Tag Archive for Contra la Guera

La militarización del espacio exterior

Saturday+Night

Bethany Weeks

Fuente: Blog realelcano

Lo hemos explicado aquí en múltiples ocasiones. Asistimos a una creciente militarización y expansión de la obsesión militarista por apoderarse de la idea de seguridad en todos los planos. También, y cada vez más, la militarización del espacio exterior.

Ahora reflexiona sobre este aspecto el Real Instituto Elcano en un artículo donde parte de la afirmación de que la competencia espacial de las superpotencias es, desde su inicio, sobre todo una competencia bajo el enfoque militar.

Pero, dice, ahora el cambio es cualitativo

El proceso, en todo caso, ha ido madurando hasta el punto de que hemos llegado probablemente al inicio de una nueva etapa en la que especialmente Estados Unidos y China van tomando la delantera

Para EE.UU. el dominio del espacio exterior es parte de su estrategia de hegemonía mundial, su gran aportación cultural, junto con el jazz, y el cine, al desarrollo de la humanidad.

Washington, que ya habla abiertamente del “control espacial”, el espacio exterior es una de sus principales vulnerabilidades en la medida en que para defender sus intereses y ejercer su hegemonía global es el país más dependiente de los múltiples sistemas de C4ISR (Command, Control, Communications, Computers, Intelligence, Surveillance and Reconnaisance) que allí ha ido desplegando. Suyos son, por ejemplo, 549 de los 1.355 satélites que estaban operativos en agosto de 2015 (seguido por China, con 142, y Rusia, con 131, junto a otros doce países que tienen al menos diez satélites operativos).

Por parte de China el dominio del espacio también parece levantar pasiones

… contando ya con cuatro centros espaciales (Taiyuan, Xichang, Jiuquan y Wenchang), se ha planteado una nueva misión lunar tripulada para 2020 (lo que ha propulsado inmediatamente el programa estadounidense para hacer lo propio con el nuevo cohete Ares 1-X) y acaba de lanzar el pasado 27 de junio el cohete Larga Marcha 7, el más potente de todos los construidos en China hasta la fecha. Tanto o más significativo es que ese cohete ha colocado en órbita el satélite Aolong-1, capacitado para atrapar basura espacial. Con solo dar un paso más allá, el Aolong-1 puede convertirse también en un sofisticado sistema ASAT, atrapando, en lugar de eliminando (para no aumentar una basura espacial que también perjudicaría a China) satélites de otras potencias.

Parece que otros competidores se sitúan a la estela de las grandes potencias. No quieren ser menos

De este modo se va acelerando una carrera en la que también están presentes Rusia, Israel y Japón y en la que la Unión Europea presenta, al menos de momento, una imagen de claro contraste.

No aporta el artículo, fuera de estas vagas explicaciones, datos del enorme dineral que las diferentes potencias están soltando para conseguir ese dominio del espacio exterior que, lejos de ayudar al avance del género humano, buscan la plena dominación de unos pocos sobre el resto, aunque sea a riesgo de la completa depredación y degradación del planeta, y convierten al planeta azul en una especie de cárcel blindada al servicio de sus intereses.

Y es que la voracidad del militarismo no tiene freno, al menos en los de arriba, y no parará de expandirse si no la paramos los pies.

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Otra invasión militar. Ahora el pueblo de «ocho apellidos vascos»

metro+planoa+urtarrila+2015

Por euskalherrian

Fuente; El Confidencial

De nuevo una noticia del ejército entrando en una pacífica población de forma inesperada y amedrentando a su pacífico y asombrado, vecindario.

Ahora ha sido en Navarra, en Leiza, el pueblo donde se filmó gran parte de la película «ocho apellidos vascos».

A inicios de abril, unos efectivos del ejército, al parecer del Regimiento de Cazadores América 66, con sede en Navarra, penetraron con un camión militar, uniformados y armados en la localidad. Lo hicieron, como suele ocurrir, sin pedir permiso a nadie y con el barullo que se monta cuando de repente la plaza de un pueblo se encuentra con semejante despliegue.

Los militares han excusado su mala acción señalando que estaban dentro de un ejercicio llamado Green Beret, que formaba parte de «un curso de liderazgo» de la Universidad de Navarra (que al parecer no tiene mejores profesionales ni disciplinas científicas para este tipo de cursos). Según dicen, este «Green Beret» al que  habían sometido a los universitarios (que no eran por cierto los invasores del pueblo) tenía como objetivo «afianzar valores como el compañerismo, el espíritu de sacrificio, la generosidad y la lealtad», lo cual choca doblemente (tanto por la idoneidad de los «docentes» militares para enseñar dichos valores como por la «oportunidad» de estos valores en un curso de liderazgo universitario).

Los militares, sigue la excusa ofrecida, decidieron ir al pueblo (sin previo aviso) para descansar y tomar un bocadillo. Algo que no cuela ni como mentira piadosa.

El caso es que la frecuencia y prepotencia con la que se suceden actos de este tipo debería ser frenado por alguien. Ya está bien de invasiones militares de pueblillos tranquilos y pacíficos.

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Israel también usa la educación de los palestinos como arma de guerra

From+Tabung+Haji+to+America

Por Sham Hardy

Fuente: Público

Israel, con un sistema de elecciones y otros mecanismos de democracia formal, se nos aparece como un claro ejemplo, quizás de los más claros, de que las aspiraciones de paz y de justicia universal de los pueblos poco o nada tienen que ver con las soflamas democráticas basadas en los sistemas de democracia formal y pregonadas por los políticos y sus medios de adoctrinamiento.

Si partimos de la pretendida excelencia de los ideales que están en la base de la justificación de las democracias conocidas, lo mínimo que podemos decir es que la democracia que conocemos da con una mano (como promesas vaporosas) lo que quita con la otra (como prácticas de exclusión y perpetuación de la violencia). De ahí el inconformismo y la creciente indignación de los pueblos ante las políticas que nos presentan como democráticas los de siempre o los que nos quieren echar un nuevo jarro de agua fría con propuestas de cambio de los collares de los perros que llevan ladrando siglos.

Y el caso de Israel se nos aparece, entonces, como un claro ejemplo de los límites de la democracia. Sobre todo cuando democráticamente (es decir, con la puesta en práctica de los intereses de las élites pero legitimadas por el cautivo voto de los «ciudadanos», que a eso se reduce la legitimidad democrática al parecer) se lucha, como es el caso israelí, por dejar en entredicho la sustancia de la democracia, lo cual ocurre, en el caso que comentamos, extendiendo a todas las esferas de la vida la guerra de tierra quemada impuesta por el democrático militarismo sionista contra el pueblo palestino.

Israel utiliza en su guerra sin cuartel todos los medios a su alcance y con el objetivo final, como mínimo, de la sumisión absoluta de los palestinos a sus intereses propios.  En alguna de las entradas de este blog hemos explicado cómo distribuye el agua, el territorio o los demás recursos de forma que privilegie a los intereses israelíes y asegure el exterminio final de los palestinos.

Podríamos resumir, lo hace la noticia que comentamos, que hay cinco grandes estrategias de guerra por otros medios que usa Israel en su ilegítima guerra contra los palestinos:

 1) restricción de la construcción de viviendas, 2) draconianas medidas para los permisos de residencia que se da a los palestinos, 3) cierre de Jerusalén mediante el muro, 4) expropiación de terrenos y 5) colonización.

Pero, sobre todo, ahora podemos decir que Israel también extiende su estrategia de guerra a las escuelas, convirtiendo la educación en otra trinchera de su guerra sin cuartel.

En el sector ocupado de Jerusalén existe una desproporcionada carencia de aulas. Según la ONG israelí Ir Amim, faltan 2.247 aulas, 750 más de las que faltaban en 2007, lo que es una pequeña muestra de la presión que existe en la zona ocupada y de la actitud del gobierno de Benjamín Netanyahu que prefiere tener a millares de niños sin escolarizar a construir escuelas que no sigan el currículo de estudios israelí.

Y no sólo se trata de la discriminación en el acceso, sino, sobre todo, en el adoctrinamiento militarista que la política de guerra israelí y sus democráticas decisiones impone a los Palestinos con vistas a su eliminación cultural.

El propio ministro de educación Israelí, un tipo sin pelos en la lengua lo deja claro

Mi política es clara: quiero impulsar el proceso de israelización”

Señala al respecto el ex presidente del Comité de Padres de Alumnos palestinos

“Estamos ante algo que no es un programa educacional sino un programa político que la mayoría de los palestinos rechazan”

¿Cómo podemos llamar a esto? No se nos ocurre ni una sola buena razón para definirlo y sí muchas para censurarlo.

Pueden nuestros políticos occidentales cacarear hasta la extenuación que Israel es una democracia (ya hemos visto de cuáles) y que es un aliado. Se pongan como se pongan, si Israel es una democracia y sus decisiones deben gozar de una legitimidad ética o política, todo ello dice muy poco de la idea de democracia, incluida la de los países que apoyan esta práctica «democrática» de Israel, lo que nos lleva a la idea de que debemos indignarnos ante la democracia con la que las élites nos atizan.

Existe, en tal caso, un vergonzante cortocircuito en la propia democracia y no se nos ocurren muy buenas razones para aprobar la democracia «real» ni de Israel ni de quienes le homologan.

Afortunadamente, en Israel a la par que crece y abunda la mala hierva del militarismo, también crecen las espigas de la resistencia a la guerra y la reivindicación de la paz y el hermanamiento de los pueblos, como demuestran los grupos de objetores que se niegan a participar en la política de guerra promovida por el Estado de Israel.

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Otro alcalde (Ferrol) con poca coherencia

OCUPACION+banner

diarioliberdade.org

Fuente: elconfidencialdigital

He aquí otro caso desafortunado de filibusterismo político. Los que nos venían con la bandera de la coherencia y la lucha por la justicia para pedir un cambio de la casta por políticas valientes hacia los ciudadanos y hacia la justicia social, arrían dicha bandera a la primera de cambio para adoptar, en materia de intereses militares, las de la propia casta y los beneficarios de las políticas de dominación marcadas por ésta.

Dice el alcalde de Ferrol, al respecto del contrato del Estado por medio de Navantia para vender buques de guerra a Arabia Saudí que «tiene problemas de conciencia con estos contratos, pero la situación de la comarca es la que es» y se queda tan pancho, justificando la venta de armas a los saudíes como si la situación «que es» (es de suponer que el hambre de los ferrolanos y ferrolanas) se fuera a solventar vendiendo armas a los saudíes (cuya situación es la que es: armas para hacer la guerra sanguinaria y masacrar a otros pueblos puede que hambrientos y desesperados).  O, desde otro ángulo, como si la situación «que es» no fuera así por culpa de las armas que se venden y cuya fabricación ha depredado las posibilidades económicas de Ferrol, precarizando y condicionando cada vez más al ciclo armamentista las condiciones de vida de los «dependiente-militares» FERROLANOS.

No, alcalde, no tiene usted problemas de conciencia. Por ese lado puede estar tranquilo, al menos si la conciencia le preocupa algo en su quehacer político. De lo que tiene problemas es de  mal análisis y de pobre información. Si fuéramos maliciosos diríamos que de oportunismo, pues le suponemos un hombre formado e informado (que como todo el mundo sabe, tiene formación cero, como el resto de los ciudadanos, en materia de defensa porque los que mandan de verdad nos siguen manteniendo en la minoría de edad, para decidir por nosotros y nosotras).

Como el Alcalde de Ferrol reincide en el burdo argumento usado por el de Cádiz días antes, nos vamos a remitir en parte a la contestación que le dimos a aquel, que se puede consultar pinchando aquí y que es plenamente aplicable al caso.

¿Qué es un dilema moral?

Problemas de conciencia se tienen, quien se rige por los mandatos éticos, cuando estamos ante una situación dilemática, en la que dos obligaciones legítimas, que desde el punto de vista de la moral vamos a llamar de valor «objetivo» (de forma algo imprecisa y para explicar que no es la valoración entre cosas que «nos apetecen» sin más, sino que tienen un cierto valor moral racional y una cierta dosis de justicia), pesan por igual. En este caso, para atender a una decisión ética implica dejar de lado una de las obligaciones morales para atender a la otra. Y cumplir una impone incumplir la otra y el dilema se soluciona en forma de desgarro, pues hay que ser en cierto modo infiel a un principio moral que se tiene para poder ser fiel a otra obligación de al menos igual entidad.

No hay dilema cuando la desmesura entre los deberes que comparamos es evidente (por ejemplo, si nos planteamos lucrarnos personalmente o beneficiar a la sociedad, divertirnos a pesar de contaminar o no divertirnos pero no contaminar, etc), o cuando comparamos deberes éticos con cosas que no tienen dicha consideración.

¿Qué hay que comparar en el caso de la industria militar?

El caso de la fabricación de barcos militares y su venta a Arabia Saudí (o lo que es lo mismo, si lo quiere ver con mayor calado, con la fabricación de armas de la séptima potencia del mundo en venta de armas y su venta para que con ellas Arabia Saudí propague la guerra) no resiste la comparación en términos de dilema que plantea el Alcalde, pues entre «fabricar armas (en Ferrol) sabiendo que se usarán en una guerra inmoral pero paliarán algo el paro en Ferrol o no fabricarlas pero manteniendo la situación de paro (el alcalde se excede y asocia la falta de carga de trabajo para hacer armas de Navantia como el culpable del hambre y el desempleo en Ferrol, en un simplismo deprimente)  En Ferrol, por tanto, no se produce un verdadero dilema moral.  No estamos ante premisas éticas de igual significado ético.  Es más, ni siquiera estamos ante unas afirmaciones ciertas por igual.

Estamos, querido alcalde, ante otra cosa.  Y es que usted, alcalde, confunde las obligaciones con los compromisos y las componendas. No sabemos si por desinformación, por pereza, por prejuicios o por cualquier otra razón, pero las confunde clamorosamente.

Porque, alcalde de Ferrol, el conflicto ético no se produce, como usted alegre y superficialmente dice, entre el hambre y el paro de los ferrolanos (que aparentemente se resolverá fabricando armas) y la seguridad humana de las víctimas de vender armas a los saudíes;  sino entre vender armas a los saudíes y ser con ello agente (si lo quiere para que le suene menos fuerte, «indirecto») de la política criminal saudí, o negarse a serlo.

El paro y el hambre de los ferrolanos ni quita ni pone en el supuesto ético. Es más, el hambre de los ferrolanos no es consecuencia de no fabricar armas en Ferrol, sino de una situación estructural más compleja que ha precarizado a Ferrol, de unas politicas que no permiten la igualdad ni empoderan a la gente para desarrollar economías sostenibles y justas, de la falta de mecanismos legales de renta básica o de renta mínima o de otro tipo de reequilibrios, …, del modelo, en suma, capitalista que nadie quiere abordar en serio.

Lo usa, por tanto, usted como excusa, puede que por demagogia o por ser prisionero de los viejos tics de la diatriba obrerista desfasada de una dogmática izquierdista prediluviana, pero lo cierto es que no es parte del contenido ético en comparación y, al fin y al cabo, es una mentira interesada.

El dilema moral que provoca la fabricación de armas para ser usadas en una guerra criminal o para reprimir un pueblo es, de este modo, alguno de estos:

¿Acepto que fabriquemos armas con las que esos criminales seguramente harán la guerra o reprimirán a su propio pueblo, para así sacar tajada oportunistamente, o me niego a colaborar con eso a pesar de no sacar tajada?  Ya ve, una moral plenamente burguesa, egoísta y utilitarista diría que lo segundo.

O bien,

¿Acepto beneficiarme a mí y a mis conciudadanos de la guerra a pesar de ayudar a desencadenar un crimen contra la humanidad o me niego a ello por razones morales?

Esos son, no otros, los términos del dilema moral si plantemos las premisas en su orden de importancia.

¿Dónde queda el paro y elhambre de los ferrolanos, dignos por otra parte de respeto y de soluciones? Pues, alcalde de Ferrol, queda en otro sitio que no es el del dilema moral o, mejor dicho, en el peor de los casos, es consecuencia (y por cierto no la principal) de una decisión ética que busca romper el círculo vicioso del armamentismo y, a su vez, el círculo vicioso de la dependencia militarista de los ferrolanos y el de la miseria moral de quienes les quieren condenar a ese papel subalterno.

Y ello en el caso de que el paro y el hambre de los ferrolanos no sea, como veremos más adelante que ocurre, directamente consecuencia de una política servil de los intereses militaristas que ha convertido a los ferrolanos en dependientes del interés productivo de la industria de armas y, por tanto, consecuencia de la política de venta de armas, lo que nos llevaría a que el dilema a plantear desde el punto de vista ético sería más bien:

¿Admito desde mi responsabilidad política promover el hambre crónica de los ferrolanos favoreciendo la industria militar que les convierte en dependientes del monocultivo militar o me niego a cronificar esta situación de dependencia, negándome a colaborar con la industria militar?

De este modo, vemos que al dilema de apoyar la guerra o no, que tiene una clara solución desde nuestro punto de vista, podemos unir otro relacionado con el hambre, pero que no es el que, alcalde querido, planteas: ¿apoyo desde mi responsabilidad política la cronificación del hambre de los ferrolanos beneficiando los intereses de la industria militar y del militarismo o rompo la baraja y ejerzo mi responsabilidad política para intentar liberar a Ferrol de este monocultivo que le condena a la precariedad laborarl y a la miseria moral?

Dos dilemas, si quiere usted, distintos y que no debemos entremezclar para no hacer demagogia.

La excusa del hambre de los ferrolanos: entre el populismo falaz y la desinformación torpe

Y es que el paro y el hambre de los ferrolanos no es por culpa de no fabricar armas para Navantia, ni se va a solventar fabricándolas a mansalva.

Más bien ocurre que, precisamente como fruto del monocultivo de la industria naval y sobre todo del naval militar que padece la ciudad de Ferrol (dicho sea de paso sin que nadie ponga el dedo en la llaga porque no da votos), junto con el derrumbe de los pedidos armamentistas por la nefasta gestión de Navantia y la competencia de otros tiburones de la venta de armas, la comarca vive ahora una situación desesperada de derrumbe del negocio armamentista. Y como consecuencia de esta interesada dependencia y de los intereses coactivos de la industria militar, de ruptura por el eslabón más débil y presionante hacia las autoridades, el trabajo inestable de los trabajadores, condenando todo ello al paro a los ferrolanos (en parte como estrategia de las industrias de armas para conseguir encargos a costa del erario público) y a la  dependencia de Ferrol de lo militar para el trabajo (precarizado) de los ferrolanos y ferrolanas y para el desarrollo regional.

No es la fabricación de armas la solución a los males de los ferrolanos, sino el problema que los crea y agrava.

Luego el problema ético del paro de Ferrol tiene una relación ética con Navantia, pero lejos de ser la de alimentar al monstruo tiene más que ver más con desinventarlo y promover un modelo económico sostenible y ético para Ferrol.

Ferrol tiene un paro imponente. Imperdonable. Inmoral.  Un paro al que ha contribuido la política industrial secular basada en lo militar que ha servido para convertir a Ferrol en la ciudad dependiente que hoy es. Y un alcalde del cambio debe cambiar las cosas, porque si hace una política que no sirve, no sirve (el alcalde) para nada.

Disculpemos al alcalde: Tal vez no esté debidamente informado. Tal vez no haya hecho los deberes.

Por todo ello, que uno de los alcaldes alternativos se podría plantear conflictos éticos entre obligaciones comparables y dilemas entre por ejemplo

1) romper estas reglas de juego y aspirar por desencadenar una política económica alternativa al precio de que la derecha ultramontana lo defenestre, lo denoste, le llame loco o  2) que decida mantenerse aferrado al poder al precio de silenciar esto, con la intención de ir haciendo el cambio poco a poco, tal vez puede plantear un dilema moral, entre la moral webberiana de los principios o la de la responsabilidad (si es que esta división no es un mero truco).

O, por otro lado:  1) denunciar radicalmente las guerras y la participación de Ferrol en las mismas o 2) no hacerlo y esconder la cabeza como el avestruz.

O, por último también entre 1) ofrecer alternativas de solidaridad radical a los ferrolanos con paro y hambre al precio de endeudar a su municipio o 2) no hacerlo.  Esto, es evidente, también puede plantear conflictos.

Pero ¿entre construir armas de guerra más crear dependencia a los vecinos propios o negarse a ello? Ahí no hay dilema, sino mal análisis.

Por eso, querido alcalde, el problema al que responden sus insolidarias declaraciones no es un dilema moral. Es otra cosa. Es situar el problema en sus laterales, confundir churras con merinas…

O bien dar con una mano lo que se quita con la otra. Y para eso, ¿no están ya los del PSOE y compañía?  ¿O son todos lo mismo?

¿Pero qué más se puede hacer?

Podría el alcalde de Ferrol, ante esta diatriba objetar:  todo está muy bien, pero es que no hay alternativas a Navantia, o bien otra, qué les digo a los ciudadanos que mirarán hacia mi cetro de mando cuando les digan los del PSOE y el PP y la prensa que si hay paro es por mi culpa?

Tal vez no las conozca, que es bien distinto, pero hay alternativas:

Primero, porque cuando Europa ha querido ha tenido dinero para desmilitarización, como hemos destacado en otras ocasiones hablando de los programas Konvert y Tacis. Podría iniciarse una reclamación para aprovechar este tipo de iniciativas.

Segundo, porque los propios Presupuestos Generales del Estado cuentan con lineas de desarrollo sostenible y de apoyo a sectores industriales deprimidos, que igualmente podría lucharse para promover un desarrollo desde la desmilitarización.

Tercero, porque es factible promover la reconversión de Navantia hacia otros usos socialmente útiles y aquí también hay mucho que decir y muchas ideas que se pueden dar desde grupos pacifistas, ecologistas, de nueva economía, etc.

Cuarto, porque el Estado ya paga en términos de ayudas a interés cero a Navantia, subvenciones, sobrecostes por los nefastos proyectos de Navantia y pago de pérdidas una ingente cantidad anual que va a engrosar la cuenta de la entidad (y los beneficios de unos pocos) y sólo con parar la producción militar y usar ese chorro de dinero que se da para Navantia para el desarrollo de las regiones dependientes de esta, tendríamos más que suficiente tanto para ayudar a que los ferrolanos no tengan paro ni pasen hambre, como a impulsar proyectos económicos alternativos que cambien la faz de Ferrol.

Y quinto, porque el municipio tiene unas competencias que no son, precisamente, sacar las castañas del fuego a Navantia y las puede usar para cobrar a esta y al ejército los impuestos que no paga.  Recordamos que en marzo de 2015 denunciábamos en un artículo que:

Lo mismo sucede con Ferrol, donde Navantia, empresa militar de titularidad pública, pretendía marcharse de rositas sin pagar el IBI, unos 600.000 € anuales, hasta que el Tribunal Europeo de Justicia ha considerado que es ilegal esta exención porque supondría una subvención encubierta a las industrias navales

Tal vez más, puede desarrollar una estrategia política de reivindicación de la reconversión de Navantia desencadenando la movilización popular para ello. Y puede, como no, usar sus propios presupuestos para ejercer la solidaridad con los parados de Ferrol en tanto Navantia no desaparece. Y puede movilizar a las fuerzas sociales alternativas a buscar alternativas sostenibles frente a la dependencia militarista.

En cuanto a lo que puede decir el Alcalde a sus convecinos es que Navantia es su losa que los sepulta, no su salvación y que quien tiene interés en los negocios de Navantia son las élites, que manipulan para que sus intereses pasen por los de todos. Y puede permitirse el lujo de no hacer declaraciones promilitaristas, porque, en definitiva, el alcalde no es quien promueve ni ejecuta estos programas de armas.

Puede el alcalde de Ferrol tomar ejemplo de Ada Colau, que plantea el dilema moral en términos bien distintos cuando dice a los militares que no les quiere ver en su ciudad, la cual aspira a otra cosa.

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Mauritania se entrena militarmente en Canarias

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POr John Atherton

Fuente: Laprovincia

Desde el 10 al 26 de septiembre, en esta especie de fiebre de la maniobra militar que parece haber aquejado al Ministerio de Defensa, se realizan unas maniobras conjuntas entre los ejércitos español y mauritano, que como se sabe tienen históricos lazos de hermandad militar desde hace cuatro días.

Las maniobras se realizan en Canarias (pásmense del creciente protagonismo militar y de la consiguiente militarización del territorio canario en este nuevo escenario geopolítico en el que andamos enfangados) y en Mauritania de forma simultanea.

El propósito de estas maniobras conjuntas, reza la nota de prensa que leemos, es el de llevar a cabo

la ejecución de distintas actividades encaminadas a incrementar la preparación del ejército español y «a reforzar los lazos con ese país, prioritario para la diplomacia de la defensa».

Quédense con la idea de nuevo cuño: diplomacia de la defensa. Ya lo decía Clausewitz,: la guerra es la política por otros medios (aunque en los últimos tiempos de barbarie revestida de civilización mejor sería decir que la política es la guerra por otros medios)  y esto de la diplomacia de la defensa un chichinabo que no dice nada bueno y explica la teoría de toda la vida del palo y la zanahoria. El palo a los vecinos del Sur de Mauritania y la zanahoria a los mauritanos que nos dejan adiestrarles para usarlos de mamporreros.

Todo muy bonito y previo a la gran maniobra de la OTAN de Octubre.

Suenan tambores de guerra y nuestros militares ya preparan el sarao a pleno rendimiento.

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¿Es cinismo o son de Marte?

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Por Sin Amigos

Nos hemos quedado de piedra ante un titular periodístico que aparece en El Diario:

«El PP sale en defensa de la industria armamentística y pide que se informe a los ciudadanos de sus beneficios.»

Sabíamos del entusiasmo del PP por la industria militar, pero de ahí a pedir que nos «informen» de sus «beneficios»…

No sabemos si se trata de un disparate de los muchos que últimamente componen su retahíla de admoniciones preelectorales, de modo que hemos profundizado en la noticia y hemos encontrado que, efectivamente, el PP ha solicitado al Congreso en su «propuesta de resolución» sobre el Informe «Estadísticas españolas de exportación de material de defensa, otro material y tecnologías de doble uso en el año 2014«, con el número 54:

informar a los ciudadanos de los beneficios producidos por la investigación en tecnologías de la defensa como forma de evitar que injustamente se criminalice esta industria con criterios populistas, en colaboración con los sindicatos y las asociaciones profesionales

Ya ven, injustamente se criminaliza a esta industria por la ñoñería de que fabrican armas con las que en ciertos lugares del mundo se dedica la gente a montar guerras, represiones a sus pueblos, matanzas y otras chiquillerías y minucias por el estilo. Populismo barato para criminalizar a estos bienhechores de la humanidad y, todo ello, por ganas de desestabilizar.

Mira qué tontería, según el referido informe exportamos (más bien exportaron los dueños de estas industrias, porque quien se reparte «beneficios» son ellos) armas por el mundo con un valor de 3..203,2 millones de €, entre ellos 292,9 millones de € a Arabia Saudí (que por cierto tiene abierta una guerra con otros estados), 243,7 millones a Turquía (que ha iniciado una represión brutal contra los kurdos de su propio territorio y de otros países, 107 millones de euros a Egipto (otro país canalla) o 112 millones a Indonesia, también muy conocida por su respeto a los derechos humanos, sin olvidar los 862,7 millones de euros (principalmente en aviones de reabastecimiento en vuelo para su flota de aviones de guerra) a Reino Unido, que ahora bombardea en Siria y Libia, 520,7 a Francia (que hace lo propio en Mali o en República Centroafricana),  igualmente en aviones y helicópteros, o los 47,4 millones a Grecia, a la que la deuda militar ahoga de forma obscena.

Tampoco están mal los 3,4 millones de euros vendidos a Israel, o los 9,7 a Marruecos. Ni que decir tiene que no supone problema moral alguno vender a Catar por valor de 666.772 euros, o a Kuwait por 817.800. Menos aún a Afganistán, que compró por valor de 572.586 euros o Libia que hizo acopio de otros 278.671.

Incluso Venezuela, denostada por la derecha mediática hasta el hartazgo, compró material militar sin que nadie alzara la voz,  por importe de 10,8 millones de € que seguramente Maduro habrá sacado de cualquiera de sus maquinaciones.

Claro que, vistas las cifras, decir que vender armas no reporta beneficios es de necios. Miren ustedes, ciudadanos, lo requetebién que se nos ha dado el año 2014, con ventas multimillonarias y un sinfín de países agradecidos de nuestra inestimable ayuda a sus buenas, ¡que decimos buenas!, buenísimas políticas. Y que luego digan que no somos solidarios…

Pero, puestos a ofrecer al pueblo más información sobre los beneficios de la industria militar, no nos queda más remedio que reconocer que es una industria que contribuye al empleo. Cierto que, comparada con otras más intensivas en mano de obra contribuye poco (20.000 empleos según Montoro, frente a los más de 200.000  que genera la educación, los más de 200.000 de la sanidad, los más de 52.000 empleos que ha generado en menos de un año el sector de la construcción, los más de 21.000 que ha creado el sector de la comunicación o los más de 37.000 que se han creado en actividades científicas y profesionales, según El País.

Para ser precisos la industria militar ofrece muchos beneficios, pero poco reparto de los mismos. Son beneficios muy concentrados en los pocos accionistas de este sector, lo cual no es igual a un gran beneficio social.

Podría hablarse también de la enorme deuda que arrastramos, de más de 30.00 millones de euros,  por los encargos privilegiados e innecesarios del Estado a la industria militar. Otro lastre que seguramente malinterpretan los ciudadanos cuando recelan de esta industria.

Y, por qué no decirlo, de la dependencia que genera el monocultiuvo militar en las zonas donde se instalan estas industrias, a las que privan de un desarrollo alternativo y sostenible.

Por no hablar de los famosos «retornos» de la investigación militar, que lejos de ser tales en innovación quedan desenmascarados por el hecho de que la industria militar fagocita la innovación civil y la amaña a sus usos, pero no produce en general innovación.

De modo que, como puede verse, estos del PP no son unos majaderos. Sencillamente, es que acaban de venir de Marte (¿tal vez de intentar vender armas a los marcianos?) y no se enteran de nada.

Si a buen entendedor con pocas palabras le bastan, ¿qué le ocurrirá a quién quiera escuchar con todos estos datos?

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La vergüenza de la guerra: Hiroshima.

relaxing+in+the+shinkansen%E2%80%A6Fuente:  El País.

Con motivo de una exposición que se celebrará en Nueva York:  Hiroshima: Zona Cero 1945, nos enteramos de algo que, no sabemos por qué, no nos extraña ni un pelo:  «Tras lanzar sobre Hiroshima la primera bomba atómica que se utilizó en un conflicto armado, el Gobierno estadounidense impuso una estricta censura fotográfica sobre la ciudad.  Tras una explosión que aniquiló en el acto a más de 140.000 seres humanos y destruyó el 70% de las estructuras físicas de la ciudad, Estados Unidos tuvo muy claro que cuanto menos viera el mundo de aquello, mucho mejor. «No se tiene que imprimir nada que altere directa o indirectamente la tranquilidad del público».

En resumen, las élites militaristas y violentas de Estados Unidos nos defendieron de nuestros propios pensamientos si llegáramos a conocer la indigna realidad que los habitantes de entonces estaban pagando con sus impuesto, con la sangre y vida de sus hijos y con la destrucción del medio ambiente:  la guerra.

Nos defendieron de la visión de la guerra, que no de la guerra.  Nos defendieron de que pensásemos mal de la guerra y de ellos, que no de la guerra y de ellos.

Nos ocultaron las imágenes para que no pensásemos, para que no analizásemos, para que no pudiésemos criticar, para que no pudiésemos declararnos insumisos, desobedientes, nocolaboradores con la guerra.

Pero eso era antes, y lejos. Aquí, afortunadamente, no pasa nada de eso. Nosotros no colaboramos con nuestra posición mundial y nuestro modelo de sociedad a la guerras lejanas, ni nuestro modelo es explotador ni impone a otros condiciones de vida injustas, ni vendemos armas a nadie para que haga la guerra, ni tenemos tropas acantonadas en ningún conflicto internacional, ni contribuimos al mantenimiento de la OTAN  ni a su papel de parte en varios conflictos mundiales, ni pagamos impuestos para tener una maquinaria de guerra inmensa, ni para mantener unos ejércitos «creíbles», ni detraemos recursos que se pueden usar para construir una sociedad mas justa (o para pagar prestaciones sociales básicas a los damnificados de la crisis provocada por los ricos y los políticos) para sosteer un gasto miltar obsceno.

Eso pasaba antes. Ahora, sencillamente, ya no necesitan que pase porque han covertido la gran mentira de la guerra en una verdad asumida por todos cmo una verdad propia y ni siquiera escandalizaría ver en qué cosiste la gueral.

Por eso todos los partidos políticos, tanto los parlamentarios como los que quieren surgir ahora al amparo del lío que hay, asumen el militarismo y  los ejércitos en sus programas y se asustan del mensaje antimilitarista.

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Estafa militar en el pentágono.

Fuente:  El País.

Otra nueva estafa militar.

Según recoge El Pais el Pentágono infló datos y manió lo que pudo para hacer creer que lo de irak iba muy bien y que se estaba llegando a la paz. La estafa ha supesto un desvío de 75000 milleuros y, al parecer, era sabida por las más altas instancias de EE.UU.

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