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¿La diversificación de Navantia puede servir para una reconversión de su industria hacia fines civiles?

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Jumanji Solar

Fuente: Infodefensa.com

Informa la patronal del negocio armamentista en España de un curioso contrato adjudicado en Escocia a Navantia, la empresa estatal española estrella en fabricación de barcos de guerra, para hacer algo absolutamente diferente: generadores destinados al primer parque eólico flotante mundial, en Hiwyind.

Los generadores serán 5, tendrán 3.500 toneladas de peso cada uno, 90 metros de longitud y 14,5 de diámetro, se desarrollarán en Fene (Coruña), darán una carga de trabajo de 400.00 horas.

La idea de los escoceses es ir incrementando posteriormente el número de generadores hasta completar los 45 y Navantia espera poder fabricar también las sucesivas ampliaciones.

Navantia ya realiza en otro parque eólico en Alemania otro encargo de 29 estructuras tipo Jacket.

Como se ve, Navantia podría reconducir su tecnología y sus fábricas hacia la construcción civil enfocada, por ejemplo, a la generación de energías limpias, abandonando la nefasta fabricación militar.

Un claro ejemplo de que la reconversión de la industria militar a fines sociales diferentes es posible y abre oportunidades de generar valor social en vez de la nefasta fabricación de armas.

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Navantia cambia de responsable de recursos humanos: ahora será el «ex-lider» de CC.OO

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Landahlauts

Fuente: Insurgente

Hay noticias que, aunque previsibles, nos dejan perplejos.

En muchas ocasiones hemos denunciado la poca crítica que el sindicalismo que se dice de clase y de izquierdas, principalmente de UGT y CC.OO, hacen a todo el fenómeno del militarismo y de la industria militar, cuyo lucro consiste en vender armas a todo el que se ponga por delante y alimentar con ello las guerras (guerras que por otra parte perjudican a los trabajadores de otros lugares y a los derechos de las personas y de los pueblos).

En ocasiones hemos denunciado también la confusión de intereses entre los sindicatos susodichos y las industrias militares, con vergonzantes reivindicaciones de mayor carga de trabajo para el sector y de mayor inversión pública en el armamentismo por parte de estos sindicatos.

Por tanto no sorprende que Navantia, la empresa de fabricación de buques de guerra propiedad del Estado, cuente ahora como responsable de recursos humanos de las tres plantas de la bahía de Cádiz  a José Antonio Oliva, hasta hace poco presidente del comité de empresa de San Fernando, de Comisiones Obreras.

Uno se puede preguntar, con un poco de angustia, a quién defendía antes, cuando no era nominalmente patrono, aunque también sería razonable preguntarse si es que los demás trabajadores eran ciegos o mudos y si lo serán ahora ante este ejemplo de «puertas giratorias» sindicales.

Ya ven lo fácil que resulta pasar de la defensa de los intereses de los trabajadores (sobre todo de unos trabajadores que no le hacen ascos a trabajar creando armas y que no han pedido ni una sola vez la reconversión de su industria a fines socialmente útiles, ni la activación de planes de inversión en un desarrollo alternativo en la Bahía que haga que ésta no dependa del monocultivo militar) a defender los intereses de los patronos.

Lo fácil que resulta en este caso caracterizar a Comisiones Obreras y al sindicalismo de pandereta de parte de la casta. Ellos mismos lo demuestran día a día.

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¿Ceses en Navantia? Ni de broma

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Por Álvaro Ibáñez

 

Fuente: Elconfidencial digital

Navantia fabricó por encargo de nuestros flamantes políticos del Ministerio de Defensa y de sus consejeros militares de la Armada unos submarinos de la serie S-80 de los que ya hemos hecho unos cuantos comentarios por sus defectos de «flotabilidad» (es decir, se hundían y eran incapaces de reflotar) por culpa de unos proyectos mal elaborados y peor ejecutados que convirtieron a estos cachivaches de la industria e ingeniería militar española en los primeros submarinos obesos de la historia.

Luego, cuando se dieron cuenta del error, encargaron a una consultora estadounidense, de nombre Electric Boat, que elaborara un informe con las recomendaciones necesarias para poner a dieta los submarinos y conseguir que valgan para algo.  Los americanos han elaborado su informe donde, al parecer, no se han cortado un pelo al hablar de las incompetencias diversas.

Arreglar la broma le ha costado al estado un sobreprecio (a añadir sobre el sobreprecio que ya traía de por sí el proyecto) de otros 759 millones de euros. Y tras este pequeño susto, en 2018 se prevé que se entreguen a la Armada los primeros prototipos.

Seguramente para entonces los almirantes llorarán diciendo que con tanto retraso los sumergibles se han quedado viejos y que necesitan otros (muchos más y mejores) y seguramente, si sigue mandando la élite extractiva de ahora, les darán los nuevos juguetitos para que la rueda siga girando.

Nos preguntamos si, tras la chapuza que tanto nos ha empobrecido, alguien (ingenieros, militares, políticos, un buzo que pasara por allí, etc.) ha asumido alguna responsabilidad. Parece ser que no. Lo pasado, pasado queda, pelillos a la mar, hoy por tí mañana por mí… Total, una ciudadanía idiotizada que no pide cuentas de nada no merece menos.

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¿Navantia incumple la legalidad europea?¿Y el resto de las industrias militares de titularidad pública?

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José González Spaudo

Fuente: RTVE

Sorprende esta noticia. El Tribunal Europeo de Justicia ha advertido a España de que puede estar incumpliendo la legalidad al negarse a que NAVANTIA pague el IBI por los inmensos terrenos que ocupa en Ferrol.

Para Europa esto constituye una subvención encubierta a Navantia (y por cierto más gasto militar sufragado en este caso a las costillas de los ferrolanos que pagan con sus impuestos municipales a escote la pella de Navantia). Desde 2008, Navantia se estaría ahorrando unos 600.000 euros anuales de IBI, como poco, por su parcela en los astilleros ferrolanos. Un pico.

El caso es que ante la lógica insistencia municipal de pago de este impuesto por parte de Navantia, la empresa y el MInisterio de defensa demandaron al ayuntamiento ante los tribunales de justicia y, como suele ocurrir en estos casos, la justicia nacional dió la razón a Defensa.

El ayuntamiento (esto es menos frecuente por desgracia) no se arredró ante Navantia y Defensa y pidió a la Corte de Luxemburgo que explicara si esta exención por la patilla podía ser considerada contraria a la legalidad europea, al constituir una subvención encubierta a la industria militar, a lo que el tribunal de Lxemburgo devuelve la patata caliente a la justicia advirtiendo que

la exención fiscal solicitada puede afectar a los intercambios comerciales entre los Estados miembros y falsear la competencia, lo que incumbe determinar al Juzgado remitente

Ya lo ven: Ustedes pagan el IBI, como cada hijo de vecino. Pero hay quien no. No queremos señalar, pero huele un poco rancio la coincidencia de los «exentos» (Defensa, Navantia, incluso la iglesia… todo poderes fácticos con arraigados y extemporáneos privilegios)

Y nosotros nos preguntamos ¿Sólo en Ferrol? ¿Qué pasa en los astilleros gaditanos de Navantia?

Y más aún, ¿Qué pasa con las restantes industrias militares radicadas por doquier? ¿Pagan o nos hacen pagar por ellos?

Será bueno saberlo, porque cuando los voceros de defensa nos dicen que se gasta poco en militarismo, se olvidan también estos regalos que tanto le pesan a la sociedad y no estaría de más que alguien lo desenmascarara.

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Navantia se adjudica el mantenimiento de los destructores yankis en Rota

Estación de trabajo + - + + abril 2011

BuquesdeGuerra.com

Fuente: Infodefensa

Cada vez se ve con mayor claridad la apuesta de EE.UU. por España como socio canalla privilegiado en materia militar y el regusto de los políticos españoles por este abrazo singular con el nuevo emperador; abrazo que nos convierte en cola de león, un puesto patético pero que colma las ilusiones y la vanagloria de nuestra casta zafia.

Ahora los americanos hacen un nuevo guiño, y ofrecen a Navantia (con astilleros en la provincia de Cádiz) el mantenimiento de los destructores desplegados a Rota (Cádiz) para terminar de completar su escudo antimisiles y amenazar con ello a medio mundo, sobre todo a África.

¿Donde mejor, más cerca, más servilmente y más barato iban a encontrar mantenimiento para sus armas de guerra de Rota?

El gesto y el gasto, al fin y al cabo nada del otro mundo para el poderoso ejército americano, será de 171 millones de euros, y al parecer el compromiso tiene varios años de duración, pero salva la cara a los políticos del PP en período preelectoral, pues actualmente se encuentran con un problema grave por la inviabilidad económica objetiva de Navantia, la conflictividad laboral asociada al paro que esto ha generado, y las propias promesas que hicieron los altisonantes políticos populares a los trabajadores de Cádiz de reflotar Navantia al precio que fuere.

¿Importa que el precio de este empleo sucio sea el que España, principal colaborador de EE.UU. en el escudo antimisiles a las puertas de los países árabes, pase a ser considerado enemigo por parte de estos?  ¿Importa algo que ahora los países del este europeo bajo la órbita rusa pongan también el punto de mira sobre el gran socio militar americano?

Pecata minuta, dicen los del PP. Para cuando todo esto pase ellos ya estarán cobrando sus pensiones de jubiliación y que les quiten lo bailao.

Unos y otros se entienden bien y se prestan favores: dinero se traduce en promesas de empleo y promesas de empleo en votos. El PP gana, pero EE.UU. gana por partida doble, pues consigue consolidar su dispositivo de agresión mundial del escudo antimisiles y mitiga la crítica social que a este expansionismo militarista acompañaría si no fuera porque la gente hundida por el monocultivo militar se vende por un plato de lentejas.

La pena:  Cádiz multiplicará por mucho y durante bastantes años su dependencia económica y laboral de las bases americanas.

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Que Navantia pague sus fallos en los S-80, ¿es la solución?

Imagen de Procsilas Moscas

Fuente:  La Verdad.

1.-  Penalizaciones económicas a las industrias militares del Estado por incumplimientos.

Nuestros submarinos con sobrepeso siguen generando polémicas, ahora es UPyD y su diputada Irene Lozano:

El Grupo Parlamentario de Unión Progreso y Democracia (UPyD) en el Congreso ha registrado una pregunta al ministro de Defensa, Pedro Morenés, para saber si el Gobierno central va a penalizar a Navantia, dado que «sus fallos en la construcción del primero de los submarinos S-80» retrasarán su puesta en servicio obligando a gastar más de 40 millones, que no estaban previstos para reparar el sumergible ‘Tramontana’ de la serie S-70, al que iba a remplazar.

La diputada Irene Lozano es la autora de la pregunta para la que espera una respuesta de Morenés a la mayor brevedad posible. Lozano recuerda que el 11 de julio el Consejo de Ministros aprobó el contrato de ejecución de las obras de la cuarta gran carena del submarino S-74 ‘Tramontana’ por 42,9 millones de euros. A su juicio, esta reparación se debe a «los fallos que Navantia cometió en la construcción del primer submarino S-80» que han forzado al Ministerio de Defensa a extender la vida útil del ‘Tramontana’.

Muy loable el intento de este grupo parlamentario, que parece que últimamente se está animando a hacer política de control y de oposición al PP en los temas de Defensa.

Lo que quieren es que la industria militar no actúe como si no fuese responsable de nada de lo que hace porque todos sus fallos los paga «papá Estado».  Muy loable.

Lo que ocurre es que Navantia es propiedad del Estado, es decir, de todos, a través de la estatal Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI).

Es decir, las penalizaciones económicas que les impongamos las acabamos pagando entre todos.  Un círculo vicioso, como se ve. 

2.-  Penalizaciones y responsabilidades políticas y económicas en el ámbito político y penal.

Otro gallo nos cantaría si las penalizaciones y las responsabilidades se pidiesen en el ámbito político y penal.  Si los directivos de SEPI o de Navantia perdiesen sus lucrativos empleos y respondiesen con sus propios patrimonios por la mala gestión seguro que pondrían mucho más cuidado.

Lo que ocurre en la actualidad es que cualquier directivo de las empresas militares españolas:

  • no está sometido a críticas públicas porque no la prensa, ni los partidos políticos les ponen en cuestión,
  • no hay control parlamentario de las actividades armamentísticas del Estado español, ni de la industria militar privada,
  • la opinión pública vive de espaldas a la mortífera y antiética industria militar española, hay que recordar que somos el 7º exportador de armas del mundo.  Y sólo cuando la opinión pública cambie de comportamiento empezarán a hacerlo los medios de comunicación de masas y los partidos políticos.

Así, en conclusión, se encuentran conque pueden hacer lo que se les antoje y las veces que quieran porque nadie les va a criticar y los gobiernos del PP y del PSOE les van a apoyar.

3.-  La verdadera alternativa:  renunciar a la fabricación y comercialización de armas.

Como veíamos antes, las sanciones económicas no aflojan, siquiera, el nudo gordiano de la industria armamentística.  La única alternativa real sería acabar con ellas para no estar viendo todos los meses en los periódicos que nos vemos implicados con armas de fabricación española en las diversas guerras del mundo.

 

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Navantia se hunde por el peso de su ineficacia.

Le+coperte

Todos los indicios nos hacen sospechar que Navantia está a punto de quebrar por su ineficacia, su inutilidad y su muy mala gestión. Eso sí, sobreviviendo hasta ahora de humo y de nuestros impuestos.

Algunas noticias nos reflejan esta situación:

  • Desde hace años, arrastra pérdidas millonarias. Pérdidas que la SEPI por una parte (Mediante capitalizaciones y entregas de beneficios de la corporación para compensar pérdidas) y el Gobierno por otra (mediante créditos bajo cuerda y contratos cautivos de la defensa española) se ven obligados a ir cubriendo a costa de los impuestos de toda la sociedad.
  • En realidad, Navantia arrastra una deuda de más de 1200 millones de euros.
  • Navantia se ha visto forzada a un nuevo plan estratégico supuestamente para mantener la sostenibilidad, que prevé despedir al 50% de la plantilla, dado que se declara no viable en las actuales circunstancias.
  • Hace más de 5 años que no consigue un nuevo contrato
  • La cartera de la entidad se ha desplomado en los últimos cinco años en más de un 78% de sus pedidos.
  • Ha perdido los últimos contratos prometidos
  • En el diseño de los submarinos S80 encargados por el Estado español, ha cometido el error de diseño que los hace no operativos, lo que supone un sobrecoste espectacular y un desprestigio para la compañía
  • Para más desastre, Navantia hizo el ridículo, comprometiendo los propios programas de armas del Gobierno del PP, cuando diseñó los submarinos encargados por Defensa «con sobrepeso», por lo que se hunden a la primera de cambio y hay que «rediseñarlos» con un apreciable sobrecoste.
  • La falta de carga de trabajo y el grave error de los submarinos hace que en la actualidad no tenga liquidez, por lo que el gobierno se ha visto obligado a adelantarle 774,9 millones de euros en el ejercicio de 2014, correspondientes a lo que resta de pagarse por los submarinos encargados. Dicha cantidad se paga ahora pero con cargo a los presupuestos de los próximos años.
  • el desastre es tal que se rumorea el cese de su Presidente.
  • El PP, que mantiene un voto cautivo en Galicia y Cadiz, entre otras cosas gracias a las promesas de contratos de Navantia, empieza a impacientarse y a exigir una salida a la situación, para que la gente de la calle no les acabe echando la culpa a los políticos que han vivido de las falsas promesas del monocultivo militar.
  • La búsqueda de contratos en otros sectores económicos ha tenido una sonora respuesta en Gas Natural, a quien el ministro de Industria había pedido que le encargara a Navantia la realización de buques metaneros para salir del apuro. Pero para Gas Natural, Navantia no es ni solvente ni fiable, por lo que prefieren hacer los encargos a cualquier otra compañía.

Con esta perspectiva, es evidente que Navantia se hunde al ritmo de sus mal diseñados submarinos y su desastroso enfoque de sus actividades y negocios, por lo que sólo la inyeccción (que no deja de ser un salto en el vacío a costa de nuestros impuestos) de 775 millones de euros que ahora industria le va a dar con cargo al futuro, permitirá aplazar la sentencia de muerte de una industria militar que debió desaparecer hace mucho tiempo.

Ahora bien, la irresponsabilidad de mantener Navantia, contra viento y marea, como empresa de bandera del Ministerio de Defensa, no tendrá coste alguno para dicho ministerio ni para sus responsables, a pesar de dejar sin respuesta algunas preguntas inquietantes:

  • ¿Cuánto nos va a costar este desastre a todos?
  • ¿Cómo piensan realizar el desarrollo de las regiones sometidas al monocultivo militar una vez que este espejismo se hunda del todo?
  • ¿Quién va a pagar las responsabilidades de la mala gestión de Navantia a lo largo de varias décadas de gobiernos indistintos del PP y el PSOE?
  • ¿De verdad es posible, como quiere el Ministro de Defensa, un polo militar industrial del que forma parte esta empresa de monumentales péridas y de comprobada inutilidad? ¿Querrán participar de éste las empresas del sector menos endeudadas?
  • ¿No nos muestra Navantia de manera ejemplar que las industrias militares son la ruina y nos arrastran a todos a la ruina?

 

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Polo Industrial Militar: fusión de Indra, Navantia e Isdefe, amparados por la SEPI del Ministerio de Hacienda

Fuente:  Hispanidad.com

No estamos, claramente, de acuerdo con Hispanidad.com en lo que dice que Morenés es más industrial que militar y que por ello ha aceptado las restricciones de Montoro al Presupuesto de Defensa para 2014.

Pensamos que hemos demostrado lo contrario en nuestro artículo:  «Avance del Gasto Militar en 2014«, donde, con los datos en la mano, queda claro que el Presupuesto Militar de 5.745’77 millones, acabará convirtiéndose en un Gasto Militar de 25.843’84 millones de €, con la participación de 12 de los 13 ministerios actuales.

Sin embargo, nos parece muy interesante el cuerpo de la noticia:  el Polo Industrial Militar, en palabras de Morenés, que parece que vuelve a la caduca terminología franquista.

El proyecto sería unir la división militar de Navantia y la ingeniería militar Isdefe, ambas estatales, con la privada Indra, donde la SEPI compró un 20% a Bankia.

Ahora bien, el proyecto es difícil, sobre todo en cuanto fusión pura y dura. Indra está en beneficios, Navantia en pérdidas. Indra cotiza en bolsa, y hay privados que poseen cuatro quintas partes de la empresa. ¿Qué pensarían los March o los Del Pino, accionistas de Indra con la mezcla? Probablemente no les gustaría.

Además, Indra no sólo se dedica a Defensa sino también a tecnologías de la información, y está presente en los cinco continentes.

Otrosí: el poderoso titular de Hacienda del Gabinete, Cristóbal Montoro, ya ha advertido que el proyecto Morenés le parece estupendo pero que no le puede costar un euro al Estado. El déficit fiscal es prioritario.

Pero según El Confidencial, las negociaciones entre la SEPI, por parte del Ministerio de Hacienda, y el Ministerio de Defensa están mucho más avanzadas de lo que parecen y el objetivo sería:

garantizar el suministro de las Fuerzas Armadas permita también el desarrollo tecnológico en un sector especialmente intensivo de capital

Y supone un punto de inflexión en las ansias privatizadoras de los gobiernos del PP.

el Gobierno ha apretado el botón de la SEPI para que actúe como guardaespaldas de excepción y ampare a todas esas empresas que operan al servicio de los cuarteles generales de las Fuerzas Armadas. El Ministerio de Defensa tiene también intereses industriales muy legítimos que han de ser preservados por encima de cualquier tentación mercantil, incluso de aquellas que están inspiradas en causas de fuerza mayor como pudiera ser el propio rescate bancario y los consiguientes pactos con la Comisión Europea, el BCE y el FMI.

Es decir, el Polo Militar Industrial va a ser intocable.  Ni las decisiones políticas, ni las económicas nacionales o internacionales de la Comisión Europea, el BCE y el FMI.  Nadie va a poder decir nada, ni contradecir, ni obligar a nada al Polo Militar Industrial.  Sería el sueño de los militares y de los políticos-industriales militaristas.

El conglomerado militarista sería importantísimo:

Las capitulaciones del matrimonio de conveniencia que están ultimando la SEPI y el Ministerio de Defensa apuntan a la configuración de un grupo accionarial estable encargado de cobijar las posiciones financieras que los distintos organismos del Estado mantienen dispersas en empresas del sector. Además de la citada participación de referencia en Indra, la futura cúpula societaria incluirá a Navantia y su filial Sainsel así como también a Isdefe, esta última sociedad de ingeniería del Ministerio de Defensa y por cuya auditoría técnica pasan todos los programas supranacionales de carácter militar en los que participa España. También se integrarán bajo la misma unidad de gestión los poderes derivados del 4% de EADS y el 9% de Hispasat con su filial de defensa Hisdesat.

Además, no somos originales, ni en el fondo ni en la forma:

El modelo de negocio que se trata de aplicar es análogo al que vienen desarrollando otros países europeos, como Francia y Alemania, donde la industria de defensa se mira pero no se toca. España no quiere ser menos y, salvando las distancias, el Gobierno pretende armarse con voz y voto para demostrar la recuperación de soberanía en un sector inequívocamente estratégico para la política y la economía de cualquier país.

Nuestra preocupación es máxima, por la premura en las fechas:

El objetivo de Mariano Rajoy es presentar en sociedad el proyecto ante los líderes europeos y ministros de Defensa en el próximo Consejo Europeo previsto para el 19 y 20 de diciembre.

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Navantia reparará destructores yankies

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Fuente: Infodefensa

Dentro del programa de saneamiento que nuestros próceres político-militares tienen previsto para Navantia, se encuentra un programa, a punto de materializarse, por el cual Navantia reparará cuatro destructores americanos (USS RossUSS Donald CookUSS Porter y USS Carney) durante las estancias de éstos en Rota.

¿Se trata de una dádiva de los Estados Unidos a su socio del alma? No lo creemos. Es más, sospechosamente parece que esta es una de las contraprestaciones por el programa de «escudo antimisiles» con el que España ha venido a satisfacer los deseos del dueño del mundo y, de paso, a convertirse en potencial enemigo número uno de una infinidad de pueblos del mundo que se pueden sentir amenazados por dicho escudo.

Hemos vendido barato unos contratillos de reparación de buques militares: al precio del riesgo que implica establecer todo el dispositivo antimisiles del imperio.

Navantia vende este triunfo de otra manera. Su portavoz dice que

“Ha sido fundamental en este contrato la confianza de la US Navy en Navantia, derivada de la experiencia en diseño, construcción y mantenimiento de buques similares de la Armada española, así como por la infraestructura y la capacidad humana»

Suponemos que el portavoz que decía tal patochada no recordaba la experiencia en el diseño y construcción mostrada por Navantia con los submarinos S-80 con sobrepeso, pongamos por ejemplo.

Con el contrato de reparación de los buques de la US-Navy, Navantia mejora sustancialmente su trabajo de taller de reparación, y probablemente se dedique a la reparación (amén de los buques españoles) de los de Venezuela y Australia, junto con los cuatro destructores de EEUU, sin dejar fuera de la mirilla a Angola y Mozambique, a quienes les hemos vendido buques en desuso por las FAS españolas a cambio de que las reparaciones y tuneados los haga Navantia.

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El tribunal de cuentas desenmascara la insostenibilidad de Navantia

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Fuente: Tribunal de Cuentas.

En el recientemente publicado «Informe de la fiscalización de las actividades realizadas por la empresa estatal NAVANTIA 2007-2010 y su situación financiera a 31 de diciembre de 2010»  (informe 990) se describe la desastrosa situación de la empresa de fabricación de barcos de guerra y la ruina a la que nos lleva a todos.

Entre las nefastas consecuencias de la promoción de esta industria militar, el Tribunal de Cuentas nos dice

A 31 de diciembre de 2010, NAVANTIA presentaba un activo de 4.905.125 miles de euros y un patrimonio neto de 254.357 miles. Las cuentas de la Sociedad recogían, para los ejercicios de 2008, 2009 y 2010, unas pérdidas de 55.872, 82.659 y 46.045 miles, respectivamente.

Y más adelante

En el momento de la redacción de este Informe se habían rendido al Tribunal las cuentas anuales de NAVANTIA correspondientes al año 2011, que presentan unas pérdidas del ejercicio de 43.257 miles de euros y un patrimonio neto de 222.427 miles. Las citadas cuentas no han sido objeto de la presente fiscalización

Toda una fotografía de la ruina a la que nuestros políticos nos han llevado al fomentar una actividad tan inmoral y antieconómica como es la construcción de armas.

Desde nuestro punto de vista, era la crónica de una muerte anunciada. Regiones enteras en las que los intereses cortoplacistas de nuestras «élites», de la casta política que ahora se dedica a pedir más trabajo para Navantia y de los intereses creados, abocan a toda la población a la falta de salida, al apostarse todo a la industria militar y al no haber intentado una reconversión de la actividad armamentística hacia un desarrollo sostenible, alternativo y ético.

Sorprende ahora que todos estos cafres que engañaron a la población haciéndoles creer que Navantia era el futuro, sean ahora los mismos que, sin asumir ninguna responsabilidad, reclamen más carga de trabajo para Navantia, como si Navantia fuera la solución y no el problema.

Pero el informe nos deja ver otros aspectos hasta ahora ignorados u ocultados:

a) Navantia y sus pérdidas les viene muy bien a los políticos y a los gestores de las industrias estatales para disfrazar las ganancias del sector público empresarial y pagar menos impuestos.

Dice el informe

NAVANTIA forma parte a efectos de la tributación por el impuesto sobre sociedades del grupo consolidado fiscal nº 9/86 del que es empresa dominante la SEPI, titular del 100% de las acciones de NAVANTIA. Como consecuencia de ello la sociedad ha aportado al grupo fiscal sus bases imponibles negativas correspondientes a los años 2008, 2009 y 201012 Tribunal de Cuentas habiendo obtenido como compensaciones de la cesión 16.904, 37.748 y 14.406 miles de euros, respectivamente.

Es decir, las pérdidas de Navantia le han venido bien al SEPI para sanear sus cuentas de cara al impuesto de sociedades y tener que tributar mucho menos, una nueva muestra de la insolidaridad del militarismo.

b) La pérdida de Navantia fundamentalmente se debe al excesivo endeudamiento en armas del Estado Español que, sin tenerlo presupuestado en los PGE, contrata programas de armas con fondos de otros ministerios.

Ello implica que las pérdidas de Navantia las acabamos pagando nosotros de nuestros impuestos, a pesar de que los encargos que le hace el Estado no son ni transparentes ni se encuentran en los presupuestos del Estado.

Dice el informe

Las ventas al Ministerio de Defensa/Armada contabilizadas por NAVANTIA en el período fiscalizado fueron las siguientes:
(en miles de euros)

Año                                 importe                                  % sobre las ventas totales

2007                               629,361                                              50,2 %

2008                               704.531                                              48,2 %

2009                               701.508                                              44,3 %

2010                               802.829                                              50,6 %

Debido a que la Armada no ha contratado ningún gran proyecto de construcción de buques en el período 2007-2010 la mayor parte de estas ventas tuvieron su origen en los grandes proyectos de construcción de buques para la Armada, aprobados e iniciados en ejercicios anteriores a los del período fiscalizado, que se describen a continuación:

– Buque de Aprovisionamiento de Combate (BAC), entregado en 2010, para el que las ventas acumuladas desde el comienzo de su construcción (año 2005) ascendieron a 253.964 miles de euros, siendo su precio inicial de 228.756 miles.
– Cuatro Buques de Acción Marítima (BAM), programa cuya terminación estaba prevista para 2012, cuyo coste previsto era de 498.875 miles de euros, su precio inicial de 373.133 miles y las ventas acumuladas de este programa desde su comienzo (año 2006) hasta el 31 de diciembre de 2010 ascendían a 313.088 miles.
– Un portaviones (LHD), terminado en el año 2010, con unas ventas acumuladas desde su comienzo (año 2004) de 474.822 miles de euros y un precio inicial de 374.551 miles.
– Cuatro fragatas F-105, cuya terminación estaba prevista para el año 2012, con un coste final previsto de 896.348 miles de euros y unas ventas acumuladas a 31 de diciembre de 2010 desde su comienzo (año 2006) de 649.630 miles, siendo su precio inicial de 822.992 miles.
– Cuatro submarinos S-80, cuya terminación estaba prevista para el año 2017, con un coste previsto de 2.100.964 miles de euros y unas ventas acumuladas a 31 de diciembre de 2010 de 689.429 miles desde su comienzo (año 2004), siendo su precio inicial de 1.755.895 miles.

Al parecer, al haberse sobredimensionado Navantia para atender a estos ingentes contratos, al irse terminando estos y no haberse producido aún un nuevo ciclo de compra de armas por parte del Estado español, Navantia se encuentra en el atolladero y esto explica sus pérdidas.

¿Qué quiere decir esto? Pues, sencillamente,

1) que a Navantia la llevó a esta situación nuestra clase política instalada, al pedirle la fabricación de armas que, en palabras del anterior Secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, ni nos podíamos permitir, ni necesitábamos para nada, ni, lo que es peor, se iban a usar nunca.

2) Que ahora estas pérdidas las debemos pagar entre todos, dado que Navantia es una empresa pública estatal.

3) Que además, el desaguisado lleva a la ruina a regiones enteras que han dependido de Navantia, con lo cual miles de familias están en situación precaria por la irresponsabilidad de nuestros políticos y, de nuevo, el coste social de todo ello recaerá sobre todos nosotros, pero eso sí, sin ninguna responsabilidad para los culpables de la situación, que encima son los que ahora se erigen en abanderados de los trabajadores en riesgo.

3) Navantia además, cuenta con diversas fuentes de ingrersos extra del Estado que nos cuestan dinero a todos y nadie controla.

Dice el informe

En el periodo fiscalizado, además de la financiación del MITYC (Ministerio de Industria, Tecnología y Competitividad) destinada a los programas de construcción de buques para la Armada, NAVANTIA contó con anticipos reintegrables del Programa de Fomento de la Investigación Técnica (PROFIT) que concede el MITYC para la financiación de proyectos de investigación y desarrollo, que en el caso de NAVANTIA generalmente estaban vinculados a futuros proyectos de construcción para la Armada u otros proyectos de construcción para clientes diferentes. Con la misma finalidad también dispuso de otros préstamos que concede su matriz SEPI a sus filiales para el fomento de la investigación, estos últimos sólo reintegrables en caso de éxito parcial o total de los proyectos a los que se hubieran destinado. A 31 de diciembre de 2010 el saldo de los préstamos de SEPI ascendía a 193.662 miles de euros y el de los préstamos PROFIT a 9.230 miles.

4) Navantia no tiene la más mínima transparencia contable a efectos de control político y ciudadano.

Señala el informe

Los presupuestos de explotación y capital anuales y los programas de actuación plurianual de NAVANTIA no figuran incluidos de forma individualizada en los PGE porque forman parte de los que presenta su matriz SEPI de forma consolidada y, porque, de acuerdo con lo establecido en el artículo 66 de la Ley General Presupuestaria, NAVANTIA no está obligada a presentarlos de forma individualizada ya que no percibe con cargo a los PGE subvenciones de explotación o capital u otra aportación de cualquier naturaleza

Y más adelante que

también es cierto que las cuentas anuales de los ejercicios fiscalizados no ofrecen información sobre las ventas anuales y las operaciones relacionadas con el Ministerio de Defensa/Armada ni tampoco informan sobre el nominal de las deudas y créditos que la Sociedad tenía con ese Ministerio ni con el MITYC, a pesar de la importancia fundamental que tienen todas estas operaciones, deudas y créditos para comprender la situación financiera de la Sociedad (a 31 de diciembre de 2010 los valores contables por los que figuraban registradas las deudas de NAVANTIA con el MITYC y los derechos de cobro frente al Ministerio de Defensa suponían alrededor del 60% del pasivo y del activo, respectivamente, del balance de situación de NAVANTIA). Ello no es acorde con lo establecido por el PGC en su apartado 1o, Marco Conceptual de la Contabilidad, que establece que las cuentas anuales deben redactarse con claridad de forma que la información suministrada sea comprensible y útil y que, cuando se considere que el cumplimiento de los requisitos, principios y criterios contables incluidos en el PGC no es suficiente para mostrar la imagen fiel, se deben suministrar en la memoria las informaciones complementarias precisas para alcanzar ese objetivo

y

Los programas de actuación plurianual individuales de NAVANTIA elaborados para el período 2007-2010 presentan importantes desviaciones entre sus previsiones y los datos reales, debidas en gran parte al elevado desfase temporal existente entre las fechas en que se elaboran las previsiones y los períodos temporales a los que estas se refieren.

5) La situación financiera de Navantia es buena a pesar de sus «perdidas» y gracias a las inyecciones de dinero sin control que le ha dado por la patilla el Ministerio de Industria

A 31 de diciembre de 2010 la situación financiera de la Sociedad a corto plazo era sólida y solvente ya que disponía de un capital corriente (diferencia entre el activo corriente y el pasivo corriente) de 566.019 miles de euros,

Y ello porque

La principal causa de la existencia de activos financieros corrientes abundantes durante el período 2007-2010 está en la financiación anticipada de la construcción de buques para la Armada proporcionada por el MITYC (a la que nos hemos referido en el epígrafe III.2 del presente Informe) coincidiendo con un aumento de los contratos de Defensa en curso de ejecución en el período.

6) Navantia a futuro entrará en barrena si no le inyecta más dinero el SEPI, el Estado o el sursum corda.

Esto implica mayor gasto militar encubierto y mayor deuda militar que acabamos pagando, sin debate ni transparencia, entre todos.

pueden afectar a la liquidez, a la solvencia y a la capacidad futura para generar fondos sin necesidad de recurrir a aportaciones de capital por parte de SEPI, otras eventualidades que se señalan a continuación:
– Futuras demoras o aplazamientos en los pagos a realizar por el Ministerio de Defensa y reducción de la financiación aportada por el MITYC, como consecuencia de restricciones presupuestarias.
– Reducción en ejercicios futuros de la cartera de pedidos, que en el periodo fiscalizado ha pasado de 6.078.378 miles de euros a 31 de diciembre de 2007 a 2.859.293 miles al final de 2010 (2.188.160 miles en 2011) como consecuencia de los menores volúmenes de contratación de nuevos pedidos que pasaron de 1.823.385 miles en el año 2007 a 495.697 miles en el año 2010 (552.491 miles en 2011). Estos últimos volúmenes de contratación equivalen aproximadamente a un tercio de las ventas registradas en el año 2010.
– Aumento de los costes de subactividad originados por mano de obra e instalaciones no utilizadas como consecuencia de la reducción de los pedidos.
– Deterioro de la competitividad originada por la obtención de márgenes brutos de explotación negativos en proyectos en curso de ejecución en caso de que se incrementen los costes de producción sin que ello vaya compensado con alzas en la productividad; en el periodo fiscalizado, algunos proyectos que tenían como cliente
la Armada Española y cuyos contratos incluían cláusulas de revisión de precios, presentaban a 31 de diciembre de 2010 márgenes totales negativos acumulados desde su comienzo

Y por ello, Navantia solo es sostenible si es sostenida por el MInisterio de Defensa, lo que implica un claro reconocimiento de su absoluta obsolescencia e ineficacia y llevaría en buena lógica a deshacerse de este tinglado.

la situación financiera a largo plazo depende en gran medida de los pedidos que le encargue el Ministerio de Defensa y del mantenimiento de la financiación del MITYC.

7) El desbarajuste afecta también a los gastos de personal, sobredimensionados y usados como prebendas para mantener una industria militar ineficiente y al servicio de intereses del poder.

Dice el informe

 resulta que en el período fiscalizado se utilizaban los ascensos y promociones como medio para elevar las retribuciones del personal, al accederse a un nivel salarial superior por el mero transcurso del tiempo (la sustitución del sistema de ascensos por categoría por el sistema de ascensos por niveles salariales o “asimilaciones” a un nivel superior por el transcurso del tiempo había sido acordada en 2002 por los Comisión Negociadora del XXI Convenio Colectivo de BAZÁN). Las prácticas descritas afectan a la organización del trabajo y, en consecuencia, al logro de unos niveles de eficiencia y productividad suficientes para garantizar la viabilidad económica de la Sociedad.

Y más adelante, refiriéndose a los técnicos superiores en particular,

las retribuciones del personal encuadrado en la categoría de técnicos superiores han tenido, en su conjunto, crecimientos anuales superiores a los contemplados en los convenios colectivos

8) Navantia no es viable si sigue así y debe reorientarse.

Analizada esta actividad de Navantia, el Tribunal de Cuentas señala que

es imprescindible que NAVANTIA defina una estrategia empresarial cuyo objetivo sea el incremento de la competitividad de la Empresa mediante el necesario control y racionalización de los costes, en particular de los costes de personal, y que, además, reoriente básicamente su labor comercial a los ámbitos concretos de su actividad en los que ésta resulte mínimamente competitiva.

Todo un ejemplo que dice por sí solo por cuántas razones y sinrazones es imprescindible acabar cuanto antes con NAVANTIA, una (más) de las empresas militares que nos llevan a la ruina.

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