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Experiencias de los años 80 del siglo XX sobre conversión de la industria militar

Por Luigi Andreola

Nos ha llamado la atención el documento de trabajo, algo antiguo ya, efectuado por Augusto Varas para el Programa de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Serie Relaciones Internacionales y Política Exterior, en Santiago de Chile, del año 1991 y disponible en PDF con el título “Los dividendos de la paz: Desarme y conversión industrial”.

  1. ¡Una conferencia de Naciones Unidas para pensar la conversión de la industria militar!

El texto analiza y explica los resultados de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Conversión celebrada por Naciones Unidas en Moscú los días 13 a 17 de agosto de 1990, bajo el título “Conversión: Ajustes económicos en una era de reducción de armas”.
Hemos intentado rastrear esta conferencia por otros lugares, sin mayor éxito, por lo que sólo contamos, por ahora, con el trabajo del profesor Varas, al parecer asistente en la misma.

Según nos informa, dicha conferencia reunió a más de cien representantes de los ejércitos del “norte”, a representantes de las industrias militares más importantes, autoridades de los ministerios de relaciones exteriores y defensa, así como expertos tanto gubernamentales como no gubernamentales, técnicos e intelectuales, según informa el estudio.

Sorprende, en primer lugar, que frente a los pesimistas que nos hablan de la imposibilidad de transformar la industria militar en otra cosa, encontremos ejemplos históricos donde, aunque con pequeños y matizables logros, las instituciones internacionales y los Estados (principales causantes y promotores de las guerras y de las industrias de muerte) se hayan puesto a pensar en otro horizonte distinto.

Es más que probable que su perspectiva, e incluso el alcance de sus propuestas, nada tenga que ver con nuestras aspiraciones y con lo que nosotros haríamos, pero es indicativo el hecho de que de conversión de la industria militar (tema ahora casi vetado de las agendas políticas) se puede y se ha podido hablar, e incluso se han compartido experiencias efectivas de conversión y se han estudiado propuestas encaminadas a conseguir “dividendos de paz” de dicho proceso.

Volvemos a vivir un desbordamiento de la industria militar, de la guerra y del militarismo.

¿No sería posible ahora abordar la necesidad de políticas que reviertan tan nefasta dinámica y que aborden pasos graduales para la conversión de la industria militar?

Pero del estudio en sí, por lo que respecta a nuestro interés actual, podemos destacar varios aspectos que, a pesar de la antigüedad del texto, nos parecen rescatables para repensar nuestro contexto.

2) Consenso en lo ineficiente, antieconómico y empobrecedor de la industria militar

El primero de los aspectos clave, tras la carrera de armamentos protagonizada por las grandes potencias y sus satélites en la segunda mitad del siglo XX (tal vez ahora reemprendida con similar fuerza e influencia por parte de una industria militar más globalizada) es la claridad con la que se definen las características esenciales de este tipo de industria:

Múltiples problemas las aquejan en todas partes del mundo. Existe unanimidad entre los expertos y funcionarios de gobierno en que las industrias militares presentan los siguientes problemas:
– Tienden a duplicar los procesos de I+D y manufacturas;
– Presentan opciones restringidas y precios altos;
– Sus manufacturas son ineficientes y por tanto subsidiadas por razones políticas;
– Al ser costo-ineficientes restringen las opciones gubernamentales para definir una política de defensa adecuada y
– Su expansión es dependiente de las exportaciones, por lo que se aprueban exportaciones no deseadas o se compran para el mercado doméstico unidades no adecuadas para mantener una economía de escala mínima.

y

 No obstante estas semejanzas, la mayoría de las industrias de armas occidentales tienen intereses fuera del negocio militar

Nudos gordianos identificados entonces y vigentes hoy en día que convierten a los Estados en promotores cautivos de un gasto inútil, irracional y que nos endeuda y empobrece, para adquirir unos productos que no sólo no necesitamos, sino que son un despropósito tanto por su coste como por su mala calidad, todo lo cual no hace sino engordar la bola de nieve del gigante militar-industrial en detrimento de otro tipo de desarrollo, obligándonos a exportar armas y conflictos de forma expansiva, lo que genera efectos no deseados que se vuelven en nuestra contra en términos de inseguridad y sirven para dar una perversa vuelta de tuerca más a esta economía de guerra descabellada que nos lleva a un callejón sin salida.

Aprovechemos para decir que en el contexto de los años 90, con la apertura primero del régimen soviético y su renuncia a continuar en un carrera de armamentos que abocaba a las sociedades del otro lado del telón de acero al colapso, y más tarde con su desmantelamiento como Estado de la URSS y del bloque militar soviético, se abrió la posibilidad de efectuar políticas virtuosas de conversión de la industria militar y dividendos por la paz, pero mientras los Estados mostraron su debilidad para promover políticas públicas eficaces en esta línea y de obligar a la conversión de la industria militar de forma generalizada, las industrias militares aprovecharon para abrir nuevos mercados e inundarlos de armas en regiones y países proclives a emprender nuevas aventuras de guerra, lo que fomentó la inestabilidad regional en el oriente próximo y extensas regiones de centro de África y Asia, facilitando a su vez las opciones políticas de los halcones de la ultraderecha occidental y el nuevo ciclo militarista que vivimos ahora, por otra parte tan beneficioso para esta industria militar reacia a cambiar por sí misma y nuevo circulo vicioso en el que nos movemos.

Todos estos aspectos siguen siendo nudos gordianos a los que nos enfrentamos hoy y el hecho de que la industria militar, globalmente hablando, sea tan boyante negocio, no consigue eludir su gran ineficacia, su tremenda peligrosidad, el enorme agujero negro de deuda en que deja sumidas a las sociedades y su incapacidad para crear una economía socialmente útil y viable a medio o largo plazo.

3) Experiencias de conversión de los años 80.

Otro aspecto importante de aquella conferencia es que dio a conocer diversas experiencias exitosas de conversión de las industrias militares, de las que citamos algunas.

  1. Los diversos acuerdos de reducción de armas y fuerzas militares concertados entre occidente y el bloque soviético permitieron a la URSS reducir su gasto militar entre 1988 y 1991 un 14% en conjunto, desmilitarizando a 500.000 efectivos, una rebaja del 19´5% en compra de armas en estos dos años, y del 13´5% en investigación y desarrollo enfocado a lo militar, así como el desmantelamiento de dos divisiones completas del ejército, de dos barcos de guerra, dos cruceros, ocho submarinos y la finalización de los programas especiales de compra de armas emprendidos con antelación.
  2. Con el desmantelamiento de una parte de la producción de armas, parte de la industria alimentaria de la URSS contó a partir de 1988 con la fabricación de su maquinaria por parte de las antiguas industrias militares. La industria militar bajo el mando del Ministerio del Aire pasó a elaborar la maquinaria y equipamiento para el procesado de frutas y verduras, almidón, sirope, o macarrones y tallarines, por ejemplo. Ello a su vez implicó como efecto asociado un aumento de los salarios de los trabajadores del sector de entre el 10 y el 12 % (entendemos que porque la riqueza generada y puesta en el mercado hacía más rentables las empresas y más asumible el reparto de la facturación).
  3. De 1980 a 1990, con la puesta en marcha de programas de conversión, la industria militar soviética produce el 40% de los bienes y servicios anteriormente en manos de otras industrias y, por ejemplo, produce el 100% de las radios, televisores, equipos de video o máquinas de coser, el 77% de las aspiradoras, el 74% de las máquinas agrícolas, motores y noto-cultivadores, o el 66% de las máquinas lavadoras.
  4. En 1990 la URSS pretendía desarrollar a partir de 1991 la cifra de 540 proyectos de conversión que cubrían múltiples áreas como: a) producción de bienes de consumo y bienes de equipo para aumentar u productividad 1´9 veces; b) agroindustria, c) vivienda y equipos de salud, d) desarrollo científico y tecnológico en áreas clave (electrónica, que se preveía aumentara 3´7 veces su producción, medios ópticos de tratamiento de la información y medios de comunicación como fibra óptica y otros similares, equipos de aviación civil y tecnología espacial civil); e) alta tecnología, como superconductividad, satélites, nuevos materiales, etc. y f) barcos de uso civil.
  5. China, en 1989 también convirtió 2/3 de sus industrias militares (por aquella época al parecer bastante ineficientes) en usos civiles, 75% en aviación civil y espacial, 90% en barcos y 60% de la producción de “Norico Corporation”, y desarrollaba varias líneas de conversión: a) desclasificando de conocimientos de alta tecnología reservados antes a lo militar (cámara ultra-alta de vacío, cámara de choque electrón-positrón, cavidad de alta frecuencia, ciclotrón para iones pesados); b) Desarrollo de energía y transportes (en aviónica, carros de trenes, motores, plataformas de perforación, perforadoras hidráulicas para minería), c) equipo técnico para industrias (rayos X, ultrasonido, equipos de respiración, industria ligera, textil y alimentaria), d) maquinaria doméstica (máquinas fotográficas, ordenadores, artefactos eléctricos, bicicletas, lavadoras, de coser, televisores); e) Agricultura (fertilizantes); f) Industria aeroespacial (máquinas de tejer y lavar, refrigeradores, equipos de comunicación vía satélite, robots industriales, sistemas de control numérico para maquinaria, estaciones de televisión, centros de comunicación de datos vía satélite); g) Otros (alarmas de incendio automático válvulas de petróleo, cajas de medicina radioinmunológica, aparatos de medicina nuclear, aparatos nucleares de datación, perforadoras de petróleo, máquinas excavadoras, bombas eléctricas sumergidas, mini-carros, camiones pesados, buses de lujo para turistas…); h) alta tecnología (radiación para crecimiento de plantas, extracción de uranio y tungsteno, eritromicina, refrigeración por expansión de aero-turbinas en la recuperación de hidrocarburos livianos, controladores de alta temperatura, gas presurizado a alta temperatura para extracción de petróleo, convertidores compactos de baja energía). Para ello China tenía un plan para abrir mercados para más de 7000 nuevos desarrollos e ítemes civiles producidos por la industria militar.
  6. Polonia, por la misma época, a partir de su concepto de “defensa suficiente” reoriento su industria militar excedente a producir maquinaria (máquinas de coser, de escribir, cocinas, grabadoras, equipos de radio y video, grúas, plataformas móviles, mezcladoras de cemento, refrigeradoras, segadoras, maquinaria agrícola, motores, aviones ligeros, sistemas de radio-comunicación, botes de pesca y barcos, tornos, moledoras, prensas eléctricas…
  7. república Democrática de Alemania, mediante desmovilización de efectivos, uso civil de instalaciones y cuarteles, orientación civil de estructuras militares, retirada, eliminación y destrucción de armamento y equipos militares, reciclaje y descontaminación, transferencia al sector civil de material reutilizable.
  8. El estudio afirma que en occidente también se están produciendo por esas fechas experiencias de conversión de la industria militar, si bien no explica demasiado los ejemplos, poniendo énfasis en el caso italiano, en el que se indica que Italia pretendía desarrollar no acciones o programas concretos, sino una política transversal y pública de definición de una estrategia de conversión, desde una planificación avanzada a nivel de empresa, hasta una política nacional que identifique nuevas áreas de demanda y desarrollo, proporcionándose desde dicha política los recursos y estímulos precisos para el período de transición.

4 ¿experiencias a estudiar?

Todas estas experiencias tienen sus críticas, qué duda cabe, y sus limitaciones. Pero son experiencias reales que nos indican la posibilidad de emprender amplios cambios para parar la producción de muerte de la industria militar y desinventar el militarismo que la sostiene de forma gradual y transformando este desde su realidad de hoy hacia su completo desmantelamiento y sustitución por un modelo alternativo.

Podemos decir que las estrategias que hemos mostrado más bien inciden en una especie de diversificación de las industrias militares hacia fines civiles y de doble uso,  o que esa conversión iniciada no es irreversible y que, en cuanto han soplado vientos mas proclives al negocio de la guerra, han reenfocado su producción a la industria de la muerte.

También aquí resulta, como en otros campos del transarme, recordar que las estrategias de conversión de la industria militar no deben ser pensadas como mero recurso, complemento u opción de lo militar, sino como su alternativa, y que por tanto no es suficiente con la mera diversificación de la industria militar, ni tampoco con una conversión de ida y vuelta.

Grandes desafíos, como el del desarrollo de las zonas dependientes del monocultivo militar, el del trabajo y el trabajo decente de quienes hoy dependen de éste, el de crear procesos productivos que no agudicen la crisis consumista que padecemos, el desafío de la sostenibilidad y otros encontraremos en el camino.

Precisamente por todo ello nos parece adecuado el enfoque que proponía Italia, de necesidad de definición política de unos objetivos de conversión que marcaran toda una estrategia gradual, así como una serie de inventivos (y desincentivos) para desencadenar ese proceso de transarme en la conversión de la industria militar.

En nuestro actual contexto esto además exige cambiar el horizonte un paso más, pues no aspiramos a un mero cambio productivo, sino un cambio en el horizonte de un cambio más profundo de modelo económico hacia una economía del bien común, ecológica y de decrecimiento, que aspira también a un cambio del paradigma económico.

Pero el hecho de que existan tantos ejemplos, normalmente obviados o desconocidos, nos permite pensar nuestro horizonte un paso más allá de donde lo teníamos. Si en algún tiempo fue posible, en parte al menos, ello quiere decir que nos queda mucho camino por delante y que en éste no nos podrán decir que es una mera quimera.

 

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Las grandes diferencias entre la paz negativa y la paz positiva

Imagen de Onasill Bill Bazdo

Fuente:  Amnistía Internacional.

Nos cuenta Jelena Sesar, investigadora sobre los Balcanes, los recuerdos de varias mujeres sobre la guerra que marchitó sus vidas.  Son escenas nítidas, potentes, que delatan la inhumanidad de quienes las ejecutaron:

Los vi llevarse a mi padre y a mi hermano pequeño. Los mataron brutalmente y dejaron los cuerpos en el campo, al lado de la casa. Mi padre era anciano y frágil

¿Qué sentido tiene llevarse para matarlos a un joven y a un anciano?  ¿Qué peligro suponían?  ¿Qué elemento táctico o estratégico de la guerra se cumplía con ello?  Posiblemente ninguno, salvo el terror.  Quizá acciones más personales encubiertas por el gran amparo de las necesidades de la guerra y la ubicua disculpa de los daños colaterales.

Ese fue sólo el principio del terror. A Elma la llevaron a lo que se conocía como “campo de violación”, donde los grupos paramilitares que volvían de sus misiones en primera línea la violaron colectivamente cada día. “Me pegaban y me violaban, a mí y a otras jóvenes, a menudo en grupo”, añade. “Llevaban pasamontañas y me preguntaban si podía adivinar cuál de ellos estaba encima de mí”.

Como consecuencia de la violencia, perdió a su bebé y sufrió lesiones en la columna de las que nunca se ha recuperado.

Y, luego, mucho más tarde, la paz.  Una paz que no es reparadora sino mera ausencia de guerra.  Todos pensamos que la ausencia de guerra, esa paz llamada negativa, es un gran paso, algo necesario e imprescindible.  Pero, ¿imprescindible para qué?  Quizá con las declaraciones que nos ofrece Jelena se nos aclaren los conceptos y entendamos que la mera ausencia de guerra no significa paz para muchas personas:

Un cuarto de siglo después, se siente olvidada y abandonada por el gobierno e incluso por su propia comunidad. No tiene empleo y necesita urgentemente asistencia médica y psicológica para tratar de reconstruir su vida.

25 años después no se han reparado las heridas psicológicas y sociales que provocó una guerra que nosotros ya, casi, hemos olvidado.  Para mucha gente aquella guerra sigue siendo una parte importante de su presente, de sus costumbres, de su personalidad, de sus miedos:

Mujeres como Sanja, que estuvo cautiva y fue violada en reiteradas ocasiones por un soldado y sus camaradas, contra los cuales las autoridades no han adoptado ninguna medida. “Ya no confío en nadie, especialmente en el Estado”, dijo. “Todos me han fallado.”

Una mujer que fue violada múltiples veces por paramilitares en su casa dice que la mayoría “de las supervivientes no vivirá lo suficiente para ver que se hace justicia. En unos años no quedarán supervivientes, perpetradores ni testigos con vida”.

Las disculpas son importantes para nosotras”, me dice Elma. “Nos demuestran que la sociedad reconoce que no fuimos responsables de lo que nos pasó y que la culpa está en otra parte. Cuando vi a uno de los criminales de guerra condenados reconocer su culpa y venirse abajo en el juicio, diciendo que sentía realmente todo lo que había hecho, me sentí profundamente conmovida. Lo perdono un poco”.

El trauma psicológico y los problemas físicos sin tratar causados por la violencia sexual podrían impedir que muchas mujeres encuentren trabajo y mantengan su empleo. Por lo general, las víctimas de violación en tiempo de guerra experimentan tasas elevadas de desempleo y pobreza, y constituyen uno de los grupos económicos más vulnerables de Bosnia y Herzegovina.

El concepto de paz positiva no se fija tanto en la ausencia de guerras como hace el modelo de defensa militar, sino en aspectos que tienen que ver con la Seguridad Humana, como todo aquello que tiene que ver con defender las posibilidades de desarrollar una vida más plena en el plano personal, social y ecológicamente:  la posibilidad de sentirse acogido en el seno de la comunidad, la posibilidad de confiar en las personas para poder relacionarte, la posibilidad de estar sano psicológicamente, la posibilidad de tener empleo, casa, sanidad, etc., la posibilidad de vivir plenamente una vida digna.  Sin embargo, las mujeres violadas en la guerra de los Balcanes no se sienten así porque en 25 años nadie les ha ayudado, ni reconocido.

Según el derecho internacional, las autoridades de Bosnia y Herzegovina son responsables de ofrecer justicia, verdad y reparación a las víctimas de crímenes de guerra, pero los sucesivos gobiernos les han fallado por reiteradas razones legales y políticas. Desde que en 2004 comenzaron los juicios por crímenes de guerra en Bosnia y Herzegovina, menos del 1% del número estimado de casos de víctimas ha llegado a los tribunales. Con una ingente cantidad de casos de crímenes de guerra pendientes, los tribunales de todo el país sólo han juzgado 123 casos de violencia sexual.

Aunque en los últimos años ha habido considerables avances en los programas de protección de testigos y una mejora general de la calidad de los enjuiciamientos de estos casos, siguen existiendo otros problemas que dificultan que se haga justicia y crean una sensación generalizada de impunidad. Los tribunales de algunas partes del país tienen un índice elevado de absoluciones y otrosimponen condenas reducidas, permitiendo que los perpetradores de crímenes de guerra se libren con sólo pagar una multa. Teniendo en cuenta la enorme acumulación de casos y la penosa lentitud de las actuaciones judiciales, es probable que la mayoría de los perpetradores nunca comparezca ante la justicia.

Aunque las víctimas del crimen de guerra de violencia sexual son algunas de las más vulnerables del país, sólo alrededor de 800 han podido acceder al estatuto especial y a un subsidio básico. La existencia de estas ayudas no está garantizada universalmente en todo el país. A algunas supervivientes se las discrimina por su lugar de residencia, y que otras cambian su domicilio oficial para tener derecho a recibir una pequeña ayuda económica en las zonas donde ésta existe. Estos malabarismos administrativos dejan a menudo a estas mujeres sin atención médica o psicológica básica en los lugares donde viven realmente.

Pero la inexistencia de un programa formal de resarcimiento obliga a las víctimas a sortear los complejos sistemas de la seguridad social y judicial sin ayuda, a menudo con resultados inciertos.

Todos estamos de acuerdo en que el momento más difícil para ayudar a una zona en guerra es el periodo bélico, pero ¿qué ocurre con el antes y el después?  En ambos periodos es mucho más factible realizar acciones desde nuestro rico primer mundo, o al menos financiarlas para que las ejecuten ONG de la zona.  El apoyo previo y decidido a aquellas apuestas locales por la paz, el diálogo y el compromiso podría evitar guerras. El apoyo posterior a todos las víctimas de la guerra podría borrar muchas de las huellas del conflicto y podría conducir a que se hablasen seriamente y se llevasen a cabo iniciativas en las que las partes enfrentadas realmente analizasen el fondo del conflicto y pudiesen tener compromisos constructivos y pacíficos de entendimiento.

Aquí nuestra responsabilidad es grande desde nuestro remanso de ficticia paz.  Responsabilidad porque somos corresponsables de las guerras que ocurren lejos de nuestras fronteras con nuestras políticas económicas imperialistas y generadoras de desigualdad, con nuestra exportación de armas para el lucro de nuestras elites.  Y responsabilidad porque no hacemos nada positivo con nuestra políticas internacionales a nivel estatal, ni con las políticas a nivel de comunidad autónoma o ayuntamiento.

Sin embargo, pasamos de una guerra a otra a golpe de noticiario.  Todas nos espantan pero nada aprendemos, nunca cambiamos de paradigma.  Y es necesario hacerlo, debemos formarnos e investigar los dos conceptos:  paz negativa y paz positiva.  De ellos depende nuestra solidaridad y la vida y su calidad de muchas personas del mundo.

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El gasto militar español: mucho más que el 2% del PIB

Por Edicions La Veu del País

Aunque nos venden como novedad el acuerdo adoptado por nuestros gobernantes para que los países europeos de la OTAN alcancen el 2% de su PIB en gasto militar, es un acuerdo que ya habían tomado en la Cumbre de Cardiff (Gales) de la OTAN, en  septiembre de 2014 (mucho antes de que Trump llegara a la presidencia de EEUU).

Que EE.UU tiene interés en este incremento del gasto militar en apoyo de sus políticas es evidente. Ellos no quieren pagarse por sí mismos su propia «defensa» y necesitan repartir sus costes. No hay más que oír a su tremulante presidente para darse cuenta de ello.

En la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN de mayo de 2017, y tras la machacona insistencia de Donald, los demás expresaron su compromiso de superar dicho porcentaje en 2024, algo que ya habían decidido antes, pero ahora con la novedad de asociar a este esfuerzo la «necesidad» de luchar contra el Estado Islámico, el nuevo enemigo ad hoc que se ha fabricado el militarismo agresivo occidental para autojustificarse ante las cada vez más desinformadas y atemorizadas sociedades.

La portavoz de la Alianza, Oana Lungescu, pudo anunciar a su término ufana en Twitter que “los líderes de la OTAN han adoptado planes para combatir el terrorismo y mejorar el reparto de cargas

1.- El caso de España

El caso de España no creemos que sea una excepción, pero nos sirve muy bien para ejemplificar el paso al frente de la creciente militarización occidental, que necesita justificarse ante sus desorientadas sociedades con el anuncio de que hay que aceptar un mayor gasto militar como en el refrán de las lentejas, y resignarse a perder libertades para gozar de más seguridad, como dice chuscamente nuestra Ministra del ramo.

España, a la hora de consignar su gasto militar, es un despropósito, de forma que los datos oficiales discrepan entre sí en cuantificar el verdadero gasto militar existente.

  • Por una parte, contamos con el gasto presupuestado, es decir, el que reconocen los presupuestos generales del estado en las partidas del Ministerio de Defensa. Según este parámetro, para 2017 nuestro gasto militar será de 7.638´54 millones de euros, el 31,97 % de aumento respecto del de 2016, gracias a que otro organismo oficial, en Tribunal Constitucional, obligó el año pasado en una sentencia a considerar gasto militar los pagos extrapresupuestarios (y descontrolados) que Defensa hacía en verano por las compras de programas de armamento.

Con esta nueva cifra, que es la que España ofrece a la OTAN, sale ya un 1´1% del PIB, una cifra superior al 0,9% que la OTAN reconoce, haciendo uso de los datos proporcionados por España. Nos asignaba como tercer menor contribuyente de la alianza, según la oficial Agencia Europa Press, al lado de Luxemburgo y Bélgica, a los que, parece ser, no deseamos parecernos en nada.

  • Tenemos, además, el gasto militar que reconoce el propio Estado en los documentos que elabora de control del gasto público. Concretamente, contamos con las “liquidaciones del gasto” que publica la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), conforme a las cuales podemos observar cómo, año tras año, Defensa es el ministerio que gasta ¡mucho más! de lo que presupuesta. Según el Informe que elaboramos en febrero de 2017, referido al último informe de la IGAE (el de 2014), podemos observar cómo en el período 2003 a 2014 se ha gastado de más la cifra de 8.344,8 millones de euros, lo que representa una media de sobregasto del 14,14% sobre lo presupuestado para ese período. De modo que sobre lo que España proyecta en sus cuentas, al menos hemos de adicionar un resultado final de un 14.1% de aumento, si bien en los presupuestos elaborados por Rajoy en su tiempo de gobierno, esta nunca ha bajado del 30%.
  • Si acudimos a los datos que ofrece el SIPRI, el prestigioso Instituto para la Paz de Estocolmo, que tiene en cuenta los datos ofrecidos por los gobiernos con algunos ajustes, la cifra del gasto militar español se eleva otro peldaño. En 2016 España, según el SIRPI,  llegó a un gasto militar de 12.852 millones de euros, es decir, el 1,3% PIB, cifra próxima a la que nos ofrece el Banco Mundial, que también baraja datos oficiales y la consigna en 12.715,76 M€ para 2016.
  • Nosotros, siguiendo el criterio OTAN, hemos elaborado diversos informes que intentan desvelar el gasto militar oculto en otros ministerios y que no suele ser reconocido como tal, así como el impacto del pago de la deuda que este gasto genera y la propia proyección de los sobregastos que anualmente y de forma deliberada realiza defensa sobre lo presupuestado.

Ello nos ha permitido calcular, para este 2017, un gasto militar oculto de 3 de cada cuatro euros de gasto real, con una escandalosa cifra final de  33.762,40 millones de euros, un 3% del PIB, conforme al siguiente cuadro

Concepto Millones de euros
Gasto en el Ministerio de Defensa 7.638´54
Gasto oculto en otros ministerios y organismos 8.852´40
Gasto militar antes de deuda 16.490´83
Deuda 17.271´54
Total 33.762´40

Por tanto, el manido mantra de la flamante ministra de defensa y la prensa del régimen, de que tenemos que llegar al 2% del PIB en gasto militar para satisfacer a nuestros macabros socios, resulta que falsifica la realidad y no busca sino despistarnos, pues el 2% del PIB de dicho gasto ya lo superamos con creces.

Este hecho lo reconoce también el Ex JEMAD Julio Rodríguez en un reciente artículo publicado en Infolibre, donde aprovecha para exigir que haya transparencia en el gasto militar y la política de defensa y que la propia política de defensa forme parte del debate abierto y público.

2.- El PIB no lo es todo

Pero, al igual que en otros países, el PIB no es todo el coste que soporta la sociedad (de momento resignadamente) en el mantenimiento del entramado militarista.

Por ofrecer algunos ejemplos más del abrumador coste social de la defensa militar, consideremos los siguientes:

– El Coste de la violencia para España, según el Índice Global de Paz, referido a 2016, es de 39.051´95 millones de dólares (algo más de 26.000 millones de euros), con varios valores destacados en lo negativo por dicho índice, como son la exportación de armas (aprovechemos para decir que somos la sexta potencia exportadora del mundo, un verdadero peligro), la militarización, la conflictividad social, el personal destinado a seguridad y los conflictos exteriores en que se participa.

– El elevado número de operaciones en el exterior en que participamos. Actualmente 17 conflictos, y un total de 82 desde Felipe González a la fecha, 79 hasta 2016 y otros 3 nuevos en 2017, con más de 12.208,91 M€ gastados según datos propios sacados de comparecencias de la Ministra de Defensa Cospedal, declaraciones del SEDAF y respuestas del Portal de Transparencia del Gobierno a El Confidencial.

La participación española en las industrias militares: España es accionista único de varias industrias militares gravemente deficitarias, como es el caso de NAVANTIA, y de otras en las que participa merced al control que ejerce en su accionariado por las participaciones en estas del ejército a través del INTA y de la SEPI

– La pertenencia al entramado OTAN impone a España no sólo el pago de cuotas (que de forma poco comprensible se abonan desde el Ministerio de Asuntos Exteriores), compromisos de adquisición de material militar y participación en operaciones militares de injerencia militar, sino que condiciona el propio uso del territorio, como es el caso de la negativa de defensa a desmilitarizar Bardenas Reales y atender la reclamación social, por el valor estratégico del campo de tiro allí enclavado para el entrenamiento de los pilotos de la OTAN. Igualmente condiciona la seguridad de España al pasar a ser, merced a la política agresiva de esta organización, un verdadero enemigo para otros pueblos.

– Los platos rotos causados por la ineficacia y chapucería de nuestra industria militar puntera, con tan señalados desastres como el submarino S-80 y los aviones A400; chapuza que acaba redundando en sobrecostes y pagos desmesurados que el Estado asume sin rechistar porque nadie va a protestar.

– La existencia de varias Bases militares al servicio de la defensa occidental: es el caso de Morón, Rota, Bardenas Reales, Torrejón de Ardoz, Bétera, el entramado del «Escudo Antimisiles» … que nos pone en la punta del huracán y son un coste social inasumible.

La militarización del territorio,  condicionado en sus usos por leyes militares que imponen el prioritario interés de la defensa y que pueden afectar, sin más, al uso y disfrute del territorio que para los militares sea de interés, al tipo de cultivos o prácticas posibles en los mismos, o condicionar su venta, o incluso imponer la prohibición de su disfrute paisajístico o recreativo. Se da el caso de que los militares pueden hacer a su antojo maniobras, sin comunicarlo, en lugares tan emblemáticos como el Parque Nacional de Doñana.

La deuda militar generada por la adquisición de programas especiales de armamentos y que alcanza actualmente más de 30.000 millones de euros sin resolver, que lastran además nuestras cuentas públicas, y a la que ahora se quiere incrementar más aún con el nuevo ciclo inversor de armamentos con la adquisición de nuevos programas de defensa de los que los PGE de 2017 ya nos hablan y que ha detallado el SEDAF, Agustín Conde en comparecencia ante el Congreso de los Diputados (blindados 8×8, nuevas fragatas F-100, satélites militares, sistemas de mando y control, misiles y hasta los carísimos F35 que quiere la Armada).

La huella ecológica de la actividad militar, huella que pesa sobre todos nosotros, que provoca costes abrumadores que no se contabilizan como gasto.  De este coste ecológico hemos hablado más extenso en el informe sobre Gasto Militar 2016, páginas 40 a 47. Debemos destacar que nuestro ejército, en su actividad ordinaria, según fuentes oficiales, emite más de 150 tipos de residuos contaminantes, 120 de ellos muy peligrosos.

La pérdida e oportunidades vitales:  El viejo dilema “cañones o mantequilla” ejemplifica muy bien la correlación que existe entre las prioridades políticas ante las que se enfrenta el poder político. La relación entre gasto militar y necesidades humanas no es de complementariedad, como afirma la Ministra de Defensa, sino de exclusión mutua. Mayor gasto militar implica menor atención a las necesidades sociales.

Frente al aumento del presupuesto de defensa en los PGE en más de un 31%, encontramos las reducciones presupuestarias en algunas de las necesidades más básicas, como protección del desempleo, que baja un 6´6% respecto del año anterior, o acceso a la vivienda, que baja un 20,6%, o cultura, que baja un 0.7 % respecto al pasado ejercicio, o políticas de comercio y PYMEs, que baja un 11%, o infraestructuras, que también bajan cerca del 11%, sin contar, como explica Infolibre, con que los “ligeros” aumentos en pensiones (0´25%) harán perder poder adquisitivo a los ancianos en un 3,75%, o que la ínfima recuperación del presupuesto de dependencia no supone sino recuperar el 10% de lo recortado anteriormente, por poner algunos ejemplos esclarecedores.

Podríamos ahondar mucho más en los ejemplos, como para indicar que el coste del despilfarro militar español es abrumador, o que las políticas que permiten la exención de impuestos y tasas municipales a las instalaciones de defensa, (incluidas las que no son acuartelamientos, ni tienen un uso para la defensa, como son los campos de golf, espacios recreativos, cantinas, etc.) implican que somos los ciudadanos quienes pagamos su uso del espacio urbano, o la insostenible situación en que mantienen vedados al disfrute común espacios naturales “de su propiedad”, o el tremendo coste social de la militarización social, sin olvidar las subvenciones que las administraciones realizan a la industria militar.

Por otra parte, la comprobación del escaso apoyo que ofrece en la actualidad España a la Ayuda al desarrollo y a la lucha contra la pobreza, por debajo del 0´12 del PIB, ofrece otro elemento de juicio más del papel del militarismo en nuestra política.

Es, una vez más, la comprobación del tremendo impacto social y económico de mantener el sistema de defensa pactado por los gobiernos, mucho más allá del 2% del PIB. Un escándalo.

¿Y el gasto militar europeo?

La zona Euro de Europa tiene un PIB de 10.740.911 M€ en 2016, lo que pér cápita supone 31.600€. Según estos datos, la inversión del 2% de su PIB en defensa implicaría destinar a la misma 214.818,22 millones de euros. El PIB de toda la UE, según Eurostat, llegaría a 12,967.811 M€. y per cápita 25.500 €, es decir, su 2% equivale a 259.356 M€.

No existen coincidencias entre los países de la eurozona y la UE, ni entre estos y los de la OTAN (faltarían Irlanda, Chipre Austria y Malta que no forman parte de la Eurozona ni de la OTAN) pero los datos son significativos para sostener que el 2% del PIB de los países europeos de la OTAN no puede superar los 259.356 M€ que implica el conjunto de todos los países de la UEm donde se incluyen otros que no son de la OTAN.

Pues bien, de la lectura de los datos del SIPRI, ofrecidos por el Banco Mundial como fiables para 2015 (que a su vez no dispone de cifras de gasto militar de Eslovaquia e Islandia) podemos comprobar, conforme al cuadro siguiente, que el gasto militar conjunto de estos países (sin contar más que con lo que calcula el SIPRI, como vemos, en el caso de España, muy por debajo de lo que supone su gasto militar real) sería de 360.690 M$, equivalentes a 322.913 M€, por encima de ese 2% del PIB de la UE. Si a esta cantidad le sumamos el gasto militar de Turquía, la cifra que moviliza, sin contar con EEUU y Canadá, el militarismo occidental es abrumadora y escandalosa.

País Presupuesto de defensa según el SIPRI (millones de dólares)
Albania 16.671
Alemania 35.517
Bélgica 3.758
Bulgaria 1.116
Croacia 5.179
Dinamarca 23.296
Eslovaquia
Eslovenia 367
España 12.716
Estonia 412
Francia 45.855
Grecia 4.582
Hungría 286
Islandia
Italia 21.494
Letonia 412
Lituania 425
Luxemburgo 273
Montenegro 58
Noruega 47.550
Países Bajos 8.000
Polonia 39.428
Portugal 3.322
Reino Unido 36.296
República Checa 43.738
Rumanía 9.939
Total 360.690
Turquía 41.546
Total + Turquía 402.236

Podemos arrojar otras cifras igualmente escandalosas respecto al militarismo europeo, como, por ejemplo:

  •           Que la suma del coste de la violencia de los países de Europa que forman parte de la OTAN es de 996.189 M$, correspondientes a 892.402 M€, una cifra astronómica
País Coste de la Violencia según el Indice Global de Paz (millones de dólares)
Albania 1.113
Alemania 171.144
Bélgica 23.078
Bulgaria 4.411
Croacia 3.556
Dinamarca 7.638
Eslovaquia 4.480
Eslovenia 1.868
España 39.051
Estonia 1.608
Francia 112.959
Grecia 13.232
Hungría 5.547
Islandia 242
Italia 67.268
Letonia 1.815
Lituania 2.735
Luxemburgo
Montenegro 691
Noruega 9.517
Países Bajos 28.045
Polonia 32.204
Portugal 11.428
Reino Unido 139.883
República Checa 10.272
Rumanía 12.404
Total 996.189
Turquía 94.007
Total + Turquía 1.090.196

 

  • Con arreglo a las cifras que ofrecimos en nuestro estudio «¿Ejército europeo?» , Europa cuenta con más de 6.300.000 personas movilizables y entrenadas en caso de conflicto, así como con un amplio dispositivo militar común en la UE.
  • Europa desarrolla por su cuenta múltiples misiones militares propias y en colaboración con al OTAN
  • El Complejo Militar industrial europeo, con la suma de sus empresas, factura al año más de 140.000 millones de euros y es de los más potentes del planeta.
  • Cuenta con una Agencia europea de Defensa plenamente operativa y que moviliza miles de millones de euros.
  • Recientemente se ha constituido, por acuerdo de sus presidentes de gobierno, un gran fondo europeo para gasto militar que movilizará 5.000 millones de euros en 2017, 25 millones anuales entre 2018 a 2019 y unos 500 anuales a partir de 2020.

Podríamos hacer comparaciones de esta abrumadora realidad con la más exigua del dinero destinado a la cohesión, a la persecución de los objetivos del milenio o a ayuda internacional al desarrollo (AOD). Durante el sexenio 2014 a 2020 el Parlamento Europeo aprobó que el presupuesto comunitario destinada a AOD la cantidad de 51.419 millones de €, una pizca comparado con lo que destinan los países europeos a gasto militar año tras año.

Hablar de defensa con estos datos nos parece un error. Asistimos a la consolidación del militarismo que agrede a las sociedades, detrae sus recursos, las empobrece, erosiona sus derechos e impone, en el mundo global, la lógica de la violencia y la dominación y una geopolítica inadmisible. Para eso es para lo que EE.UU quiere un gasto militar abrumador. Para eso, para garantizar, con sus socios, su hegemonía, para hacer negocio de la guerra, de la paz, de la venta de armas.

Por eso nos impone pagar sus guerras y pide a nuestras élites extractivas el suficiente apoyo para que lo hagamos sin rechistar y bajo el chantaje de un miedo a la reacción vengativa de los que aspiran a convertirse en tribunos de los vapuleados por estas políticas.

Son las malas políticas de occidente las que originan la actual situación de crisis, pero esta no revertirá mientras ahondemos en la torpeza y no en la lucha contra la inseguridad humana y la violencia estructural.

¿Seguiremos pagando a tan alto precio la seguridad de los intereses de los de arriba como si fueran los nuestros?

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Nueva Directiva de Defensa Nacional. Sin luz, sin taquígrafos y sin control de nadie.


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Por European People’s Party

Al inicio de cada legislatura se publica por el Presidente de Gobierno, como responsable de la política de defensa a tenor del artículo 6.1 de la L.O 5/2005, de la Defensa Nacional, la llamada Directiva de Defensa Nacional, documento que orienta el planeamiento de la defensa, define los riesgos y amenazas que marcan el contexto de ésta y plantea las directrices de la política de defensa para una legislatura.

Se trata, y así se define en la Orden Ministerial 37/2005 de 30 de marzo publicada en el Boletín Oficial de la Defensa número 68, de 8 de abril de dicho año, del principal documento de la defensa y del planeamiento militar.

La vigente Directiva de Defensa Nacional, titulada “Por una defensa necesaria, por una defensa responsable” es de julio de 2012 y tras su aprobación por el Presidente de Gobierno fue informada al Parlamento (remarquemos que únicamente informada, no debatida, ni votada, ni siquiera consultada previamente a su aprobación).

Muy resumidamente, dicha directiva partía de un doble contexto: el de inseguridad internacional, eso sí explicado desde la versión simplista de la derecha, y el de crisis económica. Uno y otro servían para decir, tan a gusto del gobierno y en línea en cierto modo muy continuista con las directivas anteriores, que España no podía hacer dispendios en gasto militar (dispendios que, sin embargo ha seguido haciendo pero ocultándolos) y que por eso los presupuestos de la legislatura serían austeros y sin alegría. También afirmaba que el contexto exigía profundizar en las líneas de defensa que han sido el mantra de ese férreo consenso de estado de PP y PSOE en estos temas: 1) modernizar nuestra defensa y sus instrumentos, 2) profesionalizar la defensa, 3) seguir en el  papel intervencionista de nuestra tropa más allá de las fronteras y al servicio del entramado de intereses de la OTAN, UE, EEUU, 4) privilegiar la industria militar y 5) buscar el reconocimiento de lo militar en nuestra sociedad a través de una política de adoctrinamiento y propaganda que denominan “cultura de la defensa” en la que todo lo que sea criticar este sistema es considerado incultura.

Las Directivas de Defensa, a pesar de su importancia, pasan por ser un documento desconocido y opaco, incluso para el propio Parlamento. De hecho, hasta 1992 (12 años después de la primera de ellas) fue un documento secreto.

Es cierto que Carme Chacón, en comparecencia que efectuó ante la Comisión de Defensa del Parlamento, el 25 de noviembre de 2008 prometió que a partir de la fecha se escucharía y consultaría previamente al Parlamento, pero del dicho al hecho… no se ha cumplido tal promesa y el Parlamento es un convidado de piedra más a sumar a la ciudadanía desinformada, a la clase política despreocupada de estos temas (por cierto previamente pactados y cerrados entre los partidos que se han alternado en el gobierno bajo la excusa poco rigurosa de que son “políticas de estado”) y a los medios de comunicación demasiado desinteresados por explicar de verdad aspectos tan peliagudos como lo que se define como enemigos, riesgos y amenazas, si se va gastar mucho o no en armas y ejércitos, si seguimos con un enfoque de ejército intervencionista, el vínculo con la OTAN y sus políticas o el impulso a una industria militar que se ha convertido en la sexta exportadora de armas del mundo y que, cada vez más, promueve no solo el negocio, sino también el conflicto y la guerra.

Con este contexto, surge una primera pregunta: ¿por qué el gobierno de Rajoy, en el poder desde 2011, y después de permanecer gobernando “en funciones” un buen pellizco de 2015 y del 2016, más el tiempo que lleva como presidente nominado desde octubre pasado, aún no ha aprobado la nueva “Directiva de Defensa Nacional”?

Y de esta pregunta tres nuevas cuestiones:  ¿sera que asistimos a un repliegue de las directivas al secreto?, ¿Será que con una oposición más compleja que las del tiempo de plena vigencia del bipartito prevén que la directiva abra una rendija, mínima rendija a nuestro parecer, a la crítica y al cuestionamiento de esta “política de Estado”?, ¿Será, sencillamente, que esperan a publicar los PGE que consolidan una apuesta por aflorar una mayor porción del gasto militar (precisamente la destinada a comprar armas de “proyección/ataque” que no se necesitan y que nos arruinan, y a consolidar mediáticamente el mensaje de vuelta de tuerca del militarismo que está efectuando la ministra del ramo?

¿O será, como en tantas otras cosas, otro ejemplo de desidia de nuestro abúlico presidente?

Sea como sea, y antes de que sea tarde, queremos alertar del hecho de que el gobierno, antes o después, va a firmar la directiva que definirá la política de defensa para la legislatura, sin contar para ello con nadie más que con la propia cúpula del ejército y de espaldas al Parlamento, a la sociedad y al debate ciudadano.

Y una vez firmado ese marco referencial, el debate sobre qué defensa queremos estará, definitivamente, cerrado por otra legislatura. Gastarán más, invadirán más, serán más estrechamente cómplices de la política de la OTAN, venderemos más armas, generaremos más deuda militar… Serviremos mejor al status quo.

Para promover el debate, empecemos por señalar lo que probablemente dirá la nueva directiva. Para ello tenemos algunas pistas, como, por ejemplo, las declaraciones repetidas y tópicas de la Ministra y de sus corifeos de que hay que aumentar el gasto militar español al 2% del PIB (por cierto, que según nuestros cálculos, sumado el presupuesto del Ministerio de Defensa a punto de aprobación definitiva con las partidas escondidas en otros departamentos y partidas que conforme al criterio de la OTAN son gasto militar, ya superamos ese 2% del PIB), o acerca del reiniciado “segundo ciclo de rearme”, con la apuesta por comprar nuevos sistemas de armas innecesarias y de invasión (Aviones A400 y F35, nuevos barcos de guerra, vehículos 8×8, drones, nuevos sistemas de misiles, etc.), o los nuevos compromisos anunciados de participar en más operaciones de guerra en el exterior (Afganistán, frontera con Rusia, mayor implicación en Centroáfrica…), o los acelerados pasos para “securitizar” y  militarizar otras políticas, como la de movilidad humana, la de seguridad pública y libertades bajo el nuevo trampantojo del terrorismo internacional como excusa.

Probablemente el contexto que defina esta nueva directiva venga a explicarnos, como siempre, que vivimos en un mundo lleno de riesgos y amenazas que, como dice la ministra, obligan a fortalecer la defensa porque nuestra seguridad y bienestar se defiende lejos de nuestras fronteras y por medio del ejército. A este mundo de constante liquidez y movilidad, se une que el rajoinato predica el fin de las vacas flacas, lo que de rondón valdrá para que la nueva directiva, de nuevo, sea más de lo mismo de las anteriores con directrices que propondrán mayor gasto militar para alcanzar el 2% del PIB en defensa, mayor esfuerzo militar en el exterior, principalmente de la mano de la OTAN y de las operaciones de la UE, mayor esfuerzo en promover la industria militar y la exportación de armas y algunos cantos de sirenas más para incorporar a la noción de defensa previa esta especie de invasión de la securitización de la vida social, con toda la retahíla de propuestas sobre la ciberseguridad, la necesidad de recortar derechos para evitar el terrorismo y las demás lindezas con las que se justifica la expansión del militarismo.

Con este panorama nos cabe otro par de preguntas más.

De todo esto, ¿qué opinan los partidos políticos del arco parlamentario?, ¿están de acuerdo?, ¿no merece la pena protestar antes de que sea tarde?

Si observamos los diversos programas políticos las divergencias, si es que las hubiere, podrían ir referidas principalmente a la necesidad de una mayor transparencia de la política de defensa y del gasto militar.  A partir de ahí, sin embargo, los partidos de la derecha, Ciudadanos y PSOE muestran más similitudes que diferencias y apuestan por apoyar el consolidado sistema de defensa vigente. Tal vez las fuerzas más a la izquierda discutirían el contexto de riesgos planteados por el establishment, para poner el énfasis en la violencia estructural y en los intereses poco santos de occidente, y para criticsar la apuesta de vincularnos a operaciones de paz bajo el paraguas de la OTAN. Tal vez discutan la prioridad del gasto militar cuando existen tantas necesidades sociales, y la existencia de algunos capítulos del gasto militar poco presentables, pero no vemos mayores disensos.

No obstante, a los partidos les tocará, si es que lo estiman oportuno, hacer sus propias consideraciones al respecto, claro está, si es que son consultados, lo cual, de nuevo, está fuera del escenario actual.

No parece, sin embargo, que vayan a exigir que la directiva de defensa sea discutida en el Parlamento, ni someterla a crítica y debate público, aunque en cierto modo, una discusión pública de esta política, como ocurre en otras, sea un ejercicio de salud democrática que nos permitiría al menos contrastar argumentos, posibilidades y alternativas.

¿Por qué, entonces, no se exige que se debata y apruebe por el Parlamento, no como hasta ahora?

¿Cabria proponer, e incluso construir socialmente, desde ya, propuestas diferentes a la previsible directiva?, ¿cabría formular propuestas para por ejemplo, parar esta deriva?, ¿para iniciar un ciclo al menos diferente?, ¿o incluso para impulsar un cambio de modelo que abandone el enfoque militarista y adopte un enfoque de la seguridad alternativo?

Desde luego, las múltiples demandas y propuestas de los movimientos sociales altermundistas y antiglobalizadores, anticapitalistas, de la solidaridad internacional, antimilitarista, ecologista, feminista, pongamos por caso, en sus diferentes y complementarios enfoques, permitirían rellenar una agenda de caminos a emprender para desenmadejar el tema de la defensa y construir una alternativa de seguridad humana. ¿Merece la pena una puesta en común que nos permita ofrecer un referente con el que contrastar el modelo de defensa militarista que defenderá la próxima Directiva de Defensa?

Para cuando llegue ese momento, nosotros creemos que hay algunas preguntas básicas que, como hemos venido promoviendo desde el inicio de nuestro recorrido, podrían ayudar a definir una política acorde con la seguridad humana:

 

Pregunta básica Alternativa 1 Alternativa 2
¿Qué es lo que hay que defender?

 

La seguridad militar

Las fronteras

El status quo

La lucha contra el terrorismo internacional

Contra las invasiones y amenazas militares

Los derechos sociales

Los derechos humanos

La seguridad humana

La lucha contra la violencia estructural y cultural

La lucha contra los problemas globales de índole ecológica, pobreza, etc.

¿Quién tiene que ser el sujeto de esta defensa? Las élites

Los ejércitos

La industria militar

Expertos

La sociedad en su conjunto

Los movimientos sociales y otros cauces de auto-organización

Sin delegación

¿Cómo hay que ejercitar esta defensa? Militar

Violenta. Guerras.

Bajo el paradigma dominación-viole

Social

Noviolenta. Transformación de conflictos

Bajo el paradigma cooperación-noviolencia

 

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¿Imitar a USA es el modelo de militarismo al que aspiramos?

Fuente:  El País.

Los propios militares españoles, off the record, eso sí, reconocen que nuestro militarismo es mera copia del yanki, que para eso son el imperio mundial y el espejo de la civilización.

Pero es preocupante que seamos meros monos de imitación.  Primero porque tiene muy poca ética social lo que hacen los militaristas yankis, segundo porque en sus errores va a estar su perdición, y la nuestra.

La tabla que sigue es el primer proyecto de presupuesto que presenta Donald Trump.  Destaca la subida en defensa, acompañadas por la subidas en Seguridad Nacional y en veteranos de guerra. Todo lo demás son bajadas, modesta la de la NASA y muy grandes las de Vivienda (-12%), Educación (-14%) y Sanidad y Servicios Sociales (-16%)

En una primera mirada destaca la diferencia abismal que hay entre el presupuesto de Defensa (574.000 millones de $) y cualquier otra partida.  A la siguiente más grande, que por cierto es veteranos de guerra, la multiplica por 7’27 veces.

Además, si unimos los rubros de Defensa, Veteranos de guerra y Seguridad Nacional, el total son 697.000 millones de $, el 69’82 % del presupuesto. Para el resto de las partidas sólo quedan 301.000 millones de $, el 30’18 %.

Estas cifras dan cuenta, por sí solas, del grado de militarización de la primera potencia mundial.

También nos hacen entender que quiera Trump que los demás aumentemos nuestro gasto militar.  Si no lo hacemos, no tendrían mercado para vender sus armas (también son, con diferencia, el primer exportador mundial de armas) y por tanto, se les complicaría seguir manteniendo el grado elevado de su propio armamentismo .

Pero no hay que caer en el error de culpar por ello a Trump en exclusiva.  Nos lo demuestra, nada menos, James Petras para Rebelión.

Así podemos poner en contexto histórico el esfuerzo militar de Trump.  Grandísimo pero del mismo nivel que el último de Bush hijo y parecidos a los del Premio Nobel de la Paz Obama.

Un país con unos gastos de defensa así es insostenible dado que dedican la mayor parte de su productividad a algo que es socialmente, económicamente y medioambientalmente perjudicial y ecológicamente depredador.

La única manera que tienen de sobrevivir es la rapiña de su entorno (todo el planeta) y exportar la guerra para vender sus armas y compensar un poco sus arcas.

Pero esto es una pescadilla que se muerde la cola.

¿Este es el modelo que queremos seguir?

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Los halcones militares hacen lobby para mantener el negocio de la guerra y el militarismo en la próxima legislatura

Valladolid+pensamiento+rojo

Por Jaume Escofet

Fuente: Real Instituto Elcano

El Real Instituto Elcano, uno de los más influyentes centros de expansión de las ideas militaristas españolas, acaba de publicar un material llamado «Orientaciones sobre la política de Defensa en la próxima Legislatura (Transition paper)» elaborado por su principal «investigador», el ex-mlitar Felix Arteaga ahora en la reserva, que tiene como finalidad influir en los políticos de viejo y nuevo cuño y «ayudarles» a establecer la agenda de prioridades de la política de defensa de la nueva legislatura.

Comencemos por indicar que el trabajo reconoce que la política de defensa hasta ahora es de una tremenda continuidad y es «la de siempre».  Nosotros siempre lo hemos denunciado: hay un pacto por arriba y hurtado a la ciudadanía que hace que la política de defensa, gobierne el PP o el PSOE sea siempre la misma y supeditada a los intereses militaristas.

Ahora el Instituto siente una especie de vértigo porque aparecen fuerzas que (nosotros creemos que con un exceso de exageración y según los casos de optimismo o pesimismo) tal vez quieran trastocar los consensos soterrados de la vieja élite, lo que tal vez inquieta a la facción militarista española, temerosa de que ciertos compromisos incuestionados (y apalabrados de espaldas a la sociedad) se rompan de una vez.

Antes de informar de las recomendaciones que el Instituto Elcano da a los políticos de la XI legislatura a estrenarse en 2016, comencemos por recordar, nos parece de justicia, cuáles son las principales lineas de nuestra política de defensa:

  1. El debate en torno a la defensa se ha secuestrado a la opinión pública y a la decisión cívica y mantiene unos «consensos» entre las élites y los partidos políticos y desde el inicio de la transición.
  2. El gran mantra de la acción política es que hay que modernizar y profesionalizar las fuerzas armadas, tarea al parecer inacabada e inacabable, a juzgar por la constante necesidad de hacer este doble proceso.
  3. Contamos con unas fuerzas armadas excesivas e hipertrofiadas (1 mando por cada dos soldados) y con el arrastre de un excesivo gasto en clases pasivas militares, prestaciones a familiares de militares y exmilitares y cuerpos adscritos al aparato de la defensa, lo que comporta que más de 3.000.000 de personas comen del presupuesto destinado al gasto militar
  4. PP y PSOE nos han arrastrado a una interminable carrera de rearme (Programas Especiales de Armamentos) con armas sofisticadas e innecesarias para la estricta defensa militar del territorio; programa que ya contempla dos ciclos de reame (estamos en el segundo) y que ha comprometido y arrastrado a una deuda militar impagable de más de 30.000 millones de euros (el primer ciclo) a la que sumar los más de 10.000 millones más que se calculan para el segundo Ciclo.
  5. Además, nuestra estrategia y política está supeditada a los intereses de la OTAN y su política de dominación.
  6. Dado que el uso de lo militar es una de las principales bazas de participación española en el ámbito internacional (lo que condiciona de forma absurda nuestra política de relaciones con otros pueblos), la contribución militar a las operaciones de paz es apabullante, siendo los segundos contribuyentes en las operaciones bajo el paraguas de la UE y el quinto del mundo bajo el de la OTAN, lo que implica un fuerte gasto en injerencia militar
  7. Existe un desmedido apoyo a la industria militar y al papel exportador de armas español (séptima potencia al respecto) así como un significativo fenómeno de «puertas giratorias·» entre políticos y sector industrial de la defensa, hasta el punto en que podemos considerar que contamos con un verdadero complejo militar-industrial que ejerce un papel de lobby militarista que condiciona toda esta política pública.
  8. Todo ello conlleva un gasto militar importante para el sostenimiento de este entramado de intereses, gasto militar oculto en más de 2/3 de su total y opaco.

Conviene esta primera aproximación (que el informe no hace, como es de entender) para comprobar hasta qué punto la urgencia con que el Instituto Elcano llama a no hacer lo de siempre enmascara en realidad (o no) un refuerzo de lo de siempre y pretende condicionar a los «nuevos» (en realidad ni tan nuevos ni tan distintos) a las políticas consensuadas de la casta PPPSOE.

  1. El informe ¿llama a no hacer lo de siempre? ¿cuál es su intención?

Así comienza el informe señalando que es necesario introducir cambios porque:

    • La nueva legislatura contará por primera vez con una Estrategia de Seguridad Nacional y una Ley de Seguridad Nacional a las que debe subordinarse la política de defensa (apuntemos que hasta ahora contaba con una estrategia de seguridad definida en las directivas de defensa nacional y, como pasará con la nueva, subordinada a la estrategia de seguridad marcada por los documentos estratégicos de la OTAN, que es en realidad donde se toman las decisiones al respecto)
    • España afronta un grave reto en la frontera Sur (Terrorismo, Daesh, insurgencia y radicalización) que amenaza los «intereses vitales» (digamos a continuación que en la actualidad y desde hace unos años venimos participando de un concepto estratégico que se llama de «fronteras avanzadas» y que de hecho lleva haciendo de la frontera Sur nuestro punto de intervención militar muchos años y propiciando la intervención militar soterrada (inteligencia, asesores, intervenciones directas, venta de armas, en Centroáfrica, Golfo de Guinea, Cuerno de África, Magreb, Oriente Medio) a varios miles de kilómetros de nuestras fronteras, por lo que no vemos qué cambio hay respecto a lo que hay ahora mismo
    • Porque los presupuestos de defensa que España se puede permitir, son limitados y es necesario revisar sus criterios de asignación, eficacia, trasparencia y transformación (en realidad, como hemos desvelado, los presupuestos de defensa que España se permite son desmesurados y opacos y no existe el más mínimo intento en cambiar esta situación ni en limitarlos en lo más mínimo)
    • Porque en la próxima Legislatura es previsible la incorporación de nuevos representantes políticos al ámbito de la defensa, sea por el natural relevo generacional o por la presencia de nuevos partidos, lo que afectará a su percepción y valoración (verdadero motivo del interés en marcar las agendas de problemas de la defensa eligiendo los que al militarismo español le parece que hay que abordar y obviando los que le parece que no hay ni que plantearse)
    • Finalmente, y como consecuencia de lo anterior, se deberá completar el proceso de transformación en el que han entrado la estructura de fuerzas y la base industrial y tecnológica.

Visto el elenco de argumentos y de preocupaciones que invitan a este «estudio» del Instituto Elcano, parece que su interés es, ya lo hemos dicho, condicionar la opinión de los nuevos políticos y, desde una supuesta pretensión de autoridad, elegir las temáticas que consolidan el argumentario de siempre del militarismo español: reforzar y modernizar el ejército, mimar la industria militar, asegurar el papel intervencionista de los ejércitos, mantener lo s privilegios y el desmesurado aparataje militar, garantizar un buen bocado en el pastel del presupuesto público y, sobre todo, evitar que la defensa sea decidida por la ciudadanía con completa información y criterios abiertos.

Al Real Instituto Elcano le ha parecido necesario elaborar estas orientaciones que tienen
como finalidad estimular el debate electoral y articular la reflexión sobre el futuro de la
defensa en España a partir del balance de la presente Legislatura. Pretenden facilitar la
comprensión del contexto y apoyar el proceso de toma de decisiones de quienes asuman la responsabilidad de la política de defensa en momentos de cambios estratégicos sin precedentes
2.- ¿Qué justifica la importancia del ejército? El mantra de la «mutación estratégica»
Para el texto que analizamos, la justificación de los ejércitos en el nuevo orden está en que se ha producido algo que antes no había: la globalización.  Veamos la asombrosa afirmación:
Las políticas de defensa occidentales viven en tiempos de mutación. Sus elementos fundamentales: los riesgos y amenazas, la forma de emplear el poder militar,  la estructura y capacidades de las Fuerzas Armadas, la tecnología, la base presupuestaria e industrial y la cultura estratégica están cambiando de forma acelerada por el efecto combinado de procesos estructurales derivados de la globalización.
Es curioso el argumento: antes los ejércitos tenían razón de ser porque los estados nación necesitaban independencia, ahora porque tienen interdependencia y si mañana pasa cualquier otra mutación, los ejércitos serán necesarios porque ha pasado dicha mutación, lo que equivale a decir que los ejércitos son necesarios per se, siempre, pase lo que pase. Siempre se encontrará una buena excusa para ello. ¿No responde este argumento a una especie de racionalización justificativa?
Esta mutación estratégica lleva a los analistas a meter en una especie de análisis sin salida a los bisoños políticos que vendrán a decidir porque, nos dice,
En las dos últimas décadas se ha alterado radicalmente el contexto geopolítico global y su epicentro, que ha permanecido en la región euroatlántica durante 300 años, ha pivotado a la región asiática. Los estados siguen siendo los actores estratégicos por antonomasia pero no son ya los únicos actores ni siguen ostentando el monopolio del uso de la fuerza. Mientras las nuevas potencias no asumen su responsabilidad global y la eficacia de las organizaciones multilaterales sigue dependiendo de las contribuciones nacionales, actores no estatales violentos desestabilizan sus países de origen y dificultan la intervención de los estados occidentales
Y, dado este mundo incierto y violento que se pinta
Las modalidades de empleo de la fuerza están cambiando debido a la proliferación y a los saltos tecnológicos. A medida que rivales emergentes y no estatales practican formas de guerra híbrida o acceden a capacidades militares que deniegan la superioridad a las fuerzas armadas occidentales (Anti Access/Area Denial), estas abandonan modalidades de empleo como la proyección terrestre, global y masiva para adoptar otras formas de proyección más limitadas y discretas. Las Fuerzas Armadas deben actuar en nuevos ámbitos como el espacial y el cibernético y de forma conjunta y combinada, junto a nuevos actores, públicos y privados, de seguridad (interconectividad). La transformación obliga a diseñar nuevos conceptos operativos y a experimentarlos antes de trasladarlos a las estructuras de fuerza y doctrinas.
Toda esta palabrería, basada en un enfoque simplista y militarista del mundo que nos rodea, sirve para llevar a una conclusión predeterminada:
La familiarización con este contexto de mutación estratégica es necesaria para evitar que las autoridades políticas y militares que tengan que tomar decisiones sobre la política de defensa en la próxima Legislatura se conformen con seguir un patrón continuista (la política “como siempre”) y, en su lugar, reflexionen sobre la conveniencia de seguir un patrón de innovación y cambio de modelo (la política como transformación).
Si embargo ¿es cierto que esta caricatura del mundo, de su complejidad, de sus relaciones es el mundo que nos rodea y el palo y la zanahoria la única e inexorable receta para esta especie de «sálvese quien pueda» predicada desde el realismo político de los que mandan?, ¿no es más cierto que las principales agresiones vienen dadas por la voracidad del neocapitalismo salvaje que cercena derechos sociales, que impone reglas de juego de dominación y avaricia o que condena a la muerte y a la depredación a la amplia mayoría de la gente para obtener beneficios para unos pocos?, ¿no es más cierto que los mecanismos de cooperación entre los pueblos, los anhelos de paz y justicia de millones de personas, se ven en la posibilidad de realización (técnicamente es posible, por ejemplo, acabar con el hambre, con la pobreza severa o promover un desarrollo de rostro humano de los pueblos del planeta) con tan solo variar las políticas internacionales desde el paradigma de dominación y violencia que nos pintan los halcones de la guerra hacia metodologías de cooperación y noviolencia?,¿no es más cierto que los grandes desafíos de la humanidad no tienen naturaleza militar, sino más bien ecológica, social, de equidad y derechos humanos?, ¿no es más cierto que el principal riesgo que comporta nuestro mundo es el colapso civilizatorio al que nos aboca el capitalismo y sus instrumentos de defensa?.
En realidad todo el contexto que se explica en el documento no tiene otro fin que el de generar impotencia, eludir las responsabilidad y reforzar la vía fácil de poner el carro antes que los bueyes.
3.- Las nuevas propuestas, las propuestas de toda la vida
Veamos las propuestas concretas para los nuevos políticos que propone el documento. Muy resumidamente:
a) Pasar del marco de definición estratégico de la Directiva de Defensa Nacional en el marco del Consejo de Defensa Nacional (aclaremos que se trata de un órgano opaco y especializado que comporta solo a militares y ministerios afectados más directamente por el militarismo) al nuevo y trasversal de la Estrategia de Seguridad Nacional en el marco del Consejo de Seguridad Nacional (más de lo mismo, pero con la pretensión de fondo de que la Defensa sea transversal y se expanda a todos los ministerios y a todas las políticas.
b) Se debería articular ese modelo de referencia que integre las reformas parciales emprendidas dentro de un proceso de transformación integral que abarcara tanto a la estructura de fuerza como a la del propio Ministerio de Defensa y al modelo de gestiónnegocio de ambos.
c)Más gasto militar que se concreta en:

c.1 La participación en las operaciones militares en el exterior constituye en sí misma un elemento esencial de la disuasión, que reviste ahora la necesidad de un mayor carácter dinámico, frente al antiguo concepto de empleo basado en el despliegue de numerosos efectivos. A pesar de su reducido perfil en términos de capacidad de enfrentamiento (la vigilancia y el adiestramiento son sus contribuciones básicas), la carga logística y de personal consecuente grava los escasos recursos disponibles para operaciones, mantenimiento y alistamiento

c.2.  no se ha normalizado el presupuesto de forma que los gastos de operaciones y pagos a la industria figuren en el presupuesto inicial, evitando su desfase con el gasto consolidado (entre el 20%-30% según los años) y las reservas del Tribunal de Cuentas.  La tramitación de los créditos extraordinarios como Proyecto de Ley, en lugar de Real Decreto, puede ayudar a allanar los obstáculos políticos, pero preserva la controversia y no resuelve el problema de fondo que es la falta de un horizonte presupuestario estable.

d) Mayor control y transparencia:la revisión del proceso de planeamiento debe incorporar mecanismos de control que evalúen el cumplimiento de los objetivos  previstos y establezca responsables y responsabilidades de cumplimiento. Las decisiones que afectan a la seguridad de los ciudadanos y a la eficacia del uso de los recursos públicos no pueden quedar al margen de auditorias operativas y del  escrutinio parlamentario. Un objetivo de la próxima Legislatura debe ser el de fomentar la transparencia del planeamiento militar. Su mejor conocimiento y debate aumentarán la capacidad de supervisión de los miembros de la Comisión de Defensa y su corresponsabilidad en su elaboración y ejecución del planeamiento
e) Apoyo a la industria militar: España todavía no dispone de una estrategia de política industrial ni de una estrategia para integrar en ella su industria de defensa..Ésta, a pesar de sus peculiaridades, sigue siendo industria, pero se encuentra aislada de la industria general, y es necesario que el Ministerio de Defensa le ayude a reducir su aislamiento durante la próxima Legislatura. Tendrá que potenciar la conexión del sector industrial de la defensa con otros sectores gubernamentales y autonómicos que pueden fomentar su integración en proyectos tecnológicos, financieros e industriales nacionales, europeos e internacionales. A la falta de un marco plurianual estable de los presupuestos se une la reducción de las partidas para investigación militar: dos terceras partes, de 1.664 millones en 2008 a 507 en 2014, según datos de la Fundación Cotec (para 2016 se ha reducido en un 13% mientras que la I+D+i civil crece un 2,2%).

f) Fomentar una cultura de defensa que justifique al ejército: el principal reto que presenta la cultura estratégica respecto a otros países es de en fomentar el conocimiento sobre asuntos estratégicos que permita el liderazgo de sus dirigentes, dado que no suelen tener la experiencia necesaria en cuestiones de seguridad y defensa, carecen de los apoyos necesarios en los partidos políticos e instituciones para adquirir conocimientos y formar criterio y, como resultado, tienden a adoptar las decisiones o inhibirse de hacerlo sin una visión estratégica del empleo del instrumento militar y de su utilidad al servicio de los intereses nacionales.

 Este catálogo de pretensiones nos obliga a volver al principio: Hasta ahora la política de defensa ha pretendido exactamente lo mismo que se propone: consolidar el papel del militarismo y la amenaza militar como argumento disuasorio y de política hacia fuera  y de control interno, asegurar un nivel ingente de gasto militar para mantener este tinglado, «modernizar» (adquirir nuevas armas constantemente) y profesionalizar el ejército, desbordar la idea de defensa militar hacia todas las facetas políticas, conseguir el apoyo cívico que las encuestas niegan una y otra vez y consolidar los intereses de la élite tanto con las prebendas de la industria militar a ésta como con el papel del ejército.
No se trata de presentar una alternativa, sino de afianzar la adhesión de la nueva (se supone)  élite política que se supone va a salir de las urnas en Diciembre y abrazarla de forma incondicional a los intereses de toda la vida. Burdo pero eficaz.
4.- ¿Qué debates se quedan fuera del foco del militarismo español?
Lógicamente el tan poco inocente intento del think tank del pensamiento militar español elige sus debates y marca su ortodoxia, lo que equivale además a dejar fuera de la visión lo que no interesa abordar, como por ejemplo:
1) La verdadera auditoría y dimensión del gasto militar español
2) La corrupción existente en el ámbito militar
3) Los derechos «sociales» de los profesionales de las armas
4) El desmesurado peso de nuestros ejércitos tanto en su dimensión como en su distribución.
5) El escándalo de la deuda militar contraída y de los programas de armamentos
6) Las puertas giratorias en defensa
7) El papel real jugado por las intervenciones de injerencia militar
8) La abusiva doctrina de fronteras avanzadas
9) El papel de la industria militar y de su nefasta generación de dependencia en zonas obligadas al monocultivo militar
10) El escándalo de propiciar que la industria militar española  se enfoque a la exportación de armas y conflictos sin consideración ética alguna
11) La banca armada
12) La necesidad de aclarar si queremos un gasto en cañones o mantequilla.
13) La OTAN
14) La necesidad e transparencia y debate en torno al militarismo y su expansión a campos civiles
15) La educación cívica no para aplaudir al militarismo sumisamente, sino para decidir soberanamente qué queremos defender y cómo.
16) El escándalo de contar con gasto militar en 12 de los 13 ministerios existentes
17) La falta de verdaderos cauces de control político del militarismo
18) El escándalo de que el ejército, segundo terrateniente de España, se dedique a vender terrenos e inmuebles para comprar armas e infraestructuras militares
Podríamos ampliar mucho más la lista de prioridades que tal vez deberían plantearse los políticos si no quieren que el abrazo con el pensamiento militar sea el abrazo del oso.
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El BAC Cantabria no ha sido nunca necesario para la defensa española

Imagen de armada.mde.es

Fuente:  Infodefensa.

El Cantabria, buque de aprovisionamiento en combate (BAC) va a prestar servicio próximamente a la marina de Canadá.  La razón, los canadienses se han quedado sin capacidad de abastecimiento a sus barcos en alta mar.  La previsión es que el apoyo se haga en periodos discontinuos a lo largo de 2016.

Según los militares esto contribuirá a expandir el prestigio de nuestra armada.

Actualmente se están negociando los detalles sobre el acuerdo técnico.  ¿Qué diputado preguntará al Ministro de Defensa para que informe a la ciudadanía?  ¿Se debatirá su papel en la Comisión de Defensa? Suponemos que no, como siempre.

Los militares y los militaristas españoles no dejan de sorprendernos.  Ahora están de acuerdo en utilizar el segundo buque en tamaño de la Armada española  en Canadá, sin que ello socave la seguridad española.  Si es así, y el BAC Cantabria puede estar de un lado para otro durante 2016 es que, realmente, no lo necesitamos para defendernos y, por lo tanto, es un despilfarro más de nuestros ejércitos.

Parece que más que la seguridad lo que interesa es el dinero que se pueda recaudar.  No hay que olvidar que el BAC Cantabria estuvo en Australia desde febrero a noviembre de 2013 para mostrar lo buenos que eran los barcos de Navantia.  Lo cual nos reafirma en que es totalmente innecesario para la Armada española.  En Australia, además de las excusas que ofrecen los militares para justificar allí su presencia, su función principal era exhibirse para que la Armada australiana se decantase por este modelo español cuando ampliasen su flota.  Recordamos que en tan inútil trabajo se desplazó durante 77.700 km., lo cual supone unos gastos en combustibles inmensos y a cargo del erario público  y una huella ecológica tremenda, sobre todo para no contribuir en nada a la defensa nacional.

Es decir, el BAC Cantabria no ha servido durante una buena parte de su existencia para consolidar la defensa española, pues no está pensado para esto, sino que ha tenido como función ser un representante internacional de la industria militar española.

Los BAC cuestan 183 millones de € por unidad.  Cuenta con una dotación de 164 marineros.  Demasiado dinero y demasiado personal para tirarlos en auxilio de otras flotas y para que sea un anuncio navegante de la industria militar.

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Trident Juncture: invasión total

 

Imagen de www.castelvetranoselinunte.it

Todos los medios se lanzan, con entusiasmo, a anunciar que entre el 3 de octubre y el 6 de noviembre de 2015 se realizará en España el ejercicio de la OTAN Trident Juncture (Coyuntura Tridente).

Los medios afines al militarismo titulan que seremos anfitriones, que se confía en nosotros, que qué ilusión.

El proceso de planificación ha sido largo, comienza en enero de 2013, son 34 meses de preparativos, como se ve en este gráfico:

No es, en contra de lo afirmado, una reacción a la crisis ucrania, sino algo que previamente se había decidido ya.  Es decir, la crisis ucrania y todo lo que ocurre en los países árabes no son más que meras excusas para desarrollar el militarismo OTAN.

Ya se informaba de ello en la Revista Española de Defensa en septiembre de 2014:

En el otoño de 2015, España y Portugal, con el apoyo aéreo de Italia, acogerán el ejercicio Trident Juncture, el primero de una serie de maniobras con las que la OTAN pretende mantenerse en forma para afrontar los retos del futuro. Dirigido por el Mando de Transformación, será un ejercicio de «alta intensidad y alta visibilidad» que permitirá a los aliados materializar en acciones concretas la Iniciativa de las Fuerzas Conectadas, cuyo objetivo es que las tropas de la OTAN sigan preparadas para reaccionar frente a una crisis tras el fin de las operaciones en Afganistán a finales de este año.

Es decir, como ahora no entrenamos tanto a nuestras tropas en Afganistán, hay que hacerlo en algún país que se le parezca:  España.

En el ejercicio se pondrán en práctica las capacidades de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (Nato Response Force, NRF) de cara a 2016, año en el que España tendrá a su cargo el componente terrestre. Además, podría servir de banco de pruebas a la nueva fuerza de intervención rápida definida en la cumbre de Gales como Punta de Lanza de la OTAN, una fuerza compuesta por hasta 5.000 efectivos capaz de desplegarse en 48 horas para atender situaciones de crisis en el Este y en el flanco sur de la Alianza. El ejercicio Trident Juncture se desarrollará en la zona del Estrecho y estará ambientado en un escenario adaptado a las nuevas amenazas, como la ciberdefensa, incorporando al mismo las lecciones aprendidas en dos décadas de operaciones en Afganistán, Kosovo y otros escenarios. A las fuerzas sobre el terreno se sumarán capacidades aéreas, marítimas y de operaciones especiales, así como elementos de inteligencia y de vigilancia y reconocimiento. En total, podrían participar más de 20.000 militares, cifra que aún pueden variar en función de las aportaciones de los países. En cualquier caso, será el mayor ejercicio llevado a cabo por la OTAN desde el fin de la Guerra Fría.

Como se ve, tras un año de preparativos la cosa va a ser aún peor de lo que pintaba:

El macroejercicio constará de dos fases: una de ejercicio de puesto de mando, del 3 al 16 de octubre, y otra «real», del 24 de octubre al 6 de noviembre. En esta segunda fase, según ha explicado Morenés, se desarrollarán diferentes operaciones terrestres, marítimas y aéreas: operación ofensiva terrestre, desembarcos anfibios, lanzamientos paracaidistas, acciones en ambiente urbano, actuación de fuerzas de operaciones especiales e intervención en ambiente NRBQ, entre otras.

Se llevará a cabo en 16 escenarios distribuidos en España, Italia, Portugal y aguas del Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo. Ello supondrá el despliegue en suelo español de unos 20.000 militares que se repartirán en ocho ubicaciones, entre ellas San Gregorio (Zaragoza), Chinchilla (Albacete), Sotomayor (Almería), Sierra del Retín (Cádiz), Base Aérea de Albacete, Base Aérea de Son San Joan (Palma de Mallorca), Base Aérea de Torrejón (Madrid) y Base Aérea de Zaragoza.

España aportará unos 8.000 efectivos, de los que más de 4.702 son de Tierra, que contarán con 23 carros de combate, 93 blindados y seis helicópteros. Otros 2.650 efectivos son de la Armada y contarán con 13 buques, cuatro helicópteros y dos aviones.

Y otros 516 del Ejército del Aire, que llevarán 29 aviones (12 Eurofighter, 12 F-18, dos C-295, un C-235, un C-130 y un Falcon 20/EW) y dos helicópteros. El ejercicio servirá para evaluar y certificar la Fuerza de Respuesta de la OTAN que liderará España en el primer semestre del próximo año.

Con sede en Bétera (Valencia), España asumirá el mando del componente terrestre, con una fuerza de reacción de tres brigadas multinacionales, que podrá actuar como «punta de lanza» de la OTAN.

A pesar de que todo es destacable, queremos hacer hincapié en algunos aspectos:

  • Nada se informa de dónde serán los desembarcos anfibios, la operación ofensiva terrestre, los lanzamientos de paracaidistas, las acciones en ambiente urbano, (sí, sí, leen bien, en ambiente urbano, hemos de interpretar que alguna ciudad española habrá sido elegida para ser intervenida militarmente, suponemos que será alguna con alcalde nuevo no demasiado afecto al militarismo), etc.  Este detalle informativo es importante porque, suponemos, algo tendrán que decir ante el avasallamiento militarista de la OTAN aquellas personas que estén tomando el sol en la playa desembarcable, los ciudadanos cuyas actividades se vean interferidas por tan bestial despliegue.
  • ¿Dónde estarán los 16 escenarios militares?  ¿Por qué se han elegido estos sitios?  ¿A quién han consultado o pedido permiso?  Habrá poblaciones, sitios naturales, etc., que pasarán a ser «escenario militar».  ¿Con qué compensaciones?  ¿Con qué controles?  ¿Con qué cortapisas para no perjudicar la normal vida de los civiles y la naturaleza?  ¿Quién se hará cargo de los impactos medioambientales que provoquen?  ¿Cuál será la huella ecológica?  ¿Quién se hará cargo de las interferencias que se hagan con la aviación civil?

La aportación española será bestial:

  • España aportará unos 8.000 efectivos,
  • de los que más de 4.702 son de Tierra,
  • que contarán con 23 carros de combate,
  • 93 blindados y
  • seis helicópteros.
  • Otros 2.650 efectivos son de la Armada y contarán con
  • 13 buques,
  • cuatro helicópteros y
  • dos aviones.
  • Y otros 516 del Ejército del Aire, que llevarán
  • 29 aviones (12 Eurofighter, 12 F-18, dos C-295, un C-235, un C-130 y un Falcon 20/EW) y
  • dos helicópteros.

Casi 8.000 efectivos y 172 aparatos de guerra.  Pero, además, habrá que sumar las aportaciones de los demás países.  Durante más de 1 mes, aunque lo peor tendrá lugar entre el 21 de octubre y el 6 de noviembre.

La primera fase, fase de puesto de mando, tendrá lugar entre el 3 y el 16 de octubre

y tiene por finalidad la evaluación y certificación de la estructura de mando de la Fuerza de Respuesta de la OTAN para 2016. Los lugares en los que se desarrollará será en varias unidades militares de Alemania, Bélgica, Canadá, España, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido, y en aguas del Atlántico y Mediterráneo.

La segunda fase, fase real,

del 24 de octubre al 6 de noviembre, tendrá lugar diversas operaciones terrestres, marítimas y aéreas, y se ubicará en 16 lugares distribuidos en España, Italia, Portugal, y aguas del Atlántico y Mediterráneo.

También nos parece curioso lo siguiente:

Debido a la entidad de la fuerza que desplegará en el territorio nacional, se prevé la asistencia de observadores internacionales. Además, como consecuencia de las responsabilidades adquiridas por España como Estado firmante del documento de Viena de 2011 sobre Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), España invitará a todos los países de la organización.  (…)  Este ejercicio contará también con la participación de observadores de la Unión Africana y de naciones amigas, entre las que se encuentran -a petición de España- Brasiol, Colombia, Marruecos y Túnez.

¿Se supone que, también, hemos de correr con sus gastos de desplazamiento y estancia, ya que somos anfitriones?  ¿Cuál es la partida presupuestaria en la que figuran estos gastos y todos los de la Trident Juncture?

¿Quién pagará esto?  ¿Quién lo controlará y auditará?

Sólo sabemos que:

ha sido programado por el Mando Aliado de Transformación, con sede en Norfolk (Virginia), y será dirigido por el Mando Aliado Conjunto, con sede en Brunssum (Holanda)

Lo cual no nos deja mucho más tranquilos.

Además, por si todo esto fuera poco, habrá otros 10.000 efectivos fuera de España, en Portugal e Italia.  En total participarán soldados de 30 naciones.

Los objetivos serían:

  1. Mostrar fuerza ante los riesgos que nos pueden llegar tanto del Este como del Sur.
  2. certificar la plena capacidad operativa de la Fuerza de Respuesta Rápida (NRF) de la OTAN, cuya “punta de lanza”, la Fuerza de Muy Alta Disponibilidad (VJTF) liderará España el próximo año 2016. Esta punta de lanza (compuesta por hasta 6.000 militares, de ellos unos 3.500 españoles) tendrá la capacidad de desplegarse en cualquier rincón del mundo en un máximo de 72 horas.

¿Qué deuda nos generarán estos entrenamientos militares?

Suponemos que Rajoy no convocará las próximas elecciones nacionales en estas fechas, con un país multiintervenido, pero, nunca se sabe.

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Enmiendas parciales a los presupuestos (y III)

bouevamulleres

Galiza Contrainfo

Si hacemos un repaso de las propuestas realizadas en las enmiendas presentadas por los «partidos de la casta» y los «otros» partidos a los presupuestos generales en lo que se refiere al gasto militar, podemos concluir con el siguiente cuadro:

PARTIDOREASIGNACION EN DEFENSATRANSFERENCIA A OTROS DESTINOSTRANSFERENCIAS A DEFENSAINCREMENTO DE GASTO DE DEFENSAREDUCCION DE GASTO DE DEFENSA
Garoa Bai654,00
Compromis0.3
Amaiur1257,36(1)
UPyD82,5 (2)
Foro Asturias15
PSOE20,4
PNV
C.C
PP
CiU
BNG601,5
Izquierda Plural4,0112,0255,00
ERC3,88198,5
subtotales86,381.458,3127,0275,41.257,36

La tabla demuestra que es posible, sin excesivo esfuerzo, proponer cambios importantes en las partidas del presupuesto militar e incluso su trasvase hacia partidas socialmente útiles.

Que se pueden emprender pequeños y graduales cambios es una evidencia y lo demuestra el mero hecho de que los partidos políticos, con el escaso interés que prestan al tema de la defensa y sin compartir la idea central de desmilitarización de la misma, hayan propuesto en sus ochenta y tantas enmiendas al presupuesto del ministerio de defensa el desplazamiento de actividades, objetivos y cantidades económicas superiores a los 2.904 millones de euros.

Es lógico pensar que el mero cambio de partidas presupuestarias del presupuesto general no implican necesariamente un cambio de política y pueden ser sencillamente un mero retoque o incluso un refuerzo del militarismo y de su eficiencia nefasta.

Es evidente que hay cambios que son sólo enmascaramiento y disfraz para que sigan los mismos perros con distintos collares.

Precisamente por eso no consideramos suficiente marcar propuestas de cambio, como si de un cambio de cromos se tratara, y miramos con recelo muchas de las apuestas de cambios de partidas económicas en lo militar, sobre todo si no van acompañadas de objetivos alternativos y de políticas claras que persigan esa desmilitarización de la defensa.

Hemos insistido en alguna ocasión en que las alternativas de cambio en la política militar y en el gasto militar deben ir además enmarcadas en una línea de actuación firme, clara y precisa, encaminada a conseguir quitar poder a lo militar y construir simultáneamente (no después) empoderamiento alternativo del modelo de defensa noviolenta que se pretende y de la autoorganización de la sociedad como principal sujeto de la defensa de otra cosa distinta a lo que defienden los ejércitos y el sistema (a lo que para simplificar hemos llamado seguridad humana y que contempla la conquista alternativa de los derechos sociales, políticos, ecológicos, económicos, etc).

Unos presupuestos de defensa alternativos, por tanto, deben definir claramente la pretensión de ir desmilitarizando la defensa gradualmente, desarticulando el modelo de defensa militar a la vez que construyendo uno alternativo, de defensa social. Esto conlleva una estraestrategia que contará con cuatro fases:

a) Devolver la soberanía a la sociedad en la toma de decisiones en temas de defensa,
b) Redefinir los objetivos y metodologías de la defensa: de dominación-violencia a cooperación-noviolencia
c) La coextistencia programada del modelo militar y el noviolento bajo la dinámica gradual de ir quitando poder al modelo militar e ir dotando en paralelo de poder al modelo noviolento,
d) La vigencia del modelo de defensa popular noviolenta dentro del paradigma de cooperación y noviolencia.

Es evidente que este cambio conlleva también múltiples cambios en aspectos que no tienen que ver con la defensa y que, a la larga, preconiza el cambio radical del sistema.

Enmarcadas en un proceso gradual de transarme, en una primera fase es posible plantearle al gasto militar y a la política que desarrolla un cuadro de enmiendas políticas (hoy por hoy no asumida por las agendas de casi ningún movimiento social y mucho menos de los partidos y organizaciones similares que padecemos) que buscarían los siguientes objetivos en el presupuesto de 2015:

1) Reducir y reconvertir un porcentaje significativo de los efectivos militares y del gasto en sus prestaciones y actividades.
2) Iniciar un proceso de reconversión hacia fines socialmente útiles y ecológicamente coherentes de las industrias militares y de desarrollo alternativo de las zonas vinculadas o cautivas de éstas.
3) Iniciar una efectiva transformación y/o desmantelamiento del complejo militar/industrial y el conjunto de intereses que condicionan la política desde un enfoque militarista y autoritario.
4) Trasvasar partidas desde el gasto militar a otras necesidades sociales prioritarias.
5) Promover la retirada de las organizaciones e instrumentos militares internacionales en los que se encuentra encuadrado el Estado español y buscar la justa reparación a los países a los que hemos perjudicado con la actuación militar o de dominación.
6) Abandonar la política internacional agresiva y basada en la injerencia humanitaria y cambiar las prioridades hacia la cooperación y la solidaridad y hacia el desarrollo de una defensa de la seguridad humana.
7) Garantizar un nivel asistencial, de provisión social (jubilaciones, etc.) e inclusión suficiente para las personas dependientes de forma directa en la actualidad del sistema de defensa militar (jubilados, familiares con derechos de prestaciones, etc. que constituyen unos 2.300.000 personas) para evitar que actúen en contra del proceso y para respetar sus derechos como ciudadanos.
8) Iniciar un proceso de supresión de los organismos e instituciones contrarias a la idea de seguridad humana, tales como el CNI y otros similares, trasvasando sus rubros a la práctica de una efectiva política de paz y cooperación
9) Promover la democratización en la toma de decisiones en materia de defensa y en la transparencia.
10) Promover el cambio en la idea de una cultura de paz.

11) Negar el pago de la deuda militar ilegítima

12) Imponer una auditoría general a la gestión política de la defensa, al gasto militar opaco, y exigir la responsabildiad personal y la restitución y comensación que sean menester, a los políticos que nos han llevado a este desastre

El desarrollo de estos ejes políticos tendría un carácter instrumental: estarían dirigidos a fortalecer la idea de cambio radical en la política de defensa y servirían para, sobre su base, profundizar en ejercicios sucesivos nuevos cambios políticos en años sucesivos en la política de defensa.

¿Es posible integrar un desarrollo concreto de estos principios en una alternativa al presupuesto de defensa y en una agenda política de desmilitarización de la sociedad?. El hecho de que ningún partido esboce ni siquiera de cerca un cambio de este signo muestra el mucho trabajo que aún queda por hacer en esta materia. Ellos no quieren, pero nosotr@s podemos tomarnos por nuestra cuenta esta exigencia y esta lucha.

 

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Enmiendas parciales a los Presupuestos Genrales (Parte II): Los otros partidos

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Francisco Javier Cornejos C.

Tras haber explicado las enmiendas que los que hemos llamado «partidos de la casta» han propuesto al gasto  militar que aparece en los presupuestos generales del estado, vamos a pasar a valorar las propuestas que han realizado los «otros» partidos.

Aclaramos que el término «otros» que utilizamos no hace necesariamente relación a una política difetente en materia de defensa. De hecho no hace relación a ésto en absoluto. A veces ni siquiera es posible reconocer qué política hacen en concreto los «otros partidos» (lo que equivale casi a dar por buena la que hacen los partidos de la casta), o, incluso, la politica que proponen difiere de aquéllos en algunas cuestiones particulares, a veces bastante accesorias y otras más sustanciales. Tampoco cabe entender que estos «otros» tienen una linea común entre sí. Más bien su característica es que no tienen linea común y, en algunos casos, que ni siquiera tienen línea, sino curvilínea o nada de nada.

Veamos el resultado de la indagación.

La suma total de enmiendas promovidas por los partidos «otros» es de 76, bastantes más que las del conjunto de partidos de la casta y bastantes pocas en relación al número total de enmiendas presentadas tanto por estos en su conjunto (1974) como por el conjunto de enmiendas presentadas por todos los partidos al Parlamento (4.166).

Ahora bien, del conjunto total de enmiendas propuestas por éstos (Geroa Bai, Compromis, Amaiur, UPyD, Izquierda Plural, BNG y ERC) al tema del gasto militar han dedicado, en conjunto, el 3,8% de su esfuerzo enmendante que, como veremos, ha tenido una preocupación muy desigual y, en conjunto, deprimente.

Grupo                             Numero de enmiendas                        % sobre el total de enmiendas del grupo
Geroa Bai                                                2                                                  5,8
Compromis                                              1                                                  0,47
Amaiur                                                     3                                                75
UP y D                                                    43                                                14,28
BNG                                                          2                                                  1,12
IZQUIERDA PLURAL                             18                                                  2,04
ERC                                                          9                                                  2,40

Como se ve, más de la mitad de las enmiendas presentadas por los «otros» grupos se corresponden con enmiendas de UPyD, partido que al menos (y en comparación con el resto) se toma con cierta constancia el trabajo en materia de defensa.

Ahora bien, ¿qué es lo que se enmienda? Iremos por orden de mayor a menor:

UPyD

UP y D realiza tres enmiendas de carácter más «político» y que muestran las líneas generales de su desacuerdo con los presupuestos y 40 enmiendas que suponen peticiones de reasignación del gasto militar desde el lugar que ocupan actualmente, principalmente gastos relativos a servicios generales de la defensa y que pagan dietas, indemnnzaciones, material, burocracia, etc. hacia inversiones reales de la defensa.

Se comprueba que UP y D asume una defensa militar a las claras y sin complejos, pero pretende que el gasto militar se destine principalmente a la operatividad y no a las musas.

En cuanto a las líneas generales de su crítica, son, por una parte, el afirmar que los presupuestos generales no son ni transparentes, ni realistas y que encubren gasto disfrazado o no contempla todas las partidas de gasto militar (abunda en el tema de los pagos de PEAS fuera de presupuesto, de la ocultación del gasto real en misiones en el exterior, etc).

Por ello una de sus enmiendas pide la devolución de toda la sección 14 (Defensa) y explica

La sección 14, Ministerio de Defensa, del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2015 adolece de las mismas trampas y los mismos defectos que en años anteriores. Son unos presupuestos que no se ajustan a la realidad y no son creíbles, ya que siguen cometiéndose errores de bulto como la insuficiente dotación para los Programas especiales de modernización

y más adelante

El Ministerio ha adoptado, desde 2012, la costumbre de sufragar los Programas especiales de Armamento (PEAS) mediante la utilización del Real Decreto-ley que aumenta a mitad de año el presupuesto de Defensa entre un 10-18%.

Respecto de las operaciones en el exterior

De la misma manera, desde el Ministerio se mantiene la habitual y ridícula asignación a los gastos originados por la participación de las Fuerzas Armadas en operaciones de mantenimiento de la paz…el presupuesto de los conceptos 128, 228 y 668 del programa 122M es absolutamente irreal, por ser claramente insuficiente y saberse de antemano que necesitará de dotaciones extraordinarias a lo largo del ejercicio

Las otras enmiendas de carácter político que realiza piden un ejercicio de transparencia y exige

Presentar ante el Congreso de los Diputados al finalizar el período presupuestario un informe sobre la contribución financiera y en efectivos civiles y militares a las operaciones de paz y a los organismos multilaterales de seguridad y defensa con un desglose de los efectivos y coste por misión, así como un análisis de los logros según el mandato

y

Presupuestar los importes destinados a los Programas Especiales de Armamento, de acuerdo a los compromisos de pago del Acuerdo del Consejo de Ministros de 2 de agosto de 2013, renunciando a utilizar el Real Decreto-ley para pagar las facturas a mediados de año.
b) Encargar una auditoría de los Programas Especiales de Armamento que determine como mínimo la utilidad real de los 19 programas…

Las restantes 40 medidas piden una reasignación desde gastos actuales no operativos a gastos operativos, lo que involucra un total de  82,5 millones de euros (en realidad la mitad porque por cada gasto propone alternativamente dos destinos diferentes).

UP y D, en resumen, no se muestra contrario al gasto militar existente, sino a la falta de transparencia y el ocultismo que existe, así como a la falta de evaluación del impacto de los PEAS y su valor objetivo.

Izquierda Plural.

Izquierda plural mantiene una posición similar a la del año pasado, pero con ligeras variaciones (por ejemplo ya no pide que el gasto militar lo auditen los militares,  ahora la solicitud de gasto militar para construir buques militares y sistemas de armas es más suave y velada, acentúa su petición de trasvase de terrenos de la defensa a usos civiles).

En total hemos contabilizado 18 propuestas de enmienda: 8 de ellas de carácter «político» y 10 de reasignación de gasto o creación de gasto donde no lo había.

Su postura general, por llamarlo de algún modo, se contempla en dos enmiendas de devolución, una de la sección 14 relativa al ministerio de defensa y otra del ministerio del interior donde entre otras muchas razones (y no por cierto la más importante) critica la militarización de la Guardia Civil.

La crítica principal es

El presupuesto para el próximo año presenta un incremento aparente del 1,1% que esconde un incremento real mucho mayor. Así ha sucedido en los ejercicios de 2012, 2013 y 2014 en los que la diferencia entre el presupuesto presentado en el Congreso y el resultado final fue del 50%.
El Gobierno, por tanto, presenta un año más un presupuesto «amañado» y engañoso, consciente de que el gasto final en algunas partidas será enormemente superior, ocultando sus intenciones al minusvalorar, fundamentalmente, dos partidas:
— La destinada a cubrir la factura de los Programas Especiales de Armamento (PEAS).
— Los gastos de las misiones militares en el exterior.

Y respecto a la subvención a la industria militar

Además, hay otra cuestión sumamente importante en la que el presupuesto previsto para 2015 en Defensa no es real. Se trata de la partida referente a la Investigación y Desarrollo de nuevas armas. EI I+D militar crece en un 43,5% respecto a 2014 y pasa de 506,8 a 727 millones, de los cuales 563,9 serán créditos a las empresas de armamento a 0% de interés, ligados a los PEAS y concedidos desde el Ministerio de Industria. Por tanto, tampoco suman como gasto en el presupuesto de Defensa. Una I+D
militar que había mantenido una tendencia a la baja desde el año 2009 y que ahora se vuelve a incrementar.

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Otro de los capítulos del Gasto Militar que no se reconoce por el Ministerio de Defensa y cuyo cómputo se realiza fuera de sus presupuestos lo compone el gasto destinado a los Centros Universitarios de la Defensa. Al margen de las transferencias oportunas, paga también el déficit de cada Centro.

Concretando sus críticas políticas en

En primer lugar, es un presupuesto propio de un Gobierno que ha renunciado a una política de Defensa propia, construida desde las necesidades reales de la Defensa española.

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En segundo lugar, podríamos denominar a estos PGE para Defensa como presupuesto e la industria militar.

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Por último, pero no menos importante, … Si la inexistencia de política de Defensa propia impide de facto planificar debidamente la política de personal, la consecuencia no es otra que la profundización en la precariedad y la falta de control y democracia en el seno de las Fuerzas Armadas

Tras de esta critica, las otras enmiendas que llamaríamos «políticas» definen la linea preferente por la que ha optado IU en materia de política de defensa. ¿Un cambio de modelo? ¿Una defensa alternativa? ¿Una lucha contra la enorme deuda militar generada? ¿Una apuesta por el trasvase del gasto militar a necesidades sociales? ¿Una oferta de defensa de la seguridad humana? ¿Una crítica al intervencionismo militar exagerado? ¿Una oferta de reconversión de la industria militar a fines civiles?… No, nada de esto: una reivindicación de los derechos laborales y sindicales de los militares y de la consolidación de sus puestos de trabajo (sin hacer la menor crítica a la existencia de un ejército desmesurado y desproporcionado) y de la exención de las tasas judiciales para las entidades asociativas de militares.

El reduccionismo de la política de defensa a política de personal y de derechos de los militares es un antiguo vicio de izquierda Unida del que, al parecer, no sabe o no quiere salir. Tal vez en ello tenga mucho que ver el conjunto de asesores (militares por supuesto) con los que cuenta esta coalición en materia de defensa y con una especie de complejo general de no querer aspirar a nada más ni distinto. ¿Existe sintonía entre las expectativas de sus bases y la aplicación política que hacen sus dirigentes?. si juzgamos por el apabullante silencio de sus «bases» parece que sí.

De este modo, la fuerza que en su programa de las elecciones europeas despuntaba con algunas medidas novedosas, cercanas al esbozo de una política propia en materia de defensa, parece que se ven truncadas en este último envite presupuestario de la legislatura de agotamiento del régimen. ¿Habrá que esperar otros cambios y debates más complejos o simplemente certificar la condena a la irrelevancia de IU, incapaz de ofrecer una alternativa a la política de defensa de la casta?

En cuanto a las enmiendas económicas, la disparidad es importante y, todo hay que decirlo, algunas de las enmiendas más que aceptables. Concretamente las cinco que piden detraer 4,10 millones de euros de gasto militar para aplicarlos a la reconversión de espacios y territorios militares a fines civiles (Cuartel del Bruch, Dársenas de Murcia,. Baterías de Costa de Murcia, terrenos militares de Zaragoza).

Dos enmiendas piden reasignación económica (y no como antes aumento del gasto militar) desde otros capítulos del gasto del Ministerio de Defensa  a encargar la fabricación en Trubia (lo mismo lo pide Foro Asturias) de los blindados 8×8 del nuevo ciclo armamentista, y para el diseño de los nuevos buques de acción marítima de la segunda fase de deuda militar por armas, que fabricará Navantia. De nuevo se pierde la oportunidad de criticar el impulso de la industria militar depredarora y generadora de dependencia y de exigir la reconversión civil de Navantia o de solicitar la asignación de más fondos del Ministerio de Industria, o el de Economía para la reconversión de las zonas afectadas por el monocultivo militar.

La petición de dinero para armas que hace Izquierda Unida afecta a once millones de euros que se pide se destinen a fabricar estas armas.

Las restantes enmiendas piden transferencias de fondos a los Organismos Autónomos militares para complementar los salarios del personal de estos.

La gran partida presupuestaria que se pide aumentar consiste en 5 millones de euros que piden que se pasen al Congreso de los Diputados (con lo que, de hacerles caso el gobierno, tendríamos que junto a los once ministerios que ya contemplan gasto militar, los organismos autónomos, las clases pasivas, la casa del rey y el fondo de contingencia, también el Parlamento tendría su partida de gasto militar) para que pueda constituirse un observatorio de la vida militar. Es curioso, frente a la reasignación de recursos por importe de 16,03 millones de euros (de ellos  únicamente 4,01 para promover un tímido transarme de lo militar a lo civil), se solicitan 55 millones de aumento del gasto militar para algo tan poco útil como ese observatorio congresual. Se nota dónde se ponen los esfuerzos.

En definitiva, resulta que Izquierda Plural vuelve a presentar unas propuestas tibias y confusas y una reasignación de recursos de 59,01 millones de euros.

ERC.

El tercer grupo por número de enmiendas es ERC, con 9 y una reasignación de 169,25 millones de euros.

Entre sus enmiendas una que nos parece coherente es detraer 163 millones de euros del ministerio de defensa y asignarlos a políticas de educación infantil.

Así mismo, en la linea del transarme se contempla la reasignación de 2,88 millones desde fines militares a la promoción de una cultura de paz (Por desgracia también dirigida en la enmienda por el Ministerio de Defensa).

En el mismo sentido se pide en varias enmiendas transferir cantidades para rehabilitar antiguos espacios militares

Otras partidas pretenden la aplicación de cantidades importantes desde su destino más militarista a ayuda humanitaria del ministerio de defensa (lo cual es un logro solo a medias=, dotar con 1 millón de euros para pago de prestaciones a guerrilleros de las guerrillas antifascista.

AMAIUR

Realiza tres enmiendas y la cuantificación es difícil. Concretamente pide que se descuente del presupuesto la parte alícuota que paga Euskadi y Navarra de una serie de gastos estatales entre los que se encuentra defensa y la guardia civil. No parece que en su propuesta podamos descubrir un alineamiento pacifista, sino sencillamente una negación de las instituciones por «españolas».

BNG.

Ofrece dos enmiendas que suponen una transferencia desde fines militares a fines civiles de 601,5 millones de euros. La primera partida (600 millones) pide que se transfieran desde el I+D militar al civil, La segunda exige el pago de 1,5 millones a Ferrol por el uso militar de su territorio.

Compromis-EQUO.

Destaca, en coherencia con el trayecto de toda la legislatura, por su nula posición en materia de defensa.

Se solicita en la única enmienda que realiza en esta materia, que se destine dinero al Ministerio de Educación (300.000 euros) para que ponga en valor la arquitectura militar de la batalla de Levante, de la Guerra Civil. Algo que nos parece, cuando poco, mear fuera de tiesto.

Añadiremos que no parece que la voz del «ecopacifismo» se vea muy reflejada en el trabajo de Compromis-Equo en el parlamento, balance muy pobre para pretenderse alternativa  la casta.

GEROA BAI

Realiza dos enmiendas. Por la primera interesa el trasvase de 564,12 millones de euros usados para créditos a las industrias militares hacia proyectos de estímulo de PYMES gestionados por las Comunidades Autónomas.

La segunda pide 200.000 euros para reconvertir el campo de tiro de las Bardenas Reales a su natural finalidad ecológica.

Después de leer las «enmiendas» de los «otros»,da la impresión de que los más atinados son los que no pintan nada y los partidos que se suponen con más empaque se quedan en agua de borrajas.

En resumen, pocas nueces y mucho ruido y tres conclusiopnes:

  • Ahora nadie duda de la trampa que se esconde en los presuùestos miltiares falsos, que ocultan gasto militar y que promueven una política altamente ineficaz y militrista.
  • No existe, sin embargo, una oferta alternativa a esta y a juzgar por lo que aportan los partidos del Congreso tampoco cabe esperarla en el futuro.
  • Por desgracia, la sociedad civil tiene vedado y ocultado el debate en materia de defensa. Los partidos de la casta y los «otros» sirven de verdadero tapón y no hay manera de articular una propuesta alternativa desde las instasncias de quienes afirman ser los representantes de la sociefdad pero representan otros intereses.
  • Que esto sea así es, en parte, responsabilidad de quienes apostamos por otro modelo, que no hemos sabido presentarlo y romper el círculo de censura que se cierne sobre el militarismo.

Queda mucho camino por andar.

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