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¿Hay alternativa a la industria militar? Mesa redonda en Cádiz

El próximo sábado participaremos en el debate  promovido por la Plataforma Andaluza Contra las Bases sobre las alternativas posibles a la industria militar.

Las industrias militares cuentan, como hemos explicado en tantas ocasiones, con características muy peculiares respecto de otro tipo de industrias, como son la de su obsolescencia y mala calidad,  las abrumadoras subvenciones y trato de favor que reciben de los estados, su despilfarro,  las puertas giratorias que la nutren, los enormes beneficios que producen a su accionariado (no a la sociedad), su falta de ética, su contribución a la escalada de los conflictos y las guerras, la deuda pública a la que nos arrastra o la extraña coincidencia de la gran extensión del paro y el subempleo en las zonas donde se radican.

En España Navantia, con una gestión desastrosa e inasumibles pérdidas, es un caso paradigmático de todo esto.

Es por eso pertinente si la industria militar es una solución a los problemas o un problema que hay que solucionar.

Esperamos que el debate que se abre en Cádiz el próximo sábado permita avanzar en este aspecto de la lucha antimilitarista.

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17.163´86 millones de euros, ¿para qué?

Por Lanpernas 3.0

Fuente: Cuarto Poder

Les vamos a intentar contar “a lo fácil” (a ver si somos capaces) una historia entre truculenta y descabellada, a partes iguales, que pone en entredicho las entendederas de los que están al mando de la política española y también las nuestras, pues se nos queda cara de tontos.

Como ya es de dominio público, la industria militar es una verdadera bicoca para los que apuestan por ella, lo que incluye a los bancos y fondos de inversión que hacen sus apuestas de riesgo en ella, los accionistas que participan de las empresas del sector, los políticos que elaboran las leyes, y en el caso español, el propio Estado y su casta política adherida, que cuenta con un sector industrial propio en la materia y que colabora con la geopolítica impuesta por esa especie de organización de intereses para imponer la dominación y la violencia de la que somos socios.

Del terrorífico auge y de las expectativas tan halagüeñas de futuro de la industria militar, a escala planetaria, nos habla Diego Herranz en un artículo publicado en Público el día 23 de junio pasado que merece ser leído, en el que acaba informándonos de que la industria militar mundial espera nuevos pedidos equivalentes a 600.000 millones de dólares, la mitad del PIB español y el total que gasta EEUU en defensa en un año.

Pero ahora vamos a fijarnos en la pequeña escala local que nos corresponde, para hablar de tres de los programas de armas en los que España se enfrascó para dotar a nuestro ejército de potencia de combate de primera división.

Características comunes.

Empecemos por nombrar una de las características común a todos ellos. Los programas de armas españoles no se compran, como quien dice, como si un particular comprase una lavadora o una bicicleta, donde el comprador “encarga” el producto y lo paga a tocateja o a plazos, una vez se lo entregan y según lo pactado.

En el caso de los programas de armas, el Estado “anticipa” unas cantidades impresionantes como “créditos” a las industrias que van a fabricar (en plazos larguísimos) el “producto”. Después espera a que se lo entreguen para hacer el pago final descontado lo que “prestó”.

Es un modelo un tanto peculiar de funcionar, pero lo es más aún porque el Estado en realidad y como hemos denunciado desde 2012 , ofrece estos créditos a interés cero, lo que tiene como segunda consecuencia que somos los ciudadanos los que pagamos el interés o la depreciación del dinero prestado.

Otro pequeño detalle: para eludir que estos créditos contabilizaran como “gasto militar”, los mismos los otorgó (sigue otorgándolos en los otros programas de armas) Industria y no Defensa, con lo cual aparecen como un apoyo a la industria y no como una inversión y un gasto en armas.

La idea y el compromiso de estos créditos a interés cero, según dice el artículo que comentamos, fue de Serra Rexac (ministro de Defensa indistintamente con el PSOE y luego con Aznar y un hombre muy vinculado a la industria militar) y luego mejorado por Pedro Morenés, secretario de estado y luego ministro sucesivamente con Aznar y Rajoy (con un período intermedio presidiendo industrias militares y un destino actual en EE.UU, como veremos algo muy estratégico para conseguir contratos militares para España).
Podríamos decir que estos tres, Serra Rexac, Aznar (el de las Azores) y Morenés, componen un trío (a Aznar parece que le va lo ternario), en este caso, el trío calaveras de la Defensa.

Sigamos por una segunda característica común. Los programas de armas a los que nos referimos sufren retrasos innumerables y exagerados en la “entrega” del “producto”, pero estos retrasos no implican “penalizaciones” para el fabricante, no porque no las contengan los contratos firmados, sino porque el Gobierno se las perdona a estas industrias, algo de lo que se ha quejado el propio Tribunal de Cuentas .

Podríamos explicar una tercera característica, común a los programas que comentamos y a otros muchos programas militares. Su diseño y fabricación es chapucera a no poder más, y los “productos” tienen múltiples errores y fallos que, por cierto, acaban costándonos más, ya que las ingentes inversiones realizadas en estos sistemas irían a la basura (en teoría con el descrédito de los políticos que los encargaron, aunque solo en teoría porque nunca pasa nada) si se cancelaran o se rescindieran los contratos.

Aunque… ¿No sería una solución más económica y justa?.

EF2000

Pues bien, vayamos al primero de los grandes contratos para la aviación española, el avión de combate europeo EF2000.

España ingresó en el consorcio Eurofighter GmbH en 1983 con otros tres países más (Italia, Alemania y Reino Unido) para diseñar y fabricar el futuro avión europeo de combate : en principio, el avión tendría la doble misión de dotar a las fuerzas armadas de cada uno de estos países de aviones de combate (Reino Unido 232 aparatos, Alemania 180, Italia 121 y España 87) y de vender a “terceros” el avión así diseñado.

La inversión comprometida (y al parecer desembolsada) de España ha sido de 10.795 millones de euros (según Wikipedia ) o de 10.629´86 (según Cuarto Poder), aunque después, y dados diversos problemas de fabricación, retrasos, mejoras y sobrecostes de los aviones, España ha acordado con el consorcio recibir sólo 70 aparatos (ya tiene 61 en su poder y los 9 restantes irán saliendo antes de finalizar 2018) por el mismo precio comprometido, los casi 11.000 millones de euros.

Es una suerte que no somos capaces de valorar, porque nunca hemos sido capaces de apreciar el enorme logro de conseguir comprar algo por un precio y que nos den algo más caro pero en menor cantidad de unidades de las comprometidas. Pongamos por ejemplo, que te compras una bici por mil euros, y te la dan por 1.200 pero sin una rueda.

Veremos si somos capaces de hacernos unos ligeros cálculos. Acaso seamos capaces de entender mejor este apartado de la negociación.

Con los 84 aviones comprometidos, al precio de 10.629´86 millones de euros (pongámonos en el escenario más modesto), cada avión de combate de estos nos costaría 126´54 millones de euros, una cantidad desmesurada que acaso diera para construir varios colegios o para zanjar grandes problemas sociales.

Pero si finalmente recibiremos 70 en vez de 84, el precio por aparato será de al menos 151´85 millones de euros, algo que resulta escandaloso.

Doblemente escandaloso porque, opinamos, para poder “recuperar” este enorme dispendio económico, a los estados consorciados no les quedará otro remedio que emplearse a fondo en buscar compradores de otros aparatos de estos para que financien nuestra defensa con los beneficios de la venta de estas armas. Es decir, fomentar la inestabilidad, el armamentismo, el militarismo, la venta de armas… como lo quieran llamar.

Un problema añadido: el avión tiene toda la pinta de ser una castaña pilonga, y la mayoría de los ejércitos, incluidos los consorciados, empiezan a valorar el hacerse con aviones americanos F35 en detrimento de estos aviones. España, entre otros, está mirando precios de estos aviones americanos (y aquí sale por segunda vez Pedro Morenés, flamante embajador español ante EEUU, ¿curioso?).

A-400

Vayamos al segundo gran negocio, los A400M, un avión de transporte también europeo, fabricado por el consorcio Airbus (con capital de España, Alemania, Francia y Reino Unido).

Igualmente planearon hacer un “avión europeo de transporte» con la doble finalidad de dotarse de estos aparatos y de venderlos al resto del orbe.

La planeación y el diseño del avión ha sido catastrófica, con fallos en los motores y la aviónica, hasta el punto de haberse causado muertos. Los retrasos acumulados en la entrega son de más de cuatro años, con sus consabidos sobrecostes. Ahora resulta que el diseño que se hizo del avión no tuvo en cuenta uno de sus principales cometidos: cargar y descargar personas y cosas. Las puertas diseñadas para ello son pequeñas y mal diseñadas, los soldados no pueden saltar en condiciones… Osea.

El coste inicial para España era de 4.332´54 millones de euros para obtener 27 de estos aviones. Al final los aviones se han encarecido un poco y España recibirá (de momento sólo tiene uno) 14 aviones, eso sí, al precio de 5.019 millones de euros, unos 700 millones más caro por 12 aviones menos, todo un negocio por el que no sabemos a quién hay que felicitar en concreto.

Eso sí, tendremos la suerte de que estos aviones se entregarán con menos capacidades de las inicialmente previstas, aunque la empresa se compromete a realizar en el futuro el “retrofit” (suponemos que una adaptación) de los aparatos para que alcancen la configuración final sin ningún coste adicional. ¡menos mal!.

De modo que, suma y sigue: si antes el precio por avión era de 160´5 millones de euros, ahora, que tendremos además menos aviones y sin «retrofrit-ar», ha subido a 185´88 millones. De nuevo cantidades impensables con las que podríamos abordar múltiples problemas sociales secularmente desatendidos o infradotados.

Los helicópteros Tigre

Se fabrican a partir de un inicial consorcio constituido por MBB (alemana) y Aéroespatiale (francesa), por AIRBUS , donde participa también España y Reino Unido.
Como no podía ser menos, España pidió 18 de estos helicópteros por los que iba a pagar 1.353,5 millones de euros, que después de diversos retrasos y complicaciones, han acabado pasando a ser 1.515 millones de euros, o, lo que es lo mismo, de los 74´19 millones de euros por helicóptero a los 84´16 millones de pago final (eso sí, después de renunciar, para no encarecer todavía más, a la adaptación de los 6 comprometidos en el contrato inicial por el motor).

17.163,86 millones de euros ¿para qué?

Si nos tomamos el pequeño esfuerzo de pedir la cuenta, como en el bar, nos sale que estos tres desastrosos programas que han comprometido en nuestro nombre el trío calaveras y sus adláteres, han costado nada menos que la friolera de 17.183,86 millones de euros, una cantidad abrumadora que equivale a lo que se gastó Europa en control migratorio en 2016 , un año caliente en desplazamientos humanos y en la política represiva de Europa en la materia, o el equivalente a más de 100 veces el gasto presupuestario del Plan Nacional de Drogas previsto para 2017 o en igualdad de oportunidades entre hombre y mujeres, más de 200 veces lo gastado para el mismo período para atención a la infancia y a las familias, más de 50 veces lo gastado en promoción y servicios a la juventud o en prevención de violencia de género, más de 30 veces lo que se destina a la Dirección y Servicios Generales de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad… y así, suma y sigue.

Pero siendo la cifra tan escandalosa, lo más grave no es la cifra.

Lo grave, lo principalmente grave, es que estos aviones, en realidad, para lo que valen no es para defender a España de amenazas a su integridad. Son armas de “proyección”, de largo alcance, es decir, de ataque a muchos kilómetros de nuestras fronteras, donde, por cierto se usan y van a seguir usándose.

Son los aviones que nos convierten en una potencia intervencionista, en un aliado de la nefasta política militarista occidental.

Gastamos mucho. Gastamos mal. Derrochamos. Pero sobre todo, gastamos en imponer un orden militarizado e injusto que nos envilece, que nos devuelve nuestra peor imagen, que causa un sufrimiento inconmensurable allá donde participa nuestro militarismo y que, como rebote, vuelve a nosotros en forma de mayor inseguridad e inestabilidad mundial.
Eso sí, para que se enriquezcan unos cuantos en nuestro nombre y con el silencio cómplice o desinformado de la inmensa mayoría.

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Más errores de diseño de Navantia

Fragata+Numancia+y+Juan+Carlos+I+en+traslado+de+pesos+ligeros

Armada Española

Fuente: El Confidencial

Relata El Confidencial otra memorable intervención de la empresa pública Navantia que puede dar al traste con la expectativa de negocio que la propia Navantia había levantado mandando barcos de guerra españoles «a prueba» al ejército australiano para que se enamoraran de éstos e hicieran un encargo importante.

España ha vendido a Australia dos barcos anfibios de la clase Camberra,que se «botaron» en 2014 y 2015 respectivamente y planeaba venderle otros nueve.

Los barcos habían sido diseñados y fabricados parcialmente en España, concretamente en El Ferrol, y transportados luego a Australia para su acabado y para ponerlos al servicio de su ejército.

No sólo los barcos vendidos han supuesto un pingüe beneficio para el complejo militar industrial, sino que, entre unas cosas y otras, Navantia ha puesto una gran parte de sus expectativas en colocar armas a los australianos

Navantia ha vendido también el diseño del buque de asalto anfibio turco TCG Anadolu que se construye en los astilleros Sedef. El astillero español además está entre los tres preseleccionados para el contrato SEA 5000 en Australia por nueve fragatas antisubmarinas por valor total de más de 30.000 millones de dólares, con un diseño basado en las futuras F-110 para la Armada española. Compite con un astillero italiano y otro británico.

Hasta aquí todo parece normal, dentro de esa idea de la normalidad que trastoca los valores y predica que vender armas es bueno. Pero

Sin embargo, unas averías en dos ejemplares de la clase Canberra australiana han levantado una fuerte polémica en ese país, cuyos medios acusan al fabricante español de tener toda la culpa. Se trata de una seria amenazan al buen nombre de las exportaciones navales españolas en la víspera de un gran concurso para nueve fragatas más

Los  australianos, ágiles cuan canguros, acusan a los españoles de fallos de diseño de los barcos, que ahora no flotan como es debido y han tenido que ser inmovilizados por Australia para ver si corrigen el desastre.

Por eso ha levantado tanto revuelo la reciente inmovilización de los dos buques de la clase Canberra a causa de averías de sus sistemas de propulsión. A mediados de mayo ambos barcos tuvieron que suspender sus ejercicios y maniobras para revisar sus plantas propulsoras ante la aparición de problemas.

El HMAS Adelaide fue colocado en dique seco para revisar sus instalaciones ante la aparición de fragmentos metálicos en muestras de lubricante tomadas de sus ‘pods’ propulsores. Y en el HMAS Canberra se han producido migración de lubricantes (que tienen diferentes densidades en distintas zonas de los motores) por problemas de los sellos

Parece que un fallo parecido al de los barcos ya lo tuvo en España el «Juan Carlos I», del que han tomado el diseño . Así lo explica nada menos que un cotnraalmirante australiano

Posteriormente, el contraalmirante Adam Grunsell, que se encarga de los sistemas navales en el Grupo de Adquisición y Apoyo de Capacidades del Ministerio de Defensa, declaró que «bien podría ser un fallo de diseño», y otras noticias recordaron que el BPE Juan Carlos I español tuvo también problemas

No es por nada, pero esto de los fallos de diseño empieza a sonar de forma alarmante a algo archisabido. Además de carísima y dañina, resulta que la industria militar es una verdadera chapuza.

¿Y así es como piensan estas lumbreras tirar de la economía con el gran potencial de innovación y empleo que se supone que aporta la industria militar?

Estamos apañados.

 

 

 

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El Gasto Militar no son sólo los presupuestos del Estado, sino iniciativas privadas: no a HOMSEC 2017

En este segundo día de «celebración» de la feria de armas HOMSEC 2017 en Madrid, queremos recordar que la economía del militarismo no sólo se nutre de los Presupuestos Generales del Estado, sino de pequeñas/grandes iniciativas privadas que aumentan mucho su impacto en la sociedad española.  La Feria de Armas HOMSEC 2017 sería un ejemplo de gasto militar ejecutado por civiles, pero con el apoyo de muchas instituciones del Estado.

El Gasto Militar 2016 es el último que hemos publicado y muchas de sus cifras son escandalosas:

  • Se publicita que el Presupuesto del Ministerio de Defensa es de 5.787 millones de €, pero el Gasto Militar de 2017 acaba siendo de 30.928 millones de €.
  • Se esconden 25.372 millones de €, el 81’29 %
  • 12 de los 13 ministerios actuales esconden gasto militar
  • El Gasto Militar es el 7’14 % del total de gasto de todos los Presupuestos Generales del Estado.
  • El Gasto Militar es el 2’71 % del total del PIB español, muy por encima del 0’8 % que anuncian el Ministerio de Defensa y los políticos militaristas, e incluso bastante por encima del 2 % que reclama que gastemos la OTAN y Trump.
  • El Gasto Militar genera una deuda de 16.127 millones de €.
  • El Gasto Militar supone:
    • 84’5 millones de € diarios
    • 3’52 millones de € por hora
    • 58.684 € por minuto
    • 978’06 € por segundo

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El destructor USS Zumwalt, otra chapuza multimillonaria de la industria militar

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Por Naval Surface Warriors

Fuente: Expansión

Nos narra Expansión la cadena de chapuzas y averías del que pasa por ser el destructor más sofisticado y caro del mundo.

Esta noticia deberíamos asociarla a otra que hace poco publicamos acerca de los más de 58.000 millones de dólares que EEUU ha dilapidado en programas de armamentos fallidos.

La industria militar parece de una voracidad a prueba de toda lógica y su índice de chapucería, por demás, parece difícilmente superable por cualquier otro tipo de producción que se nos antoje.

El destructor actual es una verdadera ruina que ha enterrado ya más de 4.000 millones de dólares del presupuesto por la primera (de momento única) unidad fabricada, de una serie de cinco que llegará a costar 20.000 millones en total.

Este  barco ha sufrido diversas averías desde que salió del astillero en octubre, a las que se suma ahora un accidente en el canal de Panamá cuando el barco perdió propulsión porque se le metió agua en el motor y chocó contra las paredes del Canal.

Fallos eléctricos en los motores y sistemas de armas, vías de agua en el sistema de arranque del cachivache, y otros pequeños fallos han hecho que el prototipo en funcionamiento sea el hazmereir de la industria militar americana, con reproches como que, por el precio total de los destructores en cuestión (20.000 millones) o por los más de 4.000 del ahora en circulación, se podría renovar el resto de la flota con más garantías.

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A la cabeza de la chapuza y el despilfarro: S-80

Fuente: El Confidencial Digital

No decimos nada novedoso al referirnos, de nuevo, a la inmensa chapuza del diseño y fabricación de los submarinos españoles de la serie S-80 y, por extensión, de Navantia y de la industria militar española.

Quien ahora ha destacado, parece ser que con pelos y señales, la chapuza de Navantia ha sido la televisión británica, ella tan bien informada, en un programa emitido por Discovery Channel hace poco con el título de Incredible Engineering Blunders: Fixed, donde el periodista Justin Cunningham  se dedica a perseguir las mayores chapuzas de la ingeniería a lo largo y ancho del planeta.

Cunningham ha situado en el puesto número 3 de las grandes chapuzas de la ingenieria mundial nada menos que el ejemplo de los submarinos S80 de Navantia.

El proyecto, costó 3.000 millones de dólares, y tuvieron que torpedearlo cuando se dieron cuenta de que pesaba demasiado para flotar. Mientras lo construían, los ingenieros tuvieron un error de cálculo y alcanzó casi las 70 toneladas. La solución fue alargar el submarino, con un coste de ocho millones de dólares por cada metro extra. Los informes dicen que el error fue que los ingenieros colocaron el punto decimal en el lugar equivocado

¿Un despiste en la colocación de un decimal? No parece una información muy rigurosa, pero sea cual sea la causa, lo cierto es que el submarino, por su mal diseño, ha tenido que ser rediseñado y ha generado tremendos sobrecostes que justifican la atención a la industria militar española como una de las más sonoramente chapuceras.

Sea más o menos rigurosa la información de Cunningham, es todo un lujo. ¿Cuándo España ha conseguido un tercer puesto, una medalla de bronce, en algo relacionado con ingeniería mundial?  Pues ahora, con nuestra flamante industria militar y sus desorbitados, innecesarios e injustos presupuestos y proyectos.

Somos la caña.

Dejamos aquí un enlace al programa para deleite del respetable.

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Las exportaciones españolas de armas aumentaron en 2015 un 16%

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Rafael Edwards

Fuente: El País.

Las estadísticas de la Secretaría de Estado de Comercio arroja cifras escandalosas de venta de armas españolas autorizadas por el gobierno (por medio de la por la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso). Nada menos que 3.720 millones de euros en exportación y una cartera de pedidos de 10.680 millones de euros más.

Nos situamos así en cifras aproximadas al récord histórico de venta de armas españolas en el exterior y consolidamos el puesto privilegiado en la élite de los vendedores mundiales de armas, uno de los pocos «logros» en los que nuestros empresarios y políticos logran sacar pecho.

Es inadmisible que nuestro buque bandera en la exportación al mundo sea esto: vendemos armas, promovemos la guerra, el militarismo y la violencia estructural, atacamos al desarrollo humano y se enriquecen con ello unos pocos, casualmente en una mezcla de intereses económicos-empresariales y políticos que pasan por encima de cualquier obstáculo y miramiento como pasaba el caballo de Atila, sin que vuelva a crecer la hierba.

¿Nuestro mejor cliente? Arabia Saudí.

¿Otros clientes destacados? el ejército iraki, aquienes vendemos espoletas de munición de artillería y para armas ligeras y granadas de mortero por más de 80 millones; o Marruecos, a quien vendimos en 2015 munición de artillería y antiaérea por 21 millones y otros 24,2 millones de euros más en piezas de aeronaves, un equipo electroóptico naval y sistemas de visión nocturna, o Egipto, que compró armas españolas por 106,4 millones, entre otras cosas cuatro aviones de transporte, recambios para vehículos de transporte y blindados, cadenas de tanques, repuestos para motores de corbetas y detectores de dispositivos ópticos, sin olvidarnos de la cooperación con el gobierno turco, Malasia y otros países de igual catadura.

Promovemos la guerra. Sobran comentarios.

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Otra vez el despilfarro de la industria militar. El A-400M y sus constantes sobreprecios y errores

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Por AlexOsaki

Fuente: El País

Los desaguisados del emblemático avión militar A-400M, del consorcio Airbus Military (en el que participan España, Francia y Alemania como socios principales y principales impulsores de esta recrecida militarista) son de tal magnitud que hasta Miguel González, de El País, se hace eco de la cuestión y, sorpresa, lo cuestiona.

Repasemos los desaguisados:

  1. errores garrafales de diseño que tiene que ver tanto con los sistemas electrónicos (lo que causó al parecer el accidente de hace año y medio en Sevilla);
  2. Mala calidad del material de ensamblaje de las alas de la nave («pequeñas grietas» y fisuras, junto con otros deterioros a la resistencia que deben soportar)
  3. Problemas sin aclarar que han generado la rotura de los cristales de la cabina en vuelo y que por ahora no se sabe a qué achacar.
  4. Graves defectos en los motores que los gobiernos impusieron para el avión: un motor nuevo y diseñado ex profeso por imposición de los intereses del complejo militar-industrial europeo, el Europrop International TP400-D6, diseñado por un consorcio que integran la alemana MTU, la francesa Snecma, la británica Rolls-Royce y la española ITP.  Dicho motor, que no estaba contrastado, ha generado problemas de diseño que afectan a la estabilidad de los aparatos y ha obligado a cambiar ahora las » reductoras» de los referidos motores por otras de la marca italiana Avio Aereo, filial de la estadounidense General Electric, con los consabidos sobrecostes
  5.  Una inversión, hasta la fecha, de más de 21.500 millones de euros, a la que habrá que añadir, como poco, un sobrecoste de otros 8.000 millones más para resolver la chapuza existente.

Airbus es un ejemplo, no una excepción, de la mala calidad y lo despilfarrador en sí que es todo el negocio de la invención y fabricación de artilugios de guerra: un dinero que se despilfarra y que sale de la sociedad, que lo invierte en esta chapuza en vez de destinarlo a causas más necesarias o más nobles.

Llama la atención, a su vez, la diferente preocupación y exigencia de los gobiernos del consorcio Airbus: mientras los alemanes exigen compensaciones y no quieren correr con los platos rotos (tal vez apuntan a la desarticulación del megacomplejo Airbus que tan mal resultado está dando), y los franceses ya optan por adquirir otros aviones diferentes, los españoles, el otro plato de la balanza, guardan silencio y ocultan los problemas, con la artera y burda excusa de que el ensamblaje de estos aviones despilfarradores e inútiles da trabajo en Sevilla.

Y lo que a todas luces es un escándalo monumental y un chorreo de dinero público tirado en manos de los vendedores de armas, en España pasa desapercibido, sin que nadie diga ni pío, tan entregados como están todos los partidos políticos a los caprichos del complejo militar-industrial y a la lógica de la venta de armas.

Y es que la fe, deben creer, mueve montañas.

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Mas defectos de fabricación en los carísimos A400 de Airbus military

A-400

Por Dave_S.

Fuente: Infodefensa

Como es sabido, la industria militar, amén de su pequeño problema ético, es además de una tremenda ineficacia. Submarinos que no flotan, fusiles de asalto que se recalientan y fallan más que las escopetas de feria, aviones que no vuelan…

Ahora son los A-400 que está fabricando Airbus MIlitary, la mega industria de armas con participación de los estados francés, alemán y español. Estos carísimos aviones, al parecer, tienen unas grietas que los hacen inviables y obligan a una corrección que, por supuesto, se realiza con dinero público que los estados partícipes van metiendo a esta empresa de venta de armas.

El Ministerio de Defensa alemán, mucho más serio que los otros partícipes, ha exigido el arreglo del entuerto y acaba de informar al parlamento alemán (que por cierto había cuestionado el proyecto por su ineficacia) que el grupo fabricante va  corregir los aviones.

Más particularidades de los alemanes frente a la industria militar: ante los retrasos considerables en la entrega de aviones contratados por el ministerio de defensa alemán, éste multó a la empresa con 13 millones de euros. En España los retrasos se han producido en igual cuantía, pero las multas han sido cero, al igual que la exigencia de información por parte de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados o la información suministrada y el interés puesto en ello por los medios de comunicación.

AIrbus campea a sus anchas, sin control, recibiendo cuantiosas subvenciones, vendiendo aparatos a mansalva, promoviendo guerras de forma indirecta, pero encima fabrica mal. No es de fiar.

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Estrategia española de Política Industrial de Defensa 2015

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No más armas

 

Fuente: Ministerio de Defensa

Mal deben andar las cosas en el grupo de presión de los halcones españoles cuando, antes de que se defina el nuevo gobierno, ya le han puesto deberes para condicionar las políticas en materia de seguridad, sacando, desde la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa un documento al que llaman «Estrategia Industrial de Defensa 2015«.

El documento pretende cerrar un debate que la sociedad ni siquiera ha abierto, y lo hace en beneficio de la industria militar y sus intereses, pasando por encima de las prioridades sociales y políticas de una sociedad acosada por la creciente pobreza y desigualdad.

El documento propone diversos objetivos e indicadores concretos a conseguir para 2025 y que nos parecen un verdadero despropósito y la muestra del cinismo más absoluto del que son dueños estos señores de la guerra.

España a la cabeza

En primer lugar, afirman que la pretensión de toda esta estrategia es situar a España en los primeros niveles de Europa (pág. 18 del documento):

El nivel de ambición establecido para la estrategia industrial de defensa persigue situar a la base industrial y tecnológica española en niveles similares a los alcanzados por los principales países de nuestro entorno europeo.
Llama la atención esta recurrente pretensión de nuestro militarismo. Estar situados a la cabeza, entre los principales países de nuestro entorno.
¿Es compatible este esfuerzo que exige la pedigüeña y dañina industria militar con el nivel, sideralmente alejado de los principales países de Europa, de paro, de precariedad, de exige inversión social, de desigualdad abusiva, etcétera.
Llama la atención que el Gobierno del PP pretenda consolidar en los primeros lugares de Europa precisamente a la industria militar. No aspira (ni tiene para ello estrategia alguna) a situar a España en niveles similares de bienestar social, empleo de calidad, necesidades sociales cubiertas, redistribución de riqueza y posibilidades, servicios públicos, derechos humanos, etc,  que esos países a los que quiere emular en lo militar.
Sirve esta estrategia a los egoístas intereses de la industria militar, no a los generalistas intereses de la sociedad, a la que deja de lado.
Incrementar las inversiones del Ministerio de Defensa.
La propuesta es escandalosa. Proponen que el capítulo de inversiones del Ministerio de Defensa se aumente hasta el 0,2% del PIB (unos 2.000 millones de euros) en los presupuestos.
La cantidad es desmesurada e innecesaria si atendemos a las necesidades de defensa de un país que proclama que no tiene enemigos, pero además engañoso, porque fuera del presupuesto del Ministerio de Defensa el Estado ya realiza un gasto en inversiones militares (sobre todo en armamentos) ingente y que nos ha llevado a arrastrar una deuda, hasta ahora, de más de 30.000 millones de euros.
Facturar un 1% del PIB en armas anualmente
Lo dice así
incremento en la facturación global del sector hasta alcanzar el 1 % del PIB en las ventas directas de material de defensa.
Como se ve, otro de los indicadores es que el sector sea capaz de facturar anualmente unos 10.000 millones de euros, un 1% del PIB. Supone una desmesurada producción de armas que serán lanzadas inmisericordemente al mercado nacional e internacional y no precisamente para asegurar la paz, sino para todo lo contrario.
Enfoque altamente peligroso y exportador.
El siguiente indicador es no menos alarmante. Pretenden nada menos que
Aumento del peso específico de las exportaciones de defensa hasta alcanzar el 15 % delas exportaciones totales de defensa en la Unión Europea
Recordemos que, según el SIPRI, España ya es el sexto exportador mundial de armas con una cuota de mercado del 4% mundial, lo que equivale a una cuota ya importante del mercado europeo.
En este punto la clarividencia del Plan es apabullante: la industria de defensa necesita que el Ministerio le allane el camino y que influya en la definición de escenarios relacionados con al defensa que permitan la colocación de armas españolas. en román paladín, que les ayuden a la venta con su influencia y que, dado que en los foros internacionales donde participa se «define» la seguridad (se decide la guerra y la paz), ayude al negocio generando oportunidades para nuestra industria. ¿Quiere decir que una de las estrategias comerciales españolas será fomentar los conflictos?.
Lo dicen así de fino (Pág 43):
Debido a la relevancia de las relaciones y de los foros internacionales en el ámbito de la defensa, resulta especialmente crítico el desarrollo de la capacidad de apoyo a la proyección exterior no solo de las empresas españolas, sino también del propio Ministerio, de forma que esté presente y posea capacidad de influencia sobre los foros supranacionales que actualmente definen la evolución de la defensa en su conjunto y del mercado asociado a la misma
Se puede ser más grosero, pero no más claro.
Privilegiar la I+D militar.
Si repasamos el período del rajoinato, donde los recortes de I+D+i han repercutido gravemente en la ciencia y la investigación de calidad española, veremos que el PP ha mimado la I+D+I militar de forma escandalosa.
Pero la codicia llama a la codicia y estos señores de la guerra deben ser como los dragones más insaciables y piden más. Lo dice así el Plan (Pág 18)
Incremento en 8 puntos porcentuales del gasto en I+D de la BITD (base industrial y tecnológica de la Defensa) respecto al total de su facturación en material de defensa
Privilegiar a las industrias militares españolas en la contratación del Ministerio de Defensa
Tratan de garantizar una contratación principalmente de empresas españolas en los programas del Ministerio de Defensa. Lo explican así
Alcanzar una participación de las empresas españolas del 70% en los programas de armamento y material, en general, y de un 60% en los programas asociados a las CIED (capacidades industriales estratégicas de defensa)
Debemos observar que Morenés y su Secretario de Estado se han empeñado en estos cuatro años en construir un «polo militar industrial » español, el cual está dominado (tanto en lo estratégico como porque participan del principal accionariado de las industrias más importantes y porque son el principal cliente de dicha industria) por el propio Ministerio.
Involucrar a las PYMES en el sector
Pretenden también involucrar a las Pymes en el sector de la defensa como una salida a la baja realidad de PYMEs españolas. Da la impresión de que Defensa pretende sacarnos de la crisis por medio de la militarización.
Lo explican con un indicador muy claro: reservar un 30% de los contratos de armas del Ministerio a las PYMES (el otro 70%, tal vez donde se encuentre el meollo del gasto a las grandes compañías de siempre).
Alcanzar una cuota del 30% de participaciónde las PYMES (en términos de facturación y número de empresas) en los programas de Defensa nacionales.
Empleo cualificado
La lectura de este indicador es algo confusa y nos parece que lo es a propósito. Hablan de aumentar el personal cualificado en el total de recursos humanos del sector y podría dar la impresión de que se refieren a aumentar el personal del sector (unos 20.000 en la actualidad, la mayoría personal cualificado). Veamos:
Incremento en 6 puntos porcentuales del empleo cualificado (personal titulado) en CIED respecto al total de RR.HH. en este ámbito.
Pero el indicador no habla de aumentos de plantilla, sino de variar la distribución para que un 8% del personal sea personal cualificado; objetivo que se puede conseguir sin aumentar ni un solo puesto de trabajo globalmente, simplemente despidiendo personal no cualificado ( o esperando a su jubilación) y contratando otro cualificado en las condiciones que se indican.
Resta decir que para un sector que produce en armas un 1% del PIB y aspira a una cuota de producción y mercado del 15% europeo y del 4% mundial, 20.000 trabajadores no es una cifra ni siquiera moderada de personal, lo que convierte al sector, amén de muy lucrativo para sus inversores, en poco útil para el conjunto de la sociedad y para el drama del paro.
Productividad.
Proponen su aumento mediante la innovación y la gestión del conocimiento de forma que se fijan como meta
Aumento del 30 % en la productividad media del sector por empleado
Concentración de empresas
Proponen como último indicador que se desarrollen estrategias para el crecimiento de las empresas del sector y su integración en unidades más grandes.
En suma, un sector que es altamente ineficaz, que necesita para sobrevivir el constante estímulo del estado por subvenciones, contratos innecesarios y ayudas a la venta de armas (y generación de conflictos) en el exterior, quiere anclarse más aún en sus privilegios insolidarios y dañinos y asegurarse una gran tajada del mimo y del presupuesto público, sin plantearse ni por un momento la posibilidad de su reconversión hacia necesidades sociales lógicas y más justas.
Nos queda, ante este sector, un largo camino hasta 2025, fecha en la que fijan el cumplimiento de sus metas, para desenmascarar la insolidaridad de la política industrial de la defensa, reivindicar su desmantelamiento y/o reconversión y luchar contra los señores de la guerra y contra los políticos que miran para otro lado.
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