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La incongruencia de Kichi, otra vez, con Navantia militar

Otra vez Kichi y Navantia, Navantia y Kichi.  Y, de nuevo, el edil gaditano encastillándose en una postura política que no es solidaria y no es propositiva.

Por ello recuperamos un artículo antiguo (22-2-16), pero que nos parece que sigue siendo de actualidad:

Fuente:  Andalucía Información.

La noticia:

Hablamos del contrato que estaría a punto de cerrarse entre Navantia y Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas, lo que generaría carga de trabajo para cinco años en los astilleros de la Bahía, tal y como indicó el presidente del comité de empresa de Navantia San Fernando, Jesús Peralta.

El contrato asciende casi a 3.000 millones de euros, va a dar empleo a unas 10.000 familias, entre directo e indirecto, y “vamos a tener a cerca de 1.000 personas viviendo con sus familias aquí en la Bahía”, indicaba el sindicalista antes de indicar que le preocupaba la postura de Podemos en este asunto, pues junto con algunas ONG, estaba en contra de construir buques de guerra para un país que precisamente no es conocido por respetar los Derechos Humanos.

De hecho, Peralta dijo que los trabajadores habían hablado con los alcaldes de Podemos en Cádiz y Puerto Real para que instarán “a su jefe”, Pablo Iglesias, a que “se calle” porque con su oposición “va a joder a más de diez mil familias” gaditanas

Y las declaraciones de Kichi:

“por si alguien tenía alguna duda, este equipo de Gobierno da su apoyo a cualquier iniciativa que aumente la carga de trabajo en los astilleros de la Bahía de Cádiz”.

“Que no quepa la menor duda sobre nuestro apoyo a los astilleros de la Bahía de Cádiz”, afirmó para añadir que muestra su “respaldo y apoyo” a las negociaciones que la SEPI y la dirección de Navantia “están desarrollando para que el contrato de las corbetas se firme de la manera más inmediata posible”.

Eso sí, puntualizó, “eso no quita para que también cuestionemos la revisión de los compromisos en materia de diplomacia internacional con otros países como por ejemplo, con Arabia Saudí” y es que “sería conveniente que España instase a Arabia Saudí a que respete los Derechos Humanos”.

Por otro lado, el alcalde asegura que contratos como el de las corbetas “no son suficientes para enfrentar la difícil situación que atraviesa el empleo en la Bahía de Cádiz”, incidiendo en que el Gobierno de España “debe garantizar que llegue, no sólo del sector militar, sino también del civil, carga de trabajo sostenible para los astilleros de la Bahía de Cádiz”.
Por último, el regidor gaditano reclama que se ponga en marcha un Plan Estratégico para el Sector Naval, ausente en la última década, que renueve las inversiones y las plantillas en este sector.

Querido Kichi:

Somos conocedores de que en el año escaso que llevas de alcalde ha habido mejoras sustanciales en la ciudad, a pesar de los muchos palos que os han puesto en las ruedas otros actores políticos.  Sabemos que se ha bajado la deuda de Cádiz en más de 10 millones de €, que se ha implementado el programa de alimentación urgente para escolares, que ya no hay listas de espera en servicios sociales, que habéis aprobado un bono social para la electricidad de muchas familias pobres (y que estáis gestionando otro bono para el agua), sabemos que habéis fomentado la cultura participativa en el ayuntamiento.  Todo ello nos alegra y por ello te felicitamos.  Pero, ciertamente teníamos esperanzas, dada tu trayectoria, en que tu llegada a la alcaldía de Cádiz sirviera para bajar el nivel de militarización que sufre la ciudad y la comarca.

Cádiz es un ejemplo palmario de que el monocultivo militar no es bueno económicamente para ninguna región porque:

  • se convierte en la única alternativa de empleo y de inversión
  • éticamente es reprobable al cien por cien
  • vuelve dependiente a la población y a sus políticos de los inestables ciclos de venta de armas o de las guerras que se están preparando

Nosotros particularmente teníamos las expectativas abiertas porque nos habían hablado muy bien de ti como persona y de tu compromiso político.

Al principio de tu mandato nos sorprendió que recibieras institucionalmente a militares de alta graduación que recalaban en Cádiz, pero bueno, era el inicio y, en parte, eran asuntos menores.

Sin embargo este apoyo a la SEPI y a Navantia para fabricar corbetas, buques de guerra de la clase Avante 2200, corbetas destinadas a un país criminal que las emplerá, como se está viendo, en su lucha expansiva y por el control regional de una de las zonas más sensibles del planeta, este apoyo es un verdadero baño de realidad.  Parece que optas por ser uno más, uno de ellos, uno de los que callan ante el atropello del militarismo y prefiere el cálculo electoral a la dignidad.

Leemos los resultados de las votaciones de la Diputación de Cádiz y en el punto 20 no deja de sorprendernos la casi unanimidad:  a favor de fabricar las corbetas para Arabia votaron  PP, PSOE, IU, PC (Por Cádiz sí se puede) y PA (Grupo Andalucista).  Sólo se abstuvo GJ (Ganemos Jeréz) por sus recelos antes las prácticas de Arabia Saudí contra los Derechos Humanos.

El diputado de Grandes Sectores Estratégicos, José María Román, ha explicado que la defensa del empleo debe prevalecer sin que ninguna otra cuestión, que podría tratarse en un punto aparte, enturbie el consenso sobre este tema. En este sentido ha argumentado su rechazo a una enmienda del Grupo Por Cádiz Sí se Puede, que pedía una manifestación explícita de defensa de los Derechos Humanos y contra el terrorismo, no por cuestiones de fondo, sino porque se trataba de un acuerdo que quiere manifestar un mensaje rotundo e inequívoco en favor de la búsqueda de carga de trabajo, ante el enorme índice de desempleo de la provincia y la Bahía de Cádiz en particular.

El drama del empleo en Cádiz es indignante. En eso no podemos sino estar de acuerdo. Buscar salidas urgentes, inmediatas, a ese drama es, no cabe duda, la labor política más importante y no sólo cuestión de palabras. Pero el trabajo en Cádiz asociado a la fabricación de armas condena a Cádiz a la dependencia, a la precariedad laboral, a la insostenibilidad. Y ese es el problema que, al parecer, nadie quiere abordar.

Son varias las consideraciones que te queremos comentar desde el punto de vista pacifista:

  • Apoyo total al militarismo.  Parece, por tus declaraciones en facebook que el apoyo no tiene medias tintas, ni matizaciones.  No es que hayas dicho que no hay más remedio, que te ves obligado, que en el futuro procurarás que sea de otra manera.  Has dado todo tu apoyo inequívoco y sin matices.  Impresionante. Y así hemos capturado tu declaración en las redes:

kichi navantia subrayado

  • Todo para nada.  El contrato no es suficiente para enfrentar la difícil situación del empleo en la zona.  El actual contrato militar es un parche temporal que no va a solucionar los problemas de la zona.  Sin embargo, sí los va a enquistar:  Cádiz va a ser durante más años dependiente de los militar, como lo ha sido desde hace mucho.  La misma perspectiva vital penosa, dependiente, azarosa. Y esto, desde la responsabilidad de un político que viene a romper las dinámicas nefastas provocadas por el PP y el PSOE debería explicarlo claramente a la sociedad, incluso enfrentándose a los interesados grupos de presión que pujan por el interés militarista.
  • ¿Renunciamos a la ética?  Fomentar la venta de armas no es neutro, no es aséptico, tiene consecuencias.  Refleja falta de ética política porque fomenta la violencia directa, estructural y cultural.  Supone que un edil que quiere cambiar las situaciones de injusticia de su ciudad mira para otro lado si se promueve la violencia estructural en otros países que no respetan los derechos humanos, las relaciones internacionales militarizadas.  Eso es asumir el núcleo de las convicciones políticas del capitalismo:  lo importante es que ‘nosotros’ estemos bien, aunque sea explotando a los demás.
  • La compañía.   ¿No es sospechoso votar con PP y PSOE?  ¿Acaso son casta en todo menos en la cuestión de Defensa?  Votar con el PP y con el PSOE en cuestiones de Defensa es dar el primer paso para acabar asumiendo que la política de Defensa es intocable, incuestionable, no debatible.  Supone asumir el núcleo de la ideología en cuestiones de Defensa del PPPSOE, la política de Defensa es una Política de Estado y, por lo tanto, es conservadora, opaca, promotora de violencia, exportadora de armas, consolidadora del militarismo y de la OTAN.  Sobre todo, y esto es lo peor, supone asumir que no hay alternativa.
  • ¿Apoyar a Navantia?  Si la decisión es apoyar a una empresa que investiga para acabar desarrollando un submarino, el S-80, que se hunde pero no es capaz de flotar, la decisión no tiene muy buena pinta.  ¿Quién ha dimitido por una gestión tan desastrosa, y que le ha costado a los impuestos de todos un sobrecoste multimillonario, quién es el responsable?  Se está apoyando a una empresa antieconómica, que necesita sucesivas subvenciones del Estado para sobrevivir, que necesita apoyo institucional para vender su producto principal (naves de guerra) y con una gestión nefasta y unos responsables incapaces pero irresponsables.
  • ¿El empleo lo es todo?  ¿Aunque fomente a dictadores, aunque fomente la guerra?  Ya no importa nada:  empleo a cualquier precio, cualquier oferta es buena.  Seguramente contestarás que no.  Seguro que no aceptarías un vertedero de residuos nucleares en Cádiz, ni que cualquier corrupto hiciese un casino por mucho empleo que se crease. Seguro que estás de acuerdo, por ejemplo, con el ayuntamiento de Pontevedra que quiere quitar una industria papelera de allí, a pesar de que da empleo ¿Por qué no se mantiene la coherencia en lo antimilitar?
  • Empleo digno. Es muy fuerte que Cádiz tenga un 40% de paro.  Terrible, pero también es muy fuerte que la forma de trabajar en Cádiz sea fabricar armas. Y es más fuerte todavía conocer que es precisamente la dependencia que genera ese monocultivo militar el que provoca dependencia y quiebra la posibilidad de alternativas sostenibles de empleo. Exigimos trabajos dignos en horario, en conciliación familiar, en que no haya grandes diferencias salariales entre los directivos y los trabajadores de base.  ¿No exigimos que la producción sea, también, ética, pacífica, coherente, sostenible?
  • Empleo solidario.  ¿Solidario fabricar armas?  Antes bien es antiecológico, antieconómico, un despilfarro, inhumano, el colmo de la insolidaridad porque las armas sólo hace más fuertes a las elites económicas y políticas, no a la gente de base. Si con alguien es solidario apoyar a las industrias militares es con las industrias militares, pero se da el caso de que éstas son, precisamente, insolidarias con la lucha de los hombres y mujeres por la dignidad y la justicia. Hay que elegir bien las solidaridades y los amigos y aliados, no sea que acabemos siendo lo que empezamos deplorando y nos arrastremos por la vida como tantos patéticos e instalados sujetos que todos conocemos que nos hablan de sus batallitas de compromiso que, hace tanto y de forma tan escandalosa, abandonaron.
  • La peor apuesta para generar empleo.  Como se muestra en la siguiente imagen, con un millón de dólares se crean 8.555 empleos en lo militar, pero con los mismos destinados a otros fines, se crearían 10.779 en consumo personal, 12.804 en construcción, 12.883 en salud, 17.687 en educación y 19.795 empleos en el transporte público.  ¿Por qué apostar por lo menos productivo para paliar el problema de desempleo? ¿No es más sensato reclamar y con fuerza un cambio desde ya de las prioridades, de las inversiones públicas, de los objetivos de las empresas, etc. hacia sectores sostenibles y alternativos a lo militar?

investigación en armamento y trabajo

  • El círculo vicioso de la dependencia militar.  Cádiz siempre ha sido dependiente de lo militar, con esta decisión lo seguirá siendo y dará un nuevo giro de tuerca.  Esta decisión de apoyo militarista es pan (migajas) para hoy y hambre para mañana.  No se arregla ningún problema de desarrollo sostenible de Cádiz, se ahonda en el problema. Debería saber el alcalde de Cádiz que la producción de armas está sometida a ciclos de rearme y distensión y al fomento de las guerras y conflictos por parte de los grandes centros de decisión mundial. Estos ciclos necesitan de fases expansivas y de producción y otras de parón. Condicionar el futuro de Cádiz al capricho de la venta de armas es asociarlo de forma inconsciente a los ciclos del militarismo, condenar el trabajo a su precaria situación. ¿Cádiz tiene la mala calidad de trabajo porque tiene pocos pedidos militares o porque el militarismo precariza su mercado laboral? ¿Navantia es la solución o es más bien el problema?
  • La corresponsabilidad.  Defender el empleo de Cádiz de la manera en que lo has hecho, las declaraciones que has hecho, Kichi, te hacen corresponsable de la política de defensa militarista y violenta que practican PSOE y PP.  También del sostenimiento militar de la dictadura Saudí.
  •   No se han hecho los deberes.  ¿Cómo se puede romper con este círculo vicioso y violento?, ¿cómo para que no suceda de nuevo?  Porque esta situación era previsible. Cada poco tiempo, los intereses conjuntos de la empresa Navantia, de las empresas militares, de los partidos promilitaristas que apoyan sus intereses, de sus grupos mediáticos de apoyo y de la cúpula sindical instalada en sus viejos dogmas, se conjuntan para presionar, para exigir más carga de trabajo en armas, para hacer creer que su interés es el de todos, para conseguir el objetivo lucrativo que persiguen. Por tanto, que ahora iban a plantear lo de siempre, que iban a presionar a los alcaldes que dicen representar otro sentir, era evidente y el no tener respuesta y plegarse a las exigencias supone no tener hechos los deberes. Y parece que la visión ha sido muy cortoplacista, nada de prever el medio y largo plazo ¿Qué alternativas se han barajado?  ¿Qué planes se han desarrollado para evitar el marrón político que supone vender armas a una dictadura?  ¿Qué planes hay para evitar la perpetua dependencia de la inversión militar?  Parece que ninguno. Sencillamente, te has dejado vencer (esperamos que aún no convencer) por los lobbys de presión militar. Ahora te consideran uno de ellos.
  • Es imprescindible la crítica a lo militar desde las institudiones.  No es cierto que Cádiz entero aspire a la carga militar de trabajo. De hecho no todo el mundo votó a favor de la apuesta militarista. Es cierto que el bloque que se adscribió a las tesis del partido tácito militarista (PSOE, PP; IU, Por Cádiz SI se Puede, PA) fue mayoritario, pero el hecho de que hubiera un voto diferente implica que sí había otras posibilidades, al menos de mostrar no un apoyo incondicional, sino una apuesta por alternativas, un apoyo en su caso más matizado…  Pero, más allá, de los grupos políticos, es que son muchas las ONG y entidades que no apuestan por Navantia y la militarización de Cádiz. De hecho, el propio Presidente del Comité de Empresa de Navantia, uno de los grupos de presión más importantes de la Bahía, presionaba a Podemos para que  no se alineara con las ONG contra los contratos militares. Tampoco los pacifistas de Cádiz están por la labor de apoyar tan incondicionalmente la carga de trabajo militar para Cádiz como alternativa de trabajo decente.

Para acabar, Kichi, ¿es posible encontrar alternativas?

La desmilitarización de zonas dependientes del monocultivo militar no es nueva en Europa: Los programas KONVER y TACIS, promovidos por la Comisión Europea  a petición del Parlamento Europeo, permitió invertir importantes cantidades económicas a partir de 1993 en regiones fuertemente afectadas por el monocultivo militar en Italia, Francia, España y Alemania (tras la reunificación). Otro programa de la misma comisión, el llamado Programa TACIS promovió similares inversiones en las regiones fuertemente militarizadas de diversos estados de la extinta URSS.

De este modo, tanto el enfoque pro desmilitarización de zonas afectas al monocultivo militar como recursos para ello no son algo extraño en Europa, sino que existen antecedentes.  Hay muchos ejemplos de reconversión de la industria militar, de mayor y menor calado, son dignos de estudio y vendrían muy bien a Cádiz.

También hay algunos diseños sobre el camino de tránsito desde esta sociedad tan militarizada y violenta hacia otra sociedad pacífica, solidaria y noviolenta.  El concepto se llama transarme y no es un irrealizable.  Sobre él se puede leer en “Política noviolenta y lucha socia. Alterantiva noviolenta a la defensa militar”.

Por otra parte, también los Presupuestos Generales del Estado contemplan partidas para el desarrollo económico sostenible de regiones en declive industrial. Dichos fondos estatales, desde una reivindicación bien organizada, pueden reclamarse para una profunda reconversión hacia la sostenibilidad del empleo de calidad y justo en las grandes dependientes militares españolas con alto índice de paro asociado, Cádiz y Ferrol. Asombra no ver estas reclamaciones, al menos como matización, en las reivindicaciones del Alcalde alternativo de Cádiz. ¿Desconocimiento, desinterés, entrega a los intereses del militarismo?

En tercer lugar, las críticas a Navantia como empresa son muchísimas:  estaría encabezando cualquier lista de las principales empresas españolas donde hacer una auditoría seria y rigurosa.  La empresa pública Navantia arrastra una deuda espectacular, fruto de la falta de perspectiva real a medio y largo plazo, la evidentemente nefasta gestión y lo catastrófico de su producción fallida. Esta deuda, a la larga, es sufragada de forma indirecta por parte de toda la sociedad por la vía tanto del esfuerzo de las autoridades para conseguir nuevos contratos de armas (viajes del Ministro de Defensa y del propio Rey incluidos), como porque el agujero acaba siendo pagado por SEPI con cargo a los beneficios de otras de sus empresas o por el Estado por medio de aportaciones económicas, subvenciones y créditos a interés cero. Todo este esfuerzo destinado a la producción de armas se estima en varios cientos de millones cada año. La reversión de tal esfuerzo en términos políticos y económicos a los parados de Cádiz y a generar nuevos nichos de empleo decente, sencillamente, podrían paliar transitoriamente la situación regional hasta la consolidación de otras alternativas. Ni se ha visto al rey y a la pléyade de políticos corifeos del militarismo reivindicando una viabilidad alternativa para Cádiz, ni parece que sea interés de todos estos señores impulsar con tanto ahínco el trabajo de los gaditanos como la posición de España como séptima potencia en venta de armas del mundo.

Reivindicar desde ya la reconversión del sector naval de Cádiz y de Navantia hacia una producción diferente podría, igualmente, formar parte de la agenda política alternativa. ¿No cabe producir con la tecnología disponible otros ingenios por ejemplo enfocados hacia las energías limpias, o hacia el uso de la sofisticada tecnología en usos civiles que posicionaran a Cádiz de manera alternativa? De hecho Navantia tiene una línea de investigación en los sectores eólico y marino. ¿Puede potenciarse ésta en detrimento de la producción sucia de armas? ¿No apuesta Cádiz por un cambio hacia un modelo energético ética y ecológicamente sostenible que saque a la provincia de la postración? ¿No puede ser este el camino?

El militarismo en Cádiz es brutal también en lo territorial. Cádiz cuenta con más de 68.938.237,56 metros cuadrados de patrimonio militar (según los datos de patrimonio que, como se sabe, no contemplan el total del que tiene el militarismo), sin contar con el de Navantia. Sin embargo lo militar y sus industrias no pagan impuestos ni tasas a los municipios, están exentos. ¿No existe aquí una fuente ya sea para la reconversión de estos terrenos e instalaciones que no usan hacia fines útiles o planes de choque que ayuden a la población?  ¿No sería la exigencia de que paguen un apoyo a políticas de empleo, en este proceso de transición al cambio de modelo que Kichi ha prometido tantas veces, para Cádiz?

Entre la resignación fatalista y el escapismo que todo lo niega, caben caminos para revertir la injusta situación de paro de Cádiz, fruto de una historia de postraciones e intereses, donde la propia dependencia del monocultivo militar actúa no como solución, sino como generador de dependencia.

Pero esos caminos pasan por proponer y llevar a cabo políticas activas y por mostrar el camino de transarme que nos lleve a la superación de la dependencia.

Y en esto, querido Kichi, ni siquiera te has alineado en la propuesta de cambio.

Falta diálogo con los pacifistas.  Falta estudiar y comprender sus propuestas, sus alternativas, falta trabajo común con ellos, que también son parte de la izquierda y de la alternativa a esta sociedad de opresión.

Un saludo, compañero.

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Moción contra el gasto militar en la Comisión de Defensa

17.10.2013+Acto+de+apoyo+a+ecograf%C3%ADas+antes+de+abortar

PROFotero

Fuente: Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados

En las acartonadas sesiones de la Comisión de Defensa se ha producido un hecho insólito, o casi, aunque debería formar parte de la normalidad más absoluta: un grupo parlamentario se ha atrevido a denunciar el gasto militar español y a preguntar y exigir su reducción drástica.

1) La intervención de ERC

La intervención de la Diputada Surra Spadea, en la Comisión de Defensa explicaba, entre otras cosas, que

El gasto militar español es el triple de lo que se presupuesta en el Ministerio de Defensa, porque el Ministerio de Defensa no contempla todo el gasto militar que está repartido en otros ministerios, como los de Educación, Interior, Sanidad e Industria. Según los cálculos del Centro Delàs de Estudios por la Paz, asciende a más de 17.465 millones de euros, lo que significa un gasto de casi 50 millones de euros al día. Según el colectivo Utopía Contagiosa, que hace unas proyecciones ante la opacidad en el gasto militar, el gasto militar total asciende a unos 24.500 millones o, en otras palabras, el gasto militar le cuesta a cada contribuyente más de 60 euros al día. Pero, al parecer, estos 50 millones de euros al día no son suficientes para pagar las ambiciones armamentísticas del Ejército español, ya que arrastramos una deuda de más de 30.000 millones de euros o, dicho en otras palabras, cada contribuyente debe 15.000 euros en gasto militar. En definitiva, el Ejército español ha vivido por encima de sus posibilidades, en concreto, 30.000 millones por encima, que son los que nos hemos gastado gracias a las puertas giratorias del ministro Morenés. Y luego, esta vergüenza de Gobierno pretende hacernos creer que somos nosotros, los ciudadanos, quienes hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que, en consecuencia, estábamos obligados a recortar nuestro nivel de vida y nuestros salarios.

para afirmar que

Más allá de la inmoralidad de este gasto militar, especialmente en una época de crisis y de recortes sociales, existe la gran inmoralidad de financiar la ambición militarista con cargo a deuda pública

y que

los recortes que se están exigiendo a la ciudadanía y a la inversión social que hacen las comunidades autónomas y las entidades locales para reducir la deuda está sirviendo para que ustedes generen nueva deuda con gasto militar. Para defensa, sí; para dependencia, no, pese a que con estos 800 millones de euros las personas dependientes tendrían garantizado su derecho, insisto, derecho. Mientras recortan en derechos, sueldos, educación, sanidad e inversión social, aprueban aumentar el gasto militar. Estamos cerrando hospitales para comprar tanques, aviones, helicópteros y buque militares o misiles. Nos causa indignación su escala de valores morales… la realidad es diáfana: están robando derechos para mantener el gasto militar

Y acabar presentando una moción no de ley para instar al gobierno a que reduzca un 40% el gasto militar para destinarlo a fines sociales.

2) La unánime negativa: el gasto militar ni se toca. 

A esta intervención le contestó la furibundia, primero del diputado Luis Rodríguez, del PP, para, sin querer valorar el meollo del asunto, decir que acusar a Morenés de ladrón es delito.

La opinión negativa de UPN, el aliado natural del PP

y luego el señor Arméndariz, de UPN, aliado del PP, que, entrando en materia,  explicó

Yo haría una reflexión. Si queremos que el ejército no cumpla su misión, aprobémosla. Si queremos estar indefensos ante las múltiples amenazas crecientes, aprobémosla. Señoría, el presupuesto de defensa lleva siendo recortado desde hace muchísimos años. Más allá de todas estas acusaciones dejadas en el viento con una cierta insidia -no sé como decirlo finamente-, hubiera deseado una propuesta un poco más técnica….  ¿Se ha hablado con los profesionales? ¿Quien la propone ha hablado con ellos? ¿Los profesionales dicen -si ha hablado con ellos cuando ha preparado esta intervención- que les sobra el presupuesto? ¿O es precisamente todo lo contrario y lo que nos están diciendo es que no pueden cumplir con su función constitucional?

Podríamos hacer también una proposición no de ley pidiendo eso, que nos vayamos todos y todo el dinero que nosotros costamos a los ciudadanos vaya a pensiones o a sanidad. Yo no comparto esa argumentación tan poco técnica, pero podrían haberla fundado en si existe o no una incertidumbre global en relación con el terrorismo, con las guerras o las amenazas asimétricas, con las guerras híbridas, con las guerras convencionales. Eso hubiera sido más oportuno para saber qué es lo que tenemos que hacer.

Ya ven la gran profundidad argumental de esta otra cara del PP: para pedir más técnica en la propuesta, resulta un argumentario que se derrumba por el cinismo y la falta de técnica argumental y soporte, cosa por otra parte más que evidente cuando no se tiene nada mejor que decir.

Ciudadanos, la muleta nacionalista y patriótica del PP

Ciudadanos no estuvo a la zaga en eso de mostrar su cerrazón militarista. Su diputado Díaz Gómez argumentó, en primer lugar, su mantra más patético y obcecado: los de ER lo que quieren es romper España por su espina dorsal, el ejército. Lo dice así

destaco la poca sutileza de la proposición no de ley que presentan para reducir un 40% el presupuesto de defensa y el poco disimulo que ponen en intentar desmantelar un ejército de un Estado que quieren romper. No son ustedes herederos de la habilidad política ni del disimulo de Wifredo el Velloso, sino que más bien se parecen ustedes a Rufus T. Firefly, el presidente de Freedonia en Sopa de Ganso

Muy gracioso, pero no ha dado ningún argumento para oponerse al fondo de la propuesta de ER.

Luego invoca la geopolítica para alegar a favor del gasto militar e, incluso, de su aumento próximo.

Las circunstancias geopolíticas que vive ahora mismo el mundo en general con el vuelco que se produce en Estados Unidos, que posiblemente retire el paraguas de la OTAN, nos van a obligar a conformar un ejército no ya español -que a lo mejor es lo que a usted no le gusta-, sino europeo. Ese ejército va a necesitar un presupuesto. Además, venimos sufriendo una serie de atentados y una ofensiva global del Estado Islámico en la que estamos participando en su defensa y vamos a tener que seguir haciéndolo.

Resulta patético que cada vez que los militaristas quieren fortalecer el militarismo invocan este tipo de razones vaporosas. Trump amenaza (pero olvida que los acuerdos de aumentar el gasto militar europeo se adoptaron antes de que conociéramos ni siquiera la existencia de Trump), y hay amenazas graves.  Cuando no hay amenazas, como es el caso, hay que estar preparado por si acaso, cuando hay amenazas (entre otras cosas por la ineficacia del medio militar para evitarlas) hay que estar preparados por si acaso. Si hay paz hay que gastar en defensa por si acaso, si hay guerra (porque el por si acaso ha fracasado, como ocurre con toda la parafernalia militar desde hace siglos) hay que incrementar el gasto militar para responder a la amenaza. Que el argumento sea cierto o mentira importa poco, se trata de meter miedo.

El resto del argumentario de ciudadanos se dedicó a reprochar la falta de patriotismo catalán respecto a los valores con los que el ardoroso diputado se identifica, eso si, sin abordar para nada los grandes retos de la propuesta catalana: la impagable deuda militar que nos empobrece, el presupuesto militar escandaloso y oculto que se ha decidido por intereses que no son compartidos ni decididos por todos, el agravio de una prioridad en gasto militar mientras recortan derechos, servicios públicos y libertades y la existencia de un ejército desmedido y desmesurado que no tiene lógica.

Podemos, sí pero no.

El Diputado Guijarro de Podemos comenzó por expresar que compartían gran parte de la crítica al gasto militar y al impulso de la industria militar y los megaplanes de armas de Defensa, para criticar que el impulso a la industria militar de los últimos gobiernos no haya contribuido a fortalecer nuestro tejido industrial de forma prioritaria. Lo dice así

Por nuestra parte, hacemos hincapié no tanto en el objetivo de esas empresas por cuanto entendemos que queremos y deseamos una industria militar española de carácter público que no solo atienda las necesidades estratégicas de nuestras Fuerzas Armadas sino que refuerce un tejido productivo, tecnológico y laboral francamente debilitado en estos últimos años. Ahora bien, nosotros sí ponemos en duda la eficacia con la que estos megaplanes han contribuido a este fin. Después de las reconversiones industriales de los años ochenta, aquellos altos hornos que cayeron como piezas de dominó sobre las armerías del norte y otras muchas industrias derivadas; después de haber visto el desmantelamiento de empresas públicas como Santa Bárbara y la severa mutilación de los astilleros militares, es justo concluir que ninguno de los últimos Gobiernos ha sido capaz de aprovechar el gasto militar español para el fortalecimiento de nuestras capacidades nacionales y se ha malgastado, señorías.

Acaba con una larga cambiada en la que dice que no puede apoyar la propuesta porque la falta de seriedad de nuestros presupuestos militares y la ausencia de datos fiables y de transparencia, impide saber qué gasto militar hay y, por tanto, qué gasto militar hay que reducir. Osea, una postura, para entendernos, como mear y no echar gota. Lo afirman así

En todo caso, no podemos apoyar esta iniciativa, compañeras y compañeros de Esquerra, porque sencillamente desconocemos en primer lugar el gasto público real que este país hace en defensa. Básicamente, porque el hiato, el abismo más bien, que hay entre lo presupuestado y lo realmente gastado hace del todo imponderable el gasto militar a priori. En concreto en 2015, los créditos asignados se ampliaron en 2.300 millones, por lo que el presupuesto pasó de los 5.700 iniciales a 8.100. Esto significa que aunque los presupuestos aprobados para defensa -que coparon titulares- fueron muy similares en 2015 a los de 2014 y menores que en 2013, en realidad el coste total del ministerio en 2015 fue superior al de los dos años anteriores. Qué nueva sorpresa nos tendrán preparada este año en lo que al manejo de créditos para la defensa se refiere. Esta opacidad nos lleva a no poder pronunciarnos sobre la idoneidad de recortar un 40% de los presupuestos. Antes de establecer cifras de si debemos recortar o aumentar gastos, nos gustaría poder tener un mayor acceso y control de lo que pasa en las Fuerzas Armadas a nivel presupuestario. No solo para saber qué gastos son realmente necesarios para mantener un nivel de operatividad y eficacia de las Fuerzas Armadas suficiente sino para garantizar que se gasta con sentido de Estado, con voluntad de servicio público y no con la voluntad de beneficiar a unos cuantos amigotes.

El PSOE, al rebufo del consenso militarista del PPSOE

Por el Partido abstencionista obrero español intervino una tal Botella (no confundirla con la otra Botella, esta del PP) , y a tono con su nueva doctrina (en realidad no tan nueva) de complicidad con los sacrosantos valores del régimen, aseveró que aceptar la propuesta era algo así como reducir la seguridad de los españoles un 40%, una barbaridad digna de la estulticia cada vez más labrada que se trabaja el PSOE. Lo dijo así

significaría recortar el presupuesto para garantizar la seguridad nacional, la seguridad de todos los españoles en un 40% o, lo que es lo mismo, aumentar el porcentaje de riesgos y amenazas que sufrimos hoy en día.

Y desarrollando su argumento, tal vez el más demagógico y desinformado de los explicados en esta moción, llegó a decir, contra toda evidencia, siguiendo a pies juntillas el argumentario mediático del Ministerio de Defensa, que nadie toma en serio, que

el presupuesto de defensa de nuestro país se ha reducido ya desde 2008 en un 30% y que España está a la cola de los países de la OTAN en gasto de defensa en relación con su PIB. Ignoran también en su propuesta que España es un país objetivo del terrorismo yihadista -como señala la estrategia de seguridad nacional española-, soslayan también nuestra posición geoestratégica y nuestra condición marítima, que exigen una específica estrategia de seguridad y defensa, y olvidan el derecho a la paz y a la seguridad de los españoles en todo el territorio del Estado, es decir, la Península, los archipiélagos balear y canario y las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla; el mismo derecho que a disfrutar de un Estado de bienestar, porque no hay bienestar ni libertad posibles sin seguridad, y se ha dicho ya aquí en esta Comisión.

La señora Botella ha sido en este caso una de las mejores portavoces del oficialismo militarista al uso.

En esta ocasión el PSOE anunció que votaría en contra de la proposición. No se abstendrían como suelen últimamente en los temas esenciales, sino que saldrían, a pecho descubierto, a decir «no es no». .

El PP en su papel.

Y para remate, el diputado señor Tarno, del PP, volvió a defender la honorabilidad de Morenés, por si no había quedado clara la idea, para afirmar acto seguido que los programas que han desorbitado el gasto militar español son culpa del PSOE, y que el presupusto militar es el que más sufre en España, porque se ha recortado desde 2008 un montón, por lo que no toman en serio la propuesta de ERC, esos malos patriotas que quieren que España se deshaga;

Lo dijo así

Desde el año 2008 hasta ahora el presupuesto de la defensa nacional se ha reducido un 35%. No hay ninguna otra partida presupuestaria que haya sufrido un recorte más importante en los últimos años en España. Ahora, si lo que ustedes quieren es que desaparezca el Ejército español, dígalo con claridad,

3) El resultado final: cerrazón y consenso militarista al canto.

Al final, la votación retrata a cada cual y el hecho cierto es que el debate lo hanb apagado con agua fría entre todos los partidos, con mejores o peores artes, para no abordar la enjundia del mismo y para, sobre todo, no tocar la desmesura del gasto militar español.

Todos, en este caso, menos ERC, en contra de reducir y meter mano al gasto militar español.

De nuevo, un triunfo (esta vez con algo de crítica) del partido transversal militarista español, que ese sí que parece que no conoce la crisis, sino para sangrarnos más.

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Nueva esperanza para la paz, se funden 14.000 armas de fuego en Chile (¿y en España?)

Imagen de Brian Vasconcellos

Imagen de Brian Vasconcellos

Fuente:  Infodefensa.

En 2008 se fundieron en Chile 12.000 armas de fuego, ahora 14.000.  Estos son hechos que nos llenan de esperanza.  26.000 armas de fuego menos en un país.  Pero, a la vez, resulta alarmante porque estas 26.000 armas representarían 1 arma por cada 692 chilenos.

Pero, a la vez, la noticia da mucho que pensar.  ¿Cómo puede ser que se decomisen por los tribunales de justicia tantas armas, un 62’4 % del total?  ¿Tanta violencia armada hay en Chile?

Quizá no tenga que sorprendernos en un país cuyo lema nacional es «Por la razón o la fuerza«.  ¿En qué estarían pensando?  ¿Se pueden sentir orgullosos de ello?

Todo ello nos lleva a hacernos la pregunta de si en España se destruyen armas, también.

Encontramos que, según El Mundo, sí.

En España la legislación contempla desde 2011 que para inutilizar un arma debe de inhabilitarse no sólo el cañón sino todas sus partes fundamentales

La misma noticia nos habla de que parece que hay un comercio ilegal de armas inutilizadas (pero poco) que luego son reactivadas y vendidas.

Se calcula que una pistola se puede adquirir en el mercado negro de España por entre 1.000-1.800 euros, dependiendo del modelo y de la oferta y demandas. Un Kalashnikov no sale por mucho más: unos 1.500-2.000 euros.

Nos parece escandaloso el número de licencias de armas que hay actualmente en España:

A 30 de junio de 2015, en España había 3,7 millones de licencias de armas, según los datos de Interior. De ellos, 3,3 millones eran para cazadores.

Los datos que nos da ABC son, todavía más escalofriantes:  en España hay un arma por cada 16 habitantes.  El total se calcula en 2.918.136 armas en España.

Si nos centramos en el número de armas legales que hay actualmente en España, en términos absolutos, Andalucía con 645.356 es la comunidad que más acumula. Le siguen Madrid (303.007), Cataluña (275.715), Valencia (273.581) y Castilla-La Mancha (244.015).

Sin embargo, si se analizan los datos en función de la población, la comunidad con mayor número de armas por habitante es Extremadura con 13,98 por cada 100, seguida de Castilla- La Mancha (11,85), Navarra (8,78), La Rioja (8,43) y Castilla y León (8,33). Todas ellas, bastante por encima de la media, que se sitúa en una tasa de 6,25 armas por cada 100 habitantes, o lo que es lo mismo, una por cada 15,97.

Resulta que ante la ola de atentados en Europa y la consiguiente sensación de inseguridad, las autoridades europeas se han planteado que, de algún modo, hay que poner coto a tanto arma circulando por las calles.  Pero, fíjense bien en lo que viene a continuación, los propietarios de armas se sienten desamparados:

Los que tenemos armas estamos desamparados. Hay una cosa que se llama principio de confianza legítima, nosotros confiamos y hacemos unas inversiones muy grandes (de más de 1000 euros por cada tipo de arma), si cambia la normativa, tendremos que depositar el arma para chatarra, nos las confiscarán, sin más», lamenta

Vamos, el mundo al revés.

En este blog hemos abogado muchas veces por la reconversión del armamento militar, quizá nos haya llegado la hora de hablar también de la reconversión del armamento civil.

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Programas electorales 2016. Podemos y la sonrisa de un país

Por www.huffingtonpost.es

Fuente: Podemos.

Podemos forma, junto con otros partidos menores, una gran coalición electoral alineada, más o menos, a la izquierda política. Dicha coalición presentó un documento de medidas en su puesta en escena, del cual ya comentamos la escasa (por ser optimistas) relevancia que entre sus compromisos comunes daba al tema de la defensa. Es por eso que, como ya anunciábamos, habría que esperar a los programas de cada coaligado para atisbar qué pretendía hacerse al respecto.

La apuesta de Podemos por confrontar con el PP, como modelo alternativo de hacer política, ha desarrollado su programa electoral en un formato novedoso que aúna los contenidos en forma de propuestas con lo iconográfico, como muestra de la novedad.

El documento se titula «la sonrisa de un país» y pretende, también en el título, animar a la apuesta por un cambio alegre que se promete para acabar con la molicie del vigente orden y estrenar un nuevo futuro.

Comencemos por decir que este aspecto gráfico-iconografico tiene, en materia de defensa, su importancia, pues Podemos nos muestra en su catálogo al antiguo JEMAD, el General Julio Rodríguez, hasta en la sopa  (acompañado en alguna ocasión por el exdiputado gaditano Juan Antonio Delgado, hasta hace poco principal dirigente del sindicato de guardia civiles y uno de los portavoces más conocidos de las principales reivindicaciones sindicales de los militares), dándonos idea de una gestión de la política de defensa cercana  los parámetros que han constituido el consenso «de Estado» hasta la fecha y, de paso, nos hace precavernos ante la impresión inicial de lo, y por desgracia, poco novedoso que puede esperarse que sea el planteamiento acerca de la política de defensa y del tradicional militarismo alineado a la OTAN de los ejércitos españoles.

Pero vayamos al texto, que es donde, obviando al ministrable general, se supone que se encuentra más la política concreta que Podemos promete desarrollar.

Podemos aborda en dos grandes capítulos la política de defensa que quiere hacer. La primera la denomina «seguridad» y en ella parece referirse al capítulo de derechos y organización interna de los ejércitos. La segunda se refiere a la política exterior, donde el ejército cuenta con su papel propio como instrumento de dicha política.

Política de seguridad.

Podemos ofrece un listado de medidas que pretenden orientar la política de seguridad. Concretamente son las medidas 269 a 276.

Los elementos más destacados de la política de seguridad que Podemos ofrece aparecen en su catálogo foto-programático de forma destacada, son las medidas 271 y 272, por las que comenzaremos este repaso.

La medida 271 aparece como referencia de lo que, como veremos más adelante, es el catálogo de derechos sindicales tradicionales del lobby sindical tanto militar y de la guardia civil, perfectamente bien situado en Podemos con algunos de sus representantes más significativos. El catálogo foto-ikea se refiere a la reforma estrella que se propone al respecto: la reforma de la Ley Orgánica de derechos y deberes de las fuerzas armadas para incorporar los derechos sindicales ninguneados hasta la fecha.

La medida siguiente, la 272 pretende mostrar la otra cara de la política ministerial y afirma la lucha contra el puertagiratorismo del sector, así como un alambicado anuncio de revisión de los programas de armas (no se atreven a llamarlo así y afirman con más retórica «auditar, revisar y renegociar las adquisiciones con los contratistas«), así como crear un «grupo de expertos» (incluyendo sociedad civil) para «estudiar un diseño de las fuerzas armadas acorde con las necesidades de España».

Si la primera linea marca la apuesta por dignificar la profesión militar, la segunda permite atisbar el inicio de algunas revisiones necesarias en la política: puertagiratorismo, programas de armas y comenzar a pensar el diseño que se necesita de fuerzas armadas. Algo es algo.

Las restantes medidas que no aparecen en el catálogo fotográfico hacen, igualmente, referencia a los derechos de los militares y prometen homologar la jornada laboral de los militares a la de otros funcionarios (medidas 269), reformar la ley de la carrera militar (270), garantizar la libertad sindical en los cuerpos armados (274), un nuevo sistema de ascensos militares (276), así como adscribir al personal civil de la defensa a tareas administrativas y suprimir empleos no estrictamente militares como carpinteros, mecánicos o jardineros (273) o unificar las bases de datos de guardia civil y ejércitos (275).

En resumen, poca definición de la política de defensa, fuera de la regulación de los derechos de los militares, pero sin explicitar ninguno de los grandes debates de la política de defensa, que no puede conformarse con ser una política de personal.

Política exterior

El segundo gran capítulo que aborda la política de defensa es el llamado «política exterior» que de forma más o menos precisa viene a decir para qué se quiere el ejército.

Comencemos por decir que el catálogo foto-programático no enfatiza ninguna de las medidas que Podemos propone en política exterior y que tiene que ver con la defensa. ¿Cálculo?, ¿falta de espacio?, ¿olvido?…

Tenemos que ir al texto puro y  duro para comprobar que, sin embargo, Podemos sí tiene un planteamiento (aunque de letra pequeña) al respecto.

La política exterior de Podemos cuenta con 19  medidas, concretamente desde la 317 a la 335. De ellas, directamente tienen que ver con lo militar 3 medidas, las 325, que promete que las operaciones en el exterior se someterán a consulta popular, la 326 que promete la auditoria y revisión del convenio de USA y España sobre la base permanente de Morón, y la 327, que clama por una mayor autonomía de España y Europa en la OTAN.

A ellas se unen otras que siguen mostrando la confusión de cierta izquierda de las políticas de seguridad con las viejas reivindicaciones de un Sahara libre y la causa palestina, que siendo razonables y justas, acaban desplazando los debates sobre seguridad y defensa y minusvalorándolos (o sobrevalorando estas causas a costa de aquellos). Sahara libre y causa palestina son de justicia, pero la paz y la contribución de España a esta se nos antoja algo mucho más global y amplio y, desde luego, necesitariamos un planteamiento global con una descripción de objetivos y medios mucho más completa, incluyendo el papel de la seguridad y los ejércitos que se quiere tener en todo ello.

De forma más transversal, podríamos afirmar que las apuestas por cambiar la ONU, poner al frente de la misma a una mujer, no aprobar el TTIP o modificar la idea de solidaridad y cooperación vigente que componen el resto del capítulo muestran al menos veladamente el ideal de seguridad que pretende Podemos, más basado en la seguridad humana que en la idea militar de la seguridad. Seguimos echando de menos un argumentrio más complejo y completo, pero algo es algo.

Otros temas:

Vuelve a aparecer en el programa de Podemos la política de defensa de forma tangencial al abordar otras políticas, como ocurre cuando se habla, medida 163, de politica relativa al deporte (reservar el 3% de la oferta de empleo de defensa y el 2% de la de interior para deportistas de élite) o cuando se habla, medida 187, de planes de igualdad de la mujer en el ejército y lucha contra el acoso.

Y vuelve a aparecer, esta vez con más concreción y dentro de la política territorial relativa a Navarra (medida 379), la apuesta por el desmantelamiento del polígono de tiro de las Bardenas Reales y su reconversión en un entorno natural para el disfrute de los navarros, con la inclusión de una propuesta de consulta popular sobre la renovación del convenio con las fuerzas armadas, la desafección como zona de interés para la defensa y el uso alternativo del paraje.

De lo que Podemos no habla

Podemos no aborda los principales retos que hablan de una alternativa en la política de defensa, y que tienen que ver tanto con acabar con las malas políticas actuales: sobredimiensionamiento del ejército con un mando por cada 1,2 efectivos, existencia de un ejército excesivo, deuda militar impagable, programas de armamento y segundo ciclo de rearme iniciado, la dimensión inabordable, insolidaria y oculta del presupuesto de defensa, orientación intervencionista de los ejércitos, problemas de despilfarro, corrupción y de especulación, duplicidades y organismos autónomos innecesarios, construcción de un complejo militar industrial enfocado a la exportación de armas y conflictos (séptima potencia mundial  en venta de armas), obsolescencia y falta de lógica de grandes industrias militares estatales como Navantia y otras, pertenencia a la OTAN, apoyo de los proyectos de militarización europea, uso del enfoque militar para los problemas mundiales y de movilidad humana, doctrina de fronteras avanzadas que justifica el intervencionismo en centro-africa, banca armada que financia a las industrias militares, falta de democracia en las políticas de defensa, propuestas para abordar un proceso de cambio alternativo de la política de defensa hacia una política de seguridad humana basada en la idea de transarme, etc.

En un extenso artículo que publicamos en 2014, llamado ¿Puede renunciar al debate antimilitarista Podemos? ya apuntábamos los temas que formarían parte de una agenda a resolver desde la política de defensa, y que Podemos, parecía entonces, no  quería abordar.

Podemos no habla en su programa de toda esta serie de problemas porque se trata de temas espinosos que incomodan y porque ante este escenario no tiene alternativa propia. No sabe qué alternativa puede generar para hacer real, también en defensa, la sonrisa de un país.

¿Qué decía Podemos en el anterior programa?

En otras ocasiones nos hemos ocupado de la frágil relación entre Podemos o  su General Julio Rodríguez y el pacifismo antimilitarista, como es el caso de un extenso argumentario que presentamos en 2014, o la reciente réplica al sedicente pacifismo del JEMAD, o la triste constatación del desprecio oficial hacia el círculo pacifista de Podemos.

También en las pasadas elecciones tuvimos tiempo de ocuparnos y analizar este programa, y más adelante, cuando el «equipo negociador» intentó el acuerdo con el PSOE de Pedro Sánchez, de nuevo.

En general, la actual apuesta de Podemos es muy similar a la ofrecida en las elecciones anteriores: Idénticas medidas en cuanto a ese empeño semisindical de abordar la política de personal, muy similares apuestas de política internacional en general y las tres promesas de política exterior que tienen que ver con lo militar ya reapsadas.

Podemos mantiene, como decíamos entonces, el mismo enfoque insuficiente de la defensa, sin querer abordar los temas más espinosos y sin plantear una verdadera y sustancial alternativa a la actual política de defensa.

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Guía práctica para hacer objeción fiscal al gasto militar en 2016

Imagen de la Campaña de Objeción Fiscal a los Gastos Militares

Año tras año nos damos cuenta de que lo que se dice gastar en militarismo (5.787’89 millones de €) es muy diferente a los que realmente se gasta (30.928’86 millones de €).  Las cifras las podéis encontrar en nuestro informe Gasto Militar 2016.

Hemos de tomar conciencia de que cada vez es más necesario y urgente que se realice una auditoría independiente de los gastos militares.  Pero hasta entonces, ¿hemos de estar esperando, de brazos cruzados?

No.  Podemos realizar acciones que busque la conversión de lo militar en bienes sociales, podemos lucha contra la cultura de defensa con nuestra cultura de paz, colaborando con el desarme, la reconversión militar y la desmilitarización.

Ante este cinismo militarista, la sociedad se organiza para, anualmente, hacer objeción fiscal al gasto militar.  Es decir, para:

  • al realizar la declaración de la renta, no colaborar con nuestros impuestos en la financiación del militarismo patrio.
  • desviar este dinero que se pretende quitar al militarismo hacia otros fines sociales que sí que defienden lo que queremos defender:  ecología, educación, sanidad, participación social, lucha contra la exclusión, …
  • reivindicar nuestra postura activa, desobediente, comprometida, política, para que se reduzcan al mínimo los gastos militares.

¿Que cómo se hace?  Fácil, los compañeros de Tortura han confeccionado este año un dossier muy bueno sobre qué es la objeción fiscal al gasto militar y cómo hacerla.  Pensamos que merece mucho la pena pararnos unos minutos a aprender qué es y cómo se puede realizar.  Además, incluye la contestación a las preguntas que más frecuentemente se les hace, e información sobre las responsabilidades jurídicas en las que se puede incurrir.

Además, Antimilitaristas.org, nos dan datos sobre los resultados de la pasada campaña de objeción fiscal al gasto militar.  También sobre el dinero que se derivó a destinos sociales y un pequeño resumen de datos de campañas previas.

Por último, informaros de que la web sita en nodo50 sobre objeción fiscal nos ofrece más informaciones e, incluso, vídeos que seguro que os son útiles.

NO AL GASTO MILITAR.

 

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Francia venderá armas por 34.000 millones de € a Australia

Submarino+Turco+cortando+la+popa+%C2%B4BAC+CANTABRIA%C2%B4

Por Mariano Mantel

Fuente: El País

Échense ustedes a temblar por lo que se nos avecina.

Australia se rearma. ¿Qué fin tiene eso? Nada bueno se vislumbra en un horizonte donde la pugna por las posiciones de dominio del pacífico es ya tan evidente.

La industria militar francesa, carroñera como la que más, aprovecha el tirón de la obsesión militarista para colocar a Australia, en su salto a ninguna parte, nada menos que 34.000 millones de € en armas y en concreto para construir 12 submarinos.

La vendedora de los submarinos, DCNS, es una empresa estatal francesa que nos tendría que resultar familiar. En su día, junto con IZAR, española, construía unos submarinos similares a los que ahora se comercializan y venden a Australia.  Pero en tiempos de Aznar, el astuto presidente, la española IZAR (y luego Navantia, que es la reconversión de esta primera para temas militares) prefirió ir por libre y, con la experiencia adquirida junto a los franceses, darles la patada en el culo a los galos y construir en exclusiva unos submarinos propios para vender por el mundo entero (los famosos S-80 que tan buen resultado están dando). Los franceses se cabrearon y llevaron a los españoles a los tribunales por el supuesto plagio de su ingeniería, pero llegaron finalmente al acuerdo de dejar que Francia construyera sus submarinos y los comercializara en solitario y de que España experimentara con su nuevo experimento

En otro memento explicaremos bien todo este entuerto.

El caso es que ahora, los comerciantes franceses potencian el rearme militar de Australia y probablemente la respuesta regional de otros tantos estados que tal vez también se hagan felices clientes de los submarinos franceses.

¿Quién gana con esto?, ¿los australianos, que se desprenderán de 34.000 millones de euros tal vez necesarios para mejoras sociales en su población y se convertirán en punto de mira de otras potencias regionales?, ¿los franceses, que desparraman militarismo y peligro y enriquecen a unos cuantos comerciantes?, ¿la estabilidad mundial, cada vez más amenazada por la acumulación de armas?

Imaginamos que el militarismo expansivo y agresivo de las autoridades francesas no es compartido por el levantisco pueblo que ahora se revela en tantas ciudades en su nuit debut. ¿O será que son tan inconscientes como algunos de por aquí y reclamarán también más madera para la industria militar?

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Otro ejemplo de transarme, en Kenia

Imagen de Pim Stouten

Fuente:  El País.

Cuantas veces se nos ha dicho que en muchas zonas (Cádiz, Ferrol, Palencia, etc) es imposible salirse del monocultivo militar y dejar de apoyar a Navantia o a cualquier otra fábrica de armas dado que son las únicas que proveen empleo para la zona.

Se nos aduce que nadie está de acuerdo con fabricar armas, que todos desean que no se utilicen más que en guerras justas y defensivas.

Nosotros siempre hemos replicado que todo es cuestión de voluntad política (como demostraron los programas europeos de reconversión militar KONVER y TACIS) y de ansias por buscar alternativas de desarrollo más justas y solidarias.

Cuando un pueblo está imbuido del paradigma de dominación-violencia no puede ver alternativas a su situación y, por ello, se resigna.  Desaparece el espíritu crítico y alternativo, las nuevas propuestas son desdeñadas desde el inicio y nadie mueve un dedo para vivir en un paradigma distinto, el de la cooperación-noviolencia.

¿Cómo se puede dar una respuesta noviolenta a un problema que viene de siglos, que es, incluso, intrínseco con la forma cultural de entender la vida para un pueblo?

Las mujeres kenianas optaron por la educación, por el cooperativismo, por ser más independientes de los hombres, se olvidaron de los ritos ancestrales y optaron por defender lo que realmente les importaba:  la salud, la educación, la calidad de vida.  Dijeron no a las guerras y a la violencia como forma de vida y sí a la Seguridad Humana.  Hicieron su proceso de transarme.

Pero nadie lo verá así porque los muros que levanta el paradigma de dominación-violencia no nos dejan, siquiera, imaginar formas de vida alternativas.  Las mujeres keniatas no solo lo imaginaron, también lo hicieron.

Hoy exponemos un caso que nos ha llamado mucho la atención en Kenia:

El problema es una antigua tradición, el robo de ganado para subsistir, basada en el ocio de la juventud, en sus ganas, inculcadas por su cultura milenaria, de pelear.  También, antiguamente era la forma de casarse, de demostrar riqueza.  Ahora todo ha derivado hacia el crimen organizado.

“Nuestros jóvenes solo piensan en robar ganado de los grupos vecinos, especialmente de los pokots, que viven en el valle”, continúa Alice. “Eso no está bien, los jóvenes están ociosos todo el día y solo piensan en pelear y robar. Si van a la escuela tendremos paz”.

El robo de ganado en Kenia se solía explicar por la tradición: jóvenes que intentaban aumentar el número de cabezas de su rebaño para casarse o demostrar riqueza. Pero cada vez tiene que ver más con el crimen organizado y con el aumento de la demanda de carne en todo el país. Se han introducido mafias que incitan a los jóvenes al saqueo, lo que lo ha convertido en una actividad muy peligrosa que provoca conflictos violentos entre comunidades. Muchas veces, estos terminan en muertes y desplazamientos forzosos.

El coste humano es inmenso: cada año mueren cientos de personas y muchos miles se ven obligados a abandonar sus hogares. Según la Anti-Stock Theft Unit (la división de la policía keniana encargada de prevenir el robo de ganado) entre 2012 y 2014 murieron en el noroeste del país unas 580 personas a raíz de estos robos.

Por lo general los ladrones son jóvenes armados que atacan a otros clanes o a grupos étnicos rivales.  Tradicionalmente, estas incursiones en territorio ajeno no daban lugar a muertes, pero últimamente se han vuelto invariablemente letales. Sobre todo, por el uso de armas de fuego.

La solución:  la educación.

“Si conseguimos ingresos extra podremos pagar el colegio de nuestros hijos. Y ellos podrán encontrar un trabajo y ayudar a sus familias”. Quien habla es Alice Lesabuiya, presidenta de la asociación de mujeres campesinas de Siambu.

Es el principal motivo por el que las mujeres de Siambu se han organizado en una cooperativa agrícola. La idea es conseguir un dinero extra que les permita pagar el colegio de sus hijos y así conseguir que estos se olviden de una tradición que está cobrándose muchas vidas y generando enemistad entre poblaciones vecinas.

Antes de lanzar este proyecto, la experiencia de estas mujeres en la agricultura era muy limitada. Pertenecen a un pueblo seminómada que solía trasladarse continuamente en busca de pastos y agua para el ganado, la gran riqueza de los samburu.

Los frutos:

Por eso, el primer paso fue formarse en técnicas agrícolas y nuevos cultivos que hasta entonces les eran desconocidos, pero que ya han comenzado a introducir en su dieta diaria. Así, al tiempo que fomentan la paz a través del acceso a la educación, obtienen una dieta más variada y sana que, entre otras cosas, ha contribuido a la reducción de la mortalidad infantil y la malnutrición. Hasta hace poco el 46,2% de los niños menores de cinco años de esta zona tenía un peso inferior al normal.

La actividad agrícola también dota a las mujeres de autonomía y cierta independencia respecto de sus maridos. “Antes no podíamos hacer nada por nuestro hogar o nuestra familia, teníamos que esperar a que nuestros maridos trajeran algo a casa. Ahora nosotras decidimos”, explica Alice Lesabuiya.

Esa independencia quizá sea uno principales cambios para estas mujeres. Gracias a los pozos que Amref ha ayudado a construir en la zona, ya no tienen que caminar kilómetros para encontrar agua para cocinar ni trasladarse continuamente por las necesidades del ganado.

Lilian Letowor, la tesorera del grupo, informa que tras repartir beneficios la asociación tiene en el banco unos 30.000 chelines kenianos (cerca de 263 euros). Estas reservas están pensadas para atender las urgencias que puedan sobrevenir, como la enfermedad de una socia. «No solo podemos pagar la matricula del colegio de nuestros hijos e hijas y hacer que se olviden de robar ganado o de pelear, también podemos comprar medicinas cuando nos hacen falta”, explica Letowor. La tesorera insiste en que así el proyecto contribuye también a mejorar la salud de la comunidad.  Comen más sano y variado, pueden acudir al médico y comprar medicinas, y tienen acceso a un pozo con agua más limpia y saludable.

Querer es poder.  Aquellos que razonan que no pueden, quizá es que no quieran.  Ello es otro problema.

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Otro alcalde (Ferrol) con poca coherencia

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diarioliberdade.org

Fuente: elconfidencialdigital

He aquí otro caso desafortunado de filibusterismo político. Los que nos venían con la bandera de la coherencia y la lucha por la justicia para pedir un cambio de la casta por políticas valientes hacia los ciudadanos y hacia la justicia social, arrían dicha bandera a la primera de cambio para adoptar, en materia de intereses militares, las de la propia casta y los beneficarios de las políticas de dominación marcadas por ésta.

Dice el alcalde de Ferrol, al respecto del contrato del Estado por medio de Navantia para vender buques de guerra a Arabia Saudí que «tiene problemas de conciencia con estos contratos, pero la situación de la comarca es la que es» y se queda tan pancho, justificando la venta de armas a los saudíes como si la situación «que es» (es de suponer que el hambre de los ferrolanos y ferrolanas) se fuera a solventar vendiendo armas a los saudíes (cuya situación es la que es: armas para hacer la guerra sanguinaria y masacrar a otros pueblos puede que hambrientos y desesperados).  O, desde otro ángulo, como si la situación «que es» no fuera así por culpa de las armas que se venden y cuya fabricación ha depredado las posibilidades económicas de Ferrol, precarizando y condicionando cada vez más al ciclo armamentista las condiciones de vida de los «dependiente-militares» FERROLANOS.

No, alcalde, no tiene usted problemas de conciencia. Por ese lado puede estar tranquilo, al menos si la conciencia le preocupa algo en su quehacer político. De lo que tiene problemas es de  mal análisis y de pobre información. Si fuéramos maliciosos diríamos que de oportunismo, pues le suponemos un hombre formado e informado (que como todo el mundo sabe, tiene formación cero, como el resto de los ciudadanos, en materia de defensa porque los que mandan de verdad nos siguen manteniendo en la minoría de edad, para decidir por nosotros y nosotras).

Como el Alcalde de Ferrol reincide en el burdo argumento usado por el de Cádiz días antes, nos vamos a remitir en parte a la contestación que le dimos a aquel, que se puede consultar pinchando aquí y que es plenamente aplicable al caso.

¿Qué es un dilema moral?

Problemas de conciencia se tienen, quien se rige por los mandatos éticos, cuando estamos ante una situación dilemática, en la que dos obligaciones legítimas, que desde el punto de vista de la moral vamos a llamar de valor «objetivo» (de forma algo imprecisa y para explicar que no es la valoración entre cosas que «nos apetecen» sin más, sino que tienen un cierto valor moral racional y una cierta dosis de justicia), pesan por igual. En este caso, para atender a una decisión ética implica dejar de lado una de las obligaciones morales para atender a la otra. Y cumplir una impone incumplir la otra y el dilema se soluciona en forma de desgarro, pues hay que ser en cierto modo infiel a un principio moral que se tiene para poder ser fiel a otra obligación de al menos igual entidad.

No hay dilema cuando la desmesura entre los deberes que comparamos es evidente (por ejemplo, si nos planteamos lucrarnos personalmente o beneficiar a la sociedad, divertirnos a pesar de contaminar o no divertirnos pero no contaminar, etc), o cuando comparamos deberes éticos con cosas que no tienen dicha consideración.

¿Qué hay que comparar en el caso de la industria militar?

El caso de la fabricación de barcos militares y su venta a Arabia Saudí (o lo que es lo mismo, si lo quiere ver con mayor calado, con la fabricación de armas de la séptima potencia del mundo en venta de armas y su venta para que con ellas Arabia Saudí propague la guerra) no resiste la comparación en términos de dilema que plantea el Alcalde, pues entre «fabricar armas (en Ferrol) sabiendo que se usarán en una guerra inmoral pero paliarán algo el paro en Ferrol o no fabricarlas pero manteniendo la situación de paro (el alcalde se excede y asocia la falta de carga de trabajo para hacer armas de Navantia como el culpable del hambre y el desempleo en Ferrol, en un simplismo deprimente)  En Ferrol, por tanto, no se produce un verdadero dilema moral.  No estamos ante premisas éticas de igual significado ético.  Es más, ni siquiera estamos ante unas afirmaciones ciertas por igual.

Estamos, querido alcalde, ante otra cosa.  Y es que usted, alcalde, confunde las obligaciones con los compromisos y las componendas. No sabemos si por desinformación, por pereza, por prejuicios o por cualquier otra razón, pero las confunde clamorosamente.

Porque, alcalde de Ferrol, el conflicto ético no se produce, como usted alegre y superficialmente dice, entre el hambre y el paro de los ferrolanos (que aparentemente se resolverá fabricando armas) y la seguridad humana de las víctimas de vender armas a los saudíes;  sino entre vender armas a los saudíes y ser con ello agente (si lo quiere para que le suene menos fuerte, «indirecto») de la política criminal saudí, o negarse a serlo.

El paro y el hambre de los ferrolanos ni quita ni pone en el supuesto ético. Es más, el hambre de los ferrolanos no es consecuencia de no fabricar armas en Ferrol, sino de una situación estructural más compleja que ha precarizado a Ferrol, de unas politicas que no permiten la igualdad ni empoderan a la gente para desarrollar economías sostenibles y justas, de la falta de mecanismos legales de renta básica o de renta mínima o de otro tipo de reequilibrios, …, del modelo, en suma, capitalista que nadie quiere abordar en serio.

Lo usa, por tanto, usted como excusa, puede que por demagogia o por ser prisionero de los viejos tics de la diatriba obrerista desfasada de una dogmática izquierdista prediluviana, pero lo cierto es que no es parte del contenido ético en comparación y, al fin y al cabo, es una mentira interesada.

El dilema moral que provoca la fabricación de armas para ser usadas en una guerra criminal o para reprimir un pueblo es, de este modo, alguno de estos:

¿Acepto que fabriquemos armas con las que esos criminales seguramente harán la guerra o reprimirán a su propio pueblo, para así sacar tajada oportunistamente, o me niego a colaborar con eso a pesar de no sacar tajada?  Ya ve, una moral plenamente burguesa, egoísta y utilitarista diría que lo segundo.

O bien,

¿Acepto beneficiarme a mí y a mis conciudadanos de la guerra a pesar de ayudar a desencadenar un crimen contra la humanidad o me niego a ello por razones morales?

Esos son, no otros, los términos del dilema moral si plantemos las premisas en su orden de importancia.

¿Dónde queda el paro y elhambre de los ferrolanos, dignos por otra parte de respeto y de soluciones? Pues, alcalde de Ferrol, queda en otro sitio que no es el del dilema moral o, mejor dicho, en el peor de los casos, es consecuencia (y por cierto no la principal) de una decisión ética que busca romper el círculo vicioso del armamentismo y, a su vez, el círculo vicioso de la dependencia militarista de los ferrolanos y el de la miseria moral de quienes les quieren condenar a ese papel subalterno.

Y ello en el caso de que el paro y el hambre de los ferrolanos no sea, como veremos más adelante que ocurre, directamente consecuencia de una política servil de los intereses militaristas que ha convertido a los ferrolanos en dependientes del interés productivo de la industria de armas y, por tanto, consecuencia de la política de venta de armas, lo que nos llevaría a que el dilema a plantear desde el punto de vista ético sería más bien:

¿Admito desde mi responsabilidad política promover el hambre crónica de los ferrolanos favoreciendo la industria militar que les convierte en dependientes del monocultivo militar o me niego a cronificar esta situación de dependencia, negándome a colaborar con la industria militar?

De este modo, vemos que al dilema de apoyar la guerra o no, que tiene una clara solución desde nuestro punto de vista, podemos unir otro relacionado con el hambre, pero que no es el que, alcalde querido, planteas: ¿apoyo desde mi responsabilidad política la cronificación del hambre de los ferrolanos beneficiando los intereses de la industria militar y del militarismo o rompo la baraja y ejerzo mi responsabilidad política para intentar liberar a Ferrol de este monocultivo que le condena a la precariedad laborarl y a la miseria moral?

Dos dilemas, si quiere usted, distintos y que no debemos entremezclar para no hacer demagogia.

La excusa del hambre de los ferrolanos: entre el populismo falaz y la desinformación torpe

Y es que el paro y el hambre de los ferrolanos no es por culpa de no fabricar armas para Navantia, ni se va a solventar fabricándolas a mansalva.

Más bien ocurre que, precisamente como fruto del monocultivo de la industria naval y sobre todo del naval militar que padece la ciudad de Ferrol (dicho sea de paso sin que nadie ponga el dedo en la llaga porque no da votos), junto con el derrumbe de los pedidos armamentistas por la nefasta gestión de Navantia y la competencia de otros tiburones de la venta de armas, la comarca vive ahora una situación desesperada de derrumbe del negocio armamentista. Y como consecuencia de esta interesada dependencia y de los intereses coactivos de la industria militar, de ruptura por el eslabón más débil y presionante hacia las autoridades, el trabajo inestable de los trabajadores, condenando todo ello al paro a los ferrolanos (en parte como estrategia de las industrias de armas para conseguir encargos a costa del erario público) y a la  dependencia de Ferrol de lo militar para el trabajo (precarizado) de los ferrolanos y ferrolanas y para el desarrollo regional.

No es la fabricación de armas la solución a los males de los ferrolanos, sino el problema que los crea y agrava.

Luego el problema ético del paro de Ferrol tiene una relación ética con Navantia, pero lejos de ser la de alimentar al monstruo tiene más que ver más con desinventarlo y promover un modelo económico sostenible y ético para Ferrol.

Ferrol tiene un paro imponente. Imperdonable. Inmoral.  Un paro al que ha contribuido la política industrial secular basada en lo militar que ha servido para convertir a Ferrol en la ciudad dependiente que hoy es. Y un alcalde del cambio debe cambiar las cosas, porque si hace una política que no sirve, no sirve (el alcalde) para nada.

Disculpemos al alcalde: Tal vez no esté debidamente informado. Tal vez no haya hecho los deberes.

Por todo ello, que uno de los alcaldes alternativos se podría plantear conflictos éticos entre obligaciones comparables y dilemas entre por ejemplo

1) romper estas reglas de juego y aspirar por desencadenar una política económica alternativa al precio de que la derecha ultramontana lo defenestre, lo denoste, le llame loco o  2) que decida mantenerse aferrado al poder al precio de silenciar esto, con la intención de ir haciendo el cambio poco a poco, tal vez puede plantear un dilema moral, entre la moral webberiana de los principios o la de la responsabilidad (si es que esta división no es un mero truco).

O, por otro lado:  1) denunciar radicalmente las guerras y la participación de Ferrol en las mismas o 2) no hacerlo y esconder la cabeza como el avestruz.

O, por último también entre 1) ofrecer alternativas de solidaridad radical a los ferrolanos con paro y hambre al precio de endeudar a su municipio o 2) no hacerlo.  Esto, es evidente, también puede plantear conflictos.

Pero ¿entre construir armas de guerra más crear dependencia a los vecinos propios o negarse a ello? Ahí no hay dilema, sino mal análisis.

Por eso, querido alcalde, el problema al que responden sus insolidarias declaraciones no es un dilema moral. Es otra cosa. Es situar el problema en sus laterales, confundir churras con merinas…

O bien dar con una mano lo que se quita con la otra. Y para eso, ¿no están ya los del PSOE y compañía?  ¿O son todos lo mismo?

¿Pero qué más se puede hacer?

Podría el alcalde de Ferrol, ante esta diatriba objetar:  todo está muy bien, pero es que no hay alternativas a Navantia, o bien otra, qué les digo a los ciudadanos que mirarán hacia mi cetro de mando cuando les digan los del PSOE y el PP y la prensa que si hay paro es por mi culpa?

Tal vez no las conozca, que es bien distinto, pero hay alternativas:

Primero, porque cuando Europa ha querido ha tenido dinero para desmilitarización, como hemos destacado en otras ocasiones hablando de los programas Konvert y Tacis. Podría iniciarse una reclamación para aprovechar este tipo de iniciativas.

Segundo, porque los propios Presupuestos Generales del Estado cuentan con lineas de desarrollo sostenible y de apoyo a sectores industriales deprimidos, que igualmente podría lucharse para promover un desarrollo desde la desmilitarización.

Tercero, porque es factible promover la reconversión de Navantia hacia otros usos socialmente útiles y aquí también hay mucho que decir y muchas ideas que se pueden dar desde grupos pacifistas, ecologistas, de nueva economía, etc.

Cuarto, porque el Estado ya paga en términos de ayudas a interés cero a Navantia, subvenciones, sobrecostes por los nefastos proyectos de Navantia y pago de pérdidas una ingente cantidad anual que va a engrosar la cuenta de la entidad (y los beneficios de unos pocos) y sólo con parar la producción militar y usar ese chorro de dinero que se da para Navantia para el desarrollo de las regiones dependientes de esta, tendríamos más que suficiente tanto para ayudar a que los ferrolanos no tengan paro ni pasen hambre, como a impulsar proyectos económicos alternativos que cambien la faz de Ferrol.

Y quinto, porque el municipio tiene unas competencias que no son, precisamente, sacar las castañas del fuego a Navantia y las puede usar para cobrar a esta y al ejército los impuestos que no paga.  Recordamos que en marzo de 2015 denunciábamos en un artículo que:

Lo mismo sucede con Ferrol, donde Navantia, empresa militar de titularidad pública, pretendía marcharse de rositas sin pagar el IBI, unos 600.000 € anuales, hasta que el Tribunal Europeo de Justicia ha considerado que es ilegal esta exención porque supondría una subvención encubierta a las industrias navales

Tal vez más, puede desarrollar una estrategia política de reivindicación de la reconversión de Navantia desencadenando la movilización popular para ello. Y puede, como no, usar sus propios presupuestos para ejercer la solidaridad con los parados de Ferrol en tanto Navantia no desaparece. Y puede movilizar a las fuerzas sociales alternativas a buscar alternativas sostenibles frente a la dependencia militarista.

En cuanto a lo que puede decir el Alcalde a sus convecinos es que Navantia es su losa que los sepulta, no su salvación y que quien tiene interés en los negocios de Navantia son las élites, que manipulan para que sus intereses pasen por los de todos. Y puede permitirse el lujo de no hacer declaraciones promilitaristas, porque, en definitiva, el alcalde no es quien promueve ni ejecuta estos programas de armas.

Puede el alcalde de Ferrol tomar ejemplo de Ada Colau, que plantea el dilema moral en términos bien distintos cuando dice a los militares que no les quiere ver en su ciudad, la cual aspira a otra cosa.

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¿Empresas de desarme?

Feliz+Cumple%2C+Ana

Por Reciclado Creativo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Defensa.com

Leemos en este medio, militarista por demás, que en Europa existía una empresa de «desarme» que desde su nacimiento en 1991 ha desguazado y reciclado el acero de no menos de 16.000 vehículos militares, entre ellos 1.800 carros de combate y 6.000 blindados de orugas y ruedas.

Esta empresa, llamada Tank Diusmantling GmbH Koch, con sede en Rockensussra (Alemania), pertenecía a una multinacional de reciclaje, Scholz Group, es el referente mundial en desguace de material militar y tiene la única planta europea con certificación OTAN para ese trabajo sucio.

Ahora ha sido comprada por la también alemana Krauss-Maffei Wegmann, la empresa dueña de las patentes de los tanques Leopard y una de las mas potentes empresas armamentistas de Europa.

La noticia nos ha abierto, como es obvio, algunas dudas y suspicacias.

Por ejemplo, porque entendido el desarme como viene siendo preconizado por los tratados internacionales y por los precursores de esta estrategia de reducción del peligro militar, que una empresa que fomenta el armamentismo tenga a su vez la empresa dominante en el desarme es, no puede ser de otro modo, una expresión más que evidente de los límites del desarme.

El desarme, no nos cansaremos de decirlo, no es una estrategia antimilitarista ni pacifista, sino que forma parte del pensamiento militarista menos brutal pero justificador de un nivel «aceptable» de armas.

El antimilitarismo no apuesta ni se conforma con quitar las armas únicamente y, menos aún por reducciones parciales de estas, sino que aboga por el transarme, el proceso de sustitución de todo el paradigma de defensa basado en armas por otro de seguridad humana que propone abolir estas de forma gradual pero por completo mediante la desmilitarización y la promoción a la vez (no después) de una cultura alternativa de paz basado en la cooperación y la noviolencia.

El desarme promovido por una empresa de desarme del corte de la que comentamos a las claras muestra los propios límites de la política de desarme, reconvertida a negocio y a mera sustitución de armas obsoletas por otras más letales.

Pero, en segundo lugar, que exista una empresa de desarme, por más que con un enfoque perverso, permite poner el punto de mira en la posibilidad de hacer de la destrucción de las armas una parte más de un proceso de transarme, que va  más allá de simplemente eliminar las armas, y de generar un elemento más de una necesaria economía alternativa.

En cierto modo, que pueda encontrarse un yacimiento de actividad humana y económica en desguazar armas y, como dice el poema mítico, convertir las lanzas en arados, nos sitúa en la necesidad de investigar mecanismos de reconversión de nuestras propias industrias hacia rendimientos económicos de impacto social positivo, lo cual forma parte de la estrategia de transarme:  reconversión en este caso de la industria militar a fines socialmente útiles.

Un ejemplo más de que la estrategia pacifista de desinventar la guerra no es una entelequia ni es imposible. Y por tanto, puede levantarse en torno a esta idea una reivindicación de transfrormación importante.

¿Cuándo empezamos este empeño con las flamantes NAVANTIA, EADS, INDRA y otra similares de lo que compone nuestro «complejo militar industrial».

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El Plan B ¿también pasa por recortar el gasto militar?

desobedece

Montecruz Foto

Fuente: El diario

Se han venido realizando en Madrid la semana pasada unas jornadas de presentación del llamado «plan B», una iniciativa de búsqueda de modelos alternativos desde la izquierda para la construcción europea, con participación de grandes figuras mediáticas tales como el belga Eric Touissant, el griego Yanis Varufakis, la politóloga Susan George o algunos de los españoles de IU, Equo y Podemos, más o menos significados, entre otros.

Curiosamente, en este encuentro se han planteado propuestas de diverso significado para romper con la hegemonía ultraliberal de la egoísta Europa, pero se ha hablado poco del ejército y del militarismo europeo, uno de los puntales de dicha hegemonía.

Se ha hablado de casi todo y muchos han sido los improperios de máximos contra los peores males del capitalismo a excepción, casi por completo, de lo que se refiere al militarismo, a los ejércitos, al intervencionismo militar, a la provocación de violencia estructural de nuestras políticas apoyadas por un imponente aparato de coacción militar, a la venta de armas… ¿No es curioso?

Los grandes líderes tienen otras muchas cosas que pensar. Es comprensible. Ante lo urgente, nos olvidamos de lo esencial o, como en el caso de una cierta izquierda militarista, consideramos el militarismo parte de nuestra fuerza de choque con tal de que actúe a nuestro favor.

Sin embargo, no todo ha sido olvido. Ha sido Zoé Konstantopoulou, ex presidenta del parlamento griego (¿casualidad que sea mujer quien denuncia el militarismo o tal vez esperanza de que la relevancia previsible de las mujeres sea a la vez la que consiga meter en agenda este tema obviado por los hombres?), quien ha denunciado con fuerza el militarismo europeo y quien ha abogado por la reducción de lo militar y la auditoría de su deuda ilegítima, para afirmar, poniendo el dedo en la llaga, que

la deuda de los países está relacionada con gastos inútiles en armamento y se ha demostrado que eran casos de corrupción a gran escala

A nosotros nos parece evidente la asociación perjudicial entre el militarismo (con los grupos de poder que se lucran de éste, con el complejo militar industrial y con la élite política que diseña políticas despiadadas) y la deuda que arrastran los países.

Y nos parece evidente que la deuda ilegítima de carácter militar (en España, como ejemplo, de más de 30.000 millones acumulados en armas sofisticadas y de invasión, más una deuda anual ordinaria de más de 10.000 millones de euros para sostener presupuestos de defensa desmesurados y políticas de agresión inaceptables) que fomentan las élites es una agresión a nuestra seguridad humana, y por tanto ataca lo que se supone que debe defender una sociedad.

Y nos parece evidente que, además, este militarismo desmesurado que forma parte de la agenda política europea también agrede a otros pueblos y su seguridad humana.

Y nos parece evidente, siguiendo el hilo de la explicación, que el militarismo no aparece como nuestro garante de seguridad, sino como nuestro enemigo.

Y en esta línea de evidencias, nos parece lógico que la agenda de una alternativa de lucha contra esta Europa, desde la «izquierda» debería contemplar el punto de vista antimilitarista: la reducción drástica y constante del gasto militar, la reconversión de sus industrias de guerra, la auditoría a la deuda ilegítima de carácter militar, la renuncia al intervencionismo militar, el inicio de un camino de desmilitarización y transarme hasta la supresión del modelo de seguridad basado en ejércitos y su sustitución por un modelo de seguridad colectiva basado en la cooperación y la noviolencia y que persiga la seguridad humana, la modificación de las políticas generadoras de violencia estructural, …

No comprendamos por qué los supuestos representantes de esa innovadora izquierda ni siquiera, salvo excepciones, tienen en mente esta dimensión de la Europa que quieren combatir, ni como a la primera de cambio, si tomamos por ejemplo el caso de España,  apuestan por políticas militaristas, proponen ministros generales o se suman al carro de los que quieren que se produzcan armas para vender a países canallas si con ello garantizan un poco más de trabajo en España.

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