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500 empresas españolas se reparten el negocio de la industria de la defensa

No+hay+descanso

Fuente Infodefensa

Ya tenenos una aproximación «oficial» al llamado sector autóctono de la defensa. Lo ha ofrecido el Director General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa en una entrevista que ha concedido a Infodefensa, la revista de propaganda del sector de la defensa.

Veamos las cifras:

Más de 500 empresas, con un volumen de negocio superior a los 6.000 millones de euros anuales, el 67 % destinado a la exportación, y cerca de 20.000 empleos directos. ¡Casi nada!

Nos dice además el DGAM que este sector, que cuenta con un amplio apoyo estatal, está entre los cinco primeros de Europa y entre los diez a nivel mundial y que la principal estrategia de futuro es volcarse a la exportación de armas.

A primera vista, y sin remilgos, podemos decir que el sector de la defensa es tremendamente lucrativo. No parece que la crisis haga mella en el mismo y, a juzgar por el estímulo que le da el saberse avalado por el Ministerio de Defensa y el compromiso de PSOE y PP en mimar este sector, no parece que vaya a empeorar sus resultados.

Ahora bien, dado que los dos grandes argumentos con los que la élite política muestra sus preferencias sobre esta industria sobre cualquier otra son por una parte su contribución al PIB y por otra su contribución al empleo, queremos ofrecer algunas pistas de la mentira que se esconde en este argumento interesado:

1) Por ejemplo, si comparamos la «contribución»  a la riqueza nacional del sector militar (por otra parte tremendamente destructivo y poco ético) con el sector de las energías renovables (que aparecería como tremendamente beneficioso y además bastante más ético), nos aparece, según el informe «Estudio de impacto macroeconómico de las energías renovables en España 2011″ (y ojo, que tal vez no sea todo lo ecológico que se precisa, pues es de la Asociación de Empresas de Energías Renovables, donde aparecen algunas empresas poco verdes) que el sector, en su conjunto, contribuyó a la riqueza nacional con un valor superior a los 10.244 millones de euros (más de 4.244 millones de euros que la industria militar). Si a ello sumáramos el beneficio social que provocó, al perjudicar mucho menos el medio ambiente, la comparación de la industria militar con esta industria renovable no resiste el comentario.

2) Si comparamos también la contribución al empleo del sector militar (20.000 empleos directos y 50.000 indirectos según Defensa, con el mismo sector renovable, (54.193 empleos directos y 64.464 indirectos) la comparación tampoco resiste el comentario. La industria militar no genera amplio empleo, sino un bajo empleo que, por sus características, es además altamente peligroso:

  1. Porque es empleo internacionalizado y sofisticado (técnicos) que pueden irse a otra industria militar de otro lugar sin dejar sostenibilidad y muy voluble, mientras que la mano de obra menos cualificada es sobre todo intensiva y de difícil recolocación.
  2. Porque donde se promueve un sector industrial militar tiende a producirse una especie de «monocultivo» que genera una dependencia de la región o zona de estas industrias, impidiendo un desarrollo de rostro humano y diversificado.
  3. Porque la producción de armas destinadas (el 67%) a la exportación es generadora de conflictos en otros escenarios y nos convierte en impulsores de conflictos y, a  ojos de otros pueblos, en causantes de sus males.
  4. Porque, además, el mito del empleo se desmiente al comprobar que el sector militar, con sus 500 empresas, produce mucho menos empleo que otros sectores socialmente más útiles.

3) La misma comparación podría estudiarse en otos sectores socialmente útiles, como son el de la educación pública, el de la sanidad pública, etc. donde tanto por la calidad ética del trabajo, como por el grado de contribución a largo y corto plazo a la riqueza nacional, como por el número de empleos que produce, no resiste comparación.

Si nos fijamos, por ejemplo, en la educación, y siguiendo un infome de la OCDE para 2012 relativo a España, la inversión en educación produce retornos espectaculares a la economía de cualquier país y «En términos medios, en 17 países con al menos cinco observaciones disponibles, más de la mitad del crecimiento del PIB está relacionado con el crecimiento de las rentas del trabajo de los titulados en Educación Terciaria» y «La educación genera riqueza a nivel micro y macroeconómico del país, es el motor de su desarrollo y evolución, además contribuye enormemente a la estabilidad y el bienestar social.», para concluir que, en orden a la rentabilidad del sector para el desarrollo de cualquier país «Las inversiones públicas y privadas en educación son altamente rentables. Además, a medida que se incrementa el nivel educativo, mayores son los beneficios absolutos que genera la inversión en educación.»

«En España, el valor absoluto de beneficios públicos generados por un hombre con segunda etapa de Educación Secundaria o post‐secundaria no Terciaria supera los 12.500$. A su vez, un titulado en Educación Terciaria duplica su contribución a la sociedad, generando beneficios públicos superiores a 25.500$. Las ganancias privadas de un hombre con estudios superiores alcanzan 103.000$, 26.000$ más que si hubiera completado la segunda etapa de Educación Secundaria o post‐secundaria no Terciaria»

4) La industria militar, eso sí, ofrece pingües beneficios a unos pocos y grandes perjuicios a la mayoría. Por eso probablemente sus más entusiastas defensores se encuentran entre nuestras apolilladas elites económicas, políticas e intelectuales y sus detractores entre la gente que ve, día  día, pisoteados sus derechos y desatendidos sus intereses y necesidades.

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Del 5 al 14 de febrero tuitea contra el reclutamiento de niños.

destin+y+yo

Fuente: Amnistía Internacional

Dentro de la propuesta de Amnistía Internacional de trabajar contra el reclutamiento de niños, donde nos ofrecen un amplio catálogo de materiales didácticos y de trabajo, aparece la propuesta de tuitear, desde el día 5 al 12 de febrero (día contra el reclutamiento de niños soldado) mensajes contra el reclutamiento de menores.

La propuesta va dirigida principlmente a menores de entre 15 a 18 años, pero es extensible a quienes apostamos por un mundo sin ejécitos y sin el horror de la guerra y el reclutamiento de niños a nuestras espaldas.

Nos dice Amnistia Internacional que «El próximo 12 de febrero es el Día Mundial contra el Reclutamiento de Niños y Niñas Soldados, y queremos que todo el mundo se entere de que estamos en contra del uso de menores de edad en los conflictos armados. ¿Nos ayudas?

Estamos buscando que chicos y chicas de entre 14 y 18 años enviéis frases que expliquen por qué no queréis que haya más niños y niñas soldados, y que sirvan para darles apoyo. ¿Cómo lo haríais en 140 caracteres?

Escríbenos la frase en este evento y compártelo con tus contactos o también puedes enviárnosla a través de twitter: para ello usa el hashtag #Menoresoldados. Especifica tu centro educativo.
Lanzaremos las mejores ideas a través de nuestro perfil de twitter (@amnistiaespana) el 12 de febrero así que ¡participa!

Nos parece muy meritorio recordar que en en más de 20 conflictos armados desde 2004 se tiene datado y contrastado el secuestro y uso de niños para servir como soldados o como esclavos sexuales de los ejércitos y animamos a difundir esta iniciativa, y cualquier otra que surja en contra de esta aberración, en contra del secuestro militar de niños para servir a los señores de las guerras.

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Guerra del agua en África

Fuente:  El País.

Desde el principio de este blog alertamos sobre las nuevas guerras, aquellas que no son de estado contra estado y que tienen intereses que no son meramente geoestratégicos sino que buscan el control de los recursos naturales más básicos (esto no es nuevo, ya se hacía y hace con el petróleo, por ejemplo).  Ahora le toca el turno al agua en África.  Pobres africanos, van a sufrir, ya sufren, la codicia sin límites de las multinacionales, los fondos de inversión y gobiernos extranjeros.

Multinacionales, fondos de inversión e incluso Gobiernos extranjeros se están quedando con sus aguas a través de la compra o arrendamiento de ingentes extensiones de campos de labor. Hasta ahora se había advertido del riesgo del acaparamiento de tierras, pero estos días le ha llegado el turno al agua dulce.

La fragilidad de este elemento es tal que es el único recurso imprescindible para el ser humano que no está protegido por ningún acuerdo internacional.

Parece ser que los fondos de inversión especulativos de los países ricos ya no sacan tantos rendimientos de especular en inmuebles, armas, o contra los monedas de los países, ahora parece que se han fijado en el agua y han diseñado estrategias para sacarle provecho.  Con ello no nos referimos al desarrollo de regiones para que puedan hacer un uso sostenible del agua en un entorno de economías con desarrollo humano, sino a provecho propio, provecho para los tiburones financieros.

¿Qué nos espera ver en África en los próximos años?  Nuevas formas de violencia estructural que acabará derivando en violencia directa

¿Qué se puede hacer contra todo este desbarajuste económico en el que sólo impera el egoísmo y las políticas a corto plazo?  La primer idea es que poco y menos nosotros, simples mortales alejados de los mercados financieros especulativos.  Sin embargo, si lo pensamos más profundamente es posible hacer algo contra ello:  luchar contra los paraísos fiscales, abogar por la imposición de tasas disuasorias que gravan los movimientos de capital especulativos y desvían lo recaudado a cooperación.  Es decir, podemos unirnos a los movimientos sociales o al 15 M, podemos redoblar nuestro compromiso con ellos, dado que son los únicos que, en el fondo, luchan de manera ética y noviolenta por los derechos de los pobres y los olvidados en estas nuevas guerras como la del agua.

Así, de paso, evitaremos pobreza, migraciones no deseadas y conflictos bélicos en 2013 y años sucesivos.

En el fondo, luchar aquí para que cambie nuestras instituciones políticas, sociales y económicas no es abstraerse u olvidarse del problema africano, sino trabajar en la fuente del problema.  Aquí, en los países ricos es donde están los brokers que van a acabar acaparando el agua africana, con nuestras leyes económicas (españolas y de la unión europea) es con las que se mueven, con las subvenciones y apoyo de nuestros estados.  Aquí, por lo tanto, se genera el problema y por ello aquí, con los movimientos sociales de aquí es donde hay que dar una parte importante de la batalla.

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Una manera civil y pacífica de hacer cooperación en zonas en conflicto

Fuente:  Público.

España acaba de aportar 4 millones de € para pagar el salario de 84.000 funcionarios y pensionistas palestinos.  A su vez, la U.E. ha aportado este año 145 millones de € para funcionarios y pensionistas.  84.000 personas que han podido cobrar por su trabajo y, suponemos, con su sueldo han podido comprar sus alimentos, mandar a sus hijos a la escuela, pagar el alquiler, acudir al médico, vestirse, etc.  Todo ello ha supuesto un poco de normalidad en la gravísima vida cotidiana de los palestinos.  Suponemos que, a su vez, otros palestinos se habrán beneficiado de los gastos que hayan hecho funcionarios y pensionistas, por lo cual serán mucho más que esas 84.000 personas los beneficiarios.

Al menos por una vez nos parece que la cooperación en zonas de conflicto no conlleva militarización y violencia.

Al contrario, nos parece que esta es una forma correcta de combatir la violencia estructural que supone la actuación de Israel bloqueando las tasas y aranceles que recauda en su nombre y estaría obligada a transferirla en virtud de los Acuerdos de Oslo (1993).  Israel tomó esta decisión por los sucesivos intentos palestinos de ser admitido como miembro de la ONU.  Aunque ellos alegan que la retención durará unos tres meses hasta que cubra una deuda de la ANP con la compañía eléctrica israelí por valor de unos 700 millones de shékels (unos 141 millones de euros).

Pensamos que esta es una forma más correcta, efectiva y ética de cooperación internacional, sobre todo si lo comparamos con el despilfarro de nuestra misión de paz en zona de guerra (sic del ministro Morenés) en la que en 2011 nos gastamos 450’2 millones de € y en el primer cuatrimestre de 2012 167’9 millones de € para no conseguir apenas resultados que puedan mejorar la calidad de vida del pueblo afgano.

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Madrid: Presentación del libro Política noviolenta y lucha social en Ecologistas en Acción

Madrid: Presentación del libro Política noviolenta y lucha social | Ecologistas en Acción.

El día 20 de noviembre de 2012

A las 19,30

En la calle Marqués de Leganés 12,  de Madrid.

Os esperamos

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¿Qué hay que defender? ¿Son los derechos humanos un referente de la nueva idea de seguridad humana?

Jugar+por+jugar

publicado por utopía contagiosa en la revista es hora

Si preguntamos a nuestros convecinos qué es lo que debe defenderse en nuestra sociedad, es muy probable que el catálogo de preferencias de la gente (trabajo, libertad, vida digna, igualdad, justicia social, solidaridad, educación, etc.) se parezca mucho a los dd. hh. y a la idea de Seguridad Humana y muy poco al catálogo de “bienes” que los ejércitos dicen defender.  La idea de Seguridad Humana, alejada de la seguridad militar y, en gran medida, cercana al ideal de los dd. hh., empieza a conformar parte de las agendas de bienes “agredidos” y que hay que defender y está llamada a servir de base en la tarea por otra sociedad posible y contra la estrecha forma oficial de ver la seguridad y la defensa.

Ello es más evidente cuando sabemos que el gasto militar mundial supera con creces el 1,7 billones de $, los cuales podrían ser aplicados con mucho mayor beneficio a paliar los déficits mundiales y a practicar derechos negados a la inmensa mayoría de la población del planeta y a la sostenibilidad de la vida en el mismo.

Ahora bien, debemos preguntarnos acerca de qué alcance de la idea de derechos humanos es el asumible para una opción “por la paz” y qué compromisos conlleva esta idea en orden a hacerlos viables como objeto de una defensa desde la paz.

1.-  ¿Qué son los derechos humanos?

Los dd. hh. se han convertido, al menos en occidente, en un lugar de refugio ideal de las aspiraciones de justicia y en un referente ético al que apelar como límite del poder sobre nuestras vidas. Ello es fruto de una evolución histórica y hoy constituye unl referente al que debe parecerse la legislación y la práctica política que aspire a un mínimo de legitimidad ética..

Puesto que los dd. hh. aparecen como el fundamento del orden legal vigente en el mundo occidental, nuestros políticos, de derechas o de izquierdas, los suelen invocar para justificar sus opciones, decisiones y propuestas, unas veces para aclarar que hay un exceso de libertinaje (léase la rancia versión actual del Ministro de Interior y de la Delegada de Gobierno de Madrid pretendiendo condicionar y limitar los de libertad de expresión y de reunión; o la apuesta del Ministro Gallardón de ilegalizar determinadas expresiones hasta ahora entendidas como alcance de derechos fundamentales), para limitarlos y reclamar disciplinamiento social y ajustes económicos, o para exigir cambios.

Aún cuando existe un consenso mínimo sobre el valor de dd. hh., de que tenemos unos derechos inviolables vengan o no reconocidos en una ley positiva, no lo hay en relación ni a su alcance ni en cuanto a sus contenidos básicos, y donde unos sitúan el punto de llegada otros sitúan el punto de inicio.

Aunque la gente ha oído hablar de los dd. hh., lo cierto es que casi nadie conoce el catálogo concreto de éstos# y, mucho menos, su verdadera extensión, ni el modo de protegerlos.  Pero hay otro rasgo más que los convierte en algo impreciso y urgido de constantes cambios, pues los dd. hh. ni son invariables o inamovibles, ni puede entenderse que satisfacen de forma plena la aspiraciones de derecho y de justicia de culturas menos individualistas que la nuestra.  Que los dd. hh. no son algo inamovible, fijados de una vez por todas para toda la historia, lo demuestra el que su “reconocimiento” ha sido difícil y gradual y ha ido respondiendo a las exigencias de los tiempos históricos y a diversas luchas.

2.-  Derechos humanos de primera, segunda y tercera generación.

Los derechos de primera generación son los “derechos civiles y políticos”. Son fruto de la evolución histórica de Occidente y están vinculados al ideal “burgués” de persona,  entendida como un ciudadano (principalmente varón, con autosuficiencia económica y capacidad de autodeterminarse). En el catálogo de derechos de primera generación se encuentran los llamados derechos individuales (a la vida y a no sufrir tratos degradantes, libertad personal, ideológica, religiosa y de conciencia, seguridad frente a la arbitrariedad, propiedad privada, libre circulación, libertad de expresión, reunión y asociación, derecho de sufragio, derecho a un juicio justo, etc.).

La plasmación que se suele tomar de referencia de estos derechos es la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”  aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente de la Francia el 26-8-1789, aunque existen otros textos donde se reflejan, como la bill of rigths aprobada en Inglaterra en 1689, o la declaración de derechos de la independencia de los EEUU.

Los dd. hh. de segunda generación responden a otro momento histórico y a otras exigencias éticas. Los conocemos como derechos “sociales, económicos y culturales”.  Están vinculados a las luchas sociales del siglo XIX y XX en Europa y a la conquista de unos mínimos de bienestar e igualdad para garantizar sociedades más justas. Fueron introducidos gracias a la influencia del pensamiento de izquierdas y a las organizaciones de obreros y sociales y a sus conquistas.  Sin estas continuas luchas hoy estos derechos no estarían ni siquiera reconocidos.

Entre ellos encontramos los derechos a la seguridad y previsión social, al trabajo, a la sindicación, a la vivienda, a la salud y la asistencia médica, a un nivel de vida digno, al consumo responsable, a la maternidad, los vinculados a los derechos de la infancia, de la familia, los de educación, etc.

Los derechos económicos, sociales y culturales se encuentran codificados, junto con los de primera generación en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” de Naciones Unidas#, de 1948, y en el “Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales” de 16-12-1966.

La principal diferencia entre los de primera y segunda generación se refiere al grado de efectividad y de garantías jurídicas. Los primeros tienen un sentido más fuerte, su violación o incumplimiento implican el derecho a un juez que de manera inmediata los reponga, en los segundos tal circunstancia no existe de forma tan clara y sólo hay mecanismos de “reparación” si una ley “desarrolla” su contenido.  Así, es muy fácil que, por ejemplo, si soy víctima de una detención ilegal o arbitraria en occidente pueda acudir a un juez que de inmediato me pondrá en libertad, pero si no tengo trabajo o vivienda, no puedo acudir a nadie para que haga valer mi derecho, al igual que ocurre si soy extranjero respecto a determinadas prestaciones sociales y sanitarias.

Se permite esto porque se aplica un criterio que se llama “factibilidad” que, en palabra del Comité de Derechos Sociales, Económicos y Culturales (el órgano de la ONU encargado su supervisión) consiste en que deben implementarse en la medida en que los estados y pueblos tengan medios para hacerlo.

De ello podemos sacar una aleccionadora conclusión: no sólo son derechos protegidos a medias y a regañadientes en nuestras legislaciones (y sólo en la medida en que las elites necesitaron hacer ciertas concesiones para garantizarse la quietud -ellos lo llaman paz- social y la asunción de unas reglas de juego por parte de toda la sociedad en beneficio de unos pocos), sino que ahora, precisamente, están en franco retroceso de la mano de la ideología neoliberal que predica la restauración de una situación social y política anterior al surgimiento de las propuestas de estado de bienestar en Europa y de los correlatos del new deal en Estados Unidos, con el derrumbe de todo lo que huela a derechos sociales y a intervención pública para sostenerlos. Por eso los derechos de segunda generación tienen aún una amplia agenda de lucha social para constituirse en algo más que un referente vaporoso.

Los “derechos de tercera generación”, que son reconocidos de forma muy difusa y fragmentada o, directamente, no están reconocidos, tienen que ver con los monumentales cambios tanto de conciencia en el planeta, como los provocados por la intervención nefasta de los hombres sobre los recursos, con el predominio de la guerra y la amenaza de ésta en las relaciones internacionales, con la falta de gobernanza mundial global y la existencia de un modelo económico insostenible e injusto y con la globalización.

En el amplio catálogo de reivindicaciones de dd. hh. de tercera generación se encuentran algunos reconocidos por tratados dispersos como el derecho a la autodeterminación, a la independencia económica y política, a la identidad, al acceso justo a las tecnologías, a los beneficios de la ciencia, el derecho a la alimentación vinculado al grave problema de hambre e injusticia en el mundo, al mantenimiento de un patrimonio cultural humano, los derechos vinculados a la sostenibilidad y la ecología, el derecho a un orden internacional justo o el derecho a la paz.

Llama la atención, respecto a esta tercera ola de derechos, la distancia entre lo proclamado y lo cumplido y el papel obstruccionista que los Estados juegan en su desarrollo, hasta el punto de que ni existen organismos con suficiente capacidad para imponerlos frente a las actuaciones de los Estados, ni se encuentran Estados que verdaderamente los promocionen.  Puede decirse que, en materia de estos derechos, los estados y las élites dominantes son, precisamente, los verdaderos enemigos para su aplicación.

3.-  La seguridad humana y la lucha por los derechos humanos

Si volvemos sobre la idea de que en realidad de lo que necesita defenderse la humanidad es de las agresiones constantes (y tantas veces consentidas, cuando no promovidas por los poderes) a las que nos vemos sometidos de forma directa tanto en nuestro propio desarrollo de personas y de pueblos, como en los derechos básicos de índole personal y colectivo y comunitario que concretan las mejores aspiraciones de nuestras sociedades, y en lo que se refiere a los peligros de índole ambiental que amenazan con deteriorar los ecosistemas y nuestra pervivencia, la concepción de dd. hh., entendida con amplitud, forma parte evidente de lo que merece ser defendido.

Esta idea debe sustituir gradualmente a la idea de defensa tradicional basada en ejércitos e imposición violenta. Es más: la propia idea de defensa militar aparece desde los dd. hh. y la seguridad humana como uno de los principales sustentos de la violencia estructural y cultural que rige el mundo y como uno de los aparatos generadores de las peores lacras, las guerras, que lastran el desarrollo humano.

Desde esta óptica, la lucha por la paz es también la lucha por tomarnos en serio los dd. hh., porque una paz sin derechos eficaces es, en realidad, una paz ficticia, una imposición de la violencia estructural y de la guerra. Dicho de otro modo, su paz es nuestra guerra.

Ahora bien, dado el carácter dinámico y evolutivo de los dd. hh., la lucha por la paz no es sólo la lucha por el reconocimiento y respeto de los derechos ya codificados, ni se conforma con un grado de desarrollo cicatero y petrificado, sino que es exigencia de políticas que los llenen de contenido y los mejoren con la aportación de los derechos de tercera generación, pues en ellos se juega de manera más decisiva la paz entendida como justicia y la propia pervivencia o colapso social. Los dd. hh. de tercera generación, no sólo abarcan en sí mismos a los demás sino que los perfeccionan y revolucionan hacia un cambio de modelos sociales.

4.-  El supremo recurso de la rebelión.

El régimen de derecho efectivo y respetuoso con los dd. hh. no existe y, si miramos el panorama internacional, no parece que los poderosos estén dispuestos a dejarlo existir.  No existe, en realidad, un derecho a la vivienda, ni a la educación, ni a la igualdad, ni a la participación en condiciones de pluralismo e igualdad, ni a la seguridad jurídica, ni tantos otros de los proclamados como de primera o segunda generación. Es más, en muchos de estos supuestos ni siquiera hay mecanismos eficaces de protección ante los que reclamarlos.  Y si no hay garantías ni lugar donde ejercerlos o ante el que reclamarlos, ¿qué nos queda?

En ausencia o ante la negativa de los derechos, nos queda la lucha y la desobediencia como recurso “de garantía” para que un día se reconozcan.

El propio preámbulo en la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma que es esencial que los dd. hh. sean protegidos por un régimen de derecho, “a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.

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Izquierda Unida contra el secretismo en la toma de decisiones en Defensa.

Fuente:  Europapress.

José Luis Centella, representante de I.U. en la Comisión de Defensa, ha pedido al Ministro Morenés que exista  participación de las Cortes en la aprobación del documento ‘Visión 2025’ encargado por el ministro al jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante Fernando García Sánchez, y de la Estrategia Española de la Seguridad y exigirá que los documentos de planeamiento militar y de Defensa se presente ante la Comisión del ramo de la Cámara Bajara, para que se tengan en cuenta sus «opiniones y conclusiones».

La moción, que se registró en el Boletín Oficial de las Cortes Generales antes de que se aprobara la nueva Directiva de Defensa Nacional, también pedía que se tuviera en cuenta en este documento a la Comisión de Defensa.

Loable el trabajo del diputado, felicidades.

Pero es triste constatar una legislatura más que la Directiva de Defensa Nacional, máximo documento que rige la política de defensa en España en esta legislatura rajoiana, ha pasado nuevamente por las cortes a título solamente informativo y que los diputados no han contado para nada en su formulación.  La labor de oposición era necesaria a priori, con carácter preventivo, para que esta DDN no se publicase como las anteriores sin el debate parlamentario. Otra vez más, y ano es posible y no hemos de lamentarnos.  Es penoso que no haya habido debate previo y que las grandes decisiones de la defensa española:  qué hay que defender, cómo se ha de hacer y quién es el sujeto de la defensa, nuevamente se hayan ocultado a la deliberación parlamentaria y pública.

Muy mala praxis del gobierno y demasiado acriticismo, conformismo y excaso control por los partidos parlamentarios.

Por otra parte, es necesario que si la Directiva de Defensa Nacional no se ha debatido previamente, al menos, sea divulgada para su conocimiento social y se debata en la sociedad.

¿Querrán  José Luis Centella e I.U. asumir el trabajo de dar publicidad a la DDN en los medios de comunicación, querrán asumir el ciclópeo trabajo de divulgarla  y criticarla continuamente durante los tres años de legislatura que quedan, querrán denunciar  la mala y ocultista praxis gubernamental (tanto del PP ahora, como del PSOE antes) y promover incansablemente iniciativas políticas y sociales para que de una vez se democratice la toma de decisiones en materia de defensa?  ¿Querrán debatir ideas con el movimiento pacifista en reuniones serias, programadas, con propuestas de ambas partes, con diálogo reposado?  ¿Querrán elaborar una verdadera alternativa al militarismo español con alguna de las organizaciones que nos dedicamos a ello? Suponemos que sí, pero ahora toca que hablen los hechos.

¿Querrán la colaboración de los movimientos sociales pacifistas ante tal empeño?  ¿Nos llamará alguna vez Centella para ponernos a trabajar conjuntamente y con continuidad en nuestros intereses (no lo dudamos) comunes?

I.U. ha mantenido olvidada la política de defensa durante mucho tiempo y parece que en esta legislatura retoma su actividad y lo hace con cierto criterio y con ganas de construir oposición y de formular alternativas.

Ya hicieron I.U. y Centella, y hacen, críticas certeras al último presupuesto militar de Rajoy.  Sin embargo, también se dejó pasar esa oportunidad para presentar una crítica con mayor difusión social al ingente gasto militar y a la deuda que atenaza al ministerio de defensa.  ¿Descolgará el teléfono Centella para hablar con los pacifistas para colaborar en este proyecto?  Porque no es sólo necesario plantear unas preguntas parlamentarias, sino planificar y gestionar ideas y actuaciones políticas a lo largo de toda la legislatura si queremos avanzar en nuestro proyecto común contra la militarización.

¿Llegará alguna vez el momento en que I.U. se decida a popularizar el tema de la defensa como uno de los ejes principales de su visión política alternativa al capitalismo entre sus bases, sus federaciones y sus asambleas?  ¿Querrá, entonces, colaboración del movimiento pacifista, antimilitarista y noviolento?

Son muchos años de espera desde aquel grandioso interés de la campaña anti OTAN.  Desde el movimiento pacifista esperamos, como siempre, pacientes y trabajando, que I.U. se decida a realizar un trabajo continuado con el movimiento pacifista.  Cuando ese momento llegue, serán bien recibidos y tendremos propuestas que compartir y avanzar hacia el objetivo de lograr la soberanía ciudadana en los temas de defensa.

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El planeamiento militar es un jaleo, …

…, y es secreto, y no es democrático, y es mera copia del planeamiento OTAN, y es descoordinado, y no hay quien lo entienda (militares de alto rango incluidos), y no pasa control parlamentario, y parece el único trabajo que hacen muchos altos mandos militares con un pésimo resultado, y …

Fuente:  Revista Atenea.

…, en fin, merecería la pena revisarlo de una santa vez y que quedase algo que fuese útil, público y democrático.

1.-  Los fríos y mareantes datos militares:

Un resumen que nos ofrece la Revista Atenea sobre  el planeamiento es el siguiente:

¡Menudo jaleo de siglas, de responsables y de todo!  Claro, así quién va a intentar entender este galimatías.  ¿Quién va a ser el parlamentario que pida una comparecencia para que le expliquen este jolgorio puzzles interconectados?  Nadie se atreve, por supuesto.  Y como nadie se atreve, el Ministerio de Defensa sigue haciendo lo que quiere, cuando quiere y como quiere.  Luego se excusan públicamente en que el tema de la defensa es muy complicado y sólo apto para especialistas (no añaden militares o militaristas, pero lo están pensando).

A nosotros nos da la sensación de que les conviene hasta que los propios militares no se enteren (y esta es una sensación que cada vez tenemos más clara y, sobre todo, cuanto más hablamos con militares, a los que les importa un pimiento (perdón por la expresión) las grandes políticas del Ministerio y sólo están pensando en su día a día (ley de Carrera Militar, derechos y deberes, …).

Jesús Argumosa propone que haya una Directiva de Seguridad, otra de Defensa y una tercera Militar.  Se le olvida decir en qué se diferencian las tres, cuáles son los objetivos de todas y la forma de interrelacionarse.  Hasta que no se diga todo esto no es posible que haya un verdadero debate sobre qué hay que defender, cómo queremos hacerlo y quién es quien se tiene que encargar de nuestra defensa.

Todo es muy complejo en el mundo del militarismo.  Parece que es su objetivo fundamental y que poco a poco lo van retorciendo todo, lo van liando, lo van mezclando, lo van vaciando de significados normales y le van dotando de otros significados que nos significan nada.  Luego lo meten en un cuadro lleno de siglas ininteligibles y muy parecidas y lo centrifugan todo para que la sociedad sienta repelús.  Cuando ya lo han conseguido y la sociedad manifiesta su repelús a lo militar, se quejan de que no les apoyamos tan decididamente como deberíamos.  Entonces piden más dinero para hacer planes que nos convenzan de que son indispensables.

2.-  La alternativa noviolenta al planeamiento militar.

El planeamiento de la defensa debe ser sencillo, democrático y público.

Los temas a tratar son cuatro:

  • Qué se quiere defender.  Con dos alternativas nítidas:  o lo militar (fronteras, bandera, patria, territorio, nuestro status quo en la política internacional, las instituciones, …), o la seguridad humana (derechos humanos, políticos, sociales, ecología, solidaridad con el tercer mundo, conseguir los objetivos del milenio, etc.)
  • Cómo se quiere defender.  Y aquí las alternativas son también pocas:  o violentamente (ejércitos, armas, intervenciones en el exterior acompañadas de políticas imperialistas en lo económico, en lo político y en lo social)  o noviolentamente (fomentando la labor de las ongs, la cooperación  internacional, el comercio justo, etc.).
  • Quién nos tiene que defender.  Y aquí tampoco son tantas las alternativas:  o los militares con su deuda por la fabricación de armas ultratecnológicas y su cooptación de la investigación y el desarrollo, con su obediencia ciega, con su falta de democracia interna, etc.; o los civiles (con todos nuestros defectos, pero con ese puntillo más civilizado que tanto gusta).
  • Quién toma las decisiones en materia de defensa:  aquí también (¡qué sorpresa!) hay dos opciones:  o la habitual militarista basada en el secretismo, el elitismo, las demagogia, etc.;  o la alternativa de promover la soberanía ciudadana en los temas de defensa, democratizándolos, haciéndolos públicos y logrando que todos podamos debatir y opinar en este tema.

En en fondo, la defensa no es complicada ni difícil, no hacen falta expertos para decidirla.  Quienes así hablan son, ni más ni menos, que los que sacan partido del actual ocultismo.

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Seguridad ecológica

Fuente:  El País.

Muchas veces nos hemos preguntado ¿qué hay que defender?  Esta es la idea clave para construir un modelo de defensa.  Actualmente, la defensa militar encubre turbios intereses (negocios de las multinacionales del armamento) o se describe académica y políticamente como una defensa ante riesgos.  Nadie nos explica qué es un riesgo y, sobre todo, nadie reconoce que esto es trampa porque un riesgo siempre existe y no se puede recurrir a riesgos sociales, políticos, económicos, militares o de cualquier otra naturaleza para acabar justificando, siempre, el mismo tipo de defensa, la militar.

La propia defensa militar actual reconoce a muchas de las características del actual sistema ecológico en desequilibrio que caracteriza al planeta como generadoras de conflictos graves a corto, medio y largo plazo:  se habla de guerras por el agua, por la energía, por las migraciones debidas a los cambios climáticos, etc.  Y con ello se vuelve a justificar la defensa militar.

En nuestra opinión, si los riesgos o los enemigos son otros muy distintos, también ha de ser otra y muy diferente la manera de encararlos.

1.-  ¿Quién es el enemigo desde el punto de vista de la seguridad ecológica?

Las catástrofes naturales, la contaminación, la lluvia ácida, la superpoblación, el cambio climático, la sequía, la deforestación, la pérdida de suelo fértil, la pérdida de biodiversidad, los problemas en la capa de ozono, la destrucción de los ecosistemas marinos, terrestres y fluviales, el consumismo exacerbado, el injusto reparto de la riqueza y de los bienes, la inseguridad alimentaria …

Nuestra relación con la naturaleza está muy bien caracterizada por Jeffrey Sachs en su artículo «Boletín de notas para Río + 20», el cual citamos arriba como fuente:  Una de las publicaciones científicas más destacadas del mundo, Nature, ha publicado un boletín de notas mordaz antes de la cumbre de Río+20 sobre desarrollo sostenible. Las notas de la aplicación de los tres grandes tratados firmados en la primera Cumbre de la Tierra de Río en 1992 eran las siguientes: Cambio Climático, suspenso; Diversidad Biológica, suspenso; y Lucha contra la Desertificación, suspenso. ¿Puede todavía la humanidad evitar que la expulsen?

El razonamiento que sigue Sachs es contundente y lo enuncia como cosa sabida por todos:  Sabemos desde hace al menos una generación que el mundo necesita cambiar de rumbo. En vez de hacer que la economía mundial funcione con combustibles fósiles, tenemos que usar mucho más las alternativas bajas en carbono como la energía eólica, solar y geotérmica. En vez de cazar, pescar y deforestar la tierra sin tener en cuenta las repercusiones para otras especies, tenemos que acompasar nuestra producción agrícola, nuestra pesca y nuestra explotación forestal a la capacidad de carga del medio ambiente. En vez de dejar a la gente más vulnerable del mundo sin acceso a la planificación familiar, a la educación y a la atención sanitaria básica, tenemos que acabar con la extrema pobreza y reducir los índices de fertilidad en aumento que persisten en las partes más pobres del mundo.  En resumidas cuentas, tenemos que reconocer que, con 7.000 millones de personas hoy en día, y con 9.000 millones hacia mediados de siglo, todas interconectadas en una economía mundial de alta tecnología y que hace un uso intensivo de la energía, nuestra capacidad colectiva para destruir los sistemas sobre los que se sustenta la vida no tiene precedentes.

Ciertamente, hemos llegado a un punto en el que nuestra seguridad depende de la ecología.  Y no de la ecología de una ciudad o de un país, sino de la ecología a nivel planetario.  Hemos roto los equilibrios de la naturaleza con nuestro egoísmo personal y como especie animal, nos hemos cegado en un desarrollismo que nos lleva a la extinción, condenamos a una gran parte de la humanidad y de los seres vivos al hambre, a la sed y a la enfermedad, sin querer darnos cuenta de que, desde el primer mundo somos los causantes de estas situaciones tan injustas e inhumanas.

2.-  ¿Quiénes son los aliados en la seguridad ecológica?

La prevención de desastres naturales, las energías limpias y renovables, la planificación familiar, la solidaridad alimentaria, la reforestación, el cuidado de la flora y fauna, la investigación científica, el respeto a los ecosistemas, a sus dinámicas y a sus equilibrios, el decrecimiento, la justicia social, …

Las ongs que trabajan por todo lo anterior con carácter verdaderamente innovador  y las empresas y países que, poco a poco, van intentando variar sus políticas y actuaciones hacia lo ecológico.

3.-  Es vital abandonar el viejo modelo de defensa militar y adoptar un modelo basado en los grandes retos de la humanidad, uno de ellos el ecológico.

Lejos, por nuestra parte, de querer defender las viejas ideas como la patria, sí nos interesa proponer el concepto de seguridad ecológica.

Este concepto nos hace enfocar nuestras relaciones con la naturaleza como una de las principales áreas que hay que defender para poder tener una calidad de vida aceptable.  Por el contrario, lo militar que es un gasto social y ecológicamente inútil e, incluso, contraproducente, se convierte en uno de los enemigos que hay que combatir.

¿Alguien duda de que son los propios militares los principales promotores de las armas de destrucción masiva como las NBQR (Nuclear, Biológicas, Químicas y Radiactivas)?  ¿Qué puede aportar de positivo lo militar en disminuir la contaminación o en luchar contra el cambio climático?  Cualquier actuación que se nos ocurra puede ser realizada de manera más eficaz por medios civiles.  En este escenario corre prisa acometer planes de reconversión de la industria militar hacia finalidades civiles y ecológicas, también es imprescindible acabar con la producción de armas y con su comercio, y derivar estas industrias de muerte a otras que mejoren la calidad ecológica del planeta.

4.-  La seguridad ecológica nos lleva a abandonar los enfoques nacionalistas.

Aquí, en el concepto de seguridad ecológica, ya no es válido el enfoque nacional o nacionalista.  Simplemente no sirve de nada.  La contaminación no tiene fronteras ni las conocen el cambio climático, la deforestación, la sequía, la superpoblación, el consumismo, etc.  Este enfoque de nuestra seguridad es muy interesante porque nos lleva a transgredir uno de los grandes tabúes políticos de nuestra cultura, el enfoque nacionalista.  Ante él se yergue la colaboración entre países, entre municipios, entre industriales y entre ciudadanos como la única manera posible de combatir problemas que a todos nos afectan y que cada vez son de más necesaria solución.

5.-  ¿Quién es el protagonista de la seguridad ecológica?

Frente a la estatalización y la militarización de la defensa nacional o militar clásica, la seguridad ecológica potencia unos protagonistas mucho más variados.  Ciertamente las naciones pueden jugar un papel importante, pero también los juegan las empresas y, lo que es más interesante, lo puede y debe jugar el individuo y sus formas habituales de organizarse, las ongs.

Ahora el enfoque da a los ciudadanos mucho más protagonismo:  podemos «librar batallas» en los terrenos personales (moderando nuestro consumismo, por ejemplo), en los terrenos asociativos (a través de la lucha ecologista), en los terrenos empresariales (fomentando líneas de actuación ecológicas en nuestras empresas:  promoción del reciclaje, utilización de energías más limpias, etc.), y en los terrenos políticos habituales (obligando a los partidos políticos a que varíen su línea en política de defensa para defender lo que realmente es importante, la seguridad ecológica).

6.-  ¿Cuáles pueden ser los objetivos de una seguridad ecológica?

Aquí puede haber múltiples propuestas y muchas de ellas loables y perfectamente válidas.  Un buen resumen, o un buen punto de partida sería lograr los objetivos del milenio.  Si luchamos para lograrlos, nuestra seguridad ecológica, nuestra calidad de vida y nuestras posibilidades de supervivencia como especie se multiplicarían.

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Israel militariza a las amas de casa en los asentamientos de Cisjordania.

Fuente:  El País.

Las amas de casa de los asentamientos de Cisjordania están aprendiendo defensa personal y el manejo de armas.  ¿Están en peligro?, ¿son ellas el peligro?, ¿fomenta el estado de Isarel la militarización y la violencia en todos sus colectivos?, ¿se puede entender que esto es una parte más del terrorismo de estado promovido por Israel?

Si seguimos leyendo la noticia nos dicen que:  «El objetivo es plantar cara a posibles terroristas palestinos sin tener que esperar a la llegada del ejército».  Claro.  Así ellas son también el ejército y la violencia.  Si consiguen que también las amas de casa vean como única alternativa la utilización de la violencia en el conflicto israelo-palestino, habrán militarizado totalmente la sociedad israelí.  Desde ese postulado, el ejército será inamovible, incuestionable, lo único que se puede pensar y desde lo que se puede pensar.

¿No hay alternativa al militarismo en Israel?:  la mayoría de las mujeres que acceden a estos cursos no cumplió el servicio militar que en Israel es «obligatorio durante dos años para las mujeres y durante tres para los hombres».

El ambiente general es este:  “Vengo porque quiero proteger a mi familia”, dice una de ellas. “Los terroristas siempre vienen por detrás, a por las mujeres y los niños, y tenemos que estar preparadas”. Ilana aún recuerda la psicosis creada en marzo pasado a raíz del asesinato de cinco miembros de la familia Fogel (los padres y tres de sus hijos) en el asentamiento cisjordano de Itamar. El ejército detuvo a dos palestinos de Awarta, el pueblo vecino, como supuestos responsables de una masacre que tuvo lugar en plena noche. “Estábamos muertos de miedo, cerrábamos las puertas de casa incluso de día y no perdíamos de vista ni un momento a los niños”, comenta Ilana».  Es decir, un conflicto totalmente violento, polarizado, militarizado, sin líneas de apertura a soluciones comunes o negociadas.

Pero, …, nadie en el Caliber 3 habla de los ataques perpetrados por los colonos hacia sus vecinos palestinos. Se han incrementado en un 40% respecto de 2010 y un 165% respecto de 2009, según datos de la Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas.  Y así se cierra el círculo de la violencia, y ésta se regenera una y otra vez para único solaz de los empresarios de armas.

El análisis desde el punto de vista militar y violento es el siguiente:  “La experiencia nos dice que lo que pase entre el minuto uno y el minuto dos de un ataque marca la diferencia. Si hay alguien que pueda responder en ese momento, el daño es mucho menor”, explica Israel Dazinger, fundador de la organización Mishmeret Yesha (La Guardia de Judea y Samaria, como llaman los judíos a Cisjordania) y responsable de la formación de estas brigadas de colonos y de la recaudación de fondos para financiar los entrenamientos».

¿Cuál es el análisis alternativo desde la noviolencia?:  El minuto cero.  La clave es realizar todo el trabajo posible para que las situaciones que se han de abordar militar y violentamente en esos primeros minuto uno y minuto dos no lleguen a producirse.  Si no se consigue esto es posible también realizar muchas actuaciones pero todas ellas habrán de enfrentarse a una situación de violencia directa que ya habrá producido daños materiales o personales y que justificará que la otra parte, o ambas, que es lo más corriente, piense que está legitimada para usar la violencia en respuesta.

¿Qué ocurriría si alguna ong se dedicase a entrenar a las amas de casa israelíes en los asentamientos de Cisjordania en técnicas de abordaje noviolento de conflicto, si se las entrenase en el diálogo con sus vecinas palestinas, en la elaboración e implementación de proyectos de desarrollo común, en objetivos educativos comunes para sus hijos, en gestión del espacio y de los recursos de manera solidaria y cooperativa?  La situación sería muy distinta.  No negamos que también sería problemática (y mucho) pero los mecanismos de actuación serían muy diferentes y las posibles vías políticas serían también muy distintas, mucho más creativas y solidarias.  Entonces podríamos empezar a hablar de que es posible una salida compartida a un conflicto que desde el punto de vista militar y violento parece imposible de solucionar.

Pero la realidad es tozuda, nos empeñamos en tratarnos como miembros de naciones distintas y no como lo que realmente somos:  seres humanos con los mismos derechos y deberes.  El nacionalismo colabora con el militarismo de manera tan cerrada que uno y otro son inseparables.  Asumimos las afrentas que les hicieron a nuestros bisabuelos o de generaciones anteriores.  No nos damos cuenta de que su historia es su historia y de que nosotros podemos (y debemos) elegir la nuestra sin sentirnos trabados por los errores que otros cometieron.

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