Tag Archive for Contra la guerra

Cambio Climático S.A.

Por Fuhem Ecosocial

Fuente: FUHEM.

Nos ha llamado mucho la atención el libro que publica Fuhem Ecosocial con el título “Cambio climático SA“.

Se trata de una traducción de un texto elaborado por varios autores y publicada inicialmente por el Transnational Institute,  una prestigiosa ONG reconocida como entidad consultiva por el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la Organización de Naciones Unidas.

Nos dice la página de Fuhem:

Los autores del trabajo documentan meticulosamente cómo los ejércitos y las corporaciones, con el consenso de ciertos grupos políticos, buscan hacer del cambio climático un gran negocio del que lucrarse, mientras profundizan la exclusión de las y los desposeídos, expuestos a las peores consecuencias.

El vínculo de la cada vez más expansiva idea de securitizar todo, y la consiguiente militarización ideológica y práctica que supone, con el cambio climático, viene a suponer una (una mas) de las dimensiones del militarismo global y de la estrategia de dominación y violencia de sus promotores. Porque habría un abordaje del cambio climático alternativo, desde el enfoque de los derechos humanos, de los derechos de los perdedores, o de la seguridad humana, por ejemplo, que nos permitiría llevar a cabo políticas alternativas a las que ocupan la agenda mundial sobre cambio climático.

Advierte en el prólogo al respecto el Director de Fuhem Ecosocial, Santiago Álvarez

De ahí que la adaptación militarizada al cambio climático no signifique otra cosa que la respuesta a esas amenazas con ejércitos y fuerzas de seguridad privadas con la doble misión de fortificar archipiélagos de prosperidad en medio de océanos de miseria y expulsar de sus hábitats a una fracción de la humanidad calificada de sobrante o prescindible

Añade en su prólogo a la edición inglesa Susan George

… los pensadores cooptados actuales, tanto civiles como militares, todavía dicen a las clases dominantes lo que quieren escuchar. Quieren oír que hay cientos de millones, o quizá miles de millones, de personas innecesarias, superfluas, inútiles, non gratas y desechables con las que el planeta no puede permitirse cargar. Por tanto, para mantener el orden, la disciplina y la sociedad humana en un punto manejable, es moralmente permisible cualquier medio que se considere necesario.

El cambio climático es el telón de fondo y la próxima causa de esta ofensiva, al igual que su justificación. Requerirá una racionalización con una nueva retórica conducida por un lenguaje acorde, pero los neoliberales han estado ya adoctrinando a expertos en esos asuntos en innumerables think tanks.

y

Lo que trato de decir es que la gélida lógica de la clase dominante no va a cambiar de dirección. El mundo como lo conocemos se sumergirá a partir de ahora en una situación en la que el cambio climático se sitúa en el centro. Pero también tenemos la certeza de que el capitalismo no se rendirá, y no solo hablamos de las corporaciones de hidrocarburos. Al revés que la gente corriente, a los «amos del universo» no se les ordenará que «se adapten» o que se hagan «más resilientes». Nosotros, no ellos, somos la variable que obligarán a ajustar.

Precisamente esta nueva perspectiva es la que, en nuestro criterio, justifica la unión de luchas e ideologías ecologistas y antimilitaristas, dos caras de una misma moneda, para enfrentar de forma coherente este escenario de horror y dominación para el que la élite poderosa ya ha preparado sus ejércitos y políticas de seguridad.

El libro se estructura en tres grandes partes.

Una primera parte, “La agenda de seguridad”,  nos ofrece una visión de la convergencia entre neoliberalismo, cambio climático,  militarización y el enfoque militarista de la idea de “seguridad” que se maneja para abordar el cambio climático desde las élites.

Una segunda parte, “¿Seguridad para quién?”, en la que se aclara que esta nueva agenda de cambio climático tiene actores privilegiados (empresas transnacionales y estados), ganadores y perdedores, y analiza algunos nuevos escenarios de la conflictividad climática (entre otros el tema de las fronteras, el de las crisis de los refugiados o el del complejo militar industrial)

Y una tercera parte, “Acumulación por desposesión”, en el que se reflexiona críticamente en torno a los discursos de securitización y militaristas de las grandes corporaciones y de los Estados en torno a las problemáticas referidas a la crisis climática (alimentación, agua y seguridad energética entre otros).

El libro acaba con un capítulo de conclusiones donde se proponen resistencias y algunas alternativas de lucha.

Desde luego el texto merece una lectura reposada y un análisis más sereno, que intentaremos hacer próximamente, y plantea un gran desafío para nuestra perspectiva antimilitarista: el de participar de la construcción de esa alternativa global, también en este escenario de crisis climática.

 

Share

Armas alemanas para Yemen y crítica de las iglesias alemanas

GKKE+Forum+R%C3%BCstungsexporte

Por Oliver Ponsold

Fuente: DW.com.

En su informe número 21, la GKKE (siglas de la Conferencia Conjunta Iglesia y Desarrollo, órgano de la Iglesia Católica Alemana) se cuestiona la venta de armas alemanas a Arabia Saudí y su probable uso en la guerra Yemení.  Critican que Alemania colabore con esta guerra de forma indirecta,

La guerra en Yemen se lleva también a cabo con armas alemanas

y

La exportación alemana de armas contribuye así a la catástrofe de refugiados

Critican también la venta de armas a otros países de la región, como Egipto, Qatar, los Emiratos Árabes, Argelia y Turquía, todos ellos involucrados en confrontaciones militares que, curiosamente, alimenta el armamentismo de los países exportadores de armas, entre los que  nosotros no podemos dejar de mencionar a España, en este caso en posición bastante similar a la que critica la iglesia alemana.

Seguro que en Alemania también cabría decir, como en España, que si no fabrican armas, repercutirá en el mercado laboral propio (¿pedirán también los sindicatos y partidos políticos alemanes, como en España, carga de trabajo para su industria militar de forma machacona y acrítica?), pero al parecer este detalle no lleva a la iglesia católica alemana a tirar la piedra y esconder la mano, sino que su crítica a la venta de armas se mantiene por encima del posibilismo patético con la que los agentes sociales y partidos políticos en España, por ejemplo, piden hacer fragatas para vender a Arabia Suadí.

Por cierto que no conocemos interés similar de la Iglesia Española, o de su Conferencia Episcopal u otros organismos propios, por el comercio de armas; ni reflexión escrita de ninguna de sus estructuras que afeen al gobierno la mala práctica de vender armas Made in Spain a troche y moche, fomentando la guerra. No hemos oído prédica alguna de nuestros jerarcas religiosos  llamando a su grey a capilla por estos temas y para que presionen al respecto. Deben estar nuestras eminencias más preocupados por filtrar el mosquito de la parábola, lo que les impide preocuparse de la viga del militarismo.

En esto imitamos poco a los alemanes. Ni en lo religioso ni en lo civil nuestras autoridades levantan la voz contra el militarismo. Y no será por no haberlo padecido al menos con similar intensidad que ellos.

Share

Navantia, entre las empresas públicas con mayor pérdida de empleo

Antiga+porta+do+estaleiro+-+Ferrol

Por Pedro Lozano

Fuente: CSIF.

Nos ha llamado la atención la noticia difundida por el sindicato de funcionarios CSIF sobre las empresas públicas y su comportamiento durante la crisis.

Según el sindicato, que usa datos del Ministerio de Hacienda, perdieron entre 2012 hasta la fecha 31.751 empleos (de los más de 90.000 que había a la llegada de Rajoy al poder), principalmente en tres grandes empresas en las que se ha llegado a perder hasta el 30% del empleo: Navantia, Correos y Tragsa.

Lo recoge también la prensa, como ocurre con El Confidencial Digital, donde añaden

Incluso ha habido casos de externalización de servicios para poder evitar la contratación de personal en las empresas públicas, algo que ha ocurrido en Navantia, Tragsa o Correos, entre otras.

Es llamativo que se nos alerte de esta sangría del empleo, que contrasta con el discurso oficial, apoyado por los sindicatos mayoritarios, de la importancia de la industria militar para generar empleo. Y es llamativo porque el supuesto valor añadido de esta industria como generadora de empleo se desmiente con el retrato que nos ofrece un sindicato tal vez menos pegado al discurso oficial, o tal vez más desprevenido en su afán por pedir empleo a toda costa y sin importar las cuestiones éticas, que señala que en la práctica Navantia es un agujero negro también para el empleo, ya sea porque sencillamente lo elimina (uno de cada tres) o porque el que no elimina lo externaliza y precariza.

Una cruda realidad que nos devuelve una imagen de Navantia menos idílica de la que refleja el discurso oficial. Navantia, allá donde está, no sólo construye (gracias a una política empresarial y estatal militarizada) ingenios indeseables, sino que maltrata el empleo y lo precariza, por lo que, lejos de ser una solución al grave problema del paro que ha contribuido a crear, es parte del mismo problema y tal vez uno de sus agentes más preocupantes allá donde se genera el monocultivo militar.

Tal vez la solución pase por la reconversión de las industrias militares y por planes de desarrollo alternativo en las zonas donde hoy, con el consenso de casi todos los grupos políticos, se aplaude la industria militar y se pide carga de trabajo para ella, como ha ocurrido, para celebrar estas fechas navideñas de unidad y amor, en la Diputación de Cádiz (con la oposición de Ganemos Jerez y la abstención timorata de Izquierda Unida, todo hay que decirlo).

Share

Lobby para que el Parlamento Europeo no colabore con el gasto militar en el presupuesto de la Unión Europea

No inviertas en armas

Por ENAAT

Fuente: Campaña en WeMove.EU

Desde la Red Europea contra el Comercio de Armas (ENAAT por sus siglas en inglés) se ha iniciado una campaña dirigida a los eurodiputados para que no apoyen con su voto la promoción de la venta de armas con presupuestos europeos.

La petición, en concreto dice así:

No incluyan una partida para la industria armamentística en el nuevo presupuesto de la UE. El dinero de los europeos no debería financiar tecnología militar. Este dinero debería destinarse a proyectos que desarrollen estrategias no violentas para evitar y resolver conflictos y que hagan frente a sus verdaderas causas.

Nos parece todo un acierto de la campaña vincular el rechazo de la tecnología militar con la idea de revertir ese dinero para luchar contra las causas de las guerras y de los conflictos, lo que apunta a una visión de alternativa a la defensa militar, algo normalmente eludido en los discursos oficiales y que necesitamos construir, difundir y popularizar para que la sociedad se empodere de tal propuesta transformadora.

No faltan razones para exigir a los eurodiputados que no colaboren con esta vuelta de tuerca del militarismo agresivo al que nos aboca la política europea y la dichosa aspiración de competir en el plano de las superpotencias.

Como dice la justificación de la campaña, contamos ya y por primera vez con un presupuesto “europeo” para los tres próximos años destinado a la industria militar, con 90 millones de euros para partidas de investigación de I+D militar. Fue aprobado el pasado año y los eurodiputados colaboraron en esta aprobación. De manera que no son, que digamos, almas cándidas y mucho nos tememos que ya han sido tocados por el lobby militar para futuras colaboraciones.

La Comisión Europea, órgano político de la Unión Europea y un inestimable aliado del militarismo, ha estado presionando además para dar prioridad al “sector de la defensa” dentro del presupuesto europeo, introduciendo partidas destinadas a estos fines en los  Fondos Estructurales y Regionales, en la Ayuda al Desarrollo y hasta en el famoso programa Erasmus. Otro signo de la preocupante extensión de la mancha de aceite de los señores de la guerra en las instituciones europeas.

Junto con estos apabullantes datos, nos cuenta la Red promotora de la iniciativa que

El 7 de junio, la Comisión lanzó el Fondo Europeo de Defensa [4], mediante el cual pretende destinar 500 millones de euros adicionales del presupuesto de la UE a la investigación y desarrollo de la industria armamentística durante el período 2019-2020 [5]. Es más, a partir del 2021 dicha contribución llegará a los 1.500 millones de euros al año, lo que significa un aumento mucho mayor del propuesto en noviembre de 2016.

Este fondo también incluirá contribuciones nacionales hasta llegar a los 4.000 millones de euros al año, con el fin de financiar la última fase del proceso: el desarrollo y compra conjunta de equipamiento militar por parte de todos los Estados miembros. La Comisión propone que las contribuciones nacionales a este fondo queden excluidas del umbral de déficit del 3% que cada Estado miembro debe respetar. Un privilegio del que no gozan las inversiones en educación, salud o medio ambiente.

Es este contexto el que justifica la movilización de ENAAT, en la idea de ejercer presión a los eurodiputados para que no apoyen con su voto los cambios que pretende la Comisión, pues en los próximos meses se llevarán a votación los euro-presupuestos.

Nos pide una de las personas que sigue nuestro blog que opinemos en público sobre dicha campaña.

Por supuesto que cualquier lucha encaminada a enfrentar el militarismo y a buscar alternativas al mismo merece nuestro respeto y animamos, no faltaría más, a hacer lo posible para evitar un presupuesto europeo encaminado a potenciar el desarrollo y la venta de armas.

Y si ocurre que, al menos que nosotros sepamos, ésta es la única campaña abierta a que la sociedad presione a estos diputados, bienvenida sea y que tenga toda la eficacia posible.

Pero vayamos un poco más allá de la mera declaración de principios, a analizar algunos aspectos de la propuesta que nos parece, puede añadir puntos no tanto para enmendar la campaña (no somos nadie para ello y sentimos respeto por este trabajo) como para reclamar nuestro propio compromiso en la lucha por la paz.

1.- La Red Europea contra el Comercio de Armas. ENAAT.

La promotora de la iniciativa, la Red ENAAT, es según su propia explicación  “una red informal de grupos e individuos que ven el comercio de armas como una amenaza para la paz, la seguridad y el desarrollo” y que luchan como grupo de presión contra el lobby de la industria militar.

Su trabajo pretende limitar o terminar con el comercio de armas, mediante la investigación, la publicación, la presión y las campañas públicas.

Naturalmente, este trabajo de lobby no agota las luchas pacifistas y del sentido común, y tal vez no sea tampoco el trabajo que más y mejor puede aglutinar a la sociedad para problematizar la idea de paz de los poderosos; pero es un aspecto que, también, forma parte de estas luchas y es de agradecer (dado lo anodino y ambiguo que puede llegar a ser) que alguien se dedique a ello.

Es decir, su lucha, según este esquema, se focaliza en realizar investigación-divulgación y lobby contra la industria militar. Se enfoca a convencer (más improbable) o a incomodar a las instituciones para que cambien (por gusto o a regañadientes) sus actividades.

Los componentes de esta red, según aparece en su propio listado son:

De esta composición destacan varios aspectos: su carácter multinacional, su diversidad de organizaciones y enfoques (redes de paz, grupos de promoción de derechos humanos, institutos de investigación, y las dos organizaciones internacionales más amplias, una de carácter antimilitarista y otra religiosa) y su común apuesta por un trabajo de diálogo institucional y de lobby institucional.

Se trata, desde nuestro punto de vista, de lo que hemos llamado en nuestro libro “Política Noviolenta y lucha Social” (págs. 38 a 56) de una de las perspectivas del pacifismo, la que hemos denominado pacifismo no oficial (no comparte ni la idea ni la agenda de paz “oficial” e institucionalizada que entiende la paz como preparación de la guerra y, cuando más, como ausencia de guerra) y no alternativo o reformista (pretende promover cambios críticos pero no rupturistas con la idea de paz oficial y no apuestan por una alternativa global de paz y defensa).

No queremos decir que algunos o muchos de estos miembros no compartan, de fondo, una idea de paz diferente (ni menos aún que no promuevan otras luchas más centradas en la idea de una alternativa global de paz), sino que sus acciones y su trabajo en el campo concreto que analizamos no va encaminada a esto, sino a conseguir, en el dialogo con las instituciones, la asunción de reformas posibilistas en la idea oficial de paz.

Nos parece de una enorme valía esta unión de fuerzas para luchar por un tema de esta envergadura y es de apreciar el esfuerzo tanto de investigación y divulgación, como de campañas de presión institucional, los aspectos fundamentales que abordan en la campaña. De hecho el trabajo de denuncia y de sacar información al respecto es de valía también para la lucha de un pacifismo horizontal, desde abajo y enfocado a una alternativa global y debemos saber aprovecharlo y saber crear sinergias con este enfoque pacifista.

2.- La militarización soterrada e imparable de la política europea.

Pero como hemos señalado en diversas ocasiones, el problema de la paz en Europa no es el problema de una reglamentación jurídica de la guerra y de los períodos de entreguerra, ni es sin más una especie de construcción jurídica de la paz, mediante tratados de limitación del armamentismo, o políticas de desarme entre los Estados.

El problema de la paz es más transversal y radical, y su enfoque debe pretender no limitar la guerra, sino construir la paz con contenidos y de forma dinámica, estructural y global, mediante políticas de transarme (no mero desarme) y propuestas de defensa alternativas tanto en el qué hay que defender, como en las metodologías de defensa y los sujetos de la misma.

En el contexto europeo, todo esto va estrechamente asociado no sólo a la limitación de industria militar y sus intereses (más bien deberíamos hablar de su reconversión a fines socialmente útiles y su eliminación como industria militar), sino principalmente:

  •  a la lucha contra la creciente militarización de la política europea,
  • a la resistencia contra la creación de múltiples estructuras y sinergias encaminadas a cimentar una potencia militar europea,
  • y a la apuesta contra la perversión de confundir políticas de paz con políticas militares y con un enfoque global de la seguridad desde la óptica militar.

La idea oficial de paz en Europa es la idea militarista que legitima el intervencionismo militar y la dominación y violencia como metodologías propias en materia de seguridad y razón última de sus políticas internacionales. Se construye desde un silencioso consenso de las élites, acompañado de una inconsciente ignorancia de la ciudadanía, que se supone que por omisión acepta este estado de cosas.

Merece la pena recordar que el militarismo europeo está incrementándose de forma silenciosa pero a pasos agigantados, y que entre sus componentes cuenta con:

  • una Agencia Europea de Defesa,
  • otra Agencia Europea de Inteligencia,
  • un espionaje militar propio,
  • un Cuartel General y un Estado Mayor propio,
  • un Comité Político y de Seguridad (COPS) que diseña la doctrina de defensa europea, incluyendo la política de fronteras y contra la inmigración,
  • un Comité Militar (CMUE) que diseña el despliegue de tropas en misiones militares europeas,
  • una Academia Militar Conjunta,
  • unos Eurogrupos de Combate,
  • Fuerzas Navales y Guardamarinas Conjuntas,
  • y con un importante despliegue de tropas en varios conflictos internacionales,
  • más un presupuesto militar creciente, como venimos diciendo, y diversas subvenciones y ayudas que se le ofrecen a la industria militar y al militarismo disfrazadas en partidas destinadas a fines más nobles.

Todo un arsenal militarista al que, al parecer, falta por poner la guinda con la creación de un futuro “ejército europeo”, tal como explicamos en un trabajo de 2015 editado con el nombre de “ejército europeo” y que en sus líneas básicas sigue aportando información y análisis vigentes a día de hoy.

Merece la pena decir que la otra pata de todo este entramado consiste en el colaboracionismo social y global con el desarrollo de esta política. Colaboracionismo que se manifiesta en el aplauso de los diputados europeos al gasto militar (a los que hay que presionar, como muy bien hace esta campaña, y señalar con el dedo de la indignidad), pero también con el colaboracionismo del poder financiero y de la banca (convertida en uno de los principales agentes de esta locura y a la que también hay que poner freno) y del mundo productivo, de los enfoques tecnológicos y de desarrollo científico, del mundos mediático y cultural que promueven la legitimación de esta violencia cultural, de los principales partidos y agentes sociales europeos en sus programas de acción, de los ayuntamientos  e instituciones que facilitan subvenciones y otros medios a estas industrias y a estas infraestructuras militares, …; pero no menos de los trabajadores y trabajadoras que operan en empresas militares, de los ahorradores que depositan sus ahorros en bancos armados, de los consumidores y usuarios que aceptan una oferta y un bienestar propio basado en la explotación y dominación sobre otros territorios y sociedades, de los intelectuales que callan, de los ciudadanos que colaboran sirviendo en estos ejércitos o sometiéndose a su lógica, y del conjunto de la sociedad que de forma acrítica participa del caldo de cultivo estructural, cultural y global de este modelo.

En suma, la pata principal del militarismo europeo es nuestra voluntaria servidumbre y colaboracionismo con su lógica y con su actividad y es aquí donde, en nuestra opinión, debe realizarse todo el trabajo posible para desencadenar la desobediencia a esta política, pues, de lo contrario, no podremos avanzar sino en la ingenua idea de “convencer” por la altura de nuestros principios a una élite que se caracteriza por la bajeza de los suyos y mide todo en política en términos de oportunismo, clientelismo e intereses egoístas.

Por supuesto que una campaña encaminada a presionar a las instituciones europeas (Parlamento, Consejo o cualquier otra) para que no avancen en sus peores intenciones es meritoria y debe ser bienvenida, pero es necesario añadir que no agotan la agenda de la lucha por la paz necesaria y que tal vez por sí solas no permitan avanzar en este propósito o al menos al ritmo requerido.

Para que no le pase como al cuento del cacique que señala Galeano en su libro de los abrazos (que su propuesta rasque mucho y rasque bien pero donde no pica) deberá (y esa es la principal tarea que debe hacer el que llamamos pacifismo alternativo) venir acompañado de una lucha en la base social y encaminada desde postulados abiertamente antimilitaristas y alternativos de desobediencia y creación de otras prácticas de lucha social contra el militarismo europeo.

3. La pasividad social

Por eso, y aún aplaudiendo la iniciativa, mucho nos tememos que las razones de peso de la red para llamar a la conciencia de los eurodiputados, o para alertar a una ciudadanía en el mejor de los casos bastante alejada de esta problemática, cederán ante la presión y el prestigio del militarismo y de su lobby político, el cual hace muchos halagos y promesas a la clase política europea.

Jugamos con fuerzas desiguales y por desgracia en la balanza de la campaña se encuentra el peso de la razón (un peso ligero) y de la ética, más las firmas que se consigan (actualmente más de cien mil), frente al abrumador peso de los intereses y del potente lobby militar industrial y del militarismo militante de los gobiernos europeos.

¿Quiere esto desacreditar a la campaña? En absoluto. La animamos y animamos a la firma de la petición que plasma la campaña por cuanta más gente mejor, por más que llamemos a nuestro propio compromiso para hacer avanzar la lucha por la paz más allá de presionar con firmas a los diputados europeos, cuyo voto, en cierto modo, ya es un voto cautivo y anunciado.

Lo importante es llegar a problematizar una política deliberada de remilitarización tal como la emprendida por la élite europea, y eso necesita un peso decisivo de la sociedad, de esa sociedad despreocupada y desmovilizada (¿tendrá que ver en ello de alguna manera la falta de agendas políticas del pacifismo y del antimilitarismo o la falta de permeabilidad de los sectores políticos tradicionalmente de izquierda hacia la agenda de la paz?).

Share

¡Desmilitaricemos la educación!

Por MOC Valencia

Fuente: 20 Minutos

Nos parece muy oportuno para las fechas en que estamos la acción emprendida el 26 de diciembre por miembros de diversos colectivos, reunidos en la campaña “Desmilitaritzem l’educació: desmilitaritzem Expojove“, y llevada a cabo en Valencia.

Los participantes se han congregado media hora antes de la apertura de puertas del recinto y han mostrado pancartas con mensajes como ‘Desmilitaricemos la Educación’, ‘Las armas no educan’, ‘La guerra no es un juego’ y ‘Unidades militares fuera de las escuelas’.

Es espeluznante la pretensión del ejército de concurrir a cualquier actividad juvenil con su parafernalia en reclamo de jóvenes para carne de cañón de sus aventuras. Y debemos negarnos a tal presencia y a toda colaboración con el militarismo en los espacios civiles.

Y denunciar el colaboracionismo acrítico y simplón de tantas instituciones de base más o menos ciudadana, como ocurre con los ayuntamientos, comunidades autónomas y otros,  con el militarismo, como ocurre en ferias como las que tienen lugar en Barcelona, Madrid, o ahora Valencia.

¡Qué esperpento ver a alcaldes y concejales que aparentemente no forman parte del relato viejuno de nuestro rancio poder compadrear con la pretensión de adoctrinamiento militar!

Acudimos a la página web del MOC de Valencia y leemos (que nos perdonen la traducción los compañeros) en el manifiesto de la campaña algunas de las razones para rechazar el militarismo en esta “Expojove”:

Los valores que transmiten las instituciones militares, obediencia, disciplina, patriarcado, androcentrismo y especialmente el recurso a la violencia como método para resolver conflictos, contradicen los valores de la paz y el diálogo que deben regir la educación de los jóvenes.

La propuesta que el ejército ofrece se opone a la que afirma la LOMCE, inspirada en la educación para la prevención de conflictos y su resolución pacífica, así como la noviolencia en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social…

La presencia del ejército en Expojove se enmarca en su incisiva participación en los espacios educativos y de ocio. El ejército pretende potenciar la eufemística “cultura de la defensa” y el “espíritu militar” entre la juventud para mejorar su deteriorada imagen pública y paliar sus crónicas dificultades de reclutamiento.

La propaganda que la juventud recibe de Defensa es engañosa, refleja una imagen idílica de la vida militar y edulcora el papel de las Fuerzas Armadas en los conflictos bélicos. El ejército se presenta casi como una ONG de ayuda humanitaria que oculta su ron de defensa de los intereses más espurios y no ningún caso informa con rigor de las consecuencias de las acciones militares.

Razones más que sobradas que nos llevan, dice el manifiesto, a luchar no solo contra esta presencia militar en Expojove, sino a luchar por el cambio de la propia idea de la defensa, desde el paradigma militar a un paradigma basado en la seguridad humana, y llama a las instituciones, agentes sociales y educativos  y sociedad en general a promover este cambio y a luchar contra el militarismo.

La plataforma que promueve esta campaña cuenta con más de cincuenta organizaciones del ámbito educativo, sindical, pacifista, antimilitarista y de todos los ámbitos dispuestos a no dejarse arrebatar las ideas y el espacio público por el discurso militarista.

Un buen ejemplo y una práctica aconsejable que debería prender en el ejemplo de tantas instituciones complacientes con la lacra militarista. Y es que a algunas instituciones bien se les puede aplicar eso de que aunque la mona se vista de seda…

Share

¿Quién puede tener interés en invertir en extinción genética?

Mon%C3%B3logos+de+la+Ciencia

Por Landahlauts

Fuente: Eldiario.es

Es una pregunta absurda. Nadie puede tener interés en invertir en extinción genética, o al menos, nadie puede tener interés en invertir para un fin perverso (¿puede haber alguno que no lo sea?) en este tipo de investigaciones.

Pero es una pregunta cruelmente real, porque una agencia militar de EE.UU. va a invertir nada menos que 100 millones de dólares en investigación en extinción genética, teóricamente aplicable a mosquitos que portan la malaria, roedores y otros bichos molestos, pero que, según sospecha la ONU, bien puede ser una inversión con aplicaciones militares.

Podemos hacernos preguntas morales en general, como por ejemplo, si la extinción genética, aunque sea de bichos que nos molestan, es éticamente admisible. O podemos preguntarnos lo mismo desde el punto de vista ecológico, científico.  Es decir, ¿sabemos qué consecuencias ecológicas puede tener la extinción de una especie de mosquito?  Véase, como ejemplo, la actual preocupación por otro insecto, las abejas y el descontrol ecológico que parece que se puede montar con su desaparición.  Pero, más allá de todo esto, no nos cabe en al cabeza qué pregunta cabe hacerse si, de rondón, la investigación en extinción genética puede perseguir fines militares y se promueve desde una agencia militar de EE.UU.

Afirma la noticia que

 la agencia secreta estadounidense Defense Advanced Research Projects Agency (Darpa, por sus siglas en inglés) se ha convertido en la mayor inversora a nivel mundial para las investigaciones sobre “deriva genética”

Al parecer, la sospecha de un uso militar de este tipo de investigaciones está a la orden del día entre los científicos y genetistas, que lógicamente muestran su preocupación y escándalo, máxime cuando uno de los principales intereses en estimular estos estudios es una agencia militar. Tal vez veremos los progresos en forma de armas biológicas.

A algunos expertos de la ONU les preocupan las consecuencias no intencionadas. Uno de ellos dijo a the Guardian: “Quizá seas capaz de eliminar algunos virus o una población entera de mosquitos, pero puede que también se produzcan efectos ecológicos posteriores sobre especies que dependen de ellos”.

“Mi principal preocupación”, explica, “es que hagamos algo irreversible para el medio ambiente, a pesar de nuestras buenas intenciones, antes de que sepamos con toda seguridad cómo va a funcionar esta tecnología”.

Otro experto alerta de la gravedad. Estados Unidos, al parecer, ha gastado entre 2008 y 2014 más de 820 millones de dólares en biología sintética y desde 2012 lo ha hecho principalmente con la agencia Darpa (la que ahora invierte en extinción genética).

Todd Kuiken, que ha trabajado en el programa GBIRd, que recibe 6,4 millones de dólares (unos 5,4 millones de euros) procedentes de Darpa, explica que la importancia fundamental del Ejército estadounidense en la financiación de la tecnología genética significaba que “los investigadores que dependen de las subvenciones para sus investigaciones puede que reorienten sus proyectos para adaptarse a los limitados objetivos de esas agencias militares”.

Conocemos el testimonio de importantes científicos contra la guerra y las armas. Y parece que ahora queda en parte en sus manos luchar contra esta lacra de la investigación y hacen muy bien alertándonos de lo que está pasando.

Entonces volvemos al principio. Ya sabemos quién tiene interés en este tipo de inversiones y sospechamos el para qué. Ahora nos resta por saber cómo impedimos que sigan adelante con sus perversos planes.

Share

El silencio de Letonia

Infografía de misiones en el exterior.

Por Ministerio de Defensa

Fuente: Público.

Siempre nos ha resultado sorprendente el argumento esgrimido por Defensa y sus aplaudidores de que España se defiende mandando tropas a miles de kilómetros a guerras incomprensibles y que no tienen que ver con nuestra situación, como es el caso de los soldados en Mali (por cierto, ahora han decidido triplicar la presencia militar” para luchar contra el Yihadismo, eso sí, sin contar con nadie), o en Afganistán, o en los 20 conflictos en que mantenemos tropas (uno de los países con mayor esfuerzo bélico exterior,  por número de operaciones, del globo).

¿Defender nuestros intereses y nuestra seguridad equivale a mandar soldados por doquier?

Pues vemos que sí. O al menos lo que los de arriba entienden por nuestros intereses y nuestra seguridad, un híbrido amorfo que se confunde cabalmente con sus intereses (contra los nuestros y los del resto del globo) y su peculiar idea de seguridad (generadora de inseguridad humana).

Lo dice así Público, con crudeza no exenta de malos augurios:

…la última sesión (de la Comisión de Seguridad Nacional del Congreso de los Diputados) sirvió para que, por primera vez, quedara registrado en acta parlamentaria parte del precio que el Gobierno español ha pagado para que la comunidad internacional respondiera con silencio a la declaración de independencia de Catalunya.

y

… El responsable de revelar esta información, que hasta ahora los miembros del Ejecutivo se han esforzado en ocultar ante las preguntas de la prensa y de la oposición, fue el diputado del PP Manuel García Margallo, presidente de la citada comisión. El conservador, ministro de Exteriores de 2011 a 2016, explicitó que Mariano Rajoy compró la posición de Letonia a favor de la unidad de España con un contingente de combate de 313 militares y 80 vehículos para la frontera rusa, en una respuesta al diputado de En Comú Podem Felix Alonso Cantorné.

Es asombroso. Cambiamos soldados y tanques Leopard para intimidar a los rusos por el silencio letón ante el proceso soberanista catalán. Agitamos un verdadero avispero con tintes prebélicos para conseguir aplastar un avispero con tintes autoritarios.

De paso hacemos negocio. Al parecer nuestro despliegue ha despertado interés  entre los responsables militares letones y del contingente internacional, dispuestos a comprar nuestros sistemas de armas al comprobar in situ su utilidad para los fines que dichos ejércitos se proponen.

Y es que nuestro militarismo pata negra no da una puntada sin hilo.

Eso sí, en lo que se refiere a salvaguardar nuestra seguridad humana…

Share

El dinero del CDTI para I+D acaba en gran parte en manos de la industria militar

A400M+Transporter+Aircraft

Defence Images

Fuente: El Confidencial.

La principal partida de I+D para financiar empresas privadas procede de Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), una empresa pública estatal que depende del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (CDTI-E.P.E.) y que, según aparece en su propia web,

Es la entidad que canaliza las solicitudes de financiación y apoyo a los proyectos de I+D+i de empresas españolas en los ámbitos estatal e internacional.

Desde El Confidencial han tenido la idea de analizar las 528 últimas subvenciones concedidas por CDTI para innovación, con el fin de saber qué perfiles tiene esta línea de apoyo. Para ello han acudido al Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones, de la Base de Datos de la IGAE, de donde han sacado asombrosas conclusiones.

A pesar que la mayor proporción de subvenciones se destinan a PYMES con preferencia sobre las grandes empresas, si  nos fijamos en los “grandes proyectos” (subvenciones más altas) resulta que la mayoría de estas subvenciones acaban en manos de las grandes empresas.

Llama mucho la atención que las principales adjudicatarias son empresas vinculadas al sector militar:

En primer lugar, Airbus Defence and Space, con 6´77 millones de euros, seguida de Ghenova Ingenieria (una subcontrata de Navantia que ha conseguido ingentes negocios militares) con 4´19 millones de euros, o INDRA, con 3´6 millones, o TTI Norte, también vinculada al espacio y la defensa, con 2´89 millones.

Por supuesto, la noticia que comentamos no hace esta vinculación de las ayudas con el sector de la defensa, pero llama la atención que precisamente sean éstas las principales beneficiadas de las ayudas de I+D.

Una vinculación que, desde otro punto de vista, deja muy a las claras que de innovación y desarrollo nada. La mayoría de estas subvenciones se conceden para financiar el militarismo y la posición exportadora de armas de España.

De modo que CDTI también entra en la nómina del militarismo y del gasto militar. Tomamos nota.

Share

El penúltimo Consejo de Ministros del año también incrementa el gasto militar

British+Soldier+Training+Malian+Soldiers

Por Defence Images

Fuente: Consejo de Ministros.

Parece que el Gobierno no quiere acabar el año sin incrementar sus políticas militares.

En el Consejo de Ministros de 22 de diciembre, penúltimo del año, han tomado acuerdos relativos a la participación española en operaciones militares en el exterior hasta diciembre de 2018. Concretamente para prorrogar la participación española en tropas de guerra fuera de España. El listado es abrumador y demuestra nuestro intervencionismo.

Operaciones con la UE:

  • Mantenimiento de la Operación “EUFOR ALTHEA”, en Bosnia y Herzegovina
  • Operación EUTM-Mali, como su nombre indica, en Mali.
  • Operación EUTM-RCA, en República Centroafricana.
  • En el cuerno de África, operación EUNAVFOR ATALANTA.
  • En Somalia, Operación EUTM Somalia.
  • En el mediterráneo para “evitar la piratería”, EUNAVFOR MED Sophia.
  • Integrando la “Fuerza de Reacción Rápida” de la UE, liderando un Battle Group (EUBG).

En total siete operaciones de guerra.

Operaciones con la OTAN:

  • En la fuerza de la OTAN “Presencia Avanzada Reforzada” (e-FP), en Letonia.
  •  En el Flanco Sur, dentro del Plan Permanente de Defensa Aérea “Persistent Effort” de la OTAN, con el despliegue de misiles Patriot en Turquía y con su contribución a la “Operación OTAN de Policía Aérea en el Báltico” (“Baltic Air Policing”) en Lituania u otro país Báltico (es decir, aunque se da como una única operación, en realidad hay dos, una en Turquía y otra en el Báltico).
  • En el Mediterráneo, en la operación de seguridad marítima “SEA GUARDIAN” de la OTAN.
  • En Afganistán, en la misión “Resolute Support”, con presencia en Kabul y un cuartel en Kandak.
  • Y manteniendo unidades militares a disposición de las Fuerzas de Respuesta de la OTAN y de las Fuerzas Navales Permanentes aliadas (SNMG, de escoltas, y SNMCMG, de cazaminas), aportando buques de la Armada en diferentes periodos

Total, cinco operaciones (seis en realidad) más.

Coalición contra el DAESH:

  • España mantendrá su compromiso con este esfuerzo internacional y potenciará su liderazgo de la Base de Besmayah, en Irak.

Una operación más a sumar a las doce ya glosadas.

Operaciones de la ONU:

  • Misión “UNIFIL” en el Líbano.
  • Misión de observación en Colombia.
  • Despliegue de la Unidad Militar de Emergencias en situaciones de catástrofe.
  • Despliegue de un máximo de cincuenta observadores/monitores militares, oficiales militares de enlace y asesores militares para contribuir a determinadas acciones (véase lo indefinido del asunto) de ayuda humanitaria.

Otras cuatro misiones, lo que nos sitúa en un total de 17 misiones, cifra que no coincide con las 21 misiones (Túnez, Senegal, Mauritania, Golfo de Guinea) que el propio Ministerio de Defensa reconoce en su página web.

Es llamativo que la propia nota que realiza el Consejo de Ministros permite pensar que va a aflorar en los Presupuestos Generales del Estado el importe de ese desmesurado apartado de presencia militar española en el exterior. Lo dice así:

Los gastos derivados de la participación española en estas operaciones se financiarán con cargo a la rúbrica presupuestaria “Participación de las Fuerzas Armadas en Operaciones de Mantenimiento de la Paz”.

Aumento de tropas en Mali.

El Consejo de Ministros ha aprovechado para añadir otro acuerdo relativo a la injerencia española en las guerras emprendidas en interés de la actual geopolítica de dominación de la que formamos parte.

Lo dice así

incremento del número de efectivos en la participación de las Fuerzas Armadas en la misión de entrenamiento en Mali de la Unión Europea hasta un máximo de 292 efectivos, desde los 140 actuales.

La guerra en Mali debe ir mal, aunque no es esa la noticia que nos llega. De otro modo no se explica la necesidad de aumentar la tropa.

En todo caso, un aumento de tropa implica además un mayor gasto militar, lo que tendrá su reflejo probablemente en las cuentas de 2018.

Y otros 39´9 millones de euros más de gasto autorizado.

¿Les parece poco? Nunca es poco para la voracidad militar.

El propio Consejo de Ministros ha autorizado una partida más de gasto militar, esta vez por la nada despreciable cifra de 39.926.000 euros, para vigilantes de seguridad.

El Consejo de Ministros ha autorizado la celebración del Acuerdo Marco que posibilitará la prestación de los servicios de seguridad, vigilantes con y sin armas, para el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos, con un valor estimado de 39.926.000 euros.

De nuevo, impresionante el despilfarro en vigilantes para vigilar a nuestros propios vigilantes. Parece una inocentada, pero no estamos aún en el día apropiado, por lo que la broma se torna un escándalo.

Eso sí, un nuevo escándalo que no hará mover una pestaña a nuestra flamante casta política, que no tiene costumbre de incomodar al Ministerio de Defensa con minucias como el brutal y creciente gasto militar, el despilfarro descarado que esconde y la falta de control político de este tipo de medidas. No se les vaya a indigestar el espíritu navideño.

 

 

Share

Otro Consejo de Ministros prenavideño que aprueba gasto militar por la puerta de atrás

3380-Recreaccion+militar+nos+Cantons+da+Coru%C3%B1a.

PRO Jose Luis Cernadas Iglesias

Fuente: La Moncloa

Pues sí, como pensábamos. Otro Consejo de Ministros más que aprovecha el Gobierno para autorizar más gasto militar.

Ahora son dos nuevas autorizaciones de gasto.

  • Una, por importe de 13.818.181,80 euros, para ” la celebración del Acuerdo Marco para los servicios de transporte discrecional, nacional e internacional, de viajeros por carretera en autobús o autocar, necesarios para el desarrollo de actividades del Ejército de Tierra”.

¿Un acuerdo para que los militares viajen por la patilla?

Dice la justificación que ofrece el Gobierno que

Los transportes de personal por carretera atienden a diversas actividades de las unidades del Ejército desplegadas en toda España, no tienen carácter regular y en numerosas ocasiones la demanda es muy alta con ocasión de maniobras o ejercicios que no se pueden atender con medios militares. Por ello, los servicios a realizar deben ser prestados por compañías que operan en todas las áreas geográficas.

La duración de este acuerdo será de tres años, prorrogable por uno más.

  • El segundo, por 16.352.000 euros, para  la celebración del Acuerdo Marco que posibilitará la prestación de los servicios auxiliares de servicio y control en las bases, acuartelamiento, establecimientos e instalaciones para el Ministerio de Defensa y sus Organismos Autónomos.

Es decir, para los seguratas que vigilan las instalaciones militares, porque como se sabe, al Ejército le son necesarios cuerpos de vigilancia privados para custodiar a los propios militares.

La explicación es muy lógica, como puede comprobar cualquiera, porque con el enorme gigantismo del personal militar (del cual nos permitimos tener varios miles en una reserva de la que cobran por estar en sus casas) es imposible que ellos mismos asuman estas anodinas tareas ajenas a lo militar, al parecer. La ofrece así el acuerdo adoptado:

Entre las labores que desempeñan los Auxiliares de servicio y control destacan la inspección y vigilancia de inmuebles, los servicios de recepcionista, el control de los accesos a las bases, acuartelamientos y establecimientos, y la realización de rondas o patrullas en el interior de las citadas instalaciones para prevenir cualquier contingencia. Estas son actividades esenciales para garantizar la seguridad y el adecuado funcionamiento de determinadas instalaciones del Ministerio y de sus Organismos Autónomos.

el contrato durará un año, lo que supone un pastizal que tal vez alguien malintencionado piense que es otro ejemplo más del despilfarro secular.

Contamos por tanto con dos aumentos de gasto que implican otros 30.170.181´80 millones de euros más.

¿Acaban ahí los acuerdos relativos a gasto militar adoptados por este penúltimo Consejo de Ministros prenavideño?

  • Pues no. Porque  se ha adoptado otro relativo a la reprogramación de los PEAS.

El acuerdo aparece en la sección relativa a Hacienda y Función Pública, no en Defensa, una de las prácticas habituales para disfrazar el gasto militar.

El Consejo de Ministros ha aprobado la reprogramación de las anualidades correspondientes al año 2017 relativas a trece programas especiales de modernización de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de actualizar su planificación financiera con vista a su cierre o a la adecuación de la financiación al ritmo de los contratos.

Estos programas son:

  • NODOS CIS desplegables para la Unidad Militar de Emergencia.
  • Misil TAURUS.
  • Programas Tecnológicos asociados al futuro vehículo de combate sobre ruedas 8X8.
  • Vehículos Pizarro.
  • OBUS 155/52 REMA.
  • Buque LLX.
  • Buque de aprovisionamiento de combate (BAC).
  • Helicóptero EC-135.
  • Helicóptero NH-90.
  • Helicóptero Tigre.
  • Avión A400M.
  • Avión EF 2000.
  • Misil Contra Carro Spike.

Conforme a la nueva reprogramación, los nuevos límites de compromisos y los importes de anualidades quedan establecidos en los términos indicados a continuación:

Año Límite compromiso máximo a adquirir (euros)
2018 1.824.476.938,24
2019 1.721.241.276,37
2020 1.678.524.973,96
2021 1.772.442.482,48
2022 1.582.251.099,53
2023 1.566.836.709,69
2024 1.545.795.832,06
2025 1.538.905.742,97
2026 1.463.524.385,84
2027 1.403.822.838,27
2028 1.456.489.836,51
2029 1.265.000.794,65
2030 745.069.915,43

Con arreglo a este acuerdo, ya sabemos que en 2018 van a meter en presupuestos otros 1.824´47 millones de euros de gasto en amortizar los PEAS, así como las anualidades previstas hasta 2030 (si no hay sobrecostes, que siempre los hay) que suman en conjunto 19.564´39 millones de euros que deben pagar aún por estos PEAS.

Añadamos que este pago de lo aún adeudado (lo pagado hasta ahora de los más de 30.000 millones adeudados ha sido abonado no por Defensa, sino fuera de su presupuesto y mediante créditos extrapresupuestarios) es sólo una parte del gasto militar por armas que no necesitamos, pues la Ministra ha anunciado un nuevo ciclo inversor que, nuevamente, añadirá más deuda y más gasto militar.

Una bicoca.

Share
A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed