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¡Fuera de Madrid, señores de la guerra!: 14 de Marzo, 19 horas, Sol

Imagen de Desarma Madrid

 

Los señores de la guerra se frotan las manos en Oriente Medio

Whites

Por Marco Cevat

Fuente: infodefensa

Informa la patronal de la industria militar española, no sin cierta envidia, que Emiratos Árabes, esa democracia tan respetuosa de los derechos humanos y pacifista, tienen previsto firmar en la feria de Armasidex 2017 que han promovido en su capital, Abu Dabi, 21 grandes contratos de armas, con una inversión (o gasto, visto desde el punto de vista del empobrecimiento de la población y del impacto negativo del armamento en la paz mundial) de 1.200 millones de dólares.

Blindados, misiles para corbetas y otras armas, de las firmas Raytheon, Thales, Husco y otras de las principales fabricantes de armas internacionales.

Conviene destacar que el abastecimiento de material militar, según señalan las fuentes consultadas, puede tener que ver con la coalición encabezada por su país hermano Arabia Saudí contra Yemen, donde los Emiratos  tienen un papel protagonista, y con la ayuda que prestan también en lo militar a Estados Unidos en Siria y en la guerra contra el Daesh.

Es curioso: lo que para las poblaciones sirias y yemení es una desgracia, es un motivo de inversión de los petroestados del Golfo y un motivo de riqueza de las principales industrias militares, que seguramente piensan, como aquí dicen los cínicos cuando se trata de favorecer a la industria militar española, que no importa la ética, porque si no venden ellos lo harán otros y que lo que es malo para unos es bueno para otros.

Preocupa este rearme militar que aprovecha las ferias de armas para fraguar sus grandes negocios a costa de la paz. Y preocupa, sobre todo aquí, porque en fechas muy próximas Madrid va a ser la excusa para la celebración de otra gran feria de armas, si antes no lo paramos.

Los deseos de Trump respecto de la colonia española

Ginger+the+sideways+dog

Por josegd86

Fuente: El Español.com

Cuando el presidente del centro del imperio llamó al presidente de este pequeño rincón de su periferia, hace poco, fue para regañar y para pedir al gobierno del rajoinato que aumente su compromiso militar con EE.UU. y, principalmente, que incremente el gasto militar español, como si el abrumador gasto militar español (oculto y visible), las bases americanas en España, las intervenciones militares en el exterior que mantiene el ejército español (20 en la actualidad) y el insensato compromiso del militarismo español con el “escudo antimisiles” que nos convierte en objetivo militar de primera magnitud, fueran moco de pavo.

Al pairo de aquellas exigencias, Perro Loco (no es un indio de películas sino más bien un cowboy chulo, antiguo general y principal halcón de la política agresiva de EE.UU.), ha dicho

Es una petición justa que todos los que se benefician de la mejor defensa del mundo asuman su cuota proporcional de los costes necesarios para defender la libertad

Equivoca Perro Loco la defensa del mundo con el estropicio militar que están montando y, por si fuera poco, confunde el coste de la libertad, que se concreta en inversiones en bienestar humano y en desarrollo, en ampliación de derechos y en disfrute de las libertades políticas, pero también sociales y culturales, con el coste en ejércitos que, precisamente, viene a ser como la antípoda del coste de la libertad, para pasar a ser el coste de la inseguridad y el miedo y la ruina de la libertad.

Pero el medio que comentamos comete errores de bulto al dar por sentado que España incumple con el criterio comprometido por los países europeos de la OTAN de llegar al 2% del PIB en gasto militar. Decepciona la falta de análisis cuando por todos es conocido que España esconde una enorme cantidad de su gasto militar en partidas ocultas y poco transparentes y que, de hecho, ya supera el 2% del PIB y hemos llegado al 2’7 % del PIB para gastos militares.

Si a ello sumamos pequeños detalles que suelen pasarse por alto, como por ejemplo que el ejército es el segundo terrateniente en España, o que contamos con una ratio desproporcionada de militares respecto del resto de funcionarios públicos, o que España soporta el campo de entrenamiento de Bardenas Reales, donde la OTAN entrena sus guerras varias, o que del presupuesto de defensa viven más de 2 millones de personas al mes, o que el ejército no paga impuestos ni tasas municipales de ningún género (lo que quiere decir que sus servicios básicos los pagamos la ciudadanía a tocateja), etc., la cena está servida.

Una mentira contada muchas veces, por mucho que la teoría de la manipulación diga otra cosa, no deja de ser una trola burda y el cuento de la poca inversión militar en España es, entra las trolas gubernamentales, de las de alto standing.

Pero, siguiendo con el artículo, añade que España no puede aumentar su gasto militar fácilmente porque incurriría probablemente en una causa de protesta en Europa, dado que ya incumple los criterios de déficit y mantiene una deuda pública impagable, con el riesgo de sanciones en Europa. Según el “experto” Zsolt Darvas, de un “think tank” llamado Bruegel

España lo tendrá difícil para cumplir el objetivo. Su problema es que la deuda pública es relativamente alta y el déficit presupuestario es elevado. De hecho, el año pasado España y Portugal casi fueron sancionados por la UE por el déficit

De modo que sumamos a una mentira una imposibilidad, con lo que a Perro Loco y los suyos les va a resultar difícil conseguir de nuestro particular tancredo sorderas algo más que buenas palabras. Y, si se descuidan, una larga cambiada (ya que estamos en términos tan taurinos) con un compromiso firme de aumentar un gasto militar que perderá su firmeza a medida que pase el tiempo, para quedarse en un mero aflorar el ya de por sí desmesurado gasto militar que mantenemos, visibilizando algunos componentes ocultos de este (programas especiales de armamento, por unos unos 2000 millones al año; intervenciones en el exterior, por unos 800 millones más; junto con algunas inversiones y subvenciones militares (de 200 a 400 millones al año) para sacar pecho del esfuerzo militar que, no obstante, se ha mantenido muy por encima de lo admitido en todo este tiempo.

Navantia, la desastrosa empresa pública de armas, también se exhibirá en HOMSEC

Otra de las empresas que va a participar en HOMSEC los próximos 14, 15 y 16 de marzo en Madrid es Navantia.

Hemos podido saber que Navantia ha reservado suelo para su stand en HOMSEC 2017 por valor de 15.000 €.

NAVANTIA es una empresa pública española perteneciente a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que controla el 100% de su capital.  Se dedica a la construcción de buques, tanto civiles como militares.

Tiene instalaciones en Ferrol y Fene (Galicia), Cartagena (Murcia), Cádiz, Puerto Real y San Fernando (en Andalucía), y Madrid.

En lo militar han construido fragatas-destructores (F-100), fragatas ligeras-corbetas, patrulleras, buques de apoyo logístico, buques anfibios, portaaviones, lanchas de desembarco, cazaminas y submarinos (S-80).

En los últimos años ha vendido buques a Brasil, Noruega, Turquía, Argelia, Australia, India, Indonesia, y Arabia Saudí.  Además de múltiples buques de guerra para el Estado Español.

Algunos de sus productos tienen una merecidísima mala fama internacional:

  • El submarino S-80 es conocido por su sobrepeso, problema que proviene desde los primeros momentos, dado que estuvo mal diseñado.  Por ello también sufre de continuos problemas de sobrecostes que lo están encareciendo repetidas veces y que habrá de pagar la sociedad española.  El proyecto se inició con unas previsiones de gasto de 1.796 millones de €.  A día de hoy, los costes se han encarecido hasta los 3.013 millones de €, es decir, un 67’76 %.  Se van a hacer 4 unidades del S-80, lo cual quiere decir que cada una nos saldrá a 753’5 millones de € (por lo menos).
  • Las fragatas F-100 son peculiares porque se están usando como escaparate móvil para la industria militar española.  Después de que Defensa las comprase, ahora las dedica no a defender nuestras costas, sino a mostrarse en aguas australianas para ver si las vendemos allí.  Lo cual deviene la fragata que allí se encuentra ha sido un despilfarro inútil de 823 millones de €, innecesario como se ve para nuestra defensa.
  • Las fragatas F-100 también son polémicas porque el último contrato que se espera conseguir es, nada menos, que con la dictadura de Arabia Saudí, que las usará, probablemente, en su guerra, poco publicitada, en Yemén.
  • Navantia, además, se adjudicó el mantenimiento de los destructores yankis del escudo antimisiles de Rota, por 171 millones de €.

Además, Navantia se niega reiteradamente a pagar el IBI por los inmensos terrenos que ocupa en Ferrol (unos 600.000 € anuales).

Y Navantia, como empresa es un ejemplo paradigmático de mala gestión porque

  • Desde hace años, arrastra pérdidas millonarias. Pérdidas que la SEPI por una parte (mediante capitalizaciones y entregas de beneficios de la corporación para compensar pérdidas) y el Gobierno por otra (mediante créditos bajo cuerda y contratos cautivos de la defensa española) se ven obligados a ir cubriendo a costa de los impuestos de toda la sociedad.
  • En realidad, Navantia arrastra una deuda, en 2013, de más de 1.200 millones de euros.
  • Navantia se ha visto forzada, varias veces, a hacer nuevos planes estratégicos, supuestamente para mantener la sostenibilidad, en todos ellos se ha previsto reducir la plantilla por despidos, dada su escasa viabilidad económica.

Un cambio de signo: ahora publicitan sin rubor la vuelta de tuerca militarista de España

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Por Álvaro Herraiz San Martín

Fuente. Extraconfidencial.com

Parece que un signo digno de ser leído por quienes nos preocupamos por las políticas contra el pueblo es la nueva estrategia de comunicación del gobierno (y con ello de sus representados de la élite) respecto del creciente militarismo.

  • Ahora nos dicen sin rubor que van a aflorar los 2000 millones de euros anuales de pago a la industria militar que suelen ocultar para que no aparezcan en los presupuestos de defensa y no consten como gasto militar.
  • Nos dicen que van a aumentar (en realidad lo que van a hacer es aflorar) el gasto militar (es decir, el gasto que ocultan) hasta el dos por ciento del PIB (cuando este alcanza a más del 2.7% si seguimos el criterio de la OTAN para contar qué es gasto militar)
  • Reconocen que han hecho trampas con el gasto militar y que ocultan una gran parte de este
  • Nos dicen que somos uno de los principales países con presencia militar en conflictos internacional (en realidad llevamos siendo el segundo de Europa y quinto de la ONU bastantes años)
  • Publicitan sin rubor a altas magistraturas del estado auspiciando contratos multimillonarios de venta de armas a países indecentes (en realidad los negocios con estos los hacían también antes pero con menos ruido)
  • Aprovechan cuanlquier excusa para proponer homenajes a los militares, a la bandera o a supuestos héroes.
  • Apoyan sin avergonzarse ferias de armas, como la que se celebrará en Madrid en breve.
  • y un largo etcétera

¿Qué ha cambiado? No los hechos, que son sienpre tozudos y muestran un creciente proceso militarizador en el que no falta el considerarnos a la gente como un potencial enemigo interno.

Lo que ha cambiado es la política: Quieren dar por hecho como algo natural, lógico, razonable, el giro militarista y nos apabullan con noticias que nos cuentan de forma acrítica para adoctrinarnos en sus intereses,

Por ejemplo, dice extraconfidencial,

Las Fuerzas Armadas despliegan actualmente el mayor número de operaciones de su historia, al participar en 20 operativos compuestos por 12.000 militares en el exterior y 2.300 efectivos en misiones internacionales, el mayor contingente militar jamás visto.

En realidad desde Felipe Gonzalez a la fecha son más 70 las interevenciones militares españolas en el exterior, lo que nos convierte en un país altamente agresivo y peligroso.

O, también

El aumento para Defensa que se vislumbra en la propuesta que Rajoy presentará al Congreso permitirá a la cartera militar sostener los gastos que ha realizado en los últimos tiempos, incluso la construcción de misteriosas Naves y Edificios de Oficinas tanto en el Cuartel General de las FAMET (CG FAMET), ubicado en la Base ‘Coronel Maté’ en Colmenar Viejo (Madrid), así como en el CIR de San Pedro sito en la misma localidad

O también

España se ha visto inmersa, de repente, en una de las mayores intervenciones militares de su historia, teniendo que pagar por ello un precio demasiado elevado.

Ahora nos preguntamos, siguiendo a este medio ¿Que se hace en esas “oficinas” de farmacia militar?

Mientras la farmacia “civil” sufre recortes, la farmacia “militar” (asombroso, hasta tienen farmacia propia y exclusiva) sufre apreciables aumentos.

¿Pero qué hace la farmacia militar? Sería curioso saberlo.

Para abrir boca, nosotros ya denunciamos en su día que son ellos los únicos que tienen autorización para fabricar y mantener (para los militares) antídotos y remedios para caso de problemas bacteriológicos, armas químicas o nucleares.

Los militares dejan a las claras que no están para defender a la sociedad. Más bien son una casta con sus propios y privilegiados medios dentro del estado.

 

Mantener piscinas, jardines y campos de golf, uno de los cometidos de la defensa militar

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Por Neville Wootton

Fuente: El Diario

Ahora que lo dice El diario, parece que algunos se tomarán en serio lo que los antimilitaristas venimos denunciando desde hace años sin que nadie nos haga caso. ¿Será que la verdad verdadera sólo lo es desde que un medio y sus intereses la predican, por incompleta y mal que la prediquen a veces?

Pero al margen de esta velada crítica al periodismo circunstancial y anecdótico, lo cierto es que, en realidad, la pesada realidad militar, el gasto militar español se compone de un sinfín de partidas absurdas, de privilegios abrumadores, de nepotismo chulesco que dicen a las claras lo que defienden los ejércitos en términos de vida buena para pocos y de privilegios para los de arriba.

Dice El Diario que Defensa pagará 21 millones de euros del presupuesto público a mantener instalaciones deportivas y de ocio de los militares; instalaciones que tienen como razón de ser, dice el Ministerio de Defensa,  “la necesidad de prestar apoyo a la preparación física de los militares” y que funcionan como “núcleo de acción social y cultural, porque organizan eventos para sus socios, proporcionando a los militares y a sus familias una vía de “integración” en su destino”.

Se puede decir más burdo, pero no con más morro.

De este modo vemos, con el ejemplo que amplifica El Diario, que lo militar y la seguridad son dos categorías que no tienen que ver entre sí, cuando no se contradicen.

En todo caso, los 21 millones en ocio de esta casta no son sino una partida más bien pequeña de todo el despilfarro incomprensible y consentido de lo militar.

Nosotros hemos elaborado tres tipos de estudios que, a nuestra manera demuestran el despropósito:

  • Un primer tipo de documentos, ceñidos en el estudio del gasto militar, que vienen a enseñarnos la falta de transparencia y la desmesura del gasto militar. Por concretar en el ejercicio 2016, como afirmamos en nuestro estudio sobre el gasto militar, se presupuestaron menos de 6.000 millones de euros y, criterio OTAN en mano, se escondieron otros 25.000 por lo menos.
  • en un segundo documento, esta vez sobre el despilfarro, demostramos la inmensa cantidad de dinero que se despilfarra al año (entre otros en mantener campos de golf, jardines, pistas de tenis, etc de los que ahora el Diario se hace eco a su modo) y la absoluta falta de control y de responsabilidades en el gasto militar español.
  • Un tercer elemento de la trilogía del gasto militar, destinado a la deuda militar, nos informa de la falta de escrúpulos de los señores de la guerra y la generación de una deuda ilegítima que pesa sobre la sociedad como una losa para lucrar a los pocos privilegiados de siempre.

Tres patas del mismo banco: desmesura, mamoneo y descontrol. Si a ello unimos el cinismo que denuncia, cada vez que se verifica el gasto militar español, tanto el Tribunal de Cuentas, como el Tribunal Supremo o la IGAE, demostrando que la política de ocultación, gasto disparatado y puertagiratorismo son crónicos en el gasto militar, tenemos cuatro patas para entender el militarismo patrio y sus apoyos en partidos políticos rémora que lo han consentido como un cortijo al servicio del capricho y de la prepotencia.

Y mientras nadie se toma en serio meter el dedo en la llaga, así nos va.

Ciudadanos apoya el aumento del gasto militar

Fuente: Infodefensa

Nos informa Infodefensa de la apuesta, que por otra parte estaba cantada, de Ciudadanos por el aumento del gasto y las inversiones militares.

Su portavoz en la Comisión de Defensa, el gaditano (como el portavoz de Podemos) Francisco Javier Cano, tiene muy aprendido e interiorizado el discurso del poder acerca del aumento “necesario” del gasto militar.

Cano es hijo de militar y tal vez eso marca. Como también marca el ser letrado de la diputación de Cádiz, donde la derecha, tanto del PSOE como el PP, han ido petrificando el lobby pro-gasto militar con el viejo cuento del mucho (que ni es tanto ni da para tanto) del trabajo que supone para Cádiz la fabricación de armas.

De modo que era de esperar que Cano fuera algo así como un lorito de repetición de los principales argumentos del militarismo en temas de gasto militar. Y a fe que cumple su papel.

Dice, entre otras cosas, que se deben desarrollar planes industriales para las empresas del sector de la defensa y, más en concreto, de Navantia, para dar trabajo a Cadiz, su otra pasión.

Apuesta por mantener y reforzar la presencia militar española en el Sahel y en Europa del Este, y por que España sea “relevante” en la política militar de la UE. Y todo ello, afirma, cuesta dinero.

También dice que los PEAS deben financiarse, sin ninguna duda, y hacerlo desde los Presupuestos Generales del Estado.

En cuanto a los PEAS, no se conforma con buscar “una solución” al pago de los más de 20.000 millones de euros que dice que se deben (se deben más), sino que, además, hay que establecer nuevos programas de armamento que suponen mucho más gasto, por lo que será necesario pactar una política de estado (bonito nombre para referirse a un pacto desde arriba incuestionable y ajeno al debate y cambio)  con una ley estable. Su propuesta consistiría en compaginar el pago de la deuda atrasada y los nuevos programas y dotarse de un ciclo de inversiones plurianuales para cada nueve años.

También propone una nueva Directiva de Defensa Nacional, así como planes de inteligencia para el CIFAS (el espionaje dependiente de Defensa) y de ciberseguridad, así como planes para impulsar a lo grande la industria militar y la venta de armas, de la que le parece ideal la colaboración inestimable del rey y sin cuestionar si las armas se venden a países más o menos decentes.

Total, un programa que lo más novedoso que tiene es la certificación de que Ciudadanos también forma parte del núcleo duro del militarismo rampante, del “consenso” en defensa y del partido militarista tácito que desde hace tanto sigue rigiendo los destinos militares del estado sin control ni crítica alguna.

¿Más incentivos económicos para los submarinos de Navantia?

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Fuente: Infodefensa

Los submarinos que Navantia debe construir para la Armada española son, por decirlo así, como el tejido de Penélope, que por más que el tiempo pasa, siempre vuelve al mismo sitio, sin avances. El asunto parece el cuento de nunca acabar.

Aunque bien mirado, es una cosa de cuento y cuentas.

Como hemos explicado en otros momentos, resulta que el precio inicial del encargo (que engrosa las cifras escandalosas de la deuda por programas especiales de armamentos), se incrementó en el proceso de “prefabricación” (por cierto que financiada mediante “adelantos” generosos del Ministerio de Industria con cargo a créditos del Estado a interés cero), pero luego ha ido sufriendo otros tantos empujones económicos para pagar los defectos encontrados en el diseño (el viejo cuento del sobrepeso del submarino que ha implicado nuevos desembolsos tanto para el nuevo diseño, como para la posterior actualización o sustitución de sus motores y sistemas diseñados para un submarino más pequeño y para la adaptación del puerto de Cartagena para albergar un submarino más grande del previsto en su fase constructiva), hasta el punto de que ahora ya casi estamos al final del túnel y, al menos en teoría, se podrán empezar a entregar los submarinos a la Armada.

Hasta aquí todo dentro de la anómala normalidad de la industria militar, que tiene la capacidad de elaborar muy mal sus productos y encarecerlos muy bien.

Pero, nos dice Infodefensa, el primer submarino de la serie, que se entregará a defensa en 2018, irá sin el sistema de Propulsión Independiente de Aire (AIP), una de las principales innovaciones (y justificaciones de su tremendo gasto) de estos submarinos.

Dicen que ya se los pondrán tras la botadura (prevemos que a un nuevo e imprevisto precio, para variar).

Pero, con ser mucho, lo dicho no es todo. Queda la guinda. El almirante de acción marítima, De la Puente Mora-Figueroa de apellido, ha declarado que los primeros prototipos se entregarán en 2021 al haberse cerrado definitivamente su diseño en 2016 (con varios años de retraso y muchos millones de sobreprecio, se le olvidó decir), y que para ello

ya solo faltan los incentivos económicos  para seguir avanzando en la construcción

Es decir, que aún piensan estrujar más al erario público “para seguir avanzando” con estos “estímulos” a la voraz, incompetente, insolidaria y carísima industria militar. Lo que quiere decir que aún no nos han sangrado todo lo que pensaban y que aún habrá más gasto militar, en detrimento de necesidades sociales, para estos famosos submarinos.

¿Sirven para algo los carísimos tanques Leopard?

Leopard+2A4

Vestman

Fuente: Infodefensa

Los famosísimos tanques Leopard de patente alemana (una parte de los cuales se fabrican en España) ganaron su reputación de arma letal en los múltiples ejercicios, simulaciones y maniobras militares, de forma que eran uno de los instrumentos de guerra más cotizados y reclamados por gran parte de los ejércitos mundiales.

Ejércitos como el alemán, el austriaco, el canadiense, el chileno, el danés, el español, el finlandés, el griego, el noruego, el holandés, el portugués, el sueco, el suizo, o el turco, entre otros muchos, se han gastado ingentes sumas de dinero, empobreciendo a sus poblaciones y asumiendo una brutal deuda militar, para comprar estos cacharros.

Ponerlos a prueba en una guerra de verdad y desmoronarse el prestigio de este arma de guerra han sido todo uno. Los turcos, que los han empleado para arremeter contra sus enemigos del Daesh en Al-Bab (Siria) han perdido 10 de un plumazo y han visto como otros muchos han quedado escacharrados, al parecer de forma irreversible.

La inexplicable ineficacia de estos tanques se ha visto magnificada porque al ingente número de soldados de infantería turcos, apoyados por estos tanques, se unía el apoyo aéreo de los rusos, que han podido comprobar como testigos el desastre del arma en cuestión.

Esta situación, que hace preguntarse a los militaristas si estos tanques sirven para lo que prometen, nos lleva a nosotros a hacer la pregunta más extensiva y la respuesta mucho más amplia.

¿Sirven los tanques para algo?  ¿Le sirven a alguien?

Primeramente, se ve que los tanques no sirven para lo que dice su “prospecto”, es decir, no tienen la eficacia militar que predican. Como toda la producción militar, es una verdadera chapuza. Y una chapuza muy cara y terrible.

En segundo lugar, no sirven tampoco para el bienestar de la gente de los pueblos cuyos ejércitos los compran. Su factura es carísima. Generan, como en el caso español, una ingente e impagable deuda militar y se pagan a costa de los bienes sociales que dejan de conseguirse al priorizar el gasto militar sobre las necesidades sociales.

Tampoco le sirven a la sociedad donde se producen dichas armas mortíferas, pues los cuantiosos beneficios que producen redundan en los accionistas de la empresa fabricante, que son los que efectivamente se enriquecen con ello, pero a costa de provocar dependencia de la producción militar en la zona donde se desarrollan estos tanques que, dado el sistema mecanizado de su producción, tampoco crean tanto trabajo como otros sectores.

No generan beneficio medioambiental, y son un instrumento altamente contaminante.

No generan beneficio para la paz mundial, sino que sirven a la causa de la guerra.

Sin embargo, genera ciertos beneficios:

  • A los accionistas de la industria militar, a los comerciantes, comisionistas, y demás cadena de negocio militar.
  • A la creación de conflictos bélicos y “amenazas” que sirven para “legitimar” la venta de armas y el negocio de la guerra.
  • A los políticos que asumen deuda ilegítima para adquirir estas armas que, a su vez, sirven para consolidar un status quo que les mantiene en su situación de privilegio, cuando no para conseguir además comisiones importantes.
  • A la petrificación de un modelo de política internacional basada en la división, la violencia estructural y la dominación que, curiosamente, beneficia a los estados productores y vendedores de armas y crea dependencia en los demás.

De modo que ya sabemos: la fabricación de tanques Leopard, como ejemplo de la venta de armas, sirve para algo y para alguien. Lo único que a lo que sirve es precisamente a lo más indeseable.indecente, perjudicial y necesario de cambiar de la faz de la tierra.

¿Engrandece a EE.UU. expandir su poder militar naval?

Donald+Trump

Seth Anderson

Fuente: El Confidencial 

Parece que el nuevo Presidente de Estados Unidos, Donald, prometió en su campaña electoral aumentar el poder naval estadounidense desde los 274 buques de guerra actuales a una flota de al menos 350 buques a conseguir en 2020, para hacer que EE.UU., de nuevo, sea un país poderoso, “Make America Great Again” que dice el lema de su campaña.

La flota de EE.UU. cuenta con:

  • 10 portaaviones nucleares (por ley deberían tener 11, pero hay retraso en la entrega del último de ellos),
  • 9 buques de asalto anfibios (LHA) de las clases Wasp y America (más otros 2 en construcción),
  • 22 cruceros de misiles guiados clase Ticonderoga;
  • unos 70 destructores, fragatas y LCSs  y
  • más de 50 submarinos nucleares de ataque SSN .
  • Además están los submarinos nucleares de misiles balísticos de la clase Ohio, de los que hay en total 18, aunque 4 han sido reconvertidos en lanzadores de misiles de crucero.
  • A ello se unen 24 batallones de infantería,
  • el equivalente a 3 divisiones con su propia artillería, aviación de ala fija y rotatoria y sistemas de apoyo y desembarco, junto con una flota de buques de desembarco especializados, y centenares de barcos auxiliares como remolcadores, petroleros, buques de avituallamiento, etc.

Osea, que nos encontramos con el arsenal naval más importante del planeta. Casi cabría preguntarse, antes de alarmarse de la perorata de Trump, si hay mar para tanto despliegue.

Llevar adelante los planes bélicos de Donald, según los expertos, puede suponer un incremento del gasto militar americano de más de 100.000 millones de dólares anuales, a sumar a los más de 600.000 millones que ya gasta el ejército americano.

No parece que EE.UU. necesite tal expansión del poder militar naval.

Dudamos que aumentar el potencial militar de un estado conlleve tan a la ligera como predica este telepredicador metido a presidente de potencia un engrandecimiento de su pueblo. Más bien se nos antoja que lo empequeñece y muestra sus tremendas debilidades.

En todo caso, son cifras astronómicas que contrastan con datos que evidencian la miseria moral de la mayor potencia militar del mundo, como por ejemplo, que más de 45 millones de estadounidenses vivan en pobreza (14,5% de su población), de los que 15 millones de menores de 18 años viven en hogares donde no hay comida para sobrevivir. O que la tasa de analfabetismo estadounidense se sitúe por encima de cincuenta millones de personas, mientras que el 45% de estadounidenses adultos están en el nivel mínimo de comprensión lectora. O que la tasa de suicidios se haya disparado en su sociedad un 24% en los últimos 15 años, sin entrar a valorar los problemas relacionados con la desigualdad social, la ínfima asistencia social y sanitaria a los más desfavorecidos u otros aspectos de la vida.

Se nos antoja un insulto a los estadounidenses la inversión militar que existe o la que pretende impulsar su presidente, pero, sobre todo, nos parece que son estas políticas nefastas, de las que el nuevo Presidente americano no es sino un fiel seguidor, las que persisten en el error y construyen la decadencia, no la grandeza, de aquel país.

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