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Un cambio de signo: ahora publicitan sin rubor la vuelta de tuerca militarista de España

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Por Álvaro Herraiz San Martín

Fuente. Extraconfidencial.com

Parece que un signo digno de ser leído por quienes nos preocupamos por las políticas contra el pueblo es la nueva estrategia de comunicación del gobierno (y con ello de sus representados de la élite) respecto del creciente militarismo.

  • Ahora nos dicen sin rubor que van a aflorar los 2000 millones de euros anuales de pago a la industria militar que suelen ocultar para que no aparezcan en los presupuestos de defensa y no consten como gasto militar.
  • Nos dicen que van a aumentar (en realidad lo que van a hacer es aflorar) el gasto militar (es decir, el gasto que ocultan) hasta el dos por ciento del PIB (cuando este alcanza a más del 2.7% si seguimos el criterio de la OTAN para contar qué es gasto militar)
  • Reconocen que han hecho trampas con el gasto militar y que ocultan una gran parte de este
  • Nos dicen que somos uno de los principales países con presencia militar en conflictos internacional (en realidad llevamos siendo el segundo de Europa y quinto de la ONU bastantes años)
  • Publicitan sin rubor a altas magistraturas del estado auspiciando contratos multimillonarios de venta de armas a países indecentes (en realidad los negocios con estos los hacían también antes pero con menos ruido)
  • Aprovechan cuanlquier excusa para proponer homenajes a los militares, a la bandera o a supuestos héroes.
  • Apoyan sin avergonzarse ferias de armas, como la que se celebrará en Madrid en breve.
  • y un largo etcétera

¿Qué ha cambiado? No los hechos, que son sienpre tozudos y muestran un creciente proceso militarizador en el que no falta el considerarnos a la gente como un potencial enemigo interno.

Lo que ha cambiado es la política: Quieren dar por hecho como algo natural, lógico, razonable, el giro militarista y nos apabullan con noticias que nos cuentan de forma acrítica para adoctrinarnos en sus intereses,

Por ejemplo, dice extraconfidencial,

Las Fuerzas Armadas despliegan actualmente el mayor número de operaciones de su historia, al participar en 20 operativos compuestos por 12.000 militares en el exterior y 2.300 efectivos en misiones internacionales, el mayor contingente militar jamás visto.

En realidad desde Felipe Gonzalez a la fecha son más 70 las interevenciones militares españolas en el exterior, lo que nos convierte en un país altamente agresivo y peligroso.

O, también

El aumento para Defensa que se vislumbra en la propuesta que Rajoy presentará al Congreso permitirá a la cartera militar sostener los gastos que ha realizado en los últimos tiempos, incluso la construcción de misteriosas Naves y Edificios de Oficinas tanto en el Cuartel General de las FAMET (CG FAMET), ubicado en la Base ‘Coronel Maté’ en Colmenar Viejo (Madrid), así como en el CIR de San Pedro sito en la misma localidad

O también

España se ha visto inmersa, de repente, en una de las mayores intervenciones militares de su historia, teniendo que pagar por ello un precio demasiado elevado.

Ahora nos preguntamos, siguiendo a este medio ¿Que se hace en esas “oficinas” de farmacia militar?

Mientras la farmacia “civil” sufre recortes, la farmacia “militar” (asombroso, hasta tienen farmacia propia y exclusiva) sufre apreciables aumentos.

¿Pero qué hace la farmacia militar? Sería curioso saberlo.

Para abrir boca, nosotros ya denunciamos en su día que son ellos los únicos que tienen autorización para fabricar y mantener (para los militares) antídotos y remedios para caso de problemas bacteriológicos, armas químicas o nucleares.

Los militares dejan a las claras que no están para defender a la sociedad. Más bien son una casta con sus propios y privilegiados medios dentro del estado.

 

Mantener piscinas, jardines y campos de golf, uno de los cometidos de la defensa militar

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Por Neville Wootton

Fuente: El Diario

Ahora que lo dice El diario, parece que algunos se tomarán en serio lo que los antimilitaristas venimos denunciando desde hace años sin que nadie nos haga caso. ¿Será que la verdad verdadera sólo lo es desde que un medio y sus intereses la predican, por incompleta y mal que la prediquen a veces?

Pero al margen de esta velada crítica al periodismo circunstancial y anecdótico, lo cierto es que, en realidad, la pesada realidad militar, el gasto militar español se compone de un sinfín de partidas absurdas, de privilegios abrumadores, de nepotismo chulesco que dicen a las claras lo que defienden los ejércitos en términos de vida buena para pocos y de privilegios para los de arriba.

Dice El Diario que Defensa pagará 21 millones de euros del presupuesto público a mantener instalaciones deportivas y de ocio de los militares; instalaciones que tienen como razón de ser, dice el Ministerio de Defensa,  “la necesidad de prestar apoyo a la preparación física de los militares” y que funcionan como “núcleo de acción social y cultural, porque organizan eventos para sus socios, proporcionando a los militares y a sus familias una vía de “integración” en su destino”.

Se puede decir más burdo, pero no con más morro.

De este modo vemos, con el ejemplo que amplifica El Diario, que lo militar y la seguridad son dos categorías que no tienen que ver entre sí, cuando no se contradicen.

En todo caso, los 21 millones en ocio de esta casta no son sino una partida más bien pequeña de todo el despilfarro incomprensible y consentido de lo militar.

Nosotros hemos elaborado tres tipos de estudios que, a nuestra manera demuestran el despropósito:

  • Un primer tipo de documentos, ceñidos en el estudio del gasto militar, que vienen a enseñarnos la falta de transparencia y la desmesura del gasto militar. Por concretar en el ejercicio 2016, como afirmamos en nuestro estudio sobre el gasto militar, se presupuestaron menos de 6.000 millones de euros y, criterio OTAN en mano, se escondieron otros 25.000 por lo menos.
  • en un segundo documento, esta vez sobre el despilfarro, demostramos la inmensa cantidad de dinero que se despilfarra al año (entre otros en mantener campos de golf, jardines, pistas de tenis, etc de los que ahora el Diario se hace eco a su modo) y la absoluta falta de control y de responsabilidades en el gasto militar español.
  • Un tercer elemento de la trilogía del gasto militar, destinado a la deuda militar, nos informa de la falta de escrúpulos de los señores de la guerra y la generación de una deuda ilegítima que pesa sobre la sociedad como una losa para lucrar a los pocos privilegiados de siempre.

Tres patas del mismo banco: desmesura, mamoneo y descontrol. Si a ello unimos el cinismo que denuncia, cada vez que se verifica el gasto militar español, tanto el Tribunal de Cuentas, como el Tribunal Supremo o la IGAE, demostrando que la política de ocultación, gasto disparatado y puertagiratorismo son crónicos en el gasto militar, tenemos cuatro patas para entender el militarismo patrio y sus apoyos en partidos políticos rémora que lo han consentido como un cortijo al servicio del capricho y de la prepotencia.

Y mientras nadie se toma en serio meter el dedo en la llaga, así nos va.

Ciudadanos apoya el aumento del gasto militar

Fuente: Infodefensa

Nos informa Infodefensa de la apuesta, que por otra parte estaba cantada, de Ciudadanos por el aumento del gasto y las inversiones militares.

Su portavoz en la Comisión de Defensa, el gaditano (como el portavoz de Podemos) Francisco Javier Cano, tiene muy aprendido e interiorizado el discurso del poder acerca del aumento “necesario” del gasto militar.

Cano es hijo de militar y tal vez eso marca. Como también marca el ser letrado de la diputación de Cádiz, donde la derecha, tanto del PSOE como el PP, han ido petrificando el lobby pro-gasto militar con el viejo cuento del mucho (que ni es tanto ni da para tanto) del trabajo que supone para Cádiz la fabricación de armas.

De modo que era de esperar que Cano fuera algo así como un lorito de repetición de los principales argumentos del militarismo en temas de gasto militar. Y a fe que cumple su papel.

Dice, entre otras cosas, que se deben desarrollar planes industriales para las empresas del sector de la defensa y, más en concreto, de Navantia, para dar trabajo a Cadiz, su otra pasión.

Apuesta por mantener y reforzar la presencia militar española en el Sahel y en Europa del Este, y por que España sea “relevante” en la política militar de la UE. Y todo ello, afirma, cuesta dinero.

También dice que los PEAS deben financiarse, sin ninguna duda, y hacerlo desde los Presupuestos Generales del Estado.

En cuanto a los PEAS, no se conforma con buscar “una solución” al pago de los más de 20.000 millones de euros que dice que se deben (se deben más), sino que, además, hay que establecer nuevos programas de armamento que suponen mucho más gasto, por lo que será necesario pactar una política de estado (bonito nombre para referirse a un pacto desde arriba incuestionable y ajeno al debate y cambio)  con una ley estable. Su propuesta consistiría en compaginar el pago de la deuda atrasada y los nuevos programas y dotarse de un ciclo de inversiones plurianuales para cada nueve años.

También propone una nueva Directiva de Defensa Nacional, así como planes de inteligencia para el CIFAS (el espionaje dependiente de Defensa) y de ciberseguridad, así como planes para impulsar a lo grande la industria militar y la venta de armas, de la que le parece ideal la colaboración inestimable del rey y sin cuestionar si las armas se venden a países más o menos decentes.

Total, un programa que lo más novedoso que tiene es la certificación de que Ciudadanos también forma parte del núcleo duro del militarismo rampante, del “consenso” en defensa y del partido militarista tácito que desde hace tanto sigue rigiendo los destinos militares del estado sin control ni crítica alguna.

¿Más incentivos económicos para los submarinos de Navantia?

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Fuente: Infodefensa

Los submarinos que Navantia debe construir para la Armada española son, por decirlo así, como el tejido de Penélope, que por más que el tiempo pasa, siempre vuelve al mismo sitio, sin avances. El asunto parece el cuento de nunca acabar.

Aunque bien mirado, es una cosa de cuento y cuentas.

Como hemos explicado en otros momentos, resulta que el precio inicial del encargo (que engrosa las cifras escandalosas de la deuda por programas especiales de armamentos), se incrementó en el proceso de “prefabricación” (por cierto que financiada mediante “adelantos” generosos del Ministerio de Industria con cargo a créditos del Estado a interés cero), pero luego ha ido sufriendo otros tantos empujones económicos para pagar los defectos encontrados en el diseño (el viejo cuento del sobrepeso del submarino que ha implicado nuevos desembolsos tanto para el nuevo diseño, como para la posterior actualización o sustitución de sus motores y sistemas diseñados para un submarino más pequeño y para la adaptación del puerto de Cartagena para albergar un submarino más grande del previsto en su fase constructiva), hasta el punto de que ahora ya casi estamos al final del túnel y, al menos en teoría, se podrán empezar a entregar los submarinos a la Armada.

Hasta aquí todo dentro de la anómala normalidad de la industria militar, que tiene la capacidad de elaborar muy mal sus productos y encarecerlos muy bien.

Pero, nos dice Infodefensa, el primer submarino de la serie, que se entregará a defensa en 2018, irá sin el sistema de Propulsión Independiente de Aire (AIP), una de las principales innovaciones (y justificaciones de su tremendo gasto) de estos submarinos.

Dicen que ya se los pondrán tras la botadura (prevemos que a un nuevo e imprevisto precio, para variar).

Pero, con ser mucho, lo dicho no es todo. Queda la guinda. El almirante de acción marítima, De la Puente Mora-Figueroa de apellido, ha declarado que los primeros prototipos se entregarán en 2021 al haberse cerrado definitivamente su diseño en 2016 (con varios años de retraso y muchos millones de sobreprecio, se le olvidó decir), y que para ello

ya solo faltan los incentivos económicos  para seguir avanzando en la construcción

Es decir, que aún piensan estrujar más al erario público “para seguir avanzando” con estos “estímulos” a la voraz, incompetente, insolidaria y carísima industria militar. Lo que quiere decir que aún no nos han sangrado todo lo que pensaban y que aún habrá más gasto militar, en detrimento de necesidades sociales, para estos famosos submarinos.

¿Sirven para algo los carísimos tanques Leopard?

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Vestman

Fuente: Infodefensa

Los famosísimos tanques Leopard de patente alemana (una parte de los cuales se fabrican en España) ganaron su reputación de arma letal en los múltiples ejercicios, simulaciones y maniobras militares, de forma que eran uno de los instrumentos de guerra más cotizados y reclamados por gran parte de los ejércitos mundiales.

Ejércitos como el alemán, el austriaco, el canadiense, el chileno, el danés, el español, el finlandés, el griego, el noruego, el holandés, el portugués, el sueco, el suizo, o el turco, entre otros muchos, se han gastado ingentes sumas de dinero, empobreciendo a sus poblaciones y asumiendo una brutal deuda militar, para comprar estos cacharros.

Ponerlos a prueba en una guerra de verdad y desmoronarse el prestigio de este arma de guerra han sido todo uno. Los turcos, que los han empleado para arremeter contra sus enemigos del Daesh en Al-Bab (Siria) han perdido 10 de un plumazo y han visto como otros muchos han quedado escacharrados, al parecer de forma irreversible.

La inexplicable ineficacia de estos tanques se ha visto magnificada porque al ingente número de soldados de infantería turcos, apoyados por estos tanques, se unía el apoyo aéreo de los rusos, que han podido comprobar como testigos el desastre del arma en cuestión.

Esta situación, que hace preguntarse a los militaristas si estos tanques sirven para lo que prometen, nos lleva a nosotros a hacer la pregunta más extensiva y la respuesta mucho más amplia.

¿Sirven los tanques para algo?  ¿Le sirven a alguien?

Primeramente, se ve que los tanques no sirven para lo que dice su “prospecto”, es decir, no tienen la eficacia militar que predican. Como toda la producción militar, es una verdadera chapuza. Y una chapuza muy cara y terrible.

En segundo lugar, no sirven tampoco para el bienestar de la gente de los pueblos cuyos ejércitos los compran. Su factura es carísima. Generan, como en el caso español, una ingente e impagable deuda militar y se pagan a costa de los bienes sociales que dejan de conseguirse al priorizar el gasto militar sobre las necesidades sociales.

Tampoco le sirven a la sociedad donde se producen dichas armas mortíferas, pues los cuantiosos beneficios que producen redundan en los accionistas de la empresa fabricante, que son los que efectivamente se enriquecen con ello, pero a costa de provocar dependencia de la producción militar en la zona donde se desarrollan estos tanques que, dado el sistema mecanizado de su producción, tampoco crean tanto trabajo como otros sectores.

No generan beneficio medioambiental, y son un instrumento altamente contaminante.

No generan beneficio para la paz mundial, sino que sirven a la causa de la guerra.

Sin embargo, genera ciertos beneficios:

  • A los accionistas de la industria militar, a los comerciantes, comisionistas, y demás cadena de negocio militar.
  • A la creación de conflictos bélicos y “amenazas” que sirven para “legitimar” la venta de armas y el negocio de la guerra.
  • A los políticos que asumen deuda ilegítima para adquirir estas armas que, a su vez, sirven para consolidar un status quo que les mantiene en su situación de privilegio, cuando no para conseguir además comisiones importantes.
  • A la petrificación de un modelo de política internacional basada en la división, la violencia estructural y la dominación que, curiosamente, beneficia a los estados productores y vendedores de armas y crea dependencia en los demás.

De modo que ya sabemos: la fabricación de tanques Leopard, como ejemplo de la venta de armas, sirve para algo y para alguien. Lo único que a lo que sirve es precisamente a lo más indeseable.indecente, perjudicial y necesario de cambiar de la faz de la tierra.

¿Engrandece a EE.UU. expandir su poder militar naval?

Donald+Trump

Seth Anderson

Fuente: El Confidencial 

Parece que el nuevo Presidente de Estados Unidos, Donald, prometió en su campaña electoral aumentar el poder naval estadounidense desde los 274 buques de guerra actuales a una flota de al menos 350 buques a conseguir en 2020, para hacer que EE.UU., de nuevo, sea un país poderoso, “Make America Great Again” que dice el lema de su campaña.

La flota de EE.UU. cuenta con:

  • 10 portaaviones nucleares (por ley deberían tener 11, pero hay retraso en la entrega del último de ellos),
  • 9 buques de asalto anfibios (LHA) de las clases Wasp y America (más otros 2 en construcción),
  • 22 cruceros de misiles guiados clase Ticonderoga;
  • unos 70 destructores, fragatas y LCSs  y
  • más de 50 submarinos nucleares de ataque SSN .
  • Además están los submarinos nucleares de misiles balísticos de la clase Ohio, de los que hay en total 18, aunque 4 han sido reconvertidos en lanzadores de misiles de crucero.
  • A ello se unen 24 batallones de infantería,
  • el equivalente a 3 divisiones con su propia artillería, aviación de ala fija y rotatoria y sistemas de apoyo y desembarco, junto con una flota de buques de desembarco especializados, y centenares de barcos auxiliares como remolcadores, petroleros, buques de avituallamiento, etc.

Osea, que nos encontramos con el arsenal naval más importante del planeta. Casi cabría preguntarse, antes de alarmarse de la perorata de Trump, si hay mar para tanto despliegue.

Llevar adelante los planes bélicos de Donald, según los expertos, puede suponer un incremento del gasto militar americano de más de 100.000 millones de dólares anuales, a sumar a los más de 600.000 millones que ya gasta el ejército americano.

No parece que EE.UU. necesite tal expansión del poder militar naval.

Dudamos que aumentar el potencial militar de un estado conlleve tan a la ligera como predica este telepredicador metido a presidente de potencia un engrandecimiento de su pueblo. Más bien se nos antoja que lo empequeñece y muestra sus tremendas debilidades.

En todo caso, son cifras astronómicas que contrastan con datos que evidencian la miseria moral de la mayor potencia militar del mundo, como por ejemplo, que más de 45 millones de estadounidenses vivan en pobreza (14,5% de su población), de los que 15 millones de menores de 18 años viven en hogares donde no hay comida para sobrevivir. O que la tasa de analfabetismo estadounidense se sitúe por encima de cincuenta millones de personas, mientras que el 45% de estadounidenses adultos están en el nivel mínimo de comprensión lectora. O que la tasa de suicidios se haya disparado en su sociedad un 24% en los últimos 15 años, sin entrar a valorar los problemas relacionados con la desigualdad social, la ínfima asistencia social y sanitaria a los más desfavorecidos u otros aspectos de la vida.

Se nos antoja un insulto a los estadounidenses la inversión militar que existe o la que pretende impulsar su presidente, pero, sobre todo, nos parece que son estas políticas nefastas, de las que el nuevo Presidente americano no es sino un fiel seguidor, las que persisten en el error y construyen la decadencia, no la grandeza, de aquel país.

Otro globo-sonda: llegar a 26.500 millones de € de gasto para el Ministerio de Defensa

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La Mala Testa

Fuente: La Razón.

Las van tirando (con bala) poco a poco, a ver qué pasa.

Cospedal se prodiga en lanzar anuncios sobre el gasto militar. Ahora ha elevado la apuesta. Ya no son 1.800 millones de euros los que quiere subir el presupuesto del Ministerio de Defensa para 2017, sino 2.076. Ya no es “un incremento anual para acercarnos a los compromisos adquiridos” como dice el mantra de los últimos tiempos, sino 26.500 millones de euros anuales para el Ministerio con plazo máximo en 2024 (dentro de 7 años),

Se precisa de un planeamiento y de una estabilidad que garanticen la disponibilidad de medios en plazo y forma que pueda desembocar en un compromiso presupuestario estable y duradero con la defensa, su dotación, su capacidad inversora y su base industrial

A eso es a lo que llama “recuperar músculo militar”, en una nefasta metáfora donde, según dice la ministra, el músculo a recuperar es la fuerza bruta, no el corazón (pongamos por ejemplo) o cualquier otro relacionado con mejorar el mundo en que vivimos.

Pero la ministra hace, como siempre se hace en Defensa, trampa. Porque cuando nos habla de ese abrumador aumento de gasto militar, sólo habla de incrementar las partidas de su ministerio, no de desvelar las otras partidas del gasto militar ocultas en otros ministerios (12 de los 13 existentes) o partidas externas (por ejemplo las clases pasivas militares o el fondo de contingencia desde el que se financian las operaciones en el exterior).  Para profundizar en estos temas recomendamos nuestro informe Gasto Militar 2016.

La ministra afirma que, de momento, no va a incorporar al presupuesto de defensa, por ejemplo, los más de 800 millones anuales que se gasta el estado en enviar tropas al extranjero, que seguirán en el famoso limbo donde la política militar esconde lo que no quiere que se sepa.

Así y todo, si empiezan a reconocer que quieren un gasto militar de 26.500 millones de euros anuales y aplicamos a este el criterio de deuda pública que venimos manejando (porque los presupuestos generales del estado españoles son deficitarios y lo seguirán siendo en las próximas décadas, lo que obligará a pagar la enorme deuda pública contraída y la que necesiten contraer a futuro), resultará que en los cálculos de gasto militar que venimos haciendo en nuestros sucesivos informes, nos vamos a acabar situando en un gasto militar final (gasto militar más deuda) por encima de los 50.000 millones de euros.

Y a esta política agresiva y militarista, según vemos día a día, le aplauden por igual la prensa amarilla más escorada a la derecha y la simplemente escorada a la derecha, sin que la crítica haga prácticamente acto de presencia a pesar de la desmesura, inmoralidad, insolidaridad y peligro que todo ello supone.

¿Y los partidos políticos? Pues o consintiendo o de vacaciones.  Que para eso comen de la misma entelequia y con iguales escrúpulos.

Gasto Militar 2014 liquidado por la IGAE: 9.548’37 millones de € (se habían presupuestado: 5.745’77 millones de €)

Imagen de Juliogmilat fotografía

Fuente:  Elaboración propia.

Hay varias estadísticas que se pueden utilizar para hablar de Gasto Militar.

Normalmente nos referimos al Gasto Militar de un año cuando analizamos los Presupuestos Generales del Estado.

Pero hay otra forma de valorar los Gastos Militares, que aunque también es parcial porque no analiza todo lo que la OTAN considera Gasto Militar, vale para tener algunas cifras más precisas y reconocidas por el propio Estado:  el Gasto Militar liquidado por la IGAE.  Dentro de poco sacaremos nuestro informe sobre 2014.  Hasta entonces pueden consultar el de 2013.

El Estado Español cuenta con un mecanismo de control y fiscalización del gasto público, la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), dependiente del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Este organismo tiene entre sus funciones la de revisar con criterios contables europeos los Presupuestos Generales del Estado y proceder a una verificación fiel de su liquidación. Sus funciones se establecen en la Ley 47/2003, de 26 de noviembre.

Como ven, por tanto, nuestra fuente son los papeles oficiales del Ministerio de Hacienda a través de la IGAE.

Adelantamos los primeros resultados generales a través de este cuadro, en el cual las cifras están expresadas en millones de €:

2011 2012 2013 2014
Ministerio de Defensa (presupuestado) 7.156’37 6.316’44 5.913’65 5.745’77
Ministerio de Defensa (liquidado) 8.301,09 9.066,29 7.867’09 7.696’65
Investigación y desarrollo relacionado con la Defensa en el Ministerio de Industria 900,45 582,77 218’15 343’60
Organismos Autónomos Militares 1.195’04 1.130’93 999’30 1.037’23
CNI 216,32 214,61 197’46 213’96
AEMET 11’97 8’79 5’19 4’99
Centros Universitarios de la Defensa 6,79 6,56 10’99 7’74
Pensiones de guerra 348,03 310,29 276’88 245’04
TOTAL (GM liquidado por la IGAE) 10.979’69 11.320’21 9.575’06 9.548’37
TOTAL DEL SOBREGASTO MILITAR

(según la IGAE)

3.823’32 5.003’77 3.661’41 3.802’6
% de desviación sobre lo presupuestado 53’42 % 79’21 % 61’91 % 66’18%

 

Como se ve, estos datos globales suponen una constatación de tres aspectos básicos en la política presupuestaria del ministro Morenés y del gobierno del PP:

  • Se acumulan cifras astronómicas de sobregasto militar:  16.291’1 millones de € de sobregasto militar entre 2011 y 2014, la primera legislatura de Rajoy.
  • Se oculta el sobregasto en múltiples partidas:
    • Organismos Autónomos Militares.
    • Investigación y Desarrollo relacionado con la defensa del Ministerio de Industria.
    • Centro Nacional de Inteligencia del Ministerio de Presidencia.
    • Agencia Estatal de Meteorología del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.
    • Centros Universitarios de la Defensa.
    • Pensiones de Guerra.
  • Mienten mucho, y a sabiendas, sobre el Gasto Militar. Que haya desviaciones de gasto que oscilan entre el 53’42 y el 79’21 %, en los últimos años analizados, es algo que se hace y se mantiene a sabiendas.  No se puede hablar de circunstancias coyunturales surgidas durante el ejercicio, de asuntos inesperados.
  • El motivo por el cual el Ministerio de Defensa y el Gobierno en pleno mienten continuamente a l@s español@s es para ocultar el altísimo grado de militarización que sufrimos la sociedad española y la preponderancia que dan al Gasto Militar sobre el Gasto Social.
  • La mala gestión que se hace los presupuestos militares debería implicar algunas medidas políticas para corregirla.  Por ejemplo una auditoría independiente de las cuentas que acabe desvelando la realidad del Gasto Militar.

Un pacto militarista en la élite para blindar el gasto militar y aumentarlo

La Sexta Noche

Fuente: El País

Anuncia el País, ese periódico cada vez más parecido al poder al que sirve, que la rutilante Ministra de Defensa del dialogante gobierno del segundo ciclo marianista, en un alarde de nuevo talante pepero, ha ofrecido a los diputados un pacto político para consolidar y aumentar el gasto militar.

No se equivoquen, no es un pacto para debatir sobre la necesidad, oportunidad y decencia del gasto militar, o para pensar en común qué tipo de seguridad aspiramos a tener, o quién es el enemigo, etcétera, sino para blindar de avatares futuros al gasto militar (y de paso a los intereses de las empresas del IBEX que, nos dice otra noticia, son las principales acreedoras y representantes de las empresas militares con las que en un juego rocambolesco el Estado tiene comprometida una deuda impagable de más de 30.000 millones de € por armas que no se necesitan para nada). Es, sencillamente, un pacto para blindar el gasto militar de cualquier ademán de recorte.

Empieza a vislumbrarse el porqué de una ministra dicharachera y mediática al frente de Defensa, frente al anterior discreto pero igualmente maniroto: porque necesitan arremeter en los medios de comunicación para intoxicar a la opinión pública y saturarnos acerca de la necesidad de mantener un gasto militar que cada vez es más difícil esconder y que sigue siendo tremendamente impopular.

Pero volvamos al pacto y a su desarrollo.

Dice la ministra que

Una de las prioridades de su gestión, según ha explicado la ministra en su primera comparecencia parlamentaria, será aprobar una Ley de Sostenibilidad de las Fuerzas Armadas que garantice las inversiones a medio plazo, más allá de los cambios políticos y presupuestarios

y

ha ofrecido a los grupos parlamentarios trabajar a partir de enero en la elaboración de una ley que garantice la financiación de los programas de armamento; no solo de los vigentes, sino los que se incluirán en el nuevo objetivo de capacidades, que se quiere aprobar en 2017

No quieren aventurarse a que los avatares políticos lleven al poder formal de plexiglás realmente existente a alguna fuerza  “radical” que pida un drástico recorte del gasto militar o que, sencillamente, proponga una política de seguridad que no pase por la obsesión militarista, como si en el actual panorama político hubiera alguna fuerza planteando una alternativa al militarismo.

Cospedal justifica su pretensión en que es el momento de recuperar el músculo económico para la política de defensa después de las reducciones de gasto que, dice, ha sufrido el presupuesto militar.

Dado que el Tribunal Constitucional prohibió disfrazar la enorme e ilegítima deuda militar por compra de armas por el método de los créditos extrapresupuestarios mediante decretos leyes estivales, tal como nos tenía acostumbrado el ex-ministro Morenés, a Cospedal no le queda más remedio, para guardar las apariencias, que aflorar el gasto militar en programas de armamento (que arrastra una deuda de unos 30.000 millones de euros y amenaza con ser una nueva ruina) y buscar que por ley se diga que eso va a misa, con peineta y todo y por encima de la campana gorda.

El anuncio ha sido aplaudido por los portavoces del PSOE, Ricardo Cortés, y Ciudadanos, Miguel Gutiérrez, aunque el primero le advirtió de que su “mano tendida no es un cheque en blanco”

Parece que los partidos del en su día denominado por aquel otro como “bloque constitucionalista” hacen ojitos a la ministra, ya sea diciendo que es lo razonable, o que no se oponen, que tanto monta, mientras que los demás, en su despiste, piden a lo más que se conserven los derechos de los militares o pasan palabra, bonita manera de mear fuera del tiesto pensando que no se mojarán los pies con las salpicaduras.

De modo que ya tenemos una clara linea divisoria, tan útil para saber dónde se sitúa cada cual y quienes están al otro lado de la liza: a un lado los partidos que quieren hacer del gasto militar un baluarte de su identidad y que pactan alegremente empobrecernos con su aumento. Al otro los que nos negamos porque aspiramos a desmilitarizar la política de seguridad, eso sí, sin padrino político que levante el dedo en el parlamento de la casta. Y entre Pinto y Valdemoro los que piensan que poniéndose de perfil disimulan su quiero y no puedo.

Con lo que ya sabemos otra linea de lucha a partir de ahora: contra el pacto miserable para blindar el gasto militar y elevarlo, mientras la sociedad sufre el impacto insolidario y los recortes de las políticas neoliberales de la derecha nominal y allegada.

Cascos y fundas para el Ejército en 2017

Bald+Eagle+watching+over+The+Passage

Dan Diffendale

Fuente: lqtdefensa

Nuevos cascos de combate y fundas serán una de las partidas que podemos llamar “de menudeo” del nuevo gasto militar 2017.

A lo largo de 2017 y hasta 2019, los militares recibirán hasta 40.000 nuevos cascos COBAT-1, comprados en el último ejercicio para sustituir a los actuales, mucho peores al parecer.

Junto con los cascos irán unas fundas textiles para cubrirlos que, por sus características, nos han arrebatado:

bolsillos posteriores para introducir contrapesos o accesorios, velcros para fijar parches o tiras reflectantes (tipo “ojos de gato”), trabillas para colocar elementos naturales que mejoren el mimetizaje con el entorno, luces químicas o elementos electrónicos de identificación, aberturas para el paso del correaje del sistema de visión nocturna, así como un tejido más resistente, incluyendo refuerzo frontal para evitar el desgaste que pueda producir el sistema de acople de las gafas de visión nocturna”.

¿Quién, dentro del contingente guerrero, no va a querer una de esas fundas al estilo Inspector Gadget, Ironman y otros grandes iconos de la imaginería antimalos?

De modo que nos podemos apuntar, en el capítulo de chorradas dignas de computar como despilfarro militar, otros 40.000 cascos y fundas de casco más.

Esto es un suma y sigue.

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