculación que, desde otro punto de vista, deja muy a las claras que de innovación y desarrollo nada. La mayoría de estas subvenciones se conceden para financiar el militarismo y la posición exportadora de armas de España.

De modo que CDTI también entra en la nómina del militarismo y del gasto militar. Tomamos nota.

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El Consejo de Ministros autoriza tres nuevos acuerdos con compromiso de gasto militar

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Por Carmen Alonso Suarez

Fuente: La Moncloa.

Luego dirán que nuestro gobierno no trabaja.

Hasta en el puente de la Constitución han celebrado un nuevo Consejo de Ministros, que alguien tiene que quedarse al frente mientras los demás sestean.

Y aprovechando el Consejo de Ministros del 7 de Diciembre, han adoptado tres medidas relacionadas con compromisos de gasto militar.

  • La primera, un acuerdo “autorizando el contrato de ejecución de obras de la quinta gran carena del submarino “Galerna” (S-71), por importe de 43.260.000 euros, que se distribuirán en cuatro anualidades, desde 2017 a 2020.

Nótese la sutileza de que de 2017 quedan exactamente 24 días desde el 7 de diciembre, lo que quiere decir que este dinero referido a 2017 o bien ya se lo han calzado o bien se lo van a pulir en los pocos días que quedan. ¿Dinero contemplado en los Presupuestos Generales del Estado?, ¿un nuevo compromiso extrapresupuestario?. No lo podemos asegurar.

En cuanto al beneficiario de este generoso acuerdo, es NAVANTIA, la  ruinosa y mimada empresa estatal en la que se va enterrando con tanta liberalidad el dinero de los contribuyentes para tapar la chapucera fabricación de ingenios tan innecesarios como caros e ineficaces. Pongamos por ejemplo los S-80 (actualmente renombrados S-81 Plus en un intento de olvidar que los S-80 originales no flotaban) que son (más bien el no tenerlos aún) el motivo de tener que gastar en la “quinta” gran carena del Galerna para que se mantenga a flote mientras llegan los esperados submarinos S-81 Plus.

La adjudicación se llevará a cabo de acuerdo con lo previsto en el Convenio entre el Ministerio de Defensa y la empresa NAVANTIA S.L., por ser el astillero de esta empresa en Cartagena el adecuado en España, por experiencia y capacidad, para acometer una obra de estas características.

  • La segunda, la autorización del “Acuerdo Marco para el desarrollo de actividades de apoyo al sostenimiento de las aeronaves de la Armada, así como los contratos derivados”, por un importe máximo de 47.040.000 euros, con una financiación distribuida en tres anualidades (2018-2020).

En este segundo caso, la pasta se le va a dar a empresas privadas, porque al parecer la Armada no tiene la preparación adecuada ni las instalaciones para llevar a cabo estos trabajos “complejos”.

Lo dice así el Consejo de Ministros:

Mediante este contrato se pretende paliar las carencias de personal para la gestión del segundo escalón de mantenimiento de aeronaves, que cuenta con un reducido espacio en sus instalaciones y falta de equipo, por ello se hace necesaria la contratación de empresas privadas, que disponen de la capacidad tecnológica, instalaciones, bancos de prueba y personal cualificado y experimentado necesario para realizar aquellas tareas más complejas.

En este segundo caso hay otra particularidad: el acurdo es prorrogable “por un período equivalente a su duración inicial”. Es decir, que en realidad no es para tres años, sino para seis, tres sutilmente condicionados a una prórroga que no dudamos que se ejercitará y que en realidad compromete gasto militar por este concepto para un período muy largo de tiempo, encadenando con ello las políticas de futuros gobiernos.

  • El tercer acuerdo hace relación a la celebración del “Acuerdo Marco para la adquisición de repuestos de vehículos Pizarro”, por un valor máximo estimado de 14.876.033´04 euros y duración de tres años prorrogables por otros tres.

Este mantenimiento también se adjudicará a empresas privadas, mediante concurso.

La explicación de la necesidad de este nuevo acuerdo que compromete por largo plazo gasto militar es la siguiente

Debido a la necesidad de continuar con el mantenimiento preventivo y correctivo de los vehículos “Pizarro”, y al objeto de conseguir un alto grado de operatividad por parte de las unidades en las que dichos vehículos se encuentran encuadrados, así como de disponer de dotaciones y niveles de repuestos en las distintas unidades, centros y organismos, usuarios y logísticos, responsables de su mantenimiento, resulta necesario proceder a establecer un acuerdo marco para la adquisición de piezas de repuesto para estos vehículos.

En total, tres acuerdos más a sumar al ingente gasto militar aprobado con presupuestos prorrogados, que suman otros 105.176.033´04 euros. y condicionan gasto militar al menos hasta 2020 (prorrogable).

¿Tendrán reflejo estos gastos “plurianuales” en las partidas de los Presupuestos Generales del Estado de 2018 que el PP parece que ya está pactando con PNV y Ciudadanos (no sabemos si alguien más)? Se admiten apuestas.

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Colaboración universitaria con la industria militar

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Por Gotesan

Fuente: Infodefensa

Quienes suponen que la universidad debe ser un lugar para promover la cultura y lo mejor que podemos dar al género humano en cuanto a transmisión de conocimientos, pueden verse apesadumbrados cada vez que se enteran de que una universidad cualquiera se convierte en apéndice de la industria militar y colabora creando sus ingenios mortíferos.

Es el caso, en nuestro ejemplo de hoy, de la Universidad Carlos III, de Madrid, que ha firmado un acuerdo con Navantia, uno de los sumideros por donde la industria militar nos arruina con deuda perpetua, para diseñar el sistema Scomba de las fragatas F110 que Navantia está fabricando (por cierto, unas con vistas al ejército español y otras con vistas a venderlas a civilizados países como Arabia Saudí, nuestro gran cliente).

El Departamento de informática de la Universidad, a través de su grupo de investigación de inteligencia artificial aplicada, será el encargado de ensuciar el prestigio de la Universidad abrazándose con el militarismo más rancio y belicoso.

Ya lo ven, la cultura de la defensa, en el criterio compartido de Defensa y la Universidad, no pasa por culturizar la defensa, sino por militarizar la cultura.

Nos podremos preguntar si en el curriculum de los investigadoras que colaboren con esta aplicación militar podrán poner, por ejemplo, calaveras negras, una por cada mil individuos agraciados con el soporte mortífero de estos aparatos, para así darse mayor prestancia. ¿O contarán con una mención del tipo “ayudé a que Arabia Saudí engrandeciera su idea del poder en las siniestras guerras donde utilizó el fruto de mi esfuerzo”?

Tal vez otros profesores de esta universidad, por ejemplo los del instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas, también dependiente de la Universidad Carlos III, podrían modificar el programa para justificar la guerra como un derecho humano en consonancia con la colaboración a la misma que ya prestan otros departamentos universitarios.

Sería todo un bonito ejemplo de integración de saberes y una buena mordaza para las conciencias más críticas.

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Los números rojos de Navantia y el rescate de la industria militar hunden la SEPI y hundirán las regiones dependientes del monocultivo militar

Exponaval+2012

Por Jesús Fernández García

Fuente: EconomíaDigital

Del desastre sin paliativos ni excusas que es Navantia, la empresa mimada de la industria militar española, nos hemos ocupado por extenso a lo largo de años.

Desastre que tiene que ver con sus pérdidas de vértigo y su mala gestión, con su mala calidad, con su inmoral negocio en sí y con el trasiego de favores y puertas giratorias que soportan, contra viento y marea, la empresa pública con el dinero de todos y en beneficio de unos poquitos.

El Estado, amén de mandar de viaje a ministros, monarcas y otras autoridades menores y disponibles para que vendan los productos de Navantia, ha cooptado alcaldes y autoridades incompetentes (en la materia, se supone) para que, cerrando los ojos o tapándose la nariz, hablen parabienes de este negocio y ha comprado titulares periodísticos para que nos expliquen la gran mentira, un nuevo ejemplo de agnotología militar, de lo requetebueno que es vender armas de Navantia, aunque sea a Arabia Saudí, para nuestra seguridad y para bajar las cifras del paro.

Las terribles y engañosas cuentas de Navantia

Y de buenas a primeras nos enteramos por las cuentas anuales de 2016 presentadas por la SEPI que en 2016 Navantia acumuló (a pesar de las inmejorables ayudas públicas) unas pérdidas de 303 millones de euros, la mayor deuda de todas las empresas publicas españolas.

Navantia se convierte así en un agujero negro (y bastante opaco) que arrastra las cuentas públicas al desastre. ¿Hay que agradecérselo a alguien en concreto?

Según otro medio, las cuentas de Navantia implican que ésta está en una situación que obligaría a su disolución aunque han empleado un truco contable para evitarla.

Así informó a su vez a finales de junio Economía Digital.

Para más aclaraciones de la desastrosa situación de Navantia, la Oficina Nacional de Auditoría (órgano adscrito a la IGAE) dice  en su informe de auditoría de las cuentas de SEPI, páginas 4 y 5, que

En el informe de auditoría del Grupo Navantia, el auditor llama la atención sobre las notas 3 y 22 de la memoria, que describen la situación patrimonial del Grupo. El patrimonio neto a efectos mercantiles de la Sociedad Dominante del Grupo Navantia se sitúa en 23.393 miles de euros a 31 de diciembre de 2016 y, por tanto, en situación patrimonial de disolución, en aplicación del artículo 363.1.e) de la Ley de Sociedades de Capital. El Consejo de Administración de la Sociedad Dominante, celebrado el 15 de marzo de 2017 aprobó la solicitud a SEPI, su accionista único, de un préstamo participativo por importe de 90.000 miles de euros. Con fecha 28 de marzo de 2017 ambas sociedades firmaron el contrato del referido préstamo, que ha sido desembolsado en la misma fecha. Considerando este préstamo participativo y teniendo en cuenta el patrimonio neto a efectos mercantiles, a 31 de diciembre de 2016, la Sociedad Dominante no se encuentra en causa de disolución, sí se encuentra en situación patrimonial de reducción de capital obligatoria, en aplicación del artículo 327 de la Ley de Sociedades de Capital, por lo que durante el ejercicio 2017 la sociedad tendrá que tomar medidas tendentes a conseguir el equilibrio patrimonial.

Es decir, traducido al idioma autóctono de quienes ni sabemos de finanzas ni usamos corbatas y camisas de seda, Navantia debería disolverse, pero como el dinero es de todos y a sus administradores les cuesta muy poco, unos cuantos (casualmente los causantes y cómplices del desastre) han decidido auto-otorgarle a Navantia (osea a ellos mismos y a los intereses que representan) un préstamo para camuflar las cuentas y permitir un nuevo salto en el vacío, algo así como un rescate como los que salvaron el negocio de los accionistas de los bancos pero ahora aplicado a la industria militar (que también es casualidad que sea una de las que financia la banca armada).

Más deuda a nuestras costillas y más gasto militar

¿Significa eso que nos va a salir gratis la broma de este “reflote” (véase la metáfora marítima que elegimos para más rechifla) de la industria de muerte?

Pues no. Significa monda y lirondamente más gasto militar, porque ¿adivinan de dónde saldrá el pastuco del préstamo de camuflaje?

¿Han pensado que de los presupuestos? Pues acertaron. Lo dice así el diario La Información y nos pone sobre la pista para anotar en 2017 dinero camuflado de gasto militar en la SEPI y para vigilar el presupuesto de 2018, donde es previsible que vuelvan a repetir la jugada

En los Presupuestos Generales de 2017 se concede a la SEPI una aportación de 1.210 millones para avalar a sus diferentes empresas, una cifra idéntica a la de 2016. El Gobierno, además, prevé que la Sociedad estatal acabe el año en pérdidas, con un resultado negativo de 149 millones.

El desastre productivo de Navantia

Pero este aspecto económico no lo es todo en el caos de Navantia.

Su eficacia productiva es inigualable.

Navantia nos ha empobrecido vendiendo al Estado unos submarinos que no flotan y han debido ser revisados innumerables veces.

Revisiones que han implicado aumento de la factura de producción de los mismos y aumento de la factura de reparación de los actualmente en uso para alargar su vida útil hasta que los nuevos ingenios de Navantia tengan a bien emerger del fondo marino donde los sitúa la incompetencia del personal “altamente cualificado” del que alardea el escalafón militarista, desde la ministra hacia abajo.

En efecto, el inicial proyecto de submarinos de Navantia supondría un coste de 1.796 millones de euros, pero ya vamos, sumados los sobrecostes del propio submarino y los gastos que ha implicado para reparar los antiguos y mantenerlos en uso, 3.013 millones de euros, según informamos en febrero de 2017. Y según el Secretario de Estado en su intervención en el Congreso para informar sobre los Programas Especiales de Armamento del pasado 2016, estas cantidades sólo permitirán poner en el agua el primero de los cuatro submarinos previstos, sin que se sepa el coste de los otros tres restantes.

Pero los errores de diseño de Navantia no son exclusivos de su empeño en submarinos con sobrepeso y alcanzan a otros productos de la naval, como los barcos de la clase Camberra que quiere vender a Australia, o el BPE Juan Carlos I como ya explicamos en otra entrada de mayo de este año.

¿Qué suerte habrían corrido las comarcas de Cádiz, Ferrol y Cartagena si el dinero invertido en mantener Navantia se hubiera invertido en reconversión y desarrollo?

Las cifras no engañan. Navantia ha recibido varios miles de millones del erario público en concepto de ayudas, subvenciones y aportaciones para mantenerla en pié.

La sola suma de las pérdidas de Navantia en los últimos diez años (pérdidas que cubre el Estado al margen de las ayudas y encargos que realiza a esta empresa) es escalofriante, con una media anual de más de 250 millones de euros y sin un plan viable de salida.

La explicación que nos han dado es que con ello contribuían a la cuestión social de Murcia, Cartagena y Ferrol, ampliamente dependientes de la industria naval militar.

Muchos de los contratos de Navantia no han tenido una finalidad, dijo un anterior Secretario de Estado de Defensa, desde el punto de vista militar, pues lo “encargado” o no se necesitaba o se podía conseguir mejor fuera, sino industrial, para fortalecer el sector naval militar.

Si contabilizamos todas estas ayudas, subvenciones, dinero invertido en encargos, sobrecostes de sus productos y dotaciones de pérdidas ¿no podría haberse cortado la sangría antes e invertido todo este dineral tirado a la basura para desarrollar de forma alternativa estas regiones?

Lo militar ha supuesto para Cartagena, Murcia o Cádiz dependencia, no progreso ni desarrollo y mantener incólume esta dinámica no puede sino condenar a estas regiones a más dependencia y peor futuro.

¿Por qué nadie reclama ese cambio de rumbo?

Si de lo que se trata es de sostener la viabilidad de las regiones referidas, ¿por qué no se invierten los más de 300 millones de perdidas de Navantia no en mantenerla viva, sino en el desarrollo de estas regiones?

¿Por qué no se incentiva una reconversión radical de Navantia y sus tecnologías hacia fines socialmente útiles y sectores sostenibles?

La respuesta es más que sencilla. Porque lo que se busca no es el desarrollo de estas regiones, sino el negocio lucrativo de unos pocos.

Paro y Navantia

Las cuentas anuales de Navantia de 2016, bastante edulcoradas, por cierto, nos aportan un dato más:

  • La plantilla de Naviantia a 31-12-2016 era de 5.296 personas únicamente.
  • La cifra de negocio de Navantia en 2016 ha sido de 710´08 millones de euros.
  • El resultado de Navantia en 2016 ha sido de 229,74 millones de euros.
  • Las inversiones en inmovilizado durante 2016 han sido de 170 millones de euros.
  • El patrimonio de Navantia se ha contabilizado por valor de 341,29 millones de euros.
  • Ha obtenido donaciones y subvenciones (principalmente de la Comunidad de Murcia, el Ministerio de Industria y la UE) por importe de 3,9 millones de euros.
  • el pago total de personal ha sido de 311´36  millones de euros, lo que equivale a un sueldo medio de 58.791 euros, cifra que, a la vista de las tablas salariales de su propio convenio, no cobra ni siquiera el 10% de su plantilla y que sobre la cifra de negocio anual supone un 43% de aquella.

Estas cifras despejan, a su vez, la idea de que Navantia ofrece mucho trabajo, únicamente 5.296 personas en unas regiones que cuentan con una población parada de cerca de 200.000 personas en la región de Cádiz (un paro de más del 33% de su población activa), más de 130.000 personas en la región de Murcia (cerca del 20% de parados) y con un paro en la comarca de Ferrol de 6.100 personas, un 24% de su población activa.

Navantia no es, vistas las cifras, ni una solución parcial al paro desmesurado y producto de una ínfima inversión en desarrollo de estas regiones.

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La industria militar no tiene nada que ver con la defensa de la sociedad, sí con el enriquecimiento de unos pocos

Imagen de Pedro Lozano

Fuente:  Infodefensa.

Cospedal viaja a Australia.  Hace un par de semanas lo hizo Agustín Conde, Secretario de Estado de Defensa.  El objetivo, continuar haciendo de vendedores externos de Navantia, para lograr el contrato para construir 9 fragatas por el coste de 20.000 millones de €.

¿Cuánto han costado estos viajes?  ¿A cargo de qué partida presupuestaria se van a pagar?  ¿Qué diputado lo va a preguntar?

Allí está la fragata Cristóbal Colon, atracada en el puerto de Sidney desde el 9 de enero y que permanecerá allí, no defendiendo a España, lo que debería ser su único objetivo, sino exhibiéndose para vender más fragatas a Australia.

¿Cuánto cuesta esta exhibición en la casa del comprador?

¿Era necesaria la fragata Cristóbal Colon para la defensa de España si se pasa medio año en las antípodas?

No.  No era necesaria.  La industria militar es un círculo vicioso.  Para que podamos construir nuestras fragatas a precios más bajos debemos vender otras al exterior, así enjugamos un poco el déficit y la deuda que originan.  Así podemos hacer campaña de prensa diciendo lo bien que se nos da la venta de armas por el mundo y lo que tira del empleo y la economía la industria militar.  Construimos armas para exhibirlas por el mundo, no para defendernos.  Exhibimos para vender, vendemos para construir nuevas armas.  Y así sucesivamente.

La industria militar no tiene nada que ver con la defensa de la sociedad, sino con el enriquecimiento de unos pocos habitualmente.

Lo malo es que Navantia es estatal, 100%.  Todos somos culpables, por tanto, de sus desmanes, de sus despilfarros, de promover sus guerras necesarias para generar sus ventas.

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Más errores de diseño de Navantia

Fragata+Numancia+y+Juan+Carlos+I+en+traslado+de+pesos+ligeros

Armada Española

Fuente: El Confidencial

Relata El Confidencial otra memorable intervención de la empresa pública Navantia que puede dar al traste con la expectativa de negocio que la propia Navantia había levantado mandando barcos de guerra españoles “a prueba” al ejército australiano para que se enamoraran de éstos e hicieran un encargo importante.

España ha vendido a Australia dos barcos anfibios de la clase Camberra,que se “botaron” en 2014 y 2015 respectivamente y planeaba venderle otros nueve.

Los barcos habían sido diseñados y fabricados parcialmente en España, concretamente en El Ferrol, y transportados luego a Australia para su acabado y para ponerlos al servicio de su ejército.

No sólo los barcos vendidos han supuesto un pingüe beneficio para el complejo militar industrial, sino que, entre unas cosas y otras, Navantia ha puesto una gran parte de sus expectativas en colocar armas a los australianos

Navantia ha vendido también el diseño del buque de asalto anfibio turco TCG Anadolu que se construye en los astilleros Sedef. El astillero español además está entre los tres preseleccionados para el contrato SEA 5000 en Australia por nueve fragatas antisubmarinas por valor total de más de 30.000 millones de dólares, con un diseño basado en las futuras F-110 para la Armada española. Compite con un astillero italiano y otro británico.

Hasta aquí todo parece normal, dentro de esa idea de la normalidad que trastoca los valores y predica que vender armas es bueno. Pero

Sin embargo, unas averías en dos ejemplares de la clase Canberra australiana han levantado una fuerte polémica en ese país, cuyos medios acusan al fabricante español de tener toda la culpa. Se trata de una seria amenazan al buen nombre de las exportaciones navales españolas en la víspera de un gran concurso para nueve fragatas más

Los  australianos, ágiles cuan canguros, acusan a los españoles de fallos de diseño de los barcos, que ahora no flotan como es debido y han tenido que ser inmovilizados por Australia para ver si corrigen el desastre.

Por eso ha levantado tanto revuelo la reciente inmovilización de los dos buques de la clase Canberra a causa de averías de sus sistemas de propulsión. A mediados de mayo ambos barcos tuvieron que suspender sus ejercicios y maniobras para revisar sus plantas propulsoras ante la aparición de problemas.

El HMAS Adelaide fue colocado en dique seco para revisar sus instalaciones ante la aparición de fragmentos metálicos en muestras de lubricante tomadas de sus ‘pods’ propulsores. Y en el HMAS Canberra se han producido migración de lubricantes (que tienen diferentes densidades en distintas zonas de los motores) por problemas de los sellos

Parece que un fallo parecido al de los barcos ya lo tuvo en España el “Juan Carlos I”, del que han tomado el diseño . Así lo explica nada menos que un cotnraalmirante australiano

Posteriormente, el contraalmirante Adam Grunsell, que se encarga de los sistemas navales en el Grupo de Adquisición y Apoyo de Capacidades del Ministerio de Defensa, declaró que “bien podría ser un fallo de diseño”, y otras noticias recordaron que el BPE Juan Carlos I español tuvo también problemas

No es por nada, pero esto de los fallos de diseño empieza a sonar de forma alarmante a algo archisabido. Además de carísima y dañina, resulta que la industria militar es una verdadera chapuza.

¿Y así es como piensan estas lumbreras tirar de la economía con el gran potencial de innovación y empleo que se supone que aporta la industria militar?

Estamos apañados.

 

 

 

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Cospedal, la madrina

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Fuente: La Vanguardia

Y ahí que la tenemos, toda compuesta, de madrina.

Nada menos que la Ministra madrina, la Dolores de los Cospedales, la dama de los tercios, la infantina de la marina, como quieran que se diga, junto a la alcaldesa de San Fernando (Cadiz) señora Cavada, el Almirante Jefe del Estado Mayor, la Presidenta de la SEPI, el Presidente de Navantia y otras fuerzas vivas, aplaudidores y demás añadidos siempre lustrosos y ornamentales para estos actos.

Y la Ministra madrina que allá que se fue a botar el BAM (Buque de Acción Marítima), “Audaz”  (el próximo a botar se llamará “Furor”) del que la prensa militar especializada (principalmente en distorsionar la realidad y desenfocar los temas) ha dado datos de que ha supuesto para Navantia 1,1 millones de horas de trabajo y 250 empleos directos (lo que no parece justificar tanto revuelo ni ser la solución del abrumador paro en Cádiz) así como otros 1.000 indirectos en la industria auxiliar. Si hacemos un ligero cálculo, implica no más de 1.000 horas de trabajo por persona, es decir unas 25 semanas (menos de 6 meses), suponiendo un trabajo equivalente de 40 horas por semana y persona (y esperemos que la solidaridad de los trabajadores gaditanos no permita que alguno haga horas extra y deje sin trabajo a otro). No vemos cómo estas modestas cifras pueden hacer creer a algunas personas respetables y despiertas que Navantia es la panacea para salvar el paro, pero a veces las ideas tienen eso, que por falta de análisis se vuelven creencias y meras supersticiones.

Lo que no informa la noticia de la botadura es el precio del susodicho barco militar. A falta de otros datos mejores, hemos acudido al informe del Tribunal de Cuentas sobre los “Programas Especiales de Armamentos” (PEAS) recientemente publicado y del que ya hemos hecho algún comentario previo en este blog, para saber lo que viene costando cada BAM.

Según parece, cada BAM de los 4 ya entregados (este sería el quinto) cuesta cerca de 35 millones de euros, pero además su precio “final” es un 48,9% más caro que el inicialmente presupuestado. Como no podía ser menos, las entregas de estos barcos se hacen siempre con retraso, y el “Audaz” es un claro ejemplo de esto. A pesar de ello, el Estado ha renunciado a cobrar las penalizaciones por retraso de Navantia por los cuatro BAM anteriores, nada menos que 37,74 millones de euros. Añadamos que, dado que los buques de Navantia se “retrasan” en la entrega de sus barcos y que para poder hacerlos tienen que contar con industrias auxiliares (que incorporan aproximadamente 1000 trabajadores a los 250 que ha empleado Navantia) se supone que Navantia o ha perdonado los “retrasos ” a estas industrias militares, o se ha embuchado las penalizaciones o, la más rocambolesca de las tres posibilidades, las industrias auxiliares no se han retrasado y lo que pasa es que Navantia es el colmo de la ineficacia y la chapuza.

Pero volvamos al solemne acto de botadura del barco, que no queremos empañarlo con pequeñeces y críticas poco constructivas.

Cospedal sacó pecho por lo demasié que es la industria miliar española y toda la parafernalia de tópicos que ha debido heredar del apolillado manual de estilo de sus antecesores, pero soltó una perla propia. Agárrense las canillas, que vamos a transcribirla

Hay dirigentes políticos que dicen: Con el dinero de un barco se pueden construir varios hospitales”. Pero quienes dicen estas cosas por lo general ni construyen hospitales, ni saben todo el empleo, la riqueza y la prosperidad que genera la construcción de un barco»,

Todo lo hace, la pobre, por nuestro bien y el Ministerio de Defensa está haciendo todo lo posible para impulsar

iniciativas y soluciones para nuestros astilleros. Desde Defensa y desde la Armada estamos deseosos de impulsar cuantas más mejor

No sabemos si Doña Maria Dolores espetó al respetable con tan abrupta reflexión antes o después de estallar en el barco la botella tradicional de vino “sangre y trabajadero”, un oloroso con el que inauguró el pantano, como quien dice, o incluso de beberse la copa del brindis que, como el valor, se le supone a este tipo de actos.

Y ya lo ven, el recurso de Dolores es hacer barcos por nuestro bien, no hospitales, que para el caso que nos ocupa tanto monta y algo deja de beneficio a las amistades y puertas giratorias del sector. Aunque Navantia nos enseña que su especialidad es recibir pasta, fabricar mal, retrasarse constantemente, llegar siempre tarde  y, a la larga, ni barcos ni dineros, sino mero cebar la bomba.

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La industria de Defensa por Comunidades

Fuente:  Infodefensa.

IDS y Marca España han sacado el sexto anuario Spain Defence & Security Industry.  Está concebido para ser una herramienta para la difusión de la industria militar española.  Este año, el dossier cuenta con 124 páginas y se ha titulado “: I+D:  un enfoque estratégico”.  Por su puesto, a todo color y a todo lujo de infografías y fotografías.

Muchas son las cuestiones que se deberían aprovechar de esta publicación, pero nos vamos a centrar en una de ellas, la presencia dispar de la industria de defensa por Comunidades.

Destaca Madrid con más de 3.500 millones de € facturados en ventas militares (datos de 2015), el 62’9 % del total.  La razón es que en Madrid se sitúan muchas de las principales firmas.  Sobre todo, desnivela la balanza la presencia de Airbus, que es responsable, a nivel global del 64’8 %  del negocio de las armas en España.  Además, Madrid logró facturar en 2015 120 millones de € más que en 2014.

La segunda Comunidad es Andalucía con 1.200 millones de € y el 21’2 % del total.  La razón vuelve a ser Airbus, que tiene su planta de montaje de aviones militares en Sevilla.  Además, también son importantes los astilleros de Navantia.

El resto de la clasificación sería:

País Vasco:  3’7 %, con 210 millones de ventas en 2015, pero con un retroceso de 70 millones de € con respecto a 2014.

Castilla la Mancha:  3’7 %, por la presencia de Airbus Helicopters en Albacete.  Su facturación ha sido de algo más de 200 millones de € y su subida con respecto a 2014 ha sido de 47’5 millones de €.

Galicia:  3’5 %, sobre todo por Navantia.

Murcia:  2’2 %, también debido a Navantia.

Castilla León:  0’6 %

Asturias:  0’6 %

Valencia:  0’5 %

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Navantia, la desastrosa empresa pública de armas, también se exhibirá en HOMSEC

Otra de las empresas que va a participar en HOMSEC los próximos 14, 15 y 16 de marzo en Madrid es Navantia.

Hemos podido saber que Navantia ha reservado suelo para su stand en HOMSEC 2017 por valor de 15.000 €.

NAVANTIA es una empresa pública española perteneciente a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que controla el 100% de su capital.  Se dedica a la construcción de buques, tanto civiles como militares.

Tiene instalaciones en Ferrol y Fene (Galicia), Cartagena (Murcia), Cádiz, Puerto Real y San Fernando (en Andalucía), y Madrid.

En lo militar han construido fragatas-destructores (F-100), fragatas ligeras-corbetas, patrulleras, buques de apoyo logístico, buques anfibios, portaaviones, lanchas de desembarco, cazaminas y submarinos (S-80).

En los últimos años ha vendido buques a Brasil, Noruega, Turquía, Argelia, Australia, India, Indonesia, y Arabia Saudí.  Además de múltiples buques de guerra para el Estado Español.

Algunos de sus productos tienen una merecidísima mala fama internacional:

  • El submarino S-80 es conocido por su sobrepeso, problema que proviene desde los primeros momentos, dado que estuvo mal diseñado.  Por ello también sufre de continuos problemas de sobrecostes que lo están encareciendo repetidas veces y que habrá de pagar la sociedad española.  El proyecto se inició con unas previsiones de gasto de 1.796 millones de €.  A día de hoy, los costes se han encarecido hasta los 3.013 millones de €, es decir, un 67’76 %.  Se van a hacer 4 unidades del S-80, lo cual quiere decir que cada una nos saldrá a 753’5 millones de € (por lo menos).
  • Las fragatas F-100 son peculiares porque se están usando como escaparate móvil para la industria militar española.  Después de que Defensa las comprase, ahora las dedica no a defender nuestras costas, sino a mostrarse en aguas australianas para ver si las vendemos allí.  Lo cual deviene la fragata que allí se encuentra ha sido un despilfarro inútil de 823 millones de €, innecesario como se ve para nuestra defensa.
  • Las fragatas F-100 también son polémicas porque el último contrato que se espera conseguir es, nada menos, que con la dictadura de Arabia Saudí, que las usará, probablemente, en su guerra, poco publicitada, en Yemén.
  • Navantia, además, se adjudicó el mantenimiento de los destructores yankis del escudo antimisiles de Rota, por 171 millones de €.

Además, Navantia se niega reiteradamente a pagar el IBI por los inmensos terrenos que ocupa en Ferrol (unos 600.000 € anuales).

Y Navantia, como empresa es un ejemplo paradigmático de mala gestión porque

  • Desde hace años, arrastra pérdidas millonarias. Pérdidas que la SEPI por una parte (mediante capitalizaciones y entregas de beneficios de la corporación para compensar pérdidas) y el Gobierno por otra (mediante créditos bajo cuerda y contratos cautivos de la defensa española) se ven obligados a ir cubriendo a costa de los impuestos de toda la sociedad.
  • En realidad, Navantia arrastra una deuda, en 2013, de más de 1.200 millones de euros.
  • Navantia se ha visto forzada, varias veces, a hacer nuevos planes estratégicos, supuestamente para mantener la sostenibilidad, en todos ellos se ha previsto reducir la plantilla por despidos, dada su escasa viabilidad económica.
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