Tag Archive for Mujeres y guerra

¿Lucharías por tu país en una guerra?

Imagen de Policía Nacional de los colombianos

Fuente:  Win / Gallup.

En la encuesta de 2014 y preguntando por quién estaría dispuesto a luchar por su país se afirma que:

  • A nivel mundial, el 60% dijo que estarían dispuestos a tomar las armas para su país, mientras que 27% no estaría dispuesto.
  • Europa Occidental demostró ser la región más reticentes a luchar por su país con sólo 25% dijo que iban a luchar, mientras que cerca de la mitad (53%) declaró que no iban a luchar por su bandera.
  • Esto contrasta fuertemente con la gente de los países árabes de Oriente Medio y Norte de África que son los más propensos a estar dispuesto a luchar por su país (77%), seguido de los que viven en Asia (71%).
  • 44% de los encuestados en EE.UU. dijo que lucharía por su país, mientras que la cifra fue de sólo el 27% en el Reino Unido, 29% en Francia y 18% en Alemania.
  • A pesar de ser ampliamente reconocido por su neutralidad, el 39% de la gente de Suiza dijo que estarían dispuestos a ir a la guerra por su país.
  • Fueron los italianos que resultó ser menos dispuestos a tomar las armas para su país con el 68% que revela que se negarían a hacerlo.

El resultado en España es impresionante:

Pregunta 5:  Si hubiera una guerra que involucrase a España, ¿estarías dispuesto a luchar por tu país?

El 21 % sí se declaró dispuesto a luchar (23 % de hombres y 19 % de mujeres) y el 49 % no (54 % de hombres y 44 % de mujeres),  (hubo un 30 % de indecisos, con un 23 % de hombres y un 47 % de mujeres).

Por edades:

  • 18-24 años:  Sí:  13 %, No:  66 %, No sabe / no responde:  21 %
  • 25-34 años:  Sí:  22 %, No:  43 %, No sabe / no responde:  35 %
  • 35-44 años:  Sí:  22 %, No:  43 %, No sabe / no responde:  45 %
  • 45-54 años:  Sí:  23 %, No:  40 %, No sabe / no responde:  37 %
  • 55-64 años:  Sí:  22 %, No:  45 %, No sabe / no responde:  33 %
  • + 65   años:  Sí:  24 %, No:  55 %, No sabe / no responde:  21 %

Por relación con el trabajo:

  • Trabajadores a tiempo completo:  Sí:  25 %, No:  43 %, ?:  32 %
  • Trabajadores a tiempo parcial:  Sí:  27 %, No:  40 %, ?:  33 %
  • Desempleados:  Sí:  14 %, No:  50 %, ?:  36 %
  • Estudiantes:  Sí:  12 %, No:  68 %, ?:  20 %
  • Amas de casa:  Sí:  19 %, No:  40 %, ?:  41 %
  • Jubilados:  Sí:  22 %, No:  60 %, ?:  18 %

Por ingresos:

  • Bajos:  Sí:  15 %, No:  59 %, ?:  26
  • Medios:  Sí:  23 %, No:  49 %, ?:  28
  • Altos:  Sí:  23 %, No:  49 %, ?:  28

Por nivel educativo:

  • Sin educación / educación incompleta:  Sí:  8 %, No:  59 %, ?:  33 %
  • Primaria completa:  Sí:  19 %, No:  50 %,  ?:  31 %
  • Secundaria completa:  Sí:  21 %, No:  49 %, ?:  30 %
  • Licenciados:  Sí:  22 %, No:  49 %, ?:  30 %
  • Doctores:  Si:  21 %, No:  50 %, ?:  29 %

En conclusión:  NO A LA GUERRA.

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¿Pretende Europa prohibir que las empresas financien guerras en Africa?

Handys+und+Smartphones

Responsible Sourcing Network

Fuente: El Diario

Por la noticia que publica El Diario nos enteramos de que el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo están estudiando sancionar un reglamento para «establecer un sistema en la U.E. que certifique que la cadena de suministro de los minerales necesarios para la fabricación de aparatos tecnológicos se haga de forma responsable», en román paladín, para que las empresas europeas no financien las guerras en África por el coltán y otros minerales de alto valor tecnológico.

Dice la noticia que

El objetivo que motiva esta ley es contribuir a que se reduzca la financiación de grupos armados y fuerzas de seguridad con ingresos generados por los minerales en las zonas de conflicto y de alto riesgo, explica la resolución del proyecto.

¿Quiere decir esto solamente que el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo están cargados de buenas intenciones y quieren acabar con la situación?  No exctamente.  Al menos nuestra lectura dice también que actualmente estas cosas pasan con absoluto descaro y con conocimiento completo de todo el mundo (incluido el Parlamento y el Consejo Europeo) y que nadie hace nada de momento para que deje de pasar. Y si se nos apura, que no se hará nada a la espera de un reglamento (negociado, pasteleado y quién sabe si con resultado final aceptable) futuro, mientras ahora, lo cierto es que las empresas europeas con implicaciones en centroáfrica (entre ellas algunas con participación empresarial española más que considerable) financian la guerra entre las gentes de allí para aprovecharse y obtener de forma inmoral los minerales de sangre con que nos venden luego la tecnología punta con que alimentamos nuestro voraz consumismo.

Y las sospechas de que el reglamento será un mero parche hipócrita se confirma cuando nos enteramos que la «información» que se prevé que den las empresas será «voluntaria» y que,

el nivel de transparencia alcanzado es aún incierto ya que la Comisión no obliga a las empresas tecnológicas a facilitar su información. Ante críticas de ONG y algunos sectores del Parlamento Europeo, Fischer, responsable de comunicación de la ONG Justice et Paix Belgique, expone que esta propuesta inicial es justificada por la Comisión Europea con el argumento de que «el mercado se encargará de sancionar a una empresa cuando los consumidores vean que ésta no está en la ‘White List’ de importadores responsables»

Y mientras tanto en lugares como república democrática del congo, se´gun un estudio del American Journal of Public Health.

 400.000 mujeres de 15 a 49 años fueron violadas entre 2006 y 2007, equivalente a 1.152 violadas al día. 48 cada hora.

y

Desde el inicio de la conocida como ‘Guerra del coltán’ (1998), se han documentado más de cinco millones de muertes y dos millones y medio de desplazados. Pese a que el conflicto armado terminó formalmente en el Congo con los acuerdos de paz entre 2002 y 2003, retirándose las tropas extranjeras, éste no ha cesado desde hace más de 50 años. Actualmente se concentra en el este del país, la zona más rica en recursos naturales.

 

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Alrededor de 300.000 niñas y niños soldados

Imagen de Guilherme Bronzatto

Fuente:  abc.

El dato es estremecedor.  La guerra, actualmente utiliza a 300.000 niñas y niños.  La noticia dice que

Se equiparan los géneros en siete de los 18 países donde se llevan a cabo estas prácticas: Colombia, Filipinas, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Somalia, Sudán y Tailandia.

Otra equiparación de género en lo peor.

La lista de la vergüenza contiene 18 países:

que emplean a niños como soldados son Afganistán, Colombia, Costa de Marfil, Filipinas, Iraq, Líbano, Mali, Myanmar, Nigeria, Pakistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Siria, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Tailandia y Yemen.

Y a ellos se unen 51 grupos armados no estatales:

documentados por Naciones Unidas que reclutan a menores, como Boko Haram (en Nigeria), Seleka y Antibalaka (República Centroafricana), Al Shabaab (Somalia), Estado Islámico (Oriente Medio) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (Colombia).

Sus vidas serán, para siempre, traumáticas:

La violencia sexual no sólo se emplea como arma de guerra. La niñas soldados son reclutadas para ser esclavas sexuales. Los últimos datos de Naciones Unidas apenas las mencionan. En 2013 y en Colombia había ciento catorce niñas soldados separadas de grupos armados. En Filipinas trece niñas fueron utilizadas como escudos humanos. También había niñas soldados en República Centroafricana. En Somalia veinte niñas fueron sometidas a violencia sexual en el contexto de matrimonios que se vieron forzadas a contraer.

 En Sudán hubo niñas utilizadas por el Movimiento de Liberación del Pueblo del Sudán-Norte. En República Democrática del Congo hubo ciento veintisiete niñas reclutadas y sometidas a esclavitud sexual.
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Violaciones y Fuerzas de Paz en Somalia

Imagen de HRW

Fuentes:  El País.  Y el informe de Human Rigths Watch titulado «El poder que los hombres tienen sobre nosotras«.

La situación en Somalia es dantesca:

Es necesario saber, para contextualizar estos datos, que Somalia tiene una población de 10’2 millones de personas.  Es decir, extrapolando, la hambruna somalí en España supondría la muerte de 1.000.000 de españoles y la cifra de 369.000 refugiados supondría en España que en los alrededores de Madrid viviesen en campos de refugiados 1.500.000 personas.  ¿Os imagináis la situación?  Queda clara la dimensión del sufrimiento de la población somalí.

Y en esta situación varios países han mandado soldados para que hagan de Fuerzas de Paz.  ¿Han contribuido a mejorar en algo la situación de la población somalí?  Pues no lo parece:

En junio de 2013, un intérprete que trabajaba en el cuartel general de Amisom —la misión de paz de la Unión Africana en este país— se aproximó a ella y le preguntó si quería ser “amiga” de un soldado ugandés. Le dijo a la niña que el soldado podría conseguir cualquier cosa que ella necesitara si le trataba “como si fuera su marido” y “le hacía sentir cómodo”. Cuando se encontró con el militar y comprendió que debía mantener relaciones sexuales con él, quiso marcharse, pero el traductor no se lo permitió, ignorando sus llantos y sus súplicas. “Cuando me resistí, el militar se enfadó mucho y llamó de nuevo a su intérprete, que me amenazó en somalí”, dijo la joven a la organización humanitaria Human Rights Watch.

Casos como el de Aziza no son excepcionales en Somalia. Tanto Naciones Unidas como diversas organizaciones en defensa de los derechos humanos han documentado altos niveles de violencia sexual contra las mujeres somalíes, especialmente contra las refugiadas. Pero ahora, por primera vez, una organización apunta directamente con el dedo a un organismo y a una práctica concreta: Human Rights Watch acusa a algunos soldados de Amisom, que cuenta con casi 17.000 efectivos desplegados, de abusar de su posición para agredir y explotar sexualmente a mujeres y niñas somalíes. «Algunos soldados de la Unión Africana han hecho mal uso de sus posiciones de poder para explotar a las mujeres y niñas más vulnerables de Somalia», asegura Liesl Gerntholtz, director de derechos de la mujer de Human Rights Watch.

No hay que olvidar la responsabilidad que contraen los países que envían al extranjero a sus Fuerzas Armadas, sin negar, por supuesto, la responsabilidad principal de aquellas personas que cometen las acciones ilegales:

Somalia tiene muchos problemas de difícil solución, pero los dirigentes de Somalia y la Unión Africana podrían acabar con la explotación y los abusos sexuales presionando a los países que aportan contingentes para que busquen y castiguen a los responsables

Los datos que aporta son horribles:

Generalmente, los violadores son hombres armados y uniformados y el 33% de las víctimas son niñas

Además,

Unicef, por otra parte, asistió a más de 2.200 víctimas de violencia de género en el sur y centro de Somalia ese año de 2012.

Los relatos son aterradores:

La mayoría de violaciones documentadas por HRW tuvieron lugar en las instalaciones del contingente de soldados de Burundi desplegado en Mogadiscio cuando mujeres y niñas acudían para obtener medicinas o ayuda humanitaria. Fue el caso de Qamar R., de 15 años.

Y la implicación directa o indirecta de los mandos es clara:

HRW ha documentado también casos que sugieren un sistema relativamente organizado de explotación sexual en los campamentos base de Amisom y en la base burundí de Mogadiscio. Varias mujeres y niñas reconocieron a HRW que mantuvieron relaciones sexuales consentidas con soldados como último recurso pues, en muchos casos, ellas eran el único sustento de sus familias. Los soldados de Amisom disponen de ingresos infinitamente mayores que los refugiados (unos 1.000 dólares al mes), por lo que se hallan en una situación de completa superioridad ante estas mujeres, denuncia el informe.

Las pruebas recabadas sugieren que la explotación sexual no es un secreto en las bases de Amisom, ya que las mujeres entran en ellas a través de puertas custodiadas por oficiales pese a tener prohibido el acceso.

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Las violaciones y la guerra

Fuente:  El País.

Es difícil comentar este vídeo de Ouka Leele.  Parece mentira.  Debería ser mentira.

La estupefacción que nos provoca nos lleva a pensar que han exagerado.

 

 

Y, sin embargo, un sabor muy agrio en las entrañas nos hace pensar que es verdad.  Que así es la guerra.  Bestial.  Inhumana.

Y confirmamos nuestra postura vital de luchar contra la guerra, contra la irracionalidad que supone contra el dolor que produce cada día de historia de la humanidad.

Y, nuevamente, hacemos un llamamiento a que la gente os impliquéis en esta lucha contra la guerra porque juntos será más fácil acabar con esta locura.

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Charla sobre militarismo, antimilitarismo e Isarel

Café Tertulia

Viernes, 14 de febrero
Teatro del Barrio
Sahar Vardi se negó a hacer el servicio militar en Israel y fue a la cárcel por ello en varias ocasiones.
Micha Kurz entró en el ejército y participó en combates e incursiones durante la segunda Intifada.
Tomaron caminos distintos para llegar al mismo lugar: la resistencia a la ocupación de Palestina y la represión en Israel.
Sahar y Micha nos visitan en Madrid y charlarán con nosotrxs sobre desobediencia civil en contextos represivos.
 
Qué: Café tertulia
Cuándo: Viernes, 14 de febrero a las 16.30
Dónde: Teatro del Barrio, Calle Zurita, 20 (M Lavapiés/Antón Martín)
¡Entrada libre con café!
Organiza: Novact
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Las guerras generan violencia contra los civiles, sobre todo contra mujeres y niños

A+gauchinha+e+a+Padroeira

Fuente:  Público.

Nos ilustra el diario Público sobre un hecho de sobra conocido (y silenciado): las guerras no sólo implican la más rotunda barbarie y el peor de los inventos contra los pueblos sino que, además, es especialmente grave hacia las mujeres. La guerra es selectiva hasta en el género y las mujeres se encuentran, por razón de ello, en el primer lugar de las víctimas.

Además de las consecuencias trágicas de toda la población, por el hecho de ser mujeres, en Palestina, dos millones de ellas sufren además «elevados grados de inseguridad alimentaria, mayor dificultad en el acceso a la educación y a los servicios sanitarios, exposición frecuente y continuada a la violencia machista».Una violencia que, además, está invisibilizada y ninguneada por los actores del la guerra, pues así de cruel es nuestro modelo patriarcal, que incluso segrega entre las víctimas e impone su criterio de visibilidad machista hasta en este trance.

Señala así la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina (UNRWA) que

La situación de las mujeres en la franja de Gaza se encuentra muy limitada en la actualidad, tienen poco acceso a todo tipo de servicios, son objeto de violencia fuera y dentro del hogar y están invisibilizadas en sus comunidades

y más adelante que

Frecuentemente, los roles de hombres y mujeres se ven afectados de manera diferente en situaciones de conflicto, ocupación y postconflicto, lo cual tiene un efecto directo tanto en el ámbito público como en el privado

Este hecho, a menudo obviado, ha sido estudiado con mucho mérito, y podemos recomendar, al respecto, dos textos en castellano: «Las mujeres y la guerra», compendio de colaboraciones editados por Nash y Tavera y editado en Icaria en 2003, y «Sobre la guerra y la violencia en el discurso femenino, 1914-1989», de Rius Gatell, editado por la Universidad de Barcelona en 2006.

Queremos también remitir a la página web de mujeres de negro  (también la de mujeres de negro de Madrid) grupo feminista y antimilitarista que ha trabajado ampliamente esta temática y donde se pueden encontrar tanto redes de trabajo como una amplia información sobre la materia.

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Las mujeres de Mali nos marcan el camino hacia la paz

out+of+Africa

Fuente: Publicado en el periódico semanal Es Hora por Utopía Contagiosa.

Si hacemos caso de las informaciones, casi siempre interesadas, de los medios oficiales de comunicación, las guerras son siempre inevitables y no es posible resolver sin ellas los conflictos de diversa índole. Cualquier conflicto que escojamos, desde los más silenciados a los que forman parte de la rabiosa actualidad, son leídos de forma inexorable desde una óptica militarista y parece que la aspiración a una solución alternativa de ellos es una ilusión ingenua.

Es llamativa la absoluta falta de información en nuestros medios de comunicación respecto de cualquier práctica que no sea liarse a tiros en los conflictos que nos presentan. Nada se informa sobre las luchas noviolentas que tienen lugar en Palestina y frente al clima global de confrontación militar, o sobre los grupos que desarrollan actividades noviolentas, antiguerra, o de simple protección de víctimas en Siria, o en Congo, o en Mali, por poner ejemplos candentes.

Hoy queremos dar voz antimilitarista y alternativa a uno de los actores de las guerras que siempre permanecen en el olvido: las mujeres. Miremos un manifiesto de 42 mujeres de Mali, que abogan por una alternativa al la guerra a la que llaman “Badenya” (hijos de la madre) y que promueve otro enfoque y otras prácticas para resolver los conflictos.

Badenya,nos dicen- es uno de los valores que nosotras, las mujeres de Mali,  debemos cultivar más y contraponer al valor masculino fadenya (hijos del padre) que en su versión ultraliberal autoriza la carrera desenfrenada y fratricida al beneficio, hasta el punto de malvender empresas públicas rentables, de ceder tierras agrícolas a los dominadores y de aceptar la partición del territorio nacional.”

Ellas identifican de forma muy clara los males de su sociedad: De la situación dramática de Mali se desprende una realidad terrible que se verifica en otros países en conflicto: la instrumentalización de la violencia sobre las mujeres para justificar la ingerencia y las guerras causadas por la codicia de las riquezas de su país.”

Y ellas mismas se saben parte de la solución en su rol histórico de mujeres y con metodologías diferentes a las imperantes: “Nosotras, las mujeres de Mali, tenemos que jugar  un rol histórico , aquí y ahora, en la defensa de nuestros derechos humanos y fundamentales contra tres formas de fundamentalismo:

  • El religioso a través del islam radical;
  • el económico a través del todo mercado;
  • el político a través de la democracia formal, corrupta y corruptora.

Invitamos a toda/os aquella/os que, en nuestro país, en Africa y en otras partes, se sientan concernidos por nuestra liberación de estos fundamentalismos, a juntar sus voces a las nuestras para decir “No a la guerra”.

Las cuarenta y dos mujeres firmantes del manifiesto nos hacen preguntas interesantes como:

¿Donde está la coherencia de los dirigentes africanos en la gestión de los asuntos del continente si la mayoría de ellos se opuso en vano a la intervención de la OTAN en Libia y ahora se ponen de acuerdo sobre la necesidad de un despliegue de fuerzas militares en Mali, de consecuencias incalculables?

También nos recuerdan las consecuencias graves y negativas que la intervención en Malí va a tener sobre la mujer maliano: “Su vulnerabilidad, que está en todas las bocas, debería estar presente en todos los espíritus cuando se toman las decisiones y ser disuasiva cuando la guerra puede evitarse. Se puede. Debe evitarse en Mali.

Recordemos que los casos de violación que deploramos en las zonas ocupadas del Norte pueden multiplicarse con el despliegue de varios miles de soldados. A este riesgo hay que añadir el de una prostitución más o menos disimulada que se desarrolla generalmente en las zonas de gran precariedad y en consecuencia los riesgos de propagación del VIH/SIDA. El plan de intervención militar que va a examinar el Consejo de Seguridad ¿prevé los medios para proteger realmente a las mujeres y niñas de Mali de este tipo de situación desastrosa?

Recordemos también que en el conjunto del territorio las sanciones económicas impuestas por la comunidad internacional al pueblo maliano en nombre del retorno a un orden constitucional desacreditado afectan considerablemente a los grupos vulnerables. Debido a la división sexual de las tareas, las mujeres se enfrentan a nivel doméstico a la enorme dificultad de proporcionar agua, alimentos, energía doméstica, medicamentos a las familias. Esta lucha cotidiana e interminable para la supervivencia es ya en sí misma una guerra. En estas circunstancias de precariedad y de vulnerabilidad de las poblaciones, y de las mujeres en especial, la opción militar en preparación es un remedio que tiene todas las probabilidades de ser peor que la enfermedad, mientras que una alternativa pacífica que emanara de la sociedad maliana, civil, política y militar, sería constructiva.

Ellas hablan de otro enfoque para el conflicto: No a la guerra.

Nuestras armas deberán ser la lucidez y la madurez política en este mundo sin fe ni ley. No hay ninguna razón para que Mali se comprometa en un terreno en el que tanto Francia como Estados Unidos se retiran, a pesar de la potencia armamentística de la OTAN.

A la economía de la guerra, nosotras, las mujeres de Mali, oponemos la economía de la vida aprovechando la transición en curso como una ocasión histórica de hacer frente al triple desafío del saber, de la ciudadanía y del diálogo. Las evoluciones en curso sobre el terreno, entre ellas la voluntad de negociación de Anar Dine y del MNLA, la modificación constante de las relaciones de fuerza, así como las estrategias y las interacciones entre los distintos grupos presentes, deben ser examinados con la atención necesaria a fin de no solamente evitar una guerra potencialmente trágica sino también de sortear los escollos  de los acuerdos pasados.

Las concertaciones nacionales previstas desde hace meses deben celebrarse de una vez para permitir a la sociedad maliana en su conjunto de reencontrarse y de definir por sí misma las bases y condiciones de una solución concertada (y no impuesta) al conflicto actual. Nosotras, mujeres malianas,  contribuiremos a ello plenamente, así como mañana contribuiremos a la refundación de la democracia en nuestro país de acuerdo con los valores sociales y  culturales  que nos son familiares.

Todo un programa que desenmascara el interesado tratamiento de los conflictos desde la visión militarista en boga.

La guerra no sólo ha sido el recurso habitual en la “solución” de los problemas entre distintos pueblos o entre diferentes mentalidades dentro de un mismo Estado, sino que ha sido constantemente legitimada con argumentos que ofenden al más elemental sentido común, e incluso legitimada como una herramienta política en pie de igualdad con los votos, las leyes, etc., cuando no como uno de los instrumentos más eficaces de la acción política que ha alumbrado nuestro orden mundial de violencia y dominación.

Por eso desenmascararla es, sobre todo, socavar los pies de este coloso de barro que nos oprime. Y en ello las mujeres de Mali nos ofrecen un ejemplo incontestable.

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