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Nuevos datos corregidos sobre Gasto Militar en el Estado Español

La realización anual del estudio sobre el Gasto Militar que llevamos haciendo desde 2012 es un trabajo arduo por varias causas:

  • La dificultad de encontrar datos en el maremágnum de cifras que son los presupuestos
  • La dificultad de entender los presupuestos en sus múltiples presentaciones y con la terminología técnica que se utiliza
  • La voluntad política de ocultación de una gran parte del Gasto Militar
  • La falta de referentes políticos y económicos con criterios contrastados y consolidados. Dicho de otro modo, muchas veces pensamos que estamos abriendo brecha y que es muy fácil que cometamos errores.

Hoy tenemos que pedir disculpas por un error grave de concepto que ha supuesto que durante años, sin intención, nos equivocáramos con las cifras que hemos ofrecido.

Mucha gente ha confiado en nuestros análisis y criterios y nos sabe mal habernos equivocado.

El problema ha sido parte de la contabilización de la Deuda Militar.  Durante muchos años hemos defendido que el Estado genera Deuda Militar no sólo con las actividades del propio Ministerio de Defensa, sino con las de otros ministerios y partidas presupuestarias que contribuyen al Gasto Militar evaluado con criterio OTAN.  Ahora lo seguimos defendiendo.

Sin embargo, hemos de reconocer que hemos cometido un error de concepto al contabilizar como parte del Gasto Militar anual uno de los tres tipos de Deuda Militar que hemos descrito y cuantificado habitualmente.  Seguimos defendiendo que se deben computar en el Gasto Militar anual la deuda militar extraordinaria porque estos gastos se realizan fuera del presupuesto y, por lo tanto, han de sumarse a los gastos presupuestados.  En uno de ellos el Tribunal Constitucional nos ha dado la razón y, por ello, el Ministerio de Defensa se ha visto obligado a aflorar los gastos en PEAS (Programas Especiales de Armamento) en su presupuesto de 2017.  También consideramos que se debe incluir en el Gasto Militar la parte militar de los intereses que genera la deuda que cada año es necesaria para poder ejecutar los presupuestos.

En cambio, pensamos que nos hemos equivocado al sumar también la que nosotros denominamos Deuda Militar Ordinaria porque ésta es la cuantía en la que nos hemos de endeudar para poder abordar los gastos presupuestarios de Defensa, con lo que queda reflejada en los gastos presupuestarios.

Resumiendo, e intentando solventar los errores que hemos cometido, os ofrecemos un resumen de las principales cifras del Gasto Militar español de los años 2015, 2016, 2017.  Y pedimos a toda la gente que ha confiado en nosotros disculpas, confiando en que, con juicio crítico, sigan valorando nuestro trabajo.

Una vez subsanado el error se puede comprobar que las cifras sobre Gasto Militar siguen siendo igualmente escandalosas y hacen necesario un control parlamentario y una auditoría independiente.

He aquí los datos corregidos:

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¿Hay alternativas al enfoque militarista y nacionalista del conflicto?

Por Erreache

La Ministra de Defensa se está prodigando en estos días en amedrentar sobre algo que considerar de su incumbencia y competencia, el tema catalán.

Los ingredientes del discurso nacionalista y militarista

Que el tema catalán produce sarpullidos en la derecha española es algo evidente e incorregible. Igual ocurre con el ejército, predispuesto siempre a salvaguardar la unidad de destino en lo universal que, al parecer, sigue siendo esto de las Españas es su concepción del mundo.

Y como doña Cospedal reúne tres sustancias en un solo ser verdadero, pues inequívocamente representa la derecha más reconocible de la derecha española, es además ministra de Defensa y, por si faltara algún ingrediente, suele tener cierta propensión a la bravuconada, el coctel está servido.

Nos dice Doña Dolores, lo leemos en La Vanguardia, que los independentistas caerán bajo el peso de la ley, como si la ley fuera algo parecido a la ley de la gravedad y la caída de los graves inexorable descenso a los infiernos. Bajo esta visión tan simplista se nos ofrecen todos los ingredientes para la polarización y la escalada de un conflicto que, evidentemente, no se resuelve a cañonazos.

a) Se agrupa en una única categoría a toda la plural y amplia expresión de malestar que se da en Cataluña, bajo la denominación de «los independentistas» (¿no hay matices, son todos lo mismo, es igual el político que aprovecha una jugada política que el ciudadano que sale a la calle…)

b) Se los considera el antagonista, el enemigo, al que no se le reconoce valor y

c) Se propone como solución su «caída» bajo el peso (muy pesado y tal vez poco adecuado para estos menesteres) de la ley.

En Expansión nos comentan que Cospedal, también refiriéndose al tema catalán, ha manifestado que los españoles

nos sentimos orgullosos de las Fuerzas Armadas,

que éstas

nos hacen sentirnos honrados de contar con ellos para proteger lo que más queremos: nuestras familias, nuestro barrio, nuestro Estado de Derecho

y que

 nadie puede arrebatarnos el orgullo de ser español, el honor de sentirse español, ni el amor por la patria, 

produciendo otra generalización abusiva, pues no tod@s al otro lado del Ebro nos identificamos ni con el ejército, ni tenemos ningún motivo para sentirnos orgullosos de tal institución o de su papel a lo largo de nuestra historia de tropiezos y desastres, ni, menos aún, sentimos esa identificación de nacionalismo españolista que la ministra considera tan unánime.

Aprovechemos para decir que el cóctel que la ministra prepara ofrece una nueva simplificación, tan abusiva como la anterior, de los actores del conflicto, en este caso los nuestros, todos unidos bajo un mismo interés de imponerse, frente a los otros, a los que no se reconoce nada, también unidos como «enemigos» bajo idéntico interés de prevalecer. Y ello, sobre todo, sirve al interés militarista de abordar este conflicto desde las claves más desastrosas posibles, las que unen los nefastos ingredientes de conflicto, nacionalismo y Estado.

En ABC, con mayor apoyo a la versión ultranacionalista del PP, nos explican que la ministra afirmó en un seminario sobre «Fuerzas Armadas y Sociedad Civil: la participación de la mujer en la vida profesional», que el ejército tiene la misión de

«garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional«,

lo que acaba de cerrar el círculo estrecho y nefasto de nacionalismo-ejército-violencia, la nefasta relación que ha dado lugar a tantas guerras a lo largo de la historia.

De este modo, las cosas, en la mentalidad nacionalista española (vale también para la catalana o para cualquier otro nacionalismo) el conflicto se tiende a polarizar en algo parecido a un choque de trenes y de legitimidades, choque en el que se afirma que tenemos algún tipo de «esencias» nacionales irrenunciables que se encuentran en peligro, se amplifica y exacerba una supuesta lista de agravios y justificaciones, se desconoce y demoniza al otro, al que no solo no se le reconoce sino que pasa a la categoría de enemigo y se «justifica» su eliminación o represión, se pretende su rendición incondicional y se legitima cualquier medio para ello.

Una alternativa a la visión de los conflictos

Aprovechemos para señalar la interrelación entre conflicto y modelo de defensa, algo de lo que hemos tratado en extenso en nuestro libro «Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar«, editado por Libros en Acción, capítulo 2.

El conflicto es entendido en la visión militarista como algo negativo, a evitar o reprimir.  Pero no es la única posibilidad de abordarlo, como podemos ver en el siguiente cuadro:

Para la visión negativa del conflicto se opta por negar la existencia del conflicto o por ocultar los perfiles del mismo que no nos interesan. Fomenta una sensación de paz negativa mientras que las políticas estructurales y culturales que aplican los gobiernos o elites no son neutras y de manera más o menos subrepticia fomentan y alimentan las causas generadoras o profundas del conflicto (políticas económicas insolidarias, dependencia, exaltación cultural de nacionalismo, creación de enemigos, culto a la violencia, etc.), según el siguiente cuadro

Un enfoque alternativo rompe este círculo vicioso

 

De este modo, el enfoque erróneo de los conflictos desde esa urdimbre nacionalismo/Estado, tal como aparece en el propio esquema de pensamiento de Dolores de Cospedal y de las visiones simplificadoras y nacionalistas responde a una visión negadora del conflicto y del punto de vista del otro y afirmadora de la legitimidad y la imposición, incluso militar, del propio discurso, algo que no sirve sino para cronificar el conflicto y polarizarlo.

A lo largo de la historia los conflictos se han abordado por los Estados de diversas formas, según este esquema y según el enfoque principal elegido sea de competición con un adversario, de intento de transformación del conflicto o de negación del mismo e intento de obviarlo:

¿Es posible trascender esta visión nacionalista y militarista?  Desde nuestro punto de vista sí, pero ello necesita un cambio de los ejes y de los enfoques del conflicto, para abordar no el problema «nacionalista» de uno y otro lado, ni su correlato de seguridad militar, sino el problema de seguridad humana, de violencia estructural y cultural que mutuamente comparten ambas sociedades en conflicto y que seguirán compartiendo juntas o separadamente. Ello conlleva romper con una dinámica que, en la actualidad, alimenta el Estado de anteponer el discurso nacionalista de la unidad incondicional, la visión del otro como enemigo y la estrategia de derrota absoluta, para pasar a otra que busque los intereses compartidos de sus sociedades respecto a reivindicaciones que la sociedad ha manifestado inequívocamente: de convivencia en paz, reconocimiento del otro como igual y de sus necesidades y opciones como sociedad, de la reclamación compartida de mayor justicia y de convivencia, de mayor conocimiento del otro, y de resolución noviolenta del conflicto.

En suma, las élites de los bandos enfrentados deberían renunciar a sus intereses (partidistas y personales) y promover una transformación tanto de la escalada agresiva del conflicto en sí como de los contenidos de lo que hay que negociar, para pasar del discurso militarista y nacionalista a una apuesta por resolver contenidos concretos de mutua negociación en lo que tiene que ver con la seguridad humana (derechos humanos, necesidades sociales básicas, derechos culturales, educación, sanidad, trabajo digno, renta básica, corrupción política, agotamiento del sistema político de la transición, etc.).

¿Apuestan las élites de uno y otro bando por un cambio de mentalidad?

El bando españolista ofrece un repertorio pesimista al respecto. Desde los viejos socialistas extractivos pidiendo la aplicación del artículo 155 de la Constitución (Felipe Gonzalez) o la intervención directa del ejército (Alfonso Guerra) hasta la derecha más retardataria alimentando los impulsos de su extrema derecha en Madrid, o un Aznar desmesurado y furibundo tachando de blando a Rajoy, pasando por la humillante (si no fuera tan grave diríamos hilarante) posición de la prensa española, desde El País a la Razón pasando por toda la escala de grises, pardos y negros, el espacio para la alternativa parece difícil.

Si faltaba algún ingrediente, es el 12 de octubre, día en teoría de la «hispanidad» que vino a sustituir al anterior día de la raza de cuando Franco y que, por más que nuestras autoridades han pretendido que es una fiesta de todos, es una fiesta del ejército y de sus visiones del mundo. Y este año, nos informa El Diario, promueven el lema «#orgullosodeserespañol», lo cual no hace sino reforzar la visión empobrecedora de nuestra realidad y la versión militarista del nacionalismo español que tanto interesa a la derecha cospedaliana, al militarismo hispánico y a esta élite extractiva que siente como se les empieza a escapar de las manos, como agua, la legitimación del entramado de privilegios y sumisiones sobre los que han construido su idea de España, su orden público y la mordaza de leyes inexorables, como la ley de la gravedad, con que nos gobiernan.

El campo nacionalista catalán parece igualmente dispuesto a la confrontación en términos puramente estatales, sin capacidad para aprovechar en una línea alternativa la marea de desobediencia civil de la gente, una marea que no se moviliza solo ni principalmente en favor de la «independencia» y sí lo hace desde la indignación y desde la apuesta por alterativas mas cercanas a la idea de seguridad humana.

La esperanza se abre algo con la apuesta desde diversos sectores sociales que llama al diálogo y rechaza el enquistamiento actual de los partidos políticos, algo que ha dado lugar en las plazas y ciudades a un espontáneo (e impreciso, hay que decir) movimiento por el diálogo que hay que ver en qué desemboca.

Trabajar para el día después

Con todo, la solución previsible de un tal choque de legitimidades y trenes, no hará sino cronificar la situación de fondo, por lo que hemos de estar preparados para el día después seguir trabajando en una visión alternativa de transformación (mejor que resolución que parece mas idílico pero menos posible) del conflicto.

Por nuestra parte, trabajar para desenmascarar el peligroso nacionalismo español (y cualquier otro nacionalismo) y para transarmar el modelo de defensa que propone, los ejércitos, será nuestra más específica contribución a este propósito.

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Promover y apoyar la noviolencia que ya existe en Siria

Imagen de El Baúl del Abuelo Siloista

Fuente:  MOC-Valencia.

Nos hacemos eco del interesantísimo documento titulado:  «El movimiento noviolento sirio:  perspectivas desde la base».

Tanto en la sombra como a plena luz del día existen activistas y movimientos noviolentos que trabajan día a día por otra manera de enfrentar los conflictos, desde la noviolencia.

Es necesario difundir esta parte de la realidad que nos ocultan normalmente los que escriben la historia y los que redactan los noticiarios:  la noviolencia en el conflicto Siria (y en los demás conflictos del globo) existe.

Emociona que entre tanta barbarie haya personas que eligen vías noviolentas, sin dejarse amedrentar, o superando el miedo, sin optar por la inactividad e imaginando actuaciones de lucha noviolenta.

Dawlaty conversó durante un período de seis meses con estas personas, animándolas a buscar nuevas herramientas, a cuestionar anteriores elecciones, y a analizar los éxitos y los fracasos del movimiento noviolento en Siria. Este informe es fruto de ese diálogo.

Dawlaty es una organización sin ánimo de lucro que se centra en el desarrollo y potenciación de la sociedad civil en Siria, a fin de facilitar una transición democrática. Este informe busca documentar las experiencias y reflexiones de los y las activistas para que sea un recurso al servicio del movimiento noviolento en Siria. Fue hecho por y para los activistas noviolentos.

No es de extrañar que los primeros pasos del activismo noviolento en Siria hayan sido difíciles:

Un hallazgo importante es que, con la excepción de algunos pequeños pasos dados durante la transición de Assad padre a Assad hijo, el activismo noviolento en Siria no existía antes de la revolución. Décadas de gobierno autoritario habían logrado mantenerlo fuera de la esfera pública. Sin embargo, a pesar de la falta de historia y experiencia para orientar sus esfuerzos iniciales, los y las activistas transmitieron orgullo al expresar lo que han logrado durante los primeros días de la revolución y más allá. Aprendieron por ensayo y error en un entorno de “todo o nada”, y se beneficiaron de sus contactos con las organizaciones internacionales y medios de comunicación. Están orgullosos y orgullosas porque han vencido el monopolio del régimen en el ámbito público y se presentaron, por primera vez, como participantes activos, después de décadas de marginación a manos de una autoridad totalitaria.

(…) aunque el movimiento surgió y creció sorprendentemente sin sociedad civil que lo apoyara, ahora es demasiado débil y desorganizado para abrir el camino a la fracturada y desorientada sociedad civil que ha contribuido a formar en los últimos años.

Aunque recomendamos la lectura atenta de todo el documento, aquí, por falta de espacio, sólo vamos a detallar las conclusiones del estudio:

CONCLUSIONES:

El movimiento noviolento en Siria es débil, fragmentado y disperso por una geografía desconectada que representa a veces objetivos y valores sociales en conflicto. Pero el movimiento puede ser reactivado.

Reactivar el activismo noviolento es un asunto urgente. Los y las activistas son conscientes de que el final de su movimiento significa el final de la revolución misma.

La falta de pensamiento estratégico es un problema agobiante y recurrente para los y las activistas. Los y las activistas entienden la urgencia de abordar esta cuestión, pero carecen de las herramientas y la capacitación para el desarrollo de una estrategia a nivel macro por sí mismos. Una de las recomendaciones del Dawlaty es organizar talleres de capacitación sobre la elaboración de estrategias.

La militarización de la revolución ha marginado y agotado el activismo noviolento. Los y las activistas se dan cuenta de la imperiosa necesidad de revivir su movimiento pacífico.

El movimiento necesita críticamente una visión unificada de cómo hacer frente a las fuerzas armadas. La militarización es una realidad, estén o no los y las activistas están de acuerdo con ello. Esperar que el régimen caiga o que acabe la militarización antes de empezar a actuar significa no tomar ninguna acción, y el movimiento morirá.

La militarización del conflicto y una cultura patriarcal (incluyendo la propia internalización de esta cultura por las mujeres) en Siria han alejado eficazmente a las mujeres de posiciones de liderazgo e influencia en la revolución. Los y las activistas están de acuerdo por unanimidad en que se debe volver a potenciar el papel de las mujeres. Son conscientes de los obstáculos sociales a los que se enfrentarán, pero están luchando para potenciar la presencia de las mujeres en posiciones de liderazgo, especialmente en tareas donde sus capacidades y percepciones únicas como mujeres les dan ventaja sobre los hombres.

Entretanto, también es necesario que desde Europa se piense en cuál debe ser nuestro papel de cara al movimiento noviolento sirio.  ¿No es un deber apoyarlo para así sustentar la vía pacífica de resolución de los conflictos sirios?  ¿Deberían colaborar en ello todas las instituciones:  Estado, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, etc.?

¿Se deberían coordinar acciones entre las ongs para apoyar al movimiento noviolento sirio?

¿Deberíamos forzar a los gobiernos para que dejen de intervenir militarmente y de promover el mantenimiento de la guerra mediante la venta de armas y el apoyo a los contendientes?  ¿Deberíamos forzar el desarme del conflicto como primer paso para la negociación noviolenta de salidas pactadas?

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En 2017 el gasto en misiones militares en el exterior superará los 1.000 millones de euros

Nero+con+stile...

Por Otto Nassar

Fuente: Infolibre

A finales de julio explicábamos la nefasta política militar española, intervencionista, militarista, agresiva, con 87 intervenciones militares en el exterior desde los años 80 a la fecha actual,

Una política además muy cara y ocultada por nuestros conspicuos capitostes de la cúpula militar-industrial y sus palmeros políticos que la consienten, cuando no la estimulan.

Como se sabe, la partida de gasto militar referida a las operaciones en el exterior es una de las 69 partidas ocultas de nuestro gasto militar, tal como explicamos en una infografía recientemente publicada. Concretamente forma parte de la partida allí denominada «deuda militar extraordinaria».

Ahora nos ofrecen una cifra escalofriante, por encima de la previsión que hicimos en nuestras estimaciones del gasto militar para 2017.

En aquel estudio estimamos que el gasto oculto para estas operaciones militares en el exterior sería el mismo que en el 2016, unos 771,11 millones de euros, pero los datos que nos ofrece Defensa sitúa el gasto real para 2017 de operaciones militares en el exterior en 1.076 millones de euros, casi 75 veces los ridículos 14´3 millones de euros consignados para estas operaciones por los presupuestos del Estado de 2.017.

La cifra no debería sorprender a nadie a estas alturas. Por una parte, ya la insinuó el Secretario de Estado de Defensa en Abril  (por cierto, insinuó que a lo mejor podía llegar a los 1.200 millones por los despliegues de Estonia) en su comparecencia ante la Comisión de Defensa, sin que hiciera mella en el ánimo de los somnolientos diputados, siempre tan infatigables en dejar pasar las oportunidades de controlar al Ministerio. Por otra parte, el hecho de que se consignen en los presupuestos partidas de unos 14 millones y se gasten en torno a 700 u 800 o 1.100 al año para este tipo de invasiones exteriores viene siendo una práctica constante del Ministerio de Defensa.

Lo verdaderamente significativo no es, por tanto, que el Ministerio de Defensa mienta (lo hace siempre). Lo relevante es que se consolida, y aumenta gravemente incluso, la política de injerencia militar que aplica el Ministerio de Defensa por medio de estas operaciones en el exterior y que lo hace sin la más mínima crítica ni oposición a este papel creciente en el militarismo mundial.

Hay que criticar la cifra de gasto, pero más aún la razón de ser, el «para qué» se usa este dineral, tanto el uso supuesto (operaciones en el exterior) que encubren una política exterior militarizada y agresiva que cuenta con más medios que cualquier otra dimensión de la política exterior del Estado, como el uso real (que se aprovecha además para exhibir armamento español con vistas a la venta de armas en la que somos la sexta potencia exportadora mundial, así como para camuflar gasto de operatividad y de reparaciones de las fuerzas armadas que no aparece en el presupuesto del Ministerio de Defensa y para incentivar el sueldo de los soldados que participan en todo esto).

Podemos comparar la cifra con la que aporta España a la cooperación internacional o a la solidaridad con otros pueblos. el resultado es desalentador y escandaloso. Somos un peligro, concretamente el segundo contribuyente militar europeo en tropas en el exterior y el cuarto de la ONU, algo inaudito y vergonzoso.

Tal vez ahora la Ministra pretenda «aflorar» este espectacular aumento de la partida de operaciones militares en el exterior y consignarla en los presupuestos de 2018 para simular y vendernos que intentamos acercarnos al 2% del PIB en gasto militar (cuando la realidad es que este gasto ya se produce y superamos el 2% del PIB en gasto militar y que lo hacen de forma opaca, para que la gente no se entere de esta opción militarista).

En todo caso, sería deseable imponer por ley la obligación de transparentar todo el gasto militar y de someter al debate social y al control las razones de nuestro espectacular fomento del militarismo y su enorme gasto.

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Unas preguntas simples sobre las 87 intervenciones militares españolas en el exterior

Fuente: Revista Española de Defensa

Recientemente España se ha desplegado militarmente hablando en Letonia, país con el que, a tenor del “informe país” de la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, España cuenta con una ridícula inversión directa de 1´64 millones de euros en 2015 y acumulada desde 2012 de 17,9 millones de euros, una verdadera nadería, principalmente relacionada con negocios de FCC, Iberdrola, Inditex y Mango. A Letonia le exporta España productos por la también ridícula cifra de 133 millones de euros, sobre todo cereales (56 millones), madera (8 millones) y equipos eléctricos (29 millones), e importamos de Letonia por valor de 161 millones de euros, principalmente por frutas (28 millones), verduras (17 millones) y bebidas alcohólicas (16 millones).

Con Letonia no nos une más de lo que, por ejemplo, con países como Mueva Zelanda, por poner uno que esté a nuestras antípodas, con el que mantenemos relaciones internacionales desde mucho tiempo antes, inversiones más cuantiosas, exportaciones por más de 229 millones de euros e importaciones de 137 millones, según el propio informe país correspondiente o con Madagascar, con quien España mantiene relaciones desde mucho más tiempo que con Letonia, mantiene inversiones sólidas y de mayor calado, sobre todo en la generación de energía, y exportamos en 2015 más de 30 millones de euros, con importaciones de Madagascar por valor de 71 millones en dicho año, y una cooperación internacional de más de 30 millones de euros (cero euros en el caso letón).

Con Letonia, la relación española es, por decir algo, “por los pelos” y tangencialmente por el hecho de ser ambos miembros de la UE y de la OTAN y de plegarse ambos al mando de EE.UU.

¿Qué tenemos que ver con Letonia como para mandar a nuestro ejército, en formación de combate, allí? Aparentemente nada. Pero nuestros políticos afirman, con Rajoy a la cabeza, que mucho, muchísimo y que sin nuestra presencia militar en Letonia prácticamente la vamos a cagar como sociedad, hasta el punto de que aprovechó su visita a la base militar de Adazi, donde está acampada la tropa española en dicho país, para anunciar que España aumentará su presencia militar en aquel país para atajar la creciente agresividad rusa.

La respuesta obvia es que bien poco. Que las razones que esgrime nuestro rancio militarismo para involucrarse (por cierto, incumpliendo el mandato de llevar estos temas al Parlamento para su aprobación) en una operación militar allí no tiene que ver ni con los intereses de España en aquel lugar (como vemos casi ninguno), ni con la defensa de España, ni con los intereses mundanos de los españoles, tales como aguantar las políticas antisociales que padecemos, conseguir empleo, una sanidad de calidad y tantas otras. Y si se nos apura, tampoco tiene nada que ver con los intereses de los letones, probablemente poco ufanos del papelón que la OTAN está jugando en su frontera con Rusia.

Cuentan más bien razones de otra índole, como por ejemplo:

  • Que la única manera de pintar algo en la política internacional de nuestro gobierno, y a falta de verdadera política, es vindicarse como mamporreros en cuanto conflicto bélico aparece y dejar claro así nuestro papel subalterno y de guardián de las esencias de occidente.
  • Que se quieren congraciar con EEUU y demostrar que su contribución al esfuerzo militar exigido por éste es puntual y fiel.
  • Que, dado que el presupuesto explícito del Ministerio de Defensa únicamente da para pagar los PEAS, pagar los sueldos de nuestro desproporcionado ejército y poco más, la única manera de disfrazar el gasto de mantenimiento y la operatividad de los sistemas de armas es mandarlas fuera a rodar y pasar luego a los gastos opacos de las operaciones en el exterior la factura de las reparaciones, de la puesta a punto, etc.
  • Que al exhibir nuestras armas en el extranjero es más fácil vender nuestro catálogo de armamento a terceros, lo que le viene muy bien a la industria militar y a sus aliados políticos y económicos.
  • Que de paso sirve de entrenamiento para los soldados españoles que se despliegan en estas misiones.
  • Que dada la impopularidad del militarismo en España, y principalmente del gasto militar, sacar triunfalistamente la tropa al exterior, inventar un relato entre humanitario y heroico lleno de tópicos y trufado de boberías y llenar las portadas de sensibleras fotografías de nuestra flamante ministra, del propio Rajoy y otras instituciones, sirve muy bien a la campaña de autobombo del ejército y para intentar justificar el desmesurado gasto militar que mantenemos.
  • Que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ofrecen a nuestros militares un cuantioso sobresueldo que les deja bien contentos con esta situación.

De modo que, hecha la pregunta, hecha la respuesta: la misión sirve para mantener el estado de despropósito de la defensa española y para beneficiar a los de siempre. Para nada más y, sobre todo, para nada relacionado con la defensa y con los intereses humanitarios y buenistas que se invocan por nuestra casta extractiva.

Pero nos vamos a preguntar otras cuantas cuestiones igualmente incómodas. Por ejemplo:

  • ¿Cuánto cuesta este envío de tropas y tanques a Letonia en realidad?
  • ¿Para que sirven las otras cinco misiones bajo mando OTAN que realiza España en la actualidad (Apoyo a Irak  adiestrando a sus soldados, Apoyo a Turquía con misiles Patriot, Grupos navales permanentes de la OTAN, Policía aérea en el Báltico , Resolute Support en Afganistán y Sea Guardian ) y cuánto nos cuestan al año?
  • ¿Para qué sirven las seis misiones que realizamos actualmente bajo mandato de la Unión Europea (EUNAVFORMED Sofía http://www.defensa.gob.es/misiones/en_exterior/actuales/listado/eunavformed.html en las costas libias, EUTM RCA en República Centroafricana entrenando militares, EUTM Somalia  también entrenando militares, EUTM Mali en apoyo del expansionismo francés, Destacamento Marfil en Senegal, Operación Atalanta  en el índico), y cuánto cuestan al año o desde que llevamos con ellas?
  • ¿Para qué sirven las tres operaciones militares que mantenemos bajo mandato ONU (FINUL en Líbano, Acuerdo de paz  en Colombia, y apoyo a RCA en Gabón) y cuánto cuestan al año o desde que llevamos con ellas?
  • ¿Para qué sirven las cuatro operaciones militares que mantenemos por propia iniciativa y sin mandato alguno (Golfo de Guinea , Seguridad cooperativa  en Mauritania, Seguridad cooperativa en Senegal y Seguridad cooperativa en Túnez) y cuánto cuestan?
  • ¿En qué han mejorado los índices de desarrollo humano, o el índice de paz de estos lugares gracias a la presencia y la inversión militar española en estos años?
  • Para qué han servido las en total 87 operaciones militares que llevamos desde Felipe González hasta la fecha, 21 con Felipe González, 23 con Aznar, 22 con Zapatero y otras 21 con Rajoy, con miles de millones malgastados en estas?
  • ¿Para vender armas, para ocultar y encubrir el gasto de operatividad de las fuerzas armadas, para entrenar a la tropa, para servir a la estrategia de dominación de occidente, … o para ayudar a conseguir un mundo más justo y pacífico?
  • ¿Se ha evaluado qué impacto habría tenido efectuar un esfuerzo en recursos personales y económicos similar en cooperación al desarrollo?

Resulta evidente que nuestro exagerado intervencionismo militar no es una buena señal y nada tiene que ver con una política de paz.

¿Por qué nadie le pregunta en serio estas cosas al gobierno?

¿Por qué no se muestra nuestra rebeldía e indignación ante este macabro papel de nuestra política exterior?

Muchos poqués y pocas ganas de encararlos. Se nota que estamos de vacaciones.

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Nueva Directiva de Defensa Nacional. Sin luz, sin taquígrafos y sin control de nadie.


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Por European People’s Party

Al inicio de cada legislatura se publica por el Presidente de Gobierno, como responsable de la política de defensa a tenor del artículo 6.1 de la L.O 5/2005, de la Defensa Nacional, la llamada Directiva de Defensa Nacional, documento que orienta el planeamiento de la defensa, define los riesgos y amenazas que marcan el contexto de ésta y plantea las directrices de la política de defensa para una legislatura.

Se trata, y así se define en la Orden Ministerial 37/2005 de 30 de marzo publicada en el Boletín Oficial de la Defensa número 68, de 8 de abril de dicho año, del principal documento de la defensa y del planeamiento militar.

La vigente Directiva de Defensa Nacional, titulada “Por una defensa necesaria, por una defensa responsable” es de julio de 2012 y tras su aprobación por el Presidente de Gobierno fue informada al Parlamento (remarquemos que únicamente informada, no debatida, ni votada, ni siquiera consultada previamente a su aprobación).

Muy resumidamente, dicha directiva partía de un doble contexto: el de inseguridad internacional, eso sí explicado desde la versión simplista de la derecha, y el de crisis económica. Uno y otro servían para decir, tan a gusto del gobierno y en línea en cierto modo muy continuista con las directivas anteriores, que España no podía hacer dispendios en gasto militar (dispendios que, sin embargo ha seguido haciendo pero ocultándolos) y que por eso los presupuestos de la legislatura serían austeros y sin alegría. También afirmaba que el contexto exigía profundizar en las líneas de defensa que han sido el mantra de ese férreo consenso de estado de PP y PSOE en estos temas: 1) modernizar nuestra defensa y sus instrumentos, 2) profesionalizar la defensa, 3) seguir en el  papel intervencionista de nuestra tropa más allá de las fronteras y al servicio del entramado de intereses de la OTAN, UE, EEUU, 4) privilegiar la industria militar y 5) buscar el reconocimiento de lo militar en nuestra sociedad a través de una política de adoctrinamiento y propaganda que denominan “cultura de la defensa” en la que todo lo que sea criticar este sistema es considerado incultura.

Las Directivas de Defensa, a pesar de su importancia, pasan por ser un documento desconocido y opaco, incluso para el propio Parlamento. De hecho, hasta 1992 (12 años después de la primera de ellas) fue un documento secreto.

Es cierto que Carme Chacón, en comparecencia que efectuó ante la Comisión de Defensa del Parlamento, el 25 de noviembre de 2008 prometió que a partir de la fecha se escucharía y consultaría previamente al Parlamento, pero del dicho al hecho… no se ha cumplido tal promesa y el Parlamento es un convidado de piedra más a sumar a la ciudadanía desinformada, a la clase política despreocupada de estos temas (por cierto previamente pactados y cerrados entre los partidos que se han alternado en el gobierno bajo la excusa poco rigurosa de que son “políticas de estado”) y a los medios de comunicación demasiado desinteresados por explicar de verdad aspectos tan peliagudos como lo que se define como enemigos, riesgos y amenazas, si se va gastar mucho o no en armas y ejércitos, si seguimos con un enfoque de ejército intervencionista, el vínculo con la OTAN y sus políticas o el impulso a una industria militar que se ha convertido en la sexta exportadora de armas del mundo y que, cada vez más, promueve no solo el negocio, sino también el conflicto y la guerra.

Con este contexto, surge una primera pregunta: ¿por qué el gobierno de Rajoy, en el poder desde 2011, y después de permanecer gobernando “en funciones” un buen pellizco de 2015 y del 2016, más el tiempo que lleva como presidente nominado desde octubre pasado, aún no ha aprobado la nueva “Directiva de Defensa Nacional”?

Y de esta pregunta tres nuevas cuestiones:  ¿sera que asistimos a un repliegue de las directivas al secreto?, ¿Será que con una oposición más compleja que las del tiempo de plena vigencia del bipartito prevén que la directiva abra una rendija, mínima rendija a nuestro parecer, a la crítica y al cuestionamiento de esta “política de Estado”?, ¿Será, sencillamente, que esperan a publicar los PGE que consolidan una apuesta por aflorar una mayor porción del gasto militar (precisamente la destinada a comprar armas de “proyección/ataque” que no se necesitan y que nos arruinan, y a consolidar mediáticamente el mensaje de vuelta de tuerca del militarismo que está efectuando la ministra del ramo?

¿O será, como en tantas otras cosas, otro ejemplo de desidia de nuestro abúlico presidente?

Sea como sea, y antes de que sea tarde, queremos alertar del hecho de que el gobierno, antes o después, va a firmar la directiva que definirá la política de defensa para la legislatura, sin contar para ello con nadie más que con la propia cúpula del ejército y de espaldas al Parlamento, a la sociedad y al debate ciudadano.

Y una vez firmado ese marco referencial, el debate sobre qué defensa queremos estará, definitivamente, cerrado por otra legislatura. Gastarán más, invadirán más, serán más estrechamente cómplices de la política de la OTAN, venderemos más armas, generaremos más deuda militar… Serviremos mejor al status quo.

Para promover el debate, empecemos por señalar lo que probablemente dirá la nueva directiva. Para ello tenemos algunas pistas, como, por ejemplo, las declaraciones repetidas y tópicas de la Ministra y de sus corifeos de que hay que aumentar el gasto militar español al 2% del PIB (por cierto, que según nuestros cálculos, sumado el presupuesto del Ministerio de Defensa a punto de aprobación definitiva con las partidas escondidas en otros departamentos y partidas que conforme al criterio de la OTAN son gasto militar, ya superamos ese 2% del PIB), o acerca del reiniciado “segundo ciclo de rearme”, con la apuesta por comprar nuevos sistemas de armas innecesarias y de invasión (Aviones A400 y F35, nuevos barcos de guerra, vehículos 8×8, drones, nuevos sistemas de misiles, etc.), o los nuevos compromisos anunciados de participar en más operaciones de guerra en el exterior (Afganistán, frontera con Rusia, mayor implicación en Centroáfrica…), o los acelerados pasos para “securitizar” y  militarizar otras políticas, como la de movilidad humana, la de seguridad pública y libertades bajo el nuevo trampantojo del terrorismo internacional como excusa.

Probablemente el contexto que defina esta nueva directiva venga a explicarnos, como siempre, que vivimos en un mundo lleno de riesgos y amenazas que, como dice la ministra, obligan a fortalecer la defensa porque nuestra seguridad y bienestar se defiende lejos de nuestras fronteras y por medio del ejército. A este mundo de constante liquidez y movilidad, se une que el rajoinato predica el fin de las vacas flacas, lo que de rondón valdrá para que la nueva directiva, de nuevo, sea más de lo mismo de las anteriores con directrices que propondrán mayor gasto militar para alcanzar el 2% del PIB en defensa, mayor esfuerzo militar en el exterior, principalmente de la mano de la OTAN y de las operaciones de la UE, mayor esfuerzo en promover la industria militar y la exportación de armas y algunos cantos de sirenas más para incorporar a la noción de defensa previa esta especie de invasión de la securitización de la vida social, con toda la retahíla de propuestas sobre la ciberseguridad, la necesidad de recortar derechos para evitar el terrorismo y las demás lindezas con las que se justifica la expansión del militarismo.

Con este panorama nos cabe otro par de preguntas más.

De todo esto, ¿qué opinan los partidos políticos del arco parlamentario?, ¿están de acuerdo?, ¿no merece la pena protestar antes de que sea tarde?

Si observamos los diversos programas políticos las divergencias, si es que las hubiere, podrían ir referidas principalmente a la necesidad de una mayor transparencia de la política de defensa y del gasto militar.  A partir de ahí, sin embargo, los partidos de la derecha, Ciudadanos y PSOE muestran más similitudes que diferencias y apuestan por apoyar el consolidado sistema de defensa vigente. Tal vez las fuerzas más a la izquierda discutirían el contexto de riesgos planteados por el establishment, para poner el énfasis en la violencia estructural y en los intereses poco santos de occidente, y para criticsar la apuesta de vincularnos a operaciones de paz bajo el paraguas de la OTAN. Tal vez discutan la prioridad del gasto militar cuando existen tantas necesidades sociales, y la existencia de algunos capítulos del gasto militar poco presentables, pero no vemos mayores disensos.

No obstante, a los partidos les tocará, si es que lo estiman oportuno, hacer sus propias consideraciones al respecto, claro está, si es que son consultados, lo cual, de nuevo, está fuera del escenario actual.

No parece, sin embargo, que vayan a exigir que la directiva de defensa sea discutida en el Parlamento, ni someterla a crítica y debate público, aunque en cierto modo, una discusión pública de esta política, como ocurre en otras, sea un ejercicio de salud democrática que nos permitiría al menos contrastar argumentos, posibilidades y alternativas.

¿Por qué, entonces, no se exige que se debata y apruebe por el Parlamento, no como hasta ahora?

¿Cabria proponer, e incluso construir socialmente, desde ya, propuestas diferentes a la previsible directiva?, ¿cabría formular propuestas para por ejemplo, parar esta deriva?, ¿para iniciar un ciclo al menos diferente?, ¿o incluso para impulsar un cambio de modelo que abandone el enfoque militarista y adopte un enfoque de la seguridad alternativo?

Desde luego, las múltiples demandas y propuestas de los movimientos sociales altermundistas y antiglobalizadores, anticapitalistas, de la solidaridad internacional, antimilitarista, ecologista, feminista, pongamos por caso, en sus diferentes y complementarios enfoques, permitirían rellenar una agenda de caminos a emprender para desenmadejar el tema de la defensa y construir una alternativa de seguridad humana. ¿Merece la pena una puesta en común que nos permita ofrecer un referente con el que contrastar el modelo de defensa militarista que defenderá la próxima Directiva de Defensa?

Para cuando llegue ese momento, nosotros creemos que hay algunas preguntas básicas que, como hemos venido promoviendo desde el inicio de nuestro recorrido, podrían ayudar a definir una política acorde con la seguridad humana:

 

Pregunta básica Alternativa 1 Alternativa 2
¿Qué es lo que hay que defender?

 

La seguridad militar

Las fronteras

El status quo

La lucha contra el terrorismo internacional

Contra las invasiones y amenazas militares

Los derechos sociales

Los derechos humanos

La seguridad humana

La lucha contra la violencia estructural y cultural

La lucha contra los problemas globales de índole ecológica, pobreza, etc.

¿Quién tiene que ser el sujeto de esta defensa? Las élites

Los ejércitos

La industria militar

Expertos

La sociedad en su conjunto

Los movimientos sociales y otros cauces de auto-organización

Sin delegación

¿Cómo hay que ejercitar esta defensa? Militar

Violenta. Guerras.

Bajo el paradigma dominación-viole

Social

Noviolenta. Transformación de conflictos

Bajo el paradigma cooperación-noviolencia

 

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La delegación de Gobierno de Madrid reprime a Desarma Madrid

Madrid se está convirtiendo en una especie de porquizal de la majadería, la arrogancia de los políticos y la infamia, y como punta de lanza de esta vanguardia del autoritarismo ultramontano, la represión de toda lucha social pacífica por medio de leyes sacadas de la noche de los tiempos por el PP y sus cómplices .

Y como no puede ser de otro modo, nos tenía que tocar la china.

O le tenía que tocar la china a un compañero cualquiera. En este caso escogieron a uno de Yayoflautas, de los muchos manifestantes que el pasado 14 de marzo nos manifestamos bajo la convocatoria de Desarma Madrid en la Puerta del Sol para protestar por la celebración en IFEMA de una feria de armas, HOMSEC, algo insólito en una ciudad digna y pacífica, si es que la hubiera.

A la manifestación acudieron diputados, concejales y otras hierbas solemnes, pero por lo que se ve, la Delegación de Gobierno decidió emprenderla contra los viandantes del común, que a lo mejor son más asustadizos.

De modo que nos han iniciado, en los lomos de un compañero al que quieren hacer promotor de todo, expediente sancionador, cuya rocambolesca y burocrática narratio facti dice así:

El día 12 de marzo de 2017, sobre las 19 horas, un grupo formado por unas cien personas se concentró en la Plaza de Sol de Madrid para expresar su protesta por la feria de armas que tenía lugar en IFEMA, entre los manifestantes destacaba usted al frente de la marcha protestando con una pancarta y haciendo uso del micrófono para emitir frases que luego eran coreadas por el resto de los manifestantes. En todo momento se le identifica como el dirigente, pues también indica a los demás cuando deben cantar o depositar en el suelo las pancartas. Asimismo usted se presentó como interlocutor con la policía y procedió a utilizar la megafonía para dar por finalizada la concentración, haciendo caso los demás manifestantes a su petición.

Dado que dicha manifestación no se había sido debidamente comunicada a la Delegación del Gobierno de Madrid, los responsables del dispositivo policial comisionados al lugar, titulares del carné número tal y cual (no los ponemos por razones obvias) procedieron a la identificación de las personas que pudieran ser responsables del acto, constatando que era usted el promotor de la convocatoria.

Mucho nos lamentamos de que tal regalo literario no lo haya echo un Umbral, más florido en su narrativa, o un Saramago, que nos hubiera divertido con más oficio, o incluso un Pemán o un de Prada, puestos a buscar un facha que al menos escriba con holgura, pero es lo que hay, un chupatintas de mala estopa y peor lírica al servicio de las intenciones de una delegada de gobierno desangelada, lo cual no habla nada bien de la reforma moral que la derecha nos pretende aplicar disciplinadamente y a golpe de corneta.

No vamos a entrar en razones leguleyas, que ya se encargarán los  compañeros de Legal Sol de recurrir la desfachatez esta y de invocar derechos humanos y positivos, razones de forma y fondo, fueros y desafueros y otras lindezas por el estilo, que parece que es el lenguaje que entiende bien esta fase decadente del rajoinato.

Pero, hombre, que uno sea promotor de un acto por el hecho de emitir frases «que luego eran coreadas por el resto» o porque indica a los demás «cuando deben cantar» o dejar de hacerlo, es mezclar el culo con las témporas. Vale que nos sirve para reírnos un rato de la aplastante «hinteligencia» burocrática, pero … una cosa es iniciar un canto y otra promover una protesta.

¿No ven que tan inconsistente razonamiento se desdice con el ejemplo (poco ejemplar) de los promotores de cosas en general y contra la propia lógica que aplican día a día los dirigentes todos, desde el plasmático presidente de gobierno en adelante, e incluso alcanzando a la Delegada de Gobierno de Madrid; ejemplo que consiste más bien en ponerse a la retaguardia (a veces incluso ocultándose de los hechos por si les pillan) y tirar la piedra y esconder la mano?.

¡Pero hombre, buenas gentes del cuerpo policial, compañeros de fatigas (cierto que en el otro lado de la lucha) en esto de protestar por la desfachatez de vuestros amos, trabajadores en funciones y ciegamente mandados por doña Concepción Dancausa (firmante del paquete a nuestro compañero) para menesteres tan poco agradables como este de amedrentar los derechos de protesta de los ciudadanos con denuncias y brabuconadas ante tropelías tales como la venta de armas de los sanguinarios señores de la guerra,..!. Vale que hacéis lo que os manda quien no sabe mandar, sino ser mandona, pero… pero eso de determinar un jefe, un promotor, un caudillo en una protesta de antimilitaristas, caracterizada por un asamblearismo incompatible con la idea de democracia que cabe en esas cabezas pétreas del PP, …¿no es pasarse?, ¿no viene en vuestro manual de diligencias anti-ciudadanas que los asamblearios no tienen jefes ni promotores?, ¿que responden todos por igual?, ¿que todos o ninguno?

Habría sido mejor «empurar» a todo el grupo, a cien euros por cabeza, en vez de a uno solo por director de cánticos y llevar una pancarta cuando pancarta llevábamos todos y la iniciativa del canturreo era más bien anárquica o si se quiere autogestionada por cada cual según le venía en gana.

¿No veis que la señora delegada de gobierno, hoy tristemente implicada en una causa por corrupción que al parecer no merece aplicación de ley de seguridad alguna, busca un chivo expiatorio no para sancionar conductas incívicas, sino para asustar a algún que otro desipstadillo por si cuela?

¿No veis que hacéis el juego a la pretensión de usar las leyes contra la ciudadanía y que eso no tiene nada que ver con proteger el orden público o la seguridad humana, sino con vapulearla?

¿No os han dicho en algún cursillo al efecto que a estos insumisos la obediencia de las leyes injustas y el miedo al castigo no les amedrenta y más bien las usan como arma noviolenta para deslegitimar la injusticia y combatirla?

En fin, que no lo ven, porque quien se empecina en obedecer a ciegas no necesita los ojos para gran cosa.

Pretende la Delegación de Gobierno de Madrid imponer una multa de cien euros, que es como matar moscas a cañonazos, porque no se les comunicó a las altas instancias gubernamentales una manifestación que, sin embargo, no está prohibida por la ley, dado que el derecho de manifestación se considera fundamental en nuestro orden de leyes.

Y el caso es que lo que va a conseguir, al margen de dejar clara la perversión de la norma sancionadora y de la actuación de la Delegada de Gobierno, es permitirnos difundir aún más la denuncia del militarismo y sus complicidades institucionales.

La Delegada de Gobierno actúa no con imparcialidad, como si dijéramos con una cierta equidistancia ante los echos, sino apostando por los señores de la guerra y su negocio. Y eso huele fatal para un olfato fino y sensible.

Y, paradoja, su denuncia a los que actúan con decencia, en este caso el compañero amenazado y los antimilitaristas concentrados, viene a convertirse en la denuncia de las fobias de la furibunda derecha y la injusticia de la sanción que se pretende imponer.

Osea, un despropósito a sumar a la cadena de despropósitos por los que una élite extractiva nos quiere hacer descender hasta el fondo de la olorosa mierda en la que navega el final decadentoso y lento del régimen.

Ladran, luego cabalgamos.

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Los grupos afines al PP votan no rechazar los presupuestos de Rajoy. Nuevo impulso al militarismo

EPP+Malta+Congress+2017+%3B+29+March

Por PROEuropean People’s Party

Fuente: El Independiente

Nos informa la prensa que el jueves 4 de Mayo se rechazarán en el Parlamento las enmiendas a la totalidad de los presupuestos del Estado presentados por Rajoy.

Al parecer 175 diputados votarán a favor de devolver a Rajoy el proyecto de presupuestos y por rechazarlo, pero otros 175 optarán por permitirle seguir adelante la tramitación del proyecto y, con ello, por sacar adelante otra vez unos presupuestos restrictivos y antisociales.

El empate, en este caso, en el número de votos hace que los presupuestos se tramiten y, parece ser, esta es la estrategia que ha negociado Rajoy para sacarlos adelante.

Al parecer las cartas están echadas (y marcadas de antemano) y el margen de negociación de los presupuestos es ínfimo.

Es razonable, por ello, apuntar con el dedo a los partidos que apoyarán los presupuestos de Rajoy, porque quienes así actúen, al margen de las negociaciones cosméticas que le arranquen al gobierno, estarán diciendo si a un presupuesto muy poco inocente que oculta un ingente y antisocial gasto militar.

Hace unos días desglosamos las partidas que hemos detectado de gasto militar en una tabla que desvela la cifra final de éste (33.732,4 millones de euros frente a los 7.638,54 millones que reconoce Defensa, con 26.093,8 millones de euros opacos y escondidos) y las partidas donde se oculta.

Por tanto, los amigos del PP, con su voto favorable, estarán diciendo sí a la práctica consolidada y sabida de ocultar casi cuatro de cada cinco euros de gasto militar en partidas ajenas al Ministerio de Defensa.

Estarán diciendo sí a la trampa de consignar como gastos sociales, así venden la Defensa, como gasto social, más de 25.000 millones de euros escondidos en partidas que no se corresponden con gasto social, como las prestaciones de Ios organismos autónomos militares, las clases pasivas, las ayudas a la industria militar, el espionaje del CNI, el pago de diversas actividades militares que hace el Ministerio de Asuntos Exteriores, el de Empleo y Seguridad Social, el de Educación Cultura y Deportes, o el de Asuntos Sociales, por ejemplo.

Estarán diciendo sí al impulso de exportar armas y conflictos a otros países para convertirnos en la sexta potencia mundial exportadora de armas.

Estarán permitiendo con su voto que España participe en 17 escenarios de guerra y que desde Felipe González hasta la fecha haya participado en 78, haciendo de España un país intervencionista y agresivo de primer orden (el segundo de la UE y cuarto de la ONU en esta materia) y de la política exterior española una política militarista y mamporrera.

Estarán diciendo sí a un despilfarro estructural ingente, fruto de la política de defensa que mantiene España.

Estarán diciendo sí al agravio comparativo de unos gastos militares desmesurados, para un ejército insostenible e innecesario y frente a unas necesidades sociales apremiantes y desatendidas.

Hay que llamar las cosas por su nombre y los partidos que hoy mejor representan este apoyo incondicional y culpable al militarismo deben ser reconocidos con pelos y señales:

  • El PP, por supuesto, instigador de este presupuesto continuista con las malas políticas que tanto el PP como el PSOE cuando se han alternado en el gobierno, han hecho respecto del gasto militar, camuflando y exorbitando sus partidas
  • Ciudadanos, que en esto se muestra más reaccionario si cabe que el PP porque clama entusiastamente por el militarismo feroz y deplorable
  • PNV, que a partir de ahora queda desenmascarado en el apoyo al militarismo, un militarismo que tal vez le conviene porque el PNV promueve una industria militar vasca agresiva y contestada por la izquierda vasca.

Pero si miramos al otro lado, al de los que se oponen al pospuesto de Rajoy nos podemos hacer una segunda pregunta. ¿Se oponen también por el militarismo del presupuesto y por ese gasto militar oculto de más de 25.000 millones de euros ilegítimos?

Lo veremos en el texto de sus enmiendas a la totalidad y en las intervenciones en el pleno de sus líderes.

Mucho nos tememos que el consenso militarista, a pesar de lo escandaloso que resulta, es mayor del que parece.

Tendremos que esperar a las enmiendas parciales para comprobar hasta que punto nuestra impresión se confirma.

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El desbarajuste de los Programas Especiales de Armamento (PEAS)

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POr US Air Force

Fuente: Bez

Hay muchas maneras de explicar el desbarajuste y la ruina económica que los Programas Especiales de Armamento (PEAS) están suponiendo para las arcas públicas y con ello para la sociedad.

Nosotros lo hemos contado en términos de deuda inmoral e ilegitima en un texto de 2013 en el que explicamos el origen, el crecimiento y el despilfarro que son estos programas armamentistas.

Del artículo que realiza Beatriz Yubero en el portal colaborativo BEZ, podemos sacar algunas notas que, sin ser novedosas,vuelven a poner sobre la mesa el despropósito de estos programas de armas.

1.- Dice la comentarista que los programas especiales de armamentos, cuyo origen hay que situar en el primer gobierno de Aznar, son fruto de los compromisos adquiridos por el PP y el PSOE como consecuencia de nuestra entrada en el club militar OTAN. Ello señala dos extremos que habitualmente pasan desapercibidos:

  • Que sin la OTAN nos los podríamos haber ahorrado
  • Que son una imposición ilegítima. No podemos decir si fruto del interés de la industria militar europea y estadounidense de ganar siempre y a cualquier precio, o si por la imposición de la élite política (nuestra y ajena) de meternos en la senda de una cada vez más militarizada y unidimensional política económica, abocada a llevarnos a esta especie de bola de nieve imparable de gasto militar y militarismo sin retorno, pero al fin y al cabo, fruto de un interés que no era el nuestro.

2.- Señala el artículo, casi sin quererlo decir (al menos así) que si hay dos grandes culpables políticos de estos programas son los pactos bajo cuerda de los años 90 entre PP y PSOE, pactos que se han demostrado inamovibles y no cuestionados y que nos indican uno de los puntos esenciales de la ilegitimidad de estos programas: no responden al interés general, sino al interés de esa oligarquía extractiva de políticos de la casta en generar gasto militar inútil

3.- Cuenta el magnífico compromiso de deuda que nos sepulta. 23 programas comprometidos solemnemente en nombre del estado con previsión de pago total a 2030, que nos supusieron una deuda de 37.000 millones de euros, de los uqe se han pagado 8.000 aproximadamente y por lo que el MInisterio de Industria ha pagado unos siniestros créditos (a interés cero, algo que obvia el artículo) de más de 10.000 millones de euros previos a la fabricación de estos programas de armas y que la industria militar debe devolver una vez fabrique estos ingenios (se le ha olvidado a la articulista señalar con suficiente claridad que cuando esto ocurra, los programas habrán adquirido un espectacular precio porque habrán sufrido sobrecostes como consecuencia de encargos suplementarios de mejoras, o de que los encargos, quien sabe si por descuido o malicia, se hicieron a medias, sin contratar por ejemplo, los sistemas electrónicos de los aviones que se solicitaban, etcétera).

4.- Los programas de armamentos no sólo eran ilegítimos en el origen, sino que además, durante su ejecución la ilegitimidad se ha reforzado más, pues los negociadores permitieron tanto sobrecostes como encargos innecesarios, pero bien favorables a los intereses del complejo militar-industrial (dice el artículo » Sobre estos programas siempre ha planeado la sombra de los sobrecostes y del exceso en el número de unidades encargadas. De hecho, el Tribunal de Cuentas llegó a denunciar costes excesivos …y poca diligencia por parte del Ministerio de Defensa (en época de Morenés) a la hora de penalizar a las empresas por sus retrasos, lo que hubiera servido para rebajar las facturas«)

5.- Señala que, a pesar de que el desastre que estuvo a punto de llevarnos al precipicio al inicio de la crisis era tal, el Ministro puertagiratorio Pedro Morenés renegoció el precio final de los programas para comprometer que fuera de 30.075 millones de euros, aunque en unas negociaciones tan opacas que probablemente podemos encontrarnos con algún caramelo envenenado ( según la articulista «Hubo pocas explicaciones sobre cómo se hizo esa renegociación y sobre los criterios que se siguieron«)

6.- Además, cuando la troika vino a rescatarnos, y para evitar que acabáramos como Grecia, intervenidos a lo bestia, los gobiernos de Rajoy procedieron a realizar un fraude contable, ocultando esta deuda impagable, para lo que acudieron a sacar de los PGE toda referencia a los mismos a fin de que no computase como déficit y de paso para evitarse la crítica social (se olvida la articulista de comentar que esta política tan curiosa la llevaban ejerciendo indistintamente los gobiernos del PP y el PSOE con anterioridad).

7: Ocultándola pero no eliminándola, porque por la puerta de atrás ha seguido pagando ingentes cantidades a la industria militar por medio de una fórmula ilegal (declarada así por el propio Tribunal Constitucional) consistente en emitir créditos extraordinarios con cargo a deuda pública (osea, generando más deuda aún) mediante decretos ley ad hoc para pagar a la industria militar.

8.- Agustín Conde, el actual Secretario de Estado de Defensa, ha explicado a los diputados de la Comisión de Defensa que la deuda actual (unos 21.000 millones de euros) resulta igualmente impagable y difícilmente asumible, a pesar de lo cual la decisión del gobierno (apoyado en esto por Ciudadanos y PSOE) es pagarla (y empobrecernos más).

9.- Además, en el día a día, estos programas demuestran ser una verdadera chapuza. Por muestra dos ejemplos:  el submarino S80 de Navantia y el avión A400M.

Respecto del primero, dice la articulista que » Estaba previsto que la primera unidad fuera entregada en 2013 pero, a día de hoy, la fecha prevista es diciembre de 2021 y podría seguir acumulando retraso. El coste inicial del programa ascendía a 2.135 millones de euros, de los que ya se han pagado 1.774 millones, pero ahora ese dinero, debido a los sobrecostes, solo da para pagar el primero de los cuatro submarinos. ¿Cómo piensa Defensa pagar los otros tres? ¿Qué coste tendrá cada uno de esos otros tres submarinos? ¿Cuál será el coste final del programa? Preguntas a día de hoy imposibles de responder

Respecto del segundo afirma que  «el A400M es un dolor de cabeza constante. El avión no cumple con las características técnicas requeridas y los países del consorcio (España, Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Turquía) están enfrentados con la cúpula de Airbus. Amenazan con sanciones económicas a la compañía, pero no se sabe si lo hacen con la boca pequeña para no recibir críticas. Para colmo, España compró 27 unidades, casi el doble de las 14 finales con las que se va a quedar, y eso significa que o consigue revender a otros países esas 13 aeronaves de diferencia o tendrá que pagar una multa de casi 250 millones de euros a la compañía.»

10.- Una vuelta de tuerca más: ahora que el Tribunal Constitucional ha dicho que es ilegal ocultar estos pagos, los quieren usar para engañar al viejo Donald que clama por un colmillo en incendiar de armas el mundo, y «aflorarlos» en el presupuesto del MInisterio de defensa para hacerle creer que están «aumentando» el gasto militar y acercándose al compromiso del 2%PIB (en realidad ya supera con mucho este porcentaje pero sigue siendo un gasto escondido, oculto en su gran mayoría y no por disgustar al amigo americano, sino para que el pueblo español no sepa en qué se gastan la pasta los que mandan). Lo dice así el artículo «El número dos de Defensa también dejó una pista muy clara sobre las intenciones a futuro de su Ministerio. Primero explicó que los próximos presupuestos de su departamento tendrán incorporados una partida de 1.824 millones de euros (716,8 millones de 2016 y 1.170 millones de 2017) para pagar los PEA. Después, dijo que gracias a esto “se estaría en consonancia con el compromiso asumido en la cumbre de la OTAN de Gales de 2014 de incrementar los presupuestos de Defensa hasta alcanzar en una década una cifra equivalente al 2% de PIB”.

Y como todo decálogo, una (mala) conclusión. Para colmo, esto es el cuento de nunca acabar. el ciclo de rearme se renueva a pesar de que este primer movimiento ya nos ha empobrecido suficientemente. «A futuro, España deberá seguir renovando su material armamentístico y los costes se incrementarán notablemente: la Armada necesita sustituir los cazas de despegue verticar Harrier -su vida operativa finalizará entre 2025 y 2030- por el F35B, única opción en el mercado. Además, por esas fechas, también deberá pensar en planificar la renovación de los cazas F-18, cuya única opción viable serían los F35A.

El problema es que el programa estadounidense del F35 en sus tres versiones acumula un grandísimo retraso y unos enormes sobrecostes, algo que ha llegado a denunciar a través de su cuenta de Twitter el presidente estadounidense, Donald Trump, que llamó al orden a la empresa fabricante, Lockheed Martin: “el programa F-35 y su coste está fuera de control. Miles de millones de dólares pueden y serán ahorrados en compras militares”.

Decepcionante. Otra que se ha tragado que necesitamos esos carísimos aviones de «ataque» (no defensa) estadounidenses que, por cierto, nos quieren vender en bruto ( y nuestros políticos de la casta comprar), sin sistemas de armas ni motores y otros elementos que luego «necesriamente» habrá que comprar para que no queden para un museo del horror.

Ni los necesitamos para nada, ni tendríamos por qué aumentar el gasto militar. Ni, dado que estamos ante una deuda ilegítima e impuesta por intereses que no son los de la sociedad ni han sido decididos por todos, asumir el pago de esta deuda inmoral.

Ni tenemos por qué asumir las torpezas de estos genios  de las finanzas ni tampoco por qué seguir obstinados en enterrar nuestras esperanzas como pueblo en el seguidismo armamentista y fatal al que nos quieren someter los señores de la guerra y sus partidos corporativos en el Parlamento.

No nos representan y no queremos que nos conduzcan al empobrecimiento primero y al desastre después.

Gastos militares para fines sociales.  Haz objeción fiscal al Gasto Militar.

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Liquidación del GASTO MILITAR 2014

Acabamos de publicar un estudio sobre la liquidación del gasto que la IGAE ha certificado relativo al año 2014. Es un complemento válido a los informes anuales sobre el gasto militar presupuestado que venimos haciendo año tras año y al informe sobre despilfarro militar con el que completamos el estudio del panorama.

La liquidación del gasto permite conocer cómo se ha comportado el gasto público previamente presupuestado en los Presupuestos Generales del Estado y, respecto del gasto militar, nos sirve para certificar la trampa y la perversión que esconde éste gasto y la política militar en la que se realiza.

IGAE (Intervención General de las Administraciones Públicas, organismo estatal) no controla todo el gasto militar, ni lo define como tal, pero de su informe se puede sacar el montante de una parte de éste, concretamente:

  • Lo que gasta y sobregasta el Ministerio de Defensa
  • Lo que gastan los organismos autónomos militares
  • Lo que gasta AEMET de índole meramente militar
  • Lo que gasta CNI
  • Lo que destina al mismo en I+D el ministerio de Industria
  • El gasto de los Centros Universitarios de la Defensa
  • Y una parte pequeña del gasto de clases pasivas, concretamente las “pensiones de guerra”

Faltan otras grandes partidas que son componentes ineludibles del gasto militar español pero de las que IGAE no da noticia alguna.

La sola comprobación del desfase entre lo que defensa «presupuesta» cada año y lo que acaba gastando permite hablar de descontrol, pero como esto ocurre año tras año, y de forma sistemática, podemos además decir que no sólo es cuestión de descontrol, sino sobre todo de ocultamiento deliberado del gasto militar.

Estas cifras nos permiten encontrar una lógica perversa e inapelable. Tanto los gobiernos del PP como los del PSOE se han dado en la práctica de gastar más (en realidad abusivamente más) de lo que presupuestan para el Ministerio de Defensa. Lo han hecho a pesar de haber cacareado durante esta década un supuesto “recorte” del gasto militar que no se sostiene con la comprobación de las cifras y que no justifica el nuevo ardor guerrero de esta casta política que nos engaña diciendo que hay que subir el gasto militar que, sin embargo, no sólo no ha bajado, sino que ha ido aumentándose siempre por la puesta de atrás.

Pero en segundo lugar nos permiten encontrar otro elemento coincidente: no cabe achacar el desfase a ningún tipo de incompetencia de los diseñadores del gasto militar, sino a la mala fe. No hay otro modo de explicar estos desfases pronunciados, constantes y elocuentes.

Como podemos ver a continuación la práctica de ocultación de gasto militar ha sido practicada por gobiernos del PP y el PSOE, pero es especialmente exagerada en el tramo de gobierno de Rajoy y su ministro «puerta-giratoria» Pedro Morenés, lo que de cara al futuro aparece como un nuevo signo de preocupación

Pero si pasamos del sobre-gasto del Ministerio de defensa al sobregasto relativo a otros componentes del gasto militar que IGAE detecta en sus informes, la perversión de la política de ocultamiento y manipulación del PPSOE respecto del verdadero sentido del gasto militar español se hace más palmaria.porque entonces los aumentos de aproximadamente el 20% de sobregasto con los que Defensa se despacha año tras año, se elevan de forma más abrumadora. Podemos verlo en otro cuadro.

Un gasto brutal, escandaloso, incapaz de superar un mínimo test de transparencia y que demuestra la impunidad del gasto militar y la opción política militairizadora de la casta gobernante.

Pero las comparaciones son odiosas, porque mientras esto ocurre, la liquidación del gasto referido a otros ministerios y bienes públicos nos muestra que el agravio comparativo es demoledor.

Mientras se mima el gasto militar referido a seguridad militar (operaciones militares en el exterior, de las que ya llevamos más de 79 desde Felipe González a la fecha; venta de armas, una geopolitica al servicio de intereses de dominación y violencia que impone occidente y su brazo armado al resto, privilegios y despilfarro militar, militarización creciente de las otras facetas de la seguridad y de la vida social, etc.) se descuida el gasto social referido a la seguridad humana de los seres humanos, y así contamos que el gasto del ministerio de defensa es aproximadamente el 60% del gasto del estado en pensiones, o 14,73 veces el gasto destinado por el estado a servicios sociales y promoción social, o 9,31 veces más que el de acceso a vivienda y fomento de la edificación, 3,51 veces más que el del ministerio de sanidad y servicios sociales, 2,72 veces más que el de Educación, Cultura y Deporte, o 245 veces más que el destinado a fomento del empleo

Cifra que se vuelve incluso más indecente si sumamos al gasto que IGAE controla como gasto del ministerio de Defensa el que suma por otros conceptos militares, según hemos visto. En este caso la comparación con el gasto social del estado resulta algo más que un escándalo:

En definitiva, un estudio este de la liquidación del gasto militar con el que intentamos ofrecer un panorama claro y al servicio de la lucha social por la conquista de los derechos sociales y de la seguridad humana a las que, legítimamente, y en contra del militarismo, debemos empeñarnos.

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