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El ciclo de vida del armamento

Imagen de Agencia do Brasil Fotografias

Fuente:  Infodefensa.

Un arma (cazas, fragatas, tanques, helicópteros) se suele empezar a pagar 20 años antes de empezar a usarse.  Esos 20 años se utilizan en su diseño, en las pruebas y, finalmente, en su fabricación.  Tras todo ello el arma es lo más moderno en el mercado durante unos pocos años, hasta que la industria rival, que empezó a diseñar el contraarmamento hace 15 años llega a producir un modelo nuevo y más mortífero.

Entonces, irremediablemente, el armamento queda obsoleto y hay que iniciar un nuevo círculo armamentista.

Esta locura hace que los países productores de grandes armas tengan que recurrir a la exportación de su material bélico si quieren recuperar algo del dinero invertido por su nación.  Para ello, claro, será necesario crear conflictos, o fomentarlos, en países alejados, del Tercer Mundo y con cierta capacidad de comprar armamento por parte de sus élites.

Parece que ahora, como nos cuenta Antonio Fonfría en Infodefensa, se está replanteando esta situación en el que el ciclo de vida del armamento es cortísimo.

Lo primero que nos place es que el autor reconoce este hecho, la obsolescencia de las armas muy sofisticadas y caras es rapidísima.

Lo primero que nos apena es que el reconocimiento llegue tan tarde, después de décadas utilizando el anterior planteamiento y despilfarrando en armamento que rápidamente quedaba obsoleto.

Las razones que nos da Fonfría para este viraje en la política de la industria de Defensa son varias:

  • La falta de presupuesto.  Efectivamente, los Estados cada vez están más endeudados y tienen menor capacidad para asumir ingentes gastos militares, en buena parte debido a la deuda militar generada por la fabricación y/o compra de armamento.
  • Hasta ahora sólo se contemplaba el coste de adquisición del armamento, sin tener en cuenta los programas mantenimiento, de apoyo y de modernización necesarios y que consisten en actualizar todos los sistemas de propulsión, autodefensa, informática, comunicaciones, etc., que consiguen que el armamento pueda seguir siendo mortífero, que no útil.
  • Las empresas están presionando para reducir costes en apoyo y mantenimiento del armamento.

Para adaptarse a estos cambios que aumenten la vida del armamento, Fonfría propone cuatro grandes áreas de trabajo:

  • El cambio organizativo.  Aquí la enumeración de Fronfría parece que no tiene casi nada que ver con las empresas a las que propone que cambien su estructura piramidal por otra más horizontales, sino que la mayor parte de los cambios tienen que ver con la estructura del Ministerio de Defensa.  Propone que a lo anterior hay que añadir simplificar las estructuras de toma de decisión, reducir drásticamente las rigideces administrativas, minimizar duplicidades y aprovechar sinergias entre los tres ejércitos.  Acaba proponiendo que el Ministerio de Defensa se aproveche de instituciones de investigación externas que pueden dar un importante valor añadido (es curioso, parece que lo tiene claro, pero no especifica cuáles y cómo, con lo que la propuesta queda en agua de borrajas).

¿Algo nuevo?  Nada nuevo.  Muchas de estas propuestas llevan años, mejor dicho, décadas proponiéndose para luego no hacer nada.  Otra razón que nos lleva a desconfiar de la supuesta eficiencia de la industria militar y del Ministerio de Defensa.

Por otro lado, ¿la industria militar no ha demostrado en múltiples programas A400M, NH-90, Eurofighter, F-35, submarinos S-20, … que es muy ineficaz y por ello alarga los plazos de investigación, modelización, producción, etc., de manera que hace encarecer mucho todo el proceso y que como consecuencia reduce la vida del armamento en el mercado internacional?

  • La formación.  Se refiere a la formación universitaria que explica ha de ser multidisciplinar para poder abordar los retos complejos de la industria armamentístia.

¿Hay alguna razón más grosera, inhumana y malvada para proponer que la formación universitaria sea multidisciplinar que la de fabricar armas más mortíferas y que duren más?  El autor de esta propuesta está imbuido hasta el tuétano del paradigma de dominación-violencia y, por ello, ve natural poner la enseñanza universitaria al servicio de la fabricación de armas.  ¡Vergonzoso!

  • La ciberseguridad.  Propone fomentar la inversión en ciberseguridad para tranquilidad de las empresas de armamento y sus negocios.

Pero, … ¿esto qué tiene que ver con la prolongación del ciclo de vida del armamento?  Pues ya se ve, aprovechando que hablamos de cualquier cosa vamos a proponer, como hacen todos últimamente, el mantra de gastar más en ciberseguridad, el nuevo nicho de negocio.  Faltaría más.

  • Simulación y modelización.  Dice que es el corazón del cambio que nos espera.  Dota a la simulación y modelización de la capacidad de adelantarse a los acontecimientos.

Pero claro, no explica que este nuevo grial lo están buscando también el resto de las naciones y que también ellas tendrán mayor capacidad de simular y modelizar nuestro comportamiento en materia de armamento, con lo cual la ventaja industrial, productiva y guerrera quedará muy próxima a cero (tanto por debajo como por arriba).

Gran desilusión.  Otro análisis aparentemente sesudo y técnico por parte de un experto que una vez pensado con detenimiento queda en muy poca cosa, en humo que le hará ganar puntos en el entorno de la industria militar y del Ministerio de Defensa y poco más.

Eso sí.  Nos ha sorprendido que no reclame más fondos para realizar todo lo anterior.  ¡Menudo despiste!  Si es que no se pueden escribir los artículos con prisa y sólo por ganas de agradar y no de enfrentarse al verdadero problema que supone la industria militar y la producción de armamento:  es un gasto inhumano, 100 % despilfarrador y que siega vidas y cercena calidad de vida tanto a los países que las producen como a aquellos, sobre todo, que las sufren.

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Los engaños en la renovación de los cazas españoles

Imagen de Airman Magazine

Una de las muchas peculiaridades de nuestro modelo de defensa es su dependencia de sistemas de armas que aúnan tres de las peores características posibles, pues

1) tienen unos costes muy elevados tanto en su diseño y fabricación como en su vida útil,

2) su entrega siempre se hace demasiado tarde y en condiciones tecnológicas superadas, por lo que hay que estar constantemente introduciendo mejoras de nuevo a costes elevados, y,

3) en el mejor de los casos, se acaban volviendo obsoletas sin llegar a hacerse un uso significativo de ellas, con lo que hay que volver periódicamente a sustituirlas por otros sistemas de armas más modernos que, de nuevo, vuelen a caer en el mismo círculo vicioso.

Es el caso de los actuales aviones de combate Harrier de la Armada española y del Programa de Futuro Avión de Combate (FACA), actuales F18, ambos ejemplos esclarecedores de los que parece que no vamos a aprender.

Los aviones de despegue vertical HARRIER.

La compra de los Harrier se hizo conjuntamente entre los ejércitos de EE.UU., Italia y España, para abaratar costes.  En 1983 España adquirió a McDonnell Douglas estos aviones de despegue vertical para dotar al portaaviones español Príncipe de Asturias. Los 12 primeros aviones se entregaron en 1988.  Las siguientes 8 unidades en 1993 (se encargaron en 1990) y en el año 2000 empezó el programa de “actualización” y modernización de estos aviones de guerra.

Su vida útil se preveía que se agotara en 2024 y fueran dados de baja, pero el año 2015, un memorando de entendimiento con la empresa fabricante, prolongó la vida de estos aviones hasta 2034, introduciéndose más adelante en los presupuestos generales de 2016 una partida de 47´6 millones de € para modernizar los AV-8B, que tras la modernización pasarán a ser los AV8B Harrier Plus, dotados con un mando multimodo AN/APG-65.

En la actualidad contamos con 16 de estos aparatos, 12 en pleno servicio y 4 declarados de baja a la espera de una nueva actualización. Una de sus grandes proezas ha sido participar en la operación “Deny Flight” en Bosnia Herzegovina.

Actualmente operan en el LHD Juan Carlos I, un portaviones que deja de ser útil si no lleva aviones de despegue vertical y cuyo coste superó los 500 millones de €.  Así, de no contar con los Harrier o con otros aviones que los sustituyan, tendríamos un portaviones que descendería de categoría si no cuenta con aviones de despegue vertical (pasaría a ser portahelicópteros) y los únicos que para la Armada cumplen las condiciones necesarias son los F-35.

El Programa FACA, los famosos F18 del ejército español

El programa FACA dio a España, igualmente con prolongados plazos de entrega, los 96 aviones de combate F-18 que compró (24 de segunda mano) y que deberán ser sustituidos en 2025, al llegar a las 7.000 horas de vuelo.  Actualmente se mantienen en uso 86 de estos aparatos, que también han ido sufriendo mejoras en el largo período de su uso.

La apuesta por los F35

Con todo, el ejército y la armada apuestan por comprar 60 F35 Lightning II (Relámpago) de Lockheed Martin para sustituir a los F18 y los Harrier actuales.

Por otra parte, las noticias en prensa son contradictorias. Unas afirman que hay conversaciones con el fabricante Lockheed Martin para su adquisición a un precio asequible. Pero otras dicen que Defensa los descarta.  La alternativa serían los Eurofighter europeos, en cuya fabricación participa España.

Desde los defensores de la compra se piensa en un número de entre 45 y 50 aviones para el ejército del aire y 15 para la Armada, según informa El País.

El competidor, el Eurofighter europeo y español.

España se ha gastado ya 10.600 millones de euros en el avión de combate europeo, Eurofighter, que parece ahora que no va a comprar.

Por lo tanto, la opción por comprar el F-35 no dejaría retornos en la industria española y, nuevamente, la política industria española estaría en entredicho dado que hace años se optó por el Eurofighter y ahora se abandonaría este multimillonario proyecto por falta de previsión y planificación rigurosa.

Además, la opción Eurofighter también está muy cuestionada en los últimos tiempos.  Así, por ejemplo, Austria ha renunciado a su flota de Eurofighter.

Las más que fundadas dudas sobre el F-35:

Pero esta asombrosa adquisición tiene algunos datos añadidos que conviene no perder de vista;

  • El gasto que se prevé que realice España por los F35 superará los 6.000 millones de euros en un escenario optimista en el que los aviones bajen de precio. Y para la compra de entre 60 y 65 unidades.  La estimación nos parece dudosa porque Australia estimó en 2014 que iba a comprar 75 unidades por 11.600 millones de dólares.
  • El programa F-35 ha costado ya a USA, en 2013, 395.000 millones de dólares.
  • Hay noticias que hablan de un precio de hasta 120 millones de € por aparato. Aunque si somos serios y realistas, actualmente, el precio se encuentra en los 206’3 millones de dólares, con todo instalado.  Eso sí, están esperando que cuando el avión entre en plena fase de producción, en 2019, su precio baje a una horquilla entre los 80 y los 110 millones de €, aunque estas cifras parecen cada día más inverosímiles:  en la anterior remesa vendida, en 2012, el precio medio fue de 213 millones de €, con una bajada de sólo un 5 %.
  • El precio que se maneja por los comentaristas en Defensa, habitualmente no incluye el motor, lo cual, aunque sorprendente, es una práctica bastante habitual en este tipo de contratos. El motor se calcula que puede estar alrededor de 23’03 millones de dólares por unidad.
  • El precio que maneja la prensa tampoco incluye las mejoras y modernizaciones que explicábamos antes y que son imprescindibles para cualquier avión de guerra. Mejoras y modernizaciones se calculan ahora en torno a los 32’07 millones de €, por cada aparato.
  • Otro precio del que no se suele hablar mucho es de los cascos de los pilotos de F-35: 400.000 $ por unidad.  Son cascos que sustituyen a las pantallas de datos del avión por la visera del casco y permiten una visión de 360º, gracias a 6 cámaras infrarrojas situadas en el exterior del avión.  Esta moderna tecnología también está teniendo problemas.  Así, cuando hay turbulencias, las imágenes tienen retardo y provocan mareos.  Tampoco funciona la función de visión nocturna que provoca un resplandor verde que oscurece las imágenes.  También funciona mal la capacidad de compartir datos con otros F-35, que sólo funciona bien con hasta 3 F-35.  Con 4 se producen problemas de comunicación que crean imágenes inexactas para los pilotos.   Si tenemos en cuenta que se calcula comprar entre 45 y 50 F-35, el monto total de los cascos de los pilotos será de, al menos, 18-20 millones de dólares.
  • Los problemas en la fabricación han sido continuos: por un lado, ha habido problemas en los motores, por problemas en los materiales de titanio que han provocado el incendio de algún motor.  También ha habido problemas por la fragilidad del casco del avión, por la maniobrabilidad en simulación de combate directo contra un F-16, por la vulnerabilidad a los ataques cibernéticos, también en 2013 tuvo fallos en la turbina del motor, …  A finales de 2013 se presentó una auditoría sobre el F-35  en la que se analizaba el grado de cumplimiento de la norma de calidad aeroespacial AS9100, “Sistemas de Gestión de Calidad Requisitos para Organismos de Aviación, Espacio y Defensa”.  El programa cuenta con 9 preseries en las que se van añadiendo nuevos adelantes.  Pero el informe es muy desalentador porque

el programa ha sido vuelto a revisar varias veces desde el 2001; la primera vez en 2004 por problemas de peso y rendimiento; en 2007 por aumento del coste y retrasos; en 2010 porque la JPO declaró que el programa excedía el aumento de los límites de los costes críticos establecidos por la ley Nunn-McCurdy; y que durante 2011 y 2012 la JPO realizó varias acciones para reestructurar profundamente el programa, con más financiación, ampliando los plazos de entrega y reduciendo los aviones a suministrar a corto plazo, retrasando la adquisición de 410 aviones hasta el 2017.

Además,

También indica que los datos de calidad muestran una ligera mejoría: en la primera preserie se necesitaron 972 acciones de calidad por avión; en la cuarta había disminuido a 859, representando una media de coste del 13,11%.

  • Con estos datos, no es extraño que las dudas hayan comenzado a aparecer. Canadá, en 2015 se retiró del programa.  Canadá es uno de los 9 socios del programa F-35 y su participación es del 2 %.

En la práctica, todos los países pertenecientes al consorcio que tiene previsto adquirir 2.400 aparatos –EE.UU., Australia, Canadá, Dinamarca, Gran Bretaña, Italia, Noruega, Países Bajos y Turquía- han expresado alguna vez sus dudas acerca de si acabarán cumpliendo sus respectivos compromisos de adquisición de la aeronave.

  • Como la descoordinación militar nunca para, la Marina estadounidense anunciaba en 2015 que no podrían cargar en el F-35, dado que no está adaptado, un nuevo tipo de bomba que quieren utilizar. Se trata de la bomba ‘Small Diameter Bomb II’ –SDB II, ‘Bomba de Pequeño Diámetro’- que es capaz de apuntar a objetivos móviles a distancias de hasta 70 km y podría estar listo en 2017. La SDB II se integra sin ningún problema en el F-35A de la Fuerza Aérea… pero no en el F-35B en su actual configuración.

 

Los ingenieros del F-35 se excusan aduciendo que no estaba previsto que la Marina usara también la bomba SDB II. Añaden que no supondrá mayor problema adaptar el compartimento del F-35B gracias al tiempo de siete años del que disponen. Además, prefieren esperar a que la SDB II esté totalmente desarrollada antes de efectuar cambios en la arquitectura del avión. Hasta entonces, tampoco podrán calcular el coste de la posible adaptación.

Es necesario llevar el debate a unos parámetros más racionales y menos militaristas.

Con los datos que aportamos antes, se puede ver que, para Defensa, el debate está posicionado en qué modelo comprar.  Ni se entra en discutir la alternativa:  ¿es necesario para la defensa de España comprar alguno de los modelos o cualquier otro?  No se debaten otros parámetros que son tan o más importantes.  Algunos serían los siguientes:

  • ¿Qué queremos defender y cómo? Estos serían los debates principales, los más importante, las clave.  Y en este debate intervendrían cuestiones tales como qué tipo de defensa necesita o quiere la sociedad española.  Sin embargo, en la política española no hay ni rastros de estos debates, que son los que cimentan toda la cadena de toma de decisiones.  ¿Quién se aprovecha de ello?  Los militares que, ante la falta de debate y decisión de la sociedad, siguen comprando armas sin ninguna cortapisa.
  • ¿Queremos una defensa ofensiva o defensiva? Porque los Eurofighter y los F-35 son armas eminentemente ofensivas, de ataque, de proyección como se dice ahora (invasión, como se decía antes).  ¿Podríamos estar más seguros, de una manera meramente defensiva comprando otros materiales o utilizando los miles de millones que vamos a gastar en cazas en el futuro para fomentar otro tipo de políticas más pacíficas y noviolentas que enfrenten de manera creativa y constructiva algunos de los problemas que tiene España como la emigración y la cooperación para el desarrollo de los países de nuestra ribera sur?
  • ¿Cuántos cazas necesita la Defensa Nacional? Actualmente tenemos 16 Harrier de despegue vertical y 96 F-18 (84 en uso).  El total son 112 cazas.  Ahora la horquilla se sitúa entre 60 y 65.  Es evidente que el número que teníamos antes era desorbitado, ahora se quieren comprar un 42 % menos.  Nos alegramos de la reducción del número de unidades, aunque suponemos que el coste será otro cantar.  ¿Son muchos, pocos, son suficientes, exagerados?  ¿Dónde está el debate y los razonamientos que ofrecen los militares?
  • Los vaivenes en la planificación de la política de defensa y en su política industrial. Hasta hace unos meses era incuestionable para los militares la necesidad de invertir en armamento propio (español o de la Unión Europea), se veía como más barato, generador de retornos a la industria española y de empleo.  Sin embargo, ahora para argumentar la compra de los F-35 se dice que es mejor, en materia de repuestos, no tener todos los huevos en la misma cesta.  De los retornos y del empleo patrio no se comenta nada.
  • Son las cuentas de la lechera. Anuncian un gasto de 6.000 millones de euros para adquirir entre 60 ó 65 F-35 con la promesa de que el precio unitario bajará. Por lo tanto esperan comprarlos a entre 92’3 y 100 millones de € el caza.  Sin embargo, el precio actual es de 206’3 millones de dólares.
  • El despilfarro. ¿Se consideran ya tirados a la basura los 10.600 millones de € gastados, o malgastados, en el desarrollo del Eurofighter?
  • Las consecuencias políticas. ¿Hay algún responsable político de este despilfarro y de los vaivenes en la toma de decisiones?  ¿Cómo rinden cuentas?  ¿Quién se las pide?
  • ¿Es el momento de tomar la decisión? Evidentemente no.  Parece que los criterios que se están usando, militarmente, son los que les conviene a la Armada.  Ellos necesitan aviones de despegue vertical, pero los necesitan para 2034.  Un futuro muy lejano.  Parece que han pensado ahorrar en este rubro uniendo su pedido al del Ejército del Aire.  Pero a ellos sí les corre más prisa, sus aviones tienen una vida útil hasta 2025, un plazo más breve.  El ahorro para la Armada lo acabaríamos pagando todos los españoles con un modelo de avión que está muy en entredicho técnicamente.
  • ¿Es una cuestión de prestigio militar? En las clasificaciones internacionales de potencia militar, uno de los criterios que más cuentan para que un país se ubique entre los primeros puestos es la posesión de un portaaviones.  ¿Necesita España un portaaviones como el Juan Carlos I?  ¿Qué queremos invadir?  ¿Es esta la política de Defensa que deseamos?  ¿Nos sobra el portaaviones Juan Carlos I y sus 16 Harrier de despegue vertical o sus 15 F-35?
  • ¿Qué tiene que ver todo este gasto con la deuda de 30.000 millones de los PEAS?   Se acumulará a ella y, por lo tanto, la hará mucho más difícil de pagar.  La burbuja militar se agrandará en un gran porcentaje y la sociedad española habrá de pagarla a través de impuestos y dejando de gastar dinero en gasto social.

Como ven, empezar a analizar una compra concreta de material militar (los F-35 yankis) nos ha llevado a cuestionar la supuesta excelencia tecnológica de la industria militar, la mala práctica en cuanto a planificación y gasto del Ministerio de Defensa, la falta de democracia en las tomas de decisiones en Defensa, la política militar de carácter ofensivo de España,  la sinrazón del gasto militar que impide gastos sociales, la deuda y el despilfarro militar, la impunidad de los que toman decisiones en materia de Defensa y la descoordinación de todo el modelo.

Nos parecen razones suficientes para proponer que antes de todos estos gastos haya en España un debate serio, profundo y plural (es decir, no solo entre los sectores vinculados a la industria militar o al ejército) sobre política de Defensa.

 

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El Pentágono pide entre 230.000 y 290.000 millones de $ para desarrollar las armas nucleares

Imagen de James Vaughan

Fuente:  Poderío Militar.

Se suele tener la sensación de que las armas nucleares están guardadas en sus profundos silos, quietas, a la espera.  Y esto nos puede llevar a concluir, peligrosamente, que ya no pasa nada en este submundo del militarismo mundial.

Grave error:

En los próximos 20 años, el Pentágono planea invertir en la modernización de sus fuerzas nucleares entre 230.000 y 290.000 millones de dólares, anunció el subsecretario adjunto de la Defensa estadounidense, Robert Soofer. En un reciente discurso ante la Comisión de los Asuntos de las Fuerzas Armadas del Senado de EE.UU., el alto cargo explicó la importancia de desarrollar la energía nuclear y la necesidad de asignar fondos para su modernización. Esos fondos, el país norteamericano planea destinarlos a las fuerzas nucleares entre los años 2018 y 2040.

Esta cantidad incluye el coste total de los sistemas estratégicos de suministro de armas nucleares, así como parcialmente el de los bombarderos B-21, que pueden usar tanto armas nucleares como convencionales

Cifras así de altas no nos suelen decir mucho. Por ello vamos a intentar compararlas con una cifra similar recogida en la prensa:  imagínense, representa casi dos veces el techo de gasto que Montoro ha fijado para 2018.  Es decir, todo lo que el Estado Español gastará en 2018 y 2019.  Una locura.

Las cifras que da el artículo son totalmente mareantes:

  •  EE.UU. gasta en el mantenimiento de la energía nuclear alrededor de 14.000 millones al año (suponemos que se refiere a la energía nuclear militar).
  • Sin embargo, en 2018 el Ministerio de Defensa tiene previsto aumentar esta cantidad a 19.000 millones de dólares
  • 5.000 millones de los cuales se destinarán exclusivamente a la modernización. El dinero se asignará para el desarrollo de submarinos estratégicos clase Columbia (5.000 millones de dólares anuales) y de bombarderos de nueva generación B-21 (2.700 millones de dólares anuales), así como para la fabricación y modernización de misiles balísticos y de crucero.

Y todo ello en manos de Trump!

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¿Es la industria de defensa un factor determinante para nuestro bienestar?

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Por Alfredo Guerrero

Fuente: Defensa.com

La Ministra de Defensa, Dolores de Cospedal ha lapidado con su habitual fraseología

La existencia de una base industrial y tecnológica asociada a la Defensa es un factor determinante, no sólo para la operatividad de las Fuerzas Armadas, sino para el bienestar de la sociedad en su conjunto

Qué bárbaro lo de la señora. Con que trapío de naderías sentencia. En este caso, en la clausura de la Asociación Española de Tecnologías de la Defensa (TEDAE), la patronal del sector armamentista, celebrada el pasado 27 de junio.

Nuestro bienestar pendiente de un hilo, como quien dice, atado al negocio de los tiburones de la industria militar, a quienes deberíamos estar mucho más agradecidos por llevarnos a los puestos de cabeza del ranquing de los exportadores de armas y darnos tanto beneficio social al precio tan bajo de nuestra abyección.

¿En que se basa la ministra para ese fraseo?

Pues aporta sus datos, que los tiene y sorprendentes.

Las empresas asociadas en TEDAE (la inmensa mayoría del sector en España, pero no todo) han sumado este año “de crisis” nada menos que 10.700 millones de euros de negocio, un 10´2% más que en 2016, que ya fue un año muy positivo: Esta cifra representa, según la memoria de autobombo de TEDAE el 1% del PIB español y el  6% del PIB industrial español. Además, la industria armamentista, dice la ministra, tiene un notable impacto en el empleo, de hasta 55.000 profesionales, entre empleos  directos e indirectos, con una inmensa mayoría de personal de alta cualificación.

Y con un recadito para esos agoreros que critican el gasto en defensa, a los que tan cordialmente se ha dirigido la doña, afirma:

Las cifras constatan una evidencia: el sector está fuertemente comprometido con el futuro de España y por tanto su desarrollo debe ser una apuesta estratégica

Nosotros somos de los agoreros. De esos que critican todo lo que se gasta en Defensa y, sobre todo, para lo poquito que vale y lo mucho que les aprovecha a unos cuantos en perjuicio del resto.

Y decimos que la cifra de negocio de TEDAE, no podemos sino reconocer las palabras de la ministra, es enorme. Nada menos que 10.700 millones de euros y creciendo. Eso sí, la mayoría (el 83% de la producción según TEDAE) para la exportación de armas, porque se venden estas armas a países poco recomendables (y de paso se fomenta con ello la carrera de armamentos, la guerra, el conflicto, el odio  que otros pueblos nos consideren parte del enemigo, etc.).

Un negocio que ofrece a los socios de TEDAE pingües beneficios, sobre todo si tenemos en cuenta que, además, reciben un desorbitado trato de favor (subvenciones a tipo de interés cero, subvenciones sin más, exenciones, apoyo institucional para su negocio, encargos innecesarios, etc.).

Pero un negocio que no ofrece retornos a la sociedad en la proporción que los ofrecen otros sectores, por varios motivos:

  1. Según la ministra el impacto del sector en el empleo es de 55.000 profesionales, entre empleos directos e indirectos (por cierto, muchos menos que los que en otras ocasiones ha ofrecido el gobierno como impacto laboral), una cifra que no es de las más amplias en nuestro tejido industrial, ni en otros sectores laborales. Por ejemplo, sólo el sector de energías renovables,  según informe elaborado en 2010,  estimaba para dicho sector un impacto de empleo directo de alta cualificación de 68.000 personas, e indirecto de cerca de otros 45.000 para el período 2015-2020, mucho más que la industria militar y mucho más ético. O por poner otro ejemplo, el sector de la tecnología sanitaria y del equipamiento hospitalario cuenta con una facturación de unos 7.400 millones de euros, pero emplea directamente a 32.000 personas altamente cualificadas e indirectamente entre 80.000 y 100.000, según el estudio de impacto realizado por la Federación de empresas de tecnología sanitaria.
  2. El impacto de este sector en el desarrollo científico, tecnológico o de aplicación social de los ingenios militares es más que limitado.
  3. El gasto en innovación del sector militar es el 7´5 % del gasto total de innovación de nuestro tejido industrial, según la propia TEDAE.
  4. No existe una redistribución de la riqueza generada por el sector, sino, al contrario, una acumulación apabullante en manos de los accionistas de este y de los bancos que financian sus inversiones, muy pocas manos pero tremendamente ricas y poderosas, hasta el punto de contar con amplias complicidades políticas y mediáticas.
  5. Cuenta con complicidades de la clase política extractiva y un amplio apoyo institucional, como se demuestra en el ejemplo de la propia ministra cerrando su junta de accionistas o del rey emérito y su hijo reinante apoyando las ventas de armas a Arabia Saudí, por ejemplo.
  6. Factura mucho cuando todas las demás empresas están en crisis, como demuestra la siguiente afirmación de su informe anual “La actividad directa generada por los sectores industriales integrados en TEDAE aportó a la economía española cada día del pasado ejercicio la cantidad de 29,4 millones de euros. Actividad que creció tres veces más rápido (10,2%) que el total nacional (3,2%)“.
  7. No es casualidad que las grandes zonas donde están erradicadas sus factorías de producción sean zonas deprimidas y dependientes del monocultivo militar, que necesita de esta dependencia para su propio desarrollo insolidario.
  8. En cierta medida, podemos considerar que un retorno de estas industrias que fomentan la venta de armas y la conflictividad mundial es la mayor inseguridad global y las amenazas terroristas que se ciernen sobre nosotros, pues es precisamente la alimentación de los conflictos y la venta de armas uno de los capítulos que ha hecho crecer este fenómeno de resentimiento y odio.

Con todo, al ministra tiene algo de razón, como cada vez que habla. Y es que efectivamente, nuestro bienestar está relacionado con estas industrias. Concretamente de forma inversa a como la ministra plantea. Cuanto mejor las va a ellas, peor nos va a los de abajo.

Esa es la triste y humillante realidad y la razón por la que deberíamos impulsar reivindicaciones de que este tipo de industrias desaparezcan o se reconviertan a usos socialmente útiles.

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La corrupción en la industria y el comercio militar

Imagen de Arthur Chapman

Fuente:  Foro Milicia y Democracia.

Artículo de historia reciente el que desarrolla Ernesto Valderrey.  Nos habla del caso Lockheed.  Famosísimo en lo años 70 y 80 del siglo XX.

Leer esta información, lo cual aconsejamos mucho, nos deja claros algunos puntos definitorios de la industria y el comercio militar:

  • Nada o muy poco ha cambiado con los años.
  • Los temas que atañen a los militares siempre encuentran motivos (la necesidad de no meterse con los militares golpistas en el inicio de la democracia española, el secreto de defensa, la obediencia ciega a la que están sometidos los militares, …) más o menos futiles pero efectivos para ser tapados.
  • Una de las estrategias más habituales para tapar los temas militares es dilatarlos en el tiempo.  Sus responsables acaban muriendo, o jubilándose, o …
  • Otra estrategia para tapar los escándalos militares es militarizar la vía judicial.  En ella el escándalo se diluye, se aplaca, dormita, se serena, se oculta a la sociedad y ésta acaba olvidándolo.
  • El secreto militar es utilísimo.  Para los militares, claro.  Si un tema puede afectar a la defensa nacional se vuelve opaco.  Y hay tantos temas que afectan a la seguridad nacional que …
  • Se acaba juzgando y condenando al que investiga y remueve estos casos, mientras que los culpables del caso en sí, se van de rositas.
  • Los altos poderes del Estado hacen la vista gorda por necesidades de Seguridad Nacional.

Lo curioso, lo peculiar, lo que también debemos resaltar, es que en otros países no es así, o, al menos, no es tan así.  En otros países el caso Lockheed fue un escándalo nacional que acabó con sus responsables juzgados y condenados.  Habría que aprender de lo internacional y normalizar la justicia militar haciéndola desaparecer. Y los escándalos militares habría que tratarlos con dureza, como cualquier otro escándalo civil.

La cuestión es echar la vista atrás para aprender de la historia, de sus lecciones.  Avanzar para una sociedad debería significar analizar, profundamente, lo que ha hecho para no volver a repetir errores, para ser creativos en los caminos que han dado mejores resultados.

También debería ser la obligación de nuestros políticos, serenarse en las cuestiones del militarismo, mirar los muchísimos errores cometidos en el pasado.  No volverlos a cometer.

¿Alguien hace esto?

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En Australia han parado tres ferias de armas

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Imagen de Veruska Maceiras

Fuente:  Campaña contra el Comercio de Armas.

En septiembre de 2008 fue cancelada una feria de armas australiana, la Exposición de Defensa y Seguridad de Australia y el Pacífico (APDSE).  Antes ya se habían cancelado las ferias de 1986 y de 1991.  Triple éxito que necesitó enormes protestas por la paz a lo largo y ancho de todo el país.

Las protestas se llevaron a cabo en el exterior de empresas de armamento y ministerios estatales de todo el país y enormes banderas se dejaron caer desde el puente de Westgate en Melbourne y grúas en Cockatoo Island en Sydney. Junto a estos esfuerzos llegó una enorme campaña de presión y de educación a cargo de un gran número de iglesias, sindicatos y organizaciones de justicia social“.

A pesar de que muchos temían que no tendría éxito, coaliciones y grupos de activistas por todo el país comenzaron a organizarse en contra de la feria de armas. Grupos se unieron y comenzaron pequeñas campañas en sitios, web, con carteles y folletos de promoción de su campaña.  Fue una bola de nieve, y un gran número de personas organizaron conciertos benéficos, reuniones públicas e incluso un Festival de la Paz Adelaida.

Entonces, de repente, con la campaña en plena marcha, se anunció a principios de septiembre que APDSE sería cancelado debido a “razones de seguridad”.  Foley, Ministro de Australia del Sur, afirmó que los activistas “salvajes” amenazaban la feria.

Se refería, claro está a los activistas pacifistas.  Con sus “salvajes” charlas públicas, con sus “salvajes” manifestaciones y acciones callejeras, con sus “salvajes” conciertos por la paz.

Es un ejemplo inspirador.  Es un ejemplo desde el otro lado del mundo, pero que nos hace comprender que nuestra lucha está mucho más extendida de lo que pensamos.

¿Es posible el éxito?  Es posible el éxito.  Y dar un pasito más hacia un mundo más pacífico.

No a HOMSEC 2019.

 

 

 

 

 

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DSEI es la feria de armas de Reino Unido

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Nos envía la World Resisters Internacional (WRI) información sobre la Feria de armas que se va a celebrar en Londres del 12 al 15 de septiembre.

Se llama DSEI, y en 2015 contó con

1.500 expositores de todo el mundo, incluyendo a las diez empresas más importantes mundiales de producción de armamentos, y mostrando armas que van desde rifles de francotirador, a los tanques para combatir los aviones, a los buques de guerra.  A ellos se unieron los visitantes profesionales y delegaciones militares, incluidas las de países implicados en abuiso de los de derechos humanos y países implicados en el conflicto.

La feria de armas ha sido recibida como se merece por los antimilitaristas británicos, con bloqueos diarios y protestas creativas.

DSEI está organizada por Clarion Events y el departamento gubernamental Defence & Security Organización ( DSO ). El apoyo de DSO es crucial para el éxito de DSEI y su existencia continuada.

DSEI se lleva a cabo en secreto, detrás de las vallas de seguridad fuertemente protegidas y líneas de la policía – diseñado para permitir a los comerciantes de armas al comercio sus productos sin obstáculos por la transparencia o la protesta pública – y está subvencionado por el contribuyente del Reino Unido.

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Pensamos que podemos aprender mucho de estas iniciativas foráneas contra las ferias de armas.  Un buen sitio donde empezar es su propia página web.

En Madrid, recién hemos empezado a mostrar nuestra oposición, pero ahora tenemos tiempo para reflexionar y hacer un mejor trabajo contra HOMSEC 2019.

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Tierras Raras en el Campo de Montiel

 

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Por Elcampodemontiel.org

Artículo remitido por Rosario Alises. De Frentes Locales Antimina.

 En el cuadrante sureste de la provincia de Ciudad Real se encuentra la comarca llamada Campo de Montiel, reivindicada como la cuna del Quijote y situada en una altiplanicie entre la llanura manchega y las estribaciones de la Sierra Morena y la Sierra de Alcaraz. Su orografía suave permite la coexistencia de monte bajo, tierras de cultivo y pastos estando surcada por cauces -la mayoría secos- y vías pecuarias. Este es uno de los territorios del lince ibérico, especie protegida con el programa europeo Iber-Lince, y del águila imperial, también especialmente protegida. Además, agrupa más de una docena de municipios con baja densidad poblacional teniendo una media de 1000 habitantes por municipio. Los cultivos más habituales son la vid y el olivo, con sendas DO para el vino y el aceite, sin que falten los pastos para la producción del famoso queso manchego. La oferta cultural está garantizada por su patrimonio de alto valor arqueológico e histórico y está complementada con numerosas actividades de ocio y turismo rural.

En el año 2013 una empresa minera solicitó permisos de investigación para confirmar la existencia de monacita en el subsuelo del Campo de Montiel e iniciar la explotación de una mina a cielo abierto con el objetivo de extraer este mineral que se encuentra disperso en la capa superficial de la tierra (entre 2 y 5 metros de profundidad).

La monacita es un mineral de alto valor geoestratégico que contiene los elementos denominados “tierras raras” como el neodimio, el praseodimio, europio, itrio y disprosio, además de uranio y torio. Estos elementos tienen características electromagnéticas tan potentes que los hacen ser muy cotizados en el mercado internacional de las nuevas tecnologías como la industria de energías renovables, la informática, pantallas táctiles, tecnología sanitaria, láser y…. industria del armamento.

El mercado de las “tierras raras” ha experimentado un crecimiento extraordinario en los últimos 20 años y, como se explica en la revista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, “la producción mundial de tierras raras está dominada por China en un alarmante 97%” circunstancia que pone a EE.UU y Europa en situación de dependencia de suministros y de sumisión a las condiciones del país asiático.

La existencia de tierras raras, en contra de su nombre, no es infrecuente en la corteza terrestre; por el contrario, las tierras raras se extraen de gran cantidad de minerales complejos (la monacita entre ellos) que abundan en la naturaleza; ahora bien, la gran dispersión de estos minerales, su baja concentración por tonelada de tierra y el difícil y costoso procedimiento para su extracción hace que la explotación comercial sea poco rentable si se pretenden cumplir los mínimos requisitos ecológicos y medioambientales exigibles. Esto es así porque la extracción de monacita se realiza forzosamente con minería a cielo abierto y extensiva, técnica industrial minera considerada como una de las más contaminantes y más lesivas para el medioambiente.

En concreto, en el Campo de Montiel y según rezan los documentos que la empresa minera (Quantum Minería) ha entregado a la Junta de Comunidades, tienen previsto levantar miles de hectáreas de terreno mayoritariamente cultivado: primero retiran la vegetación y el manto fértil y lo depositan a ambos lados de una zanja que se excavará hasta una profundidad de 5 metros. La tierra extraída de la excavación se transportará a la planta de tratamiento situada en las afueras de Torrenueva donde se someterá a un proceso de gravimetría y cribado para extraer los gránulos de monacita. Una vez conseguido el concentrado de monacita, la tierra se devolverá a la zanja de explotación. Por último, la empresa colocará encima de la tierra compactada el manto fértil retirado previamente de forma que el paisaje –aseguran- apenas se alterará. No aseguran lo mismo de las zonas con cultivos leñosos, como son las viñas y los olivos; más bien en estos casos han señalado en su informe que, al no poder garantizar la supervivencia de las especies leñosas como consecuencia del movimiento y traslación del manto fértil, optarán por destinar esta vegetación a biomasa.

El movimiento de tierras se realizará a un ritmo de 220 toneladas por hora en la explotación durante 8 horas al día y 5 días a la semana. En la planta de tratamiento cercana a Torrenueva el ritmo será más intenso: 740 ton/hora ininterrumpidamente 5 días a la semana.

Las consecuencias medioambientales, sociales, económicas y sanitarias están detalladas en las alegaciones entregadas a la Junta y en algunos documentos incluidos en webs de colectivos de la sociedad civil que se han movilizado para evitar el desastre natural y de sostenibilidad del Campo de Montiel (Plataforma Sí a la Tierra Viva, Frentes Antimina, Campo de Montiel Patrimonio de la Humanidad, Ecologistas en Acción) y que han obligado a algunos ayuntamientos y algunas figuras políticas a pronunciarse en contra de esta explotación minera.

Además de los estragos civiles, queremos centrarnos en la importancia geoestratégica de la minería de tierras raras para la industria armamentística de un país como España, endeudado y con serios problemas de credibilidad en la comunidad europea. La posesión de tierras raras por el estado español añadiría soberanía económica y política además de prestigio, pues es notorio el interés de la Unión Europea por estos elementos a cuya investigación se han destinado los fondos del proyecto EURARE. Decimos que el estado español ganaría en soberanía si no fuera porque la explotación de las tierras raras va a estar en manos privadas, lo cual aleja las ganancias de las arcas públicas. Estas manos privadas exportarán la monacita a otros países (Francia, Alemania, Grecia) que se encargarán de obtener los elementos electromagnéticos necesarios para el armamento y las nuevas tecnologías y que nos serán vendidos al precio que marque el mercado.

Según un artículo publicado en El Confidencial en 2016 España se convertiría en el único país europeo productor de monacita con un 1% de la producción mundial, cantidad que permitiría a Europa depender menos del gigante chino para los sectores tecnológico, automotriz y militar. Desde China han conseguido casi monopolizar el mercado gracias a la inversión en los yacimientos existentes en su propio suelo y que cumplen unos requisitos mucho más ventajosos empresarialmente hablando que los europeos en materia de derechos laborales y medioambientales; también consiguen monopolizar el mercado estableciendo precios diferentes de las tierras raras según que sean para consumo nacional o para exportación, siendo el precio nacional hasta un 50% más bajo y favoreciendo que las industrias se localicen en suelo chino. Otra forma de controlar el mercado es la compra de empresas que explotan yacimientos en otros países, posibilidad no cerrada en el caso de Quantum Minería y que sería una forma de subrogación que bien podría eludir los requisitos que se le han exigido a la empresa española.

En el sector tecnológico, las tierras raras tienen aplicación en instrumentos médicos, nuevos procesos de refinado de petróleo, luces de alta intensidad, superconductores, turbinas eólicas, aparatos de informática, etc.

En el sector de la automoción son imprescindibles (de momento) en los motores diesel, en las baterías de coches híbridos, en células de combustible, etc.

Precisamente el sector militar sería el más beneficiado por la existencia de una industria de tierras raras europea, pues los elementos incluidos en las tierras raras tienen múltiples aplicaciones en instrumentos de defensa. Así, se utilizan en aleaciones de motores de aviación y vuelo espacial, reactores nucleares, láseres de uso militar, bombas inteligentes, sonares, lentes de visión nocturna, fluorescencia en monitores, sistemas de armas, amplificación de señales, etc.

Acudimos otra vez al artículo de opinión de Gonzalo Sirvent Zaragoza donde nos dice que los imanes de samario-cobalto tienen excelentes propiedades a altas temperaturas, lo que los hace idóneos para sistemas de precisión de guiado de misiles, bombas inteligentes y para su empleo en aeronaves no tripuladas. Otros imanes, los de neodimio-hierro, son los más potentes que existen en la actualidad y se emplean en diversos sistemas de armas.

La importancia de estos elementos se dio a conocer por el Departamento de Defensa de EEUU quien comunicó que siete tierras raras eran “críticas para la producción, sostenimiento y operación del equipo militar”: disprosio, erbio, europio, gadolinio, neodimio, praseodimio e itrio; siendo el itrio el metal de uso específico para la Defensa del país y del que se depende totalmente del exterior, motivo por el cual se están elaborando planes de almacenamiento que asegure su consumo durante unos años.

Se da la circunstancia de que la monacita existente en el Campo de Montiel, concretamente en el yacimiento de Matamulas, es extraordinariamente rica en neodimio (el doble que otros yacimientos) y contiene 35% más de praseodimio, europio, terbio e itrio que las monacitas chinas. (Información extraída de los informes de la Univ. De Sevilla presentados por Quantum Minería a la Junta de Comunidades de CLM).

La alta calidad de la monacita castellano-manchega hace abrigar esperanzas de prosperidad a la industria armamentística española y europea, ya no solo por las ganancias que se pueden obtener de la venta de la monacita sino también por las ayudas europeas a través del proyecto EURARE. Ya hemos hecho notar que los beneficios empresariales económicos irían a parar a manos privadas, que son las poseedoras de estas industrias, y los perjuicios sociales, ecológicos y de sostenibilidad ambiental recaerían sobre la población rural, ya de por sí marginada de los grandes planes de desarrollo.

En cuestión de dinero, la empresa tiene previsto realizar una inversión total, para los diez años de explotación, de 32 millones de euros y espera ingresar en concepto de venta de monacita unos 22 millones anuales. No descartan ampliar su influencia y completar aquí, en España, el proceso de extracción de las tierras raras y la fabricación de los potentes imanes que tan demandados están en el mercado de las nuevas tecnologías, incluida la armamentística.

El negocio de la guerra está boyante y cualquier industria relacionada va a tener muchos y muy poderosos intereses para sacarla adelante. Solo una ciudadanía organizada y persistente será capaz de hacer dudar a los políticos que tienen que autorizar estos proyectos al mismo tiempo que deben mantener su cuota de votos.

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Más errores de diseño de Navantia

Fragata+Numancia+y+Juan+Carlos+I+en+traslado+de+pesos+ligeros

Armada Española

Fuente: El Confidencial

Relata El Confidencial otra memorable intervención de la empresa pública Navantia que puede dar al traste con la expectativa de negocio que la propia Navantia había levantado mandando barcos de guerra españoles “a prueba” al ejército australiano para que se enamoraran de éstos e hicieran un encargo importante.

España ha vendido a Australia dos barcos anfibios de la clase Camberra,que se “botaron” en 2014 y 2015 respectivamente y planeaba venderle otros nueve.

Los barcos habían sido diseñados y fabricados parcialmente en España, concretamente en El Ferrol, y transportados luego a Australia para su acabado y para ponerlos al servicio de su ejército.

No sólo los barcos vendidos han supuesto un pingüe beneficio para el complejo militar industrial, sino que, entre unas cosas y otras, Navantia ha puesto una gran parte de sus expectativas en colocar armas a los australianos

Navantia ha vendido también el diseño del buque de asalto anfibio turco TCG Anadolu que se construye en los astilleros Sedef. El astillero español además está entre los tres preseleccionados para el contrato SEA 5000 en Australia por nueve fragatas antisubmarinas por valor total de más de 30.000 millones de dólares, con un diseño basado en las futuras F-110 para la Armada española. Compite con un astillero italiano y otro británico.

Hasta aquí todo parece normal, dentro de esa idea de la normalidad que trastoca los valores y predica que vender armas es bueno. Pero

Sin embargo, unas averías en dos ejemplares de la clase Canberra australiana han levantado una fuerte polémica en ese país, cuyos medios acusan al fabricante español de tener toda la culpa. Se trata de una seria amenazan al buen nombre de las exportaciones navales españolas en la víspera de un gran concurso para nueve fragatas más

Los  australianos, ágiles cuan canguros, acusan a los españoles de fallos de diseño de los barcos, que ahora no flotan como es debido y han tenido que ser inmovilizados por Australia para ver si corrigen el desastre.

Por eso ha levantado tanto revuelo la reciente inmovilización de los dos buques de la clase Canberra a causa de averías de sus sistemas de propulsión. A mediados de mayo ambos barcos tuvieron que suspender sus ejercicios y maniobras para revisar sus plantas propulsoras ante la aparición de problemas.

El HMAS Adelaide fue colocado en dique seco para revisar sus instalaciones ante la aparición de fragmentos metálicos en muestras de lubricante tomadas de sus ‘pods’ propulsores. Y en el HMAS Canberra se han producido migración de lubricantes (que tienen diferentes densidades en distintas zonas de los motores) por problemas de los sellos

Parece que un fallo parecido al de los barcos ya lo tuvo en España el “Juan Carlos I”, del que han tomado el diseño . Así lo explica nada menos que un cotnraalmirante australiano

Posteriormente, el contraalmirante Adam Grunsell, que se encarga de los sistemas navales en el Grupo de Adquisición y Apoyo de Capacidades del Ministerio de Defensa, declaró que “bien podría ser un fallo de diseño”, y otras noticias recordaron que el BPE Juan Carlos I español tuvo también problemas

No es por nada, pero esto de los fallos de diseño empieza a sonar de forma alarmante a algo archisabido. Además de carísima y dañina, resulta que la industria militar es una verdadera chapuza.

¿Y así es como piensan estas lumbreras tirar de la economía con el gran potencial de innovación y empleo que se supone que aporta la industria militar?

Estamos apañados.

 

 

 

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Uranio empobrecido de uso militar

Imagen de Bruno Aziz

Fuente:  Es Global.

El uranio empobrecido es aquel que contiene una fracción de isótopo U-235 inferior a la natural (0,71%). La mayor parte tiene su origen en el proceso de enriquecimiento siendo un subproducto del mismo.  Tiene algunas aplicaciones militares más o menos reconocidas:

El principio de la munición antiblindaje consiste en impulsar un núcleo metálico denso a alta velocidad para así concentrar un máximo de energía cinética en el punto de impacto. Los dos metales utilizados en esta aplicación son el tungsteno y una aleación de uranio empobrecido y titanio llamada Staballoy. Aunque el tungsteno es ligeramente más denso, el uranio empobrecido tiene dos ventajas. En primer lugar, su fractura en el impacto genera fragmentos afilados, que penetran mejor el blindaje. En segundo lugar, es pirofórico, es decir, se inflama espontáneamente al contacto con el aire por encima de cierta temperatura (típicamente 600 °C). Así, cuando un proyectil de uranio empobrecido alcanza un blanco no sólo penetra el blindaje sino que además se inflama al llegar al interior del vehículo, incinerando a la tripulación o desatando la explosión del combustible o las municiones.

Se cree que entre 17 y 20 países incluyen o fabrican munición cuyos núcleos poseen como principal componente ojivas de uranio empobrecido en su arsenal aunque sólo los EE. UU. y el Reino Unido han admitido haberlas usado, en particular en los conflictos de Bosnia (1995), Kosovo (1998) e Irak (1991 y 2003).

La alta densidad del uranio empobrecido también lo hace adecuado para incorporarlo a blindajes de carros de combate. Se cree que el M1 Abrams estadounidense es un ejemplo de este uso.

Existe una controversia sobre si las armas a base de uranio empobrecido deberían ser prohibidas por las convenciones internacionales. El argumento de sus detractores es que el uranio se pulveriza en la explosión, formando nubes de partículas ligeramente radiactivas que contaminan amplios territorios. En 2001 la ONU averiguó que, contrariamente a lo asumido anteriormente, la munición de uranio empobrecido estadounidense contiene plutonio y proviene por tanto de plantas de reprocesamiento, no de enriquecimiento, por lo cual su radiactividad es más alta de lo que se creía. El ejército estadounidense lo admitió y lanzó medidas para corregirlo.

Parece que como en el caso del cerdo, del uranio se aprovecha todo.  Y a diferencia del cerdo, para todo lo malo.  Porque la controversia, como se ve es más de dónde sale este uranio empobrecido, no de las consecuencias funestas para la salud que tiene.

En los últimos treinta años —desde que se tiene conocimiento de que ha sido usado con fines bélicos—, la controvertida historia del uranio empobrecido como arma de guerra continúa siendo un asunto enrevesado sobre el que, en los circuitos de la política internacional, se han acumulado polémicas y silencios, desmentidos y contradicciones . Esto a pesar de los efectos colaterales provocados por las municiones de uranio empobrecido que han resultado ser, según importantes instituciones especializadas en la materia, de riesgo para la salud.

En concreto, la Agencia de Protección Medioambiental de EE .UU. lo ha considerado “un riesgo radioactivo para la salud”. El Laboratoire de Radiotoxicologie Experimentale de Marsella (Francia) incluso ha llegado a sugerir que la exposición a esta sustancia puede alterar el ADN. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció —ya en el lejano 2001— que “el uranio empobrecido es un elemento potencialmente tóxico desde el punto de vista químico y radiológico, y sus órganos diana son fundamentalmente los riñones y los pulmones”. Incluso, la OMS ha reconocido que “las partículas insolubles de uranio inhalado (…) tienden a quedar retenidas en el pulmón y pueden provocar radiolesiones en ese tejido, e incluso cáncer de pulmón”. La forma más habitual y que conlleva más riesgo de absorber el polvo tóxico que desprenden las municiones de uranio empobrecido (cuando impactan) es la inhalación.

Algunas pruebas de su utilización hablan de que se usa de manera masiva:

Así y todo, se sigue utilizando. La última vez (de la que se tiene constancia) ocurrió en 2015 en Siria, donde lo usó el Gobierno de EE UU. Lo admitió la propia Administración estadounidense, en concreto el mayor Josh Jacques, portavoz del Mando Central del país (CENTCOM), en una conversación con la revista Foreign Policy y Airwars, una web que informa sobre las repercusiones de las actividades bélicas en Siria, Irak y Libia. En particular, según precisó Jacques, Estados Unidos disparó 5.265 balas de 30 milímetros fabricadas de uranio empobrecido los días 16 y 22 de noviembre de 2015. Los ataques, que provinieron de una nave de combate A-10 ‘antitanque’ de su fuerza aérea, destruyeron 350 vehículos, presuntamente de Daesh.

Antes decíamos que USA y Reino Unido han reconocido su uso.  Ahora se puede unir Italia:

El caso italiano ha elevado a cotas kafkianas el debate sobre el uranio empobrecido. El motivo es la reiterada negación por parte del Estado del riesgo que implica para la salud el uso de esta sustancia (con todo lo que conlleva para las víctimas, como la ausencia de protocolos específicos para quienes enferman) y que, incluso, ha suscitado campañas públicas de exsoldados y ONG, que le han dado visibilidad al fenómeno.

Hasta la fecha, han fallecido 340 soldados italianos y hay 4.000 enfermos, de acuerdo con el Osservatorio Militare (OI), la ONG italiana de abogados y exmilitares que lleva este macabro conteo. En su mayoría, se trata de militares que participaron en misiones en los Balcanes, pero también hay casos de Somalia, Irak y Afganistán.

Soldados que, según OI, han denunciado no haber sido informados previamente de los riesgos que corrían (como sí hace, por ejemplo, el Ejército de EE UU) y haber operado en el terreno sin los equipos técnicos necesarios para resguardarse del mortífero polvo que desprenden las municiones de uranio empobrecido. Y que, una vez enfermos, han tenido que batallar para ver reconocidas una asistencia e indemnización específicas para estos casos justas.

La lucha de los soldados italianos afectados por el uso militar del uranio empobrecido ha logrado algunas victorias:

Todo ello a pesar de que, desde que se revelara que EE UU lo usó con fines militares en la primera guerra del Golfo y luego la OTAN volviera a hacerlo a finales de los 90 en los Balcanes (Serbia, Kosovo y Montenegro), los abogados italianos han sentado unas 70 veces en el banquillo de los imputados al Estado, obteniendo cuantiosos resarcimientos (aquí una de las sentencias, en italiano) para los militares italianos que participaron en aquellas misiones, enfermaron y denunciaron.

Parece que no es sólo el Ministerio de Defensa español el que no es solidario con sus propios militares, como ya hemos publicado en otras ocasiones.

Además, también hay que resaltar que nadie habla de los afganos, sirios, etc., naturales de los países donde se ha usado este armamento y que estarán padeciendo enfermedades de las que ignorarán su causa.  De ellos nadie se ocupa y, en nuestra opinión, también deberían ocuparse los países que llevaron y utilizaron el armamento de uranio empobrecido.

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