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Al Ejército no le gusta que le aleccionen

Imagen de Iglesia en Valladolid

Fuente:  Cádiz Directo.

Ni siquiera por parte de la Iglesia, su fiel aliada en tantas cuitas.  Al Ejército no le gusta que le aleccione nadie.  Ya son ellos quienes se encargan de aleccionar a los demás, normalmente.

En las ferias de educación se les ve aleccionando a la juventud para que se incorporen a filas o para que asuman mansamente sus mensajes de violencia.

A los antimilitaristas nos aleccionan habitualmente, lo último, vía Delegación del Gobierno, imponiéndonos multas por protestar ante una feria de armas.

A los catalanes catalanistas les aleccionan de lo lindo con soflamas unionistas y guerreristas.

Pero a ello no les alecciona nadie.  Bueno, la Iglesia sí.  Que por algo hay rangos:

Militares del Cefot 2 de San Fernando han transmitido su malestar a la autoridad competente después de ser obligados a recibir una charla religiosa, contra la propia voluntad de muchos de ellos, por parte del Arzobispo Castrense.

Monseñor Juan del Río visitó las instalaciones gaditanas este jueves, incluyendo una conferencia católica para los trabajadores del centro, de unos 45 minutos de duración,que se desarrolló en el comedor a partir de las cuatro de la tarde.

El malestar es palpable entre los militares y empleados del Cefot 2 de San Fernando. “Nos obligaron a quedarnos a todos ampliando el horario de trabajo, incluso a los que tienen reducción de jornada desde hace años les obligaron a quedarse por fuerza”, señala uno de los trabajadores del centro cuyo nombre prefiere mantener en el anonimato.

En ese sentido, añade que “ha venido el Arzobispo Castrense y nos ha dado una charla religiosa total, cuando eso es ilegal por la Constitución“.

Quizá las autoridades militares sospechan que se están perdiendo los valores tradicionales también entre los soldados.

Pero no todo fue malo, al menos pudieron recibir el sermón con el estómago lleno:

y para que se quede la gente se ha programado como extendida para poder dar de comer al personal sin coste para ellos.

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Despilfarro del Ministerio de Defensa de 800.000 € en congas para la virgen de Fátima

Imagen del Colectivo Utopía Contagiosa

Fuente:  El Diario.

¿Qué son 800.000 €?  Depende:

O …  lo que despilfarra el gobierno en 9 años para que los militares peregrinen gratis a Lourdes.  Es decir:

  • nuevo despilfarro militar, donde ya lo había a mansalva como documentamos en nuestro estudio sobre el “Despilfarro Militar” que ya cuenta con más de 55.000 visitas.
  • otra muestra de incompetencia gestora del Ministerio de Defensa.
  • Otra muestra de la falta de control parlamentario de los gastos en Defensa.
  • Otra muestra de la impunidad militar.

En los últimos nueve años el Ministerio de Defensa ha destinado 768.571 euros a financiar este viaje. Por su parte, Interior ha gastado 66.649 euros a lo largo de este lustro para que una delegación de sus agentes estén presentes en este evento. Según datos facilitados por el portal de Transparencia, en total estos dos departamentos han destinado 835.221 euros a esta expedición que se celebra en mayo y que tiene una agenda cargada de eventos religiosos, como misas, vigilias o una “procesión mariana de las antorchas”.

El Ministerio de Defensa asegura que se gastaron esa cantidad (73.901 euros) pero añade que “los datos relativos a la Guardia Civil han de ser solicitados a esa institución”. Por lo que no aclaran si los gastos de ese Cuerpo están incluidos en esa cifra final. El Ministerio del Interior cifra en 10.851 euros el presupuesto público destinado a la asistencia de 15 de sus agentes al santuario católico este año. Ni Defensa ni la Guardia Civil han aclarado este punto a esta redacción, tras ser preguntados por ello.

Desglosando la información de Defensa, este año la representación del Ejército del Aire en Lourdes fue la más cara, supuso 23.437 euros para las arcas públicas. La participación de miembros del de Tierra costó 12.912 euros y la de la Armada, 11.493 euros. Además añaden dos conceptos más que no detallan, uno descrito como organismos ajenos y cifrado en 14.058 euros; otro al que se refieren como gastos comunes y que asciende a 12.000 euros. Total, 73.901 euros en 2017.

La página web del Arzopispado castrense explica que en el programa de la última edición de esta peregrinación internacional, a la que asistieron 12.669 personas procedentes de 43 países, se incluían, entre otras actividades, una vigilia de reconciliación, un homenaje a los caídos, una misa internacional, una eucaristía en la gruta de las apariciones y un vía crucis en la montaña.

Pero todo tiene su argumentación, aunque sea penosa:

Siempre que el Ejecutivo central ha sido interpelado por la asistencia a este evento, han aludido a su carácter histórico. “España ha venido participando en el encuentro desde hace más de 40 años, en el que, además de debatirse cuestiones relacionadas con la paz y seguridad internacional, se realizan otras actividades de ámbito social”, apuntan en la respuesta remitida a los senadores. Entre los eventos del encuentro, reseñan que se celebran actividades porque “en sus orígenes hubo una alta participación de capellanes castrenses”.

Como se ve, este despilfarro no es cuestión de un pronto de alguno de nuestros gobernantes, sino una decisión de política de Estado, consensuada por PSOE y PP.  Además, ninguno de los cuerpos militares es ajeno:

La senadora Mora también  preguntó al Gobierno por el resto de asistentes de los Cuerpos de Seguridad. En esa contestación el Ejecutivo aseguró que acudieron seis representantes de la Unidad Militar de Emergencias, once de la Guardia Real, 15 del Ejército de Tierra, 14 de la Armada, 31 del Ejército del Aire y tres del órgano central (Ministerio). En total, 95; cuatro de ellos capellanes. Por su parte, el diario El País llegó a cifrar en 129 los participantes que acudieron con los gastos pagados con dinero público.  Defensa no ha respondido a esta cuestión.

¿Cuándo cesará esta vergüenza?

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Soldados de más de 45 años: ¿nuevos privilegios?

Fuente:  Elaboración propia:  Soldados de más de 45 años:  ¿nuevos privilegios?

Un nuevo debate sobre el militarismo y sus múltiples privilegios se está colando de rondón en los medios militares, pero está pasando desapercibido en los medios civiles.

Os ofrecemos un nuevo documento de 51 páginas en el que analizamos la problemática que genera el Ministerio de Defensa con el mal trato habitual a sus soldados.  Esta vez concierne a los soldados que tienen más de 45 años y que Defensa considera que ya no son aptos para prestar servicio:

Como resumen de nuestra propuesta, aquí os presentamos las líneas generales:

1.- Hay que relacionar el problema de los soldados y marineros de más de 45 años con el contexto general de sobredimensionamiento en personal del Ejército español. En
2017 se han presupuestado 4.530 millones de € (3’29 millones de € más que en 2016),el 59’3 % de lo que va a gastar el Ministerio de Defensa.  Asumir estos soldados hasta su jubilación plantearía nuevos problemas de gasto militar.
2.- El problema del sobredimensionamiento del personal militar no responde a las necesidades defensivas del Estado español, pero sí conlleva un gran despilfarro.
3.- Además, hay que contar con que el personal de la Guardia Civil es también personal militar y su existencia hace aún mayor el sobredimensionamiento del personal militar.
4.- Es un problema que deriva de la opción del Ministerio de Defensa por el personal joven. No quiere contratar personal mayor de 45 años y sí rejuvenecer sus plantillas en soldados y marinería.
5.- Es un problema específico del Ministerio de Defensa cuyas consecuencias se quieren trasladar al resto de las Administraciones Públicas.
6.- Ninguna solución justa puede conllevar militarizar la Administración Públicavolviendo funcionarios a los militares de + de 45 años por hecho de llegar a esa edad,contraviniendo principios constitucionales como el artículo 14, 23.2 y 106.2.
7.- Ninguna solución justa puede conllevar tampoco privilegiar a los mayores de 45 años militares (unas 7.000 personas en los próximos años de la legislatura) frente a los civiles (actualmente hay 1.810.444 personas civiles paradas de mayores de 45 años que no disponen de los privilegios que los militares sí.

 

 

 

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Una muerte innecesaria. Un peligro innecesario. Un absurdo innecesario.

Por Línea Vuelo

Queremos ser extremadamente delicados y prudentes con esto. Nada justifica la muerte de una persona, en este caso de un oficial del Ejército del Aire, el pasado 12 de octubre.

Y lo lamentamos. Lamentamos la muerte del capitán Aybar. Su muerte es absurda. Innecesaria. e injusta. Y triste.

Desconocemos las esperanzas e ilusiones del capitán Aybar. Desconocemos lo que, decía León Felipe preguntándose de cualquier otro, le hacía reír, o llorar, o estremecerse, o esperar en el futuro… No sabemos su biografía, seguramente similar a la de cualquier otra persona, y digna del mismo respeto. En el fondo somos tod@s un manojillo de fragilidades y esperanzas que merecer mejor destino que las penalidades en que nos acabamos.

Pero nada justifica una muerte así.

Y nos da rabia también, porque no era una muerte inevitable, ni siquiera asumible bajo ningún punto de vista. Y porque podía haberse evitado.

¿O era necesario salir con un fatídico avión de guerra para el goce ególatra de los políticos que tal ordenaron?. ¿No podían haber prescindido de tal decisión los que ordenaron su salida?. ¿Era preciso malgastar una vida en un acto de este tipo, para pavoneo de los políticos que dispusieron tal exhibición?. ¿Merece la pena?. ¿Se la merece a alguien?

Una muerte por nada. Por engrandecer el ego de los políticos que quisieron exhibirse con las galas de los aviones de guerra, que eso es moneda común entre los de arriba en cualquier latitud del planeta. Podría haberse evitado. con tan solo haber dispuesto otro tipo de exhibición. O de haberla cancelado por completo.

Ahora los parabienes, las medallas al mérito, los discursos huecos… Pero, ¿valen de algo? ¿Sólo para ocultar tras la cortina de humo de sus oropeles la responsabilidad política de quienes ordenaron salir a un desfile descabellado a los pilotos?

El disimule, el signo de los tiempos de política oficial y polvorienta.

El desfile ha costado una vida. ¿Es un precio proporcionado?  ¿Y es que nadie le pedirá cuentas a los promotores de estas decisiones?

Cuentas por la muerte del piloto, lo más caro e inaceptable de la jornada.

Y cuentas por el dispendio económico provocado para vanagloria de los que “nos representan” jugando al viejo cuento del rey desnudo.

Pero la cosa es más grave, porque el hecho en sí ha despejado una segunda preocupación, hasta ahora opacada, que es la de la ciudad cautiva de Albacete.

El piloto, en un acto que merece consideración, se inmoló para evitar que el avión averiado cayera sobre poblado. Sobre la ciudad que está a escasos kilómetros de la base de Los Llanos, donde se entrenan los pilotos de la OTAN. Para evitar una desgracia de consideración en la que, parece ser, nuestros próceres no han caído en la cuenta.

Pero el hecho es que la cercanía de la base a la ciudad es una servidumbre, además, insoportable para Albacete, que se ve a diario amenazada de catástrofe. ¿Es un precio a pagar por los albaceteños mantener la base militar de los Llanos?.  ¿Deben sufrir el permanente peligro de los aviones de guerra?, ¿de unos aviones de guerra con demasiados fallos y errores que los políticos que deberían ser responsables no han querido abordar?

Aquí los políticos tampoco responderán, como no responden del peligro de las otras bases militares que amenazan de catástrofe a poblaciones cautivas en Torrejón de Ardoz, o en Zaragoza, o en Bardenas, o …

Porque lo que para la gente del común es un precio inasumible a pagar, para los que mandan y nos sobrerepresentan es pura calderilla de la que ni siquiera se preocupan.

Al fin y al cabo, siguen pensando que hay vidas de primera y vidas de segunda.

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El Ejército del Aire defiende a Rajoy y a la monarquía contra un cabo

Imagen de Chairman of de Joint Chiefs of Staff

Fuente:  El País.

A muchos el término justicia militar no nos suena bien.  Huele a rancio, a anacrónico y a muy parcial.

El caso que nos ocupa es el de un cabo al que quieren expulsar del Ejército del Aire porque, supuestamente, ha realizado los siguientes hechos:

El perfil de Facebook ya ha desaparecido, pero en 2015 un tal Juanito Ávila estuvo, como tantos otros internautas, comentando la actualidad política española. Varios de esos comentarios, en algún caso enlaces de YouTube compartidos en su muro, le han costado a un cabo del Ejército del Aire un procedimiento sancionador por falta muy grave. El instructor propone que sea castigado con la resolución de compromiso, es decir, con la expulsión. La Fuerza Aérea cree que ha incumplido el deber de fidelidad a la Constitución y ha emitido públicamente expresiones contrarias al presidente del Gobierno y otros ministros y a la Corona. El régimen disciplinario de las Fuerzas Armadas prohíbe mostrar preferencias políticas.

Como se ve, la libertad de expresión en las Fuerzas Armadas no existe.  Y menos aún si se trata de opinar sobre la superioridad, monarquía incluida.

Las pruebas son especialmente contundentes:

El procedimiento, a cuya documentación ha tenido acceso EL PAÍS, se basa en varias capturas de pantalla y en el testimonio de otro militar

El compañerismo tampoco existe en las Fuerzas Armadas, sobre todo si se trata de defender a la superioridad, monarquía incluida.

¿Le habría denunciado el mismo teniente si las presuntas ofensas fueran contra un presidente de la República o contra un jefe de gobierno de izquierdas?  Je, je.

Del peligro de opinar en las Fuerzas Armadas también dan la prueba palpable:

En otras se enlazan noticias de prensa, como “El sueldo del Gobierno subirá cuatro veces más que las pensiones”, o “Rajoy dilapida la ‘herencia recibida’ y saquea 25.000 millones de la hucha de las pensiones”

Sin duda el cabo puede ser considerado como antisistema y tildado de caboflauta.  Sobre todo si tenemos en cuenta la amplísima difusión que tenía su perfil de Facebook:

Otra de las imágenes muestra que el usuario, que tiene 14 seguidores y no menciona cuál es su profesión, ha compartido un vídeo titulado “La monarquía es innecesaria”

Contra ataques de este tamaño es lógico que tiemblen las instituciones. Y si no, fíjense en David apedreando a ese Goliat grandullón y antidisturbios.

Pero volvamos al tema de la justicia militar, que en el siguiente párrafo queda claro que será muy militar, pero poco justa:

Durante la instrucción, el cabo J. F. A. negó ser el autor de esos comentarios, incluso tener cuenta de esta red social. Su mujer, que declaró dos veces, testificó que fue ella la que creó la cuenta y comentó las noticias desde el portátil que compartían ambos. El instructor no la cree. Su declaración es “inverosímil e inconsistente”, señala en la propuesta de resolución. El instructor reconoce que no llegó a pedir a Facebook que identificara los registros de servidores del correo electrónico asociado a la cuenta “por imposibilidad legal”. Y señala que su conclusión sobre la autoría se basa en “pruebas indirectas o indicios”.

Pero, claro, como prima el concepto de escalafón, más sabrá el juez instructor, oficial por los cuatro costados, que un cabo y su esposa y más podía su previa sabiduría que los propios testimonios de ambos.

¿In dubio pro reo (ante la duda, a favor del reo)?. Fruslerías.  Para qué, si existe el escalafón militar que aclara todo de manera automática y fácil.

El caso, en primera instancia, fue archivado:

Inicialmente la denuncia del teniente de la base de Torrejón, que derivó en un expediente administrativo, no tuvo consecuencias. Un comandante de la base investigó el caso y concluyó que no se había podido comprobar si la falta disciplinaria —entonces se consideraba solo grave— la había cometido J. F. A. “Puede ser cualquier usuario el que esté detrás de ese perfil”, escribió en el informe de archivo. “De la documentación aportada así como del resto de diligencias practicadas […] se obtiene que no existen motivos suficientes para acusar […] ya que una página en la citada red social se puede hacer con el nombre que se quiera y no se puede tener […] la seguridad de la autoría de los hechos”, añadió.

Pero, el general jefe de la base aérea de Torrejón remitió el caso al Mando de Personal que abrió expediente disciplinario.  Parece ser que el general jefe de Torrejón incluyó en el expediente dos datos relevantes:

menciona que al cabo se le está instruyendo un expediente para determinar sus condiciones psicofísicas, es decir, para valorar si ya no cumple las condiciones necesarias para el servicio y si tiene derecho al retiro, que significa cobrar una pensión de 750 euros mensuales hasta su jubilación. Tras recordar que el cabo “actualmente no ocupa destino”, acuerda archivar el procedimiento previo y remitir los antecedes al Maper.

Y aquí parece que está la nueva clave del caso, el acoso entre compañeros, eso que en las películas de guerras nos venden como sacrosanto e inviolable, la confianza ciega en el compañero, el apoyo sin restricciones, el no dejar atrás a nadie:

Tanto para la esposa de J. F. A. como para su abogado, ahí radica la clave de la reapertura de un caso que ya había sido archivado por un instructor por falta de pruebas. “Se están dando prisa por eso. Quieren que se vaya a la calle con una mano delante y otra detrás”, asegura la mujer del cabo. Según su relato, el militar que dio el parte contra su marido y el capitán que declaró en el procedimiento son amigos y tienen una mala relación con él. “Es un caso claro de acoso que ha provocado una depresión y ataques de ansiedad a mi marido. No tienen ninguna prueba contra él, ni un correo ni nada que demuestre que eso lo escribió él”, añade. Ese supuesto acoso nunca fue denunciado. “Ahora él se arrepiente de no haberlo hecho”, dice la mujer.

Como se ve, o las películas son mentira, o los valores de compañerismo que dice enseñar lo militar son mentira.

¡Ah, será por eso! Ahora recordamos las razones por las que hicimos objeción de conciencia al servicio militar.

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¿Revisar el régimen profesonal de la tropa o cambiar de modelo?

Por Biheta

Nos provoca la pregunta que pone título a esta entrada el debate que tuvo lugar en la Comisión de Defensa del pasado 24 de noviembre de 2016, según aparece en el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados, Comisión de Defensa, Sesión número 2 y que dio lugar a la aprobación de una subcomisión que estudiará la situación de la Tropa y Marinería, con especial atención a los soldados que llegan a la edad de 45 años con compromisos de permanencia de larga duración y que, al llegar a dicha edad, a tenor del artículo 10 de la actual Ley de Tropa y Marinería, no se permiten nuevos reenganches y deben abandonar el ejército.

El contexto de dicha comisión venía alimentado por una sorda pero continua presión de algunas asociaciones de militares, principalmente AUME, para que el gobierno derogase este impedimento, permitiendo que los soldados y marineros mayores de 45 años pudieran seguir en el Ejército superada esa edad, así como por dos pasos mediáticos de cierto recorrido: la caminata a pie desde Badajoz hacia Madrid de dos exsoldados, Fernando Tello y David Rodríguez, concernidos por esta situación y la anunciada manifestación para dos días después de la celebración de la comisión en la capital de cientos de militares en reclamación de una solución a su “despido” inminente.

Con estas premisas, el grupo de Podemos presentó al Parlamento una Proposición No de Ley (PNL) para instar al gobierno a abolir el referido artículo, proposición que fue enmendada por Ciudadanos y que posteriormente motivó la petición por el PSOE de que en vez de abordar este asunto en una proposición No de Ley, se creara una subcomisión específica para que, con participación de expertos varios, asociaciones, gobierno, etc., se pudiera emitir un dictamen al gobierno con las conclusiones y las medias que el parlamento considerara se deberían tomar.

La discusión de la PNL de Podemos y de la propuesta de crear la referida subcomisión se debatieron, como decimos, en la segunda sesión de la Comisión de Defensa, el día 24 de noviembre. La lectura de las intervenciones nos ha llamado la atención y, en nuestra opinión, intenta poner el carro antes que los bueyes, lo que, si es que no se pone remedio, vendrá a resolver el problema no resolviendo nada, o agravándolo.

¿Cómo definen en problema?

Es evidente que la definición que se haga de un problema, el cómo se enmarca, predetermina en cierto modo las respuestas que puedan darse al mismo. En este caso, como iremos viendo, la mirada al problema desde una determinada óptica (cuando hay al menos otra bien diferente, más compleja y más incómoda también) conlleva que la solución previsible no pueda ser sino dar un giro de tuerca más y en la mala dirección al problema real, agravándolo.

Para entender lo que, acuciados tal vez por la agenda mediática, preocupa a sus señorías, hemos leído las actas con el debate mantenido entre los diputados de la comisión de defensa referida:

Lo define bien la diputada Zaida Cantera de Castro, del PSOE, la promotora de la iniciativa de crear la subcomisión de estudio, cuando dice

Los militares profesionales de tropa y marinería temporales alcanzan los cuarenta y cinco años: en ese momento no se les renueva el compromiso de larga duración porque -todo hay que decirlo- así lo establece la ley.

Que este es el problema y no otro, es, al parecer, algo en lo que está de acuerdo todo el arco parlamentario, con un pequeño matiz, en este caso del diputado Tarno Blanco, del PP, que lo redefine como cuestión del envejecimiento de la tropa, lo cual afecta a la operatividad de la misma, porque, al parecer, una tropa vieja, a diferencia de otros sectores, es inservible (no así un gobierno empolvado y viejuno, donde, daría la impresión, la vetusta e inamovible experiencia es un grado). Lo dice así

Hay muchos problemas en la tropa, pero el principal -lo ha dicho la representante del Grupo Socialista- es su envejecimiento, la falta de operatividad de la fuerza, porque nos encontramos con tropa envejecida que no puede cumplir sus funciones. En todo eso es en lo que tenemos que trabajar en esa subcomisión.

Podríamos señalar, no sabemos si a modo de anécdota o para alegrar la mañana a los lectores, que a esta definición del problema, se aportó la meritoria contribución desde el grupo mixto de otro enfoque tangencial, el del diputado Salvador Arméndariz, quien malgastó la oportunidad de exhibir su innegable talento para explicar su punto de vista acerca de Rita Barberá, a la que rindió homenaje en una especie de salida del tiesto

… Quiero trasladar mis condolencias a su familia, a sus amigos, también a la familia del Partido Popular, y trasladar al señor presidente y a todos los compañeros de esta Comisión una cierta sensación de amargura en ese final, un sabor amargo porque diera la sensación de que en esta democracia no rige la presunción de inocencia. Hoy no podemos decir otra cosa, sino el hecho de que esta persona no podrá defender su honor frente a las acusaciones…

Ya lo ven, la Comisión de Defensa no siempre trabaja con igual intensidad.

A partir de esta definición del problema unánime (y quitando el punto de color del diputado Salvador Armendáriz), podemos encontrar matices, como, por ejemplo, los de Ciudadanos cuando dice que para solucionar “el problema” hace falta cambiar la ley de tropa y marinería. Lo dice así el Diputado Gutiérrez Vivas, quien en un exceso de énfasis llega a considerar a estos soldado con contrato de larga duración como funcionarios (que no lo son) despojados de sus derechos

… todos queremos -por lo menos Ciudadanos lo quiere- cambiar esta ley de los cuerpos de tropa y marinería, porque es injusto lo que se está haciendo con estos trabajadores, funcionarios y miembros de las Fuerzas Armadas,

O los de Podemos, que señalan que todo esto es un caso claro de lesión de derechos laborales que se soluciona restituyendo a los militares estos derechos, como fija en su intervención el diputado Alonso Cantoné cuando afirma que

nosotros desde hace tiempo siempre hemos considerado que el modelo diseñado era injusto, que en cierta forma afectaba a la dignidad de los profesionales porque estaba generando una precariedad laboral, igual que en otros sectores, que además no se compensaba con aquello que sí recoge la ley, que son los derechos, que es la capacidad de apoyar, formar, titular y empoderar a esos militares para que una vez hayan acabado su periodo puedan reintegrarse lógicamente en la sociedad con todas las capacitaciones para hacer cualquiera de las profesiones que hayan podido desarrollar durante su tarea militar, que no necesariamente tiene que ser militar.

O la lista desplegada de medidas que la diputada Cantera de Castro desplegó y a las que luego nos referiremos.

En suma, el problema se define como una situación de agravio de los soldados y marineros que por ley tienen que abandonar el ejército al cumplir los cuarenta y cinco años, perdiendo su carrera y poniendo a sus familias en grave situación. Y definido así el problema, únicamente cabe una solución: desenredar el entuerto y cambiar la ley, como pidió Podemos en su Proposición No de Ley, presentada por el portavoz de dicho grupo parlamentario en la comisión de defensa y por el portavoz del grupo parlamentario en aquel entonces.

Nos queda una duda: ¿es ese el problema? Lo abordaremos un poco más tarde, para centrarnos ahora en otros aspectos del debate igualmente enjundiosos.

El origen del problema

De algún modo, definido el problema de la manera explicada, el origen del mismo no puede sino encontrarse en la supresión del servicio militar y el establecimiento de un ejército profesional, como dice el diputado del PP Mateu Ísturiz,  en su intervención:

Hemos llegado a esta situación precisamente por una actuación del Gobierno del Partido Popular, la Ley 17/1999, que eliminó el servicio militar obligatorio.

Pero la supresión del servicio militar obligatorio generó una ansiedad en la sociedad española en el sentido de que querían unas tropas profesionales para estar a la altura de las circunstancias y una profesionalización en el cumplimiento de las tareas asignadas por la pertenencia a ciertos organismos internacionales y tener una proyección exterior en aquellas misiones en las que participábamos.

Mateu ofrece una explicación no sólo falsa en cuanto al origen del problema, sino también claramente manipuladora en la propia interpretación del fin de la mili como una especie de concesión natural y liberal del PP (y no como consecuencia de una lucha antimilitarista que erosionó suficientemente la legitimidad de esta larga e inmoral servidumbre, usada además como escuela de control y adoctrinamiento por el franquismo que al parecer no existió en el relato de la derecha) y de lo que querían los españoles (lejano por cierto tanto al intervencionismo internacional, como a la descarada alineación con las políticas agresivas de la OTAN, el aumento del gasto militar y los demás problemas que aquejan a la sociedad por culpa del militarismo impuesto).

Sin embargo, este origen del problema definido por el PP es compartido por los demás, que lo cifran de uno u otro modo en la aplicación de la actual Ley de Tropa y Marinería, con la que se quiso regular la condición de los militares con contratos de larga duración.

Podemos preguntarnos de nuevo si el origen del problema es, como se dice, la supresión de servicio militar y la profesionalización de las fuerzas armadas. Anticipamos que, en nuestra opinión, tampoco.

Las previsibles soluciones

A pesar de que las intervenciones de los diputados en la ya tantas veces referidas segunda sesión de la comisión de defensa señalaron que debería esperarse al trabajo de la subcomisión, con la aportación de informes de los diversos departamentos ministeriales y la comparecencia de expertos por definir para ayudar a los diputados a elaborar su propuesta al gobierno, lo cierto es que en la propia sesión ya se anticiparan las soluciones, todas ellas previsibles, al asunto tratado.

Comencemos por las que planteó Podemos con su PNL, rechazada en esta sesión de la Comisión de Defensa para dar lugar a la subcomisión que en teoría debe abordar de forma más global el problema.

Podemos, que como decimos asumió la propuesta de la AUME y su enfoque como un problema de derechos laborales de los militares, propone romper el nudo gordiano:  si el problema es el artículo que prohíbe permanecer en el ejército a estos soldados entrados en años, suprímase el artículo para que permanezcan en servicio. No sabemos si en calidad de soldados veteranos de tropa y marinería, o pasando a algún otro grado militar en el ya abigarrado escalafón (aprovechemos para apuntar una de las aristas del verdadero problema de gigantismo de nuestro desmesurado ejército), o, peor aún, ingresando como funcionarios en cualquier otra administración que se preste.

Podríamos apelar a la locura de convertir sin más a estos soldados en fijos del ejército, incrementando más aún el grave problema de sobredimensión de nuestro ejército y sobrecargando los ya inmorales presupuestos militares con salarios y emolumentos para cuando accedan a la reserva, o la más insensata solución de convertirlos en funcionarios o privilegiarlos con una vía de acceso directo en otras administraciones, solución no sólo peligrosa por lo que supone de militarización de la administración pública, sino también por contravenir el principio de igualdad de todos los españoles en el acceso a un trabajo y porque supone un verdadero agravio comparativo frente a los millones de parados sin privilegio alguno, y porque contraviene el principio constitucional de concurrencia y competitividad en el acceso a la función pública, aspectos que, en aras a atender a las reclamaciones de los militares, Podemos no ha valorado suficientemente.

La misma solución, pero diciendo que no es la de Podemos, es la que parece desprenderse de las palabras del diputado de Ciudadanos Gutiérrez Vivas, para quien, además, la ley no ha garantizado los esfuerzos de reintegrar a otros nichos laborales a estos militares, con lo que se supone que además querrá potenciar este aspecto a futuro, y añade, algo lacrimosamente,

La realidad es que esto no se ha hecho y estas personas se ven abocadas a perder su condición de militares en activo, su empleo, y pelear en un mundo laboral que para ellos es en muchas ocasiones desconocido, sin la adecuada competencia y en desigualdad de oportunidades con otras personas, y más en un momento de crisis en el que el propio mundo laboral está en plena reestructuración.

No nos imaginamos lo que pensará el tal Gutiérrez de los trabajadores en paro de larga duración, los jóvenes parados y sin fututo, los subempleados, empobrecidos y demás categorías que pelean en un mundo laboral desconocido y de feroz competencia, que en parte es cual es gracias a los partidos que aprueban y sostienen las políticas neoliberales diseñadas desde las instituciones más retrógradas de Europa en beneficio de la élite. Y, casi, no nos lo queremos llegar a imaginar.

Para el PP, en boca del diputado Tarno Blanco, la solución pasa por aggiornar la ley de tropa y marinería, como no puede ser menos, pero no por suprimir el compromiso temporal, del que dice que es necesario para evitar el envejecimiento de la tropa que es suficientemente conocido por los soldados que firman los contratos de larga duración desde el principio, sino por potenciar más las actividades de SAPROMIL para ofertar salidas profesionales, ampliar las plazas en policías locales y otro tipo de convenios con las otras administraciones para que los soldados puedan concurrir a ellas, e incrementar las ofertas de plazas de las academias de suboficiales para los soldados que quieran optar alas pruebas de acceso

Quien planteó un cuadro más estructurado de temas a abordar fue la diputada del PSOE Cantera de Castro, que señaló

  • Formación técnica de los militares profesionales, con titulación homologada para la vida civil.
  • Obtención de titulaciones oficiales del sistema educativo general, principalmente de FP grado medio y certificados de profesionalidad.
  • Revisar el sistema actual de temporalidad de los compromisos de corta y larga duración para:
    • Garantizar mayor estabilidad y seguridad.
    • Que las FAS puedan aprovechar mejor su capacitación y experiencia para determinadas especialidades.
  • Tener en cuenta el rejuvenecimiento de los efectivos para la escala, pero con un margen de discrecionalidad mayor que el actual sistema.
  • Fomentar vías para que los soldados que abandonen las Fuerzas Armadas puedan reincorporarse y cuando lo hagan estén altamente cualificados.
  • Fomentar las vías de incorporación al mercado laboral.
  • Planes de formación ocupacional con itinerarios individualizados, en colaboración con el Ministerio de Empleo.
  • Reserva de plazas en las convocatorias de empleo público del conjunto de las administraciones públicas
  • Mejorar el SAPROMIL tanto en número de ofertas como en perfiles
  • Habla del pago de 7.200 euros anuales a los soldados y marineros que superan los 45 años y solicitan pertenecer a la reserva de especial disponibilidad y pide analizar esto desde el punto de vista social y económico.

Definido el problema de los soldados de 45 años del modo en que lo hace la Comisión de Defensa, es lógico que las soluciones no puedan moverse mucho del marco de las propuestas señaladas, muy deprimente porque, de ponerse en práctica, no harán sino agigantar un problema ya de por sí desmesurado y que heredamos desde el franquismo, el enorme e innecesario ejército que mantenemos, tanto en efectivos como en mandos, un problema, éste sí, que requiere solución, pero una solución que levanta ampollas en una derecha militarista y con amplia complicidad con la oficialidad militar, la cual se vería muy afectada por una solución real del problema, y en una izquierda deslumbrada por la cada vez menos posible idea del ejército democrático y del pueblo y, por qué no decirlo, cada vez más separada de la visión pacifista y antimilitarista que promueve un cambio de paradigma e la idea de seguridad, para centrarse en la seguridad humana y en la apuesta por desinventar el modelo de defensa vigente para asumir, de forma gradual y en paralelo, la consolidación de una defensa social noviolenta (en la línea de la defensa de los derechos sociales que ya se efectúa en tantos campos por organizaciones diversas, de índole ecologista, feminista, de derechos sociales, solidaridad, etc.).

El trabajo de la subcomisión

La subcomisión se pretende nutrir de diversos instrumentos de trabajo:

  1. informes y comparecencias del gobierno y de diversos departamentos del Ministerio de Defensa.
  2. expertos que no se han definido
  3. la opinión de varias asociaciones de militares. Concretamente se citan AUME, Asociación de Tropa y Marinería Española y con la Asociación profesional de suboficiales.

Con este coro tan poco plural es altamente improbable que se aborden los problemas reales del gigantismo del ejército, de su evidente falta dé lógica, de la desmesurada proporción de un mando por cada 1´7 soldados, de la abundancia de oficiales en todo el escalafón, desde generales, donde contamos con muchos más de los que la ley permite, descendiendo por lo diversos grados; de la existencia de una reserva para los oficiales que permite que pasen a una situación de retiro previa a la jubilación en la que pueden compatibilizar el cobro de un salario militar por no hacer nada con un trabajo en lo privado y que nos cuesta más de 500 millones de euros del presupuesto, de la propia dimensión justa de las fuerzas armadas, del desmesurado, despilfarrador y poco transparente gasto militar español y, más allá de ello, de para qué queremos un ejército y cuáles son los objetivos que hay que defender, cuales los riesgos, amenazas o enemigos y el papel que quiere desarrollar en todo esto España.

Resolver el problema real implica reducir drásticamente el ejército, pues es innecesario y costoso y su mantenimiento impone restricciones en necesidades básicas de la sociedad, pero si la solución que se busca  va a pasar por consolidar el gigantismo del ejército, creando más fijos, la insostenibilidad del modelo será cada vez más importante.

Sin embargo, tal vez alguien levante en esta subcomisión el dedo para indicar, como el niño del cuento, que el rey está desnudo, que donde sitúan el problema sólo está un señuelo, y que el verdadero problema exige algo más que estudiar la situación de los soldados veteranos y de algo distinto a mantener la actual y desmesurada estructura y dimensión del ejército.

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Convocatoria de oposciones del estado: 629 plazas para Defensa y 557 para el resto de ministerios

El BOE de 8 de mayo de 2014 convoca 1.186 plazas libres para personal fijo, mediante oposiciones del Estado.

Sorprende comprobar que la inmensa mayoría de estas son para el MInisterio de Defensa, como se ve en el siguiente gráfico.

Las plazas convocadas para Defensa son en concreto:

  • 41 plazas como personal laboral fijo con las categorías de Titulado Superior de Gestión y Servicios Comunes, Titulado Superior de Actividades Técnicas y Profesionales y Titulado Superior de Actividades Específicas, en el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos, según Disposición numero 4.988, Resolución de 27 de abril de 2017, de la Dirección General de la Función Pública, del Ministerio de Hacienda (ver en BOE).
  • 390 como personal laboral fijo con las categorías de Oficial de Gestión y Servicios Comunes y Oficial de Actividades Técnicas y Profesionales, en el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos, según dispòsición 4990 Resolución de 27 de abril de 2017, de la Dirección General de la Función Pública,(BOE)
  • 28 plazas como personal fijo con las categorías de Titulado Medio de Actividades Técnicas y Profesionales y Titulado Medio de Actividades Específicas, en el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomosm según disposición 4991 Resolución de 27 de abril de 2017, de la Dirección General de la Función Pública (BOE)
  • 170 plazas, por acceso libre, como personal laboral fijo con las categorías de Técnico Superior de Gestión y Servicios Comunes, Técnico Superior de Actividades Técnicas y Profesionales y Técnico Superior de Actividades Específicas, en el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos, conforme a Disposición 4992 Resolución de 27 de abril de 2017, de la Dirección General de la Función Pública BOE

Vista la convocatoria de funcionariado que se realiza y publicita como una gran oferta de empleo, no queda sino decir que lo que se oferta es militarismo, no funcionariado. Otra vez más un evidente agravio comparativo  y una elocuente muestra de lo que el PP entiende por políticas sociales y por refuerzo del funcionariado.

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La Guardia Civil tiene 33.999 pisos por toda España

Imagen de Landahlauts

Fuente:  Público.

Los privilegios de los militares no acaban nunca.  Ahora hablamos de la vivienda y los guardias civiles.

Su queja es amarga:

La Guardia Civil mantiene sin casa a más del 60% de la plantilla

¿Qué otros funcionarios tienen un parque de vivienda a su disposición para el 40% de su plantilla? ¿Qué otros funcionarios tienen estos privilegios?  ¿Qué otro ministerio da casa a sus funcionarios?  Pues sí hay otro:  Defensa.

La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC)

considera “un agravio” esta situación mientras la Dirección General acordaba hace unas semanas destinar 50.762 euros a reformar uno de sus pisos para alojar al director general de Tráfico , Gregorio Serrano , en una intervención que incluía partidas como un falso techo de escayola valorado en 2.325 euros, un armario corredero de 2.392 y una inversión de alrededor de 4.000 en tarima flotante de roble.

Parece que el problema está claro, la Guardia Civil, privilegia a los altos mandos frente a la tropa:

La política de vivienda de la Guardia Civil no acaba de resultar favorable para su tropa (agentes y cabos), a la que están destinados solo 27.942 pisos de los 33.999 que posee el instituto armado, una cifra claramente insuficiente cuando 65.641 de sus miembros tienen esa categoría.

La asociación reclama al cuerpo “normas sociales” para repartir esas viviendas ya que la actual regulación da preferencia en las unidades territoriales a los mandos, con sueldos más elevados que la tropa.

Esa misma normativa de derecho preferente para ocupar viviendas en la sede del instituto armado a cargos de libre designación como los asesores del director general -fue corregido para dejarlos “a disposición ” del director- y el jefe de su secretaría, así como a su chófer y al de su jefe de gabinete.

Y, la verdad, es que estaríamos de acuerdo en no privilegiar a los mandos frente a la tropa, o, al menos, igualarla en comparación con los oficiales.

Pero a nosotros de esta noticia lo que verdaderamente nos llama la atención es el inmenso imperio inmobiliario de la Guardia Civil:  33.999 pisos a lo largo de toda España.  En zona rural y urbana, céntricos y periféricos, en lugares idílicos y en otros más modositos.

Ya lo quisiera cualquier inmobiliaria de postín.

¿Vivienda social?  No, nos dirán desde el Gobierno del PP.  Es un gasto que no podemos asumir.  Sin embargo, tanto PP como PSOE han ido, poco a poco construyendo, con el dinero del Estado, más casas cuartel y más pisos para los guardias civiles.

¿No es un privilegio?

¿Cuántos civiles, funcionarios también, tienen sueldos de menos de 1.500 o de 1.300 € y posibilidad de casa pagada?

¿No se ve una necesidad que los civiles y la gente del común de los mortales también tengan acceso a vivienda digna gratuita?

Hay que civilizar a la militarizada Guardia Civil.  Y también a sus privilegios, propios de tiempos que ya pasaron.

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Al menos 1’35 millones de € gasta Defensa a los curas castrenses

Imagen de Catalia Gracia Saavedra

Fuente:  El Diario.

En otras entradas hemos hablado del concepto de coste militar, todo aquello que no computa en los presupuestos del estado o cuya cuantificación es muy difícil o imposible de concretar y que, sin embargo, contribuye a subir el gasto militar de la sociedad.

Uno de los rubros que hemos incluido en este apartado ha sido lo que tiene que ver con lo religioso.

¿Qué tiene que ver con la defensa nacional el que los legionarios, guardia civiles, marinos, etc., se dediquen en Semana Santa y otras fiestas religiosas a llevar tallas en procesiones?  ¿Les pagamos también para eso, o es una manifestación religiosa que deberían hacerse al margen de uniformes y de actividades oficiales de los ejércitos?

Pero hay una parte de la relación Iglesia-Ejércitos que sí se puede empezar a cuantificar:  lo que se gasta el Estado en los curas castrenses:

  • 1 arzobispo
  • 5 vicarios, con cargo de general.  Uno para el Ejército de Tierra, otro para la Guardia Civil, otro para el Ejército del Aire, otro para la Armada y el último para la Policía Nacional.
  • 82 capellanes castrenses.

Sus sueldos los paga el Ministerio de Defensa con cargo al concepto 120 de retribuciones básicas y 121 de retribuciones complementarias.

“Sus retribuciones básicas se encuentran asimiladas a un nivel 26 de la Administración General del Estado”.

Mirando la legislación vigente, la retribución básica de ese nivel funcionarial prevista por el Ministerio de Hacienda para 2017 llega a 14.824 euros más otros 570 por cada trienio de servicio. Además, estos curas reciben un complemento de empleo que varía entre los 771 euros mensuales para los asimilados a comandante, los 807 euros para los capellanes con más de 15 años de antigüedad (como tenientes coroneles) y los 842 para los sacerdotes con más de 25 años (como coroneles), según el decreto que regula sus pagas.

También está previsto añadir al sueldo un complemento específico que va de 465 a 752 euros mensuales, según el Reglamento de retribuciones de las FFAA. Así, según la normativa, un capellán recién entrado en servicio percibiría unos 32.900 euros brutos anuales.

Su jefe, el arzobispo Juan del Río, ganó el año pasado 59.832 euros salidos de los Presupuestos Generales del Estado, según admite el Ministerio de Defensa tras una petición de acceso a información pública realizada por eldiario.es a través del portal de transparencia. Es un 5% más que en 2012.

Toda esta información devine de la contestación gubernamental a una pregunta de la socialista Zaida Cantera.

Es decir, los 82 capellanes más los 5 vicarios son 87 curas al servicio de las Fuerzas Armadas.  Tirando por lo bajo, suponiendo el sueldo más bajo posible y sin trienios, lo cual es mucho tirar por abajo, habría que multiplicar estos 87 curas por 14.824 € brutos al año, lo que nos daría un total de 1.289.688 € anuales, más los 59.832 que cobra el arzobispo, darían un total de 1.349.520 de € que paga el contribuyente, por lo bajo, a los capellanes castrenses.

Además, 77 capellanes han participado en misiones internacionales y, de ellos, más de la mitad han asistido en tres, cuatro, cinco y hasta seis misiones.

con el consiguiente aumento de sueldo.

¿Tienen algún sentido este oficio y su gasto consiguiente?

La Vanguardia nos informa de que:

La asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas está garantizada en España a través de los Acuerdos firmados en 1979 entre el Estado Español y la Santa Sede.

otra razón para acabar con dichos Acuerdos de 1979 y dar otro paso hacia la aconfesionalidad estatal.

Muchas veces hemos argumentado, aunque sea preguntado, que España pertenece a los militares.  Este asunto de los curas castrenses es otro ejemplo más de que las Fuerzas Armadas son un Estado dentro del Estado.  Y el enésimo ejemplo de despilfarro militar.

Cuando hablamos de transarme hay algunos ejemplos fáciles y rápidos para argumentar qué empleos son inncesarios entre el militarismo actual, además, con estos 1’35 millones de € se podrían implementar programas anuales que defendieran aspectos concretos que sí que tienen que ver con lo que realmente la sociedad quiere defender, la Seguridad Humana.

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Psicología militar

Imagen de Alejandro Rave

Fuente:  El Confidencial Digital.

El Ejército maneja una guía para que los mandos entiendan la química cerebral de los soldados.

El cerebro de los militares es tan crucial en su desempeño como la preparación física o la instrucción. En las Fuerzas Armadas españolas existe una serie de estudios y guías de ‘buenas prácticas’ para que los mandos tengan en cuenta la psicología a la hora de aplicar su liderazgo sobre las tropas, así como paliar los efectos del miedo o el estrés en situaciones de combate.

¿Cómo manipularles mejor?  ¿Cómo hacerles sentirse héroes cuando lo que hacen es quitar la vida a otros?  ¿Cómo hacerles sentir que siempre están en el lado de los buenos, aunque seamos nosotros los que promovemos las guerras en el Tercer Mundo?  ¿Cómo convencerles de que ellos siempre se defienden, de que nunca atacan a los demás?  ¿Cómo convencerles de que los asesinatos que realicen lo serán por un bien común mayor?  ¿Cómo manipularles para que no se sientan el enemigo de nadie y sí los defensores de todo?  ¿Cómo manipularles para que no sientan que su trabajo diario es mera violencia directa, estructural y cultural?

Pero lo que de verdad es necesaria es una guía psicológica que ayude a los soldados a entender la psicología de sus mandos.  Porque los mandos son el enemigo principal de los soldados y contra los soldados están hechos estos manuales de psicología militar que no son otra cosa que manuales de guerra y manipulación psicológica contra los soldados.

Lógico, es necesario que los soldados perciban la hipocresía de los mandos.  Es imprescindible que los soldados “comprendan” que los mandos necesitan manipular a los soldados para que sean ellos y no los mandos los que se enfrentan a las situaciones de peligro, los que ponen en juego su vida pensando que es por el bien de los compañeros.

Los mandos se quedarán atrás, sobre todo su plana mayor.  Ellos sufrirán mucho (sarcasmo) por las muertes de sus soldados.  Llorarán, incluso, al dar el pésame a sus esposas y familiares.

Es necesario que los soldados tengan guías psicológicas que les ayuden a asumir la violencia, la sumisión ciega, la imposibilidad de tener derechos y la obligatoriedad de asumir la cadena de mando sin pensárselo dos veces.

Aprenderán a alegar obediencia debida en cada instante en que la sociedad les demande por sus abusos y atrocidades.  Y los que se encuentren arriba en la cadena de mando aprenderán, con ayuda psicológica, a alegar que todo lo hicieron por el interés común superior.

Los militares, todos, necesitan ayuda psicológica.  Para eludir sus culpas, sus acciones violentas, su forma de vida antiética y antihumana.

Imaginamos que uno de los primeros temas psicológicos en los que les preparan es en sentirse agraviados por todo, en sentirse siempre las víctimas.  Lo demostrarán en los comentarios a este artículo.  Dirán que no sabemos nada de ellos, que gracia a ellos nosotros existimos, y que lo hacen por un mísero sueldo.

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