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La Estrategia de Seguridad Nacional de Obama.

Fuente:  Real Instituto Elcano.

El documento en inglés es un pdf de 60 páginas.

Félix Arteaga (consultor de seguridad internacional y militar en la Reserva, investigador principal de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano, y profesor del Instituto Gutiérrez Mellado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia -UNED) nos ofrece un resumen de las ideas principales de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de Obama publicada el 27 de mayo de 2010.

La ESN es el documento que desarrolla la visión, objetivos y medidas para la seguridad nacional de su Administración durante los próximos años.  Esto es tanto como decir que es el documento máximo en las políticas de defensa exterior e interior, pero también influye en la política exterior estadounidense y, por lo tanto, de todo el orbe, condicionando, además, los documentos rectores de los demás países, incluido España.

Las dos anteriores (años 2002 y 2006 fueron publicadas por Bush y se caracterizaron por la reivindicación de las acciones preventivas y por fijar como objetivo prioritario la lucha contra el terrorismo global.

«La nueva Estrategia de 2010 presenta más continuidades que novedades respecto a las anteriores y se recordará por ser una estrategia de “transición” que permita a EEUU reducir el desfase entre sus capacidades y compromisos como país líder de la seguridad global. En conjunto, el documento es más una declaración política que una guía de acción: sabe señalar los objetivos a conseguir pero no la forma en la que se deben conseguir«.

  • Es continuísta en la militarización de las políticas de seguridad y de exteriores estadounidense.
  • También es continuista en los contenidos, salvo en lo que se refiere a la lucha contra el terrorismo global que ahora ya no es la prioridad en cuanto a amenazas.  Ahora este papel pasa a la proliferación de armas nucleares.
  • Otra puntualización importante es la que concierne al terrorismo internacional:  «si la estrategia de 2006 tenía un apartado dedicado a la lucha contra el terrorismo global, la de 2010 tiene otro dedicado a perturbar, desmantelar y derrotar a al-Qaeda«.  Es decir, se concreta el tiro, ya no se apunta a la definición generalista, sino en concreto a Al-Qaeda.
  • Un enemigo acérrimo menos:  desaparece Siria como uno de los principales miembros de la lista de los países patrocinadores del terrorismo.
  • Sustituye el liderazgo decidido y transformador de la realidad a las conveniencias estadounidenses promovidas por Bush por otro más pragmático y compartido, ya que la Administración Obama entiende que hay que cambiar muchas cosas en casa antes de poder cambiarlas fuera y que es necesario compartir la responsabilidad de la seguridad global con los aliados, socios e instituciones internacionales.
  • «Reconoce que las instituciones multilaterales no funcionan eficazmente como debieran y que deben reforzarse para servir al interés global: una aproximación a los enunciados del multilateralismo eficaz que acuñó la Estrategia Europea de Seguridad en 2003».  Y una cierta renuncia al unilateralismo que promovía Bush (aunque no hay que ser ingenuo y habrá que sospechar que también Obama se olvidará del multilateralismo cuando le convenga o cuando sus socios no le den la razón).
  • «Un aspecto novedoso en la NSS de 2010 es la relevancia que atribuye a los actores no estatales, las potencias emergentes, el G-20, la sociedad civil, el sector privado y los individuos como sujetos activos de la seguridad global«.
  • Cada vez más, Obama hace un continuo entre la seguridad interior estadounidense y la exterior, relacionando los sucesos que acaecen a ambos lados de la frontera.  Este apartado nos preocupa profundamente porque si bien es verdad que Bush y sus predecesores ya se consideraban implicados por cualquier asunto que ocurriese en el globo y no les convenciese, ahora Obama parece que lo enuncia de otra manera pero, en el fondo, con un carácter que nos hace sospechar que va a alegar influencia en la seguridad interna ante cualquier asunto que ocurra en el mundo.  Ciertamente que los documentos estratégicos europeos también van por esta línea y que la Directiva de Defensa española abunda en lo anterior, pero también nos preguntamos qué ocurriría en Europa y en EE.UU. si los documentos de defensa asiáticos, africanos, latinoamericanos, decidiesen que todo lo que pasa en Europa y en EE.UU. afecta a su seguridad interna.  Con certeza, no lo aceptaríamos  y lo catalogaríamos como políticas intervencionista inaceptables.
  • Otro aspecto que nos preocupa es el concerniente a la remilitarización interna.  El argumento-excusa es ciertamente ingenioso pero no nos oculta la remilitarización de la sociedad estadounidense:   «la dificultad de garantizar que se puedan evitar todas las agresiones posibles mediante la prevención, obliga a desarrollar dentro de las sociedades una capacidad de recuperación para que a pesar de la dimensión de los daños, puedan recuperar su funcionamiento normal cuanto antes. Este enfoque ya figura en las estrategias británica y francesa de seguridad nacional y, ahora, la NSS reconoce la importancia de proteger los servicios e infraestructuras públicas, gestionar las emergencias naturales o debidas a la acción humana y fomentar la colaboración público-privada«.
  • Abundando en lo anterior, muchas son las pruebas del militarismo global y total de Obama:  «las mayores novedades aparecen en el ámbito interior de la seguridad, añadiéndose la seguridad de los medios marítimo, espacial y cibernético (global commons), las infraestructuras críticas, las fronteras amenazadas y el cambio climático como nuevos escenarios de riesgo, a los ya identificados en estrategias anteriores como la seguridad energética, la criminalidad transfronteriza y las enfermedades contagiosas».  Dicho a lo claro:  remilitarización global de cualquier aspecto político, económico y/o social.
  • La doctrina de Obama abandona la explícita defensa de las acciones preventivas, pero …, «mantiene abierto el recurso unilateral de la fuerza si es necesario para defender la nación o sus intereses«.  Es decir, no lo dice, pero hará lo mismo.
  • Por si aún os quedan dudas:  «reconoce que la seguridad final dependerá de los recursos educativos, económicos, científicos y tecnológicos disponibles«.
  • Es curioso, pero después de todo esto, F. Arteaga hace el siguiente juicio: «la NSS acierta al identificar el descenso de los niveles de bienestar, educación, capital humano y ventaja tecnológica o el mal gasto como la fuente del desfondamiento del liderazgo estadounidense, pero la Estrategia de 2010 se equivoca al prescribir los remedios contra esos males estadounidenses dentro de un documento dedicado a la seguridad, no a la política general que es donde se deberían haber encuadrado. Ni los instrumentos ni los responsables para solucionar esos problemas se encuentran en el sistema de seguridad nacional, sino en el conjunto de la Administración». No podemos estar más en desacuerdo.  Si lo que hemos leído hasta ahora es la militarización completa de la vida estadounidense, y por extensión de la vida planetaria, ¿cómo entonces no ha de reconocerse en el documento militar máximo?
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Rajoy tiene un problema de conceptos: no sabe qué es la seguridad

Si nos atenemos al uso constante (algunos con peores intenciones dirían que exagerado) que Rajoy (el presidente del PP español) hace en sus alocuciones y exabruptos del término seguridad, llegaremos a la preocupante conclusión de que el caballero no entiende qué quiere decir tal cosa. Y esto no es bueno para el liderato del susodicho, sobre todo teniendo en cuenta el aprecio de la derecha por la idea de seguridad.

Si tecleamos en internet «Rajoy seguridad» nos sorprenderá el número exagerado de entradas que contienen la combinación de ambos términos, un millón quinientos cuarenta mil entradas.

Pero veamos los contrasentidos: Rajoy pide que se lleven soldados y ejércitos en los barcos atuneros para garantizar la seguridad en Somalia (ver aquí), o para garantizar la «seguridad» de los soldados españoles en Afganistán (ver aquí) y con ello cae en una confusión de seguridad con militarización. Precisamente militarizar más Somalia no va a traer mayor seguridad sino mayor inseguridad.

En otro momento pide a ZP (ver aquí) , otro adalid de la mediocridad, que dé seguridad a los depositantes de las cajas de ahorros. Entendemos que ahora se estará refiriendo más a «confianza» que a poner un batallón detrás de cada depositante, pero en todo caso aquí asemeja seguridad a dar espectativas de lucro a los que tienen la suerte de poder invertir y capitalizar entidades financieras, tal vez menos de una sexta parte de la población si es que nos referimos a depositantes de menudeo, aunque el número sería mucho menor si nos referimos a inversores de verdad, que es en los que piensa Rajoy.

En otras ocasiones reclama seguridad para referirse a las fintas que le hace cetapé, pero esto no tiene que ver tanto con la seguridad como con el modelo de políticas y políticos que se estilan por estos pagos.

Hay otras ocasiones en las que ha afirmado que España no está segura por el mal gobierno de ZP, que improvisa, hace el tancredo, etcétera. Bien, esta seguridad que exige se asemeja más a la idea clásica de la derecha: seguridad como predicción y rectitud. Pero lamentablemente esta seguridad es poco segura y, por cierto, los mismos vicios que reprocha son los que le reprochan a él otros tantos.

Hay ocasiones en que nos amenaza con la inseguridad callejera, o con el desorden hacia la seguridad que provoca la inmigración, o cuestiones similares que asemejan seguridad a orden público (en el mejor de los casos) o a rancio control policial basado en el miedo y la desconfianza.

En todo caso, lo que es realmente seguro, es que en la idea de seguridad de Rajoy no entran los parámetros del concepto de seguridad humana que el PNUD ha definido: goce de derechos humanos, solidaridad internacional, disfrute de libertades públicas, posibilidad de comer, de protegerse contra el paro y la violencia, de tener sociedades colaborativas y cohesionadas, de reducir la brecha de países ricos y países pobres, de acabar con la pobreza, el hambre, la miseria o la explotación, etcétra.

Para esta categorización de la seguridad en términos humanos los ejércitos y los cuerpos represivos son no un puntal sino un contravalor, no traen seguridad, sino que la agreden.

Rajoy y la derecha hablan de seguridad pero la seguridad que predican ofrece una gran inseguridad a la inmensa mayoría de la gente.

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Migraciones y política de seguridad y defensa (I).

En muchas ocasiones se suele usar al emigrante como chivo expiatorio de los problemas nacionales y gracias (o a pesar de él, sería más correcto decir) a ellos se aprovecha para exacerbar el nacionalismo y revitalizar las políticas de fronteras impermeables.  Son ampliamente conocidos los manifiestos xenófobos de partidos de ultraderecha y derecha en las naciones de Primer Mundo.  Pero, ¿qué hay de cierto en estos puntos?  ¿En qué influyen las migraciones en las políticas de seguridad y defensa?

También pensamos que una alternativa de defensa noviolenta ha de contar con una postura elaborada y coherente en este tema, por ello las siguientes líneas son un intento de iniciar nuestra argumentación y el debate.

Muchos de los datos que vamos a manejar están basados en el informe sobre el Desarrollo Humano del PNUD del año 2009, que versa sobre las migraciones.

El primer hecho que queremos analizar es que, ciertamente, existe una relación entre migraciones y conflictos internacionales:

  • Así, en los datos del PNUD, los países con muy alto desarrollo humano son países con una alta inmigración y una baja emigración.  La situación es inversa, en la mayoría de los casos, en los países de desarrollo humano bajo.  Esto indica que, en muchas ocasiones los migrantes huyen de situaciones de pobreza, escaso desarrollo social o político.  Por ello, las migraciones están provocadas por situaciones de violencia directa, estructural y cultural en los países de origen.  También sabemos que, como venimos denunciando continuamente, estas situaciones de violencia directa, estructural y cultural son generadas y exportadas en muchas ocasiones por los países del Primer Mundo.  En conclusión, se produce una política en boomerang, en la cual la peor parte la llevan los países pobres y a los países ricos nos llega su efecto con el boomerang ya muy mermado en fuerzas.
  • Congo, Burundi, Etiopía, Somalia, Rwanda, Pakistán, Palestina, Sri Lanka, Líbano, Colombia, Irak, etc., sufren la coincidencia de grandes migraciones y conflictos armados.  Nuevamente, las migraciones son la consecuencia y no la causa de los conflictos armados, en casi todos estos casos.  Se puede concluir que los conflictos armados agravan las situaciones de violencia de todas las clases y fuerzas a la población a huir en busca de mejores perspectivas de vida o, incluso, en busca de la mera supervivencia.  Por ello, aquellos países exportadores de armas y de conflictos internacionales serían los que deberían ser considerados como causantes de estas migraciones no deseadas y de los conflictos políticos, sociales y económicos que originen.
  • Algunos datos de los migrantes forzados por conflictos e inseguridad:
  • En África:  2.859.000 personas en 2007, en Asia 10.552.000 personas en 2007.
  • En los países con D.H. muy alto:  9.700 personas en 2007.
  • En los países con D.H. alto:  828.800 personas en 2007.
  • En los países con D.H. medio:  9.410.ooo personas en 2007.
  • En los países con D.H. bajo:  3.827.100 personas en 2007.

Nuevamente, inseguridad y migraciones parecen relaciononados y el factor que los relaciona es la falta de Seguridad Humana.  Recordamos que este concepto, acuñado por el mismo PNUD, en su informe del año 1994, define la seguridad como algo que tiene que ver con las personas y no tanto con las naciones y con sus fronteras.

La falta de seguridad humana provoca migraciones que son repelidas por los estados con muros, fronteras marinas, controles aeroportuarios, etc.  Muchas de estas prácticas, lejos de darnos un mayor nivel de democracia, de libertad, suspenden las garantías de otras personas y, por lo tanto, son el inicio del cuestionamiento de las propias.

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Estrategia de Seguridad Nacional norteamericana

Nos hacemos eco, con retraso evidente, de la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense de 2006 y válida para toda la administración Bush. El interés de este documento es máximo porque muestra la dirección que toma EE.UU. en política de defensa y exteriores. Además, dentro de poco se producirá un cambio en la administración y el nuevo presidente dictará una nueva Estrategia de Seguridad Nacional, así podremos comparar ambos textos y valorar con más argumentos los cambios de la nueva administración.

Conocer los documentos rectores de la política estadounidense nos hará conocerles mejor. Aconsejamos encarecidamente la lectura del texto para complementar las apreciaciones de sus hechos con las documentales y poder asombrarnos con el descaro, egoísmo, mesianismo, cinismo, …, con el que dirigen el mundo.

Quizá esperéis un texto técnico o difícil de entender por ser de “alta política”. ¡Bah! Nada de eso. Vais a alucinar. De verdad, animaros a leerlo y comentadnos.

El texto lo debemos a la revista Ari del Real Instituto Elcano, número 34, de julio de 2006, que cita como fuente www.whitehouse.gov/infocus/nationalsecurity/index.es.html Read more

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Cambio Climático S.A.

Por Fuhem Ecosocial

Fuente: FUHEM.

Nos ha llamado mucho la atención el libro que publica Fuhem Ecosocial con el título «Cambio climático SA«.

Se trata de una traducción de un texto elaborado por varios autores y publicada inicialmente por el Transnational Institute,  una prestigiosa ONG reconocida como entidad consultiva por el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la Organización de Naciones Unidas.

Nos dice la página de Fuhem:

Los autores del trabajo documentan meticulosamente cómo los ejércitos y las corporaciones, con el consenso de ciertos grupos políticos, buscan hacer del cambio climático un gran negocio del que lucrarse, mientras profundizan la exclusión de las y los desposeídos, expuestos a las peores consecuencias.

El vínculo de la cada vez más expansiva idea de securitizar todo, y la consiguiente militarización ideológica y práctica que supone, con el cambio climático, viene a suponer una (una mas) de las dimensiones del militarismo global y de la estrategia de dominación y violencia de sus promotores. Porque habría un abordaje del cambio climático alternativo, desde el enfoque de los derechos humanos, de los derechos de los perdedores, o de la seguridad humana, por ejemplo, que nos permitiría llevar a cabo políticas alternativas a las que ocupan la agenda mundial sobre cambio climático.

Advierte en el prólogo al respecto el Director de Fuhem Ecosocial, Santiago Álvarez

De ahí que la adaptación militarizada al cambio climático no signifique otra cosa que la respuesta a esas amenazas con ejércitos y fuerzas de seguridad privadas con la doble misión de fortificar archipiélagos de prosperidad en medio de océanos de miseria y expulsar de sus hábitats a una fracción de la humanidad calificada de sobrante o prescindible

Añade en su prólogo a la edición inglesa Susan George

… los pensadores cooptados actuales, tanto civiles como militares, todavía dicen a las clases dominantes lo que quieren escuchar. Quieren oír que hay cientos de millones, o quizá miles de millones, de personas innecesarias, superfluas, inútiles, non gratas y desechables con las que el planeta no puede permitirse cargar. Por tanto, para mantener el orden, la disciplina y la sociedad humana en un punto manejable, es moralmente permisible cualquier medio que se considere necesario.

El cambio climático es el telón de fondo y la próxima causa de esta ofensiva, al igual que su justificación. Requerirá una racionalización con una nueva retórica conducida por un lenguaje acorde, pero los neoliberales han estado ya adoctrinando a expertos en esos asuntos en innumerables think tanks.

y

Lo que trato de decir es que la gélida lógica de la clase dominante no va a cambiar de dirección. El mundo como lo conocemos se sumergirá a partir de ahora en una situación en la que el cambio climático se sitúa en el centro. Pero también tenemos la certeza de que el capitalismo no se rendirá, y no solo hablamos de las corporaciones de hidrocarburos. Al revés que la gente corriente, a los «amos del universo» no se les ordenará que «se adapten» o que se hagan «más resilientes». Nosotros, no ellos, somos la variable que obligarán a ajustar.

Precisamente esta nueva perspectiva es la que, en nuestro criterio, justifica la unión de luchas e ideologías ecologistas y antimilitaristas, dos caras de una misma moneda, para enfrentar de forma coherente este escenario de horror y dominación para el que la élite poderosa ya ha preparado sus ejércitos y políticas de seguridad.

El libro se estructura en tres grandes partes.

Una primera parte, «La agenda de seguridad»,  nos ofrece una visión de la convergencia entre neoliberalismo, cambio climático,  militarización y el enfoque militarista de la idea de «seguridad» que se maneja para abordar el cambio climático desde las élites.

Una segunda parte, «¿Seguridad para quién?», en la que se aclara que esta nueva agenda de cambio climático tiene actores privilegiados (empresas transnacionales y estados), ganadores y perdedores, y analiza algunos nuevos escenarios de la conflictividad climática (entre otros el tema de las fronteras, el de las crisis de los refugiados o el del complejo militar industrial)

Y una tercera parte, «Acumulación por desposesión», en el que se reflexiona críticamente en torno a los discursos de securitización y militaristas de las grandes corporaciones y de los Estados en torno a las problemáticas referidas a la crisis climática (alimentación, agua y seguridad energética entre otros).

El libro acaba con un capítulo de conclusiones donde se proponen resistencias y algunas alternativas de lucha.

Desde luego el texto merece una lectura reposada y un análisis más sereno, que intentaremos hacer próximamente, y plantea un gran desafío para nuestra perspectiva antimilitarista: el de participar de la construcción de esa alternativa global, también en este escenario de crisis climática.

 

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¡Desmilitaricemos la educación!

Por MOC Valencia

Fuente: 20 Minutos

Nos parece muy oportuno para las fechas en que estamos la acción emprendida el 26 de diciembre por miembros de diversos colectivos, reunidos en la campaña «Desmilitaritzem l’educació: desmilitaritzem Expojove«, y llevada a cabo en Valencia.

Los participantes se han congregado media hora antes de la apertura de puertas del recinto y han mostrado pancartas con mensajes como ‘Desmilitaricemos la Educación’, ‘Las armas no educan’, ‘La guerra no es un juego’ y ‘Unidades militares fuera de las escuelas’.

Es espeluznante la pretensión del ejército de concurrir a cualquier actividad juvenil con su parafernalia en reclamo de jóvenes para carne de cañón de sus aventuras. Y debemos negarnos a tal presencia y a toda colaboración con el militarismo en los espacios civiles.

Y denunciar el colaboracionismo acrítico y simplón de tantas instituciones de base más o menos ciudadana, como ocurre con los ayuntamientos, comunidades autónomas y otros,  con el militarismo, como ocurre en ferias como las que tienen lugar en Barcelona, Madrid, o ahora Valencia.

¡Qué esperpento ver a alcaldes y concejales que aparentemente no forman parte del relato viejuno de nuestro rancio poder compadrear con la pretensión de adoctrinamiento militar!

Acudimos a la página web del MOC de Valencia y leemos (que nos perdonen la traducción los compañeros) en el manifiesto de la campaña algunas de las razones para rechazar el militarismo en esta «Expojove»:

Los valores que transmiten las instituciones militares, obediencia, disciplina, patriarcado, androcentrismo y especialmente el recurso a la violencia como método para resolver conflictos, contradicen los valores de la paz y el diálogo que deben regir la educación de los jóvenes.

La propuesta que el ejército ofrece se opone a la que afirma la LOMCE, inspirada en la educación para la prevención de conflictos y su resolución pacífica, así como la noviolencia en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social…

La presencia del ejército en Expojove se enmarca en su incisiva participación en los espacios educativos y de ocio. El ejército pretende potenciar la eufemística «cultura de la defensa» y el «espíritu militar» entre la juventud para mejorar su deteriorada imagen pública y paliar sus crónicas dificultades de reclutamiento.

La propaganda que la juventud recibe de Defensa es engañosa, refleja una imagen idílica de la vida militar y edulcora el papel de las Fuerzas Armadas en los conflictos bélicos. El ejército se presenta casi como una ONG de ayuda humanitaria que oculta su ron de defensa de los intereses más espurios y no ningún caso informa con rigor de las consecuencias de las acciones militares.

Razones más que sobradas que nos llevan, dice el manifiesto, a luchar no solo contra esta presencia militar en Expojove, sino a luchar por el cambio de la propia idea de la defensa, desde el paradigma militar a un paradigma basado en la seguridad humana, y llama a las instituciones, agentes sociales y educativos  y sociedad en general a promover este cambio y a luchar contra el militarismo.

La plataforma que promueve esta campaña cuenta con más de cincuenta organizaciones del ámbito educativo, sindical, pacifista, antimilitarista y de todos los ámbitos dispuestos a no dejarse arrebatar las ideas y el espacio público por el discurso militarista.

Un buen ejemplo y una práctica aconsejable que debería prender en el ejemplo de tantas instituciones complacientes con la lacra militarista. Y es que a algunas instituciones bien se les puede aplicar eso de que aunque la mona se vista de seda…

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El silencio de Letonia

Infografía de misiones en el exterior.

Por Ministerio de Defensa

Fuente: Público.

Siempre nos ha resultado sorprendente el argumento esgrimido por Defensa y sus aplaudidores de que España se defiende mandando tropas a miles de kilómetros a guerras incomprensibles y que no tienen que ver con nuestra situación, como es el caso de los soldados en Mali (por cierto, ahora han decidido triplicar la presencia militar» para luchar contra el Yihadismo, eso sí, sin contar con nadie), o en Afganistán, o en los 20 conflictos en que mantenemos tropas (uno de los países con mayor esfuerzo bélico exterior,  por número de operaciones, del globo).

¿Defender nuestros intereses y nuestra seguridad equivale a mandar soldados por doquier?

Pues vemos que sí. O al menos lo que los de arriba entienden por nuestros intereses y nuestra seguridad, un híbrido amorfo que se confunde cabalmente con sus intereses (contra los nuestros y los del resto del globo) y su peculiar idea de seguridad (generadora de inseguridad humana).

Lo dice así Público, con crudeza no exenta de malos augurios:

…la última sesión (de la Comisión de Seguridad Nacional del Congreso de los Diputados) sirvió para que, por primera vez, quedara registrado en acta parlamentaria parte del precio que el Gobierno español ha pagado para que la comunidad internacional respondiera con silencio a la declaración de independencia de Catalunya.

y

… El responsable de revelar esta información, que hasta ahora los miembros del Ejecutivo se han esforzado en ocultar ante las preguntas de la prensa y de la oposición, fue el diputado del PP Manuel García Margallo, presidente de la citada comisión. El conservador, ministro de Exteriores de 2011 a 2016, explicitó que Mariano Rajoy compró la posición de Letonia a favor de la unidad de España con un contingente de combate de 313 militares y 80 vehículos para la frontera rusa, en una respuesta al diputado de En Comú Podem Felix Alonso Cantorné.

Es asombroso. Cambiamos soldados y tanques Leopard para intimidar a los rusos por el silencio letón ante el proceso soberanista catalán. Agitamos un verdadero avispero con tintes prebélicos para conseguir aplastar un avispero con tintes autoritarios.

De paso hacemos negocio. Al parecer nuestro despliegue ha despertado interés  entre los responsables militares letones y del contingente internacional, dispuestos a comprar nuestros sistemas de armas al comprobar in situ su utilidad para los fines que dichos ejércitos se proponen.

Y es que nuestro militarismo pata negra no da una puntada sin hilo.

Eso sí, en lo que se refiere a salvaguardar nuestra seguridad humana…

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Un nuevo ciclo inversor en armas

Por Ejército de Tierra

Fuente: El Economista.

Lo veníamos sospechando y anunciando. Nuestros dirigentes políticos y los señores de la guerra estaban muy contentos y esas alegrías suelen preludiar tristezas donde más duele al común de los apaleados mortales.

Lo veníamos advirtiendo: al escándalo de una burbuja de deuda militar impagable (más de 30.000 millones de euros) que nos provocó el ciclo de inversión en armas iniciado por el PP en tiempos de Aznar y continuó con pasmosa fidelidad el PSOE en los de Zapatero y, de nuevo, el PP del pasmoso Presidente Rajoy y su ex-ministro Pedro Morenés, le iba a suceder algo peor.

La codicia de los señores de la guerra es casi insaciable, e insondable la comprensión hacia sus demandas por parte de nuestro partido militarista tácito, con miembros adscritos en todo el arco parlamentario.

Ahora la Ministra de Defensa ha lanzado la noticia, como quien lanza una bomba.

Defensa confirma que lleva tiempo preparando un plan quinquenal de inversión en armas para «reactivar el gasto en armamento militar» (reactivar debe leerse como figura retórica) y «potenciar las nuevas tecnologías y modernizar y dinamizar la industria y su tejido.»

Un plan de esfuerzo inversor con cinco años de duración.

Obsérvese el crudo y descarnado realismo con el que nos explican sus intenciones. En el enunciado de lo que se pretende no aparece la idea de defender a la sociedad, que es justamente lo que aparentemente justifica el colosal gasto militar español. No. El ciclo inversor en armas es más caprichoso. Lo hacen para reactivar el gasto militar, para modernizar la industria militar, para dar pasta flora a sus amiguetes, no para defendernos.

Estamos trabajando para impulsar un ciclo inversor en el que se incluirán nuevos programas como adquisiciones que no necesariamente tienen que estar integradas en los planes especiales de armamento (PEAS) y que sin lugar a dudas supondrá un cambio de paso y de ritmo en la industria de defensa española. La idea es reactivarla.

¿Se fijan? Reactivarla, como si estuviera tiesa. Como si el PP no la tuviera en estado de excitación febril. Cuando, hace unos días, el Presidente de la TEDAE nos acaba de explicar que la industria de defensa durante la crisis ha salido triunfadora, ha ganado más de un 10´2%, como informa Infodefensa.

La Ministra, que se está especializando en decir naderías, dijo además

Una nación sin una industria eficaz, inteligente, competitiva y a la vanguardia de la innovación sin duda alguna es un país débil. La industria tiene que adaptarse al nuevo escenario tal y como está dispuesta a hacer

Fíjense que la frase en sí no dice nada. O nada específico. Es una generalidad que vale tanto para una industria que fabrique veneno como para otra que fabrique tecnología biomédica.

Es evidente que la inteligencia, la innovación y las otras zarandajas son objetivos estratégicos para cualquier sector productivo, pero para el bien común no da lo mismo que el dinero se use para una u otra cosa. Si la industria en la que buscamos eficacia es la que queremos que sea «competitiva» vendiendo armas a troche y moche, resulta que el perjuicio social es alarmante, pues incentiva y exporta guerras y busca un enriquecimiento que ni es socialmente útil, ni es equitativo, sino lucrativo para cuatro listillos y generador de inseguridad humana para el resto.

Si en vez de en cañones invertimos en mantequilla, en desarrollo humano y en derechos en serio, ocurre todo lo contrario: crece el bienestar social, decrece la desigualdad, se construyen nuevos consensos más inclusivos, se acorta la distancia entre los que más tienen y los que más sufren, se rompe el elitismo, se abordan los verdaderos problemas de la sociedad y se ataca el círculo vicioso que nos ata al malestar social que nos impone esta elite egoísta y calamitosa. ¿Se dan cuenta de las muy sólidas y persistentes razones que tienen los que mandan para invertir en cañones, no en mantequilla?

Añadió la Ministra que España va a cumplir cuanto antes su compromiso de elevar su presupuesto de Defensa al 2% del PIB (ojito al dato, ya no se habla de elevar el gasto militar, sino el Presupuesto de Defensa, que es una pequeña parte del gasto militar).

No lo hacemos porque lo haya pedido Donald Trump, lo hacemos porque se pactó en 2014 con los demás países socios de la OTAN y porque el gobierno tiene el compromiso de mantener la seguridad y la integridad de su población.

Ya lo ven, para ayudarnos. ¡Menuda ayuda!. Nos quieren mantener seguros, íntegros y sobre todo esquilmados y sin derecho a decidir, que es lo suyo, para que no nos volvamos molicie, que ya saben ellos que somos incorregibles. Habrá que preguntarse si no habrá alguien más y diferente dispuesto a darnos un poco de ayuda, pero en otra dirección, que a estos ya les tenemos vistas las intenciones.

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¡Qué buenas son las crisis para la industria militar!

por Pavel Vanka

Fuente: Infodefensa.

Si lo decimos nosotros seguramente nadie nos hará caso. No somos creíbles, para algunas mentes militarizadas, por más que aportemos datos, fuentes, estudios…

Pero no lo decimos nosotros, sino el propio Presidente de la TEDAE (Asociación Española de Tecnologías de Defensa, Aeronáutica y Espacio), ahora a punto de ser sustituido (un misterio que deparará probablemente una sorpresa este de la sustitución de un Presidente de la patronal de las empresas aeronáuticas y espaciales vinculadas a la defensa, donde se han afincado algunas de las puertas giratorias, incluyendo algún ex-ministro de Defensa): la crisis es una oportunidad para la industria militar. Igual que la carroña es comida para ciertos pájaros.

Adolfo Méndez, actual presidente de TEDAE, y en el foro «Infodefensa» sobre la industria militar, analizó la bonanza de este sector, ofreciendo cifras de escalofrío. El año pasado, nos dice, facturaron 10.700 millones de euros, un 10´2 % más que el año anterior. Con entusiasmo entendible añadió

crecimos un 10% en plena crisis

No es para menos. No conocemos ejemplos de tal prosperidad en otros sectores.

Al parecer, a la industria de las armas la crisis le ha venido bien. Y eso que la predicada austeridad y la propaganda del gobierno nos ha hecho creer que todos nos apretábamos el cinturón.  Se ve que todos no. Que la hebilla se cerraba sobre nuestros pantalones de meros transeúntes a la par que se aflojaba en los pantalones de paño fino de los señores de la guerra.

Podríamos, también, comparar el crecimiento del 10% de la facturación de la industria militar aeronáutica y espacial con rebajas equivalentes en otras áreas, como la bajada del 16´3 % del gasto en sanidad pública durante la crisis (más de 10.000 millones de euros), según informó El País, o la bajada del gasto de sanidad y educación que se prevé para 2018 según los datos del Plan Presupuestario 2018 enviados por el Gobierno a Bruselas en el mes de octubre, que situará a la sanidad y a la educación en sus mínimos históricos, o la bajada del gasto en prestaciones a desempleados, que se redujo en 2017 en 20.000 millones de euros, según informa Público.

Ha hecho falta que esto lo diga, en pleno apogeo triunfalista, el jefe de la patronal TEDAE para que los medios se hagan eco. Claro que es distinto decir que la industria militar es boyante y un ejemplo de éxito, con lo bien que han sorteado la crisis (¿por casualidad?) y  con amplias perspectivas de futuro (sobre todo para las empresas inversoras en armas), que decir que lamentablemente, la industria militar hace negocio de la crisis, hace de la crisis su negocio, hace de nuestro empobrecimiento su negocio, hace de la connivencia con lo más desaprensivo y militarista de los poderes reales y oficiales su negocio y su cartera, mientras que (y no por casualidad) cada vez vivimos peor, se precariza la situación vital de las personas, crece la pobreza y la inseguridad humana.

Es improcedente mirar de frente la realidad y decirla a las claras. No es noticiable y al niño que grita que el Rey está desnudo, se le tacha de loco, o de panfletario.

Sic transit gloria mundi: efímera pero persistentemente a favor de los de arriba.

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Más militarización cultural gaditana

Por Terry Hassan

Fuente:  La Voz de Cádiz.

Prometía mucho la afirmación del Ex-JEMAD, Almirante General Fernando García Sánchez en las jornadas impulsadas por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, con el colaboracionismo acrítico de la Universidad de Cádiz, cuando afirmó rotundo ante los desinformados estudiantes de derecho y criminología del campus de Jerez:

En el mundo de la desinformación y las narrativas precocinadas es fundamental que fomentemos el espíritu crítico…

Pero luego desmereció, cuando, rompiendo con las más mínimas reglas de la lógica, afirmó de forma acrítica y con una narrativa pasmosamente precocinada y propia del mundo de la desinformación que

si consideramos que la seguridad es necesaria, las Fuerzas Armadas también.

Que, para no aburrir a nuestros lectores con disquisiciones que muestren la falsedad del silogismo, es tanto como decir que si la alimentación humana es necesaria, por ejemplo, queda demostrada la necesidad del canibalismo, o de los bollos bien preñados de grasas saturadas, pongamos por caso. Porque, que tengamos una enfermedad no requiere empeorarla con el remedio.

Teniendo en cuenta el carácter de la región, ¿se tomarían los estudiantes a chirigota las afirmaciones del Almirante?, ¿o tomarían apuntes, como en cualquier otra excentricidad más de las que se dicen en las aburridas clases de derecho?

Que seguridad y ejércitos no son equivalentes es algo que las propias Naciones Unidas vienen diciendo desde hace muchos años. Una cosa es la idea de seguridad militar, basada en ejércitos, armas, guerras, etc., y que cada vez «aseguran» menos y «dificultan» más, y otra la Seguridad Humana, que tiene que ver con la garantía de derechos humanos para todos, con estructuras justas, con protección contra el hambre, de la salud, de la educación, del medioambiente, …, como ha señalado en innumerables ocasiones el PNUD y aquí hemos explicado en tantas ocasiones.

Paradójicamente, los ejércitos, que se proclaman como la defensa de la seguridad por excelencia (eso sí, sin ninguna evidencia que confirme su amañada «justificación», mera petición de principio) han pasado a ser uno de los factores desencadenantes de la mayor inseguridad a escala planetaria.

También lo dice Naciones Unidas, que por si fuera poco, cuenta con una resolución  del año 2011 de su Consejo de Derechos Humanos (Resolución 18/6, el Consejo de Derechos Humanos), por la cual estableció un procedimiento para proponer a la Asamblea General de Naciones Unidas reglas y acuerdos para un orden internacional justo y equitativo; resolución que ha dado lugar a que se proponga por el encargado de esta encomienda, el experto independiente Sr. De Zayas, quitar gasto militar y aplicar las reducciones de éste a políticas de paz y de desarrollo, como medio para conseguir ese orden equitativo y justo, y el aumento de la seguridad humana.

En el informe presentado en 2012 por dicho experto a la Asamblea General de Naciones Unidas, entre otras cosas, se dice

¿Cómo puede evolucionar el orden internacional existente para que sea más democrático y equitativo? Al parecer se necesitan ciertas condiciones, la más importante de las cuales es la paz (Pax optima rerum) en el sentido holístico, una paz que suponga no solo la ausencia de guerra sino también una armonía positiva; la ausencia de violencia estructural, hegemonía cultural, neocolonialismo y discriminación; y la erradicación de la pobreza extrema, como se prevé en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

y

El gasto militar, la influencia de la industria militar, el comercio abierto y encubierto de armas y la delincuencia organizada internacional, en concreto el tráfico de estupefacientes, el blanqueo de dinero y la corrupción de los funcionarios gubernamentales y los actores no estatales, siguen teniendo consecuencias nocivas para el funcionamiento adecuado de la democracia en muchos países.

o bien

El Experto Independiente cree que es poco probable que se avance en el establecimiento de un orden internacional democrático y equitativo si los gobiernos no representan fielmente a sus electores, si persisten la explotación económica, el colonialismo y el neocolonialismo, y si se siguen ocupando territorios por motivos estratégicos, militares o económicos

para proponer

También podría barajarse la posibilidad de gravar un impuesto especial sobre todas las ventas de aeronaves y navíos militares, misiles de crucero y otras armas. Los avances en las negociaciones sobre desarme siempre son bien acogidos. Las palabras no bastan; el objetivo es encontrar la manera de redirigir los recursos utilizados por los ejércitos y reducir el peligro de que estalle una guerra, al tiempo que se liberan fondos para financiar el desarrollo y el crecimiento inclusivo»

Ya lo ven, la vinculación entre seguridad y ejércitos, tan clara para un señor Almirante General, no es tan evidente para el derecho internacional, para Naciones Unidas, o para el PNUD, por no irnos a buscar más allá de la pura y reconocida oficialidad mundial.

Pero volvamos al caso de la Universidad de Cádiz.

Porque resulta llamativo el servilismo de tantas instituciones gaditanas al militarismo y sus ínfulas. Se le prestan medios, se le hacen parabienes, se recibe a sus próceres con pompa y boato, se apoya a su industria militar, no se exige el pago de impuestos por la ocupación del territorio, ni se promociona una cultura de paz sino la exaltación de lo militar.

Y hablamos de tantas instituciones (instituciones en un sentido lato) que asombra: diputación, ayuntamientos, universidades, sindicatos, medios de comunicación, partidos políticos, instituciones educativas y culturales…

¡Como si en Cádiz la huella del militarismo no supusiera una cadena que ata a la provincia a la dependencia y a la penuria, que lastra su desarrollo y lo vincula a los intereses que defienden los ejércitos!

Deben creer todos ellos el dogma del ejército como algo bueno y sin réplica, esa «verdad» que propaga el militarismo. Lo han debido espiritualizar como cualquier otro preconcepto de nuestra cruel cultura heredada, sin pararse a analizarlo con el espíritu crítico que predicaba, retóricamente, el Almirante General García Sánchez.

De este modo, las instituciones de Cádiz, al servicio del militarismo, contribuyen a lastrar la cultura singular de Cádiz y a someterla a los intereses de los que sueñan en un mundo cuartelario, en botas y trompetas militares y bien de banderitas para gritar a pleno pulmón: ¡A por ellos, oé!

¿Tanta es la presión ambiental que los pacifistas de Cádiz no consiguen hacerse oír?

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