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Las grandes diferencias entre la paz negativa y la paz positiva

Imagen de Onasill Bill Bazdo

Fuente:  Amnistía Internacional.

Nos cuenta Jelena Sesar, investigadora sobre los Balcanes, los recuerdos de varias mujeres sobre la guerra que marchitó sus vidas.  Son escenas nítidas, potentes, que delatan la inhumanidad de quienes las ejecutaron:

Los vi llevarse a mi padre y a mi hermano pequeño. Los mataron brutalmente y dejaron los cuerpos en el campo, al lado de la casa. Mi padre era anciano y frágil

¿Qué sentido tiene llevarse para matarlos a un joven y a un anciano?  ¿Qué peligro suponían?  ¿Qué elemento táctico o estratégico de la guerra se cumplía con ello?  Posiblemente ninguno, salvo el terror.  Quizá acciones más personales encubiertas por el gran amparo de las necesidades de la guerra y la ubicua disculpa de los daños colaterales.

Ese fue sólo el principio del terror. A Elma la llevaron a lo que se conocía como “campo de violación”, donde los grupos paramilitares que volvían de sus misiones en primera línea la violaron colectivamente cada día. “Me pegaban y me violaban, a mí y a otras jóvenes, a menudo en grupo”, añade. “Llevaban pasamontañas y me preguntaban si podía adivinar cuál de ellos estaba encima de mí”.

Como consecuencia de la violencia, perdió a su bebé y sufrió lesiones en la columna de las que nunca se ha recuperado.

Y, luego, mucho más tarde, la paz.  Una paz que no es reparadora sino mera ausencia de guerra.  Todos pensamos que la ausencia de guerra, esa paz llamada negativa, es un gran paso, algo necesario e imprescindible.  Pero, ¿imprescindible para qué?  Quizá con las declaraciones que nos ofrece Jelena se nos aclaren los conceptos y entendamos que la mera ausencia de guerra no significa paz para muchas personas:

Un cuarto de siglo después, se siente olvidada y abandonada por el gobierno e incluso por su propia comunidad. No tiene empleo y necesita urgentemente asistencia médica y psicológica para tratar de reconstruir su vida.

25 años después no se han reparado las heridas psicológicas y sociales que provocó una guerra que nosotros ya, casi, hemos olvidado.  Para mucha gente aquella guerra sigue siendo una parte importante de su presente, de sus costumbres, de su personalidad, de sus miedos:

Mujeres como Sanja, que estuvo cautiva y fue violada en reiteradas ocasiones por un soldado y sus camaradas, contra los cuales las autoridades no han adoptado ninguna medida. “Ya no confío en nadie, especialmente en el Estado”, dijo. “Todos me han fallado.”

Una mujer que fue violada múltiples veces por paramilitares en su casa dice que la mayoría “de las supervivientes no vivirá lo suficiente para ver que se hace justicia. En unos años no quedarán supervivientes, perpetradores ni testigos con vida”.

Las disculpas son importantes para nosotras”, me dice Elma. “Nos demuestran que la sociedad reconoce que no fuimos responsables de lo que nos pasó y que la culpa está en otra parte. Cuando vi a uno de los criminales de guerra condenados reconocer su culpa y venirse abajo en el juicio, diciendo que sentía realmente todo lo que había hecho, me sentí profundamente conmovida. Lo perdono un poco”.

El trauma psicológico y los problemas físicos sin tratar causados por la violencia sexual podrían impedir que muchas mujeres encuentren trabajo y mantengan su empleo. Por lo general, las víctimas de violación en tiempo de guerra experimentan tasas elevadas de desempleo y pobreza, y constituyen uno de los grupos económicos más vulnerables de Bosnia y Herzegovina.

El concepto de paz positiva no se fija tanto en la ausencia de guerras como hace el modelo de defensa militar, sino en aspectos que tienen que ver con la Seguridad Humana, como todo aquello que tiene que ver con defender las posibilidades de desarrollar una vida más plena en el plano personal, social y ecológicamente:  la posibilidad de sentirse acogido en el seno de la comunidad, la posibilidad de confiar en las personas para poder relacionarte, la posibilidad de estar sano psicológicamente, la posibilidad de tener empleo, casa, sanidad, etc., la posibilidad de vivir plenamente una vida digna.  Sin embargo, las mujeres violadas en la guerra de los Balcanes no se sienten así porque en 25 años nadie les ha ayudado, ni reconocido.

Según el derecho internacional, las autoridades de Bosnia y Herzegovina son responsables de ofrecer justicia, verdad y reparación a las víctimas de crímenes de guerra, pero los sucesivos gobiernos les han fallado por reiteradas razones legales y políticas. Desde que en 2004 comenzaron los juicios por crímenes de guerra en Bosnia y Herzegovina, menos del 1% del número estimado de casos de víctimas ha llegado a los tribunales. Con una ingente cantidad de casos de crímenes de guerra pendientes, los tribunales de todo el país sólo han juzgado 123 casos de violencia sexual.

Aunque en los últimos años ha habido considerables avances en los programas de protección de testigos y una mejora general de la calidad de los enjuiciamientos de estos casos, siguen existiendo otros problemas que dificultan que se haga justicia y crean una sensación generalizada de impunidad. Los tribunales de algunas partes del país tienen un índice elevado de absoluciones y otrosimponen condenas reducidas, permitiendo que los perpetradores de crímenes de guerra se libren con sólo pagar una multa. Teniendo en cuenta la enorme acumulación de casos y la penosa lentitud de las actuaciones judiciales, es probable que la mayoría de los perpetradores nunca comparezca ante la justicia.

Aunque las víctimas del crimen de guerra de violencia sexual son algunas de las más vulnerables del país, sólo alrededor de 800 han podido acceder al estatuto especial y a un subsidio básico. La existencia de estas ayudas no está garantizada universalmente en todo el país. A algunas supervivientes se las discrimina por su lugar de residencia, y que otras cambian su domicilio oficial para tener derecho a recibir una pequeña ayuda económica en las zonas donde ésta existe. Estos malabarismos administrativos dejan a menudo a estas mujeres sin atención médica o psicológica básica en los lugares donde viven realmente.

Pero la inexistencia de un programa formal de resarcimiento obliga a las víctimas a sortear los complejos sistemas de la seguridad social y judicial sin ayuda, a menudo con resultados inciertos.

Todos estamos de acuerdo en que el momento más difícil para ayudar a una zona en guerra es el periodo bélico, pero ¿qué ocurre con el antes y el después?  En ambos periodos es mucho más factible realizar acciones desde nuestro rico primer mundo, o al menos financiarlas para que las ejecuten ONG de la zona.  El apoyo previo y decidido a aquellas apuestas locales por la paz, el diálogo y el compromiso podría evitar guerras. El apoyo posterior a todos las víctimas de la guerra podría borrar muchas de las huellas del conflicto y podría conducir a que se hablasen seriamente y se llevasen a cabo iniciativas en las que las partes enfrentadas realmente analizasen el fondo del conflicto y pudiesen tener compromisos constructivos y pacíficos de entendimiento.

Aquí nuestra responsabilidad es grande desde nuestro remanso de ficticia paz.  Responsabilidad porque somos corresponsables de las guerras que ocurren lejos de nuestras fronteras con nuestras políticas económicas imperialistas y generadoras de desigualdad, con nuestra exportación de armas para el lucro de nuestras elites.  Y responsabilidad porque no hacemos nada positivo con nuestra políticas internacionales a nivel estatal, ni con las políticas a nivel de comunidad autónoma o ayuntamiento.

Sin embargo, pasamos de una guerra a otra a golpe de noticiario.  Todas nos espantan pero nada aprendemos, nunca cambiamos de paradigma.  Y es necesario hacerlo, debemos formarnos e investigar los dos conceptos:  paz negativa y paz positiva.  De ellos depende nuestra solidaridad y la vida y su calidad de muchas personas del mundo.

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Agnotología militar

Imagen de Mikel Ortega

No conocíamos el término agnotología.  Según wikipedia:

La agnotología (del griego ἄγνωσιςagnōsis, “desconocer” (griego ἄγνωτος “desconocido”​), y -λογία-logía. Es el estudio de la ignorancia o duda culturalmente inducida, especialmente a la publicación de datos científicos erróneos o tendenciosos.

El término fue acuñado por  Robert Proctor, profesor estadounidense de Historia de la ciencia y de la tecnología en la Universidad de Stanford.​ De forma más general, el término también hace referencia a los casos cada vez más comunes en que un mayor conocimiento de un tema resulta en que se tengan más dudas que al comienzo.

Robert Proctor investiga cómo la ignorancia se genera activamente en la sociedad a través de fuentes como el secretismo militar o judicial y por medio de políticas deliberadas. La manufactura de la ignorancia es muy común, como en el caso del calentamiento global o la teoría de la evolución, que siguen poniéndose en duda en algunos colectivos, como si no se tratara de verdades científicas. El autor afirma que este tipo de tecnología de la desinformación surge de la industria tabacalera.

¿Se puede cultivar la ignorancia en lo militar por medio de técnicas previstas y que tengan como función que sepamos más, pero sin llegarnos a enterar de nada, realmente?  ¿Tiene algo que ver con esta sociedad de vértigo digital en la que cada vez tenemos más información pero en la que somos incapaces de discernir algo con claridad?

Es mucho lo que se puede pensar sobre este tema.  Y posiblemente sea necesario hacerlo y pararnos a diferenciar qué es lo que vale la pena y lo que no.

Sólo vamos a hacer un pequeña contribución al tema:  son varias las formas que se nos ocurren para fomentar la agnotología militar:

1.-  La más clásica, la más sólida y contundente:  no dar información.  Durante muchísimo tiempo en nuestra democracia era lo habitual, había muy pocas fuentes públicas de información sobre lo militar:  la Revista Española de Defensa, las revistas de los Ejércitos y muy poco más.  Todo ello era, además, muy poco accesible:  pocos kioskos sabían darte noticias sobre cuándo estarían las revistas disponibles, por ejemplo.  Como nadie sabía, nadie opinaba (eso pensaban).  Pero en aquella época había una gran fuente de información oral:  el Servicio Militar Obligatorio.  En él ocurrían cosas continuamente y muchas de ellas no hablaban bien de lo militar y del militarismo.  ¿Qué ocurría en las salas de mando?  Poco se sabía, mucho se especulaba.

2.-  Abrumar con información.  Era conocido y temido por este hecho el ministro Narcís Serra.  Se volvieron míticas las jornadas en las que informaba a la Comisión de Defensa con muchísimas transparencias, un ritmo rápido y una duración desaforada.  Al final los diputados no sabían qué preguntar porque estaban saturados.  Nosotros, desde hace unos pocos años, hemos seguido las sesiones donde se informaba de los Presupuestos del Ministerio de Defensa:  lluvia de epígrafes, partidas, cifras y análisis.  Resultado, no hay quien se entere, sobre todo si el ponente, y suele coincidir, no es muy ordenado.

3.-  Dar informaciones con poco tiempo de antelación para su estudio.  El ejemplo es el mismo:  los diputados de la Comisión de Defensa siempre se quejan de que el Ministerio de Defensa les ha dado la información en el mismo momento, la misma mañana, el día anterior como mucho.  Así, reclaman, es imposible un estudio sosegado y, añadimos nosotros, sobre todo crítico.  El PP se lo recriminó al PSOE y luego el PSOE al PP.  Pero nadie lo evita, nadie es capaz de proponer una norma parlamentaria en la que las informaciones se deban dar con un par de semanas de antelación.

4.-  Dar exclusivamente información técnica y con lenguaje críptico.  Los militares son muy dados a los acrónimos y siglas.  Y ya cuando hablan de armamento no digamos:  unen números y terminología en inglés.  Entrar en el análisis de un documento militar puede ser muy duro:  una primera lectura nos indicará, más o menos, de qué se está hablando.  Luego será necesario hacer un breve (o no tanto) estudio y memorización de las siglas utilizadas que suelen poner en un anexo.  Tras ello habrá que hacer algunas lecturas más, poco a poco, para acabar concluyendo alguna que otra cosilla, no más.  Si tenemos la suerte (es un decir) de que sea el Tribunal de Cuentas el que analiza un asunto militar con la información económica y las opiniones que le han pasado desde el Ministerio de Defensa, tendremos que tomarnos varios fármacos contra el dolor de cabeza porque aquí se junta el críptico lenguaje militar con el críptico lenguaje económica y el rizo se riza del todo.

5.-  Dar información poco relevante.  Y es que debe haber algún método oculto por el que los altos mandos tanto políticos como militares, llegan a esas altas cotas de concisión y oscuridad en la que la información que dan no significa nada.  Podemos hablar de las misiones militares en el exterior, por ejemplo, en las cuales no se dirá nunca su número, su coste y, mucho menos, las razones que tenemos para estar “proyectados” (eufemismo para no decir “invadiendo”) en medio mundo.  El uso de frases hechas que buscan la plácida aquiescencia de la población es la norma imperante.  Se puede hablar una hora entera, pero el escuchante no saldrá más informado y, sobre todo, nunca saldrá mejor informado.

6.-  Poner ejemplos que banalizan lo importante.  ¿Nunca han oído el ejemplo de que la defensa militar es como en nuestra casa o comunidad de propietarios, donde elegimos si poner una verja, o un circuito de vigilancia, o dejamos la puerta abierta, o le dejamos las llaves a los vecinos para que vigilen;  que entre todos decidimos cuánto gastamos y en qué en la seguridad de nuestra vivienda?  Nosotros sí.  Así presentado parece que la defensa militar es algo limpio, aséptico, neutro, aproblemático.  Sin embargo, la defensa militar, para existir, necesita provocar guerras, fabricar armas, venderlas, que haya tensiones internacionales o intranacionales que se resuelvan por la vía violenta;  la defensa militar necesita muertos, muchos muertos, y enemigos, que todos sean nuestros enemigos, incluso las personas pobres que huyen desde su país al nuestro en busca de un futuro.  La defensa militar necesita cultivar con esmero la violencia, tanto directa como cultura y estructural.  Necesita y protege las desigualdades sociales.  No banalicemos con los ejemplos, y no lo hagamos, como mínimo, por respeto a todos los miles y miles de personas que son asesinados militarmente cada año.

7.-  Dar saltos de un tema a otro.  ¿Que ocurre que en un debate te han pillado con una argumentación, una cifra, o un hecho?  Lo habitual en temas de Defensa es pasar, con mayor o menor gracia y habilidad, a otro tema.  La gente en sus discursos, cuando ve peligro en el tema que se toca, rápidamente pasa a otra cosa donde carga las tintas.  Todo ello es una actividad para escurrir el bulto, para no quedar comprometido.  Y es curioso porque en cada uno de los temas de Defensa se podrían usar horas y horas, días y días, hablando, argumentando, razonando, aportando datos, analizándolos, buscando alternativas, debatiéndolas.

8.-  Dar opiniones por información.  Esto se basa en el principio de autoridad.  Si eres una persona del pueblo, te exigirán datos, razonamientos, esquemas, gráficos, alternativas y, sobre todo, la seguridad total de que lo que dices es cierto.  Si eres alguien de la elite militar nadie osará dudar.  Podrás decir cualquier opinión con la fuerza y la contundencia de una información.  Tus opiniones serán informaciones, la realidad es lo que tú hablas, fuera de tus opiniones de experto, en lo militar, la realidad no existe.  Claro, todo esto es consecuencia de la cultura que en temas de Defensa hemos vivido:  obediencia, elitismo, imposición, delegación, …

9.-  No argumentar lo que se dice.  Fíjense en las declaraciones de nuestros ministros militaristas o de los militaristas políticos:  frases cortas, categóricas, rotundas.  Ustedes las escuchan y están esperando que, acto seguido, siga la argumentación.  Falsa esperanza.  Jamás llega.  No la espere.  ¿Por qué han de argumentar?  Basta con aleccionar.  Y es que, como dicen los militares y militarista, la política de Defensa es una política de Estado.  ¿Qué significa esto, se preguntarán?  Pues está claro:  la debes asumir sin rechistar, sin críticas, sin oposición.  Porque al ser una política de Estado todos debemos estar de acuerdo.  Aunque coincide que el acuerdo siempre esté en el área de la derechona rancia de toda la vida.

10.-  Todo junto.  Como se ve el repertorio es amplio.  Unos meses puedes centrarte más en unos puntos y otros en los demás.  Así nadie notará nada, tu discurso se renovará, parecerá fresco y actualizado.  Y todo el que te haya escuchado saldrá con una sonrisa y la convicción de haber aprendido.

Tras este breve decálogo de agnotología militar nos damos cuenta de que realmente sí existe la agnotología militar y, además, de que es, casi, lo único que existe.

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Deserción en el ejército israelí

Imagen de Israel Defense Forces

Fuente:  Resumen Medio Oriente.

7.000 soldados israelíes huyen del Ejército israelí al año.  La cifra es enorme, asombrosa.

Argumentan pretextos médicos y psicológicos.  No nos extraña después de ver, día sí y día no, las múltiples imágenes de soldados israelíes abusando de la población palestina, incluidas mujeres y niños.

Los datos indican que el 22% de los soldados reclutados decide abandonar el ejército durante el servicio, desglosado en un 14,6% o hombres y un 7,4% de  mujeres.

Quizá sus argumentaciones no sean pacifistas, pero sí que queda claro que las actividades que realiza el Ejército israelí no son compartidas por una buena parte de sus integrantes, tal vez por los de mayor sensibilidad moral.  Parece que, incluso, el Ejército israelí se convierte en el principal enemigo para sus propios soldados, que han de abandonarlo para poder sobrevivir psicológicamente.

Es una de las características de la violencia institucional:  provocar el hastío hasta en las personas que la tienen que ejercer.  Estas personas se ven obligadas por múltiples campañas culturales en las escuelas, en los medios de comunicación, y sufren presión de grupo por sus allegados.  Sin embargo, es normal que un ejército obligado a realizar acciones inhumanas acabe generando espacios privados y sociales de autocrítica que creen mala conciencia e, incluso, desafección.

Hace tiempo publicábamos una entrada en la que informábamos que los estudiantes israelíes también se declaraban objetores al servicio militar y al ejército israelí.

Ellos sí publicaban sus razones, que muy posiblemente, coincidan con muchos de los desertores:

  • están ocupando otro pueblo, el palestino,
  • chicos palestinos no pueden ir al colegio por culpa de los puestos de control israelíes,
  • ni tener servicios sanitarios,
  • y van a la cárcel sin ningún motivo,
  • o han sido asesinados,
  • o sus hogares demolidos,
  • Porque no se creen que estas políticas, como dice su gobierno, les mantengan a salvo,
  • porque piensan que negar los derechos humanos a los palestinos les pone en peligro a todos,
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Psicología militar

Imagen de Alejandro Rave

Fuente:  El Confidencial Digital.

El Ejército maneja una guía para que los mandos entiendan la química cerebral de los soldados.

El cerebro de los militares es tan crucial en su desempeño como la preparación física o la instrucción. En las Fuerzas Armadas españolas existe una serie de estudios y guías de ‘buenas prácticas’ para que los mandos tengan en cuenta la psicología a la hora de aplicar su liderazgo sobre las tropas, así como paliar los efectos del miedo o el estrés en situaciones de combate.

¿Cómo manipularles mejor?  ¿Cómo hacerles sentirse héroes cuando lo que hacen es quitar la vida a otros?  ¿Cómo hacerles sentir que siempre están en el lado de los buenos, aunque seamos nosotros los que promovemos las guerras en el Tercer Mundo?  ¿Cómo convencerles de que ellos siempre se defienden, de que nunca atacan a los demás?  ¿Cómo convencerles de que los asesinatos que realicen lo serán por un bien común mayor?  ¿Cómo manipularles para que no se sientan el enemigo de nadie y sí los defensores de todo?  ¿Cómo manipularles para que no sientan que su trabajo diario es mera violencia directa, estructural y cultural?

Pero lo que de verdad es necesaria es una guía psicológica que ayude a los soldados a entender la psicología de sus mandos.  Porque los mandos son el enemigo principal de los soldados y contra los soldados están hechos estos manuales de psicología militar que no son otra cosa que manuales de guerra y manipulación psicológica contra los soldados.

Lógico, es necesario que los soldados perciban la hipocresía de los mandos.  Es imprescindible que los soldados “comprendan” que los mandos necesitan manipular a los soldados para que sean ellos y no los mandos los que se enfrentan a las situaciones de peligro, los que ponen en juego su vida pensando que es por el bien de los compañeros.

Los mandos se quedarán atrás, sobre todo su plana mayor.  Ellos sufrirán mucho (sarcasmo) por las muertes de sus soldados.  Llorarán, incluso, al dar el pésame a sus esposas y familiares.

Es necesario que los soldados tengan guías psicológicas que les ayuden a asumir la violencia, la sumisión ciega, la imposibilidad de tener derechos y la obligatoriedad de asumir la cadena de mando sin pensárselo dos veces.

Aprenderán a alegar obediencia debida en cada instante en que la sociedad les demande por sus abusos y atrocidades.  Y los que se encuentren arriba en la cadena de mando aprenderán, con ayuda psicológica, a alegar que todo lo hicieron por el interés común superior.

Los militares, todos, necesitan ayuda psicológica.  Para eludir sus culpas, sus acciones violentas, su forma de vida antiética y antihumana.

Imaginamos que uno de los primeros temas psicológicos en los que les preparan es en sentirse agraviados por todo, en sentirse siempre las víctimas.  Lo demostrarán en los comentarios a este artículo.  Dirán que no sabemos nada de ellos, que gracia a ellos nosotros existimos, y que lo hacen por un mísero sueldo.

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El ejército israelí reprime a una ONG de veteranos militares

Fuente:  Público.

Cómo será de inhumano el militarismo en Israel cuando hasta los propios militares lo denuncian desde hace años.

La organización no gubernamental Rompiendo el Silencio (Shovrim Shtika) ya no podrá acudir a las actividades de puertas abiertas que realiza el ejército. Así lo ha ordenado el ministro de Defensa, Moshe Yaalon, a través de las redes sociales, una medida que pretende apartar del sistema a este grupo de veteranos israelíes que durante once años han denunciado los abusos de los soldados en los territorios ocupados.

El argumento:

“hipocresía y falsa propaganda contra los soldados del ejército y el Estado de Israel en el marco de una campaña de deslegitimación” internacional.

Con todo ello, lo que ha logrado el Ministro de Defensa de Israel es que nos interesemos por Rompiendo el Silencio.  Si diésemos la palabra a la otra parte, a Rompiendo el Silencio, encontraríamos vídeos como

 

O, también esta serie de siete vídeos cortos hechos en una charla realizada en Sevilla:

 

 

 

 

 

 

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Israel también hace la guerra en la prensa

Imagen de Nicola Baruzzi

Fuente:  El Diario

Cada vez es más clara la presión continua que ejercita Israel sobre los medios extranjeros y, sobre todo, contra los periodistas independientes.

Xabier Abu Eid nos lo cuenta muy bien en su artículo:

  • Cada corresponsal que quiera cubrir la situación palestina sobre el terreno ha de tener, primero, una credencial de prensa israelí.  Dado que las fronteras de Palestina están controladas por Israel, esta credencial es la que le permite obtener el visado.
  • Israel limita la presencia de cámaras extranjeros o con políticas tributarias o con otros medios que buscan que las cadenas extranjeras contraten cámaras israelíes.
  • La inmensa mayoría de los corresponsales extranjeros vive en Isarel.  O por comodidad o por miedo o por imposibilidad de acceso a Palestina.  Por ello, muchas noticias no están basadas en la constatación directa de la realidad, sino que lo están en fuentes indirectas.

Un simple ejemplo: ¿cuál es la presencia en Belén de los medios españoles vinculados a la Iglesia católica? Nula ¿Otro? En los reportajes desde Israel los palestinos con ciudadanía israelí son prácticamente inexistentes, dando así cabida a la idea de un “Estado judío” y olvidando que más del 20% de sus ciudadanos son palestinos. ¿Quién conoce la existencia de cincuenta leyes aprobadas por la Knesset (el parlamento israelí) que discriminan a este segmento de la población? Generalmente esos corresponsales no son víctimas de las campañas de deslegitimación lideradas por la Hasbara(propaganda) israelí.

  • Israel gasta mucho dinero en acompañar a periodistas extranjeros:

Cuando Israel invita a periodistas en visitas pagadas, ¿no es deber del medio asegurar que el corresponsal vea además la otra parte? Así, hemos visto reportajes, por ejemplo, sobre la tecnología utilizada por el ejército israelí, pero no sobre los resultados que ésta provoca en la población palestina.

  • Incluso, influye el uso torticero, interesado y partidista del lenguaje:

Ello, junto a un particular uso de la terminología (por ejemplo, Jerusalén Este no se describe como ocupado o el internacionalmente reconocido Estado de Palestina es calificado como “los territorios palestinos”), contribuye a una visión que no refleja todos los elementos de la realidad.

Es decir, en estas épocas de guerra global, no sólo cuenta lo militar y la violencia.  Ésta se puede ejercer también sin armas y la prensa es un objetivo muy importante para los intereses de los contendientes.

Como se ve, en lo militar, la transparencia brilla por su ausencia.

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¿Es terrorismo de Estado el imperialismo yanki?

Fuente:  CookingIdeas.

Si analizamos, aunque sea someramente, el siguiente mapa del mundo veremos una parte de la actuación diplomática de Estados Unidos en el Mundo desde la 2ª Guerra Mundial:

Invasiones, atentados, derrocamiento de gobiernos, ocupaciones, supresión de movimientos sociales, asesinatos de líderes políticos, manipulación de sindicatos, guerra biológica, narcotráfico…

 

 

El autor, William Blum, también tiene un currículum curioso:

Blum ha sido un periodista independiente en los Estados Unidos, Europa y Sudamérica. Su estancia en Chile en 1972-3, al escribir sobre “experimento socialista” del gobierno de Allende y su trágica caída en un golpe de la CIA-diseñado, le inculcó el compromiso personal y un interés más elevado en lo que su gobierno estaba haciendo en varias partes del mundo.

A mediados de la década de 1970, trabajó en Londres con el ex agente de la CIA Philip Agee.

Su libro sobre la política exterior de EE.UU., Killing Hope: EE.UU. e intervenciones militares CIA desde la Segunda Guerra Mundial , publicado por primera vez en 1995 y actualizado desde entonces, ha recibido reconocimiento internacional. Noam Chomsky llamó “de lejos, el mejor libro sobre el tema.”

No nos resistimos a incluir la lista de los países donde Estados Unidos ha intentado (o conseguido, con *, dar un golpe de estado):

  • China de 1949 a principios de 1960
  • Albania 1949-1953
  • 1950 Alemania Oriental
  • Irán, 1953 *
  • Guatemala 1954 *
  • Costa Rica a mediados de los años 1950
  • Siria 1956-7
  • Egipto 1957
  • Indonesia 1957-8
  • Guayana Británica 1953-1964 *
  • Irak 1963 *
  • Vietnam del Norte 1945-1973
  • Camboya 1955-1970 *
  • Laos 1958 *, 1959 *, 1960 *
  • Ecuador 1960-1963 *
  • Congo 1960 *
  • Francia 1965
  • Brasil 1962-1964 *
  • República Dominicana 1963 *
  • Cuba 1959 para presentar
  • Bolivia 1964 *
  • Indonesia 1965 *
  • Ghana 1966 *
  • Chile 1964-1973 *
  • Grecia 1967 *
  • Costa Rica 1970-1971
  • Bolivia 1971 *
  • Australia 1973-1975 *
  • Angola 1975, 1980
  • Zaire 1975
  • Portugal 1974-1976 *
  • Jamaica 1976-1980 *
  • Seychelles 1979-1981
  • Chad 1981-1982 *
  • Grenada 1983 *
  • Yemen del Sur 1982-1984
  • Suriname 1982-1984
  • Fiji 1987 *
  • Libia 1980
  • Nicaragua 1981-1990 *
  • Panamá 1989 *
  • Bulgaria 1990 *
  • Albania 1991 *
  • Irak 1991
  • Afganistán 1980 *
  • Somalia 1993
  • Yugoslavia 1999-2000 *
  • Ecuador 2000 *
  • Afganistán 2001 *
  • Venezuela 2002 *
  • Irak 2003 *
  • Haiti 2004 *
  • Somalia 2007 para presentar
  • Libia 2011 *
  • Siria 2012
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Historia de la vida de una niña soldado en Uganda

Os recomendamos escuchar el audio del Programa de RTVE “Países en conflicto” en el que en primera persona una niña soldado de Uganda nos cuenta cómo fue su vida.

Según Amnistía Internacional niño soldado es toda aquella persona que siendo menor de 18 años forma parte de cualquier grupo armado, regular o irregular.

Más datos sobre este hecho irrespetuoso con los derecho humanos los podemos encontrar en wikipedia.

Infancias que son un infierno y que, a la vez, son una realidad a la que volvemos la espalda.

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94.000 violaciones como arma de guerra en Colombia.

Recomendamos el siguiente audio en el que en sólo 7 minutos el programa Países en conflicto de RTVE nos hace un recorrido pavoroso por el uso de las violaciones en Colombia como arma de guerra.

Son víctimas olvidadas, pero son decenas de miles las mujeres (niñas, jóvenes y ancianas) violadas en Colombia por todas las partes en conflicto.  94.000 mujeres violadas entre 2001-2009.  Más del 80 % nunca llega a denunciar los hechos, por miedo a las consecuencias o por descreimiento en la protección del sistema, ya que el 90 % de estos delitos quedan impunes.

Escuchar audioPaíses en conflicto - Violaciones en Colombia
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Hay que preparar las guerras: la guerra psicológica.

Fuente:  Guerra Eterna.

En el artículo de Íñigo Sáenz de Ugarte nos comenta, en el contexto de la posible guerra que se puede iniciar contra Irán, con la excusa de su plan nuclear, que es necesario, o conveniente como mínimo, preparar a la población propia o ajena antes de realizar una guerra.

Como la guerra es una decisión dramática llena de pequeñas y coordinadas decisiones dramáticas, es necesario que la población vaya asumiendo su inevitabilidad.  La inevitabilidad no llega nunca por nuestra parte, sino que es el enemigo quien con sus múltiples pasos en la dirección errónea y con su ciega perfidia no nos deja otro camino que llegar a la guerra.  De ello ha de ser convencido el pueblo con grandes esfuerzos de propaganda en los medios de comunicación.  Porque el pueblo suele ser renuente a ser convencido para ir a la guerra porque sabe la que se le viene encima, sabe quién pone los muertos y el sufrimiento.  Así, en el artículo nos dice:  “Bergman admite que la sociedad israelí vive un momento de alarma ante el temor de que las represalias iraníes alcancen el territorio del país. No hablamos de atentados terroristas contra embajadas israelíes en lugares lejanos, sino del peligro de una lluvia de misiles desde el mismo Irán o Líbano. El Gobierno tiene que hacer ver a sus compatriotas que el ataque es la única alternativa que puede impedir que Teherán termine haciéndose con la bomba nuclear”.  ¿Es esto terrorismo de estado?

Además, estas campañas de demonización de Irán tienen un correlato internacional.  Poco a poco, la opinión internacional también va siendo convencida de la inevitabilidad de dar pasos contra Irán porque éste no nos deja otro remedio:  “Al mismo tiempo, los anuncios velados o directos que surgen de Israel sirven para acrecentar la presión sobre EEUU y Europa en la intensificación de las sanciones contra Irán”.  Además, nos hace unos cálculos aterradores:  “Se necesitan unos seis meses para que su economía comience a sufrir las consecuencias, por lo que ahora se abre una ventana de espera para ver qué efectos tiene”.  Durante ese lapso, Israel seguirá metiéndonos miedo contra Irán.

¿Qué se puede hacer en estos seis meses desde la opción noviolenta y pacifista?  Pues es el momento de desvelar:

  • algunas falsedades de esta guerra.  La principal es que se pone el grito en el cielo porque Irán quiere tener armamento nuclear.  Evidentemente, desde el pacifismo estamos en contra de ello, pero también estamos en contra de que otros países como Estados Unidos, Israel, Francia, Reino Unido, China, Rusia, …, tengan armas nucleares y en mucha mayor cantidad.  La cuestión no es quién tiene armamento nuclear y si es más o menos enemigo nuestro.  La cuestión es que la mera existencia del armamento nuclear pone en peligro a toda la humanidad y a los ecosistemas de la Tierra.
  • algunos intereses más o menos ocultos:  el control de un gobierno díscolo con los posturas occidentales, el control del estrecho de Ormuz y del tráfico de petróleo hacia las economías occidentales, es decir, en definitiva intereses económicos.
  • un interés todavía más oculto.  Nos ha llamado la atención de que los gobiernos occidentales puedan, en breve plazo, adaptar sus demandas de petróleo a otros suministradores.  Si es así, y en efecto es así, no es algo que nos haga peligrar el suministro y, por lo tanto, el bienestar de occidente.  Nos parece que lo del control del petróleo es, por tanto, otra excusa artera.  ¿Qué puede ocultar?  Pues lo de siempre:  la guerra es un negocio que sólo se automantiene exportando guerras a otros países.
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