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La parcialidad de la Justicia Militar

Imagen de Álvaro Herráiz San Martín

Fuente:  El País.

Los sucesos ocurrieron en 2004 en Diwaniyah, Irak.  El País consiguió unas imágenes que fueron publicadas el 17 de marzo de 2013.

Las imágenes hablan con claridad de la actuación de los militares españoles

 

Sin embargo,

El Tribunal Militar Central ha dictado el sobreseimiento provisional del caso de las torturas en Irak, que se abrió a raíz de la difusión por EL PAÍS, el 17 de marzo de 2013, de un vídeo en el que varios legionarios pateaban a dos detenidos en el centro de detención de Base España, en Diwaniya (Irak), durante la ocupación del país. El tribunal ve indicios de delito, pero archiva la causa porque el fiscal así lo pide y no hay ninguna otra acusación.

Indignante.

Pero queda claro para qué vale la Justicia Militar:  para asegurar la impunidad de los militares tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Nada en este caso tiene sentido:

El juzgado togado militar número 12 abrió diligencias por un presunto delito de malos tratos a prisioneros. El ascenso de uno de los militares imputados, legionarios o exlegionarios del Tercio de Ronda (Málaga) destinados en Irak en 2004, pasó la causa al juzgado militar central 2. Tras ocho meses de instrucción, el juez pidió el archivo del caso, pese a calificar los hechos de “infames, execrables e ignominiosos”, con el argumento de que no se había podido identificar a los maltratadores ni a sus víctimas.

La política de encubrimiento queda patente:

El juez alega que no se ha podido identificar a los agresores ni a las víctimas. La marcha atrás de un legionario que denunció a sus compañeros y luego se desdijo de sus declaraciones permitirá que unos hechos que el juez califica de “infames” queden impunes.

Más en extenso, véanse las incongruencias del coronel auditor de la causa:

El coronel auditor, que desde enero pasado instruye el caso, no tiene dudas sobre la veracidad de los hechos —sucedidos en la base de las tropas españolas en Diwaniya (Irak) entre el 22 de enero y el 18 de febrero de 2004— a los que se refiere con adjetivos como “infames, execrables e ignominiosos”. “Tenemos la firme convicción de que los hechos ocurrieron y que tienen entidad penal”, proclama. Por eso, no plantea el sobreseimiento definitivo, como reclamaron los defensores de los cinco imputados. Sin embargo, propone el “sobreseimiento provisional” —lo que supone que archiva la investigación y se levantan las imputaciones hasta que aparezcan nuevos datos— aunque reconoce que “las posibilidades de reabrir el procedimiento son especialmente complicadas” y que produce “frustración […] no poder llegar a conocer la verdad material de lo sucedido, máxime cuando se trata de comportamientos graves y tan ajenos de lo que debe ser el de las tropas españolas desplazadas lejos de territorio nacional en ejecución de las misiones encomendadas”.

Todo el proceso se tiñe de extrañas irregularidades y de una lógica muy irregular.  Por ejemplo, se da credibilidad a las declaraciones acusatorias de un soldado que primero fue imputado y que cuando pasó, por arte de birlibirloque, a la condición de testigo se contradijo a sí mismo:

En julio de 2014, el legionario J. M. C. de los R. reconoció que fue él quien grabó el vídeo e identificó ante la juez a los militares que aparecen en sus imágenes con el rostro pixelado. Pero el pasado 21 de mayo volvió a declarar, ya no en condición de imputado sino como testigo, y se desdijo de sus anteriores declaraciones, asegurando que su “situación eran tan mala […] que hubiese contado lo que fuese”.

El juez advierte que es ilógico que el legionario hiciera declaraciones autoinculpatorias cuando habló como imputado, con derecho a no declarar, y exculpatorias cuando lo hizo como testigo. Pero concluye que, ante la contradicción entre ambas, no puede dar credibilidad a la primera.

¿Cómo pudo ocurrir este cambio de parecer en el soldado?  Lo que nos ofrece El País es un relato que bien podría presentarse a los premios Óscar al mejor guión en la categoría de Películas mafiosas:

Desde las siete de la tarde del 27 de junio de 2014, cuando fue interrogado por la Guardia Civil en Ronda (Málaga), hasta las cuatro de la tarde del día siguiente, cuando se presentó en el Juzgado Togado Militar Territorial número 12, al menos siete mandos de la Legión se dirigieron al legionario J. M. C. de los R. para convencerle de que no colaborase con la investigación.

Así lo sugirió el propio legionario a preguntas del fiscal. “Preguntado si por alguno de estos mandos ha recibido amenazas o advertencias para que no declarara, respondió que no quiere contestar”, señala el auto.

El legionario viajó a Madrid en tren y llegó a la estación de Atocha a las dos de la tarde, poco antes de la hora a la que estaba citado. Pero en Atocha, sin que él lo supiera, un capitán de la Legión le estaba esperando y, en vez de recorrer a pie los 300 metros que separan la estación del juzgado, se lo llevó en su coche y lo devolvió dos horas después —supuestamente por un error en el GPS—, cuando la Guardia Civil ya lo buscaba.

El mismo capitán irrumpió a media tarde en el juzgado militar, donde protagonizó un altercado con la secretaria judicial y la juez. Su interés era hacerse con el teléfono del abogado de oficio que había asistido a J. M. C. de los R., para que dejara su defensa en manos del letrado Juan Antonio Díaz Díaz, conocido como El Coronel. No es solo un apodo. Díaz es un coronel de la Legión en la reserva que sigue estrechamente vinculado a la misma como presidente de la Fundación Tercio de Extranjeros.

Pese a todos estos esfuerzos, el legionario “cantó”, como le dijo alarmada la esposa de uno de los implicados a una amiga en una conversación telefónica intervenida judicialmente, y denunció a sus compañeros, rompiendo el pacto de silencio.

Cuando recuperó la libertad y regresó a Ronda, la presión se multiplicó. “Siempre leal, mi capitán; que me he equivocado, he metido la pata […] a la orden, yo no salgo ni a la calle, por miedo, por vergüenza y por todo, estoy totalmente avergonzado”, le confesó a un superior.

Finalmente, J. M. C. de los R. cambió su declaración y se desdijo. Se cumplió así la más anacrónica interpretación del Credo Legionario, según la cual hay que apoyar siempre al compañero “con razón o sin ella”.

 

Además, para colmo, no se han tenido en cuenta las declaraciones de otro soldado testigo:

En el sumario figura otro testigo: el legionario D. G. J. Aunque no asistió personalmente a los malos tratos, supo lo que pasó y la existencia del vídeo. Fue él quien puso a la Guardia Civil tras la pista de sus protagonistas.

Sin embargo, el juez elude su testimonio asegurando que “carece de imputación contra persona aforada ante este tribunal”. Se trata de un recurso formal: quiere decir que D. G. J. no acusó al capitán A. B. del P., cuyo ascenso hizo que la instructora inicial, la comandante Patricia Moncada, fuera apartada del caso en favor de un juzgado togado central.

Y, para acabar, otra irregularidad que protege a los militares frente a lo que es habitual en la justicia civil:

Si la justicia ordinaria investigase este caso, la acción popular podría recurrir el archivo. Pero la jurisdicción castrense no permite la acción popular, las víctimas no están personadas y el fiscal militar, único acusador, apoya que se dé carpetazo.

En todo esto la responsabilidad última es de Morenés porque

La impunidad de los responsables de las torturas en el centro de detención de la Base España en Diwaniya (Irak) plantea de lleno las limitaciones de la jurisdicción castrense, según el letrado Mariano Casado. El hecho de que no se permitiera la acción popular, que en este caso intentó ejercer sin éxito la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), dejó el monopolio de la acusación en manos de la fiscalía, que no es idependiente.

El fiscal togado no solo depende jerárquicamente del fiscal general del Estado, como el ordinario, sino que, según la ley de Competencia y Organización de la Jurisdicción Militar, puede recibir “órdenes e instrucciones” del ministro de Defensa.

Conclusión:  ahora que se negocian entre los partidos políticos tantas cosas para el mejor desarrolla de España en los próximos cuatro años, convendría incluir el asunto del anacronismo que supone la justicia militar para su total derogación.

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Gastos militares de los conflictos bélicos. Intervención de Arcadi Oliveres.

Nos hacemos eco por el enorme interés que tiene y la habilidad expresiva de Arcadi de su charla.  Esperamos que disfrutéis de la hora de buen análisis antimilitarista.

Gracias, de nuevo, Arcadi, por tus enseñanzas.

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El militarismo como indicador de violencia de género

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Fuente:  Cimac.

Aunque es intuido y/o sabido desde siempre, no está mal que nos recuerden que el militarismo y sus valores (machismo, sumisión, jerarquía, violencia, encubrimiento bajo el paraguas de la obediencia debida, …) sigue siendo un indicador claro de violencia de género.

Efectivamente, allí donde hay bases militares se dan más casos de violencia sexista, cada vez está más en boga utilizar la violencia de género como factor militar, sobre todo contra la población civil.

Así, las activistas advierten que la violencia sexual durante y después de los conflictos armados  se utiliza para reforzar las jerarquías políticas y de género, y como táctica para impulsar el miedo, humillar y castigar a las mujeres, sus familias y sus comunidades.  El ejemplo que nos ponen en el artículo es sobrecogedor:  en República Democrática del Congo se reportan cerca de 1.100 violaciones al mes, con un promedio de 36 mujeres y niñas violadas cada día.  Se cree que más de 200.000 mujeres han sufrido violencia sexual en ese país africano desde que está en guerra civil.

Otra fuente, el Comité Internacional de la Cruz Roja, nos cuenta datos en el mismo sentido:  sea en la República Democrática del Congo o en Colombia, Afganistán o Irak, para citar tan sólo algunos ejemplos, millones de mujeres y niñas llevan la peor parte en las guerras de hoy, a menudo porque son destinatarias de actos de violencia deliberadamente ejercidos contra ellas como método de guerra. Están particularmente expuestas a la violencia sexual y a otros abusos. En muchos casos, la guerra las obliga a desplazarse, las separa de sus familiares y obstaculiza su acceso a los alimentos, al agua potable y a la atención médica. También puede suceder que las mujeres queden a cargo del mantenimiento de sus familiares como único sostén de familia.  Algunas de las posibles consecuencias de esa violencia son la estigmatización y el rechazo de las víctimas y el colapso de las normas sociales y culturales.

Recomendamos ver el siguiente vídeo que da mucho que pensar sobre este problema:

http://www.citytv.com.co/videos/799976/impactante-campana-contra-la-violencia-sexual-hacia-las-mujeres-en-la-guerra

¿Cuál es la alternativa a ambas lacras?  Parece que su solución está íntimamente unida.  Nosotros pensamos que esto es así porque ambas son manifestaciones coherentes con el actual paradigma dominante, el de dominación violencia, tanto en lo político, social, como en lo económico y en los cultural.

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Videos didácticos desvelando las mentiras del sistema

fuente: Acampada Sol
Las mentiras de la deuda, Las mentiras de la vivienda, Las mentiras de la banca, Las mentiras de la UE, Las mentiras del sistema. Hasta ahora son cinco vídeos didácticos con los que podemos encontrar parte de las claves que nos permiten entender el momento social y político que vivimos y la necesidad de la lucha social contra esta situacion y para exigir sus responsabilidades a sus beneficiarios y culpables.

Acampada Sol anuncia y propone que aparecerán más videos, explicando otros aspectos de la crisis, a la vez que hace una llamada para que se les remita más material.

Nosotros esperamos que alguien pronto pueda proponer un material sobre la mentira del militarismo o sobre el gasto militar y la burbuja militar.

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“Si los periodistas hubiésemos hecho bien nuestro trabajo, no se habría hecho la guerra”

Queremos mostrar otro punto de vista de las guerras. Ahora con imágenes que tal vez por sí solas desmienten muchas de las posiciones estéticas de quienes acusan a los pacifistas de ilusos.  La guerra es una realidad.  Lo es de muerte y destrucción.  Penosamente, nosotros colaboramos con ella permitiendo el comercio de armas, los ejércitos y los gobiernos militaristas.

La guerra es un negocio.  Hemos de saber que el Pentágono gasta 1.000 millones de dólares al año en publicidad de la guerra y de su ejército.  Si se gasta tanto en vender la guerra es porque se obtienen muchos más beneficios.

Hemos de saber que los periodistas embutidos en la unidades castrenses sólo muestran una parte de la realidad porque si fuesen críticos perderían sus privilegios para cubrir la guerra.  Hemos de saber que la falta de crítica de los medios deriva en nuestra desinformación total y en la imposibilidad de tener juicios certeros sobre la situación.  En principio la prensa debería controlar las actuaciones de los militares, pero ¿cómo lo pueden hacer si la prensa es previa y totalmente controlada por los militares?  Los periodistas embutidos en la unidades militares no son independientes y sin esa independencia, su información es parcial.

¿Qué le ocurre a la gente común, a la población, en las guerras?  ¿Qué les ocurre en esas guerras que tienen como misión oficial “protegerles”?  Mueren, son heridos, quedan viudas, huérfanos, pasan hambre, pierden el trabajo, la casa, la sanidad, …  Esta realidad existe y hemos de ser conscientes de ella cuando, alegremente, apoyamos las intervenciones de nuestros ejército en guerras.

La autocrítica que se hacen los propios periodistas a su actitud colaborando con la manipulación informativa nos hace albergar esperanzas de que la información sobre las guerras cambie y sea más objetiva.  Por ello recomendamos ver la película “La guerra que usted no ve” de John Pilger.  Los propios periodistas reflexionan que si hubiesen hecho bien su trabajo, no se habría ido a la guerra.

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Costa de Marfil, un conflicto olvidado.

Fuente:  El País.

Los datos que os ofrecemos son escalofriantes y, poco a poco, la violencia los va a ir convirtiendo en peores.  Otra guerra que convertirá a todo un país en un desecho (quizá incluso merezca dentro de poco el apelativo de estado fallido).  Entonces estará listo para ser gobernado desde fuera, desde occidente, para responder a nuestras necesidades económicas.

Costa de Marfil es un paradigma de la violencia directa:

A pesar de que Costa de Marfil, aparentemente, tiene todas las características que le podrían hacer mediático:  el presidente electo no puede acceder al poder porque el anterior presidente se niega violentamente a cedérselo, la sociedad se encuentra en plena guerra civil, las tropas francesas toman posiciones en la costa de la capital, hay un millón de refugiados (sobre un total de 20 millones de habitantes), se calculan en al menos 462 personas muertas desde diciembre, …;  no hay forma ni de que los medios ni occidente “ayuden” a este país.

Hay que recordar que Costa de Marfil vivió otra reciente guerra civil desde 2002 a 2007.  Además, para colmo de males, el 10 % de la población en positiva en VIH y ocupa la 15 posición mundial en muertes por sida (unas 47.000 personas).

También es paradigma de la violencia estructural:

Los costamarfileños son pobres, figuran en el puesto 149 del Índice de Desarrollo Humano.  Además, su economía está dedicada al cacao y al café, para la exportación y actualmente están sufriendo la depreciación en los mercados internacionales de estos productos.

Así, son pocos los que disfrutan de los réditos del cacao:  cada año recibe 1.400 millones de dólares por ese concepto.  Sin embargo las críticas arrecian porque parece que de este monto sólo una ínfima parte llega al pueblo y la mayor parte se queda en una turbia red de empresas y sociedades amigas del gobierno.

Las instituciones que rigen el cacao en la zona controlada por el gobierno aportaron directamente por lo menos 20 millones dólares a la guerra”, indica el informe “Chocolate caliente: Cómo el cacao alimentó el conflicto en Costa de Marfil”, de la organización Global Witness“.

Además de financiar el conflicto, se cree que los ingresos del cacao se utilizan para estafas en beneficio de particulares tanto en el norte como en el sur.  La política del gobierno en el sector también fue muy criticada en una auditoría de la Unión Europea a las instituciones responsables del cacao en 2004, que se filtró a la prensa francesa en 2006.   Allí se manifestó preocupación por la negativa de las autoridades marfileñas a explicar el uso que se daba al dinero recaudado por los impuestos y al estatus legal ambiguo de las instituciones.   A raíz de esa auditoría, la UE dejó de financiar los sectores de cacao y café del país“.

Así, la esperanza de vida para los hombres es de 46’4 años y para las mujeres de 51′ 6 años.

Pero nada de esto nos extraña si tenemos en cuenta que recientemente Amnistía Internacional denunciaba que “el informe muestra gráficamente cómo continúan las violaciones del embargo de armas de la ONU en Costa de Marfil“.

También es un paradigma de la violencia cultural:

La tasa de alfabetización del 50,9 %, de los cuáles el 57,9% son hombres y el 42,1% mujeres. Ocupa el lugar 156 de 179 de tasa de alfabetización a nivel mundial.

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Ciberguerrilla: documental.

Os recomendamos que veáis con atención esta colección de vídeos en que se ha partido el documental madre de casi una hora de duración.  Es muy informativo sobre la historia y evolución de la ciberguerrilla.  Tiene como núcleo los ataques de ciberguerrilla a Estonia hace unos años, pero es mucho más, …, y muy interesante.

Que lo disfrutéis.

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Truco de magia.

Una ilustrativa y pedagógica explicación de cómo se convierte la deuda privada de los especuladores en deuda pública.  Además, se pueden ver las implicaciones militares.

fuente: Anticapitalistas0

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Consecuencias de las guerras: los desaparecidos.

Fuente:  Blog de Hernán Zin “Viaje a la guerra”.

Resulta estremecedor darse cuenta de que cuando una guerra acaba, aún no ha llegado a su fin.  Sigue el sufrimiento, la incertidumbre.  Siguen las injusticias y las faltas de respeto a los derechos humanos.

Cuando “todo el mundo vibraba expectante ante la final del campeonato del mundo”, en un lugar, Sbrenica, de la antigua Yugoslavia se reunía la gente con otros sentimientos muy distintos a flor de piel.

Hernán Zin y Gervasio Sánchez nos lo cuentan con sencillez con unas imágenes de fondo que con toda naturalidad y sin falsos llantos llaman mucho la atención.  El vídeo sólo dura 4’38, os lo recomendamos porque nos ha hecho reflexionar sobre las consecuencias de la guerra.

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Algo más sobre Bank Track, su canal de vídeos en youtube

Nos parece importantísimo seguir apoyando y difundiendo la actividad de Bank Track.

Hoy os recomendamos que dediquéis un ratito a ver su canal de vídeos en youtube.  Los datos son impresionantes y están presentados con humor y ofreciendo alternativas:

  • Dinero dedicado por el gobierno estadounidense para salvar a los bancos:  700.000 millones de dólares.
  • 104 dólares por cada habitante del planeta.

La alternativa, muy sencilla:  dedicar 104 dólares por cada habitante a apoyar a la banca ética.  Con ello se conseguiría que no se invirtiesen en armas y sí en mejorar la calidad de vida de la humanidad, por ejemplo.

Este vídeo nos da la dirección de la campaña llamada ERROR 104.com ERROR EN EL SISTEMA

También os recomendamos su lectura y que participéis en sus propuestas.

Este vídeo nos da la dirección de la campaña que se llama

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