Archive for Tercer Mundo

Intercambiar deuda por salud; intercambiar armas por inversión social

Imagen de Pedro “Hasta que la deuda nos separe”

Fuente:  El País.

En cuán pocas ocasiones nos sentimos orgullosos de una política aplicada por el gobierno.  Y, sobre todo, si es del PP.

Y, acto seguido, una vez escrito lo anterior nos recorre un escalofrío de duda y de aturdimiento.  Nos es imposible controlar el impulso de pensar ¿dónde estará la trampa?, ¿qué será lo que ocultan?

En concreto la noticia dice que:

el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad español cancelará deudas por un importe total de 36 millones de euros. A cambio, los tres países (Camerún, República Democrática del Congo y Etiopía) destinarán un total de 15,5 millones de euros de fondos propios a programas de salud apoyados por el Fondo Global que, según su director de Relaciones Externas, Christoph Benn, “garantizará que el dinero se emplea de la mejor forma posible”. España es el tercer acreedor en sumarse a la iniciativa D2H, que ya promovió cinco acuerdos con Alemania y Australia entre 2007 y 2011 y que ha movilizado casi 200 millones de euros hasta la fecha.

Se cancela deuda a cambio de inversión en salud.  Increíble y maravilloso.

Un ejemplo de que las políticas “utópicas” que se proponen desde los movimientos sociales no son imposibles sino muy necesarias y reales, muy adaptadas a las necesidades y a las situaciones que se viven.

El acuerdo permitirá a Camerún invertir 9,3 millones de euros en programas contra el VIH; a Etiopía 3,2 millones de euros en iniciativas para reforzar su sistema de salud, y a RDC, 3,4 millones de dólares (en su caso el cómputo se hace en esta moneda) en programas contra la malaria. Un aspecto crucial de D2H es que el dinero procede de los propios países en los que se implementarán los programas. Según explica Benn, será el Ministerio de Economía de cada uno de los países africanos el que transfiera estos importes al presupuesto de la cartera de Salud. A partir de 2018, cada ministerio de sanidad implementará el proyecto correspondiente con el apoyo y la supervisión del Fondo Global, uno de los principales movilizadores de fondos en la lucha contra las tres epidemias en el mundo.

Este mecanismo de financiación innovador moviliza los recursos existentes en los países en vías de desarrollo y los canaliza hacia programas de salud nacionales que podrán mantenerse más allá del acuerdo de cancelación de deuda. Para este experto, un enfoque “mucho más sostenible que donaciones externas que se acaban en un momento dado”.

Las tres partes salen ganando, los países en desarrollo, el primer mundo y las agencias internacionales, veamos:

Dicho esto, el éxito de estos acuerdos trilaterales se basa en los incentivos que aportan a cada una de las partes. Un acreedor como España, por ejemplo, puede computar este canje como Ayuda Oficial al Desarrollo(AOD); donar unos recursos que de otro modo serían difícilmente recuperables, e implementar compromisos políticos en materia de salud global. Por su parte, los países beneficiarios reducen su deuda de inmediato y, como es el caso del presente acuerdo, pueden recibir un descuento en el importe a desembolsar como contrapartida. Además, pueden pagar en moneda local; aumentan la inversión nacional en salud pública y obtienen el estatus de donantes del Fondo Mundial. Este último también sale ganando en tanto que aumenta y diversifica los recursos disponibles para la lucha contra el sida, tuberculosis y malaria.

¿Se podrían multiplicar estas políticas?  ¿Se nos ocurre alguna manera más de llevarlas a cabo para lograr un mundo mejor?

  • Intercambiar armas que serían destruidas por inversiones en programas de salud, ecología, educación, medio ambiente, vivienda, en países en guerra o que han sufrido un conflicto bélico.  Esto supondrían una efectiva desmilitarización de muchos países, una bajad notable en los niveles de violencia y, por otro lado, defender lo que realmente se quiere defender en la sociedad:  salud, ecología, educación, …  Un mundo más desmilitarizado y con menos armas conllevaría un mundo más seguro para todos, incluidos nosotros.
  • Lo anterior conllevaría que nuestra indecente industria militar rebajaría sus ventas.  Ello también se puede tratar con este mecanismo, pero haciéndolo con carácter interno:  por ejemplo, destinar el millar de millones que anualmente gastamos en PEAS (Programas Especiales de Armamento) para que las empresas militares reconvirtiesen sus producciones hacia otros campos más sociales:  ecología, salud, educación, vivienda, …

Como se ve, no se piden imposibles, ni políticas que no estén adecuadas a la realidad social que vivimos, lo que se pide es un cambio de políticas que deja beneficios sociales para nosotros y para el Tercer Mundo, escenario elegido para probar nuestras armas en combate y poder venderlas a mejor precio.

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Generar deuda militar es una técnica imperialista

Imagen de lamalatesta.net

Estamos leyendo el libro “El mito de la guerra buena.  EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial” de Jacques R. Pauwels, de la editorial Hiru.

En él, Pauwels nos ha enseñado muchas cosas sobre las relaciones de la economía con la 2ª Guerra Mundial.

Una de ellas es que los yankis habían aprendido a no dar armas a crédito en la Primera Guerra Mundial.  Lo habían hecho con británicos y franceses, y cuando ambos estuvieron bajo la amenaza de perder la guerra, los EEUU se vieron obligados a intervenir militarmente para evitar el colapso de sus clientes y deudores.

Al principio de la 2ª G.M. los yankis insistieron en el pago al contado, pero cuando Gran Bretaña comenzó a sufrir la falta de efectivo, los yankis no pudieron ignorar que los británicos habían absorbido el 40 % de sus exportaciones en unos momentos en los que se intentaba salir de la gran depresión a base de promover el comercio exterior.

Roosevelt convenció al Congreso para aplicar formas de pagos más benévolas a Gran Bretaña.  El sistema se llamó “préstamo-alquiler” (Lend-Lease).  Se introdujo en 1941 y dotaba a Londres de un crédito ilimitado para comprar armas y municiones.  Con él valor de las exportaciones yankis aumentó:

  • 1939:  505 millones de dólares
  • 1940:  1.000 millones de dólares
  • 1941:  1.600 millones de dólares
  • 1942:  2.500 millones de dólares
  • 1943:  4.500 millones de dólares
  • 1944:  más de 5.200 millones de dólares

No todos los pagos británicos fueron en dinero:  este préstamo-alquiler se asoció a la promesa británica, conocida como “La Confederación” por la que Londres se comprometía a desmantelar, acabada la guerra, su sistema proteccionista de tarifas de “Preferencia Imperial” que limitaba la exportaciones americanas a Gran Bretaña y colonias.  Con ello EE.UU. buscaba acabar con el problema principal de la Gran Depresión, el déficit de demanda de sus productos.

El sistema Lend-Lease consistía, en teoría, en que el Estado cebaba la economía por medio de los grandes pedidos y financiaba el esquema prestando el capital necesario.  Con ello, la deuda interna crecía considerablemente.  Pero era de esperar que los altos beneficios generarían al Estado suficientes ingresos por impuestos, para permitir a Washington liquidar sus deudas.

Sin embargo, el esquema, realmente se reducía a esto:  el Estado usaba sus ingresos (basados en los impuestos que se cobraban a los contribuyentes) para pagar las pesadas facturas presentadas por las grandes corporaciones, que virtualmente monopolizaban los negocios Lend-Lease y la producción de guerra.  Estas facturas se pagaban por medio de los impuestos directos e indirectos, que durante la guerra eran sufragados más por los norteamericanos pobres y de clase media que por los de clase alta y las grandes corporaciones del país.  Los enormes beneficios fueron para las compañías y los impuestos para el pueblo americano.

Gran Bretaña se benefició de los contratos “préstamo-alquiler” porque pudo continuar la guerra contra Hitler después de la caída de Francia.  Pero, a largo plazo, Gran Bretaña pagó el precio de ver como EE.UU. se hacía, años más tarde, con los negocios en gran parte del imperio británico.

Toda esta situación histórica habría de enseñarnos lecciones pertinentes hoy en día para no cometer los errores del pasado:

  • Por un lado, no deberíamos comprar armamento a países como EE.UU.  Además de por las cuestiones éticas que la lógica nos impone, también por cuestiones económicas y de deseos de independencia económica.
  • Por otro lado, no deberíamos vender armamento a países del Tercer Mundo, para no hacer con ellos ese imperialismo económico que tanto criticamos cuando lo hacen con nosotros.

Sin embargo, los sucesivos gobiernos del PP  y del PSOE no han hecho otra cosa que promover la industria militar y el comercio de armas.  Con ello han demostrado ser factores de una política inmoral y antiética, y, además, causantes de nuestro dependencia de la superpotencia y generadores de violencia estructural en el Tercer Mundo.

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Militarizar la acción exterior española es una apuesta por sufrir nuevas crisis migratorias

Imagen de Noborder Network

Cualquiera que escuchase la pregunta de si África es un objetivo militar de España respondería que, evidentemente, no.

Sin embargo, los datos que nos da La Verdad, nos hacen variar de opinión:

  • La proyección económica de España en el Golfo de Guinea es prioritaria (recursos energéticos y obra civil).
  • En la actualidad un millar de efectivos participan en una decena de operaciones militares.  Hay operaciones en Malí, Senegal y Gabón, República Centroafricana, Yibuti y Somalia, y Libia.
  • En 2014 estas operaciones costaron más de 172 millones de € y en 2013 costaron 181 millones de €.

Todo ello responde a una política que inauguró el PP y que se llama Fronteras de Seguridad Avanzada y de la que venimos dando noticias desde hace más de un año.

Lo curioso es que en varias ocasiones el Ministerio de Defensa ha defendido este intervencionismo tan allende de nuestras fronteras con el razonamiento de que así, atajan los movimientos migratorios en su origen.  Es decir, para el Ministerio de Defensa el origen del problema es que desde África nos llega mucha migración porque sí.

Habría que analizar profundamente si tanta intervención militar de Francia y España en África (con otros países) está contribuyendo a que disminuya la violencia directa, a que mengüen las condiciones de explotación y de pobreza; si lo militar está aportando soluciones para que los aspectos violentos de la cultura de estos países se aminore.

La verdad es que no hay ningún estudio sobre ello.  Si acaso podríamos comparar con las intervenciones armadas occidentales en otras zonas de globo.  ¿Mejoraron algo las condiciones en Irak, en Afganistán, …?

En todos estos movimientos sólo están ganando algo (mucho) los contratistas de obras, las energéticas y los vendedores de armas. Para el resto todo son pérdidas.

Cabe preguntarse si no llegará un momento en el que estos países sufran tanta violencia directa, intervencionismo internacional, violencia estructural y cultural que sus poblaciones decidan que es mejor migrar que permanecer en el país.  Seguramente que sí.

Entonces, concluiremos, muy a destiempo, que nuestras fuerzas armadas no mejoraron nada. Si acaso, contribuyeron a hacer más profundos los problemas de estas naciones y a desencadenar el problema migratorio que dicen querer atajar.

¿Sufriremos nuevas crisis de refugiados con procedencia africana?  Posiblemente.  Entonces el militarismo patrio y los vendedores de armas clamarán al cielo para aumentar el presupuesto militar y protegernos de estos enemigos que hemos ayudado a crear. Parece de imbéciles, pero es de imbéciles.

Por eso los los 353 millones de € que hemos gastado en operaciones militares en África nos parecen un despilfarro que podríamos haber usado en fomentar economías sostenibles y solidarias en dichos países, lo cual fomentaría mejores condiciones de vida y menos interés por migrar.

Ocurrió lo mismo con el ébola.  Sólo fue un problema que nos interesó cuando amenazó con dar un salto masivo a Europa.  Entonces decidimos intervenir, primero aislándonos y, sólo, cuando no hubo más remedio aislándonos.

Seguimos tirando la palangana de agua sucia con el niño dentro. Así nos va.

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El coste de la guerra: mapa de los niños y niñas soldados

Foto de Europa Press

Fuente:  Europa Press.

Esta lacra es especialmente importante en Asia, Oriente Medio y África.  Es decir, en los lugares donde las guerras son más abundantes y antiguas.  Se une, en el otro hemisferio, Colombia.

Los niños soldados obedecen sin rebelarse ni organizarse, son fácilmente reemplazables y además se convierten pronto en fanáticos en su adhesión a los grupos militares. Desempeñan funciones de señuelo, vigía, guardaespaldas de comandantes y porteador de munición, agua y alimentos. Las niñas cumplen, en la totalidad de los casos, una función de objeto sexual para los adultos.

Son palabras del informe firmado por Entreculturas, Amnistía Internacional y Save the Children con datos de 2012.

Europa Press nos ofrece, en el primer enlace de esta noticia, un mapa interactivo en el que se pueden visitar datos de 19 países, una breve información que nos hará sentir la realidad de miles de niños que actualmente están siendo soldados y ven su vida truncada a todos los niveles.

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Ojo a los tambores de guerra: ¿intervención hispano-francesa en Libia?

Fuente:  El Confidencial.

La noticia es de Septiembre de 2014.  Pero nos parece de actualidad porque, en Libia la situación, poco a poco, va empeorando, y los enviados especiales para Libia piden un alto el fuego para que pueda llegar la ayuda internacional.  La situación es caótica:

Libia está sumida en su enésima crisis desde la caída de Muamar Gadafi, el 20 de octubre de 2011. Las milicias de Misrata se han hecho con el control de Trípoli y han creado allí un Gobierno y un Parlamento paralelos a los oficiales, que tuvieron que ser trasladados a Tobruk.

Muy preocupante nos parece la noticia que daba El Confidencial en Septiembre.  Nos preocupa por varios motivos:

  1. Consideran que Libia es el patio trasero de España.  Como durante muchos años hizo EE.UU. con respecto a Centroamérica y Sudamérica y fue criticado por todos, ahora España considera que Estados más o menos vecinos no lo son, sino que son nuestro patio trasero.
  2. Las informaciones vienen de análisis que realizan el CNI y el CIFAS (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas).  Estos informes tienen unas características que les hacen muy poco transparentes e imparciales:
    1. Los realizan organismos secretos que no tienen ningún tipo de control político, económico ni administrativo.
    2. Los realizan entidades militaristas que analizan los conflictos internacionales desde un punto de vista militarista y violento.
  3. Se habla de ” las conclusiones de los informes resultantes apuntan a un grave problema para los intereses españoles y la seguridad –no sólo en la zona, sino también para todo el territorio español”.  Y ello se argumenta con “el cuento de la lechera”:
    1. Consideran a Libia, en estos momentos, como un Estado fallido.
    2. Consideran muy probable un empeoramiento de la situación del país.
    3. “En caso de que alguna de las milicias islamistas que luchan actualmente por el control del país se haga con el poder, el territorio se convertirá en un nuevo santuario para el integrismo”
    4. Dicho santuario sería como el Estado Islámico.
    5. “En caso de que la situación en Libia se descontrole, se podría crear un nuevo Estado Islámico en el ‘patio trasero’ de España. De todos los escenarios en los que España ha estado presente en la última década, Libia es sin duda el más determinante para nuestros intereses”, asegura una fuente de inteligencia a la que ha tenido acceso ECD”.  (Por supuesto, no explica razonablemente por qué).

Un subtitular de la noticia dice que todo esto explica las reticencias del gobierno español para implicarse en Irak y en Ucrania.  Nada puede haber más falso porque:

  • Ya en septiembre informábamos de la implicación militar de España en el conflicto Ucranio:  Desplegará cuatro aviones de combate Eurofighter durante el primer trimestre del próximo año en Estonia, dentro de la misión de vigilancia del espacio aéreo del Báltico de la OTAN.  Se ha movilizado la fragata Juan de Borbón para integrarse en la fuerza naval de la OTAN en el Mediterráneo, que vigilará principalmente el Mar Negro.  Además, España había propuesto a la OTAN:  desplegar un batallón, una fragata (la ya mencionada Juan de Borbón) y otros medios marítimos.
  • Recientemente ha sido aprobada una nueva intervención de nuestras tropas en el exterior, en concreto en Irak.  300 soldados que nos costarán la friolera de 648 € al día.

Lo cual quiere decir que las ansias de intervencionismo español están es su apogeo.

Todo ello, por supuesto, sin hacer ninguna reflexión crítica con las actuaciones previas de los países occidentales, incluida España, en los anteriores hechos ocurridos en Libia:

  • Hay que recordar que los países occidentales mantuvieron en el poder a Gadafi durante mucho tiempo (negocios de Aznar incluidos),
  • que luego dejaron desangrarse al país en una guerra civil porque les convenía,
  • que más tarde forzaron la victoria de los insurgentes contra Gadafi porque les convenía.
  •  Y, también, desde entonces han dejado a Libia pudrirse en una guerra fraticida porque nos conviene para intentar dominar cómodamente sus reservas enérgéticas.

¿Pudo alguna de estas políticas intervencionistas y violentas desde los países de Occidente agravar la situación política libia?  Posiblemente sí.  Entonces, no seremos nosotros tan o más culpables que los integristas libios.  Es más, ¿no seremos otra forma de integrismo altamente perjudicial para los intereses de las gentes pacíficas de Libia?

Parece que ahora a nuestros gobernantes les conviene más una intervención armada.  Podemos imaginar las ganas que tienen nuestras industrias militares de testar sus aparatos y de gastar munición para que haya que encargarles más.  Podemos imaginar las ansias del vendedor de armas y Ministro de Defensa, Morenés, por hacer más giras turísticas para vender armas made in Spain con el argumento de lo bien que mataban en Libia.

¿Significará la intervención en Libia la definitiva reactivación de la economía nacional por el tirón de las empresas de la muerte?  Sería una gran ayuda de cara a las elecciones próximas para Rajoy.  Olvidaríamos los problemas internos porque sólo veríamos al enemigo integrista externo.

Pero no todo han de ser crítica en este artículo:

Este miércoles (se refiere a septiembre) se celebró en Madrid una cumbre internacional, organizada por el Ministerio de Exteriores, para analizar la situación y tratar de elaborar una ‘hoja de ruta’ para la pacificación de la zona y lograr un alto el fuego entremilicias.

Las conclusiones de esa reunión de alto nivel, en la que estuvieron presentes una veintena de representantes internacionales, apuntaron al “diálogo nacional incluyente” como solución al conflicto y única medida para evitar una guerra civil.

Entre los asistentes se encontraba Bernardino León, enviado especial de la ONU para Libia desde el pasado mes de agosto, un nombramiento nada inocente, atendiendo a estos informes de inteligencia. Se ha reforzado el papel diplomático de España en este frente.

En su intervención de ayer, Bernardino León advirtió de que “habrá consecuencias muy graves para la paz y la seguridad mundiales” en caso de que no se encuentre una fórmula rápida de pacificación para el país.

Las características que tendrían una operación militar hispano-francesa serían:

De momento, la opción militar no es la prioritaria para España ni para sus socios europeos. Pero tampoco es “descartable”. Entre quienes apuestan por frenar a las milicias radicales libias por medio de la fuerza se encuentran algunas monarquías del Golfo, que según las fuentes citadas, están “presionando a países europeos, sobre todo Francia y España, para que se involucren en este escenario”.

De hecho, países como Emiratos Árabes Unidos ya han llevado a cabo recientemente operaciones militares en la zona. Hace un mes, aviones emiratís bombardearon campamentos de milicias rebeldes radicales con la ayuda de Egipto.

En caso de que España decidiese optar por la vía militar, explican fuentes militares, el responsable de la operación sería Francia. La intervención militar, de acuerdo a estas voces, es una de las opciones incluida dentro de los informes de inteligencia que ha estado recibiendo Defensa y Moncloa.

Ante esta situación militarista y violenta promovida por las altas esferas, es necesario que la ciudadanía tome consciencia y cartas en el asunto para evitar que luego nos tengamos que quejar de que ya no se puede hacer nada.

Ahora es el momento.

Para potenciar la reflexión e insinuar líneas de actuación os recomendamos la lectura de un documento que hicimos en marzo de 2011 (cuando la intervención en Libia).  Aunque contextualizado en aquella época, pensamos que aún puede ser útil, sobre todo para dar alternativas noviolentas de actuación preventiva en los conflictos.

 

PROPUESTA DE LÍNEAS DE ACTUACIÓN NOVIOLENTA ANTE EL CONFLICTO LIBIO by utopiacontagiosa

 

 

 

 

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El hambre es el enemigo del que nos tenemos que defender

Fuente:  ifpri.

Nos parece muy interesante el trabajo que realiza el IFPRI (International Food Policy Research Institute).

En su recomendable página web hay un gran trabajo sobre el hambre en el mundo en 2013 y nos explican su Índice Global de Hambre.  Éste se compone de tres parámetros:

  • La desnutrición:  proporción de personas desnutridas como porcentaje de la población.
  • Niños con bajo peso:  en niños menores de 5 años.
  • La mortalidad infantil, también en niños menores de 5 años.

Las tendencias que marca este informe son las siguientes:

  • El número de los hambrientos en el mundo ha seguido siendo inaceptablemente alto: En 2010-2012, unos 870 millones de personas estaban crónicamente desnutridos.
  • La situación es extremadamente alarmante en 16 países (14 de ellos africanos) Níger, Chad, Sudán, Sudán del Sur, República Centroafricana, Rwanda, Burundi, Angola, Djibouti, Malawi, Mozambique, Yemen, India, Laos, Vietnam y Haití.
  • En el siguiente nivel, el de alarmante, se encuentra otra gran parte de África, además de países asiáticos como Indonesia, Filipinas, Thailandia, Mongolia, Pakistán y Nepal.

Además, tienen una versión resumida en un mapa interactivo

Imagen de ifpri.org

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Coste de la guerra: 15 millones de enfermos mentales en Congo

Imagen de Patrick Meinhardt

La guerra es horrible.  En principio lo sabemos.  Nadie lo niega.

Pero nos alejamos de las imágenes que lo demuestran, de las imágenes que nos hacen sentir mal por ser el séptimo exportador de armas del mundo, por ser un país del primer mundo que constantemente está creando violencia estructural en los países del Tercer Mundo.

El dato es aterrador:  en Congo hay 15 millones de enfermos mentales como consecuencia de la guerra que sufren desde hace años.  Muchos de ellos con amputaciones, con seres queridos ejecutados o que han sufrido violaciones.  El contexto son los 65’8 millones de congoleños que había en 2007 en la República Democrática del Congo.  El 22’8 % de la población, 1 de cada 4’5 congoleños.

Un país destruido por la guerra.

La guerra es una locura.  Una locura que, en parte, fomentamos desde el primer mundo.  Ni siquiera hacemos algo para apoyar a los que sufren esta locura.

Os recomendamos ver el reportaje fotográfico de Patrick Meinhardt para Desalambre.

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El militarismo en el Norte de África

Imagen de Antonio García

Fuente:  Centre Delás.

Recomendamos y nos hacemos eco del buen informe que ha presentado hace unos meses el Centre Delás sobre el militarismo en África.  En sus 45 páginas, trufadas por tablas, que nos hablan del número de efectivos militares en cada país, de los conflictos armados que tiene cada país y una aproximación a su número de muertos, de lo que decidan a armamentos, de las importaciones y exportaciones de armas, etc, se hace un repaso muy necesario para entender las dinámicas de estos países ribereños del Mediterráneo.

A modo de conclusiones, podríamos citar su resumen ejecutivo, que el papel de los ejércitos en todos estos países:

En Marruecos, el ejército no interviene en las revueltas populares, aunque estas nunca se convierten en amenazas serias para el régimen alauí. En Argelia, su rol es represivo al lado de la policía y los servicios secretos, al igual que en Mauritania. En Túnez, el ejército se posiciona a favor de las revueltas asumiendo el poder interino y garantizando la transición. En Egipto, las fuerzas armadas se posicionan rápidamente en favor de la revuelta, lideran una transición ambigua y, después de un año de gobierno civil retoman el poder e inician una nueva ola de represión manteniendo las redes de poder de la era Mubarak.

Como se ve, los ejércitos o reprimen al pueblo o se ocupan de asegurar el dominio de aquellos que reprimen al pueblo.

El número de militares en la región es muy elevado y

destaca Egipto en cuanto al número de soldados, con 439.000 efectivos y 397.000 paramilitares. En segundo lugar está Marruecos, con 196.000 soldados y 50.000 paramilitares, seguido de Argelia, con 130.000 efectivos y 187.000 paramilitares. Los datos de Libia son menores: 76.000 militares, aunque su grado de militarización por cada 1.000 habitantes es el mayor de la zona, duplicando a los demás 12’1 militares por cada 1.000 habitantes.

En cuanto al gasto militar, Argelia ha pasado (2003) de un gasto de 3.152 millones de dólares a 9.104 (2012), es decir, ha multiplicado su gasto militar casi por 3.  Egipto ha sido el país que más ha gastado en lo militar hasta 2007 (fue superado por Argelia) y en 2003 gastó 5.227 millones de dólares y en 2012 gastó 4.175, con una rebaja del 20 %.  El caso de Libia también refleja una militarización importantísima:  2003:  831, 2012:  2.800 millones de dólares, es decir, lo ha multiplicado por 3’3.  Marruecos, en el mismo periodo, también ha seguido una línea ascendente de gasto militar desde 2.483 hasta 3.582 millones de dólares.  El total de la región ha pasado (2003):  12.295 millones de dólares a (2012):  20.407, un aumento del 66 %.

En el apartado de compra de armas, los países que abastecen a esta región son:

Rusia:  4.631 millones de € (con preferencia por Argelia y Egipto).

Estados Unidos:  1.677 millones de € (con preferencia por Egipto y Marruecos)

Francia:  696 millones de € (con preferencia por Marruecos y Argelia)

Luego les siguen Holanda, China, España (6º lugar con 217 millones de € y preferencia por Marruecos y Egipto), Ucrania, Italia y Reino Unido

En cuanto a la Unión Europea, el informa remarca que:

Desde una lectura objetiva de cada uno de los criterios de denegación de las exportaciones del marco legal mencionado, hay que observar que todos los países del Norte de África vulneran claramente la Posición Común Europea sobre exportación de armas, tecnologías y equipos militares y no deberían ser receptores de armas de los países que integran la UE.

Sin embargo, de 2006 a 2011 se han exportado al Norte de África 2.255 millones de €, y eso sin contar con las exportaciones de Reino Unido (Tercer exportador de armas mundial) y de Alemania (octavo exportador de armas mundial), que no informan de sus exportaciones de armas.  De 2006 a 2011 las exportaciones de armas de la UE al Norte de África se han duplicado.

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Fronteras de seguridad avanzada

Imagen de Alessandro Vannucci

Pensamos que la Real Academia de la Lengua y muchos premios Nobel de Literatura deberían estudiar con atención el mundo militar para aprender lo que el el uso de las metáforas, de los eufemismos y de los circunloquios hueros.

“Frontera de seguridad avanzada”:  dícese de la frontera española situada en Mauritania (a algo más de 1.000 km de distancia de Cádiz, por ejemplo). Un término que la academia consideraría inadecuado.

Bella e imaginativa construcción verbal que quizá quiera ocultar como es habitual en los eufemismos (según la RAE, manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura y malsonante) una realidad mucho peor.  España pone su frontera sur en el punto de África que le da la gana.

Como dice la RAE, la parte dura y malsonante sería la siguiente:

El Sahel es la frontera de seguridad avanzada de España y donde se concentran las mayores amenazas contra la seguridad de nuestro país. De hecho, la Estrategia de Seguridad Nacional la define como una “zona vital para los intereses de España” y es donde el Ejército de Tierra está fijando su mirada como el posible escenario en el que tendrá que intervenir en el futuro para apoyar a los países de la “ribera sur del Mediterráneo”.

según nos informa onemagazine.

Y realmente da miedo ver que Mariano Rajoy y Pedro Morenés, a la chita callando, van dando forma a los aires intervencionistas y guerreros que tuvo Aznar.

Si analizamos la frase nos quedamos de piedra.  Las mayores amenazas para “nosotros” se concentran en el Sahel.  Nuestras mayores amenazas vienen andando mil kilómetros para saltar una valla con concertina y conseguir un trabajo con el que mandar algo dinero a sus familias pobres. ¡Hay que ver!

Si este es nuestro mayor enemigo es que no existen enemigos, como reza nuestra Directiva de Defensa Nacional aprobada por el PP al llegar al poder.  Pero es que si interviniendo en la frontera de Mauritania es como nos defendemos de nuestros enemigos, quizá nosotros y nuestra política intervencionista sea el enemigo.

El enemigo de los pobres y de los africanos.  Pero también, si tenemos algo de humanidad, nuestro propio enemigo.

Todo se ultima, como nos comenta la noticia, en el Mando de Canarias.  Y no se ultima de cualquier manera sino con el más puro y duro planeamiento militar de acercar efectivos y armamento al lugar de la batalla.

Leyendo la noticia parece que la intervención a gran escala en suelo mauritano está cercana y que España se está preparado para asumir un papel parecido al de la intervencionista Francia en África.

Por otro lado, también onemagazine, nos informa de que

La Guardia Civil va a firmar un contrato de subvención del proyecto de colaboración con Mauritania `West Sahel II´, una operación que ya ha sido autorizada por el director general de la Benemérita, Arsenio Fernández de Mesa.

El objetivo de este acuerdo es reducir el volumen de la inmigraciónirregular que circula por el norte de África para tratar de acceder a Europa, a través de España o de Italia. Para ello, a lo largo de 18 meses, se realizaránactividades de formación con la gendarmería mauritana (como cursos de vigilancia y entrenamientos para patrullas conjuntas), cediendo material y medios para el control de sus fronteras terrestres.

La colaboración de la Guardia Civil con las autoridades de Mauritania en materia de inmigración ha sido intensa en los últimos años, como demuestra el anterior Proyecto Sahel, que también se puso en marcha en Senegal, Níger y Mali  

Con lo cual parece que el plan intervencionista se programa a largo plazo y con objetivos cada vez más ambiciosos.  Y, por supuesto, sin reparar en gastos:

El coste total del proyecto suma 620.000 euros, de los que 500.000 euros serán desembolsado por la Unión Europea y 120.000 por España, a través de la Guardia Civil. 

En realidad si los mauritanos pensaran (tal vez lo piensan) que somos unos cerdos, estarían dando en el clavo.

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La especulación financiera sobre los alimentos causa violencia estructural

Imagen de Alexis Martín

Fuente:  Público.

Todo en aras del libre mercado. Todo en aras de la economía vaporosa que no produce nada y que sólo especula (apuesta) para que los que ya tienen mucho dinero tengan muchísimo más. Todo con la argumentación de que si ellos no se forran, a los demás no nos llegarán ni las migajas.

Hay que darles facilidades aunque éstas supongan crear nuevas situaciones de violencia estructural en cuestiones tan básicas como los alimentos.

pocos saben que uno de los principales motivos de ese sufrimiento mundial –y de que cinco millones de niños mueran por malnutrición cada año en el Tercer Mundo– es la ingeniería financiera con la que los tiburones de Wall Street transformaron los mercados de futuros de las materias primas en una ruleta bursátil, con la que seguir enriqueciéndose, tras el pinchazo de la burbuja de las puntocom en 2000-2001.

En realidad, a los primeros que se les ocurrió tan estupenda idea fue a los banqueros neoyorquinos de Goldman Sachs, quienes ya en 1991 crearon un nuevo instrumento especulativo, un índice de 18 productos básicos –del trigo, el cacao, el cerdo, el arroz o el café, al cobre y al petróleo– para que los brokers pudieran también jugar en lo que hasta entonces era un mercado especializado. A ese Goldman Sachs Commodity Index se sumaron después muchas otras grandes entidades financieras deseosas de aprovecharse de la llamada “apuesta de China”: la lógica creencia de que a medida que crezcan los ingresos de chinos, indios y otros integrantes de las nuevas clases medias de las potencias emergentes, consumirán alimentos de mejor calidad y en más cantidad. Una jugada segura.

Una jugada segura para los especuladores y segura para los pobres.  Cuando los primeros la disfrutaban, los segundos la padecían:

Es lo que la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (Unctad) denomina “financialización” de los mercados de productos de primera necesidad. Un fenómeno que se desbocó cuando los lobbies financieros norteamericanos consiguieron que el Congreso de EEUU aprobase por la vía de urgencia –para compensar a los mercados del colapso de la burbuja digital– una legislación que permitió a los grandes fondos de pensiones y hedge funds que empezasen a especular con derivados de esos índices de materias primas. Acababa de empezar el siglo XXI y tanto republicanos como demócratas abrazaban el credo de la desregulación financiera.

El resultado fue tan espectacular como ignorado por políticos y ciudadanos: en sólo cinco años, las posiciones de los fondos en el mercado de materias primas pasó de 13.000 a 317.000 millones de dólares. Esa tremenda multiplicación especulativa buscaba, por supuesto, que los precios de esos productos básicos se disparasen, para obtener pingües beneficios con los astronómicos márgenes entre lo que se paga a los agricultores (fijado de antemano e invariable) y lo que se acaba cobrando a los consumidores.

Y así fue. Según los cálculos de la Unctad, en la primera década del siglo los precios medios del trigo, el maíz y el arroz prácticamente se triplicaron… produciendo decenas de miles de millones de beneficios a los especuladores bursátiles, con los que compensaron sus pérdidas en las temerarias operaciones de las hipotecassubprime, los activos basura y los CDS. Entretanto, en 2008 estallaban revueltas del hambre en una treintena de países del Tercer Mundo, donde la mayoría de la población tiene que gastar en alimentos el 70% de sus ingresos y no puede costear ni la menor subida de precios; simplemente ha de pasar hambre.

Ni siquiera la actual crisis económica global ha frenado ese encarecimiento de los productos de primera necesidad, pues el año pasado los precios de los cereales aumentaron en más del 60%.

“El mercado de los alimentos se ha convertido en un casino”, declaró Joerg Mayer, de la Unctad, a The Guardian. “Y por una única razón: hacer que Wall Street gane todavía más dinero”.

El círculo vicioso de la especulación financiera, el hambre, la violencia.

Y es que el hambre es un arma moderna, sibilina, pero muy potente y administrada sólo por unos pocos, los más poderosos.

Estas prácticas deberían ser consideradas como un tipo de terrorismo. Terrorismo económico. Lo razonamos.  La subida de precios de los alimentos básicos va a provocar hambrunas en muchos lugares del planeta, normalmente ya depauperados de por sí.  Esto va a provocar tensiones, levantamientos, revueltas, violencia en definitiva.  Dicha violencia va a ser contestada por medio de la violencia de los gobiernos.  Todo ello producirá más violencia (y esto no es especulación, ¿cuántas veces ha ocurrido en la historia?).  Ante esta situación de violencia los países implicados, normalmente el Tercer Mundo, se verán obligados a recurrir a la financiación de los países ricos. Y no para comprar alimentos o para mejorar sus regadíos, etc. Sino para comprar armas con que garantizarse . Y con ello el primer mundo, que es quien vende las armas, vuelve a lucrarse de la situación que ha provocado.

Y, entre tanto, nuestros estados y sus gobiernos del primer mundo mirando para otro lado. La diferencia, fundamental, es que los gobiernos son elegidos por nosotros y los brokers y millonarios no. A los gobiernos y a nuestros políticos les podemos y les debemos exigir normas reguladoras de estos mercados especulativos, o quizá mejor, les debemos exigir que ilegalicen estas prácticas especulativas que no producen ningún rédito en la economía social y que impongan a los culpables que se lucraron de ellas reparaciones.

Lo público, debe garantizar los derechos básicos del común.  La alimentación es uno de ellos.  Además, los debe garantizar en España y a cualquier persona de cualquier país, si no es así, no son derechos humanos.

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