Navantia, entre las empresas públicas con mayor pérdida de empleo

Antiga+porta+do+estaleiro+-+Ferrol

Por Pedro Lozano

Fuente: CSIF.

Nos ha llamado la atención la noticia difundida por el sindicato de funcionarios CSIF sobre las empresas públicas y su comportamiento durante la crisis.

Según el sindicato, que usa datos del Ministerio de Hacienda, perdieron entre 2012 hasta la fecha 31.751 empleos (de los más de 90.000 que había a la llegada de Rajoy al poder), principalmente en tres grandes empresas en las que se ha llegado a perder hasta el 30% del empleo: Navantia, Correos y Tragsa.

Lo recoge también la prensa, como ocurre con El Confidencial Digital, donde añaden

Incluso ha habido casos de externalización de servicios para poder evitar la contratación de personal en las empresas públicas, algo que ha ocurrido en Navantia, Tragsa o Correos, entre otras.

Es llamativo que se nos alerte de esta sangría del empleo, que contrasta con el discurso oficial, apoyado por los sindicatos mayoritarios, de la importancia de la industria militar para generar empleo. Y es llamativo porque el supuesto valor añadido de esta industria como generadora de empleo se desmiente con el retrato que nos ofrece un sindicato tal vez menos pegado al discurso oficial, o tal vez más desprevenido en su afán por pedir empleo a toda costa y sin importar las cuestiones éticas, que señala que en la práctica Navantia es un agujero negro también para el empleo, ya sea porque sencillamente lo elimina (uno de cada tres) o porque el que no elimina lo externaliza y precariza.

Una cruda realidad que nos devuelve una imagen de Navantia menos idílica de la que refleja el discurso oficial. Navantia, allá donde está, no sólo construye (gracias a una política empresarial y estatal militarizada) ingenios indeseables, sino que maltrata el empleo y lo precariza, por lo que, lejos de ser una solución al grave problema del paro que ha contribuido a crear, es parte del mismo problema y tal vez uno de sus agentes más preocupantes allá donde se genera el monocultivo militar.

Tal vez la solución pase por la reconversión de las industrias militares y por planes de desarrollo alternativo en las zonas donde hoy, con el consenso de casi todos los grupos políticos, se aplaude la industria militar y se pide carga de trabajo para ella, como ha ocurrido, para celebrar estas fechas navideñas de unidad y amor, en la Diputación de Cádiz (con la oposición de Ganemos Jerez y la abstención timorata de Izquierda Unida, todo hay que decirlo).

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Lobby para que el Parlamento Europeo no colabore con el gasto militar en el presupuesto de la Unión Europea

No inviertas en armas

Por ENAAT

Fuente: Campaña en WeMove.EU

Desde la Red Europea contra el Comercio de Armas (ENAAT por sus siglas en inglés) se ha iniciado una campaña dirigida a los eurodiputados para que no apoyen con su voto la promoción de la venta de armas con presupuestos europeos.

La petición, en concreto dice así:

No incluyan una partida para la industria armamentística en el nuevo presupuesto de la UE. El dinero de los europeos no debería financiar tecnología militar. Este dinero debería destinarse a proyectos que desarrollen estrategias no violentas para evitar y resolver conflictos y que hagan frente a sus verdaderas causas.

Nos parece todo un acierto de la campaña vincular el rechazo de la tecnología militar con la idea de revertir ese dinero para luchar contra las causas de las guerras y de los conflictos, lo que apunta a una visión de alternativa a la defensa militar, algo normalmente eludido en los discursos oficiales y que necesitamos construir, difundir y popularizar para que la sociedad se empodere de tal propuesta transformadora.

No faltan razones para exigir a los eurodiputados que no colaboren con esta vuelta de tuerca del militarismo agresivo al que nos aboca la política europea y la dichosa aspiración de competir en el plano de las superpotencias.

Como dice la justificación de la campaña, contamos ya y por primera vez con un presupuesto “europeo” para los tres próximos años destinado a la industria militar, con 90 millones de euros para partidas de investigación de I+D militar. Fue aprobado el pasado año y los eurodiputados colaboraron en esta aprobación. De manera que no son, que digamos, almas cándidas y mucho nos tememos que ya han sido tocados por el lobby militar para futuras colaboraciones.

La Comisión Europea, órgano político de la Unión Europea y un inestimable aliado del militarismo, ha estado presionando además para dar prioridad al “sector de la defensa” dentro del presupuesto europeo, introduciendo partidas destinadas a estos fines en los  Fondos Estructurales y Regionales, en la Ayuda al Desarrollo y hasta en el famoso programa Erasmus. Otro signo de la preocupante extensión de la mancha de aceite de los señores de la guerra en las instituciones europeas.

Junto con estos apabullantes datos, nos cuenta la Red promotora de la iniciativa que

El 7 de junio, la Comisión lanzó el Fondo Europeo de Defensa [4], mediante el cual pretende destinar 500 millones de euros adicionales del presupuesto de la UE a la investigación y desarrollo de la industria armamentística durante el período 2019-2020 [5]. Es más, a partir del 2021 dicha contribución llegará a los 1.500 millones de euros al año, lo que significa un aumento mucho mayor del propuesto en noviembre de 2016.

Este fondo también incluirá contribuciones nacionales hasta llegar a los 4.000 millones de euros al año, con el fin de financiar la última fase del proceso: el desarrollo y compra conjunta de equipamiento militar por parte de todos los Estados miembros. La Comisión propone que las contribuciones nacionales a este fondo queden excluidas del umbral de déficit del 3% que cada Estado miembro debe respetar. Un privilegio del que no gozan las inversiones en educación, salud o medio ambiente.

Es este contexto el que justifica la movilización de ENAAT, en la idea de ejercer presión a los eurodiputados para que no apoyen con su voto los cambios que pretende la Comisión, pues en los próximos meses se llevarán a votación los euro-presupuestos.

Nos pide una de las personas que sigue nuestro blog que opinemos en público sobre dicha campaña.

Por supuesto que cualquier lucha encaminada a enfrentar el militarismo y a buscar alternativas al mismo merece nuestro respeto y animamos, no faltaría más, a hacer lo posible para evitar un presupuesto europeo encaminado a potenciar el desarrollo y la venta de armas.

Y si ocurre que, al menos que nosotros sepamos, ésta es la única campaña abierta a que la sociedad presione a estos diputados, bienvenida sea y que tenga toda la eficacia posible.

Pero vayamos un poco más allá de la mera declaración de principios, a analizar algunos aspectos de la propuesta que nos parece, puede añadir puntos no tanto para enmendar la campaña (no somos nadie para ello y sentimos respeto por este trabajo) como para reclamar nuestro propio compromiso en la lucha por la paz.

1.- La Red Europea contra el Comercio de Armas. ENAAT.

La promotora de la iniciativa, la Red ENAAT, es según su propia explicación  “una red informal de grupos e individuos que ven el comercio de armas como una amenaza para la paz, la seguridad y el desarrollo” y que luchan como grupo de presión contra el lobby de la industria militar.

Su trabajo pretende limitar o terminar con el comercio de armas, mediante la investigación, la publicación, la presión y las campañas públicas.

Naturalmente, este trabajo de lobby no agota las luchas pacifistas y del sentido común, y tal vez no sea tampoco el trabajo que más y mejor puede aglutinar a la sociedad para problematizar la idea de paz de los poderosos; pero es un aspecto que, también, forma parte de estas luchas y es de agradecer (dado lo anodino y ambiguo que puede llegar a ser) que alguien se dedique a ello.

Es decir, su lucha, según este esquema, se focaliza en realizar investigación-divulgación y lobby contra la industria militar. Se enfoca a convencer (más improbable) o a incomodar a las instituciones para que cambien (por gusto o a regañadientes) sus actividades.

Los componentes de esta red, según aparece en su propio listado son:

De esta composición destacan varios aspectos: su carácter multinacional, su diversidad de organizaciones y enfoques (redes de paz, grupos de promoción de derechos humanos, institutos de investigación, y las dos organizaciones internacionales más amplias, una de carácter antimilitarista y otra religiosa) y su común apuesta por un trabajo de diálogo institucional y de lobby institucional.

Se trata, desde nuestro punto de vista, de lo que hemos llamado en nuestro libro “Política Noviolenta y lucha Social” (págs. 38 a 56) de una de las perspectivas del pacifismo, la que hemos denominado pacifismo no oficial (no comparte ni la idea ni la agenda de paz “oficial” e institucionalizada que entiende la paz como preparación de la guerra y, cuando más, como ausencia de guerra) y no alternativo o reformista (pretende promover cambios críticos pero no rupturistas con la idea de paz oficial y no apuestan por una alternativa global de paz y defensa).

No queremos decir que algunos o muchos de estos miembros no compartan, de fondo, una idea de paz diferente (ni menos aún que no promuevan otras luchas más centradas en la idea de una alternativa global de paz), sino que sus acciones y su trabajo en el campo concreto que analizamos no va encaminada a esto, sino a conseguir, en el dialogo con las instituciones, la asunción de reformas posibilistas en la idea oficial de paz.

Nos parece de una enorme valía esta unión de fuerzas para luchar por un tema de esta envergadura y es de apreciar el esfuerzo tanto de investigación y divulgación, como de campañas de presión institucional, los aspectos fundamentales que abordan en la campaña. De hecho el trabajo de denuncia y de sacar información al respecto es de valía también para la lucha de un pacifismo horizontal, desde abajo y enfocado a una alternativa global y debemos saber aprovecharlo y saber crear sinergias con este enfoque pacifista.

2.- La militarización soterrada e imparable de la política europea.

Pero como hemos señalado en diversas ocasiones, el problema de la paz en Europa no es el problema de una reglamentación jurídica de la guerra y de los períodos de entreguerra, ni es sin más una especie de construcción jurídica de la paz, mediante tratados de limitación del armamentismo, o políticas de desarme entre los Estados.

El problema de la paz es más transversal y radical, y su enfoque debe pretender no limitar la guerra, sino construir la paz con contenidos y de forma dinámica, estructural y global, mediante políticas de transarme (no mero desarme) y propuestas de defensa alternativas tanto en el qué hay que defender, como en las metodologías de defensa y los sujetos de la misma.

En el contexto europeo, todo esto va estrechamente asociado no sólo a la limitación de industria militar y sus intereses (más bien deberíamos hablar de su reconversión a fines socialmente útiles y su eliminación como industria militar), sino principalmente:

  •  a la lucha contra la creciente militarización de la política europea,
  • a la resistencia contra la creación de múltiples estructuras y sinergias encaminadas a cimentar una potencia militar europea,
  • y a la apuesta contra la perversión de confundir políticas de paz con políticas militares y con un enfoque global de la seguridad desde la óptica militar.

La idea oficial de paz en Europa es la idea militarista que legitima el intervencionismo militar y la dominación y violencia como metodologías propias en materia de seguridad y razón última de sus políticas internacionales. Se construye desde un silencioso consenso de las élites, acompañado de una inconsciente ignorancia de la ciudadanía, que se supone que por omisión acepta este estado de cosas.

Merece la pena recordar que el militarismo europeo está incrementándose de forma silenciosa pero a pasos agigantados, y que entre sus componentes cuenta con:

  • una Agencia Europea de Defesa,
  • otra Agencia Europea de Inteligencia,
  • un espionaje militar propio,
  • un Cuartel General y un Estado Mayor propio,
  • un Comité Político y de Seguridad (COPS) que diseña la doctrina de defensa europea, incluyendo la política de fronteras y contra la inmigración,
  • un Comité Militar (CMUE) que diseña el despliegue de tropas en misiones militares europeas,
  • una Academia Militar Conjunta,
  • unos Eurogrupos de Combate,
  • Fuerzas Navales y Guardamarinas Conjuntas,
  • y con un importante despliegue de tropas en varios conflictos internacionales,
  • más un presupuesto militar creciente, como venimos diciendo, y diversas subvenciones y ayudas que se le ofrecen a la industria militar y al militarismo disfrazadas en partidas destinadas a fines más nobles.

Todo un arsenal militarista al que, al parecer, falta por poner la guinda con la creación de un futuro “ejército europeo”, tal como explicamos en un trabajo de 2015 editado con el nombre de “ejército europeo” y que en sus líneas básicas sigue aportando información y análisis vigentes a día de hoy.

Merece la pena decir que la otra pata de todo este entramado consiste en el colaboracionismo social y global con el desarrollo de esta política. Colaboracionismo que se manifiesta en el aplauso de los diputados europeos al gasto militar (a los que hay que presionar, como muy bien hace esta campaña, y señalar con el dedo de la indignidad), pero también con el colaboracionismo del poder financiero y de la banca (convertida en uno de los principales agentes de esta locura y a la que también hay que poner freno) y del mundo productivo, de los enfoques tecnológicos y de desarrollo científico, del mundos mediático y cultural que promueven la legitimación de esta violencia cultural, de los principales partidos y agentes sociales europeos en sus programas de acción, de los ayuntamientos  e instituciones que facilitan subvenciones y otros medios a estas industrias y a estas infraestructuras militares, …; pero no menos de los trabajadores y trabajadoras que operan en empresas militares, de los ahorradores que depositan sus ahorros en bancos armados, de los consumidores y usuarios que aceptan una oferta y un bienestar propio basado en la explotación y dominación sobre otros territorios y sociedades, de los intelectuales que callan, de los ciudadanos que colaboran sirviendo en estos ejércitos o sometiéndose a su lógica, y del conjunto de la sociedad que de forma acrítica participa del caldo de cultivo estructural, cultural y global de este modelo.

En suma, la pata principal del militarismo europeo es nuestra voluntaria servidumbre y colaboracionismo con su lógica y con su actividad y es aquí donde, en nuestra opinión, debe realizarse todo el trabajo posible para desencadenar la desobediencia a esta política, pues, de lo contrario, no podremos avanzar sino en la ingenua idea de “convencer” por la altura de nuestros principios a una élite que se caracteriza por la bajeza de los suyos y mide todo en política en términos de oportunismo, clientelismo e intereses egoístas.

Por supuesto que una campaña encaminada a presionar a las instituciones europeas (Parlamento, Consejo o cualquier otra) para que no avancen en sus peores intenciones es meritoria y debe ser bienvenida, pero es necesario añadir que no agotan la agenda de la lucha por la paz necesaria y que tal vez por sí solas no permitan avanzar en este propósito o al menos al ritmo requerido.

Para que no le pase como al cuento del cacique que señala Galeano en su libro de los abrazos (que su propuesta rasque mucho y rasque bien pero donde no pica) deberá (y esa es la principal tarea que debe hacer el que llamamos pacifismo alternativo) venir acompañado de una lucha en la base social y encaminada desde postulados abiertamente antimilitaristas y alternativos de desobediencia y creación de otras prácticas de lucha social contra el militarismo europeo.

3. La pasividad social

Por eso, y aún aplaudiendo la iniciativa, mucho nos tememos que las razones de peso de la red para llamar a la conciencia de los eurodiputados, o para alertar a una ciudadanía en el mejor de los casos bastante alejada de esta problemática, cederán ante la presión y el prestigio del militarismo y de su lobby político, el cual hace muchos halagos y promesas a la clase política europea.

Jugamos con fuerzas desiguales y por desgracia en la balanza de la campaña se encuentra el peso de la razón (un peso ligero) y de la ética, más las firmas que se consigan (actualmente más de cien mil), frente al abrumador peso de los intereses y del potente lobby militar industrial y del militarismo militante de los gobiernos europeos.

¿Quiere esto desacreditar a la campaña? En absoluto. La animamos y animamos a la firma de la petición que plasma la campaña por cuanta más gente mejor, por más que llamemos a nuestro propio compromiso para hacer avanzar la lucha por la paz más allá de presionar con firmas a los diputados europeos, cuyo voto, en cierto modo, ya es un voto cautivo y anunciado.

Lo importante es llegar a problematizar una política deliberada de remilitarización tal como la emprendida por la élite europea, y eso necesita un peso decisivo de la sociedad, de esa sociedad despreocupada y desmovilizada (¿tendrá que ver en ello de alguna manera la falta de agendas políticas del pacifismo y del antimilitarismo o la falta de permeabilidad de los sectores políticos tradicionalmente de izquierda hacia la agenda de la paz?).

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Materia militar en el último Consejo de Ministros del año

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Por La Moncloa, Gobierno de España.

 

Fuente: La Moncloa.

Pues, como nos veíamos venir, también ha aprovechado el Gobierno para añadir más incentivos al militarismo en el último Consejo de Ministros del año.

1.- Autorización de inversiones militares a empresas extranjeras.

Esta vez en forma de autorización de empresas de Luxemburgo, Países Bajos y Reino Unido para que realicen inversiones en empresas militares en España. Todo sea regalar inversión al militarismo, que para eso somos la sexta potencia mundial exportando armas (y como añadido, regalando guerras a países diversos).

El Consejo de Ministros ha autorizado una inversión extranjera consistente en que las sociedades “PI 1, S.Á.R.L” (sociedad constituida en Luxemburgo); “Everest Holdings, B.V.” (Países Bajos), y “ANV Co-Invest, L.P.” (Reino Unido), adquieren, de manera directa, el 60,41 por 100, del capital social de Aernnova Aerospace Corporation S.A., y, de forma indirecta, el mismo porcentaje respectivamente en las filiales de esta última, para que se puedan destinar a realizar actividades relacionadas con la defensa nacional.

Aernnova Aerospace Corporatión SA (con sede en Gasteiz), aparentemente, no se dedica al sector militar, sino a la gestión de espacios aéreos y fabricación de estructuras aeronáuticas, según aparece en su página web, pero sí indirectamente, porque lo hace a través de sus empresas filiales, como dice el propio Consejo de Ministros. Estas filiales son:

  • Aernnova Aerospace, S.A.U.
  • Aernnova Aeroestructuras Álava, S.A.U.
  • Aernnova Andalucía Estructuras Aeronáuticas, S.A.U.
  • NMF Europa, S.A.U.
  • INTEC-AIR, S.L.U.
  • Gestión de Materiales y Proyectos, S.A.U.
  • Aeronáutica y Automoción, S.A.U.
  • Fibertecnic, S.A.U.
  • Internacional de Composites, S.A.U.

De paso vemos una de las más endiabladas realidades de la industria militar. Hay empresas, esta es un ejemplo, que aparentemente no tienen que ver con la defensa (lavado de cara) pero que luego resulta que o bien tienen empresas filiales que sí que lo hacen, o bien participan en el accionariado de las empresas militares, con lo que es difícil hacer un seguimiento de éstas. Si además, acaban siendo, como es el caso, participadas por fondos europeos y empresas de otros lugares, el rastreo de estas empresas se hace más difuso aún.  Y si a todo ello añadimos la colaboración de una banca armada en financiar su negocio, tenemos un cuadro más complejo de este sector tan opaco y peligroso.

2.- Cofinanciación con Europa del INTA.

No es el único acuerdo que afecta a lo militar. Hay un segundo acuerdo, como es de esperar fuera del Ministerio de Defensa, por el que el Ministerio de Industria y Competitividad realiza un acuerdo con el organismo autónomo militar INTA, para “para la ejecución del proyecto “FENYX-Gran Aeronave de Investigación y Experimentación” que, a su vez, cofinancian (es decir, pone una parte) los fondos FEDER (Fondos Europeos de Desarrollo Regional) con cargo al Programa Operativo de Crecimiento Inteligente 2014-2020.

Aclaremos que este Programa Operativo es el instrumento con el que el Ministerio de Hacienda (ya tenemos tres ministerios implicados en financiar al militarismo por este asunto) tiene para distribuir estos Fondos Europeos en cofinanciación entre España y Europa.

Según el convenio que se autoriza, el presupuesto del que contará INTA para desarrollar este proyecto FENYX será de 35 millones de euros de los que los fondos FEDER, a través del Ministerio de Economía, aportará 28 millones y el INTA (no dice de dónde lo sacará) otros siete.

3.- Reglamento del INVIED.

Además de estos dos acuerdos, el Consejo de Ministros ha aprobado otra resolución para modificar el Estatuto del INVIED mediante Real Decreto.

El anterior estatuto de este organismo fue declarado nulo por el Tribunal Supremo porque para su aprobación, como ocurre con otra normativa militar, no se habían atenido a la legalidad formal (para qué, si al fin y al cabo nadie les pone trabas).

En este caso se habían saltado un informe preceptivo (pero no vinculante) de un organismo oficial, el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas recogido en otra ley militar, la Ley Orgánica de Derechos y Deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas, del 27 de julio de 2011.

Además de contar ahora con este informe han aprovechado para introducir una modificación sobre el anterior texto, concretamente para permitir que si un usuario de una casa del INVIED no paga la renta, se pueda suplir el desahucio por llegar a un acuerdo de pago más cómodo y, en caso de situación de vulnerabilidad del ocupante, que se pueda suspender el desahucio por un plazo de hasta tres años.

Una buena medida, que no existe en la legislación civil y que el Gobierno podría imitar para los miles de familias en situación de vulnerabilidad o riesgo que no pueden pagar la vivienda.

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¡Desmilitaricemos la educación!

Por MOC Valencia

Fuente: 20 Minutos

Nos parece muy oportuno para las fechas en que estamos la acción emprendida el 26 de diciembre por miembros de diversos colectivos, reunidos en la campaña “Desmilitaritzem l’educació: desmilitaritzem Expojove“, y llevada a cabo en Valencia.

Los participantes se han congregado media hora antes de la apertura de puertas del recinto y han mostrado pancartas con mensajes como ‘Desmilitaricemos la Educación’, ‘Las armas no educan’, ‘La guerra no es un juego’ y ‘Unidades militares fuera de las escuelas’.

Es espeluznante la pretensión del ejército de concurrir a cualquier actividad juvenil con su parafernalia en reclamo de jóvenes para carne de cañón de sus aventuras. Y debemos negarnos a tal presencia y a toda colaboración con el militarismo en los espacios civiles.

Y denunciar el colaboracionismo acrítico y simplón de tantas instituciones de base más o menos ciudadana, como ocurre con los ayuntamientos, comunidades autónomas y otros,  con el militarismo, como ocurre en ferias como las que tienen lugar en Barcelona, Madrid, o ahora Valencia.

¡Qué esperpento ver a alcaldes y concejales que aparentemente no forman parte del relato viejuno de nuestro rancio poder compadrear con la pretensión de adoctrinamiento militar!

Acudimos a la página web del MOC de Valencia y leemos (que nos perdonen la traducción los compañeros) en el manifiesto de la campaña algunas de las razones para rechazar el militarismo en esta “Expojove”:

Los valores que transmiten las instituciones militares, obediencia, disciplina, patriarcado, androcentrismo y especialmente el recurso a la violencia como método para resolver conflictos, contradicen los valores de la paz y el diálogo que deben regir la educación de los jóvenes.

La propuesta que el ejército ofrece se opone a la que afirma la LOMCE, inspirada en la educación para la prevención de conflictos y su resolución pacífica, así como la noviolencia en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social…

La presencia del ejército en Expojove se enmarca en su incisiva participación en los espacios educativos y de ocio. El ejército pretende potenciar la eufemística “cultura de la defensa” y el “espíritu militar” entre la juventud para mejorar su deteriorada imagen pública y paliar sus crónicas dificultades de reclutamiento.

La propaganda que la juventud recibe de Defensa es engañosa, refleja una imagen idílica de la vida militar y edulcora el papel de las Fuerzas Armadas en los conflictos bélicos. El ejército se presenta casi como una ONG de ayuda humanitaria que oculta su ron de defensa de los intereses más espurios y no ningún caso informa con rigor de las consecuencias de las acciones militares.

Razones más que sobradas que nos llevan, dice el manifiesto, a luchar no solo contra esta presencia militar en Expojove, sino a luchar por el cambio de la propia idea de la defensa, desde el paradigma militar a un paradigma basado en la seguridad humana, y llama a las instituciones, agentes sociales y educativos  y sociedad en general a promover este cambio y a luchar contra el militarismo.

La plataforma que promueve esta campaña cuenta con más de cincuenta organizaciones del ámbito educativo, sindical, pacifista, antimilitarista y de todos los ámbitos dispuestos a no dejarse arrebatar las ideas y el espacio público por el discurso militarista.

Un buen ejemplo y una práctica aconsejable que debería prender en el ejemplo de tantas instituciones complacientes con la lacra militarista. Y es que a algunas instituciones bien se les puede aplicar eso de que aunque la mona se vista de seda…

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Defensa subasta 28 locales en Madrid por un total de 10 millones de €

Fuente:  Infodefensa.

Ya es sabido que Defensa es el segundo terrateniente español.  Y de ello se aprovecha para, poco a poco, según se va recuperando el mercado inmobiliario, ir sacando tajada de cara a poder invertir  más en armamento.

Ahora es el caso de Madrid:  Defensa va a subastar 28 locales en Madrid por 9’903 millones de €.  Se trata de locales comerciales y fincas que han quedado en desuso.

¿Se les podría dar un uso social cediéndolas a otros Ministerios como Vivienda, Sanidad, Educación, etc.?  Sí.  Pero eso sería bueno para la sociedad y no para la industria militar.

El goteo de millones para Defensa no para.  Así, el pasado octubre Defensa vendió dos locales a Realia y Pryconsa por 40 millones de €, uno situado en Alcalá de Henares y otro en Vicálvaro.

No estaría mal que estas ventas del Ministerio de Defensa tuviesen un impuesto madrileño dedicado a que el ayuntamiento promoviese la paz a través de una política de paz propia y continuada.  Ideas como esta hacen falta y una muestra de ellas está en nuestro Plan de Paz para Madrid.

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“La guerra es un fraude”: lo dice un coronel del Ejército de Tierra, diplomado de Estado Mayor, experto en geopolítica

Fuente:  La Vanguardia.

Acaba de sacar un libro y le interesa venderlo, y venderse como tertuliano, suponemos.  Por ello, ahora, decide publicar las verdades del militarismo de manera descarnada.  Hasta ahora ha vivido muy bien de los múltiples privilegios de ser militar.

Hablamos del coronel Pedro Baños, que acaba de sacar el libro:  “Así se domina el mundo:  desvelando las claves del poder mundial”, en Ariel.

La entrevista es interesante:

¿La guerra es un fraude?

Sí, un fraude absoluto. A los militares se les convence de que vayan a la guerra por cuestiones de patriotismo, pero en realidad las guerras ocultan otros intereses mucho más espurios, casi siempre relacionados con intereses económicos.

Eso no nos lo cuentan.

Para que la población dé la anuencia para atacar a otro país transmiten que se va a liberar a alguien de algo. La ambición de dominio y sometimiento del prójimo es inmutable.

¿Geopoder es sinónimo de geopolítica?

Sí, países y grupos económicos poderosos que hoy ejercen un poder global. Debemos ser conscientes de la enorme influencia externa que, mediante la guerra psicológica y la desinformación, pesa sobre nuestras vidas.

¿El poder nos miente?

Lo que nos llega es una gran falsedad disfrazada de verdad. Y en su afán por perseguir la última noticia, los medios de comunicación olvidan profundizar en los porqués y los para qué. Si no entendemos cómo funciona el mundo, no podremos impulsar un mundo mejor, ni desenmascarar atrocidades como las de Siria.

Llama la atención el planteamiento egocéntrico del coronel:  la guerra es un fraude porque se engaña con patriotismo a los militares.  ¿Al resto de la población no?,  ¿No son culpables los propios militares, acaso su propaganda no es 100 % patriotismo?  Y no digamos a nivel de coronel, ahí pocas dudas tienen que el negocio es el negocio y que el futuro de muchos coroneles y generales está en la empresa privada, empresa armamentística, por supuesto.  Los militares de alto rango son unos de los principales valedores de la industria de muerte, del comercio de armas.

Luego reconoce que el principal objetivo de la cultura de defensa es fomentar la pasividad de la población en cuestiones de defensa para poder seguir haciendo lo que quieren en el actual statu quo:

¿La hipocresía rige la geopolítica?

Sí, las alianzas son siempre circunstanciales. Lo vemos dentro de la propia UE.

Los estados que defienden la paz son los más armados.

Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU son los que poseen y venden más armas del mundo, cierto. El problema del armamento es que se termina usando, lo vemos continuamente. Todo ese armamento que Arabia Saudí compró compulsivamente lo está usando de forma tremenda en Yemen.

No lo entiendo, da mucha pena.

Si no entendemos cómo estos poderosos nos están sugestionando para que seamos pasivos ante el poder que ejercen sobre nosotros, estamos perdidos.

Cierto.

No es aceptable cómo retuercen el derecho internacional para su beneficio. Lo aplican de manera estricta a los demás, pero ellos no cumplen, como es el caso de Israel y EE.UU.

Al final, acaba advirtiendo sobre las empresas privadas en el mundo de la defensa:

El futuro militar ¿estará en manos de empresas privadas?

Esas compañías también están controladas por los que controlan los paraísos fiscales, y han impedido a la ONU una normativa universal.

Queda muy bonito hablar de los demás, hablar en general de política, pero si nos preguntamos qué es lo que ha promovido el coronel Baños en España, no sabremos qué decir.  Por ejemplo, ¿qué ha promovido en la cuestión de las puertas giratorias de los altos mandos de Defensa?, ¿qué ha promovido para que se corrijan los privilegios militares en España?, ¿qué críticas ha hecho a las múltiples injerencias españolas en el extranjero?, ¿qué críticas ha promovido al modelo actual de gasto en Defensa en el que un elevado porcentaje está escondido en otros ministerios?, ¿qué iniciativas ha firmado para promover una auditoría seria e independiente en los gastos de Defensa?, ¿ha ido a manifestaciones contra las bases militares yankis en España?, ¿a abogado por el transarme de dinero desde lo militar al gasto social?

Entonces, ¿qué lecciones de geoestrategia crítica puede dar un coronel que está plenamente integrado en el paradigma de dominación-violencia?

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¿Quién puede tener interés en invertir en extinción genética?

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Por Landahlauts

Fuente: Eldiario.es

Es una pregunta absurda. Nadie puede tener interés en invertir en extinción genética, o al menos, nadie puede tener interés en invertir para un fin perverso (¿puede haber alguno que no lo sea?) en este tipo de investigaciones.

Pero es una pregunta cruelmente real, porque una agencia militar de EE.UU. va a invertir nada menos que 100 millones de dólares en investigación en extinción genética, teóricamente aplicable a mosquitos que portan la malaria, roedores y otros bichos molestos, pero que, según sospecha la ONU, bien puede ser una inversión con aplicaciones militares.

Podemos hacernos preguntas morales en general, como por ejemplo, si la extinción genética, aunque sea de bichos que nos molestan, es éticamente admisible. O podemos preguntarnos lo mismo desde el punto de vista ecológico, científico.  Es decir, ¿sabemos qué consecuencias ecológicas puede tener la extinción de una especie de mosquito?  Véase, como ejemplo, la actual preocupación por otro insecto, las abejas y el descontrol ecológico que parece que se puede montar con su desaparición.  Pero, más allá de todo esto, no nos cabe en al cabeza qué pregunta cabe hacerse si, de rondón, la investigación en extinción genética puede perseguir fines militares y se promueve desde una agencia militar de EE.UU.

Afirma la noticia que

 la agencia secreta estadounidense Defense Advanced Research Projects Agency (Darpa, por sus siglas en inglés) se ha convertido en la mayor inversora a nivel mundial para las investigaciones sobre “deriva genética”

Al parecer, la sospecha de un uso militar de este tipo de investigaciones está a la orden del día entre los científicos y genetistas, que lógicamente muestran su preocupación y escándalo, máxime cuando uno de los principales intereses en estimular estos estudios es una agencia militar. Tal vez veremos los progresos en forma de armas biológicas.

A algunos expertos de la ONU les preocupan las consecuencias no intencionadas. Uno de ellos dijo a the Guardian: “Quizá seas capaz de eliminar algunos virus o una población entera de mosquitos, pero puede que también se produzcan efectos ecológicos posteriores sobre especies que dependen de ellos”.

“Mi principal preocupación”, explica, “es que hagamos algo irreversible para el medio ambiente, a pesar de nuestras buenas intenciones, antes de que sepamos con toda seguridad cómo va a funcionar esta tecnología”.

Otro experto alerta de la gravedad. Estados Unidos, al parecer, ha gastado entre 2008 y 2014 más de 820 millones de dólares en biología sintética y desde 2012 lo ha hecho principalmente con la agencia Darpa (la que ahora invierte en extinción genética).

Todd Kuiken, que ha trabajado en el programa GBIRd, que recibe 6,4 millones de dólares (unos 5,4 millones de euros) procedentes de Darpa, explica que la importancia fundamental del Ejército estadounidense en la financiación de la tecnología genética significaba que “los investigadores que dependen de las subvenciones para sus investigaciones puede que reorienten sus proyectos para adaptarse a los limitados objetivos de esas agencias militares”.

Conocemos el testimonio de importantes científicos contra la guerra y las armas. Y parece que ahora queda en parte en sus manos luchar contra esta lacra de la investigación y hacen muy bien alertándonos de lo que está pasando.

Entonces volvemos al principio. Ya sabemos quién tiene interés en este tipo de inversiones y sospechamos el para qué. Ahora nos resta por saber cómo impedimos que sigan adelante con sus perversos planes.

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El silencio de Letonia

Infografía de misiones en el exterior.

Por Ministerio de Defensa

Fuente: Público.

Siempre nos ha resultado sorprendente el argumento esgrimido por Defensa y sus aplaudidores de que España se defiende mandando tropas a miles de kilómetros a guerras incomprensibles y que no tienen que ver con nuestra situación, como es el caso de los soldados en Mali (por cierto, ahora han decidido triplicar la presencia militar” para luchar contra el Yihadismo, eso sí, sin contar con nadie), o en Afganistán, o en los 20 conflictos en que mantenemos tropas (uno de los países con mayor esfuerzo bélico exterior,  por número de operaciones, del globo).

¿Defender nuestros intereses y nuestra seguridad equivale a mandar soldados por doquier?

Pues vemos que sí. O al menos lo que los de arriba entienden por nuestros intereses y nuestra seguridad, un híbrido amorfo que se confunde cabalmente con sus intereses (contra los nuestros y los del resto del globo) y su peculiar idea de seguridad (generadora de inseguridad humana).

Lo dice así Público, con crudeza no exenta de malos augurios:

…la última sesión (de la Comisión de Seguridad Nacional del Congreso de los Diputados) sirvió para que, por primera vez, quedara registrado en acta parlamentaria parte del precio que el Gobierno español ha pagado para que la comunidad internacional respondiera con silencio a la declaración de independencia de Catalunya.

y

… El responsable de revelar esta información, que hasta ahora los miembros del Ejecutivo se han esforzado en ocultar ante las preguntas de la prensa y de la oposición, fue el diputado del PP Manuel García Margallo, presidente de la citada comisión. El conservador, ministro de Exteriores de 2011 a 2016, explicitó que Mariano Rajoy compró la posición de Letonia a favor de la unidad de España con un contingente de combate de 313 militares y 80 vehículos para la frontera rusa, en una respuesta al diputado de En Comú Podem Felix Alonso Cantorné.

Es asombroso. Cambiamos soldados y tanques Leopard para intimidar a los rusos por el silencio letón ante el proceso soberanista catalán. Agitamos un verdadero avispero con tintes prebélicos para conseguir aplastar un avispero con tintes autoritarios.

De paso hacemos negocio. Al parecer nuestro despliegue ha despertado interés  entre los responsables militares letones y del contingente internacional, dispuestos a comprar nuestros sistemas de armas al comprobar in situ su utilidad para los fines que dichos ejércitos se proponen.

Y es que nuestro militarismo pata negra no da una puntada sin hilo.

Eso sí, en lo que se refiere a salvaguardar nuestra seguridad humana…

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El dinero del CDTI para I+D acaba en gran parte en manos de la industria militar

A400M+Transporter+Aircraft

Defence Images

Fuente: El Confidencial.

La principal partida de I+D para financiar empresas privadas procede de Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), una empresa pública estatal que depende del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (CDTI-E.P.E.) y que, según aparece en su propia web,

Es la entidad que canaliza las solicitudes de financiación y apoyo a los proyectos de I+D+i de empresas españolas en los ámbitos estatal e internacional.

Desde El Confidencial han tenido la idea de analizar las 528 últimas subvenciones concedidas por CDTI para innovación, con el fin de saber qué perfiles tiene esta línea de apoyo. Para ello han acudido al Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones, de la Base de Datos de la IGAE, de donde han sacado asombrosas conclusiones.

A pesar que la mayor proporción de subvenciones se destinan a PYMES con preferencia sobre las grandes empresas, si  nos fijamos en los “grandes proyectos” (subvenciones más altas) resulta que la mayoría de estas subvenciones acaban en manos de las grandes empresas.

Llama mucho la atención que las principales adjudicatarias son empresas vinculadas al sector militar:

En primer lugar, Airbus Defence and Space, con 6´77 millones de euros, seguida de Ghenova Ingenieria (una subcontrata de Navantia que ha conseguido ingentes negocios militares) con 4´19 millones de euros, o INDRA, con 3´6 millones, o TTI Norte, también vinculada al espacio y la defensa, con 2´89 millones.

Por supuesto, la noticia que comentamos no hace esta vinculación de las ayudas con el sector de la defensa, pero llama la atención que precisamente sean éstas las principales beneficiadas de las ayudas de I+D.

Una vinculación que, desde otro punto de vista, deja muy a las claras que de innovación y desarrollo nada. La mayoría de estas subvenciones se conceden para financiar el militarismo y la posición exportadora de armas de España.

De modo que CDTI también entra en la nómina del militarismo y del gasto militar. Tomamos nota.

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El penúltimo Consejo de Ministros del año también incrementa el gasto militar

British+Soldier+Training+Malian+Soldiers

Por Defence Images

Fuente: Consejo de Ministros.

Parece que el Gobierno no quiere acabar el año sin incrementar sus políticas militares.

En el Consejo de Ministros de 22 de diciembre, penúltimo del año, han tomado acuerdos relativos a la participación española en operaciones militares en el exterior hasta diciembre de 2018. Concretamente para prorrogar la participación española en tropas de guerra fuera de España. El listado es abrumador y demuestra nuestro intervencionismo.

Operaciones con la UE:

  • Mantenimiento de la Operación “EUFOR ALTHEA”, en Bosnia y Herzegovina
  • Operación EUTM-Mali, como su nombre indica, en Mali.
  • Operación EUTM-RCA, en República Centroafricana.
  • En el cuerno de África, operación EUNAVFOR ATALANTA.
  • En Somalia, Operación EUTM Somalia.
  • En el mediterráneo para “evitar la piratería”, EUNAVFOR MED Sophia.
  • Integrando la “Fuerza de Reacción Rápida” de la UE, liderando un Battle Group (EUBG).

En total siete operaciones de guerra.

Operaciones con la OTAN:

  • En la fuerza de la OTAN “Presencia Avanzada Reforzada” (e-FP), en Letonia.
  •  En el Flanco Sur, dentro del Plan Permanente de Defensa Aérea “Persistent Effort” de la OTAN, con el despliegue de misiles Patriot en Turquía y con su contribución a la “Operación OTAN de Policía Aérea en el Báltico” (“Baltic Air Policing”) en Lituania u otro país Báltico (es decir, aunque se da como una única operación, en realidad hay dos, una en Turquía y otra en el Báltico).
  • En el Mediterráneo, en la operación de seguridad marítima “SEA GUARDIAN” de la OTAN.
  • En Afganistán, en la misión “Resolute Support”, con presencia en Kabul y un cuartel en Kandak.
  • Y manteniendo unidades militares a disposición de las Fuerzas de Respuesta de la OTAN y de las Fuerzas Navales Permanentes aliadas (SNMG, de escoltas, y SNMCMG, de cazaminas), aportando buques de la Armada en diferentes periodos

Total, cinco operaciones (seis en realidad) más.

Coalición contra el DAESH:

  • España mantendrá su compromiso con este esfuerzo internacional y potenciará su liderazgo de la Base de Besmayah, en Irak.

Una operación más a sumar a las doce ya glosadas.

Operaciones de la ONU:

  • Misión “UNIFIL” en el Líbano.
  • Misión de observación en Colombia.
  • Despliegue de la Unidad Militar de Emergencias en situaciones de catástrofe.
  • Despliegue de un máximo de cincuenta observadores/monitores militares, oficiales militares de enlace y asesores militares para contribuir a determinadas acciones (véase lo indefinido del asunto) de ayuda humanitaria.

Otras cuatro misiones, lo que nos sitúa en un total de 17 misiones, cifra que no coincide con las 21 misiones (Túnez, Senegal, Mauritania, Golfo de Guinea) que el propio Ministerio de Defensa reconoce en su página web.

Es llamativo que la propia nota que realiza el Consejo de Ministros permite pensar que va a aflorar en los Presupuestos Generales del Estado el importe de ese desmesurado apartado de presencia militar española en el exterior. Lo dice así:

Los gastos derivados de la participación española en estas operaciones se financiarán con cargo a la rúbrica presupuestaria “Participación de las Fuerzas Armadas en Operaciones de Mantenimiento de la Paz”.

Aumento de tropas en Mali.

El Consejo de Ministros ha aprovechado para añadir otro acuerdo relativo a la injerencia española en las guerras emprendidas en interés de la actual geopolítica de dominación de la que formamos parte.

Lo dice así

incremento del número de efectivos en la participación de las Fuerzas Armadas en la misión de entrenamiento en Mali de la Unión Europea hasta un máximo de 292 efectivos, desde los 140 actuales.

La guerra en Mali debe ir mal, aunque no es esa la noticia que nos llega. De otro modo no se explica la necesidad de aumentar la tropa.

En todo caso, un aumento de tropa implica además un mayor gasto militar, lo que tendrá su reflejo probablemente en las cuentas de 2018.

Y otros 39´9 millones de euros más de gasto autorizado.

¿Les parece poco? Nunca es poco para la voracidad militar.

El propio Consejo de Ministros ha autorizado una partida más de gasto militar, esta vez por la nada despreciable cifra de 39.926.000 euros, para vigilantes de seguridad.

El Consejo de Ministros ha autorizado la celebración del Acuerdo Marco que posibilitará la prestación de los servicios de seguridad, vigilantes con y sin armas, para el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos, con un valor estimado de 39.926.000 euros.

De nuevo, impresionante el despilfarro en vigilantes para vigilar a nuestros propios vigilantes. Parece una inocentada, pero no estamos aún en el día apropiado, por lo que la broma se torna un escándalo.

Eso sí, un nuevo escándalo que no hará mover una pestaña a nuestra flamante casta política, que no tiene costumbre de incomodar al Ministerio de Defensa con minucias como el brutal y creciente gasto militar, el despilfarro descarado que esconde y la falta de control político de este tipo de medidas. No se les vaya a indigestar el espíritu navideño.

 

 

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