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Antirepresión

Fuente:  Público.

En unos tiempos de crisis tan honda, con tantos retrocesos en los servicios que presta el estado, también en las libertades que podemos ejercer, con tanto «chorizo» llevándoselo con total impunidad, con unos partidos políticos y unos sindicatos que cada vez oyen más la consigna de que «no nos representan», la gente protesta.

Hasta ahora la mayor parte de las protestas han sido pacíficas y noviolentas, festivas y solidarias.  La gente que protestaba, todos lo sabemos, tenían razones fundadas para hacerlo.

Ante ello, el poder ha optado por un estrategia diversificada:

  • decir que los que protestan tienen razón, pero que no se puede hacer nada,
  • no hacer nada positivo en ninguna de las justas cuestiones que les están reivindicando.
  • estigmatizar a los indignados y protestones, en algunos medios de comunicación, como gente insolidaria con los consumidores o con otros trabajadores,
  • criminalizar a los indignados mediante códigos penales más duros e imaginativos,
  • limitar aún más las libertades de los que protestan y proteger, aún más a los que reprimen,
  • buscar formas, más o menos legales y nunca legítimas, de boicotear las manifestaciones mediante infiltrados, incluidos agentes del orden, se llega a decir en la noticia que recomendamos que los antidisturbios hacen política.
  • reprimir a los manifestantes a base de palos, bolas de goma, de querellas, multas, etc.

Los que protestan se han indignado aún más.  Y ya son múltiples las protestas cada día, unas convergen con otras, se mezclan, se apoyan, se complementan, …

Tanto la represión como las protestas ocurren en múltiples países.

Las organizaciones están preocupadas porque sus militantes, y ellas mismas, tienen que asumir elevados costos en multas, represión, juicios, etc.  ¿Cómo se puede dar respuesta a esta situación?

1.-  No es momento, ni es posible políticamente echarse atrás:  «Hay pocas conquistas sociales, por no decir ninguna, que se hayan conseguido sin la protesta».

2.-  Parece que los gobiernos tienen un objetivo claro:  que a su violencia se conteste con violencia.  Ello, piensan, podría llevar a que los movimientos se escindiesen y a que la violenciadel status quo quedase justificada.

3.-  Hay que señalar claramente las responsabilidades de los partidos tradicionales.  Quizá algunos no son responsables de la violencia, pero tampoco están cerrando filas con los represaliados y su postura de apoyo es, en la mayoría de las ocasiones, muy tímida e interesada (poco creíble).

4.-  Es necesario construir alternativas en muchos aspectos de la vida política y «obligar» a los partidos tradicionales a debatir y asumir las propuestas alternativas.

5.-  La coordinación y solidaridad interna son cada vez más necesarias.  Son imprescindibles.  Aguantar la represión solos y/o en pequeños grupos en más difícil que hacerlo de manera masiva y coordinada.

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Vuelven a la idea de ejército de ocupación nacional.

Image de visualpanicViendo el título del artículo no os extrañará que la fuente sea:  Libertad digital.

¿Hasta dónde puede llegar el delirio militarista y violento?  Es difícil responder porque cada día derriban nuevas barreras.

Ahora Mikel Buesa, otrora promotor de UPyD (que luego abandonó aunque fuera el número 2 por Madrid tras Rosa Díez) y antiabortista galardonado por Hazte Oir, se dedica a analizar el conflicto que derivó en la independencia de Eslovenia para, por analogía, imaginarse la independencia de Cataluña y las actuaciones militaristas de España para ocuparla con, nada más y nada menos que con 270.000 soldados.

Nos recuerda Buesa que:

  • No está de más señalar que, entre mayo y octubre de 1990, nueve meses antes de su independencia, Eslovenia configuró una «estructura de maniobra para la protección nacional» a partir, principalmente, de las fuerzas policiales, y en la que se encuadró a 21.000 hombres. Sería esa estructura la que, dotada con fusiles de asalto, armas anticarro y misiles antiaéreos, se enfrentaría, sin apenas material blindado, al Ejército Federal Yugoslavo. Tampoco se puede olvidar que en Cataluña hay actualmente 16.654 mossos y 10.894 policías locales, es decir, una fuerza con más de 27.000 efectivos con experiencia en el empleo de la fuerza armada.
  • El modelo de Eslovenia, que se saldó con un conflicto armado de poca monta, la Guerra de los Diez Días, cuyas bajas se cifraron en 62 muertos y 328 heridos.
  • Pero la clave de la victoria eslovena en la Guerra de los Diez Días no fue tanto la capacidad de su incipiente ejército como el hecho de que éste se enfrentara a una fuerza débil –en la que brillaron las columnas de blindados; pero carecían de la protección de la infantería, lo que las hacía inútiles en el medio urbano– que no tenía el respaldo político necesario para lanzarse a la acción ofensiva. El Ejército Federal Yugoslavo desplazó, en efecto, 35.000 soldados a Eslovenia, sólo la quinta parte de los que hubiesen sido necesarios para ocupar un territorio de poco más de 20.000 kilómetros cuadrados. Y en menos de una semana se vio desautorizado para imponer un control militar sobre la república secesionista. La guerra concluyó inmediatamente.

A renglón seguido, Buesa se plantea qué podría pasar en España si se independizase Cataluña:

  •  Señalemos al respecto que la ocupación militar del territorio de Cataluña –con casi 32.000 kilómetros cuadrados– requeriría, para su control efectivo, una fuerza del orden de 270.000 soldados.  (Curiosa, al menos,  la identificación de soldados con fuerzas del orden).
  •  Actualmente no se encuentran disponibles en nuestro país. Las Fuerzas Armadas españolas cuentan, en efecto, con un total de 134.772 hombres y mujeres, incluyendo los militares de carrera y de complemento, las clases de tropa y marinería y los reservistas voluntarios; es decir, aunque se movilizaran completamente, los ejércitos apenas llegan a la mitad de los efectivos teóricamente necesarios para restablecer el orden constitucional en el caso de que se produjera la secesión. Incluso si a esa fuerza se sumara la totalidad de los 80.210 miembros de la Guardia Civil, la capacidad militar de España es dudosa para el logro de ese objetivo.

Como tan arduos razonamientos han de tener un colofón o guinda o cierre reventón a modo de big bang, Buesa acaba con:

  • Más allá del tamaño de la fuerza que es posible movilizar está la cuestión política. De acuerdo con la Constitución, es misión de las Fuerzas Armadas la defensa de la integridad territorial de España; y aunque su mando supremo corresponde al Rey, están subordinadas al Gobierno, en tanto que es a éste al que compete la dirección de la administración militar y la defensa del Estado. Por tanto, es de la voluntad gubernamental de la que, en un caso como el que nos ocupa, dependerá la determinación del alcance concreto que pudiera tener la intervención de los ejércitos en un conflicto secesionista. Cuando Mas proclama que «nadie puede utilizar unilateralmente las armas» es porque está convencido de que el Gobierno de España en ningún caso llegará a decidirse por el empleo de la fuerza.

Sólo alguna cosilla le queremos preguntar a Buesa (no muchas porque nos podríamos tirar con ello demasiado tiempo):

  • ¿Dónde queda consultar a la ciudadanía española y catalana?  ¿Podemos decidir sobre nuestra propia independencia y/o sobre si invadir a los que la declaran?
  • ¿Podemos decidir si queremos usar la violencia y el ejército para resolver cuestiones políticas que mas bien deberían tratarse mediante diálogo y negociación?
  • ¿Dejaremos durante muchos años que nuestros políticos militaristas sean los únicos que pueden decidir sobre cómo hemos de defendernos?
  • ¿Cuántos militares de buen juicio desobedecerían estas supuestas ordenes invasivas de los políticos?
  • ¿Cuántos civiles españoles se opondrían a dicha invasión?

Luego dicen que son los catalanes los que tensan la cuerda.  Señor Buesa, es conveniente no pasarse de la raya y no propagar hipótesis como si fueses la mezcla de Kali, Odín, Marte, Ares y Santiago Matamoros.

Por otro lado, quizá convendría destacar un pelotón noviolento para acordonar las cercanías de Buesa y que no produzca más daños.

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Reflexiones sobre la legitimidad de la desobediencia y la novedad de la acción ejercida por el movimiento 15M

Lady+in+Red

Fuente: constituyentes.org

Aportamos el enlace a una interesante reflexión sobre las potencialidades que abre la acción ejercida en la calle y en los espacios públicos y mediáticos por los indignados.

Trata de temas neurálgicos del poder y de los mecanismos de respuesta (represión, manipulación, premios, etc.) con que se desenvuelve eso que hemos llamado habitualmente poder para diferenciarlo de nosotros (que se supone que somos el no poder).

Advirtamos, en todo caso, que el poder, eso que llamamos poder, tiene los pies de barro y su mayor fortaleza es nuestra debilidad, nuestra sumisión voluntaria, lo cual es tanto como decir que el poder no es una esencia en realidad, algo lejano, sino una relación (el Poder con mayúsculas deja de tener poder cuando no es obedecido, lo que quiere decir que el poder es una relación entre ellos y nosotros y, lo que es más importante, que podemos ejercer nuestro poder para evitar sus desmanes).

El artículo es interesante y merece ser analizado y leído con calma.

Por nuestra parte, una vez más, enfaatizamos la confianza en el trabajo de base, igualitario, sin cúpulas, líderes ni «representantes» y la acción política noviolenta (acción directa, desobediencia civil, propuestas de alternativas «ejemplares» y «de contraste» al modelo vigente, lucha en colectivos y grupos sociales de talante transformador,  etc.) como las metodologías más apropiadas para construir esa relación de poder novedosa y en interés de la sociedad y contra los dominadores.

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Todo encaja: la doctrina del shock

Os recomendamos muy encarecidamente que veáis (y con mucha atención) el siguiente vídeo.

Ciertamente es una hora y cuarto, pero merece muchísimo la pena.

Nosotros hemos entendido que algunas cosas dentro de este esquema de pensamiento encajan perfectamente, por ejemplo, siempre nos había llamado la atención una realidad que reconocemos existente pero que no llegábamos a entender del todo:  está claro que todos los servicios públicos se están poniendo en manos privadas.  Pensábamos (también lo defiende en el vídeo Milton Friedman) que esto no sería llevado a cabo para los servicios de defensa.  No entendíamos que el Estado quisiera desprenderse del control de aquello que, precisamente, les da el control absoluto.  Sin embargo, tras oír las declaraciones en el vídeo de Runsfeld (anterior secretario de defensa norteamericano) hemos entendido que da igual.  Que cuando los que quieren privatizarlo todo llegan al poder, lo privatizan.  Y se quedan tan anchos porque, en el fondo, luego va a quedar el control en sus manos, sus manos privadas, en sus propias empresas privadas (véase concretamente, Blackwater).

También nos ha gustado el vídeo porque relaciona varios sucesos históricos (inicio de la dictadura chilena de Pinochet, inicio de la dictadura argentina de Videla, intervención armada de la Gran Bretaña de Thatcher en las Malvinas, guerra contra el terrorismo, etc.) con la idea económica de la ideología ultraliberal o neoconservadora de Milton Friedman y sus «Chicago boys».

También nos ha gustado porque nos va recordando, una y otra vez, que las propuestas neoliberales nunca han funcionado para los países a los que se les ha obligado a adoptarlas (sin embargo, sí ha sido muy lucrativa para aquellos países, Estados Unidos sobre todo, que nunca las han adoptado, pero las preconizan para los demás).

Por último, lo aconsejamos porque el miedo, la idea de inevitabiliad de las reformas contra la gente común, el proteccionismo de los ricos, la liberalización de servicios públicos a ultranza, etc., de otras épocas las estamos viviendo en primera persona en esta.  Todo parece un plan, todo parece una lucha a largo plazo que busca, sin ningún disimulo, que los ricos sean más ricos (aunque ello convierta en más pobres a los pobres).

Esperamos vuestros comentarios.  Que os guste y os sea útil para reflexionar en estos días previos al primer aniversario del 15 M.

Por nuestra parte, volvemos a remarcar la importancia medular y central que tienen el militarismo, la guerra, los ejércitos y la violencia en todas esta políticas.

Por lo mismo, pensamos que nuestra lucha a favor de un modelo de defensa noviolento y participativo en el que la sociedad pueda decidir qué y cómo quiere defender es crucial para las propuestas alternativas.

Mucho ánimo en nuestras luchas comunes porque es muy importante que, una y otra vez, retomemos fuerzas desde la concienciación.

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Violencia cultural del sistema capitalista

El uso perverso de algunas argucias de la psicología, que fueron utilizados de forma grosera por parte de los torturadores americanos en sus guerras de baja intensidad en el subcontinente, fue aprovechado por los economistas discípulos de Friedman (discípulo a su vez de Hayek, hoy lectura de culto de la derechona española) para diseñar una estratgia de «shock» económico (subida de impuestos, desloclización, disciplina presupuestaria entendida como deterioro de los servicios públicos y desmontaje del estado de bienestar, alza de precios, bajada de costes laborales, etc.) que valiese para llevar a la sociedad a su desmoralización social y permitiera el enriquecimiento y la dominación de los de siempre, tal como ahora estamos viendo cada vez más claro.

El vídeo en que se describe esto es instructivo y nos permite ahondar en el aspecto cultural (violencia cultural) de nuestro sistema y en su funcionalidad para legitimar las otras violencias del mismo.

http://www.mediafire.com/?zdklumonqzz

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¿Indra vigilará a los refugiados?

Fuente:  Infodefensa.

Nos deja perplejos la noticia:  «La compañía española Indra está liderando un proyecto europeo de I+D+i que tiene como objetivo el desarrollo de una solución de seguridad integral, transportable y de fácil despliegue, que permita mejorar la protección en los campos de refugiados y otros asentamientos temporales situados en entornos abiertos complejos«.

Para empezar llama la atención el eufemismo:  entornos abiertos complejos, es decir, campos de refugiados en zonas de guerra, en zonas de catástrofes naturales, etc.

Para seguir, ¿la militarista Indra se preocupa por la seguridad de los refugiados?

El proyecto se llama Basilys y en él participan universidades (la Politécnica de Madrid entre ellas), otras empresas, y es un proyecto dentro del VII Programa Marco de la Unión Europea con un monto presupuestado de 3 millones de euros y un plazo de ejecución de dos años.

Seguimos leyendo y  vemos que busca «detectar automáticamente y con eficacia diferentes amenazas de seguridad» y que «el nuevo sistema dará respuesta a las necesidades de seguridad básicas de este tipo de asentamientos».  No salimos de nuestro asombro:  ¿la militarista Indra se preocupa por la seguridad de los refugiados?

Un poco más adelante viene la solución:  «Para  garantizar esta seguridad, la solución integrará en una única plataforma la información capturada por sistemas radar y ladar (laser radar), sensores acústicos, sensores terrestres desatendidos (Unattended Ground Sensors, UGS) y brazaletes para la seguridad personal«.

¡Eso es!  ¿Se les ha ocurrido poner brazaletes a los refugiados para controlar la seguridad?  Entonces ya no hablamos de la seguridad de los refugiados, sino de la seguridad en general, en abstracto, la que ve a los refugiados como agentes del desorden porque buscan alimento, en lugar de como damnificados por guerras o catástrofes.  Así nos cuadra más, desde la perspectiva militarista de Indra:  los refugiados son el problema, son el peligro, hay que vigilarles no vaya a ser que reivindiquen ayuda, atención, solidaridad, alimentos, casa, trabajo, paz, …

Desde esta perspectiva ¿dónde quedarán los derechos humanos, sociales y políticos de los refugiados?

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Funciones represivas del ejército ante «crisis» del sistema.

O+lacrimog%C3%AAneoConforme al Real Decreto 194/2010 de 26 de Febrero, promovido por Carmen Chacón, hoy postulada para renovar la socialdemocracia española junto al otro gran renovador de la misma, Rubalcaba, el ejército puede actuar como «autoridad pública» y policía en casos de necesidad del sistema.

De este modo se completa el círculo legal de militarizar toda la seguridad y de garantizar un mecanismo de control y represión del sistema ante la previsible conflictividad social que el empuje de las tesis europeístas y neocapitalistas de nuestra casta política y económica están imponiendo.

Sería un error pensar que esta normativa, que viene de lejos, es sólo achacable al gobierno de derecha nominal que ahora empieza a mostrar sus intenciones. En esta materia y en cuestiones militaristas hay amplio consenso político.

Juzguen ustedes la norma, a ver si no tenemos razón:

Disposición adicional primera. Circunstancias y condiciones de actuación de los miembros de las Fuerzas Armadas como agentes de la autoridad.

  1. Los miembros de las Fuerzas Armadas tendrán el carácter de agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones cuando intervengan encuadrados en la Unidad Militar de Emergencias, bajo mando o control operativo de ésta, o en otras unidades de las Fuerzas Armadas, en las operaciones descritas en el artículo 16.e) de la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional, en las circunstancias que se indican a continuación:
  • a) En los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad en las situaciones:
  1. Que tengan su origen en riesgos naturales, entre ellas inundaciones, avenidas, terremotos, deslizamientos de terreno, grandes nevadas y otros fenómenos meteorológicos adversos de gran magnitud.
  2. Que sean consecuencia de incendios forestales.
  3. Derivadas de riesgos tecnológicos, entre ellos el riesgo químico, el nuclear, el radiológico y el biológico. 
  • En los supuestos de otras necesidades públicas en intervenciones en apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en operaciones de vigilancia y protección o como consecuencia de atentados terroristas u otros actos ilícitos y violentos. Estas intervenciones se producirán en los términos que determine el Gobierno.

Con esta normativa el ejército está autorizado legalmente para interferir la vida de la sociedad ante cualquier interés que el poder quiera hacer valer. Toda una muestra de los límites e insuficiencias de nuestro modelo político partitocrático y de mercado.

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El Gobierno se prepara para la represión: 100.000 bolas de caucho para disolver masas agresivas

DonOstiaFuente:Diario de Sevilla

En linea de continuidad con el gobierno anterior, el actual gobierno anticrisis de Mariano Rajoy se prepara para amordazar la previsible respuesta social a las políticas de disciplina y ajuste y lo hace con uno de los argumentos que la derecha siempre ha manejado más a sus anchas, la llamada cuestión de orden público, identificada como orden policial y no con justicia social.

Para eso, sigue adelante el concurso para que la Guardia Civil adquiera a precio de 0.99 euros por unidad, 100.000 bolas de caucho «para disolver masas agresivas».

Es de suponer que masas agresivas van a empezar a perturbar la paz social y necesitarán ser disueltas. Nos hemos preguntado si es que quieren disolver el próximo desfile de la pascua militar, porque masa más agresiva que un ejército no se nos ocurre, pero no parece el caso.

Tampoco parece que quieran disolver a los banqueros, porque agresivos lo son pero masa no, más bien cúpula dentro de la oligarquía donde están otros muchos de los apoyos de la política de disciplina militar que nos quieren imponer.

De este modo la pregunta por las pelotitas de goma resulta diáfana: ¿A quién quieren callar a bolazos (íbamos a poner pelotazos, pero a lo mejor el término pelotazo es mejor reservarlo para las tropelías de los enchufaos que apoyan a los guardias pelotilleros)?

El gobierno, parece ser, se sitúa en el peor de los escenarios: las políticas antisociales que están imponiendo pueden generar un gran rechazo social y, en estos casos, ya se sabe que el diálogo del recetario neoliberal es palo y zanahoria, ahora más palo porque tal vez hayan comprobado que la capacidad de auto-organización y reivindicación de la gente es mayor que la que esperaban. Ya ni aunque nos pongan a José Mota haciendo el pariolo y banalizando (forma sutil de neutralizar) el conflicto social provocado por las malas politicas, nos quedamos metiditos en casa.

Total, que ya nos han mostrado un nuevo rostro del estado de malestar: La Guardia Civil caminera saldrá a disolvernos como «masa agresiva», por más que hasta la fecha nos hayamos comportdo más bien como una sociedad cívica y organizada para conseguir logros políticos.

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No a la impunidad militar en Uruguay.

Fuente:  Público.

«Uruguay comienza a resolver una de las cuestiones de Estado más dolorosas y controvertidas que ha debido afrontar en los últimos años: conseguir que los delitos de lesa humanidad perpetrados durante la última dictadura (1973-1985) puedan ser juzgados«.  Doce años de dictadura, de abusos contra los derechos humanos, sociales y políticos, podrán ser juzgados.  Doce años de impunidad militar se acaban aunque con retraso.

«El único partido que apoyó la iniciativa fue el Frente Amplio, la coalición en el poder liderada por el presidente uruguayo, José Mujica«.  Una pena que el consenso no haya sido mayor, una pena que tras 26 años de silencio aún haya muchos partidos y personas que no quieran reconocer que las dictaduras son agresiones directas contra todo lo que humanamente es ético.  Incluso ha habido problemas en la coalición Frente Amplio:  «Los dos plebiscitos que avalaron la Ley de Caducidad han sido hasta ahora, para el Frente Amplio, un lastre ético de gran magnitud y fuente de serias divisiones internas que han involucrado incluso a Mujica«.

Los hechos que se ponen en liza son graves:  unos 100 presos políticos murieron en las cárceles y hubo 174 desaparecidos.

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Detenciones ilegales de gadaffistas en Libia. (¿Es también responsabilidad de parte del pacifismo español?).

Fuente El País, citando a Amnistía Internacional (en inglés).

Parece que, en parte, salimos de Málaga para meternos en Malagón.  Amnistía informa de que más de 2.500 gadafistas fueron arrestados sin ver ninguna orden judicial y que las torturas y palizas son generalizadas.  También parece que estos hechos contra los derechos humanos se dan sobre todo contra los combatientes y contra las personas de origen subsahariano.

¿Era esto la primavera de los países árabes?  ¿Venganza, ilegalidad, abusos de los derechos humanos?

Habrá muchos libios que se sientan avergonzados y tendrán que reclamar a sus líderes, policías, jueces, etc., un trato dignos para el otro bando.  De lo contrario, será imposible construir un país donde la paz, la justicia, la democracia y la libertad sean para todos.

Pero…, por otra parte, ¿qué esperábamos?  Cuando un país está militarizado durante décadas, cuando una sociedad es sometida a la violencia institucional durante décadas, cuando un país se enfrenta en una guerra civil porque carece de otras practicas de tipo civil, pacífico, democrático y solidarias, ¿qué esperábamos?

¿Ahora qué hará occidente, militarizará más todavía el conflicto?

Ojalá los libios encuentren, como dijo Gandhi que «no hay camino para la paz, que la paz es el camino«.  Efectivamente, muchas veces se ha dicho que la guerra sólo genera violencia, violencia en todos los órdenes de la vida, espiral de violencia.  Y lo malo es que los que se benefician, habitualmente, de esta violencia generalizada son los vendedores de armas:  personas, empresa, estados, y las élites militaristas que les apoyan.

Por otro lado, también queremos interpelar aquí a esa parte del movimiento pacifista que alentó la «intervención humanitaria» desde occidente en el conflicto libio.  Nosotros argumentamos en su contra porque pensábamos que sólo iba a causar más violencia y que serviría de excusa para que los países occidentales aprovecharan para intereses nada éticos, y pedíamos que se promoviesen los caminos noviolentos, de diálogo y negociación.  Pensamos que estos bienintencionados pacifistas también son corresponsables, en parte, de la actual situación de violación de los derechos humanos.  Su argumentaciones han colaborado a «legitimar» una intervención que ha fomentado el bucle violento.  Cuando abogaron por la «intervención humanitaria» debieron ser conscientes de que esta realidad se iba a dar porque sólo estaban fomentado la militarización social y cultural del conflicto libio.

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