Tag Archive for Juan Carlos Borbón

Tenemos una democracia parcial y muy parcial

Imagen de PortaldelSur Es

El título no es un error.  Nos referimos a que:

  • Nuestra democracia es parcial, muy cortita.  No se puede hablar de todo y menos votarlo todo.  Hay temas que sólo deciden las elites y éstas suelen ser conservadoras y tenerlo todo atado y bien atado.  Ya se vio con las protestas masivas contra la participación de España en la guerra, ningún caso a la reclamación social, y luego, para colmo, hemos ido haciendo intervenciones militares en múltiples escenarios bélicos.  Dichas intervenciones no han aportado nada a la resolución de los conflictos, antes bien los han enquistado.  Ya se vio en el clamor popular sobre la monarquía.  Ningún caso.  Se cambia un rey vetusto por otro tierno, pero se deja igual la institución y lo que significa.  Ya se ha visto con las imágenes de ayer, que si nos las sirven hablando de cualquier país bananero o de cualquier dictadura de hace años no nos hubiesen causado tanta indignación como sabiendo que son propias:  es la policía y la guardia civil quien por la fuerza se lleva (confisca, dirían ellos) las papeletas, las urnas y las urnas con papeletas ya depositadas.  La militarización de un conflicto (recordamos que la Guardia Civil es un cuerpo militar) para evitar la democracia.  Una y otra vez se nos enseña que no hay soberanía ciudadana en los temas que realmente nos importan.
  • Nuestra democracia es muy parcial, muy de parte, porque siempre está al servicio de una parte, no del global de la sociedad.  Siempre está al servicio de las elites económicas cuyos bancos son rescatados y sus directivos reciben primas por sus chanchullos. Se hace una reforma laboral al servicio de los grandes empresarios y para facilitar los ERES y el lucro de unos pocos. Se privatiza al servicio de los de siempre sanidad, educación o cualquier otro servicio público, que pasa de ser un derecho a ser un negocio. Pero nunca están con los de abajo que se ven expulsados de sus viviendas y enjuiciados por ocupación.  Que se ven despedidos y con empleos precarios. Con mala calidad de su educación y con rebajas en sus derechos sanitarios. Prima más el derecho a la propiedad privada que el derecho a la vivienda o el derecho a tener trabajo.  Cuando se habla de optar entre cañones o mantequilla el debate se para en seco porque lo único que se permite es la violencia.

En el mundo de la paz ocurre igual.  La democracia es parcial y muy parcial.  No hay forma de que las Directivas de Defensa Nacional se debatan por la ciudadanía, las deciden unos pocos.  Tampoco hay forma de que el gran engaño que supone que las cuentas oficiales hablen de un presupuesto del Ministerio de Defensa de 7.638’54 millones de € mientras que nuestras cuentas hablan de un Gasto Militar de 34.068’29 millones de € queden aclaradas por una auditoría independiente.

La gran mayoría de la sociedad no tenemos derecho a decidir.  Sólo deciden los conservadores que nos explican que éstos son asuntos de Estado y que en ellos el consenso político impide los cambios.  Pero, … ¿qué consenso?, ¿cuándo se logró?, ¿quiénes lo hicieron?

Mentira tras mentira, tema tras tema, imposición tras imposición, siempre sin derecho a decidir salvo que decidamos lo que a ellos les interesa.

Así no es extraño que nos convirtamos en transgresores.  Transgredir viene del latín transgredior, -gressum.  Significa ir (gradior) más allá (trans), atravesar, sobrepasar.

Estamos acostumbrados en el pacifismo a transgredir, a ir más allá, a proponer alternativas que sobrepasan las estáticas realidades de aquellos que quieren conservar este mundo injusto e inhumano porque obtienen beneficios personales.

Pero a l@s pacifistas, antimilitaristas y noviolentos no nos vale cualquier transgresión.  Ha de ser ética, justa y legítima.  No vale utilizar las artimañas políticas y/o legales que usa la elite retorciendo la legalidad una y otra vez a su conveniencia.  La transgresión por la que apostamos o es legítima y ética o no es.  El fin, para nosotr@s, está en los medios.

Con cariño, de Utopía Contagiosa.

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La doble agresión española al Golfo Pérsico

Imagen de Abraham Puthoor

Interesantísimo y acertadísimo nos parece el artículo de Nazanín Armanian en Público titulado «España en el Golfo Pérsico:  de la agresión militar a la económica» en el que se critica con datos y análisis sobrios la política económica y de exteriores de España en el Golfo Pérsico, además del papel de la Corona y nuestra indignante y constante venta de armas a aquellos países.

Se pregunta Nazanín:

¿Debe España cortar o reducir sus relaciones con los gobiernos del Golfo Pérsico por ser estos sistemas dictatoriales,  o hay que respaldar las buenas relaciones entre las casas reales española-árabe por el bien de las empresas españolas, y que por ende y como aseguran por el beneficio de los españoles?

Parece que el papel de España es el de un carroñero pequeño, que ha de contentarse con las migajas que dejan los grandes:

Las guerras lanzadas por EEUU durante las últimas décadas han sido una gran oportunidad para potencias medias como España para hacerse sitio en espacios donde tenían escasa o ninguna presencia, como el Golfo Pérsico y Asia Central. El no ser protagonista principal de dichas hazañas bélicas ha hecho que los gobiernos ‘mini imperialistas’ de España pudieran mantener la imagen de nación amigable que proyectan sus ciudadanos por el mundo.  

Los recientes viajes de las autoridades y empresas españolas encabezadas por la Casa Real al Golfo Pérsico, además de afianzar la monarquía como institución, tenían los objetivos de buscar inversión extranjera y a la vez conseguir suculentos contratos en la zona.

El Golfo Pérsico (nombre que mantiene desde el siglo V a.C.), representa para Madrid una prioridad estratégica, política y económicamente, por sus ingentes barriles de petróleo y la estratégica carretera marina (el estrecho de Ormuz, deformación fonética del nombre de Ahura Mazda, la antigua deidad iraní de la Luz y la Sabiduría), por la que pasan unos 19 millones de barriles a diario.

Los datos que da Nazanín son sobrecogedores para todos aquellos que no queremos participar ni en las guerras ni en el negocio de las armas y nos dejan como un país agresor sólo preocupado por llenar sus arcas y sin ningún deseo de solidaridad internacional:

La subordinación a las directrices de Washington, así como la alta dependencia energética de España y su naturaleza de gran mercader de armas (el séptimo exportador del mundo), son parte de los motivos de la participación de este país en las tres guerras que devastaron la región:

1. En el conflicto entre Irak e Irán (1980-1988) España vendía armas a ambos países, y no sólo con el objetivo de lograr un lucrativo negocio, sino también para aplicar la doctrina estadounidenses de “doble contención”, que planeaba la destrucción de ambas potencias regionales para convertir a Israel en el país hegemónico de la región. Aquella guerra dejó 1,5 millones de muertos, 7 millones de mutilados y decenas de miles de casas, escuelas, presas o fábricas destruidas.

2. En la guerra encabezada por EEUU en 1991, bajo el pretexto de rescatar a Kuwait de la invasión de Irak (ver: Recordando dos patrañas bélicas).

3. En la invasión militar a un moribundo Irak en 2003; un ataque que sepultó bajo toneladas de bombas a decenas de miles de seres humanos, además de a una de las cunas de la civilización humana. Los 25 millones de iraquíes a los que destrozaron la vida aún esperan recibir una sencilla disculpa, y un juicio que lleve ante los tribunales a los criminales que organizaron aquella matanza.

También es de destacar la relación entre la energía (en forma de petróleo) y el negocio de las armas en el caso de Arabia Saudí:

 el segundo suministrador de crudo de España (después de México), firmó en 2012 con las entidades españolas contratos por el valor de 6.736 millones de euros, después de que el Fondo Hispano Saudí de Infraestructuras y Energía -creado en 2007 por la mediación de Corinna, la amiga de Juan Carlos de Borbón-, no funcionara, aunque ella cobrase unos cinco millones de dólares. (Ver. Arabia Saudí: el silencio blanco y un coctel de wahabismo y petróleo).

En 2011, el rey de España consiguió el megacontrato de 100.000 millones de euros del Ave Meca-Medina, para que los aspirantes a ser “Hayi” (título honorífico de quienes han visitado la Kaaba), tengan algo de España, país que se ha hecho cargo también de construir las vías férreas que conectarán el norte del país al sur, de nuevas carreteras, depuradoras, desaladoras, etc.

La guinda de esta locura de derroche la pone la intención de los saudíes de encargar a los españoles la construcción de algunos de los 16 reactores nucleares que tienen previsto inaugurar, justo cuando se cree que con la complicidad de Pakistán planean conseguir bombas atómicas. En este país, exportador del Oro Negro e imanes wahabitas, donde el 21% de los niños mueren antes de los 5 años.

Todos nos deberíamos preguntar qué estamos propiciando armando a los petrojeques, de qué nos sentiremos culpables dentro de unos años cuando la guerra (violencia directa estalle) o cuando seamos más conscientes del apoyo que damos a la violencia estructural y cultural que damos en aquellos países:

Las armas entran en el Golfo Pérsico como churros;  más que la harina para el pan, y más que las medicinas para aliviar el dolor. A la región más militarizada del planeta se destinan el 30% de todas las armas que se venden en el mundo. Una buena tajada se la llevó España en 2013, cuando duplicó sus exportaciones de artefactos bélicos a la región – un tercio del total, por el valor de 3.907,9 millones de euros-, a pesar de que convenios internacionales se lo prohíben, porque los sátrapas del Golfo Pérsico infringen los derechos humanos.

Resulta evidente que nuestra actuación económica y política en el Golfo Pérsico es una forma de violencia estructural, pero, sobre todo, si atendemos a los aspectos de violencia estructural y cultural podríamos, incluso, considerarla como una forma de terrorismo económico de estado.

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¿España, 7º exportador de armas, en el Consejo de Seguridad de la ONU?

Imagen de Bernardo Londoy

Fuente:  Ministerio de Exteriores.

España se está postulando como candidata al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el 2015-2016.  Parece que España anunció sus intenciones en 2005.  Además, hay que recordar que ya estuvimos en el Consejo de Seguridad en 2003-2004.  Parece que nuestro políticos del PP-PSOE han decidido que lo lógico es que nos toque cada 10 ó 12 años.  Y ello porque nuestra presencia en tan alto organismo parece otra de las consecuencias de que la política de exteriores sea una política de estado.  Ante ello, los ciudadanos podemos mirar pero no opinar.

En la propaganda, a todo color y en 28 páginas, que podéis encontrar en el enlace anterior se desgranan nuestro méritos:

–  España ha demostrado su multilateralismo.  Es decir, unas veces hemos estado del lado de la OTAN, otras del lado de Estados Unidos y otra del lado de la Unión Europea.  Lo curioso es que los tres lados suelen coincidir demasiadas veces como para que España pueda presumir de multilateralismo.

–  España ha defendido la no proliferación y el desarme.  La no proliferación, se entiende de aquellas armas que no poseemos y el desarme, se entiende, de los demás países.  Además, el desarme lo hemos defendido a rajatabla hasta que nos hemos convertido en el 7º exportador mundial de armamentos.

–  España ha sumado esfuerzos en la prevención de conflictos.  Lo cual les ha quedado clarísimo a los malienses, a los afganos y a tantas zonas donde hemos desplazado tropas y donde no se ha mejorado ni un milímetro ningún ránking sobre calidad de vida.  Parece que nuestra forma de prevención de conflictos lo que consigue es que se enquisten, lo cual viene muy bien a nuestra industria armamentística para seguir vendiendo.

–  España ha desplegado también enormes energías para que el mundo sea un lugar más próspero, habitable y justo, para la generación actual y para las venideras. Nuestro objetivo primordial es la lucha
contra la pobreza y por ello, defendemos un modelo de desarrollo sostenido y sostenible.  Pero a nosotros nos entran muchísimas dudas.  ¿Dónde está el tantas veces reclamado socialmente 0’7 % para desarrollo, se puede considerar nuestra operación Atalanta contra la piratería en el Cuerno de África como una lucha contra la pobreza?  Quizá contra la de nuestras industrias atuneras y de seguridad, pero no hemos aportado nada de desarrollo a la gente de dicha zona.

–  130.000 soldados han contribuido desde 1989 en las 28 operaciones militares en el exterior.  Por ello a nivel internacional se nos ve como un país intervencionista que impone sus criterios y somos considerados como enemigos.

–  Por otro lado, somos un país en el que nuestros ministros de Defensa son o han sido miembros de la inmoral industria armamentística.  ¿Cómo podemos dar ejemplo así en el Consejo de Seguridad?

–  En el colmo del cinismo dicen que:  Apostamos por la promoción de las energías renovables como una herramienta para hacer frente a esos desafíos (Desarrollo Humano Sostenible).  Aquí nos gustaría ver la opinión de los grupos de base que realmente trabajan por el desarrollo de las energía renovables.  Seguramente superarían el adjetivo de cínicos que hemos usado.

Las verdaderas razones del gobierno del PP-PSOE para estar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas son, realmente, inconfesables:  seguir haciendo lobby para la venta de armas a la que se dedica en primera persona el monarca.

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Las bases militares generan dependencia económica y paro

Fuentes:  Diario de Morón y 20 minutos.

Desde hace años venimos defendiendo en este blog que la existencia de bases militares en una región, lejos de ser la panacea para el empleo con la que se presentan, es una fuente inagotable de dependencia económica y de paro.  Ahí va el ejemplo gaditano:

El comité de empresa de «Vinnell-Brown & Root Spain» (VBR), la empresa gestora del mantenimiento de la base aérea de Morón de la Frontera, cuyo uso comparten España y Estados Unidos, ha aprovechado la reciente visita a Sevilla del ministro de Defensa, Pedro Morenés, para entregarle en mano un informe sobre el conflicto que sacude a la plantilla española de estas instalaciones militares, a cuenta del despido «masivo» de trabajadores españoles pese al repunte de la actividad castrense.  (…)  y su sustitución por personal estadounidense. Y es que en los últimos años, recordémoslo, «Vinnell-Brown & Root Spain» ha consumado dos expedientes de regulación de empleo (ERE) con unos 185 despidos y la plantilla teme una tercera reestructuración.

Parece que EE.UU. pone el personal militar:

Todo ello en un marco en el que Estados Unidos amplió el año pasado su contingente con el despliegue de 500 marines y ocho aviones en la base de Morón y ahora ha acordado con el Gobierno de España un nuevo incremento de su presencia militar hasta sumar 850 infantes de marina y 17 aeronaves de transporte, repostaje y apoyo.

y, también, quieren poner el personal civil.  Entonces, España pone el suelo patrio y nos ofrecemos como escudo de los ataques que se quieran realizar contra la política imperialista yanki.  Un negociazo.

Lo que más debería preocupar a los trabajadores es que Morenés, un conocido girapuertas que está, fundamentalmente, al servicio de la industria armamentística, haya dado buenas palabras a los trabajadores:

Según los trabajadores, el ministro de Defensa ha argumentado, en el marco de este encuentro, que «ha mantenido cinco reuniones con su homólogo, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Chuck Hagel, y le ha comunicado la preocupación del Gobierno español por los despidos y le ha pedido su paralización, así como una mayor sensibilidad en materia laboral«. «Morenés nos ha pedido paciencia e indica que estudiará con detenimiento nuestro informe y velará por nuestra estabilidad laboral«, concluyen los trabajadores españoles de la base aérea de Morón, ubicada no obstante en el término municipal de Arahal.

Seguro que de un hombre tan ético como este industrial de la muerte se fían todos.

La estrategia militar es muy clara.  Lo primero es conseguir que una comarca entera dependa económicamente de ellos.  Luego imponen sus condiciones en todos los ámbitos.  Entre tanto, van imponiendo el modo de vida militar en la zona y van creando la cultura de que son imprescindibles.  Como ya no hay alternativa porque ellos significan el mucho o poco empleo que hay en la zona, tampoco es lógico que haya protestas.  Al final es un ejemplo más de microimperialismo militar y económico.

También es curioso que nuestro rey viajero (para vender armas a los países del Golfo Pérsico) no haya movido ni una muleta por la cuestión del paro en Morón.

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¿Y si el ejército ocupa Cataluña?

Imagen de Oisin Prendiville

Fuente: Vegamediapress

Hemos encontrado un delirante artículo del ex-coronel Martínez Inlgés, en el que, amén de múltiples improperios que no son de nuestro gusto, explica una tesis que, según él, está elaborada por una especie de conjura político militar en la que estarían metidos tanto políticos actuales como miembros del ejército.

Comencemos por aclarar que nos parece un delirio y no creemos que tenga mucha base. De hecho no ofrece pruebas ni datos que permitan seguir el hilo del plan. Pero la mera hipótesis de que pudiera darse una reacción del ejército y de la élite más españolista, sea ésta u otra, ante una agudización del proceso de ruptura catalán, nos lleva a una pregunta ¿Y qué haríamos si eso ocurre?¿Qué haríamos si el ejército o cualquier otra cosa promueve una intervención militar y autoritaria para imponer su voluntad a ese proceso?

Dice, textualmente, Martínez Inglés que

Por ello, y sin remilgos  de ninguna clase, me atrevo a afirmar (y afirmo) que en las altas esferas de las Fuerzas Armadas españolas (JEMAD, Jefe del Estado Mayor de la Defensa; JEME, Jefe del Estado Mayor del Ejército; JEMA, Jefe del Estado Mayor del Aire y AJEMA, Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada) existen ya planes elaborados, con el conocimiento y la total complacencia del Ejecutivo del señor Rajoy, para intervenir con rapidez, contundencia, nocturnidad y desprecio absoluto por las formas democráticas, en Cataluña si llegado el mes de octubre del presente año la plana mayor del independentismo catalán no ha dado marcha atrás en sus propuestas de separarse de España y siguen con su idea de celebrar un referéndum a primeros de Noviembre.

Y continúa detallando un supuesto plan de acción:

Los planes, según los datos de que dispongo provenientes de fuentes castrenses de toda solvencia, pasarían por ocupar, no más tarde del 20 de octubre de 2014, por sorpresa, de noche y a cargo de unidades de elite del Ejército español (Paracaidistas y Legión), todos los centros del poder político y partidario tanto en Barcelona como en el resto de capitales de provincia de la Comunidad catalana, al tiempo que se decretaba el estado de excepción en toda Cataluña y se dejaba fuera de la ley al actual Gobierno de la Generalitat. El Gobierno del señor Rajoy, una vez terminada la operación nocturna (sobre las ocho de la mañana del día “D+1”) daría cuenta urgente al Congreso en una sesión Plenaria de las Cortes españolas, facilitando toda clase de explicaciones al pueblo español y prometiendo una rápida y “democrática” salida al conflicto.

Insistimos que no le vemos mucho recorrido a la opinión del ex-militar, pero con todo, nos pone ante un ejercicio teórico que conviene estudiar desde la pregunta siguiente: ¿Cómo reaccionaríamos? ¿Cómo reaccionaríamos como antimilitaristas?¿Cómo reaccionaríamos como ciudadanos responsables?

Desde nuestro punto de vista, la mera posibilidad de que un ejército cualquiera pueda ejecutar un plan de ocupación violenta del poder, en cualquier sociedad o parte de cualquier sociedad, implica una maldición y explica la última ratio del poder que otorga a los militares tales capacidades. La mejor defensa de una democracia se corresponde, a nuestro juicio, con desprenderse de los aparatos violentos y de los mecanismos de imposición violenta, como es el caso de los ejércitos y por promover relaciones humanas justas y basadas en la seguridad humana. Es un camino complejo y largo, pero debemos recorrerlo sin descanso, porque la ensoñación de Martínez Inglés tiene una enseñanza verdadera: los ejércitos pueden imponer sus opiniones, o las de aquellos a quienes defienden, frente a todos los demás.

En el caso concreto en que el ejército interrumpiera un proceso político como el catalán, donde los propios políticos de turno están desbordados por un movimiento desde abajo de construcción de nuevas reglas de juego en Cataluña y, por conexión, en el resto del estado, deberíamos oponernos al ejército y a la clase política que lo aupara de forma contundente, organizada, generalizada, mediante la desobediencia y la práctica de una política noviolenta de instituciones paralelas tendente a desbordar a los golpistas y a impedir que las fuerzas políticas de todo signo se les junten.

Lo cierto es que lo que ocurre en Cataluña, si se entiende como un proceso de deliberación de una sociedad que ha desbordado a la casta política, por mucho que ésta quiera canalizarlo y constreñirlo ya sea en un sentido nacionalista o españolista, es parecido a lo que ocurre en otros lugares del Estado y del mundo. La gente quiere tomar el protagonismo de su propia política, desprecia a la casta extractiva que nos manipula, y exige cambios radicales.

La apuesta es por otra política, por otro modelo, por otra sociedad y sólo en parte puede entenderse como un proceso separatista, tal como dice el discurso tradicionalista de los militares y políticos españoles.

Si ocurriese la intervención del ejército habría que actuar como ante un golpe de estado, salir, noviolentamente, a las calles, hacer desobediencia civil.  Entonces seríamos considerados enemigos de la patria y nuestra legitimidad se enfrentaría a su manipulada legalidad.

Que nos echen a las policías, a los espías, a los militares para atajar las expectativas de igualdad, de justicia, de libertad, de derechos no es una buena noticia, pero sin embargo desenmascara el papel del militarismo y nos deja la opción de la lucha social noviolenta contra sus imposiciones.

Tampoco nos parecería bien que luego, a última hora, saliese el rey, o el príncipe o cualquier otro alto mando militar, para echar una bronca a los golpistas y volver al status quo actual.  No son ellos quienes deben controlar al ejército.  En nuestra opinión es la sociedad quien debe hacerlo.

Nosotros optamos por el control del militarismo hasta que este vaya desapareciendo en una sociedad alternativa y noviolenta.  Ahora no se controla desde el Parlamento lo que hacen los militares.  Existe una Comisión de Defensa en el Congreso que no pregunta por lo más básico del planeamiento militar, a la cual no se le da verdadera información sobre las actividades y gastos de los ejércitos.  Así, ¿cómo nos extraña que un ex-coronel diga que sabe de fuentes militares que hay planes hechos por toda la cúpula militar del Estado para tomar Cataluña antes de que puedan decidir democráticamente su futuro?  Porque, si estos planes se están confeccionando, podemos hablar de terrorismo de estado.

Algunos dicen que los ejércitos no están para realizar actos violentos contra eventos democráticos.  Sin embargo, su función, aunque no lo queramos, es precisamente esa, ser garantes del inmovilismo más rancio.  Nosotros defendemos que un mundo democrático no puede contar entre sus instituciones una que promueva la violencia y la obediencia ciega.

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España «a punto» de vender tanques Leopard a Arabia Saudí gracias al Rey

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Fuente: Infodefensa.com

Según ha declarado el Ministro Pedro Morenés, España está a punto de cerrar el trato de venta de carros de combate Leopard fabricados en Sevilla a Arabia Saudí.

La noticia no es nueva, sino una especie de segunda versión de una noticia antigua que ya publicamos en este blog en mayo de 2012, según la cual España pretendía vender tanques a Arabia Saudí y otros países, para lo cual el Gobierno había publicado un real decreto que le permitía realizar ventas directas, de país a país.

Lo novedoso de la actual noticia es que Morenés avanza un poco más y nos dice que la venta de estos artilugios (que pueden suponer unos ingresos de unos 3.000 millones de euros) se va a fraguar gracias a la mediación del Rey.

Al parecer, la venta estaba en entredicho tanto porque faltaba la autorización alemana (los dueños de la patente) para permitir que España vendiera estos tanques, como por obstáculos en el gobierno Saudí. Pero el Rey ha salido a mediar y los obstáculos ya no son tales.

Llama la atención este papel intermediador del Rey. ¿Es que un rey se debe dedicar a la venta de armas? ¿Será verdad, como dice la mala prensa, que el Rey es un comerciante de armas de esos que campan a sus anchas por el mundo?.

A nuestro juicio, de ser cierto, para defensa esto habría que prolongar a la realeza ese lobby militar-político-industrial que tantas armas produce y tanta deuda genera.  Por ello, Morenés también pasa bastante de su dedicación ministerial buscando mercados para las armas españolas.

Hay muchas razones para aspirar a suprimir la monarquía. Ahora tenemos una más y no menos importante. El Rey, que nos han vendido como un adalid de la concordia y la paz, resulta que al final está involucrado en el negocio de la venta de armas.

En todo caso, el negocio de las armas es una mala noticia para la paz y, en el caso Saudí, para los vecinos de Arabia Saudí y para la parte de su pueblo que aspire a libertad y sueñe con el derrumbe del régimen poco recomendable de aquel feudalato.

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Más datos sobre la militarización de la Casa Real

En un artículo de la revista Tiempo titulado «Los hombres que rodean al príncipe«, Antonio Rodríguez ha publicado nuevos datos sobre la militarización de la Casa Real.

Nos cuenta que la Oficina del príncipe cuenta con 15 personas.  De ellas muchos son militares:

  • «El secretario del príncipe cuenta con dos hombres de confianza para coordinar su trabajo diario:  el general de brigada Emilio Tomé de la Vega y el teniente coronel José Manuel Zuleta.  Además  «junto a Tomé de la Vega hay cuatro ayudantes de campo, uno por cada cuerpo de Tierra, Mar y Aire y otro más de la Guardia Civil.  Estos edecanes son sustituidos cada dos o tres años».
  • «La seguridad de los príncipes recae, en primer término, en el coronel José Corona, quien tiene bajo su mando a dos tenientes coroneles – Francisco Cabello y Miguel Herráiz-.  Los tres, a su vez, depende jerárquicamente del nuevo jefe de seguridad de la Casa Real, el coronel de la Guardia Civil Francisco López Requena, quien acaba de sustituir a uno de los hombres de confianza del Rey, el general Manuel Barrós.  Corona y Cabello se suelen encargar de la preparación de viajes y de la organización de los guardaespaldas de escolta cada vez que los príncipes salen de la Zarzuela, mientras Herráiz se vuelca más en proteger la vida privada de la pareja».

En total 9 militares más que están en la Casa Real y que colaboran con sus sueldos a inflar el gasto militar de la Casa Real.  Hay que recordar que llevamos una serie de artículos intentando desvelar cuál es el gasto militar de la Casa Real.  En el último concluíamos que:

En nuestras cuentas incluíamos un epígrafe llamado “Casa Real” en el que anotábamos un gasto de 45’4 millones de euros.  En este rubro incluíamos:

  • El sueldo de Juan Carlos Borbón y de Felipe Borbón, ambos militares.  Entonces estimamos a la baja sus sueldos porque los presupuestos presentados por Mariano Rajoy no había especificado estas cantidades.  Por ello decíamos que en 2011 se habían gastado 0’43 millones de €, y en 2012 0’4 millones de €.  Para el presupuesto de 2013 estimábamos la misma cantidad.
  •  Los sueldos de los 5 altos cargos militares de la Casa del Rey, de los cuales tampoco existen datos concretos a esta fecha.
  • Los gastos de la Guardia Real, de los cuales tampoco hay información actualizada y sólo disponemos de una cifra de 2011:  45 millones de euros.

El total que nos salía era de 45’4 millones de euros, al menos, para el año 2013.

Ahora encontramos una noticia en Público en la que se informa que se han subido el sueldo tanto Juan Carlos como su hijo Felipe.  Ocurre que ambos se bajaron el sueldo al igual que todos los funcionarios que perdieron su paga extra de diciembre.  Ahora, para este año, parece que el esfuerzo de tan insignes españoles es demasiado alto y han decidido subirse el sueldo en igual medida y, nuevamente, demuestran su insolidaridad con el resto de los españoles.

En concreto, Juan Carlos Borbón recibirá este año 292.752 € y Felipe la mitad:  146.376 €.  Un total de 439.128 €.

Ahora que se aclaran un pelín más las cuentas del gasto militar hemos de matizar que el gasto militar del capítulo “Casa Real” es de 439.128 € y que, por lo tanto, el Gasto Militar total es de 28.897’58 millones de euros.

Por lo tanto, a esos 439.128 € habría que sumarles, al menos los sueldos de estos 9 militares que trabajan con Felipe Borbón.  Esto parece el cuento de nunca acabar y nos habla muy mal de la (escasa) transparencia de la Casa Real y de los militares españoles.

Según nos cuenta El Mundo, la Casa Real está negociando con el gobierno un trato de favor para incluirse en la Ley de Transparencia (que pretende regular el acceso de los ciudadanos a la información de las Administraciones Públicas).  Parece que quieren un trato especial como las Cortes o el Poder Judicial, o el Tribunal Constitucional.

Como veis, parece que los altos cargos se quieren escapar de que los ciudadanos les controlemos y pretenden seguir siendo opacos.

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Otro ejemplo del despilfarro en Defensa: el catering de los altos cargos

Fuente:  El Mundo.

Espectacular el despilfarro en Defensa para dar de comer al Rey, a la Casa Real, a Rajoy y a los ministros en sus viajes oficiales con los aviones de Defensa del Ala 45.

Defensa presupuesta para este año, por ejemplo, hasta 250 euros para el kilo de jamón ibérico de denominación de origen y 100 para el kilo de jamón ibérico de cebo. No obstante, estos productos puntúan menos en la licitación que ellomo ibérico de origen, para el que prevé hasta 120 euros por kilo.

Otros platos son el cochinillo a la segoviana (20 euros la unidad), el medallón de cordero lechal (20 euros la unidad), la lubina a la bilbaina (19 euros) o la mousse de pato con lomo ibérico (15 euros).

Otros platos más ligeros son el melón con jamón ibérico (22 euros por unidad), la ensalada de pasta con roast beef (14 euros la unidad) o la bandeja de sándwiches (25 euros).

Para desayunar, Defensa pide zumo de naranja natural (8 euros el litro), bandejas de bollería (20 euros), flanes de huevo (4 euros la unidad) y fruta de la estación cortada en rodajas (cuatro euros la unidad).

Además,

Ante la «especial naturaleza de los usuarios finales del producto», la empresa tendrá que garantizar que sus trabajadores «no generen ninguna situación que pudiera representar una amenaza» para ellos. El 45 Grupo se guarda el derecho de exigir la sustitución del empleado «rehusado» por mal comportamiento o falta de rendimiento.

Esta situación no es nueva, pues ya el el 24 de septiembre de 2012, Interviú publicaba que:

«Presidente del Gobierno:  Extra de whisky y vino en los Falcon y Airbus».  Esta es una de las instrucciones que tiene el Grupo 45 del Ejército del Aire cuando Mariano Rajoy usa sus aviones para un viaje oficial.  Con fondos públicos – del Ministerio de Defensa- se paga el kilo de jamón ibérico a 200 euros para las meriendas.  Las facturas de licorería y vino pueden pasar de los 1.000 euros en cada vuelo.  Los recortes del Gobierno no llegan a los menús que se sirven en los aviones de las autoridades del Estado.

Mil euros costó la cena de Mariano Rajoy a bordo del Falcon 900 que le llevó a él y a cinco colaboradores a Gdansk (Polonia) el pasado 10 de junio para presencia el primer partido de la selección española de fútbol en la Eurocopa

En 2011 se gastaron solo en cáterin para los vips 342.693 euros;  y hasta junio de 2012 se han gastado 128.402 euros.

El Grupo 45 del Ejército del Aire, que actualmente se dedica en exclusiva al transporte de autoridades, está compuesto actualmente por 2 Airbus A 310 y 5 Falcon 900 B.  Nos parecen exagerados 7 aparatos para el transporte de autoridades. ¿O es que cuando se dice que se van a tranportar se llena hasta la bandera de acompañantes el asunto hasta que se acaban el jamón? Hay que recortar y de aquí sería un buenísimo sitio.  La opción solidaria de los ejércitos con los afectados por la crisis queda, una vez más, muy clara, así como su constante generación de violencia estructural.

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Airbus se lucra con el negocio de convertir aviones civiles en militares.

First+flight+A400M+3Fuente:  La Voz de Galicia.

Nos llamó la atención la noticia de que el ministro galo de Defensa estaba en las instalaciones de Airbus Military en Getafe para negociar la adquisición de 14 aviones de transporte de tropas y de reabastecimiento en vuelo MRTT producidos en Getafe a partir de 2013.

¿Cuánto valen estos aviones?  ¿Cómo son?

Nos sorprendió encontrar que un MRTT no es sino un Airbus A330-200 de transporte de pasajeros que en la base de Getafe convierte a uso militar.  Hemos encontrado que el Airbus A330-200 vale unos 195 millones de € (2011).  Lo que no viene por ninguna parte es cuánto cuesta convertirlo en avión de uso militar.  Actualmente usan el MRTT la Royal  Air Force británica (que ha adquirido 14 unidades), la Fuerza Aérea Real Australiana (que ha adquirido 6 unidades, 1 de las cuales ha sido modificada por Iberia Mantenimiento), la Fuerza Aérea Real Saudí (6 unidades), la Fuerza Aérea de los Emiratos Árabe Unidos (ha adquirido 3).  Ahora se une la Fuerza Aérea francesa.

Nos apostamos unas cañas a que la reciente visita de Juan Carlos Borbón con el Ministro de Defensa Morenés a la India tiene, entre otros, el oscuro interés de venderles a los hindúes aviones MRTT.

Otra noticia nos cuenta que ya ha habido dos incidentes con las pértigas de reabastecimiento en vuelo, una sobre el Atlántico y otra sobre Extremadura.  Sin querer desprestigiar a la mortífera industria armamentística española, mucho nos tememos que dicha pértiga vale más para bombardear objetivos que para reabastecimiento en vuelo.

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¡No, no soy español!

Fuente:  Revistatenea.

En el artículo que referenciamos vuelve el más rancio nacionalismo patrio.

¿Argumentaciones?  Pues bastante curiosas:  estamos en semifinales de la eurocopa, Alonso ha ganado el gran premio de Valencia, Nadal nos tiene contentos a todos, …  El deporte nos hace sentir más españoles y nos hace estar más juntos animando y haciendo piña para empujar a estos jóvenes deportistas.

Todo esto hace que sea lógico ensalzar también que haya españoles en Valencia jurando la bandera, y también en el País Vasco, pasando por Valencia, Canarias, Murcia, Madrid, y un largo etcétera.

Y, ¡cómo no!, todo lo anterior nos lleva a que:  los ciudadanos se han acercado a sus Fuerzas Armadas, no sólo en el Día de su festividad (cuyo acto central de este año se celebró el 2 de junio en Valladolid), sino que ha sido algo que se ha continuado haciendo en días posteriores.  Ciudadanos anónimos que se merecen un respeto y, por qué no, admiración.  

¿Acaso no merecemos también respeto y, por qué no, admiración, todos aquellos ciudadanos que no juramos bandera porque nos parece rancio y carente de sentido?  ¿Estaría permitido un acto público de antibeso a la bandera, de antijura a la bandera?

Porque los que no estamos por estos actos de alabanza al nacionalismo sí que somos anónimos y sí que nos sentimos acosados por el sentir nacionalista (supuestamente mayoritario) sea de donde sea.

¿Cuál es la forma de la jura de bandera?:  «¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y si fuera preciso entregar vuestra vida en defensa de España?».

¿Y si no estamos por guardar muchas de las cuestiones que consagra la actual constitución, y si queremos una honda reforma de la misma?  ¿Ya no somos españoles?  ¿Nos habéis echado?  ¿Nos hemos ido?  ¿Nos obligaría nuestro honor y nuestra conciencia a comernos nuestras ideas con patatas porque es lo que hay y es lo que debe haber por los siglos de los siglos, amén?

¿Y si no somos monárquicos o no nos cae bien un rey derrochador, militarista, campechano en los hospitales cuando se los abren en domingo para no molestarnos a los demás, colándose a todas las listas de espera?  ¿Y si no nos gusta que se hereden los privilegios? ¿Y si no estamos orgullosos de la historia de despropósitos que nos han contado y que al parecer es lo que hace España?

¿Y si preferimos la noviolencia para resolver los conflictos y nos da un poco de reparo entregar nuestra vida si fuera preciso, sobre todo, si somos conscientes de que los que damos la vida siempre somos los mismos y que en muy pocas ocasiones nuestro rey, príncipe, primer ministro, presidente del tribunal constitucional, jefe del estado mayor de la defensa, jerifaltes variosetc, son los que mueren por «sus ideas»? ¿Y si descubrimos que sus ideas no son nuestras ideas?

¿Y si no nos creemos las esencias de eso que llamáis España?

¿Merecemos respeto?  ¿Merecemos tener un rey que también nos respete  a nosotros y sea antimonárquico y antimilitarista? ¿O es que nos habéis echado de España y sólo cabéis vosotros?  Porque dar por sentado que todos somos iguales y además, iguales a vosotros, nos parece un claro ejemplo de violencia cultural.

En fin, todo patético.  Bueno, todo no porque nos alegra encontrar al final del artículo el buen consejo de que las mujeres que vayan a jurar bandera no lleven carmín en los labios, para no manchar la bandera.  Y es que en lo militar, todo está reglado y muy apañado.

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