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¿Quién puede tener interés en invertir en extinción genética?

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Por Landahlauts

Fuente: Eldiario.es

Es una pregunta absurda. Nadie puede tener interés en invertir en extinción genética, o al menos, nadie puede tener interés en invertir para un fin perverso (¿puede haber alguno que no lo sea?) en este tipo de investigaciones.

Pero es una pregunta cruelmente real, porque una agencia militar de EE.UU. va a invertir nada menos que 100 millones de dólares en investigación en extinción genética, teóricamente aplicable a mosquitos que portan la malaria, roedores y otros bichos molestos, pero que, según sospecha la ONU, bien puede ser una inversión con aplicaciones militares.

Podemos hacernos preguntas morales en general, como por ejemplo, si la extinción genética, aunque sea de bichos que nos molestan, es éticamente admisible. O podemos preguntarnos lo mismo desde el punto de vista ecológico, científico.  Es decir, ¿sabemos qué consecuencias ecológicas puede tener la extinción de una especie de mosquito?  Véase, como ejemplo, la actual preocupación por otro insecto, las abejas y el descontrol ecológico que parece que se puede montar con su desaparición.  Pero, más allá de todo esto, no nos cabe en al cabeza qué pregunta cabe hacerse si, de rondón, la investigación en extinción genética puede perseguir fines militares y se promueve desde una agencia militar de EE.UU.

Afirma la noticia que

 la agencia secreta estadounidense Defense Advanced Research Projects Agency (Darpa, por sus siglas en inglés) se ha convertido en la mayor inversora a nivel mundial para las investigaciones sobre «deriva genética»

Al parecer, la sospecha de un uso militar de este tipo de investigaciones está a la orden del día entre los científicos y genetistas, que lógicamente muestran su preocupación y escándalo, máxime cuando uno de los principales intereses en estimular estos estudios es una agencia militar. Tal vez veremos los progresos en forma de armas biológicas.

A algunos expertos de la ONU les preocupan las consecuencias no intencionadas. Uno de ellos dijo a the Guardian: «Quizá seas capaz de eliminar algunos virus o una población entera de mosquitos, pero puede que también se produzcan efectos ecológicos posteriores sobre especies que dependen de ellos».

«Mi principal preocupación», explica, «es que hagamos algo irreversible para el medio ambiente, a pesar de nuestras buenas intenciones, antes de que sepamos con toda seguridad cómo va a funcionar esta tecnología».

Otro experto alerta de la gravedad. Estados Unidos, al parecer, ha gastado entre 2008 y 2014 más de 820 millones de dólares en biología sintética y desde 2012 lo ha hecho principalmente con la agencia Darpa (la que ahora invierte en extinción genética).

Todd Kuiken, que ha trabajado en el programa GBIRd, que recibe 6,4 millones de dólares (unos 5,4 millones de euros) procedentes de Darpa, explica que la importancia fundamental del Ejército estadounidense en la financiación de la tecnología genética significaba que «los investigadores que dependen de las subvenciones para sus investigaciones puede que reorienten sus proyectos para adaptarse a los limitados objetivos de esas agencias militares».

Conocemos el testimonio de importantes científicos contra la guerra y las armas. Y parece que ahora queda en parte en sus manos luchar contra esta lacra de la investigación y hacen muy bien alertándonos de lo que está pasando.

Entonces volvemos al principio. Ya sabemos quién tiene interés en este tipo de inversiones y sospechamos el para qué. Ahora nos resta por saber cómo impedimos que sigan adelante con sus perversos planes.

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La guerra duplica el cáncer en Gaza

Imagen de Zeroincondott★

Fuente:  Nueva Tribuna.

Los tumores cerebrales se multiplican en Gaza por los gases y el uranio lanzados por Israel.

En estos momentos el cáncer es la segunda causa de muerte en la Franja de Gaza. Los expertos opinan que en los próximos años las cifras se pueden duplicar

La guerra es un desastre ecológico que contamina el agua, los suelos, el aire:

Jean François Fechino, consultor en temas de Medio Ambiente de Naciones Unidas, ha llegado a la conclusión, tras numerosos estudios, que decenas de toneladas de uranio empobrecido se encuentran en el subsuelo y en las aguas de Gaza. Las muestras de tierra que analizaron tras su última visita a Gaza demuestran la presencia no sólo de uranio sino también de cesio, amianto polvo, tungsteno u oxido de aluminio.

La asistencia sanitaria de cierta calidad en Gaza es inexistente y los afectados dependen de que Israel les conceda (contados) permisos para tratarse en un centro médico luterano de Jerusalen.

«Nuestro principal hospital en la Franja  sólo funciona al 50% por falta de personal y material” explica a El Confidencial Usama Said Aklouk, director del Hospital de Al Shifa, formado en España, con impotencia ante las dificultades con las que trabajan.

En un recorrido por el Centro podemos ver como de seis quirófanos, sólo funcionan  tres. Los restantes no tienen camas de operaciones y en cuanto a las habitaciones tan sólo están ocupadas la mitad, mientras en el despacho de Usama S. Aklouk no paran de entrar ciudadanos quejándose de las listas de espera que pueden llegar en algunos casos a los dos años. El resumen es que la sanidad gazatí está al borde del colapso.

Como en toda la Franja de Gaza, el Hospital vive condicionado por los cortes de luz que pueden suponer seis horas de duración o más. El suministro  la controla Israel que da una cantidad diaria para la Franja y debe ser el Gobierno de Hamas  quien la suministre. Como es escasa debe ir cortándola para dar servicio al millón ochocientas mil personas que viven en la Franja.

Parece que Israel está innovando continuamente en su forma de masacrar a los palestinos y:

El profesor de la Universidad de Oslo, Erik Fosse, que lleva años trabajando en Gaza, mantiene que Israel estaría empleando armas que provocan cáncer. En concreto los médicos apuntan que podría tratarse de los denominados explosivos de metal inerte denso (DIME, por sus siglas en inglés), un arma de tipo experimental cuyo radio de acción es relativamente pequeño, pero cuya explosión resulta extremadamente potente. Segín Fosse y su compañero Mads Gilbert dichas armas ya se utilizaron en los ataques de 2009.

Pero los ecosistemas muchas veces devuelven a los humanos los impactos que estos les causan.  Se conoce como «efecto bumerang» y acabará perjudicando, a través del agua, de los suelos y sus cultivos, del aire, a … los israelíes.

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Las armas químicas y su destrucción

Imagen de Cedward Brice

El de las armas químicas es un asunto muy poco tratado en los medios de comunicación de masas, salvo cuando ocurren hechos puntuales de uso o amenaza.  Glosamos aquí dos entradas de sendos blogs porque hacen un tratamiento del tema muy interesante a la par que general, lo cual nos ayuda a comprender mejor este apartado del armamentismo mundial.

Fuente:  Posos de Anarquía.

Existe una Convención de armas químicas (1993) y una Organización Para la Prohibición de las Armas Químicas (1997).  Parece que su trabajo es constante en la destrucción de arsenales de armas químicas:

“la organización ha supervisado ya la destrucción de las tres cuartas partes de todas las armas químicas declaradas e inspecciona a diario la industria química”. De las casi 72.000 toneladas de agentes químicos declarados, ya han sido destruidos más de 53.600 toneladas (75,37%).

Además,

La Convención establece, no sólo la obligación de destruir todas las armas químicas, sino también las instalaciones en las que se producen esas armas, por lo que casi todas las instalaciones han sido destruidas o reconvertidas para propósitos pacíficos”.  Nieves García, actual secretaria de ANPAQ, explica que cuando arrancó la OPAQ hubo que abordar tanto a los países poseedores de armas químicas (EEUU, Albania, Corea del Sur, India, Iraq, Libia y Rusia), como a los productores (Bosnia Herzegovina, China, Corea del Sur, EEUU, Francia, India, Irán, Irak, Japón, Libia, Reino Unido, Rusia y Serbia), sin olvidar a aquellos países en los que otros había dejado abandonado armamento de este tipo, como es el caso de China con armas de Japón, Panamá con las de EEUU o Libia con armas químicas italianas.

Hasta la fecha, la OPAQ ya ha realizado un total de 4.779 inspecciones en más de 80 Estados Partes, con más de 2.500 inspecciones en 211 polígonos con armas químicas, de un total de 227 declarados. El balance es muy positivo y, como asegura Alejandre, “a diferencia de otros tratados de desarme y no proliferación, aquí a todos los países se les trata por igual, no se mide con diferente rasero a Occidente y Oriente, entre otras cosas, porque tanto el cuadro directivo como el cuerpo de inspectores de la OPAQ es multinacional”.

Aunque siempre hay estados que se demoran en el cumplimiento de las convenciones internacionales, aunque sean ellos mismos quienes más reclaman a los demás la destrucción de sus arsenales, como por ejemplo …

Según el tratado, en abril de este año todas las armas químicas debían estar destruidas. Sin embargo, no todos los países han llegado a tiempo. Es el caso de EEUU y su último arsenal de armas químicas, el Blue Grass Army Depot, perdido en los bosques de Kentucky. Se trata de un complejo militar de 3.000 millones de dólares que alberga en su interior 523 toneladas de VX y sarin –agentes nerviosos letales utilizados durante la Guerra Fría- y gas mostaza, empleado durante la I Guerra Mundial.

44 bunkers de hormigón, rodeados de dobles vallas metálicas, alambre de espino, un potente despliegue de videocámaras y la advertencia que reza “Uso de fuerza mortal autorizado”, guardan en su interior más de 100.000 municiones llenas de veneno que, según denunciaba Los Ángeles Times hace tres años, algunas de ellas están tan deterioradas que se han detectado trazas de escapes de gas mostaza y sarin en alguno de estos búnkeres.

España también se ve sometida a las inspecciones de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas:

Aunque Nieves García asegura que, cuando se ratificó la Convención, España no era poseedor de armas químicas, las inspecciones sí le afectan en su actividad comercial e industrial, puesto que muchos de los 3.400 compuestos químicos contemplados por la OPAQ se utilizan en procesos productivos con destino a uso civil. Se trata de las denominadas “sustancias de doble uso”, que siendo empleados por la industria y los centros de investigación para actividades lícitas también pueden desviarse de estos usos para la fabricación ilegal de armas químicas. Es el caso de las sustancias ignífugas con que impregnan los rellenos de tapizados de sillas y butacas o el aislante de los tubos de aire acondicionado. Jaime Alejandre, experto en armas químicas, explica que “simplificándolo mucho, el fosgeno que se usa para el relleno de las butacas, basta mezclarlo con cloro para obtener gas mostaza”.  

 En el caso español, García indica que nuestro país ya ha pasado más de medio centenar de inspecciones sin ninguna incidencia destacable. Sólo en España, el número de instalaciones bajo control alcanza potencialmente las 8.000.

Las inspecciones, llevadas a cabo por entre 3 y 5 inspectores de diferentes nacionalidades, son anunciadas por la OPAQ con 48 horas de antelación y, tal y como explica García, son extraordinariamente intrusivas para así descartar que no se hayan producido desvíos de sustancias químicas para otros fines que los declarados por esa instalación: “se meten hasta la cocina revisando facturas de compra y venta, partes de producción, visitando plantas piloto, almacenes”, explica, llegando incluso a plantear ciertas tensiones por cuestiones de propiedad industrial en las que ANPAQ ha de arbitrar.

Los 3.400 compuestos vinculados a las armas químicas que conforman la base de datos de la OPAQ han sido divididos en tres grupos que van desde los agresivos químicos totalmente prohibidos -salvo en los casos de sustancias necesarias para la protección de la propia sociedad, investigación médica o farmacéutica-, los de uso legítimo que afecta a pocos sectores como el farmacéutico, tinturas y textil (materiales ignífugos) y un tercero, mucho más amplio que va desde los detergentes, a productos de belleza e higiene, cementos o pilas.

En el caso del primer grupo (sustancias prohibidas) y siempre y cuando sea para fines de investigación, médicos o farmacéuticos, la Convención permite su producción en cantidades superiores a 100 gramos y hasta 10 kilogramos al año en laboratorios previamente aprobados por la Autoridad Nacional. Si las cantidades son inferiores a 100 gramos al año, no es necesaria la autorización previa ni hay obligación dedeclaración.

La destrucción de las armas químicas sirias:

Fuente:  Kaostica.

El pasado domingo expiró el plazo que tenía Siria para entregar su arsenal de armas químicas, del que se calcula que aún resta un 8%. Las estimaciones realizadas por parte de la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) se mueven en torno a las 1.300 toneladas de agentes químicos que, tras el ataque que se produjo el año pasado, deben ser destruidas antes del próximo 30 de junio.

En el blog de kaostica se cuenta todo el proceso de neutralización de los agentes químicos de estas armas.

Y además, nos aleccionan sobre la doble moral de EE.UU.:

El Gobierno de Obama es uno de los que mas ha presionado a Siria con la destrucción de su arsenal de armas químicas y, sin embargo, EEUU es probablemente el mayor incumplidor con la Convención de Armas Químicas. Se calcula que sólo desde la I Guerra Mundial hasta 1960, EEUU almacenó unas 31.500 toneladas de armas químicas en nueve instalaciones diferentes (comparativamente, el arsenal de Siria sería un 4% de eso).

En 1985 el propio Gobierno de EEUU dió la orden a su ejército de destruir todos los arsenales químicos, fijando 1994 como la fecha tope para cumplir con su destrucción. Incumplió, como años después también incumpliría la fecha de 2007 tras suscribir la Convención de Armas Químicas, así como sus sucesivas prórrogas.¿Por qué incumple con los plazos si la propia tecnología con la que se están destruyendo las armas sirias es norteamericana?

Mientras, alrededor del 10% del arsenal químico de EEUU (8% e Pueblo (Colorado) y un 2% en Blue Grass (Kentucky), están almacenados y, según algunas fuentes,no en las mejores condiciones precisamente. En cuanto a los plazos manejados por Washington, digamos que pueden ser calificados de generosos: el 8% de Pueblo será destruido mediante procesos biotecnológicos para 2019 y el restante 2% de Blue Grass mediante un proceso denominado ‘oxidación con agua super-crítica’ para 2023.

 

 

 

 

 

 

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Porque las armas químicas son una realidad, reivindiquemos la desaparición de la división NBQR del Instituto Tecnológico de la Marañosa en Getafe

 

Existe una organización para la prohibición de las armas químicas (OPAQ) cuya web informa sobre la relación de los estados miembros que han firmado la Convención contra las Armas Químicas y cuándo entró la Convención en vigor para cada uno de dichos países.  España la firmó en 13 de enero de 1996 y la Convención entró en vigor el 29 de abril del 97.

La lista del oprobio tiene dos versiones:

  • Los países que han firmado el acuerdo pero aún no lo han ratificado:  Israel y Nyanmar.
  • Los países que ni han firmado ni se han adherido:  Sudán del Sur, Angola, Egipto y República Popular Democrática de Corea.

Al unirse al acuerdo, Albania, India, Corea del Sur, Irak, Estados Unidos, Rusia y Libia declararon poseer armas químicas. En 2009 los cuatro primeros ya habían destruido sus reservas.

Pero hay más datos de interés:

El tratado, que complementa el Protocolo de Ginebra de 1925 y la Convención de 1972 sobre armas bacteriológicas, da un plazo de 10 años desde su entrada en vigor para eliminar los arsenales, aunque a Rusia y EE UU se les ha prorrogado dado el enorme tamaño de sus reservas y la dificultad para destruirlas. La revuelta de 2011 en Libia paralizó las tareas de destrucción de su arsenal, por lo que el país también se acogió a una prórroga.

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que vela por el cumplimiento de la Convención, asegura que para febrero de este año se habían destruido 55.939 toneladas de las 71.196 declaradas (78,57%), distribuidas en 8,7 millones de contenedores y municiones.

En cuanto a las instalaciones necesarias para su elaboración, los 13 Estados que reconocieron tenerlas (entre ellos, Bosnia-Herzegovina, China, Francia, India, Libia, Japón, Reino Unido, Irán y Serbia, además de EE UU y Rusia) las han desactivado, según la OPAQ, por lo que, en teoría, ningún país miembro de la Convención produce armas químicas.

Y aquí está uno de los quid de la cuestión:  si España ha firmado y ratificado el Convenio contra las Armas Químicas, ¿para qué existe la división NBQR del Instituto Tecnológico La Marañosa, en Getafe?, ¿Si España no puede tener armas Químicas y el resto de las naciones (salvo excepciones) tampoco, cómo se come una división NBQR?.

Parece como si una vez firmado el Convenio contra las armas químicas todos los países lo diesen por papel mojado y se dedicasen, con más o menos ahínco, a investigar sobre ellas.  Suelen argüir que es para concociéndolas saber defendernos de ellas.  Nos parece una mera excusa.  ¿Qué harán los demás países, decir, como nosotros, que no tienen armas químicas para luego estar investigando en ellas y tener preparados los procesos de producción para el momento adecuado?  Si es así, el Convenio sería, realmente, papel mojado.

Habría que exigir desde las ongs que en España se dejase de investigar sobre estas armas y desapareciese esta división del Instituto Tecnológico de La Marañosa en Getafe.

También nos preocupan más otras situaciones reales que nos hablan de que las armas químicas son una realidad palpable en la política nacional e internacional de nuestros días.

  • Por un lado, la noticia de mediados de diciembre que dice que Estados Unidos pide un puerto a España para descargar residuos del arsenal químico sirio.  La solicitud también se realizó a Italia y Francia.  Parece que faltan por tratar unas 15 toneladas de agentes químicos como el gas mostaza y el gas sarín, que quemarían los americanos en alta mar.  Parece que Rota tiene posibilidades de ser agraciado en esta destrucción de arsenal químico ajeno.
  • Por otro lado, también nos preocupa la noticia «arsenal letal de alcance desconocido» de mediados de agosto de este año, en la que se cuenta que existen  tipos de agentes químicos que se pueden usar como armas:
    • » Nerviosos. Bloquean una enzima esencial para el funcionamiento nervioso. La muerte se produce por asfixia, al contraerse los músculos que controlan la respiración de forma permanente. Los gases sarín, tabún y VX forman parte de esta categoría.» Vesicantes. Forman dolorosas quemaduras y ampollas al entrar en contacto con las superficies del cuerpo, también en el interior de las vías respiratorias en caso de ser inhalado. El gas mostaza, usado durante la I Guerra Mundial, es el más conocido.» Pulmonares. Dañan el sistema respiratorio. El fosgeno y cloro entran en esta categoría.» Sanguíneos. Impiden la respiración celular, ya que evitan que el oxígeno que llevan los glóbulos rojos pueda ser utilizado. Este grupo está formado por el cianuro y sus derivados.

No hay pues, en nuestra opinión, ninguna duda de que por un lado van las declaraciones públicas de las naciones y por otro la realidad.

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Hablando de armas químicas, ¿algún diputado puede preguntar cuál es el arsenal español y cómo se pueden habilitar inspecciones internacionales para confirmarlo?

Fuente:  policymic.com

Nos querían hacer creer que la guerra de Siria no existía.  Los miles de muertos, los millones de refugiados, etc., no eran nada.

Nos quieren hacer creer que esa guerra empieza a ser horrible cuando se usan armas químicas.  Entonces hay que intervenir porque no se puede permitir.

Este no es más que otro ejercicio de cinismo a escala planetaria de Estados Unidos y, por extensión, de la Unión Europea.

Nos hacemos eco de la noticia que viene en la fuente precitada y que ejemplifica 10 ataques con armas químicas de Estados Unidos de los que no se habla y no se recuerda.  Destacamos algunas:

1.-  20 millones de galones (cada galón equivale a 3’78 litros) de productos químicos en Vietnam entre 1962 y 1971.  Vietnam estima que murieron por ello 400.00 personas, que 500.00 niños nacieron con defectos y que 2 millones de personas sufrieron cáncer u otras enfermedades.

2.-  Uso de fósforo blanco por Israel en 2008-20099.

También resulta muy revelador el trabajo de wikipedia sobre las armas químicas.  Con él nos damos cuenta de que es algo muy utilizado en las guerras desde la  I Mundial.

Por otro lado, al común de los mortales nos parece un mundo muy alejado este de la fabricación y uso de las armas químicas.  Sin embargo, es esclarecedora la noticia de ABC en la que se nos explica con mucho detalle, por la comandante Rosario Quesada, Jefa del Laboratorio Químico del Regimiento NBQ español muchos datos sobre qué medidas hay que tomar para poder fabricarlas. Esto parece indicar que en España se domina este tema, por lo que también sospechamos que somos capaces de producirlas con soltura.

Aquí nos viene la pregunta:  ¿cuál es la realidad en el Estado Español? ¿Tenemos armas químicas? ¿Cuáles, cuántas?

¿Algún diputado puede preguntar a Morenés y/o a Rajoy sobre estos temas?  ¿Comprometerá Morenés su palabra y cargo a que no tenemos ni un gramo de armas químicas?  ¿Se puede certificar esto con inspecciones como a las que se quiere someter a Siria?  Estaríamos contentísimos de que así fuera.

No vaya a ser que estemos aplicando aquello de la ley del embudo o eso otro más bíblico de ver la paja en el ojo ajeno en lugar de la viga en el propio.

Hasta entonces, algo nos huele químicamente mal y no en Dinamarca, sino en España.

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Las víctimas de las armas químicas

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Fuente: eldiario.es

Las armas químicas no son una novedad. De hecho en el siglo pasado fueron usadas por diversos ejércitos, incluido el español, en diferentes contiendas. Ahora están prohibidas a tenor de una convención de la ONU de 1993 que, aparentemente, cumplen todos los firmantes de dicho acuerdo, aunque se sabe que existen armas de este tipo e investigación sobre ella en casi todos los países, lo que incluye los experimentos que hace España en el complejo militar del Instituto Tecnológico de la Marañosa en Getafe, dependiente de la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa.

En concreto, el área de defensa NBQR:

Investiga y desarrolla nuevos procedimientos de ensayo para la defensa, vigilancia y protección contra agentes considerados de alto riesgo. Así mismo realiza la caracterización de materiales energéticos (pólvoras, explosivos, combustibles) y de materiales especiales, como textiles inteligentes, plásticos, vidrios o cerámicas, entre otros.

En esta área cabe destacar la acreditación del LAVEMA (Laboratorio de Verificación de ‘La Marañosa’) como uno de los 16 laboratorios que en todo el mundo ha designado la OPAQ (Organización para la Prohibición de Armas Químicas) dependiente de la ONU para inspeccionar y detectar de forma “inequívoca” la presencia de armas químicas.

El poder maléfico de este armamento, lo conoce muy bien EE.UU, que fabricó y  lanzó el llamado «agente naranja» sobre la población de Vietnam. ¿Será por eso, porque saben lo devastador que es provocar un genocidio descomunal como el que ellos mismos provocaron, por lo que ahora sienten tanta preocupación por el gas sarin que al parecer se ha lanado en Siria?

Hace más de 40 años, Estados Unidos lanzo agente naranja (por cierto, fabricado por Monsanto para la ocasión) sobre las poblaciones, los ríos, las selvas de una amplia zona del sudeste asiático, dentro de la guerra que libró en Vietnam.

El agente naranja sigue provocando a día de hoy en aquella región efectos nefastos, sin que nadie se escandalice lo más mínimo ni haya reclamado a Estados Unidos por el uso de este agente genocida o, al menos, exigido reparaciones.

Según denuncian organizaciones de derechos humanos de la región concernida

El “agente naranja” contiene una toxina llamada TCDD que se ha mantenido en el medio ambiente y la cadena alimentaria durante años y provoca que cada año nazcan miles de niños con malformaciones en el país del Sudeste Asiático. Cruz Roja calcula que hay unos 150.000 niños vietnamitas aquejados de malformaciones congénitas relacionadas con el “agente naranja”.

Como se ve, las armas químicas extienden los efectos de las guerras muchos años (más de 40) más allá del fin de los conflictos e hipotecan los derechos de las generaciones futuras.

Pero ¿y las armas convencionales? ¿Son más legítimas?

Volvamos al caso de EE.UU, ya que estamos en él, para recordar que durante la larga secuencia de su intervención hace más de 40 años en Camboya y Vietnam, arrojaron sobre el territorio de Camboya poco más de 2.750.000 toneladas de bombas, cifra superior a las bombas lanzadas por los aliados en toda la segunda guerra mundial y tanto en Europa, como norte de África y Asia, y otros casi 8 millones de toneladas en Vietnam, bombas que en gran parte no han detonado ni han sido limpiadas.

Estas bombas no detonadas nos siguen dando sorpresas desagradables.

 A día de hoy las consecuencias del conflicto continúan materializandose en muertes de civiles: al menos 500 personas murieron o resultaron gravemente heridas en Vietnam, Camboya y Laos por culpa de las detonaciones de bombas y minas que quedaron desperdigadas por la zona.

Y también

Según el Gobierno vietnamita, esas bombas que quedaron en su territorio han matado o herido de gravedad a más de cien mil personas desde que la guerra acabó definitivamente en 1975, aunque es probable que la cifra sea más alta, ya que muchas víctimas nunca llegan a quedar registradas en los archivos.

Otra hipoteca para los derechos humanos de las generaciones futuras, lo cual no parece muy de agradecer a la maquinaria bélica de EE.UU en este caso o a cualquier otra en las restantes cientos de guerras que hemos padecido desde entonces.

¿Alguien ha asumido las responsabilidades de estas atrocidades? No lo parece, si tenemos en cuenta que anualmente se fabrican más de dos millones de bombas nuevas y que el gasto militar mundial se ha incrementado considerablemente desde aquellas fechas a la actualidad, restando posibilidades de inversión en justicia a los pueblos del mundo.

Ya ven, la guerra y su preparación atenta no sólo contra nuestros derechos y nuestra seguridad, arruinan al planeta y su diversidad, benefician únicamente a los ricos y poderosos, pero también agreden los derechos de las generaciones futuras, y siempre se van de rositas los que las propician y atizan.

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Los desmanes del Militarismo (IV)

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Gas mostaza para el Rif

 Fuente: Publicado en el periódico semanal Es Hora.

Si los desmanes de nuestros ejércitos produjeron en Cuba una represión brutal hacia los patriotas cubanos, más unos cien mil muertos por hambre y enfermedades en los “desplazamientos forzosos” ordenados por el mando militar; si la incompetencia militar provocó miles de represaliados y torturados en Filipinas, sin contar con las bajas propias en los pobres soldados españoles mal alimentados y peor atendidos en medio de la corrupción generalizada de sus mandos, no le va a la zaga la deshonrosa actuación militar en el Norte de África.

 Entre las prácticas habituales de nuestros guerreros se encontraba la tortura, la detención indiscriminada, los juicios sumarísimos, los fusilamientos y la decapitación de los rebeldes para infundir el terror al enemigo. La decapitación, parece, fue práctica habitual de los ejércitos de áfrica a partir de la derrota de Melilla en 1909, considerada por nuestros militares como una derrota humillante. Especialmente cruel en el uso de este ensañamiento parece que fue el General Franco, que hizo su carrera de barbaridad en barbaridad, siempre superándose a sí mismo.

 Desde el desastre del Monte Arruit, los regulares y la nefasta legión (fundada por Millán Astray, quien por ciento aún cuelga su nombre en varias calles de pueblos y ciudades) aplicaron a la guerra una nueva dimensión: guerra sin cuartel. Tierra quemada. Enemigo, todo el mundo. El abuso es entonces generalizado, brutal y despiadado. Todo un pueblo, invadido previamente, como enemigo.

 Pero, entre las muchísimas salvajadas de este ejército africanista (por cierto, en el que militaban la mayoría de los generales que con el paso del tiempo protagonizaron el golpe de estado del 36 y la consolidación de una de las dictaduras militares más cruentas y largas que ha tenido Europa en el Siglo XX) destaca sin parangón el lanzamiento de agentes químicos sobre la población del Rif y sobre los ríos y zocos.

 Llama la atención que el ejército actual, que se considera al menos en esto heredero del anterior, haya celebrado en 2012 con boato y mucho orgullo militar la “heroicidad” de los últimos de Annual (un episodio militar que costó la vida a más de 13000 soldados españoles mal defendidos por sus mandos militares y prácticamente abandonados a su mala suerte). Y llama la atención porque este desastre está íntimamente asociado, es el desencadenante, de la vergonzosa actuación de los aviones españoles lanzando bombas de agentes químicos sobre los rifeños, tanto civiles como militares, y sobre sus campos, sus pueblos, sus ríos…

 Nos explica Hernández Holgado en su libro “Miseria del militarismo” (publicado en 2003 en la editorial Virus y, como todo lo que critica las atrocidades militares, arrinconado a un inmerecido silencio), que la actuación española

consistía en lanzar las bombas de gas en las áreas más pobladas y a las horas en las que más víctimas podían producir, de modo que el bombardeo de los zocos de las aldeas se convirtió en una rutina.

Sí, amigos. Entre 1921 y 1927 el ejército español lanzó a la población civil del Rif fosgeno, difosgeno, cloropicrina e iperita (el conocido gas mostaza). Algo a lo que hoy denominaríamos armas químicas.

 Un telegrama del Alto comisionado de Marruecos al ministro de la guerra (que entonces a las cosas las llamaban por su nombre y no con eufemismos) decía

Siempre fui refractario al empleo de gases asfixiantes contra estos indígenas, pero después de lo que han hecho, y de su traidora y falaz conducta, he de emplearlos con verdadera fruición

De estas deshonrosas actuaciones, negadas siempre por las autoridades españolas, se avergüenza el General de Aviación Hidalgo de Cisneros, el primero que lanzó bombas químicas a los rifeños, en su libro “cambio de rumbo” publicado en 1961, en el que dice

En aquellos días me tocó realizar una faena verdaderamente canallesca, que me otorgó el vergonzoso y triste privilegio de ser el primer aviador que tiró iperita desde un avión”.

Al menos éste se arrepintió de su brutalidad y dejó constancia de ella.

 Más de 1.600 kg. de bombas al día, lanzadas desde los 127 bombarderos que entraron en acción, durante al menos 5 años, como motivo exclusivamente de venganza por las muertes de Annual, todo un ejemplo del desmán y la irracionalidad que es en sí el militarismo.

 Pero, lo que es peor, esta “gesta” militar aún hoy tiene consecuencias en la región. Por ejemplo, en la alta tasa de cáncer de la zona, que concentra más del 50% del cáncer detectado en Marruecos, o tasas de malformación igualmente elevadas.

 ¿Querían esto los españoles de aquel entonces? ¿Lo merecían los rifeños?¿Lo podemos aceptar ahora? ¿No haría falta, al menos en esto, reconocer los desmanes y reparar las consecuencias, en la medida en que esto sea posible, y precisamente para no ser cómplices de algo horrendo, hecho al parecer en nuestro nombre?

 Y otra pregunta más. ¿De dónde salieron estas armas químicas?

 Pues muy sencillo, de la Fábrica Nacional de Productos Químicos de “La Marañosa”, cerca de Getafe. Un lugar que se creó en tiempos de la dictadura de otro militar, Primo de Rivera, padre del líder espiritual del fascismo español. La fábrica hoy sigue en pié, reconvertida a “Instituto Tecnológico” adscrito al Ministerio de Defensa. Por otra parte, el Complejo de la Marañosa cuenta actualmente con acuerdos de colaboración con la OTAN y la UEO, lo que nos hace sospechar muy gravemente del uso de esta “investigación” que se realiza en dicho centro.

 Como en otros centros militares, el hermetismo sobre “La Marañosa” es exagerado. Ni hay información, ni transparencia, a pesar de las preguntas parlamentarias que en varios períodos de sesiones han formulado algunos parlamentarios. Existe una Plataforma ciudadana contra el Complejo Químico-Militar de La Marañosa que denuncia este complejo y pide su desaparición por dedicarse a una investigación nefasta para la humanidad.

 Qué curioso: una fábrica de armamento químico entonces que ahora, como “instituto tecnológico” se encarga de la investigación (no fabricación según la propaganda del centro) en armas químicas, biológicas y nucleares y colabora con la OTAN.

 Vayan atando cabos.

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Justo lo contrario de la economía sostenible; España: ejemplo de economía de guerra.

Fuente:  José Luis Barbería para EL PAÍS.  Excelente artículo del que recomendamos su atenta lectura.

Por un lado, el gobierno de Zapatero nos habla de economía sostenible, pero desvinculándose de la connotación ética que tiene el término, por otro lado, Zapatero es acusado de pacifista.  Ambas afirmaciones son muy extrañas si tenemos en cuenta algunos datos que nos presenta la noticia:

  • Somos el cuarto país europeo que más invierte en I+D+i militar, tras Reino Unido, Francia y Alemania.
  • Hay 850 empresas que trabajan en el sector de Defensa.
  • Se facturan 3.600 millones de € anuales
  • 18.000 empleos directos y 50.000 indirectos dependen de este sector.
  • Somos uno de los países que más retornos obtiene por su participación en los proyectos de la Agencia Europea de Defensa.
  • Los indicadores de eficiencia del INE sitúan a defensa, tras las farmacéuticas, en los que más tiran de la economía.
  • En 1999 el 54 % del presupuesto de I+D+i fue militar.
  • «Hubo una época en que España pagó el equipamiento y modernización del Ejército con dinero teóricamente destinado a I+D».
  • Este año hay presupuestados 1.182 millones de € en I+D+i militar.
  • Somos la 3ª flota europea gracias al portaaviones Juan Carlos I y a las fragatas F-1.  Esto a pesar de que el teniente general García Sieiro afirma que «los españoles no necesitamos grandes flotas».
  • Las empresas vinculadas a Defensa acumulan créditos por valor de 14.205 millones de €, de los cuales no se ha llegado a devolver ni el 1 %.
  • EADS España es la empresa con la tasa de beneficio anual más baja del conglomerado de defensa europeo.
  • El A-400 (avión de transporte) pese a que fue proyectado hace 20 años tiene problemas de sobrecoste.  El Eurofighter (avión de combate europeo) aprobado en 1986 tiene un sobrecoste de 2’5 veces al modelo americano.
  • El exministro Eduardo Serra cree que «se deberían poner el énfasis en la defensa bacteriológica y nuclear».
  • La Marañosa tiene 800 empleados.  El INTA cuenta con 1.600 trabajadores, 270 edificios y 130 millones de presupuesto anual.

Por otro lado:

  • Una docena de universidades se han declarado objetoras a la colaboración con el ejército.
  • 2.600 investigadores también lo han hecho.
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Nuevas guerras

aquí un vídeo esclarecedor sobre las nuevas tecnologías para la guerra

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La Marañosa (Getafe) consolida su papel de centro de investivación militar

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Fuente: Infodefensa

El complejo de La Marañosa, de siniestro pasado (entre otras cosas fue el lugar donde se fabricó armamento químico usado por el ejército español para reprimir las revueltas del Rif, en Marruecos, dejando secuelas que duran hasta hoy,  y ya en la «democracia» ha sido el centro de investigación de armamento nuclear, químico y bacteriológico español) ha llegado a su definitiva consolidación con la ministra «pacifista». A partir del primer semestre de 2010 pasará a llamarse Instituto Tecnológico de La Marañosa (ITM) y que absoreberá a los otros institutos de investigación militar españoles (el Centro de Ensayos de Torregorda, en Cádiz; el Centro de Investigación y Desarrollo de la Armada, y el Taller de Precisión y Centro Electrotécnico de Artillería, en Madrid; la Fábrica Nacional de La Marañosa y el Laboratorio Químico Central de Armamento, en San Martín de la Vega; y el Polígono de Experiencias de Carabanchel, en Madrid).

El nuevo centro tendrá 138 laboratorios y seguirá realizando investigación NBQ, a pesar de que España, en teoría, no posee ni pretende poseer este tipo de armamento.

Así, el nuevo centro tendrá las siguintes líneas de investigación, según informa el Ministerio de defensa:

El nuevo Instituto estará integrado por las siguientes áreas tecnológicas:

  • Área de Armamento: encargada del desarrollo, investigación, homologación y vigilancia del armamento y la munición para las Fuerzas Armadas, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y empresas del sector.
  • Área de Electrónica: centra su actividad en el análisis, control y desarrollo de equipos electrónicos, sistemas rádar, guerra electrónica y sistemas robóticos.
  • Área de Metrología: satisface las necesidades de calibración y medidas de nuestras Fuerzas Armadas. También incluye una unidad de factores humanos donde se modeliza y evalúa el comportamiento biométrico de nuestros soldados para optimizar su comportamiento en los diversos escenarios de conflicto.
  • Área de Defensa Nuclear, Biológica y Química y de Materiales: investiga y desarrolla nuevos procedimientos de ensayo para la defensa, vigilancia y protección contra agentes considerados de «alto riesgo». Estos procedimientos acortan el tiempo de diagnóstico, incrementan la sensibilidad y mejoran la eficiencia de los procedimientos actuales. Asimismo, se investiga en materiales de interés para la Defensa, desde los llamados «energéticos», como pólvoras y explosivos, a los «convencionales» como textiles, vidrios, cerámicas, etc.
  • Área de Optrónica y Acústica: cuenta con unidades de investigación y desarrollo y de ensayo en nuevos sistemas y materiales de aplicación a la micro y nanotecnología, a sensores optrónicos empleados en condiciones de baja o nula luminosidad, a la protección activa y pasiva de las unidades operativas ante contramedidas visibles, a la acústica atmosférica y submarina, etc.
  • Área de Plataformas: trabajará para mejorar la eficacia actual de los vehículos terrestres o marítimo-terrestres, desarrollando sistemas de evaluación del entorno táctico y de amenazas, y optimizando su operatividad y logística.
  • Área de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Simulación: permite la evaluación y desarrollo de tecnologías contando con la infraestructura técnica y los procedimientos de experimentación para llevar a cabo las actividades de apoyo al desarrollo de nuevos conceptos operativos y la evaluación de tecnologías emergentes
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