Tag Archive for Felipe Borbón

Tenemos una democracia parcial y muy parcial

Imagen de PortaldelSur Es

El título no es un error.  Nos referimos a que:

  • Nuestra democracia es parcial, muy cortita.  No se puede hablar de todo y menos votarlo todo.  Hay temas que sólo deciden las elites y éstas suelen ser conservadoras y tenerlo todo atado y bien atado.  Ya se vio con las protestas masivas contra la participación de España en la guerra, ningún caso a la reclamación social, y luego, para colmo, hemos ido haciendo intervenciones militares en múltiples escenarios bélicos.  Dichas intervenciones no han aportado nada a la resolución de los conflictos, antes bien los han enquistado.  Ya se vio en el clamor popular sobre la monarquía.  Ningún caso.  Se cambia un rey vetusto por otro tierno, pero se deja igual la institución y lo que significa.  Ya se ha visto con las imágenes de ayer, que si nos las sirven hablando de cualquier país bananero o de cualquier dictadura de hace años no nos hubiesen causado tanta indignación como sabiendo que son propias:  es la policía y la guardia civil quien por la fuerza se lleva (confisca, dirían ellos) las papeletas, las urnas y las urnas con papeletas ya depositadas.  La militarización de un conflicto (recordamos que la Guardia Civil es un cuerpo militar) para evitar la democracia.  Una y otra vez se nos enseña que no hay soberanía ciudadana en los temas que realmente nos importan.
  • Nuestra democracia es muy parcial, muy de parte, porque siempre está al servicio de una parte, no del global de la sociedad.  Siempre está al servicio de las elites económicas cuyos bancos son rescatados y sus directivos reciben primas por sus chanchullos. Se hace una reforma laboral al servicio de los grandes empresarios y para facilitar los ERES y el lucro de unos pocos. Se privatiza al servicio de los de siempre sanidad, educación o cualquier otro servicio público, que pasa de ser un derecho a ser un negocio. Pero nunca están con los de abajo que se ven expulsados de sus viviendas y enjuiciados por ocupación.  Que se ven despedidos y con empleos precarios. Con mala calidad de su educación y con rebajas en sus derechos sanitarios. Prima más el derecho a la propiedad privada que el derecho a la vivienda o el derecho a tener trabajo.  Cuando se habla de optar entre cañones o mantequilla el debate se para en seco porque lo único que se permite es la violencia.

En el mundo de la paz ocurre igual.  La democracia es parcial y muy parcial.  No hay forma de que las Directivas de Defensa Nacional se debatan por la ciudadanía, las deciden unos pocos.  Tampoco hay forma de que el gran engaño que supone que las cuentas oficiales hablen de un presupuesto del Ministerio de Defensa de 7.638’54 millones de € mientras que nuestras cuentas hablan de un Gasto Militar de 34.068’29 millones de € queden aclaradas por una auditoría independiente.

La gran mayoría de la sociedad no tenemos derecho a decidir.  Sólo deciden los conservadores que nos explican que éstos son asuntos de Estado y que en ellos el consenso político impide los cambios.  Pero, … ¿qué consenso?, ¿cuándo se logró?, ¿quiénes lo hicieron?

Mentira tras mentira, tema tras tema, imposición tras imposición, siempre sin derecho a decidir salvo que decidamos lo que a ellos les interesa.

Así no es extraño que nos convirtamos en transgresores.  Transgredir viene del latín transgredior, -gressum.  Significa ir (gradior) más allá (trans), atravesar, sobrepasar.

Estamos acostumbrados en el pacifismo a transgredir, a ir más allá, a proponer alternativas que sobrepasan las estáticas realidades de aquellos que quieren conservar este mundo injusto e inhumano porque obtienen beneficios personales.

Pero a l@s pacifistas, antimilitaristas y noviolentos no nos vale cualquier transgresión.  Ha de ser ética, justa y legítima.  No vale utilizar las artimañas políticas y/o legales que usa la elite retorciendo la legalidad una y otra vez a su conveniencia.  La transgresión por la que apostamos o es legítima y ética o no es.  El fin, para nosotr@s, está en los medios.

Con cariño, de Utopía Contagiosa.

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¿Otro rey al servicio de la venta de armas?

II+Premio+Reino+de+Espa%C3%B1a+a+la+Trayectoria+Empresarial

Por Antonio Rull

Fuente: Defensa.com

Parece sintomático que el primer viaje del rey tras la investidura de Rajoy y la constitución del nuevo gobierno sea, precisamente, para firmar un acuerdo de venta de armas a Arabia Saudí, ese paraíso de las libertades que tan bien se identifica con los valores humanistas y de la dignidad humana que aparentemente proclama y defiende la Constitución Española.

Parece sintomático porque, salvo los viajes privados del susodicho, los viajes los programa y autoriza el Gobierno y es más que sospechoso que a tan pocos días de la toma de posesión del referido, les haya dado tiempo a prepararle el primero, tan aparatoso y lejano, para vender armas para más inri.

Resulta que el Rey Salman bin Abddulaziz Al Saud, custodio de las dos sagradas mezquitas del Islam, ha cursado al rey Felipe de Borbón etcétera, a quien a la sazón le podemos atribuir la custodia del santo sepulcro de Santiago, con el caballo blanco incluido si le pete, para no ser menos que el saudí, una invitación a su país, aparentemente para aprovechar los ratos de asueto esplendoroso y firmar unos contratillos de nada por los cuales Navantia construirá para aquel pacífico estado cinco corbetas del tipo Avante 2200, un arma de guerra de primera división mundial.

Se presume que el importe de las cinco naves rondará los 3.000 millones de euros y carga de trabajo para los astilleros de Ferrol y Cádiz.

Resulta obvio el preguntarnos por la ética de esta venta, sobre todo teniendo en cuenta que Arabia Saudí incorpora el quinto presupuesto militar del mundo y cuenta con una agresiva política militar de amedrantamiento a sus vecinos, la cual incluye la guerra como instrumento privilegiado.

¿Apostamos a que al pairo de estos contratos con los Saudíes los propulsores del militarismo y de la industria militar española arrecian en su campaña de presionar a los cargos políticos de Ferrol y Cádiz para que pidan más madera para la industria militar?

No sería extraño que el PP y el PSOE exijan de Podemos que se identifique con la cínica política de venta de armas, con la excusa de la falta de trabajo (que encubre la dependencia militarista y la falta de inversiones alternativas para generar trabajo decente) que ellos asumen para demostrar que en esto, como en otras cosas, todos son iguales.

¿Picará «Kichi» de nuevo?

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La doble agresión española al Golfo Pérsico

Imagen de Abraham Puthoor

Interesantísimo y acertadísimo nos parece el artículo de Nazanín Armanian en Público titulado «España en el Golfo Pérsico:  de la agresión militar a la económica» en el que se critica con datos y análisis sobrios la política económica y de exteriores de España en el Golfo Pérsico, además del papel de la Corona y nuestra indignante y constante venta de armas a aquellos países.

Se pregunta Nazanín:

¿Debe España cortar o reducir sus relaciones con los gobiernos del Golfo Pérsico por ser estos sistemas dictatoriales,  o hay que respaldar las buenas relaciones entre las casas reales española-árabe por el bien de las empresas españolas, y que por ende y como aseguran por el beneficio de los españoles?

Parece que el papel de España es el de un carroñero pequeño, que ha de contentarse con las migajas que dejan los grandes:

Las guerras lanzadas por EEUU durante las últimas décadas han sido una gran oportunidad para potencias medias como España para hacerse sitio en espacios donde tenían escasa o ninguna presencia, como el Golfo Pérsico y Asia Central. El no ser protagonista principal de dichas hazañas bélicas ha hecho que los gobiernos ‘mini imperialistas’ de España pudieran mantener la imagen de nación amigable que proyectan sus ciudadanos por el mundo.  

Los recientes viajes de las autoridades y empresas españolas encabezadas por la Casa Real al Golfo Pérsico, además de afianzar la monarquía como institución, tenían los objetivos de buscar inversión extranjera y a la vez conseguir suculentos contratos en la zona.

El Golfo Pérsico (nombre que mantiene desde el siglo V a.C.), representa para Madrid una prioridad estratégica, política y económicamente, por sus ingentes barriles de petróleo y la estratégica carretera marina (el estrecho de Ormuz, deformación fonética del nombre de Ahura Mazda, la antigua deidad iraní de la Luz y la Sabiduría), por la que pasan unos 19 millones de barriles a diario.

Los datos que da Nazanín son sobrecogedores para todos aquellos que no queremos participar ni en las guerras ni en el negocio de las armas y nos dejan como un país agresor sólo preocupado por llenar sus arcas y sin ningún deseo de solidaridad internacional:

La subordinación a las directrices de Washington, así como la alta dependencia energética de España y su naturaleza de gran mercader de armas (el séptimo exportador del mundo), son parte de los motivos de la participación de este país en las tres guerras que devastaron la región:

1. En el conflicto entre Irak e Irán (1980-1988) España vendía armas a ambos países, y no sólo con el objetivo de lograr un lucrativo negocio, sino también para aplicar la doctrina estadounidenses de “doble contención”, que planeaba la destrucción de ambas potencias regionales para convertir a Israel en el país hegemónico de la región. Aquella guerra dejó 1,5 millones de muertos, 7 millones de mutilados y decenas de miles de casas, escuelas, presas o fábricas destruidas.

2. En la guerra encabezada por EEUU en 1991, bajo el pretexto de rescatar a Kuwait de la invasión de Irak (ver: Recordando dos patrañas bélicas).

3. En la invasión militar a un moribundo Irak en 2003; un ataque que sepultó bajo toneladas de bombas a decenas de miles de seres humanos, además de a una de las cunas de la civilización humana. Los 25 millones de iraquíes a los que destrozaron la vida aún esperan recibir una sencilla disculpa, y un juicio que lleve ante los tribunales a los criminales que organizaron aquella matanza.

También es de destacar la relación entre la energía (en forma de petróleo) y el negocio de las armas en el caso de Arabia Saudí:

 el segundo suministrador de crudo de España (después de México), firmó en 2012 con las entidades españolas contratos por el valor de 6.736 millones de euros, después de que el Fondo Hispano Saudí de Infraestructuras y Energía -creado en 2007 por la mediación de Corinna, la amiga de Juan Carlos de Borbón-, no funcionara, aunque ella cobrase unos cinco millones de dólares. (Ver. Arabia Saudí: el silencio blanco y un coctel de wahabismo y petróleo).

En 2011, el rey de España consiguió el megacontrato de 100.000 millones de euros del Ave Meca-Medina, para que los aspirantes a ser “Hayi” (título honorífico de quienes han visitado la Kaaba), tengan algo de España, país que se ha hecho cargo también de construir las vías férreas que conectarán el norte del país al sur, de nuevas carreteras, depuradoras, desaladoras, etc.

La guinda de esta locura de derroche la pone la intención de los saudíes de encargar a los españoles la construcción de algunos de los 16 reactores nucleares que tienen previsto inaugurar, justo cuando se cree que con la complicidad de Pakistán planean conseguir bombas atómicas. En este país, exportador del Oro Negro e imanes wahabitas, donde el 21% de los niños mueren antes de los 5 años.

Todos nos deberíamos preguntar qué estamos propiciando armando a los petrojeques, de qué nos sentiremos culpables dentro de unos años cuando la guerra (violencia directa estalle) o cuando seamos más conscientes del apoyo que damos a la violencia estructural y cultural que damos en aquellos países:

Las armas entran en el Golfo Pérsico como churros;  más que la harina para el pan, y más que las medicinas para aliviar el dolor. A la región más militarizada del planeta se destinan el 30% de todas las armas que se venden en el mundo. Una buena tajada se la llevó España en 2013, cuando duplicó sus exportaciones de artefactos bélicos a la región – un tercio del total, por el valor de 3.907,9 millones de euros-, a pesar de que convenios internacionales se lo prohíben, porque los sátrapas del Golfo Pérsico infringen los derechos humanos.

Resulta evidente que nuestra actuación económica y política en el Golfo Pérsico es una forma de violencia estructural, pero, sobre todo, si atendemos a los aspectos de violencia estructural y cultural podríamos, incluso, considerarla como una forma de terrorismo económico de estado.

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