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La industria militar española, pequeña radiografía de la industria de la muerte

Fuente:  El Diario

Excelente el artículo de Raúl Sánchez.

El siguiente gráfico es muy demostrativo del panorama general de la industria militar española.  Los contratos se centran en 3 grandes empresas:  EADS-CASA, Navantia y Santa Bárbara:

Imagen de El Diario

Además, el tinglado de la industria de la muerte en España se caracteriza por:

  • Las puertas giratorias.  Dos casos de puertas giratorias han afectado a Santa Bárbara desde que la sociedad fue vendida por el Gobierno.  Alfonso Ramonet, embajador de España en grandes capitales como Tokio o Washington, fue presidente de la compañía entre 2003 y 2007, justo tras su privatización. Aunque la más directa ha sido la que afectó a su consejero delegado entre 2010 y 2013, Carlos Villar Turrau. Militar de carrera, fue Director General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa entre 2001 y 2006 y Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEMAD) entre 2006 y 2008.
  • No hay que entender a estas empresas como entes independientes de las fuerzas armadas”, explica Bernardo Navazo, analista de defensa.
  • Defensa admite que en el sector armamentístico español «no hay muchos competidores» y que al final se elige a quien tiene «la capacidad de llevar acabo» los programas
  • Las empresas son muy parasitarias del Estado, viven de subvenciones y ayudas y la gran mayoría tienen participaciones estatales.
  • En ocasiones, de facto, son monopolistas, como Navantia con la Armada, con la que tiene un acuerdo.
  • No hay verdadera competencia:  “Si abres el abanico a la competencia internacional, se corre el riesgo de dilapidar varias décadas de apoyo a la industria española y reducir su capacidad tecnológica para el futuro”. Precisamente, fue la creación de un tejido tecnológico e industrial en el sector de la defensa la razón para fomentar estos programas de armamento.
  • Su planificación es muy mala y sólo se fijan en producir y vender armamento.  Constantino Méndez, ex secretario de Estado de Defensa, reconoció, sin embargo, que estos programas “no habían aumentado la autonomía tecnológica e industrial de España” ya que el acento se puso sobre la “mera adquisición y producción”.
  • Se financias por Programas Especiales de Armamento que han generado una importantísima deuda militar de más de 20.000 millones de € pendientes de pago.
  • Están asociadas en la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Aeronáutica, Seguridad y Espacio (TEDAE) que es la patronal de la industria de defensa en España. Aseguran que dan empleo directo a más de 50.000 personas y facturan 9.000 millones de euros anuales. Su junta directiva la forman, entre otros, las empresas que se han llevado estos programas: Airbus, Navantia y Santa Bárbara Sistemas.  El presidente de la asociación es Adolfo Menéndez. Licenciado en Derecho, también compagina su labor como consejero en representación del Gobierno en la tecnológica Indra, aunque su pasado político es anterior. Fue subsecretario de Defensa entre 1996 y 2000, cuando se firmaron los mayores compromisos de pago de los programas de armamento.
  • No hay un verdadero control de sus políticas ni gastos.  Es imprescindible una auditoría a fondo.
  • La industria militar no para de dar ejemplos bochornosos de su mala calidad.

Las principales características y contratos de las más conspicuas son las siguientes:

Santa Bárbara

es la rama industrial del Ejército de Tierra. Nació como empresa en 1960 al reagruparse varias fábricas industriales del ejército franquista. Fue de propiedad pública hasta que fue privatizada por el Gobierno de Aznar en 2001 y vendida al grupo mundial de venta de material de defensa General Dynamics.

Un informe del Tribunal de Cuentas en 2007 denunció sobrecostes en la privatización de Santa Bárbara, que, según el texto, costó casi 500 millones de euros.

Entre 2010 y 2015, recibió 105 millones de euros en compras habituales de repuestos, armamento y municiones.

Imagen de El Diario

 

EADS-CASA (Airbus):

Nació como Construcciones Aeronáuticas, S.A. en 1923, inaugurando dos fábricas de aviones durante esa década: una en Getafe y otra en Cádiz. Tras el final de la Guerra Civil, estrecha sus lazos con el Estado franquista, que adquiere el 33% de la empresa en 1943 y amplia su participación hasta ser propiedad casi estatal en décadas posteriores.

Fue privatizada en 1999 durante el Gobierno de Aznar. La compra el Grupo Interés Económico Airbus y pasa a denominarse EADS CASA. Ahora es la principal empresa española en el sector aeroespacial. Sus compromisos con defensa suman casi 19.000 millones de euros, junto con Industria de Turbo Propulsores, S.A. (ITP), con la que comparte los programas del Eurofighter.

Los PEAS aseguran la continuidad de la empresa durante 30 años.

Defensa tiene pendientes pagos con estas empresas por 21.000 millones de euros. El último calendario de pagos firmado por el actual ministro Pedro Morenés, también con origen profesional en las empresas de armamento, alarga los compromisos hasta 2030. Más de treinta años después de la firma del primer programa, en 1997.

Imagen de El Diario

 

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Otro ejemplo de mala calidad en la industria militar: los fusiles de asalto

Imagen de Romain

Fuente:  El Confidencial.

El artículo nos hace un recorrido sobre los múltiples problemas que han presentado los fusiles de asalto.  Ya en otras ocasiones nos hemos ocupado de la mala calidad de la industria militar y, poco a poco, nos vamos dando cuenta de que la mala calidad en lo militar es la norma.

  • El M-16 estadounidense:

Véase lo paradójico del razonamiento:

el M-16 pronto se ganó el apodo de ‘toy gun’ (fusil de juguete), en parte debido a la leyenda (falsa) de que algunas partidas habían sido construidas por el fabricante de juguetes Mattel. En realidad, el M-16 era ligero y manejable y bastante apto para el combate en la jungla de Vietnam. El problema es que se puso en servicio antes de que el ejército estadounidense estuviese preparado para sus peculiaridades.

Y el remate:

El problema es que para hacerlo poco pesado la construcción era endeble, y que el mecanismo para el disparo en automático era susceptible de llenarse de carbonilla. El resultado fueron fusiles rotos en combate o frecuentes encasquillamientos, además complicados de resolver; en los primeros modelos había que introducir una barra por el cañón para extraer el casquillo atascado. Como consecuencia, se dieron casos de soldados que aparecían tras un combate muertos junto a varios fusiles, todos encasquillados. La mala fama que generaron estos casos nunca abandonó al M-16.

  • El SA-80 británico:

Otro dechado de virtudes:

Los primeros modelos tenían tendencia a perder piezas en el fragor de la batalla, con anécdotas sobre bayonetas caladas y otras partes que salían volando. La palanca para soltar el cargador estaba en una posición tal que era fácil activarla con el roce de la ropa, perdiéndolo. El diseño ‘bullpup’ impide disparar desde el brazo izquierdo so pena de recibir el impacto del casquillo expulsado en plena cara; los humos de disparo irritan la nariz y los ojos. Y los bloqueos y encasquillamientos resultaron frecuentes, sobre todo en lugares polvorientos, como descubrieron para su horror los soldados británicos en la Primera Guerra del Golfo y han redescubierto en Afganistán.

Lo malo es que da igual las críticas que le hagan, los contratos en Defensa son sagrados y se respetan hasta la muerte porque lo importante no es el soldado, sino los beneficios del contratista:

El rifle acabó siendo modificado al menos 83 veces para resolver sus problemas, incluyendo reconstrucciones completas de centenares de miles de ejemplares, pero aun así sigue siendo aborrecido por los soldados, algunos de los cuales visten camisetas con el lema «Diseñado por incompetentes, escogido por indiferentes, usado por infortunados«. Las fuerzas especiales británicas, que pueden escoger sus amas, lo rechazan y usan otros modelos, y solo Bolivia y Jamaica lo adoptaron en sus ejércitos. Para el soldado británico común seguirá siendo el arma de reglamento hasta al menos 2020.

Leer más:  Del G36 al FAMAS: los fusiles que odian todos los soldados del mundo. Noticias de Tecnología  http://goo.gl/35I4if

  • El FAMAS francés:

la primera versión del arma (F1) resultó ser frágil en condiciones de combate, con tendencia a romperse si era maltratada. Cuando se diseñó, Francia no pertenecía a la estructura militar de la OTAN, por lo que el arma disparaba munición del mismo calibre pero diferente a la estándar de este organismo, y el rifle no acepta los cargadores interoperables. En principio, el FAMAS dispara los cartuchos OTAN de 5,56, pero su mecanismo tiende a abollar los casquillos, lo que puede causar bloqueos; por esta razón, el ejército francés usa munición diferente con casquillos de acero inoxidable, lo que niega las ventajas logísticas de compartir munición con sus aliados.

  • El G 36 alemán:

También la tecnología de muerte alemana tiene serios problemas, aunque parece que sus políticos sí reaccionan ante ellos y toman decisiones:

el G36 equipa a fuerzas armadas de más de 40 países.

Aunque muy usado en misiones de paz, el fusil de asalto alemán no había pasado una prueba de fuego de combate real hasta que desplegaron soldados en Afganistán. En un incidente en 2010 a las afueras de la ciudad afgana de Kunduz, un grupo de paracaidistas alemanes fue emboscado por fuerzas talibanes y se vio forzado a una confusa batalla de más de nueve horas de duración.

En el curso de ese combate los paracaidistas descubrieron que sus fusiles se recalentaban (algo que ya era conocido) y perdían sustancialmente la precisión en el disparo: en pruebas posteriores se descubrió que disparando tan solo dos cargadores (60 balas), el recalentamiento del cañón provocaba desvíos de hasta 50 cm a 200 metros, o de hasta seis metros a distancias de 500 metros. Los paracaidistas tuvieron que abandonar varias armas y acabaron perdiendo tres hombres, y el incidente generó una intensa polémica en Alemania. El G36 no se recuperó del impacto publicitario.

Sucesivas pruebas demostraron que al recalentarse el arma sometida a fuego sostenido, en especial en zonas de alta temperatura, algunas piezas plásticas perdían rigidez y permitían que el cañón perdiera alineación, degradando la puntería. Tras muchas acusaciones y excusas, el ministerio de Defensa alemán anunció oficialmente que se inicia el proceso para buscar un reemplazo al G36, que no podrá ser una versión mejorada sino un nuevo diseño. Está por ver si la imagen de Heckler&Koch consigue recuperarse del problema.

  • INSAS:  el desastre indio.

Para que veamos que no todos los problemas en tecnología militar son propios del primer mundo:

En muchos aspectos, el fusil de asalto INSAS es una bestia mestiza que incorpora elementos del AK-47 y el AKM rusos, del FN FAL belga, del HK 33 alemán, del Galil israelí e incluso un cargador de plástico traslúcido similar al del Steyr AUG austriaco. En palabras de algunos analistas técnicos, el rifle y sus mecanismos parecen diseñados por un comité, e incluyen rasgos y piezas innecesarias que aumentan el coste y rebajan la fiabilidad. La calidad de fabricación tampoco parece ser muy elevada.

El arma se introdujo en 1998, justo a tiempo para aparecer en combate en la Guerra de Kargil de 1999 contra Pakistán, librada en esta región del Himalaya a altitudes superiores a los 5.000 metros y con temperaturas por debajo de los 40 grados bajo cero. En estas condiciones, los INSAS se encasquillaban con frecuencia, al helarse sus mecanismos; otras veces disparaban en automático pleno a pesar de que están limitados a fuego semiautomático o ráfagas de tres disparos. Los cargadores, fabricados por una empresa de mobiliario plástico, se rompían con el frío. Un número indeterminado de bajas se achacaron a los problemas del arma, que fue defendida por el estamento militar alegando que en parte se debían al uso incorrecto de lubricantes inadecuados. Los fallos más flagrantes fueron subsanados.

Como es habitual, las empresas no admitieron sus errores y echaron la culpa al mal mantenimiento del arma por parte de los soldados:

en agosto de 2005 un destacamento del ejército nepalí, único cliente de exportación del INSAS, perdió 43 soldados en combate contra rebeldes maoístas en aquel país, en parte por problemas con sus rifles. El escándalo afectó a la India, cuyas fuerzas amadas culparon tras una investigación al mal mantenimiento de los INSAS por parte de los soldados nepalíes.

Todo un ejemplo de la chapuza de la industria militar.

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Otro cuento: la necesidad de «crecer» de la industria militar española

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Jose Luis Cernadas Iglesias

Fuente: El País

Escribe María Fernández, en El País, un extenso artículo en el que viene a decirnos que la industria militar española necesita crecer para tener más peso mundial y asegurar su propio éxito.

Es esta la conclusión que, por otra parte, comparte la patronal del sector, TEDAE, y que parece que ha conseguido imprimir en el cerebro de la periodista, sin duda muy poco crítica con lo que representa este sector y con lo propios datos que maneja ella misma.

Aportamos nuestra opinión crítica para que lo que viene a continuación se pueda analizar, también, desde otro punto de vista:  la industria militar necesita crecer y tener más peso mundial para exportar más armamento porque la industria militar si no exporta empobrece al país que la sustenta.  Ninguna industria militar es ecológica ni económicamente sostenible.  Todas son un desperdicio de materiales y energía, un pozo sin fondo de inversión que no concede a los ciudadanos ningún beneficio social cuantificable, sino que, por el contrario, empobrece a las sociedades porque detrae recursos de los gastos sociales (educación, sanidad, vivienda, medioambiente, …).

La industria militar española es la séptima exportadora mundial de armas, con una cuota del 3% del negocio mundial sangriento que esto representa, y solo por debajo de las potencias de la ONU con derecho de veto más Alemania, lo que nos da una perspectiva muy diferente del asunto.

Pero la periodista opta por creer a pies juntillas el argumentario empresarial de TEDAE para afirmar que la industria de defensa española está intentando sacar cabeza fuera de España (lo cual no es para nada exacto, sino más bien todo lo contrario: está enfocada a promover la venta de armas a mansalva y al precio de generar inestabilidad mundial y armamentismo para obtener beneficio propio) y que por culpa de las pocas compras del gobierno español (otra mentira porque España cuenta ya al menos con un ciclo completo de compra de programas de armamentos innecesarios y que nos hacen arrastrar una deuda impagable de más de 30.000 millones de euros, más un segundo ciclo recién iniciado y que prevé encargos que incrementarán la deuda en los próximos años en otros 10.000 millones más, para comprar armas que no se necesitan) no puede desarrollar su potencial, con lo que su única opción pasa por fusiones que conviertan dos o tres grandes empresas en mega empresas (precisamente lo que pretende el Ministro de Defensa Pedro Morenés, anteriormente uno de los directivos más representativos del sector industrial de la defensa) y por convencer al Estado de que invierta más en Defensa:  tanto en adquisición de nuevos equipos y sistemas de armas para incentivar la creatividad de la industria militar (es decir, aún cuando no tengan en sí una finalidad directa en la defensa que se supone que es la razón de ser del ejército, sino para que la industria militar innove) como en nuevas subvenciones y ayudas (a pesar de que la industria militar obtiene créditos constantes del Ministerio de Industria a interés cero, ayudas y subvenciones multimillonarias en los presupuestos dedicadas a la «innovación militar» y múltiples ayudas de las diferentes escalas de la administración: estado, autonomías y localidades).

Se nos insinúa que se trata de una industria de alto valor añadido, que da empleo a 400 empresas y unos 20.000 personas, como si esto fuera un sector intensivo en trabajo o altamente eficiente, cuando la realidad es que ni por el peso de su masa laboral ni por su eficiencia este sector resiste la menor comparación con otros de muy alto valor social.  Quizá el gráfico siguiente de una idea más adecuada de la relación industria militar / trabajo:

investigación en armamento y trabajo

No saca la conclusión principal de la desproporción entre lo que se fabrica, la magnitud del propio sector industrial y el altísimo beneficio (casi 8.000 millones de euros en 2014) que obtienen los pocos (pero muy selectos) dueños de esta industria:  es un beneficio no en términos país, como se insinúa, sino para esa especie de élite extractiva y despiadada que no tiene patria y que nos somete a todos.

Explica como una mera anécdota el hecho de que nuestra industria militar sea absolutamente chapucera y despilfarradora, como se demuestra por los constantes fallos en los aviones A400 (con sobrecostes ya considerables y tremendos fallos de diseño y montaje), helicópteros de combate de EADS, prototipos de los submarinos S80 (que han constado un sobrecoste de más de 2000 millones de euros sin que hasta la fecha se haya podido poner a flote ninguno de los submarinos aparentemente destinados a la venta internacional) y un largo etcétera que convierte esta industria en un dechado de defectos.

Llega a la conclusión de que es necesario un impulso público al sector para hacerlo crecer. Curiosamente, la conclusión de la periodista es la conclusión del propio sector y que únicamente le beneficia a éste y a sus intrincadas complicidades con la casta política en eso que se ha dado en llamar el complejo militar industrial.

Promover y mimar la industria militar es promover y mimar el enriquecimiento de una clase parasitaria a costa del sufrimiento de pueblos enteros a los que se venden armas made in Spain.

Promover este sector es engordar un gasto militar destinado a hacer del sistema de defensa un expositor de armas de cara a su venta y beneficio para unos pocos, mediante el intervencionismo militar, el negocio de la guerra, el constante trasiego de cargos militares a países como agentes comerciales de esta industria y el desarrollo de sistemas de armas que no son necesarias para la defensa.

Una política pública que quiera desarrollar lo mejor de nosotros debería preocuparse más bien por fabricar algo socialmente útil y que permita un desarrollo justo y un reparto de riqueza  tanto en el estado español como en los supuestos clientes de nuestras industrias. Precisamente algo que no puede conseguirse vendiendo armas a mansalva y generando deuda impagable e inmoral al erario público, sino reconvirtiendo el sector y redistribuyendo su riqueza para fines socialmente útiles y justos.

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¿Es beneficiosa la industria militar?

kitteh+pause

Eunoia Rasputin

Fuente: Infodefensa.

Ha señalado uno de los ministros más indeseables del gobierno de Rajoy la preferencia del gobierno por mimar la industria militar.  Lo ha hecho en su intervención ante el Congreso para pedir la convalidación de los multimillonarios créditos extrapresupuestarios otorgados pocos días antes de las elecciones locales por el Gobierno español a las industrias de la guerra.

Dice Montoro, el susodicho ministro, que la industria militar se lo merece todo porque permite al ejército tener el nivel de armas que necesita para «defendernos» (y nos preguntamos si no sería mejor tener el nivel de prestaciones sociales, de derechos básicos no laminados, de justicia e igualdad o de leyes anti abusos de la casta política y la banca para defendernos) y porque, además, la industria militar beneficia el empleo.

Esto lo dice con tanta seriedad que un alma cándida, no acostumbrada a las mentiras de este Rasputín de la mala política, puede llegar a creerse 1) que las armas esas son para defendernos y 2) que además generan empleo a mansalva.

Pero el propio ministro muerde el veneno de su mentira cuando, a continuación, nos informa del ingente número de puestos de trabajo que genera esta industria, que cifra en 20.000 personas.  A decir verdad, este sector está  muy por debajo de otros sectores menos perjudiciales, como por ejemplo la enseñanza (más de 200.000 personas), que encima vale para algo útil, los servicios sanitarios (sólo en la Comunidad de Madrid más de 80.000), o ya puestos en sectores más discutibles desde el punto de vista del desarrollo humano, la construcción que según los últimos datos del INEM ha creado en 2015  la cifra de 115.000 nuevos puestos de trabajo, el automóvil (que sólo en 2014 generó más de 25.000 nuevos empleos a sumar a los más de 100.000 anteriores), la siderurgia, etcétera).

De este modo, es mentira que el sector militar genere muchos puestos de trabajo y que sea un importante impacto en el mercado laboral. Donde tiene su fuerte este sector es en el hecho de tener muy concentrado el número de sus accionistas y muy elevados los ingresos que les enriquecen.

Vuelve el ministro a desenmascararse él sólo cuando afirma que además, lo importante del sector para el Estado es su alto valor exportador. Y aquí no es mentira lo que dice el ministro, sino rigurosa e inmoral verdad:  efectivamente, el sector vende mucho, muchísimo.  Y todo malo:  nuestros clientes principales son países en conflicto, lo que quiere decir que nuestra indeseable venta se aprovecha del mal ajeno para colocar armas con las que se matan otros.  España, por eso, privilegiando la industria militar no beneficia a la innovación ni el progreso social, sino los conflictos militares.  Un argumento obsceno que debería hacer temblar a un ministro tan religioso como Montoro.

El Ministro puso el colofón a la petición de que se ratificaran los créditos dados por el gobierno a las industrias militares de forma tan curiosa (es decir, fuera del presupuesto del estado, generando deuda y sin la mínima transparencia), dando una vez más muestra de esa mezcla de ignorancia prepotente y cinismo paleto de la que suele hacer gala, para afirmar que

«la crisis no puede convertirse en un argumento populista y demagógico para desatender un ámbito de actuación que afecta al presente y futuro de los ciudadanos»

Bien mirada, la frase tan lapidaria es aplicable a cualquier pretensión despilfarradora del Gobierno. Si alguien dice que es un gasto innecesario o a favor de unos pocos, puede decir Don Montoro, casi sin despeinarse, la crisis no puede convertirse en un argumento populista y demagógico para desatender un ámbito de actuación que afecta al presente y futuro de los ciudadanos» y quedarse tan fresco creyendo que ha dicho algo en realidad, pues el hombre es además experto no sólo en bravuconadas, sino en hablar sin decir nada, que es un mérito de políticos apolillados.

Salvo que, en este caso, el argumento contra el gasto militar ni es populista ni es demagógico, sino la expresión de un análisis de lo indeseable e inmoral de dicho tipo de gasto. Y, por otra parte, desatender el gasto militar afecta, efectivamente, al ciudadano, pero para bien, no para mal, porque lo que no se gaste en armas se puede gastar en cosas útiles para las mayorías (tal vez no para los intereses que defiende el Ministro y la élite extractiva).

Debió ser tan impresentable el argumento del Ministro que hasta otro representante de la élite extractiva, el diputado socialista López Garrido, le recordó que el PP lleva toda la legislatura intentando engañar al Parlamento ocultando el gasto militar en partidas fuera del presupuesto, como los organismos autónomos militares, los pagos a la industria militar, las ayudas que ofrece el ministerio de industria a ésta o los pagos fuera de presupuesto de las operaciones militares en el exterior.

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La mala calidad de la industria militar ahora en el A400M, avión de transporte militar

Imagen de Tomasz Dunn

Fuente:  El Economista.

El presidente de Airbus España, Domingo Ureña, ha sido sustituido por Fernando Alonso debido a:

los problemas en el A400M, cuyo ensamblaje final se realiza en la planta de Sevilla, se detectaron hace unos dos o tres años y están relacionados con la capacidad militar del avión y a su imposibilidad de hacer frente a determinadas misiones, si bien no ha ofrecido más detalles al respecto.

Gerwert (presidente de Airbus) ha indicado que estos problemas se identificaron durante las pruebas de vuelo y que se advirtió de ello a los proveedores de los componentes del avión para que corrijan los posibles fallos. Eso sí, ha dejado claro que, a pesar de esto, sigue considerando al A400M como «el mejor avión de transporte estratégico de su clase».

Es decir, el A400M funciona mal pero no nos dicen las razones.  Nos comentan que están trabajando para solucionarlo pero el fallo lleva sin solución desde hace 3 años.

Además, nos dicen que se van a seguir vendiendo

Gerwert ha lamentado los problemas surgidos porque, según ha remarcado, Airbus DS no ha cumplido el «compromiso» adquirido, razón por la cual no ha podido precisar cuántas unidades de este avión se podrán entregar este año, aunque ha dejado claro que serán más que en 2014.

Lo cual nos parece una irresponsabilidad que puede dar lugar a accidentes y/o a demandas judiciales por el incumplimiento del contrato en cuanto a las calidades firmadas.

Estas malas prácticas de la industria militar se repiten demasiado, a los problemas del A400M hay que unir, por ejemplo:

Nuevos datos para el despilfarro de la industria militar.

¿No merecen todos estos fallos en los programas señeros del militarismo español que paremos un poco el carro y nos concentremos en hacer una auditoría seria sobre su funcionamiento y un debate ético sobre la bondad de la industria militar?

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Las pérdidas de la SEPI y las pérdidas de la industria militar acabarán repercutiendo en los presupuestos generales

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Gervasio Varela

Fuente: infodendesa.

Si hace poco comentábamos el tono triunfalista del Presidente de la SEPI explicando que no necesitarán dinero de los presupuestos generales del Estado para su financiación, ahora leemos, con algo más de preocupación, el anuncio de que no todo va tan bien como dijeron

La SEPI tiene cuantiosas pérdidas y durante el primer semestre de 2014, en vez de los beneficios previstos, sus previsiones se vinieron abajo con pérdidas que ya acumulan en conjunto (ingresos menos gastos) los 22 millones de euros a sumar a las pérdidas de años anteiores.

Los principales agujeros de SEPI son tres:

  • Los 131 millones de euros por el agujero de RTVE ( y en este caso es llamativo conocer que el propio Ministerio de Hacienda va a poner un pastón de lso presupuestos generales del estado para los ERE de RTVE)
  • Las deudas acumuladas por el plan de empresa 2013-2018 de Hunosa.
  • El agujero de Navantia, aún inmenso a pesar de las «perspectivas» de negocio abiertas por el cambio de política del MInisterio de Defensa a su actual papel de agente comercial de la industria militar y de impulsor a lo loco de la compra de armas inútiles por parte del ejército español.

Navantia lleva acumulando pérdidas desde 2008. En 2013 su resultado negativo fue de más de 57 millones de euros (y la deuda acumulada de 169 millones desde 2008), poca cosa comparado con los 78,2 del año 2012, si tenemos en cuenta que también en 2011 tuvo pérdidas. esta vez de 43,2 millones de euros y en 2010 de 46 millones de euros.

Este año, 2014, las previsiones de pérdidas serán de unos 20 millones, según dicen, y eso teniendo en cuenta el auxilio que le ha supuesto a esta empresa la entrega de ingentes cantidades para acabar de hacer el sunbmarino que diseñó defectuosamente y por los otros encargos de la armada por importe superior a 195 millones de euros, o que el Ministro de Defensa también le ha encargado la realización de dos BAM más por importe de más de 333 millones de euros.

A pesar del esfuerzo del gobierno por encubrir las pérdidas de Navantia con estos pedidos y transferencias económicos, lo cierto es que los portavoces sindicales no ven clara la viabilidad de la empresa militar y critican abiertamente esta política: Así, el portavoz ferrolano de los trabajadores declaró en septiembre de este mismo año

«realizaremos un llamamiento al Gobierno para que no ocurra lo mismo que con los gaseros y encarrile a Iberdrola a construir en los astilleros españoles». Además, insistió en la necesidad de que se logre con urgencias nuevos encargos para evitar que se produzcan situaciones financieras como en el 2013, cuando la propia SEPI anunció que Navantia requeriría ayuda externa.

Teniendo en cuenta todos estos datos, parece evidente que Navantia es un lastre y que la SEPI; antes o después, tendrá que pedir dinero de los presupuestos generales del estado para abordar el desaguisado en el que nos está metiendo el Gobierno con su inútil empeño de privilegiar una industria militar excesiva, que sólo favorece a unos pocos y que está generando una verdadera burbuja de deuda militar impagable.

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¿Cómo justifica el Ministerio de Defensa español la adquisición de nuevos programas de armas que no se necesitan para la defensa? Para mantener una industria militar potente y altamente exportadora

Sanganguey

por Juan Felipe Rubio

Fuente: Defensa.com

Es muy llamativo comprobar las razones que, según el Ministerio de Defensa, han llevado a Defensa a endeudarnos en más de 30.000 millones de euros en programas de armamento, y le llevan a hora a una segunda vuelta de tuerca, con un segundo ciclo de compra masiva de armas que no necesitamos.

Dice el Secretario de Estado de Defensa en sus explicaciones al Parlamento el pasado lunes 3 de octubre donde explicó los presupuestos de defensa:

Ante la ausencia continuada de nuevas inversiones, las capacidades de la defensa no se están pudiendo modernizar al nivel requerido y la industria española de defensa está perdiendo su posicionamiento tecnológico, haciéndose más vulnerable ante adquisiciones por parte de grandes empresas extranjeras”

Hagamos un alto en esta explicación: Según parece, hay que engrasar con contratos suculentos al sector industrial militar español para que no pierda su posicionamiento tecnológico ni se haga vulnerable ante las adquisiciones tecnológicas de las empresas extranjeras.

Naturalmente, como todo lo militar, el lenguaje que usan es la mar de complicado, pero traducido al castellano quiere decir que Defensa dota de mucho dinero a la industria militar para que sea competitiva frente a sus adversarios.¿Y para qué necesita ser competitiva? Para vender más armas a troche y moche (España es la séptima vendedora mundial de armas y no quiere  perder este puesto privilegiado). ¿Y para qué vender tantas armas, si con ello aumenta el riesgo de generar más conflictos? Pues para poder adquirir armas más sofisticadas. ¿Y para qué queremos adquirir armas sofisticadas que no vamos a usar ni necesitamos? Para potenciar a la industria militar y que pueda vender más armas.

Osea, un círculo vicioso que convierte definitivamente al Ministerio de defensa en el promotor de la venta de armas como su mejor política pública.

Ya lo ven: necesitamos una política pública que nos haga vender armas para ser alguien en el mundo: nuestra política de defensa es la política de la venta de armas, lo cual no nos granjeará mucha seguridad, pero dará mucho beneficio a los vendedores de armas y sus ministros auxiliares.

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Otra chapuza de la industria militar: los Eurofighter

Imagen de Comrade Foot

Fuente:  Infodefensa.

Tras el descalabro tecnológico, económico y de prestigio que ha supuesto para la industria militar española y para la Marca España en particular el sobrepeso y la mala gestión que Navantia ha hecho en el proyecto multimillonario del submarino S-80, ahora resulta que la empresa Airbus, en la cual participan Alemania, Italia, Reino Unido y España, ha anunciado ahora que hay fallos en la parte trasera del fuselaje del avión de combate Eurofighter.

La cosa parece ser grave porque:

el Ministerio de Defensa germano justifica su decisión de detener eventualmente el suministro de estos cazas para “evitar cualquier inconveniente y estimar las acciones legales” que podrían emprender.

Aunque más tarde informan que sólo es un problema de rebabas:

Según se ha informado, el fallo se debe a unas rebabas que no han sido eliminadas de unos agujeros taladrados en la parte trasera del fuselaje del avión, en una parte de cuya construcción se encarga BAE Systems. El problema fue descubierto a principios de años durante un programa de mejora de la calidad de la fabricación de los componentes del avión.

Alberto Gutiérrez, consejero delegado de Eurofighter (empresa conjunta en la que participan Bae Systems (Reino Unido), Airbus Defense and Space (Alemania, Francia y España) y Alenia Aermacchi (Italia), ha querido “dejar claro que este problema no afecta a la seguridad de vuelo”, ni tampoco “limita las operaciones de la flota”.

Por otro lado, hace poco informábamos de que también había problemas con los NH-90, helicópteros de combate, en concreto, problemas de corrosión y desgaste que hicieron que Holanda se negase a recibir más pedido hasta que no se solucionasen.

Y, para colmo, los males de la industria militar patria nos vienen de antiguo porque los antiguos CETME, otrora orgullo patrio, y que resultaron de una calidad pésima, ahora sólo valen para estar en stock y regalarlos (25.000) a la lucha contra Estado Islámico.

Conclusión.

Nos gastamos una millonada de € en subvencionar a la industria militar con préstamos a interés 0 y ellos se convierten en industria acomodaticia y malcriada, investigan mal, innovan peor y desarrolla sus artefactos con problemas de calidad, corrosión, desgaste, dificultades de uso y rebabas.

Y ante ello, la reacción de nuestros gobiernos del PP-PSOE es seguir manteniendo los errores y dar más pasta a la industria (incompetente) militar.

¿Cuándo habrá un partido que apueste por la conversión de la industria militar hacia industria socialmente útil?¿Cuándo los trabajadores más conscientes de este sector exigirán trabajo decente y fabricación digna de algo util?  ¿Cuándo harán campaña por ello los sindicatos supuestamente internacionalistas y de valores solidarios y los trabajadores?

Parece que aún nos tendremos que arruinar más y aguantar más ineficacia de la industria militar.

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La industria militar presentará proyectos a las convocatorias de I+D+i de carácter civil

Rafael Anderson Gonzales

Fuente: Infodefensa

Uno de los cauces de financiación escondida del abultado gasto militar español es la existencia de dos partidas destinadas a la investigación y desarrollo militar, que se encuentra en los programas 422B y 465 B  de los presupuestos generales del Estado en el apartado del Ministerio de Industria, que este ejercicio de 2014 presupuestaron unas ayudas a la Defensa de 343,91 millones de euros.

Ahora nos acabamos de enterar de otro medio de financiación del que no teníamos noticia concreta, que son las subvenciones de I+D+i que publica el Ministerio de Economía y Competitividad, las cuales incluyen también a los sectores de defensa y seguridad.

En concreto el Ministerio de Economía y competitividad acaba de abrir tres subvenciones, a las que pueden optar las industrias militares:

  1. I+D+i «excelencia», dotada con 125,5 millones de euros (BOE de 8 de agosto de 2014)
  2. I+D+i «retos de investigación», que cuenta con 244 millones de euros (BOE  del 8 de agosto de 2014)
  3. I+D+i jóvenes investigadores, con 20´5 millones de euros

En estas tres convocatorias, según informa Infodefensa, se incluyen proyectos en el área de la seguridad y defensa, a los que pueden optar también los militares. Esto constituye una vía de financiación por la puerta de atrás de las industrias militares españolas y del gasto militar español.

De esta modalidad de subvenciones podemos decir otra cosa más: si en las subvenciones «civiles» de I+D+i se permite concurrir a los militares y las industrias militares, el porcentaje de I+D+i que destina el estado a proyectos civiles no es el que nos dicen, sino el que nos dicen menos lo que se lleva la industria militar, lo que equivale a decir que una gran parte del presupuesto de I+D+i del estado español es de índole militar, en detrimento de la investigación de calidad y de los verdaderos proyectos científicos.

Pero tranquilos, que la Comisión de Defensa del Parlamento Español no protestará por este tipo de cosas. Son capaces de pedir la comparecencia del Ministro de Defensa para explicar el alijo de droga encontrado en un barco militar, pero de preguntar sobre cosas de más calado por su carácter estructural, por ejemplo por la I+D+i militar o del espectacular aumento del gasto militar por medio de un crédito extraordinario dado en agosto al ejército de más de 1.300 millones de euros, de eso no preguntan nada o casi nada

Esperaremos a la resolución de las convocatorias para dar difusión del pellizco que se lleva el militarismo en esta partida encubierta de gasto militar y para dar a conocer las empresas que son «apoyadas» en este proceso.

¿Será éste el medio de que paguemos entre todos los desaguisados de Navantia, por ejemplo, con el submarino con sobrepeso diseñado para el ministerio de defensa español?, ¿Será el precio a pagar a EADS por la participación del estado español en su accionariado?

Tal vez en breve lo podremos contestar.

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La ineptitud de la industria militar española

Imagen de Juanky Pamiés Alcubilla

Combinamos hoy un par de noticias que ya hemos venido tratando por separado:

Se da, además, la paradoja de que en la última de estas visitas lo que se quería vender eran armas a los países del Golfo Pérsico, donde se iba a presumir del músculo tecnológico de nuestra industria militar.

Esta es nuestra sobrevalorada industria militar:  ineficaz y chapucera. Y para colmo, falta de ética.

¿Cuáles son las soluciones?  Por un lado (Navantia), nos va a costar 700 millones de € más.  Nadie dimite, nadie se siente aludido por lo fallos.  La única solución es recurrir a una empresa estadounidense que ha de pedir permiso al Pentágono para ayudarnos (lógicamente a precios astronómicos).

Por otro lado (aviones), la única salida que se ve es que se compren más aviones.  Nuevos. Y ya lo ha dicho Morenés: los deberemos pagar entre todos porque a Defensa no le llega el dinero.

Por último, hemos de recordar que la industria militar es el único sector empresarial que recibe créditos del Estado al 0 % de interés para fabricar las armas que matarán allende nuestras fronteras.  Además, los «préstamos» o adelantos no los financia el Ministerio de Defensa, principal interesado, sino que se lo ha adelantado el Ministerio de Industria con lo que, a costa de todos los demás, se militariza una grandísima parte de la I+D+i española.

Por cierto, también se está hablando en los círculos próximos al girapuertas Morenés de que para ayudar a la tan necesitada industria militar, lo oportuno sería no pedirles a las industrias militares la devolución del dinero que ya les adelantamos (más de 15.000 millones de euros).

La industria militar española es el ejemplo máximo de ineficacia y de falta de ética.  ¿Por qué la financiamos con nuestros impuestos?  Haz objeción fiscal al gasto militar y exige cambios drásticos en las políticas de defensa.

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