Tag Archive for Defensa Popular noviolenta

Concentración el 9 de noviembre contra las quintas maniobras con fuego real en Bardenas

 

Por 2018 Bardenas Libres

Asistimos a las quintas maniobras con fuego real en lo que va de año en Bardenas, las primeras desde que se anuncia en medios escritos por parte de Bardenas Libres el nuevo impulso de la campaña por el desmantelamiento de la base.

¿Será coincidencia?

Como era de esperar, estas maniobras han provocado la indignación en la zona y poco se ha hecho esperar la convocatoria de una nueva concentración, para el próximo día 9 de noviembre, por parte de la Asamblea Antipolígono. Una concentración que tendrá lugar en  la Plaza Nueva de Tudela a las 19.00 horas de la tarde, y a la que rápidamente se ha adherido la Plataforma Bardenas Libres 2018.

Según el comunicado de Bardenas Libres, llamando a participar en esta protesta,

Para nosotras, es inaceptable que estas tierras se usen para practicar la guerra, y sostener una industria inmoral como la armamentística, que genera millones de muertes y personas refugiadas. Las Bardenas deberían servir para todo lo contrario, deberían recuperar su uso y disfrute comunal, desde las buenas prácticas y aprovechamiento de nuestros recursos, de una manera sostenible social y medioambientalmente. Pero también, nos parece inaceptable que en la Junta de Bardenas, que hace mucho tiempo ya se posicionó en contra de estas instalaciones militares, se haya instalado la falta de conciencia y la inmoralidad de mirar para otro lado, y así seguir obteniendo pingües beneficios mientras nuestras tierras se ceden a los intereses de la OTAN. La Junta debería representar la voluntad de los vecinos y vecinas a las que representa, de una manera democrática y transparente. La situación y los tiempos que vivimos así lo exigen

Cada vez son más las razones que justifican el rechazo a este campo de entrenamiento para la guerra y más las personas conscientes que sienten que el desmantelamiento del polígono militar de Bardenas es una lucha imprescindible y urgente.

Para 2018 el Ejército tiene que decir si quiere prolongar el acuerdo que le une con la Comunidad de Bardenas Reales y que le permite el uso de este paraje como lugar de bombardeo, o si rescinde dicho acuerdo.

Y somos muchos los que creemos que sólo la presión social y la reivindicación política rotunda pueden conseguir que el Ejército “prefiera” abandonar este campo de tiro e irse  con su música a otra parte.

Share

Experiencias de los años 80 del siglo XX sobre conversión de la industria militar

Por Luigi Andreola

Nos ha llamado la atención el documento de trabajo, algo antiguo ya, efectuado por Augusto Varas para el Programa de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Serie Relaciones Internacionales y Política Exterior, en Santiago de Chile, del año 1991 y disponible en PDF con el título “Los dividendos de la paz: Desarme y conversión industrial”.

  1. ¡Una conferencia de Naciones Unidas para pensar la conversión de la industria militar!

El texto analiza y explica los resultados de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Conversión celebrada por Naciones Unidas en Moscú los días 13 a 17 de agosto de 1990, bajo el título “Conversión: Ajustes económicos en una era de reducción de armas”.
Hemos intentado rastrear esta conferencia por otros lugares, sin mayor éxito, por lo que sólo contamos, por ahora, con el trabajo del profesor Varas, al parecer asistente en la misma.

Según nos informa, dicha conferencia reunió a más de cien representantes de los ejércitos del “norte”, a representantes de las industrias militares más importantes, autoridades de los ministerios de relaciones exteriores y defensa, así como expertos tanto gubernamentales como no gubernamentales, técnicos e intelectuales, según informa el estudio.

Sorprende, en primer lugar, que frente a los pesimistas que nos hablan de la imposibilidad de transformar la industria militar en otra cosa, encontremos ejemplos históricos donde, aunque con pequeños y matizables logros, las instituciones internacionales y los Estados (principales causantes y promotores de las guerras y de las industrias de muerte) se hayan puesto a pensar en otro horizonte distinto.

Es más que probable que su perspectiva, e incluso el alcance de sus propuestas, nada tenga que ver con nuestras aspiraciones y con lo que nosotros haríamos, pero es indicativo el hecho de que de conversión de la industria militar (tema ahora casi vetado de las agendas políticas) se puede y se ha podido hablar, e incluso se han compartido experiencias efectivas de conversión y se han estudiado propuestas encaminadas a conseguir “dividendos de paz” de dicho proceso.

Volvemos a vivir un desbordamiento de la industria militar, de la guerra y del militarismo.

¿No sería posible ahora abordar la necesidad de políticas que reviertan tan nefasta dinámica y que aborden pasos graduales para la conversión de la industria militar?

Pero del estudio en sí, por lo que respecta a nuestro interés actual, podemos destacar varios aspectos que, a pesar de la antigüedad del texto, nos parecen rescatables para repensar nuestro contexto.

2) Consenso en lo ineficiente, antieconómico y empobrecedor de la industria militar

El primero de los aspectos clave, tras la carrera de armamentos protagonizada por las grandes potencias y sus satélites en la segunda mitad del siglo XX (tal vez ahora reemprendida con similar fuerza e influencia por parte de una industria militar más globalizada) es la claridad con la que se definen las características esenciales de este tipo de industria:

Múltiples problemas las aquejan en todas partes del mundo. Existe unanimidad entre los expertos y funcionarios de gobierno en que las industrias militares presentan los siguientes problemas:
– Tienden a duplicar los procesos de I+D y manufacturas;
– Presentan opciones restringidas y precios altos;
– Sus manufacturas son ineficientes y por tanto subsidiadas por razones políticas;
– Al ser costo-ineficientes restringen las opciones gubernamentales para definir una política de defensa adecuada y
– Su expansión es dependiente de las exportaciones, por lo que se aprueban exportaciones no deseadas o se compran para el mercado doméstico unidades no adecuadas para mantener una economía de escala mínima.

y

 No obstante estas semejanzas, la mayoría de las industrias de armas occidentales tienen intereses fuera del negocio militar

Nudos gordianos identificados entonces y vigentes hoy en día que convierten a los Estados en promotores cautivos de un gasto inútil, irracional y que nos endeuda y empobrece, para adquirir unos productos que no sólo no necesitamos, sino que son un despropósito tanto por su coste como por su mala calidad, todo lo cual no hace sino engordar la bola de nieve del gigante militar-industrial en detrimento de otro tipo de desarrollo, obligándonos a exportar armas y conflictos de forma expansiva, lo que genera efectos no deseados que se vuelven en nuestra contra en términos de inseguridad y sirven para dar una perversa vuelta de tuerca más a esta economía de guerra descabellada que nos lleva a un callejón sin salida.

Aprovechemos para decir que en el contexto de los años 90, con la apertura primero del régimen soviético y su renuncia a continuar en un carrera de armamentos que abocaba a las sociedades del otro lado del telón de acero al colapso, y más tarde con su desmantelamiento como Estado de la URSS y del bloque militar soviético, se abrió la posibilidad de efectuar políticas virtuosas de conversión de la industria militar y dividendos por la paz, pero mientras los Estados mostraron su debilidad para promover políticas públicas eficaces en esta línea y de obligar a la conversión de la industria militar de forma generalizada, las industrias militares aprovecharon para abrir nuevos mercados e inundarlos de armas en regiones y países proclives a emprender nuevas aventuras de guerra, lo que fomentó la inestabilidad regional en el oriente próximo y extensas regiones de centro de África y Asia, facilitando a su vez las opciones políticas de los halcones de la ultraderecha occidental y el nuevo ciclo militarista que vivimos ahora, por otra parte tan beneficioso para esta industria militar reacia a cambiar por sí misma y nuevo circulo vicioso en el que nos movemos.

Todos estos aspectos siguen siendo nudos gordianos a los que nos enfrentamos hoy y el hecho de que la industria militar, globalmente hablando, sea tan boyante negocio, no consigue eludir su gran ineficacia, su tremenda peligrosidad, el enorme agujero negro de deuda en que deja sumidas a las sociedades y su incapacidad para crear una economía socialmente útil y viable a medio o largo plazo.

3) Experiencias de conversión de los años 80.

Otro aspecto importante de aquella conferencia es que dio a conocer diversas experiencias exitosas de conversión de las industrias militares, de las que citamos algunas.

  1. Los diversos acuerdos de reducción de armas y fuerzas militares concertados entre occidente y el bloque soviético permitieron a la URSS reducir su gasto militar entre 1988 y 1991 un 14% en conjunto, desmilitarizando a 500.000 efectivos, una rebaja del 19´5% en compra de armas en estos dos años, y del 13´5% en investigación y desarrollo enfocado a lo militar, así como el desmantelamiento de dos divisiones completas del ejército, de dos barcos de guerra, dos cruceros, ocho submarinos y la finalización de los programas especiales de compra de armas emprendidos con antelación.
  2. Con el desmantelamiento de una parte de la producción de armas, parte de la industria alimentaria de la URSS contó a partir de 1988 con la fabricación de su maquinaria por parte de las antiguas industrias militares. La industria militar bajo el mando del Ministerio del Aire pasó a elaborar la maquinaria y equipamiento para el procesado de frutas y verduras, almidón, sirope, o macarrones y tallarines, por ejemplo. Ello a su vez implicó como efecto asociado un aumento de los salarios de los trabajadores del sector de entre el 10 y el 12 % (entendemos que porque la riqueza generada y puesta en el mercado hacía más rentables las empresas y más asumible el reparto de la facturación).
  3. De 1980 a 1990, con la puesta en marcha de programas de conversión, la industria militar soviética produce el 40% de los bienes y servicios anteriormente en manos de otras industrias y, por ejemplo, produce el 100% de las radios, televisores, equipos de video o máquinas de coser, el 77% de las aspiradoras, el 74% de las máquinas agrícolas, motores y noto-cultivadores, o el 66% de las máquinas lavadoras.
  4. En 1990 la URSS pretendía desarrollar a partir de 1991 la cifra de 540 proyectos de conversión que cubrían múltiples áreas como: a) producción de bienes de consumo y bienes de equipo para aumentar u productividad 1´9 veces; b) agroindustria, c) vivienda y equipos de salud, d) desarrollo científico y tecnológico en áreas clave (electrónica, que se preveía aumentara 3´7 veces su producción, medios ópticos de tratamiento de la información y medios de comunicación como fibra óptica y otros similares, equipos de aviación civil y tecnología espacial civil); e) alta tecnología, como superconductividad, satélites, nuevos materiales, etc. y f) barcos de uso civil.
  5. China, en 1989 también convirtió 2/3 de sus industrias militares (por aquella época al parecer bastante ineficientes) en usos civiles, 75% en aviación civil y espacial, 90% en barcos y 60% de la producción de “Norico Corporation”, y desarrollaba varias líneas de conversión: a) desclasificando de conocimientos de alta tecnología reservados antes a lo militar (cámara ultra-alta de vacío, cámara de choque electrón-positrón, cavidad de alta frecuencia, ciclotrón para iones pesados); b) Desarrollo de energía y transportes (en aviónica, carros de trenes, motores, plataformas de perforación, perforadoras hidráulicas para minería), c) equipo técnico para industrias (rayos X, ultrasonido, equipos de respiración, industria ligera, textil y alimentaria), d) maquinaria doméstica (máquinas fotográficas, ordenadores, artefactos eléctricos, bicicletas, lavadoras, de coser, televisores); e) Agricultura (fertilizantes); f) Industria aeroespacial (máquinas de tejer y lavar, refrigeradores, equipos de comunicación vía satélite, robots industriales, sistemas de control numérico para maquinaria, estaciones de televisión, centros de comunicación de datos vía satélite); g) Otros (alarmas de incendio automático válvulas de petróleo, cajas de medicina radioinmunológica, aparatos de medicina nuclear, aparatos nucleares de datación, perforadoras de petróleo, máquinas excavadoras, bombas eléctricas sumergidas, mini-carros, camiones pesados, buses de lujo para turistas…); h) alta tecnología (radiación para crecimiento de plantas, extracción de uranio y tungsteno, eritromicina, refrigeración por expansión de aero-turbinas en la recuperación de hidrocarburos livianos, controladores de alta temperatura, gas presurizado a alta temperatura para extracción de petróleo, convertidores compactos de baja energía). Para ello China tenía un plan para abrir mercados para más de 7000 nuevos desarrollos e ítemes civiles producidos por la industria militar.
  6. Polonia, por la misma época, a partir de su concepto de “defensa suficiente” reoriento su industria militar excedente a producir maquinaria (máquinas de coser, de escribir, cocinas, grabadoras, equipos de radio y video, grúas, plataformas móviles, mezcladoras de cemento, refrigeradoras, segadoras, maquinaria agrícola, motores, aviones ligeros, sistemas de radio-comunicación, botes de pesca y barcos, tornos, moledoras, prensas eléctricas…
  7. república Democrática de Alemania, mediante desmovilización de efectivos, uso civil de instalaciones y cuarteles, orientación civil de estructuras militares, retirada, eliminación y destrucción de armamento y equipos militares, reciclaje y descontaminación, transferencia al sector civil de material reutilizable.
  8. El estudio afirma que en occidente también se están produciendo por esas fechas experiencias de conversión de la industria militar, si bien no explica demasiado los ejemplos, poniendo énfasis en el caso italiano, en el que se indica que Italia pretendía desarrollar no acciones o programas concretos, sino una política transversal y pública de definición de una estrategia de conversión, desde una planificación avanzada a nivel de empresa, hasta una política nacional que identifique nuevas áreas de demanda y desarrollo, proporcionándose desde dicha política los recursos y estímulos precisos para el período de transición.

4 ¿experiencias a estudiar?

Todas estas experiencias tienen sus críticas, qué duda cabe, y sus limitaciones. Pero son experiencias reales que nos indican la posibilidad de emprender amplios cambios para parar la producción de muerte de la industria militar y desinventar el militarismo que la sostiene de forma gradual y transformando este desde su realidad de hoy hacia su completo desmantelamiento y sustitución por un modelo alternativo.

Podemos decir que las estrategias que hemos mostrado más bien inciden en una especie de diversificación de las industrias militares hacia fines civiles y de doble uso,  o que esa conversión iniciada no es irreversible y que, en cuanto han soplado vientos mas proclives al negocio de la guerra, han reenfocado su producción a la industria de la muerte.

También aquí resulta, como en otros campos del transarme, recordar que las estrategias de conversión de la industria militar no deben ser pensadas como mero recurso, complemento u opción de lo militar, sino como su alternativa, y que por tanto no es suficiente con la mera diversificación de la industria militar, ni tampoco con una conversión de ida y vuelta.

Grandes desafíos, como el del desarrollo de las zonas dependientes del monocultivo militar, el del trabajo y el trabajo decente de quienes hoy dependen de éste, el de crear procesos productivos que no agudicen la crisis consumista que padecemos, el desafío de la sostenibilidad y otros encontraremos en el camino.

Precisamente por todo ello nos parece adecuado el enfoque que proponía Italia, de necesidad de definición política de unos objetivos de conversión que marcaran toda una estrategia gradual, así como una serie de inventivos (y desincentivos) para desencadenar ese proceso de transarme en la conversión de la industria militar.

En nuestro actual contexto esto además exige cambiar el horizonte un paso más, pues no aspiramos a un mero cambio productivo, sino un cambio en el horizonte de un cambio más profundo de modelo económico hacia una economía del bien común, ecológica y de decrecimiento, que aspira también a un cambio del paradigma económico.

Pero el hecho de que existan tantos ejemplos, normalmente obviados o desconocidos, nos permite pensar nuestro horizonte un paso más allá de donde lo teníamos. Si en algún tiempo fue posible, en parte al menos, ello quiere decir que nos queda mucho camino por delante y que en éste no nos podrán decir que es una mera quimera.

 

Share

Foro AESMIDE 2017. Los militares quieren cariño y más dinero

Drakhart

Fuente: Infodefensa

La Asociación de empresas AESMIDE, constituida en 1984 por empresas contratistas con la administración pública, principalmente en el ámbito de la seguridad y defensa (según detalla su propia publicidad institucional) ha celebrado su tradicional Foro del mes de Octubre (vamos por la XVI edición, una por año), esta vez destinado a “Inversión, contratación pública y empresa: analizando el presente, mirando el futuro“.

El Foro celebrado en 2014, por ejemplo, se centró en la “Colaboración con las administraciones: internacional (OTAN), nacional, regional y local“. El de 2015 fue inaugurado por el Secretario de Estado de Defensa, Pedro Arguelles, y versó sobre los “Procesos de elaboración de los presupuestos generales del Estado“. Acudieron más de 300 empresas contratistas principalmente de los sectores de Defensa y Seguridad. Participaron en sus ponencias personajes del estilo de Julián García Vargas, ex ministro de Defensa; o el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Juan Antonio Carrasco y el Almirante Jefe de la Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada. El de 2016, sobre “La contratación pública hoy. Modelos de gestión y ejecución” fue inaugurado por el Ministro de Defensa Pedro Morenés, y contó, entre otros, con el Director General de Asuntos Económicos del Ministerio de Defensa, Vicente GImeno; o con el Jefe de la Jefatura de Apoyo a la Guardia Civil, del Ministerio del Interior.

El de 2017 ha contado en su inauguración con el Secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, del Ministerio de Fomento, y su conferencia inaugural “Planeamiento de capacidades militares” la desarrolló el Jefe de la División de Planes del Estado Mayor Conjunto (EMACON), contraalmmirante Benigno González-Aller. Han participado también el Director General de Política Comercial y Competitividad (Ministerio de Fomento), el Secretario de Estado de Comercio (Ministerio de Economía y Competitividad), Antonio García Rebollar, quien habló de “el apoyo a la empresa en los nuevos escenarios económico-políticos”; y el Director General de Patrimonio del Estado (Ministerio de Hacienda y Administración Pública) que se extendió sobre “La nueva ley de contratos del sector públcio”.

Sorprende este foro elaborado por AESMIDE, en realidad una asociación de empresas, principalmente contratistas con el sector de la defensa y la seguridad, que actúa a su vez como un verdadero lobby. Se trata de un foro de carácter anual trufado de militares y autoridades relacionadas con la defensa entre los ponentes principales y cuya “reflexión” se centra en la contratación y en los presupuestos.

Otro foro militar y de intereses y negocios militares al que Madrid le presta su hospitalidad, aunque esta vez, a diferencia de la feria de armas de HOMSEC; al menos no cuenta (que sepamos) con apoyo institucional municipal.

En la edición del foro de 2017, el contralmirante González-Aller arrojó la consabida reclamación de más dinero para inversiones militares y dejó caer que la OTAN ha dado un nuevo tirón de orejas a España por no invertir lo pactado en defensa. Un argumento de autoridad que a los militares les parece definitivo a pesar de dejar en muy mal lugar la soberanía en temas relacionados con esta materia: hay que invertir más en defensa porque lo dice la OTAN.

Para el Contraalmirante los militares no sólo necesitan cariño

Recibimos mucho cariño, pero no sólo necesitamos cariño, necesitamos apoyo económico. Esta institución está mal financiada y por eso estamos en estos foros, para que se nos conozca más

Pero al margen de esta anecdótica explicación, el Contraalmirante contó que se ha producido un cambio en el ciclo del planeamiento para garantizar lo que el militar llama estabilidad presupuestaria en materia de Defensa.

Hasta ahora los militares hacíamos una propuesta la Ministerio que era como una carta a los Reyes Magos porque nunca se podía satisfacer. En el nuevo planeamiento contamos con una previsión de recursos para que el resultado del proceso sea aplicable.

Hasta ahora el ciclo de planeamiento se inauguraba con cada gobierno a partir de la Directiva de Defensa Nacional, donde el Presidente de Gobierno fijaba las prioridades políticas para una legislatura. Una vez dictada esta Directiva, el ciclo tenia un plazo de cuatro años para ir planeando las “necesidades”. Y aquí venía la “Carta a lo Reyes Magos” que dice el contraalmirante, porque, para que el planeamiento tuviera en cuenta sus preferencias, necesitaban (previamente a la Directiva) influir en ésta para que las tuviera en cuenta, y cabía la posibilidad (en realidad más teórica que real, a juzgar por la política de defensa continuista de los gobiernos del PP y PSOE) de que un gobierno poco motivado empezara a romper con la lógica de gasto militar existente.

El nuevo ciclo intenta evitar esto, y se articula no en torno a cuatro años, sino en torno a seis años, con lo que las prioridades ya no dependen de las directivas gubernamentales, sino que las define el propio “ciclo”, que se inicia cuando el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) determina en un documento los escenarios posibles, las capacidades que van a  hacer falta para enfrentarlos. Luego este documento va a ser complementado por otros dos: uno que hace el Secretario de Estado de Defensa (SEDEF) en el que se establece el dinero disponible; el otro el que elabora el Subsecretario de Defensa, que establece cuánto personal va a necesitarse. Es aquí, dice el Contraalmirante en su explicación, cuando entra en juego la industria militar, proponiendo soluciones reales y asumibles para llevar a cabo los requerimientos de estos documentos.

De la lista de propuestas que se hace, el resultado es que el Ministerio elige las prioridades que pueden asumirse y comprometerse, asegurando así que, salga el gobierno que salga, éstas necesidades y prioridades queden garantizadas.

Desde luego este sistema pretende, se ve a las claras, desvincular las inversiones y el gasto militar de la orientación del gobierno que pueda salir y consolidar un gasto militar a gusto de los militares y, dicen ellos, “estable”, es decir, a resguardo de bajadas y que permita abordar sin problemas tanto las inversiones en armas, como el mantenimiento del conjunto de la defensa.  En otras palabras, con este nuevo ciclo de planeamiento los militares se desvinculan del poder político, se hacen independientes.

Se nos ocurren maneras mucho más creativas de cumplir con unos requisitos lógicos que garanticen inversiones necesarias y mantenimiento, como por ejemplo, reducir el secular e injustificado gigantismo de nuestro ejército, suprimir la reserva que consume más de 500 millones de euros para pagar a unos 15.000 militares que no hacen nada, o redefinir la política de injerencia militar en el exterior que nos obliga a mantener un armamento de agresión y ataque innecesario para una estricta defensa (lo que obliga a mantener unos programas de armamento que nos endeuda por décadas) y de paso nos ahorra los otros 1.000 millones de euros que gastamos en operaciones en el exterior.

O podríamos abordar en serio y profundamente toda la política de defensa y emprender un camino de transarme hacia un modelo de defensa basado en la seguridad humana y para el que tal vez no sea necesario el aparato militar desmesurado que tenemos y se pueda ir reduciendo hacia su eliminación y transformación hacia una defensa alternativa y noviolenta.

Claro que esta manera creativa exigiría no hacer caso a lo que dice la OTAN y definir la política de defensa desde otros parámetros más enfocados a ver qué queremos defender en vez de qué quieren gastarse los militares.

Share

Cataluña desde la perspectiva noviolenta

Imagen de Joan

Fuente:  Adiós a las armas.

Os ofrecemos una mirada distinta desde Cataluña.  Normalmente no se publicitan las opiniones que desde la noviolencia explican cómo se afrontan los conflictos políticos y sociales.  Por lo tanto, no está de más hacernos eco de las reflexiones de María de Lluc Bagur, del Centre Delás per la pau de Barcelona.  No todo es violencia, que es lo único que reflejan, casi, los periódicos y medios de comunicación de masas, antes bien, existen múltiples iniciativas y un fondo de acción noviolenta que se obvia.

Se obvia porque no interesa que la ciudadanía con medios noviolentos sea activa y tome en sus manos su futuro.  Eso sería demasiada participación, demasiado empoderamiento y demasiado poder popular.  Pero, sin embargo, existe:

Cataluña tiene una larga tradición de luchas sociales no-violentas, si bien es cierto que las más visibilizadas y masivas tuvieron lugar hace ya algunos años, como la objeción de conciencia al servicio militar o las luchas anti OTAN, y ahora hacía tiempo que no vivíamos ninguna multitudinaria.

De hecho, la estrategia no-violenta ha sufrido una mala prensa por parte de varios actores, algunos para estar claramente en contra de cualquier forma de organización social mínimamente revolucionaria (es decir, aquellos que se sitúan en la defensa del statu quo), pero también por parte de algunos colectivos que han identificado la no-violencia con la pasividad y la inacción.

Lejos de esto, la no-violencia ofrece estrategias de acción directa que se han demostrado efectivas a lo largo de la historia, desde las luchas anticoloniales (por ejemplo la encabezada por Gandhi en la India), la lucha antirracista (como la que inició Rosa Parks en los Estados Unidos), la ecologista (como la de Greenpeace), la antimilitarista (tantos ejemplos…!), y un larguísimo etcétera.

Estos días en Cataluña, con motivo del referéndum para la autodeterminación, hemos vuelto a ver en las calles multitud de acciones colectivas, algunas más organizadas y otras más espontáneas, que nos han hecho recordar que nuestra sociedad tiene un bagaje innegable en la acción no-violenta. La violencia estructural y física que ha ejercido el estado español ha conseguido movilizar miles de personas que se han posicionado firmemente ante una situación de injusticia y de legalidad ilegítima. De hecho, la estrategia no-violenta ha dado fuerza a las personas que participaban para seguir con su lucha día a día, porque la acción no-violenta despierta lazos de solidaridad y compañerismo y refuerza los principios del grupo, que se siente más fuerte y más unido. Prueba de esto es que los episodios de violencia policial más cruentos tuvieron lugar el 1 de octubre, y en los días posteriores las calles han estado llenas de concentraciones, manifestaciones, huelgas de trabajadores y estudiantes, paradas, etc.

La no-violencia, como estrategia de acción colectiva radical que se basa en la congruencia entre los objetivos y los medios, busca la transformación de la sociedad oponiéndose de forma contundente a la violencia estructural (es decir, la violencia del sistema), aunque esto implique desobedecer una legalidad que se considera injusta e ilegítima para la sociedad. En nuestro caso, la violencia estructural es aquella ejercida por el gobierno del estado español que está vulnerando derechos básicos como el derecho a la autodeterminación o la consulta popular, y que se ha valido de la violencia física (policial y militar) para evitar el ejercicio de estos derechos. Ante esta situación, percibida como injusta por miles de personas, se ha ido articulando una respuesta social no-violenta con el objetivo de visibilizar el conflicto, rechazar el estado policial y la militarización de las calles y, finalmente, ejercer el derecho en la consulta popular. Lo analizaremos con más detalle.

La primera fase de la no-violencia son las acciones de difusión dirigidas a aumentar la concienciación social y generar debates, y las acciones de protesta y persuasión que pretenden visibilizar el conflicto. En este sentido, las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación han participado de manifestaciones, concentraciones, encarteladas, actos informativos, asambleas populares, manifestaciones de tractores, caceroladas y muchos otros.

En una segunda etapa, la no-violencia se expresa a través de acciones de no-cooperación y presión que consiste en la negación a colaborar con las estructuras y leyes de las que se entiende que proviene la injusticia contra la que se lucha, con el objetivo de coaccionar al adversario para que modifique su posición. Algunas acciones de no-cooperación social y económica que se han podido ver estos días han sido la huelga de estudiantes, la huelga general de trabajadoras, las paradas de empresas y administraciones públicas, y el boicot social selectivo a los cuerpos de seguridad que estaban alojados en los barcos por parte de las trabajadoras del puerto que se negaron a atenderlos. La no-cooperación política de las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación se hizo evidente en la celebración del referéndum, desobedeciendo la sentencia que lo había ilegalizado previamente.

Y, finalmente, si el conflicto lo requiere, la no-violencia apuesta por la acción directa. Se trata de acciones que a menudo serían consideradas «ilegales» por el ordenamiento jurídico, que buscan confrontarse directamente con el adversario. Y de estas podemos encontrar un buen puñado de ejemplos en la lucha de los últimos días: ocupación de las escuelas para celebrar el referéndum; ocupación del rectorado de la universidad; obstrucción de los cuerpos policiales para impedir que se lleven las urnas; interposición entre los agentes policiales y las sedes de la administración pública, de partidos políticos (CUP) o imprentas para evitar registros; hostigamiento no-violento de los cuerpos de seguridad alojados en hoteles, etcétera.

La originalidad y la creatividad de las personas movilizadas han dado en el mundo imágenes tan dignas para ser recopiladas en los tratados de acción no-violenta como la realización del recuento de votos en una iglesia, urnas escondidas en los árboles, cuerpos de seguridad llevándose urnas falsas con sobres vacíos, urnas escondidas en cementerios, un colegio electoral donde los cuerpos de seguridad sólo encontraron un puñado de personas jugando al dominó, carreteras cortadas por árboles caídos o tractores, o agentes perdidos por caminos de montaña donde las vecinas habían cambiado las señales de tránsito.

Los ejemplos de acciones no-violentas que se han podido ver estos últimos días en Cataluña han sido muchos y muy diversos y convierten la lucha de las personas movilizadas en un referente para futuros conflictos. Pero la desobediencia civil comporta importantes riesgos para quienes la practican, riesgos físicos y legales, que se tienen que asumir como parte de la acción. Una de las consecuencias más dramáticas que han sufrido las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación ha sido la violencia física con que fueron reprimidas durante la jornada del referéndum y que dejó 893 personas heridas, según datos del Departament de Salut. Hay que tener presente, en este sentido, que la mayor parte de la ciudadanía no está avezada a ver y vivir imágenes de violencia como las del 1 de octubre, no porque no se produzcan en Cataluña, sino porque tienen lugar en otros contextos que acostumbran a ser silenciados. A diferencia del 1 de octubre en que la ciudadanía que se enfrentó a la represión tenía el amparo de las instituciones políticas catalanas y de muchos medios de comunicación de masas, y el mundo entero pudo presenciar la brutalidad de los cuerpos de seguridad a los colegios electorales, la mayor parte de las luchas sociales que tienen lugar en Cataluña son tapadas o despreciadas por los generadores de opinión. Esto no tiene que servir para sacarle importancia a la represión de estos días en Cataluña, sino para que la sociedad en su conjunto tome conciencia de la invisibilización de otras luchas sociales y de la represión que estas sufren, hay que decirlo, por la violencia de los Mossos de escuadra. Este aprendizaje de tantas personas que se han movilizado estos días en la lucha por los derechos sociales y políticos, tiene que servir para tejer lazos de solidaridad con otros colectivos de la sociedad que día a día se exponen a la represión policial y a la violencia institucional para defender derechos que son de todas.

En definitiva, no se puede pasar por alto que, una vez más, la dignidad se mantiene del lado de aquellas quienes han hecho uso de la no-violencia ante la represión para hacer valer su apuesta, fuerte y convencida, por los derechos sociales y políticos.

Share

Multa de más de 11.000 euros por protestar contra la venta de armas en Madrid

Por Kaosenlared

Ahora resulta que protestar contra una feria de armas que se celebra en Madrid es un delito.  Y lo es de tal calibre que ha de tener una multa de más de 11.000 €.

Protestar contra HOMSEC, la Feria de Armas que se celebra cada dos años en Madrid debería ser un deber ético ineludible.

Os ofrecemos el comunicado de Desarma Madrid en el que se informa de este atropello que pretende la Delegada del Gobierno:

El pasado 14 de marzo, 19 activistas organizaron una acción noviolenta a las puertas de IFEMA en Madrid para protestar en contra de la feria de armamento HOMSEC 2017, un evento que reunió a comerciantes de armas y agentes, tanto públicos como privados, que se benefician del negocio de la guerra, a empresas de seguridad privada militar y empresas de videovigilancia, entre otras. Más de 100 colectivos y organizaciones de todo el Estado español se sumaron al comunicado promovido por la plataforma Desarma Madrid, en el que se exigía a IFEMA la cancelación del evento y se llamaba a usar los espacios públicos para la promoción de una cultura de paz, y no como escaparates de la guerra y la violencia.

Durante la acción, los y las participantes, miembros de Alternativa Antimilitarista-MOC y de la Plataforma Desarma Madrid, desplegaron en la puerta varias pancartas con el lema ‘Desarma Madrid’, mientras otras seis ‒número de edición de la feria‒ se rociaron de pintura roja en representación de la sangre vertida por las víctimas de las guerras en las que se emplean las armas que se promocionan y venden en HOMSEC. Otro grupo más numeroso portó carteles con los nombres de algunos de los países donde se utilizan esas armas -Siria, Libia, Yemen, Palestina, Irak y Libia, entre otros. La policía intervino, deteniendo a 19 personas, que fueron trasladadas a la comisaría de Hortaleza.

Seis meses después, la Delegación del Gobierno ha enviado multas por valor de 11.419 € en total a las personas que participaron en la acción noviolenta para protestar en contra de aquellos que se lucran del negocio de la guerra. Resulta irónico que en un espacio público como IFEMA puedan pasearse impunemente los Señores de la Guerra, los vendedores de armas, empresas como Navantia o ISDEF, y puedan exhibir unos productos que serán brutalmente utilizados contra las poblaciones civiles de Yemen, Palestina y tantas otras, en lo que supondrán claras y flagrantes vulneraciones de derechos humanos y que, por el contrario, se criminalice de esta manera a las personas que de manera noviolenta denuncian la barbarie de la guerra.

En las multas recibidas, la Delegación del Gobierno señala que “usted fue identificado (…) como una de las personas que cortó el tráfico de acceso a Ifema, desobedeció y se resistió a cumplir las instrucciones de los agentes en el ejercicio de sus funciones”. La notificación de inicio del proceso administrativo sancionador, firmada por la delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, explica que los “los hechos denunciados pueden ser constitutivos de una infracción administrativa calificada como grave en el artículo 36.6 de la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de Protección de la Seguridad Ciudadana”, aunque antes se intentó que se considerase un delito de desórdenes públicos, pero se archivó y sobreseyó por el Juzgado de Instrucción nº 26.

Desde Desarma Madrid le recordamos a la Delegación del Gobierno que la legislación española sobre comercio de armas (Ley 53/2007) establece que se deben denegar las autorizaciones de exportación de armas “cuando existan indicios racionales de que las armas puedan ser empleadas en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional”.

Nosotras nos seguiremos negando a que los espacios públicos se utilicen para alojar eventos que, como HOMSEC, fomentan la cultura de la guerra y el conflicto, así como modelos de seguridad represivos y centrados en amenazas militares sobre la integridad territorial y política de los Estados, totalmente alejados del modelo de seguridad humana que defiende el derecho a una vida libre de violencia, incluida la violencia heteropatriarcal, el derecho a una vida libre de miseria y libre de miedo. Queremos un modelo de seguridad humana integral, que contemple aspectos que van desde lo político y lo comunitario, a aspectos relativos a la seguridad económica, alimentaria y medioambiental.

Si denunciar que el Gobierno del Estado español no respeta sus obligaciones en materia de Derechos Humanos y que incumple normativas tanto internas como internacionales sobre comercio de armas, es desobedecer; si denunciar que los señores de la guerra se lucran a costa del sufrimiento de millones de personas en todo el mundo, es desobedecer la ley; entonces, nosotras seguiremos desobedeciendo.

Share

Mujeres y paz

Por Radiovillafrancia

Fuente: Público

No hay paliativos que permitan divagar. La principal papeleta para sufrir pobreza, nos dice Naciones Unidas, es la de ser mujer.

Y decimos nosotros que, entonces, la principal causa de la ausencia de paz, de la violencia larvada y sutil que nos abraza como una maldición, es precisamente, la cuestión de género. La dominación de género. La dominación, que se ceba fundamentalmente en las mujeres, las primeras y primordiales víctimas a las que somete a la violencia de la pobreza, de la sumisión, del patriarcado.

Dice la ONU en el informe “Las mujeres y el mundo 2015, tendencias y estadísticas“, refiriéndose al conjunto del planeta que

el 60% de las personas que pasan hambre en el mundo de forma crónica son mujeres y niñas. Ellas constituyen dos terceras partes de los casi 800 millones de analfabetos (cifra que no ha cambiado en las últimas dos décadas), ingresan de media un 60% menos que los hombres, poseen menos de un 20% de la tierra cultivable (a pesar de que más de 400 millones de agricultoras producen la mayoría de los alimentos que se consumen en el mundo) y sólo un 50% de las mujeres en edad de trabajar tienen un empleo, frente al 77% de los hombres.

Y según el Foro Económico Mundial, la brecha entre hombres y mujeres no se cerrará hasta dentro de 170 años. Así aparece en su “Informe Global de la Brecha de género 2015-2016”

No hay paz, porque no hay paz para las mujeres. Porque el hecho de nacer mujer conlleva un número más que abrumador de papeletas para ser pobre, para ser … víctima de la falta de paz.

Porque la paz no es la ausencia de guerras, como hemos dicho tantas veces.

Y esto vale también para el opulento primer mundo y para el Cuarto Mundo que convive, más bien malvive, dentro de nuestro primer mundo.

Del primer mundo donde nos creemos en paz y algunos aventureros se apresuran a proclamar que estamos en el mejor de los mundos posibles.

Tampoco aquí hay paz.

La lista de desigualdades en España que implican esa violencia directa, esa violencia estructural y cultural negadoras de la paz es interminable.

No la hay porque la pobreza material es una ofensa para la paz, y crece el número de pobres. También en España de mujeres pobres, porque la pobreza, dicen los expertos, está feminizándose.

No la hay entre nosot@s donde el hecho de ser mujer implica casi todas las papeletas para integrar el 20% de la población en riesgo de exclusión.

No puede hablarse de paz donde hay pobreza habitacional creciente, ni donde hay pobreza energética creciente, o depauperación creciente de l@s asalariadas, o creciente violencia física y agresiones a mujeres , … Podríamos ampliar la lista hasta el infinito, pero es innecesario.

La paz pasa por la mujer porque pasa por luchar contra las violencias, y el hecho de ser mujer agrava las vulnerabilidades y la posibilidad de sufrir cualquier tipo de violencia, por separado, o la suma de varias o todas violencias.

Y por tanto la lucha por la paz pasa por una feminización (también) de dicha lucha, de sus protagonistas, de sus puntos de vista, de sus prioridades y de las mentalidades de l@s militantes por la paz.

De hecho, desde sus orígenes, la lucha de las mujeres ha sido también una lucha por la paz, hasta el punto en que una historiadora ha podido decir que el pacifismo es hijo del feminismo.

Si un día alguien pudo escribir en una pintada que no habrá revolución sin las mujeres, hoy nosotros también podemos afirmar que tampoco habrá paz, si no la hay, en el sentido estructural que estamos señalando, para las mujeres.

Share

Plan de paz para Madrid

Fuente:  Plan de Paz para el Ayuntamiento de Madrid.

¿Sería útil que los ayuntamiento españoles tuviesen un plan de paz entre sus políticas habituales?

Desde Utopía Contagiosa hemos hecho una primera propuesta con la que buscamos abrir el debate y que este sea concreto y creativo.  La propuesta la podéis encontrar en el enlace anterior o podéis verla aquí abajo:

No nos cabe duda que dada la simbiosis entre los Estados actuales y el militarismo, es necesario que no sólo desde la sociedad y las ongs se trabaje de manera alternativa por la paz, sino que también es imprescindible que lo hagan otras instituciones con criterios distintos a los estatales y más próximos a las ideas de Seguridad Humana, que realmente defiende lo que interesa a las personas.

Como se ve en la propuesta, no abogamos por una opción de trabajo cualquiera, sino por algo comprometido y que promueva la participación social.  Nuestra opción es por promover las labores de paz tanto en Madrid municipio como en el extranjero y para ello presentamos 18 objetivos con 104 propuesta políticas en total.

Esperamos que sea de interés general y que nos lleguen comentarios con cambios, proposiciones, mejoras, etc.  Todas ellas serán bien recibidas para iniciar este camino de paz en el municipalismo.

Share

¿Hay alternativas al enfoque militarista y nacionalista del conflicto?

Por Erreache

La Ministra de Defensa se está prodigando en estos días en amedrentar sobre algo que considerar de su incumbencia y competencia, el tema catalán.

Los ingredientes del discurso nacionalista y militarista

Que el tema catalán produce sarpullidos en la derecha española es algo evidente e incorregible. Igual ocurre con el ejército, predispuesto siempre a salvaguardar la unidad de destino en lo universal que, al parecer, sigue siendo esto de las Españas es su concepción del mundo.

Y como doña Cospedal reúne tres sustancias en un solo ser verdadero, pues inequívocamente representa la derecha más reconocible de la derecha española, es además ministra de Defensa y, por si faltara algún ingrediente, suele tener cierta propensión a la bravuconada, el coctel está servido.

Nos dice Doña Dolores, lo leemos en La Vanguardia, que los independentistas caerán bajo el peso de la ley, como si la ley fuera algo parecido a la ley de la gravedad y la caída de los graves inexorable descenso a los infiernos. Bajo esta visión tan simplista se nos ofrecen todos los ingredientes para la polarización y la escalada de un conflicto que, evidentemente, no se resuelve a cañonazos.

a) Se agrupa en una única categoría a toda la plural y amplia expresión de malestar que se da en Cataluña, bajo la denominación de “los independentistas” (¿no hay matices, son todos lo mismo, es igual el político que aprovecha una jugada política que el ciudadano que sale a la calle…)

b) Se los considera el antagonista, el enemigo, al que no se le reconoce valor y

c) Se propone como solución su “caída” bajo el peso (muy pesado y tal vez poco adecuado para estos menesteres) de la ley.

En Expansión nos comentan que Cospedal, también refiriéndose al tema catalán, ha manifestado que los españoles

nos sentimos orgullosos de las Fuerzas Armadas,

que éstas

nos hacen sentirnos honrados de contar con ellos para proteger lo que más queremos: nuestras familias, nuestro barrio, nuestro Estado de Derecho

y que

 nadie puede arrebatarnos el orgullo de ser español, el honor de sentirse español, ni el amor por la patria, 

produciendo otra generalización abusiva, pues no tod@s al otro lado del Ebro nos identificamos ni con el ejército, ni tenemos ningún motivo para sentirnos orgullosos de tal institución o de su papel a lo largo de nuestra historia de tropiezos y desastres, ni, menos aún, sentimos esa identificación de nacionalismo españolista que la ministra considera tan unánime.

Aprovechemos para decir que el cóctel que la ministra prepara ofrece una nueva simplificación, tan abusiva como la anterior, de los actores del conflicto, en este caso los nuestros, todos unidos bajo un mismo interés de imponerse, frente a los otros, a los que no se reconoce nada, también unidos como “enemigos” bajo idéntico interés de prevalecer. Y ello, sobre todo, sirve al interés militarista de abordar este conflicto desde las claves más desastrosas posibles, las que unen los nefastos ingredientes de conflicto, nacionalismo y Estado.

En ABC, con mayor apoyo a la versión ultranacionalista del PP, nos explican que la ministra afirmó en un seminario sobre «Fuerzas Armadas y Sociedad Civil: la participación de la mujer en la vida profesional», que el ejército tiene la misión de

garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional“,

lo que acaba de cerrar el círculo estrecho y nefasto de nacionalismo-ejército-violencia, la nefasta relación que ha dado lugar a tantas guerras a lo largo de la historia.

De este modo, las cosas, en la mentalidad nacionalista española (vale también para la catalana o para cualquier otro nacionalismo) el conflicto se tiende a polarizar en algo parecido a un choque de trenes y de legitimidades, choque en el que se afirma que tenemos algún tipo de “esencias” nacionales irrenunciables que se encuentran en peligro, se amplifica y exacerba una supuesta lista de agravios y justificaciones, se desconoce y demoniza al otro, al que no solo no se le reconoce sino que pasa a la categoría de enemigo y se “justifica” su eliminación o represión, se pretende su rendición incondicional y se legitima cualquier medio para ello.

Una alternativa a la visión de los conflictos

Aprovechemos para señalar la interrelación entre conflicto y modelo de defensa, algo de lo que hemos tratado en extenso en nuestro libro “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar“, editado por Libros en Acción, capítulo 2.

El conflicto es entendido en la visión militarista como algo negativo, a evitar o reprimir.  Pero no es la única posibilidad de abordarlo, como podemos ver en el siguiente cuadro:

Para la visión negativa del conflicto se opta por negar la existencia del conflicto o por ocultar los perfiles del mismo que no nos interesan. Fomenta una sensación de paz negativa mientras que las políticas estructurales y culturales que aplican los gobiernos o elites no son neutras y de manera más o menos subrepticia fomentan y alimentan las causas generadoras o profundas del conflicto (políticas económicas insolidarias, dependencia, exaltación cultural de nacionalismo, creación de enemigos, culto a la violencia, etc.), según el siguiente cuadro

Un enfoque alternativo rompe este círculo vicioso

 

De este modo, el enfoque erróneo de los conflictos desde esa urdimbre nacionalismo/Estado, tal como aparece en el propio esquema de pensamiento de Dolores de Cospedal y de las visiones simplificadoras y nacionalistas responde a una visión negadora del conflicto y del punto de vista del otro y afirmadora de la legitimidad y la imposición, incluso militar, del propio discurso, algo que no sirve sino para cronificar el conflicto y polarizarlo.

A lo largo de la historia los conflictos se han abordado por los Estados de diversas formas, según este esquema y según el enfoque principal elegido sea de competición con un adversario, de intento de transformación del conflicto o de negación del mismo e intento de obviarlo:

¿Es posible trascender esta visión nacionalista y militarista?  Desde nuestro punto de vista sí, pero ello necesita un cambio de los ejes y de los enfoques del conflicto, para abordar no el problema “nacionalista” de uno y otro lado, ni su correlato de seguridad militar, sino el problema de seguridad humana, de violencia estructural y cultural que mutuamente comparten ambas sociedades en conflicto y que seguirán compartiendo juntas o separadamente. Ello conlleva romper con una dinámica que, en la actualidad, alimenta el Estado de anteponer el discurso nacionalista de la unidad incondicional, la visión del otro como enemigo y la estrategia de derrota absoluta, para pasar a otra que busque los intereses compartidos de sus sociedades respecto a reivindicaciones que la sociedad ha manifestado inequívocamente: de convivencia en paz, reconocimiento del otro como igual y de sus necesidades y opciones como sociedad, de la reclamación compartida de mayor justicia y de convivencia, de mayor conocimiento del otro, y de resolución noviolenta del conflicto.

En suma, las élites de los bandos enfrentados deberían renunciar a sus intereses (partidistas y personales) y promover una transformación tanto de la escalada agresiva del conflicto en sí como de los contenidos de lo que hay que negociar, para pasar del discurso militarista y nacionalista a una apuesta por resolver contenidos concretos de mutua negociación en lo que tiene que ver con la seguridad humana (derechos humanos, necesidades sociales básicas, derechos culturales, educación, sanidad, trabajo digno, renta básica, corrupción política, agotamiento del sistema político de la transición, etc.).

¿Apuestan las élites de uno y otro bando por un cambio de mentalidad?

El bando españolista ofrece un repertorio pesimista al respecto. Desde los viejos socialistas extractivos pidiendo la aplicación del artículo 155 de la Constitución (Felipe Gonzalez) o la intervención directa del ejército (Alfonso Guerra) hasta la derecha más retardataria alimentando los impulsos de su extrema derecha en Madrid, o un Aznar desmesurado y furibundo tachando de blando a Rajoy, pasando por la humillante (si no fuera tan grave diríamos hilarante) posición de la prensa española, desde El País a la Razón pasando por toda la escala de grises, pardos y negros, el espacio para la alternativa parece difícil.

Si faltaba algún ingrediente, es el 12 de octubre, día en teoría de la “hispanidad” que vino a sustituir al anterior día de la raza de cuando Franco y que, por más que nuestras autoridades han pretendido que es una fiesta de todos, es una fiesta del ejército y de sus visiones del mundo. Y este año, nos informa El Diario, promueven el lema “#orgullosodeserespañol”, lo cual no hace sino reforzar la visión empobrecedora de nuestra realidad y la versión militarista del nacionalismo español que tanto interesa a la derecha cospedaliana, al militarismo hispánico y a esta élite extractiva que siente como se les empieza a escapar de las manos, como agua, la legitimación del entramado de privilegios y sumisiones sobre los que han construido su idea de España, su orden público y la mordaza de leyes inexorables, como la ley de la gravedad, con que nos gobiernan.

El campo nacionalista catalán parece igualmente dispuesto a la confrontación en términos puramente estatales, sin capacidad para aprovechar en una línea alternativa la marea de desobediencia civil de la gente, una marea que no se moviliza solo ni principalmente en favor de la “independencia” y sí lo hace desde la indignación y desde la apuesta por alterativas mas cercanas a la idea de seguridad humana.

La esperanza se abre algo con la apuesta desde diversos sectores sociales que llama al diálogo y rechaza el enquistamiento actual de los partidos políticos, algo que ha dado lugar en las plazas y ciudades a un espontáneo (e impreciso, hay que decir) movimiento por el diálogo que hay que ver en qué desemboca.

Trabajar para el día después

Con todo, la solución previsible de un tal choque de legitimidades y trenes, no hará sino cronificar la situación de fondo, por lo que hemos de estar preparados para el día después seguir trabajando en una visión alternativa de transformación (mejor que resolución que parece mas idílico pero menos posible) del conflicto.

Por nuestra parte, trabajar para desenmascarar el peligroso nacionalismo español (y cualquier otro nacionalismo) y para transarmar el modelo de defensa que propone, los ejércitos, será nuestra más específica contribución a este propósito.

Share

¿Cómo se construye una guerra? Análisis de Slevanka Drakulić

Imagen de Novo list

Fuente: El Confidencial

Aludimos a las reflexiones sobre el nacionalismo y su sonado reingreso en la lucha política española, de las que se hace eco El Confidencia.

Slavenka Drakulić es una ensayista, periodista y novelista croata que vivió la disgregación de la antigua Yugoslavia y las guerras que dieron lugar a la división territorial actual, por eso su testimonio es pertinente en este memento. Por eso, es decir, por su experiencia vivida, y porque su reflexión intelectual, entre otras cosas, viene girando en torno al virus del nacionalismo y la guerra.

La preguntan sobre la conexión de nacionalismo y guerra y afirma que la principal traba para que la guerra prenda en la cotidianidad de las sociedades es un factor psicológico que actúa como una justificación, una licencia social para matar.

Añade, desde su experiencia, cómo se da ese proceso

el virus nacionalista ha despertado en tu país, pero todavía necesitas construir una justificación psicológica para llegar a un conflicto real, persuadir y contaminar a la gente para justificar la violencia. La gente necesita estar dispuesta a matar y morir por sus objetivos. Esto, afortunadamente tarda tiempo en suceder…

Habla con ello de la carga de violencia cultural que padecemos como el sustrato donde se asienta la violencia completa, sinérgica, que supone la guerra. Matar necesita una justificación psicológica, prefabricada, y una licencia social, por tanto. De lo contrario, nos considerarían como locos.

Alerta de la facilidad de que, si se da ese sustrato,  pueda prender la mecha de la guerra, aunque aparentemente sea impensable. En Yugoslavia, dice

nadie lo veía venir, nadie pensaba que podía ser posible algo así.

La guerra necesita otros ingredientes más: tiempo, preparación, propaganda, creación de un enemigo, …

Los conflictos y la guerra no se desatan de la noche a la mañana, aunque desde fuera lo parezca. En la antigua Yugoslavia se tardó por lo menos cinco años en que cuajase la propaganda nacionalista y la homogeneización de la población, la división entre nosotros y ellos que preparó el conflicto sangriento después.

y choque de respuestas reactivas que se retroalimentan y, añadimos nosotros, como no, una idea de ejército (existente o a crear) y la identificación de éste con el pueblo

en cierta manera el despertar del nacionalismo croata fue una respuesta al despertar del nacionalismo serbio, especialmente cuando la minoría serbia proclamó la autonomía en Croacia. Una vez que se consumó eso, Milosevic, con el ejército yugoslavo del pueblo, sintió que estaba legitimado para atacar.

La idea de enemigo es sofisticada y manipuladora. También necesita su tiempo y su relato. En el caso de las sociedades modernas en su creación y difusión tienen un papel protagonista los medios de comunicación, los intelectuales, etc. ya sea por convicciones propias o por oportunismo:

Los medios de comunicación fueron cruciales en el proceso de crear un enemigo. Mis colegas periodistas, escritores, intelectuales, académicos, … participaron con voluntad en la propaganda  nacionalista, algunos porque eran creyentes auténticos y otros por oportunismo… con la ayuda de los elementos históricos se van alimentando mitos, medias verdades y al final se consigue una mezcla emocional explosiva.

La propaganda del miedo juega un papel esencial en la construcción del factor emocional de la sociedad hacia la guerra: luego se inicia la violencia y si se llega a un punto de “no retorno” estalla la guerra.

siempre infravaloramos el poder de las emociones. Y la más poderosa de todas es el miedo a que el ´enemigo´ pueda quitarte tu territorio. Si la propaganda nacionalista consigue crear ese terror, el paso hacia el conflicto está dado ya. Después llega el primer baño de sangre y el problema se convierte en algo real

Una experiencia reflexionada sobre la guerra que nos puede dar considerables claves para evitar que la escalada del conflicto catalano-español acabe, alimentado por el oportunismo o las creencias más rancias de uno y otro lado, conduciéndonos al peor y más indeseable de los escenarios.

Afortunadamente nuestras sociedades cuentan aún con muchos factores que sirven de contrapeso a la inercia de la construcción del enemigo y el miedo. La sociedad civil catalana mantiene fortalezas cívicas evidentes y el resto del estado no se ha dejado arrastrar en general por el discurso franquista de los que exhiben las rancias banderas del aguilucho. Nadie quiere volver a aquellos tiempos. Pero… no hay que confiarse. Tampoco en la plural, multiétnica y federal Yugoslavia parecía posible la guerra y la vimos en directo, con su cadena de desmanes y destrucción.

Share

Comentarios de Pepe Beunza sobre el 1-O

Por Fotomovimiento

Por su valor testimonial, acompañamos, sin más comentario (se comenta por sí misma) la carta publicada por Pepe Beúnza, el primer objetor de conciencia político contra el servicio militar en España (y era la España de Franco) y activista antimilitarista y noviolento:

Después de defender mi urna 16 horas y estar hoy viendo la prensa, la tele y los agobiantes wasaps, comparto estas ideas con vosotros.

Creo que lo que hemos vivido ha sido muy intenso y lleno de todo tipo de emociones, por eso hemos de aprovecharlo para aprender sobre uno mismo y también sobre la noviolencia.

Las imágenes de la brutalidad policial son muy duras y nos producen indignación y rabia, pero hay que verlas también con mirada amplia y entonces veo unas personas que responden con una inteligencia pacífica (la noviolencia) de una gran calidad heroica y entonces esas imágenes me producen una extraordinaria alegría y esperanza. Y una agradable sorpresa.

Por si fuera poco, hoy han salido en tv3 seis de los heridos y hablaban con una serenidad y fuerza extraordinaria. Hay que desear que se recuperen pronto porque era tan formidable lo que decían que animaba mucho.

De cargas policiales brutales hemos visto por desgracia muchas, pero de respuestas noviolentas con las del domingo pocas. Hemos de conseguir el máximo de imágenes para aprender. Analizarlas y sacar conclusiones.

Yo estaba en un colegio del pueblo y aparte de un par de falsas alarmas el día fue tranquilo, pero por lo que sentí con los compañeros de apoyo me hace estar seguro de que, si hubiera venido la policía, la respuesta habría sido tan magnífica como las que vimos grabadas. No eran personas entrenadas en la lucha NV pero las instrucciones eran claras y el deseo de resistir muy fuerte.

Creo que estos días se ha desarrollado en Catalunya un potencial de lucha noviolenta de mucha intensidad y eso nos permite tener una gran esperanza. La lucha será larga y la relación de fuerzas nos es bastante desfavorable, pero en este duelo del David de la democracia contra el Goliat de los hijos del franquismo, David ha lanzado con su honda la piedra de la noviolencia y eso le hace muy poderoso. Por eso no hay que caer en la trampa de la violencia.

Aunque es difícil, hemos de ver a los policías como personas. Vale la pena leer la carta de Gonzalo Arias a un policía y también la de Xirinacs.

Hay que procurar que la rabia, la indignación y el odio que produce la brutalidad de los que pagamos para que nos defiendan, duren poco dentro de nosotros. Son sentimientos que nos hacen daño a nosotros mismos y nos quitan energía para la respuesta noviolenta.

Hay que reír con la imaginación de los colegios escondiendo las urnas o en Vilalba que después de aguantar unos cuantos palos, la guardia civil se llevó una urna con sobres vacíos. No se pudieron llevar la dignidad del pueblo que ese día creció muchos puntos. Las heridas curarán en pocas semanas, pero la risa les durará toda la vida.

Pienso con admiración en el alcalde de Dosrius que estaba hoy con un collarín y el cuerpo dolorido de las porras pero que decía sonriendo que el ánimo y el humor lo tenía muy bien. Se adelantó para identificarse como alcalde y proteger a los vecinos, pero enseguida lo machacaron con más ganas.

Alegrémonos de vivir en un pueblo con tanta gente inteligente, digna y magnífica. Y a seguir…

Pepe Beunza, 2 oct. 2017″

Share
A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed