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La Armada española: non plus ultra

Juan+Sebasti%C3%A1n+Elcano

Por Felipe Araya Allende

Fuente ABC

Nos agrada leer de vez en cuando las fastuosas noticias militares del ABC, porque suele juntar al acartonado y ampuloso lenguaje de la derechona el no menos enfático interés por los empolvados valores imperiales que ya solo se conservan en los museos más trasnochados y en algunas mentalidades periclitadas pero bien influyentes. Un ejercicio por tanto entre nostálgico y jocoso este de leer a las ajadas plumas del periódico más que centenario relatar sus ideales de cuando eran jóvenes y creían que la bota que pisa con estrépito era la solución ideal para un pueblo individualista y disoluto que necesitaba autoridad y adalides como guía espiritual que nos sacara de uno de los atolladeros de nuestra historia, que tampoco hace tanto de todo eso.

Perdónennos si el exceso de lirismo nos hace cometer excesos. Es el efecto de leer a la vez el ABC postmoderno de ahora y los libros del Jorge Vigón de antaño. Y es que a veces confundimos los delirios.

El caso es que nos anuncia el ABC, en pleno 2017, que de nuevo surcamos los siete mares y nuestra Armada, como otrora, vuelve a ser una Armada en condiciones, fuerte y rocosa, como en otro tiempo, lo cual, sin duda, es un motivo de regocijo para los lectores más recalcitrantes del periódico monárquico y de preocupación para quienes nos atrevemos a poner en duda tanto énfasis guerrero.

Para consultar con pelos y señales esta singladura, ofrecen un mapa interactivo bien elocuente.

Doce buques operativos, dice ABC, en operaciones exteriores (según la página web de la Armada contamos con 60 incluyendo aquí barcos auxiliares).

«el mayor despliegue naval militar de España en las últimas décadas», tal y como confirman las fuentes militares consultadas por ABC. Se podría asegurar sin temor a errar de que se trata del mayor operativo militar naval en tiempos de democracia

Pero el despliegue, dice Abc, no es sólo cuantitativo, sino cualitativo

por la variedad operativa de los buques, la tipología y pabellones de las misiones (UE, OTAN o nacional) y las áreas de actuación tan dispares como el golfo de Guinea, el mar Mediterráneo, el mar Negro, las costas australianas, el golfo de Adén, el sur de Reino Unido o la zona de la Antártida.

Ya lo ven, otra vez el sol dichoso que no se pone en el imperio que nuestros barcos cualitativos surcan en su singladura neoiperial.

¿Se han preguntado alguna vez qué narices hacemos en el Golfo de Guinea con barcos militares, o en el Mar negro, o en las costas australianas o en la Antártida?

¿Para qué necesitamos este dispositivo asombroso de barcos militares?

Pues lo que hacemos es invadir. Lo dice finamente, con pulcritud elegante aunque casposa, ABC, para quien el hecho de que

Armada Española disponga desde el pasado mes de noviembre y hasta junio de un destacamento de 20 efectivos de la Fuerza de Guerra Naval Especial en Irak arroja un dato geográfico insólito: este mes ha desempeñado misiones en los seis continentes, sin olvidar la propia de vigilancia marítima de las aguas territoriales de España.

Porque estos barcos de guerra no están, como nos querían hacer creer hasta que comprobaron que la supina ignorancia y el desinterés inmoral de la abúlica y cínica sociedad era tal que nos importaba un pimiento cualquier tropelía que hicieran en nuestro nombre los militares, para defender las fronteras, sino para atacar y amedrentar otras, allende los mares, y por orden de la OTAN y el militarismo rampante y cada vez más deplorable de ese Occidente que dice con la chica el cuento de los derechos humanos, y a cañonazos las cuentas de la dominación.

Y no solo es que aportamos el músculo, los barcos, sino también el dominio de la misión marítima, dice ABC, lo cual, parece insinuar, nos hace mucho más importantes y orgullosos de este destino en lo universal que, muy a nuestro pesar, los que mandan se empeñan en que llevemos adelante.

Y así ostentamos el “liderazgo” de la operación Atalanta, en aguas del Índico y para garantizar las condiciones privilegiadas de occidente en la ruta de Asia al Mediterráneo.

También llevamos con ese orgullo español tan propio el honor de ostentar el “mando” de la Fuerza Naval Europea (Eunavfor) y de participar en la misión de control de las aguas de Libia para que los desgraciados inmigrantes frutos de nuestras políticas nefastas no puedan llegar a Europa, y aportamos otros seis buques a las operaciones militares de la OTAN (SNMG-1 en el Atlántico Norte y mar Báltico, SNMG-2 en el Mediterráneo y SNMCMG-2 el mar Negro, Dynamic.Manta 2017 de guerra antisubmarina) y una fragata, Cristobal Colón, en Australia (en este caso ABC se olvida de decirnos a las claras que la misión australiana consiste en exhibir el barco por si los australianos, en plena expansión de su gasto militar, nos compran unas cuantas parecidas),

La explicación de por qué estamos en el Golfo de Guinea merece mención aparte, pues demuestra la gran idea de solidaridad que comparte nuestro militarismo, tan esforzado por otra parte:

desarrolla una serie de ejercicios bilaterales con naciones africanas con el propósito de fortalecer sus capacidades marítimas y ofrecer seguridad a una zona acosada también por una incipiente actividad pirata.

y, a continuación, nos informa también, como quien no quiere la cosa que

Gran parte del petróleo que consume España procede de Nigeria.

No es que esté allí por el asunto del petróleo, que va, es que de paso coincide el petróleo con nuestro interés en ayudar a los pobres negritos, que están infectados de piratas e inseguridad fruto de la casualidad.

En contra de la creencia de que desarrollamos una operación científica en la Antártida, alimentada por la mala publicidad y el acriticismo de nuestros periodistas, nos informa ABC de la naturaleza militar de aquel experimento

Otros dos buques completan el gran despliegue naval de la Armada Española. El buque oceanográfico Hespérides que apoyó la Campaña Antártica del Ejército de Tierra, la base española en el continente blanco arrió la bandera el pasado 9 de marzo.

De modo que se desvela, casi por descuido, el carácter militar y no científico del rollo antártico y del buque oceanográfico Hespérides, que se paga desde el ministerio de Hacienda y no del de Defensa. Curiosidades de la vida.

De modo que, ufanos, nos muestran la obscena realidad de una Armada enfocada a la proyección militar (antes se decía capacidad de invasión) y presente en cuanto lugar necesita mamporreros para imponer un orden injusto por la fuerza.

No es la Armada para la defensa de nada. Es la Armada para la imposición del paradigma dominación-violencia en el que anda enredado Occidente, y en la pequeña porción del pastel que nos tiene asignado el amo del mundo.

Menudo fiasco.

El Golfo Pérsico se rearma

Fuente:  El País.

Los datos, expresados en el siguiente gráfico, son demoledores:

Los datos por volumen total de importación de armamento nos asombran:  Arabia Saudí tiene la segunda posición mundial y los Emiratos Árabes Unidos la tercera.

Esto es muy mala noticia para las poblaciones de estos países, sobre todo para la parte pobre, porque sus prestaciones sociales bajarán, incluso aunque los potentes petrodólares puedan compensar, en parte, este dispendio militarista.

Pero también es muy mala noticia para Yemen, Somalia, Siria y un largo etcétera de países cercanos.  Porque los datos de importaciones de armamento nos indican que estos países se están rearmando hasta los dientes dado que desean tener una política exterior todavía más intervencionista y violenta con sus vecinos, más o menos cercanos.  ¿Tantos enemigos tienen?  O, ¿son ellos el enemigo?

Datos así son los que nos hacen pensar que, penosamente, las guerras de Siria y Yemen se van a enquistar.

Parece que tienen miedo Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.  Parece que algo de su política exterior no les gusta, o saben que lo están haciendo mal, porque necesitan rearmarse tanto.  Saben que quien siembra vientos, recoge tempestades.

Por otro lado, también nos impresiona que dos mini países como Omán y Qatar suban su gasto en armas en porcentajes del 692 % y del 245 %, respectivamente.

¿Qué significa esta política?  Son ricos gracias al petróleo.  Y gastan su riqueza en lo más inútil y contraproducente que existe, las armas.

Las 17 razones para la guerra continua en Somalia, y el negocio privado que conlleva

Image de Kate Bum

Fuente:  El Orden Mundial.

En un artículo tétrico, si pensamos en los somalíes, pero realista nos desgranan las razones por las que Somalia es el país de la guerra continua.  Nosotros hemos contado 17, una barbaridad:

  1. La gente obedece a los clanes, no al gobierno central
  2. la expansión de los señores de la guerra en el territorio,
  3. así como la presencia de milicias de alquiler locales
  4. y de mercenarios occidentales,
  5. el problema de la piratería de sus costas,
  6. el tráfico de armas
  7. y el negocio de la ayuda humanitaria,
  8. las hambrunas,
  9. la sequía,
  10. el desplazamiento forzado externo e interno de sus ciudadanos
  11. el desdén internacional
  12. la corrupción generalizada
  13. la mayor tasa de mortalidad infantil del mundo
  14. el fracaso de las injerencias humanitarias llevadas a cabo militarmente.  Que no consiguió completamente la facilitación de ayuda humanitaria a los somalíes atrapados por la guerra y la hambruna, ni se consiguió un alto el fuego entre facciones
  15. la aplicación de la Sharia como paradigma de Estado
  16. la llamada a la Yihad en Somalia por parte de la insurgencia islamista
  17. las compañías de seguridad privadas, mayoritariamente a sueldo estadounidense.

La segunda parte del artículo trata sobre las compañías de seguridad privadas que intervienen en la guerra de Somalia.  Aunque sólo informan de una: Bancroft Global Development empresa por un nativo de Virginia (EEUU), Michael Stock, en 1999:

  • comenzó proveyendo “expertos en misiones” extranjeros –que reciben el apodo de mentors en Bancroft, mentores en castellano– a las tropas de la AMISOM establecidas en Somalia. Sus servicios fueron inicialmente contratados por Uganda en noviembre del 2007 y seguidamente de Burundi en agosto del 2008, utilizando la financiación estadounidense para ello.
  • luego, el ejecutivo de Barack Obama identificó las actividades mentoras de la firma Bancroft como un factor determinante de éxito y comenzó a financiarlas directamente y no a través de países terceros de la misión africana. El contrato millonario entre el gobierno y la compañía de Virginia se cerró a comienzos de 2010. En el presente, la Associated Press estima que EEUU gastó unos 206.000 millones de dólares en subcontratos similares tanto en Iraq como en Afganistán, entre el 2002 y el 2011.
  • Bancroft, a diferencia de Blackwater, que arma a sus “mentores”, parece respetar el embargo de armas impuesto por la ONU en Somalia, ya que su personal –en su mayoría veteranos de guerra procedentes de cuerpos de élite norteamericanos o europeos– no porta armas, lo que según ellos les expone a un peligro aún más inminente que les hace confiar su protección a las fuerzas africanas que entrenan.
  • todas las empresas del sector tienen como común denominador la táctica contrainsurgente y el combate de guerrillas en zonas de conflicto que ocasionan alta mortandad o del complejo medio físico.
  • En realidad, su fundador y actual propietario de tan sólo 36 años decidió constituirla de dos firmas con misiones desiguales.
  • Por un lado, Bancroft Global Development es una organización que se proclama sin ánimo de lucro, y busca la estabilización de una zona determinada en conflicto armado utilizando el ya clásico modus operandi de operar “por, con y a través” de las fuerzas armadas locales u oficiales –o más bien, aquellas que decidan contratar sus servicios importando poco su legitimidad–, lo que en Somalia significa asistir al personal de la Misión de Paz de la Unión Africana principalmente, y también a la policía nacional somalí –compuesta en gran porcentaje por antiguas milicias de ciertos señores de la guerra que ahora respaldan al Gobierno de Transición–.
  • En el otro extremo se halla la vertiente lucrativa de Bancroft, aquella que genera ingresos y mantiene al barco de Michael Stock a flote. La razón de ser de Bancroft Global Investment es la de, literalmente, capitalizar el éxito militar de las campañas que lidera en la AMISOM, invirtiendo en la reconstrucción del país o de la región una vez pacificada, en lugares donde nadie más se atrevería a arriesgar su dinero, como ya haya hecho en el pasado en Afganistán. Sin embargo, la inversión en Real Estate –inmobiliaria– no sólo se lleva a cabo a posteriori, sino también durante el momento de la conflagración, como así muestran las anteriores experiencias bélicas de la firma.
  • A finales de los años 90, Stock se marchó al Sahara Occidental donde le impresionó que el gobierno de Marruecos aún no se hubiera encargado de desmantelar las minas antipersona que permanecían enterradas bajo la arena, visualizando la idea mater de lo que sería Bancroft. En sus primeros pasos, operó en Afganistán donde mediante un socio local formó una pequeña sociedad –Mine Pro.- que entrenaba a perros detectores de minas al mismo tiempo que se dedicaba a hacer un poco de todo, desde reparar coches a cañerías.

En definitiva, lo que hacen Bancroft y Michael Stock es una nueva versión del negocio de la guerra:

En una reciente entrevista, Stock aseguraba que él no se dedica a hacer la guerra en el país más oriental de África, sino a “buscar la paz, reconstruir una ciudad, un país que lo ha perdido todo en términos de educación, economía y sanidad”, pues para él las posibilidades de negocio son infinitas en un lugar donde hay que empezar de cero, una idea que le ha llevado a levantar un monumental hotel fortificado al pie de la playa de Mogadiscio, donde se resguardan los altos cargos somalís y el personal diplomático. El resort, al que han llamado International Campus, cuenta con una piscina como la mayoría de los hoteles de playa del mundo, solo que en éste cuando llueve, llueven balas y metralla. Más allá de las vistas del Índico, también dispone de un búnker, un hospital y algo similar a un autoservicio de equipamiento y reparación militar a lo Mad Max.

También tiene como objetivo:  la creación de una fábrica de cemento que se encargue de cimentar el nuevo Mogadiscio

El final del artículo se abre, brevemente para nuestro gusto, a las críticas:

Oponentes de estos contratos claman que estas compañías no son más que mercenarios modernos a sueldo y que se hallan efectivamente por encima de la ley en los países en los que son contratados. Estos contratos se realizan siempre en un marco de dudosa legitimidad ética y moral, pues operan en los lugares más inestables del globo, en estados fallidos y débiles en los que el poder de estas corporaciones privadas y su capacidad organizacional pueden llegar a anular con creces al del gobierno local. Las operaciones de otro de los grandes proveedores de seguridad privada, G4’S, en Sudán del Sur, son un caso a tener en cuenta en este sentido. También se les acusa frecuentemente de implementar de manera tácita y encubierta las directrices de la política exterior estadounidense.

Los riesgos de la sociedad: dos enfoques contrapuestos (Defensa Militar y Seguridad Humana)

Imagen de Robert Reimer

Fuente:  DSN

Desde hace una docena de años el Foro Económico Mundial publica sus informes Global Risks Report.

Nos ocupamos hoy del Informe sobre los Riesgos Globales de 2017.  En él han participado 750 expertos y se centra mucho en el caso estadounidense. Tan sesudo informe no se queda calvo al apostar por los riesgos más probables que se presumen para este año:

La edición de 2017 señala, como aquellos riesgos de mayor probabilidad de que ocurran, los sucesos derivados de una climatología extrema, los flujos migratorios no voluntarios a gran escala, los grandes desastres naturales, los ataques terroristas a gran escala, y los incidentes de robo o de fraude masivo de datos.

En función del grado de impacto, los cinco riesgos identificados son, por este orden, las armas de destrucción masiva, los sucesos derivados de una climatología extrema, las crisis relacionadas con el agua, los grandes desastres naturales y el fracaso en la mitigación y adaptación de los efectos del cambio climático.

Todos ellos se pueden abordar, si lo pensamos con detenimiento, por métodos no militares de manera más efectiva que mediante armas, guerras y ejércitos.  Son más propios de un enfoque de seguridad humana que de un enfoque militar.  Sin embargo, desde DSN, el Departamento de Seguridad Nacional, un apartado de Presidencia de Gobierno, preferirían convencernos de que lo fundamental es que sigamos usando las mismas metodologías fallidas contra problemas que son incapaces de resolver.  Como vemos una visión muy contradictoria la del Gobierno español.

El Global Risks Report 2017 se estructura en tres partes: el paisaje de los riesgos globales, los desafíos políticos y sociales, y la gestión de la cuarta revolución industrial.

El paisaje de los riesgos globales
En el informe Global Risks Report 2017 se destaca una significativa y creciente interrelación de los riesgos sociales, económicos y políticos. El informe resalta cinco áreas de riesgos globales, para las que se precisa una acción urgente:

Crecimiento económico y reformas del mercado capitalista: Desde el comienzo del siglo XX, y hasta la década de los ochenta, la desigualdad ha disminuido en los países industrializados. Sin embargo, en los últimos años, y particularmente, entre 2009 y 2012, los ingresos económicos del 1% de la sociedad más rica en los Estados Unidos ha crecido más del 31%, en comparación con un crecimiento de apenas el 0,5% del 99% del resto de la población.
De esta forma, la desigualdad es percibida como la tendencia más importante para los próximos diez años.
Reconstrucción de la sociedad: Décadas de cambio rápido social y económico han ampliado la brecha generacional y han amplificado determinados asuntos relacionados con la identidad nacional y los valores culturales.
La política está siendo definida, de forma cada vez más intensa, por un clima de “post-verdad”. Esto se traduce en una corriente de debate político que tiene como objetivo la división de la opinión pública. El desafío será saber encontrar formas inclusivas para tender puentes allí donde exista una división cultural, y preservar los derechos del individuo.
Gestión de la disrupción tecnológica: La tecnología está trasformando el mundo de forma radical y moldea los riesgos a los que hacemos frente. Aproximadamente, el 86% de la disminución de empleo manufacturero en los Estados Unidos entre 1997 y 2007 fue debido a la automatización, en comparación con menos del 14% debido al comercio.
Con la mitad, al menos, de todos los puestos de trabajo en riesgo, debido al rápido cambio tecnológico, la naturaleza del trabajo en sí mismo está en transformación. Resultan necesarios nuevos sistemas colaborativos para minimizar el riesgo de una dramática disrupción social y de una disparidad creciente de ingresos.
Fortalecimiento de la cooperación global: El año 2016 ha sido testigo de signos repetidos de una disminución del compromiso para la cooperación global, y del resurgimiento de un interés en la adquisición de capacidades militares a nivel nacional. El progreso hacia la adopción de acuerdos comerciales multilaterales se ha ralentizado. Algunos veredictos prominentes emitidos por tribunales internacionales han sido rechazados. Lo anterior refleja la pérdida de confianza en los mecanismos de seguridad colectiva.
Un área de particular interés es la relativa a los riesgos medioambientales. El Acuerdo de París ha sido ratificado por más de ciento diez países. Sin embargo, la situación permanece crítica. Los últimos dieciséis años han estado entre los diecisiete más cálidos de la historia, desde que se disponen de registros. Para limitar el riesgo de catástrofes derivadas de los efectos del cambio climático resulta necesario mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. Para ello, las emisiones de CO2 han de ser reducidas entre un 40 y un 70% antes del año 2050, y eliminadas por completo en 2100.

Desigualdad, inclusividad, empleo, cooperación y medioambiente.  Estos son los riesgos que establece el informe.  ¿Pueden los ejércitos y las intervenciones militares fuera de frontera hacer algo contra estos riesgos?  Nos parece que lo único que hacen, de continuo, es agravarlos.

Desafíos políticos y sociales
La segunda parte del informe Global Risks Report 2017 pone el foco en tres riesgos relacionados con la dimensión política y social.

El primero de los tres “riesgos en foco” considera tres razones principales que ponen en desafío el actual orden liberal. En concreto, el impacto de la disrupción tecnológica, la profundización de la polarización social y cultural y el surgimiento del debate político denominado “post-verdad” generan inquietudes sobre cómo hacer el crecimiento económico de forma más inclusivo y cómo reconciliar la identidad nacional con una sociedad cada vez más diversificada.
El segundo riesgo está relacionado con el funcionamiento de la sociedad y la política. Muestra una tendencia de estrechamiento del espacio cívico, que se materializa en ejemplos concretos tales como la disminución de la inversión pública en iniciativas de carácter cívico-social o humanitario.
En tercer lugar, una de las causas del aumento en la desafección del status quo político y económico es que los sistemas de protección social se encuentran cercanos a su punto de ruptura. Este factor, unido a la disminución de los sistemas de protección social de los trabajadores, sugiere la necesidad de una aproximación innovadora  para rellenar el hueco existente entre la masa social y la protección que la administración puede proporcionar.

¿No sería una buena opción disminuir los gastos militares para poder rellenar el hueco existente, cada vez mayor, entre las necesidades de protección social de l@s ciudadan@s y la cada vez menor inversión pública en estas necesidades?  Parece que últimamente el Estado sólo gasta en protegerse.

Gestión de la cuarta revolución industrial
La cuarta revolución industrial fue el tema central del foro Davos 2016. Este término hace referencia a la transformación global producida por el fuerte avance digital. Se trata de un auténtico tsunami tecnológico que provoca un efecto disruptivo y acelerador al que se ve sometido la sociedad actual.
En el informe de 2017, la cuarta revolución industrial se presenta como un desafío a la gobernanza, por la dificultad de sus procesos asociados de adopción de normativa, estándares internacionales, instituciones y otros mecanismos requeridos para modelar el desarrollo de la tecnología de forma apropiada.
La regulación de los rápidos desarrollos tecnológicos es una tarea muy compleja y desigual. Así, mientras que existen áreas emergentes, como la biotecnología, que está altamente regulada, pero a una velocidad de avance muy lento, encontramos otras, como por ejemplo la inteligencia artificial, que apenas se encuentra gobernada.

Nuevamente el enfoque es estatista y no ciudadano.  A los Estados les interesa, sobre todo, la regulación para proteger sus intereses.  A l@s ciudadan@s les interesa, sobre todo, poder utilizar las nuevas tecnologías para fomentar y apuntalar derechos sociales, para campañas de solidaridad.

Como se ve, podríamos estar de acuerdo en los riesgos, aunque nosotros incluiríamos uno más con muchas facetas:  el gasto militar, los ejércitos, la producción y venta de armas, el despilfarro militar,…  Pero a la hora de proponer soluciones la divergencia es total:  el Estado y sus expertos se quieren proteger, la ciudadanía queremos ejercer y conquistar derechos políticos, económicos y sociales.

Gorbachov teme una guerra ¿fría?

One+Of+These+Things+Is+Not+Like+The+Others

Toni Martínez

Fuente: Infolibre

No sabemos si el último ex-dirigente de la URSS, Mijail Gorbachov, sigue siendo clarividente o alucina. Desde luego en materia de militarismo y guerra no parece hablar de oídas, y eso ya nos hace, cuando menos, escuchar con atención su perorata.

Y dice que la actual militarización de la política y la escalada de armamentos que se observa le recuerdan a otros tiempos y no auguran nada bueno, para afirmar en una entrevista concedida a la revista americana Time (traducir por tiempo, no por timo que tal vez es más acorde al devenir actual de los americanos) que:

parece que el mundo se está preparando para la guerra

Se refiere el ex-líder soviético como signos de preocupación a la escalada militar OTAN-Rusia y al creciente despropósito del gasto militar creciente mientras que las necesidades humanas se desprecian. Lo dice así

Mientas los presupuestos nacionales apenas pueden cubrir las necesidades sociales básicas, el gasto militar no deja de crecer

Y con ello es un nuevo líder mundial que asocia gasto militar con pérdida de oportunidades de desarrollo humano, o dicho a nuestro modo, un gasto militar que se muestra como uno de los principales factores de negación de la paz y de la seguridad humana (una paz y un seguridad en cuyo nombre los instalados en la élite mundial justifican el gasto militar, que entienden como un sacrificio de la sociedad por su  propio bien, aún a pesar de que únicamente sirve para engrosar sus generosas cuentas bancarias y sus privilegiados intereses de élite) y que aparece como la principal amenaza a la paz.

Gorbachov entiende nuestro mundo de forma distinta a los actuales dirigentes políticos, que predican el antagonismo, el racismo, la idea de enemigo, los intereses egoístas  y la imposición por la fuerza

en el mundo moderno, las guerras deberían ser desterradas, ya que ninguno de los problemas globales se arreglan así, ni la pobreza, ni el medio ambiente, ni la migración, ni el crecimiento demográfico ni las faltas de recursos

Gorbachov, probablemente, pase por un desfasado entre los dirigentes políticos en activo o reconvertidos a consejeros de las multinacionales más variopintas. Al fin y al cabo predica la sencilla receta de mirar por el bien común y cree a pesar de lo vivido en la trasnochada idea del “gana/gana” y del diálogo. No entiende las profundas razones de estado que desde hace siglos predica el realismo político de los señores de la guerra y que ahora parece que nos puede mandar a la depuradora de los deshechos por el sumidero de la historia rancia.

Condecoran al embajador español en Mali por su inestimable apoyo a la guerra

British+Soldier+Training+Malian+Soldiers

Defence Images

Fuente: La Vanguardia.

España, como en tantos otros lugares, tiene un embajador en Mali.

El tal embajador se llama José María Matres Manso.

Y a Manso acaba de condecorarle con bombo y alharaca la ministra de Defensa, Doña Cospedal.

Dolores ha condecorado a Manso con la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo “blanco”, un galardón establecido en el BOE que, según la propia palabrería del reglamento donde se regula, reviste

gran trascendencia en los aspectos moral y orgánico de las Fuerzas Armadas, al constituir tanto un estímulo permanente para la superación en el cumplimiento del deber y del servicio  –junto con los sacrificios, riesgos y dedicación inherentes a la vida militar– como un factor importante de selección para la organización militar,

Según el artículo 42 del citado Reglamento General de Recompensas Militares, la cruz en concreto

se concederán por méritos, trabajos, acciones, hechos o servicios distinguidos, que se efectúen durante la prestación de las misiones o servicios que ordinaria o extraordinariamente sean encomendados a las Fuerzas Armadas o que estén relacionados con la Defensa,…

y en concreto premia los méritos de

a) Destacar en el cumplimiento de los deberes militares y la prestación de sus servicios, de manera que constituyan un mérito extraordinario apreciado por el mando.

b) Ser autor de trabajos, estudios o innovaciones que el mando considere dignos de recompensa.

c) Haber obtenido previamente tres Menciones honoríficas.

En el caso de Manso, dice la ministra, la justificación es que ha contribuido de forma decisiva a que los militares españoles en Mali estén llevando de forma exitosa la misión militar encomendada en ese país y que esta cruz “aspira a hacer honor” a todos los méritos y esfuerzos del embajador al respecto.

Recordemos que el ejército español participa en una guerra emprendida por Europa (con Francia, como heredera colonial de la responsabilidad bélica a la cabeza) contra el terrorismo, formando parte de la coalición EUTM-Mali, donde “forma” al ejército maliense para que lleve a cabo las operaciones de combate como carne de cañón,

No le vamos a quitar méritos al embajador, ni a disimular el exceso verbal de la ministra en sus apreciaciones.

Pero qué tiempos aquellos en los que los diplomáticos servían a causas humanitarias y de paz, como  el ejemplo de Angel Sanz Briz, apodado el ángel de Budapest, Santiago Romero de Radigales, que salvó a los judíos de Salónica del holocausto nazi, o Julio Palencia Tabau, todos ellos comprometidos con la causa de la humanidad y a pesar de sus terribles mandatarios.

Cuánto nos gustaría que la acción exterior española no fuera el brazo semicivil del militarismo sino la expresión de lo mejor de nuestra sociedad hacia el resto de los pueblos.  Cuánto que las palabras del preámbulo de la Constitución redactadas hace ya tanto por Tierno Galván  (“Establecer una sociedad democrática avanzada, y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra“) fueran algo más que una panoplia o un deseo. Pero para que eso pase es necesario cambiar el orden de prioridades y la mentalidad anquilosada de la casta gobernante y del sistema político ferréamente construido por esta burriez que nos domina.

¿Sirven para algo los carísimos tanques Leopard?

Leopard+2A4

Vestman

Fuente: Infodefensa

Los famosísimos tanques Leopard de patente alemana (una parte de los cuales se fabrican en España) ganaron su reputación de arma letal en los múltiples ejercicios, simulaciones y maniobras militares, de forma que eran uno de los instrumentos de guerra más cotizados y reclamados por gran parte de los ejércitos mundiales.

Ejércitos como el alemán, el austriaco, el canadiense, el chileno, el danés, el español, el finlandés, el griego, el noruego, el holandés, el portugués, el sueco, el suizo, o el turco, entre otros muchos, se han gastado ingentes sumas de dinero, empobreciendo a sus poblaciones y asumiendo una brutal deuda militar, para comprar estos cacharros.

Ponerlos a prueba en una guerra de verdad y desmoronarse el prestigio de este arma de guerra han sido todo uno. Los turcos, que los han empleado para arremeter contra sus enemigos del Daesh en Al-Bab (Siria) han perdido 10 de un plumazo y han visto como otros muchos han quedado escacharrados, al parecer de forma irreversible.

La inexplicable ineficacia de estos tanques se ha visto magnificada porque al ingente número de soldados de infantería turcos, apoyados por estos tanques, se unía el apoyo aéreo de los rusos, que han podido comprobar como testigos el desastre del arma en cuestión.

Esta situación, que hace preguntarse a los militaristas si estos tanques sirven para lo que prometen, nos lleva a nosotros a hacer la pregunta más extensiva y la respuesta mucho más amplia.

¿Sirven los tanques para algo?  ¿Le sirven a alguien?

Primeramente, se ve que los tanques no sirven para lo que dice su “prospecto”, es decir, no tienen la eficacia militar que predican. Como toda la producción militar, es una verdadera chapuza. Y una chapuza muy cara y terrible.

En segundo lugar, no sirven tampoco para el bienestar de la gente de los pueblos cuyos ejércitos los compran. Su factura es carísima. Generan, como en el caso español, una ingente e impagable deuda militar y se pagan a costa de los bienes sociales que dejan de conseguirse al priorizar el gasto militar sobre las necesidades sociales.

Tampoco le sirven a la sociedad donde se producen dichas armas mortíferas, pues los cuantiosos beneficios que producen redundan en los accionistas de la empresa fabricante, que son los que efectivamente se enriquecen con ello, pero a costa de provocar dependencia de la producción militar en la zona donde se desarrollan estos tanques que, dado el sistema mecanizado de su producción, tampoco crean tanto trabajo como otros sectores.

No generan beneficio medioambiental, y son un instrumento altamente contaminante.

No generan beneficio para la paz mundial, sino que sirven a la causa de la guerra.

Sin embargo, genera ciertos beneficios:

  • A los accionistas de la industria militar, a los comerciantes, comisionistas, y demás cadena de negocio militar.
  • A la creación de conflictos bélicos y “amenazas” que sirven para “legitimar” la venta de armas y el negocio de la guerra.
  • A los políticos que asumen deuda ilegítima para adquirir estas armas que, a su vez, sirven para consolidar un status quo que les mantiene en su situación de privilegio, cuando no para conseguir además comisiones importantes.
  • A la petrificación de un modelo de política internacional basada en la división, la violencia estructural y la dominación que, curiosamente, beneficia a los estados productores y vendedores de armas y crea dependencia en los demás.

De modo que ya sabemos: la fabricación de tanques Leopard, como ejemplo de la venta de armas, sirve para algo y para alguien. Lo único que a lo que sirve es precisamente a lo más indeseable.indecente, perjudicial y necesario de cambiar de la faz de la tierra.

¿Entrará en combate directo España en Mali?

Mogherini+hosts+G5+Sahel+ministerial+meeting

European External Action Service

Fuente: ABC

Aprovechando el reflujo del militarismo de los últimos días de Diciembre y los primeros de Enero (de la mano del escándalo del exministro de Defensa, de los fastos anacrónicos de la “pascua” militar y del sensiblero arreón propagandístico y manipulador de los políticos recordando enternecidos a la tropa desplazada al exterior), la Ministra Cospedal ha aprovechado para volcar su lenguaraz riada de anuncios promilitares, de entre los que entresacamos los que ha ofrecido al diario ABC.

Dice, en un primer empuje de locuacidad

. Es posible terminar con el Daesh con la acción conjunta de la democracia internacional, de los países que representan los valores de los derechos humanos. Hay que estar convencidos de lo que defendemos.

Asombra el optimismo contra todo tipo de evidencias de la ministra. Nada menos que augura  el éxito de la misión militar de Irak y, más estrafalario aún, que el desaguisado que se ejecuta allí es la acción conjunta de la democracia internacional, cuando la mera revisión de los estados participantes en dicha coalición, con democracias tan consolidadas como Turquía, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudí o Qatar, por ejemplo, o de las prácticas de guerra de dicha coalición, no permiten hablar de la democracia y sus valores y menos aún de que allí se esté defendiendo nada relacionado con la democracia.

Pero no acaba aquí la cosa. La ministra insinúa que en el futuro puede cambiar el papel de los soldados españoles que intervienen en la guerra de Mali y Centroáfrica (actualmente como instructores y transportistas de material militar y tropas) y pueden llegar a entrar en acción bélica más allá de su papel actual.

España ya está colaborando con Francia de un modo muy importante en la zona del Sahel contribuyendo al desplazamiento y al transporte de efectivos y material en las operaciones que se están realizando en esa zona. Por ahora ésta es nuestra función, pero las necesidades de Defensa evolucionan sobre el terreno. Quién sabe si dentro de un tiempo tenemos que estar en otras condiciones.

Y esta segunda noticia aparece, a nuestro criterio, como sumamente peligrosa y silenciada. ¿Cómo es que no se le ha dado la difusión que merece?  ¿Cómo es que ningún partido ha preguntado o protestado?

¿Estarán todos de acuerdo en este nuevo giro de tuerca de la creciente militarización a que nos estamos prestando?

La flota española: con la aspiración de que en sus intervenciones no se ponga el sol, como antaño

Nuestra Señora de la Santísima Trinidad

Por Utopía Contagiosa

Fuente: La Voz de Galicia

Leemos en La Voz de Galicia las declaraciones del actual Almirante en jefe de la Flota española, Juan Rodríguez Garat, nacido en Ferrol (antes del Caudillo), el cual nos ofrece una panorámica preocupante de la Armada española.

Comienza por repasar su actividad y señala que su escenario de actuación actual es todo el mundo. Dice que

En los últimos años, muchos marinos han tomado parte en operaciones en las aguas que rodean Somalia y Libia, en el golfo de Guinea, en misiones científicas por todo el mundo o en operaciones de vigilancia marítima en nuestras áreas de interés. En tierra, los infantes de marina han estado en el Líbano, Afganistán e Irak, entre otras áreas de conflicto.

Una Armada que se despliega por todo el globo no es moco de pavo. No todos los países pueden ofrecer tan peligrosa carta de presentación,. No en vano, somos la segunda potencia europea en número de soldados desplegados por el mundo y la sexta a escala mundial.

Nuestro prestigio militar, en concreto el de la Armada, es apabullante y aterrador. Dice el Almirante.

las fragatas de la clase Álvaro de Bazán [las F-100] se encuentran entre los mejores buques de guerra del mundo. La Armada no tenía barcos de tanto prestigio quizás desde el navío Santísima Trinidad, hace ya más de dos siglos.

Para el almirante no hay duda

En los ámbitos marítimo y militar en los que yo me muevo, España contribuye solidariamente al esfuerzo de sus aliados. Desde una posición de liderazgo político en ocasiones, pues es sabido que España se involucró muy activamente en la génesis de la operación Atalanta contra la piratería en Somalia, o desde el apoyo leal a las decisiones colectivas de las diversas organizaciones de que formamos parte [ONU, UE y OTAN], las unidades de la Armada están presentes en todos los teatros de operaciones que nos preocupan y son parte de la solución a algunos de los problemas de seguridad que se nos plantean.

Igualmente muestra su satisfacción por la presencia de lo militar en Ferrol, su patria chica y nos advierte de que la propia ciudad “depende” de lo militar y está, por decirlo así, encadenada a la actividad del militarismo, lo cual desde nuestro punto de vista es más bien una condena que una bendición

Tanto la Armada en cuanto institución como las personas que la sirven estamos encantados con nuestro compromiso con Ferrol, a pesar de la ocasional lluvia y a pesar de que el Racing este año no nos está dando todas las satisfacciones que esperábamos. Otra cosa es lo que Ferrol crea que la Armada le aporta y, sobre eso, me gustaría recordar que en la ciudad están destinados más de 3.600 militares y más de 500 civiles, lo que supone un 20 % de nuestros efectivos; que nuestros buques más capaces han sido construidos en Ferrol, donde está su base y donde se realiza su mantenimiento, con lo que ello supone en términos de actividad económica; y que es en las escuelas de Ferrol donde se forman nuestros marineros, donde obtienen sus títulos de formación los suboficiales del cuerpo general y donde se especializan casi todos los oficiales y suboficiales de nuestros buques.

En suma, sabemos por boca de un guerrero de tan alto rango, nada menos que el almirante de la flota, de la nostalgia guerrera de los militares, de su actual y deplorable presencia como fuerza militar activa en múltiples guerras promovidas por intereses geopolíticos de dominación y violencia, de la nostalgia del espadón por los tiempos imperiales en que teníamos (y ahora recuperamos) el prestigio militar marino con barcos de guerra míticos como el Santísima Trinidad, hundido en la batalla de Trafalgar y símbolo del declive del imperio del que esta gente parece no olvidarse definitivamente.

Con este panorama nos parece más que evidente que alguien tendría que promover el debate social acerca de lo que queremos defender y de si prácticas como las de nuestra armada o aspiraciones como las de sus jefes, son compatibles e incluso aconsejables para la defensa de la seguridad humana y de lo que a la gente le interesa defender.

Ardor guerrero de Cospedal

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Gobierno de Castilla-La Mancha

Asombra el furor guerrero que la Ministra de Defensa muestra en los pocos días que lleva en el cargo de Ministra de Defensa.

Por su boca, y amplificadas por la prensa, conocemos que las tropas españolas están dispuestas a combatir el mal en cualquier parte del planeta, que nuestros soldados luchan en el exterior para trabajar por la paz y la seguridad mundial.  Conocemos su tristeza porque nuestros compatriotas conozcan y valoren poco las misiones militares españolas en el exterior, a pesar de ser uno de los principales baluartes de nuestra defensa, o su emoción arrebatada por el “esfuerzo” y “sacrificio” de nuestra soldadesca en el exterior. Nos ha explicado que los militares son la mejor cara que ofrece España al mundo.  La hemos oído decir que lo que hacen los militares en las misiones de guerra donde los han mandado es importante para España y para las familias españolas y toda una sarta de tópicos al uso que si no fuera por lo graves y descarados, daría risa al más pintado.

Gracias a lo mediático de la doña, hemos conocido la heróica presencia de nuestros soldaditos en Sicilia para combatir a los piratas desaprensivos y mafiosos que trafican con seres humanos que huyen de la guerra (por cierto provocada por los intereses geoestratégicos de Occidente), Irak, donde los más de 2.000 instructores españoles han entrenado a cerca de 30.000 militares que hacen la guerra en interés de occidente, o  Mali, donde nuestros soldados y guardia civiles apoyan la guerra emprendida por Francia y Europa, al parece para que Europa no se rompa, o a Senegal, donde igualmente apoyamos militarmente el impulso guerrero de nuestros aliados franceses, para felicitar las fiestas a los abnegados soldados que están fuera de sus casas.

En su emotivo periplo ha visitado el colegio “Fraternidad.-Reino de España” inaugurado por el ejército español en Bakaribugu, comido turrón, brindado con la tropa y gritado “viva el rey” reglamentarios con denodado entusiasmo.

Estamos asombrados de tal empuje y nos compadecemos a partes iguales de los periodistas que tienen que seguir la estela viajera de la ministra y del medioambiente que ésta carboniza con tanta emisión innecesaria de contaminantes atmosféricos.

Ya sabíamos que la elección de Cospedal tenía como principal objetivo hacer mediáticas y tolerables a las fuerzas armadas y su actividad guerrera, gracias al magnetismo propio de la titular, a su desparpajo y falta de rubor a la hora de contar trolas, y a su conocida fama para las técnicas de manipulación mediática, tan al pelo para la pretensión del militrismo patrio de crear “una cultura de la defensa” entendida como una verdadera incultura que confunde los términos y promueve un mero adoctrinamiento simplón.

¿Y todo ese esfuerzo para qué?

Pues porque el PP, en su abrazo del oso con los otros partidos de la casta, y ante el absentismo en este tema de la oposición (si es que existe), se va a lanzar a por la mayor: a intentar revertir el rechazo de los españoles al gasto militar en un contexto donde los de arriba han decidido aumentarlo brutalmente y a costa del desprecio de los derechos sociales y de las verdaderas necesidades de la población.

Y para ello necesitan borrar la imagen y reescribir la historia de un ejército que procede del militarismo férreo del siglo XX, del golpismo y la represión brutal, de los ideales fascistas y ultranacionalistas que imperaron durante lustros y en las academias militares y no se han acabado de evaporar en las cabecitas de la oficialidad.

Y todo ello porque la guerra, la venta de armas, el envío de tropas al exterior, son tres patas de un mismo banco: el negocio y el lucro de la élite decrépita y decadentosa que nos gobierna desde siempre con dejes franquistas y mano de hierro fundido.

El negocio es el negocio. Y ese es el motor de los de arriba.

¿Una ministra dicharachera y mediática para reescribir la historia sentimental de la sociedad y para tornar el latente antimilitarismo español en papanatería y aceptación? A lo mejor les sale el tiro por la culata y tanto desparpajo nos acaba estragando, como pasó con los pagos en diferido de aquel otro.

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