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17.163´86 millones de euros, ¿para qué?

Por Lanpernas 3.0

Fuente: Cuarto Poder

Les vamos a intentar contar “a lo fácil” (a ver si somos capaces) una historia entre truculenta y descabellada, a partes iguales, que pone en entredicho las entendederas de los que están al mando de la política española y también las nuestras, pues se nos queda cara de tontos.

Como ya es de dominio público, la industria militar es una verdadera bicoca para los que apuestan por ella, lo que incluye a los bancos y fondos de inversión que hacen sus apuestas de riesgo en ella, los accionistas que participan de las empresas del sector, los políticos que elaboran las leyes, y en el caso español, el propio Estado y su casta política adherida, que cuenta con un sector industrial propio en la materia y que colabora con la geopolítica impuesta por esa especie de organización de intereses para imponer la dominación y la violencia de la que somos socios.

Del terrorífico auge y de las expectativas tan halagüeñas de futuro de la industria militar, a escala planetaria, nos habla Diego Herranz en un artículo publicado en Público el día 23 de junio pasado que merece ser leído, en el que acaba informándonos de que la industria militar mundial espera nuevos pedidos equivalentes a 600.000 millones de dólares, la mitad del PIB español y el total que gasta EEUU en defensa en un año.

Pero ahora vamos a fijarnos en la pequeña escala local que nos corresponde, para hablar de tres de los programas de armas en los que España se enfrascó para dotar a nuestro ejército de potencia de combate de primera división.

Características comunes.

Empecemos por nombrar una de las características común a todos ellos. Los programas de armas españoles no se compran, como quien dice, como si un particular comprase una lavadora o una bicicleta, donde el comprador “encarga” el producto y lo paga a tocateja o a plazos, una vez se lo entregan y según lo pactado.

En el caso de los programas de armas, el Estado “anticipa” unas cantidades impresionantes como “créditos” a las industrias que van a fabricar (en plazos larguísimos) el “producto”. Después espera a que se lo entreguen para hacer el pago final descontado lo que “prestó”.

Es un modelo un tanto peculiar de funcionar, pero lo es más aún porque el Estado en realidad y como hemos denunciado desde 2012 , ofrece estos créditos a interés cero, lo que tiene como segunda consecuencia que somos los ciudadanos los que pagamos el interés o la depreciación del dinero prestado.

Otro pequeño detalle: para eludir que estos créditos contabilizaran como “gasto militar”, los mismos los otorgó (sigue otorgándolos en los otros programas de armas) Industria y no Defensa, con lo cual aparecen como un apoyo a la industria y no como una inversión y un gasto en armas.

La idea y el compromiso de estos créditos a interés cero, según dice el artículo que comentamos, fue de Serra Rexac (ministro de Defensa indistintamente con el PSOE y luego con Aznar y un hombre muy vinculado a la industria militar) y luego mejorado por Pedro Morenés, secretario de estado y luego ministro sucesivamente con Aznar y Rajoy (con un período intermedio presidiendo industrias militares y un destino actual en EE.UU, como veremos algo muy estratégico para conseguir contratos militares para España).
Podríamos decir que estos tres, Serra Rexac, Aznar (el de las Azores) y Morenés, componen un trío (a Aznar parece que le va lo ternario), en este caso, el trío calaveras de la Defensa.

Sigamos por una segunda característica común. Los programas de armas a los que nos referimos sufren retrasos innumerables y exagerados en la “entrega” del “producto”, pero estos retrasos no implican “penalizaciones” para el fabricante, no porque no las contengan los contratos firmados, sino porque el Gobierno se las perdona a estas industrias, algo de lo que se ha quejado el propio Tribunal de Cuentas .

Podríamos explicar una tercera característica, común a los programas que comentamos y a otros muchos programas militares. Su diseño y fabricación es chapucera a no poder más, y los “productos” tienen múltiples errores y fallos que, por cierto, acaban costándonos más, ya que las ingentes inversiones realizadas en estos sistemas irían a la basura (en teoría con el descrédito de los políticos que los encargaron, aunque solo en teoría porque nunca pasa nada) si se cancelaran o se rescindieran los contratos.

Aunque… ¿No sería una solución más económica y justa?.

EF2000

Pues bien, vayamos al primero de los grandes contratos para la aviación española, el avión de combate europeo EF2000.

España ingresó en el consorcio Eurofighter GmbH en 1983 con otros tres países más (Italia, Alemania y Reino Unido) para diseñar y fabricar el futuro avión europeo de combate : en principio, el avión tendría la doble misión de dotar a las fuerzas armadas de cada uno de estos países de aviones de combate (Reino Unido 232 aparatos, Alemania 180, Italia 121 y España 87) y de vender a “terceros” el avión así diseñado.

La inversión comprometida (y al parecer desembolsada) de España ha sido de 10.795 millones de euros (según Wikipedia ) o de 10.629´86 (según Cuarto Poder), aunque después, y dados diversos problemas de fabricación, retrasos, mejoras y sobrecostes de los aviones, España ha acordado con el consorcio recibir sólo 70 aparatos (ya tiene 61 en su poder y los 9 restantes irán saliendo antes de finalizar 2018) por el mismo precio comprometido, los casi 11.000 millones de euros.

Es una suerte que no somos capaces de valorar, porque nunca hemos sido capaces de apreciar el enorme logro de conseguir comprar algo por un precio y que nos den algo más caro pero en menor cantidad de unidades de las comprometidas. Pongamos por ejemplo, que te compras una bici por mil euros, y te la dan por 1.200 pero sin una rueda.

Veremos si somos capaces de hacernos unos ligeros cálculos. Acaso seamos capaces de entender mejor este apartado de la negociación.

Con los 84 aviones comprometidos, al precio de 10.629´86 millones de euros (pongámonos en el escenario más modesto), cada avión de combate de estos nos costaría 126´54 millones de euros, una cantidad desmesurada que acaso diera para construir varios colegios o para zanjar grandes problemas sociales.

Pero si finalmente recibiremos 70 en vez de 84, el precio por aparato será de al menos 151´85 millones de euros, algo que resulta escandaloso.

Doblemente escandaloso porque, opinamos, para poder “recuperar” este enorme dispendio económico, a los estados consorciados no les quedará otro remedio que emplearse a fondo en buscar compradores de otros aparatos de estos para que financien nuestra defensa con los beneficios de la venta de estas armas. Es decir, fomentar la inestabilidad, el armamentismo, el militarismo, la venta de armas… como lo quieran llamar.

Un problema añadido: el avión tiene toda la pinta de ser una castaña pilonga, y la mayoría de los ejércitos, incluidos los consorciados, empiezan a valorar el hacerse con aviones americanos F35 en detrimento de estos aviones. España, entre otros, está mirando precios de estos aviones americanos (y aquí sale por segunda vez Pedro Morenés, flamante embajador español ante EEUU, ¿curioso?).

A-400

Vayamos al segundo gran negocio, los A400M, un avión de transporte también europeo, fabricado por el consorcio Airbus (con capital de España, Alemania, Francia y Reino Unido).

Igualmente planearon hacer un “avión europeo de transporte» con la doble finalidad de dotarse de estos aparatos y de venderlos al resto del orbe.

La planeación y el diseño del avión ha sido catastrófica, con fallos en los motores y la aviónica, hasta el punto de haberse causado muertos. Los retrasos acumulados en la entrega son de más de cuatro años, con sus consabidos sobrecostes. Ahora resulta que el diseño que se hizo del avión no tuvo en cuenta uno de sus principales cometidos: cargar y descargar personas y cosas. Las puertas diseñadas para ello son pequeñas y mal diseñadas, los soldados no pueden saltar en condiciones… Osea.

El coste inicial para España era de 4.332´54 millones de euros para obtener 27 de estos aviones. Al final los aviones se han encarecido un poco y España recibirá (de momento sólo tiene uno) 14 aviones, eso sí, al precio de 5.019 millones de euros, unos 700 millones más caro por 12 aviones menos, todo un negocio por el que no sabemos a quién hay que felicitar en concreto.

Eso sí, tendremos la suerte de que estos aviones se entregarán con menos capacidades de las inicialmente previstas, aunque la empresa se compromete a realizar en el futuro el “retrofit” (suponemos que una adaptación) de los aparatos para que alcancen la configuración final sin ningún coste adicional. ¡menos mal!.

De modo que, suma y sigue: si antes el precio por avión era de 160´5 millones de euros, ahora, que tendremos además menos aviones y sin «retrofrit-ar», ha subido a 185´88 millones. De nuevo cantidades impensables con las que podríamos abordar múltiples problemas sociales secularmente desatendidos o infradotados.

Los helicópteros Tigre

Se fabrican a partir de un inicial consorcio constituido por MBB (alemana) y Aéroespatiale (francesa), por AIRBUS , donde participa también España y Reino Unido.
Como no podía ser menos, España pidió 18 de estos helicópteros por los que iba a pagar 1.353,5 millones de euros, que después de diversos retrasos y complicaciones, han acabado pasando a ser 1.515 millones de euros, o, lo que es lo mismo, de los 74´19 millones de euros por helicóptero a los 84´16 millones de pago final (eso sí, después de renunciar, para no encarecer todavía más, a la adaptación de los 6 comprometidos en el contrato inicial por el motor).

17.163,86 millones de euros ¿para qué?

Si nos tomamos el pequeño esfuerzo de pedir la cuenta, como en el bar, nos sale que estos tres desastrosos programas que han comprometido en nuestro nombre el trío calaveras y sus adláteres, han costado nada menos que la friolera de 17.183,86 millones de euros, una cantidad abrumadora que equivale a lo que se gastó Europa en control migratorio en 2016 , un año caliente en desplazamientos humanos y en la política represiva de Europa en la materia, o el equivalente a más de 100 veces el gasto presupuestario del Plan Nacional de Drogas previsto para 2017 o en igualdad de oportunidades entre hombre y mujeres, más de 200 veces lo gastado para el mismo período para atención a la infancia y a las familias, más de 50 veces lo gastado en promoción y servicios a la juventud o en prevención de violencia de género, más de 30 veces lo que se destina a la Dirección y Servicios Generales de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad… y así, suma y sigue.

Pero siendo la cifra tan escandalosa, lo más grave no es la cifra.

Lo grave, lo principalmente grave, es que estos aviones, en realidad, para lo que valen no es para defender a España de amenazas a su integridad. Son armas de “proyección”, de largo alcance, es decir, de ataque a muchos kilómetros de nuestras fronteras, donde, por cierto se usan y van a seguir usándose.

Son los aviones que nos convierten en una potencia intervencionista, en un aliado de la nefasta política militarista occidental.

Gastamos mucho. Gastamos mal. Derrochamos. Pero sobre todo, gastamos en imponer un orden militarizado e injusto que nos envilece, que nos devuelve nuestra peor imagen, que causa un sufrimiento inconmensurable allá donde participa nuestro militarismo y que, como rebote, vuelve a nosotros en forma de mayor inseguridad e inestabilidad mundial.
Eso sí, para que se enriquezcan unos cuantos en nuestro nombre y con el silencio cómplice o desinformado de la inmensa mayoría.

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Sonaban como relámpagos y truenos en el Golfo de Cádiz

Left+Hand+Rotation

Armada Española

Fuente: Diario de Huelva

Entre Mazagón y Matalascañas han sonado atronadores los misiles lanzados por la Armada española en la operación en alta mar que han venido realizando en el Golfo de Cádiz a finales de Septiembre.

Ensordecedor el repique de los misiles. Un vecino llamó al 112 alarmado por el estruendo.

Según la Armada, las fragatas Victoria, Numancia y Canarias de la 41ª Escuadrilla de Escoltas basadas en Rota, siendo apoyadas en tareas de vigilancia por la fragata Cristóbal Colón, perteneciente a la 31ª Escuadrilla de Escoltas con base en Ferrol, se dedicaban a lanzar misiles antiaéreos. Eran los provocadores de las molestias al vecindario.

Ya lo ven. ¿Qué hacen los barcos de guerra españoles con base en Rota? Se entrenan en lo suyo, que es lanzar proyectiles a mansalva en diversos ejercicios, aparentemente para defendernos.

Claro que los imprevistos vecinos no son de la misma opinión. Sufren las molestias de los militares y sus juegos de guerra y, para colmo, tienen que pagar con sus impuestos este tipo de juegos militares.

Un nuevo caso de molestias de los ejércitos a la población que nos despeja de paso la incógnita de para qué están los barcos militares en Rota:  para causar miedo a propios y extraños y para molestar con sus cohetes a los vecinos.

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La militarización del espacio exterior

Saturday+Night

Bethany Weeks

Fuente: Blog realelcano

Lo hemos explicado aquí en múltiples ocasiones. Asistimos a una creciente militarización y expansión de la obsesión militarista por apoderarse de la idea de seguridad en todos los planos. También, y cada vez más, la militarización del espacio exterior.

Ahora reflexiona sobre este aspecto el Real Instituto Elcano en un artículo donde parte de la afirmación de que la competencia espacial de las superpotencias es, desde su inicio, sobre todo una competencia bajo el enfoque militar.

Pero, dice, ahora el cambio es cualitativo

El proceso, en todo caso, ha ido madurando hasta el punto de que hemos llegado probablemente al inicio de una nueva etapa en la que especialmente Estados Unidos y China van tomando la delantera

Para EE.UU. el dominio del espacio exterior es parte de su estrategia de hegemonía mundial, su gran aportación cultural, junto con el jazz, y el cine, al desarrollo de la humanidad.

Washington, que ya habla abiertamente del “control espacial”, el espacio exterior es una de sus principales vulnerabilidades en la medida en que para defender sus intereses y ejercer su hegemonía global es el país más dependiente de los múltiples sistemas de C4ISR (Command, Control, Communications, Computers, Intelligence, Surveillance and Reconnaisance) que allí ha ido desplegando. Suyos son, por ejemplo, 549 de los 1.355 satélites que estaban operativos en agosto de 2015 (seguido por China, con 142, y Rusia, con 131, junto a otros doce países que tienen al menos diez satélites operativos).

Por parte de China el dominio del espacio también parece levantar pasiones

… contando ya con cuatro centros espaciales (Taiyuan, Xichang, Jiuquan y Wenchang), se ha planteado una nueva misión lunar tripulada para 2020 (lo que ha propulsado inmediatamente el programa estadounidense para hacer lo propio con el nuevo cohete Ares 1-X) y acaba de lanzar el pasado 27 de junio el cohete Larga Marcha 7, el más potente de todos los construidos en China hasta la fecha. Tanto o más significativo es que ese cohete ha colocado en órbita el satélite Aolong-1, capacitado para atrapar basura espacial. Con solo dar un paso más allá, el Aolong-1 puede convertirse también en un sofisticado sistema ASAT, atrapando, en lugar de eliminando (para no aumentar una basura espacial que también perjudicaría a China) satélites de otras potencias.

Parece que otros competidores se sitúan a la estela de las grandes potencias. No quieren ser menos

De este modo se va acelerando una carrera en la que también están presentes Rusia, Israel y Japón y en la que la Unión Europea presenta, al menos de momento, una imagen de claro contraste.

No aporta el artículo, fuera de estas vagas explicaciones, datos del enorme dineral que las diferentes potencias están soltando para conseguir ese dominio del espacio exterior que, lejos de ayudar al avance del género humano, buscan la plena dominación de unos pocos sobre el resto, aunque sea a riesgo de la completa depredación y degradación del planeta, y convierten al planeta azul en una especie de cárcel blindada al servicio de sus intereses.

Y es que la voracidad del militarismo no tiene freno, al menos en los de arriba, y no parará de expandirse si no la paramos los pies.

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El gasto militar de 2016 explicado por Utopía Contagiosa

El pasado 8 de junio participamos en una entrevista del programa Acción Directa, de Radio Klara (de Valencia), sobre gasto militar.

Acompañamos el podcast del programa, donde puede escucharse nuestra intervención.

 

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El rancio beatomilitarismo

Obispo castrense de visita en Afganistán

 

Fuente: andalucesdiario.es

Desde que la mitología nacionalista se inventó el paso de la Virgen por El Pilar de Zaragoza en tiempos inmemoriales que no acaba de quedar claro si fueron los prolegómenos de Agustina de Aragón y el inicio del nacionalismo español o algo más antiguo aún, y la presencia de Santiago matamoros dando forma a la Hispania inmortal y militarista (no en vano una orden militar reconquistante recibió el nombre del decapitado en Jerusalén como adalid de la cristiandad combatiente), el beatomilitarismo hispánico no ha dejado de ser un verdadero quebradero de cabeza y un motivo de preocupación para la convivencia pacífica.

En nombre del mismo hemos despatarrado moros y judíos, conversos y neoconversos, liberales y apóstatas de todo tipo, evangelicos y otros discrepantes de la fe tridentina, disidentes, librepensadores y cualquier bicho viviente que no dijera amén a todo, condenándolos a la tortura, al escarnio e incluso al corralillo cementerial fuera del debido respeto a los muertos.

Desde entonces milicia y defensa de la fe han sido una misma cosa al menos en la mente de los mamporreros que han gobernado nuestra historia con el beneplácito de los dados a excomulgar a los diferentes.

Desde Franco, si no antes, nuestro régimen se embadurnó de nacionalcatolicismo como retórica legitimadora de la «obra civilizatoria» de Franco y los otros generales y como argumento que sigue impregnando nuestras instituciones, mentalidades y fiestas, impregnando todo de una retórica zafia e incluso poco respetuosa para los sentimientos religiosos más moderados.

¿Se sentirán a gusto con todo este argumentario los muchos creyentes de cualquier credo pacifistas? No lo creemos.

Por estrambótico que parezca, aún hoy los ministros más rancios dentro del plantel de ranciedad que es común a nuestros dirigentes, juran ante un crucificado.  Algunos ministros hacen ostentación de sus devociones y abluciones pseudomísticas a la vez que con la otra mano (que la una no sepa lo que hace la otra) reprimen nuestros derechos y libertades o legalizan la patada en la puerta, la prohibición de manifestarse o la actuación policial contra los inmigrantes.

¿Y qué no decir de los gloriosos ejércitos? Cada cuerpo tiene su patrón o patrona, a decir verdad más de lo segundo (¿tal vez porque nuestro beatomilitarismo abomina del cuerpo de verdad de la mujer y sublima su rechazo de este modo?).  Existen más de cien capellanes castrenses campando a sus anchas, infinidad de monaguillos auxiliares y capillas cuartelarias, y hasta un capitoste episcopal con dos vicarios, cucurucho en ristre, jefe de aquel negociado y con mando en plaza y que nos cuestan al año unos 470.000 euros anuales. Por no privarnos, contamos con un sinnúmero de procesiones variopintas con uniformados desfilando para mayor boato (o sonrojo, según se mire) del evento y hasta con la organización de un engendro al que llaman «primera comunión» de niños castrenses.

¿Se trata de un caso más de despilfarro?

Hasta las revistas del militarismo mezclan esta doble exaltación de despropósitos (procesiones y desfiles militares) con gran despliegue y boato.

Y para colmo un militar en activo, el Jefe de la Brigada Paracaidista, un general, que no es moco de pavo, expresó hace poco en una entrevista pública su desbordada, y diríamos nosotros delirante, devoción por el cristo de ánimas de ciegos (¿?) y por la Semana Santa malagueña, apelando nada menos que a la tradición del ejército y para acabar con que

: “En la procesión no somos militares sino devotos de nuestro Cristo”.

y también

Es increíble pero ya han pasado sesenta años, y sesenta y un años de nuestro primer salto. Así que es una vinculación existente desde nuestros propios orígenes como unidad militar. Es un gran acierto y hay sitio en Málaga para todos los sentimientos. Nos sentimos muy orgullosos de formar parte de esta tradición. También conmemoramos 50 años de hermanamiento con el Nazareno de las Torres de Álora y tenemos una relación muy especial cada Jueves Santo.

Es sorprendente porque nuestra vida se desarrolla en Madrid, pero cuando se aproxima las fechas de la Semana Santa surge un sentimiento en el que todo el mundo quiere asistir a la procesión con su Cristo. Cada paracaidista lleva a su Cristo en la cartera y existe una réplica del Señor en nuestra capilla del acuartelamiento del Jarama, por lo que podemos rezarle todos los días del año.

¡Solo faltaba que encima les paguen a los militares peregrinaciones religiosas!. Pues no, tampoco falta, que ya se las pagamos de nuestro bolsillo.

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Subvenciones para promover el militarismo

Alcal% C3% A1 + de + Henares +% 29 +% 28Madrid Universidad Complutense +

Sindicato de Periodistas de…

Fuente: BOE

El Ministerio de Defensa, en su imparable labor de adoctrinamiento militar, ha otorgado subvenciones para «promover la cultura de la defensa» por importe de 185.953 euros y con cargo a los presupuestos generales del Estado.

Entre el amplio listado de colaboradores del adoctrinamiento militarista están la inmensa mayoría de las universidades públicas y privadas, con charletas sobre defensa y seguridad, así como alguna de las asociaciones y fundaciones más pintorescas (por ejemplo la Asociación de Retrogénesis de Amigos de la Historia Militar, o la Fundación de Aeronáutica y Astronomía, o la Hermandad de Voluntarios de las tropas nómadas del Sahara).

Mucho dudamos que este tipo de actos promuevan ningún tipo de cultura de paz, y si para algo valen son para hacer propaganda al militarismo y para que las universidades se conviertan en colaboradoras de sus propósitos más rancios y burdos, en vez de difusoras de la ciencia y el conocimiento.

Que buena ocasión la lectura de este cuadro de agraciados para enterarnos del tipo de actos que cada universidad va a hacer y para promover el boicot y la denuncia de tamaño despropósito en cada lugar.

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