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Transarme, una propuesta utilizando inmuebles de Defensa

Imagen de Carlos Soler

Fuente:  El Economista y El País.

Supongamos que queremos hacer una política de defensa alternativa, dentro del paradigma de cooperación-noviolencia, defendiendo los principios de Seguridad Humana.

¿Cómo la financiamos sin aumentar ni un € el gasto en defensa actual?

Pues muy fácil, del mismo modo en que financian los militares sus rearmes y otros gastos:  utilizando el patrimonio en fincas y bienes inmuebles que posee el INVIED en todo el territorio nacional.

Ahora mismo la noticia es:

El Ministerio de Defensa busca desprenderse de un total de 189 activos inmobiliarios por un valor inicial de 44 millones de euros. Las operaciones las realiza el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de Defensa (Invied) que tiene como principal función la enajenación de los bienes inmuebles que sean desafectados por la Administración que actualmente encabeza María Dolores de Cospedal.

De un lado, el Invied tiene previsto sacar a subasta próximamente, concretamente entre abril y mayo, un total de 89 locales, 14 garajes, 11 solares y tres edificios por un precio inicial total de 22,4 millones de euros. Además, y por otro lado, el organismo también tiene ya puestos en venta directa otros 50 locales, 12 garajes y 10 solares que suman un valor total de 21,65 millones de euros. Según explica la propia página web del Instituto de la Vivienda del Ministerio de Defensa, los inmuebles que actualmente se ofrecen en venta directa son los que han quedado desiertos en subastas anteriores. Del mismo modo, algunos de los bienes inmuebles que se ofrecen en subasta ya han pasado por primeras pujas en las que han quedado desiertos y esperan una segunda oportunidad.

Lo sacan a subasta ahora que el precio de los inmuebles está subiendo y hay más oportunidades para vender.  El dinero que consiguen hace que el Ministerio de Defensa sea el segundo ministerio que más ingresa.  Pero estos ingresos no los comparte con el resto de los ministerios o el resto de las administraciones del Estado (ayuntamientos, comunidades autónomas), sino que lo usa para sus financiar sus objetivos armamentíticos.

Pero esta política podría ser de otra manera, para ello hacemos uso de la noticia de El País, que nos habla de que una antigua fábrica de bombas hidráulicas va a pasar a ser:

  • un centro cultural donde promocionar el arte moderno y contemporáneo,
  • y un centro social de atención a los niños vulnerables del barrio,
  • además de un centro de referencia en la investigación de enfermedades raras, sobre todo la de Wilson.  Todo ello en Valencia.

¿Buena idea?  Claro que sí.  Si se puede hacer en el ámbito privado, ¿no se podría hacer también en la esfera pública?  Seguro.

Daría nuevos servicios al barrio, nuevos empleos, directos e indirectos, proyección a la ciudad en diversos ambientes culturales, bienestar a la vecindad del barrio, etc.

¿Mejoraría la Seguridad Humana?  Por supuesto, los objetivos del proyecto lo harían por sí solos, no habría que añadir nada más.

Pero es que, además, se podrían usar los fondos obtenidos con estas ventas de inmuebles a otros aspectos políticos que mejorasen las posibilidades de solución de conflictos armados, como ya decíamos en las conversaciones de paz de Sudán de Sur, o muchos otros pequeños objetivos de paz a lo largo del mundo.

Tres son los grandes solares (Muruarte de Reta, en Navarra; Son Olivaret en Menorca;  y Lorán en Estartit, Gerona) de los que se quiere deshacer Defensa, en cada uno de ellos se podrían iniciar actividades diversas que promocionasen el barrio o pueblo, diesen empleo a la gente de la localidad y generasen bienestar al barrio:

De manera desglosada, entre los 11 solares que saldrán de forma inminente a subasta destacan el antiguo Campamento El Carrascal, ubicado en la localidad navarra de Muruarte de Reta y con una extensión de 231.434 metros cuadrados, la vieja instalación de artillería situada en Son Olivaret (Menorca) de 307.300 metros cuadrados o la base de Lorán, ubicada en Estartit (Gerona), de 351.800 metros cuadrados.

Es sólo una cuestión de voluntad política y de apostar por un mundo de paz en lugar de apostar por la violencia y el militarismo.

Transarmemos estos presupuestos contra natura

Imagen de José Antonio Moreno Cabezudo

 

Fuente:  El Diario.

En muchas charlas preguntamos al público qué es lo que ell@s, realmente, quieren defender. Al principio suele reinar el silencia.  Claro, nunca se les ha dado la oportunidad de contestar la pregunta básica que organiza la defensa:  ¿qué se quiere defender?  Y no se les da la oportunidad para que no tengan ideas, para que no haya debate, para que no existan opiniones.  Porque la Defensa es una cuestión de Estado y esto significa que es una política inamovible y de derechas militaristas y violentas.

Dejamos pasar algún minuto y les preguntamos de nuevo.  ¿Les vale con las fronteras, las instituciones, la patria, la nación, el status quo?  La respuesta es que no.

¿Entonces?

Siempre hay alguien que de manera tímida abre el fuego y declara que lo que quiere defender es la sanidad.  Nosotros lo apuntamos.  Luego la gente se anima.  Se suman la educación, la vivienda, …. y el medio ambiente.

Nosotros les decimos que su opción puede ser tan válida como cualquier otra y que tienen tanto derecho a plantearla como los demás; que quizá, si no les preguntan es porque no quieren que salgan estas respuestas.

Informa El Diario que los presupuestos que ha presentado el PP lo son contra natura.

Se refieren a que, por ejemplo:

El recorte del 23% en el presupuesto del Organismo Autónomo Parques Nacionales condena las principales reservas de nuestra naturaleza al deterioro.

La conservación de la naturaleza sigue siendo una cuestión menor para este Gobierno, como lo demuestra el nuevo recorte a las políticas medioambientales en los Presupuestos Generales del Estado. Siempre me he preguntado por qué los políticos conservadores son tan poco conservacionistas. Por qué muestran tanta afición por determinadas actividades extractivas vinculadas al medio natural y tan poco interés por las destinadas a su conservación y custodia, como por ejemplo el mantenimiento de los Parques Nacionales.

Si disfrutásemos de un mejor medio ambiente nuestra salud lo agradecería, también nuestro ocio y, por supuesto, muchas actividades económicas que sacan sus materias primas de la naturaleza de forma contaminada o en menor cantidad.

Sin embargo, la Seguridad Ecológica, un tipo de Seguridad Humana, no es importante para el PP.  Prefieren enclavar un polígono de tiro en medio de un Parque Natural y Reserva de la Biosfera y bombardear Bardenas una y otra vez con miles de kilos de munición.

Transarme es quitar poder (también económico) a lo militar para, a la vez, dotar de poder (también económico) a una forma alternativa de ejercer la defensa de manera noviolenta.

¿De dónde se pueden sacar recursos para mejorar y proteger nuestros Parques Nacionales?  Pues, en nuestra opinión, del comercio de armas, de la deuda militar, del despilfarro militar, de las intervenciones militares en otros países, …

En efecto, presupuestos contra natura y contra el gasto social, y contra los derechos y libertades.

Fuga de científicos armamentistas a China

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Omar Bárcena

Fuente. RT

Aunque la fuente tiene una versión interesada parece que la noticia es fiable.

Como es sabido, los programas de armas más sofisticados de EE.UU. cuentan con científicos de todos los países del globo, dado que el mercado interno de científicos brillantes y sin conciencia no debe ser suficiente para autoabastecerse y la oferta mundial debe ser cuantiosa: esta pléyade de científicos al servicio de la industria militar viene ayudando a desarrollar armas con las que EE.UU. impone su visión unilateral del orden mundial.

Pero tal vez los científicos desaprensivos tan pronto pueden estar en EE.UU. como en otro lugar.  Depende, probablemente, del precio con el que les compran.

Muchos de estos científicos que trabajan para la industria militar americana son asiáticos, y un gran número de los asiáticos de origen chino.

Como ejemplo de centros de investigación para lo militar, el Instituto Tecnológico de Massachisetts (siglas MIT), uno de los más prestigiosos en investigación aplicada a la industria militar. De allí se fugó Qian Xuesen, chino él, para irse a dirigir el programa de cohetes espaciales y militares de la República Popular China, todo un éxito en su gama.

Otro ejemplo de centro prestigioso, el laboratorio de Los Álamos (LANL, en sus siglas en inglés) que cuenta con una no menos merecida fama armamentista, pues desde el mismo se hacen experimentos de armamento termonuclear y de otro tipo de armas sofisticadas y terroríficas, incluyendo el uso de su acelerador de partículas, uno de los pocos que existen. Este centro, con más de 10.000 personas trabajando a pleno rendimiento, cuenta con un 4% de sus científicos de origen chino, todo un yacimiento.

Al parecer uno de sus científicos más prestigiosos, el taiwanes Wen Ho Lee fue acusado en su tiempo de robar secretos y pasárselos a los militares chinos, pero trás más de siete años de investigación no consiguieron probar nada y le dejaron en paz (en paz pero muy cabreado, de modo que se fue también). 

La comunidad investiadora china se sintió al parecer maltratada y, a partir de ahí, gracias a los incentivos de China, están repatriándose y llevándose consigo gran parte de su experiencia, que ahora usan los chinos para su propia industria de muerte.

Es el caso del actual profesor Chen Shiy de la Universidad de Pekin, que abandonó Los Alamos para hacerse cargo del Laboratorio Estatal de Turbulencias de Pekin, donde ha tenido un papel clave en el desarrollo de vehículos hipersónicos y en el desarrollo de un misil de crucero que alcanza los 11.000 km/h, tres veces la velocidad del sonido. 
Desde 2015, el tal Chen se ha mudado a otro medio,  para dirigir la Universidad del Sur de Ciencia y Tecnología (SUSTech), con la ambiciosa misión de convertir este joven centro académico de Shenzhen en el ‘Stanford chino’.

Desde entonces, Chen ha iniciado una política de contratar repatriados chinos de su antiguo trabajo en Los Alamos, como el caso de  Zhao Yu-Sheng, exlíder del equipo de investigaciones del Centro de Neutrones del LANL, o Wang Xianglin, que dejó el LANL en septiembre del año pasado para convertirse en catedrático del Departamento de Química del SUSTech y llevar allí sus investigaciones sobre  materiales para aplicaciones de seguridad como dispositivos de almacenamiento de energía y biosensores. También se ha marchado He Guowei, investigador del Instituto de Mecánica del LANL y especialista en turbulencias, que ahora se ha especializado en desarrollar submarinos silenciosos.

El caso de los chinos es preocupante, porque China es una potencia militar en auge y posee una tecnología de muerte de última generación.

Pero sobre todo el caso es un ejemplo que nos sirve muy bien para comprobar la peligrosidad propia de la ciencia aplicada al militarismo.

Primero por sus propias características y el peligro de que estas armas lleguen a usarse en algún momento.

Segundo porque los científicos no están exentos de caer en cualquiera de los cantos de sirenas que los desaprensivos mercaderes de la muerte les pueden ofrecer. No son mejores (tampoco parece que mucho peores) que el resto de los mortales. Cuando uno de ellos cae en la red, tal vez su destino sea  a partir de entonces, vivir en la zozobra del peligro de su conocimiento (un conocimiento por el que alguien puede hacer cualquier cosa) o de venderse al mejor postor en un juego mafioso donde no hay escrúpulos y todo se compra  se vende.

Y tercero, porque sabemos que hay estados y grupos sociales dispuestos a pisar a fondo para poseer ese conocimiento de muerte y aprovecharse de él. Que sea China ahora, o mañana cualquier otro estado que pueda permitírselo es lo de menos. Lo grave es que desarrolla una carrera de incalculables consecuencias.

Por contra, no parece que existan normas y reglas para impedir que la ciencia tenga sobre todo esta aplicación militar que es, de largo, una de las más letales y despiadadas amenazas con la que unos pocos desaprensivos someten al planeta.

El desbarajuste de los Programas Especiales de Armamento (PEAS)

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Fuente: Bez

Hay muchas maneras de explicar el desbarajuste y la ruina económica que los Programas Especiales de Armamento (PEAS) están suponiendo para las arcas públicas y con ello para la sociedad.

Nosotros lo hemos contado en términos de deuda inmoral e ilegitima en un texto de 2013 en el que explicamos el origen, el crecimiento y el despilfarro que son estos programas armamentistas.

Del artículo que realiza Beatriz Yubero en el portal colaborativo BEZ, podemos sacar algunas notas que, sin ser novedosas,vuelven a poner sobre la mesa el despropósito de estos programas de armas.

1.- Dice la comentarista que los programas especiales de armamentos, cuyo origen hay que situar en el primer gobierno de Aznar, son fruto de los compromisos adquiridos por el PP y el PSOE como consecuencia de nuestra entrada en el club militar OTAN. Ello señala dos extremos que habitualmente pasan desapercibidos:

  • Que sin la OTAN nos los podríamos haber ahorrado
  • Que son una imposición ilegítima. No podemos decir si fruto del interés de la industria militar europea y estadounidense de ganar siempre y a cualquier precio, o si por la imposición de la élite política (nuestra y ajena) de meternos en la senda de una cada vez más militarizada y unidimensional política económica, abocada a llevarnos a esta especie de bola de nieve imparable de gasto militar y militarismo sin retorno, pero al fin y al cabo, fruto de un interés que no era el nuestro.

2.- Señala el artículo, casi sin quererlo decir (al menos así) que si hay dos grandes culpables políticos de estos programas son los pactos bajo cuerda de los años 90 entre PP y PSOE, pactos que se han demostrado inamovibles y no cuestionados y que nos indican uno de los puntos esenciales de la ilegitimidad de estos programas: no responden al interés general, sino al interés de esa oligarquía extractiva de políticos de la casta en generar gasto militar inútil

3.- Cuenta el magnífico compromiso de deuda que nos sepulta. 23 programas comprometidos solemnemente en nombre del estado con previsión de pago total a 2030, que nos supusieron una deuda de 37.000 millones de euros, de los uqe se han pagado 8.000 aproximadamente y por lo que el MInisterio de Industria ha pagado unos siniestros créditos (a interés cero, algo que obvia el artículo) de más de 10.000 millones de euros previos a la fabricación de estos programas de armas y que la industria militar debe devolver una vez fabrique estos ingenios (se le ha olvidado a la articulista señalar con suficiente claridad que cuando esto ocurra, los programas habrán adquirido un espectacular precio porque habrán sufrido sobrecostes como consecuencia de encargos suplementarios de mejoras, o de que los encargos, quien sabe si por descuido o malicia, se hicieron a medias, sin contratar por ejemplo, los sistemas electrónicos de los aviones que se solicitaban, etcétera).

4.- Los programas de armamentos no sólo eran ilegítimos en el origen, sino que además, durante su ejecución la ilegitimidad se ha reforzado más, pues los negociadores permitieron tanto sobrecostes como encargos innecesarios, pero bien favorables a los intereses del complejo militar-industrial (dice el artículo ” Sobre estos programas siempre ha planeado la sombra de los sobrecostes y del exceso en el número de unidades encargadas. De hecho, el Tribunal de Cuentas llegó a denunciar costes excesivos …y poca diligencia por parte del Ministerio de Defensa (en época de Morenés) a la hora de penalizar a las empresas por sus retrasos, lo que hubiera servido para rebajar las facturas“)

5.- Señala que, a pesar de que el desastre que estuvo a punto de llevarnos al precipicio al inicio de la crisis era tal, el Ministro puertagiratorio Pedro Morenés renegoció el precio final de los programas para comprometer que fuera de 30.075 millones de euros, aunque en unas negociaciones tan opacas que probablemente podemos encontrarnos con algún caramelo envenenado ( según la articulista “Hubo pocas explicaciones sobre cómo se hizo esa renegociación y sobre los criterios que se siguieron“)

6.- Además, cuando la troika vino a rescatarnos, y para evitar que acabáramos como Grecia, intervenidos a lo bestia, los gobiernos de Rajoy procedieron a realizar un fraude contable, ocultando esta deuda impagable, para lo que acudieron a sacar de los PGE toda referencia a los mismos a fin de que no computase como déficit y de paso para evitarse la crítica social (se olvida la articulista de comentar que esta política tan curiosa la llevaban ejerciendo indistintamente los gobiernos del PP y el PSOE con anterioridad).

7: Ocultándola pero no eliminándola, porque por la puerta de atrás ha seguido pagando ingentes cantidades a la industria militar por medio de una fórmula ilegal (declarada así por el propio Tribunal Constitucional) consistente en emitir créditos extraordinarios con cargo a deuda pública (osea, generando más deuda aún) mediante decretos ley ad hoc para pagar a la industria militar.

8.- Agustín Conde, el actual Secretario de Estado de Defensa, ha explicado a los diputados de la Comisión de Defensa que la deuda actual (unos 21.000 millones de euros) resulta igualmente impagable y difícilmente asumible, a pesar de lo cual la decisión del gobierno (apoyado en esto por Ciudadanos y PSOE) es pagarla (y empobrecernos más).

9.- Además, en el día a día, estos programas demuestran ser una verdadera chapuza. Por muestra dos ejemplos:  el submarino S80 de Navantia y el avión A400M.

Respecto del primero, dice la articulista que ” Estaba previsto que la primera unidad fuera entregada en 2013 pero, a día de hoy, la fecha prevista es diciembre de 2021 y podría seguir acumulando retraso. El coste inicial del programa ascendía a 2.135 millones de euros, de los que ya se han pagado 1.774 millones, pero ahora ese dinero, debido a los sobrecostes, solo da para pagar el primero de los cuatro submarinos. ¿Cómo piensa Defensa pagar los otros tres? ¿Qué coste tendrá cada uno de esos otros tres submarinos? ¿Cuál será el coste final del programa? Preguntas a día de hoy imposibles de responder.”

Respecto del segundo afirma que  “el A400M es un dolor de cabeza constante. El avión no cumple con las características técnicas requeridas y los países del consorcio (España, Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Turquía) están enfrentados con la cúpula de Airbus. Amenazan con sanciones económicas a la compañía, pero no se sabe si lo hacen con la boca pequeña para no recibir críticas. Para colmo, España compró 27 unidades, casi el doble de las 14 finales con las que se va a quedar, y eso significa que o consigue revender a otros países esas 13 aeronaves de diferencia o tendrá que pagar una multa de casi 250 millones de euros a la compañía.”

10.- Una vuelta de tuerca más: ahora que el Tribunal Constitucional ha dicho que es ilegal ocultar estos pagos, los quieren usar para engañar al viejo Donald que clama por un colmillo en incendiar de armas el mundo, y “aflorarlos” en el presupuesto del MInisterio de defensa para hacerle creer que están “aumentando” el gasto militar y acercándose al compromiso del 2%PIB (en realidad ya supera con mucho este porcentaje pero sigue siendo un gasto escondido, oculto en su gran mayoría y no por disgustar al amigo americano, sino para que el pueblo español no sepa en qué se gastan la pasta los que mandan). Lo dice así el artículo “El número dos de Defensa también dejó una pista muy clara sobre las intenciones a futuro de su Ministerio. Primero explicó que los próximos presupuestos de su departamento tendrán incorporados una partida de 1.824 millones de euros (716,8 millones de 2016 y 1.170 millones de 2017) para pagar los PEA. Después, dijo que gracias a esto “se estaría en consonancia con el compromiso asumido en la cumbre de la OTAN de Gales de 2014 de incrementar los presupuestos de Defensa hasta alcanzar en una década una cifra equivalente al 2% de PIB”.

Y como todo decálogo, una (mala) conclusión. Para colmo, esto es el cuento de nunca acabar. el ciclo de rearme se renueva a pesar de que este primer movimiento ya nos ha empobrecido suficientemente. “A futuro, España deberá seguir renovando su material armamentístico y los costes se incrementarán notablemente: la Armada necesita sustituir los cazas de despegue verticar Harrier -su vida operativa finalizará entre 2025 y 2030- por el F35B, única opción en el mercado. Además, por esas fechas, también deberá pensar en planificar la renovación de los cazas F-18, cuya única opción viable serían los F35A.

El problema es que el programa estadounidense del F35 en sus tres versiones acumula un grandísimo retraso y unos enormes sobrecostes, algo que ha llegado a denunciar a través de su cuenta de Twitter el presidente estadounidense, Donald Trump, que llamó al orden a la empresa fabricante, Lockheed Martin: “el programa F-35 y su coste está fuera de control. Miles de millones de dólares pueden y serán ahorrados en compras militares”.

Decepcionante. Otra que se ha tragado que necesitamos esos carísimos aviones de “ataque” (no defensa) estadounidenses que, por cierto, nos quieren vender en bruto ( y nuestros políticos de la casta comprar), sin sistemas de armas ni motores y otros elementos que luego “necesriamente” habrá que comprar para que no queden para un museo del horror.

Ni los necesitamos para nada, ni tendríamos por qué aumentar el gasto militar. Ni, dado que estamos ante una deuda ilegítima e impuesta por intereses que no son los de la sociedad ni han sido decididos por todos, asumir el pago de esta deuda inmoral.

Ni tenemos por qué asumir las torpezas de estos genios  de las finanzas ni tampoco por qué seguir obstinados en enterrar nuestras esperanzas como pueblo en el seguidismo armamentista y fatal al que nos quieren someter los señores de la guerra y sus partidos corporativos en el Parlamento.

No nos representan y no queremos que nos conduzcan al empobrecimiento primero y al desastre después.

Gastos militares para fines sociales.  Haz objeción fiscal al Gasto Militar.

España debería financiar las conversaciones de paz de Sudán del Sur

Imagen de Hans Birger Nilsen

Fuente:  Europa Press.

Las autoridades de Sudán del Sur informan de que es imposible realizar las reuniones para buscar la paz dado que carecen de fondos para financiarlas.  La falta de fondos en Sudán del Sur es tan grave que los funcionarios y miembros del gobierno llevan dos meses sin cobrar.

Aunque estas reuniones deberían haber comenzado en marzo, aún no hay perspectivas de que comiencen y con ello condenan a sus habitantes a la desesperación.

Parece ser que era Japón quien se había comprometido a enviar la financiación necesaria para las conversaciones de paz, pero no lo ha hecho.

Pero también el gobierno de Sudán del Sur está haciendo dejación de funciones porque hay actuaciones que no son dependientes más que de la decisión política y no se han hecho.  Un ejemplo es el nombramiento y la jura del cargo del Comité Directivo para el Diálogo, que se publicó en diciembre, pero que aún no han sido llamados para prestar juramento.

Hay que recordar que las conversaciones de paz en Sudán del Sur han sido suspendidas múltiples veces en los últimos años.

¿Cuánto costará reanudar estas conversaciones de paz?

Una política de defensa alternativa y noviolenta debería de ocuparse de este problema.  Habría que anular alguna partida militarista del presupuesto de defensa actual para invertirla en impulsar estas conversaciones de paz.  Se podría renunciar a la compra de alguna fragata, de algún eurofighter, de algún 8×8, o también se podría reunicar a alguna de nuestras intervenciones militares en el extranjero y con ello financiar estas conversaciones de paz.

A ello se le llama transarme, política que consiste en defender la Seguridad Humana mediante la transferencia progresiva de parte del presupuesto militar a usos civiles de defensa noviolenta.

La paz en Sudán de Sur sería un éxito para esta política noviolenta de defensa, pero claro, dejarían de ganar dinero nuestras élites militaristas con la venta de armas.

Cospedal, la madrina

Premios+C%C3%A1tedra+Metropol+US

Fuente: La Vanguardia

Y ahí que la tenemos, toda compuesta, de madrina.

Nada menos que la Ministra madrina, la Dolores de los Cospedales, la dama de los tercios, la infantina de la marina, como quieran que se diga, junto a la alcaldesa de San Fernando (Cadiz) señora Cavada, el Almirante Jefe del Estado Mayor, la Presidenta de la SEPI, el Presidente de Navantia y otras fuerzas vivas, aplaudidores y demás añadidos siempre lustrosos y ornamentales para estos actos.

Y la Ministra madrina que allá que se fue a botar el BAM (Buque de Acción Marítima), “Audaz”  (el próximo a botar se llamará “Furor”) del que la prensa militar especializada (principalmente en distorsionar la realidad y desenfocar los temas) ha dado datos de que ha supuesto para Navantia 1,1 millones de horas de trabajo y 250 empleos directos (lo que no parece justificar tanto revuelo ni ser la solución del abrumador paro en Cádiz) así como otros 1.000 indirectos en la industria auxiliar. Si hacemos un ligero cálculo, implica no más de 1.000 horas de trabajo por persona, es decir unas 25 semanas (menos de 6 meses), suponiendo un trabajo equivalente de 40 horas por semana y persona (y esperemos que la solidaridad de los trabajadores gaditanos no permita que alguno haga horas extra y deje sin trabajo a otro). No vemos cómo estas modestas cifras pueden hacer creer a algunas personas respetables y despiertas que Navantia es la panacea para salvar el paro, pero a veces las ideas tienen eso, que por falta de análisis se vuelven creencias y meras supersticiones.

Lo que no informa la noticia de la botadura es el precio del susodicho barco militar. A falta de otros datos mejores, hemos acudido al informe del Tribunal de Cuentas sobre los “Programas Especiales de Armamentos” (PEAS) recientemente publicado y del que ya hemos hecho algún comentario previo en este blog, para saber lo que viene costando cada BAM.

Según parece, cada BAM de los 4 ya entregados (este sería el quinto) cuesta cerca de 35 millones de euros, pero además su precio “final” es un 48,9% más caro que el inicialmente presupuestado. Como no podía ser menos, las entregas de estos barcos se hacen siempre con retraso, y el “Audaz” es un claro ejemplo de esto. A pesar de ello, el Estado ha renunciado a cobrar las penalizaciones por retraso de Navantia por los cuatro BAM anteriores, nada menos que 37,74 millones de euros. Añadamos que, dado que los buques de Navantia se “retrasan” en la entrega de sus barcos y que para poder hacerlos tienen que contar con industrias auxiliares (que incorporan aproximadamente 1000 trabajadores a los 250 que ha empleado Navantia) se supone que Navantia o ha perdonado los “retrasos ” a estas industrias militares, o se ha embuchado las penalizaciones o, la más rocambolesca de las tres posibilidades, las industrias auxiliares no se han retrasado y lo que pasa es que Navantia es el colmo de la ineficacia y la chapuza.

Pero volvamos al solemne acto de botadura del barco, que no queremos empañarlo con pequeñeces y críticas poco constructivas.

Cospedal sacó pecho por lo demasié que es la industria miliar española y toda la parafernalia de tópicos que ha debido heredar del apolillado manual de estilo de sus antecesores, pero soltó una perla propia. Agárrense las canillas, que vamos a transcribirla

Hay dirigentes políticos que dicen: Con el dinero de un barco se pueden construir varios hospitales”. Pero quienes dicen estas cosas por lo general ni construyen hospitales, ni saben todo el empleo, la riqueza y la prosperidad que genera la construcción de un barco»,

Todo lo hace, la pobre, por nuestro bien y el Ministerio de Defensa está haciendo todo lo posible para impulsar

iniciativas y soluciones para nuestros astilleros. Desde Defensa y desde la Armada estamos deseosos de impulsar cuantas más mejor

No sabemos si Doña Maria Dolores espetó al respetable con tan abrupta reflexión antes o después de estallar en el barco la botella tradicional de vino “sangre y trabajadero”, un oloroso con el que inauguró el pantano, como quien dice, o incluso de beberse la copa del brindis que, como el valor, se le supone a este tipo de actos.

Y ya lo ven, el recurso de Dolores es hacer barcos por nuestro bien, no hospitales, que para el caso que nos ocupa tanto monta y algo deja de beneficio a las amistades y puertas giratorias del sector. Aunque Navantia nos enseña que su especialidad es recibir pasta, fabricar mal, retrasarse constantemente, llegar siempre tarde  y, a la larga, ni barcos ni dineros, sino mero cebar la bomba.

Para Cospedal, recortar en gastos sociales no importa si garantiza el gasto militar

Cospedal+asiste+a+la+celebraci%C3%B3n+de+la+misa+del+Corpus+Christi

Por Gobierno de Castilla-La Mancha

Fuente: El Independiente

Afirma la Ministra de Defensa española con el descaro y la ignorancia de las que hace gala que

si no tenemos seguridad, da igual tener sanidad pública o educación

Y debe ser verdad, que en el programa de máximos del PP se cree a pies juntillas esta verdad de medio pelo y se aplica en la práctica por sus cargos y adheridos.

Tal vez eso explique por qué se han afanado tanto en desmantelar la sanidad pública (y fomentar la privadas en manos de amiguetes y otros canallas) o la educación (en beneficio del adoctrinamiento en centros privados)… Porque, para su sociedad disciplinaria y bobalicona a la que aspiran, de nada valen, cuando no son completamente contraproducentes, los derechos que hacen a las personas más libres y con mayor aspiración de realización.

Si no tenemos seguridad, dice Dolores, no vale nada, todo es inutil. O, lo que es lo mismo, lo que vale algo es la seguridad, pero una seguridad entendida, en que afirma su postulado, como gasto militar, refuerzo del músculo militar, sumisión al planeamiento americano de gastar más en ejércitos y entrar más a menudo en combate.

Efectivamente, ha pronunciado su doloroso mensaje pro bélico tras entrevista de pleitesía ante James Matis, ministro del mismo ramo en EE.UU., a quien ha ido a ver y dar el correspondiente besamanos.

Allí, al salir en perfecto estado de revista del encuentro con el general Matis, de sobrenombre perro furioso, ha sido preguntada por un perspicaz periodista, que insinuó que a lo mejor para llegar a la cifra de gasto militar que quiere EE.UU. para España (iluso él, que no sabe que ya la rebasamos) a lo mejor había que recortar en otras cosas.

La ministra entonces es cuando ha aprovechado para su gran pedo ideológico:

Si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo, la sanidad pública o la mejor educación, porque lo primero que necesita un país es seguridad.

Y es que la ministra es hipersensible a los recortes sociales, que no los quiere hacer sino cuando los quiere hacer y por las razones que los quiere hacer, algo parecido al enbrollo de sus explicaciones cuando habla de las indemnizaciones y otras ocurrencias similares.

Pero esta ministra es, sobre todo, un verdadero trampantojo y hace trampas en su argumento trucado.

Se supone que la seguridad es una pulsión vital. Si no tenemos seguridad, no tenemos nada, o nada seguro.

Pero cuando hablamos de seguridad no todos entendemos lo mismo.

Lo que para una persona que gana un pastizal y orbita alrededor de la élite de los que tienen más de la cuenta (pongamos por caso la ministra y sus correligionarios), la seguridad no es lo mismo que para quien carece de recursos, vive al filo de la vida o en la vulnerabilidad. Lo que para el primero es asegurar sus intereses más burdos y egoístas para el segundo es aspirar a unos mínimos vitales que garanticen su subsistencia con dignidad. La seguridad del primero, en tal caso, puede llegar a ser la vulnerabilidad del segundo y, precisamente por eso, motivo para aspirar a una seguridad compartida que parta de garantizar la seguridad de los que están peor frente a la sobre-seguridad de los que viven en la sobreabundancia.

La ministra habla de seguridad militar, una seguridad que, paradójicamente, no existe por más esfuerzo (y gasto) que se hace en intentarla y que, amén de eso, cada vez asegura menos, o crea mayor inseguridad a escala global.

Sin embargo, para el común de los mortales la seguridad es otra cosa. Es seguridad frente a la enfermedad, ante la incultura, ante la represión de los derechos, ante el hambre o el infortunio, ante la contaminación y la depredación del planeta…

La ministra habla de seguridad militar, un imposible que nos priva de Seguridad Humana y que, cada vez se ve con mayor claridad, es una de las principales fuentes de inseguridad humana a escala global.

De modo que donde ella dice que sin seguridad militar, en forma de gasto e inversión pública prioritariamente en militarismo,  lo demás no merece la pena, nosotros decimos que la “seguridad militar” nos priva de Seguridad Humana precisamente porque detrae de los recursos públicos lo necesario para sentirnos seguros (hospitales, escuelas, trabajo decente, medio ambiente sano…).

Por poner un ejemplo sencillo, con algo más de lo que España gasta al año en gasto militar (inlcuído el que reconocen las cifras oficiales y el que esconden) podría cabarse con el hambre en el mundo, según cifras de Naciones Unidas, lo que desvela lo poco que asegura a las personas el gasto militar.

Al revés de lo que piensa esta ministra tan de derechas, la seguridad de las personas (y no nos referimos únicamente a los privilegiados que forman un porcentaje mínimo de las personas y que, al parecer, son las que preocupan a la seguridad de la ministra) consiste en tener garantizados la sanidad pública de calidad, la educación de calidad, la previsión para la vejez, los derechos civiles y políticos, los derechos sociales y culturales… en suma, todo eso que, precisamente, la ministra cree que no vale la pena por su aberrante idea de que lo que sí la vale es el gasto militar y el militarismo creciente. Se nos ocurre que tal vez la ministra debería volver a releer ciertas declaraciones universales de derechos que, precisamente, nacen del consenso posterior al énfasis militarista de las guerras mundiales y como remedio para dotarnos de seguridad frente a la inseguridad de la guerra y su preparación.

Definitivamente, la ministra habla de una seguridad que es nuestra perdición y que se garantiza a costa de nuestros derechos. Osea, que tiene de seguridad bien poco, como la música militar tiene bien poco de música.

Morenés pasa a representar a España en EE.UU.

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Ejército de Tierra

Fuente: ep nacional.es

Pues si, señores y señoras, Morenés, de la nobleza de abolengo, pasa en su meteórica carrera por las poltronas más codiciadas de su anterior cargo de Ministro de Defensa de España al de embajador en la hidra, la cabeza del mal, el sitio ese cuyos líderes huelen a azufre, el jefe del imperio.

Las malas lenguas opinan que dicho cambio posiciona no tanto al personaje como a las industrias militares a las que, dicen también las malas lenguas, ha servido con esmero, tanto cuando las ha dirigido como empresario como cuando las ha contratado como ministro.

De hecho las malas lenguas dicen que para un señor del que se sospecha un vínculo férreo con las empresas militares, ir al país del “polo militar industrial” por excelencia (ese que Eisenhawer criticó duramente por su nefasto papel condicionando la política mundial y derivando a los EE.UU. al armamentismo y a la guerra) es algo así como mandar a un tonto a una fábrica de mocos, pongamos por ejemplo. El culmen de sus aspiraciones.

Puede que sea así, pero en tal caso no acabamos de entender la encomienda, porque Morenés, que se sepa, ha representado en sus tiempos de empresario a la industria militar europea, que compite con la americana, y no vemos como un presidente americano machista y militarista, y no queremos mirar a nadie, que se jacta de enseñorear un nuevo proteccionismo iba a meter de embajador en su propio gallinero al representante de otro corral, para que le robe las gallinas.

¿Pudiera ser que en el nuevo ciclo de rearme español hayan optado definitivamente por estrechar vínculos con los americanos en detrimento de las empresas de la competencia europea?  ¿Por ejemplo, que le hayan puesto para negociar ese escandaloso contrato de aviones de combate que quieren comprar a tramos los militares españoles, primero los “aparatos” (4.032 millones de euros), luego los cascos (más de 21 milloncetes más) y luego los motores de los aviones, que no vienen en el lote inicial y de los que desconocemos el importe?  ¿A lo mejor el precio por que los americanos transfieran tecnología para poner a flote el asombroso submarino español de juguete (S-80)? ¿Quizás compensaciones a nuestras orondas élites por servir de patio trasero, eso sí en detrimento de nuestra propia seguridad, al escudo antimisiles americano?.

¿O simplemente lacayismo del de toda la vida, ahora que, dice otra noticia no menos penosa, Rajoy se postula, con el placet de Donald, a valedor del abanto americano ante los “socios” europeos que se han atrevido, según una tercera noticia, a decirle que sus órdenes de aumento del gasto militar y del militarismo no las van a cumplir a rajatabla?

Sea como fuere, que el ceremonioso y adulador Morenés se haya agarrado ahora al cargo de embajador “español” en EE.UU. habla muy poco y muy poco bien de la política exterior que España quiere llevar a cabo ante la belicosa potencia y no puede sino intranquilizar a las personas preocupadas por el aumento del gasto militar y del despilfarro a favor del clan de los señores de la guerra.

Ojito.

Crisis humanitarias, guerras y Marca España

 

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IIP Photo Archive

Fuente:  El Pais.

El secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios y Emergencias de la ONU, Stephen O’Brien, ha alertado de que el mundo se enfrenta a la peor crisis humanitaria desde que existe la ONU, con más de 20 millones de personas en estado crítico. La peor crisis desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Nos encontramos en un punto crítico de la historia. Ya a principios de año estamos enfrentándonos a la mayor crisis humanitaria desde la creación de las Naciones Unidas. Hay más de 20 millones de personas en cuatro países que sufren inanición. Sin esfuerzos globales y coordinados, morirán de hambre

Cuatro son los grandes puntos álgidos de este desastre: Yemen, Sudán del Sur, Somalia y Kenia

Cuatro sitios que comparten la características de la severa pobreza y de unos de los peores indicadores del mundo en casi todos los derechos sociales y necesidades básicas.

Comparten otras características, como la ser víctimas de la geopolítica de dominación que se juega en el área del índico y en el golfo pérsico.

Otra más, están en guerra o sufren operaciones internacionales de guerra (por ejemplo la operación Atalanta, las diversas luchas antiyihadistas, etc.).

La violencia estructural de la que son víctimas estos pueblos (por cierto con beneficiarios entre los que nos encontramos nosotros) y la imposición de la guerra los unen en sus desgracias.

Y por lo que respecta a nosotros, otra coincidencia más.  Nuestra presencia, más bien la de nuestras armas, se hace notar sobre el terreno.

Por ejemplo, en Yemen y Sudán del Sur se han encontrado armas españolas de forma incomprensible pues oficialmente España no las vende a ninguno de estos estados. Otro ejemplo: hemos hecho un contrato de fabricación de corbetas militares para Arabia Saudí (uno de los contendientes en el conflicto yemení) con las que los observadores internacionales piensan que es probable que Arabia Saudí ejerza el bloqueo militar a los yemeníes contra los que combate. Otro más, España participa en la operación Atalanta, con base en Yibuti y bases operativas en Somalia, patrullando una amplia zona entre el Golfo de Adén y las islas Sychelles, de la que ha tomado el mando en febrero de 2017. Lo mismo podemos decir de Kenya.

Podríamos preguntamos si la Marca España, además de vender armas y aportar soldados, participa de algún modo más pacífico y creativo en paliar las hambrunas y la crisis humanitaria que provocan las políticas de fomento de la guerra en las que, como uno más, anda metida. ¿Cuántos recursos aporta al desarrollo, a la paz entendida como seguridad humana, a la acogida de refugiados de la guerra…? Las preguntas, por impertinentes y desgarradas, resultan innecesarias.

Al parecer la conexión desastre humanitario-militarismo- co-responsabilidad de España es muy evidente y lo malo es que el apabullante silencio y la ocultación de un papel tan sucio, nos impide luchar eficazmente contra esta mala política del gobierno de Rajoy (y antes ZP) y sus consecuencias y echa un jarro de agua fría a la sensibilidad pacífica de la sociedad.

Un jarro de agua fría precisamente cuando la propia movilización aquí contra nuestro militarismo y exigiendo otras actuaciones humanitarias en estos países, podría ser más eficaz para luchar contra estas hambrunas que pensar en la intervención directa y “allí” de soldados que ni son solución ni pueden serlo.

¡Fuera de Madrid, señores de la guerra!: 14 de Marzo, 19 horas, Sol

Imagen de Desarma Madrid

 

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