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Los números rojos de Navantia y el rescate de la industria militar hunden la SEPI y hundirán las regiones dependientes del monocultivo militar

Exponaval+2012

Por Jesús Fernández García

Fuente: EconomíaDigital

Del desastre sin paliativos ni excusas que es Navantia, la empresa mimada de la industria militar española, nos hemos ocupado por extenso a lo largo de años.

Desastre que tiene que ver con sus pérdidas de vértigo y su mala gestión, con su mala calidad, con su inmoral negocio en sí y con el trasiego de favores y puertas giratorias que soportan, contra viento y marea, la empresa pública con el dinero de todos y en beneficio de unos poquitos.

El Estado, amén de mandar de viaje a ministros, monarcas y otras autoridades menores y disponibles para que vendan los productos de Navantia, ha cooptado alcaldes y autoridades incompetentes (en la materia, se supone) para que, cerrando los ojos o tapándose la nariz, hablen parabienes de este negocio y ha comprado titulares periodísticos para que nos expliquen la gran mentira, un nuevo ejemplo de agnotología militar, de lo requetebueno que es vender armas de Navantia, aunque sea a Arabia Saudí, para nuestra seguridad y para bajar las cifras del paro.

Las terribles y engañosas cuentas de Navantia

Y de buenas a primeras nos enteramos por las cuentas anuales de 2016 presentadas por la SEPI que en 2016 Navantia acumuló (a pesar de las inmejorables ayudas públicas) unas pérdidas de 303 millones de euros, la mayor deuda de todas las empresas publicas españolas.

Navantia se convierte así en un agujero negro (y bastante opaco) que arrastra las cuentas públicas al desastre. ¿Hay que agradecérselo a alguien en concreto?

Según otro medio, las cuentas de Navantia implican que ésta está en una situación que obligaría a su disolución aunque han empleado un truco contable para evitarla.

Así informó a su vez a finales de junio Economía Digital.

Para más aclaraciones de la desastrosa situación de Navantia, la Oficina Nacional de Auditoría (órgano adscrito a la IGAE) dice  en su informe de auditoría de las cuentas de SEPI, páginas 4 y 5, que

En el informe de auditoría del Grupo Navantia, el auditor llama la atención sobre las notas 3 y 22 de la memoria, que describen la situación patrimonial del Grupo. El patrimonio neto a efectos mercantiles de la Sociedad Dominante del Grupo Navantia se sitúa en 23.393 miles de euros a 31 de diciembre de 2016 y, por tanto, en situación patrimonial de disolución, en aplicación del artículo 363.1.e) de la Ley de Sociedades de Capital. El Consejo de Administración de la Sociedad Dominante, celebrado el 15 de marzo de 2017 aprobó la solicitud a SEPI, su accionista único, de un préstamo participativo por importe de 90.000 miles de euros. Con fecha 28 de marzo de 2017 ambas sociedades firmaron el contrato del referido préstamo, que ha sido desembolsado en la misma fecha. Considerando este préstamo participativo y teniendo en cuenta el patrimonio neto a efectos mercantiles, a 31 de diciembre de 2016, la Sociedad Dominante no se encuentra en causa de disolución, sí se encuentra en situación patrimonial de reducción de capital obligatoria, en aplicación del artículo 327 de la Ley de Sociedades de Capital, por lo que durante el ejercicio 2017 la sociedad tendrá que tomar medidas tendentes a conseguir el equilibrio patrimonial.

Es decir, traducido al idioma autóctono de quienes ni sabemos de finanzas ni usamos corbatas y camisas de seda, Navantia debería disolverse, pero como el dinero es de todos y a sus administradores les cuesta muy poco, unos cuantos (casualmente los causantes y cómplices del desastre) han decidido auto-otorgarle a Navantia (osea a ellos mismos y a los intereses que representan) un préstamo para camuflar las cuentas y permitir un nuevo salto en el vacío, algo así como un rescate como los que salvaron el negocio de los accionistas de los bancos pero ahora aplicado a la industria militar (que también es casualidad que sea una de las que financia la banca armada).

Más deuda a nuestras costillas y más gasto militar

¿Significa eso que nos va a salir gratis la broma de este “reflote” (véase la metáfora marítima que elegimos para más rechifla) de la industria de muerte?

Pues no. Significa monda y lirondamente más gasto militar, porque ¿adivinan de dónde saldrá el pastuco del préstamo de camuflaje?

¿Han pensado que de los presupuestos? Pues acertaron. Lo dice así el diario La Información y nos pone sobre la pista para anotar en 2017 dinero camuflado de gasto militar en la SEPI y para vigilar el presupuesto de 2018, donde es previsible que vuelvan a repetir la jugada

En los Presupuestos Generales de 2017 se concede a la SEPI una aportación de 1.210 millones para avalar a sus diferentes empresas, una cifra idéntica a la de 2016. El Gobierno, además, prevé que la Sociedad estatal acabe el año en pérdidas, con un resultado negativo de 149 millones.

El desastre productivo de Navantia

Pero este aspecto económico no lo es todo en el caos de Navantia.

Su eficacia productiva es inigualable.

Navantia nos ha empobrecido vendiendo al Estado unos submarinos que no flotan y han debido ser revisados innumerables veces.

Revisiones que han implicado aumento de la factura de producción de los mismos y aumento de la factura de reparación de los actualmente en uso para alargar su vida útil hasta que los nuevos ingenios de Navantia tengan a bien emerger del fondo marino donde los sitúa la incompetencia del personal “altamente cualificado” del que alardea el escalafón militarista, desde la ministra hacia abajo.

En efecto, el inicial proyecto de submarinos de Navantia supondría un coste de 1.796 millones de euros, pero ya vamos, sumados los sobrecostes del propio submarino y los gastos que ha implicado para reparar los antiguos y mantenerlos en uso, 3.013 millones de euros, según informamos en febrero de 2017. Y según el Secretario de Estado en su intervención en el Congreso para informar sobre los Programas Especiales de Armamento del pasado 2016, estas cantidades sólo permitirán poner en el agua el primero de los cuatro submarinos previstos, sin que se sepa el coste de los otros tres restantes.

Pero los errores de diseño de Navantia no son exclusivos de su empeño en submarinos con sobrepeso y alcanzan a otros productos de la naval, como los barcos de la clase Camberra que quiere vender a Australia, o el BPE Juan Carlos I como ya explicamos en otra entrada de mayo de este año.

¿Qué suerte habrían corrido las comarcas de Cádiz, Ferrol y Cartagena si el dinero invertido en mantener Navantia se hubiera invertido en reconversión y desarrollo?

Las cifras no engañan. Navantia ha recibido varios miles de millones del erario público en concepto de ayudas, subvenciones y aportaciones para mantenerla en pié.

La sola suma de las pérdidas de Navantia en los últimos diez años (pérdidas que cubre el Estado al margen de las ayudas y encargos que realiza a esta empresa) es escalofriante, con una media anual de más de 250 millones de euros y sin un plan viable de salida.

La explicación que nos han dado es que con ello contribuían a la cuestión social de Murcia, Cartagena y Ferrol, ampliamente dependientes de la industria naval militar.

Muchos de los contratos de Navantia no han tenido una finalidad, dijo un anterior Secretario de Estado de Defensa, desde el punto de vista militar, pues lo “encargado” o no se necesitaba o se podía conseguir mejor fuera, sino industrial, para fortalecer el sector naval militar.

Si contabilizamos todas estas ayudas, subvenciones, dinero invertido en encargos, sobrecostes de sus productos y dotaciones de pérdidas ¿no podría haberse cortado la sangría antes e invertido todo este dineral tirado a la basura para desarrollar de forma alternativa estas regiones?

Lo militar ha supuesto para Cartagena, Murcia o Cádiz dependencia, no progreso ni desarrollo y mantener incólume esta dinámica no puede sino condenar a estas regiones a más dependencia y peor futuro.

¿Por qué nadie reclama ese cambio de rumbo?

Si de lo que se trata es de sostener la viabilidad de las regiones referidas, ¿por qué no se invierten los más de 300 millones de perdidas de Navantia no en mantenerla viva, sino en el desarrollo de estas regiones?

¿Por qué no se incentiva una reconversión radical de Navantia y sus tecnologías hacia fines socialmente útiles y sectores sostenibles?

La respuesta es más que sencilla. Porque lo que se busca no es el desarrollo de estas regiones, sino el negocio lucrativo de unos pocos.

Paro y Navantia

Las cuentas anuales de Navantia de 2016, bastante edulcoradas, por cierto, nos aportan un dato más:

  • La plantilla de Naviantia a 31-12-2016 era de 5.296 personas únicamente.
  • La cifra de negocio de Navantia en 2016 ha sido de 710´08 millones de euros.
  • El resultado de Navantia en 2016 ha sido de 229,74 millones de euros.
  • Las inversiones en inmovilizado durante 2016 han sido de 170 millones de euros.
  • El patrimonio de Navantia se ha contabilizado por valor de 341,29 millones de euros.
  • Ha obtenido donaciones y subvenciones (principalmente de la Comunidad de Murcia, el Ministerio de Industria y la UE) por importe de 3,9 millones de euros.
  • el pago total de personal ha sido de 311´36  millones de euros, lo que equivale a un sueldo medio de 58.791 euros, cifra que, a la vista de las tablas salariales de su propio convenio, no cobra ni siquiera el 10% de su plantilla y que sobre la cifra de negocio anual supone un 43% de aquella.

Estas cifras despejan, a su vez, la idea de que Navantia ofrece mucho trabajo, únicamente 5.296 personas en unas regiones que cuentan con una población parada de cerca de 200.000 personas en la región de Cádiz (un paro de más del 33% de su población activa), más de 130.000 personas en la región de Murcia (cerca del 20% de parados) y con un paro en la comarca de Ferrol de 6.100 personas, un 24% de su población activa.

Navantia no es, vistas las cifras, ni una solución parcial al paro desmesurado y producto de una ínfima inversión en desarrollo de estas regiones.

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La incongruencia de Kichi, otra vez, con Navantia militar

Otra vez Kichi y Navantia, Navantia y Kichi.  Y, de nuevo, el edil gaditano encastillándose en una postura política que no es solidaria y no es propositiva.

Por ello recuperamos un artículo antiguo (22-2-16), pero que nos parece que sigue siendo de actualidad:

Fuente:  Andalucía Información.

La noticia:

Hablamos del contrato que estaría a punto de cerrarse entre Navantia y Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas, lo que generaría carga de trabajo para cinco años en los astilleros de la Bahía, tal y como indicó el presidente del comité de empresa de Navantia San Fernando, Jesús Peralta.

El contrato asciende casi a 3.000 millones de euros, va a dar empleo a unas 10.000 familias, entre directo e indirecto, y “vamos a tener a cerca de 1.000 personas viviendo con sus familias aquí en la Bahía”, indicaba el sindicalista antes de indicar que le preocupaba la postura de Podemos en este asunto, pues junto con algunas ONG, estaba en contra de construir buques de guerra para un país que precisamente no es conocido por respetar los Derechos Humanos.

De hecho, Peralta dijo que los trabajadores habían hablado con los alcaldes de Podemos en Cádiz y Puerto Real para que instarán “a su jefe”, Pablo Iglesias, a que “se calle” porque con su oposición “va a joder a más de diez mil familias” gaditanas

Y las declaraciones de Kichi:

“por si alguien tenía alguna duda, este equipo de Gobierno da su apoyo a cualquier iniciativa que aumente la carga de trabajo en los astilleros de la Bahía de Cádiz”.

“Que no quepa la menor duda sobre nuestro apoyo a los astilleros de la Bahía de Cádiz”, afirmó para añadir que muestra su “respaldo y apoyo” a las negociaciones que la SEPI y la dirección de Navantia “están desarrollando para que el contrato de las corbetas se firme de la manera más inmediata posible”.

Eso sí, puntualizó, “eso no quita para que también cuestionemos la revisión de los compromisos en materia de diplomacia internacional con otros países como por ejemplo, con Arabia Saudí” y es que “sería conveniente que España instase a Arabia Saudí a que respete los Derechos Humanos”.

Por otro lado, el alcalde asegura que contratos como el de las corbetas “no son suficientes para enfrentar la difícil situación que atraviesa el empleo en la Bahía de Cádiz”, incidiendo en que el Gobierno de España “debe garantizar que llegue, no sólo del sector militar, sino también del civil, carga de trabajo sostenible para los astilleros de la Bahía de Cádiz”.
Por último, el regidor gaditano reclama que se ponga en marcha un Plan Estratégico para el Sector Naval, ausente en la última década, que renueve las inversiones y las plantillas en este sector.

Querido Kichi:

Somos conocedores de que en el año escaso que llevas de alcalde ha habido mejoras sustanciales en la ciudad, a pesar de los muchos palos que os han puesto en las ruedas otros actores políticos.  Sabemos que se ha bajado la deuda de Cádiz en más de 10 millones de €, que se ha implementado el programa de alimentación urgente para escolares, que ya no hay listas de espera en servicios sociales, que habéis aprobado un bono social para la electricidad de muchas familias pobres (y que estáis gestionando otro bono para el agua), sabemos que habéis fomentado la cultura participativa en el ayuntamiento.  Todo ello nos alegra y por ello te felicitamos.  Pero, ciertamente teníamos esperanzas, dada tu trayectoria, en que tu llegada a la alcaldía de Cádiz sirviera para bajar el nivel de militarización que sufre la ciudad y la comarca.

Cádiz es un ejemplo palmario de que el monocultivo militar no es bueno económicamente para ninguna región porque:

  • se convierte en la única alternativa de empleo y de inversión
  • éticamente es reprobable al cien por cien
  • vuelve dependiente a la población y a sus políticos de los inestables ciclos de venta de armas o de las guerras que se están preparando

Nosotros particularmente teníamos las expectativas abiertas porque nos habían hablado muy bien de ti como persona y de tu compromiso político.

Al principio de tu mandato nos sorprendió que recibieras institucionalmente a militares de alta graduación que recalaban en Cádiz, pero bueno, era el inicio y, en parte, eran asuntos menores.

Sin embargo este apoyo a la SEPI y a Navantia para fabricar corbetas, buques de guerra de la clase Avante 2200, corbetas destinadas a un país criminal que las emplerá, como se está viendo, en su lucha expansiva y por el control regional de una de las zonas más sensibles del planeta, este apoyo es un verdadero baño de realidad.  Parece que optas por ser uno más, uno de ellos, uno de los que callan ante el atropello del militarismo y prefiere el cálculo electoral a la dignidad.

Leemos los resultados de las votaciones de la Diputación de Cádiz y en el punto 20 no deja de sorprendernos la casi unanimidad:  a favor de fabricar las corbetas para Arabia votaron  PP, PSOE, IU, PC (Por Cádiz sí se puede) y PA (Grupo Andalucista).  Sólo se abstuvo GJ (Ganemos Jeréz) por sus recelos antes las prácticas de Arabia Saudí contra los Derechos Humanos.

El diputado de Grandes Sectores Estratégicos, José María Román, ha explicado que la defensa del empleo debe prevalecer sin que ninguna otra cuestión, que podría tratarse en un punto aparte, enturbie el consenso sobre este tema. En este sentido ha argumentado su rechazo a una enmienda del Grupo Por Cádiz Sí se Puede, que pedía una manifestación explícita de defensa de los Derechos Humanos y contra el terrorismo, no por cuestiones de fondo, sino porque se trataba de un acuerdo que quiere manifestar un mensaje rotundo e inequívoco en favor de la búsqueda de carga de trabajo, ante el enorme índice de desempleo de la provincia y la Bahía de Cádiz en particular.

El drama del empleo en Cádiz es indignante. En eso no podemos sino estar de acuerdo. Buscar salidas urgentes, inmediatas, a ese drama es, no cabe duda, la labor política más importante y no sólo cuestión de palabras. Pero el trabajo en Cádiz asociado a la fabricación de armas condena a Cádiz a la dependencia, a la precariedad laboral, a la insostenibilidad. Y ese es el problema que, al parecer, nadie quiere abordar.

Son varias las consideraciones que te queremos comentar desde el punto de vista pacifista:

  • Apoyo total al militarismo.  Parece, por tus declaraciones en facebook que el apoyo no tiene medias tintas, ni matizaciones.  No es que hayas dicho que no hay más remedio, que te ves obligado, que en el futuro procurarás que sea de otra manera.  Has dado todo tu apoyo inequívoco y sin matices.  Impresionante. Y así hemos capturado tu declaración en las redes:

kichi navantia subrayado

  • Todo para nada.  El contrato no es suficiente para enfrentar la difícil situación del empleo en la zona.  El actual contrato militar es un parche temporal que no va a solucionar los problemas de la zona.  Sin embargo, sí los va a enquistar:  Cádiz va a ser durante más años dependiente de los militar, como lo ha sido desde hace mucho.  La misma perspectiva vital penosa, dependiente, azarosa. Y esto, desde la responsabilidad de un político que viene a romper las dinámicas nefastas provocadas por el PP y el PSOE debería explicarlo claramente a la sociedad, incluso enfrentándose a los interesados grupos de presión que pujan por el interés militarista.
  • ¿Renunciamos a la ética?  Fomentar la venta de armas no es neutro, no es aséptico, tiene consecuencias.  Refleja falta de ética política porque fomenta la violencia directa, estructural y cultural.  Supone que un edil que quiere cambiar las situaciones de injusticia de su ciudad mira para otro lado si se promueve la violencia estructural en otros países que no respetan los derechos humanos, las relaciones internacionales militarizadas.  Eso es asumir el núcleo de las convicciones políticas del capitalismo:  lo importante es que ‘nosotros’ estemos bien, aunque sea explotando a los demás.
  • La compañía.   ¿No es sospechoso votar con PP y PSOE?  ¿Acaso son casta en todo menos en la cuestión de Defensa?  Votar con el PP y con el PSOE en cuestiones de Defensa es dar el primer paso para acabar asumiendo que la política de Defensa es intocable, incuestionable, no debatible.  Supone asumir el núcleo de la ideología en cuestiones de Defensa del PPPSOE, la política de Defensa es una Política de Estado y, por lo tanto, es conservadora, opaca, promotora de violencia, exportadora de armas, consolidadora del militarismo y de la OTAN.  Sobre todo, y esto es lo peor, supone asumir que no hay alternativa.
  • ¿Apoyar a Navantia?  Si la decisión es apoyar a una empresa que investiga para acabar desarrollando un submarino, el S-80, que se hunde pero no es capaz de flotar, la decisión no tiene muy buena pinta.  ¿Quién ha dimitido por una gestión tan desastrosa, y que le ha costado a los impuestos de todos un sobrecoste multimillonario, quién es el responsable?  Se está apoyando a una empresa antieconómica, que necesita sucesivas subvenciones del Estado para sobrevivir, que necesita apoyo institucional para vender su producto principal (naves de guerra) y con una gestión nefasta y unos responsables incapaces pero irresponsables.
  • ¿El empleo lo es todo?  ¿Aunque fomente a dictadores, aunque fomente la guerra?  Ya no importa nada:  empleo a cualquier precio, cualquier oferta es buena.  Seguramente contestarás que no.  Seguro que no aceptarías un vertedero de residuos nucleares en Cádiz, ni que cualquier corrupto hiciese un casino por mucho empleo que se crease. Seguro que estás de acuerdo, por ejemplo, con el ayuntamiento de Pontevedra que quiere quitar una industria papelera de allí, a pesar de que da empleo ¿Por qué no se mantiene la coherencia en lo antimilitar?
  • Empleo digno. Es muy fuerte que Cádiz tenga un 40% de paro.  Terrible, pero también es muy fuerte que la forma de trabajar en Cádiz sea fabricar armas. Y es más fuerte todavía conocer que es precisamente la dependencia que genera ese monocultivo militar el que provoca dependencia y quiebra la posibilidad de alternativas sostenibles de empleo. Exigimos trabajos dignos en horario, en conciliación familiar, en que no haya grandes diferencias salariales entre los directivos y los trabajadores de base.  ¿No exigimos que la producción sea, también, ética, pacífica, coherente, sostenible?
  • Empleo solidario.  ¿Solidario fabricar armas?  Antes bien es antiecológico, antieconómico, un despilfarro, inhumano, el colmo de la insolidaridad porque las armas sólo hace más fuertes a las elites económicas y políticas, no a la gente de base. Si con alguien es solidario apoyar a las industrias militares es con las industrias militares, pero se da el caso de que éstas son, precisamente, insolidarias con la lucha de los hombres y mujeres por la dignidad y la justicia. Hay que elegir bien las solidaridades y los amigos y aliados, no sea que acabemos siendo lo que empezamos deplorando y nos arrastremos por la vida como tantos patéticos e instalados sujetos que todos conocemos que nos hablan de sus batallitas de compromiso que, hace tanto y de forma tan escandalosa, abandonaron.
  • La peor apuesta para generar empleo.  Como se muestra en la siguiente imagen, con un millón de dólares se crean 8.555 empleos en lo militar, pero con los mismos destinados a otros fines, se crearían 10.779 en consumo personal, 12.804 en construcción, 12.883 en salud, 17.687 en educación y 19.795 empleos en el transporte público.  ¿Por qué apostar por lo menos productivo para paliar el problema de desempleo? ¿No es más sensato reclamar y con fuerza un cambio desde ya de las prioridades, de las inversiones públicas, de los objetivos de las empresas, etc. hacia sectores sostenibles y alternativos a lo militar?

investigación en armamento y trabajo

  • El círculo vicioso de la dependencia militar.  Cádiz siempre ha sido dependiente de lo militar, con esta decisión lo seguirá siendo y dará un nuevo giro de tuerca.  Esta decisión de apoyo militarista es pan (migajas) para hoy y hambre para mañana.  No se arregla ningún problema de desarrollo sostenible de Cádiz, se ahonda en el problema. Debería saber el alcalde de Cádiz que la producción de armas está sometida a ciclos de rearme y distensión y al fomento de las guerras y conflictos por parte de los grandes centros de decisión mundial. Estos ciclos necesitan de fases expansivas y de producción y otras de parón. Condicionar el futuro de Cádiz al capricho de la venta de armas es asociarlo de forma inconsciente a los ciclos del militarismo, condenar el trabajo a su precaria situación. ¿Cádiz tiene la mala calidad de trabajo porque tiene pocos pedidos militares o porque el militarismo precariza su mercado laboral? ¿Navantia es la solución o es más bien el problema?
  • La corresponsabilidad.  Defender el empleo de Cádiz de la manera en que lo has hecho, las declaraciones que has hecho, Kichi, te hacen corresponsable de la política de defensa militarista y violenta que practican PSOE y PP.  También del sostenimiento militar de la dictadura Saudí.
  •   No se han hecho los deberes.  ¿Cómo se puede romper con este círculo vicioso y violento?, ¿cómo para que no suceda de nuevo?  Porque esta situación era previsible. Cada poco tiempo, los intereses conjuntos de la empresa Navantia, de las empresas militares, de los partidos promilitaristas que apoyan sus intereses, de sus grupos mediáticos de apoyo y de la cúpula sindical instalada en sus viejos dogmas, se conjuntan para presionar, para exigir más carga de trabajo en armas, para hacer creer que su interés es el de todos, para conseguir el objetivo lucrativo que persiguen. Por tanto, que ahora iban a plantear lo de siempre, que iban a presionar a los alcaldes que dicen representar otro sentir, era evidente y el no tener respuesta y plegarse a las exigencias supone no tener hechos los deberes. Y parece que la visión ha sido muy cortoplacista, nada de prever el medio y largo plazo ¿Qué alternativas se han barajado?  ¿Qué planes se han desarrollado para evitar el marrón político que supone vender armas a una dictadura?  ¿Qué planes hay para evitar la perpetua dependencia de la inversión militar?  Parece que ninguno. Sencillamente, te has dejado vencer (esperamos que aún no convencer) por los lobbys de presión militar. Ahora te consideran uno de ellos.
  • Es imprescindible la crítica a lo militar desde las institudiones.  No es cierto que Cádiz entero aspire a la carga militar de trabajo. De hecho no todo el mundo votó a favor de la apuesta militarista. Es cierto que el bloque que se adscribió a las tesis del partido tácito militarista (PSOE, PP; IU, Por Cádiz SI se Puede, PA) fue mayoritario, pero el hecho de que hubiera un voto diferente implica que sí había otras posibilidades, al menos de mostrar no un apoyo incondicional, sino una apuesta por alternativas, un apoyo en su caso más matizado…  Pero, más allá, de los grupos políticos, es que son muchas las ONG y entidades que no apuestan por Navantia y la militarización de Cádiz. De hecho, el propio Presidente del Comité de Empresa de Navantia, uno de los grupos de presión más importantes de la Bahía, presionaba a Podemos para que  no se alineara con las ONG contra los contratos militares. Tampoco los pacifistas de Cádiz están por la labor de apoyar tan incondicionalmente la carga de trabajo militar para Cádiz como alternativa de trabajo decente.

Para acabar, Kichi, ¿es posible encontrar alternativas?

La desmilitarización de zonas dependientes del monocultivo militar no es nueva en Europa: Los programas KONVER y TACIS, promovidos por la Comisión Europea  a petición del Parlamento Europeo, permitió invertir importantes cantidades económicas a partir de 1993 en regiones fuertemente afectadas por el monocultivo militar en Italia, Francia, España y Alemania (tras la reunificación). Otro programa de la misma comisión, el llamado Programa TACIS promovió similares inversiones en las regiones fuertemente militarizadas de diversos estados de la extinta URSS.

De este modo, tanto el enfoque pro desmilitarización de zonas afectas al monocultivo militar como recursos para ello no son algo extraño en Europa, sino que existen antecedentes.  Hay muchos ejemplos de reconversión de la industria militar, de mayor y menor calado, son dignos de estudio y vendrían muy bien a Cádiz.

También hay algunos diseños sobre el camino de tránsito desde esta sociedad tan militarizada y violenta hacia otra sociedad pacífica, solidaria y noviolenta.  El concepto se llama transarme y no es un irrealizable.  Sobre él se puede leer en “Política noviolenta y lucha socia. Alterantiva noviolenta a la defensa militar”.

Por otra parte, también los Presupuestos Generales del Estado contemplan partidas para el desarrollo económico sostenible de regiones en declive industrial. Dichos fondos estatales, desde una reivindicación bien organizada, pueden reclamarse para una profunda reconversión hacia la sostenibilidad del empleo de calidad y justo en las grandes dependientes militares españolas con alto índice de paro asociado, Cádiz y Ferrol. Asombra no ver estas reclamaciones, al menos como matización, en las reivindicaciones del Alcalde alternativo de Cádiz. ¿Desconocimiento, desinterés, entrega a los intereses del militarismo?

En tercer lugar, las críticas a Navantia como empresa son muchísimas:  estaría encabezando cualquier lista de las principales empresas españolas donde hacer una auditoría seria y rigurosa.  La empresa pública Navantia arrastra una deuda espectacular, fruto de la falta de perspectiva real a medio y largo plazo, la evidentemente nefasta gestión y lo catastrófico de su producción fallida. Esta deuda, a la larga, es sufragada de forma indirecta por parte de toda la sociedad por la vía tanto del esfuerzo de las autoridades para conseguir nuevos contratos de armas (viajes del Ministro de Defensa y del propio Rey incluidos), como porque el agujero acaba siendo pagado por SEPI con cargo a los beneficios de otras de sus empresas o por el Estado por medio de aportaciones económicas, subvenciones y créditos a interés cero. Todo este esfuerzo destinado a la producción de armas se estima en varios cientos de millones cada año. La reversión de tal esfuerzo en términos políticos y económicos a los parados de Cádiz y a generar nuevos nichos de empleo decente, sencillamente, podrían paliar transitoriamente la situación regional hasta la consolidación de otras alternativas. Ni se ha visto al rey y a la pléyade de políticos corifeos del militarismo reivindicando una viabilidad alternativa para Cádiz, ni parece que sea interés de todos estos señores impulsar con tanto ahínco el trabajo de los gaditanos como la posición de España como séptima potencia en venta de armas del mundo.

Reivindicar desde ya la reconversión del sector naval de Cádiz y de Navantia hacia una producción diferente podría, igualmente, formar parte de la agenda política alternativa. ¿No cabe producir con la tecnología disponible otros ingenios por ejemplo enfocados hacia las energías limpias, o hacia el uso de la sofisticada tecnología en usos civiles que posicionaran a Cádiz de manera alternativa? De hecho Navantia tiene una línea de investigación en los sectores eólico y marino. ¿Puede potenciarse ésta en detrimento de la producción sucia de armas? ¿No apuesta Cádiz por un cambio hacia un modelo energético ética y ecológicamente sostenible que saque a la provincia de la postración? ¿No puede ser este el camino?

El militarismo en Cádiz es brutal también en lo territorial. Cádiz cuenta con más de 68.938.237,56 metros cuadrados de patrimonio militar (según los datos de patrimonio que, como se sabe, no contemplan el total del que tiene el militarismo), sin contar con el de Navantia. Sin embargo lo militar y sus industrias no pagan impuestos ni tasas a los municipios, están exentos. ¿No existe aquí una fuente ya sea para la reconversión de estos terrenos e instalaciones que no usan hacia fines útiles o planes de choque que ayuden a la población?  ¿No sería la exigencia de que paguen un apoyo a políticas de empleo, en este proceso de transición al cambio de modelo que Kichi ha prometido tantas veces, para Cádiz?

Entre la resignación fatalista y el escapismo que todo lo niega, caben caminos para revertir la injusta situación de paro de Cádiz, fruto de una historia de postraciones e intereses, donde la propia dependencia del monocultivo militar actúa no como solución, sino como generador de dependencia.

Pero esos caminos pasan por proponer y llevar a cabo políticas activas y por mostrar el camino de transarme que nos lleve a la superación de la dependencia.

Y en esto, querido Kichi, ni siquiera te has alineado en la propuesta de cambio.

Falta diálogo con los pacifistas.  Falta estudiar y comprender sus propuestas, sus alternativas, falta trabajo común con ellos, que también son parte de la izquierda y de la alternativa a esta sociedad de opresión.

Un saludo, compañero.

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¿Amnistía fiscal para la industria militar?

Uniforme+de+Bernardo+O%27Higgins

Por Francisco Schmidt

Fuente: Infodefensa.

Nos lleva el rumor de que el ex-presidente de Defex también se acogió a la amnistía fiscal para “legalizar” a precio de saldo y con poco impuesto más de 500.000 euros.

Comencemos por aclarar que DEFEX es una empresa encargada de la venta de armas españolas en el exterior y que el 51% de su accionariado pertenece a la SEPI; que a su vez pertenece al Ministerio de Hacienda (el resto del accionariado a diversas empresas de armamento), que a su vez es quien pincha y corta para nombrar al presidente de la entidad.

Sigamos por decir que el susodicho “amnistiado fiscal” se llama José Ignacio Encinas Charro y fue presidente de dicha entidad desde 1991 hasta 2012, bajo las presidencias de gobierno de González, Aznar y Zapatero y que, amén de otros asuntillos, ha pasado al conocimiento del gran público por haber estado encarcelado en 2014 con motivo de unas comisioncillas de nada durante su mandato por venta de armas en Angola y por ruidos de escándalos de DEFEX en otro tipo de contratos nada claros, como son los que ha celebrado con Arabia Saudí o Camerún, o los que ha mantenido con Egipto, o la detección por parte de Hacienda de un fraude que inicialmente dejó sin investigar.

También salió hace poco a la luz su supuesta relación con las offshore de Panamá precisamente para desviar pasta de la venta de armas a Angola.

No aclara la noticia si la pasta ahora “regularizada” tiene algo que ver con su actividad al frente de la venta de armas de Defex o si además este hombre tenía tiempo para hacer dinero en otro tipo de negocios, lo cual nos deja una doble incertidumbre.

Lo que parece cada vez más claro es que la amnistía fiscal ha venido a ayudar a una gente a caballo entre el mercado privado y las influencias públicas, lo cual no deja de ser una mala noticia para la necesidad de sanear y hacer transparente todo el dineral que se mueve en torno a la ya de por sí poco ética por sus fines industria de defensa.

Porque pudiera dar la impresión de que la industria militar sanea y se amnistía aprovechando las rendijas de la “buenista” ley de Montoro, que se suponía valía para reintegrar socialmente a los indeseables que se habían llevado el dinero fuera, no para que lo trajeran crudo y se lo quedaran riéndose del resto del personal.

Y es que se está pidiendo a gritos una auditoría de todo el gasto militar, lo que a su vez incluye investigar también con plena luz y taquígrafos a toda la cohorte de puertas giratorias que acompañan el negocio de la guerra.

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Carta abierta pacifista a Kichi

Imagen de Daniel López García

Fuente:  Andalucía Información.

La noticia:

Hablamos del contrato que estaría a punto de cerrarse entre Navantia y Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas, lo que generaría carga de trabajo para cinco años en los astilleros de la Bahía, tal y como indicó el presidente del comité de empresa de Navantia San Fernando, Jesús Peralta.

El contrato asciende casi a 3.000 millones de euros, va a dar empleo a unas 10.000 familias, entre directo e indirecto, y “vamos a tener a cerca de 1.000 personas viviendo con sus familias aquí en la Bahía”, indicaba el sindicalista antes de indicar que le preocupaba la postura de Podemos en este asunto, pues junto con algunas ONG, estaba en contra de construir buques de guerra para un país que precisamente no es conocido por respetar los Derechos Humanos.

De hecho, Peralta dijo que los trabajadores habían hablado con los alcaldes de Podemos en Cádiz y Puerto Real para que instarán “a su jefe”, Pablo Iglesias, a que “se calle” porque con su oposición “va a joder a más de diez mil familias” gaditanas

Y las declaraciones de Kichi:

“por si alguien tenía alguna duda, este equipo de Gobierno da su apoyo a cualquier iniciativa que aumente la carga de trabajo en los astilleros de la Bahía de Cádiz”.

“Que no quepa la menor duda sobre nuestro apoyo a los astilleros de la Bahía de Cádiz”, afirmó para añadir que muestra su “respaldo y apoyo” a las negociaciones que la SEPI y la dirección de Navantia “están desarrollando para que el contrato de las corbetas se firme de la manera más inmediata posible”.

Eso sí, puntualizó, “eso no quita para que también cuestionemos la revisión de los compromisos en materia de diplomacia internacional con otros países como por ejemplo, con Arabia Saudí” y es que “sería conveniente que España instase a Arabia Saudí a que respete los Derechos Humanos”.

Por otro lado, el alcalde asegura que contratos como el de las corbetas “no son suficientes para enfrentar la difícil situación que atraviesa el empleo en la Bahía de Cádiz”, incidiendo en que el Gobierno de España “debe garantizar que llegue, no sólo del sector militar, sino también del civil, carga de trabajo sostenible para los astilleros de la Bahía de Cádiz”.
Por último, el regidor gaditano reclama que se ponga en marcha un Plan Estratégico para el Sector Naval, ausente en la última década, que renueve las inversiones y las plantillas en este sector.

Querido Kichi:

Somos conocedores de que en el año escaso que llevas de alcalde ha habido mejoras sustanciales en la ciudad, a pesar de los muchos palos que os han puesto en las ruedas otros actores políticos.  Sabemos que se ha bajado la deuda de Cádiz en más de 10 millones de €, que se ha implementado el programa de alimentación urgente para escolares, que ya no hay listas de espera en servicios sociales, que habéis aprobado un bono social para la electricidad de muchas familias pobres (y que estáis gestionando otro bono para el agua), sabemos que habéis fomentado la cultura participativa en el ayuntamiento.  Todo ello nos alegra y por ello te felicitamos.  Pero, ciertamente teníamos esperanzas, dada tu trayectoria, en que tu llegada a la alcaldía de Cádiz sirviera para bajar el nivel de militarización que sufre la ciudad y la comarca.

Cádiz es un ejemplo palmario de que el monocultivo militar no es bueno económicamente para ninguna región porque:

  • se convierte en la única alternativa de empleo y de inversión
  • éticamente es reprobable al cien por cien
  • vuelve dependiente a la población y a sus políticos de los inestables ciclos de venta de armas o de las guerras que se están preparando

Nosotros particularmente teníamos las expectativas abiertas porque nos habían hablado muy bien de ti como persona y de tu compromiso político.

Al principio de tu mandato nos sorprendió que recibieras institucionalmente a militares de alta graduación que recalaban en Cádiz, pero bueno, era el inicio y, en parte, eran asuntos menores.

Sin embargo este apoyo a la SEPI y a Navantia para fabricar corbetas, buques de guerra de la clase Avante 2200, corbetas destinadas a un país criminal que las emplerá, como se está viendo, en su lucha expansiva y por el control regional de una de las zonas más sensibles del planeta, este apoyo es un verdadero baño de realidad.  Parece que optas por ser uno más, uno de ellos, uno de los que callan ante el atropello del militarismo y prefiere el cálculo electoral a la dignidad.

Leemos los resultados de las votaciones de la Diputación de Cádiz y en el punto 20 no deja de sorprendernos la casi unanimidad:  a favor de fabricar las corbetas para Arabia votaron  PP, PSOE, IU, PC (Por Cádiz sí se puede) y PA (Grupo Andalucista).  Sólo se abstuvo GJ (Ganemos Jeréz) por sus recelos antes las prácticas de Arabia Saudí contra los Derechos Humanos.

El diputado de Grandes Sectores Estratégicos, José María Román, ha explicado que la defensa del empleo debe prevalecer sin que ninguna otra cuestión, que podría tratarse en un punto aparte, enturbie el consenso sobre este tema. En este sentido ha argumentado su rechazo a una enmienda del Grupo Por Cádiz Sí se Puede, que pedía una manifestación explícita de defensa de los Derechos Humanos y contra el terrorismo, no por cuestiones de fondo, sino porque se trataba de un acuerdo que quiere manifestar un mensaje rotundo e inequívoco en favor de la búsqueda de carga de trabajo, ante el enorme índice de desempleo de la provincia y la Bahía de Cádiz en particular.

El drama del empleo en Cádiz es indignante. En eso no podemos sino estar de acuerdo. Buscar salidas urgentes, inmediatas, a ese drama es, no cabe duda, la labor política más importante y no sólo cuestión de palabras. Pero el trabajo en Cádiz asociado a la fabricación de armas condena a Cádiz a la dependencia, a la precariedad laboral, a la insostenibilidad. Y ese es el problema que, al parecer, nadie quiere abordar.

Son varias las consideraciones que te queremos comentar desde el punto de vista pacifista:

  • Apoyo total al militarismo.  Parece, por tus declaraciones en facebook que el apoyo no tiene medias tintas, ni matizaciones.  No es que hayas dicho que no hay más remedio, que te ves obligado, que en el futuro procurarás que sea de otra manera.  Has dado todo tu apoyo inequívoco y sin matices.  Impresionante. Y así hemos capturado tu declaración en las redes:

kichi navantia subrayado

  • Todo para nada.  El contrato no es suficiente para enfrentar la difícil situación del empleo en la zona.  El actual contrato militar es un parche temporal que no va a solucionar los problemas de la zona.  Sin embargo, sí los va a enquistar:  Cádiz va a ser durante más años dependiente de los militar, como lo ha sido desde hace mucho.  La misma perspectiva vital penosa, dependiente, azarosa. Y esto, desde la responsabilidad de un político que viene a romper las dinámicas nefastas provocadas por el PP y el PSOE debería explicarlo claramente a la sociedad, incluso enfrentándose a los interesados grupos de presión que pujan por el interés militarista.
  • ¿Renunciamos a la ética?  Fomentar la venta de armas no es neutro, no es aséptico, tiene consecuencias.  Refleja falta de ética política porque fomenta la violencia directa, estructural y cultural.  Supone que un edil que quiere cambiar las situaciones de injusticia de su ciudad mira para otro lado si se promueve la violencia estructural en otros países que no respetan los derechos humanos, las relaciones internacionales militarizadas.  Eso es asumir el núcleo de las convicciones políticas del capitalismo:  lo importante es que ‘nosotros’ estemos bien, aunque sea explotando a los demás.
  • La compañía.   ¿No es sospechoso votar con PP y PSOE?  ¿Acaso son casta en todo menos en la cuestión de Defensa?  Votar con el PP y con el PSOE en cuestiones de Defensa es dar el primer paso para acabar asumiendo que la política de Defensa es intocable, incuestionable, no debatible.  Supone asumir el núcleo de la ideología en cuestiones de Defensa del PPPSOE, la política de Defensa es una Política de Estado y, por lo tanto, es conservadora, opaca, promotora de violencia, exportadora de armas, consolidadora del militarismo y de la OTAN.  Sobre todo, y esto es lo peor, supone asumir que no hay alternativa.
  • ¿Apoyar a Navantia?  Si la decisión es apoyar a una empresa que investiga para acabar desarrollando un submarino, el S-80, que se hunde pero no es capaz de flotar, la decisión no tiene muy buena pinta.  ¿Quién ha dimitido por una gestión tan desastrosa, y que le ha costado a los impuestos de todos un sobrecoste multimillonario, quién es el responsable?  Se está apoyando a una empresa antieconómica, que necesita sucesivas subvenciones del Estado para sobrevivir, que necesita apoyo institucional para vender su producto principal (naves de guerra) y con una gestión nefasta y unos responsables incapaces pero irresponsables.
  • ¿El empleo lo es todo?  ¿Aunque fomente a dictadores, aunque fomente la guerra?  Ya no importa nada:  empleo a cualquier precio, cualquier oferta es buena.  Seguramente contestarás que no.  Seguro que no aceptarías un vertedero de residuos nucleares en Cádiz, ni que cualquier corrupto hiciese un casino por mucho empleo que se crease. Seguro que estás de acuerdo, por ejemplo, con el ayuntamiento de Pontevedra que quiere quitar una industria papelera de allí, a pesar de que da empleo ¿Por qué no se mantiene la coherencia en lo antimilitar?
  • Empleo digno. Es muy fuerte que Cádiz tenga un 40% de paro.  Terrible, pero también es muy fuerte que la forma de trabajar en Cádiz sea fabricar armas. Y es más fuerte todavía conocer que es precisamente la dependencia que genera ese monocultivo militar el que provoca dependencia y quiebra la posibilidad de alternativas sostenibles de empleo. Exigimos trabajos dignos en horario, en conciliación familiar, en que no haya grandes diferencias salariales entre los directivos y los trabajadores de base.  ¿No exigimos que la producción sea, también, ética, pacífica, coherente, sostenible?
  • Empleo solidario.  ¿Solidario fabricar armas?  Antes bien es antiecológico, antieconómico, un despilfarro, inhumano, el colmo de la insolidaridad porque las armas sólo hace más fuertes a las elites económicas y políticas, no a la gente de base. Si con alguien es solidario apoyar a las industrias militares es con las industrias militares, pero se da el caso de que éstas son, precisamente, insolidarias con la lucha de los hombres y mujeres por la dignidad y la justicia. Hay que elegir bien las solidaridades y los amigos y aliados, no sea que acabemos siendo lo que empezamos deplorando y nos arrastremos por la vida como tantos patéticos e instalados sujetos que todos conocemos que nos hablan de sus batallitas de compromiso que, hace tanto y de forma tan escandalosa, abandonaron.
  • La peor apuesta para generar empleo.  Como se muestra en la siguiente imagen, con un millón de dólares se crean 8.555 empleos en lo militar, pero con los mismos destinados a otros fines, se crearían 10.779 en consumo personal, 12.804 en construcción, 12.883 en salud, 17.687 en educación y 19.795 empleos en el transporte público.  ¿Por qué apostar por lo menos productivo para paliar el problema de desempleo? ¿No es más sensato reclamar y con fuerza un cambio desde ya de las prioridades, de las inversiones públicas, de los objetivos de las empresas, etc. hacia sectores sostenibles y alternativos a lo militar?

investigación en armamento y trabajo

  • El círculo vicioso de la dependencia militar.  Cádiz siempre ha sido dependiente de lo militar, con esta decisión lo seguirá siendo y dará un nuevo giro de tuerca.  Esta decisión de apoyo militarista es pan (migajas) para hoy y hambre para mañana.  No se arregla ningún problema de desarrollo sostenible de Cádiz, se ahonda en el problema. Debería saber el alcalde de Cádiz que la producción de armas está sometida a ciclos de rearme y distensión y al fomento de las guerras y conflictos por parte de los grandes centros de decisión mundial. Estos ciclos necesitan de fases expansivas y de producción y otras de parón. Condicionar el futuro de Cádiz al capricho de la venta de armas es asociarlo de forma inconsciente a los ciclos del militarismo, condenar el trabajo a su precaria situación. ¿Cádiz tiene la mala calidad de trabajo porque tiene pocos pedidos militares o porque el militarismo precariza su mercado laboral? ¿Navantia es la solución o es más bien el problema?
  • La corresponsabilidad.  Defender el empleo de Cádiz de la manera en que lo has hecho, las declaraciones que has hecho, Kichi, te hacen corresponsable de la política de defensa militarista y violenta que practican PSOE y PP.  También del sostenimiento militar de la dictadura Saudí.
  •   No se han hecho los deberes.  ¿Cómo se puede romper con este círculo vicioso y violento?, ¿cómo para que no suceda de nuevo?  Porque esta situación era previsible. Cada poco tiempo, los intereses conjuntos de la empresa Navantia, de las empresas militares, de los partidos promilitaristas que apoyan sus intereses, de sus grupos mediáticos de apoyo y de la cúpula sindical instalada en sus viejos dogmas, se conjuntan para presionar, para exigir más carga de trabajo en armas, para hacer creer que su interés es el de todos, para conseguir el objetivo lucrativo que persiguen. Por tanto, que ahora iban a plantear lo de siempre, que iban a presionar a los alcaldes que dicen representar otro sentir, era evidente y el no tener respuesta y plegarse a las exigencias supone no tener hechos los deberes. Y parece que la visión ha sido muy cortoplacista, nada de prever el medio y largo plazo ¿Qué alternativas se han barajado?  ¿Qué planes se han desarrollado para evitar el marrón político que supone vender armas a una dictadura?  ¿Qué planes hay para evitar la perpetua dependencia de la inversión militar?  Parece que ninguno. Sencillamente, te has dejado vencer (esperamos que aún no convencer) por los lobbys de presión militar. Ahora te consideran uno de ellos.
  • Es imprescindible la crítica a lo militar desde las institudiones.  No es cierto que Cádiz entero aspire a la carga militar de trabajo. De hecho no todo el mundo votó a favor de la apuesta militarista. Es cierto que el bloque que se adscribió a las tesis del partido tácito militarista (PSOE, PP; IU, Por Cádiz SI se Puede, PA) fue mayoritario, pero el hecho de que hubiera un voto diferente implica que sí había otras posibilidades, al menos de mostrar no un apoyo incondicional, sino una apuesta por alternativas, un apoyo en su caso más matizado…  Pero, más allá, de los grupos políticos, es que son muchas las ONG y entidades que no apuestan por Navantia y la militarización de Cádiz. De hecho, el propio Presidente del Comité de Empresa de Navantia, uno de los grupos de presión más importantes de la Bahía, presionaba a Podemos para que  no se alineara con las ONG contra los contratos militares. Tampoco los pacifistas de Cádiz están por la labor de apoyar tan incondicionalmente la carga de trabajo militar para Cádiz como alternativa de trabajo decente.

Para acabar, Kichi, ¿es posible encontrar alternativas?

La desmilitarización de zonas dependientes del monocultivo militar no es nueva en Europa: Los programas KONVER y TACIS, promovidos por la Comisión Europea  a petición del Parlamento Europeo, permitió invertir importantes cantidades económicas a partir de 1993 en regiones fuertemente afectadas por el monocultivo militar en Italia, Francia, España y Alemania (tras la reunificación). Otro programa de la misma comisión, el llamado Programa TACIS promovió similares inversiones en las regiones fuertemente militarizadas de diversos estados de la extinta URSS.

De este modo, tanto el enfoque pro desmilitarización de zonas afectas al monocultivo militar como recursos para ello no son algo extraño en Europa, sino que existen antecedentes.  Hay muchos ejemplos de reconversión de la industria militar, de mayor y menor calado, son dignos de estudio y vendrían muy bien a Cádiz.

También hay algunos diseños sobre el camino de tránsito desde esta sociedad tan militarizada y violenta hacia otra sociedad pacífica, solidaria y noviolenta.  El concepto se llama transarme y no es un irrealizable.  Sobre él se puede leer en “Política noviolenta y lucha socia. Alterantiva noviolenta a la defensa militar”.

Por otra parte, también los Presupuestos Generales del Estado contemplan partidas para el desarrollo económico sostenible de regiones en declive industrial. Dichos fondos estatales, desde una reivindicación bien organizada, pueden reclamarse para una profunda reconversión hacia la sostenibilidad del empleo de calidad y justo en las grandes dependientes militares españolas con alto índice de paro asociado, Cádiz y Ferrol. Asombra no ver estas reclamaciones, al menos como matización, en las reivindicaciones del Alcalde alternativo de Cádiz. ¿Desconocimiento, desinterés, entrega a los intereses del militarismo?

En tercer lugar, las críticas a Navantia como empresa son muchísimas:  estaría encabezando cualquier lista de las principales empresas españolas donde hacer una auditoría seria y rigurosa.  La empresa pública Navantia arrastra una deuda espectacular, fruto de la falta de perspectiva real a medio y largo plazo, la evidentemente nefasta gestión y lo catastrófico de su producción fallida. Esta deuda, a la larga, es sufragada de forma indirecta por parte de toda la sociedad por la vía tanto del esfuerzo de las autoridades para conseguir nuevos contratos de armas (viajes del Ministro de Defensa y del propio Rey incluidos), como porque el agujero acaba siendo pagado por SEPI con cargo a los beneficios de otras de sus empresas o por el Estado por medio de aportaciones económicas, subvenciones y créditos a interés cero. Todo este esfuerzo destinado a la producción de armas se estima en varios cientos de millones cada año. La reversión de tal esfuerzo en términos políticos y económicos a los parados de Cádiz y a generar nuevos nichos de empleo decente, sencillamente, podrían paliar transitoriamente la situación regional hasta la consolidación de otras alternativas. Ni se ha visto al rey y a la pléyade de políticos corifeos del militarismo reivindicando una viabilidad alternativa para Cádiz, ni parece que sea interés de todos estos señores impulsar con tanto ahínco el trabajo de los gaditanos como la posición de España como séptima potencia en venta de armas del mundo.

Reivindicar desde ya la reconversión del sector naval de Cádiz y de Navantia hacia una producción diferente podría, igualmente, formar parte de la agenda política alternativa. ¿No cabe producir con la tecnología disponible otros ingenios por ejemplo enfocados hacia las energías limpias, o hacia el uso de la sofisticada tecnología en usos civiles que posicionaran a Cádiz de manera alternativa? De hecho Navantia tiene una línea de investigación en los sectores eólico y marino. ¿Puede potenciarse ésta en detrimento de la producción sucia de armas? ¿No apuesta Cádiz por un cambio hacia un modelo energético ética y ecológicamente sostenible que saque a la provincia de la postración? ¿No puede ser este el camino?

El militarismo en Cádiz es brutal también en lo territorial. Cádiz cuenta con más de 68.938.237,56 metros cuadrados de patrimonio militar (según los datos de patrimonio que, como se sabe, no contemplan el total del que tiene el militarismo), sin contar con el de Navantia. Sin embargo lo militar y sus industrias no pagan impuestos ni tasas a los municipios, están exentos. ¿No existe aquí una fuente ya sea para la reconversión de estos terrenos e instalaciones que no usan hacia fines útiles o planes de choque que ayuden a la población?  ¿No sería la exigencia de que paguen un apoyo a políticas de empleo, en este proceso de transición al cambio de modelo que Kichi ha prometido tantas veces, para Cádiz?

Entre la resignación fatalista y el escapismo que todo lo niega, caben caminos para revertir la injusta situación de paro de Cádiz, fruto de una historia de postraciones e intereses, donde la propia dependencia del monocultivo militar actúa no como solución, sino como generador de dependencia.

Pero esos caminos pasan por proponer y llevar a cabo políticas activas y por mostrar el camino de transarme que nos lleve a la superación de la dependencia.

Y en esto, querido Kichi, ni siquiera te has alineado en la propuesta de cambio.

Falta diálogo con los pacifistas.  Falta estudiar y comprender sus propuestas, sus alternativas, falta trabajo común con ellos, que también son parte de la izquierda y de la alternativa a esta sociedad de opresión.

Un saludo, compañero.

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La corrupción en el comercio de armas: DEFEX

Imagen de Defex.es

Fuente:  Infodefensa.

Defex es una empresa constituida en 1972.  Está participada mayoritariamente por la estatal SEPI (51 %) y minoritariamente por Explosivos Alaveses, Maxam Corp, Instalaza, Sociedad Anónima Palencia de Armas  y Alfa Lan S.A.

En su Consejo de Administración están representados el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas a través de SEPI, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, el Ministerio de Economía y Competitividad, el Ministerio de Defensa y diversos accionistas privados.

Fue creada para fomentar la exportación en el sector de la Defensa (Sistemas de Aviación, Sistemas Navales, Sistemas de Artillería, Sistemas de Infantería, Vehículos, Electrónica y Optrónica, Equipamiento de Intendencia y Equipos Auxiliares) y luego se expandió a exportación de material de Policía y Seguridad.

Ya hemos comentado diversos aspectos de esta empresa en entradas anteriores del blog.

Ahora salta a la palestra la información de que el 17 de junio de 2015 la Unidad Contra el Crimen Organizado (UCO) puso a disposición de la Audiencia Nacional un informe que concluía que la empresa pública DEFEX actuó como una “organización criminal”.

La Fiscalía Anticorrupción está investigando a DEFEX por una venta de material militar a Angola por 152 millones de € cuando su valor material era de sólo 50 millones.  El sobrecoste se repartió entre funcionarios angoleños y miembros de DEFEX, todo unejemplo de buen empresariado.

Parece que hay indicios de otras operaciones sospechosas en Camerún, Arabia Saudí, Egipto y otros países del Lejano Oriente.

Resulta curioso que en el capital de DEFEX esté Instalaza y Armas de Palencia.  Parece que todo el polo industrial-militar es un conglomerado de empresas y de la cúpula ministerial que se protegen unos a otros porque todos tienen participaciones cruzadas que les obligan a no caer ninguno porque sino caerían todos.

Esto implica que no sólo es imprescindible una auditoría imparcial en las empresas de Defensa, sino en la SEPI y en el propio Ministerio de Defensa, pues por lo que se ve, aquí todo está ensombrecido por la duda de malas prácticas.

Además, habría que plantearse para que queremos los ciudadanos una empresa con capital estatal mayoritario que se dedica a comercializar armas y exportar conflictos y guerras.

La política adecuada con DEFEX sería su cierre.

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Indra declara pérdidas cuantiosas

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UKBERRI.NET Uribe Kosta e

Fuente: Infodefensa

Como es sabido, Pedro Morenés, Ministro de Defensa español, tenía en mente desde que llegó a su cargo ministerial crear un “polo militar industrial de defensa” potente y controlado desde el Ministerio que dirige.

La “joya de la corona” de esta intención era y es la empresa INDRA, de la que el estado posee un 20% del accionariado.

Muchas de las políticas que ha intentado Morenés han ido encaminadas a doblegar la voluntad de INDRA e incorporarla a esta idea. Primero intentó fusionarla con Navantia, empresa de innegables pérdidas y escasa viabilidad, por lo que la idea fracasó. Luego maniobró para cambiar al Presidente de INDRA y poner a otro más afín a sus ideas, el que fuera presidente del PP hace la tira de años, Sr. Hernández Mancha. También fracasó. Luego buscó una alianza con los otros accionistas que también fracasó. Más adelante consiguió poner de Presidente de INDRA a Abril Martorell, más afín a sus intenciones, pero por lo que se ve con escaso margen de maniobra. Después intentó maniobrar para la venta del paquete de acciones del estado en INDRA a inversores extranjeros que le hicieran de testaferros, pero tampoco le salió bien la jugada, por lo que se centró en intentar convertir a INDRA en la empresa líder europea en ciberguerra, un negocio que al parecer será muy lucrativo en el sector armamentístico.

Ahora, para rematar su mala suerte, resulta que INDRA, la joya de la corona, arroja pérdidas en el primer semestre de 2015 por valor de 416 millones de euros, un pastón.

Indra en el mismo período del año anterior obtuvo beneficios de unos 60 millones de euros, por lo que resulta, cuando menos, sorprendente el estado de pérdidas alarmante.

Pero, según nota de prensa de la empresa, este deterioro obedece a

“impacto de efectos no recurrentes, estacionalidad de procesos electorales y mayores costes del proyecto”

Ya ven, INDRA va mal por mala suerte y por razones más arcanas, más o menos, si hemos de hacer caso al individuo que ha escrito esta nota de prensa tan esclarecedora.

Con todo, mala noticia para las intenciones del Ministro Morenés. Si acaba dando cuerpo al polo militar industrial con las empresas en crisis y con pérdidas que tenemos, sera otra carga más pesada y engorrosa para el erario público. Si a ello sumamos que la industria militar no ofrece un beneficio social mínimo e incrementa la peligrosidad de vernos involucrados como enemigos en aquellos pueblos a los que nuestros inteligentes políticas venden armas e impulsan a la guerra, el pastiche está servido.

Lo que es bueno para los tiburones de la industria militar y para los políticos afines no es bueno para el resto de los mortales que navegamos en las aguas inciertas del océano del mundo.

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Nuevo capítulo del culebrón de INDRA

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Por fdecomite

Fuente: El Confidencial

Esta no es ni la primera, ni la  segunda, ni la tercera vez que hablamos del tema. Constituye al menos la cuarta entrada que hacemos sobre el culebrón de INDRA y el empeño del Ministro de Defensa y Secretario de Estado en hacerse a cualquier precio con el control de esta empresa para usarla a favor de los intereses de venta de armas que ambos comparten.

Ahora, al parecer, el Ministerio de Defensa recela de su anterior compañero de viaje, Telefónica, que le sirvió (mediante la adquisición por parte de dicha compañía de un 6% de accionariado de INDRA) para sumar votos y echar al anterior presidente de INDRA (que se oponía al control de INDRA por parte de Defensa y contaba con el apoyo de parte del gobierno).

Antes de esto Defensa maniobró para que el Estado comprase las acciones de BANKIA en INDRA a precio muy apañado: una vez que el Estado nacionalizó a BANKIA con eso de su quiebra técnica, le obligó a vender sus acciones en INDRA a la SEPI. Este paso estratégico lo hizo comprometiendo a su vez a la SEPI, perteneciente al Ministerio de Hacienda, para que comprase las acciones que quería Defensa, pero con el pacto tácito de que la SEPI daría el control de la compañía a Defensa  y llegado el caso le vendería ese 20% del accionariado que acababa de comprar a BANKIA al “organismo autónomo militar INTA”, dependiente de Defensa.

Ahora las cosas están en que Defensa posee el 10% del accionariado de INDRA por medio del INTA, y el otro 10% del Estado lo posee la SEPI que, parece ser, tampoco está por la labor de hacer lo que quiere Defensa, situación que se agrava porque Telefónica ha dejado clara su intención de poseer el 12% del accionariado (es decir, más que el 10% de Defensa) y por tomar decisiones autónomamente.  (Y por tanto puede que no en sintonía con lo que desea el Ministerio de Defensa) en INDRA.

Defensa entonces presiona a la SEPI para que la venda a precio irrisorio su 10% de INDRA para tener más acciones que nadie y asegurarse que INDRA forme parte inequívoca del “polo militar industrial” que Defensa está empeñado en dejarnos como legado (legado con una deuda ingente, todo sea dicho) de la legislatura.

Mucho nos sospechamos que el culebrón de INDRA no ha dado aún su último coletazo y todavía nos depara alguna que otra novedad escandalosa.

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El jaleo de Indra

Imagen de UKBERRI.NET

La cuestión de las peleas en y por Indra está durando mucho y deja muy a las claras que en Defensa hay muchas peleas soterradas (o no tanto).  Hace tiempo ya informábamos por ello, pero ahora se dispone de datos más claros y parece que las peleas se han decantado ya por unos aparentes ganadores:  el equipo del Ministerio de Defensa.  Varios son los frentes a tener en cuenta:

  • Por un lado se ha abortado la intención del fondo británico Hanson de entrar en el accionariado con el antiguo líder de Alianza Popular, Antonio Hernández Mancha, como presidente.  Éste y Eduardo Serra hicieron lobby para lograrlo con reuniones con Rajoy y con Montoro.  Sin embargo, el Ministerio de Defensa se negó a vender parte o todas las acciones que tienen la SEPI de Indra y que le hace ser el socio de referencia de Indra con el 20 % de las acciones.

Parece ser que la labor de girapuertas de Serra no para y que habrá logrado un buen pellizco por sus gestiones aunque no hayan fructificado.

El ex Ministro de Defensa parece que ha olvidado las muchas veces que ha clamado por la españolidad de las primeras empresas militares y ahora se ha “vendido” al capital británico.

  • La situación actual es que Indra ha sustituido a su antiguo jefe, Javier Monzón, por Fernando Abril-Martorell.  Así, Defensa se quita de en medio, por fin, a Monzón que abogaba por no tener muco interés en que Indra liderase el ‘polo militar-industrial’ español que Defensa quiere construir a toda costa y que ahora ha de hacerlo con prisas porque llega una nueva cita electoral en otoño.  A ello hay que unir los malos resultados del segundo semestre de 2014.

Para que Monzón no se vaya con mal sabor de boca se le ha nombrado presidente de honor de la compañía y se le ha concedido un finiquito de 16 millones de €, incluyendo las primas de un sistema de ahorro a largo plazo de 12’1 millones y una indemnización por no concurrencia, valorado en unos 4 millones, por lo que recibirá una compensación de 0’75 veces la retribución total percibida durante los dos años durante los cuales el contrato le obliga a no irse con la competencia.

  • El tercer componente de esta historia es Telefónica, que entra en el accionariado de Indra con el 3’16 % del capital que había ido comprando (según el análisis de Antonio Lorenzo en El Economista) discretamente en el mercado, poco a poco, para no verse obligada a comunicar esas operaciones.  Parece que la intención de Telefónica es duplicar este porcentaje en los próximos 4 meses.  De esta manera, Telefónica fue la que impuso al nuevo director de Indra, Fernando Abril-Martorell.

Hay que tener en cuenta, también, que Defensa en verano de 2014 consiguió, que a pesar de que Industria a través de SEPI había comprado el 20 % de las acciones de Indra, tener el control político de estas acciones a su antojo.

Jesús Cacho en Vozpopuli hace un artículo que recomendamos leer con una cronología crítica de la acaecido en Indra.  Entre otras cosas argumenta algunos tintes políticos de la operación:

Una operación en la que es difícil, si no imposible, encontrar un hombre justo, alguien a quien salvar de la quema, porque todo huele a manipulado y podrido. Todo se ha precipitado por la inminencia de las elecciones generales, una circunstancia que pudo hacer pensar al propio Monzón en la posibilidad de salvar finalmente su cabeza después de soportar el asedio al que fue sometido desde la llegada al poder del PP. Porque ocurre que Monzón no es de los nuestros, es de los suyos

y

los planes del trío (Morenés, Arguelles, Serra) apuntaban a tomar el control, aligerar plantilla y trocear la empresa para vender las piezas al mejor postor, si es que antes no se vendía entera a un gran grupo tecnológico yanqui, dadas las “excelentes relaciones” que tanto Serra como Argüelles, por no hablar de Hernández Mancha, mantienen con el sector Defensa USA y la propia CIA norteamericana.

Todos estos detalles, y otros más sórdidos, eran filtrados con regularidad por las huestes de Monzón

Nos cuenta que Montoro se negó a vender sus acciones a la británica con el siguiente argumento:

lo que no puedo hacer es permitir que SEPI se apunte 70 millones de pérdidas a cuenta de la caída de la acción [de Indra], porque podría terminar en los tribunales

En resumen, cada uno de los prebostes de la economía militar española intentado sacar tajada para sí mismo, dándonos a los demás argumentos patrióticos sobre la necesidad de la españolidad de la industria militar.

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Las pérdidas de la SEPI y las pérdidas de la industria militar acabarán repercutiendo en los presupuestos generales

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Gervasio Varela

Fuente: infodendesa.

Si hace poco comentábamos el tono triunfalista del Presidente de la SEPI explicando que no necesitarán dinero de los presupuestos generales del Estado para su financiación, ahora leemos, con algo más de preocupación, el anuncio de que no todo va tan bien como dijeron

La SEPI tiene cuantiosas pérdidas y durante el primer semestre de 2014, en vez de los beneficios previstos, sus previsiones se vinieron abajo con pérdidas que ya acumulan en conjunto (ingresos menos gastos) los 22 millones de euros a sumar a las pérdidas de años anteiores.

Los principales agujeros de SEPI son tres:

  • Los 131 millones de euros por el agujero de RTVE ( y en este caso es llamativo conocer que el propio Ministerio de Hacienda va a poner un pastón de lso presupuestos generales del estado para los ERE de RTVE)
  • Las deudas acumuladas por el plan de empresa 2013-2018 de Hunosa.
  • El agujero de Navantia, aún inmenso a pesar de las “perspectivas” de negocio abiertas por el cambio de política del MInisterio de Defensa a su actual papel de agente comercial de la industria militar y de impulsor a lo loco de la compra de armas inútiles por parte del ejército español.

Navantia lleva acumulando pérdidas desde 2008. En 2013 su resultado negativo fue de más de 57 millones de euros (y la deuda acumulada de 169 millones desde 2008), poca cosa comparado con los 78,2 del año 2012, si tenemos en cuenta que también en 2011 tuvo pérdidas. esta vez de 43,2 millones de euros y en 2010 de 46 millones de euros.

Este año, 2014, las previsiones de pérdidas serán de unos 20 millones, según dicen, y eso teniendo en cuenta el auxilio que le ha supuesto a esta empresa la entrega de ingentes cantidades para acabar de hacer el sunbmarino que diseñó defectuosamente y por los otros encargos de la armada por importe superior a 195 millones de euros, o que el Ministro de Defensa también le ha encargado la realización de dos BAM más por importe de más de 333 millones de euros.

A pesar del esfuerzo del gobierno por encubrir las pérdidas de Navantia con estos pedidos y transferencias económicos, lo cierto es que los portavoces sindicales no ven clara la viabilidad de la empresa militar y critican abiertamente esta política: Así, el portavoz ferrolano de los trabajadores declaró en septiembre de este mismo año

«realizaremos un llamamiento al Gobierno para que no ocurra lo mismo que con los gaseros y encarrile a Iberdrola a construir en los astilleros españoles». Además, insistió en la necesidad de que se logre con urgencias nuevos encargos para evitar que se produzcan situaciones financieras como en el 2013, cuando la propia SEPI anunció que Navantia requeriría ayuda externa.

Teniendo en cuenta todos estos datos, parece evidente que Navantia es un lastre y que la SEPI; antes o después, tendrá que pedir dinero de los presupuestos generales del estado para abordar el desaguisado en el que nos está metiendo el Gobierno con su inútil empeño de privilegiar una industria militar excesiva, que sólo favorece a unos pocos y que está generando una verdadera burbuja de deuda militar impagable.

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Indra y Defensa a la greña

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. Imagen de Christian c

Fuente:  Expansión.

Han sido ya varias veces las que hemos comentado la pelea, más o menos soterrada, que se está produciendo entre la presidencia de Indra y el Ministerio de Defensa.

Parece que ahora, Pedro Arguelles, Secretario de Estado de Defensa (número 2 del ministerio) ha decidido dar un golpe en la mesa y dejar las cosas claras desde su posición:

  • Después de siete años de recortes, el gasto público en Defensa vuelve a crecer, tal como consta en el proyecto presupuestario de 2015.
  • Desde el Ministerio dirigido por Pedro Morenés aseguran que “ha comenzado un nuevo ciclo inversor” en el sector, sobre todo en lo que atañe a la I+D y a la internacionalización de vehículos fabricados en España.
  • El Gobierno quiere ponerse de acuerdo con la oposición para proteger, por encima de cualquier circunstancia, la viabilidad económica de las Fuerzas Armadas, ahora  prácticamente en quiebra por la nefasta gestión.
  • En este sentido y en relación al presidente de Indra, Javier Monzón, el secretario de Estado de Defensa asegura que “nosotros lo que le decimos a Indra es que tiene que ser un factor principal en la política de defensa y tiene que entender cuáles son las prioridades que, desde el Ministerio, queremos que lidere. Esto requiere un alineamiento de la empresa con estos intereses”.
  • “yo lo único que digo es que fases nuevas requieren medios nuevos. En el Ministerio ya no estamos en una fase heredada del pasado en la que languidecían la inversión y el estímulo industrial. Lo que estamos haciendo ahora es revitalizar la política industrial de Defensa y vamos a poner dinero al servicio de esa política. E Indra tiene que jugar un papel muy importante en esa política, y el diálogo tiene que ser fluido y alineado”.
  • “Para eso necesitamos el respaldo de un sector industrial lo suficientemente grande como para darnos la soberanía y la operatividad que necesitamos. Por lo tanto, siendo la defensa una actividad con un desarrollo tecnológico transversal y especializado, se pensó que el liderazgo de ese esfuerzo debería estar en manos del ministro de Defensa. Me parece algo lógico, y en los países desarrollados es un asunto que no se pone en cuestión”.

Según parece Indra y su presidente, Javier Monzón, quieren tener voz propia en sus líneas de planeamiento de industria militar y Arguelles no está por la labor de que sean independientes, sino que sólo ve la posibilidad de la sumisión a su política.

Ello implica que hay un muy mal ambiente entre la industria de defensa y el gobierno, sobre todo si tenemos en cuenta que el 20’41 % de las acciones de Indra están en manos de la SEPI, es decir del Ministerio de Hacienda y, por lo tanto, del Gobierno.

Parece que los intereses de la industria privada no son coincidentes con los del gobierno o que no gustan en Indra las formas dictatoriales de Defensa.

Pensamos que continuará porque Defensa parece dispuesta a hacerse con la dirección de Indra y a defenestrar a Monzón.

A todo esto, el interés por la defensa nacional queda relegado a un segundo plano y sólo interesan las maniobras políticas entre los gerifaltes para posicionarse en la industria militar para cuando acaben sus horas en el gobierno.

Es decir, el debate es por cómo pillar cacho no por dar posibilidades a la población para que decida qué y cómo lo quieren defender.

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