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Los números rojos de Navantia y el rescate de la industria militar hunden la SEPI y hundirán las regiones dependientes del monocultivo militar

Exponaval+2012

Por Jesús Fernández García

Fuente: EconomíaDigital

Del desastre sin paliativos ni excusas que es Navantia, la empresa mimada de la industria militar española, nos hemos ocupado por extenso a lo largo de años.

Desastre que tiene que ver con sus pérdidas de vértigo y su mala gestión, con su mala calidad, con su inmoral negocio en sí y con el trasiego de favores y puertas giratorias que soportan, contra viento y marea, la empresa pública con el dinero de todos y en beneficio de unos poquitos.

El Estado, amén de mandar de viaje a ministros, monarcas y otras autoridades menores y disponibles para que vendan los productos de Navantia, ha cooptado alcaldes y autoridades incompetentes (en la materia, se supone) para que, cerrando los ojos o tapándose la nariz, hablen parabienes de este negocio y ha comprado titulares periodísticos para que nos expliquen la gran mentira, un nuevo ejemplo de agnotología militar, de lo requetebueno que es vender armas de Navantia, aunque sea a Arabia Saudí, para nuestra seguridad y para bajar las cifras del paro.

Las terribles y engañosas cuentas de Navantia

Y de buenas a primeras nos enteramos por las cuentas anuales de 2016 presentadas por la SEPI que en 2016 Navantia acumuló (a pesar de las inmejorables ayudas públicas) unas pérdidas de 303 millones de euros, la mayor deuda de todas las empresas publicas españolas.

Navantia se convierte así en un agujero negro (y bastante opaco) que arrastra las cuentas públicas al desastre. ¿Hay que agradecérselo a alguien en concreto?

Según otro medio, las cuentas de Navantia implican que ésta está en una situación que obligaría a su disolución aunque han empleado un truco contable para evitarla.

Así informó a su vez a finales de junio Economía Digital.

Para más aclaraciones de la desastrosa situación de Navantia, la Oficina Nacional de Auditoría (órgano adscrito a la IGAE) dice  en su informe de auditoría de las cuentas de SEPI, páginas 4 y 5, que

En el informe de auditoría del Grupo Navantia, el auditor llama la atención sobre las notas 3 y 22 de la memoria, que describen la situación patrimonial del Grupo. El patrimonio neto a efectos mercantiles de la Sociedad Dominante del Grupo Navantia se sitúa en 23.393 miles de euros a 31 de diciembre de 2016 y, por tanto, en situación patrimonial de disolución, en aplicación del artículo 363.1.e) de la Ley de Sociedades de Capital. El Consejo de Administración de la Sociedad Dominante, celebrado el 15 de marzo de 2017 aprobó la solicitud a SEPI, su accionista único, de un préstamo participativo por importe de 90.000 miles de euros. Con fecha 28 de marzo de 2017 ambas sociedades firmaron el contrato del referido préstamo, que ha sido desembolsado en la misma fecha. Considerando este préstamo participativo y teniendo en cuenta el patrimonio neto a efectos mercantiles, a 31 de diciembre de 2016, la Sociedad Dominante no se encuentra en causa de disolución, sí se encuentra en situación patrimonial de reducción de capital obligatoria, en aplicación del artículo 327 de la Ley de Sociedades de Capital, por lo que durante el ejercicio 2017 la sociedad tendrá que tomar medidas tendentes a conseguir el equilibrio patrimonial.

Es decir, traducido al idioma autóctono de quienes ni sabemos de finanzas ni usamos corbatas y camisas de seda, Navantia debería disolverse, pero como el dinero es de todos y a sus administradores les cuesta muy poco, unos cuantos (casualmente los causantes y cómplices del desastre) han decidido auto-otorgarle a Navantia (osea a ellos mismos y a los intereses que representan) un préstamo para camuflar las cuentas y permitir un nuevo salto en el vacío, algo así como un rescate como los que salvaron el negocio de los accionistas de los bancos pero ahora aplicado a la industria militar (que también es casualidad que sea una de las que financia la banca armada).

Más deuda a nuestras costillas y más gasto militar

¿Significa eso que nos va a salir gratis la broma de este “reflote” (véase la metáfora marítima que elegimos para más rechifla) de la industria de muerte?

Pues no. Significa monda y lirondamente más gasto militar, porque ¿adivinan de dónde saldrá el pastuco del préstamo de camuflaje?

¿Han pensado que de los presupuestos? Pues acertaron. Lo dice así el diario La Información y nos pone sobre la pista para anotar en 2017 dinero camuflado de gasto militar en la SEPI y para vigilar el presupuesto de 2018, donde es previsible que vuelvan a repetir la jugada

En los Presupuestos Generales de 2017 se concede a la SEPI una aportación de 1.210 millones para avalar a sus diferentes empresas, una cifra idéntica a la de 2016. El Gobierno, además, prevé que la Sociedad estatal acabe el año en pérdidas, con un resultado negativo de 149 millones.

El desastre productivo de Navantia

Pero este aspecto económico no lo es todo en el caos de Navantia.

Su eficacia productiva es inigualable.

Navantia nos ha empobrecido vendiendo al Estado unos submarinos que no flotan y han debido ser revisados innumerables veces.

Revisiones que han implicado aumento de la factura de producción de los mismos y aumento de la factura de reparación de los actualmente en uso para alargar su vida útil hasta que los nuevos ingenios de Navantia tengan a bien emerger del fondo marino donde los sitúa la incompetencia del personal “altamente cualificado” del que alardea el escalafón militarista, desde la ministra hacia abajo.

En efecto, el inicial proyecto de submarinos de Navantia supondría un coste de 1.796 millones de euros, pero ya vamos, sumados los sobrecostes del propio submarino y los gastos que ha implicado para reparar los antiguos y mantenerlos en uso, 3.013 millones de euros, según informamos en febrero de 2017. Y según el Secretario de Estado en su intervención en el Congreso para informar sobre los Programas Especiales de Armamento del pasado 2016, estas cantidades sólo permitirán poner en el agua el primero de los cuatro submarinos previstos, sin que se sepa el coste de los otros tres restantes.

Pero los errores de diseño de Navantia no son exclusivos de su empeño en submarinos con sobrepeso y alcanzan a otros productos de la naval, como los barcos de la clase Camberra que quiere vender a Australia, o el BPE Juan Carlos I como ya explicamos en otra entrada de mayo de este año.

¿Qué suerte habrían corrido las comarcas de Cádiz, Ferrol y Cartagena si el dinero invertido en mantener Navantia se hubiera invertido en reconversión y desarrollo?

Las cifras no engañan. Navantia ha recibido varios miles de millones del erario público en concepto de ayudas, subvenciones y aportaciones para mantenerla en pié.

La sola suma de las pérdidas de Navantia en los últimos diez años (pérdidas que cubre el Estado al margen de las ayudas y encargos que realiza a esta empresa) es escalofriante, con una media anual de más de 250 millones de euros y sin un plan viable de salida.

La explicación que nos han dado es que con ello contribuían a la cuestión social de Murcia, Cartagena y Ferrol, ampliamente dependientes de la industria naval militar.

Muchos de los contratos de Navantia no han tenido una finalidad, dijo un anterior Secretario de Estado de Defensa, desde el punto de vista militar, pues lo “encargado” o no se necesitaba o se podía conseguir mejor fuera, sino industrial, para fortalecer el sector naval militar.

Si contabilizamos todas estas ayudas, subvenciones, dinero invertido en encargos, sobrecostes de sus productos y dotaciones de pérdidas ¿no podría haberse cortado la sangría antes e invertido todo este dineral tirado a la basura para desarrollar de forma alternativa estas regiones?

Lo militar ha supuesto para Cartagena, Murcia o Cádiz dependencia, no progreso ni desarrollo y mantener incólume esta dinámica no puede sino condenar a estas regiones a más dependencia y peor futuro.

¿Por qué nadie reclama ese cambio de rumbo?

Si de lo que se trata es de sostener la viabilidad de las regiones referidas, ¿por qué no se invierten los más de 300 millones de perdidas de Navantia no en mantenerla viva, sino en el desarrollo de estas regiones?

¿Por qué no se incentiva una reconversión radical de Navantia y sus tecnologías hacia fines socialmente útiles y sectores sostenibles?

La respuesta es más que sencilla. Porque lo que se busca no es el desarrollo de estas regiones, sino el negocio lucrativo de unos pocos.

Paro y Navantia

Las cuentas anuales de Navantia de 2016, bastante edulcoradas, por cierto, nos aportan un dato más:

  • La plantilla de Naviantia a 31-12-2016 era de 5.296 personas únicamente.
  • La cifra de negocio de Navantia en 2016 ha sido de 710´08 millones de euros.
  • El resultado de Navantia en 2016 ha sido de 229,74 millones de euros.
  • Las inversiones en inmovilizado durante 2016 han sido de 170 millones de euros.
  • El patrimonio de Navantia se ha contabilizado por valor de 341,29 millones de euros.
  • Ha obtenido donaciones y subvenciones (principalmente de la Comunidad de Murcia, el Ministerio de Industria y la UE) por importe de 3,9 millones de euros.
  • el pago total de personal ha sido de 311´36  millones de euros, lo que equivale a un sueldo medio de 58.791 euros, cifra que, a la vista de las tablas salariales de su propio convenio, no cobra ni siquiera el 10% de su plantilla y que sobre la cifra de negocio anual supone un 43% de aquella.

Estas cifras despejan, a su vez, la idea de que Navantia ofrece mucho trabajo, únicamente 5.296 personas en unas regiones que cuentan con una población parada de cerca de 200.000 personas en la región de Cádiz (un paro de más del 33% de su población activa), más de 130.000 personas en la región de Murcia (cerca del 20% de parados) y con un paro en la comarca de Ferrol de 6.100 personas, un 24% de su población activa.

Navantia no es, vistas las cifras, ni una solución parcial al paro desmesurado y producto de una ínfima inversión en desarrollo de estas regiones.

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443.000 euros y posibilidad de prórroga para otro año para que los soldados mejoren su inglés y francés

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Sandra Vallaure

Fuente: El Confidencial

Pues estamos de suerte.

Nuestra tropa, se entiende que los que lo deseen y hasta donde llegue el dinero, puede ahora hacerse políglota, que con eso de las guerras exteriores y las coaliciones internacionales de guerreros la comunicación en inglés (para el caso general de cuando abrazas la causa de EEUU) o francés (para cuando vamos de comparsa del colonialismo galo), se va haciendo imprescindible. Imaginen que uno, muerto de hambre y desorientado por el aturdidor rugido de la guerra, siente por ejemplo hambre y no sabe pedir con pronunciación suficiente un sandwich, o una omelette francesa, pongamos por caso. Que no sea que los nuestros pasan hambre o necesidad mientras replican sus amplios conocimientos pretorianos.

De modo que, todo sea por la educación, el Ejército de Tierra va a soltar de nuestros presupuestos 443.000 euros para

aumentar la habilidad de los militares en la comprensión y expresión oral y escrita. Para ello, tienen a su disposición material adaptado a los niveles A2, B1, B2 y C1. El acceso a estos niveles se realiza mediante examen previo de capacidades

Y es que con lo del inglés estamos que lo tiramos: nuestros alumnos, en general y a granel, pueden ahora gracias a la implantación intensiva de la materia ir a las mejores universidades del mundo (si sus padres tienen pasta) o servir de camareros multilingues aquí mismo, o bien leer los prospectos de las baratijas que nos vende el imperio en un idioma comprensible (dadas las malas traducciones al español de los mismos), mientras que la soldadesca puede invadir a pleno rendimiento y en el idioma que se lleva, sin el atraso de decir lo mismo en castellano, como si fuéramos unos mindundis.

Eso, eso, que aprendan inglés estos soldaditos, que el dinero destinado a ello es poco comparado con el gran beneficio que hará a la humanidad  la inversión en cursitos hecha a nuestra costilla.

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Cospedal ofrece las primeras pistas del nuevo presupuesto de Defensa: aumentará al menos un 30% respecto del de 2016

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Gobierno de Castilla-La Mancha

Fuente: .Público

Hay que ver el empuje de Dolores (de Cospedal) en su nueva tarea de ministra de los ejércitos.

En la reunión con los portavoces de la Comisión de Defensa ya se ha despachado con la primera perla de su mandato:  el próximo presupuesto aumentará la dotación del Ministerio de Defensa (aclaremos que no equivale al gasto militar, sino a la punta del iceberg del mismo) en al menos un 30%, como consecuencia de que por fin (y a regañadientes, porque hasta el Tribunal Constitucional tenía censurado el truco de los créditos extrapresupuestarios para pagar deudas de los inútiles e ilegítimos Programas Espaciales de Armamento) van a incluir el pago “reprogramado” a la industria militar del ejercicio 2016 y 2017 en los propios presupuestos generales, por un importe de 2.100 millones de euros extras nada menos.

En una reciente entrada dimos por descontado un pago de PEAS en 2017 de un poco más de 1.800 millones de euros, pero como se ve, pecamos de precavidos.

Miren por donde, la ministra Cospedal amaga con mucho acto religioso a favor de las vírgenes patronas de lo militar y mucha foto que parecen pura inocencia prediluviana, con mucha pompa y compungimiento marcial, como está mandado, pero a la que te descuidas  te casca unos presupuestos militares de vértigo, que ni que estuviera pasando el cepillo el capellán mayor para hacerse otra catedral.

El anuncio de Dolores no ha sentado, al parecer, demasiado bien entre los portavoces de la Comisión de Defensa, que ya es noticia por sí mismo si ha logrado que se despertaran de su letargo, pero, dice Público, se han reservado las críticas para el 20 de diciembre, fecha previa al sorteo de la lotería, en la que la ministra comparecerá a la Comisión de Defensa para explicar su voracidad presupuestaria.

Mucho nos tememos que la crítica se quede en agua de borrajas y flor de un día, pues el PSOE, co-responsable de generar la enorme deuda militar de los PEAS, no se opone a su pago a las industrias militares (donde por otra parte han mantenido puertas giratorias indistintamente con el PP), ni cuestiona esta deuda como ilegítima e insolidaria, sino únicamente critica que estos pagos se hicieran por medio de créditos extrapresupuestarios.

Por otra parte Ciudadanos tampoco muestra rechazo alguno al pago de estas armas invasivas y ha solicitado en más de una ocasión el aumento del rearme español por considerar que se gasta poco en Defensa.

De modo que aún en el caso, tan poco previsible a tenor del titubeo actual en la materia, de que el resto de la oposición muestre críticas al aumento del gasto militar y a los PEAS, tendrá mayores problemas la mayoría militarista, con los votos del PPSOE y Ciudadanos para decirnos que en esto el consenso de los españoles sobrerepresentados por aquellos es apabullante.

En todo caso, este aumento del presupuesto de Defensa en un 30% de su valor del año anterior (con incluso 400 millones más de los que se preveían para pagos de los PEAS para 2017) nos hace suponer un importante incremento del gasto militar real y oculto en otros ministerios y partidas de los PGE y nos hace estar alerta para cuando publiciten el proyecto de presupuestos.

El gasto militar, como se ve, sigue siendo un gran privilegiado de la casta política. Así nos luce el pelo.

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Se confirma parte del gasto militar del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

Imagen de la Armada Española

Fuente:  Infodefensa.

Estamos de enhorabuena, aunque bien mirado habría que decir que estamos de enhoramala.  Nos explicamos:

El Consejo de Ministros autorizó una excepción a la orden del Ministerio de Hacienda por la que se cerraba el ejercicio presupuestario para todos los ministerios.  Pero, ya se sabe, Defensa es especial y cuenta con bula para seguir gastando.

Ahora van a dejar que los patrulleros Alborán, Tarifa y Arnomendi de la Armada española participen en las campañas pesqueras de la Secretaría General de Pesca del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.  El importe es de 2.278.163 € para el Alborán y el Tarifa y de 135.000 € para el Arnomendi.

El total suma 2.413.163 €.  Cifra nada despreciable y que pensamos que debe computar como colaboración del Ministerio de Agricultura al Gasto Militar.

En nuestro estudio “Gasto Militar 2016” incluíamos las siguientes partidas en el gasto militar del Ministerio de Agricultura:

Los 52’17 millones de € de 2016 corresponden a:

  • 16’75 millones de € destinados a patrulleras y otros barcos que se dedican a inspeccionar las campañas de pesca.
  • 0’5 millones de €, estimación muy a la baja, de lo que cuesta la colaboración de Agricultura al control de la piratería en el Índico.
  • 23’17 millones de € destinados por parte de la AEMET a su colaboración con el Ministerio de Defensa.
  • El subtotal hasta aquí sería de 40’42 millones de €.  Pero habría que añadir algunos gastos más, que sólo podemos estimar por no encontrar las cuantías en los Presupuestos publicados:
    • Facturas de intervenciones de la UME con carácter ecológico (incendios y catástrofes).
    • Colaboración de Medio Ambiente en el reciclaje de buques de la Armada.

Como se ve, un suma y sigue continuo a la hora de desvelar el total del Gasto Militar del Estado Español.

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Moción contra el gasto militar en la Comisión de Defensa

17.10.2013+Acto+de+apoyo+a+ecograf%C3%ADas+antes+de+abortar

PROFotero

Fuente: Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados

En las acartonadas sesiones de la Comisión de Defensa se ha producido un hecho insólito, o casi, aunque debería formar parte de la normalidad más absoluta: un grupo parlamentario se ha atrevido a denunciar el gasto militar español y a preguntar y exigir su reducción drástica.

1) La intervención de ERC

La intervención de la Diputada Surra Spadea, en la Comisión de Defensa explicaba, entre otras cosas, que

El gasto militar español es el triple de lo que se presupuesta en el Ministerio de Defensa, porque el Ministerio de Defensa no contempla todo el gasto militar que está repartido en otros ministerios, como los de Educación, Interior, Sanidad e Industria. Según los cálculos del Centro Delàs de Estudios por la Paz, asciende a más de 17.465 millones de euros, lo que significa un gasto de casi 50 millones de euros al día. Según el colectivo Utopía Contagiosa, que hace unas proyecciones ante la opacidad en el gasto militar, el gasto militar total asciende a unos 24.500 millones o, en otras palabras, el gasto militar le cuesta a cada contribuyente más de 60 euros al día. Pero, al parecer, estos 50 millones de euros al día no son suficientes para pagar las ambiciones armamentísticas del Ejército español, ya que arrastramos una deuda de más de 30.000 millones de euros o, dicho en otras palabras, cada contribuyente debe 15.000 euros en gasto militar. En definitiva, el Ejército español ha vivido por encima de sus posibilidades, en concreto, 30.000 millones por encima, que son los que nos hemos gastado gracias a las puertas giratorias del ministro Morenés. Y luego, esta vergüenza de Gobierno pretende hacernos creer que somos nosotros, los ciudadanos, quienes hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que, en consecuencia, estábamos obligados a recortar nuestro nivel de vida y nuestros salarios.

para afirmar que

Más allá de la inmoralidad de este gasto militar, especialmente en una época de crisis y de recortes sociales, existe la gran inmoralidad de financiar la ambición militarista con cargo a deuda pública

y que

los recortes que se están exigiendo a la ciudadanía y a la inversión social que hacen las comunidades autónomas y las entidades locales para reducir la deuda está sirviendo para que ustedes generen nueva deuda con gasto militar. Para defensa, sí; para dependencia, no, pese a que con estos 800 millones de euros las personas dependientes tendrían garantizado su derecho, insisto, derecho. Mientras recortan en derechos, sueldos, educación, sanidad e inversión social, aprueban aumentar el gasto militar. Estamos cerrando hospitales para comprar tanques, aviones, helicópteros y buque militares o misiles. Nos causa indignación su escala de valores morales… la realidad es diáfana: están robando derechos para mantener el gasto militar

Y acabar presentando una moción no de ley para instar al gobierno a que reduzca un 40% el gasto militar para destinarlo a fines sociales.

2) La unánime negativa: el gasto militar ni se toca. 

A esta intervención le contestó la furibundia, primero del diputado Luis Rodríguez, del PP, para, sin querer valorar el meollo del asunto, decir que acusar a Morenés de ladrón es delito.

La opinión negativa de UPN, el aliado natural del PP

y luego el señor Arméndariz, de UPN, aliado del PP, que, entrando en materia,  explicó

Yo haría una reflexión. Si queremos que el ejército no cumpla su misión, aprobémosla. Si queremos estar indefensos ante las múltiples amenazas crecientes, aprobémosla. Señoría, el presupuesto de defensa lleva siendo recortado desde hace muchísimos años. Más allá de todas estas acusaciones dejadas en el viento con una cierta insidia -no sé como decirlo finamente-, hubiera deseado una propuesta un poco más técnica….  ¿Se ha hablado con los profesionales? ¿Quien la propone ha hablado con ellos? ¿Los profesionales dicen -si ha hablado con ellos cuando ha preparado esta intervención- que les sobra el presupuesto? ¿O es precisamente todo lo contrario y lo que nos están diciendo es que no pueden cumplir con su función constitucional?

Podríamos hacer también una proposición no de ley pidiendo eso, que nos vayamos todos y todo el dinero que nosotros costamos a los ciudadanos vaya a pensiones o a sanidad. Yo no comparto esa argumentación tan poco técnica, pero podrían haberla fundado en si existe o no una incertidumbre global en relación con el terrorismo, con las guerras o las amenazas asimétricas, con las guerras híbridas, con las guerras convencionales. Eso hubiera sido más oportuno para saber qué es lo que tenemos que hacer.

Ya ven la gran profundidad argumental de esta otra cara del PP: para pedir más técnica en la propuesta, resulta un argumentario que se derrumba por el cinismo y la falta de técnica argumental y soporte, cosa por otra parte más que evidente cuando no se tiene nada mejor que decir.

Ciudadanos, la muleta nacionalista y patriótica del PP

Ciudadanos no estuvo a la zaga en eso de mostrar su cerrazón militarista. Su diputado Díaz Gómez argumentó, en primer lugar, su mantra más patético y obcecado: los de ER lo que quieren es romper España por su espina dorsal, el ejército. Lo dice así

destaco la poca sutileza de la proposición no de ley que presentan para reducir un 40% el presupuesto de defensa y el poco disimulo que ponen en intentar desmantelar un ejército de un Estado que quieren romper. No son ustedes herederos de la habilidad política ni del disimulo de Wifredo el Velloso, sino que más bien se parecen ustedes a Rufus T. Firefly, el presidente de Freedonia en Sopa de Ganso

Muy gracioso, pero no ha dado ningún argumento para oponerse al fondo de la propuesta de ER.

Luego invoca la geopolítica para alegar a favor del gasto militar e, incluso, de su aumento próximo.

Las circunstancias geopolíticas que vive ahora mismo el mundo en general con el vuelco que se produce en Estados Unidos, que posiblemente retire el paraguas de la OTAN, nos van a obligar a conformar un ejército no ya español -que a lo mejor es lo que a usted no le gusta-, sino europeo. Ese ejército va a necesitar un presupuesto. Además, venimos sufriendo una serie de atentados y una ofensiva global del Estado Islámico en la que estamos participando en su defensa y vamos a tener que seguir haciéndolo.

Resulta patético que cada vez que los militaristas quieren fortalecer el militarismo invocan este tipo de razones vaporosas. Trump amenaza (pero olvida que los acuerdos de aumentar el gasto militar europeo se adoptaron antes de que conociéramos ni siquiera la existencia de Trump), y hay amenazas graves.  Cuando no hay amenazas, como es el caso, hay que estar preparado por si acaso, cuando hay amenazas (entre otras cosas por la ineficacia del medio militar para evitarlas) hay que estar preparados por si acaso. Si hay paz hay que gastar en defensa por si acaso, si hay guerra (porque el por si acaso ha fracasado, como ocurre con toda la parafernalia militar desde hace siglos) hay que incrementar el gasto militar para responder a la amenaza. Que el argumento sea cierto o mentira importa poco, se trata de meter miedo.

El resto del argumentario de ciudadanos se dedicó a reprochar la falta de patriotismo catalán respecto a los valores con los que el ardoroso diputado se identifica, eso si, sin abordar para nada los grandes retos de la propuesta catalana: la impagable deuda militar que nos empobrece, el presupuesto militar escandaloso y oculto que se ha decidido por intereses que no son compartidos ni decididos por todos, el agravio de una prioridad en gasto militar mientras recortan derechos, servicios públicos y libertades y la existencia de un ejército desmedido y desmesurado que no tiene lógica.

Podemos, sí pero no.

El Diputado Guijarro de Podemos comenzó por expresar que compartían gran parte de la crítica al gasto militar y al impulso de la industria militar y los megaplanes de armas de Defensa, para criticar que el impulso a la industria militar de los últimos gobiernos no haya contribuido a fortalecer nuestro tejido industrial de forma prioritaria. Lo dice así

Por nuestra parte, hacemos hincapié no tanto en el objetivo de esas empresas por cuanto entendemos que queremos y deseamos una industria militar española de carácter público que no solo atienda las necesidades estratégicas de nuestras Fuerzas Armadas sino que refuerce un tejido productivo, tecnológico y laboral francamente debilitado en estos últimos años. Ahora bien, nosotros sí ponemos en duda la eficacia con la que estos megaplanes han contribuido a este fin. Después de las reconversiones industriales de los años ochenta, aquellos altos hornos que cayeron como piezas de dominó sobre las armerías del norte y otras muchas industrias derivadas; después de haber visto el desmantelamiento de empresas públicas como Santa Bárbara y la severa mutilación de los astilleros militares, es justo concluir que ninguno de los últimos Gobiernos ha sido capaz de aprovechar el gasto militar español para el fortalecimiento de nuestras capacidades nacionales y se ha malgastado, señorías.

Acaba con una larga cambiada en la que dice que no puede apoyar la propuesta porque la falta de seriedad de nuestros presupuestos militares y la ausencia de datos fiables y de transparencia, impide saber qué gasto militar hay y, por tanto, qué gasto militar hay que reducir. Osea, una postura, para entendernos, como mear y no echar gota. Lo afirman así

En todo caso, no podemos apoyar esta iniciativa, compañeras y compañeros de Esquerra, porque sencillamente desconocemos en primer lugar el gasto público real que este país hace en defensa. Básicamente, porque el hiato, el abismo más bien, que hay entre lo presupuestado y lo realmente gastado hace del todo imponderable el gasto militar a priori. En concreto en 2015, los créditos asignados se ampliaron en 2.300 millones, por lo que el presupuesto pasó de los 5.700 iniciales a 8.100. Esto significa que aunque los presupuestos aprobados para defensa -que coparon titulares- fueron muy similares en 2015 a los de 2014 y menores que en 2013, en realidad el coste total del ministerio en 2015 fue superior al de los dos años anteriores. Qué nueva sorpresa nos tendrán preparada este año en lo que al manejo de créditos para la defensa se refiere. Esta opacidad nos lleva a no poder pronunciarnos sobre la idoneidad de recortar un 40% de los presupuestos. Antes de establecer cifras de si debemos recortar o aumentar gastos, nos gustaría poder tener un mayor acceso y control de lo que pasa en las Fuerzas Armadas a nivel presupuestario. No solo para saber qué gastos son realmente necesarios para mantener un nivel de operatividad y eficacia de las Fuerzas Armadas suficiente sino para garantizar que se gasta con sentido de Estado, con voluntad de servicio público y no con la voluntad de beneficiar a unos cuantos amigotes.

El PSOE, al rebufo del consenso militarista del PPSOE

Por el Partido abstencionista obrero español intervino una tal Botella (no confundirla con la otra Botella, esta del PP) , y a tono con su nueva doctrina (en realidad no tan nueva) de complicidad con los sacrosantos valores del régimen, aseveró que aceptar la propuesta era algo así como reducir la seguridad de los españoles un 40%, una barbaridad digna de la estulticia cada vez más labrada que se trabaja el PSOE. Lo dijo así

significaría recortar el presupuesto para garantizar la seguridad nacional, la seguridad de todos los españoles en un 40% o, lo que es lo mismo, aumentar el porcentaje de riesgos y amenazas que sufrimos hoy en día.

Y desarrollando su argumento, tal vez el más demagógico y desinformado de los explicados en esta moción, llegó a decir, contra toda evidencia, siguiendo a pies juntillas el argumentario mediático del Ministerio de Defensa, que nadie toma en serio, que

el presupuesto de defensa de nuestro país se ha reducido ya desde 2008 en un 30% y que España está a la cola de los países de la OTAN en gasto de defensa en relación con su PIB. Ignoran también en su propuesta que España es un país objetivo del terrorismo yihadista -como señala la estrategia de seguridad nacional española-, soslayan también nuestra posición geoestratégica y nuestra condición marítima, que exigen una específica estrategia de seguridad y defensa, y olvidan el derecho a la paz y a la seguridad de los españoles en todo el territorio del Estado, es decir, la Península, los archipiélagos balear y canario y las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla; el mismo derecho que a disfrutar de un Estado de bienestar, porque no hay bienestar ni libertad posibles sin seguridad, y se ha dicho ya aquí en esta Comisión.

La señora Botella ha sido en este caso una de las mejores portavoces del oficialismo militarista al uso.

En esta ocasión el PSOE anunció que votaría en contra de la proposición. No se abstendrían como suelen últimamente en los temas esenciales, sino que saldrían, a pecho descubierto, a decir “no es no”. .

El PP en su papel.

Y para remate, el diputado señor Tarno, del PP, volvió a defender la honorabilidad de Morenés, por si no había quedado clara la idea, para afirmar acto seguido que los programas que han desorbitado el gasto militar español son culpa del PSOE, y que el presupusto militar es el que más sufre en España, porque se ha recortado desde 2008 un montón, por lo que no toman en serio la propuesta de ERC, esos malos patriotas que quieren que España se deshaga;

Lo dijo así

Desde el año 2008 hasta ahora el presupuesto de la defensa nacional se ha reducido un 35%. No hay ninguna otra partida presupuestaria que haya sufrido un recorte más importante en los últimos años en España. Ahora, si lo que ustedes quieren es que desaparezca el Ejército español, dígalo con claridad,

3) El resultado final: cerrazón y consenso militarista al canto.

Al final, la votación retrata a cada cual y el hecho cierto es que el debate lo hanb apagado con agua fría entre todos los partidos, con mejores o peores artes, para no abordar la enjundia del mismo y para, sobre todo, no tocar la desmesura del gasto militar español.

Todos, en este caso, menos ERC, en contra de reducir y meter mano al gasto militar español.

De nuevo, un triunfo (esta vez con algo de crítica) del partido transversal militarista español, que ese sí que parece que no conoce la crisis, sino para sangrarnos más.

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La misión más estrambótica del ejército: Operación Antártica

Melchior+Island

Por Benjamín Dumas

Fuente: El Heraldo de Aragón

Nunca llegamos a sospechar que las inclemencias archiconocidas de la capital maña, donde cuando se pone hace un aire brutal y un frío que pela, fueran a ser tan buena escuela para nuestros soldados.

Ha hecho falta un insustancial artículo del Heraldo de Aragón para conocer, con todo el orgullo baturro del periódico, que es precisamente uno de Zaragoza el que dirige la misión militar más austral y estrambótica de nuestro aguerrido ejército. Nada menos que la Antártida, donde, como si de verdad existiera allí un escenario que requiera militar alguno, se despliega un contingente de nuestro glorioso (y polar) ejército para dar protección y seguridad a los ateridos científicos que realizan la campaña de investigación anual.

A algún desaprensivo le puede parecer un tanto excéntrico mantener una base militar y un destacamento, año tras año, de soldados para, se dice, dar soporte logístico y garantizar la seguridad de los científicos que en el verano polar realizan sus experimentos científicos en la Antártida. ¿Defenderlos de qué?, ¿darles seguridad frente a quién?

Tal vez si los militares, pongamos por ejemplo, dejaran de comprar material sofisticado del que se usa en la Antártida , o si el que tienen se transfiriera a la ciencia, sería protección más que sobrada y más barata para las arcas públicas, porque, en realidad, si el despliegue militar de España en 17 escenarios actuales no tiene razón de ser alguna, la mayor sinrazón de todas es la de este destacamento dispendioso e ilógico de militares yendo a pasar frío al Polo.

Para elegir el contingente antártico de militares se cuentan ciertos méritos que no nos dejan indiferentes por su desatino

De media, estos militares tienen 39 años de edad y casi 19 de experiencia militar en al menos cinco destinos diferentes. Este último aspecto es uno de los criterios que más pesa a la hora del proceso de selección. También se tienen en cuenta la formación específica, méritos profesionales y tener un buen nivel de inglés, además de capacidades añadidas en francés e italiano.

El comandante baturro, de nombre Daniel Vélez, afirma con gallardo porte militar que es un orgullo para él mandar este destacamento y afirma, para mayor irrisión, que ésta es la mayor experiencia de su vida profesional.

Según El Heraldo, a nuestro Comandante polar le acompañan en su trascendental misión otros tantos militares “aragoneses”, como son el subteniente Luis Lavilla, nacido y destinado en Zaragoza; el brigada David Salvador, que nació en Lérida (lo cual no le convierte en aragonés en sí) pero que está destinado en Zaragoza; el brigada Fernando Suárez, natural de Oviedo y destinado en Jaca; y el sargento primero Pedro Portillo, nacido en Madrid y destinado en Zaragoza.

Para el buen fin de su acción militar, una vez designados estos militares se entrenan específicamente para su importante contribución a la seguridad nacional con ejercicios de montaña que realizan en Benasque y ejercicios acuáticos que hacen en la costa gallega.

El plan que van a realizar resulta cuando menos un pitorreo

A principios del mes que viene, los integrantes de la misión volarán hasta Buenos Aires en un vuelo convencional. Allí pasarán unos días reuniéndose con altas esferas del ejército argentino, que por cercanía será un gran aliado ante cualquier imprevisto. Desde la capital argentina se trasladarán a Punta Arenas, la ciudad más al sur de Chile, para viajar en un avión militar (aún no se sabe si será de las fuerzas armadas chilenas o brasileñas) hasta una isla llamada Rey Jorge, donde ya afrontarán el final de su largo viaje. Será el buque Sarmiento de Gamboa, del CSIC, el que les llevará a isla Decepción, el que será su hogar durante 85 días.

El encuentro con el personal investigador se producirá en esta última parte del trayecto, en Punta Arenas. Allí se pondrán cara por primera vez. Estos científicos pertenecen a la élite, tienen un nivel altísimo.

El Heraldo de Aragón, en su ingenuidad, nos da una clave hasta ahora no muy publicitada de las razones de esta misión militar.

Los miembros del CSIC no serán los únicos que recogerán datos: también los militares desarrollarán sus propias investigaciones para el Ejército, que están relacionadas con resistencia de materiales y comunicaciones, entre otros campos del saber

Es decir, no van a dar seguridad a nadie, sino a experimentar para sus intereses militaristas. Lo demás es encubrimiento y mera pantalla.

En todo caso, una misión militar más, que se encubre bajo el supuesto disfraz del CSIC, que esconde gasto militar, que militariza la ciencia, que detrae recursos que podrían tener un mejor uso científico si no se gastara en mandar militares y que nos cuesta un riñón.

Y ellos tan contentos.

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La remilitarización en Egipto y sus lecciones para España

Imagen de Kalasniblog

Imagen de Kalasniblog

Fuente:  El País.

Ya en agosto de 2013 nos hacíamos eco de que la remilitarización de Egipto era el peor negocio para la población.  Entonces titulábamos el artículo de esta manera:

Los militares egipcios y el militarismo yanki agravan el conflicto egipcio.

Más de 3 años después se confirman los funestos augurios:

Casi seis años después de la Revolución, la economía egipcia todavía no levanta cabeza: su crecimiento es anémico, la deuda se expande a un ritmo galopante y los consumidores padecen escasez de algunos productos básicos. En cambio, los negocios de las Fuerzas Armadas van viento en popa. A pesar del halo de secretismo que envuelve las actividades empresariales de la institución, algunos informes apuntan a que ha ampliado de forma notable su presencia en varios sectores durante los últimos años, bajo la presidencia del mariscal Abdelfatá al Sisi.

El grado de dependencia militar de la economía egipcia es considerable y muy preocupante:

Los proyectos económicos de las Fuerzas Armadas se realizan normalmente a través de cuatro partes: los proyectos de servicios Autoridad Nacional, dependiente del Ministerio de Defensa, la Autoridad Nacional de Producción Militar, dependiente del Ministerio de la Producción Militar y la Organización árabe independiente para la industrialización, los tres de los cuales son responsables de  un gran número de fábricas y empresas. La cuarta parte es la Autoridad de Ingeniería de las Fuerzas Armadas, dependiente del Ministerio de Defensa, que se dedica a proyectos de infraestructuras civiles y militares.

En Egipto son continuas las noticias de que diversos ministerios (Ministerio de Dotaciones, Ministerio de Fomento, Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano, …) renuncian a sus competencias para que sean desarrolladas por cualquier organismo militar paralelo.

El Ministerio de Defensa no sólo construye las carreteras, sino que además, dado que consideran a las carreteras como áreas estratégicas de importancia militar, Al Sisi les ha asignado la propiedad de sus laterales (en 2 km de profundidad):

En junio pasado Sisi emitió el Decreto 233/2016, que asigna los tramos de terreno a ambos lados de las carreteras construidas por el Ministerio de Defensa, que mide 2 km de profundidad, a las Fuerzas Armadas. El Ministerio considera que estas áreas estratégicas de importancia militar que no puede ser transmitida a la propiedad privada. Veintiún carreteras se vieron afectados por este decreto.

Pero esto no es todo, también una agencia dependiente del Ejército egipcio es la que fabrica los medicamentos oncológicos, otra se encarga de la importación de leche para lactantes, así como de la importación de diversos productos sanitarios.

En el mundo de la educación, el Ejército Egipcio también ha construido colegios y han sido elegidos para supervisar los servicios de alimentación y vivienda para los estudiantes.

En el sector energético, también hay actividad de las Fuerzas Armadas de Egipto:  así, han firmado acuerdos con China para construir planta de producción de energía solar y otro para producir unidades de aire acondicionado.

También ha habido 3 decretos para encargar a los militares, dotándoles de tierras públicas, de construir 3 piscifactorías.

Al menos 3 proyectos de restauración de su patrimonio cultural han sido realizados por los militares.

Pero no acaba aquí la militarización de Egipto.  Ahora empezamos con los privilegios militares:

En estos últimos años pasados, las actividades económicas de las Fuerzas Armadas han disfrutado de una serie de privilegios legislativos. En abril de 2012 el Parlamento aprobó las enmiendas a la Ley Militar Judicial 25/1966 que identifican la justicia militar como la única autoridad encargada de investigar los casos de ganancias ilícitas por parte de agentes militares, ninguno de los cuales han sido investigados antes de su retiro.

Sobhy emitió un decreto en junio pasado la exención de 574 instalaciones militares de impuesto sobre bienes inmuebles, incluyendo 52 clubes, 29 hoteles, 18 estaciones de verano y ocho salas de cine y teatros, además de una serie de edificios, espacios, sucursales de supermercados, mataderos mecanizados, edificios residenciales y villas .

En diciembre pasado Sisi emitió el Decreto 446/2016 tierras regulación desocupadas por las Fuerzas Armadas, ordenando que sus ingresos se utilizarán para la construcción de nuevas zonas militares.

Este decreto permitió a las Fuerzas Armadas para que establezcan empresas, ya sea por sí solo o con capital nacional o extranjero. También permitió la Compañía Nacional de Desarrollo de Recursos de pescado, afiliada a la Autoridad Nacional de Proyectos de Servicio, para establecer una empresa conjunta piscicultura con un inversor de Arabia Saudita y una empresa alemana especializada en la cría de peces de atún, (Compañía Internacional de Productos Marinos).

Las Fuerzas Armadas también goza de una ventaja competitiva adicional, ya que la mayor parte de su fuerza de trabajo se compone de los reclutas que no están sujetos a las leyes de trabajo civil.

Toda esta vorágine remilitarizadora está consiguiendo dos cosas:

  • Aumentar escandalosamente el PIB militar egipcio:

“No hay forma de conseguir una estimación correcta del volumen de la economía militar… Pero yo lo situaría entorno al 4% o al 5% del PIB, incluyendo solo las compañías que poseen formalmente”, sostiene un reputado economista egipcio que prefiere guardar el anonimato a causa de la sensibilidad del asunto.

  • Como decíamos al principio del artículo:  estancar la economía egipcia y empobrecer a sus ciudadanos.

¿Son necesarias más pruebas para demostrar la hecatombe que supone militarizar la economía?

La práctica políticas militaristas de Egipto nos suenan muy lejanas y antiguas.  Muchos podéis pensar que en España ya no ocurre eso.  Sin embargo, estaría bien que os dieseis una vuelta por nuestro informe Gasto Militar 2016 para comprobar que en España, al menos, ya se dedica un 2’7 % del PIB  a lo militar y que 12 de los 13 ministerios actuales esconden gasto militar.

¿Son necesarias más pruebas para que España y los ayuntamientos y provincias más militarizadas:  Ferrol, Cádiz, Cartagena, Zaragoza, Madrid, se den cuenta de que poner en manos militares la economía, la educación, la sanidad, la industria, …, es la peor apuesta de futuro que se puede hacer?

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Autorizada la multimillonaria reprogramación de pagos a la industria militar por los A400

RAF+Airbus+A400M+Atlas+art

Rob Schleiffert

fuente: onemagazine

No se han esperado a tener un nuevo gobierno oficial y con plenitud de competencias y funciones, sino que aprovecharon el último Consejo de Ministros “en funciones” para dar un nuevo giro de tuerca a los multimillonarios compromisos de pago a la industria militar, esos que en conjunto y por los Programas Especiales de Armamentos (PEAS) nos han elevado la deuda pública en más de 30.000 millones de euros.

La autorización a Defensa es para renegociar los plazos e importes anuales de los pagos, de aquí a 2030, comprometido sen el anterior acuerdo de 2015, pero “sin elevar el gasto final”, es decir, pagando lo mismo (con otros plazos e importes) al final del ciclo.

Defensa además añade que de los 27 aviones A400 encargados por España, 13 los va a declarar “no operables” (es decir, no los piensa usar) y va a intentar “revenderlos” a terceros países.

Esta maniobra nos obliga a hacer una serie de consideraciones para nuestros lectores:

  • primero, que no parece que la gente encargada de la programación de las inversiones militares sean un dechado de virtudes y competencia, sino, más bien,. que programan a boleo, sin tener en cuenta las necesidades reales, o
  • alternativamente, y en segundo lugar, que tienen un morro que se lo pisan y han intentado disfrazar de necesidades de defensa una compra de aviones que no se necesitan para destinarlos a la venta y especulación, pero garantizándose con los presupuestos públicos la financiación de la construcción de estos para luego decir que sobran.
  • tercero. Que los dichosos aviones no son necesarios, o no lo son en la magnitud que nos han dicho, lo que supone un nuevo engaño (uno más) entre los muchos engaños que componen la trayectoria PPSOE del ministerio de Defensa
  • Cuarto, que estas cosas ocurren sin que nadie alce la voz, a pesar de la mezcla de incompetencia, escándalo y despilfarro público, cuando no otras cosas peores, que se mezclan en el hecho. ¿Será que las complicidades militaristas son tan burdas y abrumadoras que no dejan espacio siquiera para la crítica?
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Otros 106 millones para combustible y 16,7 para comida de lata. Consejo de Ministros de 21 de octubre

Serbatoio+carburante+del+motore+di+sinistra+%2F+Port+engine+tank

Luigi Rosa

Fuente: Consejo de Ministros

Daría la impresión de que la entente de la farsa que forma el ministro de Defensa en funciones y el ejército en activo está, como quien dice, ansiosa y encabritada y no quiere dejar la sensación para el nuevo gobierno que vendrá dentro de una semana de que sus primerísimas acciones son aprobar gasto militar a mansalva.

Prefiere irlo aprobando de escondidas ahora, mientras el gobierno está en funciones y el panorama de escandaleras del PSOE, las elecciones, los juicios y otros asuntillos saturan a los medios de comunicación y les ponen a mirar para otro lado.

Al menos esa es la explicación a que nos lleva el haber publicado en los últimos meses una importante serie de “aprobaciones” de gasto militar en los Consejos de Ministros de los viernes y durante todo este tiempo de interinidad gubernamental.

Ahora, es decir, el viernes 21 de octubre, han aprobado la friolera de 106 millones de euros, por dos años (2017 y 2018) prorrogables, para compra de combustible para los motores diesel de la Armada.

¿Era imprescindible, urgente tal vez, necesario o quizás, hasta oportuno aprobar este gasto precisamente cuando se sabe que la semana que viene habrá gobierno mondo y lirondo? ¿No podían esperar a ese momento?

La respuesta obvia es que depende. Si se trataba de pasar el gasto de hurtadillas, como parece que se intenta, lo mejor era aprovechar el momentos de chascarrillo y ruido del PPSOE y no aplazar el asunto.

Sobre todo porque quién sabe, a lo mejor la semana que viene tenemos un parlamento dispuesto a pedir cuentas y prefieran los gobernantes de la defensa que no se pregunte mucho por sus gastos.

Y, ya que estamos, el mismo Consejo de Ministros ha aprobado otro gasto que al parecer no admitía demora para la adquisición de “raciones de campaña” por importe de 16.715.760 euros, destinados a alimentar a los ejércitos cuando realicen maniobras o estén en operaciones en el exterior.

Dos gastos que, cuando poco, podían haberse dejado estar a que un nuevo gobierno, con plenitud de facultades (es una metáfora que no debe tomarse en ningún caso al pie de la letra) decidiera lo apropiado y se dejara controlar con cierto disimulo, como hasta ahora.

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La protección de los leones marinos y el derroche militar

Skye+Sea+Lions

lacajadezapatos

Fuente: EMAD

La campaña del militarismo por encontrar nuevas justificaciones a su injustificado argumentario general no tiene límites y todo vale.

Esto incluye la defensa de los leones marinos, que al parecer debe realizarse (también) manu militari y con el derroche de recursos que podrían destinarse mucho mejor a instituciones diferentes a los ejércitos.

Tal vez por eso los centros especializados en la defensa de la naturaleza, pero con menos recursos económicos y peor trato institucional, se ven tentados de dejarse usar por la propaganda militar para conseguir unos mínimos que de otro modo no conseguirían.  Es una perversión, que a veces se redobla cuando otras empresas privadas entran en el estrecho lazo de complicidades.

En nuestro caso, el ejército acaba de suscribir un convenio con la Fundación Oceanografic, la empresa de la Comunitat valenciana Ciudad de las Artes y las Ciencias SA, y la empresa AVANQUA, nada menos que para el cuidado de los leones marinos.

El convenio responde a un proyecto que ya es llamativo en su nombre, “Leones Marinos Asistencia Social y Conservación de la Especie” y tiene un doble objetivo

Por un lado, el programa pretende evaluar el potencial de esta especie como asistentes en labores de rescate acuático y en otras actividades de relacionadas con la protección de vidas humanas, búsqueda, salvamento, rescate, lucha contra la contaminación marina y otras acciones que puedan mejorar la capacidad de respuesta en la gestión de emergencias.

Es decir, que lo que se pretende es militarizar a los leones marinos, que es el único argumento que entienden los militares.  De otro modo no estarían dispuestos a hacer algo por ellos.

En este caso, no acabamos de ver qué pinta el ejército en este convenio. Según se dice

La colaboración de las Fuerzas Armadas se realizará mediante la participación en convenios específicos derivados de este Convenio Marco con el MINISDEF. La naturaleza, términos y alcances de esta cooperación se determinarán por acuerdo entre las partes, resaltando las diversas actividades que puedan contribuir a mejorar el cumplimiento de las misiones encomendadas a las Fuerzas Armadas, especialmente en el ámbito de las emergencias.

No queda claro en qué consiste, fuera de la propaganda, la actividad que desempeñará el Ministerio de Defensa, ni el gasto que supondrá todo esto, pero de lo que no nos cabe duda es de que  para proteger a diversas especies marinas, entre ellas el león marino, es preferible aparcar la idea de defensa militar y destinar recursos a la protección civil de la naturaleza, y sobre todo, a las ONGs ecologistas que son las que mejor y más han defendido la biodiversidad en nuestro país.

Lo demás es ganas de marear la perdiz y mera propaganda militar.

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