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Tenemos una democracia parcial y muy parcial

Imagen de PortaldelSur Es

El título no es un error.  Nos referimos a que:

  • Nuestra democracia es parcial, muy cortita.  No se puede hablar de todo y menos votarlo todo.  Hay temas que sólo deciden las elites y éstas suelen ser conservadoras y tenerlo todo atado y bien atado.  Ya se vio con las protestas masivas contra la participación de España en la guerra, ningún caso a la reclamación social, y luego, para colmo, hemos ido haciendo intervenciones militares en múltiples escenarios bélicos.  Dichas intervenciones no han aportado nada a la resolución de los conflictos, antes bien los han enquistado.  Ya se vio en el clamor popular sobre la monarquía.  Ningún caso.  Se cambia un rey vetusto por otro tierno, pero se deja igual la institución y lo que significa.  Ya se ha visto con las imágenes de ayer, que si nos las sirven hablando de cualquier país bananero o de cualquier dictadura de hace años no nos hubiesen causado tanta indignación como sabiendo que son propias:  es la policía y la guardia civil quien por la fuerza se lleva (confisca, dirían ellos) las papeletas, las urnas y las urnas con papeletas ya depositadas.  La militarización de un conflicto (recordamos que la Guardia Civil es un cuerpo militar) para evitar la democracia.  Una y otra vez se nos enseña que no hay soberanía ciudadana en los temas que realmente nos importan.
  • Nuestra democracia es muy parcial, muy de parte, porque siempre está al servicio de una parte, no del global de la sociedad.  Siempre está al servicio de las elites económicas cuyos bancos son rescatados y sus directivos reciben primas por sus chanchullos. Se hace una reforma laboral al servicio de los grandes empresarios y para facilitar los ERES y el lucro de unos pocos. Se privatiza al servicio de los de siempre sanidad, educación o cualquier otro servicio público, que pasa de ser un derecho a ser un negocio. Pero nunca están con los de abajo que se ven expulsados de sus viviendas y enjuiciados por ocupación.  Que se ven despedidos y con empleos precarios. Con mala calidad de su educación y con rebajas en sus derechos sanitarios. Prima más el derecho a la propiedad privada que el derecho a la vivienda o el derecho a tener trabajo.  Cuando se habla de optar entre cañones o mantequilla el debate se para en seco porque lo único que se permite es la violencia.

En el mundo de la paz ocurre igual.  La democracia es parcial y muy parcial.  No hay forma de que las Directivas de Defensa Nacional se debatan por la ciudadanía, las deciden unos pocos.  Tampoco hay forma de que el gran engaño que supone que las cuentas oficiales hablen de un presupuesto del Ministerio de Defensa de 7.638’54 millones de € mientras que nuestras cuentas hablan de un Gasto Militar de 34.068’29 millones de € queden aclaradas por una auditoría independiente.

La gran mayoría de la sociedad no tenemos derecho a decidir.  Sólo deciden los conservadores que nos explican que éstos son asuntos de Estado y que en ellos el consenso político impide los cambios.  Pero, … ¿qué consenso?, ¿cuándo se logró?, ¿quiénes lo hicieron?

Mentira tras mentira, tema tras tema, imposición tras imposición, siempre sin derecho a decidir salvo que decidamos lo que a ellos les interesa.

Así no es extraño que nos convirtamos en transgresores.  Transgredir viene del latín transgredior, -gressum.  Significa ir (gradior) más allá (trans), atravesar, sobrepasar.

Estamos acostumbrados en el pacifismo a transgredir, a ir más allá, a proponer alternativas que sobrepasan las estáticas realidades de aquellos que quieren conservar este mundo injusto e inhumano porque obtienen beneficios personales.

Pero a l@s pacifistas, antimilitaristas y noviolentos no nos vale cualquier transgresión.  Ha de ser ética, justa y legítima.  No vale utilizar las artimañas políticas y/o legales que usa la elite retorciendo la legalidad una y otra vez a su conveniencia.  La transgresión por la que apostamos o es legítima y ética o no es.  El fin, para nosotr@s, está en los medios.

Con cariño, de Utopía Contagiosa.

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La doble agresión española al Golfo Pérsico

Imagen de Abraham Puthoor

Interesantísimo y acertadísimo nos parece el artículo de Nazanín Armanian en Público titulado «España en el Golfo Pérsico:  de la agresión militar a la económica» en el que se critica con datos y análisis sobrios la política económica y de exteriores de España en el Golfo Pérsico, además del papel de la Corona y nuestra indignante y constante venta de armas a aquellos países.

Se pregunta Nazanín:

¿Debe España cortar o reducir sus relaciones con los gobiernos del Golfo Pérsico por ser estos sistemas dictatoriales,  o hay que respaldar las buenas relaciones entre las casas reales española-árabe por el bien de las empresas españolas, y que por ende y como aseguran por el beneficio de los españoles?

Parece que el papel de España es el de un carroñero pequeño, que ha de contentarse con las migajas que dejan los grandes:

Las guerras lanzadas por EEUU durante las últimas décadas han sido una gran oportunidad para potencias medias como España para hacerse sitio en espacios donde tenían escasa o ninguna presencia, como el Golfo Pérsico y Asia Central. El no ser protagonista principal de dichas hazañas bélicas ha hecho que los gobiernos ‘mini imperialistas’ de España pudieran mantener la imagen de nación amigable que proyectan sus ciudadanos por el mundo.  

Los recientes viajes de las autoridades y empresas españolas encabezadas por la Casa Real al Golfo Pérsico, además de afianzar la monarquía como institución, tenían los objetivos de buscar inversión extranjera y a la vez conseguir suculentos contratos en la zona.

El Golfo Pérsico (nombre que mantiene desde el siglo V a.C.), representa para Madrid una prioridad estratégica, política y económicamente, por sus ingentes barriles de petróleo y la estratégica carretera marina (el estrecho de Ormuz, deformación fonética del nombre de Ahura Mazda, la antigua deidad iraní de la Luz y la Sabiduría), por la que pasan unos 19 millones de barriles a diario.

Los datos que da Nazanín son sobrecogedores para todos aquellos que no queremos participar ni en las guerras ni en el negocio de las armas y nos dejan como un país agresor sólo preocupado por llenar sus arcas y sin ningún deseo de solidaridad internacional:

La subordinación a las directrices de Washington, así como la alta dependencia energética de España y su naturaleza de gran mercader de armas (el séptimo exportador del mundo), son parte de los motivos de la participación de este país en las tres guerras que devastaron la región:

1. En el conflicto entre Irak e Irán (1980-1988) España vendía armas a ambos países, y no sólo con el objetivo de lograr un lucrativo negocio, sino también para aplicar la doctrina estadounidenses de “doble contención”, que planeaba la destrucción de ambas potencias regionales para convertir a Israel en el país hegemónico de la región. Aquella guerra dejó 1,5 millones de muertos, 7 millones de mutilados y decenas de miles de casas, escuelas, presas o fábricas destruidas.

2. En la guerra encabezada por EEUU en 1991, bajo el pretexto de rescatar a Kuwait de la invasión de Irak (ver: Recordando dos patrañas bélicas).

3. En la invasión militar a un moribundo Irak en 2003; un ataque que sepultó bajo toneladas de bombas a decenas de miles de seres humanos, además de a una de las cunas de la civilización humana. Los 25 millones de iraquíes a los que destrozaron la vida aún esperan recibir una sencilla disculpa, y un juicio que lleve ante los tribunales a los criminales que organizaron aquella matanza.

También es de destacar la relación entre la energía (en forma de petróleo) y el negocio de las armas en el caso de Arabia Saudí:

 el segundo suministrador de crudo de España (después de México), firmó en 2012 con las entidades españolas contratos por el valor de 6.736 millones de euros, después de que el Fondo Hispano Saudí de Infraestructuras y Energía -creado en 2007 por la mediación de Corinna, la amiga de Juan Carlos de Borbón-, no funcionara, aunque ella cobrase unos cinco millones de dólares. (Ver. Arabia Saudí: el silencio blanco y un coctel de wahabismo y petróleo).

En 2011, el rey de España consiguió el megacontrato de 100.000 millones de euros del Ave Meca-Medina, para que los aspirantes a ser “Hayi” (título honorífico de quienes han visitado la Kaaba), tengan algo de España, país que se ha hecho cargo también de construir las vías férreas que conectarán el norte del país al sur, de nuevas carreteras, depuradoras, desaladoras, etc.

La guinda de esta locura de derroche la pone la intención de los saudíes de encargar a los españoles la construcción de algunos de los 16 reactores nucleares que tienen previsto inaugurar, justo cuando se cree que con la complicidad de Pakistán planean conseguir bombas atómicas. En este país, exportador del Oro Negro e imanes wahabitas, donde el 21% de los niños mueren antes de los 5 años.

Todos nos deberíamos preguntar qué estamos propiciando armando a los petrojeques, de qué nos sentiremos culpables dentro de unos años cuando la guerra (violencia directa estalle) o cuando seamos más conscientes del apoyo que damos a la violencia estructural y cultural que damos en aquellos países:

Las armas entran en el Golfo Pérsico como churros;  más que la harina para el pan, y más que las medicinas para aliviar el dolor. A la región más militarizada del planeta se destinan el 30% de todas las armas que se venden en el mundo. Una buena tajada se la llevó España en 2013, cuando duplicó sus exportaciones de artefactos bélicos a la región – un tercio del total, por el valor de 3.907,9 millones de euros-, a pesar de que convenios internacionales se lo prohíben, porque los sátrapas del Golfo Pérsico infringen los derechos humanos.

Resulta evidente que nuestra actuación económica y política en el Golfo Pérsico es una forma de violencia estructural, pero, sobre todo, si atendemos a los aspectos de violencia estructural y cultural podríamos, incluso, considerarla como una forma de terrorismo económico de estado.

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Felipe, eres increíble

Imagen de Nacho

Felipe, eres increíble.

Porque no hay quien te crea:

  • Nunca habéis sido los reyes ni los príncipes «de todos los españoles» (¿?), como dice la retórica al uso, porque siempre habéis sido parciales.  Habéis apostado claramente por los militares, por los violentos, por los de arriba.  Ningún objetor de conciencia ni antimilitarista o pacifista o noviolento puede sentirse representado ni feliz por vosotros. Siempre nos habéis ninguneado y despreciado. Somos ajenos y obviados.
  • Y dirás que es porque tú también tienes tu ideología y eso es muy legítimo.  Cierto.  Nosotros respetamos tu derecho a pensar de otra manera.  Pero lo que no nos gusta, y es lo que criticamos, son tus apuestas principescas (dentro de poco regias):  la violencia, el militarismo, el intervencionismo, la venta de armas en lugar de la cooperación para conseguir los objetivos del milenio o la apuesta por la desmilitarización de la sociedad.
  • ¿Cómo quieres ser creíble si no has dicho nada de la corrupción en el ejército tantas veces denunciada en estas páginas, si nunca te hemos escuchado nada ante el despilfarro militar galopante (también en tu propia Casa Real en la que existe una Guardia Real que sólo tiene la función de aparentar y contribuye a ser uno más de los gastos superfluos de esta monarquía)?
  • En el colmo de la sinrazón aspiras a encarnar al Estado pero sin pasar por las urnas, sin democracia, ser el monarca del pueblo, cetro en puño y corona al lado, pero sin refrendo.  Y decimos que es el colmo porque por debajo hay un montón de hechos de falta de democracia sobre los que asentar tu magistratura, hechos que también construyen la montaña de tu incredibilidad:  las decisiones en materia de Defensa las tomáis una élite o casta que sí podéis elegir.  No nos dejáis a los demás elegir entre monarquía o república, o para dedicir qué hay que defender y cómo hay que defenderlo, cuánto hay que gastar en armas y cuánto en solidaridad y en derechos para los de abajo.
  • No eres creíble porque no has movido ni una pestaña para lograr una democracia más participativa durante todos estos años, porque has apostado por el status quo y no por la transformación necesaria, porque te codeas con la casta y no con la gente, …
  • No eres creíble porque siempre te sitúas con la élite (por tu sueldo, por el tipo de «trabajo» que haces, por las reuniones a las que acudes, por el ritmo de vida que llevas, por los privilegios que disfrutas, por los colegios a los que fuiste, por los banquetes que disfrutas todas las noches, y por un larguísimo etcétera que tal vez ni siquiera podríamos listar por completo).
  • No eres creíble porque prefieres los gastos militares a los gastos sociales.
  • No eres creíble porque vas a disfrutar de inviolabilidad, porque vas a ser inimputable.  Y eso es injusto porque todos somos iguales.
  • No eres creíble porque eres un freno para la plenitud de los ideales de libertad, igualdad y fraternidad.
  • No porque la monarquía no garantiza la división de poderes, la participación más allá de legitimar a los de arriba, la democracia como algo diferente a la poliarquía.

Nosotros y nosotras, objetores de conciencia al servicio militar, objetores fiscales, pacifistas, antimilitaristas y noviolentos, no te creemos y, como tantos otros,  no nos representas.

En parte no nos representas porque te quieres encarnar rey de los demás.  Pero la mayor parte de nuestro razonamiento no tiene tanto que ver con tus deseos personales de ser monarca, sino con lo que realmente eres, con cómo eres en realidad.  No nos genera confianza una persona que opta primero por sí mismo y luego por los demás.  No nos generarás confianza si, como tu padre antes, te dedicas a promocionar la industria militar y la venta de armas española por todo el planeta.

Posiblemente una república podría tener muchos de los fallos que te achacamos, y tal vez extenderíamos una diatriba similar a una república similar, pero tendríamos la posibilidad de cambiarla.  A ti y a tu monarquía no, según nos decís, pues lo que no está escrito no existe, que dice algún fiscal excesivo y poco versado en derecho.

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España es un país sin libertad, según la OSCE

Fuente:  elpajarito.es

Aunque el artículo es un poco antiguo:  inicios de diciembre de 2013, recomendamos su atenta lectura y reflexión posterior.

Vivir el día a día de intentar participar en la política española de manera alternativa nos inmuniza para muchas cosas.  Sin embargo, cuando se ve lo que opinan de la situación política española desde fuera, en este caso la OSCE, Organización para la Seguridad y Cooperación Europea, suponemos que con el sosiego y el distanciamiento que promueve la lejanía, nos paramos a valorar que, realmente, la cosa está muy negra:

España es el único país del mundo que no admite la inspección internacional de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) sobre su curioso régimen de monarquía de partidos o partitocracia, lo que le ha llevado a incluirla en la “lista negra” de países con libertades restringidas, donde figuran Serbia, Bosnia-Herzegovina, Rusia, Bulgaria, Albania, Azerbaiyán, Uzbekistán, Kazajstan y Kosovo. Mientras condena a España, la OSCE valora los avances democráticos producidos en Turkmenistán, Afganistán, Moldavia, Kazajstan, Bielorrusia, Azerbaiyán, Ucrania y Montenegro en política penitenciaria, fronteriza, judicial, industrial, libertad de prensa, propiedad intelectual, violencia de género y medio ambiente, según la relación de los comunicados de condena similares a los que han tenido al régimen español como protagonista.

Existe siempre el manido argumento de que aplicamos las normas conforme lo hacen los países de nuestro entorno.  Sin embargo:

Por el contrario, Grecia, Italia, Portugal, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos, Croacia, Hungría, Italia, Moldavia, Polonia, Serbia, Eslovaquia y Ucrania sí han permitido a la OSCE inspecciones de diplomáticos independientes en calidad de observadores para vigilar si se dan las condiciones democráticas en torno al derecho de reunión y manifestación de sus compatriotas.

En la OSCE no dan crédito:

El embajador Lenarcic recuerda que España se comprometió ante la comunidad internacional a garantizar la libertad de reunión y el control internacional que lo verifique debe estar siempre preservado.

Con la llegada de un nuevo Gobierno del PP y la alianza estable con el PSOE en cuanto al régimen monárquico se refiere, lo único que ha podido verificar la OSCE es que “este cambio es sorprendente”, pues antes las autoridades diplomáticas podían comprobar el estado de las libertades en España “con buena cooperación” y ahora no pueden, ya que sus representantes son expulsados.

(…) en efecto en su plantilla figuran los seis observadores expulsados de España: Omar Fisher, Irina Urumova, Aleksandra Dloubak, Bartlomiej Lipinski, Marcin Jezulin y Yevgenia Aretisova.

En resumen, en el exterior miran con asombro cómo nos vamos metiendo en maneras cada vez más autoritarias, y nosotros diríamos que a raíz de la crisis económica y política que nos atenaza la deriva hacia lo peor de nuestros propios demonios se agudizan.  Todo ello nos debería hacer pensar y reaccionar.

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España «a punto» de vender tanques Leopard a Arabia Saudí gracias al Rey

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Fuente: Infodefensa.com

Según ha declarado el Ministro Pedro Morenés, España está a punto de cerrar el trato de venta de carros de combate Leopard fabricados en Sevilla a Arabia Saudí.

La noticia no es nueva, sino una especie de segunda versión de una noticia antigua que ya publicamos en este blog en mayo de 2012, según la cual España pretendía vender tanques a Arabia Saudí y otros países, para lo cual el Gobierno había publicado un real decreto que le permitía realizar ventas directas, de país a país.

Lo novedoso de la actual noticia es que Morenés avanza un poco más y nos dice que la venta de estos artilugios (que pueden suponer unos ingresos de unos 3.000 millones de euros) se va a fraguar gracias a la mediación del Rey.

Al parecer, la venta estaba en entredicho tanto porque faltaba la autorización alemana (los dueños de la patente) para permitir que España vendiera estos tanques, como por obstáculos en el gobierno Saudí. Pero el Rey ha salido a mediar y los obstáculos ya no son tales.

Llama la atención este papel intermediador del Rey. ¿Es que un rey se debe dedicar a la venta de armas? ¿Será verdad, como dice la mala prensa, que el Rey es un comerciante de armas de esos que campan a sus anchas por el mundo?.

A nuestro juicio, de ser cierto, para defensa esto habría que prolongar a la realeza ese lobby militar-político-industrial que tantas armas produce y tanta deuda genera.  Por ello, Morenés también pasa bastante de su dedicación ministerial buscando mercados para las armas españolas.

Hay muchas razones para aspirar a suprimir la monarquía. Ahora tenemos una más y no menos importante. El Rey, que nos han vendido como un adalid de la concordia y la paz, resulta que al final está involucrado en el negocio de la venta de armas.

En todo caso, el negocio de las armas es una mala noticia para la paz y, en el caso Saudí, para los vecinos de Arabia Saudí y para la parte de su pueblo que aspire a libertad y sueñe con el derrumbe del régimen poco recomendable de aquel feudalato.

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El oculto gasto militar del rey y de Malí

Hace poco informamos de que el Gasto Militar de 2013 era de 28.897’54 millones de euros, aunque el Ministerio de Defensa informaba que su presupuesto sólo era de 6.913’65 millones de euros.

En nuestras cuentas incluíamos un epígrafe llamado «Casa Real» en el que anotábamos un gasto de 45’4 millones de euros.  En este rubro incluíamos:

  • El sueldo de Juan Carlos Borbón y de Felipe Borbón, ambos militares.  Entonces estimamos a la baja sus sueldos porque los presupuestos presentados por Mariano Rajoy no había especificado estas cantidades.  Por ello decíamos que en 2011 se habían gastado 0’43 millones de €, y en 2012 0’4 millones de €.  Para el presupuesto de 2013 estimábamos la misma cantidad.
  •  Los sueldos de los 5 altos cargos militares de la Casa del Rey, de los cuales tampoco existen datos concretos a esta fecha.
  • Los gastos de la Guardia Real, de los cuales tampoco hay información actualizada y sólo disponemos de una cifra de 2011:  45 millones de euros.

El total que nos salía era de 45’4 millones de euros, al menos, para el año 2013.

Ahora encontramos una noticia en Público en la que se informa que se han subido el sueldo tanto Juan Carlos como su hijo Felipe.  Ocurre que ambos se bajaron el sueldo al igual que todos los funcionarios que perdieron su paga extra de diciembre.  Ahora, para este año, parece que el esfuerzo de tan insignes españoles es demasiado alto y han decidido subirse el sueldo en igual medida y, nuevamente, demuestran su insolidaridad con el resto de los españoles.

En concreto, Juan Carlos Borbón recibirá este año 292.752 € y Felipe la mitad:  146.376 €.  Un total de 439.128 €.

Ahora que se aclaran un pelín más las cuentas del gasto militar hemos de matizar que el gasto militar del capítulo «Casa Real» es de 439.128 € y que, por lo tanto, el Gasto Militar total es de 28.897’58 millones de euros.

Además, como ya venimos informando últimamente, si añadimos los 3’8 millones, cifra inicial (no final) de la intervención en Malí, el Gasto militar total sube a 28.901’34 millones de €.

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