Archive for Trump

EE.UU. costeará un programa de submarinos nucleares con un coste inicial de 347.000 millones de dólares

Por Màrtainn MacDhòmhnaill

Fuente: El Confidencial.

La cifra escalofriante, 347.000 millones de dólares (aunque la noticia añade que los sobrecostes de los programas de armas americanos suelen ,rondar el 27%), tiene como finalidad mantener la absoluta supremacía de EE.UU. en el mar y disuadir de cualquier intento de agresión a la potencia americana por cualquier país del globo.

Para ello se pretende construir una flota de 12 nuevos submarinos nucleares, los “clase Columbia”, actualmente en diseño y que deberá tener un ciclo de vida de 2031 hasta 2084. Estos nuevos submarinos tendrán que sustituir a los 14 submarinos actuales “clase Ohio” construidos entre 1983 y 1987, y que empezarán a ser reemplazados por los “Columbia” a partir de 2031.

Según la noticia, los Columbia en proyecto serán el “arma furtiva” por excelencia de EE.UU. y están diseñados para ser un arma disuasiva, pues su capacidad y armamento nuclear es capaz de acabar con la vida del planeta, su “autonomía” les permite navegar sin necesidad de repostar combustible durante 15 años, y su misión, devastar ciudades en venganza si EE.UU. es atacada.

Por si la cifra resulta estremecedora (que lo resulta), debemos saber que esta capacidad de destrucción total, al parecer, ya la tienen los actuales 14 submarinos de clase Ohio, que sin embargo van a ser superados técnicamente en sus capacidades de no ser detectados y en la capacidad de llevar misiles nucleares más potentes y en mayor número.

Y por si fuera poco, “en menor medida”, una importante capacidad devastadora también la tienen los submarinos nucleares de otros cinco estados que aplican una doctrina de disuasión nuclear: Reino Unido, Rusia, Francia, China e India.

Que haya 6 países con una capacidad nuclear “disuasiva” de devastar el planeta nos permite dudar de la eficacia disuasiva de este tipo de armamento y afirmar, más bien, su alta capacidad para promover el constante rearme militar y el peligro latente sobre todo el planeta que el creciente armamentismo provoca. ¿O alguien duda que China, Rusia o cualquier otro, para responder a la desventaja “disuasiva” de sus submarinos nucleares, no fabricará otros más potentes a su vez?

Los nuevos prototipos serán el tercer programa armamentístico más caro de EE.UU. después de los F35 y los sistemas de misiles balísticos.

Tan caro que, dice la noticia

… solo la fase de diseño y desarrollo tecnológico costará alrededor de 4.200 millones de dólares (3.550 millones de euros), la construcción del primer buque se estima en 6.200 millones de dólares (5.240 millones de euros), con los demás costando al menos 4.900 millones de dólares (4.142 millones de euros) cada unidad.

La Armada de EE.UU. tendrá que dedicar, nos dice la noticia, hasta la mitad de su presupuesto anual de inversiones para poder costear todo este programa, lo cual genera un problema para cumplir el objetivo de Trump de aumentar el tamaño absoluto de la flota militar americana, pues el programa contempla 12 submarinos y se come la mitad del presupuesto de inversiones.

El trabajo de diseño de estos mortíferos submarinos ya ha comenzado, y hay 3.000 trabajadores ya enfrascados en el “desarrollo integrado del producto y procesos”, pertenecientes a las empresas General Dynamics Electric Boat, como contratista principal (por cierto, es la empresa que produce los clase Ohío) y los astilleros Newport Huntington Ingalls como subcontratista principal.

Estados Unidos está provocando una enorme burbuja militar que tal vez acabe arrastrando a su propia economía a una situación de deuda desbordada e impagable y a una situación inasumible. ¿Quién pagará entonces los platos rotos?

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La relación entre Trump y los traficantes de armas

Imagen de Duncan c

Fuente:  El Boletín.

¿Quién ha ganado con la elección presidencial de Trump?  ¿Quién podría estar deseando que Trump llegara al poder?  ¿A quién va a beneficiar que el máximo mandatario mundial sea Trump?  A los fabricantes y traficantes de armas.  Así lo confirma la noticia que dice que:

Los mayores fabricantes de armas ganan 69.000 millones en Bolsa desde la elección de Trump

69.000 millones de dólares es mucho dinero para suponer que ha sido por algún otro suceso.  Los fabricantes de armas lo tienen claro, ellos van a ganar dinero, los inversores también, saben que es el momento para especular comprando acciones de la industria militar.

Y el significado de estos movimientos es terrible:  Trump viene a incendiar el mundo, a bombardearlo.

El motor de este ascenso no es otro que el constante discurso del gabinete Trump, aún no cumplido, de dotar a las fuerzas armadas estadounidenses de un más nutrido presupuesto y sus repetidas peticiones a sus aliados de la OTAN y a los países miembros de la Unión Europea para que fomenten iniciativas en la misma línea.

Concretando, en la lista de subidas se reúne lo peor del militarismo internacional:

la más pujante es una europea: Airbus. La hasta hace poco conocida como EADS, hasta que optó por poner el nombre de su división comercial a la cabecera del grupo, es fabricante de los helicópteros Eurocopter, entre otros elementos de guerra. La llegada de nuevos contratos en el área civil también ha contribuido a este ascenso.

A una insignificante distancia del 35% arriba que en estos cinco meses se ha apuntado Airbus, se yergue la estadounidense Huntington Ingalls Industries, que suma un 34,9% al ritmo de los carros destructores que fabrica su filial Ingalls Shipbuilding. Más de un 20% suman también en este tiempo las estadounidenses Boeing y General Dynamics, además de la italiana Leonardo, hasta hace poco conocida como Finmeccanica.

Muy cerca de la cota referida se sitúa la británica BAE Systems, la siguiente es la estadounidense Lockheed Martin, la reina mundial en materia de armas y responsable de los misiles Aegis, que en este tiempo ha repuntado más de un 12%, el equivalente a unos 8.335 millones de dólares, una cifra comparable a dos veces el PIB de potencias económicas europeas de primer orden como Alemania y Reino Unido. La fabricante de los conocidos misiles Tomahawk, Raytheon, ha sumado más de un 11% al ver pasar sus acciones de los 135 dólares a cotizar en más de 150 billetes verdes por cada uno de sus títulos.

En la lista siguen la estadounidense United Technologies y la francesa Thales, pues ambas han sumado en sus respectivos parqués de cotización -Nueva York y París- ganancias del entorno del 8% en moneda local. La remontada se queda a la mitad en el caso de Northrop Grumman, quinta en la tabla de facturación global de las gigantes de la industria y una de las principales contratistas del Centro de Integración y Operaciones de Defensa en Misiles de EEUU

No es por nada, pero el paralelismo de esos 69.000 millones de dólares con lo que le costó al bolsillo de los españoles,pongamos por caso, la mezquindad del rescate a la banca que hicieron nuestros desaprensivos políticos da miedito.

El floreciente negocio de la industria militar da miedo.

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¿Imitar a USA es el modelo de militarismo al que aspiramos?

Fuente:  El País.

Los propios militares españoles, off the record, eso sí, reconocen que nuestro militarismo es mera copia del yanki, que para eso son el imperio mundial y el espejo de la civilización.

Pero es preocupante que seamos meros monos de imitación.  Primero porque tiene muy poca ética social lo que hacen los militaristas yankis, segundo porque en sus errores va a estar su perdición, y la nuestra.

La tabla que sigue es el primer proyecto de presupuesto que presenta Donald Trump.  Destaca la subida en defensa, acompañadas por la subidas en Seguridad Nacional y en veteranos de guerra. Todo lo demás son bajadas, modesta la de la NASA y muy grandes las de Vivienda (-12%), Educación (-14%) y Sanidad y Servicios Sociales (-16%)

En una primera mirada destaca la diferencia abismal que hay entre el presupuesto de Defensa (574.000 millones de $) y cualquier otra partida.  A la siguiente más grande, que por cierto es veteranos de guerra, la multiplica por 7’27 veces.

Además, si unimos los rubros de Defensa, Veteranos de guerra y Seguridad Nacional, el total son 697.000 millones de $, el 69’82 % del presupuesto. Para el resto de las partidas sólo quedan 301.000 millones de $, el 30’18 %.

Estas cifras dan cuenta, por sí solas, del grado de militarización de la primera potencia mundial.

También nos hacen entender que quiera Trump que los demás aumentemos nuestro gasto militar.  Si no lo hacemos, no tendrían mercado para vender sus armas (también son, con diferencia, el primer exportador mundial de armas) y por tanto, se les complicaría seguir manteniendo el grado elevado de su propio armamentismo .

Pero no hay que caer en el error de culpar por ello a Trump en exclusiva.  Nos lo demuestra, nada menos, James Petras para Rebelión.

Así podemos poner en contexto histórico el esfuerzo militar de Trump.  Grandísimo pero del mismo nivel que el último de Bush hijo y parecidos a los del Premio Nobel de la Paz Obama.

Un país con unos gastos de defensa así es insostenible dado que dedican la mayor parte de su productividad a algo que es socialmente, económicamente y medioambientalmente perjudicial y ecológicamente depredador.

La única manera que tienen de sobrevivir es la rapiña de su entorno (todo el planeta) y exportar la guerra para vender sus armas y compensar un poco sus arcas.

Pero esto es una pescadilla que se muerde la cola.

¿Este es el modelo que queremos seguir?

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¿Engrandece a EE.UU. expandir su poder militar naval?

Donald+Trump

Seth Anderson

Fuente: El Confidencial 

Parece que el nuevo Presidente de Estados Unidos, Donald, prometió en su campaña electoral aumentar el poder naval estadounidense desde los 274 buques de guerra actuales a una flota de al menos 350 buques a conseguir en 2020, para hacer que EE.UU., de nuevo, sea un país poderoso, “Make America Great Again” que dice el lema de su campaña.

La flota de EE.UU. cuenta con:

  • 10 portaaviones nucleares (por ley deberían tener 11, pero hay retraso en la entrega del último de ellos),
  • 9 buques de asalto anfibios (LHA) de las clases Wasp y America (más otros 2 en construcción),
  • 22 cruceros de misiles guiados clase Ticonderoga;
  • unos 70 destructores, fragatas y LCSs  y
  • más de 50 submarinos nucleares de ataque SSN .
  • Además están los submarinos nucleares de misiles balísticos de la clase Ohio, de los que hay en total 18, aunque 4 han sido reconvertidos en lanzadores de misiles de crucero.
  • A ello se unen 24 batallones de infantería,
  • el equivalente a 3 divisiones con su propia artillería, aviación de ala fija y rotatoria y sistemas de apoyo y desembarco, junto con una flota de buques de desembarco especializados, y centenares de barcos auxiliares como remolcadores, petroleros, buques de avituallamiento, etc.

Osea, que nos encontramos con el arsenal naval más importante del planeta. Casi cabría preguntarse, antes de alarmarse de la perorata de Trump, si hay mar para tanto despliegue.

Llevar adelante los planes bélicos de Donald, según los expertos, puede suponer un incremento del gasto militar americano de más de 100.000 millones de dólares anuales, a sumar a los más de 600.000 millones que ya gasta el ejército americano.

No parece que EE.UU. necesite tal expansión del poder militar naval.

Dudamos que aumentar el potencial militar de un estado conlleve tan a la ligera como predica este telepredicador metido a presidente de potencia un engrandecimiento de su pueblo. Más bien se nos antoja que lo empequeñece y muestra sus tremendas debilidades.

En todo caso, son cifras astronómicas que contrastan con datos que evidencian la miseria moral de la mayor potencia militar del mundo, como por ejemplo, que más de 45 millones de estadounidenses vivan en pobreza (14,5% de su población), de los que 15 millones de menores de 18 años viven en hogares donde no hay comida para sobrevivir. O que la tasa de analfabetismo estadounidense se sitúe por encima de cincuenta millones de personas, mientras que el 45% de estadounidenses adultos están en el nivel mínimo de comprensión lectora. O que la tasa de suicidios se haya disparado en su sociedad un 24% en los últimos 15 años, sin entrar a valorar los problemas relacionados con la desigualdad social, la ínfima asistencia social y sanitaria a los más desfavorecidos u otros aspectos de la vida.

Se nos antoja un insulto a los estadounidenses la inversión militar que existe o la que pretende impulsar su presidente, pero, sobre todo, nos parece que son estas políticas nefastas, de las que el nuevo Presidente americano no es sino un fiel seguidor, las que persisten en el error y construyen la decadencia, no la grandeza, de aquel país.

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