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¿Habla el Parlamento sobre el gasto militar?

El Congreso Navideño por jacilluch

Fuente: artículo publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanario Es Hora

Llama la atención la arbitrariedad de los partidos “con vocación de gobierno” para mantener la política de defensa fuera de la crítica y del debate público, pactando bajo cuerda una continuidad militarista que nos perjudica como sociedad y nos empobrece.  Un ejemplo notorio es el planeamiento militar, donde se definen cosas tan importantes como qué queremos defender, qué queremos gastar, qué tipo de armas utilizar, qué metodologías se quieren desarrollar, así como las implicaciones políticas de todo ello. Este planeamiento ni siquiera es deliberado en el Parlamento ni sometido al debate y conocimiento de la opinión pública, sino que se hace de espaldas a todos y sin que nadie mueva una pestaña.

Otro ejemplo es el de los presupuestos militares.  Habitualmente el gasto militar, con la plena complicidad de partido de gobierno y de su oposición, se esconde en partidas de otros ministerios, aparentando ser más bajo de lo que es (en los últimos presupuestos llegan a ser más de 7 € de cada 10 los que se esconden obscenamente).

Este estado de cosas opaco y poco democrático debería ser objeto de una crítica feroz por una oposición que se dice a sí misma alternativa, pero …

Si nos fijamos en la calidad de las intervenciones de la oposición en la Comisión de Defensa del Congreso, la respuesta no es alentadora. Tampoco si miramos el número de impactos “mediáticos” de las opiniones de la oposición en temas de defensa, ni de la capacidad de, al menos, alterar la agenda de silencio impuesta por los partidos del poder. Menos aún en el “calado” que en la opinión pública tiene la visión “alternativa” de nuestra izquierda parlamentaria.

¿Y si vemos las enmiendas planteadas a los presupuestos generales (PGE)?

En este caso la respuesta no es ya la insuficiencia, sino el desaliento y la pena tanto por las oportunidades perdidas como por la incoherencia mostrada.  De las más de 1.700 enmiendas presentadas por la oposición a los PGE, menos del 1% corresponden a Defensa, lo cual apunta al desinterés o complicidad al respecto. De ellas, una parte importante las ha realizado Izquierda Plural.  El resto se reparten entre las de PSOE y UPyD (piden más gasto militar para cumplir con los programas de compra de armas, con los compromisos de pago de una deuda militar inmoral e impagable de más de 31.000 millones de €, o para dar a los militares prebendas en la compra de viviendas), y unas poquitas del grupo mixto (principalmente el diputado Tardá y la diputada Barcos, que piden el trasvase de partidas de i+d+i militar a fines socialmente útiles).  Otros grupos ni se han estrenado.

¿Qué decir de Izquierda Plural?

En primer lugar que se ha atrevido, de forma muy meritoria, a plantear una enmienda de fondo que critica el ocultismo del gasto militar, y la insolidaridad social de estas partidas en detrimento de las necesidades sociales. Que nosotros sepamos es una de las pocas ocasiones en que se llama a las cosas por su nombre en el apolillado Congreso.

Otro bloque de sus enmiendas, y ello también forma parte del buen ejemplo, pide el trasvase de partidas militares a necesidades sociales, pide la implementación de una cultura de paz apoyando a organizaciones pacifistas y centros de estudios de paz, o la reconversión de un antiguo acuartelamiento en centro cultural.

Estas enmiendas indican una orientación: el gasto militar no sólo debe aflorar, sino que se debe reducir, reorientar hacia necesidades sociales y provocar una reconversión de estructuras y de industrias militarizadas.

Pero también han hecho enmiendas pidiendo el aumento de gasto militar:  el aumento de carga de trabajo para Navantia, fabricante de buques de guerra, y entre otros para el proyecto “BAM II”, para construir buques diseñados para la intervención militar a miles de km.  También se ha pedido el aumento de gastos de personal en alguno de los organismos autónomos militares, para sustituir los blindados que usa España en operaciones en el exterior por otros mejores, o para mejorar las instalaciones de la base de San Gregorio (Zaragoza) y de la Capitanía Militar en Zaragoza (aunque en este caso la idea de fondo es que se acaben transfiriendo a las instituciones civiles). Afortunadamente, la huelga general hizo que este bloque de diputados no acudiera a votar sus propias enmiendas.

Intuimos la intención de las propuestas: apoyan en unos casos el trabajo en Cádiz, donde el paro golpea de forma escandalosa, aunque sea dando trabajo a Navantia. Consolidar o mejorar puestos de trabajo en organismos autónomos militares donde éste puede peligrar.

Podemos intuir, pero no compartir: ¿quién duda que el trabajo, puesto en peligro por las políticas neoliberales (de muy fuerte contenido autoritario y militarista), es una reivindicación justa y loable? Pero… ¿trabajo a cualquier precio?¿Al precio de fortalecer a la que aparece como la sexta flota del mundo y en su desempeño para agredir otros pueblos (y con ello otros trabajadores)? ¿Trabajo que beneficia a una industria militar subsidiada, agresiva, exportadora de guerras y que constituye un complejo de intereses político-industrial que ha generado una deuda escandalosa? ¿Se beneficia con este tipo de medidas al trabajo o a los dividendos de las empresas?, ¿a los trabajadores con sentido de clase o a los altamente cualificados técnicos en tecnología militar que actúan como mercenarios del trabajo?, ¿al desarrollo sostenible de Cádiz o a su dependencia del “monocultivo” militar? ¿Sacrificaríamos al dogma del trabajo a cualquier precio la aceptación de la reforma laboral, que en definitiva dará trabajo aunque precario y de baja calidad?

Como ha ocurrido en el pasado, la izquierda clásica, al igual que los sindicatos mayoritarios, han mantenido un discurso que minimiza las razones de coherencia pacifista y antimilitarista y maximiza las del trabajo, en vez de luchar por una reconversión de estas industrias inmorales hacia fines socialmente útiles y por el trabajo de calidad que genere desarrollo humano.

Mientras tanto, los movimientos alternativos hemos ido distanciándonos de propuestas que entendemos incoherentes e insolidarias. No entendemos este juego de doble rasero que depende de intereses cortoplacistas.  Tal vez por eso quede mucho por debatir con estas izquierdas para consolidar, también en materia de seguridad y defensa, un modelo alternativo.

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Comparecencia de Defensa en el Congreso.

Congreso+de+los+Diputados

Boletín Oficial del Congreso

El pasado 6 de octubre de 2006 se reunió la Comisión de Defensa del C0ngreso, presidida por Cipriá Ciscar, para escuchar las informaciones relativas a los presupuestos generales del Estado, que dieron el Secretario de Estado de la Defensa y la Subsecretaria de defensa.

El secretario de Estado informó que el presupuesto presentado supone una contracción respecto del del año pasado del 7% (como hemos informado en otras ocasiones esto no supone reducción del gasto militar real, sino

  • distribución y ocultamiento tanto en otras partidas correspondientes a otros ministerios,
  • como compromisos de deuda «aplazada» que ahora no aparece como gasto pero que a futuro supone amortizaciones ultramillonarias,
  • y uso de la trampa de financiar las partidas ocultas desde los fondos de contingencia de los que cuenta el estado),
  • ademá, se acabará pasando a fijarse en 7.153,35 millones de euros para 2011 (ya informamos que además de este presupuesto inicial la ministra ha iniciado un lobby con los parlamentarios para añadir ciento y pico millones de euros más a este presupuesto).

Sin embargo, ¡oh sorpresa! el secretario de estado añadió que en realidad, aunque se publicita una reducción de 7%,  la minoración real ha sido sólo del 3,66%.

Otra sorpresa, el Secretario señaló que una cosa es el presupuesto de defensa siete mil y pico millones de euros, y otra el presupuesto consolidado de defensa, es decir, el presupuesto de defensa más el presupuesto de los organismos autónomos adscritos a la defensa, que fue de 8.817 millones de euros en 2009 y será de 8.249 en 2010, lo que supone una minoración del 6% que, por arte de magia, se queda en realidad en el 3,6, como el anterior.

Tras esto ha contado una larga perorata de las prioridades del presupuesto, bien trufada de ideas nobles como la seguridad de las tropas, y otras contables, como eficiencia, eficacia, planeamientos, planificaciones, etcétera, que imaginamos muy aburridas para nuestros lectores como para hacer una crónica de aquel chaparrón de naderías. De entre todo esto señalemos simplemente que se ha organizado de otro modo la estructura del gasto de la defensa para hacerla más transparente y racional, aunque visto lo que dice el secretario nos tememos que las contrataciones van a seguir siendo bastante parecidas y a dedo como las de ahora.  Además, la transparencia volverá a brillar por su ausencia debido a la costumbre de todos los partidos parlamentarios de no fiscalizar los gastos de defensa.  Así, qué más da.

En el capítulo de armamento, señaló el Secretario que hay 19 programas de armamento «moderno» en pié: los Eurofligther EF-2000, las Fragatas F100, los Carros de Combate Leopard, los aviones de transporte militar A-400-M, los submarinos S-80, los blindados Pizarro, el Buque de Proyección estratégica Juancarlosrpimero, los Helicópteros de combate Tigre, los misiles Aire-Aire Fasraam-Iris -T, buques de aprovisionamiento en combate, obuses 155 REMA, los Misiles Alas-Taurus, las fragatas 105, los buques modulares de acción marítima, las lanzaderas y misiles contracarro de medio alcance, los helicópteros NH-90, los aviones y helicópteros contra catástrofes y apagafuegos.

Pongamos en vez de estas cosas que en realidad no nos sirven para nada ideas como mejora de la empleabilidad, educación de adultos, reforma del sistema de empleo público, mejora de la calidad ambiental, política de vivienda, cooperación internacional, integración de los inmgirantes, empoderamiento de la sociedad civil y un largo etcétera y comprobaremos qué tenemos que defender y qué no vale para hacerlo.

El PP protestó porque estos recortes presupuestarios (que hemos dicho que no son tales)  nos dejan desarmados y nos hacen poco creíbles. No vamos a perder más tiempo para explicar una oposición tan grosera, cuyas protestas son meramente formales y retóricas porque en los fundamental están plenamente de acuerdo, como lo ha demostrado su pasada acción de gobierno. Luego intervino el representante del PSOE para decir que no tenía razón éste y sí el Secretario de Estado, argumento reforzado por el secretario de estado en su contestación al decir que efectivamente, lo estaban haciendo bien. Luego hubo un rifirrafe de acusaciones mutuas que no es tampoco de interés porque vuelven a ser un juego parlamentario formal que sólo pretende atontar a la sociedad con la apariencia de un debate democrático, a pesar de que las posiciones son idénticas.

Después de esto la subsecretaria abordó la situación de la tropa, en la actualidad 82.300 soldados y con dificultades, incluso en esta época, para crecer como se tenía previsto desde que acabaron con el servicio militar obligatorio y a pesar de las prebendas varias que comporta este oficio, que la secretaria desveló de puntillas (es decir, como quien no quiere la cosa, no es que la señora se pusiera de puntillas ni nada por el estilo) poniendo también énfasis en lo que llama igualdad hombre-mujer (en este caso igual de mal lo cual no es mucha igualdad, sino mediocridad).

Como era de esperar nos cuenta el ministerio lo mal que cobran los militares (es decir, lo mal que cobran en sueldo) y que el propósito es dignificar (aún más por si tuviéramos poco) esta carrera. Tras esta anodina intervención el PP tomó la palabra para decir lo de siempre: que se gasta poco y se cuida poco a la sufrida milicia que tanto hace por nosotros.

Eso es todo. Nada se dijo que alterara lo previsible: unanimidad en la comisión de defensa en torno al ideario militarismo que siempre necesita más dinero para más modernización y para mejores sueldos. Todo menos preguntarse qué es lo que hace el ejército, a quién defiende y si es el modo de defender que quiere y necesita una sociedad como la nuestra.

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