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Informe de Morenés en la Comision de Defensa, sobre operaciones militares españolas

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Fuente: página web del Congreso

El pasado 18 de diciembre, el Ministro de Defensa español, Pedro Morenés, acudió al Congreso de los Diputados a informar (no a que se vote nada) a la Comisión de Defensa de la exitosa acción militar española en el exterior.

Puede seguirse el debate en el video filmado de la intervención que está enlazado más arriba, pero para facilitar las cosas, vamos a poner los datos más destacados, pues el tema es un poco ladrillo. Eso sí, advertimos que es una versión libre de lo dicho por Morenés y los escuchantes.

1) La desmesura del intervencionismo militar español

Morenés hace un repaso de las intervenciones militares vigentes de España en el exterior. Concretamente se refiere a 6, a la vez que anuncia que en breve iremos a una séptima, esta vez a República Centroafricana, donde al parecer somos imprescindibles.

Queremos destacar este primer dato: el país pacífico y pacifista por excelencia, según nuestros políticos, está realizando actualmente injerencia militar en 6 lugares distintos del globo y pretende entrar en un séptimo lugar.

La cifra es escalofriante, pero nada novedoso, pues desde Felipe González a la actualidad hemos estado en 68 lugares, demostrando nuestra evidente voluntad militarista e intervencionista.

Si sumamos el número de soldados que han pasado en estas 68 intervenciones militares por los diversos países donde hemos mandado tropas, sumamos que han salido más de 137.000 soldados (así lo dice el Ministro) y han muerto 167 militares y civiles de nuestros «ejércitos» (lamentablemente el Ministro no ofrece cifras de los muertos y heridos que hemos provocado, tal vez porque en nuestra bondad reconocible no hemos matado ni herido a nadie, tal vez porque estos datos no sean de interés para el balance que el Ministro realiza).

El caso es que de un ejército que, como se nos dice, está en los huesos, resulta que hemos mandado fuera a 137.000 efectivos, lo cual no es poca cosa. Por cierto, en el balance del Ministro refiere entre estos «efectivos» también a guardias civiles. ¿Será que por fin se ha decidido a reconocer que los guardias civiles son también militares?

2) Las cifras frías

El Ministro señala que este derroche de solidaridad militar ha supuesto desplazar a 5.200 militares en 2012 y un gasto de 791,2 millones de euros (lo cual no deja de sorprender cuando en los presupuestos del estado de 2013 la partida para esto no superaba los 15,2 millones de euros)

En cuanto al repaso de las misiones, y dejando de lado los alardes patrioteros del Ministro y toda la retórica hueca al uso, encontramos que durante 2013 hemos destinado:

Afganistán:  375 militares desplegados y 434,8 millones de euros.

Atalanta: 137 militares y 142,1 millones de euros

Líbano: 578 militares y 80 millones de euros.

Mali: 47 militares y 39,7 millones de euros en la primera de las operaciones, (hay dos) y 110 militares, pero sin dar datos del gasto en la segunda.

Bosnia Herzegobina: 11 militares y 2,2 millones de euros

Somalia: 15 militares  y no nos dicen cuánto gasto.

3) No nos salen las cuentas ni a tiros

Con el antecedente de lo rematadamente mal que presupuestan los militares, como puede verse en los presupuestos generales del estado, donde ponen unas cifras y luego resultan otras escandalosamente superiores, nos hemos creído en la obligación de echar las cuentas.

Y gran sorpresa. Las cuentas que ofrece Morenés no coinciden con las cuentas que ofrece Morenés. No es que os queramos liar con un juego de palabras, es que no se nos ocurre una mejor manera de explicarlo. Veamos.

Si sumamos el total de soldaditos que Morenés dice que ha desplazado a los diversos lugares, resulta que nos salen 1.163 y no 5.200 que Morenés afirma que ha desplazado. ¿Por qué? Creemos que es un juego de confusión que usa mucho: la cifra 5.200 supone el total de militares que ha movilizado en diversos turnos y la cifra 1.163 son los que tiene permanentemente en los conflictos armados.

Por cierto, que este jueguito nos permite recordar que estos desplazamientos implican un juego muy jugoso de dietas para los desplazados, los cuales, lo decimos una vez más, tienen sobradas razones personales y muy lucrativas para querer ir a este tipo de misiones.

Pero vayamos a la segunda suma: si sumamos el coste que Morenés dice que costó cada operación (más las dos en las que no dice qué es lo que costó), nos sale que se gastaron 698,8 millones de euros, y no los 791,2 que Morenés afirma que costó.

Faltan nada menos que 92,4 millones de euros que no sabemos bien donde han ido a parar. ¿es creíble que sean el coste de los 15 militares desplazados o los instructores llevados a Mali? ¿Se ha equivocado Morenés al leer sus papeles?¿Los millones dónde están?

4) El cuestionable éxito de las misiones

Las misiones han sido un éxito y evolucionan favorablemente, según los objetivos marcados.

Para llegar a esta peregrina conclusión, Morenés afirma:

  • Que las cosas están mejor en todos los escenarios que cuando llegaron
  • Que se han puesto las bases para que los países donde estamos vivan en paz, libertad y desarrollo.
  • Que nos reconocen y quieren un montón.
  • La enorme coordinación con los aliados.
  • Que, además, todo esto redunda en nuestro propio bienestar.

No estamos seguros de cuál de los cinco razonamientos es más falaz, dejamos abierta la pregunta al simpático público.

5) Lo mucho que le debemos a los ejércitos.

Además de arrastrar el argumento victimista de los héroes y tal, Morenés, ya crecido en la faena, se atreve a afirmar que es necesario mantener el esfuerzo (y el gasto) en este tipo de misiones porque estamos exportando seguridad al planeta (parecería más bien que lo que exportamos es armas y conflictos, pero en fin, es otro enfoque) y porque contribuimos con estas misiones al desarrollo de otros pueblos en términos de seguridad y derechos humanos.

Pero el colmo del colmo es que acaba el susodicho afirmando, sin rubor alguno que «el esfuerzo de las fuerzas armadas es el pilar básico en el que se asientan nuestras libertades», ahí es ná.

6) Qué pena de oposición

Únicamente Izquierda Plural critica abiertamente el intervencionismo español y afirma que no es creíble lo que el ministro dice. Algo es algo, y en este caso mucho, si nos atenemos al encefalograma plano de la comisión de defensa.

Nos ha sorprendido especialmente, porque no nos lo podíamos creer, la intervención del diputado Tardá. Este ha dicho que ellos (osea, los nacionalistas catalanes de izquierdas) no son beligerantes con las operaciones militares del ejército español cuando llevan el aval de naciones unidas, para remarcar a continuación que ellos no son unos «locos» y que su voto siempre está entre el sí y la abstención, nunca en el no.

Eso sí, pide que en algún momento se hable en la comisión de las opiniones de los militares españoles sobre cierto tema que no menciona expresamente (es decir, sobre el proceso independentista catalán).A lo mejor la idea de una Cataluña independiente es compatible con el ideario militarista, eso sí, bajo el aval de la ONU. Ya que llama locos a los que dicen no al intervencionismo militar español (o de cualquier otro lado) pues eso, cada loco con su tema.

Los demás, han ido de palmeros.

Una miseria.

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Más madera para Mali

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Fuente: defensa.com

El ministro de Defensa, siguiendo el plan premeditado de ir incorporando más efectivos a Mali (plan negado hasta ahora) piensa subir el número de efectivos hasta 110 desde los 56 actuales (lo que equivale, a su vez, doblar el presupuesto que se dijo que iba a costar la misión). Según parece, el plazo de presencia de estas tropas en Mali también se va a ampliar, por encima de los 15 meses aprobados ya.

Al parecer las cosas no van en Mali como nos quisieron hacer creer.

Para conseguir la aprobación de los planes intervencionistas, el Ministerio de Defensa ha optado por la vía más fácil: La dócil comisión de defensa donde llevará la propuesta para ser aprobada, muy probablemente sólo con críticas por lo bajo y testimoniales, pero para nada eficaces, porque en realidad, esa comisión es anodina e inoperante.

Llama la atención la falta de crítica a estos nuevos planes de injerencia militar. Parece que el tema no vende ni da votos y los partidos del marketing han decidido mirar para otro lado. ¿Dónde queda la ética? Precisamente en el lado al que no miran nuestros partidos extractivos, ahora más preocupados en componendas y pactos para que se les mantenga en pié el chiringuito que tan bien da de comer a nuestros profesionales de la cosa pública.

Mientras tanto, la guerra se cronifica en Mali y lleva la muerte y la destrucción, gracias a nuestra cooperación, a los indefensos habitantes de aquel lugar. Ya solo falta que levanten el veto a la venta de armas a Mali.

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¿Deben los estados pagar rescates de sus secuestrados?

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Fuente:  El País.

Según hemos sabido a raíz del caso de Philippe Verdon y su familia, Francia ha cambiado de usos y ahora ya no pagará el rescate de los franceses secuestrados en los conflictos internacionales, ni permitirá que lo paguen las empresas o aseguradoras, aún a riesgo de que este comportamiento conlleve la muerte o la tortura de los secuestrados.

Se supone que esta medida intenta ofrecer el rostro duro de Francia para evitar ser presa del chantaje y ayudar a que los secuestradores se financien gracias a esta práctica de secuestros y extorsiones.

El caso de Philippe Verdón tiene la particularidad de que este señor era un agente de la inteligencia francesa en Mali, donde Francia ha emprendido una guerra por intereses muy poco loables.

Con esta medida Francia se asimila a la práctica que realiza al respecto Estados Unidos y Reino Unido, aunque la particularidad de estos dos es que, además, no informan a sus ciudadanos de los secuestros para no generar alarma, lo cual es, cuando menos, mucho más indecente.

Hollande, que desde luego no pasará a la historia como un pacifista, explicó su necesaria lucha sin cuartel contra el terrorismo con afirmaciones que nos parecen de un cinismo casi insuperable:

Estamos en una situación de víctimas. Nuestros conciudadanos están en manos de una facción que no tiene ni fe ni ley y que solo conoce el dinero y la fuerza.

¿Son en realidad víctimas estos franceses?, ¿conocen la fe o la ley? ¿no conocen estos mismos y manidos argumentos los otros?¿Sólo conocen el dinero y la fuerza los enemigos de Hollande? ¿No pueden decir éstos algo parecido de Francia?

Es lo malo de desvirtuar toda la verdad y de usar cualquier tipo de justificación para legitimar la violencia y la guerra, que sirven para todos por igual.

Pero volvamos a la práctica. ¿Se debe pagar o no por los secuestros?¿Vale más el objetivo que se persigue que las vidas humanas?¿impedir el chantaje es más importante que salvar una muerte cruenta? Son preguntas que tienen muy mala respuesta cuando, como ocurre habitualmente, el que se niega a pagar no tiene la suficiente inocencia en el conflicto y mantiene intereses en el mismo poco claros.

Por cierto, añadimos que Margallo afirma que España tampoco pagará los secuestros de los cooperantes o que, en su defecto, recobrará a los secuestrados lo que tenga que pagar.

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La Legión a Malí

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Fuente:  Revista Atenea.

Nos vendieron lo de Malí como un chisgarabís: que íbamos a enviar unos cuantos instructores para enseñar a las tropas de Malí a hacer la guerra, eso sí, sin mancharnos, que para eso la susodicha guerra no es la nuestra.

Resulta que, como siempre, nos mintieron en todo. Los tipos que mandamos van a enseñar lo más abyecto que puede enseñarse a otros: a matar, a guerrear. La guerra de estos tipos no es por su defensa, sino por nuestros intereses egoístas, de forma que nuestros instructores son en realidad una peña que hace la guerra, que la atiza, que la perpetúa, no unos cooperantes ni una ayuda humanitaria ni nada por el estilo. Nos dijeron que iba a costarnos una pizca, casi nada, pero de buenas a primera el precio se duplicó y es un verdadero pellizco de entre 3 y 6 millones de euros y un agravio comparativo si tenemos en cuenta lo que España contribuye a fines solidarios en el Sahel.

Todo eso ya lo sabíamos y ya lo denunciamos. Pero ahora saltan otras tantas mentiras más:

1) Resulta que a Malí, además de estos instructores, vamos a enviar a la legión «para proteger» al contingente internacional de 200 adiestradores de la UE. ¿Estamos hablando entonces de la misión que se ha publicitado o de otra cosa, porque lo que va a hacer la legión no es «instruir» sino guerrear?

2) 8 de nuestros «instructores» irán al «estado mayor» de Bamako, para instruir a los oficiales del Estado Mayor, bonita manera de decir que, encima, vamos a ser los conductores (o unos de ellos) de esta guerra miserable.

En suma, que aunque venden la operación como algo anecdótico, de anecdótico tiene bien poco. Es una descarada participación como contendiente en una guerra, en la que no estamos como quien pasa por ahí, sino nada menos que enseñando técnicas guerreras a un bando (por cierto tan poco democrático como el otro, si es que a alguno se le va a ocurrir decir que los otros son unos salvajes), peleando por intereses que no son ni se parecen a los intereses dignos de defender, y conduciendo la estrategia militar de esa guerra mediante el «asesoramiento», «instrucción» o como le queramos llamar al Estado Mayor de Malí.

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Intervenciones españolas en el exterior (IV)

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Fuente: Publicado en el periódico semanal Es Hora

La época de Rajoy.

Acabamos esta serie de artículos sobre las intervenciones militares españolas en el extranjero analizando qué está ocurriendo en la legislatura de Rajoy. En este año y pico Rajoy han mantenido todas la operaciones internacionales, ocho, que no habían acabado de la época de Zapatero (Bosnia, Líbano, Guinea Bissau, Kosovo, Congo, Índico, Somalia-Uganda, Afganistán) y ha iniciado una nueva, la número 67, desde febrero de 2011 en Malí. La operación se llama Serval y su objetivo es luchar contra el terrorismo islamista internacional bajo el mandato de una coalición internacional.

La intervención en Malí.

Aunque en principio en la intervención en Malí sólo iban a participar 50 soldados con la misión de instructores de las Fuerzas Armadas malienses, más tarde se empezó a hablar de sumar otros 54 con misión de protección de los primeros. En principio se había hablado de un gasto total de 3’8 millones de euros, pero la Revista Atenea hacía una estimación de gastos que podrían llegar a los 10 millones porque también habría que contar con un barco de nuestra flota que llegaría a la zona para hacer misiones de buque hospital y para un avión que también haría labores logísticas. Como en otros casos, parece que se empezó con poquito, pero poco a poco se irá llegando a gastos y números de efectivos cada vez mayores.

También es de destacar que la Unión Europea va a destinar 50 millones de euros, de su Fondo para la Paz en África, para la intervención de Malí. El cinismo es mayúsculo porque se hace mención de que los 50 millones no son para gasto militar, aunque con él se prevé pagar sueldos de las fuerzas, los equipos de transportes militares y los gastos sanitarios del contingente.

Datos totales.

En total, se ha intervenido 21 veces en la exyugoslavia, 19 veces en el Sahel y Centroáfrica, 8 en Oriente Medio y el conflicto árabe, 6 en el Índico, 5 en Centroamérica y el Caribe, 4 en las repúblicas exsoviéticas, 2 en Indonesia y 2 en el Norte de África.

En total, desde 1989 se han utilizado más de 100.000 militares y han muerto 161 soldados.

Reglamentación.

La mayor parte de la regulación de las misiones militares en el exterior se elaboró en la época socialista de Zapatero y con vistas, según declaraciones de Carmen Chacón, anterior ministra de Defensa, de estar preparados para mandar 7.700 soldados al exterior, a pesar de haber un tope legal de 3.000, y poder atender a 2 escenarios con operaciones principales y a 4 escenarios de operaciones menores al mismo tiempo.

Es la Ley Orgánica de la Defensa Nacional 5/2005, de 17 de noviembre la que regula, muy laxamente, la cuestión de las intervenciones militares. Actualmente el gobierno es quien decide si se interviene o no y el Congreso, en un debate en plenario, autoriza la intervención. Sin embargo, ha habido 3 casos en los que primero se ha producido la intervención y luego se ha dado la autorización del Congreso:

  • 36 soldados a Afganistán para manejar aviones no tripulados.
  • La intervención en Haití en el 96 como ayuda al terremoto.
  • La operación Odisea al amanecer en Libia.

En principio, dado que en política todo es muy relativo, las intervenciones militares españolas en el extranjero han de cumplir 3 requisitos simultáneamente si no están destinadas a defender directamente a España:

  1. Petición expresa del gobierno del Estado donde se desarrollará
  2. Autorización por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU
  3. Acuerdo de una organización internacional (UE, OTAN).

Sin embargo, en este punto también se han dado excepciones. La primera siendo ministro Alonso (PSOE) para la construcción, en 2006, de un centro de internamiento de inmigrantes en Mauritania. Esta misión duró 5 días y utilizó a 35 militares. La segunda en 2008, siendo ministra Chacón, cuando se mandó un avión de patrulla marítima P-3 Orión a Somalia (entonces, Chacón arguyó que esta misión defendía los intereses nacionales, para saltarse la legislación).

Implicaciones de las intervenciones en la política de Defensa Nacional.

Aunque los diversos documentos que definen las líneas políticas de la Defensa Nacional reconocen que España no tiene enemigos, resulta asombroso y turbador encontrar que poco a poco se han ido militarizando la política internacional, la política de cooperación española y la ayuda humanitaria. Actualmente, España es un país que en dichas políticas es altamente dependiente del estamento militar.

Se ha pasado de

  • definir que los objetivos vitales de la defensa eran la soberanía, la independencia, la integridad territorial y la libertad y la vida de los españoles,
  • a otras consideraciones denominadas estratégicas entre las cuales se habla de cuestiones cada vez más etéreas e intervencionistas:
    • “contribuir a la proyección de estabilidad a través de la OTAN y la UE,
    • al mantenimiento de la paz y el equilibrio en el Mediterráneo,
    • al mantenimiento de la libertad de intercambios y comunicaciones
    • a la seguridad del suministro de recursos básicos
    • e incluso, recuperar la soberanía sobre Gibraltar.

Con todo ello hemos pasado de un ejército franquista que se definía por su intervencionismo interior orientado al control del enemigo externo a un ejército profesional y moderno que es claramente intervencionista y ofensivo porque considera que los intereses españoles no sólo se han de defender en nuestras fronteras sino que también hay que defenderlos en cualquier parte del mundo.

El objetivo, por tanto, de esta política internacional militarizada y violenta no es ya la cooperación internacional o la búsqueda de la paz, sino:

  • nuestra proyección internacional
  • la mejora de nuestros negocios en el extranjero, sobre todo la venta de armas.
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Charla sobre intervenciones militares en el exterior

¿Os apetece escuchar y debatir sobre las intervenciones españolas en el exterior de manos de los militares?

¿Sabéis que comenzaron en 1989?

¿Sabéis que ya hemos intervenido fuera de nuestras fronteras 67 veces?

¿Sabéis que el año 2011 gastamos en ellas la friolera de más de 861 millones de euros?

Pues esto y mucho más será debatido en:

 

 

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Las mujeres de Mali nos marcan el camino hacia la paz

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Fuente: Publicado en el periódico semanal Es Hora por Utopía Contagiosa.

Si hacemos caso de las informaciones, casi siempre interesadas, de los medios oficiales de comunicación, las guerras son siempre inevitables y no es posible resolver sin ellas los conflictos de diversa índole. Cualquier conflicto que escojamos, desde los más silenciados a los que forman parte de la rabiosa actualidad, son leídos de forma inexorable desde una óptica militarista y parece que la aspiración a una solución alternativa de ellos es una ilusión ingenua.

Es llamativa la absoluta falta de información en nuestros medios de comunicación respecto de cualquier práctica que no sea liarse a tiros en los conflictos que nos presentan. Nada se informa sobre las luchas noviolentas que tienen lugar en Palestina y frente al clima global de confrontación militar, o sobre los grupos que desarrollan actividades noviolentas, antiguerra, o de simple protección de víctimas en Siria, o en Congo, o en Mali, por poner ejemplos candentes.

Hoy queremos dar voz antimilitarista y alternativa a uno de los actores de las guerras que siempre permanecen en el olvido: las mujeres. Miremos un manifiesto de 42 mujeres de Mali, que abogan por una alternativa al la guerra a la que llaman “Badenya” (hijos de la madre) y que promueve otro enfoque y otras prácticas para resolver los conflictos.

Badenya,nos dicen- es uno de los valores que nosotras, las mujeres de Mali,  debemos cultivar más y contraponer al valor masculino fadenya (hijos del padre) que en su versión ultraliberal autoriza la carrera desenfrenada y fratricida al beneficio, hasta el punto de malvender empresas públicas rentables, de ceder tierras agrícolas a los dominadores y de aceptar la partición del territorio nacional.”

Ellas identifican de forma muy clara los males de su sociedad: De la situación dramática de Mali se desprende una realidad terrible que se verifica en otros países en conflicto: la instrumentalización de la violencia sobre las mujeres para justificar la ingerencia y las guerras causadas por la codicia de las riquezas de su país.”

Y ellas mismas se saben parte de la solución en su rol histórico de mujeres y con metodologías diferentes a las imperantes: “Nosotras, las mujeres de Mali, tenemos que jugar  un rol histórico , aquí y ahora, en la defensa de nuestros derechos humanos y fundamentales contra tres formas de fundamentalismo:

  • El religioso a través del islam radical;
  • el económico a través del todo mercado;
  • el político a través de la democracia formal, corrupta y corruptora.

Invitamos a toda/os aquella/os que, en nuestro país, en Africa y en otras partes, se sientan concernidos por nuestra liberación de estos fundamentalismos, a juntar sus voces a las nuestras para decir “No a la guerra”.

Las cuarenta y dos mujeres firmantes del manifiesto nos hacen preguntas interesantes como:

¿Donde está la coherencia de los dirigentes africanos en la gestión de los asuntos del continente si la mayoría de ellos se opuso en vano a la intervención de la OTAN en Libia y ahora se ponen de acuerdo sobre la necesidad de un despliegue de fuerzas militares en Mali, de consecuencias incalculables?

También nos recuerdan las consecuencias graves y negativas que la intervención en Malí va a tener sobre la mujer maliano: “Su vulnerabilidad, que está en todas las bocas, debería estar presente en todos los espíritus cuando se toman las decisiones y ser disuasiva cuando la guerra puede evitarse. Se puede. Debe evitarse en Mali.

Recordemos que los casos de violación que deploramos en las zonas ocupadas del Norte pueden multiplicarse con el despliegue de varios miles de soldados. A este riesgo hay que añadir el de una prostitución más o menos disimulada que se desarrolla generalmente en las zonas de gran precariedad y en consecuencia los riesgos de propagación del VIH/SIDA. El plan de intervención militar que va a examinar el Consejo de Seguridad ¿prevé los medios para proteger realmente a las mujeres y niñas de Mali de este tipo de situación desastrosa?

Recordemos también que en el conjunto del territorio las sanciones económicas impuestas por la comunidad internacional al pueblo maliano en nombre del retorno a un orden constitucional desacreditado afectan considerablemente a los grupos vulnerables. Debido a la división sexual de las tareas, las mujeres se enfrentan a nivel doméstico a la enorme dificultad de proporcionar agua, alimentos, energía doméstica, medicamentos a las familias. Esta lucha cotidiana e interminable para la supervivencia es ya en sí misma una guerra. En estas circunstancias de precariedad y de vulnerabilidad de las poblaciones, y de las mujeres en especial, la opción militar en preparación es un remedio que tiene todas las probabilidades de ser peor que la enfermedad, mientras que una alternativa pacífica que emanara de la sociedad maliana, civil, política y militar, sería constructiva.

Ellas hablan de otro enfoque para el conflicto: No a la guerra.

Nuestras armas deberán ser la lucidez y la madurez política en este mundo sin fe ni ley. No hay ninguna razón para que Mali se comprometa en un terreno en el que tanto Francia como Estados Unidos se retiran, a pesar de la potencia armamentística de la OTAN.

A la economía de la guerra, nosotras, las mujeres de Mali, oponemos la economía de la vida aprovechando la transición en curso como una ocasión histórica de hacer frente al triple desafío del saber, de la ciudadanía y del diálogo. Las evoluciones en curso sobre el terreno, entre ellas la voluntad de negociación de Anar Dine y del MNLA, la modificación constante de las relaciones de fuerza, así como las estrategias y las interacciones entre los distintos grupos presentes, deben ser examinados con la atención necesaria a fin de no solamente evitar una guerra potencialmente trágica sino también de sortear los escollos  de los acuerdos pasados.

Las concertaciones nacionales previstas desde hace meses deben celebrarse de una vez para permitir a la sociedad maliana en su conjunto de reencontrarse y de definir por sí misma las bases y condiciones de una solución concertada (y no impuesta) al conflicto actual. Nosotras, mujeres malianas,  contribuiremos a ello plenamente, así como mañana contribuiremos a la refundación de la democracia en nuestro país de acuerdo con los valores sociales y  culturales  que nos son familiares.

Todo un programa que desenmascara el interesado tratamiento de los conflictos desde la visión militarista en boga.

La guerra no sólo ha sido el recurso habitual en la “solución” de los problemas entre distintos pueblos o entre diferentes mentalidades dentro de un mismo Estado, sino que ha sido constantemente legitimada con argumentos que ofenden al más elemental sentido común, e incluso legitimada como una herramienta política en pie de igualdad con los votos, las leyes, etc., cuando no como uno de los instrumentos más eficaces de la acción política que ha alumbrado nuestro orden mundial de violencia y dominación.

Por eso desenmascararla es, sobre todo, socavar los pies de este coloso de barro que nos oprime. Y en ello las mujeres de Mali nos ofrecen un ejemplo incontestable.

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El oculto gasto militar del rey y de Malí

Hace poco informamos de que el Gasto Militar de 2013 era de 28.897’54 millones de euros, aunque el Ministerio de Defensa informaba que su presupuesto sólo era de 6.913’65 millones de euros.

En nuestras cuentas incluíamos un epígrafe llamado «Casa Real» en el que anotábamos un gasto de 45’4 millones de euros.  En este rubro incluíamos:

  • El sueldo de Juan Carlos Borbón y de Felipe Borbón, ambos militares.  Entonces estimamos a la baja sus sueldos porque los presupuestos presentados por Mariano Rajoy no había especificado estas cantidades.  Por ello decíamos que en 2011 se habían gastado 0’43 millones de €, y en 2012 0’4 millones de €.  Para el presupuesto de 2013 estimábamos la misma cantidad.
  •  Los sueldos de los 5 altos cargos militares de la Casa del Rey, de los cuales tampoco existen datos concretos a esta fecha.
  • Los gastos de la Guardia Real, de los cuales tampoco hay información actualizada y sólo disponemos de una cifra de 2011:  45 millones de euros.

El total que nos salía era de 45’4 millones de euros, al menos, para el año 2013.

Ahora encontramos una noticia en Público en la que se informa que se han subido el sueldo tanto Juan Carlos como su hijo Felipe.  Ocurre que ambos se bajaron el sueldo al igual que todos los funcionarios que perdieron su paga extra de diciembre.  Ahora, para este año, parece que el esfuerzo de tan insignes españoles es demasiado alto y han decidido subirse el sueldo en igual medida y, nuevamente, demuestran su insolidaridad con el resto de los españoles.

En concreto, Juan Carlos Borbón recibirá este año 292.752 € y Felipe la mitad:  146.376 €.  Un total de 439.128 €.

Ahora que se aclaran un pelín más las cuentas del gasto militar hemos de matizar que el gasto militar del capítulo «Casa Real» es de 439.128 € y que, por lo tanto, el Gasto Militar total es de 28.897’58 millones de euros.

Además, como ya venimos informando últimamente, si añadimos los 3’8 millones, cifra inicial (no final) de la intervención en Malí, el Gasto militar total sube a 28.901’34 millones de €.

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Mujeres malienses opinan sobre la guerra

Fuente:  sindominio.info

Hoy queremos dar voz antimilitarista y alternativa a uno de los actores de las guerras que siempre permanecen en el olvido:  las mujeres.

 De la situación dramática de Mali  se desprende una realidad terrible que se verifica en otros países en conflicto: la instrumentalización  de la violencia sobre las mujeres para justificar la ingerencia y las guerras causadas por la  codicia de las riquezas de su país.

Nosotras, las mujeres de Mali, tenemos que jugar  un rol histórico , aquí y ahora, en la defensa de nuestros derechos humanos y fundamentales contra tres formas de fundamentalismo:

  • el religioso a través del islam radical;
  • el económico a través del todo mercado;
  • el político a través de la democracia formal, corrupta y corruptora

Invitamos a toda/os aquella/os que,  en nuestro país, en Africa y en otras partes, se sientan concernidos por nuestra liberación de estos fundamentalismos, a juntar sus voces a las nuestras para decir “No a la guerra».

42  mujeres de Malí firman el manifiesto en el que nos hacen preguntas interesantes como:

  • ¿Donde está la coherencia de los dirigentes africanos en la gestión de los asuntos del continente si la mayoría de ellos se opuso en vano a la intervención de la OTAN en Libia y ahora se ponen de acuerdo sobre la necesidad de un despliegue de fuerzas militares en Mali, de consecuencias incalculables?

También nos recuerdan las consecuencias graves y negativas que la intervención en Malí va a tener sobre la mujer maliense:  Su vulnerabilidad, que está en todas las bocas, debería estar presente en todos los espíritus cuando se toman las decisiones y ser disuasiva cuando la guerra puede evitarse. Se puede. Debe evitarse en Mali.

Recordemos que los casos de violación que deploramos en las zonas ocupadas del Norte pueden multiplicarse con el despliegue de varios miles de soldados. A este riesgo hay que añadir el de una prostitución más o menos disimulada que se desarrolla generalmente en las zonas de gran precariedad y en consecuencia los riesgos de propagación del VIH/SIDA. El plan de intervención militar  que va a examinar el Consejo de Seguridad ¿prevé los medios para proteger realmente a las mujeres y niñas de Mali de este tipo de situación desastrosa?

Recordemos también que en el conjunto del territorio las sanciones económicas impuestas por la comunidad internacional al pueblo maliano en nombre del retorno a un orden constitucional desacreditado afectan considerablemente a los grupos vulnerables. Debido a la división sexual de las tareas, las mujeres se enfrentan a nivel doméstico a la enorme dificultad  de proporcionar agua, alimentos, energía doméstica, medicamentos a las familias. Esta lucha cotidiana e interminable para la supervivencia es ya en sí misma una guerra. En estas circunstancias de precariedad y de vulnerabilidad  de las poblaciones, y de las mujeres en especial, la opción militar en preparación es un remedio que tiene todas las probabilidades  de ser peor que la enfermedad, mientras que una alternativa pacífica  que emanara de la sociedad maliana, civil, política y militar,  sería constructiva.

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El PSOE pide la comparecencia de Morenés para preguntarle por qué no hace lo que no hicieron ellos

Fuente:  eleconomista.es

Cuando el PP está en la oposición pide al PSOE que hagan lo que ellos no hicieron.  En justa reciprocidad, el PSOE, cuando está en la oposición, le devuelve la jugada y ahora les pide que hagan lo que ellos no hicieron cuando gobernaban.

Es un triste juego de palabras pero más triste es aún la realidad que entre ambos partidos institucionales mantienen en el tema de la Defensa:  cuando gobiernan los dos hacen casi lo mismo y cuando son oposición son creativos para olvidarlo en el momento de acceder de nuevo al poder.

Entre unos y otros, la casa de la Defensa sin barrer.

Ahora el PSOE le pide al PP que comparezcan Morenés y el Secretario de Estado de Defensa, Pedro Arguelles, para informar sobre:

  • Malí, Afganistán y Líbano.  Han tenido mucho cuidado al pedir la comparecencia después de que ya hemos intervenido en el conflicto africano y no antes.
  • La ejecución del presupuesto de 2012.
  • Qué planes tiene el Gobierno para prever de antemano «una asignación razonable» para las operaciones militares en el extranjero que ya estén programadas, sin perjuicio de que las que haya que improvisar se asignen a los tradicionales «créditos ampliables».
  • Qué piensa hacer el Gobierno para corregir la «anomalía» de que el 76% del presupuesto de Defensa se vaya en gastos de personal, cuando en los países de nuestro entorno se mantiene en una proporción más equilibrada de alrededor del 50%.
  • Si el Gobierno piensa volver a recurrir a un crédito extraordinario como el que se aprobó por real-decreto en septiembre para ir devolviendo a la industria militar la deuda pendiente causada por los programas especiales de armamento (cuyo pago no está previsto en los presupuestos a pesar de que se sabía que la opción política del gobierno era realizarlo)

¿Y por qué no lo hizo en los 8 años de gobierno el PSOE?  ¿Y por qué no lo hará el PP en los años de gobierno que le quedan, si es que duran?

Pues porque ambos pertenecen, con todo el cinismo del mundo al partido tácito del militarismo español y lo tienen todo atado bajo cuerda.

A esto en otros lugares del mundo lo llamarían manipulación, o trampa, o chalaneo, o algo por el estilo. Pero aquí vale con no llamarlo de ningún modo y con hacer como que no hacen. Total, nadie dice nada y la oposición que en tantas materias se dice alternativa también hace como que tampoco hace.

 

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