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Convocatoria para soldados y marineros para … ¿solucionar el problema de examinadores de la DGT?

09-306++++MAD+AIRPORT

Por Luis Sánchez Molina

Fuente:   20minutos

Hace poco menos de dos meses, la Confederación Nacional de Autoescuelas realizó un comunicado de protesta en el que advertía del colapso de los exámenes de tráfico para sacar el carnet de conducir. Según ellos faltan entre 200 y 300 examinadores y esto puede colapsar los exámenes de conducir en verano.

La DGT cuenta con una plantilla de 756 examinadores, de los que, según la citada Confederación, no trabajan realmente más de 619 por causa de las bajas, vacaciones y otras contingencias.

Según las autoescuelas

la actual plantilla de examinadores de la Dirección General de Tráfico (DGT), congelada durante los últimos cinco años, ha sufrido una merma considerable debido a las jubilaciones

Las quejas se han hecho notar y la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) amenaza con una huelga de los funcionarios dedicados a examinar de conducir.

Ahora parece que la Dirección General de Tráfico, dependiente de la Guardia Civil, ha ofertado una propuesta de solución a futuro: crear una escala propia para examinadores, con la categoría C1 de funcionarios (el penúltimo de los contemplados, en principio para bachilleres y técnicos), a la que pasarían los actuales examinadores, y que se completaría con una convocatoria para al menos 100 plazas nuevas.

La medida no mejoraría la situación laboral y económica de al menos 300 de los actuales examinadores, porque ya cobran por encima de la categoría C1, una razón por la que a los sindicatos no ven que solucione nada la medida, como tampoco el hecho de que se proponga no como medida de choque, sino como una medida a largo plazo.

En cuanto a los puestos que la DGT sacaría a concurso para adscribir los 100 nuevos examinadores, la DGT prevé que a la convocatoria podrían acudir funcionarios de otros ministerios y administraciones, especialmente soldados de tropa o marinería.

Parece lógico, dentro de la lógica de la Guardia Civil, que pretendan resolver el problema de colapso tirando de soldados. Al fin y al cabo, primos hermanos. Pero militarizar esto de los examinadores no parece lógico desde una lógica mundana, digamos civil, donde lo que ha de primar es la igualdad de oportunidades, el mérito y la capacidad, y no parece sensato pensar que los militares que pudieran querer “pasarse” a este otro funcionariado, posean éstas en calidad superior al del resto de los mortales, ni que el estar en el ejército los asegure.

Pero la pretensión de la DGT, al margen de ser muy poca solución y prometerse en el medio plazo (no de inmediato) sí nos sirve para destacar, una vez más, el empeño constante de nuestros gobernantes en buscarle soluciones militares a cada problema que se encuentran.

Es conocido el intento del PP de reformar el estatuto básico del empleado público para facilitar que el funcionariado civil se hiciera poroso y permitiera que los militares se pasaran alegremente a ocupar plazas en otros ministerios, eso sí, por nuestro bien y para apoyar con sus grandes cualidades a nuestro deficitario y burocrático funcionariado civil.

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Albacete contra la base aérea del Ejército del Aire escuela de muerte de la OTAN

La imagen puede contener: texto

Otra vez más el gobierno y los militares van por un lado, y la gente de a pie por el contrario.

Informa Infodefensa que el gobierno ha ofrecido a la OTAN (suponemos) prorrogar hasta 2029 el Programa de Liderazgo Táctico (TLP son sus siglas en inglés) que se desarrolla en la Base Aérea de Albacete.  El objetivo de este programa es mejorar la coordinación y realización de las operaciones aéreas tácticas de carácter internacional.  Esta es la escuela de excelencia de los pilotos de Europa, el Top Gun Europeo.

Así dicho, parece que estamos en la cresta de la ola, que somos importantes a nivel Europa y a nivel OTAN.  Pero si nos paramos un poco veremos que esta escuela de excelencia lo que busca es formar pilotos que asesinan, tripulaciones que lanzan bombas, que están preparadas para matar, para destruir.

Es decir, en Albacete se está haciendo algo éticamente reprobable. ¿Lo sabe la gente?.

La ampliación iría desde 2019 hasta 2029, 10 años.

España, junto a Grecia y Francia, ingresó en el el TLP en 2002.  Parece que lo estaban deseando, porque antes la base estaba en Bélgica, pero en 2009 se empezó a trasladar a Albacete.  Desde entonces

  • se han realizado 25 cursos de vuelo (tanto diurnos como nocturnos)
  • se han graduado 624 tripulaciones de combate
  • 3 ó 4 cursos de vuelo anuales
  • 11 cursos académicos anuales con 300 participantes
  • 2.100 alumnos formados

Cada curso implica el despliegue de entre 750 y 1.000 personas en Albacete para atender las necesidades de mantenimiento y apoyo a los participantes.  Sin embargo, la Universidad de Castilla la Mancha da una valoración muy distinta, cifra en 120 los puestos de trabajo anuales que se crean.  También llama la atención la información de Wikipedia que dice que la base tiene, habitualmente, un personal permanente de sólo 100 personas, de todas las nacionalidades de los países participantes.  Como se ve, los datos son algo contradictorios.  Quizá las cifras de empleo que proporciona esta fábrica de pilotos mortíferos no sea muy fiable.

En los últimos años se han gastado 32 millones de € en infraestructuras y equipos para esta base.  Además, el presupuesto anual del TLP asciende a 5 millones de €.

El TLP lo componen Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, España, Reino Unido y Estados Unidos.

Por cierto, en 2009 gobernaba el PSOE con Zapatero, con Carme Chacón como ministra de Defensa y con Julio Rodríguez de JEMAD.  Como se ve, este trío armó una buena en cuanto a bases militares, dado que también prorrogaron la de Bardenas.  Además, la decisión sobre la incorporación de la base aérea de Los Llanos al TLP se hizo sin el conocimiento de las autoridades locales, ni regionales, y sin el debate previo en el Congreso de los Diputados.  Un ordeno y mando militar, o una imposición totalitaria.

La base aérea de Los Llanos se encuentra a sólo 4 km de Albacete capital.  A pesar de ser una de las instalaciones militares más importantes de España, no tienen bastante con ello y desde 2003 comparte pista y algunas instalaciones con el aeropuerto civil de Albacete, operado por AENA.

Por otro lado, la sociedad y sus prioridades, escuelas, hospitales, medio ambiente:

la Plataforma contra la militarización de Albacete convoca a todas las personas a la marcha ciclista que tendrá lugar el día 18 de Junio a las 11:00 horas y que transcurrirá desde la Punta del parque Abelardo Sánchez hasta la Pulgosa y que bajo el lema NO A LA GUERRA. NO A LA ESCUELA DE PILOTOS DE LA OTAN mostrará nuestra repulsa a todos los conflictos bélicos que están ocurriendo el mundo y la implicación de la ciudad de Albacete en los mismos.

Las consecuencias de la GUERRA son sobradamente conocidas por todos, cientos de miles de civiles muertos, niños, niñas. Millones de personas desplazadas, dejando sus hogares, familias. Violaciones constantes de los Derechos Humanos. Mientras tanto los gobiernos occidentales no sólo permanecen impasibles, sino que se lucran con la venta de armamento que en ocasiones van a parar a manos de organizaciones terroristas que atentan en nuestras ciudades.
Pero también queremos protestar porque Albacete se ha convertido desde hace algunos años en uno de los centros estratégicos de la guerra con la instalación en nuestra ciudad de la Escuela de Pilotos de la OTAN, la fabricación del Helicóptero de guerra Tigre y el campo de maniobras de Chinchilla.
Y en concreto hemos centrado esta marcha en la Escuela de Pilotos de la OTAN porque sobre la misma los ciudadanos y ciudadanas de Albacete no tenemos apenas información. Por ejemplo:
• ¿Cuantas horas de vuelo sufrimos los/as albaceteños/as sobre nuestros cielos?. ¿Qué niveles de contaminación sufrimos?. Cientos de super reactores sobrevolando nuestras cabezas no debe de ser nada saludable.
• ¿Qué tipo de armamento llevan los aviones de la OTAN que realizan prácticas?
• ¿ Existe algún plan de emergencias en caso de accidente o catástrofe?. No olvidemos que la Base aérea de los Llanos está a tres kilómetros de la ciudad y hemos sufrido las consecuencias de un grave accidente en la misma con la desgracia sufrida por los pilotos griegos.

Para la Plataforma contra la Militarización de Albacete tener una escuela de entrenamiento tan cerca de un núcleo urbano es una irresponsabilidad enorme.

Pero sobre todo estamos en contra de la escuela de Pilotos de la OTAN porque no podemos olvidar que lo que aquí practican lo ponen en práctica en otros países, Siria, Libia, Yemen, …. con las consecuencias que todos sabemos. Y algo más que no se nos puede olvidar, la OTAN está dirigida por los EEUU y en la actualidad dicho país está gobernado por un personaje del cual no nos fiamos nada.
Por todo ello, OS ESPERAMOS EL DÍA 18 DE JUNIO A LAS 11:00 en la PUNTA DEL PARQUE.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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No colabores con las guerras, haz objeción fiscal

Estamos en la época:  calor, declaración de la renta y objeción fiscal al gasto militar.

Para animaros os proponemos este vídeo:

Como veis, son muchas las razones para hacer objeción fiscal al gasto militar.

Ánimo y a rellenar la casilla 548.

Más información en www.nodo50.org/objecionfiscal/

Asesoramiento directo en retirada@pangea.org

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El gasto militar español: mucho más que el 2% del PIB

Por Edicions La Veu del País

Aunque nos venden como novedad el acuerdo adoptado por nuestros gobernantes para que los países europeos de la OTAN alcancen el 2% de su PIB en gasto militar, es un acuerdo que ya habían tomado en la Cumbre de Cardiff (Gales) de la OTAN, en  septiembre de 2014 (mucho antes de que Trump llegara a la presidencia de EEUU).

Que EE.UU tiene interés en este incremento del gasto militar en apoyo de sus políticas es evidente. Ellos no quieren pagarse por sí mismos su propia “defensa” y necesitan repartir sus costes. No hay más que oír a su tremulante presidente para darse cuenta de ello.

En la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN de mayo de 2017, y tras la machacona insistencia de Donald, los demás expresaron su compromiso de superar dicho porcentaje en 2024, algo que ya habían decidido antes, pero ahora con la novedad de asociar a este esfuerzo la “necesidad” de luchar contra el Estado Islámico, el nuevo enemigo ad hoc que se ha fabricado el militarismo agresivo occidental para autojustificarse ante las cada vez más desinformadas y atemorizadas sociedades.

La portavoz de la Alianza, Oana Lungescu, pudo anunciar a su término ufana en Twitter que “los líderes de la OTAN han adoptado planes para combatir el terrorismo y mejorar el reparto de cargas

1.- El caso de España

El caso de España no creemos que sea una excepción, pero nos sirve muy bien para ejemplificar el paso al frente de la creciente militarización occidental, que necesita justificarse ante sus desorientadas sociedades con el anuncio de que hay que aceptar un mayor gasto militar como en el refrán de las lentejas, y resignarse a perder libertades para gozar de más seguridad, como dice chuscamente nuestra Ministra del ramo.

España, a la hora de consignar su gasto militar, es un despropósito, de forma que los datos oficiales discrepan entre sí en cuantificar el verdadero gasto militar existente.

  • Por una parte, contamos con el gasto presupuestado, es decir, el que reconocen los presupuestos generales del estado en las partidas del Ministerio de Defensa. Según este parámetro, para 2017 nuestro gasto militar será de 7.638´54 millones de euros, el 31,97 % de aumento respecto del de 2016, gracias a que otro organismo oficial, en Tribunal Constitucional, obligó el año pasado en una sentencia a considerar gasto militar los pagos extrapresupuestarios (y descontrolados) que Defensa hacía en verano por las compras de programas de armamento.

Con esta nueva cifra, que es la que España ofrece a la OTAN, sale ya un 1´1% del PIB, una cifra superior al 0,9% que la OTAN reconoce, haciendo uso de los datos proporcionados por España. Nos asignaba como tercer menor contribuyente de la alianza, según la oficial Agencia Europa Press, al lado de Luxemburgo y Bélgica, a los que, parece ser, no deseamos parecernos en nada.

  • Tenemos, además, el gasto militar que reconoce el propio Estado en los documentos que elabora de control del gasto público. Concretamente, contamos con las “liquidaciones del gasto” que publica la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), conforme a las cuales podemos observar cómo, año tras año, Defensa es el ministerio que gasta ¡mucho más! de lo que presupuesta. Según el Informe que elaboramos en febrero de 2017, referido al último informe de la IGAE (el de 2014), podemos observar cómo en el período 2003 a 2014 se ha gastado de más la cifra de 8.344,8 millones de euros, lo que representa una media de sobregasto del 14,14% sobre lo presupuestado para ese período. De modo que sobre lo que España proyecta en sus cuentas, al menos hemos de adicionar un resultado final de un 14.1% de aumento, si bien en los presupuestos elaborados por Rajoy en su tiempo de gobierno, esta nunca ha bajado del 30%.
  • Si acudimos a los datos que ofrece el SIPRI, el prestigioso Instituto para la Paz de Estocolmo, que tiene en cuenta los datos ofrecidos por los gobiernos con algunos ajustes, la cifra del gasto militar español se eleva otro peldaño. En 2016 España, según el SIRPI,  llegó a un gasto militar de 12.852 millones de euros, es decir, el 1,3% PIB, cifra próxima a la que nos ofrece el Banco Mundial, que también baraja datos oficiales y la consigna en 12.715,76 M€ para 2016.
  • Nosotros, siguiendo el criterio OTAN, hemos elaborado diversos informes que intentan desvelar el gasto militar oculto en otros ministerios y que no suele ser reconocido como tal, así como el impacto del pago de la deuda que este gasto genera y la propia proyección de los sobregastos que anualmente y de forma deliberada realiza defensa sobre lo presupuestado.

Ello nos ha permitido calcular, para este 2017, un gasto militar oculto de 3 de cada cuatro euros de gasto real, con una escandalosa cifra final de  33.762,40 millones de euros, un 3% del PIB, conforme al siguiente cuadro

Concepto Millones de euros
Gasto en el Ministerio de Defensa 7.638´54
Gasto oculto en otros ministerios y organismos 8.852´40
Gasto militar antes de deuda 16.490´83
Deuda 17.271´54
Total 33.762´40

Por tanto, el manido mantra de la flamante ministra de defensa y la prensa del régimen, de que tenemos que llegar al 2% del PIB en gasto militar para satisfacer a nuestros macabros socios, resulta que falsifica la realidad y no busca sino despistarnos, pues el 2% del PIB de dicho gasto ya lo superamos con creces.

Este hecho lo reconoce también el Ex JEMAD Julio Rodríguez en un reciente artículo publicado en Infolibre, donde aprovecha para exigir que haya transparencia en el gasto militar y la política de defensa y que la propia política de defensa forme parte del debate abierto y público.

2.- El PIB no lo es todo

Pero, al igual que en otros países, el PIB no es todo el coste que soporta la sociedad (de momento resignadamente) en el mantenimiento del entramado militarista.

Por ofrecer algunos ejemplos más del abrumador coste social de la defensa militar, consideremos los siguientes:

– El Coste de la violencia para España, según el Índice Global de Paz, referido a 2016, es de 39.051´95 millones de dólares (algo más de 26.000 millones de euros), con varios valores destacados en lo negativo por dicho índice, como son la exportación de armas (aprovechemos para decir que somos la sexta potencia exportadora del mundo, un verdadero peligro), la militarización, la conflictividad social, el personal destinado a seguridad y los conflictos exteriores en que se participa.

– El elevado número de operaciones en el exterior en que participamos. Actualmente 17 conflictos, y un total de 82 desde Felipe González a la fecha, 79 hasta 2016 y otros 3 nuevos en 2017, con más de 12.208,91 M€ gastados según datos propios sacados de comparecencias de la Ministra de Defensa Cospedal, declaraciones del SEDAF y respuestas del Portal de Transparencia del Gobierno a El Confidencial.

La participación española en las industrias militares: España es accionista único de varias industrias militares gravemente deficitarias, como es el caso de NAVANTIA, y de otras en las que participa merced al control que ejerce en su accionariado por las participaciones en estas del ejército a través del INTA y de la SEPI

– La pertenencia al entramado OTAN impone a España no sólo el pago de cuotas (que de forma poco comprensible se abonan desde el Ministerio de Asuntos Exteriores), compromisos de adquisición de material militar y participación en operaciones militares de injerencia militar, sino que condiciona el propio uso del territorio, como es el caso de la negativa de defensa a desmilitarizar Bardenas Reales y atender la reclamación social, por el valor estratégico del campo de tiro allí enclavado para el entrenamiento de los pilotos de la OTAN. Igualmente condiciona la seguridad de España al pasar a ser, merced a la política agresiva de esta organización, un verdadero enemigo para otros pueblos.

– Los platos rotos causados por la ineficacia y chapucería de nuestra industria militar puntera, con tan señalados desastres como el submarino S-80 y los aviones A400; chapuza que acaba redundando en sobrecostes y pagos desmesurados que el Estado asume sin rechistar porque nadie va a protestar.

– La existencia de varias Bases militares al servicio de la defensa occidental: es el caso de Morón, Rota, Bardenas Reales, Torrejón de Ardoz, Bétera, el entramado del “Escudo Antimisiles” … que nos pone en la punta del huracán y son un coste social inasumible.

La militarización del territorio,  condicionado en sus usos por leyes militares que imponen el prioritario interés de la defensa y que pueden afectar, sin más, al uso y disfrute del territorio que para los militares sea de interés, al tipo de cultivos o prácticas posibles en los mismos, o condicionar su venta, o incluso imponer la prohibición de su disfrute paisajístico o recreativo. Se da el caso de que los militares pueden hacer a su antojo maniobras, sin comunicarlo, en lugares tan emblemáticos como el Parque Nacional de Doñana.

La deuda militar generada por la adquisición de programas especiales de armamentos y que alcanza actualmente más de 30.000 millones de euros sin resolver, que lastran además nuestras cuentas públicas, y a la que ahora se quiere incrementar más aún con el nuevo ciclo inversor de armamentos con la adquisición de nuevos programas de defensa de los que los PGE de 2017 ya nos hablan y que ha detallado el SEDAF, Agustín Conde en comparecencia ante el Congreso de los Diputados (blindados 8×8, nuevas fragatas F-100, satélites militares, sistemas de mando y control, misiles y hasta los carísimos F35 que quiere la Armada).

La huella ecológica de la actividad militar, huella que pesa sobre todos nosotros, que provoca costes abrumadores que no se contabilizan como gasto.  De este coste ecológico hemos hablado más extenso en el informe sobre Gasto Militar 2016, páginas 40 a 47. Debemos destacar que nuestro ejército, en su actividad ordinaria, según fuentes oficiales, emite más de 150 tipos de residuos contaminantes, 120 de ellos muy peligrosos.

La pérdida e oportunidades vitales:  El viejo dilema “cañones o mantequilla” ejemplifica muy bien la correlación que existe entre las prioridades políticas ante las que se enfrenta el poder político. La relación entre gasto militar y necesidades humanas no es de complementariedad, como afirma la Ministra de Defensa, sino de exclusión mutua. Mayor gasto militar implica menor atención a las necesidades sociales.

Frente al aumento del presupuesto de defensa en los PGE en más de un 31%, encontramos las reducciones presupuestarias en algunas de las necesidades más básicas, como protección del desempleo, que baja un 6´6% respecto del año anterior, o acceso a la vivienda, que baja un 20,6%, o cultura, que baja un 0.7 % respecto al pasado ejercicio, o políticas de comercio y PYMEs, que baja un 11%, o infraestructuras, que también bajan cerca del 11%, sin contar, como explica Infolibre, con que los “ligeros” aumentos en pensiones (0´25%) harán perder poder adquisitivo a los ancianos en un 3,75%, o que la ínfima recuperación del presupuesto de dependencia no supone sino recuperar el 10% de lo recortado anteriormente, por poner algunos ejemplos esclarecedores.

Podríamos ahondar mucho más en los ejemplos, como para indicar que el coste del despilfarro militar español es abrumador, o que las políticas que permiten la exención de impuestos y tasas municipales a las instalaciones de defensa, (incluidas las que no son acuartelamientos, ni tienen un uso para la defensa, como son los campos de golf, espacios recreativos, cantinas, etc.) implican que somos los ciudadanos quienes pagamos su uso del espacio urbano, o la insostenible situación en que mantienen vedados al disfrute común espacios naturales “de su propiedad”, o el tremendo coste social de la militarización social, sin olvidar las subvenciones que las administraciones realizan a la industria militar.

Por otra parte, la comprobación del escaso apoyo que ofrece en la actualidad España a la Ayuda al desarrollo y a la lucha contra la pobreza, por debajo del 0´12 del PIB, ofrece otro elemento de juicio más del papel del militarismo en nuestra política.

Es, una vez más, la comprobación del tremendo impacto social y económico de mantener el sistema de defensa pactado por los gobiernos, mucho más allá del 2% del PIB. Un escándalo.

¿Y el gasto militar europeo?

La zona Euro de Europa tiene un PIB de 10.740.911 M€ en 2016, lo que pér cápita supone 31.600€. Según estos datos, la inversión del 2% de su PIB en defensa implicaría destinar a la misma 214.818,22 millones de euros. El PIB de toda la UE, según Eurostat, llegaría a 12,967.811 M€. y per cápita 25.500 €, es decir, su 2% equivale a 259.356 M€.

No existen coincidencias entre los países de la eurozona y la UE, ni entre estos y los de la OTAN (faltarían Irlanda, Chipre Austria y Malta que no forman parte de la Eurozona ni de la OTAN) pero los datos son significativos para sostener que el 2% del PIB de los países europeos de la OTAN no puede superar los 259.356 M€ que implica el conjunto de todos los países de la UEm donde se incluyen otros que no son de la OTAN.

Pues bien, de la lectura de los datos del SIPRI, ofrecidos por el Banco Mundial como fiables para 2015 (que a su vez no dispone de cifras de gasto militar de Eslovaquia e Islandia) podemos comprobar, conforme al cuadro siguiente, que el gasto militar conjunto de estos países (sin contar más que con lo que calcula el SIPRI, como vemos, en el caso de España, muy por debajo de lo que supone su gasto militar real) sería de 360.690 M$, equivalentes a 322.913 M€, por encima de ese 2% del PIB de la UE. Si a esta cantidad le sumamos el gasto militar de Turquía, la cifra que moviliza, sin contar con EEUU y Canadá, el militarismo occidental es abrumadora y escandalosa.

País Presupuesto de defensa según el SIPRI (millones de dólares)
Albania 16.671
Alemania 35.517
Bélgica 3.758
Bulgaria 1.116
Croacia 5.179
Dinamarca 23.296
Eslovaquia
Eslovenia 367
España 12.716
Estonia 412
Francia 45.855
Grecia 4.582
Hungría 286
Islandia
Italia 21.494
Letonia 412
Lituania 425
Luxemburgo 273
Montenegro 58
Noruega 47.550
Países Bajos 8.000
Polonia 39.428
Portugal 3.322
Reino Unido 36.296
República Checa 43.738
Rumanía 9.939
Total 360.690
Turquía 41.546
Total + Turquía 402.236

Podemos arrojar otras cifras igualmente escandalosas respecto al militarismo europeo, como, por ejemplo:

  •           Que la suma del coste de la violencia de los países de Europa que forman parte de la OTAN es de 996.189 M$, correspondientes a 892.402 M€, una cifra astronómica
País Coste de la Violencia según el Indice Global de Paz (millones de dólares)
Albania 1.113
Alemania 171.144
Bélgica 23.078
Bulgaria 4.411
Croacia 3.556
Dinamarca 7.638
Eslovaquia 4.480
Eslovenia 1.868
España 39.051
Estonia 1.608
Francia 112.959
Grecia 13.232
Hungría 5.547
Islandia 242
Italia 67.268
Letonia 1.815
Lituania 2.735
Luxemburgo
Montenegro 691
Noruega 9.517
Países Bajos 28.045
Polonia 32.204
Portugal 11.428
Reino Unido 139.883
República Checa 10.272
Rumanía 12.404
Total 996.189
Turquía 94.007
Total + Turquía 1.090.196

 

  • Con arreglo a las cifras que ofrecimos en nuestro estudio “¿Ejército europeo?” , Europa cuenta con más de 6.300.000 personas movilizables y entrenadas en caso de conflicto, así como con un amplio dispositivo militar común en la UE.
  • Europa desarrolla por su cuenta múltiples misiones militares propias y en colaboración con al OTAN
  • El Complejo Militar industrial europeo, con la suma de sus empresas, factura al año más de 140.000 millones de euros y es de los más potentes del planeta.
  • Cuenta con una Agencia europea de Defensa plenamente operativa y que moviliza miles de millones de euros.
  • Recientemente se ha constituido, por acuerdo de sus presidentes de gobierno, un gran fondo europeo para gasto militar que movilizará 5.000 millones de euros en 2017, 25 millones anuales entre 2018 a 2019 y unos 500 anuales a partir de 2020.

Podríamos hacer comparaciones de esta abrumadora realidad con la más exigua del dinero destinado a la cohesión, a la persecución de los objetivos del milenio o a ayuda internacional al desarrollo (AOD). Durante el sexenio 2014 a 2020 el Parlamento Europeo aprobó que el presupuesto comunitario destinada a AOD la cantidad de 51.419 millones de €, una pizca comparado con lo que destinan los países europeos a gasto militar año tras año.

Hablar de defensa con estos datos nos parece un error. Asistimos a la consolidación del militarismo que agrede a las sociedades, detrae sus recursos, las empobrece, erosiona sus derechos e impone, en el mundo global, la lógica de la violencia y la dominación y una geopolítica inadmisible. Para eso es para lo que EE.UU quiere un gasto militar abrumador. Para eso, para garantizar, con sus socios, su hegemonía, para hacer negocio de la guerra, de la paz, de la venta de armas.

Por eso nos impone pagar sus guerras y pide a nuestras élites extractivas el suficiente apoyo para que lo hagamos sin rechistar y bajo el chantaje de un miedo a la reacción vengativa de los que aspiran a convertirse en tribunos de los vapuleados por estas políticas.

Son las malas políticas de occidente las que originan la actual situación de crisis, pero esta no revertirá mientras ahondemos en la torpeza y no en la lucha contra la inseguridad humana y la violencia estructural.

¿Seguiremos pagando a tan alto precio la seguridad de los intereses de los de arriba como si fueran los nuestros?

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El gobierno puede estar pensando en mandar tropas a Afganistán

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Defence Images

Fuente: El País

Señala El País que el Pentágono está diseñando una nueva estrategia para “frenar” a los talibanes y a los militantes del estado islámico. Lo ha anunciado el Jefe del Mando Central, General Joseph Votel.

Eso de nueva estrategia suena un poco a cuento viejo, pero, leída entre renglones, nos acabamos enterando que hay que frenar a los Talibanes y al ISIS, para lo que hacen falta “fuerzas adicionales”,  lo que a nuestro entender quiere decir que de momento los talibanes van con bastante aceleración, todo lo contrario a lo que nos habían contado hasta ahora y una muestra más del tremendo fracaso de la política emprendida en la región por parte de EE.UU y su coalición, entre cuyos miembros, cómo no, se encuentra también España.

EE.UU. barrunta mandar por su cuenta unos 3.000 soldados a reforzar al ejército afgano, y ha pedido a sus “aliados” que pongan su quinto en bastos para ayudar en la faena y aportar otros 2.000 soldados más, que no todo va a ser pedir llegar al 2% del PIB en gasto militar para compensar el tremendo esfuerzo que hacen los americanos en garantizarnos su propia defensa y sus intereses como si fueran los nuestros.

En la actualidad, la misión Resolute Support de la OTAN (la que actúa por encargo de EE.UU. en Afganistán) cuenta con nada menos que 13.500 soldados (6.950 de ellos de EE.UU.) desplegados en Afganistán y en apoyo al ejército afgano.

Y, como quien no quiere la cosa, aquí empiezan a calentar la noticia anunciándonos que el Ministerio de Defensa español estudia varias hipótesis, entre ellas enviar tropas a Afganistán en respuesta a la petición sincera de nuestro dulce y plácido aliado imperial. Por cierto, deberían decir más bien que van a enviar más tropas, porque la realidad miserable es que nuestro ejército no se ha ido del todo de Afganistán y mantiene 20 militares (llegamos a tener 1.500 efectivos en el momento más caliente del conflicto y llevamos gastados más de 3.700 millones de euros en esta guerra) que se encuentran destinados al Cuartel General de la OTAN en Kabul.

La otra hipótesis que baraja el gobierno de Rajoy es no mandar tropas a cambio de mantener las baterías de misiles de Adana (Turquía) y los 140 soldados que mantenemos en la operación, también de la OTAN, Active Fence en contra de Siria y que teóricamente debería desmantelarse como máximo en diciembre de este año.

De modo que debemos estar alerta. A la primera que nos despistemos, autorizan otro envío de tropas a Afganistán.

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La corrupción en la industria y el comercio militar

Imagen de Arthur Chapman

Fuente:  Foro Milicia y Democracia.

Artículo de historia reciente el que desarrolla Ernesto Valderrey.  Nos habla del caso Lockheed.  Famosísimo en lo años 70 y 80 del siglo XX.

Leer esta información, lo cual aconsejamos mucho, nos deja claros algunos puntos definitorios de la industria y el comercio militar:

  • Nada o muy poco ha cambiado con los años.
  • Los temas que atañen a los militares siempre encuentran motivos (la necesidad de no meterse con los militares golpistas en el inicio de la democracia española, el secreto de defensa, la obediencia ciega a la que están sometidos los militares, …) más o menos futiles pero efectivos para ser tapados.
  • Una de las estrategias más habituales para tapar los temas militares es dilatarlos en el tiempo.  Sus responsables acaban muriendo, o jubilándose, o …
  • Otra estrategia para tapar los escándalos militares es militarizar la vía judicial.  En ella el escándalo se diluye, se aplaca, dormita, se serena, se oculta a la sociedad y ésta acaba olvidándolo.
  • El secreto militar es utilísimo.  Para los militares, claro.  Si un tema puede afectar a la defensa nacional se vuelve opaco.  Y hay tantos temas que afectan a la seguridad nacional que …
  • Se acaba juzgando y condenando al que investiga y remueve estos casos, mientras que los culpables del caso en sí, se van de rositas.
  • Los altos poderes del Estado hacen la vista gorda por necesidades de Seguridad Nacional.

Lo curioso, lo peculiar, lo que también debemos resaltar, es que en otros países no es así, o, al menos, no es tan así.  En otros países el caso Lockheed fue un escándalo nacional que acabó con sus responsables juzgados y condenados.  Habría que aprender de lo internacional y normalizar la justicia militar haciéndola desaparecer. Y los escándalos militares habría que tratarlos con dureza, como cualquier otro escándalo civil.

La cuestión es echar la vista atrás para aprender de la historia, de sus lecciones.  Avanzar para una sociedad debería significar analizar, profundamente, lo que ha hecho para no volver a repetir errores, para ser creativos en los caminos que han dado mejores resultados.

También debería ser la obligación de nuestros políticos, serenarse en las cuestiones del militarismo, mirar los muchísimos errores cometidos en el pasado.  No volverlos a cometer.

¿Alguien hace esto?

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¿Mejora la paz mundial?

Por esglobal

 

Fuente: esglobal

Nos sorprende mucho la cabecera de la noticia que publica esglobal, difundiendo un informe del Institute for Economics and Peace, un centro de pensamiento que elabora un índice mundial de paz cada año:

Los resultados del Índice de Paz Global de 2017 muestran una ligera mejora en la paz, 93 países han mejorado y 68 han empeorado. Seis de las nueve regiones experimentan cambios positivos. Sudamérica se convierte en la cuarta región más pacífica, mientras que Norteamérica, África subsahariana y Oriente Medio y Norte de África sufren los mayores deterioros.

Una ligera mejoría que implica que 68 países han empeorado en su índice de paz, que se dice pronto, y que nos permite apreciar lo mal que va el mundo cuando una noticia así aparece como algo mejor que lo que teníamos antes.

El informe aplica 23 indicadores cualitativos y cuantitativos para medir la paz, y tiene en cuenta dimensiones como la protección social, el grado de militarización y los conflictos internos e internacionales, de modo que no podemos reprocharle mucho.

El informe de este año ha incluido en el estudio factores de paz positiva (actitudes, estructuras y acciones que crean y sostienen sociedades pacíficas tal como lo definen) por lo que no solo se centran en la paz negativa (ausencia de guerra o conflicto) y nos dan una versión más realista del problema de la paz.

Si miramos la paz en un período más largo, una década, la situación es mucho menos halagüeña:

La tendencia del nivel de paz en los últimos 10 años muestra que la paz global se ha deteriorado en un 2,8% desde 2008 y que el 52% de los países del índice ha empeorado y el 48% ha mejorado.

La mejoría de 2016, en este informe de 2017 ha sido globalmente de un 0´28% respecto a 2016, lo cual, como veíamos antes, es poco o nada.

Islandia sigue siendo el país más pacífico del mundo, puesto que ocupa desde 2008. Arriba están también Nueva Zelanda, Portugal, Austria y Dinamarca, mantienen una situación similar al IPG del año pasado. También hay pocos cambios al final de la lista. Siria sigue siendo el país menos pacífico del mundo, precedido de Afganistán, Irak, Sudán del Sur y Yemen.

Si comprobamos la lista de países más pacíficos nos sorprenderemos de ver cómo ninguno de ellos forma parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo cual despeja dudas de la paz que promueve dicho Consejo de Seguridad,  y que tampoco son de los países con mayor arraigo militarista y gasto militar mundial, lo cual también señala la dirección de la paz.

Pero, si miramos por debajo, los países con menos paz, de nuevo nos vemos obligados a reconocer nuestras malas políticas como algo que tiene que ver con la ausencia de paz. Son países donde la intervención geopolítica del militarismo occidental, entre otros, es elocuente y en los que, de una u otra forma, participamos activamente en incendiar los conflictos.

Situación que nos apunta con el dedo más en concreto cuando nos preguntamos dónde está interviniendo el ejército español y leemos a continuación el informe donde se dice que

Los mayores deterioros regionales los sufren Norteamérica, África subsahariana y Oriente Medio y Norte de África (MENA)

También nos da cuenta el informe de lo cara que le sale al planeta la violencia y la guerra, tan cara que su erradicación podría acabar con gran parte de las lacras endémicas de la humanidad en un solo año.

En 2016, el impacto económico de la violencia en la economía mundial fue de 14,3 billones de dólares en términos de Paridad de Poder Adquisitivo (PPA). Esta cifra equivale al 12,6% de la actividad económica del mundo (producto mundial bruto), 1.953 dólares por persona, y es un 3% inferior que en 2015. La reducción se debió sobre todo a la disminución del número de personas muertas en actos terroristas, que descendió un 10%, y al descenso de los gastos dedicados a mantener la paz y la seguridad interna y de los costes de los homicidios.

y

La repercusión económica de las guerras fue de 1’04 billones de dólares. Se calcula que el gasto de consolidación de la paz asciende aproximadamente a 10.000 millones de dólares, menos del 1% de lo que cuestan las guerras. El informe calcula también los rendimientos probables del aumento de los fondos para construir la paz y destaca que la rentabilidad de la inversión puede ser de hasta 16 veces el coste de la intervención, lo cual supone una gran oportunidad para inversiones futuras. Este dato es especialmente importante para los países atrapados en guerras, dado que el impacto económico medio de la violencia para los 10 países menos pacíficos fue equivalente al 37% de su PIB, mientras que no fue más que del 3% en el caso de los 10 más pacíficos.

El que no vea la necesidad de hacer de la lucha por la paz y la seguridad humana un eje principal de la nueva agenda global, al menos a la par de otros grandes problemas mundiales como el calentamiento global, por ejemplo, es porque no quiere. O porque no quiere un mundo estructuralmente pacífico y justo.

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La insumisión y el legado de la lucha noviolenta

insumision

Por Roberto Moso

Comentamos una tribuna que publica Pedro Oliver en Público y que se titula “La insumisión antimilitarista en la nueva política”.

En el mismo, el amigo Pedro señala, con bastante acierto, algunos de los logros de la lucha política noviolenta llevada a cabo por el antimilitarismo del Estado español a partir de 1989. Una campaña promovida contra las leyes del servicio militar y de la objeción de conciencia, que garantizaban la sumisión forzosa a la prestación de un servicio militar (o su sustituto civil pensado como refuerzo de éste) ideado para perpetuar la razón militarista y el propio servicio como escuela de aprendizaje de sus prácticas y valores.

Destaca que la insumisión mostró, por primera vez, que era posible ganar a la “razón de estado” por medio de una estrategia noviolenta de lucha radical. Y en efecto, fue la demostración de la potencia política de la acción noviolenta y de la metodología de la desibediencia civil para conseguir cambios más o menos radicales en una sociedad plenamente instalada en la idea de democracia representativa y ologárquica.

Señala también cómo este legado se ha transmitido de forma clara a otras luchas sociales de cualquier ámbito, tales como ecologistas, feministas, altermunidistas, sindicales, etc. (en puridad habría que decir que también aprendió y adquirió préstamos de estas) y cómo afectó a éstas tanto en lo metodológico (trabajo de base, asamblearismo, metodología noviolenta) como en los medios y objetivos (desobediencia civil como práctica de reafirmación de los principios de democracia radical), hasta el punto de ser hoy en día parte del ADN de los nuevos y no tan nuevos movimientos sociales posteriores a la eclosión del 15M.

“dejó un legado fructífero en la cultura de protesta, una influencia que perdura.

y

quedó como un referente metodológico en el acervo colectivo de la protesta democrática y democratizadora.

… la memoria de la insumisión se convirtió en una especie de ADN asambleario, noviolento y desobediente que quedó inserto en la mayor parte de los movimientos sociales locales y globales de principios del nuevo milenio y de no pocos fenómenos de protesta de antes y después de la crisis iniciada en 2008, hasta la eclosión del 15M

Qué duda cabe que estos elementos son aportaciones de un valor inestimable y que sin la insumisión nuestra propia cultura política, incluidos  los horizontes de aspiraciones de tantas luchas, sería muy diferente y mucho más pobre.

Hasta aquí, quienes de una u otra forma participamos en su día de toda esa lucha (y vivencia) no podemos estar más satisfechos y agradecidos, tanto por lo logrado, como por lo aprendido en ese camino.

Se pregunta Pedro, con perplejidad que compartimos, cómo es posible que siendo tal legado una especie de hilo conductor de la actual cultura política de los movimientos sociales y de la propia cultura política, la llamada “nueva política” minusvalore todo esto y se arriegue a perder un potencial electorado. Lo dice así:

No nos cabe la más mínima duda de que el prestigio de la acción noviolenta en España se debe en gran medida al ciclo de 30 años de desobediencia civil protagonizado por el movimiento antimilitarista y, más en concreto, a la experiencia referencial de la campaña de insumisión. Con todo, lo mejor de todo es que esa memoria sigue viva. Quien la obvie, se encontrará con ella más temprano que tarde, y quien la desprecie, chocará de frente con su legado más emotivo y simbólico. ¿Cómo es posible que la “nueva política” de izquierda y el populismo de izquierda minusvaloren el legado de la insumisión y al mismo tiempo se declaran herederos del 15M? ¿Acaso creen que semejante contradicción no les perjudica?

Lejos de tener respuestas a esta perplejidad, a nosotros se nos acumulan las dudas y los desafíos. Pedro nos estimula a pensar en ellas porque su análisis es sugerente.

  • La primera duda se refiere a nosotr@s mism@s, al antimilitarismo.

Nos preguntamos cómo es, qué explicación tiene, que teniendo la potencia que tuvo el antimilitarismo en los años 90, tanto en su militancia como en sus apoyos sociales y en el cambio de mentalidad que produjo, la actual militancia antimilitarista se haya reducido casi a la puramente testimonial y residual y, con algunas excepciones, no se haya dado un recambio generacional ni la incorporación de gente joven.  Y añadida a esta, ¿cómo es que las actuales aspiraciones de la sociedad, en general, parezcan tan desconcetadas de los objetivos del antimilitarismo?, ¿no supimos transmitirlas?, ¿por qué no somos atractivos como militancia de las nuevas mentalidades?

Ciertamente podemos encontrar mucha gente que militó en el ciclo de protesta insumiso en organizaciones sociales de todo tipo, e incluso entre los militantes y cargos de algunos partidos nuevos y no tan nuevos. Pero… ¿la militancia antimilitarista?, ¿qué fue de ella?. ¿dónde se encuentra?, ¿cómo se expresa?

Asociada a esta pregunta, una nueva perplejidad. Hoy en día conocemos mucho más el militarismo, sus características, su funcionamiento, su papel global en la estrategia de dominación-violencia que define las políticas estatales y mundiales, su gasto militar, las puertas giratorias, su implicación en el desastre ecológico mundial y, en fin, tantos escenarios más, que cuando el movimiento antimilitarista tenía mejor salud. Sin embargo este conocimiento no nos ha llevado a un enriquecimiento de nuestros objetivos, ni a un incremento de nuestras apuestas, ni a una agenda de luchas más diversificada y radical, sino, al contrario, a un repliegue de “campañas y agendas” políticas,  que prácticamente se reducen a reconvertir los antaño fructíferos grupos antimilitaristas en grupos de acción directa puntual y sin más. ¿Responde a una reducción y concentración de esfuerzos dados los escasos medios a nuestro alcance?, ¿responde a una reducción de posibilidades en la agenda política actual?, ¿responde a una reducción de ideas?…

Antaño aspirábamos a una lucha cultural amplia, a la que dedicábamos campañas de educación para la paz, de nuevas metodologías de resolución de conflictos, de encuentro entre el antimilitarismo y el feminismo, o el ecologismo, o… ¡ tantas otras!. Aspirábamos a dinamizar a la sociedad en la resolución alternativa de conflictos, a promover una alternativa global de defensa -basada en la cooperación y la noviolencia- a la defensa militar, a abolir los ejércitos, a desenmascarar las guerras y sus intereses, a generar sinergias para la reconversión de la industria militar, a luchar contra la militarización social en todos los frentes, a promover un modelo de relaciones sociales alternativo…

Comparar la agenda no sólo de aspiraciones sino también de luchas y campañas del antimilitarismo insumiso de los años 90 con el actual panorama del antimilitarismo, de nuevo, nos produce perplejidad. ¿hemos perdido o ganado en el camino? Nosotros, sinceramente, no nos lo sabemos responder.

  • La segunda se refiere al legado en sí. ¿cuál fue el verdadero legado de la insumisión que permeó fructíferamente a la sociedad?

Es evidente que no todo el legado de la lucha insumisa caló con igual intensidad en la sociedad y sobre los movimientos sociales. Una gran parte, precisamente la de contenido explícitamente antimilitarista, se quedó en la superficie o se evaporó.

En nuestra opinión la principal contribución de la insumisión fue el prestigio no tanto de la noviolencia en sí como de la desobediencia civil como herramienta política útil. Pero una herramienta en cierto modo “neutra” en cuanto a su coherencia noviolenta. De los diversos enfoques de la desobediencia civil y del contenido explícitamente antimilitarista y noviolento de ésta ya hemos hablado en el libro “Política noviolenta y lucha social” publicado por ecologistas en Acción en 2012 y no es el caso repetirnos ahora.

Tal vez a ello podríamos unir una cierta cultura de lo asambleario, del trabajo sin delegación, directo, de base, igualitario, no sexista, que se interiorizó en los movimientos sociales con mayor acierto.

Son dos aportaciones monumentales y son dos elementos indisociables de la lucha de la insumisión y de la propia filosofía noviolenta y antimilitarista, pero no son todo el legado del antimilitarismo ni de la lucha noviolenta.

En cuanto a la desobediencia civil, ésta  traspasó la barrera de rechazo que la cultura imperante impone porque entraba en un diálogo (Pedro también lo apunta) bastante práctico con uno de los principales referentes de lucha social de las antiguas izquierdas: la lucha violenta (añadiremos por nuestra cuenta dos más: los partidos “representativos”  y la lucha sindical).

Precisamente donde la violencia era incapaz de romper la razón de estado en una “democracia occidental” y se mostraba más bien como un delirio indeseable (véase el caso de ETA) o un buen argumento para mientras se bebían unas cañas, pero inútil en otro plano, la insumisión, con su estrategia de lucha noviolenta (desobediencia civil, boicot, uso escénico de los juicios y de la represión, horizonte de sentido sin guerras ni ejércitos y aspiración creativa a construirlo aquí y ahora, etc.) tuvo la capacidad de mostrar en la práctica su potencial de desbordar al Estado y modificar el escenario político más allá de lo que éste calculaba. No ganamos el conflicto (si es que la aspiración en estos no puede ser otra que la de transformar los escenarios y reconfigurar los consensos, y no tanto una suma de tipo gana/pierde) pero cambiamos el panorama hacia una dinamización/transformación del mismo que no entraba en la hoja de ruta del poder y que, de nuevo, puede ser ahora o más tarde referente para nuevos desbordamientos de ésta.

Por otra parte, frente a una lucha sindical que aparentemente debía lograr por medio de la negociación y la huelga cambios esenciales en favor del “bienestar” socialdemócrata y que, en la práctica, y salvando honrosas excepciones, se mostró más bien como una herramienta ineficaz para tales fines, la desobediencia mostraba un horizonte de lucha mucho más ingobernable por parte de los que mandan. Idea que, a su vez, podemos trasladar a todo el modelo de representación y sobrerepresentación institucional y política existente.

Volvemos a decirlo. el valor de ésto es incalculable, impresionante, exitoso. Pero no es toda la riqueza que el antimilitarismo pretendía aportar y potencialmente puede aportar.

De este modo, el legado que permeó fue, principalmente, la desobediencia civil como herramienta y la organización horizontal y asamblearia como metodología organizativa. Si se quiere, con menor impacto, ciertos valores de la noviolencia centrados en la renuncia a la violencia en la acción política y la dinamización de un colchón social de apoyo a las luchas y una llamada estética a lo radical.

Pero no tanto el antimilitarismo como contenido (incluso los partidos de izquierda que aceptaron la desobediencia y la insumisión lo hicieron sin renuncias ni cambios fundamentales a sus postulados militaristas de siempre, a los que añadieron la desobediencia bien como otra herramienta complementaria o bien por puro oportunismo coyuntural) ni la noviolencia como apuesta por un paradigma alternativo de cooperación-noviolencia desde el que promover no solo protesta y denuncia, sino también alternativa y anuncio de algo diferente y radicalmente otro.

Sin duda el debate sobre la violencia política es mucho más complejo que la manida refriega habitual entre creyentes de una u otra cosa con sus ejemplos tópicos a cuestas).  No queremos ser simplistas. Pero también la noviolencia es algo más complejo que la caricatruresca figura de un tipo que, por no violentarse, renuncia ascéticamente a tomar partido y a comprometerse activamente en cambiar las cosas, o de un santón que renuncia a ver la crueldad del mundo por vivir en su mundo interior. Es, a la vez, 1) lucha contra todas las violencias (no sólo la directa, sino también la cultural y la estructural y el sumatorio de todas ellas en esa violencia sinérgica y global que impregna nuestro orden y paradigma) en todos los escenarios y en todos los momentos y 2) construcción alternativa de paz creativa y con contenidos en todos esos escenarios (directo, estructural, cultural) para construir esa sinergia en una paz global basada en la cooperación y la noviolencia como fuerzas rectoras.

El antimilitarismo cuenta con contenidos mucho más amplios que, en realidad, no han sido asumidos con igual éxito y que, por lo que parece, resultan quiméricos o inoportunos para la izquierda experta y los partidos políticos en su conjunto. Por ejemplo, no es lo mismo pedir una reducción o un cambio de partidas del gasto militar que un proceso de transarme que acabe trasladando todo el gasto militar, aunque sea de forma gradual, desde partidas destinadas a la defensa y al militarismo, a necesidades sociales y luchas por la seguridad humana, ajenas o contrapuestas a éste. No es lo mismo pedir que haya un cierto control de armas, a luchar para que se dé un proceso gradual de transarme que las elimine, o que se busque un control de las industrias militares a que se desarrollen políticas de reconversión de éstas a otros fines útiles o de desinversión y desincentivos para que desaparezcan. No es igual querer un ejército más o menos democrático que proponer la sustitución por políticas de transarme del modelo de defensa militar por un modelo de seguridad humana. No es lo mismo conformarse con no ser excesivamente partícipe en las políticas municipales con los intereses de los ejércitos o desarrollar “cumbres” mediáticas de expertos, que promover una política de paz que se base en la desmilitarización también municipal (ayudas y subvenciones a lo militar, desmilitarización inmobiliaria, del callejero y de las simbologías, propuestas de acogida efectiva de los desertores y damnificados de las guerras, prohibición de negocios relacionados con lo militar, promoción de una política de verdadera lucha contra la preparación y causas de las guerras, investigación y prácticas para la paz, etc.).

También es cierto que la escasa profundización del antimilitarismo en estos temas, su actual dificultad de diálogo y coordinación con otras tradiciones y luchas sociales, y  la dificultad de la difusión y divulgación de ellos hace más difícil que acaben echando raíces en la sociedad.

  • En tercer lugar, la referencia a la nueva política y su relación actual con el antimilitarismo.

Nuestro análisis coincide fundamentalmente con el de Pedro. Para la nueva (y no tan nueva) política, el antimilitarismo es algo no conveniente, cuando no irrelevante o excéntrico.

De ahí, y no solo de nuestras pocas fuerzas y de palmarios déficits de coordinación y optimización de nuestras propias capacidades, la difícil relación.

Pero debemos matizar un poco.

a) Esta irrelevancia e inconveniencia que forma parte de las actuales manifestaciones públicas de esta “nueva-vieja” política se concentra, principalmente, en sus líderes más mediáticos y sus círculos más próximos. No así, o al menos no tanto, en la gente sensible e incluso de sus militancias variopintas.

Probablemente las biografías de estos líderes explican de forma suficiente su astringencia al antimilitarismo: cálculo, tacticismo, prejuicios ideológicos, ideas férreamente militaristas y vanguardistas… No es probable que cambien de mentalidad sin más.

Pero, lo dice Pedro y nosotros lo compartimos, en el imaginario social hay aún mucho poso de viejas aspiraciones antimilitaristas. No se fuma bien el puro de nuevos alcaldes que encima se dicen antimilitaristas diciendo que no importa que se hagan barcos de guerra para países como Arabia Saudí con tal de dar trabajo en sus regiones, como no se asumen con facilidad otras manifestaciones de figuras mediáticas ciertamente muy alejadas de los postulados antimilitaristas. es cierto que los programas políticos presentados por todos esos nuevos actores (que en otros artículos de este blog hemos analizado críticamente) no nos permiten augurar nada bueno. Y es también cierto que a estos líderes nuevo-viejos algo de factura les ha de pasar (y les ha pasado ya) el manifiesto rechazo, cuando no desprecio, de estas sensibilidades.

Tal vez los “líderes” no nos dejan ver el bosque, pero no lo son todo. Ni siquiera en su panorama interno y … ¡tampoco son eternos!

Nuestra experiencia al menos dice eso. Cuando tomamos contacto, ciertamente el pobre contacto que podemos tomar en charlas y encuentros a los que nos  invitan (por cierto, a otros nos dejan de invitar, como es la Universidad de Verano de Anticapitalistas, ¿tal vez castigo por criticar a Kichi y sus barcos a Arabia Saudí?) con las gentes que participan de estos partidos y las que éstos son capaces de convocar, lo cierto es que la presentación del panorama del militarismo y de las propuestas de lucha que podría llevar a cabo una apuesta antimilitarista, llaman mucho la atención y agrupan mucha simpatía (también autocrítica a sus propias formaciones y a sus ya tradicionales postulados en la materia y reproches merecidos a nuestra ineficacia para dialogar con ellos).

No quiere decir más de lo que dice, pero es lo cierto que se detecta una sensibilidad creciente en la gente cuando pasa de la absoluta desinformación a un conocimiento mayor del tema y de su influencia en otras luchas y apuestas. A lo mejor no da para hacer de esta militancia dispersa y diversa activos antimilitaristas, ni para que promuevan, sin el apoyo suficiente al menos, un enfoque alternativo de múltiples temáticas en sus formaciones, pero tal vez, como antaño, sí sean simpatizantes proclives a cambios más radicales si somos capaces de rotularlos y proponerlos en términos de lucha política concreta y que les concierna.

Y es que la responsabilidad mayor de traducir en propuestas políticas la apuesta antimilitarista, queramos o no, sigue siendo de l@s  (pocos o muchos, emboscados o manifiestos) antimilitaristas que seguimos haciendo de esta nuestra militancia, o al menos una de ellas, fuerte.

Tampoco son pocos, parecerá a lo mejor una sorpresa, los cargos institucionales de municipios, diputados (autonómico y estatales) y otros que se sienten incómodos con el discurso oficial de sus líderes y que estarían por la labor de debatir más y de promover algunas de las propuestas antimilitaristas. ¿Las tenemos preparadas?.

Tal vez la vía institucional, y nosotros nos confesamos tan escépticos de ella como el que más, no sea la más eficaz y tal vez de ella solo quepa esperar el repliegue institucional, pero si nuestras luchas buscan un desbordamiento, tal vez contar con quien sea al menos capaz de un compromiso mínimo desde el lado obscuro o se preste de algún modo a servirnos de altavoz, o de proporcionarnos información, o de generar contradicción, no nos venga mal. Muchos de ellos incluso fueron compañeros en la lucha insumisa y asea como activistas, grupos de apoyo, etc.

b) Lo mismo ocurre en los espacios de la “sociedad civil” (al menos en nuestra corta experiencia): la gente en general simpatiza con lo que decimos y asume cómodamente (es decir, sin que les suponga un desequilibro mental) la apuesta desmilitarizadora. Tal vez también aquí nos está faltando capacidad de trabajo y acompañamiento con la gente común, ofrecer campañas concretas y asumibles de fácil contagio. Disolvernos en sus aspiraciones y luchas. Apropiarnos horizontalmente con ellos del tema de la defensa y de la necesidad de la alternativa al mismo.

Por fortuna, a niveles más locales, se empiezan a congregar gentes y nuevos grupos que llevan adelante  nuevas y antiguas apuestas antimilitaristas y las dinamizan.

Y no podemos dejar de reconocer la simpatía, tal vez aún simplemente simpatía, de muchos grupos sociales y movimientos hacia nuestras (aunque pobres) campañas y propuestas. Es cierto que el antimilitarismo no está aún incorporado de forma rotunda a sus luchas pero… es un camino a trazar en un terreno ya abonado donde tenemos mucho que dar y recibir.

En estas circunstancias, no siempre desfavorables como vemos, y habiendo  reducido el antimilitarismo su militancia y relevancia de forma drástica, ¿somos capaces de asumir el evidente reto de diálogo que requiere el hambre de la sociedad al respecto?, ¿tenemos identificadas las palancas que hemos de pulsar para estimular y dinamizar luchas sociales antimilitaristas para las que hoy en día tenemos identificados mejor que antes los actores, el conocimiento y la información precisa, los objetivos a perseguir?, ¿sabemos marcarnos una agenda de trabajo que vaya más allá de lo puramente testimonial o el activismo de testosterona?, …

¿Somos capaces, con igual energía, de aportar a la sociedad los contenidos antimilitaristas que se quedaron en el aire en la anterior campaña de la insumisión al servicio militar?

Sería nuestro tercer gran aporte a la democracia radical y al cambio de paradigma que se avecina.

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La industria militar no tiene nada que ver con la defensa de la sociedad, sí con el enriquecimiento de unos pocos

Imagen de Pedro Lozano

Fuente:  Infodefensa.

Cospedal viaja a Australia.  Hace un par de semanas lo hizo Agustín Conde, Secretario de Estado de Defensa.  El objetivo, continuar haciendo de vendedores externos de Navantia, para lograr el contrato para construir 9 fragatas por el coste de 20.000 millones de €.

¿Cuánto han costado estos viajes?  ¿A cargo de qué partida presupuestaria se van a pagar?  ¿Qué diputado lo va a preguntar?

Allí está la fragata Cristóbal Colon, atracada en el puerto de Sidney desde el 9 de enero y que permanecerá allí, no defendiendo a España, lo que debería ser su único objetivo, sino exhibiéndose para vender más fragatas a Australia.

¿Cuánto cuesta esta exhibición en la casa del comprador?

¿Era necesaria la fragata Cristóbal Colon para la defensa de España si se pasa medio año en las antípodas?

No.  No era necesaria.  La industria militar es un círculo vicioso.  Para que podamos construir nuestras fragatas a precios más bajos debemos vender otras al exterior, así enjugamos un poco el déficit y la deuda que originan.  Así podemos hacer campaña de prensa diciendo lo bien que se nos da la venta de armas por el mundo y lo que tira del empleo y la economía la industria militar.  Construimos armas para exhibirlas por el mundo, no para defendernos.  Exhibimos para vender, vendemos para construir nuevas armas.  Y así sucesivamente.

La industria militar no tiene nada que ver con la defensa de la sociedad, sino con el enriquecimiento de unos pocos habitualmente.

Lo malo es que Navantia es estatal, 100%.  Todos somos culpables, por tanto, de sus desmanes, de sus despilfarros, de promover sus guerras necesarias para generar sus ventas.

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La resistencia de un barrio okupa en Gasteiz, ejemplo de defensa social noviolenta

Por Errekaleor Bizirik

Fuete: Público

El mayor barrio okupa y autogestionado del Estado se encuentra en Gasteiz y se llama Errekaleor. Agrupa al menos a 150 vecinos y vecinas.

Actualmente está cercado por la Ertzaintza, las fuerzas policiales vascas al servicio del orden propio de esta sociedad postcapitalista y sus poderes más localistas.

 El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, ha prometido que derribará Errekaleor quieran o no quieran sus actuales vecinos, a quienes el político del PNV definió como “antisistema”

¿Una niña de dos meses antisistema?, ¿un anciano de más de 70 años?, ¿un centro cultural?. A veces los alcaldes pasan de la temeridad a la comicidad y dan entre risa y lástima. Es el caso.

Errekaleor es el esqueleto que el anterior alcalde del PP, Alfonso Alonso, pretendía convertir en un nuevo diseño residencial al uso de los tiempos aquellos en que las políticas liberalizadoras del suelo acabaron por construir el desastre inmobiliario con el que nuestros ricos y sus representantes políticos nos atizaron y empobrecieron. Luego vino la gran crisis, la gran estafa, y el faraónico proyecto del alcalde Alonso se fue al traste.

Pero los vecinos del barrio fueron, no obstante, expulsados del barrio y obligados sin piedad a realojarse en otros lugares. Necesitaban en suelo libre para el negocio.

En septiembre de 2013, varios jóvenes se instalaron en uno de los portales vacíos. Fue la mecha que encendió la llama: en apenas unos meses, la vida volvió a esta desolada zona del extrarradio de Vitoria. El barrio renació y ahora es el mayor barrio autogestionado del Estado y con su funcionamiento abre una brecha que el decrépito poder de este decadentoso régimen no puede cerrar.

Hace pocos días Iberdrola cortó la luz a todo el barrio. El Alcalde tiene como objetivo desalojarlo y tirar, casa a casa, hasta la última piedra. Es intolerable, debe pensar, que a la gente la de por vivir a su manera y, de paso, nos jorobe las brillantes ideas urbanísticas con las que encandilamos a los votantes. Hay que dar ejemplo de seriedad y eficacia administrativa.

La gente prefiere decidir su propio destino a su manera y defiende lo que considera que ha de defender. En este caso la vida del barrio donde viven, frente a los intereses políticos de quienes tan desastrosamente nos conducen por el filo de un precipicio y aspiran a que les consideremos nuestros defensores.

Esta historia ya la hemos vivido en otros lugares y en otras épocas. Vecinos que tejen la convivencia en un sitio dejado a su suerte e intereses económicos y políticos que en un momento dado deciden que hay que echarlos a todos.

La historia, corta historia de menos de cinco años, de la lucha del barrio de Errekaleor, es en parte un ejemplo más de la lucha social de la gente por lo que le interesa defender frente a lo que los de arriba quieren defender en nuestro nombre y llaman seguridad. Seguridad humana frente a un enfoque de seguridad de los intereses de los de arriba.

El conflicto es inevitable.

Mientras se incorporaban nuevos vecinos y se ponían en marcha distintas iniciativas para rehabilitar la zona, los grupos municipales de PNV, PSE y PP se unían para advertir que no lo tolerarían. A finales del año pasado, la sociedad pública Ensanche 21 (que se reivindica como titular de este gigantesco espacio) decidió presentar una demanda de desahucio contra todo el barrio. La medida fue promovida por los representantes del PP y apoyada por PNV y PSE.

En ese contexto, el pasado jueves 18 llegaron varias dotaciones de los Antidisturbios de la Ertzaintza, quienes hacían de escoltas de un número más reducido de técnicos de Iberdrola. La misión de estos últimos era cortar la luz, mientras que los primeros se encargarían de apartar a quienes se pusieran en el medio. Así pudieron constatarlo los numerosos jóvenes que rodearon el transformador de la zona y que fueron sacados a rastras por los policías. Así, entre forcejeos, Iberdrola cumplió su cometido. Según explicó la Policía Autonómica, detrás del operativo se encontraba el departamento de Industria del Gobierno Vasco, que había solicitado el corte de energía por cuestiones de “seguridad”.

Pero los vecinos defienden lo que quieren defender y no se dejan amilanar. Es una lucha social y ahora han tenido una nueva idea que demuestra la eficacia de la defensa de la seguridad humana con metodologías de acción directa noviolenta, con estrategias de lucha social y con fórmulas de organización autogestionada y de base.

Los vecinos han iniciado un trabajo para autoabastecerse de electricidad y luz con energías limpias. Una vez que la coacción del ayuntamiento e Iberdrola les ha liberado de la atadura de las energías promovidas por el lobby energético, los vecinos han decidido generar energía limpia y solidaria y demostrar que hay vida más allá de Iberdrola y el muro de la Ertzaintza. Otro ejemplo que apunta al futuro que esta lucha social quiere construir y al pasado que denuncian y rechazan.

Donde los malos esperaban una coacción intolerable, han abierto sin quererlo una oportunidad a la creatividad y liberación de la gente.

Una semana después de ser apaleados por la Ertzaintza, los 150 vecinos de Errekaleor, el barrio autogestionado más grande del Estado, buscarán convertirse en la “mayor isla autosuficiente del sur de Europa”. El plan ya está diseñado: en los próximos días, la asamblea barrial pondrá en marcha una campaña de apoyo, dirigida a hacerse con 550 placas solares que permitirían dar luz a todas las casas de esta antigua zona obrera de Vitoria, contra la que hoy cargan (además de la Policía Autonómica) los responsables del PNV, PSE y PP.

La lucha empieza a ser conocida en otros lugares. El barrio aspira a ser el más grande barrio autogestionado y autosostenible del Sur de Europa y desata la simpatía y la solidaridad.

Así lo confirmaba el colectivo Errekaleor Bizirik (Errekaleor Vivo) desde su cuenta en Twitter, donde daba pistas sobre el futuro que intentarán construir. “¡Primer tweet sostenible! Hemos colocado la primera placa solar. Con tu ayuda serán muchas más”, anunciaban. Según señalaron a Público sus portavoces, la campaña será presentada formalmente el próximo sábado 3, en el marco de una manifestación a favor de este proyecto autogestionario que se realizará en la capital alavesa.

´Nos alegra este ejemplo que apunta directamente a la seguridad humana y a la defensa de lo que la gente quiere defender. Un ejemplo de defensa noviolenta que nos enseña además que podemos aspirar a otra defensa y a derribar la defensa militar.

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