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La ilógica lógica militar

Imagen de Rubén Díaz Caviedes

Fuente:  El País.

El titular de la noticia se las trae y encierra todo un curso de política de defensa y de política internacional:  “Marruecos lanza su primer satélite espía y recorta la ventaja militar de España”.

Evidentemente, con toda la evidencia posible de la que le dota a quien titula el estar hablando de un tema de Estado, los satélites de Marruecos son espías, y además, espías militares.  Los nuestros son meros satélites de observación de la Tierra.  Las intenciones de Marruecos se vislumbran negativas:  recortar nuestra ventaja militar, las nuestras cuando lanzamos nuestros satélites, son, por supuesto, pacíficas.  Nuestra ventaja militar es buena, sacrosanta, necesaria, normal.  Su recorte hace adivinar aviesas intenciones.

Marruecos se convertirá en una potencia espacial a las 2,42 del 8 de noviembre cuando, si no se altera el calendario previsto, un cohete Vega de Arianespace lanzará el Moroccan EO Sat1, el primer satélite espía del país vecino. Se trata de un satélite de observación de la tierra de alta resolución construido en Francia. Aunque Marruecos es un país amigo de España, que colabora en la lucha contra la inmigración ilegal y el yihadismo, estrategas militares advierten de que “la ventaja tecnológica, en la que se basa la disuasión, se estrecha”.

Vaya.  Lo construye Francia, nuestro aliado preferente, aquel con quien vamos a repartir paz manu militari por el Sahel.  ¿No serán tan amigos?  ¿No serán espiados ellos, también?  ¿No será que no hay que temer nada?

¿La disuasión sólo lo es cuando la ejercemos nosotros?  ¿Cuándo la ejerce Marruecos no es disuasión sino tensión militar?

La construcción del primer satélite espía marroquí ha estado rodeada del máximo secretismo. El contrato se firmó en 2013, tras la visita que en abril de aquel año hizo a Rabat el entonces presidente francés François Hollande. El satélite ha sido construido por el consorcio europeo Airbus Defence & Space y sus equipos ópticos por Thales Alenia Space.

 También es curioso.  ¿Máximo secretismo?  Pero si el contratista son Airbus y Thales, es decir, media Europa.  Entre ellos, por cierto, España.  ¿Cómo se puede decir que una empresa que en parte es del Estado Español fabrica armas para nuestro enemigo del sur y luego acusarles de rebajar nuestra ventaja en defensa?

El coste total del programa —que incluye dos satélites, el primero a lanzar en noviembre; y el segundo, en 2018— se estima en unos 500 millones de euros.

No se conocen las características del MN35-13, como se denomina técnicamente, pero se supone que se trata de una versión de los dos satélites franceses Pléiades lanzados en 2011 y 2012. Ambos son satélites de observación y reconocimiento de muy alta resolución (70 centímetros en una franja de 800 kilómetros), en el espectro visible e infrarrojo cercano, capaces de tomar 500 imágenes diarias y enviarlas a la estación terrestre cada seis horas. Cada uno de ellos pesa 970 kilos y orbitan a 695 kilómetros de la tierra.

El Morocan EO Sat 1 llegó a la base de Kourou, en la Guayana francesa, el pasado 23 de septiembre, un mes y medio antes de su fecha prevista de lanzamiento; y su base de control, dependiente del Ministerio de Defensa de Marruecos, estará junto al aeropuerto de Rabat.

Entre los usos del nuevo satélite figuran la lucha contra el inmigración ilegal y el contrabando, la persecución de los grupos yihadistas que operan en el Sahel, como AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico), y de los piratas que se han enseñoreado del golfo de Guinea o el control de sus porosas fronteras.

Pero también puede obtener información detallada sobre instalaciones militares y movimientos de tropas de sus vecinos, España y Argelia; o del Frente Polisario, con el que mantiene un precario alto el fuego. Se convertirá en el tercer país del continente, tras Egipto y Sudáfrica, en disponer de esta capacidad.

“Marruecos es un país amigo, con el que mantenemos una cooperación muy intensa y fructífera, imprescindible para frenar la inmigración clandestina o prevenir atentados terroristas, pero no es agradable que nadie, ni siquiera los más amigos, te anden husmeando por la cocina”, advierte un estratega militar.

Y por último, un par de guindas:

Nuestro rearme en Canarias no supone ningún peligro para nadie, claro, desde una perspectiva militar y cínica, pero…:

El Ejército del Aire está acometiendo ya las obras necearias para convertir el aeródromo de Lanzarote en base secundaria de los MQ-9 Reaper. La base principal de estos cuatro drones, comprados en 2015 a la compañía estadounidense General Atomics por 158 millones, será Talavera la Real (Badajoz). Esta última se ha elegido por su escasa densidad de tráfico aéreo, mientras que la elección de Lanzarote responde a la proximidad de la costa africana y el Sahel, de donde proceden las principales amenazas a la seguridad de España. Aunque pueden armarse, los drones españoles irán dotados de cámaras y equipos de vigilancia electrónica y se dedicarán a misiones de reconocimiento e inteligencia. Su radio de acción es de 1.850 kilómetros, pero puede ampliarse con depósitos adicionales de combustible. El Ejército del Aire ha enviado a pilotos a EE UU para instruirse en el control a distancia de estos drones, que deben estar operativos en 2018.

Porque nuestra disuasión siempre ha sido por la paz mundial y con todo respeto para los marroquíes.

“Además, hay una serie de contenciosos más o menos durmientes [Ceuta y Melilla, los peñones o la delimitación de las aguas territoriales] que aconsejan no bajar la guardia. Nuestra disuasión se ha basado siempre en la ventaja tecnológica, pero si esa ventaja se estrecha la disuasión puede diluirse”, subraya.

Y, no deja de resultar curioso que el gran aliado de España y de Marruecos, es decir, Estados Unidos, se ocupe tanto de armar a uno como a los otros.  ¿Tendrá el objetivo de enfrentarnos para crear inseguridad y que les compremos, tanto los unos como los otros, armas con las que financiar su militarismo e imperialismo mundial?

En los últimos años, Marruecos ha acometido una profunda modernización de sus Fuerzas Armadas, con la adquisición de 47 cazas F-16 o 200 carros de combate Abrams, facilitados ambos por EE UU, o una fragata de última generación de la clase FREMM, franco-italiana.

En el terreno de los satélites espía, España dispone desde hace más de dos décadas de las imágenes que le proporciona el programa Helios,compartido con Francia, Bélgica, Italia y Grecia. Se trata de un satélite óptico e infrarrojo de gran capacidad, pero la participación española se limita al 2,5% y ese es el porcentaje de imágenes que tiene derecho a demandar.

Además, el último de los cuatro satélites del programa está ya al final de su vida operativa estimada en cinco años (el Helios 2B se lanzó en diciembre de 2009), por lo que España debe decidir en breve si quiere participar en el futuro Helios 3 o poner en marcha su propio programa nacional de satélites ópticos.

“El dilema”, explica un experto del sector espacial, “está en decidir si queremos tener mayor capacidad, para lo que necesitamos un programa multinacional, o disponer de más autonomía”. El Helios es un proyecto básicamente francés —París acapara un 90%, frente al 10% que suman los otros cuatro socios europeos— y aunque los militares españoles presumen de haberle sacado un alto rendimiento —con el 7% del Helios 1 se consiguieron retornos superiores al 20%—, puede no estar disponible cuando más se le necesita.

Según fuentes militares, durante la crisis de islote de Perejil, tomado por gendarmes marroquíes en julio de 2002, no se pudieron obtener en tiempo útil imágenes del Helios debido a “problemas técnicos”. Pese a que España y Francia son socios en la OTAN y la UE, París se alineó en aquel contencioso con Rabat y Madrid tuvo que buscar el apoyo de Washington.

La puesta en marcha de un programa español de satélites espía ópticos, cuyo coste se estima en unos 200 millones de euros, llevará en todo caso varios años. Mientras tanto, la capacidad de observación de las Fuerzas Armadas españolas se basará en el satélite Paz que, con más de dos años de retraso y si no hay nuevas demoras, se lanzará el 30 de enero de 2018 desde la base aérea de Vandenberg, en California, (EE UU).

A diferencia del Helios, el Paz no es un satélite óptico sino radárico. Cuando esté en órbita, a 514 kilómetros de altura, tomará 100 imágenes diarias, tanto nocturnas como diurnas, sin importar las condiciones meteorológicas, gracias a su Radar de Apertura Sintética (SAR). Fabricado por Airbus Defence & Space, está listo desde 2014 pero el conflicto de Ucrania obligó a retrasar su lanzamiento primero y a trasladarlo a EE UU después.

El Paz forma parte del programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite (PNOTS), aprobado en 2007, que incluía también un satélite óptico, el Ingenio, pero este tendrá un uso exclusivamente civil.

Por otras fuentes que hemos manejado en otras ocasiones, tampoco es del todo cierto que el satélite Ingenio sea únicamente de uso civil.Según la propia página de HISDESAT, quien construye este satélite, su uso será “principalmente” civil, lo que no quiere decir que vaya a ser exclusivamente de uso civil.

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Los helicópteros de ataque Tigre (cuestan 65 millones de €, por unidad) parados por su mala calidad

Imagen de Marin J. Gallego

Fuente:  Infodefensa.

La mala calidad de la industria militar es constante.  Ahora nos ocupa el caso de los ultramodernos helicópteros Tigre de los ,que en agosto de 2017, una de sus unidades del ejército alemán desplegada en Malí tuvo un accidente en el que murieron sus 2 tripulantes.

Parece ser que el accidente mortal se produjo por turbulencias al realizar vuelos a baja altitud.

Eurocopter, la empresa que fabrica los Tigre, ha aconsejado no realizar varios tipos de maniobras con estos aparatos.  Además, tanto los Tigre alemanes como españoles han estado parados desde agosto por falta de confianza en el aparato.

España dispone de 18 helicópteros Tigres (6 en la versión HAD y 12 en la versión HAP) en la base de Almagro, Ciudad Real.  Este es otro de los PEAS que están resultando un fracaso económico y militar y una deuda inmoral para nuestros bolsillos.

Ya ha habido protestas contra esta base y las actuaciones de dichos helicópteros:

Pero también queremos protestar porque Albacete se ha convertido desde hace algunos años en uno de los centros estratégicos de la guerra con la instalación en nuestra ciudad de la Escuela de Pilotos de la OTAN, la fabricación del Helicóptero de guerra Tigre y el campo de maniobras de Chinchilla.

Cada uno de los Tigre, que recordamos, son helicópteros de ataque,  va a costar a España, al menos, 65 millones de €.

Parece que dicho precio no asegura la propia vida de los pilotos.  Otro ejemplo más de la mala calidad de la industria militar, de la cual os aconsejamos que veáis más ejemplos en este enlace.

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Colaboración universitaria con la industria militar

Cartel+I+Feria+Inform%C3%A1tica

Por Gotesan

Fuente: Infodefensa

Quienes suponen que la universidad debe ser un lugar para promover la cultura y lo mejor que podemos dar al género humano en cuanto a transmisión de conocimientos, pueden verse apesadumbrados cada vez que se enteran de que una universidad cualquiera se convierte en apéndice de la industria militar y colabora creando sus ingenios mortíferos.

Es el caso, en nuestro ejemplo de hoy, de la Universidad Carlos III, de Madrid, que ha firmado un acuerdo con Navantia, uno de los sumideros por donde la industria militar nos arruina con deuda perpetua, para diseñar el sistema Scomba de las fragatas F110 que Navantia está fabricando (por cierto, unas con vistas al ejército español y otras con vistas a venderlas a civilizados países como Arabia Saudí, nuestro gran cliente).

El Departamento de informática de la Universidad, a través de su grupo de investigación de inteligencia artificial aplicada, será el encargado de ensuciar el prestigio de la Universidad abrazándose con el militarismo más rancio y belicoso.

Ya lo ven, la cultura de la defensa, en el criterio compartido de Defensa y la Universidad, no pasa por culturizar la defensa, sino por militarizar la cultura.

Nos podremos preguntar si en el curriculum de los investigadoras que colaboren con esta aplicación militar podrán poner, por ejemplo, calaveras negras, una por cada mil individuos agraciados con el soporte mortífero de estos aparatos, para así darse mayor prestancia. ¿O contarán con una mención del tipo “ayudé a que Arabia Saudí engrandeciera su idea del poder en las siniestras guerras donde utilizó el fruto de mi esfuerzo”?

Tal vez otros profesores de esta universidad, por ejemplo los del instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas, también dependiente de la Universidad Carlos III, podrían modificar el programa para justificar la guerra como un derecho humano en consonancia con la colaboración a la misma que ya prestan otros departamentos universitarios.

Sería todo un bonito ejemplo de integración de saberes y una buena mordaza para las conciencias más críticas.

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El ciclo de vida del armamento

Imagen de Agencia do Brasil Fotografias

Fuente:  Infodefensa.

Un arma (cazas, fragatas, tanques, helicópteros) se suele empezar a pagar 20 años antes de empezar a usarse.  Esos 20 años se utilizan en su diseño, en las pruebas y, finalmente, en su fabricación.  Tras todo ello el arma es lo más moderno en el mercado durante unos pocos años, hasta que la industria rival, que empezó a diseñar el contraarmamento hace 15 años llega a producir un modelo nuevo y más mortífero.

Entonces, irremediablemente, el armamento queda obsoleto y hay que iniciar un nuevo círculo armamentista.

Esta locura hace que los países productores de grandes armas tengan que recurrir a la exportación de su material bélico si quieren recuperar algo del dinero invertido por su nación.  Para ello, claro, será necesario crear conflictos, o fomentarlos, en países alejados, del Tercer Mundo y con cierta capacidad de comprar armamento por parte de sus élites.

Parece que ahora, como nos cuenta Antonio Fonfría en Infodefensa, se está replanteando esta situación en el que el ciclo de vida del armamento es cortísimo.

Lo primero que nos place es que el autor reconoce este hecho, la obsolescencia de las armas muy sofisticadas y caras es rapidísima.

Lo primero que nos apena es que el reconocimiento llegue tan tarde, después de décadas utilizando el anterior planteamiento y despilfarrando en armamento que rápidamente quedaba obsoleto.

Las razones que nos da Fonfría para este viraje en la política de la industria de Defensa son varias:

  • La falta de presupuesto.  Efectivamente, los Estados cada vez están más endeudados y tienen menor capacidad para asumir ingentes gastos militares, en buena parte debido a la deuda militar generada por la fabricación y/o compra de armamento.
  • Hasta ahora sólo se contemplaba el coste de adquisición del armamento, sin tener en cuenta los programas mantenimiento, de apoyo y de modernización necesarios y que consisten en actualizar todos los sistemas de propulsión, autodefensa, informática, comunicaciones, etc., que consiguen que el armamento pueda seguir siendo mortífero, que no útil.
  • Las empresas están presionando para reducir costes en apoyo y mantenimiento del armamento.

Para adaptarse a estos cambios que aumenten la vida del armamento, Fonfría propone cuatro grandes áreas de trabajo:

  • El cambio organizativo.  Aquí la enumeración de Fronfría parece que no tiene casi nada que ver con las empresas a las que propone que cambien su estructura piramidal por otra más horizontales, sino que la mayor parte de los cambios tienen que ver con la estructura del Ministerio de Defensa.  Propone que a lo anterior hay que añadir simplificar las estructuras de toma de decisión, reducir drásticamente las rigideces administrativas, minimizar duplicidades y aprovechar sinergias entre los tres ejércitos.  Acaba proponiendo que el Ministerio de Defensa se aproveche de instituciones de investigación externas que pueden dar un importante valor añadido (es curioso, parece que lo tiene claro, pero no especifica cuáles y cómo, con lo que la propuesta queda en agua de borrajas).

¿Algo nuevo?  Nada nuevo.  Muchas de estas propuestas llevan años, mejor dicho, décadas proponiéndose para luego no hacer nada.  Otra razón que nos lleva a desconfiar de la supuesta eficiencia de la industria militar y del Ministerio de Defensa.

Por otro lado, ¿la industria militar no ha demostrado en múltiples programas A400M, NH-90, Eurofighter, F-35, submarinos S-20, … que es muy ineficaz y por ello alarga los plazos de investigación, modelización, producción, etc., de manera que hace encarecer mucho todo el proceso y que como consecuencia reduce la vida del armamento en el mercado internacional?

  • La formación.  Se refiere a la formación universitaria que explica ha de ser multidisciplinar para poder abordar los retos complejos de la industria armamentístia.

¿Hay alguna razón más grosera, inhumana y malvada para proponer que la formación universitaria sea multidisciplinar que la de fabricar armas más mortíferas y que duren más?  El autor de esta propuesta está imbuido hasta el tuétano del paradigma de dominación-violencia y, por ello, ve natural poner la enseñanza universitaria al servicio de la fabricación de armas.  ¡Vergonzoso!

  • La ciberseguridad.  Propone fomentar la inversión en ciberseguridad para tranquilidad de las empresas de armamento y sus negocios.

Pero, … ¿esto qué tiene que ver con la prolongación del ciclo de vida del armamento?  Pues ya se ve, aprovechando que hablamos de cualquier cosa vamos a proponer, como hacen todos últimamente, el mantra de gastar más en ciberseguridad, el nuevo nicho de negocio.  Faltaría más.

  • Simulación y modelización.  Dice que es el corazón del cambio que nos espera.  Dota a la simulación y modelización de la capacidad de adelantarse a los acontecimientos.

Pero claro, no explica que este nuevo grial lo están buscando también el resto de las naciones y que también ellas tendrán mayor capacidad de simular y modelizar nuestro comportamiento en materia de armamento, con lo cual la ventaja industrial, productiva y guerrera quedará muy próxima a cero (tanto por debajo como por arriba).

Gran desilusión.  Otro análisis aparentemente sesudo y técnico por parte de un experto que una vez pensado con detenimiento queda en muy poca cosa, en humo que le hará ganar puntos en el entorno de la industria militar y del Ministerio de Defensa y poco más.

Eso sí.  Nos ha sorprendido que no reclame más fondos para realizar todo lo anterior.  ¡Menudo despiste!  Si es que no se pueden escribir los artículos con prisa y sólo por ganas de agradar y no de enfrentarse al verdadero problema que supone la industria militar y la producción de armamento:  es un gasto inhumano, 100 % despilfarrador y que siega vidas y cercena calidad de vida tanto a los países que las producen como a aquellos, sobre todo, que las sufren.

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Los engaños en la renovación de los cazas españoles

Imagen de Airman Magazine

Una de las muchas peculiaridades de nuestro modelo de defensa es su dependencia de sistemas de armas que aúnan tres de las peores características posibles, pues

1) tienen unos costes muy elevados tanto en su diseño y fabricación como en su vida útil,

2) su entrega siempre se hace demasiado tarde y en condiciones tecnológicas superadas, por lo que hay que estar constantemente introduciendo mejoras de nuevo a costes elevados, y,

3) en el mejor de los casos, se acaban volviendo obsoletas sin llegar a hacerse un uso significativo de ellas, con lo que hay que volver periódicamente a sustituirlas por otros sistemas de armas más modernos que, de nuevo, vuelen a caer en el mismo círculo vicioso.

Es el caso de los actuales aviones de combate Harrier de la Armada española y del Programa de Futuro Avión de Combate (FACA), actuales F18, ambos ejemplos esclarecedores de los que parece que no vamos a aprender.

Los aviones de despegue vertical HARRIER.

La compra de los Harrier se hizo conjuntamente entre los ejércitos de EE.UU., Italia y España, para abaratar costes.  En 1983 España adquirió a McDonnell Douglas estos aviones de despegue vertical para dotar al portaaviones español Príncipe de Asturias. Los 12 primeros aviones se entregaron en 1988.  Las siguientes 8 unidades en 1993 (se encargaron en 1990) y en el año 2000 empezó el programa de “actualización” y modernización de estos aviones de guerra.

Su vida útil se preveía que se agotara en 2024 y fueran dados de baja, pero el año 2015, un memorando de entendimiento con la empresa fabricante, prolongó la vida de estos aviones hasta 2034, introduciéndose más adelante en los presupuestos generales de 2016 una partida de 47´6 millones de € para modernizar los AV-8B, que tras la modernización pasarán a ser los AV8B Harrier Plus, dotados con un mando multimodo AN/APG-65.

En la actualidad contamos con 16 de estos aparatos, 12 en pleno servicio y 4 declarados de baja a la espera de una nueva actualización. Una de sus grandes proezas ha sido participar en la operación “Deny Flight” en Bosnia Herzegovina.

Actualmente operan en el LHD Juan Carlos I, un portaviones que deja de ser útil si no lleva aviones de despegue vertical y cuyo coste superó los 500 millones de €.  Así, de no contar con los Harrier o con otros aviones que los sustituyan, tendríamos un portaviones que descendería de categoría si no cuenta con aviones de despegue vertical (pasaría a ser portahelicópteros) y los únicos que para la Armada cumplen las condiciones necesarias son los F-35.

El Programa FACA, los famosos F18 del ejército español

El programa FACA dio a España, igualmente con prolongados plazos de entrega, los 96 aviones de combate F-18 que compró (24 de segunda mano) y que deberán ser sustituidos en 2025, al llegar a las 7.000 horas de vuelo.  Actualmente se mantienen en uso 86 de estos aparatos, que también han ido sufriendo mejoras en el largo período de su uso.

La apuesta por los F35

Con todo, el ejército y la armada apuestan por comprar 60 F35 Lightning II (Relámpago) de Lockheed Martin para sustituir a los F18 y los Harrier actuales.

Por otra parte, las noticias en prensa son contradictorias. Unas afirman que hay conversaciones con el fabricante Lockheed Martin para su adquisición a un precio asequible. Pero otras dicen que Defensa los descarta.  La alternativa serían los Eurofighter europeos, en cuya fabricación participa España.

Desde los defensores de la compra se piensa en un número de entre 45 y 50 aviones para el ejército del aire y 15 para la Armada, según informa El País.

El competidor, el Eurofighter europeo y español.

España se ha gastado ya 10.600 millones de euros en el avión de combate europeo, Eurofighter, que parece ahora que no va a comprar.

Por lo tanto, la opción por comprar el F-35 no dejaría retornos en la industria española y, nuevamente, la política industria española estaría en entredicho dado que hace años se optó por el Eurofighter y ahora se abandonaría este multimillonario proyecto por falta de previsión y planificación rigurosa.

Además, la opción Eurofighter también está muy cuestionada en los últimos tiempos.  Así, por ejemplo, Austria ha renunciado a su flota de Eurofighter.

Las más que fundadas dudas sobre el F-35:

Pero esta asombrosa adquisición tiene algunos datos añadidos que conviene no perder de vista;

  • El gasto que se prevé que realice España por los F35 superará los 6.000 millones de euros en un escenario optimista en el que los aviones bajen de precio. Y para la compra de entre 60 y 65 unidades.  La estimación nos parece dudosa porque Australia estimó en 2014 que iba a comprar 75 unidades por 11.600 millones de dólares.
  • El programa F-35 ha costado ya a USA, en 2013, 395.000 millones de dólares.
  • Hay noticias que hablan de un precio de hasta 120 millones de € por aparato. Aunque si somos serios y realistas, actualmente, el precio se encuentra en los 206’3 millones de dólares, con todo instalado.  Eso sí, están esperando que cuando el avión entre en plena fase de producción, en 2019, su precio baje a una horquilla entre los 80 y los 110 millones de €, aunque estas cifras parecen cada día más inverosímiles:  en la anterior remesa vendida, en 2012, el precio medio fue de 213 millones de €, con una bajada de sólo un 5 %.
  • El precio que se maneja por los comentaristas en Defensa, habitualmente no incluye el motor, lo cual, aunque sorprendente, es una práctica bastante habitual en este tipo de contratos. El motor se calcula que puede estar alrededor de 23’03 millones de dólares por unidad.
  • El precio que maneja la prensa tampoco incluye las mejoras y modernizaciones que explicábamos antes y que son imprescindibles para cualquier avión de guerra. Mejoras y modernizaciones se calculan ahora en torno a los 32’07 millones de €, por cada aparato.
  • Otro precio del que no se suele hablar mucho es de los cascos de los pilotos de F-35: 400.000 $ por unidad.  Son cascos que sustituyen a las pantallas de datos del avión por la visera del casco y permiten una visión de 360º, gracias a 6 cámaras infrarrojas situadas en el exterior del avión.  Esta moderna tecnología también está teniendo problemas.  Así, cuando hay turbulencias, las imágenes tienen retardo y provocan mareos.  Tampoco funciona la función de visión nocturna que provoca un resplandor verde que oscurece las imágenes.  También funciona mal la capacidad de compartir datos con otros F-35, que sólo funciona bien con hasta 3 F-35.  Con 4 se producen problemas de comunicación que crean imágenes inexactas para los pilotos.   Si tenemos en cuenta que se calcula comprar entre 45 y 50 F-35, el monto total de los cascos de los pilotos será de, al menos, 18-20 millones de dólares.
  • Los problemas en la fabricación han sido continuos: por un lado, ha habido problemas en los motores, por problemas en los materiales de titanio que han provocado el incendio de algún motor.  También ha habido problemas por la fragilidad del casco del avión, por la maniobrabilidad en simulación de combate directo contra un F-16, por la vulnerabilidad a los ataques cibernéticos, también en 2013 tuvo fallos en la turbina del motor, …  A finales de 2013 se presentó una auditoría sobre el F-35  en la que se analizaba el grado de cumplimiento de la norma de calidad aeroespacial AS9100, “Sistemas de Gestión de Calidad Requisitos para Organismos de Aviación, Espacio y Defensa”.  El programa cuenta con 9 preseries en las que se van añadiendo nuevos adelantes.  Pero el informe es muy desalentador porque

el programa ha sido vuelto a revisar varias veces desde el 2001; la primera vez en 2004 por problemas de peso y rendimiento; en 2007 por aumento del coste y retrasos; en 2010 porque la JPO declaró que el programa excedía el aumento de los límites de los costes críticos establecidos por la ley Nunn-McCurdy; y que durante 2011 y 2012 la JPO realizó varias acciones para reestructurar profundamente el programa, con más financiación, ampliando los plazos de entrega y reduciendo los aviones a suministrar a corto plazo, retrasando la adquisición de 410 aviones hasta el 2017.

Además,

También indica que los datos de calidad muestran una ligera mejoría: en la primera preserie se necesitaron 972 acciones de calidad por avión; en la cuarta había disminuido a 859, representando una media de coste del 13,11%.

  • Con estos datos, no es extraño que las dudas hayan comenzado a aparecer. Canadá, en 2015 se retiró del programa.  Canadá es uno de los 9 socios del programa F-35 y su participación es del 2 %.

En la práctica, todos los países pertenecientes al consorcio que tiene previsto adquirir 2.400 aparatos –EE.UU., Australia, Canadá, Dinamarca, Gran Bretaña, Italia, Noruega, Países Bajos y Turquía- han expresado alguna vez sus dudas acerca de si acabarán cumpliendo sus respectivos compromisos de adquisición de la aeronave.

  • Como la descoordinación militar nunca para, la Marina estadounidense anunciaba en 2015 que no podrían cargar en el F-35, dado que no está adaptado, un nuevo tipo de bomba que quieren utilizar. Se trata de la bomba ‘Small Diameter Bomb II’ –SDB II, ‘Bomba de Pequeño Diámetro’- que es capaz de apuntar a objetivos móviles a distancias de hasta 70 km y podría estar listo en 2017. La SDB II se integra sin ningún problema en el F-35A de la Fuerza Aérea… pero no en el F-35B en su actual configuración.

 

Los ingenieros del F-35 se excusan aduciendo que no estaba previsto que la Marina usara también la bomba SDB II. Añaden que no supondrá mayor problema adaptar el compartimento del F-35B gracias al tiempo de siete años del que disponen. Además, prefieren esperar a que la SDB II esté totalmente desarrollada antes de efectuar cambios en la arquitectura del avión. Hasta entonces, tampoco podrán calcular el coste de la posible adaptación.

Es necesario llevar el debate a unos parámetros más racionales y menos militaristas.

Con los datos que aportamos antes, se puede ver que, para Defensa, el debate está posicionado en qué modelo comprar.  Ni se entra en discutir la alternativa:  ¿es necesario para la defensa de España comprar alguno de los modelos o cualquier otro?  No se debaten otros parámetros que son tan o más importantes.  Algunos serían los siguientes:

  • ¿Qué queremos defender y cómo? Estos serían los debates principales, los más importante, las clave.  Y en este debate intervendrían cuestiones tales como qué tipo de defensa necesita o quiere la sociedad española.  Sin embargo, en la política española no hay ni rastros de estos debates, que son los que cimentan toda la cadena de toma de decisiones.  ¿Quién se aprovecha de ello?  Los militares que, ante la falta de debate y decisión de la sociedad, siguen comprando armas sin ninguna cortapisa.
  • ¿Queremos una defensa ofensiva o defensiva? Porque los Eurofighter y los F-35 son armas eminentemente ofensivas, de ataque, de proyección como se dice ahora (invasión, como se decía antes).  ¿Podríamos estar más seguros, de una manera meramente defensiva comprando otros materiales o utilizando los miles de millones que vamos a gastar en cazas en el futuro para fomentar otro tipo de políticas más pacíficas y noviolentas que enfrenten de manera creativa y constructiva algunos de los problemas que tiene España como la emigración y la cooperación para el desarrollo de los países de nuestra ribera sur?
  • ¿Cuántos cazas necesita la Defensa Nacional? Actualmente tenemos 16 Harrier de despegue vertical y 96 F-18 (84 en uso).  El total son 112 cazas.  Ahora la horquilla se sitúa entre 60 y 65.  Es evidente que el número que teníamos antes era desorbitado, ahora se quieren comprar un 42 % menos.  Nos alegramos de la reducción del número de unidades, aunque suponemos que el coste será otro cantar.  ¿Son muchos, pocos, son suficientes, exagerados?  ¿Dónde está el debate y los razonamientos que ofrecen los militares?
  • Los vaivenes en la planificación de la política de defensa y en su política industrial. Hasta hace unos meses era incuestionable para los militares la necesidad de invertir en armamento propio (español o de la Unión Europea), se veía como más barato, generador de retornos a la industria española y de empleo.  Sin embargo, ahora para argumentar la compra de los F-35 se dice que es mejor, en materia de repuestos, no tener todos los huevos en la misma cesta.  De los retornos y del empleo patrio no se comenta nada.
  • Son las cuentas de la lechera. Anuncian un gasto de 6.000 millones de euros para adquirir entre 60 ó 65 F-35 con la promesa de que el precio unitario bajará. Por lo tanto esperan comprarlos a entre 92’3 y 100 millones de € el caza.  Sin embargo, el precio actual es de 206’3 millones de dólares.
  • El despilfarro. ¿Se consideran ya tirados a la basura los 10.600 millones de € gastados, o malgastados, en el desarrollo del Eurofighter?
  • Las consecuencias políticas. ¿Hay algún responsable político de este despilfarro y de los vaivenes en la toma de decisiones?  ¿Cómo rinden cuentas?  ¿Quién se las pide?
  • ¿Es el momento de tomar la decisión? Evidentemente no.  Parece que los criterios que se están usando, militarmente, son los que les conviene a la Armada.  Ellos necesitan aviones de despegue vertical, pero los necesitan para 2034.  Un futuro muy lejano.  Parece que han pensado ahorrar en este rubro uniendo su pedido al del Ejército del Aire.  Pero a ellos sí les corre más prisa, sus aviones tienen una vida útil hasta 2025, un plazo más breve.  El ahorro para la Armada lo acabaríamos pagando todos los españoles con un modelo de avión que está muy en entredicho técnicamente.
  • ¿Es una cuestión de prestigio militar? En las clasificaciones internacionales de potencia militar, uno de los criterios que más cuentan para que un país se ubique entre los primeros puestos es la posesión de un portaaviones.  ¿Necesita España un portaaviones como el Juan Carlos I?  ¿Qué queremos invadir?  ¿Es esta la política de Defensa que deseamos?  ¿Nos sobra el portaaviones Juan Carlos I y sus 16 Harrier de despegue vertical o sus 15 F-35?
  • ¿Qué tiene que ver todo este gasto con la deuda de 30.000 millones de los PEAS?   Se acumulará a ella y, por lo tanto, la hará mucho más difícil de pagar.  La burbuja militar se agrandará en un gran porcentaje y la sociedad española habrá de pagarla a través de impuestos y dejando de gastar dinero en gasto social.

Como ven, empezar a analizar una compra concreta de material militar (los F-35 yankis) nos ha llevado a cuestionar la supuesta excelencia tecnológica de la industria militar, la mala práctica en cuanto a planificación y gasto del Ministerio de Defensa, la falta de democracia en las tomas de decisiones en Defensa, la política militar de carácter ofensivo de España,  la sinrazón del gasto militar que impide gastos sociales, la deuda y el despilfarro militar, la impunidad de los que toman decisiones en materia de Defensa y la descoordinación de todo el modelo.

Nos parecen razones suficientes para proponer que antes de todos estos gastos haya en España un debate serio, profundo y plural (es decir, no solo entre los sectores vinculados a la industria militar o al ejército) sobre política de Defensa.

 

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Marcha mundial por la Ciencia. Ciencia y no armas

Manifestación Sin investigación no hay futuro

Por Cumbre Social

Fuente: Público

El pasado 22 de abril se han celebrado en diversas ciudades españolas marchas de reivindicación de la inversión en ciencia y de protesta pos el desprecio del gobierno a la ciencia.
Todo ello ha tenido lugar en el marco de una iniciativa global, “Marcha global por la ciencia” y coincidiendo en que, una vez más, la ciencia es una especie de cenicienta en los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

La Marcha Global por la Ciencia ha sacado a la calle a manifestantes en más de 600 ciudades en el planeta.

En lo que se refiere al caso español, los presupuestos para investigación científica civil en los PGE siguen estando por debajo de la inversión en ciencia del año 2009, último en que el presupuesto creció.

Desde esa fecha a la actualidad se han perdido más de 10.000 investigadores sin que nadie haya puesto el grito en el cielo ni pedido que se invierta en ciencia, por ejemplo, para conservar los puestos de trabajo (como sí se pide en lo que se refiere a la industria militar) o por el valor añadido de la ciencia en nuestro desarrollo o por los retornos que produce.

Según una de las organizaciones promotoras de la movilización de Madrid

Aunque el Gobierno ha afirmado que hay un “notable” aumento de la inversión en investigación civil (un 4,1%) en los Presupuestos Generales del Estado de 2017 respecto a los del 2016, el presupuesto destinado a la ciencia sigue siendo inferior al máximo alcanzado en 2009. El aumento se reduce al 1,1% si se incluye también el I+D militar. La COSCE considera que incluyendo la inflación prevista del 1,5% la inversión en investigación civil crecería únicamente un 2,63%.

Es llamativo que en los PGE de 2017 la I+D  militar goce, amén de los presupuestos que se destinan al INTA (organismo autónomo militar encargado del grueso de la i+d militar) por parte del Estado (137’12 millones de euros), y las partidas propias del Ministerio de Defensa para tal fin (se encuentran en el programa 464A de Ministerio de Defensa y suponen 22’27 millones), otros 302’35 millones de euros que regala a la industria militar el Ministerio de Industria y Competitividad para “Apoyo a la innovación tecnológica del sector de la defensa”, así como otras partidas del mismo Ministerio de Economía, Industria y Competitividad para los satélites militares Paz-Ingenio (10 millones de euros) y al Programa de Observación por satélite de la tierra (7’28 millones de euros) y la transferencia que el CSIC realiza en favor del INTA (0’72 millones de euros).  Todo ello supone, cuando menos, 479’74 millones de euros que se destinan a investigar militarismo y se dejan de destinar a la ciencia para usos civiles.

Con razón uno de los lemas más repetidos en las manifestaciones españolas del día 22 de abril ha sido contra el gasto militar, pues si hay un enemigo del desarrollo humano y de la ciencia es, precisamente, el agravio comparativo que supone la inversión en armamento e investigación militar en relación a lo que destinamos a desarrollo y ciencia.

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La mala gestión de Defensa provoca que tengamos que pagar una multa de 243 millones de €

Imagen de Aerofossile 2012

Fuente:  El País.

La programación militar española quería poder tener fuerza de proyección (eufemismo de intervencionismo o de invasión) muy lejos de nuestras fronteras.  Para ello eran indispensables aviones de transporte con mucha capacidad y amplio radio.

El diseño militarista pensó que lo necesario eran 27 A400M.  La cifra era disparatada para un país como España.

Por ello, mucho más tarde, el anterior Secretario de Estado de Defensa, Pedro Arguelles, pactó con Airbus la compra de 14 A400M (avión de transporte militar) entre 2016 y 2022, y posponer la recepción de los 13 restantes hasta 2025.

Entonces a Morenés y a Arguelles les pareció un ejemplo de gran gestión comercial.  Es decir, postergaban el problema unos cuantos años, los suficientes para salir del Ministerio de Defensa y para que otros tuviesen que ocuparse del problema.  Genial.

Si Defensa no cumplía, el Estado debería pagar 243 millones de € como penalización a Airbus.

Ahora el problema está aquí:

Defensa ya ha declarado estos 13 aviones como “no operables” –es decir, innecesarios—y ha aceptado pagar a Airbus 243 millones por la cancelación de este pedido.

Vemos muchas malas prácticas en estas decisiones:

  •  La primera es que nuestros militaristas dirigentes siempre planifican los gastos muy por encima de las necesidades y de las posibilidades de España.  Les da igual porque nadie les va a pedir cuentas.
  • Para ellos prima el programa de fabricación de armamentos sobre las necesidades de defensa españolas reales o sobre las posibilidades económicas españolas, lo importante para los políticos militaristas es que se pueda hacer el nuevo modelo de armas, ofertándolo como un futuro éxito de ventas.  Luego, como en el caso que nos ocupa del A400M estas ventas no llegarán, pero les da igual porque nadie les va a pedir cuentas.
  • La tercera es que nuestros dirigentes militaristas siempre acaban favoreciendo a la industria militar y son capaces de firmar multas que le impondrá la industria militar al Estado si no cumplen con lo pactado.  Les da igual, el Estado somos todos y lo pagaremos a escote con los impuestos.  Además, la ciudadanía no acaba de entererarse.
  • La cuarta es que los políticos militaristas ven muy fácil endeudar a España porque nadie les va a pedir cuentas.  Total, cuando la deuda militar sea un problema ellos ya no estarán en el poder (estarán jubilados), o podrán recurrir al argumento de echar la culpa a gobiernos previos.

Mientras el Parlamento y la sociedad permanezcan ignorantes y callados no habrá problema para los políticos militaristas.  Hasta que no haya una auditoría independiente de Defensa no habrá soluciones.

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La industria de Defensa por Comunidades

Fuente:  Infodefensa.

IDS y Marca España han sacado el sexto anuario Spain Defence & Security Industry.  Está concebido para ser una herramienta para la difusión de la industria militar española.  Este año, el dossier cuenta con 124 páginas y se ha titulado “: I+D:  un enfoque estratégico”.  Por su puesto, a todo color y a todo lujo de infografías y fotografías.

Muchas son las cuestiones que se deberían aprovechar de esta publicación, pero nos vamos a centrar en una de ellas, la presencia dispar de la industria de defensa por Comunidades.

Destaca Madrid con más de 3.500 millones de € facturados en ventas militares (datos de 2015), el 62’9 % del total.  La razón es que en Madrid se sitúan muchas de las principales firmas.  Sobre todo, desnivela la balanza la presencia de Airbus, que es responsable, a nivel global del 64’8 %  del negocio de las armas en España.  Además, Madrid logró facturar en 2015 120 millones de € más que en 2014.

La segunda Comunidad es Andalucía con 1.200 millones de € y el 21’2 % del total.  La razón vuelve a ser Airbus, que tiene su planta de montaje de aviones militares en Sevilla.  Además, también son importantes los astilleros de Navantia.

El resto de la clasificación sería:

País Vasco:  3’7 %, con 210 millones de ventas en 2015, pero con un retroceso de 70 millones de € con respecto a 2014.

Castilla la Mancha:  3’7 %, por la presencia de Airbus Helicopters en Albacete.  Su facturación ha sido de algo más de 200 millones de € y su subida con respecto a 2014 ha sido de 47’5 millones de €.

Galicia:  3’5 %, sobre todo por Navantia.

Murcia:  2’2 %, también debido a Navantia.

Castilla León:  0’6 %

Asturias:  0’6 %

Valencia:  0’5 %

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Navantia, la desastrosa empresa pública de armas, también se exhibirá en HOMSEC

Otra de las empresas que va a participar en HOMSEC los próximos 14, 15 y 16 de marzo en Madrid es Navantia.

Hemos podido saber que Navantia ha reservado suelo para su stand en HOMSEC 2017 por valor de 15.000 €.

NAVANTIA es una empresa pública española perteneciente a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que controla el 100% de su capital.  Se dedica a la construcción de buques, tanto civiles como militares.

Tiene instalaciones en Ferrol y Fene (Galicia), Cartagena (Murcia), Cádiz, Puerto Real y San Fernando (en Andalucía), y Madrid.

En lo militar han construido fragatas-destructores (F-100), fragatas ligeras-corbetas, patrulleras, buques de apoyo logístico, buques anfibios, portaaviones, lanchas de desembarco, cazaminas y submarinos (S-80).

En los últimos años ha vendido buques a Brasil, Noruega, Turquía, Argelia, Australia, India, Indonesia, y Arabia Saudí.  Además de múltiples buques de guerra para el Estado Español.

Algunos de sus productos tienen una merecidísima mala fama internacional:

  • El submarino S-80 es conocido por su sobrepeso, problema que proviene desde los primeros momentos, dado que estuvo mal diseñado.  Por ello también sufre de continuos problemas de sobrecostes que lo están encareciendo repetidas veces y que habrá de pagar la sociedad española.  El proyecto se inició con unas previsiones de gasto de 1.796 millones de €.  A día de hoy, los costes se han encarecido hasta los 3.013 millones de €, es decir, un 67’76 %.  Se van a hacer 4 unidades del S-80, lo cual quiere decir que cada una nos saldrá a 753’5 millones de € (por lo menos).
  • Las fragatas F-100 son peculiares porque se están usando como escaparate móvil para la industria militar española.  Después de que Defensa las comprase, ahora las dedica no a defender nuestras costas, sino a mostrarse en aguas australianas para ver si las vendemos allí.  Lo cual deviene la fragata que allí se encuentra ha sido un despilfarro inútil de 823 millones de €, innecesario como se ve para nuestra defensa.
  • Las fragatas F-100 también son polémicas porque el último contrato que se espera conseguir es, nada menos, que con la dictadura de Arabia Saudí, que las usará, probablemente, en su guerra, poco publicitada, en Yemén.
  • Navantia, además, se adjudicó el mantenimiento de los destructores yankis del escudo antimisiles de Rota, por 171 millones de €.

Además, Navantia se niega reiteradamente a pagar el IBI por los inmensos terrenos que ocupa en Ferrol (unos 600.000 € anuales).

Y Navantia, como empresa es un ejemplo paradigmático de mala gestión porque

  • Desde hace años, arrastra pérdidas millonarias. Pérdidas que la SEPI por una parte (mediante capitalizaciones y entregas de beneficios de la corporación para compensar pérdidas) y el Gobierno por otra (mediante créditos bajo cuerda y contratos cautivos de la defensa española) se ven obligados a ir cubriendo a costa de los impuestos de toda la sociedad.
  • En realidad, Navantia arrastra una deuda, en 2013, de más de 1.200 millones de euros.
  • Navantia se ha visto forzada, varias veces, a hacer nuevos planes estratégicos, supuestamente para mantener la sostenibilidad, en todos ellos se ha previsto reducir la plantilla por despidos, dada su escasa viabilidad económica.
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Destruir armas, nuevo negocio de los fabricantes de armas

Imagen de Policía Nacional de los colombianos

Fuente:  Infodefensa.

La verdad es que es una noticia agridulce totalmente.

Por un lado nos alegramos de que se destruyan armas.

Pero no lo hacemos tanto de que sea un fabricante de armas quien se lucra destruyéndolas.  Ganan dinero doblemente, cerrando el círculo vicioso.  Y no es especulación nuestra denuncia.  Aquí van dos noticias que lo confirman:  Expal se adjudica contratos para suministro de granadas y minas por 10’2 millones de €, Expal suministrará al Ejército granadas para mortero de 81 mm por 2’7 millones de €,  Expal suministrará sistemas de mortero al ejército italiano por 20 millones de €.

La protagonista es EXPAL y los hechos ocurren en Bielorrusia.

Tras la firma de la Convención de Ottawa por parte de Bielorrusia, este país se ha visto obligado a destruir sus minas antipersona (técnicamente, munición cluster de tipo PFM-1).  Como no tenía tecnología para hacerlo, decidieron hacerlo a través de un concurso internacional de la Unión Europea que ganó la española EXPAL.  El proyecto tiene financiación europea.  El programa estaba valorado en 3’9 millones de €.

Ya se han destruido 3.000.000 de las 3.400.000 minas antipersona de Bielorrusia.

Que un países de menos de 10 millones de habitantes disponga de una mina antipersona para cada tres nacionales nos hace sospechar que en el mundo debe de haber una cantidad ingente de estas minas.  ¿Cuántas habrá en España?  ¿Cuántas se habrán destruido?  ¿Cuánto nos habrá costado?  ¿Por qué no se informa de todo esto?

Expal tiene “fábricas para la desmilitarización” en España (El Gordo, Cáceres), Italia, Dinamarca, Bulgaria, Estados Unidos y Brasil.

Visto el volumen de armas que hay en el mundo, quizá sea necesario asumir como ineludible que las empresas de armas primero han de transformarse en empresas de destrucción de armamento antes de ser reconvertidas a empresas civiles que fabriquen útiles socialmente beneficiosos.

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